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Revista

Impuestos 2010, la guerra por y en Internet.

La revoluci贸n del 2010.

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Impuestos 2010, la guerra por y en Internet. La discusión, reforma y aprobación del paquete fiscal para 2010 ha tenido un nuevo campo de batalla en la súper carretera de la información (así definida por Al Gore) y le ha dado nuevas voces a los participantes que antes permanecían al margen de las decisiones fiscales. La intención del poder ejecutivo de gravar con un impuesto del 4% a las telecomunicaciones (incluyendo el servicio de Internet) desato una andanada de protestas electrónicas en las principales redes sociales, blogs y sistemas de mensajería instantánea. Falta la voz del Senado en este asunto, pues los diputados ya aprobaron la minuta que disminuyo del 4% propuesto a un 3%. México tiene, y ha tenido, gobiernos miopes que ven al corto plazo y nos han enjaretado impuestos “temporales” que han permanecido por más de 40 años. Las contribuciones (los impuestos son contribuciones) deben servir para financiar el desarrollo

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del país, generando proyectos de infraestructura, proveyendo servicios (educación, seguridad, salud) y mantener un sistema democrático que administre la riqueza del país. En 1994, durante la crisis originada por la salida de grandes capitales del país conocida como el efecto tequila, la mayoría priista aprobó un incremento en la tasa del IVA para pasar del 10% al 15% general. Nos vendieron la idea que ese aumento seria temporal y serviría para darle al gobierno los ingresos necesarios para hacer frente a los compromisos de pago de deuda externa. Funciono tan bien, que en los años de bonanza no se regreso a la anterior tasa y el gobierno se acostumbro a tener ese ingreso. Los partidos que en ese momento se opusieron al aumento, ahora son los que incrementan y crean otros impuestos para compensar la disminución de los ingresos petroleros. Habrá que pensar que pasara


cuando no tengamos una sola gota de petróleo. ¿En que se invirtió el excedente de ingresos? No en infraestructura, las principales carreteras del país son de cuota. No en educación, seguimos siendo de los países con menor índice educativo del mundo. No en seguridad, solamente baste ver cualquier periódico para dar cuenta del número de asesinatos, robos y secuestros.

Urge una reforma fiscal integral, que redefina la relación entre los contribuyentes y los administradores de los ingresos. Simplificar el cálculo y pago de las contribuciones y disminuir su tasa. La obligación de todo gobierno democrático es crear las condiciones para que el pueblo pueda invertir, ahorrar y generar empleos y riqueza.

Se invirtió en aumentar la burocracia, elevar los salarios de los servidores públicos (desde el presidente hasta diputados), transferencia a partidos políticos y campañas electorales y en gasto corriente que no beneficia en nada al país. Por lo anterior, cualquier incremento de impuestos es injustificable hasta que no sean disminuidos los sueldos de todos los funcionarios públicos, que se les retenga impuesto sobre la renta sobre esos ingresos (como a todos los demás trabajadores), se eliminen las cuotas de las carreteras y bajen los índices delictivos.

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La revolución del 2010. En el año 2010 México conmemorara el bicentenario del inicio de su independencia y el centenario del inicio de la Revolución que dio lugar a nuestro actual régimen político, económico y social. En el caso de la independencia nos emancipábamos de los españoles conquistados por Napoleón, no de España, quienes limitarían aun más los privilegios de los españoles nacidos en México. En el caso de la Revolución fue una revuelta para cambiar al régimen político del General Porfirio Díaz, quien había acaparado todas las fichas del poder político y no dejaba jugar a nadie más que a él. Las condiciones políticas y sociales eran muy similares en ambos casos: Inconformidad con el sistema político, pésima distribución del ingreso, sistemas impositivos onerosos y, fundamentalmente, los que gobernaban no oían al pueblo. En términos

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prácticos, existían dos Mexicos: el de los gobernantes y el de los que pagaban por el gobierno. Desafortunadamente nunca hemos podido construir un país donde el gobierno sirva para dar seguridad, proteger los derechos fundamentales del ser humano y brinde servicios básicos. El Estado no debería ser responsable de “dar” trabajo, pero si de crear las condiciones para que los ciudadanos creen fuentes de empleo. ¿De que sirve crear empleos mal pagados que dan pie a la corrupción? Si ese mismo trabajo lo realizan menos personas con mejores sueldos, se elimina una fuente de presión para la corrupción. Desafortunadamente, hoy en el año 2009, nuestros gobernantes (de todos los niveles y de todos los partidos) están cayendo en los mismos errores que sus predecesores. Están imponiendo sistemas que le quitan al pueblo y les dan a los gobernantes. Ejemplos sobran: Impuesto


Empresarial a Tasa Única, que hace que una señora de 70 años que tiene cuatro cuartos que renta a $1,000 al mes en lugar de pagar de ISR $780, tenga que pagar $6,800 de IETU; la reforma al sistema de amparo en materia tributaria, que no regresara los impuestos pagados aun cuando se determine que el impuesto es inconstitucional; la limitación de emitir opiniones sobre los gobernantes y, Dios nos perdone, menos en temporada de elecciones. Se esta creando un caldo de cultivo que pudiera situar al país en condiciones similares a las de hace 200 y 100 años. Desafortunadamente la única fuerza armada que puede iniciar una revolución son los narcotraficantes, que día a día demuestran un poder de fuego mayor al del ejército y sistemas de información y evasión sumamente avanzados. Los que no somos narcos ni gobernantes estamos en una posición sumamente delicada y de una enorme responsabilidad histórica, pues somos enorme mayoría.

¿Qué impuestos deberíamos pagar los mexicanos? ISR para la federación, IVA para los Estados y Predial para los municipios. ¿Qué deberíamos recibir por el pago de nuestros impuestos? Seguridad, educación, salud y condiciones de vida y de negocio que estimule un desarrollo individual y colectivo. Estamos a tiempo de cambiar y comenzar a transformar al país de una forma pacifica y provechosa. El primer paso es ir a votar en las elecciones intermedias del 2009. Darles el mensaje a nuestros gobernantes de que como pueblo estamos vigilándolos y si no hacen su trabajo van para afuera. Presionar a los diputados, que son nuestros representantes directos, para que creen leyes que beneficien a todos, no solamente a la clase política. Mandar contra los narcotraficantes a la fuerza más predadora que tenemos: Hacienda.

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