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EL TABACO Y LA INDUSTRIA TABAQUERA EN LOS ESTADOS UNIDOS .

LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

INTRODUCCIÓN Las razones que me han motivado a escribir sobre la industria del cigarro en los Estados Unidos son fundamentalmente dos : En primer lugar complementar en lo posible la información que sobre este tema ha llegado a publicarse en revistas y catálogos de la A.V.E., en concreto, solo he podido encontrar dos fuentes: 1) Revista A.V.E. nº 266, un artículo titulado “Cayo Hueso y los tabaqueros cubanos”. 2) Catálogo de vitolas de mujeres de marcas de EE.UU. y Canadá (1ª parte), extenso artículo de tipo generalista sobre El Tabaco en América del Norte y la Industria del tabaco en los Estados Unidos, donde ya se habla algo más ampliamente sobre sus formas de consumo, política de impuestos, la emigración de tabaqueros desde Cuba, los inicios de la industria del cigarro primero en Cayo Hueso y después en Tampa, el Imperio Duke, etc. Finalmente otro artículo interesante en el mismo catálogo (2º parte) es una relación de compañías litográficas ubicadas en los Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la principal razón y el punto realmente importante por el que he decidido a investigar sobre este tema ha sido comprobar el desconocimiento, al menos en España, de aquellas personas que hicieron posible la creación y el desarrollo de aquella gran industria del cigarro en los EE.UU., y que no fueron otros que españoles o cubanos de origen español. Fueron ellos quienes hicieron posible que se diera tal emporio de riqueza y el rápido crecimiento y prosperidad de todo el Estado de Florida, todo ello basado en la industria del cigarro "Clear Havana”.

Conoceremos cómo sucedió y por qué sucedió. Desvelaremos en la medida de lo posible sus vidas, su origen, sus éxitos en una tierra ajena pero que les abrió sus puertas y les acogió, y aunque ellos nunca olvidarían a su patria natal, los EE.UU. terminaron siendo su patria adoptiva; un país en plena expansión y lleno de oportunidades, donde trabajaron duro, lucharon y algunos triunfaron. Descubriremos su pequeña y a la vez gran historia, y contándola les haremos justicia sacándoles de un olvido injusto e injustificado en la tierra que los vio nacer, ya que en su segunda patria fueron valorados y reconocidos suficientemente por su contribución al desarrollo del país. Les han erigido monumentos, han dado su nombre a calles y plazas, incluso a barrios enteros. También se han conservado muchas de sus fábricas, protegidas desde hace décadas como monumentos históricos, se han creado museos y se han promocionado rutas turísticas basadas en la industria del cigarro. Cientos de grandes fábricas de cigarros en aquel país tienen apellidos españoles, y detrás de cada uno de ellos se esconde la historia de trabajadores humildes, que aprendieron el oficio de torcedor de tabacos en Cuba para emigrar después a la nueva y prometedora nación norteamericana, huyendo de la guerra y buscando mejorar sus condiciones de vida. Como suele suceder, unos pocos triunfarían, pasando en pocos años de aprendices a empresarios de éxito, mientras que otros tendrían que conformarse con tener un buen trabajo, bien remunerado, en un país en pleno auge económico. Fueron pioneros y forjadores de aquella gran industria del cigarro hecho a mano en los Estados Unidos de América, y aunque no tuvieron el gran prestigio internacional que siempre tuvo el tabaco cubano, y por tanto no pueden ser comparados con aquellos grandes tabaqueros que triunfaron en Cuba, los universalmente famosos Partagás, Cifuentes, Allones, Murías, Alonso, Bances, Valle, Cabañas, Rabel o Cueto, entre muchos otros, llegarían a fabricar cigarros de una gran calidad, pues usaban hoja de tabaco cubana y eran expertos tabaqueros formados en Cuba, pero que lograban venderlos a precios más bajos, por lo que su éxito estaba garantizado. Eran los cigarros llamados “CLEAR HAVANA“.

Estos hombres fueron apreciados por la sociedad norteamericana, no solo por el triunfo de sus empresas, sino también por sus iniciativas, su buen trabajo y por su gran labor social. Citaré textualmente unas líneas del prólogo de un libro editado por instituciones absolutamente imparciales, de los muchos que hablan sobre este tema: « Cumple al sentimiento de cariño que tenemos hacia la colonia española, el exteriorizar sus virtudes, su perseverancia en el trabajo, sus aptitudes para los negocios, su espíritu progresivo y su adaptabilidad, que la pusieron en condiciones de ser el nervio de la vida productora en terreno que hasta entonces no parecía propicio para ella. » Si bien resulta incuestionable la importancia social y económica que históricamente tuvo el cultivo de tabaco en territorio de los Estados Unidos, con variedades mundialmente famosas como el “tabaco de Virginia”, o los tipos “Bright” o “Burley”, sería la industria del cigarro puro la que, a finales del siglo XIX, alcanzaría un desarrollo realmente importante y contribuiría de forma decisiva al desarrollo del país, y por ello, los distintos capítulos que vamos a publicar sobre el tabaco y la industria del tabaco en los EE.UU. se van a centrar fundamentalmente en la industria del cigarro puro, conocido allí por “CLEAR HAVANA”.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

INTRODUCCIÓN (Continuación) No obstante, para situarnos adecuadamente y con suficiente información en el último tercio del siglo XIX, momento en que se produce el boom o despegue de la industria del cigarro en los EE.UU. es necesario seguir un orden: • Capítulo 1 .- El cultivo del tabaco autóctono de los Estados Unidos, el famoso tabaco de Virginia, • Capítulo 2 .- Hábitos de consumo de tabaco en ese país en y en ese momento. • Capítulo 3 .- La industria del cigarro en los EE.UU. • 3.1 Sus comienzos: Nueva York • 3.2 Cayo Hueso, la primera “Ciudad del Cigarro”. • 3.3 Tampa, Ybor City y West Tampa, • 3.4 El imperio Duke • 3.5 El final de la industria del cigarro manufacturado en EE.UU. • Capítulo 4 .- Historia de los principales fabricantes de cigarros en suelo de los EE.UU. centrándome únicamente en los de origen español o cubano, y siendo plenamente consciente de que dejaré en el tintero muchos otros. 4.1 Vicente Martínez Ibor y Eduardo Manrara (Ybor & Manrara Co.); 4.2 Ignacio Sanchez e Ignacio Haya (Sanchez & Haya Co.); 4.3 Eduardo Hidalgo Gato; 4.4 Angel Cuesta y Peregrino Rey (Cuesta-Rey Co.); 4.5 Perfecto García; 4.6 José Lovera; 4.7 Faustino Lozano, Isidro Pendas y Miguel Álvarez (Pendas & Alvarez Co.); 4.8 Antonio Santaella, (Santaella & Hamburguer Co.); 4.9 Salvador Rodríguez; 4.10 Hermanos Bustillo y Jose Mª. Díaz (Bustillo Bros. & Díaz Co. ); 4.11 García & Vega. • Capítulo 5 .- Fuentes de Información y anotaciones.

En este mapa están marcadas las TRES ZONAS que participarán activamente en la gestación de la gran industria del cigarro de los Estados Unidos a partir del último tercio del siglo XIX: LA HABANA (Cuba), desde la que partió hacia el Nuevo Continente, ese gran tesoro en forma de expertos tabaqueros y empresarios con experiencia en el sector. CAYO HUESO (Key West), frente a La Habana, al final de los Cayos de la Florida, fue el primer destino de estos hombres. Allí germinó y se creó la primera “Ciudad del Cigarro” en territorio norteamericano, desplazando a Nueva York como fabricante, quedando como centro estratégico del comercio y distribución de tabaco. TAMPA, cronológicamente la segunda ciudad del tabaco pero, sin duda, la mayor y más importante. Su crecimiento superaría todas las expectativas, llegando a operar en el periodo de mayor actividad (1920-1929) 250 grandes fábricas con una producción record de 500 millones de cigarros al año.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 1 .- EL CULTIVO DE TABACO EN LOS EE.UU. EL TABACO DE VIRGINIA . Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

La planta del tabaco era bien conocida por los indios nativos del sur del continente norteamericano. Fue conocida por los primeros colonos ingleses poco tiempo después de que los españoles pisaran tierra continental americana. El tabaco que encontraron fue la variedad Nicotiana Rústica, un tipo de planta silvestre de hoja pequeña, color oscuro y sabor amargo, muy similar a la que se daba en México. En 1565, Sir John Hawkins llevó la planta por primera vez a Inglaterra desde México, pasando por Florida. Las primeras noticias sobre la colonización de Virginia se remontan a 1607, cuando la Compañía de Virginia, consorcio de comerciantes ingleses que creado para buscar asentamientos propicios para el cultivo del tabaco en la zona, se establecieron en la bahía de Chesapeake y fundaron Jamestown, el primer asentamiento inglés en Norteamérica, dándola ese nombre en honor a su rey James I de Inglaterra. Pero sería el inglés John Rolfe, registrador general de Virginia, y conocido por su matrimonio con Pocahontas, quien en 1612, las plantó por primera vez en suelo norteamericano. Consiguió "semillas españolas" de tabaco del tipo Nicotiana Tabacum a través de un marino español que vendría seguramente de los valles de la desembocadura del río Orinoco, y experimentó con ellas su cultivo en algún punto cercano a la recién fundada ciudad de Jamestown. Aquellas semillas de "tabaco español" sembradas en tierra tan fértil, dieron como resultado una hoja grande y de sabor suave, de moda en Europa. El tabaco de Virginia, fue publicitado por los ingleses como de "excelente calidad", aunque no podía equipararse al tabaco cubano, cosa que no cambiaría demasiado con el paso del tiempo. Jamestown tendría el orgullo de abanderar la exitosa historia del tabaco de Virginia en los EE.UU. ya que posibilitó en gran medida el desarrollo económico de dicho estado y de gran parte de los estados del sur de los EE.UU. basado en el tabaco. A partir de ese momento, el cultivo de la planta solanácea se fue extendiendo por toda Virginia de forma imparable. En el año 1617, se enviaron a Inglaterra 20.000 libras de tabaco de Virginia (en 1618 se enviaría el doble y en 1640 se llegaría a los cuatro millones de libras). Su cultivo se iba a convertir en poco tiempo en la principal fuente de riqueza de la colonia. Se utilizaba para todo: como moneda para comprar los esclavos, para el pago de impuestos, para comprar mercancías de Inglaterra, se extendían pagarés en libras de tabaco, se pagaban con tabaco los salarios de los soldados, los sueldos de los clérigos y funcionarios, incluso llegó usarse como moneda de cambio. Desde Jamestown, los cultivos se fueron extendiendo y trasladando hacia el norte y el Oeste, pues a medida que agotaban la tierra con tres y hasta cuatro cosechas anuales, la abandonaban, trasladándose a otro terreno virgen; veamos esta evolución cronológicamente: • • • • •

En 1635 el cultivo de tabaco casi había desaparecido de Jamestown y sus alrededores. En 1650 se comienza a cultivar en el condado de Lancaster. En 1653 llega al actual condado de King William. En 1750 se centraba sobre todo en la región del Alto Río James y los valles de los ríos York y Rappahannock. En 1740, Elias y William Edmonds se establecieron cerca de lo que hoy es Warrenton (condado de Fauquier), creando un popular tipo de hoja de tabaco conocida como Edmonium, que se extendió a través de otros condados: Albemarle, Amherst, Nelson, Cumberland, Culpeper y Augusta. En 1750, diez años después de su creación, la producción alcanzó cantidades realmente importantes. Los dueños de las grandes plantaciones enviaban su tabaco directamente a Inglaterra a través de agentes que se encargaban de fletar barcos y vender la mercancía a cambio de una parte importante de los beneficios, mientras que los plantadores de tabaco más pequeños trabajaban con agentes locales que compraban su tabaco a cambio de otros bienes manufacturados. El tabaco de Virginia pronto se convirtió en la única exportación rentable y fiable para la metrópoli inglesa, por lo que el imperio inglés explotó intensivamente esta riqueza como si fuera un bien inagotable sin cuidar demasiado la calidad. Esta política comercial propició que el plantador Grabado romántico con una recreación de los cultivos virginiano agotara rápidamente la tierra cultivable, de tabaco del siglo XV en Jamestown (Virginia). (*31) debiéndose trasladar continuamente a otros terrenos para obtener unas cosechas rentables. .

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 1 .- EL CULTIVO DE TABACO EN LOS EE.UU. EL TABACO DE VIRGINIA . Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Con altibajos en la producción, años de sobreproducción y bruscas fluctuaciones en su precio motivadas por las continuas guerras británicas, el cultivo de tabaco continuó de forma imparable. Una de esas bruscas fluctuaciones a la baja del precio del tabaco propiciaría la famosa rebelión de Bacon, conocida como rebelión de Virginia, que tras meses de conflicto acabó con el incendio de la ciudad de Jamestown, en septiembre de 1676. Acontecimientos como éste acelerarían el comienzo de la guerra de Independencia Norteamericana En las décadas de 1740-1750 los precios se estabilizaron de nuevo, no obstante en las dos siguientes décadas de 1760-1770 la economía de los agricultores tanto pequeños como grandes se fue deteriorando de forma paulatina. Con la Guerra de Independencia (1775-1783), la economía del estado empieza a cambiar, pues muchos plantadores de tabaco comienzan a sustituir ese cultivo por otros orientados a la alimentación, en particular trigo, para apoyar al ejército en su lucha contra Inglaterra. En el primer año de lucha, la producción de tabaco en Virginia se redujo a menos del 25 %. Desde el final de la guerra, las exportaciones de hoja de tabaco se frenaron, manteniéndose estacionarias hasta la década de 1820, debido a que durante esos años los países europeos buscaron otros mercados, logrando diversificar su aprovisionamiento y así depender menos del tabaco de Virginia. Aún así, Virginia continuó siendo el primer productor de hoja de tabaco de los EE.UU., exportando grandes cantidades de tabaco en rama a Europa con destino a la fabricación de cigarros, pero sobre todo cigarrillos.

Tipos de tabaco Virginia. La mayor parte del tabaco que se cultivaba en los EEUU entre 1650 y 1730, se producía en el estado de VIRGINIA, pudiéndose resumir en dos tipos: • Dulce-perfumado. La planta tiene hojas redondeadas y no demasiado grandes, de sabor suave y aroma dulce y perfumado, exclusivo de Virginia, tiene su origen en 1650, cuando el inglés Edward Digges, que llegó a ser gobernador de Virginia en 1655, plantó semillas de tabaco de la variedad Orinoco en su finca de Digges Neck, una extensión de tierra que había adquirido en el valle del río York. El suelo era pobre y arenoso, pero quizás por esa característica, obtuvo como resultado una hoja que sintonizó con los gustos y la moda en Europa en aquel momento. En los EEUU se usó sobre todo para tabaco de mascar, cigarrillos y para mezclas de tabaco. Conocido como "ED" o "E. Dees" por las iniciales de Digges en los toneles donde se embasaba, esta variedad de tabaco demostró que las diferencias en la calidad del suelo eran tan importantes para el producto final como las diferencias en las propias variedades de tabaco. Su éxito fue ciertamente efímero, desapareciendo cuando se agotaron las fértiles vegas a lo largo de los ríos James, York, Rappahannock y Potomac. • Orinoco. La planta tiene hojas grandes y algo alargadas, de sabor más fuerte que el dulce-perfumado, encontró un fiel mercado en la Europa continental. Con el paso del tiempo, este tabaco tipo Orinoco consiguió hacerse más popular que el dulce-perfumado, incluso entre los fumadores ingleses, terminando por dominar el mercado europeo en su totalidad. Después de adaptarse al clima y suelo de Virginia, fueron surgiendo distintas variedades o cepas. (*4).

Mapa de los EE.UU con los principales estados productores de tabaco con Virginia a la cabeza.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 1 .- EL CULTIVO DE TABACO EN LOS EE.UU. EL TABACO DE VIRGINIA . Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Como se aprecia, ambos tipos de tabaco procedían de las mismas semillas originales de los valles del río Orinoco, pero convertidas en dos variedades bien distintas, consecuencia directa de la diferente composición del suelo donde se cultivaron. Poco a poco, se fueron experimentando nuevas variedades de cultivo y nuevas técnicas de secado y curado, con el fin de adaptarse a los cambios en las modas y gustos de los consumidores europeos, que eran los que exigían un sabor, aroma y fumar determinados. Así, los plantadores de tabaco fueron ensayando nuevos métodos de cultivo, fertilizantes, métodos de fermentación, secado, curado, almacenaje, etc... además de mejorar la selección y el control de calidad final del producto mediante inspectores y leyes que intentaban aumentar el prestigio del tabaco de Virginia, el tabaco con mayor prestigio de los EEUU, que siempre estuvo más orientado a la cantidad que a la calidad. En 1875, John Ott, personalidad muy influyente en la opinión pública norteamericana y una autoridad en materia tabaquera, escribía un artículo (*3) en el que describía los tres tipos de tabaco de Virginia en aquellos momentos, incluyendo el nuevo “bright”, que sería presentado oficialmente con gran éxito en la exposición universal de Filadelfia: • • •

Oscuro, fuerte, de aspecto ceroso, muy apreciado por los fumadores europeos Caoba, curado al sol, para la demanda interna de los EEUU (fumar y mascar). Amarillo claro, utilizado sobre todo para capa en la manufactura de cigarros.

El tabaco de Virginia debe competir con otros estados vecinos. En 1860, poco antes del comienzo de la Guerra Civil Norteamericana (1861-1865), Virginia producía más tabaco que cualquier otro estado de la Unión, seguido de Kentucky y a más distancia de Tennessee, Maryland, Carolina del Norte, Ohio y Missouri. Hasta entonces la economía de Virginia se había basado en el tabaco, pero después de la contienda todo cambiaría. Así, mientras que en 1860, Virginia tenía censadas 252 fábricas de tabaco, diez años más tarde tan solo quedaban 131 en el todo el estado. Tanto Virginia como Carolina del Norte volcaron todos sus esfuerzos en la guerra, con el consiguiente cese de la actividad de sus fábricas de tabaco y la paralización de su comercio, situación que fue aprovechada por sus vecinos occidentales de Kentucky, Ohio y Missouri, que habían sufrido poco la contienda civil, y por tanto estaban en mejor disposición para hacer buenos negocios, esta vez sin la competencia de su poderoso vecino. Así fue cómo estos estados entraron de lleno en el negocio del tabaco, competiendo con el hasta ahora líder en la producción tabaquera de los EE.UU. Se abandonaron grandes extensiones de terreno cultivable debido a la liberación de esclavos, se produjo el desplazamiento de una parte significativa de la población rural hacia las grandes ciudades para dedicarse a los negocios, el comercio o las manufacturas. Exceptuando el periodo 1871-1885 en que la producción se recuperó un poco del desastre de la guerra, tras bajar los impuestos, mejorar las técnicas de cultivo, fertilizantes, etc.. la producción de tabaco en Virginia no paró de descender. Comienza así un nuevo escenario protagonizado por el éxito de los nuevos tabacos "bright", que rápidamente van ganando adeptos en los consumidores de la nueva nación. Se despliega un gran aparato propagandístico, que pone en evidencia la falta de iniciativa de las fábricas de Virginia, que no estaban acostumbradas a la competencia de su tabaco, basado fundamentalmente en su prestigio; creyeron que éste sería garantía suficiente de continuidad, pero no calcularon bien sus fuerzas y las variedades de tabaco "bright", como por ejemplo el "Burley Blanco", se abrirían paso decididamente compitiendo activamente con el antiguo tabaco virginiano. El carácter suave y dulce de estas variedades y sus excelentes condiciones de absorción, aromatizaban el tabaco, siendo muy apreciados por el consumidor, mientras que el tipo Virginia, para conseguir iguales objetivos debía añadirse materiales químicos edulcorantes. Así, Virginia se vio obligada a competir con sus estados vecinos, mejorando o incluso cambiando sus cultivos. Se sucederían los cambios a gran velocidad: competencia creciente, bajada generalizada de los precios del tabaco en los mercados internacionales, irrupción de nuevas variedades, aumento significativo del consumo de cigarrillos rubios, etc ... y, por si fuera poco, la irrupción en 1890 de la todopoderosa American Tobaco Company (A.T.C.) de Washington Duke y su imperio tabaquero, que revolucionaría el mercado con sus "particulares" métodos de hacer negocio.

Triunfan las variedades de tabaco tipo "bright”. El tabaco "bright", conocido localmente como "yellow" o "amarillo", era una de las muchas variedades locales, por lo que su popularidad era escasa. Se comenzó a cultivar, a partir de 1820, en los suelos pobres y arenosos de los condados de Pittsylvania (Virginia) y de Caswell (Carolina del Norte).

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 1 .- EL CULTIVO DE TABACO EN LOS EE.UU. EL TABACO DE VIRGINIA . Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Las hojas de tabaco "bright" se recogían a medida que maduraban, siendo la parte inferior la primera que se corta. El cultivo de este tipo de tabaco requiere que los campos sean inspeccionados permanentemente para hacer esta operación de recogida manual de la hoja, razón por la cual se necesita una mano de obra intensiva. Una vez recolectadas, se escogían y se unía por su base en manojos de seis hojas y finalmente se colgaban en bastidores para secarlas lentamente a través de conductos de aire caliente muy seco, en un proceso que duraba varios días, algo similar al ahumado de los productos alimenticios. Al cabo de un tiempo, las hojas se secaban, tornándose de color amarillo ocre, semejante al del azúcar de caña. Se cuenta que el descubrimiento de este nuevo tipo de "curado al humo" (fire-cured en inglés) fue fruto de una casualidad; un accidente fortuito hizo que se descubriese una nueva técnica de curación que iba a revolucionar el mercado. Ocurrió en 1839, cuando un esclavo negro del condado de Slade Caswell (Carolina del Norte) se quedó dormido mientras curaba el tabaco al fuego. Al despertar, para reavivar el fuego, se le ocurrió echar una buena cantidad de leña seca sobre los rescoldos; el calor seco producido por el fuego bruscamente reavivado produjo sobre el tabaco curado un marcado color amarillo brillante. Este tabaco se conocía como "tabaco bright", y a las zonas donde se cultivaba esta variedad de tabaco serían conocidas como "bright-tobacco belt“, traducido "cinturones de tabaco bright.

Planta de tabaco tipo Virginia.

La técnica de curación recién descubierta se popularizó en las zonas circundantes de Virginia y Carolina del Norte. No obstante, el tabaco bright no se cultivaría y procesaría de forma extensiva hasta 1856, finalizada la guerra civil norteamericana, siendo en Carolina del Norte donde se consiguió, mediante el perfeccionamiento progresivo de los métodos de secado y curado. Se llegó a cultivar de forma intensiva en todo el sureste de Estados Unidos, Piamonte y llano costero del norte (desde Florida a Maryland). (*4)

Otro tipo de tabaco de gran éxito fue el Burley, conocido como "curado al aire" (air-cured en inglés). Este tabaco era una variedad de hoja algo más oscura, que se daba principalmente en Kentucky (70%) y Tennesee (20%). El tabaco Burley se cosechaba de una vez, cortando el tallo de la planta a nivel del suelo. Las hojas se iban clavando en un palo que luego se colgaban en largas filas para su secado en sitios especialmente diseñados para esta operación llamados secaderos. Estos edificios debían ser abiertos y espaciosos para conseguir que el aire circulase adecuadamente y que la hoja se secara de forma natural, sin el aporte de fuentes de calor artificiales. El secado era esencial para evitar que las hojas se pudriesen y para que el tabaco ardiera adecuadamente, sin apagarse en el cigarro, cigarrillo o pipa. El proceso de curado por aire empleado en la hoja Burley resultaba más barato que otros basados en el secado forzado mediante calor por combustión de carbón. La variedad llamada white Burley, de hoja mas clara, data de 1864, y se usaba para la fabricación de cigarrillos rubios, siendo habitual endulzarlo con azúcar. Al principio, el "bright" se utilizó en la elaboración de cigarros puros como capa y el "Burley" para la tripa, pero el verdadero desencadenante del aumento de la demanda de tabaco brillante o "rubio" fue el para la fabricación de cigarrillos. El tabaco bright se presentado en la Exposición de Filadelfia en 1876 por la empresa John F. Allen & Co., de Richmond, superando las mejores expectativas de éxito. Hoy en día, el tabaco que se conoce como "tipo Virginia" es exclusivamente brigth, cultivándose en todo el mundo, especialmente en China, Estados Unidos, Brasil, India y Zimbabwe, llegando a cubrir aproximadamente el 40 % de la producción mundial. En términos anglosajones se le conoce también por "flue-cured" que proviene del método de curado o secado de la hoja, por el que el aire caliente se distribuye en todo el edificio de la casa de tabaco a través de conductos ("flues", en inglés).

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 2 .- HÁBITOS DE CONSUMO DEL TABACO. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Históricamente, el consumo de tabaco en toda Norteamérica (EE.UU. y Canadá) ha seguido pautas muy distintas respecto al resto de países. Hasta bien entrado el siglo XIX, alrededor del 90 % de las fábricas de tabaco de los EE.UU. se dedicaban a la fabricación de tabaco de mascar en forma de hoja suelta o de pastillas (en inglés", plug"), compactando las hojas con un aglutinante natural. Sin embargo, fuera de los EE.UU. se fumaba en forma de cigarros, cigarrillos o pipa, sin olvidarnos del rapé o tabaco molido, que muy demandado en toda Europa durante los siglos XVII y XVIII, casi había caído en el olvido en el siglo XIX. La razón que se ha esgrimido para justificar la persistencia de la costumbre de marcar el tabaco en los EE.UU. es que en una sociedad eminentemente rural como la Antigua lata de tabaco para mascar. norteamericana, basada en aquellos momentos en la agricultura y sobre todo la ganadería, resultaba muy complicado, incluso peligroso, por el riesgo de incendios, el sostener el cigarro mientras se trabajaba en los campos o en los establos. La masticación (en inglés, chewing) del tabaco era práctica común en la sociedad norteamericana. Se fabricaba con hoja de tabaco autóctono (Virginia, Kentucky, Carolina, etc.), sometiéndolo a un proceso de curado, corte y fermentación para, finalmente, obtener el producto final, en sus distintas formas. Se consumía colocando parte del tabaco entre la mejilla y las encías o los dientes y masticando el resto para, de vez en cuando, escupir los jugos no deseados. Por ello, era habitual la colocación de escupideras en los locales públicos para uso de los fumadores. El cigarro puro se puso de moda a partir del final de la Guerra Civil Norteamericana (1865), cuando personajes famosos comenzaron a aparecer en público fumando espléndidos cigarros habanos, como ya lo hacían sus homólogos europeos desde hacía tiempo. Uno de ellos sería el general Ulysses S. Grant, personaje carismático que, tras su éxito como militar en la guerra y sus dos presidencias de la nación (1869 a 1873), viajó por todo el mundo y en alguno de esos esos viajes debió de adherirse a la moda de fumar cigarros. De vuelta a su país, su imagen de fumador de puros fue la mejor propaganda para la implantación del cigarro, en rápido detrimento del tabaco de mascar.

Vitola con retrato del general Ulysses S. Grant. (*27)

Así pues, el cigarro de calidad se pone de moda en la sociedad norteamericana. Se impone el cigarro hecho a mano con hoja cubana, envasado en cajas lujosas y elegantes con bellas etiquetas y vitolas, un producto más competitivo, lujoso y atractivo al consumidor. A ello contribuiría la política de liberalización de los mercados y bajada de impuestos. Más tarde, impulsado por poderosas campañas publicitarias e intereses económicos, el cigarrillo, mas fácil de fumar y sobre todo mas barato, se impondría con fuerza tanto en la sociedad norteamericana como en el resto de los países.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 3 .- LA INDUSTRIA DEL CIGARRO EN LOS EE.UU.

3.1 SUS COMIENZOS: NUEVA YORK Hasta la década de 1870, la ciudad de Nueva York era el principal centro productor de cigarros puros de los EE.UU. La actividad tabaquera se concentraba en el barrio de Brooklyn, que contaba con unos 800 talleres, la mayoría de pequeño tamaño (menos de diez trabajadores). Otras zonas donde se manufacturaban cigarros a mano, siempre a pequeña escala ,eran Filadelfia, Chicago, Boston, San Diego, Houston, Atlanta o Nueva Orleans, entre otras. Hasta entonces, la industria del tabaco manufacturado en los EE.UU. se limitaba a pequeñas fabricas locales, orientadas al consumo interno: tabaco de mascar, cigarrillos y en menor medida cigarros. En cualquier caso, muy poca producción de tabaco manufacturado se exportaba, contrariamente a la hoja o rama, que era exportada a Europa en grandes cantidades. Las fábricas de cigarros consistían en Antigua tienda espendedora de cigarros puros en la ciudad de pequeños talleres llamados buckeyes o chinchales, Buffalo (Nueva York) en 1911. (*13) cuya mano de obra era mayoritariamente hispana (cubana o española), aunque también coexistían pequeños establecimientos regentados por "anglos", en los que trabajaba algún empleado hispano. El número de marcas y fabricantes de cigarros puros de procedencia norteamericana registrados oficialmente fue realmente portentoso, a considerable distancia de las cifras que podemos encontrar en cualquier otro país con industrias tabaqueras de indudable prestigio como Cuba o México. Cualquier coleccionista que haya dedicado un mínimo de tiempo a investigar las marcas y fabricantes de los EE.UU podrá dar fe de ello, y no dejará de sorprenderse de la magnitud de este universo excepcional e inabarcable que es, sin duda, el coleccionismo de anillas y habilitaciones norteamericanas. A continuación, cito algunas cifras procedentes de distintas fuentes que, aunque ponen de manifiesto diferencias a veces importantes, respaldan a groso modo estas afirmaciones: • A finales de la década de 1870, Según datos oficiales, había registradas en los EE.UU. unas 250.000 fábricas de tabaco, la gran mayoría de ellas estaban consideradas de pequeño tamaño (menos de diez operarios). Estas fábricas pequeñas producían en su conjunto el 85% de la producción, quedando un escaso 15% para las fábricas algo mayores, de más de diez obreros. Estos pequeños talleres o chinchales se ubicaban en cualquier sitio, como cobertizos, habitaciones, casas alquiladas, chamizos, etc. todos ellos muy volátiles en general, pues a los pocos años de establecerse cambiaban de sitio, se vendían, traspasaban o cerraban. Registros oficiales de 1885 aportan datos sobre el número de fábricas de tabaco activas. En aquellos años, la práctica totalidad de las grandes fábricas de cigarros se ubicaban en el estado de Florida, en concreto Cayo Hueso (44) y Jacksonville (1). Las cifras del número de fábricas más pequeñas son los siguientes: Pennsylvania (4.658), Nueva York (4,495), Illinois (1,163), Nueva Jersey (772), Massachusetts (616), Maryland (614), Missouri (576), Michigan (525), Wisconsin (515), Indiana (445), California (385), Connecticut (286), Minnesota (167), Kansas (149), Virginia (148), Louisiana (93) y Florida (152). (*12) • Entre 1880 y 1920 existieron en los EE.UU. unas 150.000 fábricas de tabaco que llegaron a lanzar al mercado mas de 1.500.000 marcas con una venta estimada de 250.000 millones de cigarros. (*20) • En 1862, según un informe de la Hacienda Cubana, estaban registradas un total de 1.300 tabaquerías para toda la Isla, de las cuales 500 se encontraban en La Habana. En algunas (muy pocas), la cifra llegaba a cientos de operarios, como la fábrica de Cabañas que tenía unos 300. A estas cifras habría que añadir la indudable actividad extraoficial de multitud de talleres familiares o chinchales que nunca llegarían a registrarse. (*11)

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EL TABACO Y LA INDUSTRIA TABAQUERA EN LOS ESTADOS UNIDOS .

LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 3 .- LA INDUSTRIA DEL CIGARRO EN LOS EE.UU. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

3.1 SUS COMIENZOS: NUEVA YORK (continuación). Las razones que pudieran justificar esta realidad habría que buscarlas en datos objetivos, como la gran población del país, su enorme potencial económico, su sociedad con un alto poder adquisitivo, y sobre todo la realidad de una industria del cigarro escasamente desarrollada, donde proliferaban las pequeñas fábricas de cigarros donde laboraban unos pocos trabajadores. La mayoría de ellas se abrieron a partir de las décadas de 1860 y 1870, pero no duraron demasiado, pues progresivamente irían dejando paso, como veremos, a las grandes fábricas de los estados de Florida, Nueva York y Pensilvania, mayormente. De igual modo que Virginia se convirtió en el principal estado productor de tabaco en rama, y Jamestown la ciudad donde se inició su cultivo, y desde allí se extendió a todo el Estado y a otros hacia al Oeste, sería sin duda Florida el que, sin duda, lideraría la industria de cigarros hechos a mano en los EE.UU. La ciudad de Cayo Hueso (Key West) sería la pionera y ejemplo a seguir en el exitoso desarrollo del cigarro "Clear Havana" (*n1), como se le conocía, elaborado enteramente con hoja de tabaco cubana pero fabricado fuera de la isla. Florida reemplazó a Nueva York en el liderazgo de la industria de cigarros hechos a mano, primero desde Cayo Hueso y posteriormente en Tampa. En ese nuevo escenario, Nueva York se transformó rápidamente en el principal centro estratégico de comercio y distribución de tabaco pues, por una parte sus instalaciones portuarias ofrecían acceso fácil y rápido para su transporte y distribución a todo el mundo, y por otra parte contaba con una amplia red de agentes, intermediarios y contactos para garantizar una adecuada gestión de los negocios.

3.2 CAYO HUESO (Key West). La pequeña ciudad de Cayo Hueso, situada en el extremo sur de los Cayos de Florida, en el punto más cercano a la isla de Cuba, contaba desde 1831 con un pequeño foco tabaquero establecido por el fabricante William H. Wall, consistente en un modesto taller de la calle Picont, que daba empleo a 50 operarios que elaboraban cigarros con la mejor rama importada desde La Habana. En años sucesivos se irían estableciendo nuevos negocios tabaqueros documentados en la gaceta de Cayo Hueso entre 1831 y 1837, pero que en su conjunto tenían una producción muy reducida y dedicada en su totalidad al consumo local (*7). Antes del comienzo de la primera Guerra de Independencia Cubana (1868-1878), Cayo Hueso tenía menos de 500 habitantes, en su mayoría bahameños, que se ganaban la vida vendiendo las mercancías perdidas o abandonadas en los naufragios que frecuentemente se producían en sus costas, al chocar contra la gran barrera de arrecifes frente a la isla. A principios de 1831 se habían construido dos faros, y los cuarteles de la armada estadounidense se habían establecido oficialmente en Fort Taylor. Todo cambió con el comienzo de la guerra , cuando gente de todas las nacionalidades huyeron de la isla, buscando seguridad. En diciembre de 1871, el éxodo se intensificó como consecuencia de la orden de las autoridades españolas decretada para luchar contra los rebeldes independentistas, que obligaba al reclutamiento forzoso. Esta inmigración se dirigió, sobre todo, a Nueva York, Nueva Orleans y a Cayo Hueso (Key West) y estaba constituida, en gran parte, por trabajadores de la industria tabaquera cubana, la más importante del mundo, en pleno auge por aquellos años. Con ellos llegaba a la pequeña ciudad de Cayo Hueso un verdadero tesoro: el talento y la experiencia de años de trabajo especializado en el cultivo y manufactura del tabaco. El consumo del cigarro se imponía en los EE.UU., con bastante retraso en comparación con otros países desarrollados. Hasta entonces, el tabaco se había consumido con profusión en forma de tabaco para mascar, en forma de hojas o de pastillas (plugs), y en menor medida en forma de cigarrillos y cigarros. Los nuevos cigarros de calidad triunfaban en el mercado, con una gran demanda de hojas de capa de "Sumatra" o de "Vuelta Abajo". Después de la Guerra de Secesión, en 1883, los impuestos se redujeron considerablemente, lo que supuso un considerable abaratamiento de los cigarros. En 1878, el Servicio de Impuestos Internos de los EE.UU. eliminaba las regulaciones que obligaban a que las cajas de cigarro fueran homogéneas, permitiendo aportar un toque de diseño e imaginación del fabricante. Dirigido al cliente exigente y con cierto nivel adquisitivo, se impone el tabaco de la mejor calidad disponible (el cubano), envasado en lujosas cajas, con bellas etiquetas litográficas y vitolas, que adornaban y garantizaban los puros, obteniéndose así un producto más competitivo, lujoso y atractivo para el consumidor. En Cayo Hueso, la primera Ciudad del Cigarro de los Estados Unidos, se dieron las condiciones ideales para la fabricación de cigarros de máxima calidad.

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• Tenían cerca la materia prima, el tabaco cubano, considerado como mejor tabaco del mundo, que además era fácil de adquirir y transportar por barco. • Contaban con un clima cálido y húmedo, muy similar al de Cuba, ideal para mantener la hoja de tabaco flexible, al contrario que ocurría en las fábricas de cigarros de Nueva York o Filadelfia, obligados a instalar humidificadores caros y controles de temperatura para mantener las hojas flexibles. Al parecer, durante la noche, la isla se convirtió en un salvaje, ciudad de auge del oeste salvaje, al estilo cubano. • Disponían de toda la mano de obra cualificada necesaria para la manufactura artesanal de cigarros puros, forjada durante décadas en Cuba, un tesoro llovido del cielo. Hay que tener en cuenta que por aquellos años, los especialistas en las diversas labores (escogedores, torcedores, despalilladores, etc...) que intervenían en las distintas etapas de la elaboración del cigarro eran muy valorados y codiciados por los propietarios para sus fábricas de cigarros. • La política comercial norteamericana ponía cada vez mas trabas a las importaciones de tabaco elaborado de origen cubano y comenzaron a grabarlos con altos aranceles o derechos de importación. Todo ello, unido a los relativamente bajos impuestos a la entrada del tabaco en rama, daba como consecuencia que los cigarros fabricados en territorio de los EE.UU con la excelente hoja cubana, conocidos en los EEUU como "los cubanos", resultaban similares en calidad a los importados desde Cuba pero más económicos, cerca de un 33%. Pronto surgirían multitud de falsificaciones y fraudes, que llegarían a poner en grave riesgo su prestigio. Para empresarios y obreros representaba una gran oportunidad, trabajo seguro en un país en expansión económica y lleno de oportunidades. Para los EE.UU. era un verdadero tesoro llovido del cielo, pues huyendo de la guerra de Cuba llegaban codiciados especialistas tabaqueros y expertos empresarios, ambos con años de experiencia en el ramo del tabaco, una industria en pleno auge y en aquellos momentos con un futuro esperanzador.

3.2.1 Nace la primera Ciudad del Cigarro: CAYO HUESO (Key West). VICENTE MARTÍNEZ IBOR. La historia de la industria del cigarro hecho a mano en los EE.UU. no se podría contar sin hablar del empresario tabaquero de origen español VICENTE MARTÍNEZ IBOR. Su historia personal y empresarial se contará con todo lujo de detalles más adelante, en el capítulo 4.1 de este trabajo. No obstante, para continuar desarrollando la historia del nacimiento de la primera ciudad del cigarro en los Estados Unidos, decir que antes de su llegada a Cayo Hueso, Ibor ya era uno de los fabricantes de cigarros más prestigiosos de Cuba, con su emblemática marca El Príncipe de Gales. Ibor, que ayudaba a los independentistas cubanos, fue descubierto en 1868 , dictándose una orden de detención contra él. Logró huir apresuradamente de la isla, estableciéndose en la Vicente Martínez Ibor. (*13) desconocida ciudad de Cayo Hueso, siguiendo los consejos de su socio y asesor financiero, Eduardo Manrara. Una vez allí, alquiló unos edificios cercanos a los muelles y comenzó a fabricar cigarros con destino al mercado de los EE.UU. En la Habana había dejado a su yerno Ignacio Castañeda al cuidado de su familia y como responsable de sus intereses empresariales. Una vez en territorio norteamericano, decidió cambiar su segundo y más conocido apellido, de Ibor a Ybor (*n1), más acorde con el país donde en lo sucesivo haría sus negocios. Por esta razón, para ser respetuoso con los hechos y con la historia, a partir de ahora se escribirá como Ybor. Su arriesgada y exitosa decisión de establecerse en Cayo Hueso marcaría el futuro económico de toda Florida, encendiendo la mecha del definitivo despegue de la industria del cigarro en los EE.UU. La intuición de Ybor, unido a las dotes de gestión empresarial de Manrara, aprovecharon las excelentes oportunidades que les ofrecía Cayo Hueso para abrir el camino a otros fabricantes (muchos de ellos españoles), que a raíz de entonces siguieron su ejemplo y levantaron su fábrica de cigarros “Clear Havana” en aquella remota localización, entre ellos: Eduardo H. Gato, Villamil, Benito Alonso, Cayetano Soria, Aurelio Castillo, Ellinger, Folk and Mayer, O Hallorans, George W. Nichols, Ferdinand Hirsch, Cortez, Havana-American, Ruy López, S. &. F Fleitas, Martinez Havana, M. Perez, R. Fernandez, Manuel Cruz, José Lovera, entre tantos otros, hasta llegar a 158 grandes fábricas en el año de 1890 (el de mayor producción). La pequeña ciudad de Cayo Hueso llegó a convertirse en una ”pequeña Habana” en el corazón del estado. (*30)

A principios de la década de 1870, un gran número de publicaciones neoyorquinas escribirían artículos alabando la nueva industria. Por ejemplo, la prestigiosa revista neoyorquina especializada en tabaco, The Tobacco Leaf, publicó en 1872 un artículo en el que afirmaba que «La popularidad de los cigarros de Cayo Hueso residía en el gusto popular por los puros genuinos Habana, iguales en todos los aspectos a los cigarros más finos importados de Cuba».

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Durante la temporada de cosecha del tabaco en Cuba, los propietarios principales de las fábricas de Cayo Hueso viajaban a La Habana en vapores para recorrer las vegas de tabaco de Vuelta Abajo y adquirir el codiciado tabaco en rama cubano. Algunos de ellos eran propietarios de sus propias vegas, mientras que otros se limitaban a recorrer los almacenes, adquirirlo en subastas y enviarlo a sus fábricas de Cayo Hueso. Desde principios de la década de 1880, la ruta Cayo Hueso - La Habana - Nueva York se incrementaría aún más si cabe desde el momento en que se inauguró la línea ferroviaria que unía Nueva York con Jacksonville. El 20 de agosto de 1885, el tren llegaría hasta Tampa, desde donde salían los vapores con destino a Cayo Hueso y La Habana.

3.2.2

El desarrollo de CAYO HUESO (Key West).

Cayo Hueso llegó a ser la ciudad más grande y más rica del estado de Florida, la primera ciudad del cigarro de los EE.UU. Era una especie de extensión de Cuba en territorio de Florida. Los barrios y casas se construían a imagen y semejanza de las colonias cubanas; el idioma español se hablaba por doquier, los lectores de las fábricas de cigarros leían diarios y novelas en español, las publicaciones se editaban en ese idioma, la comida cubana era famosa en toda Florida y la música afrocubana y latina sonaba por todas partes. A finales de la década de 1890, la población era un crisol de culturas, con un alto porcentaje de cubanos de todos los colores que vivían y trabajaban juntos, en armonía en tierra norteamericana. Los cigarros “Clear Havana” de Key West habían logrado penetrar e imponerse en la pujante sociedad norteamericana, debido principalmente a su gran calidad, pues usaban la mejor rama importada de Cuba, se elaboraban con mano de obra experta y se embasaban en cajas de excelente Factoría de Ruy Lopez Ca., en Cayo Hueso, destruida por un huracán en 1909. (*13) madera de cedro, con una lujosa presentación con etiquetas litográficas que ya incorporaban el color, dorados y relieves en sus bellos juegos de habilitaciones y vitolas; todo ello a menor precio que el cigarro habano procedente de Cuba, debido a impuestos más reducidos. La convivencia entre comunidades no sería fácil. Fueron bastante frecuentes las tensiones y los roces entre personas y grupos de distinta procedencia (cubanos, españoles, italianos, anglos, chinos, eslavos, etc....), ya que las comunidades eran muy distintas (cultura, raza, costumbres, religión, carácter, etc.), lo que les empujaba a vivir agrupados en barrios distintos, preservando así su idioma, costumbres y forma de vida. Los españoles venían, en su mayoría, de zonas rurales donde estaban acostumbrados al trabajo físico duro, mientras que los tabaqueros cubanos residían normalmente en grandes ciudades, como La Habana. Los propietarios de las fábricas reconocían a los españoles como obreros fiables y esforzados, pero los cubanos querían conservar para ellos sus conocimientos en los diferentes oficios y tareas del tabaquero y, en consecuencia ,consideraban a los españoles como una amenaza. Esto motivó que, a veces, fueran maltratados por artesanos cubanos, viéndose obligados a trabajar más duro para demostrar su valía. Cuando estallaba la fricción, para restaurar el orden, los fabricantes frecuentemente optaban por sustituir a sus capataces o empleados españoles por otros cubanos. Una de las más revueltas mas polémicas se daría en la fábrica, Seidenberg & Co. que fabricaba los famosos cigarros de la marca La Rosa Española, cuyo propietario, Samuel Seidenberg, tenía una fábrica desde 1867 en Cayo Hueso (*n3). Descendiente de emigrantes alemanes, pero nacido en España, mantenía con su patria fuertes lazos emocionales, quizás por ello siempre se había opuesto a los clubes revolucionarios y a los "lectores" que, desde sus púlpitos, leían textos radicales o patrióticos en su factoría de Cayo Hueso, pero que a pesar de todo contaba entre sus obreros a un gran número de patriotas cubanos. La situación fue degenerando hasta que el tabaquero tomó la decisión de sustituir a todos los cubanos de su fábrica por españoles e italianos ajenos a esta problemática, alegando que la acción era necesaria para proteger a sus empleados, amenazados por los cubanos. Estos acontecimientos provocaron un importante éxodo de trabajadores cubanos hacia la nueva ciudad de Tampa.

Samuel Seidenberg, 1924 (*13)

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El crecimiento de Cayo Hueso fue realmente espectacular: • • • • • • Postal antigua de la ciudad de Cayo Hueso. (*13)

• •

En 1868 había en el Cayo cerca de 3.000 trabajadores vinculados de algún modo a la industria tabaquera. (*10) En 1870 había registradas 29 fábricas de cigarros trabajando a pleno rendimiento. (*10) En 1873, la producción alcanza los 1,35 millones de cigarros. (*14) En 1875 se alcanza una producción de 25 millones de cigarros. (*10) En 1880 había unas 44 fábricas que empleaban un promedio de casi 1.400 tabaqueros.(*10) En 1883 había 80 fábricas de cigarros, con 2.703 operarios, que fabricaban 42 millones de unidades al año.(*14) En 1885 había 99 fábricas que empleaban a 5.500 operarios. (*14)

En 1890, la ciudad de Cayo Hueso tenía una población de más de 18.000 habitantes, de los cuales unos 12.000 trabajaban en fábricas de cigarros. Ese mismo año se alcanzaría su producción record con doscientas fábricas de puros funcionando a pleno rendimiento, en las que operaban más de 2.000 torcedores, que fabricaron una cifra cercana a los 100 millones de cigarros al año. Un torcedor experto podía llegar a fabricar cerca de 200 cigarros al día (80 mil cigarros al año). (*10)

No obstante, en 1885, las cosas comenzarían a cambiar, a raíz de dos sucesos importantes: • •

Una larga y enconada huelga que provocó el cierre de fábricas, el éxodo de trabajadores y una gran depresión en la ciudad. Un pavoroso incendio que, a finales de marzo de 1886, terminó arrasando muchas fábricas, entre ellas dos de las mas emblemáticas: El Príncipe de Gales, de Vicente Martínez Ybor y La Rosa Española, de Samuel Seidenberg.

Ambos acontecimientos serían los desencadenantes del traslado de la fábrica de Vicente Martínez Ybor desde Cayo Hueso a la vecina ciudad de Tampa, convirtiéndose así en el fundador y principal artífice de YBOR CITY, la ciudad del cigarro de Tampa. Esto se podrá ver con suficiente detalle más adelante. A partir de entonces, la actividad tabaquera en el Cayo continuaría durante décadas a pleno rendimiento, pues la demanda de cigarros "Clear Havana" no paró de aumentar, de hecho, el año de mayor producción en Cayo Hueso sería 1890, cuando 200 fábricas llegarían a elaborar unos 100 millones de cigarros. Sin embargo el crecimiento ya no fue tan explosivo como lo había sido desde 1869, pues la fabricación se repartió entre otras ciudades, con un centro principal y más importante que, sin duda, sería TAMPA. Muchas fábricas se trasladarían a esta ciudad y sus alrededores en busca de una mayor estabilidad laboral, terrenos más baratos y construcciones más sólidas, con menor riesgo de incendios.

La ciudad después del incendio de 1886. (*34)

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Cayo Hueso. La céntrica calle Duval. (*13)


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3.3 TAMPA.

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3.3.1 El descubrimiento de Tampa. YBOR CITY, la segunda gran “Ciudad del Cigarro” de los EE.UU. Tampa está situada en una bella y amplia bahía del condado de Hillsborough, en la Costa Oeste de la península de Florida, a unos 350 Km. al norte de Cayo Hueso (en línea recta). La palabra "TAMPA" es de origen español, pero de etimología Calusa (pueblo indígena que vivió en la zona), que significa "astillas de fuego", en referencia a los relámpagos que azotan el área durante los meses de verano. Los orígenes de la ciudad están relacionados con el establecimiento de un enclave militar, el fuerte Brook, llamado así en honor al coronel George Mercer Brook, que lo fundó el 22 de Enero de 1824. Al abrigo del fuerte se fue creando un pequeño grupo de casas de pescadores cubanos y españoles, conocida como Pueblo Español (Spanish Town) que vendían sus mercancías en los mercados de La Habana. El descubrimiento de Tampa como destino de la industria del cigarro fue consecuencia de una serie de circunstancias, unido a la necesaria dosis de azar. Serían dos emprendedores españoles los artífices de la creación de esta nueva ciudad industrial: por una parte Vicente Martínez Ybor, socio propietario de la firma Ybor-Manrara y por otra Ignacio Haya, de la firma Sanchez-Haya, quienes dirigieron sus miradas a este olvidado lugar, arriesgaron sus intereses e invirtieron en aquella ciudad por primera vez. La curiosa historia de este “descubrimiento” y del desarrollo de Ybor City se contará con suficiente detalle en el capítulo 4, cuando se hable de los tabaqueros V. M. Ybor y de I. Haya, no obstante haremos un resumen para conservar el hilo conductor de la historia de la industria del cigarro en los EE.UU. Se cuenta que Eduardo Manrara, socio y asesor de Ybor, en sus continuos viajes desde Nueva York a Cayo Hueso, nunca viajaba en barco debido a su tendencia al mareo, sino que lo hacía por tierra. Fue así como conoció las riquezas naturales de la bahía de Tampa, y en sus muchas observaciones minuciosas creyó ver árboles de guayaba. A finales de 1884, estos rumores llegaron a los oídos de un comerciante amigo de Ybor, Gavino Gutierrez, que viajó a la zona acompañado de su socio Bernardino Gargol. No encontraron rastro del codiciado árbol, sin embargo vieron en la Bahía de Tampa unas grandes posibilidades de inversión. Antes de finalizar su viaje, de regreso a Nueva York, pasaron por Cayo Hueso para visitar a su amigo Ybor, que casualmente estaba reunido con otro tabaquero y amigo que también estaba visitándole, Ignacio Haya, y allí en aquella animada tertulia convencieron a ambos de las grandes posibilidades de Tampa como destino de sus fábricas de cigarros. Al día siguiente, todos tomaban el primer barco con destino a Tampa. Después esa primera visita a la zona , hubo una serie de reuniones y negociaciones con la Junta de Comercio de Tampa, organismo oficial creado específicamente para facilitar la inversión en la ciudad. Finalmente, el 5 de octubre de 1885 llegan a un acuerdo con Ybor para la venta de los terrenos elegidos a un precio satisfactorio para todos. Inmediatamente, inició la construcción de su fábrica en Tampa y de la ciudad empresarial que tomaría su nombre, Ybor City. Designa a su amigo Gavino Gutierrez como ingeniero civil y director ejecutivo de la obra. Comenzada en madera, se desechó esta opción, siendo finalmente la primera fábrica de cigarros de ladrillo en Tampa. Contaba con tres pisos con grandes salas de trabajo bien ventiladas y amplios ventanales que permitían la iluminación con luz natural. Frente a ella, y al mismo tiempo, se construyeron las oficinas centrales de la compañía, cruzando la 9ª Av. en el llamado edificio El Pasaje.

La fábrica “El Príncipe de Gales” de Ybor & Manrara Cigar Co. Tampa, 1900. (*13)

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3.3.1 El descubrimiento de Tampa. YBOR CITY (continuación). Su colega y amigo, Ignacio Haya, también había adquirido terrenos cercanos a los de Ybor. Ambos comienzan las obras de construcción de sus fábricas prácticamente al mismo tiempo, de manera que a comienzos de 1886 ambas fábricas ya estaban construidas y los planes de apertura eran coincidentes; pero circunstancias ajenas a Ybor le impidieron comenzar la fabricación el día previsto, que era el 26 de marzo de 1886. Aunque la ciudad se llamaría YBOR CITY, en honor a su principal industrial y valedor, Vicente Martínez Ybor, sería la empresa Sanchez Haya Cigar Co. con su emblemática marca La Flor de Sánchez y Haya a quien le correspondió el honor de ser la primera en fabricar el primer cigarro "Clear Havana" manufacturado en la nueva “Ciudad del Cigarro”, el 13 de abril de 1886, como consta en la placa conmemorativa que hoy podemos ver en el sitio donde se ubicaba su fábrica. En ella figura el siguiente texto:

Placa conmemorativa de la primera fábrica de cigarros de Tampa. (*12)

« El primer cigarro tipo "Clear Havana" se fabricó en este lugar por Sanchez y Haya & Co. el 13 de abril de 1886. Fue registrada como la fábrica número 1 de Don Ignacio Haya y Don Serafín Sánchez como propietarios. El Superintendente de la fábrica era Laureano Sánchez. Al final de su primer año la fábrica produjo 500.000 cigarros al mes. Ignacio Haya y su marca Gold Label son fabricadas aún en Ybor City ». YBOR CITY, la segunda ciudad del cigarro de los Estados Unidos después de Cayo Hueso (cronológicamente hablando), se construía a pleno ritmo, ampliándose constantemente, y con ello aumentaba continuamente la actividad industrial y comercial. Las buenas perspectivas atraían a inversores de todos los puntos del país en busca de oportunidades para sus negocios. El pleno empleo atraía a la mano de obra: banqueros, comerciantes, artesanos, transportistas, funcionarios públicos, etc... El 15 de Octubre de 1886, Ybor y su socio Manrara registraron la empresa Ybor Land & Improvement Co. (Sánchez & Haya formaría otra similar poco después). Estas empresas se usaron como instrumento de financiación para construir casas para obreros, edificios para negocios, oficinas y fábricas, posibilitando un efecto llamada para que otros industriales invirtiesen en Ybor City. A finales de ese mismo año se habían construido un total de 176 casas (a una media de cuatro diarias), que eran vendidas a los trabajadores de sus fábricas entre 750 y 900 dólares. El poblado obrero de YBOR CITY fue un proyecto ejemplar en los EE.UU. Las casas se proyectaban siguiendo un cuidadoso plan urbanístico en hileras, como los chalet actuales. Eran edificios de gran calidad, rodeados con cercas de madera pintadas de blanco, que daban una personalidad especial al barrio. El 2 de Junio de 1887, YBOR CITY fue anexionado a la ciudad de Tampa, que apenas contaba en ese momento con 700 habitantes, a pesar de la enérgica oposición de Ybor y Manrara, y no era para menos pues habían invertido mucho dinero y esfuerzo en infraestructuras de todo tipo (calles, iluminación, aceras, etc.). En 1880, Tampa tenía 720 habitantes., y diez años después, en 1890, la población había aumentado a 5.532 (un crecimiento del 668%). Este enorme crecimiento planteó a Ybor graves problemas de todo tipo, que fue solucionando sobre la marcha: agua potable, salubridad, seguridad, salud (brotes de malaria y fiebre amarilla), educación, transporte, y un largo etc. En el aumento vertiginoso de la población de Tampa influyeron muchas y variadas razones: Ybor City. Casas para obreros. (*13)

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3.3.1 El descubrimiento de Tampa. YBOR CITY (continuación). 1. El éxodo de tabaqueros cubanos de Cayo Hueso por desavenencias y problemas con empresarios (ej. caso de Seidenberg). 2. Mejores condiciones de vida (vivienda a buen precio, buen salario, buen clima, etc..). 3. Menor presión de las organizaciones obreras. Para el trabajador conservador, Tampa ofrecía una estabilidad que otros centros de fabricación de cigarros carecían. Como ya se comentó anteriormente, una de las más revueltas más polémicas se daría en la fábrica La Rosa Española, cuyo dueño Samuel Seidenberg, sustituyó a los trabajadores cubanos alegando que era necesario para proteger a sus empleados, amenazados por los cubanos, lo que provocó un verdadero éxodo de tabaqueros cubanos hacia la nueva ciudad de Tampa. Hay que tener muy en cuenta que además de la mano de obra cubana y española de Tampa, había de otras nacionalidades, y de forma especial trabajadores italianos. Muchos de ellos habían trabajado en el proyecto del ferrocarril de Plant, y una vez finalizado éste, se establecieron en la zona de la bahía de Tampa. Al carecer de experiencia en la industria tabaquera, se dedicaron al comercio o a la agricultura; más tarde intentaron colocarse en las fábricas de cigarros, pero los cubanos obstaculizaban su aprendizaje, en un intento de proteger sus habilidades. Primero lo hicieron con los españoles y ahora también con los italianos.

Fábrica de Seidenberg & Co. En Tampa durante la huelga de 1899. (*13)

Seidenberg se opondría con firmeza esta presión de los tabaqueros cubanos. Contrató a estos trabajadores italianos y construyó residencias para ellos en las cercanías de su fábrica de Tampa, en 1890. Su casas actuaban como una zona de amortiguación entre las comunidades españolas y cubanas de Ybor City.

3.3.2 WEST TAMPA. Una ciudad dentro de Tampa. Los comienzos de esta nueva ciudad (West Tampa) dentro de otra ciudad (Tampa) comenzó el 22 de Abril de 1892, cuando el abogado de origen inglés Hugh Campbell Macfarlane cedió parte de un terreno de su propiedad para el establecimiento de una primera fábrica de cigarros que se inauguraría el 15 de Julio de 1892. Macfarlane había llegado a Tampa en marzo de 1884. Un año después entraba a formar parte como publicista en la recién creada Junta de Comercio de Tampa. Con una gran intuición y tomando cierto riesgo, pensó que era un buen momento para invertir en el desarrollo de la industria del cigarro de Tampa, dado la experiencia de Ybor City y la constante llegada de cubanos e inmigrantes españoles. Su proyecto consistía en facilitar que los tabaqueros construyesen sus fábricas de cigarros allí, para lo cual les cedería el terreno gratuitamente. Así, el 27 de Noviembre de 1886, compra unas 60 ha de terrenos pantanosos al oeste del río Hillsborough por 2.000 dólares (seis meses antes se habían vendido por 120). Hugh C. Macferlane, creador de la ciudad de West Tampa. (*12)

Los Hermanos Del Pino (Manuel y Fernando) fueron los primeros industriales en aceptar la tentadora oferta del proyecto de Macfarlane, trasladando su fábrica desde Cayo Hueso. El primer cigarro de West Tampa saldría de esta factoría, Del Pino Cigar Co., el 15 de Julio de 1892. Un año más tarde abandonaron la fábrica, quizás debido a la falta de infraestructuras, siendo ocupada por O'Halloran Cigar Co., también procedente de Cayo Hueso, propiedad de tres hermanos de origen cubano, Blas, Estanislaus e Ignacio Fernández O'Halloran. (*17)

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3.3.2 WEST TAMPA. Una ciudad dentro de Tampa. (continuación) Uno de los muchos problemas que se encontró en la creación de su ciudad industrial fue el aislamiento de la zona, por lo que proyectó el desarrollo de vías de acceso que permitieran el tráfico de personas y mercancías al puerto y al ferrocarril, por lo que en 1891 comienza la construcción de un puente sobre el río Hillsborough, que sería finalizado en 1893. A comienzos de 1896, cuarenta y dos empresas se habían trasladado a West Tampa, la mayoría procedentes de Cayo Hueso y Nueva York, aprovechando los bonos de financiación que ofrecía la Sociedad de Inversión Macfarlane Investment Co. y las facilidades para la adquisición de terrenos que ofrecía la West Tampa Land Improvement Co.

Fábrica Primera fábrica levantada en West Tampa, en 1892, por los Hnos. del Pino, después ocupada por O'Halloran Cigar Co. (*17)

El 18 de Mayo de 1895, West Tampa fue aceptada oficialmente como ciudad independiente; para entonces ya superaba a Ybor city en actividad tabaquera con 30 fábricas y 3.500 residentes, mientras que Ybor City contaba solo con 18. En 1900, West Tampa tenía censados 15.838 habitantes. La ciudad creció continuamente al abrigo de la industria del cigarro, llegando a tener un punto máximo con 190 fábricas, en 1925. La ciudad ocupaba unos 26 Km2 y en ella se ubicaron nombres de fabricantes tan importantes como Bustillo Brothers, Antonio Santaella, Cuesta & Rey, Leopoldo Power, Lopéz & Hermanos, Celestino Vega, González, Fisher, Andrés Díaz, Pendas y Álvarez, Balbín y Hermanos, W.T. Morgan, y un largo etc. La ciudad se mantendría como municipio independiente hasta el 1 de enero de 1925, a diferencia de Ybor city que dejó de serlo en 1887 .

3.3.3 TAMPA. El comienzo de su declive. En 1905 las fábricas de Tampa producían unos 220 millones de puros, con una población que se acercaba a los 25.000 habitantes, que ascendía continuamente, pasando en 1910 a ser de 37.782, según el censo oficial de 1910. Dicho censo nos indica que hasta un 85% de los hombres estaban empleados directamente en la industria tabaquera mientras que el 15% restante se dedicaba a servicios. (32*) En 1915 la producción de Tampa había aumentado a 285 millones de cigarros a pesar de la dura huelga general de 1910. En aquellos años, Tampa vivía prácticamente de la industria del cigarro, que representaba el 65% por ciento de los ingresos totales de la ciudad y el 75% por ciento de su nómina. En 1920, después de las innumerables huelgas, la "Ciudad del Cigarro más grande del mundo", como se la llegó a denominar, disfrutó de un breve periodo de crecimiento y tranquilidad. Así, en el periodo 1920-1929 llegaron a operar 250 grandes fábricas (190 de ellas en West Tampa) con una producción de cigarros que alcanzó su punto más álgido con una cifra record de 500 millones cigarros, curiosamente el año que comenzó la "Gran Depresión", que junto a los cambios que se estaban fraguando moverían los cimientos de la industria del tabaco en la próxima década. Los negros y amenazadores nubarrones que se cernían sobre la industria del cigarro se concretaron con la aparición de los cigarros fabricados a máquina. En 1929 la American Tobacco Company (ATC) logra lanzar la primera máquina torcedora realmente eficaz y capaz de producir cantidades importantes de puros hechos a máquina; dicha máquina fue patentada por Rufus Lenoir Patterson, presidente de la American Machine y Foundry Co. y vicepresidente de la ATC. Por si fuera poco, se desencadena la Gran Depresión, originada en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de octubre de 1929 (conocido como Martes Negro) y que rápidamente se extendería a la práctica totalidad de los países del mundo. Era el principio del final de la industria del cigarro hecho a mano en los EEUU.

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3.3.4 Las huelgas de Tampa. Como era de esperar, el traslado de las fábricas de cigarros a Tampa para aislar a los trabajadores de los poderosos sindicatos obreros funcionó al principio, pero finalmente Tampa no pudo librarse de las huelgas que asolaron a todas las sociedades industrializadas del mundo, aunque su impacto sería menor que en Nueva York o Cayo Hueso. •

1887.- La primera huelga de Tampa se inicia el 17 de enero de 1887, cuando los trabajadores exigen que el supervisor de la fábrica de Ybor, un tal Santos Benítez, sea suspendido de su cargo por haber despedido a un español solo por ser de esa nacionalidad. Benítez es despedido, pero entonces son los cubanos los que se ponen en huelga. Al final son despedidos y expulsados de la ciudad veinticinco trabajadores más, con lo que se pone fin a la huelga.

1899.- La llamada huelga de la pesa duró 98 días y paralizó la mayoría de las fábricas de Tampa. Se desencadenó por la decisión de los propietarios de pesar el tabaco antes de ser entregado a los operarios cada día, y que fue considerado por éstos como una humillación intolerable. Hasta ese momento, cuando los tabaqueros de la fábrica necesitaban más rama para su trabajo, tomaban la que pensaban que iban a utilizar, sin más controles. La patronal, estimó que los tabaqueros tomaban más de lo necesario con el objetivo hacer cigarros fuera de la fábrica y así obtener ingresos extra, considerándolo una especie de robo.

1900.- Esta huelga duró 42 días, y fue consecuencia de aplicar la norma establecida por los propietarios sobre el derecho adquirido que tenían los operarios de hacer cada día tres cigarros llamados fumas para uso personal. Estos "fumas" deberían fabricarse obligatoriamente al final de la jornada diaria con los restos de tabaco sobrante y deberían tener una terminación especial en la cabeza para diferenciarlos de la producción habitual. Esta práctica era habitual en Cuba y desde allí se extendió a otros países, utilizándose aún hoy en día en muchas fábricas de cigarros.

1901.- Una primera fase de esta huelga fue provocada por la falta de interés en las reparaciones del puente sobre el rio Hillsborough y que llevaba cerrado durante varios meses. Este puente era la única vía de comunicación entre las ciudades de Tampa y West Tampa. Finalizado este episodio, pocos meses después, se produjo otra más larga y dura, motivada por la intención de algunos fabricantes de abrir sucursales de sus fábricas en las ciudades de Pensacola y Jacksonville. Duró desde agosto a noviembre de 1901 hasta producirse la capitulación de los obreros. El episodio más dramático sería el secuestro de los cabecillas, que fueron llevados y abandonados en una isla desierta de Honduras, siendo sus familias expulsadas de la ciudad bajo amenaza de muerte. •

1910.- Esta fue la 2ª huelga general en Tampa, que afectaría a la economía de la ciudad de forma muy dura. Los sindicatos, muy reforzados en número de afiliados, exigieron mejores salarios y el reconocimiento de sus organizaciones sindicales, pero los fabricantes no estaban dispuestos a reconocerlos. El enconamiento legó a límites insoportables: desórdenes, peleas, ajustes de cuentas, asesinatos y hasta linchamientos, tomándose la justicia por sus propias manos.

1920.- Con una duración de 10 meses e importantes pérdidas (caída de la producción de 53%), dicha huelga se convocó en protesta por el cierre de la contratación para los miembros de los sindicatos. Una vez más fabricantes recibieron el apoyo de casi todos los clubes cívicos y organizaciones en Tampa. Los defensores de la fabrica abierta salieron victoriosos, pero a un alto precio para todos.

Huelguistas durante la “huelga de la pesa” de 1899. (*13)

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3.4 El imperio de Washington Duke y la American Tobacco Company (A.T.C.) La aparición en la escena del gigante del tabaco norteamericano Washington Duke revolucionó el mercado del tabaco para cigarrillos. Consiguió concentrar un enorme poder con el que manejará el mercado, controlando los precios, tanto rama como de los cigarrillos. La empresa monopolizó el mercado con agentes sujetos a consignas y directrices muy claras para controlar los principales mercados, manipulando precios y obligando a los productores independientes o a las pequeñas fábricas a doblegarse a sus precios. En poco tiempo, la falta de competencia forzó los precios del tabaco a la baja, para todas las clases y calidades; las pequeñas fábricas tuvieron que elegir entre cerrar o pasar a la clandestinidad, vendiendo su tabaco para pipa o para mascar en bares o tiendas de las localidades vecinas, de forma similar a los chinchales cubanos. Con su política claramente monopolística, la ATC se haría con el control de gran parte de las pequeñas empresas de tabaco de cigarrillos y de mascar, para controlar, en 1906, las 4/5 partes de la industria del tabaco de todo el país. En lo que respecta a la mercado de manufactura de los cigarros puros, donde la mecanización aún no había llegado, lo intentó por todos los medios e invirtió grandes cantidades de dinero, pero con escaso éxito. WASHINGTON DUKE El patriarca de la familia y fundador del Imperio Duke, Washington Duke (1820-1905), nació el 20 de diciembre de 1820 en el Condado de Orange Duke (hoy Condado de Durham, Carolina del Norte), siendo el octavo de los diez hijos que tuvo el matrimonio Taylor Duke y Dicey Jones. Como veremos, los orígenes del Imperio Duke se inician en la modesta granja de W. Duke, en las afueras de la ciudad de Durham (Carolina del Norte). El 9 de agosto de 1842, contrae matrimonio con Mary Caroline Clinton (18251847) con la que tiene dos hijos: Sidney Taylor (1844-1858) y Brodie Leonidas (1846-1919). Mary Duke's fallece a los veintidós años de fiebres tifoideas, y el 9 de diciembre de 1852 Izq.- Washington Duke. Drcha.- Dos de sus hijos: se vuelve a casar con Artelia Roney, que muere James Buchanam (I) y Benjamin Newton (D) (*35) también de fiebres tifoideas en 1858, a la edad de 29 años, dejando otros tres hijos : Mary Elizabeth, James Buchanam y Benjamin Newton. Se alista en la Armada Confederada y lucha en la Guerra Civil Americana (1861-1865) en contra de su voluntad. Se opone a la esclavitud, posiblemente como resultado de su ser metodista militante. Acabada la contienda civil, regresa en 1865 a su granja en el entonces Condado de Orange, dedicándose a gestionar una pequeña casa de tabaco que vendía en su carro a las localidades vecinas. En 1869, su hijo Brodie, viendo limitadas las posibilidades de crecimiento de aquella pequeña fábrica de tabaco rural, decide trasladar el negocio a la ciudad de Durham, su ciudad natal. El negocio marchaba bien, y en 1874 vende su casa rural trasladándose con el resto de la familia a Durham. En 1878, la familia Duke fundó la empresa Washington Duke Sons & Company al objeto de lograr el capital necesario para el crecimiento de su negocio. Pronto llegarían los beneficios, que vuelven a invertir para continuar una imparable expansión. James, el hijo menor de los Duke, se convertiría en el alma de la empresa liderando el proyecto. En 1880, a los 60 años, Washington Duke se retira de los negocios tabaqueros para dedicarse principalmente a su familia, a la Iglesia Metodista, y al recientemente formado partido republicano. Por aquellos años, la WT Blackwell Company, con su famosa marca Bull Durham, era el líder indiscutible del tabaco en todo el estado y eclipsaba a todas las demás, incluida la pequeña fábrica de Duke. Desesperado, el joven James convenció a su padre y el resto de socios para apostar por la mecanización de los cigarrillos, a pesar de que había una gran inclinación de los consumidores hacia los productos hechos a mano. Así Duke negoció un contrato secreto con la empresa que controlaba la máquina recién inventada y patentada el 8 de marzo de 1881 por el virginiano James A. Bonsack.

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3.4 El imperio de Washington Duke y la American Tobacco Company (A.T.C.). Continuación. En 1884, Duke alquiló las primeras las máquinas Bonsack y las instaló en su fábrica de Durham. El mecánico William T. O'Brien realizó mejoras técnicas que aumentaron su velocidad y fiabilidad. Las máquinas Bonsack revolucionaron el mercado cigarrero, sustituyendo rápidamente los procesos manuales por los mecanizados, más rápidos y con menor coste de producción. Un año más tarde, la arriesgada apuesta de Duke comenzaba a dar sus frutos, y en 1890, la empresa W. Duke, Sons & Co. se había convertido en el mayor fabricante de cigarrillos de la nación.

El 31 de enero 1890, culmina su progresión empresarial con la creación de la American Tobacco Company (A.T.C.), un gigante que agrupaba a las cinco principales empresas tabaqueras norteamericanas de fabricación de cigarrillos: Allen & Ginter (Richmond), Kinney Tabaco Co. (Nueva York), Washigton Duke, Sons & Co. (Durham y Nueva York), William S. Kimball & Co. (Rochester), Goodwin & Co. (Nueva York), y posteriormente se uniría otras como Marburg Bros, y Gail y Ax (ambas de Baltimore). Coloca al frente de ella a su hijo James Buchanan Duke (1856-1925) como presidente, y a su otro hijo Benjamin Newton Duke (1855-1929) como vicepresidente. La ATC sería una de las primeras sociedades de cartera gigantes de la industria estadounidense. En junio de 1892, se constituyó una compañía que entraría en estrecha competencia con la ATC de Duke, la National Cigarette and Tobacco Co. de Nueva York, que utilizaba la máquina de Elliott, que competía con la Bonsack de la ATC en la producción mecanizada de cigarrillos. Como la estrategia de Duke se basaba en el funcionamiento tipo monopolio, no podía consentir esta preocupante competencia, por lo que obligó a la Bonsack Co. a demandar a empresa constructora de la máquina Elliott por infracción de patente. El 12 de junio de 1894, el juez obligaba a la National Co. a suspender sus operaciones. Sin embargo, continuó fabricando hasta que otro tribunal más inclinado a liberalizar la actividad industrial, revocó este dictamen y la máquina Elliott pudo seguir fabricando. En 1901 el proceso de monopolización y control total continúa imparable. Duke fusiona sus dos empresas: Continental Tobacco y American Tobacco en la todopoderosa Consolidated Tobacco Company con James Buchanam Duke al frente. Ese mismo año, incorpora al trust la empresa Havana Commercial Company, con la intención de entrar en el mercado del cigarro puro, aprovechando las oportunidades comerciales que ofrecía la independencia política de la isla desde 1898. Una de las primeras fábricas de cigarros que adquirió fue la gran fábrica de Powell, Smith & Co. que empleaba a 1.600 trabajadores. Para 1908 la A.T.C. controlaba cinco grandes compañías de fabricación de cigarros: American Cigar Co., American Stogie Co., Havana-American Co., ubicada en Cayo Hueso, que fabricaba cigarros de cierta calidad hechos con hoja de tabaco cubano, Havana Tobacco Co. (Cuba) y Puerto Rico American Tobacco Co. En uno de sus intentos por introducirse en el mercado del cigarro introdujo un producto de baja calidad, hecho a máquina con hoja de tabaco nacional (y algo de tabaco cubano), llamados familiarmente "cheroot”, que a pesar del dinero gastado en propaganda, solo obtuvo un éxito limitado, pues el público prefería los “Clear Havana”, fabricados a mano y con rama de procedencia cubana.

Etiqueta de cigarrillos con imagen de la fábrica W. Duke Sons & Co. (*13)

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3.4 El imperio de Washington Duke y la American Tobacco Company (A.T.C.). Continuación. El trust de Duke ataca esta vez al mercado británico, donde, en 1901, había comprado una fábrica de cigarrillos de mediano tamaño, comenzando a vender sus marcas por debajo del precio de coste, pero esta vez sus cálculos fallaron, pues un grupo compuesto por dieciocho de los mas importantes fabricantes de tabaco británicos, indignados al ver que intereses extranjeros invadían su terreno, se constituyeron en un mini-Trust, que dieron el nombre de Imperial Tobacco Company. El asunto se resolvió al año siguiente, en 1902, mediante un acuerdo amistoso entre Imperial Tobacco y la ATC por el que el trust norteamericano se comprometía a retirarse del mercado de Reino Unido y no volver a entrar; a cambio, Imperial Tobacco se comprometía a para no entrar en el mercado de los EE.UU. Ambas empresas sólo podrían llevar a cabo actividades de exportación a través de una empresa de nueva creación, de propiedad conjunta pero registrada en el Reino Unido, que pasaría a denominarse la British American Tobacco Company.

En 1911 el trust de Duke se deshace en cuatro empresas, obligado por el tribunal supremo de los EEUU a aplicar la ley antitrust Sherman, que declaraba que toda restricción al libre comercio constituía un delito. Sus dos hijos, Benjamín y James Buchanan Duke, continuaron en puestos dirigentes de sus múltiples empresas. En 1929 la ATC logra lanzar la primera máquina torcedora realmente eficaz, capaz de producir cantidades importantes de puros hechos a máquina. En realidad los Duke nunca perdieron la esperanza de conseguir una máquina torcedora para cigarros; tuvieron que esperar bastantes años, pero al final lo consiguieron y con un gran éxito similar al obtenido en la mecanización de los cigarrillos con la máquina Bonsac. La persona que logró perfeccionar esta máquina torcedora de cigarros fue Rufus Lenoir Patterson, presidente de la American Machine y Foundry Co. de la ATC. Poco después, más de la mitad de la producción de tabacos torcidos en los EE.UU. se realizaba de forma totalmente mecanizada, (torcido, despalillado, escogido, etc.) y la recién creada filial de la ATC, la International Cigar Machine Company, obtenía considerables ganancias en concepto de arriendo. La mecanización y la rápida expansión de estas importantes corporaciones, como la General Cigar Company, la Consolidated Cigar Company y la Bayuk Cigar Inc., supusieron el progresivo estrangulamiento de muchas otras pequeñas empresas de torcido a mano y de la bajada en la producción de las grandes fábricas de Florida (Cayo Hueso y Tampa). En 1896, Duke dotó a la universidad de la ciudad de Randolph Country en Carolina del Norte, hoy ciudad de Trinity , con 100.000 dólares (alrededor de 2.200.000 de dólares de 2009) con la condición de que abriera sus puertas a las mujeres. En 1858 fue rebautizado como Trinity College y en 1889 se convirtió definitivamente en la Duke University. Duke utilizó su influencia para que el prestigioso Trinity College cambiara su lugar de residencia a Durham en 1887. La institución tuvo un gran crecimiento, abriendo nuevas instalaciones en 1892 con el mismo Duke y su hijo Benjamín como sus principales benefactores. Hombre taciturno, de aspecto digno y con un áspero sentido del humor, Washington Duque vivió hasta los cerca de ochenta y cinco años; en sus últimos años era conocido afectuosamente por sus paisanos de Durham como el "viejo caballero" o "tío Wash". Está enterrado, junto a sus hijos, en la Memorial Chapel del campus de la Universidad Duke, en su ciudad natal, Durham. Allí se le erigió una estatua, a la entrada del campus oriental.

Estatua de Washington Duke en la “Universidad Duke”, en su ciudad natal (Durham).

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3.5 El final de la industria del cigarro manufacturado en EE.UU. En los EE.UU, la evolución de la industria del cigarro manufacturado “Clear Havana” siguió pautas similares a la de otros países productores, aunque con algunos matices diferenciales. Para dar una idea de esta tendencia, solo dar unas cifras sobre la actividad record en sus dos grandes ciudades del cigarro: • •

Cayo Hueso en 1890 .- Llegaron a operar 158 grandes fábricas, que produjeron 2.3 millones de cigarros. Tampa en el periodo 1920-1929 .- Llegaron a operar 250 grandes fábricas (190 de ellas en West Tampa) con una producción que llegó hasta los 500 millones de cigarros.

En la década de 1920, a pesar del crecimiento que se produjo finalizada la primera guerra mundial, se estaban fraguando grandes cambios que iban a asestar una herida mortal a la industria del cigarro hecho a mano de los EE.UU a partir de la década siguiente (1930). Las causas que amenazaban y la industria del “Clear Havana" eran múltiples y globalizadas, pero algunas eran de indudable calado: • • • •

El consumo de cigarrillos, en continuo y acelerado ascenso. La subida de impuestos al tabaco, siempre en ascenso. La irrupción del cigarro hecho a máquina, quizás la que más rápido afectó a la caída del consumo. La Gran Depresión. A todo ello, se sumó la pérdida de poder adquisitivo consecuencia de la crisis de la década siguiente a la "Gran Depresión" de 1929.

Desaparecidos del mercado, por muerte natural, el andullo y el rapé, y con la picadura en clara decadencia, la única competencia al popular cigarrillo era el tabaco torcido, que se mantenía como lujo y distinción, pero con un mercado mucho más limitado. El consumo de cigarros manufacturados fue cayendo continuamente, sustituido por los cigarros hechos a máquina, más baratos y mas higiénicos, siempre contando con el apoyo de la todopoderosa maquinaria propagandística de los grandes trust. Los "Clear Havana" se van quedando como un producto de lujo, un refugio para fumadores exquisitos. Tanto Cayo Hueso como Tampa vivían de su industria tabaquera, del indiscutible prestigio internacional de sus cigarros manufacturados, pero a raíz de la "Gran Depresión" muchas personas tuvieron que dejar de consumirlos. El cigarro de calidad se convirtió pronto en un artículo de lujo. Las clases medias y bajas se tendrían que conformar con fumar cigarros de peor calidad o bien a cambiar de hábito al cigarrillo, el enemigo número uno de la industria del cigarro hecho a mano. Al declive del cigarro, contribuyó también la irrupción de productos novedosos y engañosos como los cigarros Cremo, del fabricante Fring Brother (Filadelfia) que, precedidos de una agresiva e intensa propaganda, tendrían un gran éxito de ventas. Su mensaje al fumador fue de ataque a los cigarros artesanales, asegurando que resultaban más sanos e higiénicos, para lo cual iban protegidos con papel celofán. Fue famosa su campaña anti-escupir con consignas como: "Escupir es una palabra horrible, pero es peor en la punta de su cigarro". Otro producto novedoso fue el cigarro Tampa Nugget, dirigido al mercado femenino, que era un pequeño cigarro puro con boquilla de madera, del fabricante Hav-A-Tampa Cigar Co. Todas estas amenazas se harían patentes y a la postre resultaron devastadoras, pues supusieron el rápido y definitivo declive de la industria del cigarro hecho a mano en los EE.UU. La caída no cesaría hasta su práctica desaparición. Para hacernos una idea aproximada del descalabro, solo unos pocos datos: De las 250 grandes fábricas que en la década de 1920 funcionaban en Tampa, en 1949 tan solo quedarían 18 de ellas, la mayoría de ellas usando procesos totalmente mecanizados. Vitolas de los populares “Tampa Nuget” y “Cremo” (*27)

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3.6 La decadencia y el abandono de las ciudades del cigarro. TAMPA, a partir de la década de 1940, tuvo que asistir impotente a la huida de gran parte de los trabajadores de su en otro tiempo pujante industria tabaquera hacia las grandes ciudades del Norte (Nueva York, Chicago, etc.) dado el desempleo y la caída en picado de los salarios. Muchas de las grandes fábricas de cigarros habían cerrado o trabajaban a duras penas, siendo sustituidas por pequeñas fabricas o chinchales, que resistían como podían la crisis. La sólida base económica en la que se había basado el desarrollo y la prosperidad de Tampa se estaba desmoronando rápidamente. En el ámbito social, los grupos étnicos que habían proporcionado vida, equilibrio y pluralidad a la ciudad optaron por americanizarse culturalmente, lo que significó la extinción étnica de las comunidades latinas. El crimen organizado, que se había extendido durante la depresión, siguió aumentando con la proliferación de casinos y casas de juego que tenían su conexión con otros en La Habana. A mediados de la década de 1950, Ybor City y West Tampa eran unas barriadas urbanas olvidadas con viejas estructuras industriales abandonadas, por lo que quedan como ciudades fantasma. Dado lo céntrico de la zona y la posibilidad de hacer negocio con los terrenos, a partir de 1965 se inicia un plan llamado de "renovación urbana", que derriba gran parte de los edificios y deja devastado el barrio, provocando el cierre de las pocas fábricas de cigarros que aún continuaban operando. Quedó una suerte de ghetto solitario y aislado, con un alto nivel de delincuencia; un problema para las autoridades locales de Tampa. En 1974 se había tocado fondo, y las autoridades se ven obligadas a tomar conciencia del problema. Comienza la puesta en valor de los lugares históricos que quedaban en pie en la ciudad, que se incluyen en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Se reconoce el sitio de Ybor City como Distrito Histórico Nacional, asignándole el mérito y el respeto que se merece, y se crea el Museo de Ybor City (Ybor City Museum State Park) como un símbolo de la historia industrial de Tampa.

CAYO HUESO sufrió una evolución paralela a la de Tampa. Poco a poco todas sus grandes fábricas de cigarros se fueron cerrando para siempre. A mediados de siglo XX, la industria del cigarro, aquella que había movido su economía en otros tiempos, había desaparecido casi por completo. En la actualidad, la influencia cubana es patente y claramente visible, sobre todo en comercios para turistas (restaurantes, cafeterías, etc.). En cuanto a actividades relativas al cigarro está aumentando rápidamente. Hay lugares (pocos) que aún siguen hacen los cigarros en la forma tradicional aunque algunos no juegan limpio y los traen importados de otros lugares. Paseando por las calles del casco antiguo de Cayo Hueso aun se pueden ver algunas de estos pequeños talleres que siguen enrollando cigarros a mano, siguiendo las mas antiguas tradiciones. Confiemos que no se llegue a perder el oficio. En líneas generales, se puede afirmar que la industria del cigarro hecho a mano de Florida se limita, en la actualidad, a pequeños talleres artesanos que trabajan exclusivamente para tiendas de minoristas que venden sus productos principalmente a turistas en los cascos históricos de las principales ciudades del estado.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.1 VICENTE MARTÍNEZ IBOR y EDUARDO MANRARA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

El líder y pionero de la industria del cigarro de los Estados Unidos, VICENTE MARTÍNEZ IBOR (n1) nació en Valencia, el 17 de Septiembre de 1818. Su madre, María Ibor, pertenecía a una antigua familia cuyas raíces se pierden en la historia de España. El nombre de "Ibor" procede de un afluente del río Tajo, que nace en la sierra de Guadalupe y marca la frontera entre las provincias de Toledo y Extremadura, de hecho hay bastantes pueblos que toman su nombre como Fresnedoso de Ibor, Castañar de Ibor, etc...

Vicente Martínez Ibor (*13)

A los catorce años, sus padres, Antonio y María, deciden abandonar su tierra natal y embarcar, con toda la familia, hacia la floreciente Cuba. Una vez allí utilizaron sus contactos con el gobierno español para conseguir para Vicente un puesto de trabajo como empleado en un almacén en La Habana.

4.1.1 Su etapa en La Habana. En 1835, a los 17 años, aprovechando el gran auge de la industria tabaquera en Cuba, se inicia como corredor en el lucrativo negocio del tabaco, vendiendo excedentes de cigarros en el comercio local, y poco después, en el joven y emergente mercado de los EE.UU. En 1848, cuando ya contaba con una excelente posición económica, contrae matrimonio con la cubana Bernarda Learas. En pocos años, Ibor se convertiría en un acaudalado empresario, gracias a sus cualidades innatas para los negocios (intuición, sagacidad y talento empresarial), además de aprovechar al máximo sus contactos institucionales en la isla. Para 1854, ya había logrado amasar una gran fortuna, lo que le permite establecer su propia fabrica de tabacos, con una producción diaria de unos 20.000 cigarros de su primera y más conocida marca, EL PRÍNCIPE DE GALES aunque, como intermediario, seguía vendiendo cigarros de otros fabricantes. Las ya citadas buenas relaciones con las autoridades españolas le permitieron firmar un importante acuerdo con funcionarios de prisiones para que los presos trabajaran como mano de obra en su fábrica, dado la escasez de trabajadores por aquellos años. La calidad de sus cigarros fue abalada por premios o medallas las exposiciones de Tabaco de La Habana (1852), y de nuevo en la de París (1855 y 1867), Londres (1862), etc. Ver anuncio de la marca en la figura adjunta (izquierda). A partir de 1862 comienzan los problemas para Ibor. En ese mismo año de 1862 fallece su esposa Bernarda, y queda al cuidado de sus cuatro hijos, Eduardo, Claudio Ángel, Eloisa y María Antonia. Pocos años después, en 1866, vuelve a contraer matrimonio con Mercedes Revilla, de familia acaudalada, que aporta una dote de 100.000 dólares que serían devueltos treinta años más tarde, a la muerte de Ibor. Mercedes le daría otros seis hijos: María Juana, Mercedes, Salvador, Rafael, Amilia, y María Elena. En 1866 comenzaron las grandes huelgas de la industria tabaquera en Cuba, consecuencia de la progresiva industrialización del sector y de la falta de entendimiento entre trabajadores y empresarios. Para empeorar la situación, España había decretado un impuesto de 6% sobre el ingreso neto de los bienes y propiedades industriales además de nuevos impuestos administrativos, que podrían llegar hasta el 12%.

Anuncio de los cigarros de la marca El Príncipe de Gales (*13)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS ESTADOS UNIDOS. UNIDOS. 4.1 VICENTE MARTÍNEZ IBOR y EDUARDO MANRARA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Con estas medidas, los empresarios como Ibor, que hasta el momento habían apoyado la política de España en Cuba, veían ahora amenazados sus imperios financieros y comenzaban a reconsiderar la continuidad de su apoyo a España. Esta mala política económica obligó a los empresarios a elegir entre el acatamiento de las rigurosas medidas económicas o ayudar secretamente a los separatistas, esperando que tarde o temprano éstos ganarían la partida, quizás con la ayuda norteamericana. No existe constancia documental de que Ibor apoyase de forma expresa a los rebeldes, pues era muy hábil y cuidaba mucho verse implicado directamente. De hecho, en multitud de ocasiones afirmó públicamente que sus actividades eran exclusivamente económicas, negando cualquier participación en la política. No obstante, eran bien conocidas sus simpatías y apoyo financiero a la causa separatista. Ibor y su fábrica EL PRÍNCIPE DE GALES se había convertido en una especie de icono de patrón y protector de los independentistas. Las sospechas del gobierno español se consumaron por el testimonio de un antiguo amigo, que les informó sobre sus actividades. Fue esta información la que desencadenó la orden de detención y arresto. Cuando se enteró Ibor, se escondió en casa de un empresario amigo suyo e intentó mover sus contactos en el gobierno para convencerles de su inocencia, pero ya era demasiado tarde. Aconsejado de que el tiempo corría en su contra, fue conducido apresuradamente a los muelles de la Habana donde le aguardaba una embarcación que le conduciría a Cayo Hueso (Key West), burlando la persecución de los voluntarios españoles, que descubrieron su partida demasiado tarde.

4.1.2 Su etapa de Cayo Hueso. Todo apunta a que cuando Vicente Martínez Ibor llegó a Cayo Hueso, el inmigrante alemán de origen español Samuel Seidenberg, con intereses tabaqueros y fábrica de cigarros en Nueva York, ya había establecido allí, en 1867, una primera fábrica de cigarros "Clear Havana", de su prestigiosa marca La Rosa Española.. (*n3) Nada más llegar a tierras norteamericanas, decidió cambiar su segundo apellido, por el que era conocido, de Ibor a Ybor (*n1), más acorde con el país donde haría sus negocios en lo sucesivo. Por esta razón, para ser respetuoso con los hechos y con la historia, a partir de ahora se escribirá en esta página como YBOR. En 1868, siguiendo los consejos de su asesor financiero Eduardo Manrara, decide establecer en Cayo Hueso su fábrica de cigarros EL PRÍNCIPE DE GALES. Con escasa liquidez económica, alquiló por 1.000 dólares mensuales varios edificios contiguos cercanos a los muelles, en Whitehead Street, contrató a los tabaqueros necesarios y comenzó a fabricar cigarros "Clear Habana" de su emblemática marca, con destino al mercado de los EE.UU. En la propaganda de la firma figura el año de 1969 como fecha de implantación de su fábrica en Cayo Hueso. En 1870, se produce el asesinato del periodista cubano Gonzalo Castenon, que había acudido a Cayo Hueso a retarse con M. Reyes, también periodista y lector de la fábrica de Samuel Wolff. Reyes, en un artículo del periódico "El Republicano” había desafiado en duelo a Castenón. Éste aceptó el reto, pero no llegó a producirse, pues antes sería asesinado en el hotel de Cayo Hueso donde se alojaba. Inmediatamente, acusaron a Ybor de haber instigado el incidente, al permitir los lectores propagasen el odio hacia España. El 23 de febrero de 1870, Ybor cedía a las presiones de los voluntarios españoles y cerraba temporalmente su fábrica EL PRÍNCIPE DE GALES, en Cayo Hueso, para proteger a su familia y los intereses económicos que aún tenía en Cuba (meses después todo volvería a la normalidad). El éxito de sus productos se basaba en la alta calidad de la hoja, que procedía de las mejores vegas cubanas, y que le era suministrada (incluso durante los años de guerra) por el que terminaría siendo su yerno, Ignacio Castañeda, que continuó residiendo en La Habana representando sus intereses empresariales en la isla y al cuidado de su familia.

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Ignacio Castañeda y su esposa Jenny Martínez, hija de Ybor (*13)


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En su aventura de Cayo Hueso, pronto le seguirían otros muchos fabricantes y empresas, muchos de origen español, como Eduardo Hidalgo Gato, O Hallorans, Cortez, Havana-American, Ruy López, etc…

4.1.3 Su corta y frustrada aventura de Nueva York. En 1871 Ybor compra definitivamente los edificios alquilados donde se ubicaba su fábrica y funda en 1872 la empresa Ybor and Company, designando como socios a su hijo primogénito, Eduardo, y a su amigo y asesor financiero Eduardo Manrara. En 1874 venden parte de su negocio y abren una oficina en Nueva York, en el nº 89 de Waters Street, que les aportaría importantes contactos con agentes y fabricantes que operaban en dicha ciudad, algunos de ellos viejos amigos de Cuba. Comienzan la construcción de una fábrica moderna, de gran tamaño (5 pisos y sótano), en la esquina de las calles Rivington y Attorney Street, que abriría en 1876, a la que llamaron El Coloso. Sería una de las mayores fábricas de cigarros de la ciudad, que daba trabajo a cerca de 500 operarios; sus vitolas eran de dos clases: la de mayor calidad, llamada Coloso y la más barata, Mercuric. Como podemos comprobar (ver anuncio de la figura), la empresa V.M. Ybor & Manrara fabricaba en Nueva York otras marcas de tabaco secundarias, seguramente de pequeño tamaño, aunque me inclino a pensar que no eran ellos los fabricantes, sino que las hubieran comprado. Actuarían, por tanto, como meros intermediarios o representantes, aportando su prestigio a dichas sub-marcas. Esto justifica el hecho de que en las vitolas de esas marcas figure explícitamente el fabricante, solo la marca sin más, como he comprobado consultando las vitolas de mi colección. Además, obsérvese que las denominaciones utilizadas, como por ejemplo: Castenera, La Sublima, La Palladina o Los Imortalles, etc... ponen de manifiesto el desconocimiento del idioma castellano, tan típico en aquellas marcas, que intentaban imitar o falsificar burdamente a los auténticos cigarros "Clear Havana", cosa que no se hubiera producido si realmente hubieran sido creadas por Ybor, pues ellos nunca hubieran cometido tan Marcas secundarias representadas por Ybor & Manrara Co. burdo error gramatical. en su delegación de Nueva York (*13)

Poco disfrutaría de su nueva fábrica, pues Nueva York fue sacudido por una devastadora huelga del ramo del tabaco, iniciada en agosto de 1877, y que durante los 107 largos días que duró, forzó a muchos fabricantes a abandonar sus negocios dejando a miles de trabajadores sin salario. En 1878 se va concienciando del peligroso auge del movimiento sindical en Nueva York y, coincidiendo con el final de la Guerra en Cuba, decide finalizar su poco afortunada aventura neoyorquina y dedicar todos sus esfuerzos a la fábrica de Cayo Hueso. Ese mismo año, finalizada la guerra cubana, el gobierno español ofreció el indulto a los trabajadores que regresaran a la isla. En poco tiempo, Cayo Hueso perderá un tercio de su mano de obra especializada, y los que quedaron aprovecharían esta situación favorable para exigir una subida de salarios, forzando la primera huelga general en la fábrica EL PRÍNCIPE DE GALES, en 1880, que no sería la última, sino el preludio de otras cada vez más virulentas. Se estaba diluyendo el carácter paternalista de las relaciones entre empresarios y trabajadores con el asociacionismo sindical y las uniones de fabricantes. Esta realidad iba a aumentar la fuerza en ambos bandos, con el consiguiente enconamiento de sus posturas.

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4.1.4 El final de la etapa de Cayo Hueso. Hasta 1885, la fábrica de El PRÍNCIPE DE GALES había funcionado a pleno rendimiento; trabajaban en ella unos 500 operarios, que cobraban diariamente un salario entre 2 y 3,5 dólares, según el puesto. Ybor había invertido 100.000 dólares en su fábrica de Cayo Hueso y no tenía intención de abandonarla, pero las cosas iban a cambiar drásticamente a raíz de dos sucesos: •

La nueva huelga que se desató el 5 de agosto de 1885, caracterizada por un importante enconamiento de posturas, ya que tanto las organizaciones de obreros como de empresarios estaban muy fortalecidas. El devastador incendio iniciado el 30 de marzo de 1886, que terminó arrasando gran parte de la zona industrial de Cayo Hueso, incluida la fábrica de Ybor.

Ambos acontecimientos serían los desencadenantes de la fuga de empresas desde Cayo Hueso a la vecina ciudad de Tampa. Como veremos a continuación, Ybor trasladará su producción de cigarros de su fábrica en Cayo Hueso a una nueva ubicación en TAMPA, convirtiéndose en el creador de YBOR CITY, la ciudad del cigarro de Tampa. Dotará a "su ciudad" de las infraestructuras necesarias y atraerá la inversión de otros industriales tabaqueros, lo que le convirtió en el verdadero artífice de la riqueza de esa ciudad, todo ello basado en la industria del cigarro.

4.1.5

TAMPA, destino ideal para los fabricantes de cigarros .

El descubrimiento de Tampa como destino para el establecimiento de una zona industrial tabaquera fue consecuencia de una serie de circunstancias que veremos, unido a la necesaria dosis de azar o casualidad. Se cuenta que Eduardo Manrara, socio y asesor de Vicente Martínez Ybor, en sus continuos viajes desde Nueva York a Cayo Hueso, nunca viajaba en barco debido a su tendencia al mareo, sino que lo hacía por tierra; así fue como conoció las riquezas naturales de Tampa, y en sus observaciones, creyó ver árboles de guayaba. A finales de 1884, estos rumores llegaron a los oídos de Gavino Gutiérrez y Bernardino Gargol, ambos españoles y socios de un negocio de conservas que rápidamente, se pusieron en camino hacia Tampa desde su sede en Nueva York, en busca de dichos árboles frutales.

La fábrica de "El Príncipe de Gales" en Tampa (*13)

Su objetivo no obtuvo éxito alguno, sin embargo descubrieron una naturaleza virgen, de inigualable belleza, que les cautiva. Además observaron que la zona tenía una situación y un clima ideal, terrenos baratos y salida natural hacia el mar (bahía de Tampa), que la hacía potencialmente perfecta para ubicar allí cualquier actividad industrial, y muy especialmente para la industria del cigarro, dado su temperatura moderada y alta humedad del aire. Por si fuera poco, en 1883 el empresario Henry Bradley Plant había iniciado un ambicioso proyecto para llevar el ferrocarril a toda Florida, el South Florida Railway que atravesaba la península de Florida desde Jacksonville (al norte), llegaba ya a Cedar Key y en poco tiempo, el 20 de agosto de 1885, lo haría también a la Bahía de Tampa. Después de visitar la bahía de Tampa durante unos dos días, Gutiérrez y Gargol viajaron a Cayo Hueso a saludar a su amigo Vicente Martínez Ybor. A su llegada, les recibió amablemente y les presentó a otro español y amigo de Nueva York, Ignacio Haya, propietario de la firma tabaquera Sánchez & Haya, que frecuentemente visitaba Cayo Hueso y que casualmente estaba allí en viaje de negocios y de placer. Enseguida comenzó una interesante tertulia, en la que los cuatro intercambiaron impresiones sobre los problemas laborales, centrados en la creciente fuerza de los sindicatos en Cayo Hueso que, cada vez más organizados, podían paralizar la producción en cualquier momento, como

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sucedió en la huelga de 1877, que obligó a cerrar la fábrica de El Coloso en Nueva York, o la de 1880 en la fábrica El Príncipe de Gales. Haya e Ybor discutían sobre las diferentes opciones para hacer frente a este grave problema; de hecho, Haya había puesto a trabajar a su socio, Serafin Sánchez, en busca de posibles alternativas, una de ellas basada en el cambio de ubicación de las fábricas. Ambos estaban viendo ya la posibilidad de hacerlo en las ciudades de Galveston, Mobile y Pensacola. A pesar de haber recibido noticias de Tampa a través de su socio Eduardo Manrara, Ybor tenía serias dudas sobre dicha ubicación para su fábrica. Los dos visitantes recién llegados de Tampa contaron sus impresiones sobre lo que habían observado y expusieron sus argumentos de forma tan convincente que, inmediatamente, los cuatro salieron en barco hacia Tampa. Todos quedaron convencidos: efectivamente, la zona cumplía potencialmente con las condiciones idóneas para la ubicación de fábricas de cigarros. Respecto a la mano de obra, la disponibilidad era ciertamente escasa, pero Haya e Ybor no consideraban esto un problema grave, pues ellos se encargarían de atraer a los trabajadores a un entorno en el que serían más felices, y en un ambiente más aislado estarían menos influenciados por los poderosos movimientos sindicales.

4.1.6 Las negociaciones con la Junta de Comercio de Tampa. Ybor y Haya escribieron a sus respectivos socios, Manrara y Sánchez, sobre su decisión. Eduardo Manrara estaba encantado con la noticia, pues ya conocía las bondades de la zona, estaba convencido de que sería un excelente negocio, y además ya no tendría que viajar más en barco a Cayo Hueso. Serafín Sánchez, que sabía también de Tampa por Gutiérrez, y que desde hacía meses estaba buscando posibles sitios para ubicar su fábrica, puso rumbo a Tampa, llegando a mediados de Julio de 1885. Inmediatamente mantuvo una reunión con la recién creada Junta de Comercio de Tampa, les contó sus planes y les pidió colaboración para encontrar terrenos adecuados para ubicar su fábrica. La Junta, eufórica por la inmejorable oportunidad de recibir jugosas inversiones y nuevos puestos de trabajo para la ciudad, se puso manos a la obra. Les ofreció cederles algunos inmuebles, pero la oferta no les interesó, ya que ellos solo querían terrenos amplios y baratos. En Septiembre de 1885, Haya y Ybor visitaban Tampa por segunda vez.

Entrada principal de la fábrica "El Príncipe de Gales" de Ybor & Manrara Co. en Tampa. (*13)

Ybor se había quedado prendado de un terreno al noreste de Tampa con una fuente de agua potable, pero esta tierra había sido comprada meses antes por el capitán John T. Lesley, que a su vez era miembro de la Junta. Aunque había otras muchas tierras disponibles y propietarios dispuestos a venderlas a buen precio, Ybor sólo quería aquellas. Lesley las había comprado, meses antes, por 5.000 dólares y quería venderlas por 9.000. Ybor no aceptó el precio y sin mediar palabra abandonó la reunión, dando a entender que podría ubicar su fábrica en cualquier otra ciudad. De regreso a su hotel, fue abordado discretamente por el coronel Henderson, miembro de la junta, para pedirle un poco de paciencia pues haría todo lo posible para lograr una solución aceptable para todas las partes al objeto de asegurar la inversión de ambos tabaqueros en Tampa. El 5 de octubre 1885, la Junta volvió a reunirse para encontrar una salida; la solución de compromiso fue que Ybor pagaría los 9.000 dólares que pedía Lesley, pero los 4.000 de diferencia serían abonados a Ybor por la Junta. Ambas partes quedaban satisfechas y la ciudad de Tampa ganaba el proyecto de construcción de la fábrica de cigarros de Ybor.

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Tenemos que considerar que la estrategia inicial de Ybor no era construir una gran fábrica en Tampa, sino que su idea inicial era repartir la producción de sus cigarros entre Cayo Hueso y la nueva factoría, en las afueras de Tampa, siendo ésta la razón por la cual el terreno adquirido a Lesley no era demasiado extenso. Incluso intentó comprar, en el Cayo, una parcela llamada "La Saline", pero no llegó a hacerlo porque pedían demasiado por ella. Esta contrariedad le favoreció, cuando la noche del 30 de marzo de 1886 se inició un pavoroso incendio que finalmente devoró la fábrica de Ybor en Cayo Hueso. La catástrofe alteró su estrategia, inclinándose finalmente por concentrar la totalidad de la fabricación en la nueva ciudad de Tampa.

4.1.7 YBOR CITY. El 5 de octubre de 1885, a los 68 años, una vez firmado el acuerdo de compra de terrenos con la Junta de Comercio de Tampa y sin esperar a recibir los 4.000 dólares que le adeudaba dicha Junta, Ybor inició la construcción de su fabrica y de su ciudad empresarial. Designa a Gavino Gutiérrez como ingeniero civil y director ejecutivo de la obra (recordemos su papel junto con B. Gargol aconsejando a Ybor acerca de la ubicación de su fábrica en Tampa). La ubicación aislada del terreno, a las afueras de la ciudad de Tampa, fue minuciosamente planeada; la razón era que le permitía controlar más fácilmente la vida de los trabajadores, característica de otros pueblos o colonias de obreros construidas a finales del siglo XIX con éxito en los EE.UU. y otros países, como fue el pueblo de George Pullman en Illinois (1880) o la famosa Colonia Güell de Gaudí que se construiría en Barcelona (1890). A las 16 hectáreas de terreno comprados inicialmente a Lesley, añadió otras 20 más, correspondientes a tres grandes parcelas que abarcaban desde Tampa Heights hasta el borde de la Bahía de Hillsborough (ver plano). La construcción de la ciudad fue todo un reto para Gavino Gutiérrez (el director del proyecto), pues la tierra era blanda y arenosa y en muchas partes hubo que desecar zonas pantanosas. Los trabajos de construcción de las fincas de Martínez Ybor e Ignacio y Haya, que eran contiguas, se iniciaron prácticamente a la vez y aceleradamente, como si mantuvieran una pugna por ver quién inauguraba antes su fábrica.

Mapa de Tampa con la situación de las fábricas de Ybor y de Haya. La ciudad de West Tampa está a la izqda.

La fábrica, ubicada en el cruce de la 9ª Avenida con la calle Republica de Cuba (ver plano), sería la primera fábrica de cigarros construida con ladrillos en Tampa y constaba de tres pisos, grandes salas de trabajo bien ventiladas con amplias ventanas que permitían la iluminación con luz natural. Frente a ella, y al mismo tiempo, se construyeron las oficinas centrales de la compañía cruzando la 9ª avenida, en el edificio llamado edificio El Pasaje, construido aproximadamente en el mismo tiempo. La marca de cigarros Hav-A-Tampa sería la última compañía en ocupar el edificio para su uso previsto. A comienzos de 1886, ambas fábricas ya estaban terminadas, y los planes de apertura eran coincidentes, pero circunstancias ajenas a Ybor le impidieron comenzar la actividad el día previsto, que era el 26 de marzo de 1886. Una de las causas fue que la hoja que llegó de Cayo Hueso estaba sin despalillar, lo que retrasó algo el proceso; otra fue el problema laboral que tuvo con los torcedores cubanos, siempre con cierto resentimiento hacia España, no querían estar a las órdenes de un recién contratado capataz español.

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Aunque la ciudad se llamaría Ybor City, en honor a su principal industrial y valedor, Vicente Martínez Ybor, será la empresa Sánchez Haya Cigar Co. con su emblemática marca La Flor de Sánchez y Haya a quien le correspondió el honor de ser la primera en fabricar el primer cigarro "Clear Havana" manufacturado en la nueva ciudad tabaquera de TAMPA, el 13 de abril de 1886, como consta en la placa que hoy día conmemora tal acontecimiento. La placa conmemora la 1ª fábrica inaugurada en Tampa, con el siguiente texto: « El primer cigarro tipo "Clear Havana" se fabricó en este lugar por Sánchez y Haya & Co. el 13 de abril de 1886. Fue registrada como la fábrica número 1 de Don Ignacio Haya y Don Serafín Sánchez como propietarios. El Superintendente de la fábrica era Laureano Sánchez. Al final de su primer año la fábrica produjo 500.000 cigarros al mes. Ignacio Haya y su marca Gold Label son fabricadas aún en Ybor City ».

Mansión residencia de Vicente Martínez Ybor en Tampa, conocida como “La Hacienda”, entre las avenidas nº 12 y 17, año 1895. (*13)

La fábrica V. Martínez Ybor & Co. fue diseñada y construida en 1886 por el arquitecto C. E. Purcell. El antiguo edificio se ha conservado hasta nuestros días y tiene el orgullo de ser la fábrica de cigarros más antigua de la ciudad de Tampa, que ocupa una amplia zona comprendida entre la 8ª Av., la 9ª Av., la calle nº 13 y la Av. de la Republica de Cuba. Es un edificio de tres pisos en estilo del neorenacimiento italiano, dividido en tres partes bien diferenciadas: la fábrica principal, la construcción despalilladora de tres pisos al sur y el almacén de dos pisos al oeste.

Ybor construyó su mansión familiar en un naranjal situado al noreste de Tampa, una estructura de dos pisos, de estilo colonial, conocida como La Hacienda (ver foto). En 1908, construirían una nueva fábrica de cigarros con una extensión de cerca de 4.000 m2, ubicada en 2311 North 18th street. La ciudad de Ybor City se construía a pleno ritmo, ampliándose constantemente, y con ello aumentando la actividad industrial y comercial relacionada. Las buenas perspectivas atraían a los inversores de todos los puntos de los EE.UU. con nuevas oportunidades para los negocios. El pleno empleo atraía a la mano de obra: banqueros, comerciantes, artesanos, transportistas, funcionarios públicos, etc… El 15 de Octubre de 1886, Ybor y su socio Manrara constituyeron la empresa Ybor Land & Improvement Co. (Sánchez & Haya formaría otra similar poco después). Estas empresas construyeron casas, edificios para negocios, oficinas y fábricas, posibilitando un efecto llamada para que otros industriales invirtiesen en Ybor City. A finales de 1886, se habían construido un total de 176 casas (a una media de cuatro diarias), que se vendían a los trabajadores de sus fábricas entre 750 y 900 dólares. Se proyectaban siguiendo un cuidado plan urbanístico, en amplias filas, como los chalet actuales más modernos. Eran casas de gran calidad, rodeadas con cercas de madera pintadas de blanco, que daba una atmósfera especial al barrio. En esos años, el poblado obrero de Ybor City fue un proyecto ejemplar en los EE.UU. El 2 de Junio de 1887, Ybor City fue anexionado a Tampa, a pesar de la enérgica oposición de Ybor y Manrara, pues habían invertido mucho dinero y esfuerzo en infraestructuras de todo tipo (calles, iluminación, aceras, etc). La ciudad de Tampa, en el momento de la anexión, contaba con unos 700 habitantes. Ybor City. Casas para obreros. (*13)

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En 1894, como complemento necesario a la Compañía para Desarrollo de Ybor City, Manrara ideó y creó una empresa de Asociación de Préstamos y Compra de edificios que posibilitó que los trabajadores pudieran pedir préstamos para comprar sus propias casas. La iniciativa de Ybor y Haya de invertir en Tampa, trasladando sus empresas allí, fue una apuesta arriesgada, pues iba a requerir unas grandes dosis de esfuerzo, tesón e imaginación para conseguir que otros empresarios apostaran por este proyecto. Después de ellos vendrían otros muchos, como la empresa Lozano, Pendas & Co. dirigida por otro tabaquero de origen asturiano Isidro Pendas, que fue el primer industrial tabaquero en aceptar la invitación de invertir en Ybor City. Vicente Martínez Ybor fallece el 14 de diciembre de 1896, a los 78 años, en su residencia de Tampa, en el nº 1409 de la 11ª Avenida. Como veremos a continuación, no pudo asistir a la triste venta de sus queridas fábricas de cigarros que pocos años después fue llevada a cabo. Muy posiblemente las cosas se hubiesen desarrollado de forma diferente de haber estado él presente como principal propietario.

Típicas anillas " Príncipe de Gales", la marca principal de Vicente Martínez Ybor. (*27)

Su carácter conciliador y paternalista, cercano a sus empleados, a la vez que visionario, intuitivo y sagaz para los negocios, combinó a la perfección con la naturaleza de su socio, Eduardo Manrara, más frío pero eficaz para los negocios, con una excelente preparación; su bilingüismo le permitía comunicarse adecuadamente con los estadounidenses . Ambos dirigieron la empresa con una gran eficacia, dando continuidad a la calidad y prestigio que siempre atesoró la marca EL PRÍNCIPE DE GALES, desde su fundación en Cuba desde 1853. Marcas: EL PRÍNCIPE DE GALES (principal), Flor de Madrid, La Perla y El Triunfo (anexas).

4.1.8 EDUARDO MANRARA PADRÓN. Nació el 3 de agosto de 1842 en Santa María del Puerto del Príncipe (Cuba), hoy ciudad de Camagüey, descendiente de españoles que procedían de Mallorca. Su buena formación le permite colocarse como empleado de banca en La Habana, siendo allí donde conoció a Vicente Martínez Ibor, ya convertido en uno de los mayores fabricantes de cigarros habanos de la isla.

Eduardo Manrara. (*13)

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La gran intuición de Ybor, veinticuatro años mayor que él, le permite adivinar su preparación, talento y gran futuro como financiero, por lo que inmediatamente lo contrata para sus negocios. En 1872, con tan solo treinta años, lo nombra socio de la compañía Ybor and Company junto a su hijo mayor, Eduardo Martínez.


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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.1 VICENTE MARTÍNEZ IBOR y EDUARDO MANRARA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Aunque su residencia habitual era Nueva York, en la 9ª Av., sus obligaciones le llevaban a efectuar frecuentes viajes a Cayo Hueso, pero siempre lo hacía por tierra, pues sufría de mareos. Ese fue el motivo de que pasara por la bahía de Tampa, conociera el lugar y lo comentara con otros empresarios residentes en Nueva York hasta llegar a Vicente Martínez Ybor e Ignacio Haya a mediados de Julio de 1885. Después de la muerte de Ybor, Eduardo Manrara queda como único propietario de EL PRÍNCIPE DE GALES y continuó invirtiendo en Tampa y desarrollando Ybor City. Al año siguiente abrió la primera cervecería de Florida, la Ybor City Brewing Co., que después pasó a llamarse Florida Brewing Co. Estaba ubicada en un bello edificio inspirado en el Castillo de Brewery, en Johannesburgo, Sudáfrica y fabricaba 25.000 barriles anualmente. Fusionó las empresas V. Martínez Ybor & Co. e Ybor-Manrara Co., permaneciendo esta última hasta 1899, momento en que todos negocios tabaqueros incluida su fábrica EL PRÍNCIPE DE GALES, que fue absorbida, junto con otras muchas, por el trust de empresas de fabricación de cigarros Havana-American Company, siendo designado Manrara como vicepresidente de la corporación. La Compañía salió a bolsa con un capital de 10 millones de dólares, con el objetivo de integrar fábricas de cigarros de EE.UU y La Habana: Tampa, Nueva Orleans, Chicago, Nueva York o Cayo Hueso. En 1901 pasó a formar parte de la todopoderosa American Cigar Co. de W. Duke, dentro del plan de concentración empresarial o trust que durante aquellos años se produjo en los EE.UU.

Foto antigua (1898) de la fábrica de cerveza Ybor City Brewing Co., primera fábrica de cerveza del estado de Florida. (*13)

Como consecuencia de la decisión de Manrara de vender terrenos propiedad de Ybor-Manrara Co., compañía creada por ambos socios para el desarrollo de Ybor City, los herederos de la fortuna Martínez Ybor impugnaron estos hechos. Así, en 1905, el usufructo de los bienes de la familia Ybor pasó a ser controlada, por la viuda de Ybor, Mercedes Revilla, que tardaría diez años en liquidar la totalidad de sus propiedades. Hasta su fallecimiento, acaecido en Nueva York el 2 de mayo 1912, a los 70 años, Manrara fue un hombre de éxito, muy popular en la vida social estadounidense. Había trabajado muy duro en la gestación del gran imperio empresarial que creó junto a su amigo, socio y líder, Vicente Martínez Ybor. Atesoró una gran fortuna, que disfrutó, sin duda, durante aquellos felices años de crecimiento acelerado en los EE.UU. A pesar de sus continuos viajes entre Tampa, Nueva York y La Habana siempre tenía tiempo para disfrutar de la activa vida social de las ciudades donde residía: Tampa y Nueva York, y buen ejemplo de ello es que fue el primer conductor de automóvil en pasearse por las calles de Tampa con su "carruaje sin caballos“ el 15 de junio de 1901.

Manrara y su esposa, paseando en automóvil por las calles de Tampa. 1901. (*12)

Eduardo Manrara, al igual que ocurrió con Serafín Sánchez en la sociedad de Sánchez & Haya, fue en realidad el gran y artífice de la creación de Tampa, el empresario que, en la sombra, hizo posible que la ciudad se convirtiera en una urbe próspera y moderna. Como a veces ocurre en el mundo empresarial, unas personas acaparan la fama y el éxito, correspondiendo a otras el trabajo callado y menos agradecido de gestionar y administrar los intereses comunes, tareas menos lucidas pero de enorme importancia para lograr los objetivos perseguidos.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.2 IGNACIO HAYA Y SERAFÍN SÁNCHEZ. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Ignacio Haya. (*13)

El empresario e industrial del tabaco IGNACIO HAYA nació en Santander, el 8 de diciembre de 1842. A los 16 años dejó su patria con destino a Cuba, y allí comenzó a trabajar en una fábrica de cigarros, donde aprendería las distintas técnicas y habilidades de un experto tabaquero. Al comienzo de la primera Guerra de la Independencia Cubana (1868-1878), con la experiencia adquirida allí, saldría de La Habana con destino a los EE.UU., como tantos, otros, estableciéndose en Nueva York, donde conocería al que sería su socio y amigo, el también español Serafín Sánchez. Juntos fundarían la empresa Sánchez, Haya Co., que muy pronto se convirtió en uno de los primeros productores de cigarros elaborados con tabaco cubano, llamados allí "Clear Havana". En 1872, contrajo matrimonio con Fannie Millerdoler, de familia acaudalada, lo que permitió acrecentar significativamente sus inversiones y negocios.

Su marca principal fue La Flor de Sánchez y Haya, que eligió la imagen de la famosa actriz Fanny Davenport como icono de gran parte de las etiquetas (vitolas y habilitaciones) de su marca. En la década de 1900, compraron la marca de cigarros Shakespeare, que había sido fundada en la década de 1870, convirtiéndose en una de sus principales marcas anexas, junto con La Belle Creole. Dado el clima frío y húmedo de la ciudad Nueva York, donde residía, realizaba frecuentes visitas a Cayo Hueso para disfrutar de su buen clima y aprovechaba siempre el viaje para visitar a su amigo Vicente Martínez Ybor, viejos conocidos de su estancia en Cuba. Como vimos anteriormente, en una de esas visitas a la mansión de Ybor, en la tertulia que mantuvieron con otros dos amigos que acababan de visitar la zona, se fraguó la decisión de ambos de ubicar sus fábricas en la zona de la Bahía de Tampa, un sitio nuevo, aislado de los poderosos movimientos sindicales y de las continuas huelgas que asolaban en aquellos días las grandes ciudades como Nueva York y Cayo Hueso. El 3 de noviembre de 1885, Ignacio Haya comenzó a construir su fábrica de cigarros. Era una estructura de madera de dos pisos de altura, situada en la esquina suroeste de la 7ª avenida con la calle nº 15. Si bien Haya e Ybor comenzaron la construcción de sus fábricas prácticamente al mismo tiempo, y la nueva ciudad sería llamada YBOR CITY, en honor a su principal industrial y valedor, Vicente Martínez YBOR, sería la fábrica Sánchez, Haya Cigar Co. con su emblemática marca principal, La Flor de Sánchez y Haya, quien tendría el orgullo de ser la que manufacturó el primer cigarro “Clear Havana" en la nueva ciudad tabaquera de Tampa, el 13 de abril de 1886, como así consta en la placa conmemorativa que hoy se erige en los alrededores del sitio donde estuvo ubicada su fábrica, con el siguiente texto (traducido): « El primer cigarro tipo "Clear Havana" se fabricó en este lugar por Sánchez y Haya & Co. el 13 de abril de 1886. Fue registrada como la fábrica número 1 de Don Ignacio Haya y Don Serafín Sánchez como propietarios. El Superintendente de la fábrica era Laureano Sánchez. Al final de su primer año la fábrica produjo 500.000 cigarros al mes. Ignacio Haya y su marca Gold Label son fabricadas aún en Ybor City ». En 1908, construyeron una nueva fábrica de cigarros más moderna y segura, con una extensión de cerca de 4.000 m2, ubicada en 2311 North 18th street. Al igual que Ybor y Marara, también Sánchez y Haya invirtieron en el negocio de bienes raíces mediante la empresa Sánchez & Haya Real Estate Co., imprescindible para que Tampa (Ybor City) se pudiese desarrollar adecuadamente y dotarla de las infraestructuras necesarias para atraer a otros fabricantes de cigarros a su ciudad.

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Placa conmemorativa del primer cigarro “Clear Havana” fabricado en Tampa por la empresa de Ignacio Haya. (*13)


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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.2 IGNACIO HAYA Y SERAFÍN SÁNCHEZ. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Ignacio Haya fue fundador y patrocinador, en 1891, del Centro Club Español de Tampa, junto al asturiano y también tabaquero Enrique Pendas. Según sus propias palabras, el centro fue creado « primero para unificar la colonia española en Tampa y segundo para crear un centro de recreación e instrucción». Llegó a tener una gran importancia en la vida social y cultural de la ciudad. Ignacio Haya presidió el centro hasta su fallecimiento, acaecido el 10 de mayo 1906, a los 64 años. Sus restos descansan en cementerio de Myrtle Hill, junto con los de su esposa Fannie.

SERAFÍN SÁNCHEZ, su socio y amigo inseparable, nació en 1839 en la ciudad de asturiana de Villaviciosa. Llegó a Nueva York en 1860, con 21 años, donde conocería a Ignacio Haya en una recepción en el Club Español el 7 de agosto de 1866. El 9 de noviembre de 1867, fundaron la sociedad Sánchez & Haya Co. con domicilio en el nº 2 de la calle Libertad (Brooklin, Nueva York) mediante un acuerdo estratégico por el que Sánchez se incorporaba como socio.

Serafín Sánchez. (*13)

Su gran preparación, con amplios conocimientos matemáticos y financieros, su dominio del inglés hablado y escrito, todo ello unido a sus habilidades de negociación, le convirtieron en el verdadero artífice del crecimiento y buena gestión de la compañía. Desempeñó un papel clave en las negociaciones con la Junta de Comercio de Tampa el 15 de julio de 1885, que fructificaron en la arriesgada decisión de Ybor y Haya de invertir en Tampa, trasladando sus fábricas a la nueva zona industrial.

Como nunca dejó su residencia habitual de Nueva York, en el nº 380 de Macon Street (Brooklyn), debería hacer frecuentes viajes a Tampa para atender sus negocios. La empresa Sánchez & Haya siempre tuvo gran deferencia y especial atención a los españoles de sus fábricas y negocios, al igual que Ybor hizo con sus empleados cubanos. Sánchez favoreció y ayudó a gran número de españoles residentes en Nueva York. Serafín Sánchez murió de neumonía el 20 de abril de 1894, a los 55 años, en su mansión neoyorquina y fue enterrado con honores masónicos en el Cementerio de Greenwood (Brooklyn), hoy día considerado como una atracción más de la Gran Manzana por su alto valor histórico-artístico y su tranquila belleza.

Espectacular vitola gigante (a tamaño reducido) de la marca “La Flor de Sánchez y Haya” con el retrato de la famosa actriz Fanny Davenport. En ella leemos el texto: "Factoría nº 1 de Tampa". (*27)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.3 EDUARDO HIDALGO GATO. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

EDUARDO HIDALGO GATO. De antepasados españoles, este cubano nació en Santiago de las Vegas (Cuba), el 6 de octubre de 1845 (*n4). A los ocho años dejó la casa de sus padres para buscar trabajo en La Habana, donde entró a trabajar de aprendiz en un taller de cigarros. En 1869, huyó de la isla acusado de ayudar a los revolucionarios que combatían contra el estado español en la primera Guerra de Independencia cubana o Guerra de los Diez Años, eligiendo por destino la ciudad de Nueva York. Allí trabajó como torcedor hasta el momento en que decidió establecerse por su cuenta en un pequeño taller de manufactura de cigarros. El año de 1871, consta en sus vitolas como inicio de su actividad como fabricante de cigarros. Poco después cerró ese pequeño taller para abrir una fábrica mucho mayor, con gran éxito de ventas. Eduardo Hidalgo Gato. (*21) En 1874 trasladó su fabricación de cigarros a la ciudad de Cayo Hueso (Key West), en un edificio alquilado a William Curry, convirtiéndose en el primer fabricante de cigarros de origen cubano en el Cayo. Gato tenía muy claro que para triunfar necesitaba los mejores torcedores con experiencia de muchos años de trabajo en Cuba. Construyó junto a su fábrica un pequeño pueblo de casas (unas cuarenta en total) que alquiló a sus trabajadores. Eran los comienzos de su famosa "ciudad de obreros" conocida como GATOVILLE, que contó con las infraestructuras necesarias (línea de tranvía, calles, comercios, escuelas, etc.) y que sería una de las primeras experiencias de ese tipo en los EE.UU Las cabañas del poblado eran simples estructuras de madera, la mayoría con dos habitaciones, porche y letrina. Estas casas puede que nos parezcan algo pobres en los estándares actuales, pero durante en su tiempo fueron considerados un verdadero lujo.

El espíritu paternalista de Gato, animó a sus empleados a iniciar sus propios negocios (tiendas, escuelas, etc), que era una estrategia muy distinta a otras comunidades industriales. Contando con su experiencia (años de trabajo fabricando cigarros) y con una excelente hoja procedente de las vegas de Vuelta Abajo, fabricaría excelentes cigarros "Clear Havana". La primera fábrica de Gato en Cayo Hueso, se construyó en 1884. Era un edificio de madera de tres pisos, que en 1894 albergaba cerca de 500 operarios, que fabricaban un promedio de 70.000 cigarros al día. Fue destruida por un incendio en 1915.

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Arriba, la antigua fábrica de madera, de 1884. Abajo la más moderna, de 1920 (*13)


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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.3 EDUARDO HIDALGO GATO. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

La segunda fábrica, una de las mayores de Cayo Hueso, estaba ubicada entre las calles Virginia y Simonton. Se comenzó a construir en 1916 y fue inaugurada en 1920. Era una estructura moderna, de ladrillo, a prueba de huracanes e incendios, que contaba con grandes ventanales y un patio central al aire libre para conseguir la mayor cantidad de luz para facilitar las labores de los operarios. En 1882, su hijo Gabriel abrió una fábrica en la ciudad de Jacksonville llamada EL MODELO, como estrategia empresarial de tener repartidas sus fábricas en distintas ubicaciones. Gato estuvo muy implicado en la vida social y política de Cayo Hueso, incorporando el primer tranvía en las calles de la ciudad o llegando a dirigir el Key West Bank, entre otras cosas. La casa familiar de E.H. Gato estaba ubicada en Truman Av. Antes de retirarse a su Cuba natal, ya mayor, tuvo la generosidad de donar a la ciudad de Cayo Hueso una de sus lujosas mansiones a fin de que se ubicase en ella un hospital destinado a asistir a personas pobres o necesitadas, que funcionó desde 1911 a 1944, y que se llamaría Mercedes Hospital, en honor a su esposa. Falleció en 1926, en Cuba. Sus dos hijos, Eduardo y Tomás permanecerían en Cayo Hueso. En 1942 la fábrica de Gato cerró sus puertas, siendo una de las últimas grandes fábricas en cerrar en Cayo Hueso. El edificio se vendió a la marina de los EE.UU., que la siguió usando como cafetería.

PRINCIPALES MARCAS: Las marcas más populares de cigarros de este fabricante fueron Mi Preferida y La Estrella que, como tantas otras, sufrieron fraudes e imitaciones groseras, registrándose marcas de léxico similar, como Mi Favorita y La Estella, ambas ubicadas fuera de Cayo Hueso y con clara intención de engaño que, una vez denunciadas, se resolvieron a su favor.

Típicas y sencillas anillas de Eduardo H. Gato, con su habitual color amarillo. (*27)

Busto de Eduardo Hidalgo Gato y placa conmemorativa en el lugar que ocupó su fábrica. (*27)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.4 CUESTA, REY CIGAR COMPANY. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

(*26) La empresa CUESTA, REY Cigar Company se fundó en abril de 1896, cuando dos viejos amigos y expertos fabricantes de cigarros de Atlanta, ambos de origen español, unen sus intereses para instalarse en West Tampa, aprovechando las oportunidades que les ofrecía su creador y promotor, Hugh C. Macfarlane. Inicialmente, la fábrica comenzó a fabricar cigarros con unos cien trabajadores. Estos emprendedores fueron los españoles ÁNGEL CUESTA y PEREGRINO REY.

ÁNGEL CUESTA, nació el 21 de diciembre de 1858 en la localidad asturiana de Panes. Debió emigrar a Cuba muy joven, pues a los quince años trabajaba como aprendiz en una fábrica de Angel Cuesta (izq.) y Peregrino Rey (dcha.), cigarros. Poco después dejó Cuba para trabajar en los EE.UU. luciendo la Cruz de Isabel la Católica. (*13) Durante algunos años siguió mejorando sus conocimientos del oficio en Cayo Hueso, Nueva York, Chicago y Atlanta. En 1883 decide abrir una pequeña fábrica en la ciudad de Atlanta, donde consiguió elaborar puros de calidad. El negocio prosperó, y pronto el éxito no se hizo esperar, logrando una posición desahogada como exitoso hombre de negocios y casándose con la norteamericana Marie Binder. En 1893 trasladó su fábrica al puerto de Tampa para gestionar de cerca la oferta de rama cubana y también contratar los mejores artesanos que llegaban a Tampa todos los días desde La Habana. Fusionó su empresa con Ballard Cigar Co. para formar la Cuesta-Ballard Co. Unos meses después se trasladó a una amplia fábrica de tres pisos en Ybor City. PEREGRINO REY, nació en Galicia en 1863. A los trece años, emigró a Cuba, como tantos otros españoles, para trabajar de aprendiz tabaquero y en 1879, se trasladó a Atlanta para trabajar para Ángel Cuesta. Muy pronto la colaboración se convertiría en amistad para el resto de su trayectoria profesional. La asociación continuó hasta que, en 1893, Cuesta se dejó cautivar por la pujante industria del cigarro de Tampa. Durante un tiempo ambas trayectorias se separan, y Rey se queda en Atlanta. La aventura de Cuesta en solitario duró apenas tres años, ya que a partir de 1896 volverían a trabajar juntos en un nuevo y ambicioso proyecto que fructificaría con la apertura de su nueva fábrica en un edificio situado en la confluencia de Howard Av. y la Beech St. (West Tampa) bajo la denominación de Cuesta, Rey Co. , empresa en la que figuraban ambos como propietarios, y que con el paso del tiempo se convertiría en una de las mayores productoras de cigarros "Clear Havana“ de Tampa. Los propietarios de Cuesta-Rey Co. siempre tuvieron un especial cuidado en controlar la calidad del producto, al objeto de satisfacer a los consumidores más exigentes. Dentro de su política de personal tenían a gala reconocer, premiar y destacar a sus empleados para involucrarlos en los objetivos de la empresa; buena prueba ello fue la campaña publicitaria internacional iniciada en 1913 en la que participaron activamente muchos de los operarios de la fábrica de Tampa.

En 1914, Cuesta envió una muestra especial de puros de la empresa para el monarca español Alfonso XIII, junto con 5.000 puros y 30 cajas de cigarrillos de obsequio para las tropas del Ejército español que luchaban en la guerra de Marruecos. Con ello se logró el nombramiento de proveedor oficial de la Corte de España, honor que ninguna otra empresa de cigarros en los EE.UU. había logrado y también que les fuera concedida a ambos la Cruz de Isabel La Católica, en reconocimiento a su generosidad. Dado su indudable prestigio en los EE.UU. y las buenas relaciones con la monarquía española Angel Cuesta fue designado para encabezar, en 1924, la delegación para mejorar las relaciones entre los EE.UU. y España. Según palabras de Eric Newman, presidente de la JC Newman Cigar Co., el empresario que, como veremos, compraría su fábrica en 1959, afirmó (*37): « Fue la elección natural para liderar el grupo encargado de mejorar las relaciones con España ». « Fue querido tanto en los EE.UU. como en España ».

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.4 CUESTA, REY CIGAR COMPANY. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

En su momento de mayor pujanza, Cuesta-Rey Cigar Co. llegó a emplear a más de 1.000 trabajadores entre sus tres fábricas, la mayor de West Tampa (500) y otras dos fábricas más pequeñas, una en Jacksonville y la otra en La Habana (500 entre las dos). Llegado un momento, ambos fueron dejando la dirección de la compañía en manos de sus hijos, que siguieron gestionando la empresa de forma eficaz, previo a un cuidado plan de traslado de funciones y objetivos bajo la supervisión de sus padres.

Peregrino Rey falleció el 11 de agosto de 1920, a los 57 años, con la salud ya muy deteriorada. Había participado activamente en la política municipal de West Tampa, llegando a ser alcalde en 1909 por lo que la ciudad de Tampa reconoció su gran labor, dando el nombre de Rey Park a un parque situado entre Howard Av. y Cherry St. Ángel Cuesta moriría de neumonía el 30 de julio de 1936, a los 77 años. El día de su funeral, las fábricas de cigarros de Tampa cerraron sus puertas en señal de duelo y respeto. Sus restos mortales descansan en Myrtle Hill Cemetery, de Tampa. La compañía continuó fabricando cigarros, superando tiempos muy difíciles, hasta 1959, momento en que fue adquirida por la empresa Standar Cigar Co., propiedad del emigrante húngaro J. C. Newman, que había fabricado sus actividades tabaqueras en Cleveland (Ohio) en 1895. Tres años antes, en 1956, Esta empresa había comprado la fábrica E. Regensburg & Sons Cigar Co., conocida en Tampa como "el reloj" por su alta torre con un llamativo y vistoso reloj. Cuando adquirió las marcas de Cuesta & Rey debió colocar en la fábrica de Regensberg el cartel que ha llegado hasta nuestros días con la leyenda " Home of Cuesta- Rey Cigars" (Casa de Cuesta-Rey), lo que da idea del gran prestigio que había alcanzado esta firma. El edificio fabril de Cuesta-Rey Co., dañado por el fuego, fue derribado en 1989, siendo el final de décadas de ejemplar colaboración entre empresa, ciudad y trabajadores de hasta tres generaciones familiares.

PRINCIPALES MARCAS: Ponce de León, La Favorita de Tampa, La Flor de Cuesta Rey, La Unica, Primo del Rey, Court-Land, El Dedicado y El Aclo. En 1913, adquirieron la marca El Rey del Mundo, que a su vez era propietaria de la marca Flor de Allones.

Fábrica de Cuesta, Rey Cigar Co. ubicada en 2416 North Howard Av. en West Tampa (*38)

Cuesta, Rey Cigar Co. Interior de la fábrica . 1929. (*38)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.4 CUESTA, REY CIGAR COMPANY.

Dos magníficas vitolas gigantes (a tamaño reducido) de la marca Cuesta, Rey & Co. de una belleza y calidad litográfica excepcionales. (*27)

Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.5 PERFECTO GARCÍA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

La firma de fabricantes de cigarros PERFECTO GARCÍA BROS. CO. fue creada, a principios del siglo XX, por cuatro hermanos asturianos que elaboraban cigarros puros hechos con excelente hoja de tabaco cultivada en sus vegas de Cuba. Fabricaban sus cigarros "Clear Havana" en Ybor City (Tampa) y los vendían en una red de almacenes de su propiedad en la ciudad de Chicago. En algún momento, uno de los cuanto hermanos regresó a España y dos se quedaron en Chicago para seguir gestionando sus negocios de tabaco. El restante hermano, Perfecto, conocido líder de la comunidad latina y miembro del Centro Asturiano de Tampa, abrió una fábrica de cigarros finos en Ybor City. Esta antigua fábrica de madera, ubicada en la esquina de la 7ª Av. y 15ª St., fue arrasada en el gran incendio de 1905. En 1917, en la esquina suroeste entre la 16 St. y la 18 Av., en el mismo sitio de otra fábrica levantada en 1914 por Perfecto García, levantó su gran factoría, tal y como hoy la conocemos, sobre una superficie de 4.000 metros cuadrados, con una estructura resistente a incendios, tres plantas con sótano, y la típica fachada de ladrillo de estilo neo-románico. En el máximo apogeo de la fábrica, Perfecto García Bros. llegó a emplear a 1.200 operarios, que llegaron a elaborar hasta 65 vitolas o formatos de cigarro distintos.

Una vez llegado al poder el dictador Fidel Castro, e impuesto el embargo a Cuba, Perfecto García, al igual que otras compañías de cigarros "Clear Havana" que aún resistían fabricando cigarros en Tampa, tuvo que reducir drásticamente su producción, hasta que decidió vender su negocio a la Havana Cigar Corp., la cual continuó fabricando cigarros en su fábrica, pero incorporando procesos de producción totalmente mecanizados, para lo cual trajeron la maquinaria más moderna, llegando a fabricar unos 60.000 cigarros al día.

Las dos fábricas de Perfecto García Bros. Arriba la antigua, de madera. Abajo la más moderna, de ladrillo. (*13)

En 1981, todos los negocios tabaqueros de Perfecto García, incluida su fábrica de Tampa, fueron de nuevo vendidos a la empresa United States Tobacco UST, con sede en Greenwich, que era miembro de Havana Cigar Corp. La compra se formalizaría por el mero interés del prestigio de la marca, y buena prueba de ello fue que un año después se llevarían a Pensilvania toda la fabricación de la firma, poniendo como pretexto una supuesta disminución de las ventas. En ese momento, apenas quedaban 70 operarios de los 1.200 que llegó a tener en los momentos de mayor éxito. Atrás quedaban 68 años de trabajo de varias generaciones de torcedores y especialistas en la fabricación de cigarros. Vacía desde 1982, el solar quedó disponible para la construcción de apartamentos que nunca se construyeron, y hoy la fábrica está en venta por 2.7 millones de dólares. En 1999, Arango Cigar Co. quedó como importador y distribuidor exclusivo cigarros de la marca Perfecto García, que ahora fabrican en Nicaragua a mano, como en los viejos tiempos. Perfecto García fue considerado como uno de los cigarros de más alta calidad fabricados en aquel momento. Sus vitolas iban garantizadas normalmente con la propia denominación de la empresa, Perfecto García & Bros. Tampa Fla., usando, a veces, marcas menos conocidas, como Perla del Mar.

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.6 JOSÉ LOVERA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

(*24) El industrial tabaquero de origen español JOSÉ LOVERA comenzó su actividad en Cuba, desde donde emigró a Nueva York, y allí comenzó a fabricar sus cigarros “Clear Havana”. Ante el efecto llamada de la “Ciudad del Cigarro” de Tampa y su auge tabaquero, se trasladó allí trabajando de gerente en la fábrica Gonzalez, Mora & Co.

Vitola con retrato de José Lovera. (*27)

En 1902 compró una fabrica de cigarros en la esquina suroeste de la manzana entre la Palm Av. y la calle nº 19 que había sido construida en 1888 para la Evaristo y Robert Monné, propietarios de la empresa tabaquera R. Monné y Bro. Co., y su popular marca de cigarros El Recurso.

La fábrica es una de los pocas construidas en madera que han llegado intactas a nuestros días. Cuando se inauguró era una de las más grandes del país, con 45.000 metros cuadrados de superficie y capacidad para 1.200 mesas de trabajo José Lovera Co. fue absorbida en 1919 por la Consolidated Cigar Co. Posteriormente fue pasando de mano en mano por diversos propietarios comenzando por la sociedad Nordacs Cigar Co., que la ocupó en 1924 siendo la última Olivia Tobacco Co. a partir de 1960.

Típicas vitolas de temática águilas heráldicas, muy habitual en el vitolario de marcas de Lovera. (*27)

PRINCIPALES MARCAS: Su marca más popular fue La Flor de Lovera, fabricada por su empresa denominada José Lovera Co. ampliamente conocida por los vitólfilos por sus características vitolas con la figura de un águila heráldica, muy abundantes y vistosas.

La fábrica Lovera Cigar Co. en 1925, poco después de ser vendida a Nordacs Cigar Co. (*13)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.7 FAUSTINO LOZANO, ISIDRO Y ENRIQUE PENDAS. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

Faustino Lozano. (*27)

1890

Isidro Pendas. (*27)

La empresa LOZANO, PENDAS & Co. fue la primera fábrica de cigarros "Clear Havana“ en aceptar la invitación de invertir en Ybor City, después de sus fundadores Vicente Martínez Ybor e Ignacio Haya. La estrategia de la compañía consistía en trasladar a Tampa su fábrica de cigarros de Nueva York, dejando allí solo las oficinas y la representación comercial. La tercera fábrica de cigarros más antigua de Ybor City se inauguró en 1889 y contaba con una cuidada y moderna estructura de tres pisos que serviría de modelo para otras que pronto llegarían. Construyeron un ramal del recién inaugurado ferrocarril, que llegaría hasta las mismas puertas de la fábrica.

En algún momento, la fábrica debió integrarse en la sociedad Pendas & Álvarez Cigar Co., fundada en 1867 por el asturiano Isidro (Ysidro) Pendas, Miguel Alvarez y Faustino Lozano, con negocios tabaqueros en Tampa, Nueva York y Cuba. En mayo de 1909 abrieron en West Tampa una gran fábrica que daba empleo a 700 operarios, que absorbió a la de Lozano, Pendas & Co. Y llegó a ser una de las fábricas más importantes de Tampa, con sus marcas La Mia, Farraguts y Flor de Y. Pendas entre otras. ENRIQUE PENDAS, sobrino de Isidro Pendas, fue un prestigioso personaje de la vida social de Tampa. Se formó con los mejores profesores en Nueva York, aprendió el oficio en Cayo Hueso y a los 22 años se incorporó a la recién inaugurada fábrica familiar de Lozano, Pendas & Co. de Tampa. Gran defensor de todo lo español, fue fundador, socio número uno y vicepresidente del Centro Español de Tampa, fundado en 1891, aunque pronto lo abandonaría por graves discrepancias en cuanto a su funcionamiento y su propio posicionamiento político. Tuvo el honor de ser el primer presidente de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Tampa, llamada El Porvenir. Fundada el 11 de Junio de 1888, tenía como única misión dedicarse al socorro de sus miembros en caso de enfermedad. Se llamaba "española" porque sus fundadores y organizadores eran de esa nacionalidad, pero en su reglamento no había cláusula alguna que discriminase a los socios en sus derechos, que eran iguales para todos; así, entre ellos había de diferentes nacionalidades que se consideraban como un socio más. (*33), (*39) Después del fallecimiento del socio Miguel Álvarez, la fábrica se vendió en 1921 a la firma de cigarros Webster, quedándose con el edificio la firma tabaquera E. Regensburg and Sons. FAUSTINO C. LOZANO fundó la empresa de cigarros F. Lozano & Sons Co. en 1904 . Era hijo de Faustino Lozano, uno de los socios de Lozano-Pendas & Co, una vez retirado de los negocios tabaqueros. Se asoció con A. Niztal, ex-gerente de González, Mora y Co. para crear la sociedad Lozano, Niztal Co. En 1905 inauguró su fábrica de cigarros en Tampa, en la confluencia de la calle nº 21 con la 4ª Av., donde se elaboraban cigarros de las marcas La Flor de Lozano y Nistal & Co. La asociación con Nistal terminó en 1906, cuando Faustino, su padre y su hermano José decidieron concentrar sus intereses en su propia empresa familiar. F. Lozano & Sons Co. cerró sus puertas en 1923. La fábrica fue cambiando de dueño, y así en 1924 vendieron todas sus marcas de cigarros a Morgan Cigar Co., Entre 1925 y 1928 estuvo en manos de Gradiaz, Annis & Co.,y finalmente a M. Bustillo & Merriam Cigar Co. hasta 1941. (*15), (*24), (*40)

Fábrica de F.Lozano & Son Co. en Tampa. (*27)

PRINCIPALES MARCAS: F. Lozano, La Flor de Lozano, Nitzal & Co., La Flor de Narvez, y Wall's Court. .

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.8 ANTONIO SANTAELLA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

ANTONIO SANTAELLA. Este industrial tabaquero de origen andaluz (Sevilla) se formó como torcedor en Cuba durante la década de 1870. En 1886 se trasladó a Chicago donde abrió su propia fábrica y allí encontró a otros tabaqueros que, como él, comenzaban esta aventura, y en concreto conoció al alemán Sol Hamburguer, que acabaría siendo su socio y abriendo su primera fábrica de cigarros en la ciudad. Se instalaron en Tampa, pero su recién estrenada fábrica sería prácticamente arrasada en el gran incendio que asoló West Tampa en 1904. Esta fábrica llegó considerarse como la más grande de su tipo en el país, todo un testimonio del éxito de la industria del cigarro en Tampa. Una edición del Tampa Morning Tribune describe así la construcción de la factoría: Tres vitolas con el retrato del fabricante: A. Santaella. (*27)

« Esta inmensa estructura ubicada en el 1906 de N. Armenia Av. (West Tampa), se encuentra en el mismo lugar donde estaba su antigua fábrica,

consumida por el fuego, ocupará casi toda la manzana. Será un edificio de cuatro, plantas de ladrillo macizo y encarnará todos las cualidades de un moderno edificio industrial que dará trabajo a cerca de 800 operarios tabaqueros».

Santaella y Hamburger habían trabajado juntos como socios en varios proyectos tabaqueros desde que se conocieron en Chicago en 1886. Antes de invertir en Tampa, ya tenían fábricas en Key West. Su nueva fábrica de Tampa fue uno de los mayores y mejor dotados edificios industriales de la ciudad, construido especialmente para resistir los incendios, y para asegurarlo aún más, convenció a las autoridades de la ciudad para levantar una estación de bomberos justo detrás de su fábrica. Entre 1918 y 1919, las fábricas de Santaella Co. producían unos 45 millones cigarros. En 1946 abrieron otra fábrica en Clearwater (Florida). La compañía cerró sus puertas en 1950, siendo vendida en 1955 a Universal Cigar Corporation, que trasladaría su actividad a New Jersey en 1989, dejando de funcionar definitivamente como fábrica de cigarros. Hoy en día el edificio sigue en pié, bien conservado, usándose como almacén.

PRINCIPALES MARCAS: Optimo (quizás la más conocida), Florida Girl, Flora Mia, Centropolis, Marquette Club, Reformador, y Flor de Cervera. (*24), (*25).

Habilitación (a tamaño reducido) con dibujo de la fábrica de Antonio Santaella, en West Tampa. (*13)

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LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.9 SALVADOR RODRÍGUEZ. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

SALVADOR RODRIGUEZ.- Este español, originario de Asturias (España), fue uno de los pioneros de la industria del "Clear Havana" en los Estados Unidos. Como tantos otros españoles, aprendería el oficio de torcedor de cigarros puros en Cuba, después emigró a Nueva York huyendo de la guerra; allí, en 1871, estableció su primera fábrica de cigarros "Clear Havana", siendo por aquellos años, uno de primeros en fabricar ese tipo de cigarros en los EE.UU. a través de su recién creada empresa Salvador Rodriguez Cigar Co.

Fábrica de cigarros "Charles the Great“ (Tampa. (*13)

Se trasladó a Tampa donde, en 1891, comenzó a elaborar cigarros finos de la marca CHARLES THE GREAT, que pronto lograrían un gran prestigio y éxito internacional. En 1903 levantó, en Tampa, una gran fábrica en la esquina suroeste, entre la 22 St. y la 3ª Av., (aunque en algunas fuentes se afirma que se construyó en 1895 para García & Co. y luego pasó a Salvador Rodríguez). El edificio tenía un diseño general similar a otras tantas fábricas de cigarros de la época, tres pisos en estilo neo-renacimiento italiano.

Cuando esta fábrica se construyó era la fábrica de cigarros más sofisticada de la época. Por su interés, traduzco textualmente un artículo publicado a su inauguración por la revista especializada The Tobacco Leaf y que la describió así: « La nueva fábrica de 110 x 50 metros tiene una estructura fundamentalmente de ladrillo, y consta de tres pisos y sótano abovedado totalmente independiente de la fábrica, construido enteramente de acero y cemento, que es usado como planta humefactora. Se accede a él a través de un corto vestíbulo asegurado con puertas de hierro a cada extremo del pasaje. En esta estancia, el tabaco se mantiene a una temperatura estable, y la humedad de la bóveda es tan satisfactoria como beneficiosa, si no más, igual que en los mejores almacenes de La Habana. » La fábrica Charles the Great permaneció activa hasta 1952, que se vendió a la empresa Arturo Fuente Cigar Co., Hoy en día sigue usando el edificio como almacén para sus cigarros finos.

Vitolas de la marca “Charles the Great”. (*27)

El edificio fabril construido por Salvador Rodríguez se mantiene en excelentes condiciones, y se le atribuye una gran importancia histórica, pues contribuye a la recuperación de la memoria nacional del Distrito Histórico Nacional de Ybor City, contando alrededor con un puñado de antiguas residencias de trabajadores de las fábricas de cigarros, restos de lo que fue el Barrio Latino asociado a Ybor City. (*24)

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EL TABACO Y LA INDUSTRIA TABAQUERA EN LOS ESTADOS UNIDOS.

LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.10 BUSTILLO HERMANOS. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

(*24) Los hermanos VALENTÍN Y FELIPE BUSTILLO y JOSÉ M. DÍAZ, todos ellos de origen español, llegaron a West Tampa en 1895, después de haber pasado, como todos, por Cuba donde aprendieron el oficio de tabaquero. Una vez en Tampa, fundaron la empresa Bustillo Bros. & Díaz Co. y se instalaron en un local situado entre Grace St. y la 13ª avenida. En 1902 se trasladaron a otra fábrica mayor, una de las más antiguas de West Tampa, que tras su finalización, en mayo de 1902, alcanzó una capacidad máxima para ubicar a 600 trabajadores.

El edificio, uno de los más antiguos y mejor conservados de West Tampa, es de ladrillo, de tres pisos, en estilo neo-románico y se ubica en la esquina sureste de N. Albany Av. y la calle Pine. Está rodeado de antiguas viviendas de trabajadores de la industria del cigarro. Foto moderna de la fábrica de Bustillo Bro. & Díaz Cigar Co. en West Tampa.

Frente a esta fábrica, durante la huelga de 1910, fue herido gravemente el contable de la empresa, lo que motivó que dos italianos fueran acusados del atentado y poco después linchados por los mismos guardias. En 1918, Bustillo Bros. & Díaz Co. se fusionó con Preferred Habana Cigar Company, trasladando su fabricación a Nueva York pero regresando en 1931 a West Tampa. Finalmente, en 1953, la fábrica cerró de forma definitiva sus puertas, siendo ocupada por Antonio Cigar Co.

PRINCIPALES MARCAS: Henry The Fourth, Flor del Mundo, Mascarita, El Sindicato, Virginia, y Alexander Humboldt.

Vitola gigante (reducida) de la marca “Henry the Fourth”, del fabricante Bustillo Bros. & Díaz Co. (*27)

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EL TABACO Y LA INDUSTRIA TABAQUERA EN LOS ESTADOS UNIDOS.

LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 4 .- GRANDES TABAQUEROS ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS. 4.11 GARCÍA & VEGA. Juan Alberto Berni González. A.V.E. 1.415

La empresa GARCÍA & VEGA fue fundada por los asturianos ALVARO GARCÍA LONGO y JOSÉ VEGA. Álvaro García empezó de aprendiz en el oficio de tabaquero, seguramente en Cuba, trasladándose a Nueva York en 1882, donde creó la sociedad García & González Cigar Co. José Vega pronto se uniría a la sociedad, momento en que decidieron cambiar la denominación de la empresa a GARCÍA & VEGA.

Dos vitolas antiguas de la marca García & Vega. . (*27)

En 1907 construyeron una nueva fábrica de cigarros en West Tampa, un típico edificio de tres pisos de ladrillo ubicado en la esquina noroeste de N. Armenia Av. y Kathleen St.

La dirección de la empresa conservó siempre la base familiar de generación en generación, hasta que, en 1970, la fábrica fue vendida a Villazón & Co. Inc. Hoy en día, el edificio se puede contemplar en buenas condiciones de conservación y se y sigue utilizando para el fin que fue creado, es decir, para fabricar cigarros, por la empresa Olivia Cigar Co. (*24

PRINCIPALES MARCAS: Perla Española, Flor de PF Carcaba y Ca., Eterna, Lucida, Álvaro García Longo, General Halleck, Flor de García y Vega, Sin Compasión, La Rosa De Mayo, Duquesita, El Mas Noble, y Faustino.

Vitola semigigante de García & Vega con el dibujo de una vega tabaquera. (*27)

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EL TABACO Y LA INDUSTRIA TABAQUERA EN LOS ESTADOS UNIDOS .

LOS GRANDES TABAQUEROS DE ORIGEN ESPAÑOL QUE TRIUNFARON EN AQUEL PAÍS. CAPÍTULO 5 .- FUENTES DE INFORMACIÓN Y NOTAS

FUENTES DE INFORMACIÓN

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(*1) (*2) (*3) (*4) (*5) (*6) (*7) (*8) (*9) (*10) (*11) (*12) (*13) (*14) (*15) (*16) (*17) (*18) (*19) (*20) (*21)

(*22) (*23) (*24) (*25) (*26) (*27) (*28) (*29) (*30) (*31) (*32) (*33) (*34) (*35) (*36) (*37) (*38) (*39) (*40)

Enciclopedia Virginia. A publication of Virginia Foundation for the Humanities Tobacco in Virginia. History of tobacco industry in Virginia from 1860 to 1894. Johns Hopkins University Studies in Historical and Political Science. Acces Genealogy. A free Genealogy Resource. Tobacco in Colonial Virginia. Inventions in the Tobacco Industry. James A. Bonsack . Museo de Historia de Carolina del Norte NCpedia: American Tobacco Company by Barry McGee, 2006 Cayo Hueso y los tabaqueros cubanos. Revista A.V.E. nº 266 Pág. 14 Cigar City EE.UU. Autor: Loy Glenn Westfall Key West y la Guerra de los Diez Años. Autor: Gerald E. Poyo: Cubanos en KEY WEST - Dos siglos de tabaqueros a pescadores. Autor: M.Miriam Rodriguez Martin. Tabaco en la periferia - El complejo agroindustrial cubano y su movimiento obrero 1860-1959. Autor: Jean Stubbs. Erase una vez en Tampa... Auge y caída de la Industria del Tabaco en Tampa. Wallace Reyes Ph.D. Universidad de South Florida (special collections). Don Vicente Martínez Ybor, the man and his empire: Development of the Clear Havana Industry in Cuba in the nineteenth century. Autor: Loy Glenn Westfall. http://www.examiner.com/article/ybor-city-cigar-factory-series-y-pendas-alvarez-factory Ubicación de las factorías de cigarros en Tampa. Tampa's Cigar Factories. The cigar that sparked a revolution (El cigarro que provocó una revolución). Tampa Bay History. A centennial history of Ybor City. University of South Florida. 1985 Catálogo vitolfílico gráfico Tomo III. Vitolas de mujeres con marcas de los EE.UU. y Canadá (1ª parte). Página 12. Autores: F. Giménez Caballero, F. Rodrigo Quiralte y M.A. Martínez Orga. Datos proporcionadas por el prestigioso coleccionista y estudioso del tabaco norteamericano Tony Hyman. Charles Santiago Peirce e Iberoamérica: Pensamientos sobre la ceguera cultural, y algunos apuntes sobre Key West. Rosa María Mayorga. http://www.unav.es/gep/IVPeirceArgentinaMayorga.html Key West Historic Marker Tour. Cigar Aficionado. A Key to History. A New Museum Recalls a Time When Key West Was Cigar Central. Tampa's historic cigar factories: Making a case for preservation. Autor: Brian Koepnick. The Story of A. Santaella Cigar Factory. The history of cigar city. The best of the best. Cuesta-Rey History. Colección del autor Tampa Bay Magazine. Jul-Ago de 2005. Ybor City Cigar Factory Series. Perfecto Garcia Brothers Factory. Exploring Florida. Key West: Cigar Manufacturing. Key West: The Old and the New Tobacco growing in the streets of Jamestown. From Robert K. Heimann, Tobacco and Americans (1960). Image courtesy of Library of Virginia Special Collections. La emigración española a los Estados Unidos: Una aproximación desde los microdatos censales de 1910. Revista electrónica Geo Crítica / Scripta Nova. Universidad de Barcelona. 2005 Entrevista a Enrique Pendas. Library of Congress. WLRN Miami South Florida. 10 Amazing Photos From Key West's Tourist-Free Past. Grabado de Washington Duke, fechado en 1900. North Carolina Department of Cultural Resources. The Florida Historical Quarterly. Publicado por The Florida Historical Society y patrocinado por The University of Central Florida. Tampa Tribune. Angel Cuesta’s legacy reaches to Spain. Artículo publicado el 8 de septiembre de 2014. Tampa-Hillsborough County Public Library. Burgert Brothers Photographic Collection. Acción española en Tampa. Sus instituciones, sus hombres, su industria y su comercio. Colecciones Digitales de la Universidad de Florida. UFDC Collections. Lozano Cigar Factory.

NOTAS. (*n1) A su llegada a los EE.UU., al igual que hicieron otros industriales de origen latino, cambió la letra "I" de su segundo apellido por una "Y" a "Ybor", debido al sonido más comercial y anglosajón. (*n2) El motivo de llamar a estos cigarros "clear Havana" es discutible. La palabra “clear” en términos financieros significa compensar (impuestos o tasas) en una operación de compra-venta. Pero tambien es un adjetivo que referido al color, significa claro (poco oscuro). (*n3) He encontrado datos contradictorios sobre la fecha de apertura de la fábrica de La Rosa Española, de Samuel Seidenberg, en Cayo Hueso, incluso sobre su figura. (*n4) He encontrado notables discrepancias acerca de su fecha de nacimiento (1929, 1945 y 1947) y de su lugar de nacimiento (Santiago de Cuba o Santiago de las Vegas (Cuba), optando finalmente por poner la que aparece en la publicación *36 (The Florida Historical Quarterly.).

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Grandes tabaqueros en los estados unidos  
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