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Deuda Social, el antecedente de la desaceleración industrial 17 de octubre de 2011

Volumen 1, N°16

Los signos de la debilidad de México no solamente se encuentran asociados a la incertidumbre financiera, también están vinculados con la baja en la actividad industrial, el incremento de la desocupación y la pobreza. De acuerdo a las cifras presentadas por el INEGI, para el mes de agosto el ciclo de manufacturas entró en una fase de desaceleración, algo provocado por la moderación de las exportaciones y la debilidad del mercado interno. La pérdida de vigor productivo tiene consecuencias en el empleo y la pobreza. El INEGI y el CONEVAL han presentado una fotografía que en conjunto establece que dos terceras partes de las entidades federativas exhiben un incremento de la pobreza. La explicación de ello radica en que la precariedad del mercado laboral nacional impide que las familias tengan el ingreso suficiente como para poder superar los rezagos y limitantes a los que les ha conducido un modelo económico carente de resultados positivos. Preocupante es que ello ocurra en estados un donde el acceso a la educación, la salud, a una vivienda digna, agua limpia, por algunos ejemplos, es precario. Los casos de Guerrero, Oaxaca y Chiapas representan un vívido ejemplo de que el verdadero problema estructural de México, la pobreza, no tiene visos de resolverse. La ingenuidad de esperar que los problemas internacionales no trastoquen aún más a esta realidad nacional solamente puede conducir a profundizar los rezagos y con ello incubar más elementos de inestabilidad social. Los sectores políticos y empresariales deben tomar en consideración que los buenos deseos no son suficientes, hace falta preparar una estrategia con un fuerte contenido social y que de resultados oportunos, de otra manera el 2012 llegará con un país sumido en un tobogán económico y social que nadie desea, y que el gobierno no podrá enfrentar.

Fuente: INEGI


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Actividad Económica 

La desaceleración económica de México ha tocado a la actividad industrial de manufacturas. El descenso en el ciclo hace evidente que el contagio proveniente de Estados Unidos ya frena la producción de importantes sectores en México. Los derivados del petróleo, la industria química, la fabricación de equipo eléctrico y de cómputo así como los textiles y la fabricación de vestido constituyen ejemplos centrales de este problema. Junto con la contracción de la industria minera y del sector primario, la baja en producción de manufacturas tiene asociado un preámbulo inquietante: el empleo generado durante su precaria recuperación estuvo vinculado con una baja en las remuneraciones que se le pagaron a los trabajadores. En dicho contexto puede entenderse cómo un la generación de empleo insuficiente se con-

Fuente: INEGI

junto con menores contribuciones económicas, lo cual ha impedido que la población pueda superar las condiciones de pobreza en las que se vio inmersa a raíz de la crisis de 2009. 

Un hecho relevante lo constituye el que la contratación de obreros en manufacturas se ha debilitado a lo largo del último año, antecediendo con ello a la baja en el ciclo del sector.

A partir de esto puede afirmarse que las personas con menores percepciones son las que han comenzado a ver limitarse la oportunidad de encontrar trabajo. El motor externo comienza a dejar de ser la válvula de escape que representó durante los meses previos.

Sectores como el textil, la fabricación de equipo eléctrico, de cómputo, la industria química y los derivados de petróleo lo muestran. Igualmente se tiene la caída que la actividad minera exhibe desde hace varios meses.


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A lo anterior se entidades registrados

se

debe agregar

manifiesta

ante

el

IMSS.

el retroceso

respecto

al

Tamaulipas,

Página 3

que

número Guerrero,

en algunas

de

patrones

Oaxaca,

Baja

California Sur, Veracruz, Aguascalientes y Chihuahua representan algunos de los casos más representativos. Si bien casi todos los estados tienen más trabajadores registrados en el IMSS, ello es insuficiente para disminuir la tasa de desocupación,

cuestión

que se agrava con la caída en los empleadores contabilizados en la

institución

de

seguridad.

Lo

descrito

implica

que

la

precarización del empleo continuará en los meses siguientes y con ello las condiciones que generan pobreza en México.

Fuente: IMSS


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Índice de la Tendencia de la Pobreza Laboral

Fuente: CONEVAL

El Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) muestra la tendencia de la proporción de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo. En 2011 este indicador marca que el problema se encuentra en los peores niveles desde el inicio de su medición, superando incluso al registrado durante la crisis de 2009, de tal manera que la “estabilidad económica” no se ha traducido en un mayor bienestar para la población. En este sentido, el índice se incrementó a pesar del crecimiento de la economía, la generación de empleos y el control de precios. Las altas tasas de desocupación provocan mayores niveles de pobreza en el país, sin embargo, la precariedad del empleo también lo provoca. En este sentido, el escaso avance en materia de creación de empleo se ha dado en un contexto en el que, además, la mayor parte de la población ocupada enfrenta una condición de precariedad. Es decir, el problema yace no únicamente en la falta de generación de empleo sino además en que las plazas laborales brinden los ingresos suficientes para los hogares. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de CONEVAL

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Fuente: IMSS

Considerando las últimas cifras de las condiciones laborales (segundo trimestre de 2011), más de 3 millones de trabajadores mexicanos no perciben remuneraciones, casi 6 millones reciben hasta un salario mínimo o menos, más de 29 millones no cuentan con acceso a la salud, así como otros 12 millones que no cuentan con otra prestación distinta a la salud. Dicha precariedad resulta más grave al tener en cuenta el crecimiento en la informalidad (existen más de 13 millones de personas trabajando en este sector) y los trabajadores sin contrato escrito (más de 14 millones). De acuerdo al ITPL, el porcentaje de personas que percibe ingresos inferiores al valor de la canasta básica ha crecido sustancialmente, siendo 4.1% superior en el último año, mientras que la variación entre 2006 y 2011 es aún más preocupante: 23.4% más personas en esta realidad. Este índice corresponde al históricamente más alto a nivel nacional, mostrando resultados menos favorables en el área urbana, donde el incremento de personas que no pueden acceder a una canasta básica con sus ingresos laborales asciende al 32%.

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Debe enfatizarse, que para el primer semestre de 2011 el valor del ITPL es el más alto para 18 estados de la república desde que se realiza su medición, dentro de los cuales destacan Tamaulipas, Nuevo

León,

Distrito

Federal,

Aguascalientes,

Sinaloa

y

Chihuahua. Además se tiene a otras cinco entidades federativas que se

encuentran muy cercanas

a los niveles

históricos

más

altos. En conjunto 72% de los estados han alcanzado elevadas cifras de pobreza laboral, a pesar del crecimiento económico.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de CONEVAL


17 de octubre de 2011

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la SHCP

En Estados Unidos persiste una creciente debilidad económica, que al igual que en México, no tiene una perspectiva de solución, carece de estrategia y no existen los mecanismos institucionales para enfrentarla. La elevada desocupación, la desaceleración industrial, la fragilidad del sector de la construcción y la alta volatilidad de los mercados financieros sintetizan los principales riesgos que la reactivación de la economía norteamericana deberá solventar, de no hacerlo propiciarán la prolongación de su estancamiento y probable recesión.

En este contexto de incertidumbre, desaceleración económica y volatilidad de los mercados, los resultados del ITPL plantean una tendencia positiva y que refleja la ausencia de una política que solucione el problema de pobreza. Su dimensión pone en evidencia la gravedad del rezago en el bienestar de los mexicanos, así como del sector privado. En este sentido, manifiesta el debilitamiento del consumo de la población y por ende de la demanda de bienes y servicios.

Estas cifras se suman a que, entre 1992 y 2010, el número total de pobres aumentó en 25%, contabilizando 57.7 millones de mexicanos afligidos por este problema, cifra superior a la registrada hace casi 20 años, 46.13 millones (medición por ingresos).

Contar con un empleo que genere los ingresos suficientes para poder tener la capacidad de aumentar los niveles de consumo (alimento, vivienda, educación, salud, vestimenta, etc.) es una necesidad impostergable para el bienestar de la población.


Dr. José Luis de la Cruz Gallegos Director del Departamento de Economía y Finanzas Director del Centro de Investigación en Economía y Negocios Escuela de Negocios, Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México. Teléfono: 5864-5555, Extensión: 3158# Móvil: 044 55 273 217 95 Correo: jldg@itesm.mx

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