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El crecimiento económico de 3.9% que México registró durante 2011 tiene aspectos que deben resaltarse. En primera instancia la evolución citada representó un aumento inferior al contabilizado en 2010. Si bien es una cifra positiva no puede soslayarse que refleja la incapacidad del país para mantener crecimientos superiores al 4%. Sin lugar a dudas esto se encuentra vinculado con la limitada capacidad que el aparato productivo tiene para generar riqueza y empleo. La realidad plantea que la dinámica económica de México se encuentra supeditada a lo que ocurra en Estados Unidos, y que el mercado interno nacional solamente puede alcanzar niveles superiores de desarrollo cuando el impulso positivo proviene desde el exterior. El talón de Aquiles de México radica en que no existe una propuesta de fondo que transforme la parte doméstica de su economía. Oficialmente ha sido reconocido que la mejora de salarios y prestaciones laborales es la vía para alcanzar el desarrollo social la nación requiere. Sin embargo en la práctica ello se encuentra lejos, básicamente porque la mayor parte de las empresas son micro-negocios y pequeñas unidades económicas de baja productividad y que si bien generan empleos no contribuyen a aumento del valor agregado.

Fuente: INEGI


Fuente: INEGI

El mejor reflejo de lo descrito lo constituye la síntesis económica que puede realizarse del sexenio. A lo largo de los primero cinco años de la actual administración la economía ha crecido únicamente 1.5% en promedio anual, siendo los servicios el sector con mayor dinamismo: un modesto 2.3%. En lo correspondiente a las actividades primarias e industriales debe citarse que no alcanzaron ni un punto porcentual promedio de incremento durante el mismo periodo: 0.6% y 0.9%, respectivamente. Por tanto, la comparación anual evidencia que en materia económica no ha existido un avance sustancial que permita resarcir las pérdidas de las crisis de 2009. El producto interno bruto (PIB) señala un crecimiento del 3.7% para el cuarto trimestre de 2011, cerrando el año con una tasa de 3.9%. Si bien es cierto, el resultado presenta un escenario favorable de la evolución económica de México, éste es insuficiente para contrarrestar y solucionar los grandes problemas del país. México no ha logrado

recuperar plenamente lo perdido desde la crisis de 2009; incluso, algunos indicadores, como la pobreza, la precariedad laboral y el desgaste productivo, se encuentran en niveles aún más preocupantes. En este sentido, el bienestar social y productivo ha mermado, por lo que el crecimiento económico se encuentra disociado del progreso y bienestar. La falta de cohesión social, la desigualdad y el estado lamentable del mercado laboral dan lugar a un cuestionamiento adicional: pese a que los indicadores macroeconómicos señalan una evolución positiva de la economía mexicana éstos, paradójicamente, se han traducido en una involución de la actividad productiva de mayor valor agregado, así como para la calidad de vida de la población. Por lo que dicha “evolución” no brinda mecanismos de solución a las problemáticas más perturbadoras del país y resulta aún más estremecedor el hecho de que los servidores públicos presuman de “buenos resultados” cuando al mismo tiempo existen cerca de 30 millones de mexicanos que no tienen para alimentarse.


A lo anterior ha contribuido la falta de una estrategia con resultados sostenidos. Durante años se apostó a la exportación de manufacturas pero se descuidó a la industria nacional la cual tuvo una pérdida sustancial en 2009, misma que no pudo ser superada en 2010. Para 2011 la economía presentó una tasa de crecimiento inferior a la registrada el año anterior, mostrando incluso una disminución significativa en el actividad minera: -2.3%. En el caso de la construcción el avance fue de 4.8%, cifra favorable pero misma que aún no permite recobrar los rezagos de la crisis. Las manufacturas y el sector de electricidad fueron los promotores del crecimiento de las actividades secundarias con incremento del 5.1% y 5.6%. El sector servicios presenta los mejores resultados, siendo el comercio, los medios masivos, esparcimiento, los servicios profesionales y dirección de corporativos, los subsectores con mayor dinamismo. En contrasentido, las actividades de gobierno manifiestan incluso una caída del 0.7%, en tanto que los servicios educativos y de salud reflejan las menores tasas: 1.5% y 1.6%, respectivamente. Si bien es cierto que el crecimiento registrado por estos últimos corresponde al más alto

Fuente: INEGI

desde 2009, éste evidencia el deficiente estado de los mismos. En este contexto, ambos representan los elementos esenciales en la generación del capital humano, pero más relevante es citar que teóricamente constituyen ejes fundamentales para garantizar que los mexicanos aspiren a un verdadero


Fuente: INEGI

Fuente: INEGI


desarrollo, a una mejor vida. El problema es que sus malos resultados tienen implicaciones negativas, no solo en términos de productividad y crecimiento, también en el bienestar. Más grave aún, es el hecho de que al revisar las tendencias de los sectores mencionados éstas muestran un estancamiento que no es resultado de la coyuntura, por lo que verdaderamente representan un problema estructural que sin duda limita la capacidad de enfrentar un entorno poco propicio para la economía y la sociedad. Resulta de especial atención una revisión con mayor detalle del sector salud. Primero, cabe recordar que, desde el punto de vista de la pobreza multidimensional, entre 2008 y 2010 al menos 9 millones de personas sortearon la pobreza gracias a que pudieron contar con este derecho social. Sin embargo, a pesar de que el acceso a este servicio creció significativamente, el estancamiento de la tendencia de su PIB refleja resultados opuestos de una política de propagación del mismo, es decir, su implementación no se encuentra vinculado con la generación de mayor valor agregado. En este sentido debe cuestionarse si el garantizar un acceso a un sistema de salud ineficaz es suficiente para mejorar la calidad de vida de los mexicanos. De esta manera, pese a que el acceso brinde las posibilidades de hacer uso del derecho, no hay garantía de que el servicio sea de calidad, por lo que en realidad no resuelve los problemas de sanidad del país. Lo anterior incluso aunque en ciertas entidades de la República se haya alcanzado un estado de cobertura universal en términos de salud.

Fuente: INEGI


Se corre el riesgo de que los anteriores aspectos negativos se exacerben en los siguientes meses, dado que el ciclo económico del Indicador Global de la Actividad Económica también refleja la debilidad de la economía mexicana. En sus componentes principales señala un severo estancamiento para el caso de la actividad secundaria, siendo ésta situación para el agregado; en tanto que las actividades primarias y terciarias evidencian un ciclo en descenso. En este sentido, la actividad económica de México continúa mostrando signos de desaceleración, lo cual a su vez es confirmado por la tendencia de dichas variables.

Fuente: INEGI y Reserva Federal

Fuente: INEGI


Los resultados de la actividad productiva mexicana se encuentran condicionados por el hecho de que la mayor parte de las unidades económicas se encuentran avocadas a actividades vinculadas al sector de los servicios. De acuerdo al Censo Económico de 2009, la concentración de establecimientos se encuentra en el comercio al por menor con un 47% del total. En un segundo lugar se tiene a las manufacturas con 12% seguido por el alojamiento y preparación de alimentos con 11%. El resto de los sectores productivos mantiene una participación por debajo del 4%. Los corporativos figuran como el sector con el menor número de establecimientos. En lo referente a la producción bruta, la mayor proporción a nivel nacional está dada por las manufacturas, las cuales mantienen el 45% del total. En segunda instancia se encuentra la minería con 12%, en tanto que el resto se encuentra por debajo del 5%, siendo la agricultura el sector con menor proporción de producción. Derivado de lo descrito se puede entender la razón de la improductividad que México exhibe: con un menor número de establecimientos, las manufacturas producen mayor riqueza y valor agregado que el comercio al por menor, el cual da empleo pero no necesariamente impacta de manera significativa en el crecimiento del país. Lo anterior acaba por incidir en las remuneraciones que reciben los trabajadores mexicanos: encuentran empleo en sectores improductivos que no pagan bien. Dado que el motor del empleo se da en los establecimientos de bajo valor agregado, es fácil entender la razón del círculo vicioso en el que se encuentra el país: no se desarrollan nuevos sectores productivos que sean eficaces por lo que no se puede elevar la competitividad y el bienestar social.


El valor de las remuneraciones de cada sector con respecto a las remuneraciones totales a nivel nacional se encuentra concentrado en el sector de las manufacturas, el sector que genera el mayor valor agregado. No obstante, al considerar las remuneraciones ponderadas por el personal ocupado en el sector, los resultados son distintos. Cada persona ocupada en corporativos recibe en promedio al menos 5 veces más que la media nacional, en minería y electricidad corresponde a 4 veces más, en medios masivos 3, transportes, servicios financieros y de seguros 2. En tanto que apoyo a los negocios, servicios educativos, manufacturas, servicios profesionales, construcción, comercio al por mayor, esparcimiento y servicios inmobiliaFuente: INEGI

Fuente: INEGI


rios y de alquiler reciben la media; mientras salud, alojamiento, comercio al por menor y agricultura reciben por debajo de la misma. Es decir, mientras los primeros perciben por arriba de 100 pesos en promedio, los últimos reciben menos de 52 pesos, en donde la agricultura es el caso más crítico ya que en promedio cada trabajador recibe menos de 10 pesos. El mayor valor agregado es generado por el sector de manufacturas manteniendo un 31% del valor agregado nacional, le siguen con una brecha significativa la minería, los servicios financieros y el comercio al por menor con 21%, 8% y 7%, respectivamente. En contrasentido, el menor valor agregado está dado por la agricultura, los servicios de esparcimiento, la salud y los servicios inmobiliarios y de alquiler, todos aportando menos del 1% al valor agregado nacional. Lo anterior tiene una clara implicación: los sectores económicos más grandes en México, por número de trabajadores, establecimientos y generación de valor agregado, no necesariamente son los que mejor pagan. Nuevamente ello se traduce en un hecho: los mexicanos encuentran ocupación en sectores que pagan mal, algo que ha venido acentuándose en los últimos años.

Fuente: INEGI


En lo que a inversión se refiere se tiene que la mayor parte se da en las manufacturas, el sector de electricidad, agua y gas, los transportes y los medios masivos. Por el contrario, agricultura, esparcimiento, servicios inmobiliarios, profesionales y corporativos mantienen el menor acervo con respecto al nacional. En consecuencia el mayor acervo de activos fijos lo mantienen los sectores de manufacturas, electricidad, agua, gas y los transportes, en tanto que los de menor acervo son agricultura, apoyo a los negocios, servicios profesionales, científicos y técnicos, así como los de esparcimiento. Las cifras de inversión corresponden a lo señalado anteriormente: una mayor capacidad productiva de las manufacturas, alta generación de valor agregado y empleo (aunque este último con menores remuneraciones). No obstante también es importante señalar que existen sectores como el del transporte que si bien tienen altos niveles de inversión no necesariamente acaban por generar un mayor nivel agregado o empleo. Sin lugar a dudas ello permite esbozar que un sector estratégico en la distribución de bienes y desplazamiento de personas necesita de grandes inversiones para operar pero que ello no necesariamente repercute en una mayor generación de riqueza. Además es un sector que se ve fuertemente afectado por impuestos como el IETU, el cual merma su capacidad financiera.

Fuente: INEGI

Al considerar las variables de ocupación, producción y valor agregado por número de establecimientos que tiene una sola empresa, los resultados del censo 2009 señalan una dependencia de estas variables en las empresas de uniestablecimiento. No obstante, es importante señalar que las empresas que tienen más de 50 establecimientos, una proporción del 0.01%, generan el 10% del valor agregado nacional y únicamente emplean al 6.91% del personal. Con ello se tiene nuevamente un reflejo de la concentración de poder económico: 249 empresas generan el 10% de la producción nacional, y concentran una gran proporción de la innovación, el capital humano calificado y la inversión. A raíz de lo descrito puede entenderse la dinámica económica de México: muchas empresas de tamaño pequeño, de baja productividad, que generan empleo mal remunerado, la cuales además tienen una baja expectativa de vida, que en la coyuntura sirven para dar un escape a la necesidad que tienen los mexicanos para encontrar una fuente de ingresos, pero que en el largo plazo no representan la solución real de los problemas productivos y sociales que vive el país.


Fuente: INEGI


Fuente: INEGI


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Crecimiento económico moderado, el resultado de empresas de bajo valor agregado  
Crecimiento económico moderado, el resultado de empresas de bajo valor agregado  

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