Page 1

Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral 27 de enero de 2012

Volumen 2, N°24

El desarrollo social y económico de México tiene como imperativo evitar que el mercado laboral continúe deteriorándose. Durante años se ha considerado que una reforma avocada a flexibilizar el mercado de trabajo puede ayudar a dotar de mayor competitividad a nuestro país. Se argumenta que los costos laborales y la rigidez salarial impiden que las empresas puedan alcanzar mejores resultados en productividad. No obstante, una pregunta que puede realizarse es sobre cómo cambia la perspectiva cuando se analiza que hay entidades federativas, en donde una cantidad considerable de su población ocupada no recibe ingresos. Puesto en otras palabras, estas personas tienen una función laboral pero no perciben un beneficio económico o en especie por ello.

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Un ejemplo es el caso de Guerrero, en el cual según estadísticas oficiales, el 34.7% de la población ocupada no recibió ingresos durante el 2011. Sin lugar a dudas lo anterior permite cuestionar sobre la calidad del empleo que existe en ese estado. Lamentablemente, dicha situación no es una excepción, Oaxaca y Chiapas constituyen los siguientes en la lista con 28.3% y 16% de su población ocupada en esta situación, respectivamente. Además se puede indicar que justamente las entidades citadas se

Página 2

tiene un problema adicional, una gran cantidad de personas recibe, cuando mucho, un salario mínimo como remuneración. Al considerar ambos grupos, resulta que Guerrero, Chiapas y Oaxaca tienen a la mitad de su población ocupada en una situación de precariedad laboral: sin ingresos o en el mejor de los casos con un salario mínimo como percepción económica, esto aún sin tomar en cuenta otras características laborales como las prestaciones. ¿Cuál es la causa e implicaciones de dicha situación?

El origen Durante los últimos treinta años se ha buscado contener la inflación y aumentar la competitividad internacional de las exportaciones mexicanas; mediante la aplicación de una política laboral, la cual otorga bajos incrementos salariales y reduce las prestaciones de los trabajadores, impidiendo que se alcance el objetivo de un mayor bienestar social. De acuerdo a los preceptos que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Artículo Tercero), señala a la democracia “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”. Bajo dicha premisa, se entiende que en una democracia plenamente desarrollada, el ciclo político debería ser garante de un equilibrio primario entre los diferentes actores y sectores sociales que conforman al país. La representatividad así construida, debería delimitar y orientar la racionalidad y el cauce que deben mantener los encargados de elaborar y aplicar cualquier política económica. Fundamentalmente debido a que sus estrategias y desempeño

no pueden escapar a la resolución tangible de los problemas emanados del sistema económico, social y político. De acuerdo a las necesidades de México, resulta paradójico que desde el poder público se promovieran cambios estructurales enfocados a favorecer una mayor competencia nacional e internacional, pero sin atender adecuadamente los requerimientos productivos y de infraestructura que tenía el sector privado. Durante los años ochenta el empresariado mexicano se había gestado bajo una economía cerrada, de baja innovación tecnológica y administrativa, con grandes empresas cobijadas por un poder monopólico u oligopólico, factores económicos que no potenciaban al sector productivo para competir favorablemente contra empresas internacionales altamente productivas y eficientes. Como resultado se ha tenido un crecimiento heterogéneo: un incremento importante en aquellos sectores económicos y regiones productivas vinculadas con las exportaciones, en tanto que las empresas vinculadas con el mercado interno mantienen una evolución mucho más moderada. En este sentido es válido cues-


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

tionarse: ¿En qué reside el éxito de la tan citada estabilidad macroeconómica?, ¿Es esto suficiente para competir en el mundo globalizado de hoy? De manera correcta, la respuesta a la primera pregunta constituye un prerrequisito para que el país mantenga una trayectoria de crecimiento ordenado y sostenido. No obstante, dado el estado actual de México, la respuesta a la segunda interrogante debe considerar que la estabilidad macroeconómica no es un argumento suficiente para asegurar que en el largo plazo el país obtendrá el tan ansiado desarrollo económico. Además, debe asentarse que dentro de la estabilidad macroeconómica es necesario ubicar no únicamente a la baja inflación como prioridad, sino también considerar a la generación de empleo bien remunerado y con prestaciones sociales, de otra manera los beneficios no llegarán a la población. La necesidad de implementar una política integral, que tenga al bienestar social de la población como su prioridad (y no a los mecanismos económicos de estabilización y control de la inflación) es fundamental. En este punto convergen aspectos sociales y económicos: en base a la calidad del empleo y a los salarios percibidos, las personas están en condición de elevar el nivel de vida de sus familias, de proporcionarles un entorno estable e impulsar el crecimiento del mercado interno. Cuando lo anterior falla se tiene un problema estructural que genera pobreza, bajo crecimiento económico y que atenta contra la seguridad nacional. En este punto, es prioritario detenerse para señalar una inconsistencia importante del actual modelo económico mexicano: si el objetivo central consistía en disminuir la presencia del Estado en la economía, y con ello ceder la mayor parte de las actividades productivas al sector privado, entonces ¿por qué no se procuró que éste último estuviese

Página 3

en capacidad de competir y generar el empleo necesario para toda la población? La anterior crítica no es menor: al perder presencia y capacidad económica, el Estado mexicano también veía atenuada la posibilidad de intervenir para generar bienestar mediante su gasto social. Por lo que una política responsable debió asegurarse de que la alternativa de mejora conllevara a la creación de empleos bien remunerados y con prestaciones sociales, de manera sostenida y vigorosa. Sin embargo, es precisamente aquí donde se ha constituido la mayor deficiencia: el Estado contrajo su gestión productiva y social, pero no planeó y certificó que el mercado laboral tuviese la fuerza suficiente para garantizar el bienestar y estabilidad social. Básicamente, la razón de la inconsistencia señalada radica en que el empleo siempre se ha encontrado en el discurso de la clase política gobernante, pero no necesariamente en los resultados que año con año se han alcanzado en el país. En este sentido, la degradación del nivel de vida de los mexicanos es entendible: escaso empleo formal, salarios utilizados para controlar la inflación, una contracción y escasa eficiencia del gasto social, inversión pública improductiva y fuertes trabas fiscales para que las empresas puedan crecer y generar más empleo.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 4

Empleo precario: resultado de las fallas estructurales del mercado laboral Aun cuando resulta cuestionable que más de dos millones de personas se encuentren oficialmente desempleadas, es todavía más preocupante conocer el lado oscuro de la ocupación. Generalmente, contar con empleo debería implicar una situación de bienestar para la población: a través del salario y prestaciones percibidas correspondería garantizar un estado mínimo de calidad de vida. No obstante, México es un país en el cual, trabajar no necesariamente brinda la certeza de permanecer al margen de la pobreza. A nivel nacional existe una realidad antagónica, mientras casi 4 millones perciben ingresos superiores a 5 salarios mínimos, otros 6.1 millones ni siquiera reciben lo correspondiente por ley: un salario mínimo. Si además se considera a los 10.6 millones que solamente ganan entre 1 y 2 salarios mínimos, se tiene como resultado un México con más de 16 y medio millones de personas, que a pesar de tener una ocupación, no son retribuidas con un salario mínimo con el poder adquisitivo de hace 40 años, cuando comenzó la espiral de crisis que ha envuelto a México, y ante la cual no se ha encontrado una solución. Aún más preocupante es el hecho de que más de 4 millones de personas ocupadas ni siquiera reciben ingresos, situación de alta incidencia en entidades pobres de la república. El trabajo gratuito que desempeña este grupo de personas coloca en la palestra un par de desafíos. En el terreno estrictamente económico se argumenta que la falta de competitividad de México frente a naciones como China es atribuible a los bajos salarios que estas últimas pagan; sin embargo, la realidad indica que también en México existe precariedad laboral, en la que se encuentran quienes ni siquiera reciben

ingresos, pero lo cual tampoco no se ha traducido en “beneficios competitivos”. Es claro que al comenzar a pagar, como debe ser, la rentabilidad de esas unidades económicas que hoy disfrutan de trabajo gratuito disminuirá, por lo que el primer desafío es revertir esta situación y al mismo tiempo garantizar la viabilidad financiera de dichas unidades económicas. Lo descrito no es un problema menor: durante años, quizás décadas, ha existido una disponibilidad de gente que no recibe ingreso por su trabajo, algo que se ha internalizado en la operación de las unidades económicas. Quitar esa parte implica un aumento en costos, pero sin lugar a dudas también significa respetar un derecho que la ley otorga a las personas, independientemente de que existan vínculos familiares. En segunda instancia se tiene a un silencioso pero altamente pernicioso enemigo: los efectos que la falta de pago tiene sobre el bienestar de la población y el desarrollo del mercado interno. La pobreza es la primera consecuencia: orilla a que la gente que trabaja sin percibir ingresos difícilmente pueda cubrir sus necesidades mínimas, presentes y futuras. A cambio de su trabajo no recibe un ingreso económico, pero habría que adicionar lo que deja de hacer por trabajar en dichas condiciones, el estudio es uno de los primeros sacrificios, algo que tiene efectos de largo plazo, tanto a nivel personal como a escala social y por supuesto económico. En la parte del desarrollo del mercado interno se tiene al bajo poder de compra que existe en las regiones en donde este problema es mayor. Escasa remuneración económica se traduce en bajo consumo, inversión, crecimiento y generación de empleo, un círculo vicioso ante el cual las políticas públicas se han limitado, condenando a varias entidades de la república a vivir en la marginalidad.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: INEGI

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social

Página 5


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 6

Empleo precario: resultado de las fallas estructurales del mercado laboral Guerrero y Oaxaca presentan las posiciones menos favorables a nivel estatal. En el primer estado casi 35% de su población ocupada se encuentra en tan inquietante situación de no recibir ingresos; por su parte Oaxaca tiene una proporción que supera al 28%. Lo anterior dimensiona la magnitud del problema económico y social que se padece en aquellas entidades, ya que son personas que tienen ocupación pero que a pesar de ello no perciben ingresos. En consecuencia en dichas entidades la problemática no solamente es falta de trabajo, también lo constituye la precariedad del existente. Observar que en la lista siguen Chiapas, Puebla, Zacatecas, Hidalgo y Michoacán, aunque a tasas más bajas, básicamente reproduce el mapa de pobreza en México (situación que se abordará más adelante). En contrasentido Aguascalientes, Distrito Federal, Nuevo León, Baja California Sur y Chihuahua, reportan la menor incidencia de la ocupación sin in-

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social

gresos, no obstante es evidente que ninguna de las entidades federativas es ajena a esta situación. Para analizar con mayor profundidad la precariedad del mercado laboral es necesario incluir al personal ocupado que recibe menos de un salario mínimo. En este caso Chiapas sobresale con un elevado 32% de su población ocupada. La lista continúa con Oaxaca (21.5%), Hidalgo (19.9%), Yucatán (18.7%), Zacatecas (17.3%) y Campeche (17.3%), entidades que también presentan niveles inquietantes. Recibir menos de un salario mínimo se traduce en no ganar lo que por ley debería estar cubierto y que correspondería a garantizar un nivel mínimo de bienestar. Baja California, Aguascalientes, Querétaro, Distrito Federal y Nuevo León, encabezan a las entidades en donde el problema es menor, aunque una vez más es evidente que esta condición de precariedad se encuentra presente en todo el país.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 7

Empleo precario: resultado de las fallas estructurales del mercado laboral A fin de contrastar la magnitud que representa el ganar menos de un salario mínimo o de plano no recibir ingresos por el trabajo desempeñado, se presenta la gráfica de lo que se denomina ocupación precaria; concepto que es una muestra del deplorable estado del mercado laboral mexicano. A nivel estatal cerca de la mitad de la población ocupada de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, así como casi un tercio de la correspondiente a Hidalgo, Puebla, Zacatecas, Tlaxcala, Yucatán y Campeche, padecen dicha situación perturbadora. Esto último concuerda con las estadísticas de pobreza multidimensional reportadas para el 2010 por CONEVAL, las cua-

les no pueden ser más clara: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Zacatecas la encabezan. Salvo el orden, es evidente que hay una alta correlación entre lo que denominamos ocupación precaria y la pobreza multidimensional. Lo anterior tiene un significado: las políticas públicas avocadas a la atención del flagelo de la pobreza no pueden revertir la precariedad del mercado laboral, es decir, bajos o nulos ingresos, así como escasas prestaciones sociales acaban por determinar la situación de marginalidad en que vive una parte considerable de la población en México.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 8

Educación sin empleo

Considerando el porcentaje de población desocupada es posible encontrar otra realidad adversa para los mexicanos: aquellos que cuentan con un nivel de instrucción superior o media superior corresponden a la mayor parte de los desocupados. Regularmente se coloca a la educación como uno de los mecanismos mediante el cual las personas pueden alcanzar un mayor bienestar. El argumento central es que con una preparación universitaria se puede encontrar una ocupación que genere ingresos superiores. La cuestión aquí es que ello no necesariamente ocurre, y que en realidad algunas entidades de la república no tienen la capacidad de generar oportunidades laborales para la gente más preparada. En consecuencia no solamente pierden la posibilidad de elevar su competitividad y productividad, sino que además generan incentivos negativos: los jóvenes optan por actividades distintas a los estudios superiores, ya que estos no les abren

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social

la oportunidad de obtener un trabajo. La situación es preocupante para los casos de Distrito Federal y Tabasco: entre 4 y 5 de cada diez desocupados cuentan con altos niveles de educación. Y, aunque el mejor desempeño lo tienen las entidades de Zacatecas, Nuevo León y Guanajuato, éstos también son poco aceptables: 21%, 23% y 24%, respectivamente. El caso del Distrito Federal es el más llamativo: 3 de cada 10 personas desocupadas cuentan con estudios superiores. Lo descrito revela que México tiene un severo problema en sus estructuras de generación de empleo y producción, ya que a pesar de contar con capital humano calificado, éste no se apega a los requerimientos productivos del país; o peor aún la nación cuenta con una población sobre-calificada para su capacidad de absorción de este tipo de mano de obra.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 9

Educación sin empleo

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social

Pobreza: la consecuencia de la precariedad laboral Como puede apreciarse existe un alto grado de relación entre pobreza y precariedad del mercado laboral, pero además hay una brecha muy grande entre los estados con mayores problemas y el resto del país: Guerrero, Chiapas y Oaxaca viven una situación de atraso extrema. Lo anterior tiene una incidencia sobre la capacidad que los mexicanos tienen para cubrir sus necesidades más básicas, entre ellas la de la alimentación. Como ya se mencionó en el reporte de la semana previa, la carencia de alimentos es una afectación que llega a más de 28 millones de mexicanos, y lamentablemente va en ascenso. Se ha tratado de paliar dicha situación mediante la aplicación de po-

líticas de desarrollo social, que si bien atienden a la población que tiene con un mayor grado de marginación, ello no necesariamente revierte su precariedad. Nuevamente, la evidencia coloca a Guerrero, Chiapas y Oaxaca como las entidades con los mayores grados de marginación y con una brecha muy grande respecto al resto de los estados. Con una menor incidencia se tiene a Baja California, Chihuahua, Distrito Federal, Nuevo León y Aguascalientes. La consecuencia de lo anterior es la persistencia de la pobreza, desde 1992 no existe un avance sustancial en la lucha contra este problema social y económico: hasta 2010 había 57.7 millones de pobres en México.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: CONEVAL

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social y CONEVAL

Página 10


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 11

Pobreza: la consecuencia de la precariedad laboral En el caso de la carencia de alimentación la entidad más rezagada nuevamente es Guerrero, sin embargo en esta ocasión Tabasco, el Estado de México y Campeche aparecen en las siguientes posiciones. El elevado porcentaje de la población que enfrenta restricciones alimentarias se encuentra fuertemente correlacionado con la deficiencia de su mercado laboral, y por tanto por la incapacidad que ha tenido la economía de dichas entidades para generar crecimiento sostenido. La vinculación de las condiciones laborales con la pobreza se mide mediante el índice de la tendencia de la pobreza laboral (ITPL), el cual muestra la evolución de la proporción de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo. Este indicador refleja que el porcentaje de personas que percibe ingresos inferiores al valor de la canasta básica ha crecido sustancialmente: entre 2006 y 2011 corresponde a 23% más personas en esta realidad. Además resulta aún más preocupante que la población en desocupación se incrementó en 65% durante el sexenio, mientras que el registro de trabajadores asegurados en el IMSS aumentó únicamente 11% en el mismo periodo. El ITPL marca que el problema se encuentra en los peores niveles desde el inicio de su medición, superando incluso al registrado durante la crisis de 2009, de tal manera que la estabilidad económica no se ha traducido en un mayor bienestar para la población. No puede dejarse de lado la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores: el ingreso laboral per cápita real (deflactado con el índice de precios de la canas-

Fuente: CONEVAL

ta básica) se ha reducido en 24%. Debe enfatizarse, que para el primer semestre de 2011 el valor del ITPL fue el más alto para 18 estados de la república desde que se realiza su medición, dentro de los cuales destacan Tamaulipas, Nuevo León, Distrito Federal, Aguascalientes, Sinaloa y Chihuahua. Además se tuvo a otras cinco entidades federativas que se encontraron muy cercanas a los niveles históricos más altos. En conjunto 72% de los estados alcanzaron elevadas cifras de pobreza laboral, a pesar del crecimiento económico. En resumen, lo anterior es muestra de que el mercado de trabajo mexicano no ha recuperado lo perdido en la recesión, y por el contrario acumula mayores rezagos respecto a las necesidades de generación de empleo que tiene la nación, para así poder dar cabida a sus requerimientos demográficos.


Agenda mĂ­nima por MĂŠxico: el abatimiento de la precariedad laboral

Pobreza: la consecuencia de la precariedad laboral

PĂĄgina 12


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social y CONEVAL

Fuente: CONEVAL

Página 13


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 14

La solución se encuentra en el mercado laboral

No se puede olvidar que el pago de sueldos y salarios es el mecanismo mediante el cual las empresas públicas y privadas distribuyen el ingreso generado en un país. Sin embargo, en el caso de México, la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones, o la falta de las mismas, refleja la involución del mercado laboral y, en general, del modelo económico vigente. Actualmente, el salario mínimo real constituye un tercio de lo que era en los años setenta, lo cual ha mermado las condiciones de vida de las personas y del mercado interno. Así, los bajos salarios tienen como telón de fondo un mercado laboral que favorece la inequidad y la precariedad. En un primer aspecto se tiene a la incapacidad del sistema productivo para generar empleo formal bien remunerado y con las prestaciones adecuadas. Como ejemplo, se puede citar que los trabajadores registrados ante el Instituto Mexi-

Fuente: INEGI

cano del Seguro Social (IMSS) son una minoría respecto a quienes componen a la población económicamente activa (PEA): 15 millones contra 49 millones. Con ello se tiene que en realidad el trabajo registrado formalmente por las empresas del sector privado en México no es ni la tercera parte del tamaño de la población que está en capacidad de trabajar. En otras palabras la historia de crecimiento económico nacional no alcanza para cubrir los requerimientos de empleo formal, el que otorga las prestaciones y remuneraciones señaladas por la ley. Un ejemplo más claro de la aseveración previa lo constituye la comparación de los trabajadores totales registrados en el IMSS y la población que tiene ocupación pero no cuenta con acceso a la seguridad social: 15 millones contra 30 millones. Nuevamente, el trabajo registrado ante el IMSS es la mi-


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 15

Condiciones laborales Población Total

2010 (III)

2011 (III)

Variación

112,500,703

113,910,608

1.25%

Población económicamente activa PEA

48,674,959

49,577,700

1.85%

Ocupada

45,962,219

46,815,997

1.86%

Desocupada

2,712,740

2,761,703

1.80%

Por posición en la ocupación Trabajadores subordinados y remunerados con percepciones no salaria1,994,238 les Trabajadores por cuenta propia 10,514,695

2,125,210

6.57%

10,510,242

-0.04%

Trabajadores no remunerados

3,281,081

3,086,526

-5.93%

Hasta un salario mínimo

6,091,427

6,085,869

-0.09%

Más de 1 hasta 2 salarios mínimos

10,401,387

10,622,674

2.13%

Más de 2 hasta 3 salarios mínimos

9,679,809

9,901,274

2.29%

Más de 3 hasta 5 salarios mínimos

7,668,731

7,455,218

-2.78%

Más de 5 salarios mínimos

4,015,415

3,986,671

-0.72%

No recibe ingresos

4,204,602

4,059,996

-3.44%

Población ocupada

Por nivel de ingresos

Por duración de la jornada de trabajo Menos de 15 horas

3,142,886

3,036,718

-3.38%

De 15 a 34 horas

8,231,124

8,411,160

2.19%

2010 (III)

2011 (III)

Variación

30,165,290

1.34%

Población

Por condición de acceso a las instituciones de salud Sin acceso

29,766,030 Por ámbito y tamaño de la unidad económica

Total Micronegocios

19,023,833

18,971,505

-0.28%

Micronegocios sin establecimiento

10,063,788

10,140,735

0.76%

Micronegocios con establecimiento

8,960,045

8,830,770

-1.44%

14,335,046

2.09%

12,079,523

12,305,323

1.87%

3,960,058

4,174,327

5.41%

Trabajadores Subordinados Remunerados por disponibilidad de contrato 14,041,822

Sin contrato escrito

Remunerados por prestaciones laborales Sin prestaciones, distintas a las salud Población Subocupada Total Por nivel de instrucción Primaria incompleta

844,147

824,518

-2.33%

Primaria completa

994,329

1,020,544

2.64%

1,280,052

1,420,775

10.99%

840,138

906,200

7.86%

12,904,903

13,438,600

4.14%

Secundaria completa Medio superior y superior En el sector informal Ocupación en el sector informal Fuente: INEGI


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 16

La solución se encuentra en el mercado laboral

noría, apenas la mitad de aquellos que a pesar de estar ocupados no tienen acceso a una prestación básica. Un elemento que también señala el grado de precariedad es la dimensión de la economía informal. De acuerdo al INEGI hay 13 millones de personas que laboran en el sector informal, prácticamente una cantidad similar a los trabajadores permanentes contabilizados por el IMSS. Lo anterior sintetiza los pocos incentivos y oportunidades que tienen los trabajadores para incorporarse al sector formal de la economía: entre 2006 y 2011 solo se registraron 898.9 mil nuevos empleos permanentes, en tanto que la informalidad ha capturado a más de dos millones de personas durante el mismo periodo. Adicionalmente a los más de 30 millones de trabajadores mexicanos que no cuentan con acceso a la salud, existen otros 12 millones que no tienen otro tipo de prestaciones distintas a ésta. El entorno también se encuentra enmarcado por una situación de escasa generación de patrones y con las tasas de subocupación más altas desde su medición. Así mismo, se dio lugar a un cambio estructural que va en detrimento de la sociedad mexicana: entre 2006 y 2011, México pasó de ser una economía en su mayoría generadora de empleo formal, a una dominada por la informalidad. Esta situación es una clara evidencia de que en México existe un mercado laboral ineficiente y en retroceso. La debilidad del mercado laboral es una falla sustancial que limita la posibilidad de que las remuneraciones por el trabajo sean suficientes para que la gente de menores ingresos pueda subsistir. El empleo precario, es decir, bajas prestaciones y salarios paupérrimos, explican el aumento en pobreza medida por los ingresos, algo que la política y

los recursos públicos no pueden atender. De igual manera, las deficiencias del entorno laboral se reflejan en la escasa generación de patrones, estos presentan una tendencia estancada, la misma que no ha podido recuperar su ritmo desde 2008. La creación de empresas formales en México se ha detenido, en realidad lo que prevalece es el incremento de unidades de actividad económica que si bien en el corto plazo dotan de recursos a la población ocupada en ellos, en realidad no otorgan todas la prestaciones sociales que las personas requieren. De acuerdo a la información oficial del censo económico 2009, la mayor cantidad de unidades económicas se tiene en el Estado de México, sin embargo en el registro de patrones ante el IMSS se encuentra en la cuarta posición. Lo anterior repercute en que la proporción entre patrones y unidades económicas de la entidad sea de solamente de 9%, la séptima más baja del país. Lo anterior tiene una clara implicación: las empresas que se están creado en general no se registran ante el IMSS, por lo que difícilmente otorgan la prestación de seguridad social a sus trabajadores y muy probablemente no paguen todos los impuestos que les corresponden. Dado que más de 10 millones de mexicanos laboran en micronegocios sin establecimiento y que cerca de 9 millones más lo hacen en micronegocios con establecimiento, puede inferirse que la mayor parte de la ocupación generada tiene cabida en unidades económicas que si bien dan empleo difícilmente son fuente de valor agregado, prestaciones sociales, competitividad y productividad. Esta situación es menos dramática en el norte del país en donde Baja California, Baja California, Sur, Nuevo León, Sonora, Chihuahua y Coahuila tienen proporciones mayores. Entidades como Oaxaca,


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: INEGI

Fuente: INEGI

Página 17


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 18

La solución se encuentra en el mercado laboral

Guerrero y Chiapas tienen una gran cantidad de unidades económicas, pero al mismo tiempo mantienen la mayor precarización en su ocupación, situación que es similar al tema de pobreza: el alto volumen de unidades económicas no limita el avance de la marginación. El problema es que la violencia ha provocado que el deterioro del empleo formal. Entre 2009 y 2011 el mayor retroceso en el número de patrones registrado ante el IMSS se dio en Chihuahua, Tamaulipas, Guerrero y Baja California Sur. Debido a lo anterior se puede establecer que si bien algunos estados aún conservan una proporción de patrones y unidades económicas relativamente más elevada, por ejemplo Chihuahua y Baja California, dicha situación se está revirtiendo. De igual manera queda claro que si bien Jalisco, Estado de México y Querétaro han avanzado en el registro de patrones ante

Fuente: IMSS

el IMSS, en realidad la carrera la van ganando, de manera clara, aquellas unidades económicas que no formalizan su vinculo ante el IMSS. Lo anterior tiene una implicación: difícilmente se podrá resolver la situación de precariedad laboral, y con ello de la pobreza, si antes no se tiene una creación de empresas que cuenten con una mayor infraestructura humana, física y de formalidad ante las instituciones. Así también, la tasa de subocupación corresponde a la más alta desde su medición, es decir ha existido una elevación importante de personas que cuentan con dos empleos dado que los ingresos de uno sólo no resultan suficientes para cubrir sus gastos, siendo más de 4 millones de personas las que se encuentran en esta situación, excediendo incluso lo suscitado durante la crisis de 2009.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Página 19

La solución se encuentra en el mercado laboral

Un aspecto a resaltar de estas cifras de ocupación y empleo es el cambio de empleo formal por la informalidad que se ha dado en los últimos 5 años, ya que en 2006 el empleo permanente registrado era superior a la ocupación generada por la informalidad, en tanto que para el mismo periodo en 2011, la situación es la opuesta, es decir, la generación formal de empleo es superada por las circunstancias de la economía informal.

Fuente: CONEVAL e INEGI

De la misma forma que se han deteriorado las condiciones laborales de los trabajadores y que no ha existido un avance en la generación de empleo, se evidencia un retroceso importante en el emprendimiento de los mexicanos. En este sentido, ha existido una reducción significativa de la población ocupada por cuenta propia, así como de la generación de empleo en el total de los micronegocios, siendo que, en los que no cuentan con establecimiento, se registró más personas ocupadas que en aquellos que cuentan con uno.


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: IMSS

Fuente: IMSS

Página 20


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: IMSS

Fuente: IMSS

Página 21


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: INEGI e IMSS

Fuente: INEGI e IMSS

Página 22


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Fuente: INEGI e IMSS

Fuente: INEGI

Página 23


Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral

Conclusiones y recomendaciones Las altas tasas de desocupación provocan mayores niveles de pobreza en el país, sin embargo, la precariedad del empleo también lo hace. En este sentido, el escaso avance en materia de creación de empleo se ha dado en un contexto en el que, además, la mayor parte de la población ocupada enfrenta una condición de precariedad. Es decir, el problema yace no únicamente en la falta de generación de empleo sino además en que las plazas laborales no brindan los ingresos suficientes para los hogares. Este contexto refleja la ausencia de una política que solucione el problema de pobreza. Su dimensión pone en evidencia la gravedad del rezago en el bienestar de los mexicanos, así como las limitantes que enfrenta el sector privado. Así también manifiesta el debilitamiento del consumo de la población y por ende de la demanda de bienes y servicios. Contar con un empleo que genere los ingresos suficientes para poder tener la capacidad de aumentar los niveles de consumo (alimento, vivienda, educación, salud, vestimenta, etc.) es una necesidad impostergable para elevar el bienestar de la población. La precariedad del empleo representa un verdadero problema estructural, una situación que no tiene una solución en el corto plazo y que de no atenderse continuará avanzando. Al cimentarse la precariedad se exacerba la debilidad del mercado laboral y la vulnerabilidad de la población en general, incubando con ello una mayor inestabilidad social. La precariedad laboral frecuentemente degenera en informalidad, criminalidad y violencia, atentando también contra la dignidad y la identidad en sí de las personas. Por tanto, ser partícipes del desarrollo de la sociedad y acceder a un trabajo digno, estable y bien remunerado es el requerimiento mínimo que los mexicanos deben alcanzar.

Página 24


Dr. José Luis de la Cruz Gallegos Director del Departamento de Economía y Finanzas Director del Centro de Investigación en Economía y Negocios Escuela de Negocios, Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México. Teléfono: 5864-5555, Extensión: 3158# Móvil: 044 55 273 217 95 Correo: jldg@itesm.mx

Cien Itesm http://facebook.com/cien.itesm @cien_itesm http://twitter.com/cien_itesm

Derechos Reservados © 2012 Tecnológico De Monterrey, Campus Estado De México Prohibida Su Reproducción Parcial O Total Por Cualquier Medio O Método Sin Autorización Previa Por Escrito Del Tecnológico De Monterrey

El abatimiento de la precariedad laboral  

Agenda mínima por México 2

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you