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Rev. Col. de MQC de Costa Rica (2003) vol. 9, número 3

¿CÓMO ESCRIBIR UN ARTÍCULO CIENTÍFICO? I. El artículo científico. Dr. Francisco Hernández-Chavarría Facultad de Microbiología y Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMic), Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica. E-mail: hchavarr@cariari.ucr.ac.cr Es importante que comprendamos el significado de la publicación científica, a la cual nos abocamos muchas veces cuando tenemos datos o los generamos como parte de nuestro quehacer diario en el laboratorio. A veces, el hallazgo o la observación casual de un hecho que se aparta de lo cotidiano, nos motiva a investigar un poco más en el por qué ocurrió de esa forma; o bien, la duda y la inquietud científica nos llevan a estudiar e investigar en un determinado tema. En cualquier caso, los datos que estemos generando pueden ser tan importantes que necesitemos darlos a conocer, publicarlos y dejarlos como parte del conocimiento científico en ese campo. Es entonces, cuando surge esa necesidad de publicar un artículo científico y nos dirigimos a una revista para hacer efectiva esa publicación. Creo que es importante, que recapacitemos un poco sobre el significado de ese artículo científico; más allá del propio interés u orgullo de ver realizada nuestra obra. Para ello, analicemos los tipos de artículos que se publican en las revistas biomédicas y algunos de los problemas que usualmente enfrentamos.

1 EL ARTÍCULO CIENTÍFICO La diferencia entre un artículo publicado en una revista informativa y otro publicado en una revista científica, es que en las primeras los editores suelen invitar a un especialista para que escriba sobre determinado tema. Ese artículo debe abordar el tema en un estilo ameno, con un lenguaje sencillo, que idealmente sea entendible por el público meta de la revista. En ese tipo de artículos el autor suele omitir detalles técnicos, ya que su intención es solo divulgativa; por lo tanto, utiliza pocas fuentes bibliográficas o incluso no las cita. El grupo editorial de la revista no cuestiona el contenido de los artículos, pues su autor es considerado una autoridad en el tema específico. Contrario a lo narrado anteriormente, el artículo sometido para publicación en una revista científica debe pasar por diferentes filtros que cuestionan la relevancia, originalidad e incluso la veracidad de la información. Esto por cuanto existe un comité editor y un grupo, a veces muy amplio, de revisores expertos en las áreas de interés de esa revista. Así, si sometemos para publicación un artículo sobre Helicobacter a una revista biomédica, éste será revisado por varios expertos en esa bacteria. Entre más prestigiosa sea la revista más estricta será esa filtración de la información y habrá más credibilidad en su contenido; también, el artículo podrá ser considerado como publicación válida o primaria. El término “publicación válida o primaria”, tal como lo definió Day (1) se refiere a la primera publicación de una investigación, que fue objeto de un proceso de arbitraje por los expertos de un comité editorial previo a la publicación y que en la sección de materiales y métodos (u otra equivalente) se suminis-


2 tra información suficiente para que otros científicos puedan repetir esos experimentos y confirmar los resultados; además, debe haberse publicado en una revista asequible a la comunidad científica. La revisión del contenido de los artículos publicados en las revistas científicas, hecha por expertos en el tema, representa una garantía de que la información publicada es original, verídica y valiosa; por lo tanto, podría ser utilizada por otros científicos, quienes la toman como conocimiento científico establecido y por ello, puede ser probado (reproducido) en otros lugares utilizando la misma metodología. De hecho, utilizamos las revistas científicas como la fuente de información primaria más actual que poseemos y nos apoyamos en esa información para nuestro quehacer científico. En ese mismo sentido, nuestra meta será publicar nuestros hallazgos en revistas científicas importantes; así, otros puedan enriquecerse con nuestra experiencia. De la información anterior podemos deducir que un artículo científico reúne una serie de requisitos como: originalidad, veracidad, reproducibilidad de los datos y que fue sometido a un proceso de arbitraje previo a su publicación, en el cual una serie de expertos revisaron y cuestionaron la información suministrada por el o los autores. Además, esa información primaria debe aparecer en las fuentes secundarias, como los índices periódicos, que recogen resúmenes de los artículos publicados en revistas científicas; entre ellos están el Biological Abstracts, Index Medicus, Curren Contents, entre otros (1). Desafortunadamente podríamos clasificar las revistas científicas en una gradiente descendente según su calidad, donde los últimos lugares podrían ser ocupa-

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dos por revistas regulares, malas y aquellas que publican cualquier cosa o todo lo que reciben. Debemos tener presente que éstas últimas existen en muchos países y por lo tanto se publican en diferentes idiomas; entonces, “revista extranjera no es sinónimo de buena”; señalo esto por mi experiencia como miembro del comité editor de la Revista Costarricense de Ciencias Médicas, ya que en una ocasión el autor de un artículo que habíamos rechazado, tiempo después nos envió una diatriba con una copia de la publicación de ese manuscrito hecha en una revista argentina y nos indicaba que lo que habíamos rechazado había sido publicado en el extranjero. Al respecto mi comentario fue, que esa revista era tan mala que aceptaba lo rechazado en el país. Otro aspecto importante a considerar es que el prestigio de un investigador no se forja con un número alto de publicaciones en revistas de poca circulación, sino con publicaciones en revistas de prestigio; por lo tanto, siempre debemos tratar de buscar las mejores revistas. En ese sentido debemos señalar que los boletines de sociedades o de diversas instituciones, o la publicación de las memorias de congresos o de reuniones técnicas no corresponde a publicaciones válidas, por el simple hecho de que no han pasado por el arbitraje de un comité de expertos.

¿QUÉ TIPO DE ARTÍCULOS CIENTÍFICOS SE PUBLICAN? Las revistas biomédicas publican artículos bajo las modalidades de A) Artículos originales o de fondo B) Comunicaciones breves o artículos cortos C) Casos clínicos


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D) Cartas al editor y E) Revisiones. La información de los artículos, ya sea de fondo o comunicaciones cortas, suele corresponder a resultados de proyectos de investigación basados en protocolos; ya se trate de la recopilación final de la información o de un avance del proyecto, que respectivamente correspondería al artículo de fondo o una comunicación corta. También, las cartas al editor pueden ser un tipo de comunicación corta, que bajo esta modalidad asegura una publicación más rápida pues se recurre a un arbitraje más expedito, sobre todo por la brevedad del artículo; sin embargo, usualmente las cartas al editor están sustentadas en comentarios o críticas a artículos publicados recientemente en la revista, y se apoyan en datos concisos que reafirman o refutan la información del artículo original; una revista donde esto es particularmente frecuente es The Lancet. Por ejemplo, en un artículo publicado sobre el resfriado común los autores ignoran los remedios caseros (2); lo que suscitó una serie de cartas en contra (3, 4) y la réplica de los autores (5). Este tipo de publicaciones en secuencia crea una situación interesante donde los lectores podemos analizar muchos puntos de vista diferentes, siempre basados en datos científicos importantes. La primicia de algunos hallazgos importantes ha sido publicada bajo esta modalidad; por ejemplo, las primeras descripciones de rotavirus (6, 7). En este sentido es importante resaltar el valor de las cartas al editor como artículos científicos cortos; pues obviamente no se tratan de comunicación coloquial, como podría creer alguien lego en la materia. El informe sobre casos clínicos corresponde a una publicación usualmente corta de una observación clínica relevan-

3 te, ya sea de un caso particular o de una serie de varios casos. La relevancia de este tipo de información puede deberse a que se trata de una condición extremadamente infrecuente o que es el primer caso aparecido en el país o en la región; o por el contrario, se trata de una manifestación clínica totalmente diferente a lo esperado para esa condición lo cual llevó a un diagnostico diferencial complicado. Algunas veces he revisado -y rechazado para publicación- informes de casos clínicos en los cuales los autores creen tener un caso excepcionalmente bueno porque responde a toda la información que aparece en la literatura describiendo esa condición e incluso los autores hasta lo adornan con la expresión: “está como de libro de texto”; lo cual obviamente no está aportando nada nuevo al conocimiento científico y por lo tanto no merece publicarse. Por el contrario, un caso con una evolución o una presentación anormal debido a determinada condición del agente o del hospedero podría ser más valiosa. Una alternativa para ilustrar mejor ese tipo de informes, sobre todo cuando se trata de una condición clínica rara es la de recurrir a hacer una revisión de la literatura relacionada; entonces aparecen títulos como “Un caso fatal de estrongiloidiasis y revisión de la literatura” (8). Obviamente los lectores disfrutamos este tipo de revisiones pues nos sitúan en el contexto de una condición clínica importante y en especial en los aspectos relevantes que los autores están señalando. Como mencionábamos anteriormente, las revisiones bibliográficas nos suministran un condensado actualizado del conocimiento publicado sobre un determinado tema, lo cual es muy reconfortante pues nos permite conocer de ese tema en unas cuantas páginas. Sin embargo, las


4 revisiones deben ser realizadas por expertos en el tema, quienes usualmente escriben ese artículo bajo solicitud del comité editor de una revista, con lo cual se da por entendido que el autor conoce a fondo la información y que señala el posible rumbo futuro de la investigación o plantea las nuevas sendas hacia donde podría dirigirse la investigación y de hecho brinda su punto de vista como experto. Esto lo reafirma el autor citando sus propios trabajos en el contexto del conocimiento expuesto. Es fácil caer en la tentación de escribir revisiones bibliográficas, máxime con el acceso fácil a bases de datos como MedLine que brindan resúmenes de artículos científicos; ello provoca revisiones tipo “collage” donde individuos que no son expertos en un tema escriben una revisión, haciendo gala de las instrucciones de “cortar y pegar”; obviamente este tipo de artículos usualmente es rechazado de una revista prestigiosa. También, es importante señalar la diferencia entre revisiones y meta-análisis; este último se refiere a investigaciones en las cuales la población de estudio es recopilada de diferentes publicaciones y se somete a pruebas estadísticas como si se tratase de un solo grupo de población; es un artilugio para conseguir una población numerosa de casos raros o de una condición clínica poco frecuente (9).

¿POR QUÉ UN PROFESIONAL EN CIENCIAS BIOMÉDICAS PUBLICA? El objetivo sublime de una publicación científica es la educación, es difundir el conocimiento para indicar la efectividad de un determinado proceso, de un medicamento, o el comportamiento de una entidad clínica. De esta información

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nos valemos para juzgar el avance científico en un campo; de hecho es la información que recrea el marco teórico de un protocolo antes de abocarse al estudio de un determinado tema; lo que reafirma ese factor educativo de la publicación científica. Desafortunadamente el binomio “publicación-puntaje” prostituye la propia esencia de la publicación, llevando a una tendencia que contamina las publicaciones periódicas con artículos concebidos sólo con el fin de conseguir unos “puntos”. Estos artículos constituyen el dolor de cabeza de los editores de revistas científicas, por cuanto individuos que no son expertos en un determinado campo escriben esas revisiones bibliográficas tipo “collage” u otros fragmentan los resultados de un proyecto tratando de hacer varios artículos de una misma situación; o bien, recurren a la publicación de un mismo artículo en dos o más revistas, a veces en distintos idiomas. Otro problema es la manipulación de datos o la publicación de información sin trascendencia, ignorando adrede (ocultando) algunas citas bibliográficas que pondría de manifiesto las debilidades de los datos, lo que sería motivo de rechazo de ese artículo. Estos y otros muchos problemas han llevado a las asociaciones internacionales a comprometerse a denunciar esas irregularidades, publicando las enmiendas necesarias para salvaguardar el nombre de las revistas. En América Latina aún no se da esto y por el contrario, algunas revistas de muy poca circulación prácticamente publican todos los manuscritos que reciben en un afán por mantener la publicación al día, lo que sustenta ese deseo (necesidad) de publicar por un puntaje para ascenso profesional; una situación que perdurará mientras los comités editores no actúen como tales y


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los encargados de asignar el puntaje a las publicaciones en algunas instituciones sigan aceptando como publicación válida cualquier texto que aparezca publicado en cualquier medio.

ALGUNOS EJEMPLOS QUE NO DEBERÍAN DARSE En una ocasión el comité editor de la RCCM condicionó la aceptación de un artículo a que fuese resumido como comunicación breve, dado que se trataba de un texto muy extenso cuyo contenido era de conocimiento universal y su único aporte original era el haber sido realizado en Costa Rica; en otras palabras, ese manuscrito indicaba que la población costarricense se comportaba como la del resto del mundo. Cuando les pregunté a los autores si ya habían resumido el artículo, simplemente me dijeron que lo habían enviado a otra revista nacional menos estricta, donde el artículo fue publicado sin objeciones; para rematar, me comentaron: -de todas maneras nos dan el mismo puntaje por el artículo-. Lamentablemente, el autor se refería al puntaje que le asignaba una comisión evaluadora de la Caja Costarricense de Seguro Social y la Comisión de Régimen Académico de la Universidad de Costa Rica; ambas, posiblemente solo tomaban en cuenta la presentación de unas cuantas páginas impresas y el nombre del autor en una publicación para asignar el puntaje. En otra ocasión estaba escribiendo un artículo en colaboración con una colega,

5 que me preguntó por el progreso del manuscrito y para motivarme a apresurar el trabajo me dijo: !apúrese, que son puntos, que es plata¡ Recientemente, a otro autor se le preguntó por el progreso de una manuscrito que se le había devuelto para que le hiciera algunas mejoras, y su respuesta fue: -por el momento no tengo mucho interés en trabajar en ese artículo, más adelante lo arreglo, cuando haya un concurso... Creo que ese autor ignora que los datos se mueren de vejez en los archivos cuando la obsolescencia los alcanza.

CONCLUSIÓN Los desafortunados ejemplos narrados anteriormente, indican que para muchos profesionales cuenta más el puntaje que puedan recibir por una publicación que la propia esencia de ésta; entonces, la calidad de los datos puede pasar a un segundo plano si lo que importa es solo recibir unas cuantas páginas impresas que sean valoradas por una determinada comisión. Ante la prostitución de la publicación, solo queda recurrir a la honradez y sensatez de los propios autores y exigir a los comités editores un trabajo ético y conciente de su trascendencia científica. Y a los profesionales del área biomédica, pedirles un trabajo más conciente y acorde a la importancia que tiene una publicación científica más allá del puntaje que nos pueda suministrar.


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Bishop RF, Davidson GP, Hulmes IH and Ruck BJ. Virus particles in epithelial cells of duodenal mucosa from children with acute non-bacterial gastroentiritis. Lancet 1973; 2:1228-1283.

REFERENCIAS Day RA. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Publicación científica 526, PAHO, Washington. 1988. pp 214.

Flewett TH, Bryden AS and Davis H. Virus particles in gastroenteritis. Lancet 1973; 2:1497.

Heikkien T, Järvinen A. The common cold. Lancet 2003; 361:51-59. Gaby AR. Comments on the common cold. Lancet 2003; 361:782.

Hagelskjaer LH. A fatal case of systemic strongyloidiasis and review of the literature. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 1994; 13:1069-74.

Inoe K, Takano H, Yoshikawa T. Comments on the common cold. Lancet 2003; 361:782.

Jenicek M. Meta-analysis in medicine: Where we are and were we want to go. J Clin Epidemiol 1989; 42:35-44.

Heikkien T, Järvinen A. Author´s reply to comments on the common cold. Lancet 2003; 361:782.

Impreso en: Lara Segura & Asoc. (506) 256-1664


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