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142 cegar nuestros ojos a la promesa preciosa hecha por Dios de perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. El versículo hace referencia a dos atributos divinos. Su perdón y limpieza se basan en su fidelidad y en su justicia. Él no viola su carácter en este proceso, sino que es fiel a su promesa y no contradice su santidad porque Cristo pagó el precio de nuestros pecados en la cruz. Ya se ha censurado el error de decir que no tenemos pecado. Ahora aparece otra idea similar, pero diferente. La equivocación de decir que no hemos pecado (1:10). El resultado es que lo hacemos a él mentiroso. La Biblia afirma que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Ro.3:23). 1 Jn 1:9 recomienda la confesión de pecados cometidos por parte de los cristianos. Ambas declaraciones forman parte de la palabra de Dios. Es obvio que el que dice que no ha pecado hace a Dios mentiroso. Es mejor confesar el pecado y no negar su presencia. La negación de pecados pasados y presentes es una barrera impenetrable para disfrutar de la comunión. Tercer requisito: Acudir a nuestro abogado 2:1–2 Juan comienza el segundo capítulo de su carta con lo que parece ser uno de los propósitos del libro. Dice que les ha escrito para que no pequen (2:1). Esta es una buena meta para el creyente. Es también la voluntad de Dios que no pequemos. Pero nuestro buen Padre celestial conoce nuestras flaquezas y ha hecho provisión para ellas. “si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo” (2:1). 1 Juan 2:2 presenta otro cuadro de nuestro Señor Jesucristo. El es la propiciación por nuestros pecados. En el Antiguo Testamento se ofrecían sacrificios continuamente por el pecado, pero ninguno satisfizo la santidad perfecta del Padre. Aquellos eran apenas una figura de Cristo que

TESIS_José_ Rosa _Córdova  

ABSTRACT Adviser: Moisés Espinoza Almazán José de la Rosa Córdova By

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