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Pacto Desde Las Mujeres Para Un País En Paz “Nuestro desafío como sociedad para construir la paz es una transformación ética profunda” Como mujeres colombianas, desde nuestra diversidad, más allá de nuestras diferencias sociales, políticas, económicas, étnicas, religiosas, generacionales, de identidades de género y orientación sexual, hablamos hoy al país como sujetas políticas, sujetas de derecho y actoras de transformación social. Celebramos el compromiso del Gobierno y la Insurgencia de llevar a buen término la tarea de poner fin al conflicto armado, que ha marcado la vida del país durante las últimas cinco décadas, y acompañamos con nuestra voluntad de paz este diálogo y otros que puedan surgir; sin embargo la experiencia nos dice que las negociaciones son sólo una de las tareas imprescindibles que llevan a una paz transformadora y duradera. Desde nuestra ciudadanía activa buscamos reconocer, valorar y recorrer los múltiples caminos a la paz, venciendo la indiferencia o la polarización y ejerciendo la paz como derecho y como responsabilidad colectiva. Estamos convencidas de la urgente necesidad de un cambio ético profundo que se manifieste en la vida privada y pública ampliando las reflexiones en los espacios democráticos; y como mujeres y hombres, en gobiernos, en instituciones, en organismos de control, en organizaciones y movimientos políticos, en la sociedad en su conjunto, nos comprometa a: Reconocer la humanidad y el derecho a la vida de todas y cada una de las personas que habitamos este país.

Reconocer, respetar y valorar la diversidad y las diferencias políticas: nadie tiene la verdad absoluta.

Reconocer y superar el profundo dolor causado por todas las violencias que nos desgarran desde hace décadas.

Identificar y cuestionar los intereses, imaginarios y mitos que mantienen la violencia.

Promover diálogos activos cuidando a las personas que piensan de forma diferente para cambiar la visión de que quien no está conmigo está contra mi.

Reclamar la noción y práctica del Estado que acoja la diversidad étnica y cultural del país. Defender una política de seguridad centrada en los seres humanos y basada en el respeto integral y efectivo de sus derechos. Promover el respeto y realización efectiva de los derechos humanos y la justicia económica por parte del Estado, las Empresas y la Sociedad en su conjunto. Transformar nuestras prácticas culturales autoritarias excluyentes y ejercer relaciones equitativas entre hombres y mujeres.

Elaborar una memoria plural que recoja los diferentes sentires y visiones sobre lo ocurrido y garantice la no repetición de esta tragedia. Promover y exigir formas éticas no violentas de ejercer la política en todos los niveles dando valor a lo público como patrimonio colectivo. Defender y consolidar nuestra participación activa en los espacios ciudadanos de concertación y debate político y la noción de oposición como parte de la dinámica de construcción democrática.

Rechazar categóricamente todas las formas de violencia hacia las mujeres y convertirlas en prácticas políticas y culturales inaceptables. Construir ideas y prácticas de “justicia justa” en un marco legal que respete la dignidad humana de todas y todos. Desterrar las prácticas oportunistas, corruptas, manipuladoras y criminales presentes en todos los sectores del país.

Este llamado es impulsado por el Colectivo de Pensamiento y Acción Mujeres, Paz y Seguridad, integrado por mujeres provenientes de múltiples sectores comprometidas con la revolución ética para la construcción de una paz sostenible y duradera. El objetivo es lograr el mayor número de firmas. Este es un llamado desde las mujeres a toda la sociedad, invitamos a toda persona que se identifique con el mismo a apropiarlo , firmarlo y difundirlo libremente.

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