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Editorial

El desafío del sector forestal

costarricense

Ing. Agr. José Ramón Molina Villalobos • Presidente Colegio de Ingenieros Agrónomos de Costa Rica • jrmolina@ingagr.or.cr

C

osta Rica inició, hace ya algunos años, su marcha hacia la carbono neutralidad y refuerza por todas las vías posibles una imagen de “país verde”; sin embargo, esa marca país por la que somos reconocidos en el mundo entero, dista mucho de la realidad de la cobertura forestal y no refleja la enorme incertidumbre por la que atraviesa el sector forestal costarricense; una crisis preocupante, ante la cual no es posible permanecer de brazos cruzados. El sector forestal ha perdido competitividad y dejó de ser un actor importante para la economía del país. En los últimos años, el consumo de la madera aserrada disminuyó un 7%; el consumo de madera de plantaciones forestales cayó en un 18% y 170 aserraderos estacionarios y personas físicas dedicadas al aserrío primario de la madera desaparecieron. Además, en los últimos ocho años, se perdió el 40% del empleo que el sector generaba. En un reciente foro sobre la competitividad del sector, realizado en el Colegio de Ingenieros Agrónomos, los participantes pusieron en evidencia la complejidad del problema y plantearon algunas oportunidades. Importación y apertura a sustitutos La producción forestal nacional ha sido relegada por la importación sin control de madera y derivados, principalmente de Chile, con productos a bajo costo, que cubren el mercado nacional. El inmovilismo que ha caracterizado a los gestores de política pública en la materia alcanza otras áreas que impactan la producción forestal, y se refleja en la apertura que facilita la penetración sin límites de bienes de uso alternativo a la madera y en la ausencia de estímulos a la creación de valores agregados industriales para la madera de producción nacional. La solución a este problema debe pasar

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por medidas que procuren incentivar el consumo de productos forestales nacionales, pero sobre todo por la implementación de una estrategia que facilite la innovación en el sector y estimule la creación de valor agregado a los productos forestales. Se trata de acciones que conduzcan a la renovación y el fortalecimiento de la industria forestal. Sobreregulación Con la ley forestal 7575 y su reglamento se crearon instrumentos legales y técnicos para el manejo forestal sostenible de los recursos del bosque. No obstante, políticas poco claras, interpretaciones antojadizas de la normativa, el conflicto entre lo técnico y lo legal, la discordancia y no integración de la agenda ambiental y productiva, convirtieron al sector forestal en el más regulado del país, limitando su capacidad para el aprovechamiento. Es necesario y urgente modernizar el marco normativo que regula el manejo forestal, generar condiciones de regulación, claras y sencillas, y balancear la discrecionalidad de los funcionarios estatales en las gestiones relacionadas, que minimicen los costos de la actividad. El establecimiento de plantaciones forestales y su posterior cultivo no implica perjuicio para el ambiente, en tanto brindan bienes y servicios ambientales durante su desarrollo, pudiendo ampliarse el ciclo productivo, en la medida que se creen las condiciones apropiadas, de respaldo tecnológico y viabilidad comercial. Inversión y financiamiento Una condición fundamental para la reactivación y el crecimiento de la productividad y la competitividad del sector forestal está relacionada con la capacidad de inversión y financiamiento. Indudablemente, el sector se encuentra

en una etapa crucial, que obliga a invertir desde la raíz. Tendrán, los centros de gestión política que generar recursos legales que aporten seguridad jurídica, requisito indispensable para la promoción de inversiones en la actividad forestal. Institución rectora Quienes tienen la más alta responsabilidad política en el ámbito ministerial no ocultan la crisis. El Ministro de Ambiente y Energía, Edgar Gutiérrez, ha dicho que “… el sector está deprimido, desarticulado, no es competitivo y no tiene liderazgo ni claridad en el horizonte”. Estas palabras, dichas durante su intervención en el Foro sobre Competitividad del Sector Forestal, fueron el preámbulo de la firma de una directriz para el diseño e implementación del Programa de Bosques y Desarrollo Rural, que según dijo, contará con recursos económicos y humanos; tendrá poder de decisión y funciones específicas y claras para atender la producción y fomento del sector forestal del país. La directriz es un signo positivo, pero a la luz de la magnitud de la crisis del sector forestal, parece quedarse corta, y posiblemente -ojalá nos equivoquemosserá otra medida sin trascendencia, porque no se remite a las causas de su postración. Quienes trabajan y quienes dependen de los recursos del bosque, exigen redoblar y unir esfuerzos para reactivar el sector forestal, potenciar sus beneficios y garantizar su sostenibilidad. Corresponde a todos los actores asumir su responsabilidad y cumplir con las competencias que la ley les asigna.

06 2017  
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