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La crónica Es un género periodístico que cuenta los días y los años que van pasando. Unas veces de manera cronológica, como ocurrió en los primeros tiempos cuando los soldados, catequistas y viajeros narraban los hechos para salvarlos del olvido. Otras, cuando el hecho, los personajes y escenarios se hilvanan para crear un texto narrativo, en que la rigurosidad informativa sea el eje central. Desde Homero en la Ilíada y la Odisea, y en la Biblia, con sus cuatro cronistasreporteros-ensayistas que la escribieron, que la crónica no es un compendio de hechos relatados de manera cronológica, sino algo más grande y significativo. Una crónica es la historia de lo que ha sucedido o está pasando, que como en cada género, existen miles de conceptos. Por ejemplo en el periodismo europeo, la crónica se considera un género de opinión, un relato de los hechos desde una perspectiva personal y opilativa. En México el escritor define a la crónica reconstrucción literaria figuras donde el empeño sobre las urgencias según la etimología, la narración de hechos ordenados de manera

Carlo Monsiváis “como la de sucesos o formal domina informativas”. Y crónica es una históricos, cronológica.

Las diferencias sobre la definición de crónica son tan precisas que, por ejemplo, en Brasil, la crónica aparece publicada en la página de opinión en los diarios: mientras que en México aparece en primera plana, en medio de la información diaria y exaltada como un género distinguido del periodismo. Una crónica narra y al mismo tiempo el cronista juzga y cuestiona con exceso lo narrado, así caemos en un estilo editorializado, el texto se convierte en un género de opinión. Desde luego, cada cronista tiene su técnica para contar cosas y manejar su concepto de la vida. Allí está la diferencia entre unos y otros. El escritor Carlos Fuentes cita que la pureza literaria no existe, como de igual manera tampoco podría existir la pureza periodística. Como estudiantes, podemos adoptar el concepto que más se identifique con nosotros. Pero en su raíz más profunda, el trabajo más completo de un cronista es relatar un hecho, dándole su contexto social, humano, político, económico, antropológico, psicológico y hasta religioso, etc.


Es importante recordar la clasificación universal de los géneros periodísticos: Géneros informativos: la nota, el perfil, la crónica y el reportaje. Géneros interpretativos: editorial, artículo, columna, ensayo y caricatura. Cada uno cumple una tarea y una función en el trabajo diario del periodismo. André Heiskeel, editor de Life, dice que el mismo periodismo es una crónica continua. Porque mientras los géneros informativos narran, cuentan, informan, relatan; los interpretativos, analizan, reflexionan, cuestionan, orientan y reorientan. Estos pueden mezclarse entre sí y crear algún texto híbrido. Lo que el 1965 entre destacados escritores se denomino el Nuevo Periodismo. La estructura de la crónica se vuelve universal y así como relata un hecho, también anuncia una filosofía de y para vivir; analiza desde la palabra escrita y emite un punto de vista, una guía de acción. Que dices, como lo dices y para que lo digas. El poder de la palabra y de la representación visual del hecho. El hecho concreto y especifico. Todo en conjunto evita que la crónica, como género periodístico, se olvide la misma mañana en que sale a la calle a través de los diarios. Una crónica, entonces, es la fotografía de lo que ocurre en la vida de las gentes y las comunidades que viven con sencillez, narrada de modo sencillo para que sea entendida y comprendida por todos. Esta permite desglosar la vida de la gente, con sus dichas y desdichas, alegrías y tristezas, fracasos y triunfos. Un relato social, antropológico y sicológico de las personas. El cronista puede” hacer un relato sumamente interesante, sumamente dramático”. •

Crónica épica: narración de acontecimientos de tipo histórico o legendario, que se refiere a batallas o guerras.

Crónica costumbrista: su rasgo distintivo es la cronología totalmente realizada, con un tono picante en el texto, y en donde el dialogo costumbrista casi siempre es picaresco y de crítica social.

Crónica noticiosa: da a conocer un hecho trascendente para uno o varios países. Esto hace presuponer la seriedad y confiabilidad que debe poseer quien la haga, ya que en general se trata de relatos para periódicos y revistas especializadas.

Crónica literaria: un relato y con imaginación.


Crónica autobiográfica: narración personal de la vida propia como proceso ordenado, en que se citan una lógica temporal, un relato de hechos y una versión de sucesos consumados.

Estas sencillas definiciones resumen los elementos que integran una crónica. Es necesario saber que una crónica se emparienta y añade, a veces, con la literatura, porque contiene valores estéticos y con el lado humano de las cosas y los hechos, porque “cautiva vivamente al lector”. En su contenido se dan tres elementos: la descripción del suceso, que incluye las emociones que provocan; y la reflexión y el punto de vista del cronista, por cuando es testigo directo, inmediato, presencial de los hechos. Una crónica “debe ser escrita de manera literaria de tal suerte que el lector pueda recrearse con su lectura. Claridad, sencillez, precisión y concisión serán claves en la redacción de la crónica”. De los géneros periodísticos, la crónica está hecha por naturaleza para el disfrute de la literatura, de la palabra, del lenguaje y de los hechos. Únicamente cuando el reportero ama la vida, la crónica es un compendio de fuerza, energía y poderío narrativo y una guía social, política y ética.

Recordando que en una crónica periodística, el autor va entremezclando los hechos y su opinión. La rigurosidad informativa y la belleza cadenciosa de la palabra en una crónica, en un texto periodístico cualquiera, no son un artificio que provenga de una norma o una disciplina. Una crónica es ante todo un relato que


necesita libertad para crear y recrear los hechos y el lenguaje. Es un relato detallado, principalmente en tiempo de unos sucesos. Narra el hecho, la acción, el paisaje, la trama y las ideas y describe a los personajes y a las ciudades. La crónica descubre y redescubre al mundo, porque es un rostro de la realidad inmediata, la cara cotidiana, un momento estelar en la vida de los hombres y los pueblos.

Es un género periodístico que entrega a los lectores una visión de la sociedad y la vida. El cronista se nutre y alimenta de los hechos, las situaciones, las vivencias, las experiencias, la investigación y el documento. El relato hablado de las personas y del tiempo, en una crónica, la experiencia humana rige la estructura narrativa. Ser cronista, hacer periodismo, es algo mucho más que desarrollar, experimentar o practicar un género periodístico o literario. De este modo, el cronista informa y reflexiona sobre la manera en que la familia, la escuela, la religión, política, ética y sociedad, mueven al personaje, de qué manera la pasión y la reflexión del personaje definen la historia del hecho. El lenguaje coloquial de la crónica es el puente tendido entre las partes. Gabriel García Márquez dice que los periodistas debemos reservar una media hora diaria para reflexionar sobre lo que estamos haciendo y como lo hacemos. Una crónica es un género periodístico con un valor informativo, con un valor estético y con un valor ideológico. Informativo, porque trasmite el conocimiento de un hecho documentado. Estético, porque como cita Marsillach “todo periodismo debe tener calidad literaria” con frases claras, poderosas, sencillas, rítmicas, sonoras, como en la Biblia, para que el lector pueda saborear la belleza y la cachondez de las palabras. Ideológico, porque expresa ideas, maneja ideas y desarrolla ideas. Los maestros dividen a la crónica en tres ramas:


Informativa: amplía y desmenuza el hecho noticioso. Sin la opinión o juicio del periodismo.

Interpretativa: un relato subjetivo, más que informativo. El reportero se documenta con la realidad para dar un significado al fenómeno social.

Opinativa: relato de un suceso presenciado o reconstruido por el reportero. Se informa y comenta el asunto que se aborda.

Cada periodista tiene su propia reflexión sobre lo que significa la crónica. De entre las diferentes definiciones para la crónica, de los teóricos y maestros, Campbell cita: que una crónica narra y cuenta como ocurrió el hecho. Raymundo Riva Palacio- periodista- dice:

La crónica es un género complicado que apela indispensablemente a la precisión visual y a la búsqueda incansable del detalle. Llamada “nota de color”, es un genero empleado con mucha frecuencia en los medios impresos. Puede ser redactada en forma cronológica o a partir de un momento climático. Puede ser sobre un acontecimiento determinado o sobre una persona. Rivas Palacio, sintetiza a las crónicas en dos clases: interpretativa y la impresionista. La primera es un cuadro político como reacción a una polémica coyuntural, la segunda, retrata el ambiente en que se desarrolla el suceso. Según Monsiváis, el concepto de la crónica está sujeto a los tiempos políticos y sociales. Una crónica es el testimonio, el espíritu, de la época inmediata. Es así la conciencia moral de cada tiempo y cada vida recobrada y capturada en la palabra. El estilo de vida en el país, el ejercicio del poder, las pugnas entre grupos y partidos, la movilización ciudadana, etc. Representativos de la crónica son los nombres de Gutiérrez Nájera, Luis G. Urbina, Jose Guadalupe Posadas, John Redd, Martín Luis Guzmán, Salvador Novo, Jose Joaquín Blanco, todos ellos cronistas destacados para principios del siglo XX... La crónica tomo un nuevo respiro y una mezcla insólita y soberbia de géneros, rayando en el ensayo. Para los años treinta, la crónica -dice Mario Vargas Llosa sobre Azorín- se le cataloga como un género menor encargado de la experiencia cotidiana y citadina.


Dos corrientes archivan a la crónica: el reportaje como el género victorioso, el hermano mayor del periodismo, la consagración del reportero, ansioso y a costa de todo por obtener la exclusiva. Y el artículo, patrimonio único de los enterados y doctos como Jose Vasconcelos, Luis Cabrera, Antonio Caso, Vicente Lombardo Toledano. Cada reportero y articulista se siente héroe de la historia. Durante tres décadas, la crónica mira otra vez al pasado y se convierte en un texto nostálgico. Destacan los cronistas mexicanos Salvador Novo, Renato Leduc Jose Alvarado. Una excepción magnifica son las crónicas de Jose Revueltas, quien testimonian la lucha de clases y en el movimiento de 1968, se trasfigura como héroe civil de miles de estudiantes. Imposible es permanecer ajeno a la vida misma del país. Para entonces la crónica, el reportaje y el artículo, resucitan para narrar una historia. Demostrando así que la crónica jamás ha necesitado del poder para existir, necesita, en cambio, de los lectores. En el fin y principio de un milenio, la fuerza universal de una crónica también es urdir, tejer, hilvanar, puentes para que los hombres y los pueblos se entiendan y comprendan entre sí, más allá de ideologías, para vivir, mínimo, con dignidad. Todo lo que contribuya al crecimiento social y moral del hombre es el objeto, la esencia misma, de una crónica. En la nueva estética de la crónica, la descripción exacta de los hechos, la rigurosidad informativa, definen y trazan, el mundo. Conocer, entender, comprender, al hombre es tarea inacabada del cronista y columna vertebral de su narrativa. Más todavía, ¿cuántos de estos cronistas, escritores o reporteros, además de sobrevivir al olvido y documentar la historia de su tiempo, cambiaron la vida misma?

Periodismo de Crónica  

La crónica como género periódistico....

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