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Estancias muy educativas La UNID firma varios convenios de colaboración Viernes, 5 de julio de 2013 - Edición impresa En: Educación y formación, Imagen

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Realizar una estancia empresarial cambia totalmente a los alumnos, y se nota en la adquisición de más conocimientos y en su forma de andar, vestir y hablar, pues representa el experimentar de lleno la vida laboral y todo lo que esto implica. Así lo considera el director de la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID) sede Vista Alegre, Juan Carlos Rihani Abraham, al hablar de los beneficios que tiene para los alumnos el realizar estancias empresariales como parte del programa de estudios. Lo anterior, en el marco de la ratificación y firma de convenios con varias empresas yucatecas, que reciben a alumnos de esa institución. Ratificaciones Ayer se ratificaron los convenios con Grupo Megamedia, Bepensa, Toyota y el Ayuntamiento de Mérida, con quienes llevan varios años trabajando, y se firmaron nuevos con Nym Spa y el Ayuntamiento de Progreso. Juan Carlos Rihani manifestó que se mantienen convenios con numerosas empresas meridanas y yucatecas que contribuyen al desarrollo profesional y académico de los alumnos. Considero que es sumamente enriquecedora la estadía que los estudiantes realizan en las empresas durante 14 semanas, y calculó que un 20 por ciento de los alumnos se quedan a laborar en el lugar al concluirla.


Beneficiados Durante el cuatrimestre que está por concluir, unos 300 alumnos fueron recibidos en distintas empresas, tanto locales como nacionales e internacionales, y para el próximo cuatrimestre serán unos 120 los que formarán parte de las filas de esas instituciones. Son alumnos del sexto cuatrimestre de las diferentes carreras que ofrece la universidad, del área de comunicación, administración y derecho. En representación de las empresas que mantienen convenios con la UNID, Gaspar López Poveda, coordinador del Instituto Megamedia, empresa de Grupo Megamedia, dirigió un mensaje en el que ratificó el compromiso de ayudar, orientar, acompañar, perfeccionar, guiar y corregir a los estudiantes durante el proceso de prácticas profesionales que realizan. “Les ofrecemos nuestro conocimiento para ayudarlos en el desarrollo de competencias en sus áreas, nuestras manos para guiarlos en la solución de problemas, de esos problemas que el ámbito laboral real demandan y que parecen lejanos cuando los abordan en las aulas”, expresó.Los convenios fueron firmados por parte de la UNID por Rihani Abraham y el vicerrector regional del sistema, Abraham Mendoza Martínez. Este último resaltó la importancia de las estadías para brindar experiencia a los alumnos, un requisito indispensable en las empresas que antes era difícil de cubrir.- Iris Ceballos Alvarado

¿Qué es la calidad educativa? Share on facebookShare on twitterShare on email

Oscar A. Fernández O. Los conceptos científicos como un tipo particular de herramienta, no sólo sirven para comunicar las ideas, sino para dar forma al pensamiento y guiar la solución de problemas. Una vez que el sujeto se apropia de ellos, estos conceptos comienzan a mediar su pensamiento y su forma de solucionar problemas (Karpov, 2003) Por ello, el análisis de los conceptos científicos es una condición necesaria para una práctica reflexiva. Estos breves comentarios que a continuación se exponen, se apoyan en un creciente cuerpo de literatura, que analiza la forma irreflexiva en que los discursos sobre la calidad en contextos empresariales, se han trasladado a la gestión educativa. Calidad es una categoría polisémica, que al igual que aquellas palabras que se utilizan con todas las acepciones imaginables según la conveniencia, tales como libertad, democracia, violencia, entre otras, conforman un universo lingüístico que en lugar de aclarar, oscurece el pensamiento. “No resulta claro el significado de calidad y el término es diversamente empleado por los distintos interesados. Los estudios


sistemáticos sobre la calidad de la educación son escasos y espaciados. Como resultado las declaraciones relativas a la calidad no están bien basadas, sea cual fuere el sentido en que es empleado el término” (OCDE: 1991) Sobre los significados que comporta y las tradiciones educativas que promueve, la calidad plantea un campo de reflexión amplio y polémico (Vidal, 2007) que, infortunadamente, no siempre es tomado en cuenta a la hora de discutir la política, definir los programas o valorar las prácticas que tienen lugar en los ámbitos de la institucionalidad educativa. En nombre de la calidad –buena o mala- se pueden hacer afirmaciones de diversos contenidos. Estados Unidos uno de los países de la OCDE más preocupado por la calidad, comienza su informe con una frase conmovedora afirmando “Nuestra nación se halla en peligro...” (Comisión Nacional para la excelencia educativa). A nation at risk: the imperative for educational reform. 1985) En este mismo documento, el discurso norteamericano dice: “La historia no tolera a los ociosos. Hacemos frente a competidores decididos, bien capacitados y fuertemente motivados. Competimos con ellos por prestigio y por mercados internacionales, con nuestros productos y nuestras ideas...” Podemos discutir qué es calidad para los economistas, para los empresarios, para los educadores, para los psicólogos, para los políticos, etc. En relación al ámbito educativo se habla hoy de calidad en el aprendizaje, calidad respecto a la infraestructura, calidad por objetivos, calidad del currículo, calidad por niveles, calidad para competir en el mercado, calidad de los profesores, etcétera. Además, ¿Bajo qué lógica puede justificarse interpelar el deseo por una educación que sea mejor que la que se tiene o la aspiración a una de mejor calidad? ¿Tiene algún sentido que alguien pueda plantearse como meta u objetivo una educación que no sea de calidad o una educación que sea de mala calidad? Entonces, ¿por qué problematizar el concepto? El tema de la calidad se ha constituido en un lugar común en el ámbito educativo, al extremo de ser una verdadera obsesión que como tal, tiene mucho de irracional. Cuál es su origen y por qué se apropia de ella el discurso institucional, son interrogantes que no se aclaran y ni si quiera se mencionan. A la luz de los antecedentes existentes, en gran medida, la preocupación por la calidad es explicada por la existencia de un mercado altamente competitivo, acompañado de un desarrollo exponencial de las tecnologías, la incorporación masiva de la microelectrónica, la introducción creciente de nuevos materiales y la propagación de ideas y presupuestos absolutistas como el fin de las ideologías. Para la ideología neoliberal los sistemas educativos y la educación atraviesan hoy una profunda crisis. Y esta crisis no es de generalización


o extensión, es decir, de cantidad, sino de calidad, de eficiencia, eficacia y productividad. Tampoco es una crisis producida por la falta de recursos. Estos son suficientes, incluso más que suficientes ya que cada vez llegan a las aulas menos niños y niñas. Se trata de una crisis gerencial, de gestión, cuya solución precisa un empleo eficaz y productivo de los recursos asignados, no su incremento. No hacen falta más recursos. Sólo hay que gestionar mejor los existentes y, en todo caso, utilizar la imaginación para buscar nuevas fuentes de recursos en el sector privado. (Viñago F.:1999) En los últimos tiempos se está padeciendo una cierta fiebre, sobre la llamada “Gestión de la Calidad Total” y en la medida que es algo unido a la ola neoliberal, parece que la calentura no bajará. Máxime cuando muchos educadores, sin un planteamiento crítico de a dónde queremos llevar la escuela pública, si no deseamos contribuir a su progresivo desmantelamiento, están predicando la excelencia de dicha estrategia empresarial de gestión. No sabemos si para entrar al juego o sencillamente porque creen que la única estrategia de mejora es que «el mercado nos salve». Esta fiebre ha llegado también al mundo universitario, donde proliferan Unidades de Evaluación de la Calidad. Y es que apelar a un deseo básico de los productores y de los clientes genera lógicas expectativas: ¿quién no desearía una educación de «calidad»?. El problema de la calidad, planteado en términos mercantiles, no es inocente en relación con los efectos políticos que genera. De aquí que la esencia del término en el ámbito de la educación pierde precisión y se convierte en una expresión que se usa a conveniencia. Así, cada sector social, cada postura pedagógica tiene su propia versión de lo que debería ser una educación de calidad. Pretender un patrón para la educación de calidad es igual a no permitir las diferencias individuales. A un diagnóstico que se presenta como inexorable, unas propuestas excluyentes, únicas, y unas pretensiones hegemónicas respecto de cualquier otra alternativa, corresponde una solución “natural” para todos los problemas: un orden social regulado, en teoría, por los principios del libre mercado, sin la interferencia de organizaciones tales como los sindicatos o los poderes públicos. Como suelen afirmar sus ideólogos, sólo el libre juego de las fuerzas del mercado y de la competencia puede asegurar la mejora de la calidad de la enseñanza. En primer lugar es importante establecer que la educación de calidad responde a necesidades de un contexto específico que no puede descuidar las demandas de la sociedad y los intereses del educando; puesto que es a partir de unas y otros que se articula con las prácticas educativas, se relaciona con la teoría pedagógica y adquiere significado para los distintos actores involucrados en posibilitarla. De esto se desprende que la calidad depende, en gran medida, de las relaciones


que tienen lugar en la escuela entre los actores que la conforman (directivos, maestros, estudiantes, padres de familia). Asimismo, depende de la capacidad que los mismos tienen para relacionarse con el conocimiento, con la política y con las comunidades, como también de su formación pedagógica y de su competencia para generar procesos de apropiación y construcción de conocimiento en el aula, transferibles a otros escenarios de la vida social. La categoría calidad está contaminada con criterios e intenciones estratégicas, porque si lo esencial de la calidad es la diferenciación, entonces se está buscando a través de la escuela, la profundización de la dualización: por un lado los integrados y por el otro los excluidos y marginales. “Los que hablan de la calidad en el mercado siempre se refieren a la calidad para los incluidos, los integrados; nunca para los excluidos y marginales. Son estas las consecuencias políticas del discurso de la calidad, como una retórica conservadora en el campo educacional” (P. Gentile: 1994) De esto, podemos hacer algunas afirmaciones válidas. Primero, calidad para pocos no es calidad, sino privilegio. Segundo, la calidad educativa no puede negociarse como un objeto de compra-venta. La educación no es mercadería. Consideramos entonces, que al desechar el término calidad de la educación, admitiríamos así que ésta es un derecho que no admite cualificaciones, puesto que entendemos que, o se educa a alguien o no se educa, si alguien se educa “mal” es porque no se está educando, tal vez se está impartiendo conocimientos, tal vez se está instruyendo, pero no educando.

Las cooperativas arremeten contra las continuas reformas educativas Pedreño pide ante 800 profesores reunidos por la Unión de Cooperativas de Enseñanza que no haya más recortes 04.07.13 - 01:10 M. A. M. | MURCIA.


VÍDEO Vídeo: laverdad.es

«Nuestros colegios transmiten valores como el respeto, la solidaridad y la democracia» El campus de Espinardo de la Universidad de Murcia es el escenario hasta mañana de un congreso que organiza la Unión de Cooperativas de Enseñanza de la Región de Murcia (Ucoerm), con el título 'Trabajando por el futuro de la educación: la búsqueda de la excelencia', en el que participan más de 800 profesores de sus centros asociados. La inauguración tuvo lugar ayer en el salón de actos de la Facultad de Medicina, con las intervenciones del consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca; el presidente de la organización, Juan Antonio Pedreño; el presidente del Consejo Escolar de la Región, Luis Navarro, y la vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la UMU, María Isabel Sánchez-Mora. Pedreño explicó que el encuentro se plantea como una oportunidad de compartir experiencias y conocimientos que contribuyan a convertir las aulas en lugares de excelencia educativa, además de debatir con expertos sobre los temas que afectan a la educación y los cambios que se avecinan a raíz de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). Sobre la reforma, aseguró que «no es de recibo» que cada vez que entra un nuevo gobierno elabore su «propia ley educativa». «Los países que tienen más éxito en la educación son aquellos que pactan y consensúan las reformas para todos. No puede ser que en España se introduzcan tantos cambios cada cuatro u ocho años», aseguró. También abogó por que los recortes no afecten «por más tiempo» a la enseñanza, dado que si hay dos sectores estratégicos para el futuro son la educación y la necesidad de poner en marcha políticas activas de empleo «y, en ambos, es fundamental el concurso de las cooperativas». Durante su intervención, valoró positivamente la implicación y las «ganas de aprender» de los socios y trabajadores de las cooperativas de enseñanza, unos centros de los que apuntó que tienen el reto de situarse en la vanguardia y convertirse en la «primera opción» de las familias murcianas a la hora de elegir el colegio para sus hijos. En este sentido, destacó su compromiso por impartir una educación de calidad, además de que contribuyen a generar emprendedores y creen en la innovación permanente. «Son colegios que transmiten conocimientos académicos y valores como el respeto, la solidaridad, la igualdad, la participación y la democracia», indicó.


Sotoca enunció algunos de los elementos que deben contribuir en los próximos años a mejorar el modelo educativo en España y en la Región, como «el impulso de las nuevas tecnologías, la apuesta por el bilingüismo, el fomento de la participación de los alumnos en el aula y la atención individualizada». Alabó que las cooperativas de enseñanza «tienen, por su naturaleza, grandes aportaciones». El presidente del Consejo Escolar argumentó que el actual sistema educativo español necesita introducir mejoras urgentes para no perder el tren de la competitividad. «España no puede presentarse ante el resto de países europeos con las actuales tasas de fracaso escolar y abandono temprano de la formación, que duplican los valores europeos. Hay que realizar cambios». El director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Ismael Sanz, fue el encargado de abrir el extenso programa de conferencias con un análisis sobre los factores que influyen en el rendimiento escolar, entre los que resaltó el contexto familiar de los alumnos y la calidad de los docentes. Otro aspecto que mencionó es la importancia de impulsar la educación infantil 03 años, puesto que es un periodo en el que diversos estudios demuestran que se produce gran parte del aprendizaje y que influye posteriormente en el rendimiento de etapas posteriores.


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