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4 viajes CLARIN DOMINGO 24 DE octubre DE 2010

Circuitos : Chile

Historia y poesía tras los Andes

El encanto del casco antiguo de Santiago, sus paseos de compras y la movida nocturna. Además, placeres a orillas del Pacífico, en Viña del Mar y Valparaíso. Diego Fernandez Otero / enviado especial

Luis Giannini ESPECIAL PARA CLARIN

L

as mesas rebasan de platos con mariscos, f iletes de reinetas, congrios y vasos con cerveza. A pesar del griterío y del sonido de las guitarras en vivo, una mujer duerme sentada en el suelo con su cabeza apoyada contra el marco de una puerta. Un parroquiano tropieza, y casi cayéndose pronuncia: “Cerati merece vivir”. Lo alcanza a decir con cierta dificultad y levanta su copa como homenaje, al reconocer a un grupo de turistas argentinos. Lleva puesta una camiseta del equipo de fútbol Colo Colo y está dentro del boliche La Piojera, un viejo e increíble bodegón, ubicado en la calle Aillavilú, casi frente al Mercado Central y muy cerca de varios puestos de venta de artesanías, en Santiago, Chile. Su estado indica que se ha bebido alguno que otro Terremoto (ironía de un trago fuerte que lleva pisco, vino y helado) y, a juzgar por sus rasgos, podría ser descendiente directo de algún cacique mapudungún o mapuche. Dicen que en 1922, el entonces presidente Arturo Alessandri Pal-

Residencial Cerca del centro de Santiago, entre la Cordillera y el río Mapocho, el coqueto barrio Las Condes.

ma fue invitado por unos amigos. Al ver el bar lleno de trabajadores, exclamó: “¿A esta piojera me han traído?”. De la anécdota le quedó el nombre, nomás, y las fotos de otros presidentes que la visitaron desde entonces.

Miscelánea de Santiago En una caminata desde el sur por la florida Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins, se puede doblar a la derecha y entrar por la calle Merced, donde se ubi-

ca el cerro Santa Lucía, en pleno corazón de la ciudad. Los pueblos originarios lo llamaban Welen, que en mapudungún significa “dolor, tristeza”, ya que, dicen, allí se realizaban sacrificios a los dioses. Su nombre actual se originó

cuando el conquistador don Pedro de Valdivia, llegado del Potosí, se apoderó del cerro, y decidió realizar ahí mismo la ceremonia de fundación de Santiago de Nueva Extremadura, el 13 de diciembre de 1540. El peñón fue usado como punto de reconocimiento y mirador cuando los españoles llegaron al valle del río Mapocho. Más de 300 años después, durante la intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna, entre 1872 y 1874, se transformó su fisonomía, al ser dotado de fuentes de agua, caminos, jardines y de un edificio-museo (actual Castillo Hidalgo). Las construcciones se inspiran en el paisajismo francés de la época. Continuando la subida hacia el norte se arriba al señorial barrio Las Condes, donde el festejo por el Bicentenario chileno lo engalana todo, principalmente con banderas tricolores. Dentro del área metropolitana existen más de 170 sitios patrimoniales, entre monumentos arquitectónicos, históricos, arqueológicos, además de barrios y zonas típicas. Luego de un descenso por las escalinatas a Tobalaba –una de las estaciones del moderno metro–, en pocos minutos se está en el centro santiaguino. Unas jóvenes parejas bailan, en la Plaza de Armas, una cueca brava, versión moderna, más sensual, violenta, e improvisada de esta danza criolla sudamericana. Una muchacha dice que “la cueca está chora” (es decir, que es audaz) y que le gusta que sea atrevida. Los bailarines llevan un pañuelo en la mano de-


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