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ÍNDICE DE LICENCIADO CANTINAS TOUR ESPAÑA

-LA REVISTA DE UNA GIRA POR ESPAÑA……………………………....... 3 -12 DE ENERO: VALENCIA, EL CONCIERTO SUSPENDIDO……....... 4 -14 DE ENERO: CONCIERTO EN SEVILLA……………………………........ 11 -18 DE ENERO: CONCIERTO EN VIGO....................................................32 -20 DE ENERO: CONCIERTO EN ZARAGOZA………………………......... 40 -21 DE ENERO: CONCIERTO EN BARCELONA…………………….......... 54 -24 DE ENERO: CONCIERTO EN ALMERÍA…………………………......... 70 -25 DE ENERO: CONCIERTO EN VALENCIA…………………………….... 78 -27 DE ENERO: CONCIERTO EN SALAMANCA……………………..........95 -28 DE ENERO: CONCIERTO EN SANTANDER……………………......... 104 -1 DE FEBRERO: CONCIERTO EN MADRID..........................................118 -3 DE FEBRERO: CONCIERTO EN MADRID…………….........................130 -4 DE FEBRERO: CONCIERTO EN MADRID………………..................... 148 -5 DE FEBRERO: CONCIERTO EN MADRID……………........................ 182

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LA REVISTA DE UNA GIRA POR ESPAÑA… Licenciado Cantinas ha sido el último disco publicado por Bunbury, disco que ha causado disparidad de opiniones entre sus seguidores pero que al margen de ellas es un homenaje al cancionero latinoamericano (como nos dice en la portada del disco, “De Tierra de Fuego hasta Río Grande”) y con el que lo hemos tenido de gira presentándolo al público. Primero fue en Estados Unidos en una serie de conciertos junto a Zoé, luego en España y finalmente por el sur y centro de América. En España fueron 12 conciertos que iniciaron más tarde de lo previsto por una faringitis inoportuna (de la que también hemos recogido vuestros comentarios). Sevilla, Vigo, Zaragoza, Barcelona, Almería, Valencia, Salamanca, Santander y Madrid recibieron a Bunbury y Los Santos Inocentes, y fruto de ello es esta nueva revista que os presentamos recopilando todo el material que nos habéis enviado o hemos recogido en el foro tras el paso de la gira Licenciado Cantinas por nuestro territorio. Encontraréis crónicas más extensas y trabajadas de los conciertos, detalladas, y otras menos, breves comentarios realizados por vosotros expresando lo que os han parecido los conciertos. Todas igualmente válidas y que os harán revivir las horas de concierto que disfrutasteis junto a una gran cantidad de fotos hechas por vosotros. Este año tenemos un invitado especial en la revista: Mikel Erentxun, cantante que cuenta con una larguísima experiencia en este mundo de la música y que participó en el tercer concierto de La Riviera en Madrid, cantando junto a Bunbury "Bujías para el dolor". Leed, contemplad las fotos y espero que disfrutéis de ella. Las gracias especiales a Jose Figueres por su ayuda incomparable y sin la que podríamos haber realizado esta revista. Nieves, Chato, Jesualdo y Susan, gracias por todo. Para Juan, si no fuera por ti... Abril 2012

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- OURENS: Me parece una VERGÜENZA avisar a las 19, de verdad, apurando todo, muy triste. - lOlAlbA: Aquí estamos, en Valencia, después de 200 kilómetros y llegar justos de tiempo, pedir una día libre para nada y saber que esta gira se termina para mí antes de empezar. No hay palabras, ya sabemos que estas cosas pueden pasar, pero eso no quita este bajón… - rubenvera5: De Torrevieja hasta Valencia y volver pero… y volver, volver, volver… porque el 25 si Dios quiere allí estaremos joky y yo, además me quedo con la toma de contacto de tanta gente genial que he conocido, de ellos muchos foreros. Un gran saludo a todos/as. - pedrolio: No hay derecho, a esto. Necesito que Enrique de la cara urgentemente y explique en un video qué es lo que ha pasado y sobre todo por qué se se ha hecho tan mal. Es incomprensible como hoy en día con los avances tecnológicos que tanto le gustan a Bunbury tenga durante todo el día en sus redes sociales un mensaje de "hoy Valencia" y no volver a poner nada hasta casi las 21:00, me parece lamentable. Nosotros ahora estamos de camino de vuelta a casa me restan 200 kilómetros y llevo un cabreo monumental, nos ha jodido bien, sobre todo por las formas... ¡Incomprensible!. Creo que a nosotros el 25 no nos vuelven a pillar (después de remover Roma con Santiago para venir hoy, no tengo ganas, ni fuerzas ni ánimos de volverlo a intentar). Hemos llegado a Valencia a las 18:45 y toda la gente estaba haciendo cola, nos hemos echado una birra en un bar y al salir nos hemos encontrado con el pastel ¡¡y no nos lo podíamos creer!! - noesar75: Yo he llegado sobre las 19:15 haciéndome 150 kilómetros. Lo que me molesta es que teniendo la faringitis podía perfectamente anunciarlo antes y me hubiese ahorrado el viaje en vano. La actitud ha sido impresentable. - turrescum: Gran putada lo del concierto, pero bueno, volveremos el día 25.

LA SIMPATÍA DE REBE, ROBERT Y RAMÓN EN UN MAL DÍA PARA LOS SEGUIDORES Ha sido una pena, después de un viaje de Murcia a Valencia, cargado de ilusión, todo se ha desvanecido. Llegué sobre las 16 a la cola, y ya había un grupo de aproximadamente unas veinte personas en las que pude reconocer a mucha gente del foro, como puede ser Ángel (mutenrosi), Pepe (vientoafavor), a EL_HOMBRE_DELGADO, a Paula, a Rodri, etc. En los momentos en los que estoy saludando a la gente que a la gran mayoría no los veía desde la firma de discos de Héroes del Silencio del 1 de Diciembre en Valencia, aprovecharme de las horas que habían pasado en la fría mañana de Valencia, y que conste que eso nunca se me pasaría por la cabeza, pero vamos no hay que darle más importancia de la que tiene. Pronto me acordé que conocía al jefe de seguridad de la gira, y pude pasar junto a tres personas más a la prueba de sonido, cuál fue mi sorpresa que cuando entro me encuentro a los operarios retirando las vallas del recinto, recogiendo los instrumentos, y los músicos dando vueltas por la pista, esperando la noticia de la cancelación del concierto.

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Con la gente que voy conoce al teclista de Bunbury (al cual yo no reconocía), pero Rodri y su pareja que no se les escapa una se acercan a él, que muy amable nos cuenta que el concierto se suspende por una faringitis de Enrique, dice que es muy raro que éste se ponga malo, que es una persona muy dura, y nos habla de su experiencia en el rancho donde grabaron el disco, del que nos cuenta maravillas, pero también nos relata que es un desierto en el que abunda la soledad. Le comentamos que si le importaría avisar a la gente del grupo para poder saludarla y él tan simpático empieza a llamar uno por uno. Me quedo con la simpatía de Robert Castellanos, el cual nos habla un poco de su vida y de las ganas que tenían de dar este concierto, dice que para Enrique Valencia es una ciudad muy especial. Antes de irse me regala una púa. El siguiente en salir por los camerinos es Jordi Mena, el cual nos dice que siente mucho no haber podido tocar y que está seguro que el concierto de Valencia sí se recuperaría (que posteriormente a la salida nos enteramos que será el día 25). Pero sin duda la persona que me ha dejado marcado es Ramón Gacías, el cual me explica que es una faena para todos, ya que montar todo lleva muchas horas, pero sobre todo es la ilusión que tenían puesta en empezar la gira. Le cuento que al día siguiente yo tenía entradas para Almería, él encogiendo los brazos y diciendo que lo sentía mucho por toda la gente, me dice que espere un poco, sube al escenario y baja con un juego de baquetas para regalarme que había utilizado en el último concierto. Ese detalle me ilusiona mucho y me hace soltar una pequeña sonrisa, pero el disgusto de la cancelación de los dos conciertos no paraba de rondarme la cabeza.

Foto: vientoafavor

Foto: vientoafavor

Foto: vientoafavor

Foto: vientoafavor

Foto: vientoafavor

Foto: vientoafavor

Decidimos salir del pabellón y hablar con los primeros de la fila para anunciarles la cancelación, yo me dirijo a nuestra querida Paula, y veo que la noticia no es muy tomada en serio. Con el tiempo la gente lo va aceptando y va abandonando el recinto, con la idea de vernos todos el día 25. Crónica: joky_765 / Joaquín Utrabo

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- vientoafavor: Joky fue Álvaro Suite quien te regaló la púa. Siento mucho evidentemente la cancelación. Ahora lo tendré complicado para estar el 25, pero igual sopla el viento a favor. ¿Dudar?... Quizás. Me sabe mal, sobre todo por los que os habéis desplazado desde lejos, los que teníais el hotel, los que os pillasteis como yo este día libre. En fin, estas cosas por desgracia pueden ocurrir y tal como nos comentaron Rebe y Suite, si Enrique finalmente suspendió es porque tiene que estar realmente jodido. Al parecer, también según nos contaron, no suspendió antes por sus deseos de actuar y por agotar las últimas posibilidades. Me alegró mucho volver a ver a amig@s de otras giras con los que las horas vuelan y conocer a nuevos amigos como Rubén, Lluís, su chica Paula y la madre de ésta, tatuado hds y su chica. Lástima que tras un día tan agradable, el final haya sido tan triste.

NO PODÍA SER VERDAD Son las 6:30 de la mañana, me levanto y me voy a pegar una ducha para despertarme, tengo la garganta un poco dolorida. Pero no pasa nada, las ganas de ver a Enrique son más grandes que la molestia en la garganta, cojo el coche y de camino me llama EL_HOMBRE_DELGADO que ya está en la cola junto a Rodri. Llego a eso de las 7:10 a la Fonteta, efectivamente ya están ahí mis dos amigos haciendo cola, la verdad hace un poco de frío pero nada que no se pueda aguantar. Luego a eso de las 8:00 llega Pepe con un amigo, ya tenía ganas de verlo, la cosa se va animando contando nuestras historias, se hacen las 9 y poco de la mañana llega Paula a la cola es la primera chica que aparece por allí. En fin, van pasando las horas, vamos por grupos a tomar algo calentito a un bar de mala muerte que está cercano al pabellón, se hacen las 14, ya se está un poquito más calentito en la cola, va pegando un poquito el sol, nos vamos a comer a un kebab que tendría que ser del primo de Apu por lo menos, no había más mierda porque no cabía. Nos comimos la comida basura rápidamente en un parquecito de enfrente y otra vez a la cola para que se vayan los siguientes a comer, poco después se va Rodri a por Eva y a comer un poco. Ya se va acercando la hora de apertura de puertas, nervios, tensión todo está listo, nos organizamos en los dos pasillos de vallas que hay, Eva y Rodri en uno y Rubén y yo en el otro los demás por detrás también se organizan. Se hacen las 19:10 de la tarde y vienen Joaquín y Pepe y nos dicen que no hay concierto que ellos se iban ya, yo en un primer momento no les creo, pienso las típicas bromas de antes del concierto, pero no, es cierto, ellos se van, veo que Joaquín lleva algunos obsequios que le han hecho los miembros de la banda, el run run de que no hay concierto se va extendiendo poco a poco, salen los de seguridad a colgar los carteles con la fatal noticia de la cancelación del concierto. No podía ser verdad, me quedo con cara de tonto, 12 horas de cola para nada, en fin toca resignarse, mejor una cancelación que no que hubiese tocado tres canciones y se hubiese bajado del escenario. El grupo nos organizamos (Jesús, Pili, Rosi, Elena, Conchi, Edu, Rubén, Ainhoa, Naira y Carolina) nos vamos a cenar un poco a un bar cercano al hotel donde se hospedan algunos, después de eso nos vamos a quitarnos el mal sabor de boca al Nueve Tragos, lo pasamos genial, pero yo seguía con mi pena, y mi dolor de garganta en aumento. Llega la hora, dejo a algunos en el hotel y me vuelvo a mi casa, toda-vía no se si podré ir al concierto el día 25 de Enero. Crónica: mutenrosi

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- San.dra: La gente que no se cree que tiene una faringitis, ¿qué motivos cree que tendría Enrique para poner una excusa y cancelarlo?. No os entiendo. Como ha dicho Duende y han contado otros por aquí, Valencia es una ciudad que les encanta a toda la banda, y estaban (estábamos) todos jodidos por no hacer el concierto. Por supuesto que es una gran putada, sobre todo para aquellos que venían de otra ciudad. Cuando me enteré a las 19.30, me quedé flipando. Todos flipamos. Pero de ahí a que se diga que dé la cara como si hubiera cometido un crimen a mano armada... venga. Por cierto, que me lo pasé muy bien después del concierto a pesar de todo. - enjha: ¡¡Lo mío no tiene nombre!! y al final, creo que yo soy la única que me alegré de la noticia, porque ¿a quién se le ocurre olvidarse las entradas?, ¡muy fuerte!. El día antes llegué a casa de un amigo en Benidorm, con el que iba a ir al concierto, y cuando cojo el sobrecito con las entradas ¡sorpresa! no son las de Valencia. Estuve llamando a varias agencias de mensajería pero ya estaba fuera de horario de recogida, pensé en ir en coche pero iban a ser casi 5 horas entre el viaje de ida y vuelta, más luego ir de Benidorm a Valencia y era una pasada, descartado. Pensé en comprarlas en taquilla... ¡ufff!, ¡que estamos en crisis!. Nada, al final decidí no hacer nada, y quedarme con mi amigo y esa noche salir a tomar unas cervecillas, y cual fue mi sorpresa que a eso de las 19, Gallegold -que sabía que yo llegaría tarde- me mandó un mensaje diciendo que se suspendía el concierto. ¡¡No me lo podía creer!!, pensaba que era una broma, pero lo llamé y me dijo que no, que “el artista tiene faringitis aguda”, que fuerte, como me dijo mi amigo: “cuando no sepas que hacer, no hagas nada”. Además, me quedan 3 días de permiso que tengo que disfrutar antes de finales de mes, ¡adjudicados!. Pero realmente, lo siento muchísimo, pero que muchísimo por todas aquellas personas perjudicadas por la cancelación de los conciertos, pues sé de gente que se ha dejado una pasta en vuelos y hoteles, o que le ha costado poder pedirse los días de permiso o vacaciones en el trabajo para poder asistir a los primeros conciertos de esta gira, ¡¡una auténtica putada!!. - alboraya1: Yo no es que me alegre de que el concierto se haya aplazado pero ayer para mí fue un día muy malo, estuve todo el día con fiebre, no me pude levantar hasta media tarde y no pensaba ir al concierto, no podía, al final y después de meterme un batido de medicamentos importante decidí ir cuando abrieran para intentar pillar un sitio en la grada, no podía estar de pie, cuando estaba a punto de salir de casa me avisó Paula de que no había concierto, como iba a salir de todas formas me acerqué a ver a la gente y pasé un rato, muy bueno, con algunos de por aquí. Yo no hubiera podido disfrutar del concierto así que egoístamente a mí no me viene mal la nueva fecha, lo siento mucho, de verdad, por todos los que estuvieron horas en la cola y los planes trastocados de mucha gente, ya lo habéis comentado varios y no voy a repetirme, pero bueno, espero que el 25 podamos volver a vernos muchos y pasarlo muy bien. - zzagavall: Bueno chicos, yo también tengo que decir que estoy bastante disgustada y lo siento por la gente que no podrá ir el dia 25, es una injusticia. Debo decir que este era mi primer concierto de Bunbury y tenía bastante ilusión, al principio no creí que pudieran haberlo cancelado, pero al final nos llevamos todos la decepción. Me planté allí a las 15:30 y volveré a hacerlo el día 25.

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VALENCIA, PRIMERA PARTE SUSPENDIDA... Valencia... qué palo nos llevamos los valencianos y gente venida de fuera el jueves. Sobre todo la gente que gastando su dinero se había desplazado desde fuera. Casos de gente conocida que desde Madrid, Zaragoza, Mallorca, Barcelona había venido para nada. Si no es por joky_765 y vientoafavor nos enteramos más tarde todavía de lo que lo anunciaron. Me pareció muy mal que lo dijeran con tanto retraso, los que llevábamos desde la mañana aguantando nos íbamos a casa con la nueva cita, pero los que habían venido de fuera era un palo bien grande, sin concierto y dinero que se había perdido. ¿Almería? sigue en el aire... Entiendo el cabreo y malestar de la gente, por supuesto, una grandísima putada. Yo me fui a Sevilla la madrugada siguiente, esperando que se hubiera repuesto Bunbury del todo y con miedo a que el viaje hubiera sido en balde. Al menos tendremos la "segunda parte" el día 25 y tela... día de fútbol grande para todos los que disfrutamos con este deporte. A ver los que nos juntamos el miércoles que viene, fue un placer compartir tantas horas con vosotros. Gracias a joky_765 porque fue muy majo con todos, informando de lo que se iba enterando, vientoafavor lo mismo y a evayrodri. Lo sentí mucho por EL_HOMBRE_DELGADO, que se perdiera el concierto al que podía asistir. Ya recuperarás en el futuro. Crónica: P.a.u.l.a

Foto: Paula

“… QUE ME LLEVE LA TRISTEZA, PERO QUE LA RABIA NO …” Para ser justos a la hora de recordar esta gira por España, aunque sea de forma breve, tendríamos que mencionar que no tuvo el comienzo que muchos esperábamos. Y que algunos de nosotros, aún comprendiendo las causas, tuvimos que asumir que la gira terminó sin haber comenzado. Imagino que no soy la única persona que, al tener que desplazarse, hace sus apuestas para decidir qué fecha y ciudad nos viene mejor, y con tiempo, planificar el viaje y los permisos en el trabajo. Así, con la ilusión de una nueva gira y un directo más, llega el 12 de enero, nos vamos a trabajar sabiendo que ese día intentaremos salir un poco antes para iniciar el viaje a Valencia con la entrada en el bolsillo, la cámara de fotos con la batería a tope, y Licenciado Cantinas sonando en el coche, que así los kilómetros pasan más rápido. Y esto fue lo que pasó:

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Vamos bien de tiempo, he quedado a las siete en la puerta con una amiga valenciana, poco antes dejo la mochila en el hotel, y a las siete en punto estoy saliendo hacia el pabellón, cuando suena el móvil, descuelgo y escucho “Tengo malas noticias” … “Enrique está enfermo” … “se cancela el concierto” … La conversación se alarga un poco más, y aunque me queda claro que la cosa va en serio, no me lo quiero creer; como estoy cerca voy en un momento hasta el pabellón, necesito ir, vivir la noticia en directo. De camino me encuentro con mucha gente que ya se va, y nos van diciendo que no hay concierto. Así es, la nota en la puerta del pabellón lo deja muy claro. Y sí, hay una nueva fecha en ese mismo lugar, pero ya no será lo mismo, sobre todo, porque yo (y supongo que algunos más) no podré volver. Y me es imposible igualmente pensar en otro destino. En fin, ¡habrá que devolver la entrada!, con mucha pena, eso sí. Para el recuerdo de la experiencia personal, entre otras cosas, no han quedado las fotos esperadas, tan sólo una con la información de la cancelación, y otra de la entrada antes de devolverla. Al menos siempre está bien pasar un día por Valencia, y volver a casa pensando “que me lleve la tristeza, pero que la rabia no …”

Foto: Lola

Gracias a todos los que a través del foro de “bunburyespaña” habéis compartido tantos videos y fotos. Aunque nunca será lo mismo que estar allí; eso lo sabemos todos. Crónica: Lola / lOlAlbA

MI GOZO EN UN POZO Hasta ayer aún dudaba si escribir una crónica o no. Desde un principio dije que esta gira había empezado agridulce. Suspenden el concierto de Valencia y allí nos encontrábamos Rubén, Jesús y Pili desde Palma y mis hermanas, Edu y yo desde Elche. Encuentro con gente de Valencia, Raúl y su hermano Nacho con Pilar, Maricarmen y no sé si me dejo a alguien. Cuando llego al principio y ya Rubén me dice que se suspende, no me lo creo y Paula que estaba en el principio me lo confirma. Muy mal sabor de boca, por el viaje hecho y porque no iba a poder ver al maño. Para mi hermana Elena ese iba a ser su único concierto, ya que va con un menisco fastidiado y no puede estar de pie... mi gozo en un pozo, como suele decirse. Lo bueno de ese día, la noche que pasamos en el Nueve Tragos y del cual no tengo palabras para Andrés. Al saber lo que había pasado, solo entrar y ya estaba poniendo en la pantalla un directo del maño para que se nos pasara un poco el disgusto. Mil gracias para Andrés y el Nueve. Crónica: Rositina

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SORPRESA DESAGRADABLE Nuestros planes comenzaron allá por octubre cuando se dieron a conocer las fechas que salpicaban la geografía de esta Iberia Sumergida. Nuestra parte logística inició sus contactos para reservar plazas de hotel y vuelos, algunos incluso nos hemos permitido el lujo de perderlos, y en menos de 24 horas ya estaba esbozada la línea imaginaria por el mapa de la península. Dos meses después, la mañana del 12 de enero, iniciamos nuestro periplo dirigiéndonos a Valencia por carretera sin imaginarnos en momento alguno la sorpresa desagradable que nos esperaba a eso de las 19:00 de ese mismo día. El ansiado concierto se cancelaba por una inoportuna faringitis de Enrique. La noche valenciana apretaba con frío y decidimos deambular por el centro para cenar y celebrar, al menos, la reunión de tantas caras conocidas y en contacto, más o menos continuo en Bunburyespaña.com. Entre que los taxis iban marcha atrás al oír nuestros gritos de “rila, rila” y los gin-tonics que ya engullimos en un pub con cojines dispuesto a lo “haima”, la noche pasó amena y divertida. Lo que ni nosotros esperábamos era la decisión que en plena cena tomamos. No volvíamos a Barcelona al día siguiente para el 14 volar a Sevilla puesto que de buena tinta nos confirmaron que seguía en pie la fecha inicial del concierto de Hispalis. Así que, perdíamos por voluntad propia los vuelos reservados, ida y vuelta, el 14 y el 15 puesto que nos íbamos a hacer la ruta por carretera compartiendo coche. La aventura estaba por comenzar. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Jose Figueres

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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SEVILLA Y OLÉ, EL DEBUT CANTINERO EN ESPAÑA El jueves tras suspenderse el concierto en Valencia y el comunicado de cancelación los nervios, miedo, pena... me inundaban, mezcla de sentimientos la verdad. Pero el no tirar el dinero metido en esto, los ánimos de los amigos que nos juntamos y sobre todo no defraudar a anteladudaunsi y Malena82 me hicieron tirar para Sevilla en la oscuridad aún del jueves, a las 6.40 de la mañana salía mi vuelo para la capital hispalense. En Sevilla no tenía experiencia en conciertos, sí con Héroes pero no puedo comparar porque aquella cita queda fuera de la normalidad. Nos juntábamos además varios amigos y queríamos que hubiera concierto de Bunbury. Sí, se iba a inaugurar la gira en Sevilla. Acudimos a hacer cola tempranito por la mañana, ya había cuatro personas, la primera de todas Eva_Zeta, junto a Alcare_hds, jjosmusic y otra chica. Nosotros íbamos a ser muchas personas, a la pareja que se nos puso detrás se lo advertí. Y aquí viene el punto negro de la organización... un cero bien grande para ellos por poner tan sumamente mal el acceso y bueno, a la gente que es incapaz de mantener el orden y pretenden colarse ante gente que lleva muchas horas aguantando el tirón. A las 18 era ya el descontrol total, conocí a Stefano y su amigo que habían llegado desde Milán para el concierto y alucinaban con la que se estaba montando. Menos mal que luego les vi en primera fila. Tras el retraso abrieron puertas y como si fuéramos animales entramos en el pabellón por dos accesos... en serio, me sentí como un animal que sale de la jaula... Importante, tengo que agradecer a anteladudaunsi que corriera como un condenado y se colocara delante del micro guardándome el sitio, si no fuera por él no habría podido disfrutar del concierto desde un lugar privilegiado. Que menos después de casi 11 horas de espera. Las caras que veía en primera fila eran conocidas de la cola, de la espera, recompensa pues para la gente que había estado horas y horas ante la entrada. Veíamos por primera vez el escenario de Licenciado Cantinas Tour, imagino que diferente al de la gira por EEUU, columnas del color del disco, las luces situadas de manera diferente, la distribución de los instrumentos, cosas diferentes, me gustaba. Mandé una foto a alboraya y chato para que os la pusieran. El pabellón no estaba lleno, el foso quizá sí, pero las gradas se veían bastante vacías salvo la del fondo enfrente del escenario, aunque también hay que decir que era más pequeña que las laterales. Empezó el concierto con retraso, serían sobre las 21.15 cuando comenzaron a salir los músicos para interpretar "El mar, el cielo y tú", la prensa esperaba también en el margen izquierdo -como siempre-. Y al empezar "Llévame" saltó Bunbury, sin sombrero (bien) y sin gafas (requetebien), traje de llamas y a por todas. Tal y como ha hecho Nando, os coloco lo que me pareció más o menos cada canción. No he visto videos ni escuchado nada de la gira por EEUU, así que seguramente ya estaba introducido el cambio y modificaciones a las canciones, pero bueno, el descubrimiento lo hice en directo.

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-"El tiempo de las cerezas", no me gustó nada la nueva versión, para mi gusto mucho mejor la anterior. -"El solitario", una de las favoritas de los foreros cogió el turno, un Bunbury poco hablador seguía encadenando las canciones con escuetos "muchas gracias" pero sonriente, eso sí. La canción en directo mejor que en el CD. Para los que la tienen de canción favorita del disco, esperaban más por lo que decían al acabar. -"La señorita hermafrodita", también cambiada, prefiero en directo la versión en directo anterior. -"El extranjero", Rebe saltaba a la parte delantera del escenario con acordeón al pecho, esta canción sí, vuelta a la gira de Hellville o Consecuencias, mucho mejor para mi gusto. -"Ódiame", el famoso single, muy bien en directo, pero quizá la que menos me sorprendió del nuevo disco al haberla oído anteriormente. Siguió la parte del concierto que más me gustó. Sin duda este tramo del concierto fue para mi el mejor, más cañero. -"No me llames cariño", más breve que en la gira Hellville, pero muy buena interpretación y puesta en escena. -"Big-bang", me gustó mucho la presentación de la canción (es que no recuerdo bien lo que dijo Bunbury) y la versión en directo, sin duda de las mejores del concierto. -"Bujías para el dolor", cañera, ellos delante, guitarra en mano, pero seguimos echando de menos los "uuuhhh uuuhhh uuuhhh" -"Los habitantes", brutal nuevamente, todos delante de nuevo y brillantísimo Jordi Mena en su momento. A continuación... -"Sácame de aquí", volvemos a lo anterior, poca novedad noté en esta versión... -"Que tengas suertecita", nueva versión, la noté algo diferente, Robert, Álvaro y Mena no tuvieron esta vez ese momento de los tres delante de la gente, creo... -"El día de mi suerte", de las nuevas que más me gustaron, la gente -al menos a mi alrededor- acompañando a las palmas cuando tocaba. Si por detrás no se hizo... no lo sé. -"De todo el mundo", muy buena, la que más gustó a anteladudaunsi. -"Sí", sinceramente tenía muchas ganas de oirla en directo, a ver si cambiaba o no, me sonó fantástica con la gente muy metida. -"El hombre delgado que no flaqueará jamás", gran tema que sirve para presentar a la banda y cerrar la primera parte del concierto, versión más reciente -que me gusta másSe despidió Bunbury y pausa momentánea. Llevábamos poco de concierto, al menos para mi, se me había pasado volando, era el momento de los bises y de Héroes no habíamos tenido noticias, como era de esperar no cantó "Deshacer el mundo", con la "movida" heroica que había habido en España es lógico, al menos para mi. Curioso además ¿eh?, ni "Apuesta por el rock&roll"... la eché de menos. No recuerdo tampoco el momento en que colocaron una taza que echaba muchísimo humo, como una especie de infusión o algo así para Bunbury y que dejaban delante de la batería. El primer bis fue muy bueno, quizá tranquilo al principio con "Porque las cosas cambian", una nueva versión en directo de "Infinito" y un cierre muy bueno con "Ánimas, que no amanezca" donde la voz explotaba en ese momento y que fotografié. Vimos además el momento camiseta de Bunbury; sí, salía con la roja que llevaba en EEUU pero con RAW escrito en tinta negra en el pecho, se veía que pintado a mano. Me dijo Malena el significado en inglés, pero vaya, que no nos quedó claro, ya os he leído los distintos significados... ¿sacará lo mismo en Vigo? vere-

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mos... Retirada de nuevo y el segundo bis daba inicio con "Nunca se convence del todo a nadie de nada".... uffff, canción que no me gusta nada, pero nada de nada y noté en la voz a Bunbury ya tocadillo, no sé. La última canción fue "... Y al final", otra que en directo me aburre ya demasiado, la voz volví a notarla ya hecha polvo y efectivamente fue el final del concierto. Foto: Paula

Foto: Paula

Foto: Paula

Foto: Paula

Jose Girl hizo muchísimas fotos, salió poco después de la retirada de la prensa y estuvo fotografiando en varias canciones prácticamente hasta el final del concierto, majísima como siempre tuvo el detallazo de saludarme. Al acabar escuché de todo; que no había gustado la versión de "El tiempo de las cerezas", así como tampoco "Nunca se convence del todo a nadie de nada" seguramente la canción que menos gustó a la gente. Pero en general, las del nuevo disco interpretadas gustaron, cinco canciones de Licenciado Cantinas, ¿pocas? bueno, es lo habitual cuando saca disco nuevo, 4-5-6 canciones del último disco mezcladas con sus éxitos. Insisto que la gente que escribimos en este foro somos seguidores duros, de los que piden más, que estamos informados de todo, sabemos al dedillo las cosas, analizamos todo y es muy, muy difícil sorprendernos. Repito, a mi me gustó el concierto, salí muy contenta y algo afónica y es verdad que se notaba que determinadas canciones había menos ambiente o eran menos coreadas. Pero tildarlo de "frío" no, para mi al menos no. Me encantó saludar después a rickma (que iba con la camiseta del foro, la que nos hicimos para la gira del Milenio ¡qué grande eres!), a kirma (creo que era tu nick, nos conocimos en persona), al grandísimo Nando, que vino a buscarme a la cola horas antes (se iba al fútbol) y que no nos hicimos foto, che! (que pena que Chato no cogiera el teléfono) y refrescar el italiano con Stefano, que había venido de muy lejos al concierto (spero che possa leggermi). Repito el agradecimiento infinito a anteladudaunsi y Malena por el finde que me hicieron pasar con ellos. Y al resto de la tropa que nos juntamos en casa de ellos y que somos del foro: Elpolin, uisquebeatha, tatuado_hds, decadenciahds (creo que dijiste) y Enrique, ¡¡artista!! lo que me reí con él en el momento tensos antes de la apertura de puertas y en el post-concierto. Mi próxima cita será en Barcelona, a ver qué tal se da. Crónica: P.a.u.l.a

Foto: Paula

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BREVE PRESENTACIÓN DE LICENCIADO CANTINAS Después de un par de días de reflexión post-concierto os cuento mis impresiones. Nada más entrar y fijarme en el escenario me pareció demasiado simple en cuanto a decoración y hasta un poco cutre los paneles blancos que sujetaban las tres estructuras colgantes de focos, me llamó la atencíón lo bajo que estaba uno de los focos como a un metro de uno los platos de la batería de Ramón. Pese a esto he de reconocer que el juego de luces era muy bueno, aunque lo haya podido disfrutar más en los videos posteriores que in situ, por aquello de la cercanía. Comienza el concierto, lo primero que me sorprende es ver salir a Enrique sin guitarra. Al principio lo previsto: la intro instrumental seguida de “Llévame”. Comienzan los acordes de “El tiempo de las cerezas” y aunque la versión no me disgusta creo que no venía a cuento, no me la esperaba a pesar de saber que en alguna ocasión la había tocado en la gira estadounidense. Con la llegada de “El solitario” primera decepción: la canción me encanta y en directo más pero yo la concibo como secuela de “El mulato”, además me parece un error tocarla tan cerca del inicio. Va pasando el concierto, la gente se caldea a partir de “El extranjero”. A Enrique lo veo por un lado feliz pero a la vez preocupado por llegar bien de voz al final del concierto, quizás es por eso por lo que lo vi un tanto contenido en cuanto a movimiento y callado a la hora de interaccionar con el público. Con “La tumba será el final” llega para mi lo mejor de la noche, esperaba esta canción en directo por su ritmo y la verdad es que no defraudó a nadie. Tras hits previstos se retira un par de veces y sale a cantar “Nunca se convence del todo a nadie de nada” y tanto añadiría yo, porque a pesar de que a mi me gusta lo cierto es que enfrió el ambiente. Finalmente se despide con la architrilladísima “... Y al final”. Total, 22 canciones, pocas para mi gusto, considero que con los pocos shows que hace ya debería tocar mínimo 25 temas. De nuevo, para ser un concierto el que presenta un nuevo disco se queda muy escaso 6 canciones de 15, esto empieza a ser ya común en su carrera y a mi que toque siempre los grandes éxitos me aburre por eso no iré a verlo más en esta gira. Para mi faltaron la fantástica nueva versión de “Deshacer el mundo” que hubiera puesto la piel de gallina, y canciones lentas del nuevo disco y alguna más íntimaacústica como “Canción cruel”, “Canto”, “Es hora de hablar” o “Lo que más te gustó de mi”. En fin, nunca se convence del todo a nadie de nada y menos a mi que soy muy exigente. A ver qué tal los próximos. Crónica: Zinjanthropus

Foto: MrHiperbole

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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CON GANAS DE MÁS La cancelación de los conciertos previos de Valencia y Almería convirtieron a Sevilla en el estreno de la gira Licenciado Cantinas en España. Por primera vez se oirían en nuestro país los temas del último disco de Enrique. Mucha gente comprando entradas en taquilla a última hora y el recinto casi lleno para disfrutar del primer concierto de esta gira en España. Por eso, bien por las ganas de concierto o por la incertidumbre previa, la verdad es que dejó la sensación que fue un concierto corto. Tal vez éste es el único aspecto que revelaba que Enrique no estaba al cien por cien de su faringitis aguda, aunque cumplió como un buen profesional y con la voz en buen estado. Las nuevas canciones suenan muy bien en el directo, si bien el público en general no las tiene del todo aún asimiladas. Algunos cambios en antiguas canciones, demasiado radical en algunas como “El tiempo de las cerezas”, que personalmente no me convenció en absoluto. También sorpresas como la inclusión de “Big-Bang” y la reivindicación de Radical Sonora "El disco donde empezó todo...", o de “Nunca se convence del todo a nadie de nada” que si ya sobraba en el disco, en un concierto... y cerrar con “… Y al final”, parece ya un poco quemado, y en este caso deja la sensación de que podría seguir con algo más. En definitiva, un concierto el de Sevilla que en general dejó con ganas de más. Crónica: Betico_deluxe

Foto: Betico_deluxe

Foto: Betico_deluxe

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Foto: Paula


INCREÍBLE EL ESPECTÁCULO AUDIOVISUAL Acabo de llegar del concierto de Bunbury de mi tierra, Sevilla. La verdad que el concierto ha sido increíble, os digo que el disco de Licenciado Cantinas es un poco churro, pero si escucháis lo mismo en directo es brutal. Más de uno del público dijo que era increíble, de hecho yo me llevé un gran sabor de boca. Por cierto datos curiosos: vimos a una banda con un percusionista nuevo, el tío es mortal como toca las congas y los bongos. Un concierto con un escenario pequeño, con lo cual el concierto fue como si estuviéramos en un bar escuchándolos. La adaptación de canciones de su antiguo repertorio en su etapa de Radical Sonora y en su etapa con el Huracán Ambulante, geniales, irreconocibles eso sí, pero geniales, tenían un tinte de rock sureño de carretera. No se escuchó ninguna canción de Héroes, y nadie gritó “Héroes, Héroes” como en otras ocasiones, cosa que después del movimiento de los otros tres Héroes del silencio, creía que iba a haber un poco de presión, pero que va. Yo me dedico a lo audiovisual y es mi crítica sobre el espectáculo en general. El sonido en directo y la iluminación, INCREÍBLES, contaban con un técnico de sonido y uno de luces que eran unos auténticos cracks y como no mencionar al diseñador de sistemas de sonido que vamos, puso los altavoces de una forma que se escuchaba bien por todos los lados. El equipo que llevaban pues genial, tenían un montón de gente en el escenario, yo conté tres técnicos de guitarras/bajo, uno para el teclado y otro para la batería y por cierto, el técnico de monitores que tuvo que hacer un gran trabajo porque en ningún momento tuvo problemas Enrique y acoples no hubo. En el equipo de PA y luces, pues tenían dos columnas de line array en la derecha e izquierda brutales, y en cada lado de esas columna dos refuerzos a los line array que eran increíbles. Lo que me quedé sorprendido fue de las mesas de mezclas, digitales digico sd7, que para los que nos dedicamos al sonido esa mesa es brutal, pero por si alguien no sabe de lo que hablo, digamos que es lo mejor de lo mejor en mesas de mezclas digitales y por cierto muy caras. Las luces del concierto; tenían un juego de luces que lo califico de espectáculo de luces. Además el sonido y las luces no estaban muy fuertes y se "podía estar", no es como en otros conciertos que acabas con dolor de cabeza del sonido y que los focos dan mucha luz y ves al cantante o al grupo distorsionado, no, aquí el sonido perfecto y podías hablar hasta con el de al lado porque no estaba muy fuerte pero se escuchaba genial y en cuanto a luz también se veía genial. Yo no me pude resistir y cuando acabó el concierto me fui personalmente a felicitar al técnico de sonido de PA y luces, que son los técnicos de sonido que se ponen en mitad del concierto en la zona de público y ellos controlan el sonido y las luces, evidentemente cada técnico claro. Acondicionamiento genial, con una zona para minusválidos que estaban en alto para que pudieran poner sus sillas de ruedas, la verdad muy bien que esté así eso y enseguida cuando iba una persona que tenía minusvalía, la organización enseguida rápido a atenderlos como Dios manda. La verdad, me gustó ese gesto porque uno que iba delante de mi, llevaba silla de ruedas y se acercó uno de seguridad, llamó a uno de la organización y arreglado, el chaval bien en su sitio y todos contentos. Ahí le pongo un 10. Lo único malo que vi, que sé que es una tontería pero bueno, en la entrada de papel especificaba que la apertura de puertas era a las 19:00, pues se abrió mucho más tarde, creo recordar que se abrió entorno a las 19:30-19:45, una tonte-ría, lo sé. Y lo otro, los precios del bar, por Dios, a ver si los ponen más razonables.

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Nada más, dar las últimas pinceladas a mi post. Decir que Bunbury cumplió como Dios manda, empezó tal y como dice la entrada a las 21:00 y terminó a las 23:00, lo dio todo. Pegó un pelotazo gordísimo y en el pabellón de San Pablo vendió hasta la última entrada. Crónica: Cuchillo-johan

LA PROFESIONALIDAD DE ENRIQUE A mi el concierto me gustó mucho, me pareció corto pero aunque hubiera durado cinco horas me habría seguido pareciéndolo. La voz de Enrique yo sí la vi un poco tocada, pero aún así salvó la noche con buena nota, en algunas canciones se notó más que en otras. El set-list para mí muy bueno, casi todas creo que debían estar, sólo me sobró “Nunca se convence del todo a nadie de nada”, mejores canciones se quedaron fuera, pero en general buena elección según mi gusto. Me resultó rara “El tiempo de las cerezas”, me sonó diferente, quizás le han hecho unos arreglos acordes con el Licenciado. Las canciones del disco nuevo suenan genial para mi gusto, perfectas en concierto, me llamó la atención en “Ánimas, que no amanezca” como bajan las revoluciones para que Enrique la pueda cantar sin atragantarse. Una cosa que sí me gustaría destacar es la profesionalidad de Enrique, está claro que sabe que tiene una responsabilidad cuando se sube ahí arriba y cumple con su trabajo a la perfección. Puede que haya gente que no esté contenta pero eso siempre ocurrirá, todos sabemos que es imposible agradar siempre, pero creo que a la mayoría le gustó mucho. Me pareció ver más público que la vez anterior cuando la gira de Helville, no sé a vosotros que os parecerá pero había una cola impresionante para sacar entradas a última hora que yo no vi la otra vez. Yo iba con mi hija que tiene 12 años y unos gustos muy alejados de esta historia y salió encantada, creo que pronto será una más de nosotros. En fin, que disfruté muchísimo que era de lo que se trataba. Crónica: Saabril

MAL EL RECINTO Concierto perfecto a pesar de la convalecencia del Maestro. La entrada al recinto una mierda, los últimos quería la organización que entraran los primeros, casi se forma un caos en la puerta. Una vergüenza ese pabellón cada vez que hay un concierto. Crónica: Reyes Cortés González

MAL POR FUMAR EN SITIOS PROHIBIDOS Para mi la única pega del concierto y que no la he leído aún es la cantidad de gente maleducada que fuma en sitios que está totalmete prohibido. Lamentable. Recuerdo que en la anterior gira si leí alguna crítica respecto al tabaco pero aquí no. Crónica: rickma

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MI “CAJA NEGRA” DEL CONCIERTO Buen concierto el del Maño en la capital de Andalucía. Desde muy temprano se podía ver montada una cola por aquello de coger sitio cerca del escenario, me pasé a echar un ratillo y conocer a nuestra Paula. Y allí que me la encontré, me encantó conocerla personalmente y charlar con ella. A lo poco tuve que irme, cosas del fútbol, pero estaba claro que iba a volver. Mientras me iba andando hacia Nervión pude escuchar como probaban el sonido, ya quedaba poco... A la vuelta muy bien, entramos mi mujer y yo unos 20 minutos antes, después de hacer la pertinente visita a los señores Roca, pasar por la ventanilla de tickets y pedirme una birra, ya estábamos listos para situarnos. Cogimos buen sitio, escorados hacia al lado izquierdo del escenario. Enrique estuvo en su línea, sensacional, y sobre el set-list ya di mi opinión en su día en el foro de Bunburydad, pero lo vuelvo a publicar por aquí. Digamos que es mi caja negra del concierto. - EL MAR, EL CIELO Y TÚ: Hostias, qué bonita, me encanta, gran acierto de ponerla como introducción (también estaba cantao). - LLÉVAME: Bueno, del nuevo, estaba claro, interesante. - EL TIEMPO DE LAS CEREZAS: Pero qué coño... lo siento, pero a mi esta canción (y lo he escuchado varias veces) no me dice apenas nada. - EL SOLITARIO: Ok, del nuevo, me gusta. - LA SEÑORITA HERMAFRODITA: Me encanta, vamos bien, quizás la versión sea un poquito más light que en otras ocasiones. - EL EXTRANJERO: Oeeee, a botar. - ÓDIAME: Mola, estaba claro que la iba a cantar. - NO ME LLAMES CARIÑO: Ufff, muy bonita y tal, momento íntimo. Pero prefiero "Con el alma en los labios" por ejemplo. - BIG-BANG: Habló del comienzo de todo, el big bang, Radical Sonora... Hubiese preferido (aparte de “Alicia”) que se hubiese decantado por “Polen” o “Negativo”. - BUJÍAS PARA EL DOLOR: ¡Plataforma “U uh uuuh” YA! - LOS HABITANTES: Para mi, la mejor del concierto de las que me gustan, a mi mujer y a mi se nos escapó alguna lagrimilla, que cosa más bonita, tiene de todo un poco, que coño, de todo un mucho. - SÁCAME DE AQUÍ: Bien, bien temazo. Magnífica interpretación. - QUE TENGAS SUERTECITA: Me gusta, ¿pero es que no va a cantar nunca "Anidando liendres"? - EL DÍA DE MI SUERTE: Momento subidón. - DE TODO EL MUNDO: Momento exquisito. - SÍ: Momento de hacerme un porro. - EL HOMBRE DELGADO QUE NO FLAQUEARÁ JAMÁS: Momento de fumármelo. ----------------------------- PORQUE LAS COSAS CAMBIAN: Guuuauuu. - INFINITO: Es borrachuza y romántica al mismo tiempo, sublime. - ÁNIMAS, QUE NO AMANEZCA: Quillo, este tema un poquito antes, no me bajes el listón de repente, eso sí, vaya alarde de voz, tiene que ser una canción muy complicada de cantar. La disfruté. ----------------------------- NUNCA SE CONVENCE DEL TODO A NADIE DE NADA: Noooooooooooooo, vete al carajo Enrique.

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- …Y AL FINAL: Te Quieroooooooo cabronazooo. Sobre el público, pues la gran mayoría rondábamos entre las 3 y 4 décadas, algún que otro veinteañero y cincuentón, pero muy pocos. El número de asistentes creo que está, cifra arriba, cifra abajo, muy parejo al del último concierto que dio en Sevilla. En mi opinión, creo que los responsables de la gira deberían dar un poco más, ya que Enrique la verdad es que lo da todo en el escenario, y goza de un público muy fiel que le seguimos, pero la realidad es que por unos pocos euros más hay conciertos en los que puedes disfrutar de una mezcla de decoración, luces y sonidos, que si bien son totalmente prescindibles para hacer buena música, también pienso que todos lo agradeceríamos. Creo que Enrique debería llevar una puesta en escena un poco más compleja, que vuelvo a repetir, no le hace falta, pero ya que me cobran más, pido más. Crónica: N-and-O

GRACIAS ENRIQUE. GRANDE ENRIQUE El concierto estuvo espectacular, a mi me encantó aunque eché en falta algunos temas de Licenciado Cantinas. Me gustaría agradecer a Enrique que no cancelara el concierto ya que creo que lo tuvo que pasar un poquillo mal por lo que pude ver, se le veía una cara de dolorcillo al cantar determinadas canciones y tragaba nudos como puños. Es El maestro por excelencia y eso sólo lo podría hacer él. Gracias Enrique. Grande Enrique. Nos vemos en Madrid. Una chica de Córdoba que espera que en una próxima gira te pases por esta tierra. Crónica: Mª del Pilar García Jaén

Foto: Mª del Pilar García

Foto: Mª del Pilar García

Foto: Mª del Pilar García

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CONCIERTO EMPAÑADO POR EL PÚBLICO Como parte de ese público entusiasta de la música en directo, entiendo cada concierto como un encuentro extraordinario con el intérprete (lo ordinario digámoslo así- es poder escuchar sus temas en tu reproductor particular). El sábado 14 no fue mi primer “encuentro” con Enrique Bunbury, sin embargo en esta ocasión, como en alguna anterior, el resultado no ha sido tan satisfactorio como hubiera deseado. Sin duda la experiencia de un concierto admite multitud de perspectivas, tantas como las de cada una de las personas que asisten a él, pero ¿qué ocurre cuando esta experiencia se ve empañada no por lo que está ocurriendo sobre el escenario, sino en el espacio destinado al público? Me faltarían elogios para calificar el concierto del sábado, si en tantos momentos no hubiera tenido que hacer un gran esfuerzo para poder escuchar, simplemente. No es fácil sortear esos gritos a destiempo que machacan un tema a mitad de ejecución, como tampoco resulta fácil evadirse de esa sensación de karaoke escandaloso e incomprensible, cuando sientes que tus vecinos tienen más interés en oírse a sí mismos que al propio músico. Los momentos de respiro -y tus experiencias previas- te confirman que de nuevo todo lo que está ocurriendo sobre el escenario es tan exquisito e impecable como siempre (esa voz que une canto e interpretación, esa música que tan bien sabe recrear el nuevo contexto, los temas viejos que suenan como nuevos, la puesta en escena…). Entonces te preguntas por qué no se ha buscado -como en otras ocasiones- un espacio más adecuado para ese concierto, uno que pudiera disuadir de ciertas actitudes y comportamientos que tanto estorban al silencio necesario pero también al placer. No dudo de que mis apreciaciones son demasiado parciales, entre otras cosas porque no me represento más que a mí misma y porque en mí no cabe más interés que el poder disfrutar de una música excelente de un modo excelente. Sea cual sea el destino final de estas líneas, quisiera agradeceros vuestra generosa iniciativa, invitándonos a expresar nuestras impresiones de la nueva gira de Enrique Bunbury. Gracias de nuevo. Un saludo Crónica: Ana Clara Lastra Pozo

Foto: Landazury_sur

Foto: Landazury_sur

Foto: Webo

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CONCIERTO PARA QUITARSE LA ESPINITA DE LAS CANCELACIONES Tras la suspensión de Valencia, al día siguiente, el 13, con 670 km delante de nosotros, salíamos en plena hora punta de Valencia dirigiéndonos a la meseta fría ya en aquellos días. Una parada para desayunar nos hizo soltar las primeras e incontables carcajadas de nuestra “tour”. El bar “París” en la A3 nos brindó la oportunidad de mientras desayunábamos reírnos incluso de nuestras sombras y de la camarera que nos siguió el rollo. De fondo, mientras devorábamos kilómetros, tirábamos de Spotify con bluetooth para amenizar el viaje. Desde “Los Gandules”, Vicentico, un tal Licenciado Cantinas, Madonna fueron marcando la BSO de este viaje que ahora narro. Llegamos a Alcalá de Guadaira a eso de las 14. Nos esperaban nuestros anfitriones, con una mesa repleta de viandas para que repusiéramos las fuerzas no perdidas en el trayecto. La tarde, estaba reservada para pasarla por el centro histórico de Hispalis. Nos fuimos de bares, como no, probando como si fuéramos colibríes a la busca del néctar, un delicioso vino macerado de naranjas, pescaítos fritos. “Nos dejamos perder” por las callejuelas otrora musulmanas adyacentes al minarete más famoso de Andalu-cía, mientras planeábamos qué íbamos a hacer el día siguiente. El día de inicio, por fin, de la Gira Cantinera. Lo esperábamos con ganas. Para tener buena perspectiva del concierto desde las 9 estábamos en la fila turnándonos para ocupar la primera fila del público. Y así fue, no obstante, Jose y yo nos descolgamos prefiriendo estar a la altura de la mesa de mezclas de Javi Chinas. Fue un concierto peculiar. La faringitis todavía, aun no estando ya presente, se notaba en las canciones y en la fuerza y dominio al que nos tiene Enrique acostumbrados. Del set-list, que todos conocemos, resalto, puesto que era la primera vez para mí al escuchar en directo temas de Licenciado Cantinas: “El Mar, el Cielo y Tú + Llévame”, “El Solitario”. Ese vestido nuevo musical “funky” que acertadamente han dado Los Santos Inocentes a “La Señorita Hermafrodita” sorprendió gratamente al público que vitoreó a la banda al completo al igual que la puesta en escena de la nueva versión, acertada, de “Big-Bang”. El momento álgido del concierto vino con “El Hombre Delgado que no flaqueará jamás” tema utilizado en esta gira para hacer la merecidísima presentación de cada uno de los componentes de Los Santos Inocentes. Fue el concierto para quitarse la espinita después de las desgraciadas cancelaciones de Valencia y Almería. Después del concierto, fiesta gorda que tuvo sus “consecuencias”. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Dave Iturbe

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SEVILLA ABRE LAS PUERTAS DE LA CANTINA El comienzo de gira vendría marcado por unos inesperados aplazamientos: primero sería Valencia, y muy a mi pesar, le seguiría Almería. Una gran decepción para empezar, pero aún nos quedaba Sevilla y, esperábamos con gran incertidumbre que allí por fin se abrieran las puertas de esa Cantina. La gira no empezaba con buen pie, y además el disco no era para nada de mi agrado, así que sólo cabía esperar que ese directo fuera lo suficientemente bueno como para que mereciera la pena ir. Llegamos a San Pablo, ni un alma en la puerta y todo un día por delante para hacer cola. El día se iba pasando rápido, llegaba gente conocida, saludos, nuevas amistades, el calorcito apretaba a mediodía, y por fin caía la tarde. Todas las dudas eran hacia cómo estaría Enrique, si pasaría algo inesperado, que canciones sonarían, pero todo apuntaba a que el concierto saldría adelante. Apertura de puertas y, al igual que cuando les abren las puertas a los toriles… ¡avalancha humana!, pero cogimos nuestros buenos sitios, y a esperar a que el espectáculo diese comienzo. La espera se hacía cada vez más larga pero por fin se apagan las luces y comienza a sonar “El mar, el cielo y tú”, intro que ya se presuponía evidente para empezar. Los Santos Inocentes hacían acto de presencia y el público les recibía con entusiasmo. Sonaba bastante bien y la iluminación me estaba gustando, empezaban los acordes de "Llévame" y por fin salía a escena Enrique. El maño, engalanado con traje oscuro embravecido en llamas, nos invitaba a escuchar sus melodías Cantineras. A continuación, una nueva versión de “El tiempo de las cerezas", canción que al principio me costó reconocer debido a los cambios, pero sin duda me quedo con la versión original, ésta no llegó a gustarme. Daría paso a “El Solitario”, que en directo me gustó bastante, muy rítmica, bailable. Y una canción de mis preferidas que hacía mucho que no escuchaba en directo "La señorita Hermafrodita", gran canción y gran interpretación. Cómo no, uno de los momentos estelares, como siempre nos da con "El extranjero", todo el público se vuelca con ella. Pasamos a "Ódiame" y "No me llames cariño" otra gran canción que gustó bastante y que me alegró mucho volver a escuchar, sin duda Enrique la interpreta con gran sentimiento. Y llega la versión de la noche, "Big-Bang"... ya era hora de rescatar otras del Radical Sonora que no fuese "Alicia". Para mi gusto debería sacar más de este disco que lo tiene tan olvidado. Me gustó bastante la nueva versión, es una canción que me trae muchos recuerdos. "Bujías para el dolor", "Los Habitantes", "Sácame de aquí", "Que tengas suertecita" (canción que eliminaría para siempre) y "El día de mi suerte" todo un festival de canción, el público entregado al máximo, las palmas, los coros de Suite, una de mis favoritas hasta entonces. Un momento de gran euforia, para pasar a una canción de gran sentimiento como es "De todo el mundo", es de las que tienen el poder de hacer que se salten las lágrimas, que te llene de emoción, de crear un momento mágico sobre el escenario. Con "Sí" y "El hombre delgado que no flaqueará jamás" terminaría el primer bis. La gente quería mucho más, ya nos estaba dando la impresión de ser un concierto corto, así que las ovaciones no se hicieron esperar y volvería a sonar la música con "Porque las cosas cambian", "Infinito", otra de las grandes canciones para mi, y "Ánimas, que no amanezca" que para mi es la mejor del disco. En directo sonaba muy grande, Enrique desplegaba un gran chorro de voz en ese “¡¡... esta pasión tan inmeeeeeeeeeennnsa!!”, fue de diez.

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Foto: Eva_Zeta

Segundo bis, y "Nunca se convence del todo a nadie de nada", no podía haber elegido peor canción, no me gusta nada y encima demasiado lenta para un final de concierto en el que habíamos derrochado tanta energía. Pero “… Y al final" llegó y estaba más que claro que esto se acababa… preciosa canción y buen broche final. Enrique se despedía y nos quedábamos con ganas de mucho más, dos horas de concierto nos parecía poco, claro que si tuviésemos que elegir, le pondríamos 5 horas o más. Terminaba una gran noche, aunque la voz de Enrique no estaba a pleno rendimiento y las máquinas aún no estaban rodadas, pero fue un buen principio de gira que me hacía rectificar algunas de mis impresiones sobre el disco: sin duda en directo es otro mundo, aunque sigue habiendo canciones que no me gustan nada. La próxima vez para mi sería en la Cantina Almeriense. Crónica: Eva_Zeta

Foto: Eva_Zeta

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BUNBURY EN SEVILLA. PINCELADAS DE UNA ACTUACIÓN "La actuación en Sevilla sigue en pie". La frase me alegró la jornada. Desde que Bunbury anunció en su Facebook que los conciertos de Valencia y Almería quedaban aplazados por enfermedad no parábamos de mirar internet, por si el de Sevilla del día 14 de enero no podía celebrarse si el artista no se encontraba del todo recuperado. Nuestra gran preocupación era que si el de Sevilla hubiese tenido que aplazarse, la nueva fecha de celebración coincidiera con nuestros compromisos laborales difíciles de cambiar, temida "puntería", pero con el anuncio en Facebook nos quedamos tranquilos. El Pabellón de Deportes de San Pablo tenía ya sus exteriores ambientadísimos de seguidores del cantante y a la apertura de puertas tuvimos la suerte de entrar muy pronto, pues estábamos bien posicionados, cruzando la puerta del interior hacia la cancha lanzados como proyectiles. El sitio que ocupamos era excelente por encontrarse bastante cerca del escenario. A las 21:00, la hora prevista de comienzo, empezaron las llamadas para que el cantante apareciera y no se hizo esperar. Muy buena puntualidad. Las luces apagadas y el escenario encendido hicieron ver que todo estaba a punto. Entonces salieron ante el público Los Santos Inocentes con una interpretación instrumental de “El mar, el cielo y tú”. Después apareció Bunbury. Aplausos, gritos de júbilo, estallidos de alegría. Sevilla convertida por el azar en la ciudad de estreno de Licenciado Cantinas. Con “Llévame” nos llevó al corazón; corazones acelerados y botes en la pista con la solicitadísima y veterana “El extranjero”. Perfecta alternancia, durante todo el concierto, de temas del nuevo disco, como “Ódiame” o “El día de mi suerte”, con temas de trabajos anteriores, como “Bujías para el dolor”, la mencionada “El extranjero” y los síes unánimes del público, todos a una en San Pablo, coreando “Sí”. El tiempo pasó volando; no parecía que el concierto hubiese empezado hacía dos horas. "Enriiiiique, Enriiiiique, Enriiiiique". "Silvio, Silvio, Rezaré, Rezaré", pero de “Rezaré” nos quedamos con las ganas. Enrique mostró durante toda la actuación mucha empatía con el público. La gente se resistía a irse. "Enriiiiique, Enriiiiique", la importancia de llamar a Enrique, que no se vaya. Volvió dos veces. La primera con “Porque las cosas cambian”, “Infinito” y “Ánimas, que no amanezca”. Entonces se despidió de nuevo, pero nadie quería que amaneciese sino que el tiempo estuviera detenido y que el concierto no acabase, que fuera “Infinito”. Enrique volvió de nuevo con “Nunca se convence del todo a nadie de nada”. Lo que no nos convencía era que tuviera que terminar “...Y al final”. Esta vez sí tuvo que llegar el final. Al disolverse ya la gente llegaron los reencuentros con amigos de Facultad, de infancia, de colegio "¡Vosotros por aquí!", "¡Cómo íbamos a faltar!". Intercambio de impresiones, de temas preferidos, coincidencia en que Bunbury es brutal en el escenario. También magníficos Los Santos Inocentes. ..Y al final. ...Y desde el principio, Sevilla encantada. Fue un concierto de diez... porque no se pueden poner doces. Crónica: Rocío Lara Muñoz

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SIEMPRE CONSIGUE SORPRENDERME Me ha sabido a poco, dos horas justas, 22 canciones. Ha sido uno de los mejores conciertos a los que he asistido a nivel calidad, Enrique muy bien a nivel vocal, la banda sonó genial, el sonido perfecto, el espectáculo genial. Y sorpresaza con la aparición de Iván Ferreiro para interpretar “Sí”, uno de los momentazos del concierto. El auditorio muy chulo, aunque me siguen pareciendo algo fríos este tipo de lugares para un concierto de Bunbury, hay veces que necesitas saltar y bailar, te lo pide la sangre. Es cierto que no nos privamos en muchos momentos. Estuve en primera fila, a la izquierda del escenario, delante de Robert, al lado del pasillo, me dio buena sensación en algunos momentos por el espacio y algo de agobio en otras porque a veces se llenaba el pasillo de gente y no podíamos permanecer sentados. Como pega decir que la gente a veces se pone muuuy pesada. Lleno total, aunque dies minutos antes de las 21, a 15 minutos de empezar, faltaba muchísima gente por sentarse, es lo que tiene tener los sitios reservados que la gente llega en el último momento. No leí nada del concierto de Sevilla para mantener la sorpresa y veo que no ha habido demasiadas diferencias con el set list. A pesar de lo que piensen algunos, me parece normal que no varíe mucho, ¿quién habrá ido a Sevilla el sábado y a Vigo un miércoles? probablemente nadie. Aún así cambiaron tres temas “Todos lo haremos mejor en el futuro”, “El anzuelo” e “Irremediablemente cotidiano”. Y el único “pero” que le puedo poner al concierto es cierta falta de emoción en algunas canciones, puede ser una visión mía muy subjetiva, pero comentándolo con la amiga que me acompañaba las dos sentimos lo mismo. Como que en algunas canciones le faltó “presencia”, “estar” y eso creo que se reflejó en la emoción de algunos temas, que me resultaron un tanto fríos. Sin embargo en otras conectaba y sí era el Enrique de siempre, tuvo momentos muy grandes. Me encantó el comienzo del concierto, no podía ser más bonito, “El mar, el cielo y tú” espectacular, emocionante, además estaba delante de Robert con el contrabajo y fue un precioso comienzo. Le siguió “Llévame”, momento en el que aparece el maestro, interpretación impecable de Enrique y de la banda, incluso mejora el sonido del disco, me llevé una impresión increíble. Me faltó el sólo de acordeón, aunque Álvaro lo suple bien, “dale Álvaro” dice Bunbury. Momento frívolo: tengo que hacer mención al look de Álvaro, guauuuu, pantalones encerados negros, camisa negra de lazo, chaqueta brocada de brillos, botas preciosas y sombrero negro, un 10. Es el “divo” de Los Santos Inocentes aunque Robert también viste muy bien. Reconozco mi debilidad por él, su actitud en el escenario y su simpatía me tienen rendida. Es un crack. El traje de Bunbury de las llamas, un espanto, no hay por donde cogerlo (¿donde quedó el maravilloso traje negro de tachuelas de Hellville?). Ayer comentábamos que la última estética no nos acaba de convencer, ni en cuestión de vestuario, ni en merchandising. Aunque se lo perdono, sólo por el cuidado que se nota le pone a estos detalles, que es de agradecer. Sacó luego la camiseta roja debajo del chaleco, ponía VGN (supongo que vegano) aunque mi amiga y yo coruñesas, bromeamos y sospechamos otro posible significado, el manido “VIGO NO”. Si en Sevilla sacó el mensaje RAW (crudo) y ahora VGN (vegano), supongo que nos irá desgranando palabras en los sucesivos conciertos y parece que tienen que ver con su modo de vida alimenticio. Me gusta, me siento muy cercana a él en cuanto al abordaje alternativo de ciertos temas y me gusta que comparta su experiencia en este sentido y lo reivindique. Siguió con “Todos lo haremos mejor en el futuro” otra que no había escuchado

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en directo y aún hoy sigo tarareando, muy buena versión, mejor que la original de Helville. Le siguió otra de Licenciado, “El Solitario” una de las canciones preferidas de mi amiga, que para mi sonó impecable, veníamos comentando en el coche que ese ritmillo estilo “reggaetton” que tiene mola … y que teníamos que hacérnoslo ver. Después “La señorita hermafrodita”, es una canción que me gusta bastante y me dejó fría, no me acaba de convencer la versión. Momentazo de la noche con “El extranjero”, el primer subidón del concierto, la gente en pie, todos bailando, saltando, dando palmas. Lujazo total. Después “Ódiame”, correcta, quizás la que menos me gustó de las nuevas. Enrique estuvo recibiendo regalitos toda la noche, rosas, collares, colgantes, un sombrero… siempre amable, sonriente y agradeciendo los gestos, sin embargo me dio la sensación de que estaba en otro lugar, a nivel conexión con el público, amable y correcto, profesional, pero no entregado como otras veces. “El anzuelo”, me gustó muchísimo la versión, comienzo impactante, mucho ritmo, parecida a la de Gran Rex pero mejor, no la había escuchado en directo y mola muchísimo, le da otro aire al tema. Siguió con “No me llames cariño” que personalmente me sobra en concierto. “Bujías para el dolor”, bien, es un tema contundente, “Sácame de aquí” me cansa bastante ya. Este tramo del concierto fue de los que él no estuvo conectado, y aunque correcto, para mi le faltó emoción. El siguiente tramo de concierto fue de lo mejor. “Los habitantes”, muy bien, de mis preferidas de Las Consecuencias, apoteosis de guitarras al final. “Que tengas suertecita” me arrancó de nuevo del asiento (soy de las “a favor” de la suertecita), me da un buen rollismo tremendo esta canción, es un tema que a él le gusta, lo disfruta y lo transmite. Luego “El día de mi suerte”, siguió el subidón aunque a Enrique le cuesta la letra, además del ritmo acelerado, es complicada de cantar. “De todo el mundo”, temazo, preciosa. Y luego el momentazo de la noche. Cuando anunció al invitado estaba cantado quien iba a ser, salió Ivan Ferreiro entre aplausos y vítores, “el gallego universal” como le dijo Bunbury, el auditorio en pie, nos volvimos locos. Se plantaron un besazo en los morros y se vió el cariño que se tienen. Como decimos por aquí, ¡qué riquiños!. Cantaron “Sí” y la gozamos y la gozaron, la cara de satisfacción de Enrique digna de ver. Iván se marcó sus típicos bailes, quedó muy fresca, espontánea. Uno de los mejores momentos del concierto, sin duda, sobre todo por la sorpresa. Siguió “El hombre delgado que no flaqueará jamás” que es una canción que directamente no me ha gustado nunca y es la primera vez que me fascina en directo, impresionante. Momentazo sensual de Bunbury al final, me encantó verlo de cerca, presenciar esos momentos de entrega y éxtasis total, cada gesto. Se fueron para volver con “Irremediablemente cotidiano” e “Infinito”, y otro de los momentazos para mí con “Ánimas, que no amanezca” suena genial, te invita a bailar y a cantar. Echo de menos un toque más mariachi en esta canción, pero de acuerdo al carácter que impregna el disco está claro que está perfecta como está. Me acordé mucho de mi hijo Javi aquí, es su preferida y la cantamos por las mañanas a voz en grito “…y quiero estar en los brazos del amor del alma míaaaaaaaaa”. Se volvieron a ir para acabar el concierto con un final que no me gustó, porque me dio bajón. Pensé que iban a tocar “Iberia sumergida” después del speech de Enrique y su “que cada uno aporte lo que sepa”, pero no, fue “Nunca se convence del todo a nadie de nada” que también venía al hilo de lo que nos estaba contando y que es un tema que me da bajón, nooooooo. Nos animó a decir “lo que nos saliese de los cojones”“ y mi amiga y yo gritamos “… y de los ovarios” al mismo tiempo. No se olvide usté del poder femenino. Cerró con el ya clásico “… Y al final”, que no disfrutas del todo porque en ese momento ya sabes que es el final del concierto. Que cambie de final por favor. Lo lleva haciendo igual muchísimos años y sin apenas variación de la versión.

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Al final mi amiga le pidió el set list a Robert y él encantador nos lo despegó y nos lo dio. ¡Más majo que las pesetas!. Se pueden ver con asterisco los tres temas que han sido diferentes respecto al de Sevilla. Y sólo me queda pedir por favor que se deje ver más por el norte de España, ¡¡que nos tiene abandonaditos!!, y si puede ser que venga en fin de semana, para poder desplazarnos con calma, llevar a la gente menuda y disfrutar con el pre y el postconcierto.

Foto: pequenayjavi

En general me pareció un concierto muy bueno a nivel musical, aunque me supo a poco, poquísimo. Me admira la profesionalidad de Enrique y su directo es impecable, es un monstruo. Me hubiese gustado escuchar más temas de Licenciado Cantinas porque es un disco que me ha enamorado y creo que en directo gana todavía más. Cuando pienso que es imposible que me vuelva a sorprender con un trabajo nuevo, lo consigue, siempre lo consigue. Es la “magia Bunbury”. Crónica: pequenayjavi

Foto: pequenayjavi

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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CONCIERTO CARO PERO BUENO Bueno, pues ya de vuelta en Santiago después del concierto de Vigo. Me ha parecido un buen concierto, me ha gustado, aunque en mi opinión se le pueden poner unos cuantos peros. El auditorio es de un estilo bastante moderno, con una distribución bastante acogedora que deja el espacio necesario en las butacas y entre las filas para no tener sensación de agobio, también tiene una inclinación bastante notable que hace que la visibilidad sea muy buena. Al ser un concierto con asientos reservados no fueron necesarias colas ni esperas ni nada (en mi caso tampoco las iba a haber, vamos). Llegamos a las 20.40, entramos con rapidez y ocupamos nuestros asientos que estaban en la fila 16, un poco por encima de la altura de la cabeza de los que estaban en el escenario. El auditorio tiene una numeración un tanto extraña, no tiene pasillo central y el número 1 está en medio de las filas. Nosotros teníamos el número 1 y 3, así que muy centrados y con muy buena visibilidad. El concierto empezó bastante puntual, con unos diez minutos de retraso como mucho, salió la banda y empezaron con "El mar, el cielo y tú" como intro, una canción que me parece muy buena como intro (de hecho me parece de lo mejor del Licenciado), una vez terminada la canción salió Bunbury al escenario y sonó "Llévame" (en directo se deja escuchar, pero vamos, que no aporta gran cosa). A continuación sonó "Todos lo haremos mejor en el futuro", una de las diferencias con el concierto de Sevilla, en mi opinión les quedó muy bien, me parece una gran canción para el directo. Después otra de Licenciado Cantinas, igual que en Sevilla fue "El Solitario", en directo todo es más llevadero pero me sigue pareciendo una canción insulsa del todo, no me pareció que despertara mucha emoción en el público, creo que fue antes del inicio de esta canción o quizá fue al acabar, que el público le cantó a Bunbury "ponte el sombrero, Enrique ponte el sombrero", él hizo un gesto como de "no es mala idea" y más tarde se lo pondría en un par de canciones. Sonó después "La señorita hermafrodita" en su nueva versión, suena mucho menos espídica que la original, sin embargo el efecto rítmico entre la batería y los instrumentos le dan un groove muy insinuante; Bunbury la canta muy parecida a la original. Llegó entonces el primer gran hit de la noche, sonó "El Extranjero" y nada más empezar todo el auditorio se puso en pie, en sí esta canción es un temazo y en directo es uno de los momentos álgidos. Suena a continuación el single "Ódiame" que la gente sigue y corea bastante. Bunbury se pone el sombrero y empieza a sonar "No me llames cariño", personalmente me dejó un poco frío esta canción, me recordó a cuando Queen tocaban en directo "Get down make love", un momento que entre la canción, las luces y la instrumentación musical generan una especie de trance "psicodélico" pero a mí me deja bastante expectante e indiferente, no acaba de llegarme. Y ahora es momento de bailar, "vamos pa´lla" PUM PUM PUM... empieza "El anzuelo" en su versión pastillera, que oye, el ritmillo que le ponen está genial y anima mucho, pero para mi le resta muchísimo espíritu a la canción, casi mejor haber hecho otra canción con esa música, que como digo es muy animada y mola mucho. "Bujías para el dolor", "Sácame de aquí" y "Los habitantes", un gran trío para la mitad del concierto, especialmente “Los habitantes” sonó muy bien, muy bien Jordi Mena con el riff y con el sólo. "Que tengas suertecita" ya... mmm... ya... en su versión original era discutible, es

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Foto: CenizasEnElAire

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esta me parece vacía. Una canción que sobrevive gira tras gira y no se muy bien por qué. La gente la coreó bastante y cuando Bunbury azuzaba al público este respondía, igual por eso él piensa que la canción mola una y otra vez o vete tú a saber. Para seguir con cosas que podrían ser otras empezó "El día de mi suerte", así que aproveché a salir corriendo al baño para no perderme después alguna canción de la buenas, que tema más horrible por Dios, Bisbal bendeciría esta canción. Luego sonó la canción de la noche, y la de muchas noches supongo: "De todo el mundo", me parece una canción con mucha emoción y en directo se reflejó toda esa emoción, tiene un equilibrio entre contención e intensidad muy muy fuerte. Para mí sin duda fue el momento de la noche. Entonces pusieron un pie de micro cerca del de Enrique y caí en la cuenta de que estábamos en Vigo y que si ese pie estaba ahí era muy posible que fuera para Iván Ferreiro y efectivamente era para él que salió a cantar en "Sí". Mano a mano con Bunbury, los típicos movimientos de Iván y una interpretación más que correcta del tema por parte de Ferreiro, cerca del final trastabilló con la letra, se ve que no se la sabía muy bien. Llega el primer cierra con presentación de la banda y "El hombre delgado que no flaqueará jamás". Vuelvenpara tocar "Irremediablemente cotidiano", "Infinito" (otro de los hits de la noche y donde la gente se viene arriba) y "Ánimas, que no amanezcas", que me parece un buen tema para el directo, rápida y con fuerza, anima mucho a la gente y es un buen segundo cierre.

Foto: CenizasEnElAire

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Volvió Bunbury y nos soltó la parrafada acerca de que se pide mucho a los artistas que no digan lo que piensan, pero que él cree que todo el mundo, de todas las profesiones debería decir lo que piensa etc etc y acabó diciendo "que cada uno aporte buenamente lo que pueda". Yo creí que esto era la entrada perfecta para “Iberia Sumergida”... pero no, empezó a sonar "Nunca se convence del todo a nadie de nada" y justo enlazada con ésta, con el último toque empezó a sonar el piano de "... Y al final". "Nunca se convence..." es bastante criticada por aquí, pero


a mí me parece una canción muy bonita y en la versión que la están haciendo más, me parece bastante intensa. El cierre con estas dos canciones enlazadas me pareció muy bueno, muy calmado eso sí, no es un final explosivo, pero es un final muy bonito y tal y como dijo Cohen en su discurso de los premios Principe Felipe "Si uno tiene que expresar la gran derrota que nos espera a todos, debe hacerlo dentro de los estrictos cánones de dignidad y la belleza". A la espera de un tercer concierto para confirmar, parece ser que los conciertos van a ser muy parecidos, igual con tres posiciones que varíen de concierto a concierto. Han vuelto a sonar 22 canciones, casi dos horas de concierto, aunque para ser un artista del nivel que es Bunbury creo que le faltan cinco o seis canciones. Me soprendió gratamente el escenario, no era nada del otro miércoles, pero contando con lo que suele llevar Bunbury me pareció interesante. Es una cosa sencilla, pero las columnas que se iluminan por dentro y sobre todo el telón blanco del fondo que es iluminado con distintos colores crean un efecto muy bueno. Además los focos distribuidos en las "vigas" colgantes realizan unos efectos de iluminación muy bueno. Ya digo que no es nada superespectacular, pero sí me parece un paso adelante y un trabajo bien hecho. Me llamó la atención también que tocara las mismas canciones del Licenciado Cantinas que en Sevilla, que no variara ninguna, se supone que está presentando este disco con lo cual es raro que no las varíe. En todo caso creo que Bunbury es muy consciente de la situación, en el concierto de Vigo comentó una vez que venía a presentar algunas canciones de Licenciado Cantinas, pero una vez y no le dio más vueltas. De las seis canciones que tocó nuevas despachó tres en las cuatro primeras canciones y las otras tres muy espaciadas en el resto del concierto. Creo que es muy consciente de que este disco es su capricho y lo ha llevado a cabo, pero que no es un disco que haya llegado de verdad a la gente. Finalmente acabo diciendo que el concierto ha estado bien y me ha gustado, pero para 40€ (más 3,60€ gracias a Ticketmaster), tocar dos horas escasas y con un escenario bastante sencillo, me parece bastante caro, pero bueno, como ha dicho la amiga que fue conmigo al concierto "Es que Bunbury se lo puede permitir" y es verdad, las entradas estaban agotadas desde hace bastante tiempo y cada día tiene más tirón así que... en todo caso a él que le mola ser tan guay y que tanto "quiere" a su público, si se cotiza tanto podía dar un poquito más. A ver si aún está en fase de recuperación de la faringitis y a los que vayáis a los próximos conciertos tenéis más suerte. Crónica: Luis_Saez

GENIAL EL CONCIERTO Me ha parecido genial el concierto. Bunbury ha estado radiante con toda su banda. De la misma forma que en el concierto de HellVille De luxe de A Coruña salí muy decepcionado, en éste no ha sido así. La sorpresa de Iván estuvo genial. Como única pega, que se ha hecho algo corto. 2 horas clavadas. El público muy, muy entregado y con muy buen ambiente. ¡Genial! Crónica: haleboop

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GRAN CONCIERTO EN ZARAGOZA Como ya anticipé a algunos allegados, daba igual que las escuchas del disco en mi casa hubiesen resultado algo sosas, en cuanto viese al artista en directo se me caería la baba, como siempre y así fue “lléeeeeeeeeeevame oooooh lléeeeeeeeeevame”, “¡¡pronto llegará!! ¡plas plas! el día de mi suerte ¡plas plas!”... Es el más grande... ¿el más grande? un momento, la verdad es que hay 4 señores o mejor dicho 3 señores y una señorita que "parece" que le hacen algo de sombra, porque el mismísimo Enrique se debería quitar el sombrero delante de estos 4 de la foto. Estos sí que son grandes.

Foto: Heraldo de Aragón

Llegué a Zaragoza minutos antes de la apertura de puertas y podía haber visto el concierto desde una tercera fila o algo así, pero entre el cansancio acumulado de un día de curro y el viaje, los nervios y la proyección del corto decidí verlo tranquilamente sentado en grada. Bueno, pues desde ahí se veían una y otra vez 4 brazos levantados, a veces solo 4 en todo el pabellón, los mismos 4. ¡Sois los mejores, cojones! Por cierto, al final nos perdimos porque pasé a la zona "prohibida" a llevarme un estupendo cartelote del concierto:

Foto: Gallegold

Por lo demás, lo dicho y redicho por ahí, conciertazo del maño, a mi tampoco me gustó mucho la versión de “El tiempo de las cerezas”, pero sí que me gustaron, “No me llames cariño” y “El anzuelo”. Espero que en Madrid también toque “San Cosme y San Damián”, como la toque... Crónica: Gallegold

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LICENCIADO EN CANTINAS, ESCENARIOS Y ROCK’N’ROLL Vuelve el estudiante a Zaragoza. Vuelve licenciado en cantinas, escenarios y rock’n’roll. Vuelve aproximadamente un año después de su último concierto en la ciudad inmortal, que además es su ciudad natal. Concretamente, trece meses después.

Foto:ECDS

Podríamos cantar aquello de “ya somos más viejos y sinceros”, pero no. Que nadie espere trucos de viejo héroe renegado. Porque Bunbury es un explorador solitario, y sólo exhibe logros conseguidos fuera de su antiguo grupo. Porque puede perder la brújula y el mapa, pero nunca el sentido de la orientación. Y sus coordenadas lo sitúan ahora en América. Allí se siente en casa, repite desde hace años. Vuelve Bunbury a Zaragoza. Vuelve vestido con un espectacular traje oscuro adornado con llamas rojas. Tratándose de él no llama la atención. Vuelve con su vieja nueva banda, Los Santos Inocentes, a la que se ha unido en esta gira un percusionista. Vuelve y pide ser odiado por su público: desde el primer single de su nuevo disco o desde un repertorio de concierto despojado de grandes éxitos. Pero su público no podría odiarle aunque se lo propusiera, de la misma manera que él no podría permanecer apático en un concierto aunque se lo propusiera.

Foto:ECDS

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Y desde que Enrique pisa el escenario en los últimos compases de la instrumental “El mar, el cielo y tú”, el abarrotado pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza se convierte en un delirio. Dos horas de concierto en las que Bunbury presenta su versión 2012, que no es totalmente novedosa, sino que incide en líneas ya apuntadas anteriormente: un mestizaje entre el rock’n’roll y distintos géneros y sonidos propios del folclore panamericano. O sea, lo que vulgarmente conocemos como “rock latino”, en el mejor sentido de la palabra.

Foto:ECDS

Predominan por tanto los temas de los discos que ya apuntaban hacia ese terreno, especialmente El viaje a ninguna parte. En cualquier caso, pocas concesiones a la nostalgia y ningún rescate de Héroes del silencio, la banda que todo el mundo recuerda pero a la que casi nadie echa de menos. Canciones como “Ódiame”, “Infinito”, “Sí” o “El extranjero” consiguen enardecer a un público que sabe que seguir a Bunbury no siempre es tarea fácil, pero al final tiene recompensa. Y llega precisamente “… Y al final”, la ranchera coheniana encargada de cerrar tantos y tantos conciertos. Parece que todo ha terminado. Los músicos se abrazan, saludan y se retiran al camerino. Pero antes de abandonar el escenario, Enrique los para, como si de repente recordara que el de esta noche no es un concierto más. Hoy toca en casa. Hablan entre ellos y vuelven a empuñar sus instrumentos. “Una más y dejamos de joder”, son las palabras que preceden a una desconcertante versión de “El tiempo de las cerezas”, posiblemente la pieza más extraña de toda la velada. Unos se alegran de que los conciertos sean tan sorprendentes. Otros preferirían algo más convencional. “No ha tocado Lady Blue”, comenta un joven de pelo largo. “Ni Apuesta por el rock’n’roll”, responde su amigo. Mientras tanto, Bunbury y su banda ya están de camino hacia el próximo concierto. Llegarán más giras. Otras canciones. Nuevos sonidos. Todos tendrán su oportunidad. Todos lo haremos mejor en el futuro. Crónica: El Coleccionista de Sonidos / Las Gafas de Mike

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CUANDO BUNBURY CASI FUE PROFETA EN SU TIERRA Volvía Bunbury a Zaragoza, un año después de su última visita, creando gran expectación. Un Príncipe Felipe lleno hasta la bandera esperaba al cantante, que presentaba Licenciado Cantinas, su última obra en la que reivindica la figura del intérprete. Y, por si había alguna duda, quedó patente que en esta faceta el aragonés es insuperable. Sobre el tablado, Bunbury crece, se magnifica. La puesta en escena, sus exageradas gesticulaciones y su impecable interpretación pueden llegar a resultar hipnóticos. Desde su entrada en el escenario, con “Llévame”, acaparó miles de miradas fijas, tantas como había en el pabellón. Los Santos Inocentes, la banda que le acompaña desde 2008, se mueven al ritmo que impone, que con tres chasquidos marca el inicio de una canción, o reclama más intensidad lanzando golpes al aire. Una mirada al pasado puso en caliente a los presentes, que corearon al máximo los clásicos “El Extranjero” y “La Señorita Hermafrodita”, adaptada al nuevo sonido de la gira, con un estilo rock & blues, muy vaquera. Para dotar de este aire americano al repertorio, no ha escatimado en recursos. Contrabajo, banjo, bongos, acordeón y más instrumentos al servicio del artista. Artista con mayúsculas, porque no hay otro modo de definir a alguien que su sola presencia es capaz de llenar el escenario, que no da respiro a sus coreografías, y que crea una conexión casi mística con su público desde que pisa el escenario. “Ódiame”, el single del nuevo disco, también fue una de las más coreadas, que dio paso a una de esas canciones para acérrimos como es “El Anzuelo”, un medio tiempo de El viaje a ninguna parte (2004) que en su día pasó sin pena ni gloria, pero que es dinamita en directo. Es complicado poder adivinar el setlist de un concierto del zaragozano. Prepara unas 60 canciones para cada gira, y se esmera en ofrecer un recital distinto cada día, y poniendo cuidado en no repetirse en la misma ciudad. “Bujías para el dolor”, la gran ausente del concierto de 2011, puso al público de nuevo en pie, para volverlo a hipnotizar con la preciosa “De Todo el Mundo”. Con “Sí”, uno de los más aplaudidos, Bunbury tenía al público en su mano, y no parecía dispuesto a soltarlo. Aunque terminaría por abrir la palma. Empezó por “Cosas Olvidadas”, que bajó la intensidad, y continuó en los bises, con esa versión blues de “Infinito” y un nuevo amago de fuga, que trajo un discurso del cantante sobre la situación actual, la política, la crisis y el derecho de los artistas a expresar su opinión, que terminó con un “que cada uno aporte lo que sepa” que hacía presagiar el tema de Héroes del Silencio “Iberia Sumergida”, como el año anterior, pero que resultó ser el vals “… Y al final”. Todo el Príncipe Felipe estaba esperando “Apuesta por el Rock & Roll”, fija en su repertorio desde que inició su carrera en solitario, pero el cantante huyó del morbo y finalizó con una sensacional versión de “El tiempo de las cerezas”, de su disco más desconocido, que resultó tan sorprendente como inapropiada para echar el telón. Estos patinazos finales mancharon un concierto impecable, que bien podría haber resultado de cátedra. Mediante Bunbury actúa, aleja la posibilidad de reunión de Héroes. Basta verlo en el escenario con su nuevo repertorio para darse cuenta. Parece invencible. Pero el obstinado mensaje que lanza obviando de nuevo las canciones de su ex grupo dejó descontento a su público, que añoraba un final como el de 2011 con “La chispa adecuada”, o simplemente “Apuesta por el R&R”, compuesta además por paisanos suyos. También se echó en falta algún guiño de Bunbury a su tierra, alguna sorpresa, pero, profesional como pocos, el aragonés no concede privilegios. Pese a estos detalles, el show fue muy bueno, muy caliente por momentos, con un público entregado y un artista excepcional, en plena forma y con aún mucho que decir. Crónica:Tomás Catalán

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LICENCIATURA ESPAÑOLA Mi primer viaje al Viejo continente, 9.000 Km de viaje y casi 15 horas de vuelo y una hora en tren no impidieron de gozar de mi segundo concierto (después de Miami – 01/12/11) de esta gira de Licenciado Cantinas. Al llegar a Zaragoza, mi amigo Dave (compañero de Las Consecuencias USA Tour) me está esperando en la estación de trenes y me encuentra después de una perdida de turista sin rumbo por parte mía. Enseguida nos desplazamos al Pabellón donde el resto de los “Licenciados” (José, Irene y David) han tenido que pasar muchas horas de frío y viento para poder estar en primera fila. Más tarde se integran los Licenciados Andaluces (Elena y Antonio). Finalmente entramos, todos a mil por hora para poder estar lo más cercano al escenario. Exactamente a las 19.30 se produce el estreno mundial de Licenciado Cantinas: The Movie excelente musical, historia y dirección por parte de Alexis Morante y Bunbury. Una hora de espera y comienzan los primeros acordes de “El mar, el cielo y tú” por parte de Los Santos Inocentes, inmediatamente el ingreso de Bunbury al escenario con ovación incluída, nos deleita con “Llévame”, al igual que “El solitario”, “Ódiame” que fue coreada de principio a fin, “Ánimas, que no amanezca” , “El día de mi suerte” de los boricuas Héctor Lavoe y Willie Colón y el fabuloso tango “Cosas olvidadas” fueron parte de la presentación de canciones del nuevo disco. En un inicio del concierto el público zaragozano muy frío, probablemente la nueva versión de “El anzuelo” fue la mecha que prendió a los asistentes que junto a “La Señorita hermafrodita”, “No me llames cariño”, “Que tengas suertecita” fueron las afortunadas de El viaje a ninguna parte en sonar. “Bujías para el dolor”, “De todo el mundo” que marcó una pausa al ya agitado ambiente viviéndose en el recinto, “Los habitantes” y “El hombre delgado que no flaqueará jamás” que sirvió para que el maño realizará la primer pausa en el concierto.

Foto: Jean-Paul Orellana

Foto: Jean-Paul Orellana

Foto: Jean-Paul Orellana

Del álbum Pequeño: “El Extranjero” con una ovación total del Pabellón, “Sácame de aquí” todo un clásico en los conciertos de Bunbury, “Sí” que fue una de las más vividas y cantadas por todos los que asistimos al igual que “Infinito”, “… Y al final” era con la que finalizaba el segundo bis o con la que creeríamos finalizaría el concierto. Cabe mencionar que tuvo un momento para dirigirse a todos los que estábamos presentes esa noche en los que mencionaba que “Todo se esta yendo al carajo” y que no son tan malas noticias… era la intro para “Nunca se convence del todo a nadie de nada”. “Ahora” que fue la tercera canción interpretada durante la noche – una sorpresa al menos para mí- y “El tiempo de las cerezas” con la que culminó una noche perfecta, con una linda despedida por parte de Enrique junto al resto de la banda en forma de agradecimiento hacia su tierra. En cuanto a mi, me quedo con uno de sus mejores conciertos, valió la pena un viaje tan largo… y prepararme para mañana conocer la mítica “Estación del Silencio” y tomar carretera para Barcelona y ver mi segundo concierto de los seis previstos: Barcelona 21, Madrid 1, 3,4,5 de Febrero… Crónica: Jean-Paul Orellana / hdshn

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UNO DE LOS MEJORES DE LA GIRA El lunes 16 después de un agradable fin de semana sevillano, volvimos a la carretera para volver a Valencia, donde había dejado a buen recaudo mi New Beetle. La primera tanda de ola de frío nos azotaba y el frío se había apoderado de la parte sur de la península pero no eran tampoco buenas las previsiones para la costa mediterránea. A medida que íbamos ascendiendo por el “mapa” el granizo, la lluvia iban haciendo acto de presencia. Nuestra siguiente parada “Cantinera” era Zaragoza en tan solo 4 días. Después de unos días de descanso y de lavadoras, el 19 nos pusimos en marcha nuevamente para seguir con la Licenciatura. A Zaragoza llegamos a mediodía y también a mesa puesta, David e Irene nos estaban ya esperando con una botella de Málaga Virgen del fin de semana anterior. Entre vermouths y gin-tonics, benditos gin-tonics, se nos echó encima la tarde noche y nos fuimos para el centro para hacernos unas partidas de billar y unos tattoes. La velada que nos esperaba esta vez era en un tatami japonés. Risas y más risas, además del bautismo de uno de nuestros smartphones en plena cubitera del vino blanco... por mucho arroz que le pusimos para que absorbiera la humedad, ésta era demasiada y al día siguiente fuimos de funeral telefónico. Llegó el día 20, día en que otro Licenciado, Jean Paul, se unía a nuestro grupo particular via Honduras y nuestros anfitriones sevillanos, Elena y Antonio. Si éramos pocos, ya con 3 más la íbamos a liar. Mission Accomplished. Primera fila en el importante concierto y uno de los mejores de la gira por “Hispanistán”. Una pantalla gigante colgada del escenario calentaba motores con la presentación del mediometraje de Alexis Morante, Licenciado Cantinas. Aplausos durante la presentación mientras todo el pabellón iba cantando las canciones incluidas en él. Del set-list destaco nuevamente “El Mar, El Cielo y Tú” con su inseparable “Llévame”, “Ahora”, “El Solitario” donde Enrique agradeció a nuestro gritos de: “Hoy tienes que darlo todo” con un thumbs up justo antes de interpretarla. Llegó el himno casi involuntario de “El extranjero” y el pabellón se vino arriba. Resalto la interpretación de “El Anzuelo”, “Bujías para el dolor”, “Ánimas, que no amanezca”, “El día de mi suerte”. Del primer bis, “Cosas Olvidadas” y la potentísima “Los Habitantes”. Un concierto en el que se notaba la comodidad y la maestría expuesta desde el escenario de todos ellos. Nuestra sorpresa fue al revisar las primeras notas de prensa y artículos en Heraldo de Aragón y Periódico de Aragón, los fotógrafos acreditados para las primeras canciones del concierto habían elegido las fotografías de las ediciones digitales y en papel en donde salíamos retratados. Un grato recuerdo. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Dave Iturbe

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UN DIEZ ENRIQUE Me ha encantado el concierto, espectacular. La verdad es que a mi el disco no me convence salvo cuatro canciones que son las que tocó ayer, pero son canciones también que ganan mucho más en directo que en el disco. Un diez Enrique. Foto: Dave Iturbe

Por cierton en el concierto de Las Consecuencias en el mismo recinto la gradas de arriba estaban abiertas y llenas, ayer estaban cerradas, había menos gente, ¿será por lo caro de las entradas?, ¿o Bunbury tiene menos tirón o menos promoción?. Crónica: josian73

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

EL CONCIERTO ESTUVO DE COJONES El concierto estuvo de cojones, pero por pedir, pues “Apuesta por el rock and roll”, “Alicia”, algún tema de Héroes, “El tiempo de las cerezas” en su versión buena. “Enganchado a ti”, “Lady blue”, bueno ¿para cuándo un set-list con los mejores temas que tiene...?. El concierto fue una pasada hay que decirlo, sí, es un subidón “El extranjero” e “Infinito”, unos clásicos. “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, “La señorita hermafrodita”, “Los habitantes” y “Bujías para el dolor” es rock del que siempre podría aparecer más. “De todo el mundo” y “… Y al final” se agradecen también. Del nuevo disco “Ódiame”, “El solitario”, “El día de mi suerte” son muy buenas. Así que el show hay que verlo y de este nuevo personaje que ha creado Bunbury con el licenciado hay que darle una oportunidad, parece muy bueno y podrá ser mejor. Crónica: yetifofo

Foto: Dave Iturbe

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NO FUE EL MEJOR CONCIERTO DEL MAÑO PERO TAMPOCO EL PEOR Hacer conciertos redondos, ser un animal escénico y no tener miedo al cambio sean cuales sean las circunstancias tiene un pero: el listón está siempre tan alto que es fácil no alcanzarlo muchas veces. En la vuelta de Bunbury a Zaragoza pienso que el listón se rozó en contadas ocasiones. Esto quizás se deba al poco espacio de tiempo entre visita y visita o a la sobreinformación que tiene el abajo firmante. No pasa nada, el concierto era totalmente disfrutable y así se hizo, claro, todo dependerá del cristal con el qué miremos, de ahí que algunos rostros de los siete mil que había en el Príncipe Felipe (qué miedo me da escribir ese nombre en estos días) estuvieran exultantes y otros totalmente pasivos cual acera de un pueblo fantasma. Con algunos problemas de sonido comenzaron Los Santos Inocentes a presentar al Licenciado Cantinas con “El mar, el cielo y tú”. Se nota que los chicos han aprovechado su estancia en las Américas y han venido con regalos en forma de instrumentos de calidad. Rebenaque y Gacías, éste último apoyado por el percusionista Quino Béjar, siguen llevando el timón de la banda y Jordi Mena se perfila como el alma máter del proyecto. Bunbury enfundado en llamas y recordando cada vez más a Chris Isaak (no se me asusten que hablo de vestuario) está en un óptimo estado de forma y de felicidad, hecho que le hace afrontar con calma cada concierto. Se ha perdido garra pero se ha ganado voz. Canciones como “Llévame”, “El día de mi suerte”, “El Solitario”, “Ánimas que no amanezca” o “Cosas olvidadas” satisficieron a los amantes del Licenciado Cantinas. “De todo el mundo” sonó a clásico. “Sí”, ”Infinito” y “Sácame de aquí” aguantan los años con nueva cara de pintura. Ahora” y “El anzuelo” (¡ay Enrique! cuánto te gusta “I ain’t hidding” de The Black Crowes) fueron claves en la noche de ayer. Resumiendo, dos horas de Bunbury con Los Santos Inocentes, no fue el mejor concierto que he presenciado del maño pero tampoco el peor, son muchos y hay que tener la mente abierta. La banda se despidió de Zaragoza (volverán) con una descafeinada versión de “El tiempo de las cerezas” y cada mochuelo se fue a su olivo; los estudiantes a sus casas, los cantineros a llorar sus penas, los matrimonios a intentar fecundarse y servidor, apenado, huyó maldiciendo al mundo y al futuro internauta que nos espera. Crónica: choleitor / Diego Stabilito

Foto: Laguiago

Foto: Aragón Musical

Foto: Aragón Musical

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EL FLAMEANTE TRAJE QUE ME LLEVÓ A RECORRER 3000 KILÓMETROS Ya desde el primer momento me parecía una locura desplazarme desde Alemania, donde ahora estoy estudiando, tan sólo para ver un concierto de Enrique, pero la verdad, yo que siempre había renegado de no haber estado enganchado en giras anteriores por no conocerlo, ya que yo era demasiado joven, no iba a desaprovechar la oportunidad de tener una continuidad viéndolo a partir de ahora, primero fue en La Gira del milenio 2007 en Sevilla, después en Hellville de Tour en Granada en 2008 y con Las Consecuencias Tour 2010 en Málaga... y bueno, ahora tenía que hacer un poco de esfuerzo para verlo, ya que Enrique no iba a pasarse por Alemania como hacían en su momento con los Héroes (donde por cierto, todavía se siguen acordando mucho de ellos; suenan en garitos, en pubs e incluso en discotecas rockeras). El nuevo disco al principio no me había desagradado, la instrumentación y la producción me habían convencido, pero las canciones me parecían bastante vacías, y con el tiempo noté que no era un álbum de estudio demasiado sustancial en la carrera de Enrique, y que así pues, de esta forma no pasaría a ser un álbum demasiado recordado, en mi opinión ha sido un respiro creativo de composición para realizar un capricho, eso sí con un gran trabajo de producción notable, donde a Bunbury cada vez le está gustando más afianzarse. Así pues, de esta forma me convencí y compré mis billetes; llegaba el mismo día del concierto, con lo que recé para que no hubiera cancelaciones ni retrasos por el estilo, ya que aquí estamos a bajo cero y nevados todo el invierno. Afortunadamente con el Gran Rex y Licenciado Cantinas de fondo en mis cascos, no hubo ningún imprevisto y llegué a las 17:30. Por mí hubiera estado haciendo cola desde por la mañana, pero afortunadamente le pedí a Raquel, la chica a la que compré la entrada a través del foro, que me guardara un sitio (Raquel una chica increíble, gracias por todo). Llegué y me fui directo para el recinto, ya me crucé en el autobús con varias personas que iban al concierto, y no fue difícil llegar, cruzándonos con los Barrieros que aguardaban para entrar en el Palau Sant Jordi. A nosotros nos tocaba el Sant Jordi Club, un recinto más pequeño pero con mejor acústica, y yo incluso, me atrevería a decir, que mejor ambientado. En la cola fue bastante ameno compartir con la gente (no me acuerdo de los nombres de todos, pero gente ante la que me compraría un sombrero) impresiones de la gira, opiniones del estado de voz de Enrique, todo ello ambientándolo con la prueba de sonido (donde ya sonó “San Cosme y San Damián”, pero que no se estrenaría hasta el concierto de Valencia), bocadillos y cerveza. Entre tantas, sabía que Paula asistía al concierto y me hacía ilusión verla, ya que no la veía desde el Concierto en 3D, que fue donde nos conocimos, la busqué y la encontré; lo que no sabía es que nos íbamos a ver en tantas ocasiones. Por cierto, un placer tambien conocer a Babel79, que creo que acabó un poco harto de mí de tantas veces que nos acabamos viendo. Se abrieron las puertas y entré corriendo, como siempre me gusta hacer en todos lo conciertos a los que voy; y bueno, al final, acabé estando en primera fila enfrente del pie de calaveras rojas. Al principio ocupando mi sitio y conociendo a la gente con la que iba a compartir las siguientes tres horas y media, gente de puta madre, como siempre, la que asiste a los conciertos de Enrique es el público más simpático de todos los artistas y grupos a los que he ido, puede parecer una tontería pero es verdad, pienso que cada grupo tiene su onda y vibración en el público y el de Enrique es la hostia.

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Una vez acomodados, les pedí que me guardaran el sitio, fui al servicio y a beberme un par de cervezas, aproveché que vi a Carlos Ann para comentarle que me pareció de puta madre el homenaje que le hicieron a Panero y que a ver si se pasaban por Alemania a tocar, aunque fuese por garitos. Ya me dijo que lo veía difícil, pero bueno -pensaba que esa noche haría colaboración en el escenario, como había hecho Iván en Vigo; pero al final, no fue así- aproveché para ver el ambiente, hablar con gente, colar a alguna chica en el servio de chicos (con la cola que había en el de ellas), saludar a Paula de nuevo y ya incorporarme porque el concierto iba a empezar en breve. Una vez incorporado conocí a Marisa, la tour manager de Enrique, una chica super maja; y le comenté que había mucha gente que había venido de fuera a ver a Enrique, una pareja de italianos desde Italia y yo mismo desde Alemania. Ya dijo ella también que Enrique, a veces, no se da cuenta del público que tiene. A las 21:04 se apagaron las luces, y bueno, como era natural, salió la banda impoluta con sus intrumentos, yo grité un: "Robert, que elegante eres, coño" y empezó sonando esa introducción tan magnífica como es "El Mar, el Cielo y Tú", con esa guitarra tan acuñada con la que empieza, la banda bien distribuida y con el nuevo tripulante de Los Santos Inocentes (que viene para quedarse para los próximos discos) Quino Béjar, haciéndose notar. Tras ello, todo el público entregado para la salida de Enrique, cosa que no se hizo esperar y con el comienzo de "Llévame" apareció ese flameante traje con un tipo dentro bailando al ritmo de su banda, ese era el tipo que me había llevado a recorrer más de 3000 kilómetros, tiene cojones. El tema no es gran cosa pero bueno, en la interpretación de su nuevo álbum es bastante lógica (ya que en mi opinión no volveremos a ver en giras posteriores muchas canciones de Licenciado Cantinas, por no decir ninguna, ya que es un álbum diferente, por mucho que él no quiera tratarlo así). Un Enrique que se movía al ritmo de su banda totalmente coordinado en los temas del nuevo álbum, sabiéndose con una naturalidad impresionante la entrada y la salida de cada uno de ellos, incluso mucho mejor que las propias letras que él mismo debía interpretar (me sorprendió bastante el hecho que Enrique mirase mucho las letras en las pantallas, como ya habéis comentado por ahí, pero en bastantes además). Tras ello "Todos lo haremos mejor en el futuro", una canción recuperada del Hellville con ese tono de protesta que quiere reivindicar en esta gira (y en el próximo disco), ligeramente politizado, y que además adquiere los matices cantineros con la nueva revisión (al mas puro estilo Tom Waits, como calificaban este canción cuando salió el Hellville de Luxe), un tema que no me desagradó, pero que no conectó del todo. De hecho, ahí el público se empezó a enfriar cada vez más (a mi me gusta vivirlo con bastante intensidad, de hecho suele ser un coñazo importante para los que están a mi lado, ya que no paro de cantar, bailar y moverme emocionado; pues si hay alguien con el que conecto en energía, tanto en movimientos como en voz, ese es Enrique). Con ella, gestos de Enrique agradecido y mis primeros impulsos acompañados por los del público por alzar un "¡¡¡Enrique, Enrique, Enrique...!!!". Tras ello conectó el show con "El Solitario", canción obligada del nuevo disco, por captar la esencia del disco, y que según él, es de sus favoritas, en directo tambien está bien, la interpretación (una vez más mirando mucho las letras), y que la gente se sabía bastante. Así se cerró una canción cantinera para dar paso con el mismo espíritu "La Señorita Hermafrodita" esa canción que con el tiempo me acabó conquistando por su ritmo, a pesar de su nueva revisión, con esas subidas y bajadas es un clasicazo ya.

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Foto: José Luis García

Entonces tomó parte "El Extranjero", en el que no se puede comentar mucho más que es uno de los momentos de cualquier concierto de Bunbury, todo el mundo al unísono durante toda la canción, tras ello el single del nuevo disco, "Ódiame" a la que muchos odiamos pero que acabamos cantando por su pegadiza letra y su conversión cantinera, pero sin duda, una canción muy prescindible, que no tiene casi nada. Un pequeño parentésis de aplausos y agradecimientos, en el que Robert dejaba el contrabajo para armarse con su bajo preferido, y Enrique coge las maracas de calaveras y comienza otro tema de corte revolucionario con temática de acción social como es "BigBang" en una nueva revisión forzada por la introducción de la nueva percusión, pero que a mi personalmente, me flipa, esta canción es genial, y es un tema que refleja la energía del Radical Sonora con mucha fidelidad, el ¡Big... Baaaaaaaaaaanngg! final me empezó a dejar sin voz, pero la ocasión lo merecía.

Foto: José Luis García

Foto: José Luis García

Foto: José Luis García

Con ella se iniciaba un tridente de canciones que te hacen explotar: "No me llames Cariño" una canción que ha ido incorporando con Los Santos Inocentes y que es muy potente por su cadencia y latir, la energía demoledora que aleja la represión interna de la temática de la canción se deja sentir con la intensidad que pone Enrique en ella. Le siguió "Bujías para el dolor" sin el "UUU uu uuu" inicial como tanto hemos dicho, pero con el mismo código rockero que la hace tan fácilmente reconocible, la viví con toda la energía que pude animando a los de mi alrededor a que hicieran lo propio... aunque no lo conseguí demasiado. Prosiguió el show con los choques de baquetas de Ramón que iniciaron la interpretación al ritmo de los teclados de Jorge Rebenaque una de las mejores canciones de Licenciado Cantinas como es "Ánimas, que no amanezca", que no gusta demasiado a algunas personas que conocían esta canción desde que nació, al parecer algunos dicen que es un pequeño sacrilegio; yo sin embarago, sin conocer la original, me atrevo a decir que aporta algo al directo, al menos una

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pasión intensa. Tras ello, otro clásico que nunca falta en el repertorio de Enrique, junto con “El Extranjero” e “Infinito”, como es "Sácame de aquí", cosa que no me acaba de gustar; entiendo que para que la gente que va por primera vez a un concierto de Enrique, quiera escucharlas porque son canciones importantes y muy conocidas, el problema yo creo que reside es que al cantarlas en un show tras otro y de la misma forma (a diferencia de las otras dos “Sácame de Aquí” no ha tenido una revisión) produce un cierto agotamiento, aún así un temazo que invitaría a que renovase de alguna forma, aunque sea fallida. Les siguió la que, en mi opinión, es una canción que no debería haber alcanzado el status-quo de intocable como es "Que tengas suertecita", que en su momento fue single de El Viaje a ninguna Parte pero que no acabo de entender, una canción muy prescindible de la selección, al igual que la tan coreada "El día de mi suerte" con Álvaro Suite riéndose de los coros que ponía Jordi Mena, canción a la que no le veo la miga por ningún sitio, excepto en los teclados tan buenos y el acompañamiento en percusión, pero la canción adolece del mismo vacío por el que juzgo al disco. Ahora sí, sin pausa de la banda y con mayor seriedad pasan a interpretar, iniciándose así la "segunda mitad" del concierto una de las canciones que ya venimos comentando que es de las mejores composiciones y canciones que Enrique jamás haya hecho: "De todo el Mundo". Se abre paso como una confesión hecha al oído, con un ritmo in-crescendo que defiende la personalidad y la entrega de Bunbury como intérprete. Una de las canciones con las que me emocioné y que define a mi artista favorito, un voraz emprendedor de canciones. Tras esta sensación de enajenación que te deja la canción, al finalizar y cuando se desatan los aplausos, y a estas alturas de concierto, la sensación de haberme escapado a ver este concierto, siento que en realidad me da igual lo que toque, a mi ya me ha tocado y te tiras las horas que sea disfrutándolo a conciencia. Tras este momento cumbre, que ya muchos hemos destacado en muchas crónicas, suena "Sí" en la versión más antigua que tambien remite al ritmo cantinero de la gira. Una vez más podemos encontrar en corear esta canción el mejor arrojo de nuestra pasión desatada por reponder con afirmaciones, este mundo tan negativo por momentos, diciéndolo una vez y otra vez, por piedad, antes de cada cita, todos decimos ante la duda de que acabemos dándonos por vencido, un SÍ con mayúsculas. Con las canciones que ya llevamos y tras hora y veinte minutos de concierto es momento de presentar a la banda, "El Hombre delgado que no flaqueará jamás" es el vehículo perfecto para hacerlo, con ese tono de rock and roll tan justo y medido y con esos dos sólos de Álvaro y Jordi que ponen los pelos de punta. Magnífica para cerrar y empezar otra parte del concierto. Su momento de descanso, pero con el anunciado Bis que iba a empezar, encabezado por "Los Habitantes" un tema bueno, pero desacertado para comenzar después del descanso, pues es como si siguiese con la dinámica con la que lo había dejado. Pero aún así, la canción impecable, con un Jordi Mena (¿para qué añadirlo de nuevo?) magnífico, una gran músico que permanece a la sombra, pero cuyos registros son bastante buenos. Así, sin más, para la recta final, siguió "Cosas Olvidadas", esa canción con tono tanguero del Licenciado que no está mal, pero que sin duda, no tiene mucho que hacer más que por ahora, justificándola por ser la gira del nuevo disco, pero como tantas otras no las ubico en las próximas giras. El Bis se cerró con la incorporación del clasicazo "Infinito" que todos coreamos inmersos en la parodia del desamor que todos asumimos, es aparte del derrotismo que siempre encierra las canciones del maño, con una interpretación más desbordada y borrachuza que melancólica que cierra abandonando de nuevo el escenario.

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Empiezan las que ya sabíamos (por la estructura de la gira) que iban a ser las dos o tres últimas canciones del concierto, precedido del discurso de Bunbury, un tipo preocupado y peleón, que no se resiste a abdicar en su rol de tipo que no acepta lo que le den, que no acata las decisiones de los de "arriba" ni se deja llevar por la manipulación de medios de comunicación. Habló de los trolls de los foros, a lo que yo le grité: "¡Tu sí que eres un troll!". Con ello empezó "Nunca se convence del todo a nadie de nada", una canción para terminar los conciertos que no me desagrada y que responde a un medio tempo con lo que cerrar. Sin embargo, además de ser un final, un poco prematuro, hay otras canciones mucho mejores que cortan el aliento, que es lo que se pretende con este tipo de cierres. Y ya sabiendo que lo que nos llegaba no era más que el final, ese "… Y al final" con el que se cierran todas las historias de amor, desamor, melancolía, entrega, desarraigo, indignación, lucha, fe y esperanza que se forman en un concierto de Enrique, esos sentimientos de contención a veces, sobreactuación y pasión desmedida en otras, que nos hacen sentirnos tan identificados con él. Porque ya da igual que sea un concierto muy corto para su nivel, que no haya tocado tal o cual canción, a nosotros ya nos ha tocado de una forma más o menos brillante concierto tras concierto, ahora sólo es momento de redención a ritmo de vals. Momento de abrazarse a los seres que queremos, y de sentir con fuerza como estallan tus emociones, sentirme desconsolado en primera fila pero con un éxtasis de alegría total. La estructura de los conciertos creo que es buena, con la dinámica que tiene, pero como ya he dicho, Bunbury es un tipo que debería tocar dos horas y media como mínimo de concierto, por su número de discos, por su presencia en el escenario, y por su cada vez más, figura y leyenda en los escenarios. Enrique Bunbury con su personalidad, muestra que es el héroe musical de ya dos generaciones, porque ir a un concierto de Enrique te reanima como persona, porque sales rejuvenecido, bendecido, liberado de todos tus pecados, que son muchos, y rebosante de amor para regalar sin pedir nada a cambio. Como ya leí una vez en una crónica. En Barcelona, a lo mejor, un público un poco frío, que no animó del todo a Enrique, y viceversa, pero de todas formas, un buen concierto del maño, que desde primera fila toma otra dimensión, un disfrute inmenso por mi parte, con gente genial con la que lo compartí. Al finalizar el concierto nos cruzamos con un Morti un poco distante, que nos dijo que Bunbury nos estaba preparando para una nueva etapa musical en su carrera, que el concierto le había gustado y que no sabía que iba a ser de él y de su propia carrera. La gente se fue y el recinto se vació, siempre me llama la atención observar un recinto vacío después de un concierto, son como los restos de un naufragio de emociones. Todo el mundo me preguntaba al terminar si había merecido la pena un viaje tan largo con el concierto; yo la verdad es que si hice un viaje así es porque contaba con una garantía, y esa era la talla de un artista que nadie tiene en este país, la de un frontman entregado y coherente con su trayectoría, que sabe "comprometerse socialmente" aunque sea a través de su música e ir trazando con una línea maestra las etapas que va definiendo en su carrera musical. Así que ya hubiese sido mejor o peor este concierto, siempre hubiera merecido la pena. Crónica: martinez90

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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BUNBURY EN PLENA FORMA, EN DIRECTO LO DEMUESTRA

Foto: Iñaki Blanco

¿Dónde coño está el Sant Jordi Club? le preguntaba a Christian mientras bajábamos rodeando el Estadio Olímpico. Muchísima gente hacía el camino contrario, hacia el Palau Sant Jordi y yo no entendía nada. ¿No será en el Palau Sant Jordi? y Christian ladeaba la cabeza con un no rotundo. ¡Qué paciencia tiene este tío conmigo! me decía para mis adentros, y esta vez Christian afirmaba con su cabeza, ¿me habrá oído?. Todo era una incógnita esa noche fría. Y lo que son las cosas, hoy Enrique no tocaba en la sala grande, tocaba en la pequeña, el mejor frontman de este país, relegado a la sala pequeña por, nada mas y nada menos que El Barrio. Es curioso y enigmático este país, y no es que tenga nada contra El Barrio, pero Enrique es Enrique… Yo es que estoy mal acostumbrado, porque ver a Enrique en el Liceo (sus últimos conciertos fin de gira de Las Consecuencias fueron espectaculares) es demasiado bueno para que otro emplazamiento te guste, y de repente encontrarte en el Sant Jordi Club de pie y rodeado de gente tan extraña, porque no nos engañemos, la gente que va a los conciertos de pie, es extraña, sentados disimulan más, porque no se les ve, pero cuando ven el concierto de pie son extraños de verdad. O será que me estoy haciendo mayor… Estos seres extraños, pueden hacer que un concierto deseado se convierta en un mal trago. Entre estos seres, tenemos a la bajita, cabreada porque siempre se le pone un alto delante. Yo soy alto, y claro, como la bajita se ponga detrás no ve una mierda, yo lo entiendo, pero no tengo la culpa de que su madre la hiciera así, bajita. Si vendieran entradas de altos al 50 % yo la compraría y me quedaría detrás, pero no, pago lo mismo y me gusta verlo delante, así que lo siento. Después tenemos a la antítesis de la bajita, que es el alto, el más alto que yo, ese ve el concierto con los brazos en alto: a ver, pedazo capullo, no eres alto ya, pues los brazos pegaditos a las cartucheras, y no jodas a la bajita que encima se cabrea conmigo. Otro espécimen es el que graba todo el concierto en video, a ese lo llamaría yo el sacrificado, lo juro, yo lo he visto, y los conciertos de Enrique cortos no son, con una media de 2 horas, imagínate el dolor de brazos, porque la cámara no se mueve, pero ellos son capaces de las posturas mas inverosímiles, ¡ay! y no les toques, que se cogen un cabreo que te matarían, pero como no se pueden mover, pues tu te li-

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bras. Además yo me pregunto, al ser imposible mantenerse quieto al 100%, que si el ruido ambiental, que si los coros del público empobrecen el audio… ¿para qué coño quieres esa grabación? la cual, no vas a ver nunca porque se ve mal y se oye como una mierda. Yo, sigo sin entenderlo. Otros son los que cantan chillando como queriendo demostrarle a todo el mundo que se saben la letra. Yo, que me las sé, pues casi dejo que sea Enrique el que las cante, que para eso pago entrada, y claro que canto, pero como siguiendo la canción, no para que me oiga todo el mundo. Lo bueno de esta clase, es que normalmente no se saben todas, sino las conocidas y eso te hace descansar buena parte del concierto. También están los que después de pagar casi 40 eurazos se pasan hablando todo el concierto, del género tonto. A ver, no te saldría mas barato irte a un bar sin música y hablar y hablar, con 40 euros tienes como para seis rondas de cerveza. Pues no, se gastan la pasta en un concierto para joder al de al lado con sus conversaciones ansiolíticas. ¡Ah! y no se te ocurra sacar una cámara con un poco de réflex o que la gente vea que puedas hacer buenas fotos, porque te van a joder, el de delante que no se movía, le empezarán a entrar unos extraños espasmos siempre en dirección a donde tu enfocas, el de al lado te dará golpecitos sin importancia para que no puedas enfocar, y la bajita cabreada, que lleva detrás de ti todo el concierto, que canta a gritos las canciones que se sabe y cuando no se las sabe habla y habla, que va grabando el concierto con su móvil, ésa, te va a empujar y dar codazos simplemente porque haces fotos y te sabes las canciones que ella no conoce. A pesar de todo esto, el concierto estuvo muy bien, Enrique algo frío, por lo que oído por ahí, el concierto mas frío de la gira española, pero a pesar de ello hay que reconocer, que Enrique encima de un escenario es lo mejor que hay en directo en este país. Empezó el concierto con la instrumental “El mar, el cielo y tú” tal y como abre el disco Licenciado Cantinas, que presentaba en este directo. Continuó con “Llévame”, “Todos lo haremos mejor en el futuro”, primera novedad y siguió con una de las mejores canciones de este último disco “El solitario”. Yo tengo que decir que a la primera escucha del disco, que musicalmente es impecable, se te hace raro, no deja de ser un disco de versiones, muy filtrado por el embudo Bunbury, pero un disco de versiones. Pero es cuando ves el directo que lo entiendes y lo empiezas a saborear y se te convierte en un disco imprescindible, aunque para mi, le sobran varios temas.

Foto: Iñaki Blanco

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Foto: Iñaki Blanco

Siguió con una nueva versión de “La señorita hermafrodita”. La gente ya entusiasmada, que se entregó totalmente con “El extranjero”, canción en la que público y banda se funden en uno. Continuó con “Ódiame”, “Big-Bang”, gran versión, “No me llames cariño” y “Bujías para el dolor”, que sigue siendo aplastante. “Ánimas, que no amanezca”, otro gran tema de su último disco. “Sácame de aquí”, “Que tengas suertecita” y después se arrancó con “El día de mi suerte”, otra muy buena canción de este Licenciado Cantinas. Recuperando de Las Consecuencias, muy celebrado por el público, “De todo el mundo”, para después disfrutar con “Sí”, imprescindible en sus directos. Cerró este primer bloque con “El hombre delgado que no flaqueará jamás”. Volvió con “Los habitantes”, el precioso tango “Cosas olvidadas” y este segundo bloque lo cerró con “Infinito”, para poco después salir por última vez, con toda la pena del público a cantar las dos últimas: “Nunca se convence del todo a nadie de nada” e “…Y al final”. Enrique está en plena forma, lo demuestra su directo, sus ganas de hacer cosas diferentes, su valentía a la hora de afrontar nuevos y diferentes retos y con una banda, Los Santos Inocentes, que son garantía de espectáculo del primero al último. Gracias Enrique, otra vez, son muchos años siguiéndote y espero que sean muchos más… Y por favor, cierra esta gira otra vez en el Liceo, tu público y yo en concreto lo necesitamos. Crónica: Iñaki Blanco

BARCELONA, MUCHO PEOR QUE ZARAGOZA Para mi, lo mismo que ayer en Zaragoza pero ¡¡¡¡muuuuuuuucho PEOR!!!!. Si ayer lo disfruté como un enano hoy me ha parecido que era un concierto de puro trámite... Crónica: gorditi

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FRIALDAD EN LA CANTINA BARCELONESA Si en la pasada gira de Las Consecuencias fue Madrid la "marcada", de momento, para mi, este año es Barcelona. Y eso que en el 2010 tuvimos conciertazo en el Liceu, pero esta vez no ha sido así. Que se me entienda: para mi es fundamental que el público responda, es una comunión importantísima para que sea una noche fantástica y el sábado no lo viví así en la ciudad condal. Qué concierto más triste; Los Santos Inocentes dándolo todo, pero el propio Bunbury estuvo frío con la gente, en su manera de transmitir. Creo que o bien venía tocado de su tierra, de Zaragoza, que el concierto fue la noche anterior donde por lo que me contaron fue el conciertazo en lo que llevamos de gira (fijaos en la foto de todos abrazados al final, cuando eso ocurre ya sabéis porqué es, al menos para mi) o bien notando el ambiente, sintiendo esa frialdad él se contagió. Si hasta renegaron porque nos pusimos de pie en la grada. Dejo al margen el tema disco, que no está gustando, no ha "calado hondo" entre los seguidores españoles, porque en directo el disco gana y mucho, pero quizá ello sumado a los cambios en determinadas canciones -"El tiempo de las cerezas" sobre todo- e introducir canciones como "Todos lo haremos mejor en el futuro" o "Nunca se convence del todo a nadie de nada" enfrían más aún. Bunbury estuvo callado todo el concierto, breves "muchas gracias" enlazaban canción con canción. ¿Cuándo ha pasado eso?. La única vez que interactuó con el público y con la banda fue al final, que nos comentó que el único sin hipoteca es Rebe, su visión de las cosas y sus esperanzas para un futuro mejor. Ojalá Enrique pero no pienso igual. He leído vuestras crónicas y la de gorditi brevísima creo que resume a la perfección el concierto. Con los foreros que comenté al acabar el concierto qué les había parecido las opiniones no distaban de la mía. Como he dicho en mi mensaje anterior, Barcelona no estuvo a la altura pero fue la gente, frío, frialdad son los adjetivos. Es lo que tiene llevar tantos conciertos, vivirlo con intensidad, comparas, aprecias cosas que si haces un único concierto en la gira quizá te pase inadvertido, no sé. Ojalá esta noche se de fantástico en Almería y mejor todavía en Valencia, por supuesto. Lo mejor sin duda el saludar a tanta gente conocida desde la grada (esa burbujaitaliana), después del concierto y luego tomarnos algo juntos, fuisteis muchos, mis bunburyanos del pasado concierto en Sevilla, y los catalanes, fantástico reencuentro con ebunbu y Fran, ssassaa y bumbilla, bunburyssimo y su chica (Xavi, ¡qué ganas de verte nano!), y la visita a la gira española de hdshn, un puntazo tenerte por estas tierras y que espero estés disfrutando. Brevemente vi a El_demonio_azul con su mujer. Como ya he dicho, Leogotico, Tony_el mallorquin y Calamar0 se me escaparon, ¡la próxima!. Tengo que destacar a martinez90, que vino desde Alemania sólo para ver el concierto, qué grande eres granaíno. Teníamos que vernos sí o sí, estaba clarísimo. Detallazo de Manel conmigo, que me invitó a la grada cuando tenía previsto de antemano que este concierto fuera tranquilo, sin prisas, había ido a Barcelona a dársela a conocer a alguien muy especial y el concierto era importante sí, pero menos. Estar todo el fin de semana disfrutando del concierto del artista que nos ha unido fue lo mejor, el primero de muchos. Gracias babel79. Crónica: P.a.u.l.a

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UNO DE LOS CONCIERTOS MÁS FRÍOS DE LA GIRA, POR EL PÚBLICO Al día siguiente de Zaragoza nueva asignatura de la licenciatura: Barcelona. Nos encontramos con la triste noticia que Etta James había muerto. Otra voz mítica del soul nos dejaba para siempre. De camino a la ciudad condal y sin tiempo que perder mientras nos adentrábamos en los Monegros, fuimos recordándola al escuchar sus discos mientras restábamos kilómetros a esta nueva etapa. Sin tiempo que perder llegamos a Barcelona y nos dirigimos a comer continuando con nuestra también gira gastronómica. Eso sí, la sensación de atraco a mano armada y de timo se apoderó de nosotros. 350€ por un arroz negro y una mariscada para 7 personas. Chupitos incluidos. Aun no llegando a primera fila todos nosotros, algunos se escabulleron por el gentío y lo consiguieron, yo, con Jean Paul y Jose nos quedamos nuevamente a la altura de la mesa de mezclas en el Sant Jordi Club, donde se celebraba el que iba a ser uno de los conciertos más fríos de la gira. Y no por la temperatura sino por las reacciones y seguimiento del público, no usual, ante los temas tocados en el concierto. Me encantó, resumiendo a grandes rasgos, el volver a escuchar, y así afianzar en mi mente, el ritmo de “El Solitario”, “La Señorita Hermafrodita”, “El Día De Mi Suerte”, “Big-Bang”, “Ánimas, que no amanezca”, “Cosas Olvidadas” y “Nunca Se Convence Del Todo a nadie de nada”. Ahí, en la distancia que te proporciona el estar no tan cerca del escenario, me detuve a observar las reacciones de la gente, incluso estuve dando la espalda al escenario para deleitarme con las caras de la gente mientras cantaban y se sorprendían con los nuevos arreglos de canciones como “Big-Bang”. Eso sí, la actitud del público no era la que habitualmente podemos encontrar en los gigs que últimamente han celebrado en la ciudad condal. El momento espalda contra espalda de Enrique con Jordi Mena es de los que reflejan hasta donde llega la complicidad, en el escenario, de todos ellos. Momento de presentaciones, con “El Hombre Delgado que no flaqueará jamás”, la montaña rusa que fue esta cita en la gira Licenciado Cantinas, volvió a ascender manteniéndose en alto junto con “Los Habitantes”, tema que encierra innumerables recuerdos personales de la gira pasada en USA. Este concierto fue la excusa perfecta para ver por fin en el mismo lugar varias personas a las que hacía tiempo no veía y volver a estrechar lazos durante las horas después. Una vez pasado el concierto, inicié una semana de “descanso cantinero” en la que volví a pisar el Museo Dalí, nos perdimos por las calles de Monistrol de Montserrat aprovechando la visita desde Honduras de Jean Paul, el hermano calavera. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Dave Iturbe

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¡¡HAN ESTADO GENIALES!! Como se había comentado Los Santos Inocentes son una banda de rock, pero ¡qué rock!. Sinceramente el directo me ha fascinado, tal como suena y las grandísimas aportaciones de cada uno de los miembros: Mena increíble, Álvaro sublime, Ramón magistral, Béjar grata sorpresa, Robert ayuda y Rebe maestro. Sin ninguna duda el Maestro Bunbury está sobradamente bien cubierto con esta gran banda. Bunbury ha esta muy bien aportando su espectacular voz y su peculiar puesta en escena, para mi, GENIAL. Sólo he visto una contra: a Enrique lo he encontrado muy serio, no sé si es su pose habitual en esta gira. Ahora, ha hecho un discurso haciendo referencia a la situación mundial actual que lo ha bordado, ¡qué grande es este tío!. Crónica: joskar06

Foto: Tony Mallorca

Foto: Tony Mallorca

Foto: Tony Mallorca

Foto: Tony Mallorca

EN BARCELONA NOS HA ACOSTUMBRADO AL LICEO He estado en muchos conciertos de él en Barcelona, y eso que he leído que Barcelona nunca se le dio bien, no estoy de acuerdo, porque grandes conciertos como el de La Paloma, Liceos y Freak Show entre otros, fueron muy buenos y él muy entregado, y este último musicalmente hablando, tanto músicos como voz han sido de los mejores. Pero sí que es cierto que fue frío, pero todo, el lugar, el público y él muy poco hablador y tranquilito, pero de voz perfecto. Puede ser que tuviera un mal día o que la pequeña no le dejó descansar lo suficiente (esto lo sufro yo también y sé de que va). Al final, le pondría de nota “Bien” y lo malo que aquí en Barcelona nos ha acostumbrado al Liceo y eso sí que son conciertos calientes. Crónica: Juanman54

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CONCIERTO NORMALITO El viernes 20 de enero comenzó como cualquier viernes, de mañana al trabajo puntual, papeles, llamadas, algún marrón. Pero todo lo veía de distinto color pues a las 16:00 tenía un billete de tren que me llevaba rumbo a la ciudad condal. Puntual como siempre el AVE comenzó su trayecto. Al son del Licenciado Cantinas y alguna otra fue pasando el trayecto. La llegada a Sants a las 18:30 y enseguida me encuentro con la persona que me hace feliz y con la que iba a disfrutar del fin de semana barcelonés que incluía nuestro primer concierto de alguien que nos unió. Ese alguien, Enrique Bunbury. Ella, Paula. El viernes aprovechamos para dar un paseo por la ciudad condal, mi primer paseo pues no había pisado esta ciudad anteriormente. La plaza de Cataluña, el Paseo de Gracia, el barrio Gótico, la Rambla. Cenamos muy bien en un restaurante que nos encontramos, ese pan tumaca o como se diga nos sentó de miedo. Paula me hace de guía excepcional, como siempre. Después a descansar al hotel. Al día siguiente, día de concierto. Primero nueva vuelta por Barcelona, Catedral, Santa María del Mar, Ramblas, Colón, Gran Vía, Monumental de Barcelona, foto especial en Canaletas (con gran ilusión me hice una foto en este lugar) y la Sagrada Familia y sus grúas que abundan por doquier. Comemos en un restaurante típico americano y para el hotel a cambiarnos y tirar para Montjuic, San Jordi Club, donde tocaba nuestro artista favorito. Llegamos a las 18:00, más o menos. En esto que recibimos una llamada de Manu, jefe de seguridad del recinto y compañero forero en Bunbury España, quién nos invita a la grada en primera fila, para ver la actuación tranquilos y desde otro punto de vista. A las 21:10 salen Los Santos Inocentes y comienzan los acordes de “El mar, el cielo y tú”. El concierto había comenzado. Seguidamente aparece el maño quien interpreta “Llévame”, canción cantinera que da comienzo a los conciertos en esta gira. Ya desde ese momento algo parece indicar que la frialdad va a acompañar toda la actuación. La gente sin cantar, sin prestar demasiada atención. Nos presenta el concierto y nos dice que “esperemos que les guste nuestra selección” y nos inyecta “Todos los haremos mejor en el futuro”, la gente más distraída aún. Luego continúa con “El Solitario”, una de las canciones que más me atraen del Licenciado pero que en directo me dejó un poco frío. El guiño posterior a El viaje a ninguna parte con “La Señorita Hermafrodita” levantó algo los ánimos aunque esta versión me engancha muy poco y al público parece que tampoco. Momento álgido, de los pocos de la noche, con el acordeón de Rebenaque y “El extranjero”. Luego “Ódiame”, la única cantinera que la gente parece saberse, “Big Bang” y “No me llames cariño”. La gente sigue sin despertar y Enrique muy serio, nada hablador, pasando canciones como quién pasa un libro que no te está interesando mucho. “Bujías para el dolor” a Paula y a mi nos levanta del asiento, suena bien, rockera, echamos de menos ese sonido y nos alegra escucharla. La cosa sigue animada con “Ánimas, que no amanezca”, una canción divertida y que me gustó en directo. Después la clásica “Sácame de aquí” vuelve a calmarlo todo. “Que tengas suertecita” se agradece ante tanto sube y baja del concierto, interactuación con el público pero no excesiva, sólo los de delante parecen estar metidos en faena. “De todo el mundo” sí que es coreada al unísono, magnífico tema del anterior disco. Con “El Día de mi suerte”, “Sí” y “El Hombre delgado que no flaqueará jamás” parece que la cosa coge temperatura por fin. Ha pasado el concierto muy rápido, en poco más de una hora se ha cargado la

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Foto: Señora Candy Killer

Foto: Señora Candy Killer

Foto: Señora Candy Killer

parte principal del mismo. Muy pocas palabras y a esperar los bises. El primero nos trae “Los Habitantes”, gran canción y grande Jordi Mena. Pero después de nuevo bajón importante del que ya no se recuperaría ni ellos ni la gente. “Cosas Olvidadas” e “Infinito” acaban con el primer bis. En el segundo, de repente y sin haber hablado toda la noche, Bunbury lanza su mitin facilón de los indignados, la revolución y la lucha contra la situación. Muy fácil hablar desde su casa de Beverly Hills. Y después, bostezos con “Nunca se convence del todo a nadie de nada”, gente que ni mira, que está a otra cosa, gente que se va y llega el momento de “… Y al final”, con el final del show. Se la canto a mi compañera y le saco una sonrisa. En definitiva, concierto normalito, ni por asomo es el Enrique de otras giras, la gente no conecta con el disco nuevo ni con algunas nuevas versiones, a él se le nota serio, quizá cansado, no sé, pero ya digo que un concierto normalito para Enrique es un concierto malo. Mejorable el set-list y su actitud. La banda muy bien, suena perfecta, lástima que no puedan meter más caña. El post-concierto, mucho mejor sin duda. Muy contento de conocer a gente como Antonio, Elena, José, David, Mar, Joana y algunos más que me dejo por ahí. Eso fue de lo mejor del fin de semana barcelonés. Lo mejor, fuiste TÚ. En próximas citas seguiré contando, aunque demasiada esperanza de mejora no tengo. Lo mejor seguro será la compañía. Crónica: babel79

Foto: Señora Candy Killer

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BUNBURY ARRASA EN EL DESIERTO ALMERIENSE El día que anunciaron las fechas de la gira, no podía creer lo que me decía Jose... ¡¡habría una fecha para Almería!!. Hacía ya casi 7 años que Bunbury no pisaba estas tierras, desde que desplegara su carpa de circo con el Freak Show. Unas ganas infinitas de que llegara el día, que aunque con algunos contratiempos, al fin llegó.

Foto: Eva_Zeta

Esta vez me faltarían algunos compañeros de batalla que, como a mucha gente, el cambio de fecha no les venía bien. A madrugar como siempre, y camino del Pabellón a esperar con muchas ganas. Sola ante el peligro unas horitas, pero pronto llegaría Ly, compañera de cola durante toda la mañana, y más tarde unas amigas, Sara y Anais, que aunque no iban al concierto, me acompañaban a que pasara el día mucho más rápido. ¡¡Eso son amigas y no lo demás!!. Más tarde mi eterno compañero de batalla Jose. Una larga mañana, idas y venidas al bar, sofocones de calor (porque en Almería siempre es primavera) se acerca la tarde, empieza a llegar más gente. Nervios, desesperación, y por fin los de seguridad se ponen a sus puestos, con organización, sin avalanchas humanas, menos mal... ¡¡y corremos a primera fila!!. Ahora a esperar que de ¡¡comienzo el espectáculo!!. Suena la intro, la gente grita “¡¡Enriiiiique, Enriiiiique!!”, aparece la banda, la emoción casi incontenible y sale a escena con "Llévame", el aclamado Bunbury. Aplausos y más aplausos, nos lleva con su melodía a ésta, su cantina. Se escuchan sus disculpas por el aplazamiento del concierto, y nos promete, entre aplausos, gritos eufóricos y alabanzas hacia él, que va a hacer de éste, uno de los mejores conciertos de la gira. Ahora sí que te has ganado al público. Nos dejamos la voz, cantando con él, "Irremediablemente cotidiano" y "El solitario", la entrega del público es aplastante, no paramos de corear, de bailar, nos gusta lo que nos está ofreciendo y queremos más. Pasa "La señorita hermafrodita" por nuestro lado para abrir camino a la canción con estrella, como es "El extranjero". Enrique se muestra muy sonriente ante el público, cantamos con él esta canción como si fuese la última, sin

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duda un momento para el recuerdo. "Ódiame" sería la siguiente en exhibirse en la cantina, seguida de "Anidando liendres", canción que me encanta y por lo que vi, al público también. Momento de "Los habitantes" y " No me llames cariño", momento emotivo. Y arrasando como un vendaval llega "Ánimas, que no amanezca", todo el mundo en pie de guerra para la que para mi, es de las mejores del disco. "Sácame de aquí" será la que haga reír a Enrique con unos primeros coros que haría el público dignos de gallos afónicos, pero la repetición fue otro cantar. Después "Que tengas suertecita", y otra grande como es "El día de mi suerte", esas palmas bien arriba y los coros en su máximo explendor, ya estábamos entrenados. Y cómo no, de estar en el punto más álgido de la noche a llegar a la máxima expresión del sentimiento con "De todo el mundo". Sí, otra vez la lágrima aparece, aplausos y más ovaciones para él, que sabe interpretar como nadie estas letras. Los minutos pasaban muy rápido, estaba disfrutando al máximo, casi afónica, y todavía quedaba concierto, pero teníamos que dejarlo todo, y creo que lo hicimos porque Enrique no paraba de sonreír, claro que con esos chillidos que le dábamos no me extraña. Con "Sí" y "El Hombre delgado que no flaqueará jamás", finalizaría la primera parte del show. Nos había sabido a muy, muy poco, los silbidos no tardaron ni un segundo en hacer acto de presencia, todos coreaban “¡¡Enriiiiiiiiiique, Enriiiiiique!!”, las puertas no se podían cerrar aún. Así que vuelve al escenario con más fuerza, nos regala otro momentazo de la noche con su reflexión sobre el cierre de Megaupload, de las injusticias, de no estarnos quietos antes ciertos cambios y de nuevo se ganó a todo el público. Al final coreamos “¡¡Enrique presidenteeeeeee!!”, su cara de asombro era un poema, no me extraña, yo tampoco lo veo viviendo en la Moncloa... Era de esperar la siguiente en aparecer, "Porque las cosas cambian", que precedería al regalo que nos tenía preparado, como es "Mi sueño prohibido", así nos la presentaba él mismo, como un regalo que nos quería hacer ya que era un tema que no se había tocado en la gira, ¡gracias!. Ahora sí que la gente no le dejaba apenas ni hablar, ni empezar la canción, ni nada, todo eran halagos hacia él, aún más si cabe, cuando la que sucedería a ésta sería "Infinito", otro gran tema para mi.

Foto: Eva_Zeta

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Termina el primer bis, y la verdad, yo creía que echaban el pabellón abajo de los pisotones que empezamos a dar para que saliera de nuevo. No me esperaba que en mi tierra respondieran con tanto cariño y tantas ganas aún después de haber sido aplazado el concierto. En pie otra vez, no estamos dispuestos a que cierren las puertas, ya sabíamos que quedaba muy poquito, pero había que aprovecharlo al máximo. Esas "Consecuencias" sonaron como nunca, nadie quería que esto terminase, pero "… Y al final" sonó… todos la cantamos, nos emocionamos, extendíamos los brazos hacia arriba, casi parecía que podíamos atarnos con esas cuerdas que menciona la canción. Había sido una noche de sobresaliente, cargada de emociones, de risas, de lágrimas, de emoción, de quedarnos afónicos, de recibir como se merece a uno de los grandes. Se apagan las luces del escenario y sin yo saberlo, sería mi último concierto de la gira, pero mereció la pena absolutamente todo. Empecé la gira con gran descontento, pero tengo que rectificar y decir que, al final, no estaba tan mal el disco, sólo había que reposarlo, escucharlo más veces y verlo en directo, entonces sí que gana bastante.

Foto: Eva_Zeta

Una gran gira con unos grandes compañeros, Jose, Patricio, Nieves, Paco, Luika, Daniel Arribas, un placer, y ¡¡¡la próxima será aún mejor!!! Crónica: Eva_Zeta

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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LICENCIADO BUNBURY, ROCK CON CALOR Una de las numerosas cualidades de Bunbury, como artista en solitario, es la capacidad de sorprender a sus seguidores disco tras disco. Esa facultad en estudio, además, se traduce siempre en la gira de presentación del álbum, adaptando temas de anteriores trabajos, remozándolos, lo que le confiere un especial interés a cada uno de sus nuevos repertorios y montajes escénicos. Por eso, había ganas de comprobar qué trae de nuevo el show de Licenciado Cantinas. Un disco muy cálido, donde los protagonistas son los textos, sones y texturas y no el histriónico intérprete, que cede el foco de luz a esos pasajes líricos y musicales.

Foto: Javier M. Alcaraz

En Almería corroboré que en la gira ocurre lo mismo. La distorsión queda aparcada para otra ocasión y el set list se llena de calidez, de colores fatuos, que parecen querer prender las almas. Desde la intro de “El Mar, El Cielo y Tú” con su posterior entrada de “Llévame”, el sonido acompaña (cosa rara en el Pabellón Rafael Florido) y nos embauca, perfecto. Enrique, más pausado y sereno que nunca, salta por los años de su repertorio con un denominador común claro. Suenan “Irremediablemente Cotidiano”, la cumbia más doliente “El Solitario”, “La Señorita Hermafrodita” y la siempre eficaz “El Extranjero”. Las cartas ya están sobre la mesa y los asistentes responden con fruición. Y Bunbury también. No recuerdo una actuación de dos horas en las que transmitiera tanta emoción con los ojos. Honestidad al fin y al cabo, que es de lo que se trata.

Foto: Javier M. Alcaraz

Tras “Ódiame”, la versión más conocida de Licenciado, y arropado por Los Santos Inocentes, una banda más efectiva que vistosa, (que es lo que la gira requiere), se suceden “Anidando Liendres” (primera vez en esta gira), “Los Habitantes” y “No Me Llames Cariño”. Casi en el ecuador del concierto sin apenas darnos cuenta. Buena señal que la continuación no hace perder con la cantinera “Ánimas, Que No Amanezca”,

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que se hace querer más en directo, previa a un “Sácame De Aquí” algo menos desesperado por la ausencia de vientos. Acercándose al bloque final y hablando del azar, “Que Tengas Suertecita” y “El Día De Mi Suerte” arrancan los últimos bailes latinos antes de los bises. Para cerrar, la coral “De Todo El Mundo”, infalible en directo, la inamovible “Sí” y “El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás”, tamizado de blues, cerraron una actuación notable. Para cerrar, doble tanda de bises, quizá demasiado lineales. “Porque Las Cosas Cambian”, la bella (e himno a la resignación) “Mi Sueño Prohibido” y la genial “Infinito” en la primera. “Las Consecuencias” y el vals “… Y Al Final” como cierre. Mención aparte, y entre bises, la referencia al caso Megaupload que realizó el maño. “No importan los derechos de mis canciones o de las de Bisbal, es más importante la libertad”, acusando de juego de trileros por coartarnos nuestra capacidad de compartir cosas. Muy acertado.

Foto: Javier M. Alcaraz

En definitiva, un concierto cercano a las dos horas en el que se confirmó las impresiones que desde la grabación del disco se han ido percibiendo. En unos tiempos convulsos, Licenciado Bunbury nos ofrece calor y calidez, aunque sea desde un alma maltrecha. Pues Licenciado Cantinas y su gira es un canto de rock desesperado al dolor de los perdedores en amores, los que brindan con licor para quemar su fuego y, si pueden, le echan también sal. Por ellos brindamos. Crónica: Javier M. Alcaraz

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CONCIERTO ESPECTACULAR

Foto: Lydia Berenguel

Foto: Lydia Berenguel

El concierto me pareció espectacular, rompiendo un poco con la dinámica de giras anteriores. Como decís el set-list fue estupendo aunque eché de menos "El Tiempo de las cerezas". Los bises fueron realmente buenísimos, sobre todo acabar con "Las consecuencias" y "… Y al final". Según pude ver desde mi sitio, el centro, la pista estaba llena prácticamente. En las gradas también había algunas personas pero son cinco filas de nada, sobre todo cerca del escenario. En mi opinión muuuucha más gente de la que se esperaba, casi lleno. Desgraciadamente no había visto a Bunbury desde que está con Los Santos Inocentes y he de decir que la banda me pareció excesivamente fría, sobre todo Robert Castellanos y Jordi Mena -pero fríos de verdad-, ni una sonrisita con un público totalmente entregado desde el principio, que pilló con ganas tremendas el concierto. Eso sí, con la presencia de Quino Béjar han ganado MUCHO todos los temas, teniendo en cuenta el toque latino que rodea a la gira. Además, es mi opinión, el sonido del Rafael Florido no es el mejor, y no sé, apreciaba algunos instrumentos algo "flojos" en intensidad. Crónica: Euflamingos

Foto: Lydia Berenguel Foto: Lydia Berenguel

Foto: Lydia Berenguel

Foto: Lydia Berenguel

Foto: Lydia Berenguel

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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"VALENCIA ÚNICA COMO SIEMPRE" Este concierto fue especial, muy especial, hace unas semanas hice una brevísima crónica al día siguiente, pero para esta revista quiero intentar explicar lo emocionante que fue este día para mi. Un regalo de despedida del que quizá nadie era consciente (ni siquiera yo). Porque sí, para mi el concierto de Valencia ha sido el mejor de la gira (de los que he asistido, por supuesto), y como siempre digo, opiniones como los colores, pero igual que me ocurrió el 22 de diciembre con el último concierto valenciano de Las Consecuencias, los detallazos hacia mi tenían continuación en esta gira. Desde horas tempraneras me iba a hacer cola a la Fonteta, donde encontraba a los valencianos (y palentino) habituales en estos menesteres (evayrodri, EL_HOMBRE_DELGADO, mutenrosi) y unos chicos que habían venido desde Murcia. Al rato llegaron alboraya1 y San.dra con las que compartiría el día, así como enjha. Pasamos las horas juntos esperando que se acercara las 19.30, hora de apertura de puertas. Saludé de nuevo a vientoafavor y su amigo (que hoy no habían podido venir antes), joky_765, rubenvera5, gringy, Raúl y Nacho de Náquera, Jesús desde Mallorca y tantos otros. Pasadas las 18 una llamada de teléfono me invitaba al interior del pabellón, ¿iba a decir que no? pues lógicamente no. En ese periodo de tiempo asistía al ensayo de "San Cosme y San Damián" y la emoción me dejaba sin palabras. El regalo final fue que me dejaron dentro hasta la apertura de puertas, a las 19.30. Desde allí saludaba a ESPOLIN que estaba en la grada y me localizaba rápidamente, así como a Varada, que esta vez estaba en la grada también. "La sonrisa en la cara de Enrique", no sé cuántas veces lo dije y escribí, pero es que fue permanente durante todo el concierto. Sonrisa y emoción que vimos todos en el final de "De todo el mundo", cuando junto a Álvaro Suite sonreían ambos y nos miraba con un brillo especial en sus ojos... fue la gran canción de la noche hasta que los acordes y su voz sonaron en "San Cosme y San Damián". Auténtica magia aquel momento. El gif que hizo posteriormente San.dra del momento final de Enrique en esa canción dice todo. Incontables reverencias que nos hacía el maño por el calor y apoyo que les estábamos dando... al público, fundamentales los seguidores de esta tierra desde su etapa heroica. Tengo que destacar el ambientazo que había entre canciones al grito de "¡¡Enriqueeee, Enriqueee, Enriqueeee!!" y lo que me sorprendió fue entre bises, el golpeo en el suelo de la gente, zapatazos, me eché a reír porque me recordaba a la mascletà valenciana típica de Fallas.

Foto: Paula

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El momento clave del concierto -igual que lo he sentido en otros- fue en "El extranjero", cuando la gente se puso a saltar durante los estribillos "pero allá donde voyyyy...".

Foto: Paula

Foto: Paula

La nueva versión de "La señorita hermafrodita" empezó a dejar de disgustarme, me explico, igual que pienso que con "El tiempo de las cerezas" se han cargado la canción con la señorita dos pensamientos: 1) Me quedé de piedra al oírla en Sevilla por primera vez, no me gustó el cambio. 2) Aquí ya empecé a cambiar de opinión, es un tema que anima mucho a la gente (pero todo sea dicho, sigo prefiriendo la anterior, versión Hellville de Tour). Y de los mejores en directo siguen siendo "Bujías para el dolor" y "Los Habitantes", donde empujan a la gente de una manera brutal. Como ya he señalado, la mejor canción de la noche, por lo especial que fue, la emoción que sentíamos todos fue "San Cosme y San Damián", que cerraba de manera magnífica la noche, precedía a "... Y al final", pero vamos, fue una "pausa" ante el temazo anterior. A la salida los comentarios eran similares (salvo un conocido que me sorprendió lo chafado que salió, no le había gustado nada el concierto), pero en general los "buenísimo", "fantástico concierto", "es el mejor"... El disco gustará poco o mucho, pero el directo de Bunbury falla muy pocas veces y más en Valencia.

Foto: Paula

Foto: Paula

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Crónica: P.a.u.l.a


© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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ENRIQUE ES COMO LOS BUENOS VINOS, CON EL TIEMPO GANA CALIDAD Empecemos la crónica tal como fueron sucediendo los hechos cronológicamente, en plan diario, pero esta vez no de borracho, porque lo que es alcohol nada, ya sabes lo de si bebes… Son las 5 de la mañana, mi despertador empieza a sonar, me avisa que la jornada tiene que dar comienzo, normalmente me suelo hacer un poco el loco en la cama, a dar vueltas y aprovechar los breves minutos antes de levantarme, pero ese día es especial, me despierto con un estado de nerviosismo moderado, hoy si no pasa nada fuera de lo normal es el día de licenciarme en Valencia, que la primera vez ya sabemos todos lo que pasó. A las 6.00 da comienzo mi jornada de trabajo, pero hoy es el día, no importa trabajar, sabemos que en pocas horas mi coche pondrá rumbo a la ciudad de las artes, una ciudad que cada día me va resultando más familiar, y culturalmente me parece una ciudad de las más interesantes de nuestra península. A las 14 por fin finaliza mi jornada de trabajo, de la cual no quiero reflejar ningún dato, porque es una mañana muy aburrida y sin datos dignos de destacar en este breve diario. Tengo que recoger a Rubén, un chaval muy majo de la localidad de Torrevieja, que conocí gracias al foro. Le empiezo a contar que ya he llamado a gente de Valencia, comentándome que hace buena temperatura y que desde las 7 aproximadamente ya hay gente en la cola, rápidamente me vienen a la cabeza quién puede ser (Eva, Rodri, el hombre delgado y mutenrosi), la misma parrilla de salida que en la primera licenciatura, siempre hay gente que le gusta ponerse los primeros de la clase, la verdad es que se atiende más y escuchas mejor al profe. Pronto llegamos a Valencia, la distancia que hemos recorrido no es tan considerable, kilómetros con gusto no pican, ¡¡pero dios la gasolina a qué precio está!! En la cola empezamos a comer un poco, que ya va siendo hora. A lo largo de la tarde voy dialogando con la gente que se encuentra en la cola, con el primero que me pongo a hablar es con Pepe (vientoafavor), un chaval que conocí en la firma de Héroes, con el que llegué a conectar muy bien. No podía faltar la charla con Paula, que es una de las maquinistas del foro de Enrique y la web que tan bien informados nos tiene, la verdad sea dicha. Me dice que me tiene que presentar a alguien, llama a Nieves (Alboraya), por la cual siento una admiración por el tiempo que le dedica al foro y por su cultura musical, es una mujer majísima, con la que mantener una conversación, es un placer. Con charla por aquí, charla por allá, saludar a gente del foro -del que reconozco que estoy un poco enganchado- ya casi es la hora de apertura de puertas que para el concierto de hoy la habían retrasado media hora, hasta las 19:30, vamos, que no les da pena de la gente que lleva todo el día allí plantada. Pero bueno, en la cola conoces mucha gente y pasas un buen rato, es como cuando te ibas de viaje en el cole, que en el autobús te lo pasabas genial. Son las 19:30, se abren las puertas por fin del pabellón, ahora empiezan las carreras cada uno a demostrar su estado físico. Aunque la distancia a recorrer es corta, ¡¡menos mal!!. Ya todos colocados, me toca segunda fila de pista muy centrado, ¡un buen sitio!. La espera se hace un poco larga hasta la hora del concierto, ya empieza a pesar un poco el cansancio de todo el dia, pero bueno el momento está tan cerca que se sacan fuerzas de donde las haya. A las 21:05 empieza el espectáculo, se apagan las luces y el escenario empieza a

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llenarse de magia, un escenario sencillo, pero a la vez muy elegante, con dos columnas forradas de papel, las cuales se iluminan, quizás el problema que veo es que el escenario se encuentra demasiado alto. Sumergiéndonos en el concierto, la crónica de mis vivencias sería la siguiente: EL MAR, EL CIELO Y TÚ: una canción que en directo suena estupendamente, y es una gran toma de contacto con los músicos, pero por dentro están los nervios por ver ya a Enrique. LLÉVAME: ya sale Enrique al escenario, y esta canción que en el disco no me decía mucho, aquí me suena estupenda, vamos que me dejo llevar. Foto: alboraya1

EL TIEMPO DE LAS CEREZAS: Empiezan a sonar los acordes y al principio me cuesta saber la canción que están tocando, no me gusta mucho esta versión, creo que sobra un poco en un concierto. EL SOLITARIO: Una de mis canciones preferidas del disco, me parece una canción muy simpática y pegadiza, y en directo suena muy bien, transmite muy buen rollo.

Foto: alboraya1

LA SEÑORITA HERMAFRODITA: Un temazo que es muy bien interpretado por Los Santos Inocentes, la canción ya no podemos descubrir nada de ella. EL EXTRANJERO: Uno de los momentos claves de la noche, en directo suena genial y Rebenaque en esta canción hace un papelón. ÓDIAME: No podía faltar el single, es una canción que en directo suena muy directa, en la que Enrique transmite un montón de emociones con sus gestos y movimientos. BIG BANG: Me gusta mucho que haya metido esta canción del Radical Sonora, porque en un principio no entendí muy bien el disco, pero ahora me parece una canción estupenda, y en concierto es un verdadero ¡Big-bang!.

Foto: alboraya1

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LOS HABITANTES: ¡¡Otro temazo!!, una canción que en directo suena todavía mejor que en el disco, en esta canción me empieza a rondar en la cabeza que Enrique ha alcanzado una madurez artística importantísima. Pedazo sólo de Jordi Mena, me rindo ante este genio de la guitarra. NO ME LLAMES CARIÑO: Esta canción es una de las que menos me llama la atención del concierto, pero reconozco que queda muy bien. ÁNIMAS, QUE NO AMANEZCA: En esta canción Enrique se arranca a hablar, que en el concierto está muy callado con el público, pero en ésta hace una introducción muy buena, y la canción en directo, ¡¡es un subidón!!. QUE TENGAS SUERTECITA: Una de las canciones que menos me ha gustado de siempre de Enrique, pero con la banda suena muy bien. EL DÍA DE MI SUERTE : Una de las canciones del último disco en la que destaco otra vez la expresividad de Enrique y el juego de voces en la canción. DE TODO EL MUNDO: Mi preferida, el polítono de mi móvil. Cuando empieza a sonar siento una emoción muy grande, que en ese momento me apetece compartirla con alguien y aprovecho para hacer una llamada. SÍ: Una canción con mucho ritmo que hace mover un poco al pabellón que se encuentra muy estático, como tónica general. EL HOMBRE DELGADO: Un fabuloso tema para una noche especial, escucho un comentario de una señora al lado mia, que dice que el que se está quedando muy delgado es Enrique. Llega el primer parón del concierto, éste no puede ser el final, llevamos una hora y media de concierto. Pronto vuelven a aparecer los músicos y seguimos con el concierto: BUJÍAS PARA EL DOLOR : Esta canción es muy intensa y nos hace a todos volver a saltar y ponernos eléctricos, es un chispazo a la bujía del público para que no se apague. MI SUEÑO PROHIBIDO: Una bonita canción y muy bien interpretada por parte de la banda. INFINITO:Que decir de esta canción un acierto que esté en la lista. Segundo parón, ya sí que tengo la sensación que esto está a punto de terminar, pero pienso que todavía le falta el estoque final, a todo el público nos tiene ganado, pero ahora tiene que darle el toque que haga que la noche sea especial. SAN COSME Y SAN DAMIÁN : Antes de empezar a tocar uno de los temas para mí más bonitos y cargada de sentimiento, ya sabemos todos a quién va dedicada, nos cuenta Enrique que para esta noche tiene un regalo muy especial para su público, y fue un regalazo, nada más por este tema, valió la pena tantos kilómetos, dinero invertido, tantas horas de escucha del nuevo disco. Suena genial, nos deja al tendido con un nudo en la garganta que todavía me dura. ...Y AL FINAL: La canción típica para una despedida, ya si que es el final del concierto, con esta canción se hacen las 2 horas de concierto. Conclusiones del concierto:

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1-Enrique es como los buenos vinos, con el tiempo gana calidad artística. 2-Los Santos Inocentes son una banda de músicos estupenda, de los que me gustaría destacar al gran Jordi Mena, que tiene un dominio de la guitarra impresionante y destacar también a Álvaro Suite, por la energía que transmite en el concierto y lo buena gente que es, de lo que me cuentan buenas fuentes. Foto: alboraya1

3-La calidad de sonido del concierto es espectacular, todo sonó estupendamente, con un buen juego de luces. 4-Destacar el buen ambiente vivido entre la gente del foro, y el público en general. 5-De los conciertos en los que he estado de Enrique que han sido muchos, demuestra siempre que Valencia para él, es una plaza muy especial, donde lo da todo.

Foto: alboraya1

Crónica: joky_765 / Joaquín Utrabo

¡¡¡CONCIERTAZO!!!

Foto: alboraya1

Foto: alboraya1

Espectacular, Enrique entregado desde la primera canción, muy contento y emocionado en algunos momentos. Como habéis dicho, haber escuchado “San Cosme y San Damián” en directo no tiene precio: fue un momentazo, los pelos de punta, menos mal que me puse a grabar la canción si no en ese momento se me hubieran estado cayendo dos lagrimones, así no he podido, me temblaba la mano tanto que tuve que apoyarme en la valla, TEMAZO, creí que nunca iba a poder escucharlo en directo. A mí me siguen sobrando esas siete canciones que no me llegan ni me gustan, ni en el disco ni en directo, ya dije que no era mi disco y hoy me reafirmo. También se podía haber ahorrado los dos destrozos que ha hecho con “El tiempo de las cerezas” y “La señorita hermafrodita”, uffff, no hay por dónde cogerlas. A pesar de eso... lo dicho, conciertazo. Crónica: alboraya1

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FUE TREMENDO EL CONCIERTO Salimos al segundo asalto del Licenciado Cantinas en Valencia, espero que esta vez sea la buena, no puedo evitar el runrún del otro día, el de la cancelación. Son las 6:30 de la mañana. Me levanto, me voy a dar una duchita para ir despejado, desayuno, me tomo mis rulas para ir a tono (antibióticos), me visto y me voy para la Fonteta, llego y aparco sin problemas y cruzo dirección la puerta de la Fonteta. Llego y Rodri ya esta ahí y empezamos a hablar, de cómo van las cosas, y le pregunto por EL_HOMBRE_DELGADO ya que me resulta extraño no verlo allí. Supongo que tiene que estar al llegar. Se hacen las 8 de la mañana y su sombra aparece por allí. Nos abrazamos, teníamos ganas de verlo, y allí estamos guardando cola. Tenemos la sensación de que esta vez sí que sí, hay concierto y del bueno, por las noticias que teníamos de Almería de la noche anterior. Son las 9 pasadas y llega Paula, también hay un grupo de chicos y chicas de Murcia, la cosa se va animando aunque tampoco hay mucho movimiento. Se hacen las 14 y EL_HOMBRE_DELGADO y yo nos vamos al wok a comer como Dios manda. Nos volvemos a la cola, se va yendo la gente a comer y vuelven. Rodri se va a por Eva, cuando estos vuelven ya se va viendo más moviento. Madre mía que nervios, se hacen las 19:15, un cuarto de hora para la apertura de puertas. Ya estamos todos en la parrilla de salida, Rubén y yo, y en el otro lado Eva y Rodri. Nos abren las puertas y me hacen abrirme la chaqueta, pierdo algún puesto pero en la carrera gano alguno que otro, al final objetivo conseguido: primera fila al lado de Eva y de Enjha. Ahora queda lo más duro la hora y media para que de comienzo el espectáculo, el gran show, Eva cada poco tiempo me pedía la hora y el reloj no pasaba, cada vez iba más lento el reloj del teléfono móvil. Llegan las 21:05, salen Los Santos Inocentes al escenario (Quino Béjar, Ramón Gacías, Jorge Rebenaque, Robert Castellanos, Álvaro Suite y Jordi Mena) cogen sus herramientas de trabajo y empiezan a tocar los primeros acordes de “El mar, el cielo y tú”. Qué emoción, qué bien suena esto en directo. Se acaba la canción, empieza “Llévame”, sale el gran protagonista de la noche, con su traje de llamas empieza a entonar las primeras estrofas, la Fonteta está que arde, la gente encantada con la canción. Enrique pide disculpas por la cancelación del concierto del día 12, no pasa nada, por lo que se oye la gente tiene ganas de maño, tiene ganas de disfrutar, está todo perdonado. Yo estoy con mi camarita en mano haciendo algunas fotos y algún video como por ejemplo de “El solitario (diario de un borracho)” una canción que si ya me gustaba en el disco en directo gana mucho más. Empieza a tocar “El extranjero”, la Fonteta temblaba, todos saltando cantando a coro con Enrique y disfrutando de la banda. A Enrique se le ve disfrutar un montón con una sonrisa que casi nunca se la había visto, y esta sonrisa duró todo el concierto. Tocan “De todo el mundo”, qué gran tema, a Enrique se le nota que pasa por un momento feliz y el calor que le transmitía la Fonteta ayudaba sin duda. En los bises suena “San Cosme y San Damián”, para mí el gran momento del concierto, qué canción más bonita… Enrique se vuelve a emocionar otra vez y no es el único, veo a mi alrededor varios emocionados, alguna lagrimita, no era para menos. Llega el final del concierto, la gente empieza a abandonar el recinto, yo me quedo apoyado en la valla con la sensación que se me ha hecho corto el concierto, que tengo ganas de más, (alguien quiere más, una más, todos queremos una más). Menos mal que todavía me queda el concierto de Madrid en la mítica sala de La Riviera. Voy saliendo para afuera, de camino me voy despidiendo de los amigos que

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veo, me voy y me apena dejarlos atrás, algunos siguen de marcha en el Nueve Tragos, otros tienen otros planes y yo cruzo la calle para poner rumbo a casa, oyendo el final del partido de fútbol. Bueno estoy en casa ya y pensando en Madrid el 4 de febrero. Crónica: mutenrosi

CONCIERTO DE UN CORAZÓN FELIZ

Foto: muntenrosi

Lo primero que hice fue ir a calentar a mi querida alboraya y no precisamente con un abrigo porque llevaba todo el día en la cola pasando frío. Las personas que me conocen saben que vivo con el corazón y así me fui al concierto, sin pensar, sin prejuicios y por eso lo sentí, lo viví, lo canté, lo bailé, lo escuché, lo fotografié y todo esto pasó muy rápido. Se me hizo muy corto porque me lo pasé muy bien. Con respecto a las canciones, algunas versiones sonaron un poco raras pero pocas veces la versión es mejor que la original. De las nuevas la mejor "El solitario", de las de siempre "El extranjero" y “Sí".

Foto: muntenrosi

Conclusión: entregué mi corazón abierto a Enrique y él me lo devolvió lleno de alegría y satisfacción con un concierto inolvidable, entregado a su público y con una escenografía que no deja indiferente, luces, colores y sonidos envolventes. Y aquí estoy con las canciones todavía dando vueltas por mi cabeza y con ganas de volverlo a ver. Te espero Enrique. Crónica: soydakota

Foto: soydakota

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MI PRIMER CONCIERTO DE BUNBURY: IM-PRE-SIO-NA-DA Bueno, qué decir. Ha sido mi primer concierto de Bunbury y me he quedado impre-sio-na-da. Nunca había estado en primera fila en un concierto y tenerlo tan cerca fue... fue espectacular. Me encantó “Ánimas,que no amanezca”, bueno, en realidad me encantaron todas. Aunque “El tiempo de las cerezas” es una de mis favoritas y sin embargo en el concierto no me gustó tanto. ¿La gente? majísima, jamás había conocido tanta gente (y tan simpática) en un concierto como el de ayer. Lástima que no tocara “Lady Blue”, pero bueno, para gustos los colores. Si oísteis en el concierto a una tía dando la paliza al grito de "Lady Bluuuuue" esa era yo, bueno, y en la cola también). No, ahora en serio, era el primer concierto de Bunbury al que iba, y ahora sé con certeza que el siguiente no será el último. Conocí a algunas personas de aquí del foro que aclararon mis dudas y fueron majísimos, gracias por todo chicos. ¡Arriba Bunbury y Los Santos Inocentes! Crónica: zzgavall

NOCHE ESPECTACULAR No tiene precio lo feliz que he sido antes, durante y después de escuchar su música, impresionante nuevamente, siempre se supera. Ya veremos con qué nos sorprende en La Riviera. Aún tengo los pelos como escarpias… Una noche espectacular, cantando, gritando las canciones pensando que así me oiría, ¡¡afónica!! que aún sigo. Disfruté como en la vida, cada concierto es mejor y la verdad aunque discrepo con alguna que otra versión de temas clásicos Bunburyanos, he de decir que no se lo tengo en cuenta. Mi única decepción, no tener aunque sea una fotillo con mi ídolo desde hace más de 20 años… bueno esperaré a ver si hay suerte el 4 de febrero en Madrid. Crónica: cristinaines

¡¡¡PEDAZO DE CONCIERTACO QUE SE MARCÓ EL MAÑO ANOCHE!!! Es el tercero que voy de esta gira y ha sido el MEJOR CON DIFERENCIA, seguido por Zaragoza y por último el de Barcelona (mi ciudad). La gente SUPERENTREGADA desde los primeros acordes de “El mar el cielo y tú” hasta el último compás de “… Y al final” (que diferencia con mis compatriotas catalanes...). Gran detallazo “San Cosme y San Damián”. A mi el disco sí que me gusta, me decepcionó la poca puesta en escena. Y "El tiempo de las cerezas", es una versión un poco rara, pero tampoco me decepcionó. Más que la propia versión creo que fue el hecho de escucharla al principio del concierto y no al final, como estábamos acostumbrados, lo que no me cuadró en la cabeza. Eso sí, con la nueva versión, aunque musicalmente es buena, la cancion no transmite lo mismo.

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El único PERO que le pongo es el destrozo de “El tiempo de las cerezas” y, a título personal, que me perdí con el coche y ¡¡¡tardé lo que no está escrito en llegar al recinto!!! Crónica: gorditi

EL CONCIERTO SUBLIME Foto: soydakota

Foto: soydakota

Volvieron a poner fecha para Valencia y no pensaba ya ir, de hecho había devuelto las entradas, pero había algo dentro de mí que me decía ve y sin pensarlo me pongo a mirar trenes, hablo con Raúl en Valencia y le digo que me busque entrada que iba para allá. Al final en vez de tren fui con mis amigos Alex y Ainhoa, con su hermana Naira y nos llevó Robi en su coche. Muchas caras conocidas al llegar, casi me sale la entrada gratis y en resumen encuentro con amigos. El concierto sublime. Enrique se disculpó mil veces por lo anterior de haber suspendido, se le veía genial, pletórico y desbordaba simpatía. Me quedo conPaula en lo que dice, que el mejor el de Valencia, ¡¡sin duda alguna!! Crónica: Rositina

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

Foto: soydakota

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Foto: alboraya1

EL CONCIERTO ESTUVO IMPRESIONANTE Para empezar a contar mi crónica del concierto de Valencia me tengo que remontar a la primera fecha, el 12 de enero, cuando la noche antes llegaba a Benidorm desde tierras murcianas, y en el piso de un amigo que me iba a acompañar al concierto me di cuenta que las entradas que llevaba ¡¡eran las de Madrid!!, ¡¡me quedé paralizada!!. Mi amigo se puso a buscar los teléfonos de empresas de transporte urgente para ver si se podían pasar por mi casa, recoger las entradas y tenerlas a primera hora del jueves, pero todas nos dijeron que era imposible. ¡¡Mala suerte!!. Pensé en comprar otras dos entradas en el pabellón, pues sabía que no se habían agotado, pero estamos en crisis y los bolsillos no andan muy bien; al final decidimos quedarnos esa noche en Benidorm, y salir a tomar unas cervecillas para olvidar las penas y mi error imperdonable. Mi amigo no se lo creía, y pensaba que el jueves acabaría comprando las entradas, pero no fue así, y por la tarde, cuando nos estábamos preparando para salir a dar una vuelta, recibí un mensaje de Gallegold que ponía “Concierto suspendido”. No me lo podía creer, lo llamé enseguida y me explicó que “El artista tiene faringitis aguda”. Sin comentarios, sé que la suspensión del concierto fastidió a muchísima gente, pero seguramente yo fui una de las pocas beneficiadas. 25 de enero, ¡¡esta vez sí!!, con mis entradas de Valencia en la mano, me presento en la puerta del pabellón de la Fonteta sobre las 12, donde me encuentro con Paula, Nieves y Sandra, y con varias personas más, entre ellas, dos parejas murcianicas que me contaron que salieron a las 3 de la mañana desde Murcia, para estar a primera hora en el Pabellón y asegurarse primera fila. Pasamos la mañana al solecito, hablando de conciertos, tomando unas cervecillas, algún café, hasta que empezó a llegar más gente, y Paula, siempre pendiente de todo, se puso a organizar la cola. Como anécdota, una mujer mayor, que se parecía a mi madre, de unos 70 años, estaba desde mediodía en la cola, Nieves y yo pensábamos que estaba esperando a sus amigas para entrar en la piscina municipal, que estaba al lado, pero pasaban las horas y ahí seguía, después, pensábamos que estaba guardando el sitio a su hija, pero se acercaban las 7.30 y su supuesta hija seguía sin llegar. A las 7.30 se abrieron las puertas y como siempre, corrimos para poder coger primera fila, cuando llegamos a la barrera, y cogimos sitio, miramos a nuestro lado y vimos a esta mujer al ladito de Sandra, resulta que a sus 71 años, era super fan de Bunbury e iba al concierto con su hija.

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La hora y media de espera dentro del recinto se me hizo interminable, y cada uno se entretenía como podía.... Además, era noche de partido de copa, Barcelona – Madrid y algunos no se lo querían perder...

Foto: enjha

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A las 9 en punto, comenzaba el concierto y todas las horas de espera se olvidaban rápidamente con los primeros acordes de Los Santos Inocentes, con la intro de “El mar, el cielo y tú”, seguida de “Llévame”. Como ya le comenté a las chicas, yo no quería hacer fotos, pues era el primer concierto que veía y quería disfrutarlo al máximo, de hecho, hice poquitas fotos por varios motivos, primero, porque estaba justo debajo del micro al ladito de Paula y ese no es un buen sitio para hacer fotos pero sí el mejor para disfrutar del concierto a lo grande y en la mejor de las compañías, y el segundo motivo, es porque cuando invité a mi amigo Benito para que me acompañase al concierto él me dijo que yo me pondría a hacer fotos como una loca y pasaría de él, y que quizás se aburriría en el concierto por no saberse las canciones, vale... no me puse a hacer fotos como una loca pero quizás sí que pasé de él un poquillo. Benito, amigo de toda la vida, siempre me ha dicho que él es más de Héroes que de Bunbury en solitario, pero al final, de tanto escucharme a mi hablar de Bunbury y de tantos viajes compartidos martirizándolo con su música, me dijo que a ver si lo invitaba a un concierto, y ¡dicho y hecho!, le advertí que esta gira no iba a ser de las mejores para verlo por primera vez y le pasé el último disco, y alguno más para que lo fuera escuchando un poquillo, cosa que no hizo. El concierto estuvo impresionante, la cara de Bunbury y de Los Santos Inocentes lo reflejaba, el suelo de Valencia vibraba ensordecedor bajo nuestros pies cuando el repertorio animaba el ambiente y queríamos más y más, Paula se dejaba la garganta entre canción y canción gritando “Enriiiiiiique, Enriiiiiiique, Enrii-

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iiique” (por cierto, Paula, un placer vivir este concierto tan emotivo para ti a tu lado). El pabellón se vino en pie cuando empezó a sonar “El extranjero”, y con el gran regalo final de “San Cosme y San Damián”, aunque también he de decir que no me gustó nada, pero nada en absoluto la versión de “El tiempo de las cerezas” y alguna que otra tampoco me hizo mucha gracia. Al terminar el concierto vi la cara de Benito, entusiasmado me dijo que le había gustado mucho el concierto, mucho más de lo que se esperaba, y que piensa repetir la experiencia y volver a más conciertos de Bunbury y sobre todo, que a partir de ahora lo va a escuchar más, ahora lo hará de otra forma, voluntariamente y no obligado por mi. Otro adicto más, pero ¡¡es que lo bueno engancha!!. Le sorprendió muchísimo Bunbury, la forma de mirar a la gente, “¡¡¡realmente los mira!!!” me decía, la forma de transmitir que tiene, su fuerza, su forma de interpretar las canciones, de moverse en el escenario, ah, y alucinaba con Álvaro, le encantó como es Álvaro sobre el escenario, a su bola y tan feliz. Fue una gran noche, que quedará para el recuerdo, y cuanto me alegro de haber podido asistir al final a este concierto en Valencia, tierra tan especial para Bunbury y Los Santos Inocentes y para algun@s forer@s. Ésta no es para nada una gran foto, pero es una "tierna coincidencia"... amor de padre, ¿no?... True Love - ASIA Crónica: enjha

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GRANDÍSIMA NOCHE, IMPRESIONANTE ESPECTÁCULO, GRANDÍSIMA COMPAÑÍA Tarde-noche gélida en Zamora la del 27 de enero. A las 18:30 ya estábamos todos, muy puntuales pues la cita lo merecía. El coche lleno de bunburyanos deseando reencontrarnos con el más grande entre los grandes. 55 minutos de viaje escuchando como no Licenciado Cantinas y gran parte del magnífico Gran Rex. Nos dejaron a las puertas del Multiusos Sánchez Paraíso. En Salamanca, más frío todavía. Un pequeño "tentempié" y para adentro, ¡¡a coger buen sitio!!. Las 20:15 y ya estábamos en la sala, muy, muy cerca del escenario y perfectamente centrados. Poca gente. Las gradas tapadas con grandes lonas delataban que no se había vendido todo el "papel" previsto. Risas, comentarios y expectación nos llevaron al inicio del concierto. Vemos a Nacho Royo que nos saluda desde el lateral del escenario. Se apagan las luces y surge un ambiente perfecto para la intro, escenario iluminado en azul, la banda sonando con una limpieza increíble, con un Jordi Mena a la mandolina sublime, como siempre y qué decir de la ¡¡espectacular Gretsch blanca de Álvaro!! cómo molaba, ¿eh Óscar?. “El Mar, el Cielo y Tú” dio paso a “Llévame”, que nos trajo a Enrique al escenario, extrañamente sin sombrero. Otras dos canciones más del nuevo disco que seguían sonando espectacularmente bien, a pesar que la acústica del recinto nunca fue nada del otro mundo. Y “La Señorita Hermafrodita” ¡saltó al escenario!, los cinco zamoranos saltamos como resortes con los primeros acordes, ¡sensacional versión para esta nueva gira!. El reverendo ocupa la parte delantera del escenario, Jordi se cuelga el banjo… el resultado no podía ser otro: el inmortal "El Extranjero", “una barca en el puerto me espera, no sé dónde me ha de llevar...” creo que esta frase resume con bastante fidelidad lo que ha sido la carrera de Enrique en solitario, aunque visto lo visto, creo que siempre ha sabido perfectamente los destinos que ha tenido su barca. Otra espectacular "rola": “Ódiame”. Enrique con su habitual nivel vocal y de interpretación. Sin tregua para nuestros sentidos (al 200% durante todo el concierto), aparece en escena “Los Habitantes”. No tengo palabras... bueno quizás sí: ¡¡¡canción brutal!!!. Una de mis favoritas: “El Anzuelo”, nos llevó a aquel Viaje a Ninguna Parte, uno de mis discos preferidos del maño. Y qué decir de “No Me Llames Cariño”, una canción que en directo gana muchísimo. Todo el pabellón saltó con los primeros acordes de Álvaro Suite (por cierto, y como siempre, sembrado con su look) que dan paso a la ranchera “Ánimas, que no Amanezca”, no sin antes hacer un guiño a la ciudad del Tormes mencionando a Miguel de Unamuno (ya lo hizo también en su gira Hellville de Luxe), “que bien podía hermanarse con D. Vicente Fernández”. Saltando, bailando, cantando y disfrutando a tope de un concierto que llevaba en nuestras mentes muchos meses. “Sácame de Aquí” fue el siguiente tema que sonó, qué comentar de esta brutal canción. Poco más se puede añadir. El optimismo de “Que Tengas Suertecita” dio paso a un nuevo tema de cantina, de arrabal y de melancolía con “El Día de mi Suerte”, con todo el público coreando el estribillo. Regreso a Las Consecuencias con “De Todo el Mundo”, con un pabellón entregado definitivamente a la borrachera de buena música. Homenaje, cómo no, a Adrià Puntí con su sempiterno “Sí”, siempre coreado hasta la afonía por todo el mundo. Qué decir de la versión de “El Hombre Delgado que no flaqueará jamás”, con la presentación previa de la banda. La canción ya de por sí es increíble, pero de nuevo mejora una barbaridad en di-

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directo, y es que la capacidad de Enrique de girar sus canciones hacia otros ritmos, hacia otros matices es impresionante. Eso lo hace si cabe más grande aún. Primer bis de la noche que empieza fuerte: “Bujías para el Dolor”, rock and roll en estado puro, muy en la línea de aquel tremendo Infierno de Lujo. De nuevo ambiente arrabalero para saludar con “Cosas Olvidadas”, otro de los grandísimos temas de Licenciado Cantinas. “Infinito”... eso es... infinito es este tema... infinito en el tiempo, en la memoria y en los corazones de quienes seguimos a este lujo de artista desde hace muchos, muchos años. Canción inmortal que incluso va mejorando con los años. Segundo bis, “El Boxeador”... uhm… visto lo visto en el foro, no sé si me atrevo a dar mi opinión… ¡¡canción GENIAL!!, esa es mi opinión, e interpretación brutal en directo. Luego discutiremos si la letra no engancha, si tal, si cual, pero lo evidente es que es un temazo. No olvidaré la versión de este tema que se marcó en el Liceo, en la gira Las Consecuencias. Creo sinceramente que éste es uno de los temas en que se ve más claramente la perfecta conexión de la banda, ese boxeador, siempre muy presente en el camino de Bunbury: si me golpean, debo levantarme y seguir peleando. El Hammond de Jorge Rebenaque da las primera notas, cogidos de las manos, abrazados, yo particularmente triste, el concierto llegaba a su final… “... Y al final”, ahora sí que no me queda comentario alguno “...mis brazos serán cuerdas al bailar este vals…”. Evidentemente faltaron canciones (siempre faltan canciones en los conciertos de Enrique), aunque sólo fuera para seguir otras dos horas más disfrutando de este genio: “Anidando Liendres” (cómo no), “San Cosme y San Damián”, “El Tiempo de las Cerezas”, ¡¡y tantas, y tantas!!.

Foto: anidando_liendres

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Grandísima noche, impresionante espectáculo, grandísima compañía (superbesazo para quienes compartieron este momento conmigo, un verdadero placer, como siempre, os quiero mogollón). Gracias Enrique, ¡¡siempre gracias!!! y hasta la próxima. Crónica: anidando-liendres

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LICENCIADO CANTINAS, MÁS QUE NUNCA ¡PRESENTE!

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Cuando Chato me dijo que no hacía falta ir pronto a hacer cola porque en estas tierras "no hay prisa" pues adelante, mi viaje que había empezado por la mañana en Valencia lo cerraba junto a babel79 en Salamanca, sentados en un bar tomando algo y esperando al palentino y la madrileña. A las 20.30 entrábamos en el recinto, sí, he escrito bien, ¡tan tarde! y tras el zig-zag de la entrada al recinto nos colocábamos en segunda fila en la zona de Robert y Álvaro... flipaba, que entrando a esas horas pudiéramos estar tan cerquita. Diferencias de público, una vez más quedaba patente. El concierto estuvo muy bien, la voz la noté fantástica (se oía de categoría donde estábamos), tuvo ocho canciones de Licenciado Cantinas (lo que pide tanta gente en esta gira, más canciones del disco nuevo) y la "exclusiva" para Chato y xykky: "El boxeador", mare, con lo poco o poquísimo que les gusta esa canción, su protesta fue darse la vuelta en la canción. Babel79 disfrutó más de este concierto que el de Barcelona, a pie de pista, haciendo fotos y cantando a pleno pulmón, sobre todo las cantineras que se sabe muy bien, mejor que yo. Entre canción y canción chillaba a pleno pulmón "Enriqueeee, Enriqueeee, Enriqueee" y poca gente acompañaba, pero yo lo hacía igualmente. De hecho hubo un momento que el protagonista debió oirme, porque se giró hacia donde estábamos y miró sonriendo mientras yo le chillaba. Bunbury estaba muy bien de voz, impresionante en "De todo el mundo" y su poderío vocal en "Ánimas, que no amanezca", muy buena. Sigo pensando que "El día de mi suerte" queda fenomenal para el directo, si la gente acompaña a las palmas claro, porque la letra es más difícil de memorizar. Una que me ha ido ganando en directo es "La señorita hermafrodita", no me gustó las veces que la había oído anteriormente pero esta vez le he ido cogiendo el punto a la nueva versión. Concierto super especial con dos amigos que este año se casan y que se conocieron entre estas paredes, disfrutando juntos de nuestro artista favorito. Y vivir todo esto con mi chico un auténtico regalazo. Fantástico fin de semana por tierras castellanas. Y sí, qué frío hace en Castilla Chato. Crónica: P.a.u.l.a

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¡¡¡ENRIIIIIIIIIIIQUE, ENRIIIIIIIIIIIIQUEEEE!!! Gran concierto el de este viernes en Salamanca. Yo no voy a decir eso de que “es el mejor que le he visto” o que “salgo impresionado por el espectáculo”, porque no, porque tampoco fue así, fue “casi” perfecto porque el viernes buscaba un concierto como el que me encontré y porque lo pasé genial, pero también creo que le he visto a Enrique conciertos mejores y con set-list que me gustan más. Llegamos a Salamanca sobre las 8, muy relajados nos encontramos con los amigos que nos esperaban (y mi prima, que nos hizo de guía y a la que siempre es un placer saludar). Tomamos algo para entrar en calor antes de pasar al interior del pabellón y sobre las 8:30 nos dirigimos al interior del recinto. Tengo que decir, que haciendo memoria éste era mi 6º concierto en el Sánchez Paraíso y creo que era la primera vez que no estaba lleno hasta la bandera, es más, tenían colocada una lona que tapaba las gradas, lo cual quiere decir que no habían estado ni cerca del lleno. El escenario me gusta, ha cambiado bastante con respecto a la anterior gira y me pega mucho con el disco, aunque no es nada del otro mundo, creo que es muy acorde con lo que viene a presentar. Las luces me parecieron muy chulas y adecuadas para cada momento. A pesar de haber entrado tan tarde y de no haber hecho cola, estábamos en segunda fila (cosa que alucinó a nuestros acompañantes) y mientras charlábamos de esto y lo otro a las 9:05 se apagaron las luces y salieron Los Santos Inocentes a interpretarnos “El mar, el cielo y tú”, gran introducción para el disco y para el concierto. Después ya salió Enrique para interpretar “Llévame” seguida de “Mi sueño prohibido” (BIEN, ni “Irremediablemente cotidiano”, ni “Todos lo haremos mejor en el futuro”, ni “El tiempo de las cerezas”). Por un momento pensé que nos iba a interpretar el disco al completo y en el mismo orden, pero entonces llegó “El solitario” (“vivo bebiendo porque el trago es pá los machos…”) y aunque seguía con el Licenciado (del cual hizo una presentación muy buena para mi gusto: 8 temas, así se debe presentar un disco, sí señor) ya tenía claro que no iba a ser como aquel mítico concierto de la Joy. El sonido era COJONUDO, la banda está muy cohesionada y el pabellón, para mi gusto, tiene un sonido cojonudo, todo suena de puta madre y Enrique estaba pletórico a la voz, aunque no era el único. La gente estaba bastante animadilla, para ser Castilla y León, donde solemos ser bastante fríos en comparación con otras tierras, pero cuando todo el mundo se callaba y esperaba la siguiente canción, alguien a mi lado comenzaba a gritar “ENRIIIIIIIIQUEEEEEE, ENRIIIIIIIQUEEEEEEE, ENRIIIIIIIIQUEEEEE”, más de una vez consiguió que todos lo gritáramos con ella, aunque a veces también se quedaba solísima. Finalmente, Enrique tuvo que arrodillarse ante ella y darle las gracias, fue como decir “Paula, gracias, si ya te he visto… y oído”, pero a la jefa le dio igual, siguió animando como nadie hasta el final del concierto ¡¡¡qué grande!!! Siguiendo con el concierto, la nueva versión de “La señorita hermafrodita” no me disgustó del todo, tenía algún fragmento que no me acababa de convencer, pero no estuvo mal del todo. ”El extranjero” es un temazo y con los años va ganando fuerza y “Ódiame” fue muy coreada, de las que más del último disco. “Los habitantes” sonó brutal, espectacular el sólo de Mena y entonces llegó mi primera decepción de la noche “El anzuelo” en versión nueva aaaaaaaarrrggggg… vale, entiendo que algunos penséis que no es mala versión, pero a mí es que la versión original me parece TAN BUENA, TAN PERFECTA, que esta versión me rechina en

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los oídos, una pena. La recuperación de “No me llames cariño” me ha parecido todo un acierto, que bueno es este tema. “Ánimas, que no amanezca” nos trae el Licenciado más movido, la gente la canta con fuerza y Enrique nos deja boquiabiertos lo bien que la canta. GRAN TEMA para el directo. “Sácame de aquí” es un tema mítico y precioso, y “Que tengas suertecita” hace cantar y moverse mucho a la gente, aunque es cierto que tiene clásicos mucho mejores. Pero si hubo un tema Licenciado en el que nos dejamos la voz y que fue coreado por todos, sin duda fue “El día de mi suerte”, espectacular ver a la gente gritar eso de “PRONTO LLEGARÁ…TUM TUM… EL DÍA DE MI SUERTE…”. Me pareció genial el enlace que hacen de este tema con “De todo el mundo” como pasar de la fuerza a la calma en un segundo. Genial y preciosa canción consecuente, gran ovación la que se llevó por ella. Y los dos últimos temas antes de despedirse por primera vez de nosotros fueron dos cañones: “Sí” que tiene mucha fuerza en la versión actual, pero que para mi gusto está algo trillada y “El hombre delgado que no flaqueará jamás” en la que presentó a Los Santos Inocentes. No tardaron en volver para interpretar unas “Bujías para el dolor” algo descafeinadas, sin el UUUHHH no es lo mismo. Luego vino “Cosas olvidadas” tanguito que tenía muchas ganas de escuchar y que no me defraudó, me parece PRECIOSO. Acabamos por segunda vez con “Infinito” y todos los presentes cantando lo de “me calaste hondo…” ¡¡¡Qué buen concierto estaban haciendo!!!, ¡¡¡Qué bien lo estábamos pasando!!!... hasta aquí, porque el último bis se lo podía haber ahorrado, menudo bajón, menudo borrón en el set-list, menuda decepción. Salen y yo estaba todo intrigado porque la primera canción del último bis iba cambiando de noche en noche ¿repetirá la gran “San Cosme y San Damián”?, ¿será “Las consecuencias”?, ¿estrenará “El cielo está dentro de mí”?. Espero que no sea “Nunca se convence del todo a nadie de nada”… y ZAS, ¡¡¡MIERDA!!! no me lo puedo creer “El boxeador” POR QUÉEEEE, POR QUÉEEEEEE… joder, hubiera preferido cualquier otra, “Nunca se convence del todo a nadie de nada”, “Todos lo haremos mejor en el futuro”, “El tiempo de las cerezas”… CUALQUIERA menos esa. Que bajón más grande. Cris entonces decide que esto es demasiado malo y que en señal de protesta no va a mirar al escenario mientras dure el tema, acto seguido yo me uno a ella y los dos girados al escenario, con los brazos cruzados y cara seria esperamos a que pase este ESPERPENTO de canción. Con “… Y al final” pues nos quitamos algo el mal sabor de boca, aunque también pienso que está bastante trillada, pero bueno, un amago de vals sí que nos marcamos. Por un instante pensé que iban a salir a tocar un tema más después de habernos ofendido con el penúltimo tema, pero no, eso fue todo. Luego bocata, coche y viaje de vuelta con conversaciones amenas y sobre todo EN LA MEJOR COMPAÑÍA. Lo dicho, gran concierto (salvo un par de excepciones), buen ambiente, gran sonido, muy bien Los Santos Inocentes, excelente la voz de Enrique y una gozada haber disfrutado del concierto (y del resto del fin de semana) junto a Paula y Carlos, mejor compañía imposible. Y por supuesto, Cris, a la que cada día quiero un poquito más. Crónica: c.h.a.t.o

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MAGNÍFICA ACTUACIÓN Y UN GRAN SONIDO El viernes 27 empezaba el día de mi 2º concierto que iba a disfrutar de esta gira cantinera. Como cada viernes, mi día empezó a las 8, trabajo, resolución de dudas, incompetencias y sugerencias varias y las 14:15 rumbo a Móstoles a encontrarme con mi acompañante de esta y otras muchas aventuras. Nuestro a viaje a Salamanca sin incidencias, salvo la espesa niebla, escuchando a Bunbury, a las 17:20 estábamos ya enfrente del pabellón salmantino, coche aparcado y un frío considerable. Dando una pequeña vuelta encontramos un bar y allí estuvimos tomando algo, resguardándonos del frío y esperando a los amigos que nos iban a acompañar en el show. A eso de las 20 aparecen nuestros amigos, saludos, abrazos y un refrigerio. Entramos a las 20:30 y sorpresa: primera fila prácticamente. Castilla is different y bien que lo agradecimos nosotros. Nos colocamos al lado izquierdo del escenario, enfrente de Robert y Álvaro. A las 21:10 comienza a sonar “El mar, el cielo y tú”. Me encantó de nuevo ese comienzo, lo bien que suena la banda y los instrumentos que meten, ese contrabajo de Robert sorprendió a Paula. Después la estructura del concierto parecida, aparece Enrique con llameado traje, suena “Llévame”, alguien a mi lado me dice: “si esta canción la mete en Flamingos nadie la criticaría para mal...”, sigue con otra cantinera, pausada, “Mi sueño prohibido”, magnífica voz de Enrique y con “El solitario” porque el trago es pa´ los machos. La gente aún expectante pero agradecida acoge, con “entusiasmo castellano”, el ritmo blues de “La señorita hermafrodita”. Escucho por detrás, “estos se las saben todas”. Y la temperatura sube definitivamente al son del acordeón del reverendo. Enrique contento, sonriente, mucho más que en Barcelona. El set list nos lleva a “Ódiame”, que la gente sí sabe. Luego el sonido espectacular de “Los habitantes”, grande Jordi Mena. Luego momentazo de El viaje a ninguna parte con “No me llames cariño” y sobre todo “El Anzuelo”, mi tema preferido de aquel álbum. Sin respiro nos ponemos a bailar al son del mariachi y “Ánimas, que no amanezca”. Magnífica interpretación y vozarrón de Enrique aunque no tanta como la persona que tenía a mi lado y su “Enriqueeee, Enriiiqueeee, Enriiiqueee”. Después momento de relax flaminguero y “Sácame de aquí”. Luego nos deseamos suertecita mútuamente y tocamos palmas en “El día de mi suerte”. Enrique dejó que el público corease el estribillo, única parte que nos sabemos realmente. Seguidamente, momento para la emoción, “De todo el Mundo” pone la carne de gallina a todos y cada uno de los asistentes al concierto. Magnífica, como siempre. El principal del show termina con “Sí” y “El Hombre Delgado que no flaqueará jamás”, un gran final, con la gente y el grupo enchufados a tope. Yo estoy disfrutando de lo lindo, sacando fotos, cantando, a la espera del primer bis, las guitarras nos despiertan con “Bujías para el dolor”, último momento álgido del concierto, “Cosas Olvidadas” e “Infinito” ponen fin a ese primer bis. Vuelven a salir ante los gritos de la gente y nos sorprenden, a algunos negativamente, con “El boxeador”, dos personas de mi lado la boicotearon dándose la vuelta, el caso que me sonaban sus caras... El vals de “… Y al final” puso el broche a un magnífico show. Ocho temas del Licenciado, una magnífica actuación y un gran sonido, tal y como me habían anticipado antes de entrar. El resto del finde resultó más genial todavía, pero eso es otra historia... Gracias Paula, Chato y Cris. Crónica: babel79

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IBA CON MIEDO PERO… ¡CONCIERTAZO!

Foto: babel79

La verdad es que yo iba con un poco de miedo porque el nuevo disco no me acababa de convencer y... ¡¡¡CONCIERTAZO!!!. Me encantaron en directo (es cierto que el disco gana), me gustaron mucho las nuevas versiones que ha hecho de temas anteriores, y además tuve la suerte de escuchar algunas canciones que no en todas los conciertos ha tocado como “El Anzuelo”, y “El Boxeador”. Vamos, resumiendo, un espectáculo de concierto y es ¡¡¡el puto amo!!! Crónica: sergiorm76

Foto: babel79

Foto: babel79

Foto: babel79

Foto: softly_15

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PRIMERA VEZ DE “EL CIELO ESTÁ DENTRO DE MÍ” Llegó el momento de pisar suelo cantábrico el 28 de enero, eso sí, con unas horas de retraso gracias a la puñetera Iberia. A mediodía por fin pisamos tierras santanderinas, nos dirijimos al hotel Boutique, 13 habitaciones tan solo, y con un propietario tan o más viajero que yo. Repusimos fuerzas con un buen menú a base de fideuà, y unos calamares en su tinta sabrosísimos acompañados con un buen vino que nos tibió el cuerpo y las ganas de seguir disfrutando de la grata compañía de los “alumnos” que nos estuvimos licenciando durante enero y febrero. Por fin, tuvimos un momento Robert Castellanos y yo de intercambiar unas palabras sin la prisa habitual de esos días de conciertos y de entregarle un vinilo original muy especial para él como es Rock and Roll de John Lennon. Tuvimos la fortuna, y agradecido estoy por la oportunidad de poder asistir a los ensayos del concierto santanderino, donde pudimos deleitarnos con una versión instrumental de “Big-Bang”. Hasta que Enrique llegó para preparar el tema a dúo con Rulo, “Porque Las Cosas Cambian”. Dejando el tema del concierto de lado, lo que todavía no he comentado en estas crónicas es los momentos “discurso” que Enrique ha ido ofreciendo en alguno de los eventos de esta gira. En Santander, mientras iba haciendo el speech en el que ponía de manifiesto la censura encubierta ante el malestar general en esta época de cambios, algunas voces entre el público, lógicamente por la diversidad de opiniones, intentaban acallarlo pretendiendo que siguiera con el concierto, Enrique salvó la situación diciendo que “no es momento para criticar o destruir sino para construir y les animo a ello”. Fue el prolegómeno de interpretar por primera vez “El Cielo Está Dentro De Mí”. En el momento que el concierto tocó su fin, se inició nuestro maratón gastronómico. Nos adentramos en el centro de Santander para perdernos por sus calles y bares deleitándonos con unas buenas tortillas de patatas, buenas tapas de anchoas, lomos de bonito para dar paso a una buena ronda de gin-tonics. Después, quedamos con algunos de los componentes de la banda para seguir la fiesta por la zona de pubs, repletos de gente, perros literalmente hablando, y humo, puesto que aún con la actual ley antitabaco vigente, ésta brillaba por su ausencia. Al día siguiente, tan sólo con 5 horas de sueño a nuestras espaldas, iniciamos de nuevo nuestra ruta de tapas y vermouths mientras llegaba la hora de dirigirnos al aeropuerto para retornar a Barcelona y preparar la última etapa de la licenciatura, esta vez en Madrid. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Dave Iturbe

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EL PÚBLICO SORPRENDIÓ A BUNBURY

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

Grandísimo concierto. Yo iba con cierto temor, primero porque no me gusta el Licenciado, y segundo por muchos de los comentarios que había leído por aquí de conciertos anteriores. Para colmo, mucha de la gente que estaba alrededor había presenciado Salamanca el día anterior y la valoración era mala, mala. Sin embargo, Santander sorprendió pero no creo que al público como dice por ahí un titular, sino más bien al propio Enrique, tanto hemos oído hablar de públicos fríos, que las primeras filas nos dejamos la piel y la voz para arropar. Más hacia atrás no lo sé, porque con mi estatura poco podía percibir, pero tengo entendido que en general el público se entregó, y esto pilló desprevenido a un Enrique que no paraba de sonreír a lo largo de toda la noche, sorprendido, y al principio casi nervioso quizás por rubor. Para mí hubo grandes momentos (incluso uno pertenece al Licenciado), destacaría “De todo el mundo” y “El cielo está dentro de mí”. Y me alegré de escuchar “Big-bang”, porque me recuerda a toda una época conciertera. Eso sí, al que se le ocurrió la brillante idea de tirarle el CD a la cara, hay que tener poca falta de respeto, y aún menos luces...

Foto: Dave Iturbe

Olvidando esta anécdota, muy grande Enrique, para mí como siempre, hasta el corazón. Crónica: Lilith Munster

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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LARGA VIDA A LAS CANTINAS El viaje: Por fin ha llegado el gran día: 28 de enero... Debo coger un autobús a las 11 para viajar a Santander desde Donosti (tres horas y media de viaje). La previsión del tiempo no es nada esperanzadora. Hay fuertes tormentas por todo el Norte, pero de vez en cuando sale un sol brillante y despejado. Debo decir que este viaje ha implicado un verdadero reto personal, ya que lo hice sola y recién salida de una fuerte depresión. Mucha gente de mi entorno me apoyó y animó en esta aventura, pero tambíen hubo algunos pocos que hicieron todo lo que estuvo en sus manos por evitar mi viaje. Es la primera vez que salgo sola a una ciudad que no conozco sin que haya nadie esperándome... Pero me moría de ganas de tener una aventura, mi vida se estaba volviendo ya demasiado monótona. Primavera revolucionaria, quizá. Decir que esta es la sexta ocasión en la que veo a Enrique: estuve el 21 de diciembre de 2002 con Flamingos; Freak Show ( en la carpa del circo en Bilbao), eso fue lo mejor de lo mejor y en la Semana Grande en San Sebastián; Hellville de Luxe en Anoeta y en las fiestas de Santurtzi. Santander: Santander es una ciudad amable. No me costó nada encontrar un plano y las indicaciones necesarias para llegar a mi destino. Llovía bastante a ratos. Pero pude ver el puerto y parte de la playa. El Túnel de Tetuán es largo y claustrofóbico. A la entrada llovía a cántaros, pero al salir del túnel brillaba un sol espléndido, fue curioso. Enseguida, a lo lejos, cual barco pirata del videoclip "De Todo El Mundo" apareció una curiosa lágrima de metal, el Palacio de los Deportes. Me acerqué y uno de los vigilantes de seguridad estaba tomando el aire en una de las salidas. Miré al interior y allí estaban los músicos ensayando. La gente del concierto: Había ya algo de gente esperando y me puse a la cola. Un chico bastante serio se puso detrás mío (curiosamente venía también de Donosti, y regresaba de madrugada en el mismo autobús que yo, era mexicano); al rato otros dos más simpáticos (Asturias) y después tres chicas. Todos comenzamos a hablar y ya no me sentí sola en toda la noche. Fue mágico, como si conociera a esa gente de toda la vida. Muchas caras me sonaban de otros conciertos: a una de las chicas la ví en el concierto de Santurtzi, y otros tres chicos que más tarde se pusieron al lado mío ¡¡habían estado hablando conmigo en dos conciertos anteriores!!. Había gente de todo el Norte, gente muy diferente entre sí, tanto en edades como en estilos de vida, pero un fuerte vínculo nos unía a todos. La espera: Reconozco que la espera se hizo eterna. La temperatura era baja, a ratos llovía y no había donde resguardarse. Y encima ¡¡¡las puertas se abrieron media hora más tarde de lo previsto!!!, eso, sumado al cansancio del viaje fue tremendo. Con semejante escena los primeros de la cola comenzaron a aporrear la puerta y a gritar desesperados que abrieran de una vez. A la apertura, broncas con los de seguridad que, como siempre, fueron los que tuvieron que pagar el pato sin tener culpa alguna. Otro detalle que no me gustó fue que el escenario estaba situado hacia la mitad, con lo que el espacio para el público era más reducido (para que pareciera que había más gente) y estábamos bastante más apretujados que en otros conciertos anteriores. Mi situación fue tercera fila, centrada, justo enfrente de Enrique. El concierto: Señoras y señores... se apagan las luces y un color azul cielo inunda el escenario junto con la música de “El Mar, El Cielo y Tú” a modo de introducción. Los Santos Inocentes nos envuelven en un halo de magia como si fueran verdaderos ángeles a la entrada del Olimpo. Al acabar, acompañado de una nitidez

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casi surrealista, y los gritos de todo el público, aparece, corriendo, el hombre más esperado... saludando a todos los peregrinos que habíamos acudido desde bien lejos a su cita. Te hemos echado mucho de menos. “Llévame”. Que bella introducción...

Foto: El Diario Montañés

Foto: El Diario Montañés

“Todos lo haremos mejor en el futuro”, este tema se lo dedicaste a alguien Enrique, lo sé, porque señalaste con el dedo a alguien en especial ¿quién fue el afortunado o afortunada?. Un tema en el que se le vio sexy y fuerte. El cielo vuelve a ponerse en rojo, suenan los acordes de “El Solitario”, Bunbury parece entre cansado y puesto. Destaco su interpretación con esas fantásticas "poses" a las que nos tiene acostumbrados. “El Extranjero” y “La Señorita Hermafrodita”, estos temas encajan fácilmente con la gira Licenciado Cantinas, pero no puedo evitar asociarlos con el Freak Show (aquella fue alucinante, divertida...). Ésta es una versión más rockera y seria. “Ódiame”… De “Los habitantes” me llamó muchísimo la atención el juego de luces del final. De repente, todos nos quedamos extrañados porque se oían unas notas que no conocíamos, ¿qué era aquello?, ¿era… jazz?, ¿una versión jazz de “Big-Bang”?. Momentazo de la noche: “No me llames cariño”, uno de los platos fuertes. El ambiente recibe por cada golpe de guitarra un puñetazo del maestro. No quisiera haber estado en su punto de mira. Fue como si un demonio le hubiera poseído. Hasta que entra en escena Jordi Mena con su guitarra, y es lo único que logra calmar su rabia. Comienza “Ánimas, que no amanezca”, “una canción para cantar en una taberna abrazado a un cántabro… a un cántabro rural, a ser posible”. Esto calma bastante la tensión que se había creado, buf. Desmelene total, creo que fue el tema que más disfrutó Enrique. “Sácame de aquí” es ya bello de por sí. “Que tengas suertecita”. “De todo el mundo” coreado por toda la multitud. Junto a “Sí”.

Foto: El Diario Montañés

Presentación de los músicos bajo los acordes de “El hombre delgado que no

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flaqueará jamás”. Otro momento cumbre para mi gusto. La imagen de las luces intermitentes y Álvaro Suite en primer plano, frente a mí, utilizando su guitarra como si de una metralleta se tratara, hicieron que el escenario pareciera a mis ojos la mismísima entrada al Infierno. Álvaro estuvo auténtico en esa interpretación. “Porque las cosas cambian” (con Rulo) siento decir que esta versión no me gustó y la vi bastante sosa. “El tiempo de las cerezas” e “Infinito”. Y llega el momento del discurso: todos sabemos que a Enrique siempre le gusta dar la típica charla al final de su actuación, intentando explicar cosas que él tampoco logra entender y es cierto que esta vez se puso bastante nervioso. En este caso habló de una “primavera revolucionaria”, y despidió la charla con la frase “no es momento para destruir, es momento para construir”. A mí, personalmente me parece un momento muy íntimo en el que todo el mundo se queda como interrogante (hasta que inevitablemente empiezan a gritar), pero, pensad ¿os imagináis el concierto sin discurso? Yo no. Y cuando falten mal iremos. El regalo de la noche fue “El cielo está dentro de mí”, llega la hora de la muerte del licenciado. Este tema es mi favorito del disco, y me gustó mucho que la cantara, pero está claro que es una canción para escuchar en soledad. “… Y al final” todos sabemos lo que esto significa. Le mando un besazo al vuelo de despedida, que ya no nos veremos más hasta la próxima gira, espero que sea prontito. Nosotros nos vamos a poner en práctica la idea del disco, a ver si conseguimos la licenciatura antes de las 03:45h que sale mi autobús para llevarme a casa. Sabes que puedes contar conmigo. Larga vida a las cantinas, Gracias Enrique por estos momentos. Crónica: Amaya Barrientos

¡¡¡¡LARGA VIDA A ENRIQUE BUNBURY!!!! Como ya han dicho el resto de afortunados que asistieron al concierto... ¡¡¡¡IMPRESIONANTE!!!!. Pero tampoco es de extrañar, Enrique nos tiene acostumbrados a esto y a mucho más. No puedo decir que haya sido el mejor para mí, ya que lo tiene difícil con uno de hace unos años en el Euskalduna de Bilbo. Aquello fue... nos arrancó de los asientos y acabamos delante del escenario de pie. El set-list lo veo un poco flojo, le fallan las canciones elegidas de discos anteriores. Para mi sólo se salvan: “Infinito”, “La Señorita hermafrodita”, “Sí”, “... Y al final” y “Big-bang”. El resto me gustan pero no para un concierto. De las nuevas, ¡¡¡perfecto!!!, sobre todo porque no cantó Licenciado Cantinas (no me gusta nada). Le vi un poco espeso, lento, algo que me extrañó. En algún comentario del principio y el speech económico-político que nos soltó lo vi muy espeso. Pero, como dijo Rulo: ¡¡¡¡LARGA VIDA A ENRIQUE BUNBURY!!!! Crónica: Shuarma78

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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“EL CIELO ESTÁ DENTRO DE MÍ” SALVÓ LA NOCHE Un concierto increíble, Enrique muy contento, se le notaba en la cara. Palacio de los deportes con escenario puesto en la mitad de la pista. Set-list podría estar mejor pero por "El cielo esta dentro de mí" salvó la noche. Foto: Jaku17

Crónica: Jaku17

NOS SORPRENDIÓ BUNBURY Saludos desde Santander. Siendo de acá a mi también me sorprendió, pero teníamos ganas y además recibimos público de muchos, muchos lugares. Todo el norte y más; creo que se notó en el ambiente y Enrique lo percibió enseguida.

Foto: Jaku17

Yo no estaba en primera fila, sino unos metros más atras y los compañeros de zona se sabían las canciones y disfrutaron tanto como yo. Gracias a todos los que asistieron. Crónica: mj-eche

MERECIÓ LA PENA ¡Conciertazo!, sonaba de maravilla, la banda muy bien acoplada y muy buen concierto. Se me hicieron cortas las casi dos horas, pero mereció la pena. Rulo andaba por el pabellón, lo que no imaginaba es que iba a subir a cantar, ¡estuvo muy bien! Crónica: Pipe_pc Foto: Ojo Espejo

LA PENA QUE NO DURASE 5 HORAS Después de reflexionar esta noche del concierto, todavía no he encontrado la palabra para definirlo, la pena que no durase 5 horas y seguro que se me iba hacer corto.

Foto: Ojo Espejo

Para mí, el mejor de mi vida, ninguno de Héroes y de Bunbury me había hecho sentir lo que he sentido con éste. Qué pedazo banda, qué pedazo voz, qué montaje... ¡¡sublimeeeee!!. Vamos que porque no me deja la mujer, o si no bajaba a Madrid los tres días. Crónica: sanvelimir

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"DEL SELLA AL NERVIÓN, CANTABRIA ES CANCIÓN" El viaje a ning...a Santander. Bueno, pues allá va el fin de semana, uno de esos con sensación de estar de vuelta después de grandes sensaciones y vivir un gran momento. Breve, pero intenso. Comenzó el sábado por la mañana, cuando con mi novia salimos de Oviedo camino de Santander (con parada en Llanes incluida a comer frente al mar). Un viaje muy agradable, con claroscuros, me refiero al tiempo meteorológico. Ya en Santander con un cielo gris, una tarde tranquila, unas calles semivacías (¿dónde está la gente en esa ciudad?), tras dejar las cosas en el hotel, salimos a pasear. Callejeo, una foto aquí otra por acullá y la tarde va cayendo. Así que habrá que dejar para el domingo algunas visitas, y sacarle al menos una foto al Casino de Santander, ése que explota al final de Airbag... con Manquiña (el concepto es el concepto) dejando el trabajo porque "Carmiña es muy estresante...interesante no muller...estresante". La cantina. Por el camino nos encontramos con un sitio en el que sí parece haber bastante ambientillo, son las seis y pico de la tarde todavía, y paramos a tomar algo, el sitio es pureta y muy chic, y nos tomamos unos gin tonics de media tarde. La cosa se anima, el frío y el orballo (como llamamos los gallegos, “murmia” creo que dicen los cántabros) se lleva mejor, y el camino también. La tarde, la verdad, no presagia momentos cálidos, es un día muy gris, frío y el ambiente de Santander también me lo va pareciendo, afortunadamente se transforma durante el concierto y me contradice. Mi norte es el norte, virgen del Carmen... no sé lo que dije ya. No obstante por el camino pienso ¿de verdad seremos fríos los del norte?, pero la comparación no aguanta los matices; con semejanzas, los gallegos, asturianos, cántabros, vascos, etc. somos bastante distintos... y a su vez me tope con quien me tope, de Finisterra a Cabo de Creus y de Estaca de Bares a la punta de Tarifa pienso que somos bastante iguales (omito las Canarias que todos sabemos que quedan en un cuadradito que en la tele ponen a la izquierda y Ceuta y Melilla que eso ya... ¡eso ya es Marruecos!. Me imagino a Loquillo cambiando ligeramente su canción y cantando "¡Rock and Roll Latitud!". Pero no sé, he visto muchos conciertos en mi vida por aquí y por allá y no he notado nunca una diferencia que me hiciera pensar en "¡¡Cómo se nota que estamos en...". El rock es rock, y si nos ponemos estrictos en Europa es algo del norte. Y en España también. En rumbas y bulerías salimos perdiendo. Una cosa por la otra. Pero volviendo al sentido común, la pasión depende de muchas cosas pero acaba por desatarse casi siempre. El concierto sin juego de palabras hecho con canciones (noventa y seis - dos mil seis: doble más deuvedé) para muy frikis de Bunbury o peña Nobel (el premio, no la marca de tabaco esa chunga). Y así sucede, que en el tiempo este en que divago sobre esto, y un paseo que no viene a cuento en crónica, sucede una elipsis que nos lleva hasta el concierto mismo. La entrada que hacemos tranquilamente, cuando ya hace un rato pequeño (cabaret ambulante) que han abierto las puertas, pero hay poca gente y muchos hablan en medio de la pista, otros bastantes se han sentado ya en las gradas bajas, alguno va a por bebida, éste para aquí, el otro para allá... vamos que no hay lío y nos acercamos quedando en las primeras filas, muy centrados, enfrente (casi) del micro de Bunbury, algo escorados hacia el lado de Jordi Mena.

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Suenan las nueve en el campanario del pabellón de deportes, y tras comernos las uvas (sólo nueve obviamente) se apagan las luces y salen al escenario Los Santos Inocentes (faltan eso sí, Alfredo Landa y Paco Rabal) impolutos como siempre. Todos muy bien vestidos, Álvaro de negro, con su sombrero y americana dorada, Robert con camisa roja... seguramente una chica diría magenta, granate, rosa palo, gris nude, o yo qué sé... pero yo soy un tío y los tíos distinguimos: blanco, negro, azul, rojo, verde y amarillo... y luego los tonos "más claro" y "más oscuro".

Foto: Alquimerides

Foto: Alquimerides

Foto: Alquimerides

Bueno, hay fotos así que paso de describirlos. Arranca “El mar, el cielo y tú”, al principio la cosa me suena un poco baja, sin fuerza y la mandolina de Jordi Mena apenas se escucha, ya casi acabando la canción y sobre todo con el inicio de “Llévame”, se solventa y todo va rodado. Sale a escena entre luces y humo el maestro de ceremonias envuelto en llamas, y el frío prende, la gente arde y el norte parece la feria de Abril, todos más salaos que las anchoas de Revilla, alegres y achispados, la gente, canta, bota, grita, todos queremos a Bunbury y se oyen comentarios tales como "Impresiona mucho verlo", "Es el puto amo"... y todos coincidimos en eso de "Llévame... oh... llévame" que cantamos con fuerza y que Enrique coge al vuelo, durante las 2 próximas horas nos lleva a su terreno y todo lo que hay fuera en el mundo, queda... pues fuera. Estamos todos a una. Y todos lo haremos mejor en el futuro a medida que avanza el concierto y estamos dentro, es un concierto en 3D, sucede por todas partes, emociona, suena más que bien. La siguiente es “El solitario”, suena muy bien, mejor que en el disco, como todas las nuevas, la balanza se inclina en directo un poco más rockera. Le sucede “La señorita hermafrodita”, con nuevo disfraz, al principio me suena extraña pero dicho sea, me gusta mucho, como todas las que escucho esa noche. Las caras del público no se diferencias mucho de los gestos de Bunbury y la banda, todos sonreímos de verdad y se nota muy buen rollo, muy buen ambiente, estamos todos

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a gusto y encantados de conocernos. Y eso va perfecto para “El extranjero”, una de las canciones más animadas y mejor versionadas con la nueva banda (aunque yo de Flamingos para atrás sigo quedándome con las originales). Siguiente “Ódiame”, que los más adolescentes cantan con fervor, con más énfasis incluso que las anteriores, yo la disfruto también (las disfruto todas ya dije) aunque es la canción que menos me gusta, o que más me cansa. “Los habitantes” es la favorita de mi novia y en su cara se refleja toda la emoción que despierta un concierto de Bunbury, visto en buena compañía, de cerca, con toda la parafernalia que supone, en especial a los que viajamos a otra ciudad a verlo, que es la forma en que los seguidores acérrimos peregrinamos por la música. El sólo de Jordi Mena pone los pelos de punta. Lejos quedan los tiempos de Radical Sonora, de la electrónica, de Bunbury haciendo las veces del Bowie de Earthling, de Prodigy o de los Chemical Brothers después de viajar a España y Marruecos. Lejos quedan y escasos son los recuerdos que el propio Bunbury parece tener de esa época. La canción suena bien, tiene otro gran momento de Jordi Mena, y un subidón "¿repasaste el manual?, ¿preparado para la combustión?... enciendo la mecha... la cosa está hecha... ¡¡¡¡¡BiiiiiiiiiiiigBaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaang!!!!". Y he aquí que llevamos entre pitos y flautas casi mitad del concierto, si no matemáticamente sí psicológicamente, no sé como explicar eso, pero así lo sentí y así lo recuerdo, echando cuentas igual no salen exactas... pero a partir de aquí para mí llega el momento más intenso, más emotivo, la sonrisa de Bunbury se multiplica, el público que abarrota la parte visible del pabellón (la invisible pongamos que son gradas previamente tapadas y disimuladas) canta a voz en grito, responde a cada petición del cantante, canta en el tono adecuado, como una sola voz, alta y clara, desgañitada o suave según lo requiere el momento, incluso sabe cuando hacer el semi-silencio y admirar a Bunbury convertido en estatua. Como decía, suena “No me llames cariño”, recuerdo la potencia y la improvisación hace ya 3 años en A Coruña, aquí no se repite pero suena igual de intensa, perfecta con Bunbury y Jordi Mano, mena a mena, protagonistas absolutos. No sólo canta, interpreta, es el actor de un musical. "Esta canción es para las noches, para la taberna, hecha para cantar abrazada a un cántabro...a ser posible un cántabro rural", “Ánimas, que no amanezca” y todos levantando nuestros tequilas imaginarios (yo de hecho deseo con fuerza otro gin tonic por aquello de la magia del directo... pero no hubo tanta magia ni tanto truco y me quedé con el brazo en alto pero sin copa), saltamos, gritamos, nos abrazamos y así sin darnos cuenta el vagón vuelve a bajar el pistón pero la intensidad sube y sube “Sácame de aquí” suena increíble y el final con el público cómplice aún resuena en mis oídos. Estremecedor, un momento de esos que llaman comunión. La chispa que hace que funcionen estas cosas. Momento de respirar un poco, “Qué tengas suertecita” y “El día de mi suerte” las dejo para descansar la garganta, aunque en la última por lo menos doy palmas como todos. Y... la mejor canción de la noche... “De todo el mundo”... momento indescriptible, sobrecogedor, suenan seiscientas mil voces, es la canción más intensa y contenida que ha escrito Bunbury en su vida, parece que va a explotar todo el rato, pero no llega y eso hace que explotes por dentro, pero al final sí que explota. Me recuerda a la sensación que me deja “Heroes” de Bowie, un eterno in crescendo, con un clímax que ni Hitchcock. Tin-tin tin-tin tin-tin-tiri-rintin... “Sí” (y no hay más que hablar, se lo dejamos claro. Ante la duda un ¡¡síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!). Otra nueva versión,

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me gusta, creo que más que la original que acabó por cansarme, me refiero a “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, con ella presenta a la banda y con ella se despiden por el momento.

Foto: Alquimerides

Foto: Alquimerides

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(Bis 1) Lanzamiento de disco. Puntería fina. De pleno en la cabeza de Bunbury, hay un momento tenso, se queda un segundo con mirada de "si te pillo te rompo las piernas" pero recoge el CD y dice "que no digan que la música no llega a todos los lugares" hoy está de buenas, es papá, al fin y al cabo todo parece irle muy bien y ya no está para espantadas, se lo toma relajado, en otra época podría haber dejado todo ahí. Pero presenta a un invitado, y sale Rulo (anteriormente cantante de La Fuga y ahora con su Contrabanda) a mí no me emociona, y a los cántabros pese a ser el único músico algo conocido que tienen (yo desde luego no conozco más) tampoco parece que demasiado, pero como todo va de euforia esta noche, ovaciones no faltan y cae un “Porque las cosas cambian” con buena interpretación del invitado (sin más) y con final todos delante con mirándose entre ellos, al público, momento bonito vamos. Álvaro lo celebra. Es el crack, disfruta como un enano. Robert seguro que lo mismo pero no se le nota, a veces hasta parece cabreado, pero es normal supongo, el bajo no da para desfogar tanto como la guitarra. “El tiempo de las cerezas” ya no es tan emotiva pero queda muy bien adaptada al momento, va dentro del repertorio como anillo al dedo, queda bien. Suena una intro de guitarras desconocida para una canción universal y todos nos vemos cantando aquello de "Me calaste hoooooooooooondo...y ahora me dueeeeeeeeles..." Y cada cual se abraza a quien puede y se quiere “Infinito”. Y el momento se va...pero vuelve a pasar. (Bis 2) Discurso político e improvisado (y algo embarullado todo hay que decirlo) ovación popular, federal y democrática. “El cielo está dentro de mí”, y de cada uno, y por caminos infinitos vamos cantando y tocando la armónica... ah no... eso no... esta parte no se la sabe... no hay armónica... con todo la canción suena como un cañón y acaba tan de repente como en el disco.

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“… Y al final” ... bueno, el final ya lo conocéis, que cada uno siga su camino, y nos perdimos una vez más en la lluvia. Al fin y al cabo, así es el norte y yo soy gallego... lo mismo que les digo una cosa les digo la otra, lo importante es el concepto. Crónica: alquimerides

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BUNBURY PONE SANGRE A LA MÚSICA Sobrado a la par que sinceramente agradecido. Así se presentó Bunbury ante su entregado público madrileño, que no cesó de corearle incluso desde antes de que se apagaran las luces en la primera de sus cuatro noches madrileñas en la sala La Riviera. Despechado, abandonado, apaleado, melancólico, desdichado, pero con toneladas de rock en el pecho. Jugón porque, ¿quién licenciaría a un boxeador en la lona? Es el álbum Licenciado Cantinas el motivo de la actual gira, un disco de versiones del cancionero popular canallesco latinoamericano que no hace sino expandir salvajemente el abanico estilístico del aragonés, siempre empeñado en que se note que hace lo que le viene en gana. Fue la de anoche una velada de rock, claro, mucho, pues nadie puede a estar alturas dudar de la filiación de Bunbury, más aún en directo, pero también con toques de blues, tango, bolero, tex-mex, rancheras, chacareras, vals criollo... incluso retazos de salsa aderezados por un notable trabajo de percusión. Los primeros minutos de la noche transcurrieron con temas de justamente su último trabajo como “El Mar, El Cielo y Tú”, “Llévame”, “Mi Sueño Prohibido” y “El Solitario”. De menos a más, un inicio lógico en el que los músicos van cogiendo calor en sus músculos y que termina de explotar en una “Señorita Hermafrodita” más blues que nunca. Tan blues que tiene una guitarra que suena en plan “Personal Jesus” de Depeche Mode. Porque al final siempre el cruce de caminos está en el blues, mires hacia donde mires y te pongas donde te pongas. Con “El Extranjero” La Riviera al fin se convierte en la olla a presión que todo seguidor de Bunbury sabe más que de sobra que son sus conciertos, y el líder de la noche se pone estupendo, aún más, con un brazo acá, un gesto mordaz, un dedito señalando al techo, una pose imposible, siempre tratando de romperse las caderas como un Elvis de Tijuana el sábado en la noche. Todo calculado ante el espejo en cualquier caso, y arropado maravillosamente por una banda de la solvencia de Los Santos Inocentes, que lo hace todo más fácil. “Ódiame”, “Los Habitantes”, “El Anzuelo”, “No Me Llames Cariño”… y uno descubre que esta noche se ha reunido gente de todas las edades que quiere cantar pero también otra que lo disfruta sencillamente bailando y coreando “Enriiiiiqueeeee” entre canción y canción. En “Ánimas, Que No Amanezca” sale a cantar Alfa, ese muchacho antes en Buenas Noches Rose, antes en Le Punk, y la cosa les queda bonita en este tema que es como una persecución de Benny Hill rodada por Sam Peckimpah. Con “Sácame de Aquí” los asistentes por fin tienen su dosis de escarmiento emocional. Porque a Bunbury siempre le gustó regocijarse con historias personales pero que son de todos. Historias que se escriben en noches en vela, en callejones, en hoteles sin alma, en solitarias barras de bar plagadas de perdedores. O en las interminables y áridas carreteras secundarias americanas o en las cantinas mexicanas donde el tequila corre a cuenta del último que entra por la puerta. La cuestión es tratar de parchear un corazón perdedor, sangrante e inevitablemente perdido para siempre. Historias de amor profundo, verdadero, demente y eterno, pero sin final feliz. Porque mientras ahí fuera el mundo se poligoniza y los chonis atacan por todos los puntos cardinales, las canciones de Enrique hacen las veces de necesario refugio. Y es que el mundo es, a grandes rasgos, un lugar incómodo y en estos tiempos inciertos es todo un lujo que exista gente talentosa que arriesga y hace las cosas porque le apetece y porque cree en ellas. Se agradece siempre el riesgo de un ar-

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tista que podría apoltronarse, pero que persiste en su empecinamiento de buscar el camino menos fácil. Se echó en falta, eso sí, el traje rosa que luce en la película de 25 minutos que sirve de complemento a Licenciado Cantinas, pero habrá que conformarse con esa chaqueta negra con llamaradas absolutamente mágica.

Foto: Patricia Cano

Foto: Patricia Cano

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Como a estas alturas ya está claro que lo que más nos une no son las redes sociales, sino el sufrimiento, el penar, los malos momentos, el mismo dolor, es turno para “Que Tengas Suertecita”, “El Día de Mi Suerte” y “De Todo el Mundo”. Momentos intensos en los que el público canta para sanarse, para expulsar el dolor, para acallar voces dolorosas, malas consejeras, destructoras. A más de uno le sangra la nariz pero no, no es por malos hábitos drogodependientes, es de corazón roto. Hay sangre en la música y eso es lo que pone a Bunbury en el pedestal en el que sus seguidores le tienen. Con una copa de ron en una mano y un chupito de tequila en la otra, las 2.000 personas congregadas en La Riviera en la primera de las cuatro noches programadas brindan alzando sus licores y con la mirada perdida, recitando versos de desdichas sin solución, de perdedores, de arrepentidos, de personajes que toman sus decisiones con toda la honestidad posible a pesar de sus terribles consecuencias. De gente que quiere alegrar a la gente, pero que tiene una capacidad innata para asustar y enfadar a quienes tiene alrededor, siempre al límite, nunca en la tibieza. Al final la cuestión es brindar, eso siempre se nos da bien. Y parece que van a salir ZZ Top a escena, pero en realidad es la despedida antes de los bises de “El Hombre Delgado que no Flaqueará Jamás”, toda una declaración de principios que, como siempre, más de uno siente propia, pues la baza de la apropiación de los sentimientos universales sabe jugarla muy bien Bunbury. Baza a la que sigue apostando con “Irremediablemente Cotidiano”, “Cosas Olvidadas” (que sería algo así como Carlos Gardel jugando a la ruleta rusa en un tugurio cualquiera de algún lugar entre El Paso y Santiago de Chile) e “Infinito”,

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canción con la que constatar que todo el mundo siempre tiene algo demasiado hondo, que siempre duele, que no viene de ahora, que no se va a marchar tampoco. Inútilmente puedes pedir lo contrario. Y es inútil porque “Nunca se convence del todo a nadie de nada”, a pesar de que el cantante, el intérprete, se marque un discurso en el que se notan las ganas de hablar más y más y nunca callarse: “Gracias por venir, pues hoy es miércoles, algunos no cobraron porque no les pagaron, otros están en paro… ganó Rajoy… peores circunstancias no pueden ser”. Tal planteamiento no podía evitar la clásica respuesta de “¡Enrique presidente!”, algo que el aragonés tiene claro y desprecia con sorna: “Esto me lo tomo como un insulto personal. ¡No se lo deseen ni a su peor enemigo!”. Pero es que la cosa no queda ahí, y antes de que la música ponga freno, las palabras siguen siendo protagonistas: “Cuidado con atacarnos los unos a los otros y olvidar donde está el verdadero enemigo. Nuestro enemigo no es el ni el PP ni el PSOE, son mindundis con alguien más arriba que nos está jodiendo la vida. Y no me dedico sólo a cantar porque estamos en un momento en el que todos tenemos que decir lo que queramos”. Envalentonado, empujado por el típico público capaz de aplaudir cualquier cosa, aunque en esta ocasión parece sincero, todavía hay tiempo para un arreón más: “Y un cantante puede decir lo que se le pase por los huevos, igual que un electricista o ustedes cuando se emborrachan por las noches”. Vítores y caras contrariadas porque, efectivamente, nunca se convence del todo a nadie de nada. “…Y al final” tus brazos serán cuerdas bailando este vals, con un Enrique empeñadísimo en presentar una y otra vez a los miembros de su eficaz banda. Los que pueden abrazarse a alguien aprovechan la excusa, los que no, lo sufren mientras se menean levemente y piensan en quién sabe qué. Se despide Enrique con un “¡hasta siempre!” irreal, pues más de uno o doscientos van a volver el viernes, el sábado y/o el domingo. Porque para estas cuatro noches de intensidad brutal en La Riviera también tendrían que haber vendido abonos. Abonos anti-crisis para corazones rotos. Crónica: galko2000

Foto: Patricia Cano

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INICIO DE LA RECTA FINAL DE LA GIRA Con un día de antelación, puesto que a última hora decidimos montarnos en el concierto del día 1 de febrero, llegamos a Madrid con una previsión meteorológica nada halagüeña, sin saberlo, nos habíamos adentrado en plena zona de azote de la ola de frío siberiano que a partir del jueves 2 íbamos a sufrir. Ese miércoles, ya instalados en el hotel a escasos 15 minutos de La Riviera. Era el inicio de la recta final de la gira. Tras un buen ágape a base de sopa y salmón ahumado coronado con unos buenos gin-tonics, nos dirigimos a los aledaños de la sala madrileña para hacer cola y ocupar la primera fila para disfrutar del concierto. Con una puntualidad exacta arrancó el show. Fue la única ocasión en la que vimos a la comitiva de fotógrafos y periodistas danzar por el foso durante los primeros temas del concierto para publicar, al día siguiente, unas tibias noticias en los diarios de la ciudad puesto que el plato fuerte gráfico saldrá publicado en breve gracias al enorme trabajo realizado, digamos, en exclusividad durante los tres conciertos restantes de la gira por Charly, Jesualdo y Juan.

Foto: Dave Iturbe

El bloque que comprende la primera parte del concierto, desde “El Mar, El Cielo y Tú” hasta “Ánimas, que no amanezca” donde Alfa, el cantante de Le Punk, invitado a cantar a dúo con Enrique pronunció unas desafortunadas palabras, me pareció perfecto. Ensalzo nuevamente el momento speech de Enrique:

Foto: Dave Iturbe

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“No me puedo cansar de agradecerles a todos que hayan venido a vernos, sabemos que no podían ser peores circunstancias, hoy es miércoles, se acabó enero, algunos no cobraron porque no les pagaron otros están en paro, vivimos en eso que llaman crisis económica, salió Rajoy elegido, sabemos el esfuerzo que han hecho para estar en La Riviera”. El público empezó a gritar: ¡¡Enrique Presidente!! a lo que él replicó que no se lo iba a tomar como una amabilidad sino como un insulto personal y que no se lo desearan ni a su peor enemigo. “Estamos en unos momentos en los que cada vez que alguien abre la boca en las páginas de Internet se cuelan los trolls insultando al que opina, ¿libertad de expresión? pero tengamos mucho cuidado con este tipo de gente que lo que hace únicamente convertise en el rebaño que cuida de sí mismo, cuidado de atacarnos los unos a los otros para olvidarnos de donde está el verdadero enemigo. Ahora mismo es muy facil echarle la culpa de todo lo que va a ocurrir al PP o al PSOE, que son unos mindundis, hay alguien más arriba que nos está jodiendo la vida. (…) Creo que estamos en el momento en que cada uno de nosotros tenemos el derecho y el deber de decir lo que pensamos. No nos coartemos los unos a los otros. (…)”. Perfecto marco para arrancar el último bis del concierto con “Nunca Se Convence Del Todo a nadie de nada”.

Foto: Dave Iturbe

Esa noche, siguiendo con nuestra ruta gastronómica y variopinta que iniciamos sin saberlo el 12 de enero, acabamos cenando en un Tandoorí, aderezado con unas cervezas hindúes “Cobra” y prolongamos la velada acabando acompañados de la lluvia en una taberna escocesa, tocando el piano y como no, de más gintonics. Al día siguiente, con la ola de frío de lleno sobre nuestras cabezas y sobre la ciudad, nos dispusimos a hacer de turistas con el bus de dos pisos acabando en el mercado de San Miguel para hacer un vermouth en los diferentes bares de dicho mercado. El frío y el cansancio hizo mella en mí con lo que tuve que volver al hotel precipitadamente para recargar baterías y descansar. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

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BUNBURY = SIGNIFICADO. ¡EN TODO LO QUE HACE! Me encantaría decir algo nuevo sobre Bunbury. Algo que todavía no haya sido dicho. Pero esto sí que es difícil. Él es un artista totalmente completo, con evidente talento, pero también con una rara e inusual perseverancia y obstinación. Es un personaje que sabe exactamente cómo se puede combinar el presente con la tradición, lo moderno con lo retro, lo nuevo con lo viejo. Aún más, él sabe cómo hacer que nosotros, laicos, aceptemos su obra. Tiene una "varita mágica" - su voz - que nos encanta a todos y que en momentos de magia nos conquista más con su ingrediente especial; sus movimientos en el escenario.

Foto: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

Hay tanta diferencia entre el Bunbury que da entrevistas, autógrafos o se hace fotos con sus seguidores y el Bunbury de escena, desencadenado en su elemento. En el escenario realmente es único, inimitable e inmejorable. Incluso si hubiera nacido en el escenario no podría ser más "animal escénico" de lo que es. Lo aprecio, lo admiro y sigo su carrera con el interés de un niño que descubre el mundo. En cada concierto me siento como un explorador que descubre huellas sin brújula y sin mapa. Sé que cada elemento de su muestra tiene una larga historia y un trabajo duro, con muchas repeticiones durante años, pero también tomo cada parte como un nuevo descubrimiento y trato de delinear el perfil de su personalidad. Así ocurrió con los dos conciertos que asistí el 3 y 4 de febrero en la sala La Riviera de Madrid. Reconozco que, a diferencia de las giras anteriores, no he visto nada de los conciertos anteriores publicado en internet debido a la falta de tiempo. Después de haber escuchado Licenciado Cantinas dos o tres veces antes de salir de Bucarest había muy pocas canciones que llamaran mi atención, pero tenía grandes expectativas para el directo, por su maestría y virtuosa combinación con canciones de discos anteriores. Y estaba más que segura que en vivo todas las canciones elegidas estimularían al público, la gente iba a cantar y disfrutar dentro de cada palabra, cada línea, cada movimiento, gesto y mirada de Bunbury. Porque Bunbury = significado. En todo lo que hace. Todos los mensajes de sus canciones y la manera en que ha hecho las cosas me han mostrado (como si fuera necesario) que ningún esfuerzo nos debe parecer insuperable o indestructible. Sólo que las cosas se deben hacer con paciencia para disfrutar el resultado en su tiempo. Nuestro camino a Madrid empezó a las 04:00 de la madrugada. Nuestro avión tenía una escala en Roma durante a cinco horas. En el aeropuerto de Fiumicino en Roma, Smaranda compró un periódico. Fue El País. Y en él un artículo que se convirtió en el lema de nuestro viaje a Madrid. El artículo se llamaba "Nada es imposible.

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¿Fue una señal de lo que sería el 3 de febrero para nosotras?. Aunque estábamos en plena sesión de exámenes hasta el día 12, solicitamos y obtuvimos un acuerdo con nuestros profesores para posponerlos e ir a Madrid. El avión era directo a Madrid con escala en Roma y nos pareció perfecto. Después de obtener el “sí” de los profesores y buscar billetes de avión, las entradas de ticketmater se habían agotado para todos los conciertos en La Riviera. Empecé a buscar en el foro, encontré tres entradas para el día 4 y otra para el 3. Las pedí todas sin pensar. Pero uno de los vendedores no quería decirme los datos bancarios a través de internet, quería enviar las entradas con reembolso, sistema ya no disponible en nuestro país. Así que me deseó suerte para encontrar otro vendedor con entradas para el día que quería… Insistí, con la promesa de encontrar solución, llamé a una amiga de España para preguntar y obtener su ayuda (le expliqué que tenía que pagar las entradas por mí y después guardármelas hasta el día del concierto). ¡Dicho y hecho!, después, mi amiga no podía ir a Madrid a ningún concierto, así que debería enviarme las entradas por correo. Qué espectáculo ofrecí en la oficina cuando abrí el sobre y empecé a sonreír, ¡¡tan feliz porque tenía en mis manos dos entradas para Bunbury!! Y para las otras entradas, para un simple transfer bancario necesité 6 días (¡para transferir dinero de mi cuenta a la cuenta del vendedor!). Por fin recibíamos la confirmación que teníamos dos entradas más para Bunbury. Ahora, con tres entradas para el día 4 y sólo una entrada para el 3, inicié la búsqueda de un comprador de una entrada para el día 4... cuando recibí el mensaje que mi amiga –la que me había ayudado con las dos primeras entradas- también tenía su entrada a la venta… Pero ¡todo es posible!, encontré en el foro y facebook un comprador para una entrada del día 4 y un intercambio de una entrada del 4 para una del 3, ¡la solución perfecta! El tiempo pasó en Bucarest con el período de exámenes, los equipajes, los boletines meteorológicos. Incluso el Mar Negro se congeló en varios metros por la orilla. El 2 de febrero comenzaron las ventiscas de nieve, las temperaturas bajaron, cierre de carreteras, cancelando vuelos, código naranja hasta el código rojo por nieves y vientos en nuestra zona del país...

Foto: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

Nuestro avión salía el día 3 de madrugada. Teníamos miedo que nosotras no despegáramos debido a las heladas, la niebla o el viento. Pero en esa noche, hasta las 6, la hora de salida, fue como si la naturaleza se hubiera tomado una siesta y fue tranquila. ¡Despegamos sin problemas!. Sé que Paula es un gran admiradora de Italia, pero a nosotras la parada en Roma nos pareció muy fría y no nos gustó. En el embarque a Madrid estábamos leyendo El País con pasión y alegría, porque además la gente que nos rodeaba hablaba en español. Nos dejó Roma con una fuerte lluvia, bajo un cielo gris, opaco. ¡Íbamos a aterrizar en Barajas a las 16:55!

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Foto: Anamaria Gacichevici


Madrid nos saludó con sol y un cielo azul, claro, sin nubes. Mientras en Bucarest era una lluvia helada… Después de tres noches durmiendo no más de dos horas, después de salir de nuestras casas a las 04:00, ¿qué podría ser más bonito que el ruido de las puertas del metro hasta Atocha?. La primera estación en Madrid fue el encuentro con Irene, para cambiar una entrada del 4 por otra para el 3. Después un rápido check-in, y aquí estamos ¡de camino a la sala de conciertos!, ¡a La Riviera!. Con 16 horas de viaje, a las 20:10 llegamos a la sala, ¡agotadas, pero felices!. Encontramos a Conchi e hicimos el cambio de entradas. Fue muy breve la presentación y el momento de dar las gracias, antes que nos sentáramos en una pequeña cola en la entrada. Al ratillo teníamos que entrar en la sala donde ¡¡íbamos a ver a Bunbury!!. Pasé el chico de seguridad, y estaba esperando a mi amiga Smaranda. Sé que es una persona abierta y comunicativa, pero no podía entender el diálogo intenso que tenía con un chico de seguridad… Pues bien, él necesitaba un documento para probar que ella era mayor de 18 años y dejarla entrar al concierto. Pero ella dijo que tenía todos los documentos en el hotel. ¡Ahora sí que había fallado!, incluso en mis sueños más oscuros nunca imaginé que estando en la puerta, teniendo un pie en la sala para volver a ver Bunbury y… tenía que perder más de una hora para traer algunos documentos desde el hotel... sólo espero que de esta experiencia mi amiga aprenda porque ¡siempre hay que tener la identificación contigo!, ¡y más cuando te encuentras en un país extranjero! A las 21:15 volvimos a La Riviera. En la entrada había otra gente de seguridad que no estaban interesados en la edad de los asistentes y no nos pidieron ningún carnet… tarde, sabía que el concierto había comenzado. ¡Bunbury es puntual!. En este punto de la crónica querría dar las gracias a quienes hicieron posible mi participación en los conciertos junto a Smaranda: Ana, Maria, Conchi, Rosi, Irene, Jean -Paul, Jose y Antonio. Entramos durante la tercera canción del concierto, "Ahora". Su hechizo me tocó cuando ya en la sala escuché su voz y localicé el escenario detrás de la palmera que tanto temía desde que vi fotografías en el foro. Sólo recuerdo que dije a Smaranda que no soltara mi mano y comenzamos a acercarnos al escenario. Sorprendentemente llegamos a 6-8 metros del escenario, de su margen izquierdo. Allí, una de las chicas de esa zona donde nos habíamos detenido, me dijo que ella no veía el escenario debido a nosotras, así que nos pegamos al pilar. Y ahí nos quedamos.

Foto: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

Cada línea, cada canción era una recompensa esperada para nuestro viaje de más de 16 horas. Disfruté cada venida de Bunbury al lado izquierdo del escenario e incluso nos pareció que principalmente actuó en "nuestro lado". Como cada vez, tuve la impresión de que Bunbury cantaba sólo para nosotras, al ver nuestras manos en alto, nuestras caras de alegría y nos oyó cantar cada canción… debido a eso, él quiere animarnos más, diciéndonos que tenemos que perseverar. ¡Ay, Dios, cuánta imaginación!. pero cuánto poder de manipulación es manejado por una

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sola persona, por un artista, en su voz, en sus gestos particulares. Y cuánto placer para todos nosotros en esos momentos y cuánto deseo extender estos momentos enormemente, ¡hasta el infinito!, ¡y repetir!. ¡Qué difícil es la espera y qué intensa la vivienda de sus conciertos!. Tras los conciertos, recuerdo un momento de mayor intensidad: "Big-Bang". Fue como un viaje en el tiempo, estaba intentando recordar todas las letras, fascinada, estaba viendo y escuchando a Bunbury cantando en vivo una de mis canciones favoritas. Una de las canciones que nunca esperaba escuchar en directo, ¡gracias Enrique Bunbury por esta sorpresa!. Estaba disfrutando del momento. ¿Por qué Bunbury ha sentido la necesidad de utilizar la línea de “Personal Jesus” de Depeche Mode para “La señorita hermafrodita"?, y ¿por qué han utilizado las líneas de introducción de “Sandman” de Metallica para "El cielo está dentro de mí"?, ambas sonaban bien, tengo que admitirlo, pero... despertó mi dulce "teletransportación" y trajo de nuevo a la tierra. Del concierto del viernes también recuerdo que ¡canté todas las canciones, salté y grité!. Mi dedicatoria final para mi amiga Smaranda, fue el primer concierto de Bunbury de su vida… cada línea o canción que yo sabía que ella sabe y escucha siempre cuando necesita alguna motivación, un cambio de estado de ánimo, o un estímulo para continuar actuando en lo que ella está haciendo en lugar de esperar cualquiera acción. Crónica: Anamaria Gacichevici

LICENCIADO EN TEMPERATURAS FRÍAS Los dos conciertos de Madrid a los que he asistido me han dejado sensaciones diferentes, acorde al tiempo meteorológico que estamos: invierno. Ver los conciertos desde distintas perspectivas, posiciones en el recinto me hace valorar el concierto de distinta forma. El del viernes junto a babel79 fue de relax absoluto, llegamos a media tarde, habíamos quedado con ojos-d-dwend para charlar antes de entrar y en vista del frío lo hicimos en un bar cercano donde conocí además a letxuga, un placer estar con ellos. Con ojos quedábamos para el día siguiente que sí vendría ella. Nos colocábamos en la cola una vez que ya habían abierto las puertas de La Riviera y para adentro. Esta vez íbamos a disfrutar del concierto sin agobios. La gente ya copaba la zona central, nos quedamos cerca de las famosas palmeras de La Riviera, delante de las mesas de sonido, apoyados en la valla y allí tuve un gran encuentro: DDAVIDD75 me veía y se acercaba a saludarme, encantador, las dos veces que hemos coincidido ha sido un placer compartir pensamientos con él. En su grupo iba Gsus85, inconfundible con su sombrero y por el que me llevé también una gran alegría al poder saludarlo. Seguido fue el turno de omorci y Marta, que nos vimos allí y ya compartimos concierto, omorci, las sonrisas están aseguradas contigo. Muy buen ambiente había, el sonido desde esa posición de lujo pero qué distinto es verlo cerca, que si te tapa la gente, también oyes comentarios que te sorprenden... no sé, diferente, acorde al frío de fuera. Me hacía disfrutar "Ahora" (recuerdo a Raphael interiormente, como no), aunque me hubiera gustado más "Desmejorado" que en directo es buenísima. Destaco por no haberla oído antes en directo "El cielo está dentro de mí", el resto de canciones pues como ya he dicho en días anteriores. Para mi no fue un gran concierto, esperaba el siguiente con más ganas.

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A la salida vi a Anamaria y Smaranda que ya habían llegado desde Rumanía. Charly y Jesualdo que habían estado en las mesas de sonido, y enjha, que finalmente había venido al del viernes también. Nos fuimos a cenar algo todos los que íbamos y a descansar, que mañana teníamos el siguiente y último concierto de esta gira. Crónica: P.a.u.l.a

LAS CANTINAS LLEGAN A MADRID CON UN TOQUE DE ROCK

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

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Luchando con viento y marea para poder ir a ver los conciertos de Bunbury, llega el gran día, es viernes 3, llego a la sala Riviera a las 6:45 de la mañana, cojo mi móvil le hago una foto al cartel de la sala y lo cuelgo en el facebook. A las 7:30 llega el primer chico. La primera cara conocida llega a las 9:30 que era Gloria, por cierto hacía muchísimo frío. A media mañana vino Jose Figueres, Dave, Irene, David y Jean-Paul. Llegan las 19 y la gente se empieza a impacientar, acercándose a la zona delantera para preguntar la hora a la que abrían las puertas porque hacía muchísimo frío. Por fin a las 19:30 muerto de frío- abrieron las puertas, yo ya las piernas no los sentía por la humedad del Manzanares, me pego la carrera reglamentaria, estoy en primera fila como siempre, enfrente del pie del micro. A la derecha tengo a David, a la izquierda a Irene, más a la izquierda a Dave, detrás de mi a Jose Figueres. A las 21:05 como es habitual en toda la gira, salen Los Santos Inocentes. Empiezan a tocar la intro que ha sido muy acertada para esta gira, sonando las primeras notas de “El mar, el cielo y tú”. La gente desde la primera canción botando.

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En “De Todo El Mundo” me doy cuenta que Álvaro Suite y Bunbury se ponen a hablar y a reirse, a mi me dio la sensación que estaban muy a gusto en el escenario. Luego le tocó a “Sí”. “La siguiente es mi canción” le digo a David, tío, mi canción, a darlo todo. Presentó con ella a la banda primero a Quino, luego a Ramón, luego a Rebenaque, luego a Robert, luego a Álvaro, Jordi y al final a él mismo, sonando las primeras notas de “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, yo pegando botes, la valla me llegaba a la altura de las rodillas, cada vez que escucho la canción en directo la cojo con más ganas. Termina y se meten para los camerinos. Primer bis, “El cielo está dentro de mí”, una canción muy tranquila. A continuación “Porque las cosas cambian” se anima otra vez. Luego “Infinito” (con esa canción toda La Riviera pegando botes). Segundo bis, “Las consecuencias” una versión maliciosa y para colmo el fragmento que es con el megáfono lo intenta hacer con las manos, “… Y al final” como es habitual. Antes de salir del recinto me encuentro a Paula, a su novio Carlos y Jesualdo. Salimos del recinto Irene, David y yo para ir a cenar un poquito al rato llegan al local donde íbamos a empezar a cenar Jose Figueres, Dave, Paula, Carlos, Pili y Jean-Paul. Termino de cenar y para el hotel que mañana también es un día duro. Crónica: EL_HOMBRE_DELGADO

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BUNBURY EN MADRID: EL COLOSO EN LLAMAS. LA GRANDEZA DE UN ARTISTA EN ESTADO PERMANENTE DE GRACIA La grandeza de este hombre es de coloso. Artista que se reinventa y supera concierto a concierto. Desde el de San Sebastián de U2 no había vuelto a sentir escalofríos y piel de gallina como con "De todo el mundo" entre otras, himno épico que hizo elevarse hasta el cielo a todos los fervientes devotos que ahí nos hallábamos en catártico estado. La sala me parece lo peor aunque el sonido lo calificaría de excelente, virtud de los músicos y los magníficos medios sonoros que posee el espectáculo. No me voy a alargar con crónicas que no harían justicia a las sensaciones experimentadas, sólo decir que he sido feliz, el día 3 un poco cansada por el ajetreo de la semana y el frío gélido lo disfruté aunque necesitaba mucho descanso, pero el 4 junto a mi querido Santi Rex fue la noche perfecta. Crónica: SusanQ

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ENRIQUE INCONMENSURABLE La atmósfera de La Riviera se antojaba cálida como un delicioso infierno mientras brotaban los compases iniciales de “El Mar, El Cielo y Tú”. Los gritos de "Enriiique, Enriiique" apenas dejaban aposentarse el delicioso tema introductorio con el que Bunbury parece haber dado en el clavo en esta gira: una canción instrumental que, de manera suave pero insoslayable, te sumerge de lleno en "su mundo". Instantes después de que ésta se funda con los acordes de “Llévame”, Bunbury hace su aparición en escena y las llamaradas de su traje dan imagen veraz al infierno del que antes hablaba: el público entregado a los movimientos, gestos y voces de un Enrique inconmensurable, dueño de cada una de las modulaciones del sonido de la banda y, ¿cómo no?, de su voz, en algo muy similar a la antesala de un infierno tierno y doloroso a partes iguales. Calor, mucho calor humano en La Riviera, arropando a una banda cuyo sonido ha alcanzado cotas de perfección impropias de grupos de rock patrio. Tras estos dos temas y como queriendo apaciguar la hoguera que ya prendía la sala, Bunbury acomete con “Ahora”, con una sobriedad y una exactitud sónica que el que comenta no recordaba desde hace tiempo. "Doy gracias por haber llegado hasta aquí" susurra el cantante y un único y estruendoso aplauso le acaricia los oídos. Tras miradas cómplices a su público, sonrisas y reverencias, comienza de nuevo a atizar el fuego con “La Señorita Hermafrodita” y La Riviera se transforma en una sala de baile estratosférica donde miles de personas secundan cada uno de los movimientos del ídolo, dando entrada luego, sin apenas transición, a uno de los momentos álgidos: la voz de Bunbury, haciendo acopio de poderío y precisión, se une al cántico generalizado de ese himno que es “El Extranjero”. La poderosa ovación que agradece al cantante le permite a este tomar aire antes de enfrentarse a lo que supone un auténtico tour de force de intensidad en que encadena: “Ódiame” (excelente presencia escénica la de Álvaro Suite endureciendo el sonido original de la canción), “Los Habitantes” (inconmensurable el sólo de Jordi Mena, que gana valor en cada recital), “Big-Bang” (retomando las pretensiones rítmicas del lamentablemente olvidado Radical Sonora y permitiendo al percusionista Quino Béjar hacer gala de sus virtudes) y “No me llames cariño” (momento idóneo para los ansiosos por captar escenas eternas con sus cámaras digitales, con un Bunbury al borde de la crispación, apoyándose en Jordi Mena, al borde ambos de rozar el suelo... o el cielo) Después, con la intención de aligerar el equipaje dramático de la última canción, Enrique invita al respetable a transformar la sala en una cantina mexicana con“Ánimas, que no amanezca” y ¡vaya si lo consigue!. El momento es aprovechado por muchos para bailar ebrios pasos de corrido y por no pocos para empezar un cigarro a escondidas (recuerdo la prohibición de fumar en locales cerrados que, en momentos como éste, se convierten en dictatorial norma) que conseguirán apurar con los acordes de “Sácame de Aquí”, tema proclive a los abrazos enamorados y las gargantas a punto de quebrarse. Enrique invita al respetable a cantar a viva voz y, ante la respuesta, sonríe con exhibicionista sinceridad... no es para menos. A continuación “Que tengas suertecita” y “El día de mi suerte” parecen convertirse en único cántico de esperanza y diversión que da paso a ese otro himno que es “De todo el Mundo”. Con este tema, la Riviera, literalmente, se viene abajo, y Enrique finaliza su interpretación haciendo reverencias que parecen no terminar.

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Como en todo momento, el cantante y su grupo están entregados, seguros, profesionales, pero con la emoción al borde de las pupilas. Continúa con “Sí” y “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, nuevamente festejadas por todos los presentes, y llega el primer descanso de un recital que está, de momento, ofreciendo más de lo prometido: un Bunbury con plenas facultades vocales, cada vez más dueño de esa poderosa voz que le distingue de el resto de cantantes nacionales, y un grupo que suena con la contundencia de un ferrocarril y la perfección de un reloj suizo. De regreso al escenario acometen la bellísima “El Cielo está dentro de Mí”. Un silencio inusitado se extiende entre el respetable, como queriendo dar alas a la sentida voz de Enrique mientras desgrana uno a uno los versos de este bello poema musicado. Después, como para evitar que las lágrimas inunden la sala, ataca “Porque las cosas cambian” y vuelve el karaoke a La Riviera. Karaoke que se amplía (en cuanto a volumen) con el penúltimo himno de la noche, “Infinito”. Nuevo descanso y de regreso a escena para acometer, como fin de fiesta, una remodelada y preciosa versión de “Las Consecuencias”, y el himno definitivo con el que se despiden del público madrileño “... Y al final”. Sí, apenas se dió permiso al público para solicitar a voz en grito "otra, otra, otra". Las luces se encienden de inmediato y todos quedan mirando al escenario con la sensación de haber despertado de un bonito sueño. Impecable en cuanto sonido y puesta en escena, de los más completos conciertos de Bunbury que he podido disfrutar. Pero, no voy a negarlo, se ha perdido espontaneidad por el camino y, sobre todo, cariño hacia su público. Enrique, aunque no pienses regresar con otra, permite al menos a tus seguidores que te lo pidan, sería un bonito detalle. No olvides que tu público te hace especial. Crónica: estanque07

COMPARADO CON VALENCIA LO VI UN POCO FLOJO Valencia era para mi hermana el único concierto que iba a ver y no pudo, así que preparé todo para Madrid, cogí entrada para el 3 y el 4, pero algo me decía que no iba a ir bien, ya no sé si porque mi compañera de conciertos siempre había sido Elena y el pensar que no vendría, no me sentía bien. A todo esto mi otra hermana que venía a Madrid, luego dice que no, que es mucho dinero y le vende sus entradas a Anamaria que venía desde Rumanía con su amiga. Me alegré muchísimo al conocerlas en persona y ya empezamos por aquí la andadura de ver cómo lo íbamos a pasar. Mi hermana cambia de idea y dice que viene, entonces es ella la que compra la suya a un chico que viene desde París y quedaría con él en la puerta de La Riviera para dárselas. Con todo esto, imaginaros ya la odisea de esta gira, en sí. Por supuesto yo antes de todo esto ya había quedado con mi chicarrón Rober para los de Madrid, sin saber ni cómo iba a poder aguantar y preocupada por su espalda, pero bueno más frío que pasamos en Zaragoza no íbamos a pasar aquí. Íbamos a alojarnos todos en el NH Ribera del Manzanares que nos lo recomendó Carlos y una pasada el hotel. Allí nos juntamos con Pili, Rubén, Jesús, mi hermana, Rober y yo. Llegó la hora del concierto y al entrar en la sala pues a ver si podíamos coger buen sitio y claro, después del de Valencia este lo vi un poco flojo, pero la compañía hacía mucho y lo viví genial. Al término del mismo saludé a caras conocidas y ya no sé si fue allí donde volví a saludar a Paula y Carlos o en el del sábado, un placer el verlos. Porque a Carlos ya lo había visto en Las Consecuencias en Zaragoza. Esa noche nos retiramos pronto, que había que coger fuerzas para el 4. Crónica: Rositina

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UNO DE LOS MEJORES CONCIERTOS DE LA GIRA

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

El día 3 amaneció tan o más gélido que los anteriores y allí estábamos haciendo fila a primeras horas de la mañana, turnándonos para poder acceder a las primeras filas. Flaco favor nos hacía el Manzanares que discurría a pocos metros de la umbría entrada de La Riviera, incluso los cubitos de hielo de los cubatas que yacían por el suelo se mantenían helados por la temperatura que reinaba por doquier. Las “orejas” gallegas y los cafés con leche fueron nuestros aliados ese día para ir matando horas hasta la apertura de puertas. Con un poco de organización llegamos nuevamente a ocupar los primeros puestos ante el escenario. Estábamos a punto de presenciar uno de los mejores conciertos de la gira, por la actitud, por el rodaje, por las ganas de la banda al completo que puso su “todo” en el escenario. La sala se llenó de ovación cuando “Ahora” la inundó siendo rescatada del repertorio de anteriores tours. El nuevo himno de la gira “El Solitario” formando el fantástico tándem con “La Señorita Hermafrodita” fue coreado por el público asistente a esta nueva cita en tierras mesetarias. Con ganas no me iba a quedar, puesto que interpretaron nuevamente “El Cielo Está Dentro De Mí” en el primer bis. En el segundo, con “Las Consecuencias”, mi mente dejó la sala para trasladarme a la gran gira de 2010 que tuve la fortuna inmensa de asistir. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

Foto: Dave Iturbe

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BÚSCALO AL CIELO EN TI MISMO… Mi nuevo encuentro cantinero iba a tener lugar en la capital de España, el viernes 3 de febrero. La temperatura gélida, la ola siberiana en su máximo esplendor trayéndonos un frío que ni los norteños aguantaban. Me centro en el viernes, después de mi jornada laboral intensiva de todos lo viernes, en casa me esperaban mis sobrinos y Paula, comimos tranquilamente, calentitos en casa, daba algo de pereza moverse, pero después de la sobremesa como a las 17:30 salimos con ganas de música hacia La Riviera, 35 minutos de coche desde casa, aparcamos sin problemas (la zona azul es lo que tiene). Nada más salir decidimos que nada de colas, al bar, porque el trago es pa´ los machos y pa´ el frío, esperando a ojos-d-dwend y a Letxuga. Nos tomamos un par de cervezas y después de despedir a Lucy entramos en la sala. Decidimos ponernos en la mesa de sonido, centrados y con un escalón que nos facilitaba algo la visión del show. Antes de empezar departimos con DDAVIDD75 y omorci, dos conocidos foreros. A las 21:03, puntualidad casi inglesa aparecen Los Santos Inocentes y empiezan los acordes de “El Mar, el Cielo y tú”. El sonido es muy bueno desde nuestra posición, no tanto ya la visión. Siguiendo la hoja de ruta de toda la gira aparece Enrique en su llameado traje al son de “Llévame”. El concierto había empezado. “Ahora”, la canción, nos sorprende gratamente pues no la habíamos escuchado, ni Paula ni yo en esta gira. Muy bien interpretada aunque faltase Raphael (menuda sorpresa hubiese sido). A continuación el set-list continúa sin sorpresas, la cantinera “El Solitario”, agradecida por la gente y por mi, y después el ritmo blusero de “La señorita Hermafrodita” que me ha ido entrando en su nueva versión aunque sigo prefiriendo las anteriores, sobre todo la interpretada en la gira de Hellville y en el Freak Show. La noche coge temperatura con el acordeón de Rebenaque y “El Extranjero”. “Ódiame” coreada por el público y “Los Habitantes” mantienen arriba al público. Qué grande Jordi Mena y qué desaprovechado porque falta mucho rock and roll que escuché decir a parte del público. La radicalera “Big-Bang” nos transporta al momento en que empezó todo y en el que muchos renegamos del maño para acogerle de nuevo más adelante. El sombrero nos indica que llega el momento de viajar a ninguna parte, “No me llames cariño”, gran tema de ese disco y gran interpretación de Enrique, “¡ten caridad!”. Nos adentramos de nuevo en las cantinas para divertirnos al ritmo del mariachi deseando que no amanezca. Ésta me la canto entera y aguanto el embite del maño en “esa pasión tan inmeeeeeeeeeeeeeeensaaaaaaaaaa que no me cabe en la sangre”, para chulos los madrileños. La cosa decae con la quemada “Sácame de Aquí” y la más quemada todavía “Que tengas suertecita”, aunque la inter actuación con el público lo hace más ameno. Las palmas y el buen rollo acompañan a “El día de mi suerte”, una de las cantineras que más ganan, a mi gusto, encima del escenario. La emoción embarga La Riviera y sus palmeras ante la interpretación de “De todo el Mundo”, los pelos de punta cada vez que escucho esta canción en directo. Unos buenos amigos del sur la disfrutaron vía telefónica gracias a Paula. Sin tiempo de recuperarnos de la emoción, Enrique nos dice que ante la duda un “Sí”, un tema que en directo no nota los años que tiene. De las mejores y una de mis favoritas de siempre. Llega el momento de presentar a Quino Béjar, que no se le ve pe-

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ro está y se le escucha, Robert “Bob” Castellanos, Álvaro Suite, Jorge Rebenaque, Ramón Gacías, Jordi Mena y “El explorador solitario que perdió la brújula y el mapa”. Fin de la parte principal del show, enorme ovación, público entregado y a esperar el primer bis. Y el primer bis nos trae “El cielo está dentro de mí”. Magnífica voz, el tema favorito de Paula del Licenciado o de los que salva. Encantado de poder haberla escuchado en directo junto a ella. Pero el concierto ya no remonta ni se sale de la tranquilidad, “Porque las cosas cambian” e “Infinito” finiquitan la segunda parte del concierto. Las grandes emociones ya han pasado y las guitarras guardadas en el camerino. El segundo bis me decepciona, me aburre y me hace bostezar, “Las consecuencias” nos adentra más en el bajón… “… y Al Final” remata el fin del show. Foto: Anamaria Gacichevici

Dos horas clavadas de concierto, las 23:01 y luces, “Stand by Me” y se acabó lo que se daba. Después bocata de lomo con queso, cerveza y vuelta a casa a descansar y a resguardarnos del frío insoportable de la capital. Al día siguiente habría más, de todo, pero eso es otra historia... Lo mejor, mi compañera. Crónica: babel79

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

SI PONES SINGLES, ¡¡¡¡PON LO BUENOS HOMBRE!!!! El concierto pues muy bien, espectacular sonido y como no me esperaba sorpresas pues salí contento en general, me gustaron mucho las "Cantineras", mucho, mucho... pero joder Enrique, que ¡no abriste la boca en todo el concierto!. Últimamente no tengo suerte con los conciertos de Madrid en cuanto a los set-list pero bueno, no estuvo mal, pero que me quiten mi “Lady Blue”, “El viento a favor” y que me dejen "Que tengas suertecita", "La señorita hermafrodita" y "El hombre delgado que no flaqueará jamás"... pues no… Si pones singles, ¡¡¡¡pon lo buenos hombre!!!!. Por lo menos cayó "Porque las cosas cambian" (eché de menos muchas de Hellville de Luxe), espectacular "De todo el mundo", y me gustó mucho sorprendentemente- "Sácame de aquí". En fin muy bueno, pero sin grandes sorpresas. No creo que la sala sea mala, de hecho a mi me ha sorprendido las últimas dos veces, creo que algo han hecho porque ahora se oye mucho mejor. Y como nota reseñable; la única sala en la que los guardia jurados de la puerta son más simpáticos que los camareros.

Foto: Anamaria Gacichevici

Crónica: omorci

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COMO FUE MI PRIMERA VEZ… (¡BUNBURY EN DIRECTO POR PRIMERA VEZ!) Entré en La Riviera y allí estaba yo, viéndolo por primera vez en un concierto, en vivo. Para mí, Enrique Bunbury ha representado siempre un tabú, porque hubo un tiempo cuando creía que estaba prohibido para mí verlo en la vida real. Cada vez que quería ir allí algo malo sucedía. Al final, como escribió Lewis Carroll de Alicia en el país de las maravillas, sólo intenté creer en tantos como seis cosas imposibles antes del desayuno. Pero, ya sabéis, nada es imposible. Así que me fui allí, viajando más de dieciséis horas, pensando que estoy haciendo esto para ver la persona que me da confianza cuando lo necesito, por las canciones que escucho constantemente cuando me quiero sentir libre, incluso si puedo hacerlo sola cuando oigo esa canción y susurro las letras. Este artista me ayudó a crear un mundo, una ficción, un lugar donde todo es posible, un lugar donde no nos tienen que respetar las reglas irracionales y escuchar a la gente absurda. Sólo quiero decir una palabra. Una sola palabra: libertad. Libertad de espíritu. Libertad del cuerpo. Libertad del alma. Hay sólo una persona que puede hacerte sentir de verdad en un concierto en vivo. Su nombre es Enrique Bunbury. Y él no cree en los servidores. Tampoco yo. Yo sólo creo en mí. Como sabía de los conciertos anteriores, el concierto siempre tiene un final y hay un momento cuando tenemos que salir. Pero, es tan bueno salir sabiendo que hay un "día siguiente” con concierto. Salir de la habitación se hace más fácil… Para mi satisfacción, después del concierto vimos a Paula, Jose y Rubén y conocimos Dave y Jean-Paul. Gracias Jose por las chapas de Licenciado Cantinas. Bien que las atesoro, junto a la de Las Consecuencias. Nuestro 3 de febrero terminó temprano en la mañana del 4 de febrero. Necesitábamos dormir al menos 7 horas antes de regresar a La Riviera, el sábado. Para el 4 de febrero me puse la alarma para despertarme a las 8:30. Lamentablemente no desperté, debido a la fatiga acumulada después de una sesión completa de exámenes hasta el 2 de febrero y tres noches en que dormí sólo dos horas cada una. Crónica: Smaranda Rutzui

VARIEDAD DE SALAMANCA A MADRID Gran concierto el de anoche, con el público de diez y Enrique muy entregado, se nota que se encontraba a gusto, echando grandes sonrisas y disfrutando del show. Ahora, en cuanto a invitados no fue ni el de las Coca-Colas, a ver si el sábado tienen más suerte. Y en cuanto al tiempo es verdad, parece que tiene a alguien cronomentrándole, y cuando cumple las dos horas desaparece del escenario, ¡como la Cenicienta!. Pero tampoco nos quejaremos, porque hay otros artistas que tienes suerte si vas a verlos y llegan a la hora y media. Por mi parte encantado, porque estuve el viernes pasado en Salamanca y en cuanto al set-list, de las cuatro canciones que no son fijas y que van variando en cada ciudad anoche tocó cuatro diferentes (“Ahora”, “Big-bang”, “El cielo está dentro de mí” y “Las Consecuencias”) a las de la semana pasada (“Mi sueño prohibido”, “El Anzuelo”, “Cosas Olvidadas” y “El Boxeador”), así que estupendo. Los que vayan sábado y domingo, ¡¡A DISFRUTAR!! Crónica: sergiorm76

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LA RIVIERA La Riviera arde. La gente suda gotas de rock. La noche se ha detenido sobre el cielo de Madrid. El escenario me espera impaciente. La oportunidad es histórica. Cantar con Enrique dentro de su show, compartir canción con el más grande. Lo habíamos hecho en el pasado, el histórico Tres noches en el Victoria Eugenia. Se cierra el círculo. Estoy en el backstage escuchando palabras de Bunbury. Calentando la voz, templando los nervios. Salto al escenario y se enciende el mundo. Enrique escupe palabras de fuego, y yo me dejo llevar hasta mi estrofa. Mi voz se escapa rompiendo la garganta. “...No van a cesar todas las preguntas”.

Crónica: Mikel Erentxun © Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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LLEGÓ EL FINAL DE LA GIRA CANTINERA Tras el día anterior donde el concierto no me había dejado con una sensación muy buena, esperaba el último para mi con mayores esperanzas, y más juntándonos la gran tropa forera, gente de toda España venía al cierre, porque éste era el cierre de gira para muchos tal y como se había proyectado desde un principio.

Foto: Paula

Llegué a la cola a mediodía, me sorprendió que hubiera gente ya dentro (amablemente la mujer de la limpieza dejó entrar ante el frío que nuevamente "golpeaba" Madrid), yo no me había enterado de nada y me coloqué en la fila junto a ojos-d-dwend. Se había realizado una lista de gente -que sirvió tanto como la que se realizó en Sevilla, es decir, nada- dejando por escrito quiénes estaban delante. Caras conocidas en los puestos delanteros, valencianos, andaluces, maños, murcianos, etc. Llegaron posteriormente alboraya1 y rebelwaltz, que se unieron a nosotros. Veía llegar a Anamaria que ya pasó todo el día con nosotros (gracias por tus arropes con el frío, en esta tierra no estamos acostumbrados, tu sí). Rubén Martín estaba delante de nosotros también, me reconoció él, yo estaba congelada y despistada. Nos fuimos a comer algo al Burguer vecino que debería pagar comisión, pues todos allí dentro éramos de la cola del concierto, no se podrá quejar. Nos metíamos en la tarde, veíamos llegar a Los Santos Inocentes en furgoneta y avalancha de gente hacia su puerta de entrada, luego Bunbury y Jose Girl en otra, lo mismo. Se comentaba por allí que en el foro había escrito alguien que iba a estar Mikel Erentxun de invitado. Aparecía el gran DuendeEnArganda junto a dos amigos, uno de ellos nuestro Vicen_te, un placerazo como siempre (sí Duende, eres el doble de ya sabes quién). Conversación, risas y dos breves fotos entre un frío de nuevo que me dejaba tiritando por momentos. Mientras, se iba colando gente en la fila, ya sabemos todos lo que pasa con esto. Cerca de las 19 un sms me invitaba a acceder junto a alboraya1 a La Riviera un pelín antes que abriera, otra vez gracias infinitas. El malestar que ello provocó a la gente que creía amiga, conocida sigue dejándome sorprendida después del trabajo gratuito que realizamos. La sala estaba completamente vacía cuando entramos, nos colocábamos de-

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lante del micro y al momento abrían las puertas, sólo quedaba esperar a los de la fila que habíamos dejado atrás. Las dos horas de espera se hicieron breves, de pie, comentando cosas que habían ocurrido y deseando que empezara el último concierto. Vi que sacaban a Eva_zeta y jjosmusic la acompañaba, luego me los encontré y ya me contaron lo que había ocurrido. Fue un gran concierto, gran set-list que puso un punto y final a mi gira. Destaco que mi "reconciliación" con "La señorita hermafrodita" era definitiva, me gusta la nueva versión. "El extranjero" el primer momentazo del concierto (como había ocurrido en otros) y el trozo que agrupa "Los Habitantes", "Anidando liendres", "No me llames cariño" y "Ánimas, que no amanezca" vuelve a ser la cumbre del concierto. Para relajarnos hasta "Sí" y "El hombre delgado que no flaqueará jamás" que provocan un falso fin del concierto con un gran subidón. El primer bis fue el puntazo del concierto, por fin escuchaba y disfrutaba en condiciones de "El cielo está dentro de mí", buenísima en directo y que no esperaba escuchar tras haberla tocado la noche anterior (me recordó a "Es hora de hablar" en el Liceu). Y el "remate" fue la aparición de Mikel Erentxun para cantar "Bujías para el dolor" junto a Bunbury, qué pasada ver a dos grandes de la música española encima del escenario. El"prestidigitador" provocó muchas sonrisas, fue brutal ver a ambos encima de las tablas, juntos. Los movimientos de Mikel con la guitarra eran propios de alguien que sabía manejarse en directo, sin duda. En el segundo bis lo tuve que hacer... ohhh, "El boxeador", las risas que nos echamos en Salamanca con Chato por ello y esta vez le tocaba en la lejanía (colgó pronto y llamé a alquimerides, que si no recordaba mal era su favorita de Las Consecuencias. El final llegaba, del concierto y de mi gira con la canción habitual para ello. Tras acabar, caras de satisfacción, alboraya1 había disfrutado del concierto pese a ser una "contracantinera" y ALAPLANCHA me avisaba que estaba en las palmeras, allí acudía y saludaba a este madrileño de pro junto a williammummy. Nos juntamos con Elpolin y salimos a tomar algo, al bar de al lado (donde tuve la grata sorpresa de Roberto Cintas). Pero ante la cantidad de gente que había fuimos a otro de pésimo trato y donde esperaba haberme encontrado con anteladudaunsi y Malena82. Magnífica estuvo Anamaria conmigo, ella y sus detalles. Finalmente muchos se iban a descansar y ya babel79 y yo nos fuimos a reencontrarnos con grandes amigos, con los que pasamos un buenísimo ratillo. En el bar vi de nuevo a Eva_Zeta y me alegré de encontrarla mejor. jjosmusic, me encantó lo que me dijo y un placer saludar a Daniel Arribas, que me agradeció todo el trabajo realizado. Como manda la tradición me toca dar medallas a los conciertos que he ido: Oro: para Valencia, ambientazo, Los Santos, Enrique... el mejor concierto de la gira. Plata: Madrid, sábado día 4, detallazo con nosotras Bronce: Sevilla, gracias a anteladudaunsi y Malena82 fue sin duda un gran concierto Agradecer a rebelwaltz lo que hizo, dijo, todo... por estar ahí, como siempre, no fallas Jose. Mi despedida de Madrid para toda la gente con la que compartí horas, minutos, lo que fuera, me encantó saludaros a todos. alboraya1, gracias infinitas. Y a ti, babel79, por estar a mi lado, ayudarme en todo lo que podías y ser un apoyo fundamental en esta gira. Conclusiones del tour Licenciado Cantinas 2012: para mi ha sido la continuación - o dicho de otra manera-, lo más parecido a la gira de El Viaje a Ninguna Parte, como conclusión musical hablo, porque el disco no me gusta pero en directo gana

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muchísimo. He vivido los conciertos en distintas condiciones por supuestísimo y salvo por el conciertazo de Valencia junto a la previa particular que tuve, el viaje a Salamanca/Palencia y Madrid, por vivirlo con la gente que quiero y el puntazo de Mikel Erentxun. Aunque demasiadas decepciones personales quizá han ensombrecido este tour cantinero. Foto: Paula

Crónica: P.a.u.l.a

UNA VEZ MÁS NO ME DEFRAUDÓ Las expectativas siempre son buenas y una vez más no me defraudó a pesar de que eché en falta algún tema en el repertorio como “Lady Blue”, “El Rescate”, “Ella me dijo que no” o “El viento a favor”… pero claro, ante tantas canciones no se puede contentar a todo el mundo. Foto: Paula

Mikel Erentxun invitado de lujo que además hizo el esfuerzo de sacrificar el partido de su Real Sociedad ante el Barça, aunque por la hora en que salió puede que aprovechase en salir en el descanso. Lo que también me llamó la atención fue como el público estaba entregado y cantaban las letras de último disco como si se tratase repertorio de toda la vida. ¡Salud! Crónica: OramalaC

Foto: Paula

Foto: Paula

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LICENCIADOS EN BUNBURY Cuando se anunciaron los conciertos de presentación del Licenciado Cantinas en España, el concierto del día 4 en la sala La Riviera de Madrid era el destinado a cerrar la gira en nuestro país. Posteriormente, por cosas del marketing, se convirtió en el tercer round de los cuatro que Enrique Bunbury protagonizó en esta sala madrileña. Sin embargo, una sala llena de verdaderos Licenciados en Bunbury esperaba, con ganas de apurar las últimas actuaciones del maño en esta parte de la gira. Conforme ha avanzado la gira cantinera, el público ha ido asimilando los temas del último disco de Enrique, haciendo incluso suyos muchos de ellos, tal y como se pudo comprobar desde los primeros acordes de “El mar, el cielo y tú”, y la continuación con “Llévame” con la fulgurante entrada en escena de Bunbury con su traje llameante. Suena “El tiempo de las Cerezas”, con su nuevo ritmo, tal vez anticipo de lo que está por venir. Experimentos de Enrique. Le sigue “El Solitario” uno de los himnos de este último disco, muy coreado con su pegadizo estribillo. A estas alturas, y ya entrando en calor a pesar del frío exterior, muchos hacíamos nuestro el grito de “Esta noche es mía”. Continuamos. “La Señorita Hermafrodita” con aires rockeros, y el “El Extranjero” convertida en un clásico con el acordeón de Rebe para levantar al público, tanto a los incondicionales como a los ocasionales, que todo sea dicho, también había algunos. Le llega el turno a “Ódiame”, single de este último disco, que, aunque no creo que pase la criba para sonar en futuras giras, a estas alturas de concierto y con un Enrique entregado, suena incluso bien. Guitarras al aire. Suena “Los Habitantes”. Continúa con “Anidando Liendres” una de las rarezas, por poco habitual, que se ha ido intercalando en esta gira y que antecede a “No me llames cariño”, magistralmente interpretada y con un Enrique lanzando sus puños al aire. Volvemos a las cantinas con “Ánimas, que no amanezca”, cuyo directo gana bastante respecto al disco, al igual que ocurre con “El día de mi Suerte”, que sonó después de las, por qué no decirlo, trilladas “Sácame de aquí” y “Que tengas suertecita”. Con “De todo el mundo” se entró ya en una especie de éxtasis colectivo y una perfecta sintonía entre público y cantante, igual que después, con los brazos al aire en “Sí” y cerrando el primer bloque del concierto, ya en todo lo alto, con “El hombre delgado que no flaqueará jamás” y las ráfagas de guitarra de Álvaro. Breve pausa y un gran Enrique afronta “El cielo está dentro de mí”, que por interpretación recuerda al “Es hora de hablar” de la gira de Las Consecuencias. Lástima un ligero acople de sonido que estropeó un poco la canción. Doble micrófono, Enrique lo aclara pronto, sube Mikel Erentxun, que no por esperada dejó de ser la sorpresa de la noche, sobre todo por su aportación a “Bujías para el dolor”, muy entregada. Finalmente, “Infinito”, una de las imprescindibles que culmina con la segunda despedida de la banda. Vuelven los músicos, suena unos acordes y Enrique parece decirle a Jordi “esa no es…”. Risas y arranca “El Boxeador”, tono bajo para dirigirnos al inevitable “… Y al final”, que una vez más nos deja con la satisfacción por lo vivido y la sensación de vacío de una nueva gira que se acaba… Crónica: Betico_deluxe

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EL DÍA DE MI SUERTE… HA LLEGADO El sábado 4 de febrero me desperté a las 10:30 (Smaranda siguió durmiendo). A las 11:30 dejé el hotel para ir a La Riviera y conseguir un buen sitio en la cola que se estaba formando antes de entrar a la sala. Esperaba este momento desde 2010 (en 2009 fue cuando descubrí esta costumbre; en 2010 las entradas eran con asientos asignados, por lo que no tenía sentido hacer cola). Sí, Jose, yo soy "¡la chica de la cola con cerveza!”, ¡desde 2009! (cuando no sabía muchas palabras en español y para mi “cola” era “Coca-Cola” y prefería beber cerveza…). Porque el sábado era soleado y el paseo por Gran vía era irresistible, me decidí ir paseando hasta la Ópera a través de Callao, y después cogiendo el autobús. Los edificios de la FNAC y El Corte Inglés me recordaron que otro objetivo de mi viaje era comprar la caja de vinilos de Bunbury y algunos CD´s para completar mi colección, así que aquí estoy, victoriosa, con un bolso voluminoso y duro, volviéndome al hotel alrededor de 12:15 ¡para dejar mis preciosas adquisiciones!. Compré todo lo que llevaba en la lista.

Foto: Anamaria Gacichevici

Fui a la cola pasadas las 13:30. Según cruzaba el río pensaba impaciente en quién me iba a encontrar, a quién iba a ver… Paula ya estaba allí y después de ella había dos personas más y luego yo. Paula estaba con Lucy, Carlos, Dave, Nieves y algunos miembros activos del Foro de los que sabía los nicks pero de los nombres reales no me acuerdo. Gracias a Paula tenemos fotos que capturaron el momento, un placer encontrarme con todos vosotros.

Foto: Anamaria Gacichevici

Además, me encantó conocer al grupo delante de Paula: dos chicos y tres chicas, uno de Toledo, Patricia, un chico con una pregunta para Bunbury y más tarde me emocionó ver a Eva, Rodri, Pilar, Elena, David, Rubén, Irene, David, Rosi, Conchi... Dios, ¡cuántas personas!, ¡cuánta gente apasionada por Bunbury!, tan diferente pero tan similar. Es fascinante mirar a tu alrededor e intentar averiguar qué tienes en común con los que te rodean, lo que hace que tengas las mismas expectativas de un concierto con personas procedentes de toda España y otros países como Francia, Italia, Honduras, (Rumanía)... ¡tantas culturas! Después de más de seis horas con temblores por el fuerte viento en la entrada de La Riviera -junto al río Manzanares-, los chicos de seguridad empezaron a organizar a la gente en dos filas y llegó el momento más esperado: ¡abrieron las puertas!, entonces mi amiga Smaranda entendió lo que significa correr. Cuando llegó a La Riviera lo hizo caminando lentamente, como si estuviera en un parque. Ella se dio cuenta de la diferencia cuando estando en las escaleras las personas le adelanta-

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ban para obtener un lugar más cercano al escenario. Sí, Smaranda, lo sé, es tu manera de ser... ¡lentamente!. La verdad es que después sí que necesitamos todos los poderes físicos disponibles, un grupo a la derecha de Smaranda nos empujó, empujó y empujó; si a las 19:40 estábamos bastante delante del micrófono de Jordi Mena, a las 20:40 estábamos casi enfrente del micrófono de Bunbury por todo lo que nos habíamos movido. Al principio pudimos mover nuestros brazos alrededor de nosotras... pero luego ya nos paramos inmóviles, sin ninguna oportunidad para movernos. Pero, tenemos que darles las gracias porque por la presión y, seguramente, con el apoyo directo de nuestros amigos de Bunburyespaña y de Madrid, disfrutamos el concierto en la primera fila, ¡gracias Dave, Jose Figueres, Irene, Belén y Ana! Y cómo disfrutamos del concierto del sábado, aunque pensé que un concierto de Licenciado Cantinas podría triunfar mínimamente, a lo largo de las dos horas que canté, soñé con los ojos abiertos (¿o cerrados?), memoricé cada momento como único. Seguro que gritamos más que en el concierto del viernes. Pensé que estaba soñando cuando vi a Jose Girl delante de nosotras tomando fotos de Bunbury, deseamos ver sus fotos tomadas en Madrid. Recuerdo que traté de sentir la energía fantástica que existe entre ella y Bunbury, tanto personal como profesional. Y mi enfoque fue recompensado, Bunbury tuvo nuevas posiciones, ofreció nuevas posturas para las fotos de Jose Girl y para todos nosotros.

Foto: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

La configuración de todo el escenario, las luces, el sonido, el equipo técnico, los gestos de Bunbury y su coreografía, la banda, su actitud, cada pequeño signo a la banda marcan las diferencias que marcan la diversidad que hay entre un concierto cualquiera y un concierto de Bunbury. ¡Y la idea de llamar invitados! la primera vez que asistía a un concierto con invitados, y ¡me ha encantado la presencia de Mikel Erentxun!. ¿Qué puede ser más hermoso y satisfactorio como es el disfrutar de un gran artista con amigos, en un lugar especial, ver esa persona cuya carrera te motiva y te estimula cada vez a ser curioso, a querer descubrir lo que él creó, lo que él está innovando, qué sorpresas te está preparando en cada momento?. Disfruté cada momento en medio de gente especial que nos da su confianza incondicional y su amistad. Y a los que les estamos muy agradecidas.

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Foto: Anamaria Gacichevici

Yo estaba encantada con los dos conciertos. Soy una espectadora, una seguidora de Bunbury que prosigue las actividades de su artista favorito y sus esfuerzos artísticos y hace todo lo que puede hacer para cumplir un sueño de cada año, para asistir a un concierto de un tour, o varios conciertos, y lo hago desde 2009 con pasión y perseverancia. Lo reconozco, lo admito: dependo de la música de Bunbury. Y siempre doy mis gracias a la comunidad de Bunburyespaña que me he recibido en su mundo y que me da mi "dosis" diaria de Bunbury. ¡Me encanta! y no quiero cambiarlo por nada del mundo. Leí que en el primer concierto en Madrid la gente había coreado "¡Bunbury Presidente!". Personalmente creo que sería desacreditar el personaje, que el artista desaparecería y se vería obligado a salir a la luz el "político" Enrique Ortiz de Landázuri Izardui... Es posible que después de una vida de autoprotección fuera un experimento exitoso. Muchas de las cosas desarrolladas por Bunbury parecen ser exitosas. Pero por la política… yo lo noto menos probable, sin embargo.... ¿A una España liderada por Bunbury?, ¡vamos a vivir y a ver!. Crónica: Anamaria Gacichevici

Foto: Anamaria Gacichevici

EL ERROR DE ESTA GIRA ES NO METER NINGUNA DE HÉROES He de decir que el concierto estuvo genial, con canciones como “El Extranjero”, “Infinito” o “De todo el mundo”. El público se vino arriba y la acústica fue sensacional. A mí me sobraron algunas canciones como “Que tengas suertecita” o “El hombre delgado que no flaqueará jamás”. En mi opinión fue un gran acierto meter “El boxeador”, ya que es una de mis favoritas de Las Consecuencias.

Foto: Anamaria Gacichevici

Creo que el error de esta gira es no meter ninguna canción de Héroes y de no rescatar otras tran grandes en directo como “Lady Blue”. Pero ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos, de todos modos la calidad interpretativa fue insuperable. Crónica: l13

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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MI VIDA PRIVADA ¿Quién dijo aquello de «No me pregunten por ninguna película, por ninguna actriz, por ninguna banda sonora, etcétera, porque no me gusta hablar de mi vida privada»? Suena a alguien de la nouvelle vague, o de Cahiers du Cinéma, o a un cinéfilo americano tipo Bogdanovich. El cualquier caso, el que fuera tenía razón. No voy a detallar en exceso cómo fue todo. Como dijo Ray Loriga en un estupendo artículo sobre la vuelta de Héroes, cuando Bunbury da un concierto hay que estar dentro de la iglesia: porque fuera no hay Dios ni se escuchan las campanas. Y es que sus conciertos no son conciertos, sino misas nocturnas, liturgias donde sacamos a relucir toda nuestra fe con el grito en la garganta, por encima del sombrero. Tiene algo de adolescente todo esto, claro. El rock es ligeramente infantil, como lo es el fútbol, el boxeo e incluso el sexo, todo ello en el lado opuesto del cinismo. Hace poco, asistí al curso de guión de Bloguionistas. En esos cursos, en los descansos, hablas de cine con el resto como, imagino, los hijos de puta de los dentistas hablan de endodoncias y demás sufrimientos en sus congresos. En una de estas conversaciones hablábamos sobre películas de acción; creo que, concretamente, sobre Casino Royal, el (¿penúltimo?) James Bond. Yo comenté lo mucho que me gustó esa película, como me gustó este fin de semana ver Los hombres que no amaban a las mujeres (de la que hablaré en un par de días) o como me emociono siempre que veo esa obra maestra llamada El último mohicano. Otro chico de los que estaban en el corrillo (con pinta de ser la reencarnación de algún escritor ruso) dijo que, evidentemente, ésas son películas que sólo te pueden gustar si has tenido un proceso de madurez insano. Yo, entusiasmado, contesté: justo, ése es mi caso. Aún así, ni Bunbury ni yo somos ya los mismos. Con él he descubierto otras músicas, en cada uno de sus arriesgados pasos, en su constante deambular (tanto te puede hablar de la maqueta del último mini grupo indie, como de su pasión por la música árabe, pasando por sus 350 cantantes favoritos de country), hasta llegar a su último disco, Licenciado Cantinas, un recorrido por la canción tradicional latinoamericana, un álbum personal y emocionante. Y de emociones estuvo hecho el concierto del sábado, el mejor que le he visto (y no han sido pocos) desde la gira de Flamingos. Más contenido quizá que aquella vez, pero con la misma fuerza. Fue la primera ocasión en estos años en que su actual banda, Los Santos Inocentes, me hizo olvidar al ya extinguido Huracán ambulante. El set-list mezcló temas de su último disco (“Llévame”, “El solitario”, “Ánimas, que no amanezca”…), con otros recientes (“De todo el mundo”, “El boxeador”, “El tiempo de las cerezas”…) y grandes clásicos (“Infinito”, “Sí”, “… Y al final”…). La imagen, por supuesto, estuvo a la altura, siendo consecuente con aquello que explicó en el libro Diván. Conversaciones con Enrique Bunbury, publicado en el año 2000 y escrito por el periodista musical Javier Losilla: Siempre he comentado la historia del vecino del quinto: me parece horrible que un artista sea tan natural y campechano que pueda ser tu vecino. Existen muchos casos en este país que me quitan la razón porque han tenido muchísimo éxito, pero no coincido con eso. Incluso, dependiendo de mi estado de ánimo, me puede parecer una falta de respeto hacie el público que un artista se suba al escenario con una camiseta y unos vaqueros. Me imagino a Salif Keita con una camiseta y en cierto modo me está defraudando. Quiero verle con la túnica, el gorrito… Quiero el pack completo. Por supuesto que las películas son mi mi propia vida, dijera quien dijera la frase.

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De ahí que mis mejores ratos no los haya vivido yo. Pero, sin duda, si algo pertenece a mi intimidad es Enrique Bunbury. Llevo escuchándole desde los 4 años, cuando mi hermano, allá por el año 1990 ponía a los Héroes del Silencio en casa. El sábado, 22 años y una preciosa hija más tarde, él también estaba allí. Como estaba esa chica que hace tiempo pensaba que esas cosas bonitas que le decía me las había inventado yo, hasta que oyó Pequeño y vio que era Enrique el que me las prestaba, y empezó a sospechar que a mí Bunbury se me aparece frente al espejo como a Christian Slater se le aparecía Elvis en Amor a quemarropa. Es lo que tiene esta maldita inmadurez. En fin, todos los que allí estuvimos oímos las campanas. Los demás, seguramente, no escucharon nada. Ya les he dicho que no me pregunten por Bunbury, no me gusta hablar de mi vida privada. El mejor rato: La sensacional versión de “La señorita hermafrodita”, la hipnosis de “No me llames cariño”, la emocionante “De todo el mundo”, la perfecta “El cielo está dentro de mí”. El peor rato: ¿Por qué los tipos de seguridad (muy educadamente, por otra parte) tienen que cachearme como si fuera campeón mundial del tiro de bocata al Bunbury? Crónica: ConilDeLaFrontera

AMOR INCONDICIONAL Enrique sabe de sobra que sus fieles nunca le fallarán, nada puede dañarle con sus amigos, nadie puede. Nos da igual lo que cante, rock, rancheras o jotas. Melancólicas, revolucionarias o cantinelas. Mientras que Bunbury se entregue como lo hace en el escenario nunca le faltará el calor de su público allá adonde vaya. Soy muy afortunado de haber visto de cerca la portentosa actuación de "el artista", plagado de gestos y movimientos contundentes, y de poder observar las evoluciones de los extraordinarios y cada día más queridos, santos inocentes, da igual el frío, el dinero de la entrada, del viaje o del hotel, Bunbury siempre te lo devuelve (si es por faringitis el del viaje y el hotel no, que conste) en vida, en pasión. No hay artista que me llene más de energía, dando botes con “El extranjero” o con “Ánimas, que no amanezca”, con el brazo continuamente en alto, poniéndome los pelos de punta con “No me llames cariño”, “De todo el mundo” (todo un himno) y con la poderosa “El cielo está dentro de mí”, o dando palmadas con “El día de mi suerte”. Pegando alaridos con “Big-bang”, “Sí” o “Infinito”. Rompiendo de emoción con su entrada bajo los acordes de “Llévame”, sorprendiéndome con ese regalo que es “San Cosme y San Damián”. Fueron tres noches calientes en La Riviera que espero queden en mi memoria y borren lo que acabaron siendo tres días de lo más frío y que como dice en ese tema que siempre causa debate entre todo tipo de bunburyanos "que no te falte esa canción que repare tu corazón". Fueron tres noches en los que Mr. Bunbury no se guardó nada bajo el sombrero y donde lució traje en llamas y chaleco encriptado, demostró también su humilde comunión con su público, ante el cual llegó a arrodillarse en varias ocasiones entre aplausos y ovaciones. Faltó, eso sí, algún detalle más con el sufrido público madrileño, algún bis extra, algún tema inédito en la gira española, pero bueno, sirva eso de excusa para no faltar la próxima vez, que esperemos sea lo antes posible. Hasta pronto. Crónica: David Gallego/ Gallegold

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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MADRID FRÍO A RAUDALES, CALOR BUNBURYANO Día 2 de Febrero, comienzo a hacer la maleta horas antes de partir para Madrid. Se acerca el día 3, la fecha de salida hacia la capital, aunque los gabellines sólo vamos al concierto del día 4. Parece mentira lo que pueden dar de sí apenas dos días en la capital pero había muchísimas ganas de volver, pues en mi caso eran 23 añitos sin pisar Madrid (desde el año 88) y decir debo que lo esperaba con ansias. Me levanto temprano para ultimar detalles y sobre las 10:30 Pili pasa a buscarme y rumbo hacia Palma para coger el vuelo de Air Europa con destino a la capital del reino. Llegamos a Madrid sobre las 14 y cogemos un taxi hacia el hotel, un hotel prácticamente nuevo con un escaso año de vida. Por cierto Carlos, muchas gracias por darnos la señas de dicho hotel, un hotel de lo más confortable, moderno y el cual se convirtió en cuartel general de la legión de seguidores de Enrique que nos dimos cita en La Riviera para verle desgranar su arte. Lo dicho, una vez en el hotel ya registrados, a descansar un poquito y ver ya a nuestros compis de gira: Rosi, Conchi y el pequeñín de Bilbao, Roberto (qué grande eres y no me refiero a tu estatura, chiquitín). Luego, más tarde, me voy a dar una vuelta por la capital y a dos de los mejores clubs privados de fumadores de habanos de Madrid (otra de mis pasiones aunque el tabaco dicen que mata). Después de departir con mis compañeros fumadores y alargarse la velada, llego al hotel pues tocaba descansar, ya que el día siguiente iba a ser duro. Día 4, después de darnos el desayuno padre llamamos a Ángel -otro crack donde los haya- pues está apunto de llegar desde Valencia vía AVE. Una vez registrado Ángel partimos hacia La Riviera sobre las 10 de la mañana, y allí ya están EL_HOMBRE_DELGADO, Eva y Rodri además de Joaquín. Allí dejamos a Ángel que nos apunta a una lista que se hizo, ya que nosotros después de tantísimo tiempo sin pisar Madrid nos apetecía disfrutar de la ciudad y sus gentes: el Palacio Real, la Almudena, la Puerta del Sol, Plaza mayor y Gran Vía… Ahí quedamos Pilar y yo con mis chicas de Elche y el gran Roberto. Cervecitas, ribeiros y tapitas en Casa Labra, Mercado de San Miguel y algún que otro bar más. Después de tal abuso gastronómico decidimos andar hasta el hotel, Pili queda con Rosi en la cola para que Ángel se pueda tomar un descanso. Habiéndome tomado un respiro parto sobre las 17 hacia La Riviera con mi botella de hierbas de Mallorca para deleitar a mis colegas y conocidos de la cola, que vinieron muy bien -también sea dicho- para combatir el frío que inundaba Madrid. Vuelvo a saludar a Rubén, Ángel, Eva, Rodri, mi paisano Joaquín, a Paco, Ainhoa, Naira, Delia y como no, a Paula y Carlos. Me alegré un montón de ver a la gente, aunque en ese momento hiciera tan tremendo frío que se llegara a notar en nuestras caras, demasiado cerca del río para más frío si cabe. Casi dos horas congelados hasta la apertura, eso sí, entre medias escapada a la puerta trasera para ver si dábamos caza a Enrique y ¡zas!, tremendo fotógrafo Ángel que le sacó hasta los empastes en la foto. Una vez dentro (apertura de puertas a las 19:15), llevando ya un tiempo en la sala cuesta entrar en calor y los pies parecen carámbanos. Se acerca la hora del comienzo, risas, fotos y comentarios de sorpresa en el show. Se apagan las luces sobre las 21:05 y empieza a salir la banda, empieza a sonar la intro (“El mar, el cielo y tú”), “Llévame” tema soberbio y en esos primeros acordes sale el maño universal radiante y feliz. Se le nota que atraviesa un momento en lo personal muy bueno, vuelvo a recalcar, radiando felicidad y envuelto en un traje de negro riguroso y adornado con el colorido de una llamas en los bordes del traje. Suena “El solitario”, “La señorita hermafrodita”, “El extranjero” brutal como siempre, “Ódiame”, “Que tengas suertecita”, “Sácame de aquí”, etc.

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Foto: Jesús Pulido

Foto: Jesús Pulido

En los bises llega la sorpresa de la noche que al final no fue tanto ya que de hecho en las primera filas se había corrido la voz de que iba a estar el gran Mikel Erentxun. Lo que yo no sabía es que iban a cantar juntos una de mis favoritas “Bujías para el dolor”. Simplemente soberbios. Último bis con “El boxeador”, tremenda también, “… Y al final” ese vals -que nos pone gallina de piel com diría Cruyff- para cerrar otro gran concierto. Sin duda me quedo con el accidentado doble concierto de Valencia, para mi el mejor de los dos que he hecho en la gira Licenciado Cantinas. El sonido para mi mejor en la Fonteta, la sala La Riviera se ha quedado un poco retro para mi gusto y el sonido estaba bajo, cosa que comenté con Rubén. Una auténtica pena no haber podido saludar a mi querida Susan y al gran Santi Rex. Una mención especial desde aquí a Jose Figueres, Dave Iturbe, y a Nieves que es un encanto y medio de Artá (ella ya me entiende), y cómo no, al gran viajero bunburyano Jean-Paul Orellana, que ha sido un placer conocerte brother. Me olvidaba de Patri, el compañero de Sevilla con el que he vuelto a coincidir después de Zaragoza el pasado año. Lo dicho gente, nos vemos en la próxima si esta crisis no nos ahoga. Abrazos bunburyanos. Crónica: Jesús Pulido

Foto: Jesús Pulido

Foto: Jesús Pulido

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GRANDES OVACIONES Y GRITERÍO REINANTE Llegó el último día para nosotros de curso de “licencia cantinera” el 4 de febrero. Penúltimo para la gira. El cansancio y el frío intenso empezaba a hacer mella en nosotros. Pero no decaímos del todo. Fue un día tranquilo, pero de ajetreo en general respecto a la gente que íbamos encontrando por la gira. Un placer encontrar la mayoría de usuarios de Bunburydad y el ir poniendo cara poco a poco a cada uno de los nicks ya familiares. Aunque algunos provocaron una sensación desagradable que se extendió y reinó justo después de abrir las puertas y situarnos en primera fila. Malas caras, mal ambiente, decepciones personales ajenas cuando se espera más de lo que existe o se recibe. Empujones que venían desde las filas de atrás. En fin, no era el broche que queríamos poner a la gira. Y casi lo arruinó todo. El concierto iba a ser mi última oportunidad de ver en directo al Licenciado Cantinas, con sus desamores, pasiones, cánticos y conseguí centrarme y evadirme del todo una vez que “El Mar, El Cielo y tú” calentó la fría Riviera. Del ramillete de canciones que fueron desgranando Los Santos Inocentes y Enrique, el reflotar a “Anidando Liendres” actualizando el ritmo fue de lo acertado de la noche cuando súbita y casi desapercibidamente la letra fue modificada: “…que para la guerra tenemos a Aznar, y para la paz estamos los voluntarios del pubis y el brassier”. La colaboración sorpresa, anunciada horas antes de forma más o menos privada, iba a ser la de Mikel Erentxun en “Bujías Para El Dolor”. Mientras los backliners habían colocado un pie de micro gemelo al de Enrique, éste lo presento así: “uno de los grandes, con una leyenda de la música en nuestro idioma, un compositor que después de tantísimos años puede alardear de estar ahora mismo en su mejor momento haciendo sus mejores discos”. Mikel apareció sonriente, guitarra en ristre y con una de las chapas “exclusivas” de la gira (“Yo” también soy un licenciado cantinas”) en su pierna izquierda del pantalón. Interpretaron improvisadamente y con alguna “peccata minuta prestidigitadora” uno de los pilares de Hellville de Luxe. Tanto Jordi Mena, con un solo impresionante y maestral de guitarra, como Mikel, como Álvaro, como Robert acompañaron y destacaron en el transcurso del tema.

Foto: Dave Iturbe

Foto: Dave Iturbe

Con “El Boxeador” silenciando la gran ovación y griterío reinante en la sala, Enrique iba dirigiendo el concierto a la conclusión. Era el segundo bis apretado en el tiempo puesto que La Riviera tenía que recuperarse del tercer concierto y prepararse para su sesión lúdico festiva de los sábados. Las luces se encendieron no permitiendo prolongar el espectáculo. Era momento de despedidas, más rápidas algunas de lo que me hubiera gustado, pero cada uno iba tomando su camino de regreso. La magia del Licenciado se disipó, y volvió el malestar inicial de la tarde. El ambiente estaba enrarecido. Los que hablamos y quisimos hacerlo llegamos a la conclusión de que los malentendidos, las envidias incomprensibles y las rabietas pueriles habían podido con el buen ambiente. Aun así, se mascaba un molesto feeling.

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Domingo 5 de febrero, día de regreso y finalización de la gira para mí. La sorpresa que no esperaba en absoluto fue que, con tiempo suficiente en la “Terminator”, la terminal 4 del aeropuerto, Iberia (SIEMPRE JODIENDO) nos denegaba la emisión y embarque en el vuelo de regreso, por lo que, sin perder tiempo alguno, mientras nos invitaron a reclamar e intentar recolocarnos en otros vuelos, optamos por alquilar un coche y volver por carretera. 16:40 inicio del viaje improvisado. 19:30 llegada a Zaragoza. 21:30 Sant Cugat del Vallès. 00:00 del día 6, lunes, Figueres. 1:30 Barcelona. Prometo no volar ni intentarlo jamás con la compañía bandera de este país. Crónica: Dave Iturbe / Uisquebeatha

FRÍO EN LA ESPERA = RECOMPENSA FINAL Vaya semanita de frío se predecía para los conciertos de Enrique en la capital y no fue para menos. La ola de frío siberiano hizo su presencia en las orillas del Manzanares. Mi mujer (Patricia) y yo (Rubén) llegamos desde Toledo sobre las 12:45 a la Riviera y cual fue nuestro asombro que desde el puente del Manzanares no veíamos a nadie en la fachada de la sala. ¿Somos los primeros? al acercarnos, una puerta se abrió y una persona nos dijo que podíamos pasar. Allí estaban congregados los más madrugadores. El primero desde las 7. Las mujeres de la limpieza tuvieron piedad con ellos y los dejaron permanecer al resguardo del frío. Nos apuntaron en una lista que menos de una hora después (cuando nos dijeron que teníamos que salir fuera) se cerró el cupo para el orden de entrada al concierto. Pues bien, desde la 13:30 hasta las 19:15 que abrieron las puertas tuvimos que soportar el frío a bajo cero. En la cola, charlamos con fans venidos de muchos puntos (Ciudad Real, Mallorca, Sevilla, Málaga, Valencia… incluso de Rumanía). También, tuvimos el placer de conocer en persona a una chica que se deja la vida en tenernos informados del día a día del mundo Bunburyano: Paula. Gracias por tu labor una vez más.

Foto: Rubén Martín Molero

Foto: Rubén Martín Molero

Llegó la hora de comer y como fuimos bien preparados, nos sacamos los bocatas y los botes de refrescos bien fresquitos. Después nos retiramos 15 minutos para tomar un merecido cafetito en un Café cercano, el cual, nos sentó a gloria. A las 17:00 llegó a La Riviera una furgoneta con los cristales tintados de negro. Eran Los Santos Inocentes, acompañados de Marisa y Nacho entre otros. Pudimos darles nuestro aliento horas antes del show. Enrique no estaba entre ellos, pero no tardaría en llegar. A las 17:45 hizo su presencia junto a Jose Girl y bien escoltado, en un vehículo más pequeño que el anterior y con los cristales también tintados de oscuro. Le pude estrechar la mano y desearle suerte. Se paró unos segundos y firmó dos discos. Su cara transmitía felicidad, estaba sonriente.

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Y de nuevo a la cola de entrada a seguir pasando frío y a por otro cafetito para entonar el cuerpo antes de la apertura de puertas. ¡Por fin! Nos colocamos en primera fila, pegados a la valla de protección enfrente de donde se sitúan Robert y Álvaro. Comenzó el tema instrumental de Licenciado Cantinas, “El mar, el cielo y tú” con Los Santos Inocentes en escena, para dar paso a “Llévame” con Enrique Bunbury ya en el escenario para darlo todo. El concierto fue brutal, el repertorio de canciones muy bien escogido. La banda se ve que esta muy engrasada y todos los integrantes están muy compenetrados. Quino Béjar (en la percusión) hace una labor que se requiere en los nuevos temas, que estuvieron muy bien entrelazados con los éxitos de años anteriores del maño. Me quedo con “Llévame”, “El Solitario” y “Ánimas, que no amanezca” de Licenciado Cantinas. Y nunca pueden faltar las archiconocidas: “El extranjero”, “Sácame de aquí”, “Sí”, “Infinito”, “… Y al final”. Me sorprendió el tema “Anidando Liendres” (de Copi: teclado de la anterior banda, El Huracán Ambulante) que no se tocaba desde el Freak Show 2004 y la nuevas versiones de “El tiempo de las cerezas” y “Que tengas suertecita”. Por otra parte, me quedo con la versión original de “La Señorita hermafrodita”.

Foto: Rubén Martín Molero

Foto: Rubén Martín Molero

Foto: Rubén Martín Molero

Por último, una vez más conseguí una púa que me dio Robert Castellanos finalizando el show. Tengo otra del directo que ofreció para 500 fans en la sala Joy Eslava_Madrid en Diciembre de 2008. Buen directo de uno de los artistas mas importantes del panorama musical nacional, para nosotros el mejor. Enrique, estuvo entregado a sus fieles incondicionales. Se palpa a simple vista que el escenario es su lugar y más aún si tiene a una de las mujeres de su vida a un metro escaso de distancia dándole su apoyo a los pies del escenario con su cámara de fotos. Crónica: Rubén Martín

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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LA GIRA MÁS FLOJA Estuvimos en el concierto del sábado, y personalmente creo que es la gira más floja en cuanto a repertorio. Hay muchas canciones que creo no deben faltar en ningún concierto, así como alguna de Héroes. La sala me pareció horrible. No entiendo como una sala con tanto nombre puede estar tan anticuada. El sonido era malo, y las instalaciones antes de entrar parecen las de un local cerrado. Ah, eso sí, la botellita de agua a 4 euros, y sin tapón, una vez que ya había terminado el concierto. Por cierto, la interpretación de Bunbury, como siempre, muy bien. Crónica: keanjoel

Foto: Betico_Deluxe

Foto: enjha

Foto: Ojos-d-dwend

UNA NOCHE MUY CALENTITA DESPUÉS DE UNA TARDE MUY FRÍA Anoche el concierto a mi me gustó mucho, la única canción que no me gustó fue “El tiempo de las cerezas”, pues queda mejor como la suele hacer normalmente. La sorpresita de Mikel estuvo bien. La banda como siempre, muy entregados y dando mucho juego. En fin, una noche que muy calentita después de una tarde muy fría de espera. Fue un placer volver a ver a gente del foro y compartir con algunos una cervecita, un saludito para vosotros y espero encontraros en la próxima gira o acontecimientos venideros. Que tengas suertecita… Crónica: Vicen_te

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AL FINAL ME HE QUEDADO CON LO BUENO Este día en Madrid fue levantarnos y tras desayunar nos fuimos para La Riviera. Al llegar allí, serían las 10 más o menos, no había nadie y eso sí, un papel de aviso en la puerta de que estaban dentro por el frío. Una limpiadora tuvo la amabilidad de dejarles pasar. Llegamos con Rober y allí andaban Rubén (EL_HOMBRE_DELGADO), Ángel, Patri, Gloria, Eva y Rodri, Eva Zeta y Ángel. Una chica nos apuntó en una lista para la cola y allí dejamos a Ángel cogiendo sitio porque queríamos dar una vuelta por Madrid ya que Rober no conocía aquello. Después de comer, llegamos y ya nos quedamos allí a esperar. Vimos la furgoneta de Enrique y nos fuimos para la puerta de atrás, gracias a lo cual Ángel hizo una foto fabulosa y yo pude grabar como Rober le decía a Enrique que había ido desde Vitoria y pudo estrecharle la mano. No hubo foto, pero bueno. Vuelta a la cola, un frío que pela y con el licor de hierbas de Jesús y un chico muy majo que nos ofrecía sus latas de cerveza de El corte inglés se hizo ameno. A todo esto llegaron mis compis de conciertos, Alex, Ainhoa, Delia y el resto de compañeros y nos dispusimos a que llegara la hora de entrar. Yo iba un poco tocada de la espalda y no pasé el mejor de mis conciertos, pero me quedo con los buenos recuerdos del mismo. El conocer a Anamaria y su amiga, a Luna que llegó desde Alemania, Gabriella desde Italia y encima en autocar por el miedo al avión, el conocer en persona a Jesualdo que es un encanto, el dar mil gracias a Ángel por la cola que hizo, el ver tantísimas caras conocidas, el echar tanto de menos a Elena y Edu, el no haber podido ver a Virgi (mi malagueña), el no poder saludar a Susan y Santi, porque no los vi y en fin, no sé si me dejo a alguien, porque fueron muchas vivencias. Pero de todas ellas me quedo con una y es que pude volver a ver al chicarrón del norte y por unas horas, compartir de nuevo su amistad y cariño. Nuestro primer concierto fue en tierra maña con frío y nos volvemos a encontrar con frío también pero en Madrid, ya para el próximo pido tierra cálida y calor y aprovechar más el tiempo que vida para vivir, sólo tenemos una y la desperdiciamos con mil tonterías.

Foto: Ojos-d-dwend

Foto: Ojos-d-dwend

Foto: Ojos-d-dwend

Desde aquí mis gracias a Paula por toda la información que nos da y que sin ella no sería posible el enterarnos de tantas cosas y lo digo porque si estuviera aún Juan Garrancho (que lo he echado muchísmo de menos también, por todo lo vivido en conciertos y sabe lo agradecida que estoy) pues la labor ésta que realizan gratuita, no tiene pago y si te entran antes de que abran la sala, igual es por algo y porque de alguna manera es un modo de recompensarte lo que haces, así que lo vives, lo disfrutas y a quién le haya sentado mal, pues peor para ellos, por mi creo que es merecido y pienso que uno sólo debe quedarse con lo bueno vivido. De hecho es lo que he hecho yo misma en esta gira. Me ha costado, pero al final me he quedado con lo bueno. Aunque eso sí, faltaron abrazos. Nos vemos en la próxima. Crónica: Rositina

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“EL FRÍO, EL CALOR Y VOSOTROS” Si hace poco más de un año escribía sobre el concierto de Madrid, hablando sobre el frío, pero el frío humano, el del público. En esta ocasión, todo lo contrario, el frío de la calle, insoportable como él sólo; el calor de los reencuentros, las amistades, las emociones y, sobre todo, el calor de los abrazos de la tarde, a primera hora cuando llegué a La Riviera unos abrazos sentidos hasta más no poder, con amigos hechos gracias a este genio de la música, gracias al trabajo de una gente que lleva este foro a las mil maravillas, gracias a vosotros amigos. El frío: Empezó la tarde, como decía, con mucho frío, para algunos comenzó mucho antes, incluso por la mañana, bien temprano, me sorprendo porque me cuentan que había gente desde las ocho de la mañana. Y yo que a ratos pensaba que estaba loco por ir a las cinco de la tarde. No hicimos mas que bajarnos del coche, fue ahí cuando nos dimos cuenta realmente de lo mal que lo íbamos a pasar, no eran aún las cinco de la tarde, faltaban más de dos horas para que esas puertas de La Riviera se abrieran para, al menos, hacer más llevadero el tiempo que restaba para el comienzo del concierto. Nos acercamos, no había demasiada gente, así que no guardamos ni la vez en la fila, derecho me fui al inicio, sabía que allí me iba a encontrar con “los maileros”. Y sí, allí estaban, casi al principio. Después de tantos buenos ratos, malos incluso también, era el momento de volver a saludarles, abrazarles en persona. Paula, alboraya, ojos-d-dwend y sí, ya llega, babel79, me encantó conocerle, por fin, no hizo falta ni presentación. Caras nuevas, como Uisquebeatha, personas que todavía no conocía y los que sí, mucho tiempo sin vernos pero que gracias al foro y a los mails, parece que no fuera tanto. Lástima que nosotros llegáramos tan tarde, que tuvimos que coger vez un poquito más atrás y no pudimos estar todo el tiempo que nos hubiera gustado junto a ellos, para charlar de las cosas importantes. Fue corto, sí, pero intenso. Y así, entre idas y venidas, frío y más frío a medida que pasaban los minutos, llegaron las siete de la tarde y nos comenzamos a mover.

Foto: DuendeEnArganda

Entramos, ya estamos en La Riviera, lugar de conciertos que he de confesar no me gusta nada, ¿por qué no tengo recuerdos de los conciertos que he vivido ahí, concretamente de la época del cabaret y de Flamingos? En fin, cogimos buen sitio, una tercera o cuarta fila a la parte izquierda del escenario, justo enfrente de Robert y Álvaro. Como imaginaba, en esta sala, no íbamos a poder disfrutar del escenario como lo han hecho en otras ciudades, con toda la parafernalia de adornos, con el suficiente sitio que necesita un artista como Enrique Bunbury, en ocasiones, para moverse como le y nos gusta. A cambio, podría decir, algo más de cercanía.

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El calor: A medida que pasaba el tiempo los cuerpos iban cogiendo temperatura, la sala también, así que todo era más llevadero, nos íbamos animando. Tanto que a ratos se escuchaban voces, muy altas, alguien llamaba a alguien. Y es que, producto del calor, a uno le iba subiendo la temperatura, los nervios comenzaban a aflorar, el concierto estaba ya muy cerca. Puntualidad, dentro de lo que suele ser un concierto, se apagan las luces y comienza. El set-list todos lo sabemos, pocas sorpresas en el mismo, cosa que también sabíamos. “El mar, el cielo y tú” –título que me ha servido para el de mi crónica- nos introduce en el concierto, la banda sale a escena, Los Santos Inocentes ya están ahí, esa banda tan bien engrasada. Las nuevas canciones del nuevo disco, lo comenté al finalizar el concierto, pues algunas que, por decirlo de alguna forma, me gustaban escuchadas en el disco, no tanto en directo. Tuve una sensación rara con algunas de las canciones cantineras. Eso si, todo hay que decirlo, vozarrón en “El cielo está dentro de mi”, que interpretación, espectacular.

Foto: DuendeEnArganda

Foto: DuendeEnArganda

Del resto, el calor del rock&roll de “Los habitantes”, el de “El hombre delgado que no flaqueará jamás” y, como no, el calor de “Bujías para el dolor”, me acuerdo de chato, esta vez acompañado por Mikel Erentxun. Gran interpretación, me encantó como se llevó a su terreno sus partes del tema, sobre todo, una vez que se había quitado los nervios o la tensión del momento, se dejó notar mucho más ese, como decirlo, “toque erentxuniano”, me encantó. Son dos artistazos, sin duda alguna. El calor, como siempre, del público en “El extranjero”, claro que quien enciende la mecha, Rebe no se queda corto, la enciende pero bien y así pasa, la gente responde muy bien, sin duda es el momentazo de la noche, para mí. Y eso que está en la primera parte del show. Más calor, a medida que nos adentrábamos más y más en el concierto subía la temperatura, parte central con los clásicos “No me llames cariño”, “Que tengas suertecita”, “Sí”..., y “De todo el mundo”, he de resaltar esta canción, creo que no le he escuchado jamás cantarla tan bien. Y así hasta llegar a la primera despedida. Pelín larga la espera, más de lo normal, pero si no recuerdo mal, en “El hombre delgado que no flaqueará jamás” la torre de sonido que teníamos a nuestro lado, dejó de sonar por completo, unos segundos largos, quizás por eso tardaron algo más. Pero volvieron y todo estaba a punto para el primer bis. Como resaltaba antes “El cielo está dentro de mí”, vozarrón e interpretación magistrales. “Bujías para el dolor”, como antes comenté, con Mikel Erentxun, prestidigitador donde los haya para hacer de las partes de las canciones que interpreta suyas, propias. “Infinito”, que siempre me encanta volver a escucharla, es la que nos lleva al final de este primer bis.

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Foto: DuendeEnArganda

Foto: DuendeEnArganda

Llegados a este punto, es tal el calor en la sala, que a sabiendas de lo que nos esperaba fuera, pensé que iba a coger el gripazo mundial. Pero claro, quedaba el final, el bis que, salvo sorpresa de última hora, haría que los grados bajaran algo. Sorpresa, “El boxeador”, no la esperaba, no señor, vuelvo a acordarme de chato, un escalofrío me recorre el cuerpo, comienza el frío otra vez. Eso sí, a falta del clásico final de los conciertos con “… Y al final”, tan clásico que estoy deseando que un día termine con algo movido, mucho más, para ver que sensación experimento. Son muchos, quizás demasiados, los años que llevamos terminando así los conciertos. Y vosotros…: Llegó el final, la gente sale, nosotros preferimos esperar, para ver que hacen unos y otros. Por si hay que despedirse ya de alguno antes de salir. Entre unos y otros, no veo a "los maileros”, se han marchado. Por suerte, el hambre aprieta para todos y me llega un sms al móvil con la posición de los mismos y firma sorpresa. Allí que voy. Esos momentos, los aprovecho para saludar a rebelwaltz, por fin le veía, le podía saludar, tanto tiempo. Bien acompañado que estaba, si señor. Unos vienen otros van, decido quedarme allí. El poco tiempo que tenía lo quería para charlar con alboraya sobre el concierto, llega ojos-ddwend cabreada con un camarero de no se donde y no se porqué. Seguimos charlando hasta que llega el final, momento de despedidas, una lástima. Demasiado corto, por desgracia. Ya en la calle, los amigos por un lado, yo por otro, un lío. Sorpresa, la última de la noche, gratísima, me encuentro con Paula y babel79, que preocupación, pensé que no me despedía de ellos, pero sí, el destino así lo quiso.

Foto: DuendeEnArganda

Pues eso, hay conciertos, incluso giras enteras que casi no tendrían sentido “si no fuera por... VOSOTROS”. Crónica: DuendeEnArganda

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LA RIVIERA, CANTINA MADRILEÑA El sábado 4 de febrero de 2012, a las 21:00, en la fría noche madrileña gracias a esta ola de frío siberiano que está siendo un poco duro para los que estamos siguiendo la gira, y pasando las horas en la calle, para disfrutar de un buen sitio en la cantina de Enrique. Tercera noche en la que actúa en la mítica sala de conciertos de Madrid “La Riviera”, en la que han actuado bandas importantes españolas e internacionales. Se hace raro ver a Enrique actuando cuatro veces casi seguidas en la sala, y no haciéndolo en un pabellón donde pudiese albergar a los espectadores de los cuatro bolos, pero en mi opinión si es una gira cantinera, que mejor manera que hacerlo en una sala especial, en la que su aforo son aproximadamente 2500 espectadores y poder repetir borrachera de música varios días seguidos eso no tiene precio. Las puertas de la sala se abren a las 19:20 para que la gran cantidad de espectadores que se encuentran soportando el frío entren en la sala, para ir acomodándose en la cantina. A las 21:05, con una puntualidad que ha reinado en casi toda la gira, comienza el espectáculo. Las luces se apagan y empiezan a salir al escenario Los Santos Inocentes, la banda que viene acompañando a Bunbury desde que se disolvió El Huracán Ambulante; son una banda muy conjuntada, con un toque rockero y a la vez un poco canalla. Destacando sobre el escenario el gran Jordi Mena, un guitarrista estupendo capaz de sorprender a la gente con su dominio de guitarra, Álvaro Suite pura simpatía y energía en el escenario, Jorge Rebenaque una pieza muy importante en esta banda, Ramón Gacías que es el motor de la banda, el único músico que acompaña a Enrique desde que inició su andadura en solitario. En la noche de hoy se repasan todos los trabajos discográficos de Enrique, menos su primer trabajo Radical Sonora, son 22 temas los que suenan en la noche madrileña, presentando canciones cantineras como pueden ser: “El mar el cielo y tú”, “Llévame”, “El solitario”, “Ódiame”, “Ánimas, que no amanezca”, “El día de mi suerte”, “El cielo está dentro de mí”, en total siete canciones que nos dan a conocer, por donde transcurre su nuevo trabajo en solitario. La sorpresa de la noche llega con la aparición del gran Mikel Erentxun, para interpretar con Enrique el tema del disco Hellville De Luxe “Bujías para el dolor”, donde la noche alcanza su punto más enérgico. Y para cerrar el espectáculo el tema “… Y al final”.

Foto: enjha

Foto: enjha

Han sido dos horas casi de reloj lo que ha durado el concierto, en el que hemos visto las tablas de Enrique en el escenario y lo bien que suena su banda, resumiendo, una noche muy especial. Crónica: joky_765 / Joaquín Utrabo

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THE END… El sábado 4 iba a ser el último concierto para mí de esta gira cantinera que empezase en Barcelona el 21 de enero pasado. Llegamos al recinto a las 12 de la mañana, minuto arriba, minuto abajo, nadie en la cola, misterio, que se resuelve cuando nos enteramos que las trabajadoras del servicio de limpieza han permitido a los primeros que entrasen a las escaleras de entrada para protegerse del frío. A las 14 nos invitan a salir, no les queda más remedio y la cola toma forma de estalactita a partir de entonces. Ojos-d-dwend, Paula y yo esperamos la llegada de alboraya1 y rebelwatz. Con ellos nos vamos a comer al castizo restaurante Burguer King, cafetito y vuelta a la cola. Yo me tengo que retirar un tiempo debido al dolor que me provoca una lesión en el pie, mi vuelta coincide con mi esperado encuentro con DuendeEnArganda, mailero y recortador de pro, acompañado de Vicen_te y otro amigo de Arganda. Luego se nos une Uisquebeatha y así esperamos a que las puertas se abran. Eso ocurre a las 19 horas, media hora antes de lo habitual, seguramente debido al intenso frío. Corriendo por la izquierda ojos-d-dwend y yo llegamos a la primera fila donde alboraya1 y Paula nos estaban esperando. Me tocaba disfrutar el show desde delante, otro punto de vista que sólo había vivido en Salamanca. El show comienza casi puntual con la aparición de Los Santos Inocentes y la interpretación de “El Mar, el cielo y Tú”, con “Llévame” y siguiendo el guión, aparece el artista equilibrista ante el fervor del siempre entregado público madrileño. Después la mayor decepción de toda la gira; y es que “El tiempo de las cerezas” me hace estar mirando a cualquier sitio menos al escenario. Horrible versión y aburrida interpretación, creo que nunca me había pasado con Enrique. Esperemos que sea una y no más. Afortunadamente el set-list vuelve a su cuerpo principal y “El Solitario”, “La Señorita Hermafrodita”, el acordeón de Rebenaque, la guitarra de Jordi Mena en “Los Habitantes” y “Anidando Liendres”, hace que el público, el grupo y él mismo cojan la temperatura álgida de todos los shows que el maño hace en la capital, y yo también me contagio de ello. Me encanta la interpretación de “No me llames cariño” y me agrada escuchar porque me ha divertido mucho en esta gira “Ánimas, que no amanezca”, coreada con gran pasión por mi ante la asombrada mirada de ojos-d-dwend y alboraya1, Paula ya no se sorprende pues conoce mis dotes interpretativas al son del mariachi. Volvemos a escuchar la flaminguera y quemada “Sácame de Aquí” junto con la también escuchada ampliamente “Que tengas suertecita”. Las palmas de “El día de mi suerte” nos llevan directamente al momento más emocionante para mi de todos los conciertos, que ha sido la interpretación de esa canción convertida en himno, sí, me refiero a “De Todo el Mundo”. Le comento a anteladudaunsi a las 22:13, que llega su momento, su canción, puntualidad inglesa la del artista maño. Sin apenas tiempo de recuperación, presentación del grupo y fin de la primera parte con “El hombre delgado que no flaqueará jamás”. El primer bis, nos trae como el viernes la magnífica voz de Enrique en “El cielo está dentro de mí” y de repente el regalo de la noche en forma de dúo con uno de los cantantes más importantes de este país desde los 80: Mikel Erentxun aparece en el escenario e interpreta junto a Enrique “Bujías para el dolor”, les quedó de cine, a pesar de la memoria que es sombrero de prestidigitador o algo... Después de ese regalazo, el segundo bis empieza con “El boxeador”, risas entre los foreros que estamos allí y llamada cruel a Chato para que “disfrutase” de su

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canción favorita de siempre de Enrique. Sin sorpresas llegamos a “… Y al Final”. Las pantallas nos muestras que tienen prevista “San Cosme y San Damián”, parece que Enrique nos va a regalar ese tema como tercer bis, cuatro noches en Madrid lo merecen, se enciende la luz verde, pero no suena “Stand by Me”… pero a los 30 segundos más luces y nada... Decepción final porque parecía que iba a ser pero no fue. Creo que le faltó algún detalle con ese público. Una vez fuera nos resguardamos del frío, saludamos a un tal Mikel que estaba engullendo patatas bravas. Después de un bocata que dejó mucho que desear me sentó de cine esa copita tranquila junto a Paula, ojos-d-dwend, alboraya1 y rebeltwaltz. Fin del show, para mi fin de gira, un gran artista, buenos conciertos pero creo que en otras giras los adjetivos han sido más superlativos que en ésta, volveremos al rock o eso esperamos (aunque a mi el cantinero me ha gustado en lineas generales). PD: Para mi última crónica, unas pocas palabras más: para Paula, ya lo sabes todo, si no fuera por ti... Para el resto en orden cronológico, me dejaré a alguno pero...: Jose Figueres, Dave Iturbe, Jean – Paul, ssasssa, David, Joana, Fran, Antonio y Elena, Gallegold, omorci, DDAVID75, ojos- d-dwend, DuendeEnArganda, Anamaria... que no os conocía y encantado de haberlo hecho.

Foto: enjha

A Chato, Cris, alboraya1, rebeltwaltz, Juanjo... gracias por estar ahí con quién ya sabéis. Crónica: babel79

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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EL CONCIERTO DE UNA MADRE LICENCIADA El concierto del día 4 en La Riviera prometía ser muy especial para mí por varias razones. En primer lugar, era el primero al que iba junto a otros fans de Bunbury; hasta entonces había ido a verle sola, o con alguna amiga caritativa que me acompañaba. Esta vez iba con un grupo de fanáticos como yo, entre ellos mi compañera de facultad Yolanda, a quien conocí cuando dibujó el símbolo de HdS en una servilleta en la cafetería, y Javi y Toñi, a quienes conocimos durante las 3 horas de cola de la firma de Héroes, y más gente encantadora. En segundo lugar, porque me entusiasma Licenciado Cantinas y estaba deseando escucharlo en directo. Así pues, en una tarde de tremendo frío nos encontramos en el Burger King, Yoli y yo nos compramos unas camisetas monísimas de Bunbury, tomamos algo y para La Riviera; antes de las 20 estábamos ya en un buen sitio gracias a Javi, para mí al menos que no quiero estar en todo el mogollón porque me agobio; unas escaleras a la izquierda del escenario, como la Riviera es tan pequeña, pues muy cerquita. Cuando arranca "El mar, el cielo y tú" todavía se mezcla con el jaleo de la sala, hasta que por supuesto sale Enrique y lo llena todo con su sola presencia, yo me vuelvo loca como siempre que le veo, no lo puedo evitar. "Llévame" me recuerda mucho a mi niño de 3 años, me acuerdo mucho de él durante todo el concierto porque también le encanta Licenciado, es un disco que hemos conocido juntos desde cero y no te quiero ni contar lo que siento cuando le oigo cantar las canciones o pedírmelas. Por cierto para él esta canción se llama "dale Flaco". El tiempo de las cerezas es un disco que no me gusta nada, así que bueno, en directo todo suena mejor, pero no me emociona. Con el "El solitario" me vuelvo a encender, bailando todo lo que puedo sin caerme escaleras abajo ni agredir a las personas de mi alrededor. De "La señorita hermafrodita" me apasiona el estribillo, me parece que tiene una fuerza impresionante, y me desgañito, claro. "El extranjero" me encanta, pero me da un poco de pereza ya oírla, aun así disfruto mucho viendo a todo el mundo tan emocionado con ella, al igual que con "Ódiame". Me da mucha alegría que la gente coree con tanta intensidad las canciones del nuevo disco. El ambiente en La Riviera es muy cálido, estamos todos tan cerca, el público, los músicos... un gran cambio respecto al Palacio de los Deportes la vez anterior, no porque no se puedan vivir conciertos con intensidad en el Palacio, que los hemos vivido, pero La Riviera para mí tiene un encanto especial. A Enrique se le veía feliz, no paraba de sonreír y de agradecer las muestras de cariño, hasta poniéndose de rodillas, luego he visto que ha sido así durante casi toda la gira. Luego vino una de mis preferidas, "Los habitantes", para cantar a pleno pulmón, y otra que no es de mis preferidas pero anima bastante, "Anidando liendres". "No me llames cariño" me da un poco igual, pero llega "Ánimas, que no amanezca" y es tremenda en directo, cómo disfruto cantando y bailando esta rancherita. Nuevamente me acuerdo de mi niño, que siempre me pregunta “¿qué son "ánimas”?”, y ¿cómo se lo explico, Enrique?. Con "Sácame de aquí" y "Que tengas suertecita" me dedico a contemplar el espectáculo con algo más de calma, pero falta lo mejor: "El día de mi suerte", es la única canción que grabo un poco con la cámara, de nuevo para mi hijo, es su preferida y se la sabe casi entera. No me gusta hacer muchas fotos ni videos, prefiero cantar y bailar y no perderme un minuto de emoción. Llega "De todo el mundo", qué bonita es y qué momento tan emotivo del concierto. Y para rematar "Sí". Es una catarsis total, contemplo una panorámica de toda la zona del suelo, con todo el mundo enloquecido, cantando con los brazos en alto, como queriendo alcanzar a quien está encima del escenario para transmitirle todo

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lo que sentimos por él. Yo quiero ver la reacción de mi amiga ya que es la primera vez que ve a Enrique en solitario, y su cara de emoción y asombro me lo dice todo. "El hombre delgado que no flaqueará jamás" no me gusta mucho, pero es marchosilla para terminar esta primera parte. No sé ni cuánto tiempo ha pasado, cuando dice que se va no me lo puedo creer. Sé que va a volver, pero no me puedo creer que ya falte tan poquito para el final.

Foto: DuendeEnArganda

Foto: DuendeEnArganda

"El cielo está dentro de mí" me decepciona un poco, creía que iba a ser muy emocionante en directo y no me lo pareció. Me gusta cómo la canta (¿y cuándo no?) pero ni el acompañamiento musical ni el del público le ayudan, o ésa es mi impresión desde donde estoy. La salida de Mikel Erentxun en "Bujías para el dolor" me da una gran alegría, por fin un invitado que me gusta, aunque por la voz me parece que sale algo nervioso, pero de todas formas me encanta verles tocar juntos. Pienso que hace falta mucho valor salir a cantar al lado de Enrique "Infinito" es una preciosa canción que siempre es un placer escuchar de nuevo, y más en directo. Pero se vuelve a ir, y yo me pregunto, si ya sabemos todos que va a volver, ¿por qué siempre "la misma función"?. "El boxeador" me encanta, aunque la veo demasiado lenta para un concierto, y llegamos "Al final". Todos los de nuestro grupo miramos a una pareja que se va a casar próximamente y que piensa ponerla como vals... Espero que manden el video. Las dos horas se me han hecho cortas no, cortísimas, y me pasa siempre que cuando acaba el concierto luego no me acuerdo de casi nada, debo entrar como en un "trance" y luego no me acuerdo ni de qué ha cantado, ni de lo que ha dicho, pero no me importa porque la emoción y la sensación de felicidad que me queda es lo único que necesito. Crónica: pezfrita

¡ME ENCANTÓ! Estuve el sábado en el concierto de La Riviera y he de decir que ¡me encantó!, bastante más que el del año pasado. El hecho de ser una sala pequeña relativamente y el no saber casi nada de la gira hizo que estuviera de sorpresa en sorpresa. Disfruté muchísimo. Me encantó el set-list, Bunbury, la banda, las luces, el traje...¡todo!, bueno, no todo, pero casi. Muy satisfecho. Crónica: Sergi.o

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ESPECTACULAR, COMO SIEMPRE

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

Foto: EL_HOMBRE_DELGADO

Son las 5.30 de la mañana cuando suena mi despertador, apenas he podido pegar ojo por los nervios del viaje, del concierto y por volver a ver a los amigos. Me doy una duchita y a las 6:15 salgo a coger el metro, camino de la parada me voy bebiendo un brick de zumo, los dedos empezaron a dolerme del frío que hacía en solo 200 metros. Monto en el metro, hago el transbordo y finalmente llego a la parada del AVE. Estoy haciendo tiempo dando vueltas, hasta las 7:30 que accedo al tren con emoción y ganas de llegar a la capital. A las 8 puntual se pone en marcha, nada más salir de la estación empieza a coger velocidad, a su paso por el circuito de Cheste ya va a 300 km/h. A las 10 llegamos a la estación de Atocha con un ligero retraso de 10 minutos, salgo de la estación y cojo un taxi que me lleva al hotel de concentración de los bunburyanos. Una vez en el hotel me reúno con Jesús y Pili, dejo mis pertenencias y tomamos rumbo hacia La Riviera que se encuentra a 300 metros del hotel, allí ellos dos se van a hacer turismo por la capital del reino. Yo me pongo a hacer cola y allí me encuentro con los demás: Rubén, Rodri y Eva, y algunas personas más que no conocía. Allí estamos en las escaleras que una buena mujer de la limpieza nos dejó estar para resguardarnos del frío. Más tarde llegan Rosa, Conchi y el pequeñín Roberto al que no conocía y tuve el placer de conocer, más tarde llegó Joaquín de Murcia. Ahí estamos haciendo cola hasta que nos toca salirnos fuera donde el frío se agudizaba, va llegando la gente, veo a Paula y Carlos. Se hace la hora de comer y nos vamos a comer al burrikin Rodri, Eva, Joaquín y yo, allí coincidimos con el grupo de Paula al cual se había unido Nieves y su marido. Rodri, Eva y yo vamos al hotel, cuando llegamos vemos el autobús del Valencia CF en el cual nos hacemos unas fotos, volvemos a la cola a pasar frío. Vemos pasar la furgoneta de Los Santos Inocentes, así que con la expectación nos quedamos a la espera de la llegada del maño, se hace de rogar pero al final llega, primero baja Jose y luego Enrique que es rodeado por los fans y en esa nube de gente consigo sacar una foto que ha gustado bastante a la gente que la ha podido ver.

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Volvemos a la calma y a la cola, se hacen las 19:25 y abren puertas. Vamos entrando bastante bien, me coloco en segunda fila detrás de Eva y Rodri. Nos toca esperar a que empiece, para mi lo más duro de la cola son esa hora y algo de espera hasta que llegue el inicio. Se hace la hora y empiezan a salir Los Santos, comienzan a sonar los primeros acordes, el ambiente va subiendo de temperatura, después de “El mar, el cielo y tú” llega “Llévame”, que trae consigo la aparición de Bunbury. Espectacular como siempre, nos tiene a todos entregados, va desgranando los temas de Licenciado Cantinas mezclados con los de sus anteriores discos, estoy extasiado, mi primer concierto de Enrique fuera de mi tierra está siendo sensacional, le falla un poco el sonido, pero no pasa nada, estamos pasándolo en grande. “El extranjero” nos hizo dar botes, al igual que “Ánimas, que no amanezca”. Que bonito está siendo todo y rodeado de casi todos mis amigos de conciertos, falta uno, al cual le echo mucho en falta: Pepe, me estuve acordando de ti durante todo el concierto. Es una lástima que esté acabando ya el concierto, estamos en los bises. La gente se aplatanó un poco, es la sensación que me dio a mí, en el escenario ponen otro micro, me parece que tenemos sorpresa, Enrique está presentando al invitado de la noche, que es nada más y nada menos que el gran Mikel Erentxun. Sale a tocar “Bujías para el dolor”, en alguna estrofa de la canción se cuela un poquito, pero no pasa nada, son cosas del directo, además cuatro guitarras sobre el escenario hacen empujar a la gente a base de bien, Enrique, Mikel, Jordi y Álvaro los cuatro mano a mano con sus guitarras. Suenan los acordes de “… Y al final”, me pongo triste, pero a la vez contento de poder haber visto este gran espectáculo. Salgo para afuera con Rodri, Joaquín, Eva, Paco y yo. Estando al lado de La Riviera parados vemos a Nieves que iba acompañada de Mikel Erentxun, los cuales se acercan a saludarnos muy amablemente y quedamos en vernos el jueves en la presentación de 24 Golpes -nuevo disco de Mikel- en la Fnac. Finalmente los cinco componentes que estábamos en el coche estuvimos dando unas pequeñas vueltas por Madrid de noche, y a eso de la una y media volvemos al hotel. Estoy agotado pero volvería a repetir sin dudar, al día siguiente me levanto, me ducho un poco arreglo mis cosas, y comienzo a despedirme de Jesús, Pili, Paula, Nieves y Carlos. Cojo un taxi dirección a la estación del AVE donde está el comienzo del final de una gran aventura, ojalá se vuelva a repetir pronto, ya tengo ganas de veros a todos otra vez. Y para acabar me queda la sensación de que este concierto ha sido más flojito que el de Valencia. Aquí esta la famosa foto, es la única que hice en condiciones, espero que sirva para la revista, un saludo a todos los compañeros de gira. Crónica: mutenrosi

Foto: mutenrosi

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© Jose Figueres /Bunburyespaña.com

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4º ROUND DE LA RIVIERA (FINAL DEL COMBATE) Dice la gente sabia que todo lo bueno siempre tiene un final, y este caso la gira Licenciado Tour 2011 no podía ser una excepción, y a las 23 horas del domingo día 5 de Febrero de 2012 con la canción que a los seguidores de Enrique menos nos gusta escuchar porque eso indica el final del show (“… Y al final”) se finaliza la breve etapa por tierras españolas, pero la que nos ha dejado buena música, buenas vivencias, amistades nuevas, alguna que otra ciudad que no conocíamos… etc. Todavía con el cuerpo congelado del frío que pasamos los que asistimos al concierto del sábado, que en mi caso fue desde las 10 pero en compañía de muy buena gente, casi todos del foro. En la jornada de hoy decido tomarme el día con más tranquilidad, a las 18 salgo del domicilio donde me estaba hospedando el fin de semana, con destino a La Riviera, llegando a las 18:45. Abriendo las puertas del recinto a las 19 con un poco de suerte puedo colocarme en tercera fila en un sitio muy centrado, una buena ubicación para despedir con honores al licenciado. La espera en la sala hasta que da comienzo el espectáculo se hace un poco pesada, debido al cansancio acumulado de todo el fin de semana y las pocas horas de sueño, pero bueno siempre se dice que las cosas con gusto duelen menos. A las 21:10 se apagan las luces y la emoción se palpa en el ambiente, se empiezan a encender los focos, y salen Los Santos Inocentes al escenario, empieza el espectáculo con “El mar, el cielo y tú” un tema instrumental que siempre abre los conciertos de esta gira. Y de repente la locura se apodera de la sala, Enrique sale a escenario, con su flamante traje negro, con llamas de fuego, que le ha hecho compañía toda la gira, y rompe el hielo con el tema “Llévame” del nuevo disco, una canción muy intensa, y seguimos sumergidos en la cantina con “Cosas olvidadas”, y “El Solitario”, unas buenas elecciones del disco, que en directo suenan muy bien. Pasamos a dos canciones más conocidas y movidas como pueden ser “La señorita hermafrodita” y “El Extranjero”, donde la sala entra en su éxtasis y destacar el acordeón del gran Jorge Rebenaque. No podía faltar el single del disco “Ódiame”, una canción que se ha convertido ya en un himno cantinero. Seguimos con “Los Habitantes”, una de las obras maestras del disco de Las Consecuencias, en el escenario destaca el sólo de guitarra de Jordi Mena. “El Anzuelo”, uno de los temas más especiales de El viaje a ninguna parte, metidos en el viaje no podía faltar “No Me Llames Cariño”, en la que hay que destacar un baile muy simpatico de Enrique. Y ahora una canción que transmite estado de fiesta y alegría “Ánimas, que no Amanezca”, pasamos de la alegría cantinera a la intensidad de “Sácame de Aquí”. Llega la canción que menos me gusta del concierto, y que nunca falla en los repertorios: “Que Tengas Suertecita”. Y no abandonamos a la suerte, pero ahora suerte cantinera, “El Día de mi Suerte”. Llega el momento clave para mi del concierto, “De Todo El Mundo”, una canción que consigue ponerte los pelos de punta, una de las joyas de Enrique, pasando por “Sí”, que carga de intensidad a la sala, y no podía faltar uno de los temas más característicos de Hellville De Luxe, “El Hombre Delgado que no flaqueará jamás”. Llega el primer parón de la noche, esto nos indica que estamos en la recta final del concierto y gira española, colocan otro micro al lado del Enrique, eso nos quiere decir que alguien cantará con él, vuelve a salir la banda al escenario, entre la ovación del público, y Enrique pide que suba al escenario Julio De La Rosa, que según el artista, es su cantante preferido que canta en español, un juicio que no comparto, pero vamos que es su opinión. Comparten el tema “Todos Lo Haremos Mejor en el futuro” (destacar los bailes y la energía positiva que transmite De la

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Rosa en este tema). “Bujías Para El Dolor”, uno de los temas más roqueros de toda la noche, que al que no consigue mover con esta canción es que se ha quedado helado del frío de Madrid o ¡¡que no tiene sangre!!. “Infinito” uno de los temas más especiales del disco Pequeño, no podía faltar. Al final de este tema la banda vuelve a desaparecer del escenario, y cada vez se siente más el final. La gente no para de cantar y pedir a la banda que vuelvan a salir, y objetivo conseguido, es hora de la canción más sentimental y como él describe, la más especial que haya escrito, “San Cosme y San Damián”, un tema que tenía que haber sido fijo en el repertorio de la gira, pero que creo que sólo la ha tocado en Valencia y el último da de Madrid es por la emoción que siente cuando la canta, los ojos le brillan de una manera más especial. Transmite tanto sentimiento esa canción que es imposible que no te venga a la cabeza seres importantes en tu vida que ya no están. Y para finalizar el concierto la canción que a mi menos me gusta escuchar, ya sabemos quë indica el cierre del concierto y de gira “… Y Al Final”.

Foto: Wambando

Fin de gira, por un momento siento una gran tristeza, pero pienso en los buenos momentos vividos, tanta gente maja conocida en la gira, en esas colas de horas y horas, seguro que todos nos volveremos a ver pronto en la próxima gira, y aquí un amigo. Crónica: joky_765 / Joaquín Utrabo

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CRÉDITOS: -Recopilación y coordinación: Paula Navío Latorre -Diseño y maquetación: Jose Figueres -Fotografía portada: Jose Figueres -Fotografías interiores: En cada una de ellas viene indicado su autor/a -Crónicas: Todas vienen con el nombre de la persona que las ha escrito. -Gracias a todo el equipo de Bunbury España, por su apoyo, ánimo y empuje a seguir en esto diariamente desde que lo propusimos. -Gracias a toda la gente que ha colaborado para que la revista saliera a flote y tuviéramos algo que leer, mirar y disfrutar. Sin vosotros esto no sería posible: los seguidores de Bunbury. -Gracias especiales a Mikel Erentxun

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