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25 “La sangre está En Mis venas”

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Por: Chavo Guetta


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Chavo Ghetta


AGRADECIMIENTO Primeramente, agradezco a Dios Todopoderoso por darme la capacidad y la sabiduría para hacer este proyecto una realidad y cumplir uno de mis sueños. Gracias por hacerme entender lo maravillosa que es la vida. Agradezco a mi esposa, Lourdes Quintana Cruz, por cada día luchar como una buena guerrera. Por poner su mirada y capacidad en este proyecto. Gracias por decir presente cuando te necesito. Agradezco también a los que no creyeron en mí. Que, con sus miradas y comentarios, pensaban que esto era tan solo una imaginación imposible de alcanzar. Así que, gracias por sus acciones porque me ayudaron a abrir una puerta oculta en mi vida con un camino lleno de bendiciones y cosas maravillosas. Gracias…


CAP 5 Al fin el tiempo llega haciendo a Manny libre y sin deuda a la sociedad. A la parte de afuera se encuentra Gordo solo, como Manny se lo había pedido. Al salir afuera de los portones, Gordo le hace una vieja señal de cambio de luz. Inmediatamente capta la señal y se dirige a la guagua con una sonrisa y se monta. Gordo le comenta, emocionado: −¡Al fin maldito perro, eres libre! Lo saluda dándole un abrazo y un beso en el cachete, tradición de los viejos capos. −Bueno Gordo, llegó la hora de volver a conquistar lo que es mío. Voy a sacar a estos puercos del medio. −Cuenta conmigo porque al primero que quiero darle es a Golota. Alejándose de la cárcel, se dirigen al aeropuerto donde abordan un avión hacia Minnesota. Durante el vuelo, Gordo le pregunta: −¿Qué va a pasar con Belinda? −Belinda es una basura y el tiempo hablará por sí mismo. Tan pronto me establezca y me acomode, no vamos a hacer más tratos con Belinda ni con su puerco esposo. −¿Por qué no hacemos esto? Cuando regresemos a México, yo le doy para abajo a Golota. −Todavía no es tiempo. −Manny, ese hombre es un ambicioso y un envidioso. Una vez dejes de hacer tratos con él, o con su amada Belinda, ya tú sabes lo que viene.


−Quédate tranquilo, Gordo. Deja que siga comiendo, que muy pronto va a vomitar toda la mierda que se comió. Mientras tanto, vete pensando a dónde vas a ubicar a tu familia. Llegando a Minnesota, toman un taxi y se dirigen a la estación de trenes donde hay un hombre esperándolos. Este los conduce a la mansión de J23. Al llegar a la mansión, el hijo de Goico lo recibe con una gran fiesta, donde Manny conoce a una mujer muy hermosa, hija de uno de los capos. Después de que J23 había presentado a Manny y a Gordo, lo dirigen al cuarto donde se encuentra Goico. Antes de abrir las puertas, J23 le advierte a Manny que su padre, Goico, está bien afectado por la muerte de Junito. Manny le pide un pequeño favor a J23 diciéndole: −No le digas nada a Gordo que eres el hijo de Goico. −No te preocupes por eso. Siguen caminando hacia el cuarto y Manny le da las gracias. Entrando al cuarto, al Goico verlo, se le echa a llorar encima. Y le exclama: −¡Júrame que vas a buscar a ese infeliz tan pronto llegues a México! −¿Cuándo, mutuamente, nos hemos fallado? Nunca, ¿verdad? Aunque tú no me lo pidieses, como quiera lo voy a matar. Así que deja que Junito descanse en paz y no sigas haciéndote más daño. −¿Sabes algo, Manny? Que yo nunca te he dicho, cuando me le dieron los tiros a J23, yo formé una gran guerra que duró casi dos años. Tu padre Manuel, que en paz descanse, siempre estuvo conmigo. Todos los días


salíamos de casería, pero tu padre me hizo entender al tiempo que no valía la pena seguir esa guerra porque J23 estaba vivo. −Para, Goico. ¿Cómo es que J23 llegó hasta aquí y no lo vinieron a matar? Goico, riéndose, respondió: −Eso es lo más lindo que tiene esta pequeña historia. Lo que hice fue que falsifiqué el entierro y lo envié en una caja de muerto, bien preparada, para acá con su tío Langosta, y problema resuelto. −Ven acá, ¿y con quiénes ustedes tenían guerra? −Con Los Fronteras. −¿Ustedes no pudieron con ese hombre? Goico se ríe nuevamente, prende un tabaco caminando, y le aclara: −Pues mira, esa noche le matamos a uno de sus hermanos para que él viera que esto era una guerra seria y que yo no me iba a quedar con los brazos cruzados. Al matar a su hermano, recibimos una llamada que él estaba en el casino. En esos momentos, arrancamos para allá, pero por desgracia, los policías se la apuntaron primero. Así que, ese excremento tuvo suerte y ahí fue que se acabó toda la guerra. Justo cuando Goico termina de hablar, entra al cuarto J23 y le dice a Goico que su tío quiere hablar con él a solas. Goico le dice a Manny: −Vete a divertirte un rato que sé que te hace mucha falta. Al decir esto, ambos se retiran de la habitación. −La mujer del vestido negro, ¿es casada? −le preguntó Manny a J23.


−Mucho cuidado con ella. Es la hija del capo más grande del norte. −Así que si te vas a acercar a esa princesa, camina con mucha precaución. −Y, poniéndole el brazo en su hombro continúa: −Te dejo solo a ver qué puedes lograr. No va a ser mucho pero inténtalo, a ver qué sacas. −Antes que te vayas, quiero darte las gracias nuevamente por todo lo que has hecho por mí durante el tiempo que estuve preso. −Aquí el que tiene que dar las gracias soy yo, por cuidar siempre a mi papá. Ahora, apresúrate porque la ataca otro. Manny aprovecha la oportunidad y se acerca a la mesa de la dama. −¡Buenas noches! ¿Me permite tomar asiento? −¡Pensé que nunca preguntarías! −Ya que no tuve el placer de presentarme cuando llegué, aprovecho esta oportunidad. Mi nombre es Manny. −Dios te bendiga, Manny. Me llamo Génesis. −Bonito nombre, Génesis. Justo cuando Manny iba a ofrecerle una cita, Gordo se acerca a la mesa y le informa al oído que Goico lo quiere ver enseguida. −Discúlpame, pero me tengo que retirar. −No te preocupes. Será en otra ocasión que podamos conocernos mejor. −Ha sido un placer conocer a una mujer tan bella. Génesis, sonriendo, le da las gracias como toda una mujer de modales.


−El placer ha sido mío. Al llegar a donde está Goico, le pregunta: −¿Cuál es la emergencia? −Siéntate que queremos hablarte de algo muy delicado. Mientras Franco se queda observando a Manny, le dice: −Goico me ha estado hablando muy bien de ti. Tengo un trabajo y tú eres la herramienta adecuada para solucionar el pequeño escape que hay en la competencia. −¿Quién es el sujeto? −Bimbo. Manny, levantándose de la silla, se agarra la barbilla y comenta: −Tú sabes que Bimbo brega con Buzo y Orta. −Sí, lo sé. ¿Qué tiene que ver? Manny se ríe incómodamente y vuelve a tomar asiento. Pide un trago de whiskey. −Si yo le doy a ese hombre, se va a formar tremenda guerra. Así que el asunto está muy delicado, como dijiste. Goico le dice a Manny: −Si es por el dinero, no tienes que preocuparte. Además, te van a pagar lo que tú pidas. −¿Así está la cosa, que pagan lo que sea por ese hombre? −Lo tomas o lo dejas. −le dijo Franco. Manny, mirando a Goico, se toma varios segundos y se queda pensando y suspira disiendo. −Ok, tomaré el trabajo, pero con una condición. −Dale que te escuchamos. −dijo Franco. −Necesito bastante tiempo.


−No, no, no, no. Tiene que ser para esta semana. −Pues lo siento mucho por ti Franco. Búscate a otra persona que te haga el trabajito. −Con todo el respeto que te mereces, pero Manny tiene razón. −añadió Goico. −Ok, Y ¿cuánto tiempo se tomará esto Manny? −No sé cuánto me lleve, pero tienes que tener paciencia. Si me disculpan, ya me tengo que retirar. Estrechando su mano, se despide de Goico y Franco. Al retirarse, Franco le comenta a Goico: El hombre me cayó bien. Podemos hacer muchos negocios. El asunto de este problemita es que él quiere demasiado de tiempo. −Mira, a Manny yo lo conozco desde hace mucho tiempo y no te niego que cuando entró al juego me causaba un poco de molestia. Pero, poco a poco, se fue ganando el respeto de los Cobras y mío. Sé que si te está pidiendo tiempo es porque él planchará el plan y no te va a fallar…

Ya al otro día, Manny y Gordo están en México. Gordo sigue su camino y le deja la guagua a Manny. Manny se dirige a casa de Buzo, pero éste no se encuentra. No le queda más remedio y se dirige a casa de Belinda. Al Belinda enterarse que Manny la está procurando, le pide a los guarda espaldas que lo dejen pasar. Manny, entrando a la mansión, lo pasan para la antesala, donde Belinda está esperándolo bien arreglada.


Belinda, al ver de frente a Manny, se pone nerviosa. Manny le dice: −Se ve que te ha ido muy bien. Se queda mirando a Belinda, mientras la misma guarda silencio. −Ven acá, ¿sientes placer cuando te hace el amor el puerco de tu esposo? Belinda, a la defensiva, responde: −Déjame decirte que sí me hace el amor mejor que tú y él sí es un verdadero caballero, como nunca lo fuiste tú, pedazo de basura. −Te noto nerviosa cuando me hablas. No temas, que no vengo a matarte. −Mira Manny, yo soy una mujer muy feliz ahora. Lo mío y lo tuyo se acabó hace mucho tiempo. −Espérate un momento. ¿Tú piensas que yo vengo aquí para verte? No mamita, por lo que veo sigues con el mismo cerebro de cabra. Quiero que esta pequeña conversación te quede bien clara. Vengo por lo mío y mis puntos de droga. Así que te estoy advirtiendo que de esta semana, se acabaron los negocios con ustedes. Espero que esto te haya quedado bien claro. −¿Ah sí? Pues veo que no estás bien informado. Para empezar, te tengo una desagradable noticia. Si quieres droga, o lo que quieras, me lo vas a tener que comprar a mí. −Lo siento por ti babosa y por tu puerco de marido. Porque cuando yo estoy, mando yo. Ahora, me voy porque ya he gastado mucha saliva. Caminando hacia la puerta, le advierte: −Acuérdate, ahora soy yo.


Cuando Manny sale por las puertas de la casa de Belinda, ella no espera ni diez segundos para agarrar el celular y notificarle a su marido lo ocurrido. Después se acuerda que su marido se encuentra con Buzo en las afueras de México y comienza a gritar como loca y revienta el celular contra el piso. Horas más tarde, Belinda se encuentra embriagada y envía a llamar a uno de sus trabajadores. Le da una orden para que vayan y maten a Manny…

Las horas pasan y pasan y Manny se encuentra en un restaurante con Gordo y dos bellas mujeres. En esos momentos, Manny recibe una llamada de Goico y, levantándose de la mesa, se dirige a la parte posterior del restaurante para poder devolver la llamada. Goico le dice: −Manny, te estoy llamando hace rato. ¿Qué pasa que no contestas? −Ahora fue que pude contestar. −Y, ¿qué ha pasado? −Si me estás llamando por el asunto de Junito, me da lástima decirte esto, pero nadie vio nada. −Manny, esto está bien raro, pero por el momento, vamos a dejarlo así. Ven acá, ¿qué vas a hacer con Bimbo? −¿Franco está dispuesto a esperar? −Sí, yo hablé con él. Tómate el tiempo necesario. Me dijo que te preguntara cuánto sale ese hombre −Dile que se prepare a cinco melones de los grandes que tengan muchos ceros. Oye, y cambiándote el


tema, esto por acá se va a poner más caliente de lo que está. Así que te necesito, papá. −Déjame pensarlo porque tú sabes que yo tomé mi decisión. −No te tienes que preocupar por nada. Cuando tú llegues, va a estar todo arreglado. Terminando de hablar con Goico, regresa a la mesa y tomando asiento, Gordo le dice a Manny: −En lo que estuviste allá, me llamó la mujer de la que te hablé. −¿Cuál mujer? −Chico, la que está vendiendo la mansión del doctor que mató a su esposa. −¡Ah, sí! Y, ¿qué pasó? ¿Cuándo la vamos a ver? −Le dije que para mañana. Después de haber comido, se dirigen a una discoteca. Mientras tanto, la gente de Belinda sigue buscándolo. En la discoteca, Manny nota un reboleo con uno de los bar tenders. Manny le pregunta a Gordo: −Gordo, ¿viste lo que yo vi? −Yo no vi nada. ¿Qué fue lo que vistes? −¿Tú ves aquel bar tender allí parado hablando con esas tres mujeres rubias? −Sí, lo veo. −Ese hombre le entregó una pistola a uno de Los Fronteras. Estoy seguro que era uno de ellos. −¿Estás seguro? Porque en esta discoteca Los Fronteras no son bienvenidos. Por eso fue que te traje para acá. −Vengo ahora, voy para el baño. Pídeme un trago y espérame en la barra.


En lo que Manny fue a hacer lo del, Alonso Frontera y su gente llegan a la discoteca. Se dirigen hacia adentro y se chocan de frente con Gordo. Le pregunta Alonso Frontera: −¿Y tu jefecito? −Está en el baño. Sacándolo aparte, le entrega una carta y le dice: −No se la des hasta mañana. Después de varias horas, salen de la discoteca y se dirigen a casa de Gordo. Al otro día, Gordo le entrega la carta y minutos más tarde, Manny le dice a Gordo: −Prepárate que nos vamos a ver a Pepe Frontera. −¿Cuántos hombres quieres que te busque para que te acompañen? −Prepárate diez guagua llenas y dile a los hombres que traigan armas largas. −Está bien. Dame media hora para reunir a la bandola. Mientras Gordo hace su trabajo, Manny se comunica con Frontera para ponerle los puntos claros. Al terminar de hablar, se queda pensativo y decide llamar a Bellón. Y le ordena que ejecuten a Chapa y a su gente para esta semana sin falta. Después de haber terminado una conversación muy interesante con Bellón, Gordo llega con la bandola y se dirigen a casa de Pepe y Alonso Frontera. Mientras iban de camino, Gordo le notifica que Tommy el Duro se encuentra bien grave en el hospital. Al llegar a la


mansión de Los Fronteras, su gente le abre el portón. Pepe Frontera y su hermano lo estaban esperando en el patio como habían quedado. Les dice a Los Fronteras: −¿De qué quieren hablar conmigo? −Yo sé que tú y nosotros no nos llevamos muy bien. Pero, ese no es el caso. Quiero proponerte que tengamos paz en nombre de la gente que hemos perdido de ambos lados. Que desde hoy, nosotros y nuestra gente, vamos a respetar esta palabra. −dijo Pepe Frontera. −En primer lugar, ustedes a mí no me pueden garantizar esa paz. Segundo, que en este negocio, hay mucha ambición y mucha cizaña. Todos sabemos que cada uno de nosotros quiere el poder y el respeto. Diciendo esas palabras, mira a su hermano Alonso Frontera y continúa hablando: −Pero, podemos tener muchos negocios y que el tiempo y el destino hablen por sí solos. −¿Cuál es tu propuesta? −pregunta Alonso Frontera. −Yo corro tu material en mis puntos y tú corres el mío en los tuyos. Además, me voy a unir con ustedes para desaparecer a la ganga de Orta. Y ustedes se enlazan conmigo para destruir a los de Golota. Alonso Frontera mira a su hermano y se ríe, ya que eso era lo que querían ellos. Al escuchar la propuesta de Manny, la cual era buenísima, aceptan y vuelven a poner una palabra por medio. −Esta noche, quiero que te presentes con toda tu gente para anunciar el pacto que planteamos. −dijo Pepe


Frontera. Y, saludåndose con un abrazo y un beso de Judas, se marchan‌


CAPITULO 5  

CAPITULO 5