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Una severa selección Guiados por la revista, arrastrados por la epopeya de pioneros, muchos jóvenes se sentían enfervorizados y solicitaban la admisión en el escuadrón de los frailes-caballeros. Hubiera sido fácil abrirles las puertas y aceptarlos, ya que enormes eran las necesidades de la singular ciudad. Padre Maximiliano no cedió a la tentación de lo fácil y de lo inmediato. Tenía horror a la chatura y a la mediocridad. Por el respeto que merecían los jóvenes y por los fines de la propia M. I., la preparación de los candidatos debía ser severa, y la selección exigente. Hacer lo contrario hubiera sido burlar las ansias de los propios jóvenes y dañar irreparablemente la causa de la Inmaculada. De esta manera, muchos jóvenes llamaron a las puertas de Niepekalanów, pero también muchos retornaron al seno de sus hogares. Al hablar de ellos, el P. Maximiliano dice que son “optimas personas, pero no viven nuestro ideal y no tienen entusiasmo”. Subraya que “para conseguir los fines de Niepekalanów, que no son sólo defensivos, sino atrevidamente ofensivos, nuestra comunidad ha de tener un tono de vida un tanto heroico, hay que olvidarse de sí mismo e ir a la conquista, por la Inmaculada, de alma tras alma, fortín tras fortín. . . Hay que izar los estandartes marianos en toda la prensa, como en todas las antenas de radio, en los teatros como en los cinematógrafos, en los parlamentos como en la literatura. Hay que vigilar para que nadie arrié o retire esas insignias. . .”. El P. Maximiliano nos quiere decir que para formar parte del escuadrón de la Virgen, hay que tener una vocación religiosa casi especial, o por lo menos sellado por cierta incandescencia espiritual. Hay que estar al rojo vivo. Hay que tener una entrega de ilimitada generosidad. “Niepekalanów tiene sentido sólo si está alimentada por un grandioso ideal misionero. Diversamente no tendría sentido o se rebajaría a comunes complejos editoriales, de muy nobles intenciones, pero de poco fuego interior” (7). Los tres pilares Napoleón, profundo conocedor de las debilidades humanas, decía que para ganar una guerra, se necesitan tres cosas: “¡Dinero, dinero y más dinero!”. El P. Maximiliano se coloca decididamente al lado de las bienaventuranzas evangélicas o propone los tres pilares que han de sostener a Niepokalanów, guiar sus actividades y alimentar su espiritualidad. Entre los dos, el lenguaje y los hechos son totalmente contradictorios. Pero mientras con su egolatría y desmedida ambición Napoleón llevó a la muerte a cientos de miles de soldados e hizo de Europa un cementerio, el ansia del P. 93

Profile for Charles José Garay Vandervelde

Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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