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SAN MAXIMILIANO KOLBE

Poco antes de Navidad, violentos vómitos de sangre lo clavaron en la cama. La gravedad del mal lo obligo a retornar al sanatorio de Zacopane. Las radiografías de los pulmones habían evidenciado unos estratos calcificados de las precedentes lesiones y nuevos focos con prognosis poco favorable. El P. Provincial le ordenó absoluto reposo y total despreocupación de los asuntos de “El Caballero”. Sólo debía pensar en curarse. Por otra parte, no dejó desguarnecida la M. I., sino que dio órdenes al P. Alfonso Kolbe para que sustituyera en todo al P. Maximiliano. De esa manera, sobre sus hombros juveniles -¡tiene apenas 4 años de sacerdocio!- cayó todo el peso de la responsabilidad editorial. Bien podemos imaginarnos los apremios del P. Alfonso ante los muchos problemas. Lógicamente acude a su hermano mayor, quien con heroicas dosis de coraje y desprendimiento, le dice que debe arreglárselas solo. “El P. Provincial me escribió que no debo hacer ningún viaje ni interesarme de nada. Por eso no te daré consejos ni tomaré decisiones, porque así lo quiere la Inmaculada. Si hiciera algo contra su voluntad, obraría incorrectamente. Arréglate pues, según te inspire la Inmaculada”. Y en la carta siguiente: “Dado que el P. Provincial me escribió que no me ocupara en cosa alguna, es señal de que la Inmaculada desea que así sea. Obrando de otra manera, echaría a perder sus designios… que Ella sola dirija todos tus pensamientos, palabras y acciones, para que seas un instrumento útil, muy útil, en sus manos. Para ti, para la revista, para los hermanos, rezo a menudo en la S. Misa”. El P. Alfonso toma el tren y va a Zacopane. Tampoco allí alcanza algo. El P. Maximiliano le contesta: “No me está permitido ocuparme. ¡Que la Inmaculada te ayude!” (12). Sin duda, pesadas tormentas sacuden “El Caballero”. Había más de un motivo para el desaliento. Se podía temer un grave retroceso. Sin embargo, pese a la enfermedad de uno y a la inexperiencia del otro, la revista no sufre interrupción en su ascensión vertical. El P. Maximiliano, aún ausente físicamente, está mucho más cerca espiritualmente, porque transforma el martirio de sus sufrimientos e impotencias en un manantial de gracias. En los dos años siguientes, pese a la ausencia del P. Maximiliano, la revista se duplica: de 25.000 copias mensuales del año 1925 pasará a las 60.000 copias de 1927. Además, al primogénito de la M. I., se añade otro retoño: “La llama seráfica”, para la Tercera Orden Franciscana. El Talento del P. Alfonso, si bien inferior al de su hermano mayor, es siempre el talento de un Kolbe. Tiene la misma audacia emprendedora. Esta guiado por la 84

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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