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SAN MAXIMILIANO KOLBE

El P. Maximiliano no defrauda las expectativas ni aplasta los sueños de heroísmo de los jóvenes educando. Les propone sus mismos ideales religiosos y marianos: una obediencia total, una filial devoción a la Virgen, fervor de apostolado a través de la prensa y otros medios de progreso moderno, heroicos renunciamientos según el lema: “¡Nada para sí, todo para la Inmaculada!”. Al enfrentarlos con las altas exigencias de su vocación, el P. Maximiliano los honraba, y los arrastraba a las cumbres de la vida mística y de la santidad. También con la misma honestidad hacía una selección severa e invitaba a volver a sus hogares a los que demostraban “señales verdaderas” de vocación. Porque ni la obra de María ni el convento pueden ser refugio para desubicados o fracasados, sino crisol de santos. ¡Como quería el P. Maximiliano a sus muchachos! Se arracimaban junto a él como pollitos a la clueca. En sus angustias acudían a él y día y noche encontraban la puerta siempre abierta. Y su sonrisa en medio de sus continuos malestares, y sus ejemplos eran un estímulo y una recompensa para todos. Para los enfermos y los escrupulosos, o torturados espiritualmente, tenía exquisitas delicadezas y ternuras maternales. Para un escrupuloso fue capaz de escribirle largas carillas casi a diario, por mucho tiempo. Y cuando iba a Varsovia, siempre traía a sus muchachos unos regalos… ¡y qué regalos! “A su llegada –cuenta Fray Gabriel- corríamos a su encuentro como niños, y con alegría y a porfía le arrebatábamos lo que traía: para Fray Alberto, unos Kilos de caracteres y una caja de pintura; para Fray Joaquín, hilo de coser; para la administración, resmas de papel”. Y todos eran pobres y felices, felices porque eran pobres, felices porque estaban al servicio de la Inmaculada: “Eran tan pobres que las botas (indispensable en Polonia por el frio intenso y la tierra barrosa) y las capas pasaban de uno a otro. Nadie tenía el ajuar completo, y a quien debía salir, debía mendigar las distintas piezas. Fray Alberto vestía el mameluco del P. Melchor, Fray Gabriel se servía del magro vestuario de Fray Pascual y llevaba la capa más él que su dueño. El P. Maximiliano calzaba las botas de Fray Zenón, y se las cedía cuando éste debía viajar. La única prenda que no pasaba de mano en mano era la capa del Padre, por la simple razón, que no teniendo otra, le servía de frazada por la noche” (8). El año de la lluvia de rosas ¡Año Santo 1925! En “El Caballero” se lo quiere celebrar a lo grande. Una sugerencia tomo rápidamente cuerpo: la edición de un calendario ilustrado, una especie de álbum con fotografías, consejos útiles para el hogar y el 80

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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