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Madre, me entrego a ti, para tener la fuerza de morir en este jergón, en medio de tantos corazones insensibles y crueles” (4). ¡Escena sublime que recuerda la de la Última Cena de Jesús con sus apóstoles! Y seguía realizando su apostolado de testimonio, empapado a veces de ternuras maternales. “Desde la cocina – cuenta Fray Jerónimo-, a escondidas se había hecho llegar una lata de queso, expresamente para P. Maximiliano. El Padre nos ordenó que la compartiéramos con todos y nos encomendó que dividiéramos nuestras flacas raciones con otros, a quienes les llegasen a faltar. “Lo he visto con mis ojos –añade Fray Juraszek- pasar una parte de su ración a un hermano que sufría el hambre más que otros. Y la ración que nos daban era tan pequeña que sólo el corazón de una madre podía tener la fuerza de compartirla. “Por algún tiempo –sigue el mismo testigo- mi catre estuvo cerca al del padre. Una noche me desperté sobresaltado. Hacía un frío rabioso. Y he ahí que alguien me estaba calzando las mantas a los pies. Era el padre. Toda vez que me acuerdo de él, no puedo retener las lágrimas”. En Abril, un hermano de manos rápidas, Fray Dionisio, pudo adueñarse de un buen balde de sopa, que llevó como un trofeo a sus Cohermanos. Sin embargo, P. Maximiliano dijo que “no era lícito y habría perjudicado a los demás compañeros de cárcel. Ordenó se distribuyera la sopa entre todos” (5). Refugio de expulsados El 8 de Diciembre, fiesta de la Inmaculada, luego de tres meses de encierro, fueron inexplicablemente liberados. Todos pensaron en un exquisito regalo de la Virgen. Y con un poco de buena suerte regresaron a su ciudad. ¡Qué triste espectáculo les brindó Niepokalanów! ¡Todo estaba patas arriba! Primeramente, los bombardeos y los saqueos habían destrozado la mística ciudad. Ahora, todo se hallaba ocupado por los deportados y desbandados. Sin embargo, no hubo desmayo, sino que enseguida se organizó la vida religiosa con tandas continuadas de adoración ante el Santísimo. De inmediato, la numerosa comunidad tuvo que enfrentar no tanto los problemas culturales de las revistas y ediciones, cuanto los más prosaicos y graves de la subsistencia: comida, ropa, remedios. Para resolverlos, como también para salir al encuentro de las necesidades del pueblo de los alrededores, se abrieron talleres de herrería, carpintería, mecánica, servicios automovilísticos y también una lechería. Ocasionalmente tuvieron que prestar servicios también a las autoridades de ocupación. Las devastaciones bélicas y las expulsiones de la Posnania habían desplazado a cientos de miles de pobladores, los que como 145

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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