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SAN MAXIMILIANO KOLBE

zamos a suplicarle e insistirle para que nos dijera todo y no nos ocultara nada. -Está bien. Se los diré. Les he dicho que soy muy feliz y que mi alma rebosa de dicha. ¿Saben por qué?. . . Porque con toda certeza se me ha dado la seguridad del cielo. . . Hijitos míos, amen a la Inmaculada. Ámenla cuanto más puedan y sepan. . . Hablaba con tanta emoción, que sus ojos se velaron de lágrimas. El silencio era total. Todos retenían el aliento. Luego prosiguió: -¿No les basta haber sabido todo esto? -Hable, Padre. . . Díganos más, mucho, más. Jamás, quizás, tendremos una ocasión semejante. Es como la Última Cena. -Ya que tanto insisten, voy a añadir que cuanto les comuniqué, sucedió en Japón. . . Bien, ¡basta! No diré mas nada, ni pregunten más. . . En vano los frailes le suplicaron descubriera un poquito más sus secretos y que se explayara en más detalles. El callaba, como absorto en profundo recogimiento. Cuando estuvimos tranquilizados, paternalmente siguió: -Les he revelado mi secreto, y lo hice para infundirles ánimo y energía espiritual en las pruebas que los esperan. Sobrevendrán tentaciones y sufrimientos. Quizás caerán presa de abatimiento. Entonces recuerden lo que les he dicho y aprendan a estar dispuestos a los más grandes sacrificios, a todo lo que la Inmaculada les pida. -Queridos hijos, no aspiren a cosas extraordinarias. Ansíen sólo cumplir la voluntad de la inmaculada. ¡Qué se cumpla su voluntad y no la nuestra! . . . les pido ¡no digan a nadie cuanto les he dicho! . . . ¡Prométanmelo! -Prometemos, dijeron con voz sumisa, pero firmemente, todos los presentes. “La extraordinaria velada estaba terminada. Nos alejamos con un gusto a cielo, mientras nuestros oídos se sentían acunados por esas palabras: “¡Amen a la Inmaculada, hijos queridos, amen a la Inmaculada!” (6). El P. Maximiliano ya estaba preparando a sus muchachos, a sus hijos, para la gran prueba: el cataclismo de la Segunda Guerra Mundial, que de Niepokalanów no dejaría piedra sobre piedra, dispersaría a sus habitantes a los cuatro vientos y llevaría al P. Maximiliano hasta las cámaras de incineración del campo de concentración de Oswiecim. N O TAS (1) En Ricciardi, p. 206. (2) En Ricciardi, p. 206. (3) En Ricciardi, p. 210. (4) En Ricciardi, p. 211. (5) En Masiero, p. 139. (6) En Ricciardi, p. 281. 124

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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