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SAN MAXIMILIANO KOLBE

al país era ilegal, como si careciera de los permisos de la santa sede. El propio P. Maximiliano, con esa inimitable discreción que tienen las almas nobles, relata el episodio a su Provincial. “El nuevo Delegado Apostólico ahora nos es muy favorable. Sólo al principio, durante la octava del Sagrado Corazón, al llegar a Nagasaki, alguien supo siniestramente informarle de que nosotros estamos aquí sin permiso. También me reprochó severamente por haber traído a los estudiantes desde Polonia y me manifestó su decisión de no querer tolerar más este estado de cosas. Sólo después de haberle contestado que la Orden estaba en posesión de todos los permisos, y habérselos mostrado, Monseñor reconoció que no había razón alguna de considerarnos ilegales”. Esa malquerencia afectó tanto su sensibilidad, que llego al borde del colapso psicológico: “Cuando fue severamente reprendido por el Delegado Apostólico, estuvo por ser presa del desaliento. Sin embargo, se postró a los pies de la Inmaculada y en la oración halló la fuerza de quedar tranquilo y sereno de corazón” (3). Mucho más delicada era la situación entre los Cohermanos franciscanos. Pese a llevar el sayal religioso y a la profesión de los votos, no se marchita la raigambre del hombre viejo, diría San Pablo, la que puede reverdecer en prejuicios, sospechas, malentendidos, contrastes, que siempre y en todo lugar hacen daño y lastiman los corazones, muchísimo más dañan y torturan cuando unos y otros viven bajo el mismo techo, comparten la misma mesa y hasta. . . rezan juntos. Se produce normalmente un rechazo psicológico y operativo. Entre los frailes de Mugenzai no Sono vivía el P.X. . ., profesor en el seminario, el cual no sólo no pudo adaptarse al ambiente, sino que se dejó envolver por el pesimismo y la neurastenia en una carrera de perjuicios. En las cartas que escribía al P. Provincial, “atacaba áspera y rudamente al P. Maximiliano, a quien causó muchos disgustos”. Y cuando el P. Provincial ya no le daba crédito, llevó el asunto ante las autoridades supremas de la Orden, ante las cuales el propio P. Provincial tuvo que defender la obra del P. Maximiliano. A todos nos gusta saber la reacción, la actitud del P. Maximiliano ante esos ataques, contrastes e incomprensiones. En el mundo, unos contestan contraatacando; otros, humillando al adversario, o apartándolo del propio entorno. El P. Maximiliano dio la respuesta que únicamente saben dar los santos: “CALLAR – SUFRIR – ORAR”, trabajar más que nunca y amar a los perseguidores. El P. Provincial lo reconoce: “El P. Maximiliano no mencionaba lo sucedido. . . disculpó siempre a al P.X . . . y jamás le guardó rencor”(4).

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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