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SAN MAXIMILIANO KOLBE

MUGENZAI NO SONO Tendal de problemas La actividad misionera de los cinco franciscanos había planteado un tendal de problemas que no podían ser soslayados. El obispo había autorizado “ad experimentum”, provisoriamente, la obra del P. Maximiliano, sin posibilidad de prórroga. Urgía, pues, la definitiva autorización de la Santa Sede. También debían aclararse los compromisos de la Provincia polaca. Muy pronto los cinco héroes se vieron sobrecargados de trabajo y necesitaban refuerzos de personal. Las precarias condiciones en que vivían y que les habían granjeado tantas simpatías populares, no podían continuar mucho más. La salud de los frailes y el progreso de la obra se resentían. Lo actuado hasta ahora era mucho, pero los informes por carta eran más bien escasos, y, sobre todo, carecían del color y calor que da el lenguaje vivo. A mediados de Junio de 1930, llegó al P. Maximiliano la comunicación oficial de que debía volver a Polonia, para asistir al Capítulo Provincial. Al saber la noticia, un silencio de pesadilla cayó sobre todos. Esa noche nadie durmió. Hacía apenas dos meses que habían llegado. Estaban en los comienzos. El momento era sumamente crítico. Nadie estaba en condiciones, no digamos de continuar, sino ni siquiera de mantener a flote una obra tan audazmente emprendida y ya tan promisoria. Es como si una madre debiera abandonar a su criatura, cuando ésta más la necesita: “Obediente como siempre, el P. Maximiliano partió con la muerte en el alma” (1). En el Capítulo Provincial estaba en juego el propio porvenir de la misión. La oposición parecía tener una sólida carta en las manos. La aventura japonesa tenía visos de locura. Se debía, pues, no empeñarse más. Cuando le tocó el turno de hablar, el P. Maximiliano, humilde como siempre, retaceó la admirable obra de entusiasmo, despertada entre los paganos. Sólo subrayó las posibilidades y las necesidades. Unas y otras son inmensas. No es sólo un campo más de trabajo apostólico, sino un mundo. Destacó la altísima posición rectora del Japón en lo cultural y económico sobre los demás pueblos aledaños. Por lo cual las actividades de la M.I. se verían altamente beneficiadas y se ampliaría mucho la irradiación de su influencia. Habló “ex abundantia cordis”, con el corazón en la mano. Su informe fue amplio, minucioso, positivo. Una vez pronunciado, el P. Maximiliano repitió su táctica habitual. Se recogió en sí mismo. Tanteó su bolsillo en busca del rosario y comenzó a desgranarlo. -Yo hice todo lo que pude. Ahora te toca a ti, Madrecita. 106

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Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

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