Page 104

SAN MAXIMILIANO KOLBE

fuere con el envío de una carta o postal por correo. En otras partes, el método ordinario de buscar abonados, es hacer uso de guías telefónicas, catálogos o agencias. En Japón sólo se puede remitir algo con el permiso del dueño de casa, otorgado a través de la entrega de la tarjeta de visita. He ahí, pues, a nuestros misioneros (y ayudantes) en plena actividad. Cuando vislumbran a alguien, que pueda ser accesible, se le acercan con la más gentil de las sonrisas y con la más cortés de las reverencias le ofrecen gratuitamente la revista. Si el hombre acepta el ofrecimiento y con la misma gentileza entrega su tarjeta, lo más está hecho. Con ese método lento y largo se pudo hallar las nuevas direcciones. La Inmaculada, luego, ilustraría los espíritus y sabría mover los corazones, para el envío de una limosna de apoyo. Miles y miles de veces estas escenas con exquisiteces tan refinadas se repitieron por las calles y plazas, en los atrios de los templos o en las estaciones, a las entradas de los subterráneos o a la salida de las fábricas. -¿No temen Uds. que la policía los meta presos para perturbar el orden público? –preguntaba en broma la gente. Al comienzo se podía temer al arresto, ya que siendo polacos, se los podía tomar por espías rusos; pero luego la misma policía, conocida su bondad, les daba una mano, tanto que el P. Maximiliano pudo escribir: “Los de la policía son nuestros amigos y muchos de ellos trabajan por nosotros” (11). También esa revista, como su homónima polaca, no había nacido con pretensiones literarias o formalistas. El vestido, era simple; el lenguaje, popular; los temas tratados, al alcance de todos. Se buscaba conmover el sentimiento y orientarlo a la búsqueda de más altos valores. Las verdades cristianas eran presentadas en toda su diafanidad. El deseo del P. Maximiliano era tender un puente, abrir un dialogo con los lectores. La edición del primer número fue un globo de ensayo, una primera toma de contacto con la realidad. Y fue todo un acierto. La acogida fue simpática, ya que respondía a las inquietudes de un pueblo que estaba agotado espiritualmente. A la muerte de los dioses nacionales había sucedido un agudo y peligroso vacío, que ni la técnica ni el bienestar podían llenar. Como Pablo presentaba a los atenienses al Dios desconocido, así Maximiliano presentaba a los paganos ilustrados y supercivilizados del Siglo XX al Dios desconocido, “al Dios que se hizo hombre, para que el hombre se hiciese Dios” (San Agustín). La inmaculada es siempre un imán. Su fascinación es irresistible. Es el camino de salvación que Dios mismo ha escogido. Bajo tan augusta protectora la revista no podía fracasar. ¡Al contario! Fue un importante vehículo de apostolado. Lo que más impresionó a los japoneses, fue percibir a través de las páginas de la 104

Profile for Charles José Garay Vandervelde

Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

Maximiliano kolbe  

San Maximiliano Kolbe Fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, el “SAN FRANCISCO DEL SIGLO XX”, porque es el santo del amor universal. En...

Advertisement