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PAULA CHACIN


Lea y Damián, eran la típica pareja que todos creíamos que eran algo más que amigos, aunque no se les viera de mano, aunque no se obsequiaran nada cursi en San Valentín; Estuvieron juntos en todas las escuelas, siempre en el miso curso, conocían sus defectos y virtudes, compartían chistes crueles y secretos, sin embargo uno de los dos siempre anduvo resentido y deseando algo que jamás sucedería. Un mes después de su graduación de secundaria se encontraban cómodamente en casa de Damián, viendo una película, ambos sabían que era algo rutinario de un fin de semana pero era imposible concentrarse en el film sabiendo que dentro de poco no se volverían a ver por dos años. Lea: Damián, ¿Qué clase de película es ésta? Damián: Esas arañas gigantes son más lindas que tu gato gordo… Lea: ¡Ralf no es feo!, y esas arañas son asquerosas… Damián: -risas- Si que quieres a ese gato… Lea salta de la cama y se dirige a la puerta, sin embargo Damián corre detrás de ella y logra poner su propio cuerpo como un muro de contención frente a la puerta. Damián: Lea, tu gato es lindo. Ahora volvamos a la cama y terminemos de ver a esas arañas… espantosas. Lea: Solo iba a tomar agua, no pensaba irme –risaDamián: Que bueno, porque necesito que alguien me ayude a hacer las maletas… Lea: ¿Y Rosalinda? Damián: Día libre.


Lea: Está bien te ayudaré. Damián: Lea, sé muy bien que… Lea: ¡Cállate!, no hagas melodramas de esto por favor, volverás en dos años con algún título de un lindo collage de los Estados Unidos, volverás. Lea sentía la necesidad de apoyarlo sobre todas las cosas, pero lo más fuerte era aquel presentimiento de que la próxima despedida iba a ser para siempre, pensaba que estaba exagerando todo, porque Damián era su mejor amigo, su confidente. Fue ese día cuando le ayudaba a llenar sus maletas cuando se dio cuenta que ya nada sería igual, ambos tomarían rumbos diferentes, y ella tendría que decir la verdad, arriesgarlo todo en el último momento, o llevar consigo una indignación para siempre, confesar sería el mejor método de hacer que se quedará a su lado, que olvidara el irse de intercambio y se quedara estudiando en alguna universidad del estado. Lea emocionalmente estaba destrozada y siempre cortaba las palabras de Damián cuando empezaba a hablar sobre su viaje y futuro, prefería no oír, prefería abrazarlo y no imaginarlo lejos. Luisa la mamá de Damián llego a la casa cuando ya estaban por terminar la ultima maleta, los sorprendió con galletas y jugo, derramo unas cuantas lagrimas pero no se avergonzó de haber hablado como una madre orgullosa por casi veinte minutos. Damián tomaría un avión a los Estados Unidos la mañana siguiente, tenía un futuro determinado mientras que Lea aparentemente solo lo tenía a él.


Aeropuerto, 20 de Marzo 2015 7:30 pm Llegó el día en el que Damián subiría a un avión con destino a los Estados Unidos, y Lea aún no estaba presente entre los que fueron a despedirse de él. Se escucho la peculiar voz de una joven por los parlantes, lo que indicó que era hora de que Damián se fuese acercando a la Gate 12 para abordar, Lea corrió entre la multitud de aquel aeropuerto y logro ubicarse frente a Damián justo antes de que abordara, sus ojos oscuros estaban bañados en un barniz entristecido, estaba vuelta trizas por dentro y la falta de una sonrisa revelaba que las lagrimas que corrían por su rostro no eran de felicidad como las de la Sra. Luisa o Rosalinda. La única razón por la cual Lea asistió al aeropuerto fue porque después de darle tantas vueltas en su mente y corazón tenían que actuar ahora mismo o de lo contrario quizás no tuviera la misma facilidad luego. Lea se lanzo sobre Damián, y lo envolvió en sus brazos fuertemente, las lágrimas corrían por los costados de sus mejillas sin parar y los gemidos comprimidos en el pecho no la dejaban hablar. Damián no se movió, permanecía de pie con su maleta en la mano; Lea se acerco a su oído y le ofreció su corazón en bandeja de plata. Lea: Yo… estoy enamorada de ti. Se sostuvieron la mirada fija por un par de segundos, Lea dio un paso atrás al ver que Damián no tenia intensión alguna de responder o hacer algo al respecto. La amistad se había destruido por completo. Mientras a Lea se le fundió el rostro en llanto el azul iris de Damián desapareció en menos de diez minutos. Abordó el avión.


Lea paso día tras día luchando contra sus propios impulsos, no lo buscó, espero que él se apareciera, llamara o tan solo escribiera un correo, pero eso nunca sucedió. El corazón de Lea se había convertido en el más duro de los concretos, con el pasar del tiempo descubrió su camino, eligió la música sobre todas aquellas carreras que impartían en la universidad, quería compartir con el mundo su voz, quería ser inspiración, compartir sus emociones por medio de las notas, porque desde que Damián se había ido nunca había dejado salir sus sentimientos o creado demasiada expectativas al conocer a alguien. El resentimiento de Lea era consigo misma, más que con Damián, todas las noches antes de dormir recordaba el día de escuela en el que tuvo entre sus manos una carta escrita a puño y letra por Damián, donde le prometía siempre cuidar de ella, nunca abandonarla, velar de sus más dulces sueños y ayudarla a superar sus mas deprimentes pesadillas, donde la invitaba a formar parte de su mundo siendo más que amigos, donde un Estoy enamorado de ti resaltaba entre tantas letras; Al recibir ese comunicado Lea nunca quiso responder, prefirió dejarlo todo en el aire, actuar como si nunca hubiera leído esa carta, aun y cuando Damián sabía perfectamente que eso había sucedido, decía no sentirse de igual forma, no quería atarse a alguien a tan temprana edad, pero no quería volverse un imposible para nadie así que arrugó el papel y lo lanzó a un bote de basura de la escuela. Lea con los años descubrió que luchando por sus sueños su mente se ocupaba y olvidaba por momentos lo trágico que había sido aquel adiós, sin embargo sufrió un segundo golpe cuando sus padres murieron en un accidente automovilístico de manera instantánea, justamente un día después de su cumpleaños


número 19. Lea había dejado a un lado sus sentimentalismos, ya no tenía lágrimas que compartir, pero tenía una meta que cumplir. Su único hermano Eduardo se convirtió en uno de los mejores jugadores de beisbol de Latinoamérica y pronto se mudó a los Estados Unidos para alinearse junto a las grandes estrellas del deporte, el era cinco años menor que Lea, pero su comunicación se había deteriorado por la distancia y la agenda de ambos, sin embargo siempre se sirvieron de pilares luego de quedar huérfanos. Lea había conseguido lo que tanto quería, un contrato con una disquera, y dos agentes que de vez en cuando hacían el papel de padres y ella lo agradecía aunque no se los dijera. Alex, una mujer de 36 años, con un guardarropa vintage, y un cabello un tanto naranja rizado, se encargaba de que Lea asistiera a sus eventos puntualmente y luciendo increíble, mientras que Cesar de casi la misma edad que ella con unas cuantas canas entre su cabello oscuro, se encargaba de los preparativos legales, audiciones y acuerdos correspondientes a Lea; Eran un gran equipo, aunque Lea fuera difícil de tratar y convencer en cualquier aspecto, se las arreglaban para lograr lo mejor y hacer de su carrera un éxito, porque creían en su talento y sabían que era un gran ser humano a pesar de ser a veces tan temperamental. La disquera Star Records ubicada en Los Ángeles había firmado a Lea, con un contrato de cinco años y veinte promotores podría comenzar cuanto antes a grabar su primer CD, sin embargo pocos días antes de abordar el avión Cesar le llego con malas noticias. Lea: ¡No puedo creer que justamente 14 horas antes del vuelo me digas que no podrás subirte a ese avión conmigo! ¿Qué se supone que haré ahora?


Cesar: Lea, cálmate, Alex ya está en Los Ángeles, ella se encargara de ti y todo el resto hasta que pueda alcanzarlas. Lea: ¿Cuándo se supone que es ‘’hasta que pueda alcanzarlas’’? Cesar: Mi madre está en el hospital tengo que velar por ella, no sé cuando se… Lea: ¡Ahora resulta que eres enfermero! ¡Genial! Cesar se puso rígido y con su semblante más duro se trago ciertas palabras y cerro su mandíbula, Lea se disculpo de inmediato y sintió como un dolor le comprimía el pecho, desde hace mucho no media sus palabras, y Cesar no merecía ser castigado por su pasado, sintió lastima por él, sintió algo pero lo callo. El hecho de que ella tuviera que vérselas por sí misma en aquellos aeropuertos la aterraba, ya había volado a los Estados Unidos miles de veces pero nunca sola, aun sentía que era capaz de perderse antes de llegar al avión correcto. Alex y Cesar eran agentes enviados directamente de la disquera y hablaban muy poco el español, Lea quien había dejado su natal Latinoamérica después de cumplir 20 años, aun y con viajes de ida y vuelta entre continente americano y latinoamericano no logro conservar el español, cuando lo intentaba hablar su acento era patético, pero lo comprendía a la perfección cuando otros lo hablaban. Cesar tenía otro itinerario, su madre estaba en Dallas, por ello no podría acompañar a Lea de regreso a Los Ángeles, no coincidían ni siquiera sus escalas. Lea aún estaba hecha una fiera por tener que viajar sola, pero Cesar le explico con detalle lo que tenía que hacer en cada escala, y le recordó que podría llamarlo a su móvil a cualquier hora para cualquier ayuda que necesitara y este le pudiese aportar vía telefónica, eso la reconfortó un poco.


Aeropuerto, 02 de Mayo 2022 6:20 pm Lea ya tenía 23 años, y era lo suficientemente madura y capaz de abordar un avión por sí misma, no eran las enormes turbinas o la probable turbulencia lo que le incomodaban, era la soledad lo que la volvía demente. Usando el hoodie turquesa más grande que jamás haya existido con unos shorts de jean y zapatillas deportivas, el cabello suelto en hondas sobre su pecho y sin una gota de maquillaje tomó su maleta y se despidió de aquella casa donde compartió risas y juegos con sus padres, era la última vez que pisaría ese suelo, ya todas sus pertenencias estaban en su nueva casa al otro lado del mundo, junto a la realización de sus sueños. Llamó a Cesar al llegar al aeropuerto y repaso todos los pasos que debería seguir para llegar sana y salva hasta Los Ángeles, aunque solo tenía una escala que era Brasil estaba un poco indignada, el aeropuerto de Sao Paulo puede ser algo engañoso, el área de vuelos internacionales es un gran laberinto, por lo tanto aquel aeropuerto era enorme y probablemente se perdiese en el intento de parecer una chica que sabe lo que hace. Después del primer avión, al llegar a Sao Paulo, Lea recibió una llamada de Cesar, quien no colgó hasta que ella recogiese sus maletas y supiera por donde caminar hasta vuelos internacionales. Lea estaba en el medio de aquel gigante aeropuerto, aparentemente demasiadas personas habían decidido viajar al igual que ella el mismo día, por donde quiera que mirase había gente desesperada o en espera, cuando logro ver una especie de valla que decía Internacional Flights se sintió orgullosa de si misma, y a Cesar aun en el auricular se le escaparon unas risitas, pero poco después Lea comenzó a balbucear y maldecir en voz muy baja, Cesar no paraba de hacer


preguntas exaltado, no comprendía su cambio repentino, sin embargo Lea no contestó a ninguna de sus preguntas, solo le dijo que lo llamaría luego y colgó. Entre la multitud había un hombre con suficiente altura y porte para destacar entre la gente, la boca de Lea formó un perfecto ovalo con un poco de temblor cuando él giro en su dirección e hicieron contacto visual. Damián esbozó una sonrisa y esa fué la señal que Lea tomó para salir con paso apresurado de entre la multitud hacia el cuarto de baños. Al llegar al cuarto de baños apoyo sus manos sobre los costados de uno de los lavamanos y miró su reflejo en el espejo, observó como su largo cabello castaño ondulado se posaba sobre su pecho, y como el turquesa de su hoodie favorito hacia que su piel traslucida destacara, debajo de sus ojos grises con extensas pestañas se asomaban un par de sombras negras que dejaban al descubierto tanto su cansancio como sus desvelos por demasiadas expectativas. Cerró los ojos con fuerza y tomó una gran inhalación, cuando se dispuso a abrir los ojos y exhalar, una puerta de los baños detrás de ella se abrió demasiado rápido, y la voz de una mujer de edad se empezó a escuchar por todo el baño, hablaba consigo misma, Lea dió un respingón y al ver a la mujer atreves del espejo se lleno de pánico por segunda vez en aquel aeropuerto, bajo la cabeza instantáneamente y suplicaba a quien fuera que la estuviera escuchando, santos, dioses, Jesucristo, o los mayas que aquella mujer no la reconociera. Lea se encontraba al lado de la máquina de papel con el que se secan las manos, la señora Luisa se dirigió a ella pidiéndole que por favor le pasase un poco de papel pero Lea se ocultaba la cara como podía, sin embargo tardo unos minutos en ceder y acercarse para tomar una cantidad de papel justa para no tener que volver por más,


cuando se la entregó de inmediato emprendió el paso rápido fuera del baño de damas, pero la señora Luisa ya había gritado su nombre dos veces y se detuvo en el umbral de la puerta. Luisa: ¡Lea! ¿Eres tú?, Oh, por Dios, cuánto tiempo. Damián morirá de la felicidad al saber que estás aquí. Lea solo asentía con la cabeza y sonreía por inercia, comprendía a cabalidad lo que la señora Luisa le decía con un español fluido pero ella no era capaz de responderle de la misma forma, había dejado atrás la práctica y sentía que su español se había convertido tan patético como sus intentos de huidas de ese día. Pronto la señora Luisa se dio cuenta de lo que estaba pasando, Lea estuvo casi cinco minutos haciendo mímicas para que ésta dejara de hablar y comprendiera que no podía responderle como esperaba, después de que la señora Luisa se le lanzara encima con un abrazo y una caricia en su cabello solo movió la mano en modo de despedida y agacho la cabeza para salir lo más rápido posible de aquel lugar, pero la caminata se hizo más corta de lo que esperaba, pronto chocó con una pared con un perfume embriagador, unos ojos color plomo y la sombra de una barba de dos días, el contacto visual esta vez no fue a larga distancia, Lea no podría escapar esa vez. Lea: Déjame pasar. Damián: También estoy feliz de verte. Lea: Quítate. Damián: Deja de desviar la mirada. Mírame. Lea lo miró a los ojos y detestó el hecho de que él haya aprendido tan bien el ingles, quizás si el solo hablase español como su madre ya Lea se hubiera desecho, pero también poseía


un inglés fluido y convencional. Antes de intercambiar una palabra más la señora Luisa salió del baño y con su voz cantarina comenzó a decir lo maravillada que estaba por el reencuentro, pero pronto se dio cuenta que Lea y Damián solo asentían con la cabeza y había cierta tención en el aire, por lo tanto esa era su señal para dejarlos solos, le dio un beso en la mejilla a Lea y un último abrazo fuerte, que le hizo recordar a los abrazos que le daba su madre cuando aún estaba viva, pensó en la suerte que tenia Damián de tenerla y sintió un puyazo de celos. Lea intentó salir del diminuto pasillo detrás de la señora Luisa y pasar desapercibida ante Damián pero éste actuó con más rapidez y volvió a bloquear su paso y está vez se cercioró de que la distancia entre si fuera aún más mínima. Damián: ¿A dónde crees que vas? Lea: A poner unos cuantos miles de kilómetros entre nosotros, así que apártate. Damián: Sigues siendo la misma malhumorada, y hermosa criatura que he conocido. Lea emitió un mohín, y le desvió una vez más la mirada, se escapó del bloqueo minutos después y comenzó a caminar hacia International Flights a toda prisa, podía sentir como se le secaba la garganta y podía ver claramente como en un deja –vu como comenzaba a llorar desesperadamente, pero pronto se dio cuenta que alguien la seguía y se detuvo para gritarle a Damián que dejara de hacerlo, sin embargo éste no le prestó atención, aunque ella repitió lo mismo unas cuatro veces, dejo de hacerlo cuando Damián le aclaró que el no la seguía, solo iba a abordar el avión que le correspondía. Lea sabía lo que aquello significaba,


abordarían el mismo avión y no sabía cuánto más iba a soportar tenerlo cerca o cuanto más pudiera callar. Al llegar a la gate correspondiente Lea saca su boleto para entregárselo a la rubia azafata con sonrisa de Barbie y siente como Damián se posa a su lado en vez de quedarse detrás haciendo la fila correspondiente con los otros pasajeros, la azafata quien llevaba un broche que la identificaba con el nombre de Cleo los miro a ambos y sonrió instantáneamente, tomó el boleto de Damián y miro el numero de ambos boletos. Cleo: Sus asientos son de primera clase pero han quedado un tanto distanciados, pero no se preocupen, ¡Tengo dos justo adelante, vengan les indicaré! Lea: Pero nosotros, no somos…. Damián: Gracias, señorita. Lea estaba como una fiera internamente, no entendía que tipo de relación podía ella ver entre ellos, Lea quiso intervenir cuando ella empezó a hablar sobre lo hermosa pareja que eran mientras les señalaba los puestos que estarían desocupados durante el vuelo y ellos podrían ocupar. Lea lucia como una modelo de adidas y Damián como sacado de alguna revista de Gap para hombres, obviamente resaltaban entre primera clase, sus atuendos despreocupados comparados con los ejecutivos de traje con sus familias hacían que pareciesen de segunda clase pero ninguno de los dos les dio importancia. Lea tomo el puesto de la ventanilla y sacó su IPOD en tiempo record de su hoodie y ajusto los audífonos a sus orejas mientras miraba atreves de la ventana, Damián solo la observaba, sabía perfectamente que hacia su mayor esfuerzo por evadirlo, hacer de cuenta que no estaba a su lado, y eso solo le dejaba en claro lo nerviosa que


estaba por él. Damián bajo la ventanilla y Lea lo miró con desprecio, mientras se quitaba los audífonos. Lea: ¡¿Cuál es tu problema?! Damián: ¿Qué ha sido de ti? ¿Tienes hijos? Lea: Nada y no. Por favor no intentes parecer que te importo, ya déjalo. Damián: Lea, yo no… Lea: ¡Cállate!, no te he pedido explicaciones de nada y no quiero oír absolutamente nada de ti. Damián: Si estamos aquí juntos es por algo. Lea iba a empezar a gritar a Damián como histérica cuando Cleo apareció con una manta y se la entregó a Damián, por si decidían dormir durante el vuelo el frio macabro no les congelara los huesos, Lea se sintió abatida una vez más por el ímpetu que aquella chica de menos de veinte años mostraba por ambos. Lea volvió a subir la ventanilla y dándole un poco la espalda a Damián se dejó caer de lado contra el vídrial, sin embargo pronto se asusto cuando una pequeña mano le halo el cabello, dio un respingón y abrió los ojos como platos cuando vio al niño de la pareja de al lado cubierto de caramelo, sosteniendo en una mano un gran trozo de lo que le quedaba, Sam, era un pequeño de dos años con cabello ginger y ojos color ámbar, en un inglés muy básico le ofreció de su caramelo a Lea pero está solo retrocedió, y lo miraba con espanto, Damián es quien tocándole el hombro al niño le señala los asientos que ocupaban sus padres quienes no dejaban de mover las manos por encima de sus cabezas queriendo que éste regresara con ellos antes de que la azafata les llamara la atención por no haberle abrochado


debidamente el cinturón, una vez que él niño regresa con sus padres Damián vuelve a iniciar conversación con Lea. Damián: Ahora sé porque no tienes hijos… Lea: Tú no sabes nada. Damián: Sé quién eres. Lea: Tú solo sabes quién era. Damián: ¿Quién eres? Lea: Lo que dejaste de mí. Damián: Lea, yo jamás qui… Lea: Olvídalo. Sigue actuando como si fuéramos una linda pareja a punto de tener un bebé o algo similar, así no le reventamos la burbuja de ilusión a la azafata que nos consiguió estos puestos. Lea vuelve a encender su IPOD y se queda viendo por la ventana por media hora aproximadamente, deseando como loca que Damián la dejara de mirar, pero no lo hizo nunca, Lea estaba segura de que Damián habría contado unas mil veces los tres lunares que ella tenía en la cara, la presión de la mirada de Damián hacia que se retorciera en el asiento, sabía que él esperaba que ella dijera algo, así que se quito los audífonos bruscamente y lo miro, ojos azul cielo contra ojos grises como el plomo. Lea: ¿Y quién rayos eres tú? Damián: Damián Savedra. Lea: No juegues, sabes a que me refiero.


Damián: Empresario, aficionado a ciertos deportes y otras profesiones. Lea: ¿Eso es todo?, Apuesto que te has divorciado cuatro veces y tienes un rebaño de crías alrededor del mundo –risas sarcásticasDamián: Lea, deberías escucharme primero. Lea: Lo hago, y créeme que nunca escucho a desconocidos al menos que la mentira parezca película de Hollywood… Damián: Siempre tan volátil. Lea: Siempre tan petulante. Damián: Siempre tan arriesgada. Lea: Siempre tan patán. Damián: Siempre tuyo. Lea quedó pasmada, los ojos se le iban a salir de orbita y como pudo huyo hacia el baño del avión, donde duro no más de tres minutos, subió sus pestañar con un dedo, respiro hondo, y salió del baño para volver a su lugar, mientras llegaba a su asiento le preguntó a Cleo si no tendría una revista que le prestara durante el vuelo, pero cuando llegó entre sus cejas se formó una profunda V, Damián le estaba usurpando el puesto, estaba viendo a través de la ventanilla cuando la sintió parada a su lado con desdén, la miró y le sonrió maliciosamente. Lea: Quítate. Damián: Esa no es manera de tratar a tu feliz pareja… Lea: En tus sueños.


Damián: Sigues siendo la misma Lea, un simple comentario, te ruborizas y huyes de lo que tú crees es un problema… Lea: No sabes nada sobre mí, no tienes ningún derecho de… Damián se beneficio del hecho de que el brazo de aquellos asientos no estaba abajo y atrajo a Lea hasta que se hubiese amoldado sobre él a la perfección, y la beso. Lea no podía apartarse, él la aprisionaba, y ella sentía que cada vez perdí más la noción de todo y no quería dejarse llevar en lo absoluto, así que le mordió el labio inferior con una fuerza bestial. Lea: ¡¿Qué demonios te sucede?! Estoy a punto de lanzarte por esa ventanilla... Damián: Hmmm, sangre, genial. Siéntate Lea. Damián le devolvió su asiento y se limito a limpiarse el labio con sus manos, Lea se sintió un poco culpable, a pesar de todo se preocupo pero no dejo que él lo notará, no quería que el creyese que era su debilidad. Lea se quedo dormida apoyando la sien en la ventanilla, Damián tomó a Lea como pudo hasta dejar que su hombro hiciera el papel de almohada para ella, Cleo apareció unos minutos después y los arropo con la manta celeste con olor a lavanda que antes les había facilitado, Damián le hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza a Cleo y cerró los ojos para conciliar el sueño pero algo no andaba bien. El avión se estaba yendo en picada. Presión. Gritos. Sollozos. Lea: ¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué están haciendo?! – preguntó mientras se asomaba por la ventana y la gris tormenta se mostraba potente-


Damián: Todo estará bien –le dijo mientras cerraba la ventanillaLea: ¡Que irónico, después de dejarme, después de casi 9 años, vienes y me dices que todo estará bien! – Replico mientras subía la ventanillaDamián: Lea, por Dios… - se quejó mientras volvía a bajar la ventanillaLea: No hablo con desconocidos. El avión se estabilizo, el caos no fue prolongado, y pronto la voz de Cleo se escucho en los altavoces del aeroplano, sugiriendo que mantuviesen todos la compostura y los cinturones bien abrochados, que todo ya estaba en perfecto orden. Damián: Así intentes parecer indiferente te voy a decir todo. Ese día después de lo que me dijiste lo único que quería era quedarme contigo, pero no podía, tenía que irme de intercambio porque era la única forma de poder trabajar, necesitaba el empleo part time, mi madre necesitaba el dinero para sobrevivir, yo era su única opción, soy el único que le puede dar calidad de vida, soy su único hijo… Si tan solo me hubieras dicho lo que me dijiste días antes estoy seguro de que hubiéramos pensado en una forma de quedarme pero… Lea: Insinúas que fue mi culpa… Damián: Nunca dije eso… Lea: Nunca llamaste para explicarte, dejaste que muriera allí, ¡No te importo en lo más mínimo! Damián: No ibas a contestar mis llamadas, no ibas a escucharme. Lea: ¡No sabes lo que dices!


Damián: Te conozco, sabes que así hubiera sido. Mi plan era volver después del tiempo del intercambio, volver contigo, pero nunca me buscaste, no supe nada de ti, nunca preguntaste por mí, y deduje que después de tanto tiempo ya tendrías una vida, una familia propia y por eso no insistí, me esforcé por dejarlo todo atrás… así como tú te empeñas en hacer, justo ahora. Lea: ¡Hubiera atendido esa llamada, Damián! Damián: Sabes que no, tu orgullo iba a ser más grande que tú, como lo es ahora. Lea: ¿Orgullo?, esto no es orgullo. Damián: Resentimiento o rencor, lo cual es mucho peor. Lea: Me enferma ésto. Cuando bajemos de este avión todo seguirá igual, un par de desconocidos. Damián: Suenas muy segura de ello. El celular de Lea comenzó a vibrar y le hizo un gesto a Damián con el dedo, para que le diera un minuto, antes de seguir con lo que seguramente terminaría siendo una discusión. Lea: ¿Si, diga?, ¿Qué?, tiene que ser una broma… está bien, te llamo a penas tenga las maletas. Lea oprimió con suma fuerza la tecla roja para acabar con la llamada y sintió el impulso de lanzar el teléfono lo más lejos posible. Alex le había informado que no llegaría al aeropuerto para su llegada porque estaba contactando a todos los patrocinadores, cerciorándose de que llegarían también al hotel, lo cual quería decir que tendría que buscar la manera de llegar al hotel por si sola y no estaba acostumbrado en lo absoluto, Cesar y Alex siempre hacían el papel de chaperones, y ella nunca sintió


la necesidad de caminar por las calles de la gran cuidad de los estados unidos sola. Damián: Pobre aparato. Lea: Olvida los chistes. Damián: Enfadadamente hermo… Damián dejo sus palabras a medias para sacar de su bolsillo el celular el cual le había empezado a vibrar, y atendió. Alex: Buenas, ¿Señor Savedra? Damián: Si, ¿Alex Linger, no es así? Alex: ¡La misma!, llamó para certificar que venga en el vuelo hacia Los Ángeles, el nombre del hotel y el numero de habitación se lo hare llegar en un momento vía e-mail. ¡No se arrepentirá de ser el promotor de ésta chica se lo aseguro! Damián: Ya estamos a punto de aterrizar. Perfecto. Patrocinar verdaderos talentos es un honor, sé que con ésta chica no he cometido un error. Lea lo miraba a la cara aterrorizada, no podía creer lo que escuchaba, esperaba que todo fuera una broma y que esa llamada fuese una simple dramatización, pero entonces recordó que nunca le había mencionado el propósito de su viaje, por lo tanto el que Damián haya dicho el nombre completo de uno de sus agentes hacia que cualquier esperanza de que fuera una broma desapareciera. Lea: ¡¿Tú planeaste todo esto para que tuviera que agradecerte y estar en deuda contigo toda mi vida?!


Damián: Un demo llego a mi oficina, no sabía ni siquiera que se tratara de ti hasta que escuche el CD, no podía decir que no… Lea: ¡Si que podías!, ¿Es ésta tu manera de enmendar todo, con dinero? Damián: No hablamos de dinero, hablamos de tu sueño Lea. Puedo irme cuando quieras, no tienes que soportar verme todos los días, solo firmaré unos papeles y luego puedo… Lea: No puedo creer que ya pienses en irte… de nuevo. Cleo iba por la mitad de una frase en el altavoz cuando Lea ya se encontraba cruzando la puerta del avión camino hacia la sección donde recogería sus maletas junto con otros noventa pasajeros del mismo vuelo, apenas tuvo sus pertenencias en mano no dudo en salir de allí para no cruzarse de nuevo con Damián, aunque quedaba claro que se verían de nuevo, un contrato de cinco años de el cómo su patrocinador hacia que fuera legalmente necesario. Cuando se adentro a fondo en el aeropuerto opto por sentarse en el primer cafetín que encontró, compró un batido de fresa y se sentó en una mesa, pensaba que con tantas emociones nuevas podría llenar por completo su portafolio de canciones y eso la hizo reír. Damián: ¿Puedo sentarme? Lea: Ya no puedo negarme, estas sentado. Damián: Siento mucho que… Lea: ¡Thomas Knight!


Un rubio alto vestido de etiqueta se aproximo a la mesa con una sonrisa amplia y ojos del color del mar. Thomas: ¡¿Lea?!, déjame decirte que estás más hermosa que la última vez que te vi, ¿Qué ha sido de ti? Lea: -risas- estoy aquí para comenzar a grabar mi primer CD, la disquera Star Records me firmó hace unos meses…. Thomas: ¡Alex me había mencionado que te estaba yendo bien pero nunca dijo cuánto!, me alegro enormemente, me encantaría poder ser parte de… Thomas quien era amigo y colega de Alex desde hace años había quedado deslumbrado desde que conoció a Lea por primera vez hace tres meses, atendió una llamada con su manos libres y luego pidió disculpas a Lea por la intervención, dijo estar muy apresurado pero le prometió ponerse en contacto con ella después de darle un fuerte abrazo y pasar dos dedos por su mejilla. Damián no le perdió la pista con una mirada penetrante a Thomas quien había hecho como si él no hubiera estado sentado frente a Lea en ningún momento. Damián: La verdad, nunca pensé que los lampiños desnutridos fueran de tu agrado. Lea: No es tu problema. ¿Quién demonios es esa que… Una pelirroja voluptuosa se había salido de la fila para pagar el panecillo que tenía en las manos y se dirigía a su mesa meneando las caderas que se encontraban apretadas por una falda azul de cuero, luchaba por no caer de unos tacones rojos de aguja mientras se aproximaba para tocar el hombro de Damián. Amber: ¡Da-mi-an!


Damián: ¿Amber?, cuanto tiempo, me alegra verte por aca… Amber: ¡Pero, qué guapo estás!, sí, creo que desde aquel viaje a Paris no sabía de ti… Damián: -risas- Fue un buen viaje. ¡Saluda a Clark de mi parte! Amber solo miró a Lea una vez y fue con honesto recelo, sin embargo había dejado el lugar con una sonrisa en los labios porque Damián no había hecho ningún comentario sobre su nuevo estatus social, aun parecía estar disponible y eso le parecía fabuloso igual que la cartera de piel de conejo blanca que llevaba consigo. Lea había hecho todo lo posible por no ser tan evidente, entre cada intercambio de palabra entre Amber y Damián ella tomaba un sorbo con pitillo de su batido de fresa y trataba de mirar a otro lado pero al escuchar el tono de filtreo de ella rodaba los ojos intensamente. Lea: ¡Am – ber en Pa – ris!, interesante. Damián: ¿Celos, señorita Thomas Knight? Lea: Imbécil. Lea tomó su maleta y batido y comenzó a caminar hacia la salida del aeropuerto para tomar un taxi hacia el hotel The Sun, Damián entre risas se levanto de su asiento y comenzó a seguirla a una distancia prudente. Lea tomó el primer taxi que vio a la vista.


Al llegar a la recepción del lujoso hotel Lea dio su nombre y datos y pronto tuvo en sus manos las llaves de la suite número 25, había hablado con Alex vía telefónica mientras estaba en el taxi y está le dijo que debería descansar y mañana temprano se encontrarían en el lobby del hotel para comenzar oficialmente con lo que sería ahora su nueva vida como solista, no puso objeción alguna porque sabía que esa sombra negra debajo de sus ojos se pondrían moradas si no lograba conciliar el sueño en las próximas dos horas. Dio un respingón cuando uno de los botones se acerco para tomar su maleta, tenía la mente en otro lugar, y no se había dado cuenta que aquel joven con aspecto pilipino tomaba su maleta y le hacia un gesto con la cabeza para que lo siguiese, le sonrió cuando volvió a pisar tierra y comenzó a seguirlo, después de tomar el elevador pronto se encontró frente a la puerta de su suite, le dio las gracias al botones y se limito a abrir la puerta de lo que sería su nuevo hogar por varios meses, estaba encantada con el hecho de que todo luciera tan pulcro, era un hotel cinco estrellas donde los colores cremas y el potente dorado resaltaban en todas partes, pinturas de cientos de millones de dólares, jarrones de colección y demás, pero lo que más le encantaba era el balcón que tenia aquella suite, la vista era única. Abrió la maleta sobre la enorme cama vestida con sabanas de seda blanca y comenzó a sacar la ropa ferozmente, no encontraba algo lo suficientemente cómodo para dormir, así que echo todo el caos que había hecho en la cama al suelo junto a la maleta y se lanzó a la cama después de quitarse todo lo que traía puesto a excepción de ambas piezas de su ropa interior negra, y rápidamente se sumió en un profundo sueño. No pasaron más de quince minutos cuando alguien abrió la puerta de la suite 25


donde dormía Lea miró hacia dentro y vio varias prendas de ropa tiradas por todas partes, las siguió como si fueran pistas, y al llegar al borde de la cama sonrió pero inmediatamente se dio la vuelta para salir de la habitación, sin embargo un gritó le hizo detener el paso. Lea: ¡¿Qué rayos haces aquí?! Damián: Me hospedo en la 26. ¿Siempre duermes así y con la puerta abierta? Lea: ¡Esto tiene que ser una broma!, ¡Más te vale no quitar esa mano de tus ojos, Damián! Damián: -risas- ¡No sabía que se tratara de ti, lo juro!, dejaste la puerta abierta con las llaves puestas, vi todo este reguero y pensé que algo había sucedido… Lea logró envolverse en las sabanas y echar a Damián a empujones de su habitación, él no paraba de soltar ciertas risitas de vez en cuando luego de cada cosa que ella le decía. Lea no podría contarle a Alex quien era realmente Damián Savedra, complicaría su trabajo, y se estarían mezclando lo profesional con lo personal, no quería arruinar nada, quería una nueva vida, un sueño hecho realidad así que se limitó a ignorar a Damián. Alex pronto la llamó y le dijo que tendría una entrevista de radial con Jhon Gland en un par de días, le informó sobre otras actividades próximas a realizar y se emocionó enormemente al saber que habría publico en cada una de ellas. Tuvo tres días libres antes de visitar la estación de radio, compuso varios versos con su guitarra, estuvo leyendo revistas en el lobby del hotel, y escucho música de su ipod por las noches en el balcón de su suite, derramó unas cuantas lágrimas mientras hablaba hacia el


cielo, mientras le contaba a su madre todo lo que estaba viviendo, e incluso habló por teléfono con su hermano y le dejo saber que todo marchaba muy bien, aunque para el no tanto pues se había lesionado la mano en uno de los juegos de beisbol y tendría que estar de reposo por varios meses, Lea se volvió loca, realmente era sobreprotectora cuando se trataba de Eduardo pero él se encargó de calmarla y dejarle saber que era solo una torcedura de tendón y que le llamaría más a menudo, sin embargo ella insistió en que le enviara una foto de aquella lesión para examinarla, lo cual hizo estallar en risa a Eduardo. Por esos tres días consecutivos Thomas Knight le envió a su habitación un ramo diferente, con una nota escrita por él mismo, haciéndole siempre un cumplido y deseándole lo mejor, Lea solo le había agradecido una vez vía SMS, la primera vez que llego un ramo a su puerta con lirios rosados, no pretendía parecer demasiado interesada, Thomas le parecía grandioso, un partido perfecto, pero pensaba en Damián todo el tiempo, había pensado en el todo el tiempo, por eso llevaba tantos años sin salir con alguien, desde el día que Damián abordo aquel avión, además quería dedicar todo el tiempo posible a su carrera musical, no quería ni deseaba entrar en sentimentalismos de nuevo nunca jamás. Solo vio a Damián una vez durante esos tres días libres, desde su balcón, lo vio salir del hotel y tomar un taxi, agradeció que aunque estuvieran separados solo por una pared él no la buscase, llegó a pensar que se debía a los ramos que llegaban a su puerta, evidentemente él tuvo que haberlos visto llegar, pero prefirió no darle vueltas al asunto, aunque por dentro una pizca de alegría crecía por el hecho de que él pudiese estar algo celoso.


Al llegar el día de la entrevista en la estación de radio Alex llamó a Lea a las siete de la mañana para recordarle que al mediodía pasaría por ella, Lea contestaba en monosílabas y con los ojos cerrados, sin embargo supo el porqué la llamada tan temprano de Alex, pues Lea tardaba años en estar lista para una salida, así que se levantó y optó por llamar a servicio de cuarto. Una joven de rasgos hispanos con un broche que la nombraba como Delia no solo carreaba con su desayuno sino que luchaba por mantener equilibrio con un ramo de girasoles en una mano, Lea supo inmediatamente quien se lo enviaba y fue a ayudar a la mucama, al leer la tarjeta de presentación del elaborado ramillete abrió los ojos como platos.

Hoy comienzas una nueva vida, ¿O debería de decir COMENZAMOS? ¡Muchas felicidades, mi Lea! A.T.T: Thomas Knight (tu nuevo promotor).

Thomas le había dejado saber que quería formar parte de su asenso en la industria pero nunca pensó que sería tan persistente, se lo imaginó telefoneando a Alex todos los días desde que se topo con ella en el aeropuerto y le parecía una locura, sin embargo ella ya había hablado seriamente con Thomas aunque haya sido vía telefónica, y éste sabia que en ella no podría encontrar algo más que amistad, asi que le envio un


SMS agradeciéndole y mencionando la etiqueta Amigo al inicio del mismo. Tomo su jugo de naranja de golpe sin probar bocado de los waffles con miel, y se metió directo en la ducha, cantaba como de costumbre cualquier canción que se le viniese a la mente, en ese caso fue Waiting for Superman de Daughtry, repetía una y otra vez el coro hasta que su melodía se vio interrumpida por otra voz, alguien había entrado a su cuarto de baño. Damián: Esta suite parece un jardín botánico… Lea cerró fuertemente los ojos cuando reconoció su voz. Lea: ¡Voy a llamar a seguridad si no sales en este momento de mi habitación! Damián: Técnicamente, no es tuya. Lea: Lárgate. Damián: Solo quería saber que canción cantabas… Lea: ¿Cuánto tiempo llevas allí? Damián: El suficiente, como para darme cuenta que tu silueta es más que perfecta. Lea: ¡Eres hombre muerto! Damián: Técnicamente, sigo respirando. Lea: ¡¿Ah, sí?! Pues, técnicamente cuando salga de aquí haré que dejes de hacerlo. Damián: ¿A besos? Lea quien ya había empezado a gritar Socorro como loca quedo petrificada bajo el agua de la ducha que aun no cerraba cuando


se oyó el abrir de las cortinas y la entrada de alguien más a la ducha. Damián seguía vestido con un jean azul claro y un jersey azul oscura que se amoldaba perfectamente a su definida pero no exagerada musculatura, sostenía de lado a lado una toalla y se acerco hasta Lea para rodearle los hombros con ella, el agua seguía corriendo sobre Lea quien ya tenía una toalla sobre ella, y mojaba a Damián quien ni siquiera se había tomado la molestia de quitarse los zapatos. Cuando Lea sintió la toalla en sus hombros la tomo rápidamente y la envolvió en ella por debajo de sus axilas y se giró para mirar de frente a un Damián que sonreía mágicamente con el cabello mojado, ninguno se atrevió a decir una solo palabra, Lea no se sentía en capacidad de gritarle una vez más, estaban demasiado cerca. Damián se inclino hacia ella y Lea cerró los ojos y arrugo las cejas, como si aquella acción le hubiera dolido profundamente, porque quizás pensó que Damián la besaría, pero en realidad solo se acerco más e inclinó para cerrar la ducha detrás de ella, cuando se dio cuenta de ello se sonrojo y se odio por ello, Damián al darse cuenta soltó una risita y le tomo la barbilla con el dedo pulgar, se acerco lo suficiente, pero se desvió y posó un beso entre el cuello y el hombro de Lea quien quedo absorta y destruida. Lea: No puedes hacerme esto. Nuestro tiempo pasó, ¡Fuiste tú quien lo dejo pasar, no puedo volver a sacrificarlo todo por ti! Damián: No te pido ni espero nada de ti Lea, mucho menos un sacrificio. Lea volvió a estar sola en aquel cuarto de baño del hotel The Sun y varias lagrimas bajaron por sus mejillas, ese dia la entrevista con la radio fue pospuesta para el próximo mes, pero Lea dio entrevistas para revistas y televisión sobre lo que sería su primer


y próximo CD, paso por mas cuatro sesiones de fotos, asistió a eventos benéficos, desfiles y cenas entre personas de la industria, Damián se presentaba en cada hecho puntualmente, pero ella se encargaba de recordarle el pasado y hacerlo sentir miserable, hasta el punto en que a veces se dirigía a él como si no tuviera ningún tipo de sentimientos, como si solo fuera un semental, lo dejaba con palabras en la boca o simplemente ignoraba que estuviese allí. Fueron hasta Star Records donde Lea tuvo que desprenderse de su portafolio, Alex le dijo que cada una de sus canciones quedaba en manos de los mejores productores, que no tendría que preocuparse por el plagio o algo similar, pero eso no la calmo en su totalidad, no quería dejar su música en el estudio ella quería encargarse de ella, ayudar a producirla correctamente, con su propia visión. Jhon Gland llamó a Alex para la entrevista pendiente desde hace un mes e inmediatamente salieron hacia la estación de radio, Lea esperaba con ansias que por lo menos a ese evento tan matutino Damián no se presentara, pero en la entrada de aquella estación se encontraba Damián con un atuendo casualmente sexy, y el corazón le dio un salto sin previo aviso, Alex bajo rápidamente del auto a saludarlo y adentrarse en su trabajo, fue directo a hablar con Jhon y le hacía señas con la mano a Lea que la siguiera rápidamente, sin embargo Damián. Damián: Te ves hermosa. Lea: Tengo ojeras, shorts y una camiseta, tú por lo visto tienes problemas de visión. Damián: -risas- Ésta eres tú, te prefiero así con todo y ese cabello rebelde con el que amaneces.


Lea asintió con la cabeza y huyó hacia la cabina de Jhon Gland, respondió alrededor de quince preguntas sobre su álbum, menciono que las canciones eran de su autoría y no quería efectos electrónicos quería que fuera simple y acústico, el público se mostro identificado con el proyecto y no dejaban de llamar o enviar SMS a la emisora mientras estaban al aire, incluso les cantó el coro de la primera canción que le vino a la mente, Blank Page de Christina Aguilera, solo miró a Damián quien se encontraba detrás del vidrial a las afueras de la cabina una vez, porque sentía como le penetraba la mirada en el rostro sin ningún indicio de culpa. Al culminar la enigmática y energética entrevista Jhon Gland, el apuesto afroamericano se despidió de Lea diciéndole: ‘’Si tu música es tan hermosa como tus ojos las puertas de esta emisora siempre estarán abiertas para ti’’, le agradeció enormemente la oportunidad y después de un abrazo tomo su cartera y salió con paso apresurado hacia el estacionamiento en busca del carro de Alex. Damián: Ni siquiera me has dejado felicitarte, saliste corriendo de allí… Lea: Gracias. Damián: ¡Lea, basta!, no soy el ogro en todo esto, te he explicado él porque me tuve que ir, te lo he intentado recordar mil veces pero nunca me dejas terminar de hablar, ¡Si tengo sentimientos, si me he desvelado y llorado, por ti!. Deja de tratarme como si nunca te hubiera querido, porque te quiero, Lea, te quiero. Lea salió corriendo y sacó su celular para marcarle a Alex, por más que insistía no le atendía, sintió como le quitaban el auricular de la oreja y se volteo para hacerle frente a Damián. Lea: Necesito localizar a Alex.


Damián: Si me escucharas y no huyeras todo el tiempo sabrías que Alex se ha ido y me pidió que te llevara al hotel. Lea: ¡De ninguna manera!, tomaré un taxi. Damián: De cualquier manera, te vienes conmigo. Lea: No me pienso mover de aquí. Damián: Camina, Lea. ¿O prefieres que te lleve como un saco de cemento sobre mi hombro hasta el auto? Lea: No te atrever… ¡Suéltame, estúpido! ¡Suéltame! Lea insultó a Damián por varios minutos hasta que se dio cuenta que el la estaba ignorando completamente, mantenía su vista en la vía y su semblante rígido, Lea intentaba no mirarle demasiado pero siempre le había parecido interesante cuando apretaba su mandíbula y la punta de su nariz se perfilaba aun más. Damián no pronuncio una sola palabra ni siquiera cuando subían en el elevador con Richard Clayderman de fondo, aparentemente ya no tenía ganas de ser degradado y despreciado por Lea. Pasaron casi tres meses desde aquella entrevista, ya Lea había comenzado a grabar para su CD, asistido a varias alfombras rojas, conocido a más artistas y sonreído para más de cien fotos, hacían ya tres meses que no veía a Damián, ni siquiera sabía si seguía respirando en la habitación de al lado, de alguna forma estando en todos esos eventos sin verlo caminar a su alrededor no se sentía tan cómoda como antes, así que decidió preguntarle a Alex por él mientras, de forma casual, para no levantar ningún tipo de sospechas. Lea: ¿Dónde ha estado el promotor Savedra?, últimamente no lo he visto tan constante en los eventos…


Alex: Era el promotor más constante sin duda, pero se ha marchado, dejo una nota al día siguiente de la reunión con Jhon Gland, dijo que… Lea: Quiero leer esa nota. Alex: De eso ya hace casi cuatro meses, no sé ni donde he dejado ese papel, la verdad, pero… Lea: Necesito esa nota, ahora Alex. Lea estaba indignada total y rotundamente, no pensó que Damián se marcharía una vez más y esta vez sin siquiera avisarle, Alex se alarmo al ver la intensidad con la que Lea quería aquella nota, pero no le dio demasiada importancia, Lea podría actuar neuróticamente por cualquier cosa en cualquier momento, y Alex prefería no entrar en contacto directo con sus emociones la mayoría de las veces por miedo. Lea tuvo la nota en sus manos poco después de aquella conversación con Alex, y se encerró en su suite antes de desenvolver aquel papel arrugado que seguramente Alex había encontrado en el cesto de basura donde lo había tirado.

Hasta aquí llega mi recorrido con ustedes, son un gran equipo, se que harán de la carrera de ésta talentosa chica un éxito, sigan así, mi apoyo siempre estará presente. Damián Saverdra


Lea volvió a arrugar aquella nota con todas sus fuerzas y la lanzó por los aires en su suite, sentía como no solo el corazón sino la vida se le comprimía, se lanzo a la cama y después de ver por horas el techo blanco de la habitación decidió arrancar una hoja de sus cuadernos de notas o rimas improvisadas y comenzó a escribir lo que sería la carta que jamás le entregaría a Damián.

Era una niña cuando dijiste que me amabas y me cuidarías por sobre todas las cosas, cuando me pediste la oportunidad de ser más que amigos sin dejar de ser amigos; Leí aquella carta y al instante la arrugue y tiré al primer basurero que encontré en mi camino, seguí mi vida como si nada, te traté como si nunca hubiera leído aquello, porque no quería perderte, no quería decirte que no te amaba, que no te podría nunca corresponder porque eras mi mejor amigo, mi hermano, era solo una criatura que antes de atar su vida a otra persona necesitaba experimentar, vivir. Tú nunca exigiste una respuesta y actuabas con normalidad a mi alrededor también, sin embargo mientras crecíamos me di cuenta que no podía dejar de pensarte, quererte, y preocuparme por ti, te estaba amando y no lo quería aceptar, preferí darles el Si a otros que hicieron de mi corazón un maldito agujero negro, preferí morir emocionalmente mil veces antes que aceptar el peor error de mi vida, el no aceptarte cuando pude, sin embargo nunca sabrás cuánto lo siento.


Aquel trozo de papel se vio mojado por dos de las lágrimas que Lea derramó mientras escribía, al instante de haber terminado de escribir tocaron la puerta de su suite y doblo rápidamente el escrito y lo escondió debajo de una de las almohadas de su enorme cama, seco su cara con las manos y se reencontró con Alex para ir a comer algo. Pasaron aproximadamente siete meses desde que Lea escribió aquella carta, y desde entonces todo para ella comenzó a cambiar drásticamente, se sentía asfixiada por aquella fama repentina, se sentía traicionada porque hicieron de ella algo comercial, cambiaron sus autenticas canciones con piano o guitarra de fondo por el sonido más pop o regae existente, e incluso dejaron de usar sus letras y compusieron canciones vacías para que ella las cantara, tuvo que soportar que le dijeran que usar y que no, como actuar, y que responder frente a las cámaras, pronto se dio cuenta que era un producto, sin vida, sin voz propia, y que un contrato de 5 años la encadenaba a todo esto, supo entonces que era hora de detener aquello que no le era fiel a sus deseos, porque nunca pudo cantar sus canciones mientras iba vestida ligeramente y sin maquillaje en ninguna parte, supo que era momento de fijar otro sueño y ese era huir de aquella infelicidad, fijarse nuevas metas, empezar desde cero, y encontrar la felicidad. En cada oportunidad que tuvo visito Seven Eleven, Walmart y otros locales, y coleccionó en una bolsa que escondía debajo de la cama del hotel cierta cantidad de objetos, un par de guantes negros, lentes de aviador oscuros, una gabardina y una peluca rubia con corte bob, se compró una laptop desde la cual logró contactar a un falsificador de documentos de identidad, así que un día recibió en el correo un sobre blanco con un pasaporte,


licencia de conducir y demás con el nombre de Leslie Marie Grace, tenía un nuevo nombre al que darle una nueva identidad, ya tenía una nueva vida. Tan pronto como llegaron esos documentos se vistió con todo aquello que había comprado para no ser reconocida y dentro de una bolsa de cartón coloco tres prendas de ella, una blusa, un jean y unas joyas, tomó las llaves del auto de Alex que le había hurtado en la cena de la noche anterior, se percato que nadie en el lobby la identificara, aquella peluca y lentes hacían un buen trabajo, salió hacia la zona baja de Los Ángeles a toda velocidad, donde las pandillas y gánsters prevalecen. Lea: Toma, aquí hay un par de cosas que pueden ayudarles. Necesito que parezca un suicidio. Y espero que estén conformes con cantidad de billetes verdes que les he enviado. Pedro: Lo nuestro no es el teatro, princesa, no estamos acostumbrados a hacer creer que alguien ha muerto, somos más realistas, pero tú ya sabes eso. Estamos bien con el dinero. Será sencillo, tras una violación iras al mar y dejaras que el agua te ahogue, al no encontrar tu cuerpo la policía pronto se dará por vencida y terminaran por creer que ya te han consumido las criaturas del mar. Lea: Es perfecto, el plan. Tienen tres días para perfeccionarlo, fue un placer hacer negocios con ustedes. Lea nunca dio su verdadero nombre a aquellos hombres ni siquiera al líder de la pandilla, Pedro, no quiso poner en riesgo nada, quería realmente dejar atrás a Lea y darle paso a Leslie, poder comenzar de nuevo sin tener ningún tipo de conexión con su pasado. Los tres días seguidos siguió actuando con normalidad, sonriendo por inercia y siendo lo que otros querían,


menos ella misma, no levanto la más mínima sospecha y al cuarto día, su día libre, fue a dar un paseo a pie por la cuidad, después de un par de horas entro en un baño público de un Olive Garden y se cambio, dejo la cartera en aquel baño y solo metió en los bolsillos de su gabardina el boleto de avión a Miami y los documentos de identidad de Leslie Grace, y un par de billetes para tomar un taxi hasta el aeropuerto; En la tarde de ese día Lea dejaría de existir, se suicidaría, y Leslie se sumaría a la tasa de natalidad del estado de Miami. Lea había pensado en llamar a su hermano y decirle lo que tenía previsto hacer para escapar de aquel contrato de cinco años pero sabía que le haría ir con él y sería muy fácil para las autoridades encontrarla en casa de su hermano, todo esto lo hacía por el hecho de no tener el acceso directo a su propio dinero, no tenía la forma de contratar un abogado y nadie ni siquiera Alex la hubiera comprendido y dejado ir así de fácil, ella estaba siendo la mina de oro de muchos, y esos muchos sin darse cuenta la convertían en alguien inmensamente infeliz, así que decidió llamarlo cuando llegará a Miami, se estableciera y asentara cabeza, sin embargo sentía una punzada de culpabilidad tras ocultarle aquello a su hermano.


Lea al pasar los meses veía como su suicidio impactaba a las masas, como los periódicos se volvían amarillistas en torno a la noticia, aun sin mostrar un cuerpo, solo prendas de ropa y costas de una playa vacía, veía el rostro de Alex y Cesar en varias portadas de revistas dando declaraciones junto a otros del equipo, y agradeció que todo aquel plan haya funcionado debidamente, pues en la actualidad se encontraba trabajando por la mañana en una biblioteca pública, ya que la a lectura siempre había sido uno de sus hobbies, su compañera de trabajo Janet quien la mayoría del tiempo tenía su autentico Game Boy rosa en las manos se había convertido en su mejor amiga. Estaba viviendo en un departamento alquilado no muy costoso aun y cuando su habitación tenia la vista hacia la playa, la cual visitaba todos los sábados sin falta, estudió Psicoanálisis en un college de la cuidad y no mucho después de graduarse logró comprar un diván para su sala de estar, allí atendía aproximadamente a 6 personas por la tarde, entre semanas, entre ellas a una niña de seis años de edad, llamada Luna, quien le hizo cambiar de parecer en cuanto al tema de los niños, ya no se sentía asustada o intimidada, ahora conocía su mundo, y los consideraba maravillosos, recordaba perfectamente el día en el que la madre de Luna toco su puerta con lagrimas en los ojos, porque su pequeña había dejado de hablar desde que se divorcio de su esposo, ayudó a Luna a reintegrarse, jugar con niños y compartir de nuevo, a olvidar que días atrás sus padres la encerraban en su cuarto para discutir a sus anchas sin darse cuenta que reprimían demasiado a aquella niña. Lea era inmensamente feliz con esta nueva vida, incluso volvió a componer y reunía para comprarse un piano eléctrico.


Un sábado como todos, se encontraba Lea en la playa usando un triquini rojo y su larga cabellera oscura ondeando en el viento, mojaba los dedos de sus pies en el agua y tomaba el sol al pie de la orilla, se sentía libre y feliz, por fin había tomado el control de su vida de nuevo, ya conocía cierta cantidad de personas en la cuidad y de vez en cuando se topaba con alguna en la playa, una que otra vez llegaban a comparar su parecido físico con aquella cantante pero ella siempre cambiada el tema con un buen chiste de personas parecidas. Después de pasar casi dos horas caminando y tomando el sol en la playa de Crandon Park Beach, tomo sus cosas y volvió caminando hasta su residencia, donde Ken el conserje con acento puertorriqueño del pequeño edificio de cuatro plantas se le acercó. Ken: ¡Señorita Leslie! ¡Señorita Leslie! Lea: ¿Qué sucede, Ken? ¿Qué ha pasado? Ken: No se alarme, es solo que dejaron alga para usted hace unos minutos… tomé. Ken saco del bolsillo de su braga de jean una pequeña cajita plateada, la cual deposito en las manos de Lea. Lea: ¿Quién la ha dejado aquí? Ken: ¡Que tenga un buen día, señorita Grace! Ken huyo hacia las afueras del edificio sonriendo, mientras llevaba en una mana unas tijeras de podar para encargarse de los arbustos que adornaban la entrada. A Lea le pareció sumamente extraño, no tenía ningún tipo de dedicatoria, y era relativamente liviana, llegó a pensar que era un obsequio de alguno de sus pacientes pero deshizo esa alternativa porque cualquiera de ellos podría haber esperado a la siguiente sesión para dárselo en


persona, cuando llego a su departamento vio que solo había recibido dos sobres en el correo, y uno no estaba del todo identificado, no tenía el nombre del destinario, solo la dirección, abrió el pequeño sobre amarillo y una nota escrita a mano leyó.

Leslie… Lesli… Les… Le…Lea. Espero que sigas aborreciendo las películas de arañas gigantes, sonrías al ver la luna llena y quieras bañarte en la lluvia así hayan truenos y relámpagos. PDT: El traje de baño rojo te sienta muy bien. Lea sonreía como loca, aparentemente conocía aquella letra, la idea de que Damián supiera que seguía viva y donde se había escondido estos dos años la llenaba de intriga, pensó que el al ver las noticias creería todo igual que el resto, pero aparentemente no fue así, aquella nota solo dejaba al descubierto cuanto le conocía y le hizo recordar momentos de su juventud junto a él. Dentro de aquel sobre amarillo también había un brazalete dorado fue el cual inmediatamente se colocó en la mano derecha, y luego asociando la cajita plateada que acababa de recibir con la carta y el brazalete la abrió rápidamente, de ella sacó un dije del mismo color del brazalete, era un corazón el cual tenía tallada al dorso una frase muy particular de Mario Benedetti, “El amor es un una palabra, es un pedacito de Utopía”, colocó el dije a la pulsera y se comenzó a preguntar cómo había dado con ella, como sabia donde vivía, e incluso se le erizo la piel cuando releyó la posdata de la nota,


quizás estuvo en la playa, a pocos metros de ella, o solo enviaba a alguien a que hiciera este trabajo por él. Aunque no volvió a recibir cartas las cajitas plateadas con dijes seguían llegando, mientras estaba en la biblioteca Janet sacó una de su bolsillo y se la entregó al tiempo que le guiñaba el ojo, Lea la persiguió por toda la biblioteca esperando que le dijese quien le había entregado aquella caja, necesitaba corroborar sus sospechas, pero no obtuvo más que comentarios sarcásticos y desvíos de tema por parte de Janet, así que pronto tuvo que dejar de perseguirla porque empezaban a hacer demasiado ruido en la biblioteca, e incluso caminando por la calle una joven desconocida le dio una, y al terminar una de sus sesiones con Luna la pequeña rubia de rasgos delicados se paro frente a ella y le entregó una cajita plateada, cuando Lea le preguntó quien se la había entregado ella solo respondió “Un príncipe”, al cabo de un mes tenía cinco dijes colgando de su brazalete, un corazón, un tigre que mostraba talladas las palabras “La ferocidad de lo que sentimos”, una rosa que dicta “Hasta la fragilidad saca espinas para defenderse’’, una estrella donde dice ‘’Un don es para siempre’’, pero sin embargo su favorita hasta ahora había sido la que Luna le había entregado, era una luna llena que al dorso se leía ‘’Te quiero de aquí a la luna’’ , la forma en que ese dije se asociaba con la pequeña le fascino, llevaba a la niña al parque de vez en cuando y no solo lo hacía por su terapia, sino porque le nacía del corazón cuidar de ella, incluso experimentaba a veces con su cabello, y le hacía trenzas, siempre de recompensa tenía un abrazo de oso. Lea estaba empezando a sentirse observada a cada minuto, era algo intenso, el juego de las cajitas era bueno pero la empezaba a abrumar, ella solo quería llegar hasta quien las enviaba, pensó


en contactarlo pero no era mucho lo que tenia, y al buscar en internet no obtendría una dirección o número de teléfono real por ser el una figura pública, era mano derecha del dueño de una de las más grandes empresas de los Estados Unidos, sin embargo por la falta de información y fotos en la red se dio cuenta que mantenía el equilibrio entre su vida personal y laboral, sin embargo, pensó que tal vez encontraría su número y teléfono en los equipos de la biblioteca, aunque no sabía si eran verdaderas puesto que su nombre e información si se encontraba en la base de datos pero no había foto, podría ser cualquier otro hombre con su mismo nombre, pero con intentar no perdía nada, también recordó que en la carta que había recibido había una dirección y al compararla con la que obtuvo del computador de la biblioteca coincidían. Pero no se sentía segura yendo a un lugar desconocido a buscar a alguien que quizás ni viva allí, aunque en la dirección se establecía uno de los mejores vecindarios de Miami, estuvo dos semanas de inquietud, pensando si ir o no, después de esas dos semanas optó por llamar al único numero que tenia y que posiblemente fuera de Damián. Amber: Por los momentos Damián no tiene su celular... Lea: A… Amber. Amber: Si, si, ¿Quién se habla? Lea colgó de inmediato la llamada y se enfureció, Amber había sonado monótona, como si esa frase ya la hubiese repetido unas cuantas veces, ni siquiera había saludado, se sintió traicionada, Damián de seguro estaba en una relación con la doble de Jessica Rabbit y por eso no la había buscado, se había limitado a enviarle cajitas y cartitas con palabras vacías, después de dejar que su


cabeza se inundara de suposiciones que consideraba una nueva realidad se quito el brazalete y lo guardó en un cofre sobre su tocador, cerró fuertemente los ojos y se dijo a sí misma en voz alta que nada de lo ocurrido tenía que afectarle porque si él era feliz con ella entonces todo estaba bien, pero ella no quería tener ninguna participación en su vida, y mucho menos quería recibir la próxima vez por correo la invitación de su boda. Desde entonces se había negado en recibir cajitas plateadas de cualquier persona, solo les decía que se las devolvieran a quien se las dio o que se la quedarán, usando un tono indiferente en todo momento, personas que visitaban la biblioteca, personas en la parada de autobús junto a ella, Ken el conserje, Janet, e incluso una vecina de su mismo piso se quedaron con cajitas en sus manos, y Lea nunca supo que hicieron con ellas, pero tampoco se torturo por ello, al pasar de los días en su cesto de basura se acumulaban sobres sin abrir con el nombre y dirección de Damián en la cubierta, en la bandeja de su correo electrónico se acumulaban correos que Damián le enviaba desde la empresa, los cuales en su mayoría leyó pero nunca respondió. Por las noches le costaba dormir, pensaba que se estaba volviendo loca por el hecho de sentir que a veces no estaba del todo sola en la habitación, se desvelaba y tomaba un vaso de agua cada vez que se levantaba de la cama, podía sentir como se le rizaba la piel; Sin embargo estaba feliz de haber encontrado el puesto de entretenimiento por las noches en un nuevo bar llamado The Gold que se encontraba a menos de tres cuadras de su departamento, tocaba piano o guitarra y cantaba canciones como Holding Out For a Hero de Ella Mae Bowen, le encantaba sentir el calor de la gente y escuchar los aplausos después de cada pieza, estaba realmente ocupando su mente, por las


mañanas en la biblioteca, por las tardes brindando sesiones de psicoanálisis a sus seis constante pacientes y dos nuevos, y por las noches tocando en el bar, era lo que necesitaba para tratar de seguir su vida sin Damián. Una día después de llegar de la biblioteca al abrir la puerta de su departamento se encontró a Eduardo cruzado de brazos y haciendo una mueca con la boca, a diferencia de Lea él no tenía los ojos de color, sino más bien inyectados por un negro azabache, al igual que su cabello, y está vez por el repentino reproche que desbordaba su rostro eran aun más oscuros. Lea: ¡Oh, por Dios! Eduardo: ¿Leslie? Ese es un nombre muy feo, la verdad… Lea: -risas- no seas idiota, lamento mucho no haberte llamado, prometí que lo haría al llegar aquí pero sabía que me querrías en tu casa y corría el riesgo de que me encontraran allí… Eduardo: La verdad así hubiera sido… Lea: Espera, ¿Cómo supiste que seguía con vida, como llegaste hasta aquí? Eduardo: Ya sabes la respuesta. No me dejaba dormir, me llamaba todas las noches para hablarme de ti y su corazonada de que seguías con vida en algún lugar del planeta… por lo visto no fue una tonta corazonada despu��s de todo. Lea: Una muy buena co – ra- zo – na – da. Tenía que escapar de todo eso, del contrato y de… perderme a mí misma. Eduardo: ¿Hablas del contrato por 5 años con la disquera? Lea: Si.


Eduardo: Desde el día siguiente de tu desaparición dejo de existir, me encargué de ello, eres libre desde entonces, no tienen ningún tipo de derecho sobre ti. Lea: ¡¿De verdad?! Lea y Eduardo se abrazaron tan fuerte como pudieron y aunque Eduardo le pidió en más de una ocasión a Lea que se fuera a vivir con él en New York ella lo rechazo, se sentía útil viviendo sola, independiente y feliz, sin embargo le prometió ir a visitarlo próximamente e incluso le dejo saber que ya había encontrado a la futura madre de sus hijos, se fue dejándole solo veinte minutos a Lea para prepararse para su presentación en The Gold, había cancelado las sesiones de ese día al ver que tenia a Eduardo de visita pero al salir de la ducha se dio cuenta que habían abarrotado de mensajes de textos su bandeja, al ver que era Taylor uno de los dos nuevos pacientes que estaba atendiendo en su faceta de psicoanalista se estremeció, en cada mensaje le pedía que su sesión se hiciera el día de hoy sin importar la hora, sonaba desesperado pero Lea no creyó que fuera algo tan grave como para no aguardar hasta mañana, sin embargo cuando ya estaba lista tocaron la puerta desesperada mente y salió corriendo a atender, y quedo perpleja frente a la persona que se paraba frente a ella, sin embargo no dejo ni que lo invitara a pasar, paso y fue directo al diván, donde se acomodo como mejor quiso, como si ya hubiera visitado aquel lugar antes y sin duda se supiera la ruta. Lea: ¡¿Disculpa?! Damián: Tengo problemas y espero que los erradique. Lea: Yo no erradico problemas, ayudo a afrontarlo.


Damián: Se trata de una chica. Lea: Há, era de suponerse. Damián: -risas- ¿Vas a dejar que hable? Lea: OK. Como sea. Damián: Es demasiado celosa, se imagina situaciones que no son ciertas y las cree por completo, no responde a mis email, textos, y ni siquiera lleva puesto esto… Damián sacó de su bolsillo derecho el brazalete que le había regalado y Lea puso cara de asombro pero enseguida frunció el ceño. Lea: ¿De dónde sacaste eso? Yo lo tenía en mi… aguarda un momento, ¿No es primera vez que entras aquí, cierto? Damián: Se puede decir que me has dado unas cuantas galletas y agua mientras he estado sentado en este diván un par de veces y me alegro de que sigas durmiendo en ropa interior, te luce. Lea: ¡Por Dios, eres Taylor!, ¿Armaste todo un drama con ese caso de una madre vieja y neurótica para sentarte en mi diván usando tres sobretodos una barba falsa y lentes de contacto? Damián: Si, y ya no podía soportar más ocultarme detrás de Taylor para acercarme a ti, desde que dejaste de aceptar las cajas plateadas y no respondías mis cartas o emails, estabas volviéndome loco... Lea: ¿Tuve que dejar todo eso para que te dignaras de quitar tus manos de Amber y venir personalmente hasta aquí? Damián: Amber atendió ese día porque deje botado el celular en la empresa de su padre y le pedí que lo tomará para que no se


me extraviara lo busque dos horas luego de tu llamada, no hay absolutamente nada entre ella y yo. Lea: Jessica Rabbit no es de tu tipo, lo sé, pero igual te voy a demandar por invasión a propiedad privada, eso de verme en bragas te saldrá caro. Damián con una sonrisa maliciosa se acercó lentamente a Lea quien lo miraba desafiante y le tomo la mano para colocarle el brazalete, a Lea se le escaparon unas cuantas lagrimas pero Damián se las seco a besos, hasta que las risas de Lea se escucharon por todo el departamento, Damián seguía dándole besos rápidos por toda la cara y ella solo cerró los ojos y rió, el toque final fue aquel beso en la punta de la nariz que debilitaba a Lea por completo, siguieron jugando hasta llegar al borde de la cama donde se besaron en los labios ferozmente hasta el amanecer, enredados en las sabanas moradas de algodón de Lea. Se hablaban sumamente cerca de cuanto habían anhelado ese momento, Damián no dejaba de peinar el cabello de Lea con sus manos y Lea pasaba sus dedos por cada rasgo de la cara de él, como si estuviera pintando un cuatro con la delicada técnica de Da Vinci, memorizando cada rincón de su rostro, y besando el hoyuelo que se pronunciaba en su mejilla izquierda cada vez que sonreía, se amaron lentamente hasta que se agotaron sus fuerzas y se usaron de almohada mutuamente esa noche.


Lea se vio en la obligación de contarle a Janet, su excéntrica amiga, de cabello cobrizo que siempre cargaba sobre su tabique una montura de lentes negra y cuadrada que le daba el toque de bibliotecaria, sobre su verdadera identidad y todo por lo que había pasado hasta contarle con lujo de detalles lo sucedido con Damián, pues ya no era un secreto que estaban juntos y que Lea parecía extremadamente feliz cada mañana en la biblioteca, Janet tenía el rostro iluminado como si se tratara de un cuento de hadas lo que Lea le narraba conforme acomodaban nuevos libros en el área infantil. Janet: ¿Sabes? No estaría mal que llegara mi hora también, estoy cansada de pensar única y explosivamente en mi Game Boy cuando me preguntan sobre mi estado civil… Lea: -risas- Si vieras más a tu alrededor y menos la pantalla de ese aparato tu tía Trish no te haría sentir miserable con esas bromas de soltería en todas las reuniones familiares… Janet: No me preocupa, ella vive sola con dos perros en el patio trasero y cinco gatos en el porche de una casa que pronto le caerá encima y el pensar en ello me reconforta –risasLea: Deberías de animarte a salir algún día conmigo y Damián… Janet: ¡No quiero ser la manzana de la discordia en sus idas al parque con picknicks, cenas por la noche o románticos paseos a la orilla de la playa por las madrugadas, Lea! Lea: ¡No seas tonta!, no te llevaría a ese tipo de cosas, tampoco quiero que caigas en depresión –risaJanet: ¡Eres cruel, de acero, insensible, de hielo!


Lea y Janet estuvieron riendo todo el día en aquella biblioteca, tenían muchos libros por acomodar así que lograron hablar más de lo que acostumbraban, recordaban los momentos épicos de las reuniones familiares de Janet a las que había invitado a Lea, pues cada integrante de la familia de Janet era todo un personaje digno de un buen sobrenombre, los días de películas de terror en casa de Lea que se resumían en risas de Janet y llanto desenfrenado de la dueña del lugar, e incluso un poco de bullying por el hecho de que Lea no sabía manejar bicicleta. Lea ya había descubierto tras haberle realizado un intenso interrogatorio hace semanas a Damián cómo había contactado a cada persona que le entregó una cajita, él dijo que aunque había llevado veinte dólares para convencer a Ken, el conserje, no los uso pues él se mostro feliz e incluso dijo ‘’Es primera vez que esto sucede, ni siquiera en San Valentín le han dejado nada a esa tierna muchacha’’, Lea bufo cuando escucho aquel relato pero enseguida le preguntó sobre Luna, ‘’La verdad, no fue difícil, su madre se conmovió con lo poco que le conté sobre nosotros y Luna… estaba más que dispuesta a ayudar al príncipe –risas-’’ dijo Damián, Lea no paraba de sonreír, y cuando llegó el momento de preguntar sobre Janet Damián le explicó ‘’Dijo que me ayudaría sin pensarlo dos veces, con la sonrisa del guasón dibujada en su cara, me hablo de ti hasta que la mandíbula le pidió un descanso, es única –risa-‘’, Lea no lo dudaba, aquella chica de menos de un metro setenta tenía el corazón más grande del planeta, y estaba feliz de que fuera su mejor amiga, sabía que podría confiar en ella a plenitud, así como algún día había confiado en su madre. Damián le había dicho que no contrato ningún tipo de investigador privado para dar con su paradero, él simplemente sabia que ella no buscaría un lugar parecido al


anterior, sabía que se inclinaría por algo tranquilo, y enseguida comenzó a buscar por las costas de los Estados Unidos, incluso le dijo que el siempre supo que al final de todo ella se daría cuenta que ese no era su lugar, ya había visto demasiados artistas perder su esencia por las forzadas transformaciones de marketing, sabía que Lea no haría nada forzado por otros, se terminaría imponiendo y alejando, fue directo al decirle que desde luego había sentido celos por Thomas Knight pero que sabía perfectamente que el juego de las cajitas había superado sus egocéntricos ramos florales así que ya los había superado, le comentó que Amber le había propuesto ser algo más que amigos después de que ella había desaparecido pero él le había dejado en claro que eso jamás podría suceder, Lea rodo los ojos y le dijo que eso ya se veía venir por parte de ella, Damián le comento sobre los nuevos proyectos que tenia junto al padre de Amber para quien trabajaba y lo muy bien que se le trataba en la empresa, incluso intento hacer que Lea dejara sus trabajos y se mudara con él, quería hacerse cargo de ella, y tenerla cerca lo más posible incluso le mencionó que había traído a su nana Rosalinda y era ella quien se estaba encargando de todo en la gran casa, pero Lea se negó, estaba a gusto con lo que hacía, sabia cuanto extrañaría a Janet y lo diferente que sería cambiar de lugar para tratar a sus pacientes con el psicoanálisis, no quería sentirse como una carga para el aunque no se lo hizo saber. Lea ya tenía poco más de dos meses trabajando en The Gold, tener la música de vuelta en su vida lo hacía todo mucho mejor, el dueño del bar llamado Clark se mostraba muy considerado y servicial con ella, a veces Lea pensaba que podría estar coqueteándole porque a decir verdad era demasiado estricto con los demás empleados pero por el hecho de que ella era una de


las únicas dos mujeres que trabajaban allí le hizo pensar que solo era menos gruñón con ella por ser mujer, sin embargo Carla la cajera del lugar no dejaba de lanzarle miradas de odio a Clark. Damián no dejaba que Lea tomara el autobús o un taxi para volver a casa, se había auto nombrado su chofer personal, así tuviera que dejar una reunión en la oficina a medias nunca faltaba para recogerla, amaba como Lea le tomaba la mano mientras estaban juntos en el auto, y el no sentir ese gesto durante el día lo hacía sentir incomodo, por lo tanto era él quien la iba a buscar al bar al terminar su pequeña muestra musical; Una de esas tantas noches Lea llegó algo retrasada al The Gold porque Damián había llegado antes a su departamento y como se había hecho costumbre se había metido en su baño y claramente hicieron algo más que darse una ducha, Clark se encontraba puliendo las copas y shots de la barra con un pañuelo amarillo, su sonrisa curva apareció desde el momento en que Lea se le acerco con cara de preocupación, porque lo último que quería era perder ese empleo, miró a Lea con una pizca de brillo en aquellos ojos color aceituna que combinaban a la perfección con su cabello dorado, dejo a un lado lo que estaba haciendo y le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera, una vez en su poco espacioso despacho Lea no dejaba de de dar excusas sin siquiera haberlo escuchado decir que se las diera. Clark: Cálmate, No vas a perder tu trabajo, pero no se puede repetir… Lea: Puedo compensar el retraso agregándole más horas a mi trabajo… Clark: Para compensarlo no necesitas trabajar más horas… Lea: ¿Entonces que podría…


Clark se abalanzo sobre Lea, le tomó el rostro entre sus tensas manos y le planto un beso forzado en los labios, Lea en plena lucha por apartar su rostro del suyo le hizo un rasguño en un lado de la mandíbula. Lea lo dejo retorciéndose en el suelo después de haberle propiciado una mega patada en el miembro, cerró la puerta detrás de ella lo mas fuerte que su adrenalina la dejo y salió del lugar como alma que lleva al diablo, no comprendía como Clark había sido capaz de hacer eso sabían que ella tenía novio, todos los días lo vía, la dejaba y recogía allí, incluso se despedían con un beso, todos en el local sabían de su relación con Damián, aunque él nunca haya entrado al lugar pues decía que prefería tener conciertos privados para degustar el talento de Lea, sin embargo todos sabían que se trababa de que la mayoría de la clientela presentes eran hombres y solo iban exclusivamente a verla a ella, porque tenía el talento y la belleza suficiente, y Damián a simple vista no se lleva bien con los celos. Pasó aproximadamente una semana desde aquel incidente con Clark y Lea no había sido capaz de decirle a Damián lo sucedido, seguía asistiendo al bar y evitaba a toda costa intercambiar más de dos palabras con Clark, cuando él empezaba a hablar del beso ella solo lo dejaba con la palabra en la boca, eventualmente dejo de ser convencional con Lea y la trataba como un trapo sucio, ella no le dio mucha importancia, y trataba de ignorar sus criticas, hasta que de la nada volvió a ser el cariñoso y comprensivo Clark, a Lea le asusto su drástico cambio, y empezó a pensar que quizás tenía algo entre manos, y que se debería de cuidar más, Clark tenía fama de siempre conseguir lo que quiere a toda costa, por ello Lea se vio en la obligación de tomar el teléfono y marcarle a Janet quien al oír el relato estalló.


Janet: ¡No vas a estar en ese lugar con ese lunático ni cinco minutos más, escríbele un sms y renuncia ahora mismo, Lea! Lea: ¡Lo haré, lo haré! Janet: ¡No puedo creer que le hayas ocultado esto a Damián, ese bar no lleva mucho tiempo abierto pero ya su gente se conoce como habladora, si algo de esto llega a sus oídos… ¡Solo espero que Clark sepa artes marciales! Lea: Ni siquiera yo sé cómo pude callarme toda una semana… pero, no pasará nada, renunciaré y le diré a Damián que tuve que hacerlo por falta de tiempo, quizás le diga que quiero alargar las horas de psicoanálisis, todo estará bien… Janet: Ya te he dicho quien es ese tipo, es un demente, salió con mi hermana Beth por dos años y nada de lo que vivió con él fue lindo, necesite tapones para oídos para dormir porque su maldito llanto no tenia fin, es un depredador de mujeres, las utiliza como pañuelos de desechable… Lea: ¡Jan!, de tanto que lo has repetido en lo que va de llamada creo que me he aprendido la historia de memoria. Voy a renunciar y a cortar todo tipo de conexión con el mañana mismo. Lea a la noche siguiente llamó a Damián para decirle que Janet la llevaría hasta The Gold ese día, y se quedaría a verla cantar, uso el término Noche De Chicas para que supiera que no esperaba una visita inesperada de su parte. El estado de perfección y pulcritud en el que Janet mantenía su escarabajo blanco y pulido asustaba a Lea, era un auto antiguo pero Janet lo había vuelto una reliquia total, quedo estupefacta cuando el motor no emitió el mas mínimo ruido y el aire acondicionado le hacia castañuelear los dientes, mientras se dirigían hacia el bar Lea


mordía su uña del dedo pulgar, y rasgaba el esmalte lila que Janet le había aplicado durante el desayuno en la biblioteca hace un par de días, por alguna extraña razón no dejaba de decirle a Janet que desde aquel día del beso robado ha sentido cierta ansiedad, o corazonada y no de las buenas, Janet solo le repetía una y otra vez que tenía que romper vínculos con aquel bipolar. Janet: ¡Clark Dawson, sal ahora mismo Latín Lover! Lea: ¡Janet te dije que me dejaras a cargo de esto, baja la voz! Janet: ¡Clark, no me hagas ir por ti, basura! Rom: Clark está en su despecho, creo que tomando una llamada... Rom era uno de los bartenders del lugar y probablemente mejor amigo de Clark, se le podía confundir con el menor de Los Jonas Brothers en cualquier momento, se encontraba limpiando la barra de cristal y no apartaba los ojos de Janet ni un segundo, ni siquiera cuando Lea le dio las gracias por el dato y le dijo que entraría al despacho, cuando notó que Janet enmudeció y bajo la guardia por su mirada le sonrió con picardía. Lea no duro más de quince minutos hablando con Clark, quien no emitió ni una sola palabra, solo la escucho mientras tenia plasmada en su cara una leve pero arrogante sonrisa que no mostraba los dientes, eso hacía que Lea enloqueciera, se tomaba todo aquellos como un juego y para ella no lo era. Salió del despacho en busca de Janet y fue entonces cuando escuchó a Clark detrás de ella. Clark: Era un juego la verdad, una apuesta con uno de los Bartenders, no pensé que te enojarías tanto, lo siento. Puedes reintegrarte cuando quieras.


Lea: Te disculpo, pero eso no quiere decir que piense volver. Muévete Janet, nos vamos… ¡Janet, muévete! Janet dejaría a Lea en su departamento y luego iría a casa de su madre quien la había estado perturbando todo el día por teléfono pues según ella mapaches estaban rasgando sus cortinas de seda, sin embargo no era más que otro caso locamente inventado para que Janet la visitara más a menudo. El el auto había demasiado silencio y fue allí cuando Lea sorprendió a Janet con una conclusión. Lea: Llevas veinte minutos al volante y no has pronunciado ni una palabra, lo que quiere decir que Rom te movió el piso y probablemente le inventes otra excusa a tu lunática madre, para así marcarle a Rom y salir esta noche… Janet: ¡Por Dios, Lea! Cállate, no sé de qué me hablas. Lea: Prácticamente te arrastre de vuelta al auto, no querías despegarte de ese chico, Jan… vi como lo mirabas. Janet: No tengo su número. Lea: -risas- Pero el si tiene el tuyo, ¿O me equivoco? Janet: Lo tiene.´ Lea: Llamará… vi como te miraba. Aquella conversación era algo que Lea había estado esperando desde hace mucho así que la ayudó a superar rápidamente todo lo de Clark. Había comenzado a pensar que el prototipo de chico que su mejor amiga tenia era imposible de conseguir en la vida real, pero el hecho de que fuera Rom quien la hubiera cautivado la reconfortó, sabia quien era aquel chico, una buena persona, dedicada y trabajadora, sociable y para nada mujeriego, pues su


timidez no lo ayudaba en esa asignatura, había compartido un poco de tiempo con él entre cada canción cuando cantaba en el bar y lo que percibió de él fue algo bueno, no tenía ningún tipo de objeciones para con él, así que se hizo a sí misma la promesa de ayudar a Janet con Rom si en algún momento lo necesitaran. Esa noche cuando Lea llegó a su departamento se encontró a Damián acostado en su cama usando solo unos jeans, en una mano tenía un antifaz de arlequín y cuando vio a Lea parada en el umbral de la habitación una sonrisa de medio lado apareció en su rostro y cubrió la parte superior de su cara con el antifaz. Lea: ¿Por qué el antifaz? Damián: Vas a tener que usar uno en un par de días… Lea: ¿De qué hablas? Damián: Nos han invitado a una fiesta de disfraces, organizada por la hija de mi jefe… Lea: Amber te ha invitado a ti, no a mí, no mientas. Damián: Mi condición fue poderte llevar conmigo. Lea: Mi condición es poder llevarme a Janet. Damián: ¡Condición aceptada!, si aceptas ponerte una de estas mascaras… Lea: -risas- Espero que ningún otro lleve tu misma mascara, porque… Damián: Calla, Lea. Cada uno de los besos de esa boca que estoy a punto de atacar son míos, además no me pienso despegar de ti en toda la noche, tendrás que rogarme que te deje en paz…


Lea: Perfecto. Será una hermosa velada. Al despertar la mañana siguiente el olor a rosas le lleno los pulmones a Lea, y al abrir los ojos lo primero que vio fue a un Damián con el pecho descubierto y las sabanas blancas tapando su desnudez de la cadera hacia abajo, vio como centenares de pétalos blancos estaban esparcidos por la cama e incluso entre sus cabellos, recordó como la noche anterior Damián había sacado de debajo de la cama miles de rosas blancas, las favoritas de Lea, y juntos habían confesado algo por cada pétalo que tomaban de una rosa, ‘’Me encanta el hoyuelo de tu mejilla izquierda más que cualquier cosa en el mundo’’ y ‘’Me fascina acomodar tus cabellos detrás de tu oreja y que al mirarme te sonrojes’’ fueron unas de las frases dichas aquella noche, sonrió como demente cuando recordó como luego de tener la cama llena de pétalos Damián la desvistió lentamente y la hizo acostar boca abajo en aquella cama, y fue dejando besos por toda su espalda y luego de cada beso colocaba un pétalo, así siguió hasta que el cuerpo de Lea estaba cubierto en pétalos y sentía la suavidad de su textura por todo el cuerpo, cuando el último beso y el ultimo pétalo fueron colocados en el tobillo derecho de Lea una risa algo malévola resonó en el departamento, Damián sabía perfectamente lo difícil que había sido aquello para Lea, ella era demasiado sensible, y había escuchado que había retenido el aire varias veces en el trayecto, sabía que su quietud se debía al hecho de que le había dicho que si hacía que se le cayera un pétalo él tendría que comenzar de nuevo, desde cero. En pocos minutos los pétalos volaron por los aires y olvidaron lo sutil, lo paciente, y lo cuerdo, se volvieron locos el uno por el otro una vez más y se fundieron en uno solo sin olvidar el Te quiero al oído antes de quedarse dormidos.


El viernes por la noche, un día antes de la fiesta, Lea y Janet fueron en busca de unos lindos vestidos y mascaras al centro comercial, descartaron los disfraces completos por el hecho de que el volumen excesivo del busto de Janet no dejaría que ninguno de aquellos disfraces luciera su determinado aire infantil, y ambas sentían cierta vergüenza de exhibir sus atributos tan descaradamente mientras caminan por el lugar siendo la versión sexy de Risitos de Oro y una sensual Caperucita Roja; Así que optaron por vestidos y mascaras a juego. Janet estaba entusiasmada de asistir, al parecer la chica sociable que llevaba enjaulada en ella por años había por fin salido a la pasarela desde que había comenzado a salir con Rom desde hace una semana, Lea se había dado cuenta que su ayuda no sería necesaria en lo más mínimo, pues ya ellos habían visitado la heladería, el cine y hasta el Olive Garden de la esquina, sabía que aquello iría viento en popa, puesto que aparentemente tenían mucho en común, según Janet. Pasaron más de siete horas caminando y terminaron recorriendo todo el centro comercial más de seis veces; Lea era la indecisión ambulante, mientras que Janet ya cargaba dos bolsas a sus costados y estaba lista para la siguiente noche, cuando por fin encontraron algo que a Lea le pareciera cómodo y a Janet le pareciera perfecto para su amiga no descansaron. Esa noche Lea invitó a Janet a quedarse en su departamento pues quería ser ella misma quien se encargara de transformarla totalmente para la fiesta, y sin lugar a dudas lo logró, quito los dos palillos chinos que siempre sujetaban el cabello liso y cobrizo de Janet y dejo que luciera al natural sobre sus hombros, le retiro los lentes y en su lugar le dio unos de contacto, levanto aun más sus espesas pestañas con un poco de rímel y pintó sus labios de


rojo cereza, Janet había dejado a tras a la bibliotecaria y ahora era una modelo de catálogo de Cover Girl, le ayudo colocarse el vestido amarillo pastel de corte de princesa y manga larga, seguido de esto unos tacones negros mate de punta redonda y para el toqué final un antifaz de La Abeja Reina, Janet se colocó los guantes largos de seda blanca que le había tomado a su hermana prestados y a través de aquel antifaz se veían dos grandes ojos marrones cafés con demasiada emoción; Cuando Damián hizo sonar la corneta de su Audi A6 Lea se miró por última vez en el espejo, teniendo a Janet detrás de ella tomándola de los hombros y dando saltitos de entusiasmo pues había logrado su cometido, Lea parecía la protagonista del show Burlesque, y sin duda Damián tendría que luchar porque ningún otro galán le pida la mano para sacarla a bailar esa noche. Lea: Es un buen lugar, me encanta la vista… Janet: ¡Esta decoración sí que da escalofríos!, sin mencionar que acabo de ver a una Blanca Nieves que al parecer se comió a los siete enanitos… Lea y Damián reían de las ocurrencias de Janet mientras ocupaban la mesa que un joven mesonero les indicaba, minutos después apareció Amber con una sonrisa de orgullo en los labios luciendo la réplica exacta del vestido de La Bella Durmiente, había cortado el fleco de su cabello al ras de su cejas y justo encima dio lugar a una tiara que brillaba más que todos los fluorescentes del restaurant juntos, se encontraba sostenida del brazo de Clark quien llevaba un traje gris y un antifaz de Dare Devil, alguien más se les acercaba y era un chico con un traje negro y corbata verde que sin lugar a dudas lucia muy bien su antifaz de Linterna Verde, era Rom.


Damián no sabia que Clark había sido el jefe de Lea en aquel bar, estaba al tanto de que Clark había abierto dos en la cuidad pero no sabia que ese había sido uno, asi que los presento y Lea tuvo que fingir que no se estaba ahogando del disgusto al tener que haberle extendido la mano y dejado que él la apretara y acariciara con el pulgar, se lo presentó como el hijo de su jefe y fue entonces cuando Lea prefirió finger por completo que no conocía a Clark en absoluto; Ni Damián ni Lea se sorprendieron al ver como Janet y Rom pronto se desaparecieron de aquella mesa, se les notaba a leguas que morían el uno por el otro, eran todo risas y sonrojos. Amber se limito a decirle un Luces bien a Damián y pronto salió casi corriendo de la mesa junto a su hermano, según Damián Amber ya lo había superado y aquello solo había sido un cumplido de amigos, le había dicho a Lea que había ido a un juego de beisbol con su hermano y había conocido a un chico con el que llevaba saliendo un par de semanas, Lea intentó creer aquello desde el fondo de su corazón, pero una vez que rodó sus claros ojos detrás de aquel antifaz cubierto en su totalidad de imitaciones de swarovskis Damián la tomó de la mano y la sacó a bailar. Damián: ¿Éste vestido es una especie de trampa, truco, juego demoniaco, o es que solo estoy delirando? –risasLea: Según Janet el color escarlata acentúa mi piel, lo ajustado es sexy pero no se pasa de lo vulgar mientras el final de la tela siga rosando mis rodillas y la… Damián: Y el escote en la espalda en forma de V… una V que me produce Vértigo. Lea: -risas- No sabía que El Zorro tenía los ojos tan azules, siempre que veía sus películas me parecían oscuros…


Damián: Tomé el primer antifaz que encontré en la tienda, aquí el verdadero punto a degustar ibas a ser tu de todas formas. Lea: ¿Acabas de admitir que me has traído solo para verme vestida como la protagonista de la película favorita de Janet, Burlesque? Damián: ¿Hay alguna película de ti cantando y bailando con este perfecto vestido y ese antifaz hipnotizador? Lea: ¡No! –risasDamián: Lástima, porque sería lo único que se reproduciría en mi TV por siglos. Esa noche Clark logró hablar por unos minutos con Lea mientras Damián ocupaba el baño de caballeros y no paraba de disculparse y decir cuan incomoda era aquella situación para el también, Lea lo disculpó sinceramente y dejo atrás todo tipo de rencor; Luego de aquello el grupo entero se incorporó a una mesa y Lea se cercioró de que Amber ya no estaba detrás de la sombra de Damián, al parecer no dejaba de charlar por sms con alguien que la hacia sonreír al teléfono cada cinco minutos como una demente, mientras charlaban la idea de viajar en grupo se pronunció, irían a esquiar en las montañas de Salt Lake City, Utah en unos días, se hospedarían en un hotel por una semana y disfrutarían del frio de las montañas, sería algo emocionante, Lea y Janet tendrían que sacar buenas excusas para no laborar en la biblioteca pero se las arreglarían y el resto simplemente dejaba de trabajar cuando quisiera, el Señor Dawson no tendría ningún problema con aquel viaje de disfrute entre amigos, y Rom a quien ya habían apodado como Romeo por su inseparable estatus con Janet y semejanza con su propio nombre sin duda iría pues era el mejor amigo de Clark y ya formaba parte del


circulo de conocidos. Janet aunque esperaba tener algún tipo de roce con Amber esa noche luego de escuchar como Lea hablaba sobre ella se llevo bien con ella, e intercambiaron números y un par de risas en aquel restaurant, por otra parte evito intercambiar más de tres palabras con Clark pues por alguna extraña razón el corazón se le comprimía y la bilis la sentía en la garganta cuando se le acercaba; Sin embargo Rom siempre le quitó ese mal sabor de la boca haciéndola sonreír con algún cumplido en el oído o algún comentario sarcástico sobre algún disfraz que habían visto entre la multitud. Lea y Damián al terminar de darse un beso entre cada baile rosaban dos veces la punta de su nariz y sonreían como tortolitos. Amber se mostró enormemente feliz por el viaje próximo en grupo, trataba de limas asperezas con Lea ofreciendo su auto como el transporte para chicas, y al final del día Lea aceptó, Janet y ella irían en su auto mientras que Damián llevaría a Clark y Rom en el suyo; Amber incluso se haría cargo de apartar las suites en el hotel Peaks de Park City, y buscar los equipamientos de Lea, Janet y Rom pues ya el resto había esquiado y tenían los trajes e implementos necesarios. Clark había sentido cierto recelo hacia Damián desde el primer día que entró a la exitosa empresa de su padre y no duró ni cinco minutos en el puesto de copiado y café sino que pasó a ser mano derecha de su progenitor de inmediato, mientras que el seguía estancado en un puesto inferior que ni siquiera en una junta dejaba que su opinión tuviera algún peso, mientras que Damián quien dominaba el área de relaciones industriales de la empresa tenía hasta la potestad de iniciar la sesión; A veces no podía ni creía creer que su padre no supiera responder negativamente a una petición hecha por Damián y jamás tuviera alguna queja u


objeción con algo que al se refiriese, mientras que a él le recordaba sus errores y debilidades constantemente, pero no era capaz de justificarse porque sabía que el sueldo que recibía era por el hecho de que su padre era el dueño de la empresa pues él nunca quiso terminar sus estudios universitarios empresariales y para sacar la colegiatura fue todo un reto, y eso su padre lo desaprobaba inmensamente; Al contrario de él Amber quien también trabajaba para su padre en el área de logística era poseedora de un título universitario de la misma mención. Clark aunque se la llevara bien con Damián por tener gustos similares aparentemente le envidiaba un poco y de vez en cuando utilizando un tono sarcástico le dejaba saber ciertas verdades y eso solo lo hacía ver más receloso, sin embargo Damián nunca había confiado en él a plenitud, en realidad, su confianza hacia alguien comenzaba y terminaba con Lea, ella era su novia y mejor amiga; Damián siempre hacia caso omiso a los comentarios con ironía de Clark, y evitaba a toda costa el caer en provocaciones, sin embargo a veces lo callaba con un par de palabras justo en el blanco, porque simplemente no era el tipo de persona con un genio dulce, solo Lea era capaz de calmarlo y hacerlo pensar con la cabeza fría cuando perdía el temperamento por algo o alguien que le pareciese injusto o inútil, ella era la única capaz de hacer que su tono de voz se regulara, y sus orejas dejaran de enrojecer. Durante la semana Amber, Lea y Janet compartieron varias idas al centro comercial pues no tenían mucha ropa de invierno, ya que en Miami no era realmente necesaria, renovaron el guardaropa e incluso tomaron un helado; Lea estaba impresionada de que Amber finalmente le estuviera cayendo bien, aún no superaba su aspecto siempre de Barbie, pero


después de ver sus acciones y hablar con ella se dio cuenta de que no era solo silicona, sino que realmente tenía un futuro en mente, sueños y aspiraciones, no era tan hueca como había pensado; Amber quería tener una familia propia, dedicarse a ella en cuerpo y alma, hornear galletas para los niños y tener animales en el gran patio de una linda casa, sería capaz de quitarse un ajustado vestido de Dior para usar un delantal, quería ser la esposa y madre perfecta, y Lea sintió a sentir cierto respeto hacia ella luego de descubrir aquello. Janet se alegraba de la situación, aunque cuando Lea le mencionó a Amber mencionó que ella era una excelente dibujante y artista plástico, se cubrió la cara con las manos y dejo escapar un bufido entre dientes, nunca antes le había mostrado a alguien aquel cuarto de arte que tenía en su casa, ni siquiera Lea había entrado, solo había logrado ver unos cuantos dibujos de un portafolio que le encontró en su mochila mientras estaban trabajando en la biblioteca, pero aquel sitio era simplemente mágico, habían hadas pintadas en enormes lienzos, el techo estaba cubierto con una ilustración al estilo del renacimiento de ángeles y ángeles caídos, las paredes estaban cubiertas con afiches de pinturas como La Bailarina de Van Gogh y la Mona Lisa de Leonardo, en un rincón un perchero de madera sostenía el beige delantal lleno de pintura de Janet y en un mesón a su lado miles de envases y pinceles de todos los tamaños y grosores; Janet disfrutaba aquello, pero no le agradaba el hecho de mostrar su trabajo a otros porque no le gustaba vender aquellas obras, le gustaba disfrutar de ellas mientras las hacía y una vez que estaban listas colgarlas en aquel mismo cuarto para ella misma degustarlas; Amber al saber aquello le pidió ver algunas de sus obras pues la mansión de su padre según ella no tenia retratos lo suficientemente buenos, intrigantes o bonitos, todos eran


demasiado abstractos, sin sentido o motivo que conmoviera, quería remodelar y comprarle a Janet alguna de sus obras sería beneficioso para ambas y Janet dijo que lo pensaría aunque lanzo una mirada de odio a Lea quien le guiño un ojo. Esa semana que Lea tuvo para dejar todo en orden antes del gran viaje a Utha atendió a sus pacientes en el diván como de costumbre, solo atendía uno o dos por día ya que pensaba que menos de una hora con alguien no era suficiente, aquellas personas estaban falta de atención y ella realmente les quería brindar su apoyo, les informó que la semana entrante no estaría en la cuidad pero cualquier percance con el tratamiento podrían llamarla a su móvil. Josh, un adolescente afroamericano con problemas de autoestima; Clarice, una modelo con aparentemente un trastorno bipolar; Yen Chu un asiático con problemas familiares y Luna, la niña rubia de cabellos enrulados, que debatía ante la separación de sus padres, todos se mostraron algo decepcionados de no ver a Lea la próxima semana, se habían apegado a ella más que por ser su psicoanalista, por ser su amiga, pero de inmediato guardaron el papel con el numero grabado y con un fuerte abrazo se despidieron luego de sus respectivas sesiones privadas. Janet se hizo cargo de que ambas consiguieran un permiso por una semana en la biblioteca, incluso busco inmediatamente personas que las pudieran suplantar. Una vez que organizo su maleta el fin de semana se fue a casa de Lea, Amber pasaría por ambas para el viaje. Lea tenía todo listo, y estaba algo ansiosa de ver a Damián porque no lo había podido ver tan seguido pues se había tenido que ocupar de varios asuntos del trabajo y pasar la noche con ella implicaba no descansar en absoluto, así que Lea le aconsejo que no se acercara demasiado y terminara sus deberes,


ya que en el viaje tendrían bastante tiempo juntos y una buena excusa para estar envueltos el uno con el otro, el frio seria macabro. Durante toda la noche Lea no paró de reír escuchando los relatos de las citas que Janet había tenido con Rom, no podía creer que pudiera seguir existiendo ese estilo de pareja tan clásica, Rom simplemente era un caballero medieval ante los ojos de Janet. Las carcajadas fueron más fuertes cuando Lea soltó un verso comercial Oh Romeo, Romeo, ¿Dónde estás, que no te veo?, Janet no dudo en estrellar una almohada en su rostro pero sin embargo se le escapó una risita de niña apenada; Hablaron sobre Amber y su amorío con el beisbolista, les había comentado durante las compras y el helado que habían tomado cuan enamorada al parecer se encontraba, no dejaba de suspirar cuando decía que eran muy parecidos y que cuando decía que ella era su chica preferida simplemente se le inundaba el corazón de miel pura, les agradaba la idea de que Amber también tuviese alguien, sin embargo les pareció muy triste que él no pudiese aceptar la invitación de Amber para ir a Utha con ellos porque estaría demasiado ocupado esa semana, aún así ellas le habían dado la idea a Amber de ir a visitarlo luego y ver uno de sus juegos, aquella idea hizo sonreír de nuevo a Amber. En menos de dos semanas el inicio de una amistad entre aquellas tres chicas había comenzado con muy buen pie.


Lea aplicó corrector de ojeras la mañana del viaje debajo de sus azulados ojos y se lo pasó a Janet quien también necesitaría un poco de maquillaje, ya que la noche anterior entre tanta risa y relatos olvidaron por completo que tendrían que levantarse temprano porque Amber pasaría por ellas, y se quedaron dormidas un poco tarde. Se vistieron lo más ligeras posible y guindaron de sus brazos un sweater cada una que habían comprado en el mall; Janet dejó los palillos chinos y siguió el consejo de Lea de dejar que su cabello cayera al natural, mientras que Lea decidió amarrar su oscura melena en una coleta, comieron panquecas y waffles de desayuno, y tomaron sus maletas a penas entró la llamada de Amber al celular de Lea. Amber: Los chicos van detrás, dejaremos los coches en el aeropuerto, he pedido a mi padre que mande a alguien por ellos luego, ¡Por cierto, conseguí los seis puestos juntos! Janet: ¡Genial, quiero una ventanilla! Lea: Espero que no nos llamen la atención –risas- porque son seis horas de vuelo, y si mientras caminábamos por el centro comercial la gente nos miraba como si fuéramos una especie de fenómeno solo por reírnos un poco… Amber: -risas- Nos vamos a comportar, allí no veremos gente entrando a las tiendas de La Perla o Prada usando las pijamas de su abuelita… Janet: ¡Todavía no logro suprimir esa imagen de mi cabeza y créanme que estuve tratando de hacerlo toda la noche! –risas-


Lea: -risas- ¡Espero que al cajero de la heladería le hayan quitado el disfraz de hada de los dientes porque no se veía muy feliz usando esas alitas rosadas! Las chicas colocaron la radio mientras iban camino al aeropuerto, cantaron canciones viejas juntas y bailaron en sus asientos con los ritmos pegajosos de Madona, Cyndi Luper y Whitney Houston. Mientras que los chicos en el auto de atrás estaban en plena escena de bullying. Rom: ¡No soy el único que está enamorado en este carro! Damián: Eres el único Romeo Oh Romeo en él –risasClark: Rom, ¡Creo que no fue buena idea usar ese sweater rojo hoy, porque cada vez que mencionamos a Janet pareces un camaleón, inmediatamente te camuflajeas con él! –risasUna vez en el avión Janet y Rom miraban a través de una ventanilla, estaban sumamente cerca pero jamás se les había visto besarse en público, eran un eterno enigma, aunque se les notaba a leguas que se querían y estaban juntos de cierta forma. Al lado de ellos Damián hablaba con Lea quien estaba sobre su pecho, él le plantaba besos en el cabello cada vez que ella soltaba una ocurrencia y comenzaba a reír. Clark estaba tomando una siesta en el puesto frente a ellos y Amber veía por vigésima quinta vez la película de Twilight en su IPOD y soltaba suspiros cada vez que Jacob Black aparecía en pantalla. Damián: Me encanta… Lea: ¿Qué cosa? Damián: El olor a lilas en tu cabello, puedo estar así todo el día… Lea: -risas- Tu olor a gel y Paco Rabanne es algo que adoro…


Tuvieron una escala en Dallas, así que comieron en un Subway del aeropuerto, luego al regresar al avión Lea moría de sueño y Damián no la dejaba descansar porque apenas cerraba los ojos empezaba a darle besos por toda la cara. Lea: ¡Basta! –risasDamián: ¡No te duermas!, Janet y su Romeo no dejan de darse amor, Clark lleva media hora tratando de ligarse a la Aeromoza y Amber está llorando con esas películas de caníbales… Lea: -risas- ¡No son caníbales! Al llegar al Peaks, Park City Hotel, todos ya estaban usando sus abrigos y se encontraron con un percance en el lobby, una de las habitaciones ya había sido tomada, era la que había sido asignada para Rom por lo tanto alguien debería compartir su suite con él, Rom miró hacia Damián al instante porque sabía que Clark no dudaría en meter a alguna chica en la habitación en cualquier momento y él no quería presenciar nada de lo que tuvieran que hacer ellos en la cama o tener que dormir en el pasillo, así que Damián acepto que se fuera con él a su suite. Aquel día se reunieron a jugar varias partidas de juegos de mesa y demás en un área determinada del hotel, descansaron del viaje y prepararon todo para salir en la mañana a esquiar. Damián se escapó esa noche a la habitación de Lea y le dejo el cuarto a Ron quien inmediatamente dejo el sillón y se lanzo a la cama campantemente. Amber llamó a George el guía que habían previsto para que los aconsejara al día siguiente de que montaña esquiar y cómo hacerlo correctamente, para recordarle que los asistiría por la mañana.


Esquiaron por las mañanas en una montaña no muy inclinada ni con muchos pinos, eso fue satisfactorio para Lea y Janet quienes hacían aquello por primera vez. Disfrutaban de buenas cenas por el restaurant del hotel, incluso vieron partidos de futbol americano en conjunto con todos los demás inquilinos el miércoles por la noche. El viernes estuvieron tomando unas cuantas copas, y Rom después de la tercera al parecer perdió un poco la noción, cuando ya todos estaban cansados regresaron a sus habitaciones y Damián prácticamente tuvo que llevar cargado al Romeo de Janet, cuando lo dejó caer en el sillón de la suite comenzó a balbucear disculpas. Damián: Estas ebrio, deja de hablar, duérmete, mañana te espera un gran dolor de cabeza… Rom: Cl..Clar… besó a Lea. Damián: Rom, no estoy para juegos, cállate y duérmete. Rom: En el bar, él la besó… Damián: ¿Qué bar? ¿The Gold? Rom: Po... pore… por eso... renunció. Damián no dijo nada para cuando ya tenía todas sus cosas en la mano e iba de regreso a Miami Rom estaba bajo un profundo sueño. A la mañana siguiente todos se volvieron a reunir en el lobby pues tenían pensado ir al Lagoon Park un parque de diversiones de Utha en el que sin duda se divertirían bastante y así terminarían la semana con broche de oro y quizás con nauseas por las grandes montañas rusas y otras atracciones, pero Damián nunca llegó y Lea insistía llamándolo y enviándole mensajes de textos pero era inútil, no lograba localizarlo, ninguno de los otros sabia absolutamente nada de él y luego de


una hora ya se estaban preocupando. Rom quien no había pronunciado ni una sola palabra desde que Janet intentaba calmar a Lea se unió más a aquel circulo que aparentemente habían creado todos y miró detenidamente el rostro de cada uno, Amber mordía la uña de su dedo índice con la mano que sujetaba su celular, el cual no desamparaba, Clark tenía una V pronunciada en su entreceja, Janet frotaba la espalda de Lea con consuelo, al ver que a Lea se le empezaban a llenar de lagrimas los ojos. Rom: ¿Lea? Podemos hablar… Lea: ¿Se trata de Damián, cierto? Sabes algo que nosotros no, puedo verlo, todos estamos preocupados, habla para todos… Rom: Quisiera hablar contigo, si quieres luego puedes compartirlo con ellos, eso depende de ti. Amber: Ve Lea… esperaremos aquí, no hay problema. Rom demasiado apenado le cuenta a Lea lo sucedido la noche anterior, aunque no con lujo de detalles porque la resaca le estaba brindando una mala jugada; Lea bajó los hombros que tenia tensos desde hace mucho y se mordió el labio inferior con fuerza, Rom trago grueso por última vez y susurró Espero que puedas disculparme esa estupidez algún día. Lea no dio explicaciones a nadie ni aclaro la situación, ni siquiera quiso decirle a Clark aquello que había pasado, porque sabía que de cierta forma podría terminar saltando en una pata, ella notaba como él quería estar en el lugar de Damián y no quería darle el gusto de que se sintiese vencedor, ella tampoco quería sentirse como el premio gordo de la lotería. Aborreció el hecho de que Damián haya huido sin ni siquiera pedirle una explicación


al respecto, la haya dejado a la deriva en aquel lugar; Cuando volvió a encontrarse con el grupo completo simplemente les dijo Damián se ha ido, pero terminaremos el viaje, iremos a Lagoon, todos enseguida le empezaron a hacer un montón de preguntas que esquivo con un Él está bien, todos asumieron que aquello era lo que contaba porque era ella quien lo decía, sin embargo se quejaron del no saber el porqué se fue si la estaban pasando tan bien pero Lea no respondió a ninguna de aquellas quejas. Lea se hizo la fuerte todo el día en aquel hermoso parque, rio por las extrañas sensaciones de vacío que sintió al montarse en la Colossus the Fire Dragon, pero cuando se montó en el Carousel con Janet quien no mostro mucho fanatismo por las alturas mientras Amber y Clark estaban por montarse en Bombora, se le llenaron los ojos de lágrimas pero las quitó con rudeza antes de que cayeran por sus mejillas, Janet de inmediato le preguntó que estaba sucediendo, porque simplemente podía saber cuándo Lea forzaba una sonrisa todo el día y cuando realmente estaba feliz, sabía que se trataba de Damián y quería saber todo al respecto, aunque no creía capaz a Damián de romperle el corazón parecía que eso había hecho y el dolor de Lea siempre seria su dolor. Janet: Lea, tienes que ir por el… Lea: ¡No, no iré detrás de él, debe de estar pensando lo peor de mí, no sabes cuánto odio el no haberle contado! Janet: ¡Lea, no puedes hacerte esto!, no sigas aparentando, nos vamos ya mismo al hotel y mañana por la mañana saldremos a Miami, lo buscaras y aclararás todo esto de una buena vez… Lea: Llevo todo el día escribiéndole y llamándolo, ha apagado su móvil, no quiere saber nada de mi, y no puedo forzarlo a escucharme… me voy.


Janet salto del carrusel el cual aun se encontraba en movimiento y corrió detrás de su amiga, encontraron a Amber y Clark y pronto ya estaban de vuelta en el hotel. Amber: ¡Esta estupendo este batido de banana! Janet: Todos los que hemos probado han estado muy buenos… Lea: No cambio el de fresa por nada. Me iré a dormir chicas, nos vemos mañana para regresar a la realidad… Amber: ¿Por qué te vas tan temprano? A penas y llevamos un juego de Ruumy… Lea: No me siento muy bien, les voy a deber unos cuantos juegos… Janet: Esta bien, ve, pero no te salvas de una noche de chicas poco después de llegar a Miami… Amber: ¡No te salvas, Grace! Lea: -risas- ya he comprendido, nos vemos más tarde. Esa noche Lea no logro conciliar el sueño, dio vueltas en la cama toda la madrugada, adapto las mil formas existentes de dormir, pero sus ojos aun permanecían tan abiertos como la luna llena de esa noche, no derramó ni una sola lagrima, pero su ceño permaneció fruncido todo el largo rato, estaba indignada y molesta consigo misma, pero a su vez detestaba la forma en la que Damián había actuado, sin embargo no lo culpo tanto como a ella, porque en esa situación ella hubiera hecho exactamente lo mismo. Al regresar a Miami Lea tenia bolsas grises debajo de sus ojos y la chispa de sus ojos había desaparecido, nada era igual sin Damián


alrededor, paso noche tras noche en vela, hablando con Janet por chat o teléfono, insultando a su propio reflejo en el espejo, negándose a creer que estaba perdiendo, había dejado de hacer diagnósticos de sus pacientes por miedo a que sus propias emociones influyeran en el resultado, trabajada turnos extra en la biblioteca, tomó de los estantes sus libros favoritos, Besar un Ángel de Susan Elizabeth Philips y el clásico de Shakespeare Romeo y Julieta y los releyó unas mil veces. Tocó con los nudillos un par de veces la puerta de aquella casa blanca y la recibió Rosalinda, una anciana de tez morena con cabello del color del algodón y lentes en la punta de su nariz, usaba lo que parecía un atuendo de ama de llaves de un tono pastel. Lea: Rosa, soy yo… sé que me has dicho ya mil veces por teléfono que no sabes dónde está y que no quiere saber nada de mi, pero… lo siento, no te creo. Rosalinda: ¡Lea, cariño, pasa!, estas echa un desastre, entra, entra… Rosalinda la hizo sentar en uno de los lujosos muebles de aquel lugar, y le ofreció un vaso con agua, cuando miraba a Lea se notaba como el corazón se le partía al verla en ese estado, cuando ya no pudo esquivar mas sus preguntas tomó asiento a su lado y le tomo una mano. Rosalinda: Lea, hija, él no está aquí, se ha ido a visitar a su madre, y no se cuando vuelva, pero volverá, me ha dejado a cargo de la casa y de… Lea: ¡¿Se fue a Latinoamerica?!


Rosalinda: Me ha contado lo que sucedió, y sé que si estás aquí es porque ha sido un completo mal entendido, le he tratado de hacer entrar en razón… pero ya sabes… Lea: ¡Es un testarudo egoísta! Rosalinda: Las puertas de esta casa corrieron con muy poca suerte ese día, creía que las rompería de tantos portazos, ni siquiera creo que se haya llevado suficiente ropa… Lea: Rosa, por favor, nunca le digas que estuve aquí si es que regresa… me ha encantado verte de nuevo. Lea ya comprendía porque el celular de Damián estaba fuera de servicio, estaban a kilómetros de distancia, una distancia que el mismo puso entre los dos, porque simplemente ya no quería saber nada de ella, o al menos eso era lo que Lea pensaba. Al pasar de los meses no recibió ni una llamada o señal de humo de Damián, Janet y Amber intentaban torpemente rescatar a Lea de una depresión infinita, llevándola de compras, haciéndole peinados, llevándola a galerías de arte y ferias de libros, pero el grado de felicidad de Lea no se acercaba ni una milésima al que tenía cuando podía ver a Damián. Pasados casi tres meses, Janet seguía dándole razón de Lea a Damián, quien había comprado un teléfono celular en el lugar que se encontraba y logro contactarla, día y noche le preguntaba por ella pero nunca pedía una explicación, Janet al quedarse a dormir con Lea le tomaba fotos mientras dormía y se las enviaba a Damián, Janet comprendía la situación, desde ambas perspectivas, pero no podría ocultarle a Lea que tenía contacto con Damián por mucho más tiempo, ya no se sentía a gusto mintiéndole, le pedía a Damián todos los días que volviera y escuchara su versión de los hechos, que lo hiciera por aquello


que lo hizo contactarla y preguntar por Lea, que lo hiciera por ese amor tan puro que se tenían, pero allí era donde Damián terminaba cortando la llamada o sin responder el mensaje de texto. Poco tiempo después, a la puerta del departamento de Lea comienzan a llegar nuevamente cajitas plateadas, pero esta vez no contenían más dijes significativos, aun y cuando ella seguía esperando el ultimo para llenar su brazalete, ésta vez estaban llenas de notas escritas a máquina, eran una especie de acertijos y Lea lloraba de emoción cada vez que recibía una, sentía a Damián cada vez más cerca, sabía que aquello que sentían era más fuerte que todo, y que tendría la oportunidad de hablarle y decirle como sucedieron realmente los hechos, porque en cada acertijo le dejaba saber que pronto el pautaría una cita donde podrían discutir sobre ello, y finalmente acabando comiéndose a besos. Lea le comento a Janet, sobre las cajitas que estaba recibiendo y aunque ella actuó como si estuviera entusiasmada, se preguntaba porque Damián no le habría contado sobre las cajitas aún, ya que hablaban tan seguido, ni siquiera había mostrado signos de acercamiento hacia Lea o señales de volver a Los Estados Unidos, sin embargo llegó a pensar que quizás era una especie de sorpresa entre pareja y Damián simplemente no le quiso hablar al respecto para que al final del día se volviera mas intimo aquel reencuentro. Por un mes completo llegaron a la puerta de Lea las cajitas plateadas hasta que por fin llegó una donde con una nota que dejaba una dirección y una hora pautada para que se vieran; Las mejillas de Lea cobraron vida de nuevo, y un tono rosa volvió a crecer en su rostro, sus desgastados ojos volvieron a brillar.


Lea le pidió a Janet que la cubriera por dos días en la biblioteca, no le dijo que se iba a reencontrar con Damián en Jacksonville quería que fuera una rotunda sorpresa para ella verla llegar de nuevo a Miami del brazo de Damián, se iba con la excusa de que asistiría a un evento entre psicoanalistas, que solo duraba un fin de semana. Con cuatro horas de vuelo por delante, Lea no dejaba el nerviosismo de lado, a veces sonreía espontáneamente al recordar momento que vivió con Damián, ni siquiera notaba que el chico que llevaba al lado no dejaba de babear por ella desde que el avión despego. Llevaba en su mano la nota con la dirección del lugar donde tendría que llegar para verlo, al parecer era una casa un poco alejada de todo y que al parecer no había sido habitada desde hace mucho, había investigado sobre la dirección el día anterior, le emocionaba saber que Damián buscaba privacidad para ellos. Una vez que Lea se bajo del taxi y quedo frente a aquella casa con aspecto de cabaña, totalmente fuera de contexto con las arquitecturas de Jacksonville, estiro su sweater azul oscuro, y saco de sus shorts de jean de nuevo el papel con la dirección y hora de aquella cita, había llegado diez minutos tarde, pero esperaba que eso también pudiera disculpárselo, solo llevaba con ella un bolso de mano con una muda ropa y una pijama; Al tocar la puerta nadie respondió pero se dio cuenta que la cerradura estaba abierta, así que se tomo el atrevimiento de asomar la cabeza dentro de la casa, poco después comenzó a gritar el nombre de Damián pero tampoco surgió ninguna respuesta, sin embargo escucho unos pasos en el segundo piso, como si se dirigiesen a las escaleras para bajar y encontrarse con ella en la entrada de la casa, se quedo mirando en dirección a


ellas por un largo rato, hasta que una figura masculina se atrevió a bajar de ellas y hacerle frente. Clark: Por fin, volvemos a vernos, en visto de que no contestabas mis llamadas o mensajes… tuve que usar el cursi método de las cajas plateadas que una vez uso tú querido Damián contigo. Lea: ¿Qué haces aquí, de que hablas? Clark: Pasaras aquí un largo tiempo, porque ahora me perteneces. Lea: ¡Estás enfermo! Clark pronto la envolvió con fuerza y poso sobre su nariz y boca un pañuelo bañado en Cloroformo y Lea inmediatamente perdió la conciencia y cayó en un profundo sueño. Al despertar estaba en el sótano de aquella casa, rodeada de objetos viejos y empolvados, su ropa había desaparecido, al igual que sus zapatillas, estaba atada de muñecas a un enorme mueble y sus tobillos se veían envueltos en una soga amarilla que termino por dejarle hematomas por el forcejeo constante que mantenía. No supo de horas, de días, y confundía el dormir con un desmayo muy a menudo, escupía la comida que Clark le daba el mismo y no le importaba seguir recibiendo bofetadas de él, después de casi un mes de cautiverio no le tenía miedo, sabía que en cualquier momento podría entrar y molerla a golpes, torturarla o intentar violarla una vez más, pero eso no le importaba, ya había perdido varios kilos y los labios amarillos y resecos ya no los podía ni mover para insultar a su atacante. No veía la luz del sol desde el día en el que cayó en aquella trampa. Damián nunca la volvería a buscar, nunca le daría la oportunidad de hablar, y Clark había sido astuto en todos los sentidos, eran las dos cosas que


Lea tenia presente siempre. En aquellos días, agradeció que su hermano tuviera un futuro seguro y una estabilidad, porque no se sentía capaz de salir de allí algún día con vida, recordó a su madre sonriéndole y a su padre diciendo chistes crueles como acostumbrada, y se sumió en un llanto ahogado. Un balde de agua fría con jabón la despertó de golpe, era su baño del día, y en su mayor esfuerzo por mantener los ojos abiertos vio la sonrisita de Clark resplandecer, cada vez que eso ocurría simplemente deseaba morir en ese preciso instante, estaba física, mental y psicológicamente desgastada, y prefería morir que seguir sufriendo. Clark la abandonada por días en aquel sótano porque cada vez que intentaba tener algún contactado sexual con ella Lea sacaba fuerzas de lo más profundo de su ser y luchaba contra él, con mordiscos, aruños y escupitajos, le dejaba en claro con palabras lo mucho que lo aborrecía y lo muy arrepentido que luego se iba a sentir de todo aquello, Clark de cierta forma quería que ella se entregara a el, pensó que bajo todo aquello, lo haría sin discusiones, pero el hecho de que nunca sucediera lo volvía loco, y la dejaba de visitar por una semana, por lo tanto Lea permanecía con el estomago vacio. La compañera fiel en todo momento de Clark era una 9 milímetros negra, a la cual Lea miraba con odio profundo. Un día Clark aparentemente llegó al sótano de buen humor, la pistola la tenía en la parte trasera del jean y no rodeada por su mano, le dijo a Lea que iría por comida y ropa para ella, porque estaba cansado de verla en ese estado y Lea ante eso respondió No necesito ser tu proyecto de caridad, tú me has hecho esto. Lea se durmió a penas vio salir a Clark por la puerta, el polvo había empezado a producirle una neumonía que aparentemente se volvía crónica y solo la dejaba conciliar el sueño de vez en


cuando, dio un grito y una patada cuando sintió que movían las cuerdas que le sujetaban con fuerza las muñecas a la pata de aquel desgastado mueble, pero taparon su boca, y dos enormes ojos claros se encontraron a centímetros de los suyos, los reconoció de inmediato. Damián le quito todas las ataduras y la sostuvo entre sus brazos mientras hacia el esfuerzo de no llorar, le pedía perdón una y otra vez, Lea no podía responder tan rápido a todo, estaba debilitada, incluso ponerse de pie se le hizo difícil, pero Damián fue su pilar, él la enrolló en una sabana de las que cubría uno de aquellos artefactos del sótano, y justo cuando iban camino a la puerta para escapar de la enorme pesadilla Clark entra. Clark enseguida suelta lo que tenía en las manos y apunta a Damián con su arma, pero para su sorpresa Damián cargaba una de esas también y pronto ambos se apuntaban y el juego estaba siendo justo. Lea permaneció detrás de Damián, respirando con dificultad, Clark intentaba mirar sobre el hombro de Damián para así lograr verle la cara a Lea pero nunca lo logró, el arma de Clark ya estaba cargada pero Damián estaba a punto de cargar la suya cuando Lea se acerco más y le dijo al oído No puedes dispararle a tu propio hermano, Damián se paralizo por un momento, trago grueso y lanzo la pistola al suelo poco después, pero sin haber pasado dos minutos se fue contra Clark y le voló la pistola de las manos, se golpeaban como locos, Damián apuntaba todos sus toques a la barbilla ensangrentada de Clark, mientras que Clark prefería golpear su estomago, una vez que Damián perdió la respiración, Clark tomó ventaja sobre él, y Lea lloraba a mares, intentaba gritar un poco más duro pero su garganta seca se lo impedía, cayó de rodillas al suelo cuando empezó a ver como Clark intentaba ahorcar a Damián y gateo temblando hasta la pistola más cercana, miró por última vez aquella escena, cerró los ojos con fuerza y apretó el gatillo.


Clark había sido herido en la pierna derecha por la bala que Lea había disparado, y el suelo del sótano comenzaba a llenarse de sangre rápidamente, Clark palidecía y Damián llamó a Amber, solo le dijo que su hermano se encontraba en el sótano de la que solía ser la casa de sus abuelos y estaba herido. Damián llevo a Lea en brazos hasta su coche, ella balbuceada palabras aleatorias, que sin duda tenían que ver con Clark, pero Damián solo se preocupaba por estar en carretera lo más rápido posible, a penas Lea entro en el auto se desmayó, aun y cuando Damián intentaba mantenerla alerta y despierta en todo momento, sabia lo peligroso que podía ser si se dormía de nuevo estando en ese estado, podría nunca volverse a despertar a unos, a unos 13 kilómetros se encontraba el hospital más cerca, y el freno no era una opción para Damián mientras veía a una Lea destrozada y enrollada en su asiento trasero, esquivo todo aquel auto que parecía ser manejado por un anciano, hasta que llego al estacionamiento del Hospital, ya había llamado para que esperasen afuera el equipo que la llevaría hasta dentro en camilla o silla de ruedas, cuando la voz de una mujer al otro lado del teléfono le pregunto que le había sucedido mintió diciendo que la encontró en estado crítico por la carretera y la quería auxiliar de inmediato. A Lea le inyectaron suero, adrenalina por el asma, y le hicieron comer a penas se despertó, una enfermera cuando la vio en condiciones de levantarse de la cama llamó a un equipo y la llevaron a un cuarto de baño, donde por primera vez en casi dos meses recibió un baño digno, Lea sonrió cuando sintió la suavidad y percibió el olor de la camisa que le estaba colocando la enfermera, se trataba de una camisa de Damián, y la preferida de Lea. Al llegar de vuelta al cuarto, Damián estaba de pie frente


a la puerta, y enseguida tomo a Lea y le dijo a la enfermera que el se encargaba del resto. La palidez de Lea había desaparecido, su cabello húmedo olia a lilas de nuevo, y en vez de sonreir unas cuantas lagrimas silenciosas rodaron por sus mejillas cuando ya se econtraba acostada y Damián la seguía mirando como si nunca la hubiera dejado de querer, él se acerco aún más para limpiar sus lagrimas. Damián: No tienes porque llorar, ya pasó. Lea: ¿Por qué volviste? Damián: Antes de que Janet se volviera loca luego de descubrir que era una farsa lo de tu evento del psicoanálisis y no lograr contactarte ni saber si estabas con vida, ya había pensando en regresar, incluso había comprado los boletos… Lea: Yo no quise ocul… Damián: Dolió que lo hayas hecho, pero esto fue lo que te defendió todo éste tiempo… Damián saco de su bolsillo una carta, la carta que Lea había dejado en el hotel The Sun en Los Angeles debajo de la almohada de su suite, tras la inspección de la misma por el caso de la muerte ficticia de Lea el la tomó sin que el cuerpo policial lo descubriera, y todos los días que la leia sentía que Lea aun seguía con vida, fue aquella carta la que lo empujo a buscarla y no desistir, le brindo la corazonada, y también lo alentó a volver a Miami y amarla. Lea: ¡Deja de leer en voz alta!, se perfectamente lo que dice, yo la escribí, y se suponía que nunca llegaría a tus manos… Damián: Esta dirigida a mí, tenía que llegar a mí… -risas-


Lea: ¿Por qué me miras así? ¿De qué te ríes? Tonto –risasDamián: Es primera vez que te veo sonrojar desde hace un tiempo –risasLea: No te burles, no es gracioso… Damián: Es adorable. Lea: -risas- No puedo creer que estés aquí, te miro y creo que eres un holograma… Damián: ¿Si te beso dejaría de ser un holograma? Lea: ¿Estas preguntando si puedes besarme? Damián: Creo… que sí. Lea: Jamás vuelvas a hacerlo… Damián: ¿Por qué? –risasLea: Porque me encantan tus besos repentinos, radicales e inesperados. Después de un beso largo y suave, entro en el cuarto la enfermera que atendía a Lea, y ambos se apenaron del hecho de que los encontró terminando el beso, pero ella ignoro por completo a la pareja y se fue directo al paral del suero a cambiar la bolsa y asegurarse de que la mariposa que Lea tenía en su mano derecha estuviese suministrándole el liquido correctamente, aquella asiática no duró más de diez minutos en aquel cuarto. Damián: Siento mucho todo esto, Clark es un… Lea: El no iba a matarme, no tiene las agallas…


Damián: A la hermana de Janet la golpeaba hasta que se cansaba, por eso ella no dejaba de llorar todos los días… Lea: Janet nunca mencionó nada de golpes, solo el llanto infinito de su herma que no la dejaba dormir… ahora entiendo porque aborrece tanto a Clark. Damián: Tendrá que tomar tratamiento psiquiátrico porque… Lea: ¿Por qué no me habías contado que eres hermano de Amber y Clark? Damián: Mi padre ni siquiera sabe que sé perfectamente que tengo el puesto que tengo en su empresa porque soy su hijo, piensa que llegue allí por obra del espíritu santo, tampoco necesito que sepa que sé quién es. Lea: Es tu padre, tiene derecho a disfrutarte como hijo, no solo como colega. Damián: Cuando más lo necesite nunca estuvo, ahora simplemente no lo necesito, ya se todo lo que el debió haberme enseñado… Lea: Todos los días se aprende algo diferente, tienes que hablarle, y hacerle frente a todo esto… Damián: Por otro lado Amber ya me ha denunciado por el impacto de bala que recibió Clark, pero… Lea: Fui yo quien disparo el arma. Damián: No, Lea. Deja esto en mis manos. Lea: No quiero que te encierren por mi culpa… Damián: No murió. Esta a unos cuartos de aquí.


Lea: ¿Lo viste? Damián: Amber no me deja ni acercar a esa puerta. Lea: No quiero que sigan pensando que es por ti que él está así, tendremos que decirle la verdad a la policía… Damián: ¿Podrías por una vez en tu vida dejar de ser tan persistente? Déjame hacer esto a mi manera, confía en mí. Lea: Confió en ti, Damián. Amber al pasar los días tomo cartas en el asunto, ni siquiera se acercó al cuarto de Lea, y cuando se encontraba a Janet por los pasillos del hospital la ignoraba, estaba dolida por lo que le habían hecho a su hermano, Clark solo le había dicho que entro en aquel lugar y fue atacado, ella actuaba despotamente porque no sabía el contexto que había tenido todo aquello. Contacto a los mejores abogados y comenzó a hacer mil demandas a Damián, quien también contrato un abogado, pero nunca dijo que Lea había disparado el arma, siempre se mantuvo firme ante la versión de que él había sido el agresor porque estaba actuando en defensa propia. Lea logró salir de allí en menos de una semana, y para su sorpresa Damián la llevo a su casa y no a su departamento, había mudado todas sus cosas a una de las habitaciones, quería tenerla cerca y segura, no quería correr más riesgos, porque Amber estaba odiándoles infinitamente y Clark no estaba en sus cabales. Lea ya no pudo negarse y al entrar en aquel lugar se volvió a reencontrar con Rosalinda quien la recibió con un abrazo y una sonrisa cálida, a su lado se encontraba una pequeña niña de risos dorados, sujetando un oso de peluche que la miraba con los ojos como platos, Luna, la había reconocido inmediatamente


al ver que llevaba en su muñeca aquella pulsera de dijes que tanto le gustaba. Lea inmediatamente le sonrió pero miró a Damián con cierta incertidumbre luego; Notó que la sala estaba repleta de muñecas y juguetes y un ladrido chillón que sonó a lo lejano le hizo pensar que había un cachorro en algún lugar del patio trasero de la casa. Damián: Luna lleva un tiempo aquí, por eso te pedía tan seguido que te mudaras conmigo, ella ha estado aquí todo ese tiempo, pero hasta que no estuvieras lista para mudarte te esperaríamos aquí, ¿No es así Luna?... Luna asintió con la cabeza y sonrió para Lea. Rosalinda: ¡Vamos al patio a jugar con Rainbow, Lunita! Luna corrió hasta Lea y la abrazo a la altura de la cadera, luego de aquello salió corriendo hacia el patio con Rosalinda siguiendo su camino. Lea: ¿Pasó algo? Damián Damián: Sus padres fueron asaltados y al resistirse…, y como tú fuiste el último número que marco su madre te estuvieron buscando pero estabas… con Clark, así que dieron conmigo. Lea: ¿La has adoptado? Damián: Es nuestra ahora. Lea: Nunca pensé que serias capaz de hacer algo como esto… Damián: No dejaría que pasara de casa en casa y fuera propiedad del Gobierno… Lea: Hablo del hecho de dejar que todo este suelo lustrado y elegante este repleto de juguetes…


Damián: También hay dibujos pegados al refrigerador, un cachorro, y unas cuantas Barbies sobre mi cama… Lea: -risas- ¿Duermes con ella? Damián: tiene su propia habitación, pero aparentemente se parece mucho a ti… Lea: ¿A mí? Damián: Se duerme más rápido si le acarician el cabello... Lea: También le teme a la oscuridad, y le gustan las historias antes de dormir, por eso corre a tu habitación a la hora de dormir… Damián: Vas a tener que darme esos apuntes que hiciste sobre ella cuando la tenias en evaluación psicoanalítica –risasLea estaba encantada de compartir con Luna, quien le mostraba todos sus juguetes y le contaba lo divertido que era cuando Damián la llevaba a comprar más juguetes, se colocaba mascaras e imitaba al animal que representaba, usaba pelucas de payaso y actuaba como uno, y la dejaba elegir lo que quisiera. Incluso le contó sobre su cumpleaños, cuando Damián aprecio con un pastel rosa en una mano y en la otra un cachorro; Lea estaba feliz de la labor que Damián había hecho con aquella niña, sabía que la quería, y daría lo que fuera por verla feliz, al igual que ella, recordó que siempre que tenia sesiones con ella deseaba que su hija se pareciera a ella, amaba su espontaneidad y sonrisa, sus sueños y esa alegría característica, ahora era suya y haría todo lo posible porque la muerte de sus padres no le afectase en su crecimiento, daría todo junto a Damián para hacerla feliz.


Damián no dejaba salir a Lea de la casa, prefería que se refugiase hasta que el los litigios se resolvieran, llegaba algo tarde pero nunca tan tarde como para dejaba de leerle El principito a Luna antes de dormir, Lea le compró una lamparita de hada para su habitación y pronto había dejado de correr en puntillas y meterse entre ella y Damián en la madrugada. Damián: ¿Qué haces despierta? Lea: He venido a tomar un vaso de agua, no me voy a escapar de tu régimen, descuida, ¿Y tú qué haces despierto? –risaDamián: -risas- Fui a darle una vuelta a Luna, y baje por un vaso de agua, no puedo dormir… Lea: Eso lo he notado, no dejas de dar vueltas en la cama y jugar con mi cabello… Damián: Pensé que dormías… Lea: ¿Qué te tiene asi? ¿Pasa algo con los abogados, y Amber? Damián: Llevamos ya un mes en tribunales, y no quiero hacerte declarar, por eso todo se ha complicado… Lea: Damián, déjame hacerlo, yo puedo… Damián: No. Yo hablaré con mi padre y le contaré toda la verdad. Lea: ¿Sobre ti y lo que Clark me estuvo haciendo? Damián: Todo. Lea: No sabes cuánto me alegro, esto era lo que debías haber hecho hace mucho, Rosalinda también se alegrara por esta noticia. Damián: Rosalinda, no debió decirte absolutamente nada.


Lea: Ella pensaba que yo sabía todo aquello, no es su culpa que tú me hayas ocultado algo tan vital como eso… Damián: Ya hemos hablado del tema y la verdad es que no quiero hablar más de ello porque tengo un antojo justo ahora… Lea: ¿Helado de Bariloche? Damián: No, uno de tus besos, porque tienen mejor sabor.


Aunque la secretaria le prohibió pasar porque el señor Dawson se encontraba en la oficina hablando con su hija él la ignoró y entro en la oficina. Sr. Dawson: Déjelo, viene a hablar conmigo. Amber: ¿Cómo vas a dejarlo pasar asi nomas? ¡Este estúpido fue quien le disparó a mi hermano! Sr. Dawson: Toma asiento, Damián. Damián: Estoy bien de pie, gracias. Amber: ¡Deja de ser cortes con él, papa! Sr. Dawson: ¿A que se debe tu visita? Damián: No soporto tener como mediadores a los irritantes abogados, asi que he venido a contarle directamente a usted lo sucedido, la verdad. Sr. Dawson: ¿A caso lo que tratamos con los abogados ha sido mentira? Damián: No, pero hay cosas que las autoridades no saben. Sr. Dawson: Te escucho. Amber: ¡Son puras mentiras! Damián: Clark mantuvo cautiva a Lea en aquella casa por un largo tiempo, intento abusar de ella pero como se resistía la molía a golpes; Yo no estaba en el país cuando esto estaba sucediendo, Lea cayo en una trampa que el había hecho, le hizo creer que era yo por medio de notas y la guio hasta el lugar en el


que seria su jaula, conocía el lugar porque Clark había hablado de el, mientras hablaba sobre el temperamento agresivo que tenia su abuelo cuando aun vivía hacia el; Yo no fui quien disparó el arma, fue Lea, ella me hizo dejar el arma a un lado y yo simplemente use mis puños para defenderme, el arma se disparó cuando Clark estaba a punto de dejarme inconsciente, todo fue en defensa propia. Sr. Dawson: Estoy al tanto de eso, y le creo. Amber: ¿Qué dices, papa? Sr. Dawson: He mandado a investigar la casa a fondo, y todo coincide con lo que has planteado, mi hijo tiene cargos por agresión de los cuales he intentado deshacerme desde hace mucho. ¿Por qué no disparaste tú cuando tuviste la oportunidad? Damián: Lea, me recordó que Clark es mi sangre. Amber: ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¡Dejen de ignorarme ahora mismo! Damián: Lo sabía mucho antes de llegar a esta empresa, pero nunca quise decirte nada, porque pensé que ya nuestro tiempo había acabado. Sr. Dawson: ¿Qué te hizo decirlo justo ahora? Damián: Tengo en casa a la mujer más maravillosa de todas. Sr. Dawson: He quitado todos los cargos desde esta mañana, no tienen de que preocuparse. Clark será enviado en una semana a un hospital psiquiátrico.


Amber dejó la empresa, y se encerró en su auto a llorar descontroladamente, golpeaba el volante con fuerza, no podía creer que Clark le haya ocultado todas las atrocidades que le había hecho a Lea en aquel lugar, no podía asimilar que Damián era su hermano, pero no era difícil de creer, su padre y el tenían mucho parecido físico, aunque su padre tenía unos cuantos kilos más que Damián, comenzó a comprender por qué tanta consideración con él, y se arrepintió de haberse encaprichado por el años atrás. Encendió el motor del auto y decidió aislarse de todo por un tiempo, se sentía culpable por Lea, egoísta y mala persona por no haberla visitado en el hospital, por haber tratado mal a Janet y haber creído ciegamente en Clark. Janet y Rom visitaban a menudo a Lea quien siempre estaba con Luna atada a una pierna, en una de sus visitas Lea mencionó que quería visitar a Clark y disculparse por lo que le había hecho, la pareja no podía creer que aun y después de todo por lo que él le había hecho pasar ella sintiese compasión y arrepentimiento hacia él, sin embargo le prometieron ayudarla con su propósito a escondidas de Damián, y pronto la llevaron a visitarlo. Clark: Llevo casi un mes en este lugar y no es tan malo como pensé… Lea: Nunca es malo que te ayuden. Clark: Lamento tanto lo que te he hecho, no puedo creer que hayas venido a disculparte por este agujero en mi pierna, no se compara en nada con lo que te hice… Lea: Ya todo pasó, solo vine a desearte suerte en todo esto. Lea se sentía mucho mejor después de haber hablado con Clark, sabía que aquello lo ayudaría en su tratamiento, pues ella lo


había perdonado y eso tendría una gran influencia en el, y le agradeció a Janet y Rom que la hayan llevado hasta allá y se hayan hecho cargo de Luna por unas horas. Luna tenía una mariposa pintada en el rostro y sonreía de oreja a oreja mientras le contaba a Lea cuan asombroso había sido el zoológico al que la habían llevado. Lea había reiniciado sus sesiones como psicoanalista, había comprado un nuevo diván y utilizado la sala de la ahora su casa como lugar de trabajo. Se reintegró a la biblioteca cuando finalmente logró que Luna empezara sus clases en el Kinder Garden porque no se quería despegar de ella por nada del mundo, y ayudó felizmente a Janet con los preparativos de su boda con Rom, la cual se celebraría el día del cumpleaños de su mejor amiga, en una iglesia pequeña, ella llevaría un vestido de novia diseñado por ella misma, Luna seria quien llevaría los añillos para ellos, y un auto tan vintage como el escarabajo de Janet los recogería para llevarlos hasta el aeropuerto, de donde tomarían una avioneta con destino a la Isla Fiyi. Janet mordía contante mente el esmalte perla de sus uñas antes de salir al altar, tenía los ojos llenos de lagrimas y no dejaba de darle las gracias compulsivamente a Lea por estar con ella en todo momento; Amber quien había regresado desde quien sabe qué lugar aislado se las ingenio para verlas antes del gran momento, Lea y Janet le preguntaron qué hacia allí y donde había estado todo aquel tiempo y ella solo respondió No me perdería este día por nada del mundo, siento mucho mi comportamiento pasado, un abrazo en trío fue el resultado de aquello. Janet Jamás pensó que aquel día llegaría, no podía creer que en el reflejo del espejo haya visto un vestido de novia adornando su cuerpo, una tiara diminuta y en la mano derecha


un bouquet de rosas azules, su flor favorita, las cuales desprendían un olor excéntrico y la llenaban aun más de felicidad, el pensar que toda su familia estaría posando sus ojos en ella en unos minutos la llenaba de ansiedad, pero solo quería abrir aquellas puertas y salir corriendo hasta Rom y abrazarlo tan fuerte como él le abrazaba por las noches cuando tenía frio, cuando estaba preocupada por su amiga, cuando necesitaba apoyo. Rom sonrió cuando aquellas gigantes puertas de madera se abrieron y vio que Janet no había recogido sus bucles cobrizos, ese era el mejor regalo de bodas que le podría dar, él simplemente amaba su cabello rebelde en todo momento y nunca dejaba de recordárselo; Dos lágrimas se le escaparon cuando Janet estiró su brazo desde la mitad de aquella pasarela roja, deseando desesperadamente acortar el camino, y saborear la felicidad plena. Lea fue su dama de honor y llevo un vestido color lila, el cual combinaba con su aroma según Damián y la hacía ver un poco más alta. Janet y Rom aun y cuando estaban disfrutaban de su luna de miel en la Isla le enviaron textos de feliz cumpleaños a Lea quien celebró su cumpleaños número 24, casi un mes después de la boda de Janet. Lea había decidido pasar aquel día decorando y remodelando por completo el cuarto de Luna, llenaron las paredes con pinturas que le había comprado a Janet para apoyarla financieramente para costear su boda y demás gastos, bailarinas de ballet, ángeles, notas musicales, princesas, y arcoíris era lo que desbordaban aquellas obras de arte, pintaron las paredes blancas de un naranja crema, con la ayuda de Damián, los tres usando ropa desgastada tenían en su mano una brocha y pintaban al ritmo de la música que sonaba en el


reproductor que habían instalado en la habitación, Luna se quejaba de que la brocha que le habían dejado era demasiado grande para su pequeña mano y Damián como respuesta pinto un punto naranja en su nariz, la pequeña no tardó en responder con el mismo impulso y Lea pronto se incorporó a la batalla de pintura, los gritos hicieron que Rosalinda corriera a ver que sucedía pero al ver aquella imagen y darse cuenta que los ruidos no eran más que risas de felicidad sonrió instantáneamente. En la noche de ese mismo día Damián le vendó los ojos y con Luna sosteniendo su mano derecha la guiaron hasta la enorme sala, al destapar su vista un gran piano de cola blanco que hacia juego con toda aquella casa que parecía de porcelana tenía un gran lazo rojo encima, y dos tarjetas, evidentemente la carta en forma de corazón recortada con una motricidad en pleno desarrollo era la de Luna, al abrirla se encontró con una foto de ambas siendo abrazadas por Damián en un parque, el parque al que acostumbraba llevarla cuando su sesión había ido de maravilla, al lado de aquella fotografía en una letra cursiva adorable decía ‘’El mismo príncipe nos ha rescatado, ¡Somos princesas!’’ en una esquina dejaba leer un ‘’Te quiero, eres la mejor mamá de todas’’ que hizo a Lea estallar en un llanto combinado con sonrisas y risa, nunca había intentado que Luna la llamara mamá, no quería arrebatarle la memoria de su madre biológica, su propósito nunca había sido aquel, pero comprendió que Luna nunca reemplazaría a su madre fallecida, pero en ese momento ella era su único pilar, su mamá y si así la quería llamar desde ahora para ella sería un privilegio; Recordó las noches en las que hablaba sobre lo preocupada que estaba por Luna en ese sentido, pues ella sabía lo terrible que se sentía perder a tus padres, no quería que la pequeña rubia pasara por lo mismo.


Cuando poso su mirada en la tarjeta plateada que evidentemente era de Damián soltó una risita, porque aquel color le hizo recordar a las cajitas que solia recibir tiempo atrás, en aquella carta solo se leía una frase ‘’Si tu alegría es la música compártela, y alégranos la vida con un poco de tu ella. ’’ Aquel fue el mejor regalo que pudo haber recibido, enseguida tocó clásicos como For Elise y Moonlight de Beethoven y al notar lo entusiasmada que Luna estaba por tocar alguna de las teclas se propuso enseñarla por las tardes, un poco, cada día. Esa noche Damián hizo de su habitación un museo, en la cama colocó cada uno de los regalos que ella le había dado desde que se conocieron, incluso insignificantes envoltorios de un dulce, hojas con insultos o sarcasmos que se pasaron en clase, la primera foto de ambos, el llavero que le regaló en su cumpleaños número 16, la chaqueta que una vez le tomo prestada en clase de biología y nunca le devolvió porque tenía su olor impregnado, la carta que encontró debajo de la almohada del hotel The Sun, y mucho más. Lea: ¿Qué es todo esto? ¿Has guardado todo por tanto tiempo? Damián: Lo he hecho sin querer, aunque no me creas –risasLea: -risas- Ver todo esto es un paseo por todo lo que hemos pasado… Damián: Y hay más, solo que en mi mente –risasLea: ¿Cómo qué, por ejemplo? –risasDamián: Recuerdo perfectamente cuando fuimos al cine y te quedaste dormida, cuando despertaste estábamos solos en la sala y estabas totalmente sobre mí, tu…


Lea: -risas- Empecé a gritar y no sabía cómo ocultar la pena, ya se, la noche anterior no había dormido bien… Damián: Fue la primera vez que me usaste como almohada. Lea: Ahora lo eres permanentemente –risasCuando Janet regreso de viaje una semana después se reencontraron con Amber, y fueron a tomar un helado; Amber desde el momento en que conoció a Luna se enamoro perdidamente de su inocencia y dulzura, a veces la buscaba y llevaba a pasear a las mejores tiendas de juguetes de la cuidad o parques de diversiones, Damián admitía que el papel de tía le sentaba bien después de todo. Amber contacto a todos para que asistieran a un juego de beisbol en la cuidad, donde estaría jugando ahora su prometido, para que lo conocieran y salieran juntos aquella noche; Disfrutaron de los mejores puestos del estadio, y gritaron con emoción en cada carrera anotada por el equipo al que el novio de Amber pertenecía, al terminar pasaron a tras vestidores para por fin, estrecharle la mano a quien había vuelto locamente enamorada a Amber, quien antes del juego había admitido que el tiempo que había pasado fuera estaba en casa de aquel chico. Lea: ¿Amber es tu prometida? Eduardo: Si. Amber: ¿Y… ustedes se conocen? Lea: Es mi hermano menor, ¡Y no puedo creer que aun no te haya dado un anillo! Amber: ¿Qué? –risas-


Eduardo: ¡No tenía ni idea de que tu mejor amiga era mi histérica hermana! Janet: Seguimos esperando el anillo, primera base. Amber: La verdad es que… ya nos hemos casado. Lea: ¡¿Qué?! Eduardo: Y en vez de anillos hemos tatuado nuestras iniciales en la muñeca derecha, ¿Lo ven? Lea: Tendrán que casarse de nuevo, porque no les pensamos perdonar el no haber dejado que asistiéramos. Eduardo: Lo pensaremos. ¿Y quién es esta hermosura de niña? Damián: Su nombre es Luna, es un poco tímida al principio, cuando toma confianza es algo parecido a un Tasmania…


Lea: ¿Por qué nunca dijiste que habías ganado tantos trofeos? Damián: Nunca lo preguntaste… Lea: ¡Oh!, disculpa que nunca haya hablado sobre la natación, el polo o el tenis –risas-, ¿Sigues practicando alguno? Damián: -risas- Sigo nadando de vez en cuando… Lea: ¿Y te gusta enseñar a nadar? Damián: ¿No sabes? –risasLea: No hablaba de mi –risasDamián: ¿Te refieres a Luna? Lea: Me refiero a Luna y a otros dos niños… Damián: ¿Estas..? Lea: ¿Embarazada? Si. Damián: ¿Dos? Lea: He pensado en varios nombres… Damián: ¿Nombres? Lea: ¿Te gustan las monosílabas, no? –risasDamián: ¡Lea, esto es lo mejor que me ha sucedido en la vida! Lea: -risas- Pensé que nunca saldrías del trance. Aquella noticia fluyo rápido entre la gente, pronto la casa se lleno de invitados con bolsas de regalo, incluso Clark llevo unos cuantos regalos, y las manos de Lea se llenaron con ropa del tamaño de la palma de su mano; Habilitaron un cuarto para el nuevo integrante de la familia, y en menos de 4 meses estaba


listo, al quinto mes de embarazo Lea quedo atónita con la noticia de que serán gemelas, y Damián se mostró algo intimidado al reconocer que sería el único hombre en aquella casa, pero amaba a aquellas niñas desde mucho antes de empezar a crecer dentro de Lea. Isabella y Estella, junto con Luna llenaban la casa de risas y gritos todos los días, Rosalinda luchaba con ellas para hacer que cumplieran con su hora de baño, y no volvieran a salir al patio a jugar con Rainbow luego de ello; Lea las correteaba por toda la sala para atraparlas y hacerles cosquillas hasta que prometiesen que se quitarían sus disfraces de princesas y se irían a la cama; Damián la mayoría de las mañanas al mirarse al espejo tenía un lindo maquillaje de payaso, aunque se asustaba ante su reflejo y enojaba, las risas lo consumían cuando veía a las niñas asomarse por la puerta del baño y sonreírle como el gato rizón. Acostumbraban a ir a la playa casi todos los fines de semana, Lea no dejaba que las niñas se adentraran en el mar, solo que construyeran lo que quisieran en la orilla mientras ella tomaba el sol y las observaba, un día Damián tocó su hombro y le entregó una cajita plateada. Lea: ¿Qué es? Damián: ¿Le falta un dije a tu pulsera, no? Lea: Es… un… una especie de… ¿Anillo? Damián: Lo es. Lea: ¿Por qué dice Mi Utopia? Damián: Porque eres mi propio mundo, Lea. Lea: Damian, yo…


Damián: Sé que siempre has dicho que no crees en el matrimonio, y que no quieres… Lea: Si. Damián: ¿Si? Lea: Si. Damián: ¿Si, qué? Lea: ¡Casémonos!

Fin.



Utopia