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Gonzalo Vivas Díaz

URIBANTE

1937


Gonzalo Vivas Díaz

URIBANTE Presentación y Notas de José de la Cruz García Mora, Cronista de la Ciudad de Pregonero

1937


Impresión Digital por métodos informáticos. Octubre 2011


PRESENTACIÓN

En cinco mil palabras exactas, el joven estudiante Gonzalo Vivas Díaz logró trazar la radiografía del antiguo Distrito Uribante con impresionante precisión y certera objetividad. Es el retrato fidedigno de la patria chica, el terruño uribantino, en lo histórico, geográfico, económico, social, cultural y humanístico. Esta densa capacidad de síntesis fue producto del conocimiento profundo y la pasión filial hacia la cuna nativa. La tesis fue escrita en 1937, como requisito de tipo académico para optar al título de bachiller en el Liceo Andrés Bello en la Ciudad de Caracas. No le tembló el pulso al joven estudiante para acometer el estudio de una vasta región montañosa, inaccesible y lejana, desconocida e ignorada, cuyas potencialidades hasta entonces habían permanecida ocultas frente a los ojos de los analistas e investigadores. Venezuela apenas salía de la larga y oscura tiranía gomecista. Aún prevalecían las condiciones de atraso, aislamiento y estancamiento que marcaron la economía rural de principios del siglo XX. Tal cuadro de descomposición social se reproducía con pasmosa similitud en las provincias interioranas, preteridas en el olvido y el ostracismo, entre ellas la comarca uribantina.

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Aquel muchacho de origen campesino llegó de manera tardía a los procesos escolarizados de enseñanza y aprendizaje. Casi toda la niñez y la juventud las entregó a las rudas faenas del campo en la aldea Rubio. Allí había nacido en 1911, en el seno de una familia típica de la época, cuyos padres eran propietarios de algunos potreros y conucos de mediana dimensión. Diariamente, el joven trabajaba en las labores de pastoreo y labranza, ayudando al sostenimiento de la economía familiar con esfuerzo y dedicación. En aquel cuadro social y político no había esperanzas para la juventud. La economía del café se había hundido de manera irremediable en los cenagosos pantanos del estancamiento y el olvido. Los precios del grano estaban por el piso. La eclosión de la economía rural no tenía vuelta atrás. La capacidad agraria de los Andes, reducida a la mínima expresión por la emigración y el boom petrolero, constituía un freno estructural para el duro trabajo campesino. Quienes permanecían en los campos, a pesar de los esfuerzos, estaban destinados a la pobreza. Pero llegó el momento de la luz. Dicen que el joven clavó el barretón sobre la áspera tierra, levantó el sudoroso rostro hacia la azulada claridad del cielo, cerró los ojos para visualizar el futuro y tomó una decisión irreversible: marcharse a Pregonero. En mente llevaba la firme intención de estudiar y por ello formalizó el ingreso en la Escuela Federal para Varones Sánchez Carrero. El Plantel tenía muy poco tiempo funcionando en la comunidad. Pero allí el muchacho encontró el destino de su vida y siguió tras él con entusiasmo.

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El ímpetu y vigor de la juventud lo impulsó a continuar el proceso de formación. Luego fue a estudiar al Liceo Simón Bolívar en la Ciudad de San Cristóbal. Así mismo, en Caracas y Bogotá se consolida la formación profesional, en una carrera meteórica, basada en el estudio y el trabajo, hasta convertirse en un prominente hombre de la República de Venezuela. El joven tenía el espíritu, la sagacidad y la voluntad para asumir el estudio con criterio científico y rigor metodológico. En el Grupo Sánchez Carrero fue Director del Periódico “Uribante”, publicado en 1930 para conmemorar el centenario de la muerte del Libertador. Para recibirse como bachiller redactó la tesis monográfica sobre el antiguo Distrito Uribante. A la muerte del Dr. Gonzalo Vivas Díaz, por decisión de los familiares, el suscrito Cronista de Pregonero pasó a convertirse en depositario de algunos papeles y escritos de aquel destacado y eminente uribantino. Entre ellos se encuentra la copia fotostática de la tesis presentada en la mencionada institución caraqueña al culminar los estudios de secundaria. Es una pieza literaria útil para quienes se interesan en la investigación geohistórica de las comunidades. La misma no está referenciada bibliográficamente. Pero es un documento de gran valía para el análisis comparativo del pasado histórico de Uribante. La dinámica socioeconómica de la región marcha al ritmo de los acontecimientos. Esta fuente documental hunde las raíces en la realidad sociohistórica de una época. Allí están registrados con sapiencia y maestría los aspectos medulares de esa realidad.

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De hecho, esta producción literaria es contemporánea con los escritos de doña Isabel Torres de Suárez. Ella fue una destacada educadora, cuya monografía sobre Uribante fue publicada inicialmente en 1945, aunque se escribió aproximadamente en el mismo año que la tesis de Gonzalo Vivas Díaz. En uno y otro documento hay elementos valiosos para la comparación historiográfica con la actualidad. Los trabajos literarios de Isabel Torres se reeditaron en 1972, en una edición homenaje. Pero los del Dr. Gonzalo Vivas Díaz no tuvieron mayor divulgación. Al revisar los contenidos se descubre el talento literario, la pasión terrígena, la visión de futuro, el acento crítico, el espíritu revolucionario, la capacidad de síntesis y sobre todo, el rigor científico y metodológico. La tesis es la exacta radiografía del Distrito Uribante en 1937, cuando aún el progreso se resistía a entrar en los amplios solares del terruño uribantino. Pero el joven estudiante tiene claridad de criterios para insinuar ideas, identificar los factores del atraso y proponer alternativas para torcer el camino hacia mejores dimensiones en el devenir colectivo del pueblo. La tesis merece estar al alcance de las nuevas generaciones. Por ello se ha transcrito literalmente y ahora se ofrece a la juventud actual, para que allí puedan abrevar las nuevas generaciones, cuando intenten encontrar las llaves históricas que expliquen el camino a seguir en el porvenir. La historia es la conexión del pasado, el presente y el futuro… José de la Cruz García Mora Cronista de Pregonero

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URIBANTE Gonzalo Vivas Díaz

Al norte de la América del Sur, sobre la costa atlántica, entre Trinidad inglesa y las Guayanas, derrama el Orinoco sus aguas que vienen de la patria adentro. A la contra corriente del gran río, a medida que se asciende por el caudal navegable, aparece poco a poco la llanura, pecho y corazón de Venezuela. Dentro del tronco del río que clava sus raíces en el delta, caen numerosos afluentes. Todos vienen de muy lejos. Por la ribera izquierda los que arrastran el rumor virgen y salvaje de las selvas guayanesas. Por el lado derecho, los que traen la esperanza arrancada de la desolación de las llanuras y la potencia absorbida en los altos de las montañas. Esta es la ramazón fluvial del mayor árbol hidrográfico venezolano. Marchando hacia el oeste, en busca de los Andes, bajo cielo llanero, se arriba al Apure que huye casi en camino recto de los flancos de la serranía occidental. Cuando ya se va a ganar las orillas de la sabana en la proximidad de las primeras alturas andinas, cerca de Guasdualito, el Apure pierde su nombre. Aquí desembocan las aguas del Sarare y del 9


Uribante.1 Este último río es el final del gajo que servirá de escalera para trepar a la copa, a la región verde y feraz cargada de frutos que mezcla la tentación de la madurez con los halagos de la flor. Hemos buscado el rumbo de la vía Orinoco Apure Uribante, navegable desde el océano hasta puerto Teteo, para penetrar en la esquina oriental del Táchira: es el rincón que toma el nombre de Distrito Uribante.2 Esta voz es de la lengua indígena. En las crónicas coloniales, los misioneros al hablar de los curatos existentes por estos lados, citan al Apure en su parte alta con la palabra Urú. Más Uribante no es sólo el recuerdo de una tribu brava. Es el río primero del Táchira tanto por la conexión con los otros dos ríos primarios de Venezuela, como por sus reservas latentes de fuerza hidráulica, por el clima, tierras de cultivo, selvas y extensión que atraviesa.3

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El Apure se forma a partir de la unión de los ríos Sarare y Uribante. Como Gonzalo Vivas realiza la descripción hidrográfica en sentido inverso a la corriente del río, por eso anota “el Apure pierde su nombre”, cuando en realidad gana el mismo por la confluencia de ambas arterias hídricas. En la actualidad, esta porción suroriental del espacio tachirense corresponde a las jurisdicciones de los Municipios Libertador y Fernández Feo, cuyas capitales son las poblaciones de Abejales y El Piñal. Ambos territorios pertenecieron al antiguo Distrito Uribante hasta 1972, cuando se creó el primero de los nombrados por parte de la Asamblea Legislativa del Estado Táchira, bajo la Presidencia de Carmen de Valera, nativa de la población de Pregonero. Para 1937, el joven Gonzalo Vivas Díaz ya visualiza el potencial hidráulico del río para la generación de energía eléctrica. Para la época aún no se habían diseñado los planes preliminares de la Represa Uribante Caparo.

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En la geografía mundial son los ríos los factores decisivos y fuertes en la unificación. Al lado allá del mar lo dicen el Nilo, el Ganges, el río Amarillo, cunas de civilizaciones y en nuestro continente, el Mississippi, el río de La Plata, el Magdalena, y como entrañas fecundas, las cuencas del Orinoco y del Amazonas. Son las rutas que llevan y traen hombres y cosas en medio del encanto y las riquezas.4 *** Iniciado este tema toca advertir que en él no hay erudición ni arte. Es sólo una invitación dirigida a la juventud luchadora para que en la recia labor de perfilar la obra autóctona, la acción juvenil se extienda, como la onda del pozo, a todos los contornos de la provincia y despierte las energías ocultas y anime la vitalidad de los campos. La agricultura, los pastos, los minerales, las maderas, los músculos del trabajador, la gota de la lluvia, el rayo del sol, todo lo que en nuestro país es impulso, sólo espera el pensamiento directivo para erguirse en el edificio perdurable de una nacionalidad efectiva. Por toda la América hay la materia prima para organizar la defensa económica y política de nuestra raza, único medio de sostener desplegada la bandera de la libertad. ***

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Llama la atención la capacidad visionaria de Gonzalo Vivas Díaz, al analizar el potencial geoestratégico de los ríos para el desarrollo de los pueblos.

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NOCIÓN GEOGRÁFICA Todo el Distrito Uribante abarca 2.775 kilómetros cuadrados. Esta es la cuarta parte del Estado Táchira. La superficie tachirense alcanza a 11.100. La extensión del Distrito Federal —Caracas— es de 1.930 kilómetros cuadrados y la del Estado Nueva Esparta, de 1.150. Si llevamos la comparación hasta Europa, el Gran Ducado de Luxemburgo sólo tiene 2.600, con lo que se demuestra que el Distrito Uribante sobrepasa en mucho territorio a aquellas entidades.5 Visto en conjunto el Distrito, a vuelo de avión, presenta un aspecto variadísimo. Montañas rocosas al norte y llanura al sur.6 Bosques tupidos en las zonas del centro y mediodía, ondulados por la alternabilidad de las elevaciones y los valles. 7 Por entre éstos se arrastran los ríos y las quebradas. De los macizos de sílice brota la fuente cristalina. En el descenso de las cumbres las aguas se precipitan en cascadas y saltos con rumoroso repique sobre las piedras y 5

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En la actualidad, producto del desmembramiento territorial para la creación del Distrito Libertador en 1972, el Municipio Uribante apenas tiene 1.602 Km2, correspondiente al 15 % del territorio tachirense. Para 1937, en efecto, constituía un tercio (33 %) del territorio regional. Con todo, las comparaciones de carácter geográfico son muy útiles. El Municipio Uribante ahora no tiene llano, por la misma circunstancia explica a raíz del desmembramiento territorial sufrido en 1972, cuando la entidad perdió más de la mitad del territorio original. Los procesos de deforestación y avance de las fronteras agrícolas también han hecho cambiar estas circunstancias ecológicas. En los alrededores de La Fundación ahora prevalecen los pastizales y los sembradíos de café.

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roca. Corren por entre el panorama siempre verde. Ya en la salida hacia los llanos, cesa la corriente brusca. Ahora, bajo el calor del trópico, el caudal marcha tranquilo. Las temperaturas desiguales (el termómetro marca 10 y 2 sobre cero en las alturas y 30 y 32 grados en San Antonio de Caparo) explica la existencia de animales y plantas de diversos climas. Por esta causa climática unida a la dificultad de penetrar allí el explorador, reina una fauna y flora vírgenes, de salvajez primitiva, bajo el amparo de un cielo claro.8 La orografía del Distrito pertenece a la Cordillera Andina que penetra en el Táchira por el páramo de Tamá. La hoya hidrográfica se resume toda en la del Orinoco. Va a hasta él por el cauce del Uribante, completado con el del Apure. El relieve se podría agrupar aquí en cuatro aspectos: 1.-

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Al norte los pequeños ramales que parten del eje paramero del Rosal, Batallón y Viriguaca. La ciudad de Pregonero se extiende en un valle que forman estos ramales. La hoya del Uribante que se alarga en el valle surcado por este río con más de 89 kilómetros de longitud, desde el Tembladal en el Batallón, donde nace, hasta el empalme con el Apure. Para 1937, los territorios ubicados al sur de La Fundación se caracterizaban por el predominio de la selva. Sólo habían rústicos caminos para penetras hacia el llano, en medio de peligros indescriptibles y la presencia de caudalosos ríos. La riqueza faunística y florística era considerable. Era usual la práctica de la caza furtiva entre los escasos labriego ubicados más hacia el norte.

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La Cordillera o Ramal del Uribante, columna vertebral del Distrito, se origina en Mérida, entra por Pico de Horma, altísimo cerro que domina hasta la llanura, sigue luego por el oriente del Uribante para terminar en el punto en que el extremo del ramal empuja el curso del río, lo que obliga a dar esa curva que se observa en Santo Domingo. El pueblecito de la Fundación esta sobre un risco de esta Cordillera. San Antonio de Caparo, tierra llana, cálida y palúdica, orilla y principio de las pampas venezolanas. Aquí la altura ha descendido a menos de 200 metros. El declive de la serranía y de las rampas han desembocado en el mar de horizontes llaneros. Atrás quedan las cuestas. Las pendientes y las cumbres.9

En el límite con el Distrito Jáuregui se empina el picacho mayor que también lo es del Táchira. Es el Púlpito a 3.912 metros. Esta palabra no responde en metáfora. Porque a la pirámide de granito no pueden subir las palabras. El viento frío las acuchilla. Al lado quedan el Rosal, Malpaso con 3.850 metros y el Batallón, 3.507. En esta testa del páramo, el ventarrón ruge siempre. Es corta la melena: líquenes, gramíneas y las varias especies del género Espeletia denominado frailejón que brinda pelusa suave como abrigo 9

Excepto lo dicho en este numeral 4, la descripción geográfica se ajusta la realidad actual. En la parte del llano, correspondiente a los Municipios Libertador (Abejales) y Fernández Feo (El Piñal), se han logrado erradicar las enfermedades propias de la época y ahora son emporios de riqueza y producción agropecuaria.

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contra el hielo. Ahora vienen los ríos. De torrente escandaloso como todos los de los Andes. Crecen bruscamente cuando las lluvias arrecian. Entonces rompen el cauce, derriban árboles y arrastran terraplenes. Pretenden así nivelar la montaña con el llano. El río Uribante es el padre de todos. Sobre él afluyen Pedernales, Tenegá, Riecito, Arrabalosa, Río Negro, Potosí o Puya, Chururú, Doradas, Piscurí, Navay, Tucupido y Caparo en los límites con Barinas, de curso navegable. Por las cumbres están dispersas pardas lagunas y pozos azules. La mayoría perennes. Con temblor de pupilas atisban los altos vericuetos. Entre todas las lagunas sobresale la que está a las faldas del Batallón, sobre una meseta siliceoarcillosa, que llaman Laguna de Garcías. Ahí está la aldea del mismo nombre. Panorama sugestivo: casas campesinas en medio del gamelote verde. No lejos la cosecha dorada del trigo, el maíz y las arvejas. Bajo la tierra oscura se esconde la pulpa de los sanes, los apios y las papas.10 Estos son los lugares ignorados que el turismo escogerá en la futura Venezuela. Los Andes son bellos de Alaska a Cabo de Hornos. Por entre las crestas y las gargantas de la Cordillera, la belleza de los paisajes enarbola un saludo de alegría para toda la América.

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Vale la pena poner de relieve los cambios producidos en la orientación socioproductiva de Laguna de García y los páramos de Saisayal. A comienzos del siglo XX, el trigo era el principal rubro de producción. Las tierras casi no ofrecían posibilidades para el desarrollo rural. La papa negra era otro rubro para el autoconsumo. Hoy muestra la riqueza productiva en hortalizas y frutales.

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Uribante en lo político y eclesiástico surgió bajo el dominio de La Grita, uno de los centros más importantes en los días de la conquista, sitio intermedio entre Pamplona y Mérida. Por un título del rey de España, Felipe II, el Cabildo de la ciudad de La Grita adquirió las tierras que se extendían desde la Laguna de Maracaibo y el río Zulia hasta la desembocadura del Aliles en el Caparo, por la cantidad de 500 patacones. Uribante quedó englobado en esta concesión. Era el año 1657.11 Para 1790 ya estaba fundada la ciudad de Pregonero. Fue su fundador el español Don Francisco de Borja y Mora, gran servidor del Rey. En las notas agregadas a la “Historia de la Provincia del Nuevo Reino de Granada” de Fray Alonso de Zamora, “se advierte que en dicha jurisdicción de La Grita se dice haber otro curato, pueblo de la clerecía, llamado Pregonero”. El antiguo municipio gritense al fin llegó a la categoría de Distrito. Hoy comprende tres municipios: Pregonero al norte, Cárdenas al centro y San Antonio de Caparo al Sur. En el orden respectivo existen sólo tres pueblecitos en las cabeceras municipales: Pregonero, La Fundación y San Antonio de Caparo.12

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Gonzalo Vivas Díaz se refiere a la composición de tierras hecha por el Visitador Diego de Baños y Sotomayor en 1657. Más de cien años después, el Cabildo de La Grita habría de hacer otra composición para legalizar los “huecos baldíos”, porque aquellos papeles se habían extraviado. Es en este nuevo proceso cuando aparece el nombre de Francisco de Borja y Mora, el fundador de Pregonero. La división administrativa actual no contempla a San Antonio de Caparo. Las parroquias Potosí y Juan Pablo Peñaloza se crearon a partir de segregación de la jurisdicción de Pregonero.

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Pregonero, capital distrital, a 1.262 metros con temperatura media de 22 grados. Demora tranquila sobre una meseta en forma de reja, delimitada al este por la quebrada Colorada y al oeste, por el río Uribante. Hay tres callecitas: San Antonio, Calle Real y Uribante o de la Barranca.13 Como asomándose por sobre el hombro de los cerros que circundan, se empinan las cúpulas de dos templos. Cada uno tiene su torre, el del centro, colonial; y el del Calvario, moderna. Frente a cada fachada están las placitas sin mármoles ni bronces. Dentro del colmenar de aquel pueblecito palpitan más de 3.000 personas. Lo arrulla el rumor del río y de la quebrada. No sabe de los cafés, de las sirenas ni de los automóviles. Dulcemente oye la campana parroquial que unas veces los invita a rezar y otras les grita la hora. Como todos los pueblos de las montañas en que el feudalismo alza bandera, éste no ha sabido de sacudidas espirituales violentas. No han penetrado las corrientes del ímpetu, sólo se filtran temores y presentimientos. La Fundación, capital del Distrito Cárdenas, remedo de ciudad. Muy cerca están las selvas vírgenes. El clima es más templado. El pequeño comercio deriva hacia San Cristóbal. Este soslayo económico debilita a Pregonero.

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La Avenida José Ramón Torres se construiría 20 años después de Gonzalo Vivas Díaz redactada esta monografía, en 1957, durante la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, con el nombre de Avenida Perimetral de Pregonero, y comprendía desde el sector La Quinta hasta la actual bomba de Gasolina en Gallardín (actual Parque Coromoto). Sólo existía el Barrio Potreritos al otro lado de la quebrada La Colorada.

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San Antonio de Caparo, cabecera del municipio del mismo nombre, muestra solo unas casas, la mayoría ranchos. Puerto a orillas del Caparo, en otro tiempo era floreciente. En 1770 vivían allí 300 indios. Hoy no tiene rentas ni autoridades. Abandono. Está entre las líneas de la carretera de los llanos y del Uribante. Canalizado este río subirán hasta allí más rápida y fácilmente, el bongo y la canoa. Lo rodea la sabana para la riqueza ganadera, y la fertilidad del suelo con su clima ardiente para que cuajen la espiga del arroz y la almendra del cacao.14 Nos falta ahora la división política en aldeas y caseríos. Todo el Distrito se divide en 43 aldeas. Difundidas en todas ellas habitan unas 18.000 almas. El censo de 1881 registra 5.000 nomás. En 60 años un aumento de 13.000. Las aldeas del municipio Pregonero son: Las Lomas, El Alto, El Socorro, El Páramo, Montaña Alta, Montaña Baja, Los Rastrojos, Las Aguadas, El Zaizayal, Laguna de Garcías, San José, El Rincón, Palmarito, Paramito, Helechales, San Pedro, Carramplón, Los Mesones, Tenegá, Peñas Blancas, Rubio,15 Las Abejas, Santa Rosa, La Tendida, 14

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Para 1937, la parte suroriental del Táchira está cayendo en el abandono y aislamiento. La apertura de la carretera de los llanos impulso la aparición de Abejales en 1935, fundada por un uribantino, don Emeterio Ochoa. Pero también supuso la desaparición de San Antonio de Caparo, cuyos habitantes emigraron hacia el primer pueblo. La aldea Las Lomas de San Ignacio corresponde a la actual Santa Lucía. No se sabe cuando le cambió el nombre. Obsérvese la denominaciones de El Páramo (de Pérez) y Laguna de Garcías (plural). Carramplón es el nombre legal de San Miguel. Para la fecha San Francisco (Matapalos) pertenece a la Aldea San Pedro.

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Angelito, Mesa Negra, San Rafael, El Potosí, El Morro, Mesa de Pérez.16 Las del municipio Cárdenas son: Fundación Alta, Los Rastrojos, La Tala, Cuba Libre, El Viso, Santa Rita, Alto Viento, Barranquilla, Doradas.17 El municipio de Caparo tiene apenas San Antonio y La Tala. Todas estas aldeas con sus caseríos encierran el cuadro venezolano: chozas de paredes sucias, pisos escarbados, humedad y charcos. A veces blanquean algunas bajo las ramas de los naranjos, de los guamos o de las musáceas. Otras se perfilan sobre el dorso de las colinas. De todas ellas se riegan los caminitos y las veredas. Mas por la despoblación, las huellas se borran y sobre el moho de humus muy pronto crece la yerba. Son caminos que se consumen de tristeza. Ellos no pueden asomarse hasta las capitales ni hasta los muelles de los puertos. El corazón generoso de la humilde aldea deja de latir porque no recibe la caricia salvadora del médico, la excursión del agrónomo ni la sonrisa del maestro.

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Para la fecha no aparece San Joaquín de Navay, perteneciente al Distrito Uribante. Tampoco San Buenaventura (San Buena), perteneciente a Angelitos, ni El Cedral. Mesa Negra es el nombre legal de Santa Marta. Potosí apenas es una aldea. No se conoce si La Tendida corresponde a los actuales Tendidos. Tampoco aparece Potrero General y otras aldeas de los actuales Municipios Libertador y Uribante. Santa Rita, Alto Viento, Barranquilla y Doradas ya no pertenecen a la Geografía de Uribante. Pero nótese que no aparecen nombres como El Reverendo, Las Guaduas, El Paradero o La Urbina (Uribante) o El Topacio, Chururú, Santo Domingo, entre otras del actual Municipio Fernández Feo (El Piñal). Estos horizontes eran muy remotos e inaccesibles y a veces ni las mismas autoridades tenían nociones ciertas sobre la precisión geográfica del territorio uribantino.

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NOCIÓN ECONÓMICA Los pueblos para avanzar se ven obligados al intercambio de sus productos. Por eso las vías de comunicación son un medio indispensable para impulsar el progreso. En Venezuela las líneas fluviales, las carreteras y las costas, mal servidas y peor utilizadas unas y otras, no bastan para poner en actividad la riqueza nacional. Los ferrocarriles no atraviesan grandes extensiones. El aislamiento es la mayor dificultad con que tropieza la vida de provincia. En el caso del Distrito Uribante es muy notoria la ausencia de toda vía amplia de comunicación. No hay sino los caminos de recuas. El más largo parte de La Grita y se baja a lo largo del Distrito para abrirse en las cabeceras del llano hasta todos los horizontes. De Pregonero a Tovar se extiende otro camino de mulas con distancia de 59 kilómetros.18 Estos son los medios de intercambio, por donde se importa las mercancías, medicinas, bodega, herramientas y demás artículos, de Maracaibo, San Cristóbal y Caracas y se 18

La carretera Pregonero El Delgadito, con la cual hubo comunicación con la Carretera Transandina, se construyó en 1943, durante el gobierno de Isaías Medina Angarita. Se inauguró el 5 de julio de ese año, conjuntamente con la Plaza Miranda. Para 1937 apenas era un sueño, acariciado por unos pocos visionarios que tenían posibilidades de salir a lomo de Mula hacia Tovar o La Grita. El camino de La Grita al llano era la vía más importante y debía atravesar los fortísimos páramos de la Serranía El Batallón. Dicen que había un paso muy peligroso y difícil, llamado El Infiernito. El aislamiento geográfico y la incomunicación ha sido uno de los eternos males del Municipio Uribante. El Táchira apenas está entrando a la integración funcional con las demás provincias de Venezuela.

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exporta café, sacos de fique y el ganado que traído de Barinas y Apure sale por estos caminos a Mérida y Táchira. El resto de caminos son los vecinales que sirven a los campesinos para hacer sus transacciones con los pueblanos. Actualmente se construye un ramal carretero desde la trasandina, en La Grita para Pregonero. Esta carretera llegará ser ampliamente útil al distrito y a la nación, cuando se prolongue dicho ramal hasta rematar sobre la carretera del llano. Así se acorta la distancia entre Maracaibo y el llano. La proximidad sería por Seboruco. Además, los terrenos al sur de Uribante aumentarán de valor porque habrá por donde despachar las maderas y frutos agrícolas a precios que beneficien al productor. Como el clima es variado y sano, la carretera y más tarde los ferrocarriles, serán una invitación para los inmigrantes de razas europeas. 19 El impulso de las fuerzas naturales, representadas sobre todo por las caídas de agua, en lugares cerca de las zonas trigueras y tierras laborables, la facilidad de aprovechar toda esa energía para la turbina y los “ingenios”, como los de azúcar, aserraderos y molinos, prometen con largueza el premio a quienes dispongan con acierto científico de tales elementos. 20

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En efecto, algunos inmigrantes italianos se asentaron por esos años en el norte de Apure y el sur del Táchira, formando poblaciones como El Piñal y muchas fincas de producción agropecuaria. Gonzalo Vivas Díaz visualiza el aprovechamiento hidráulico de los ríos para favorecer el desarrollo agropecuario en “ingenios” industriales, pero también para la instalación de “turbinas” para el aprovechamiento hidroeléctrico.

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El suelo y subsuelo de Uribante posee gran valor natural. Los terrenos son arcillosos, negruzcos, amarillentos y rojizos, a veces blanco caolín. La sílice en grandes rocas y en arena abarcan los puntos secos. Se halla mezclada también con las arcillas, la piedra caliza y el humus. Estos pedazos de terrenos son para los conuqueros la fuente incansable, la única después de su músculo y de su intención, que le produce el sustento. La piedra de cal abunda mucho. La queman en hornos rudimentarios para extraer el oxido que después de apagado, se emplea en construcciones y aseo de las casas.21 Por todas partes se descubren rocas sedimentarias y capas de aluviones con los pigmentos de los ocres, de las limonitas y las conchas de caracol. En Venezuela los minerales todavía están ocultos. Allí también lo están. Es probable la existencia de hierro, azufre y carbón. Por Santo Domingo y Navay han ido los americanos a sondear el petróleo. Es muy lógica la abundancia de aceite mineral en esa región. Las tiranías han entregado el subsuelo venezolanos a los trusts extranjeros. Hoy las consecuencias hieren las entrañas de la patria. Hasta con la punta subsionadora del taladro. Ojalá no hallen los americanos el petróleo de Uribante.22 21

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Según algunos ancianos, hace varias décadas hubo minas de cal en las Aldeas El Alto y Paramito, en las cuales trabajaron muchos de ellos. Hoy día no se aprovechan estos recursos. Destaca la visión nacionalista de Gonzalo Vivas Díaz, consciente de la relación desigual en el aprovechamiento de los recursos naturales por parte de las compañías extranjeras, como ya lo estaban haciendo en 1937 con el petróleo. Por eso tales conceptos.

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Se habla mucho de una mina de sal, de cloruro de sodio. Anda la leyenda de que los indígenas la extraían de las regiones de Navay. El Dr. Emilio Constantino Guerrero en su libro sobre el Táchira, dice: “en Pregonero existe la tradición de que los Padres Franciscanos descubrieron una mina de ORO en las montañas de Uribante, cuyos planos enviaron a España: tal vez se encuentren en el gran archivo de Simancas; o en los de Madrid, Sevilla y Alcalá, adonde fue transportado parte de aquel archivo”. También la reserva vegetal allí es considerable. Es una rica despensa venezolana. Los páramos, lomas y sabanas tienen herbáceas, propias para el pastoreo, de clima frío y templado. Son éstas las fajas biológicas de las alturas. Los matorrales andinos reservas secas o xerófilas, se confunden con las selvas veraneras. Ahora las selvas importantes, imponentes como las de Brasil y Guayanas, son los bosques de las selvas pluviales. En las áreas de San Buena, Navay, Doradas, Fundación, Río Azul (vía a Queniquea), Isla Grande a Pico de Horma, El Cedral, Santa Rosa, Peñas Blancas, Carramplón, El Alto y otros lugares, hay árboles gigantes de 10 a 20 metros en general, pero la longitud es mucho mayor en los sitios hoyados y defendidos de los vientos fuertes, que son muy raros.23 Los troncos enormes llevan en sus gajos la maraña de bejucos, epífitas y parasitas que forman una red obscura e indomable. Bajo la sombra 23

En estas mismas áreas, ahora es notable la intervención antrópica. Solo quedan algunos relictos boscosos hacia Pico de Horma, en la Parroquia Potosís, así como manchones aislados en algunas de las aldeas mencionadas. Pero los potreros han sustituido los antiguos bosques.

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de estos bosques reina un silencio de siglos. El descuajar bosques sin técnica es mala costumbre nuestra. Gracias a que esta tierra no quiere verse desnuda y se reviste de verde con el brío del trópico, no ha triunfado la desolación del erial. En Uribante como en otras partes del país, el hacha y el fuego caen con voraz desespero sobre el vigor de la selva. Impulsa la necesidad de abrir nuevas labranzas que sirvan de nido a nuevos pobladores. Pero no tienen la previsión de que por la utilidad del momento van a causar un perjuicio a las generaciones nuevas, secando los manantiales de aguas y destrozando las maderas con que cuenta el porvenir.24 El Distrito Uribante es ante todo agrícola. La cría en menor escala. No tiene industrias. Hay entre los campesinos unos telares que ellos mismos organizan para tejer lienzos. Esta industria local se fomentaría al proporcionarles a esos trabajadores, telares modernos de precio módico. Igual pasa con los telares para la urdimbre del fique. En el poblado y alrededores se dedican a preparar la hebra del fique hasta transformarla en la utilidad de los sacos y también en mecates y cabullas. Más de 100.000 pares de sacos se exportan de Uribante. Esta industria apoyada sí rendiría prontos beneficios.25 Las mujeres traba24

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De hecho, los volúmenes de escorrentía superficial de los ríos y quebradas ha mermado notablemente. Aquellos ríos torrentosos e incontenibles, aún en épocas de estiaje, ahora escasamente muestran su competencia hidráulica en períodos invernales o crecientes extraordinarias. Lamentablemente, las prácticas artesanales a las que alude Gonzalo Vivas Díaz ya no existen en Uribante. Hasta hace pocos años se elaboran sacos de fique en Montaña Baja.

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jan los tejidos de caña. De las gramináceas caña brava y caña dulce extraen las cinticas blancas y suaves de celulosa con que fabrican luego los sombreros de caña. También hacen cestos y canastos de mimbres.26 Con la arcilla moldean objetos de barro, ladrillo y tejas. Hay carpinteros que saben labrar la madera. En mecánica escasea mucho el personal. Faltan los técnicos. En la agricultura domina la rutina. Tal como sembraban los abuelos indígenas y mestizos, se siembra todavía: el barretón, la pala, el arado y el machete grande de cortar.27 El pueblo se alimenta con la yuca, el maíz, las papas, el apio, el san, el banano, el trigo, los frijoles, las arvejas y los derivados de la cría doméstica: gallinas, pavos, huevos, marranos, ganado vacuno y leche.28 En la región selvática y cercana a los ríos caudalosos del sur, el alimento principal lo constituye la pesca y la cacería de monte. 26

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La elaboración de sombreros de fique y alpargatas de hilo también se ha ido perdiendo. Ahora se compran estos objetos con marcas de fábrica. Apenas sobreviven algunas prácticas artesanales orientadas a la cestería, porque la elaboración de esteras, chingaleas y catabres también se ha dejado de practicar. El impacto de las industrias foráneas se siente en las prácticas diarias de los labriegos. Afortunadamente se han introducido algunas innovaciones en las prácticas agrícolas. El transporte de alimentos ahora se apoya en camiones. Incluso, se utilizan fertilizantes químicos para las labores agrícolas, con los subsecuentes impactos negativos sobre el equilibrio ecológico. También se han introducido cambios notables en el régimen gastronómico de la población. Ahora es usual que los campesinos lleven frutas, legumbres, hortalizas y otros comestibles hacia las zonas rurales. La producción agraria ahora tiene orientaciones económicas. En casi todas las aldeas se han superado los patrones de autoconsumo o autarquía que existía en otros tiempos.

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El campesino se proporciona fácil los utensilios y útiles caseros. De enea y junco fabrica las esteras para colchones de dormir y de madera las cucharas y artesas. Usa las jícaras o totumas y taparas, las múcuras y la olla de barro cocido, la clásica piedra de moler y el trapiche de manos para exprimir el jugo de la caña de azúcar.29 Para envolver están las hojas del banano y del bijao. El sinaro —Psidiopsis moritziana— y escobilla babosa para la escoba diaria. El café ha sido allí la mejor fuente económica para el campesino. Hoy sufren las consecuencias de la desvalorización. Además, la producción está dispersa, en realidad no hay haciendas del café. La mejor finca no pasa de 130 cargas al año. Las demás producen 80, 60, 30,10 y hasta arrobas. El cultivo y beneficio de este grano se hace por sistemas primitivos. La exportación total es de unos 30.000 sacos de 46 kilogramos. Sale a Tovar y a La Grita y luego a San Cristóbal y Maracaibo.30 El arroz llega hasta 12.000 sacos. Se cosecha en las mismas zonas cálidas donde se logra el cacao. Hay extensas selvas y plani29

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La noción del cambio también se deja sentir en todas estas prácticas. Los campesinos ahora realizan inversiones importantes en la dotación de enseres domésticos para la vivienda. Todo ello repercute en la calidad de vida de la población rural, ahora conectados incluso a las tecnologías comunicacionales. Los ciclos económicos del café también ha cambiado. Los campesinos ahora tienen cilindros en las unidades de producción. Incluso, la empresa Uproca Pregonero presta auxilio en otras tareas más específicas en el beneficio y comercialización del grano. Pero, en términos generales, la inestabilidad de los precios en el mercado conspira contra la orientación cafetera tradicional del municipio.

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cies apropiadas para este cultivo.31 La caña de azúcar crece robusta y jugosa. Tiene sólo el mercado local y faltan los “ingenios” modernos para reemplazar los actuales trapiches de madera y de piedra movidos por bueyes. Los alambiques ayudan al consumo. Pero en cambio abunda el miche que va a envenenar al pueblo.32 El tabaco también es un producto interesante: allí lo emplean para sacar el chimó, de uso muy generalizado entre el campesino. Exportan para el Estado Mérida.33 El algodón da abundantes copos blancos mucho más esponjados que los que se ven en los cultivos de Aragua.34 El clima y la naturaleza del terreno permiten allí muchos ensayos no practicados todavía. Las frutas desde la manzana y la piña hasta el banano son maravilla en pulpa y miel. La cría de aves y de cerdos se facilita mucho por lo barato de la alimentación. Cuando ya el buey, la mula y el caba31

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Los registros productivos de los primeros censos agrícolas arrojaban estadísticas sobre la producción de arroz y otros cereales en el antiguo Distrito Uribante, especialmente en la parte de los llanos. Pero la circunstancia ha variado de manera notable. Escasamente se siembra maíz en algunas parcelas. El llano, aunque ya no pertenece al Municipio, pasó a especializarse en la producción pecuaria y en agricultura de otro tipo. La destilería clandestina de aguardiente aún no se conserva en algunas aldeas. Ahora, sin embargo, ya no tiene el carácter punitivo que se le daba en otros tiempos. La Guardia Nacional es más permisiva con los productores y expendedores, porque el “miche” ahora tiene connotación artesanal y turística. El consumo de chimó, aunque parezca mentira, ya no es privilegio de ancianos o población campesina. Los muchachos del pueblo, por razones que son difíciles de explicar con sentido lógico, suelen mascar “chimó” como lo hacían los abuelos. El cultivo de algodón correspondía a los espacios llaneros del antiguo Distrito Uribante. Hoy no se cultiva.

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llo tengan el auxilio de la vía rápida, podrán ellos ir con su carga a lomo hasta las estaciones y depósitos seguros de que su amo regresará tarareando una canción.35

NOCIÓN SOCIAL En Uribante se ha reflejado muy bien la historia americana y en especial de Venezuela. La eterna lucha civil, los jefes civiles y los caciques con sus montoneras. El mestizo llegó aquí hace más de ciento cincuenta años. En un principio se encontraron tipos más o menos puros de indígenas con españoles. De los lados de La Grita y Mérida pasaron para allá muchas familias. Todos eran continuación del espíritu de la colonia. Tras los altos cerros quedaron defendidos de la corriente cosmopolita. En aquel valle del Uribante muchos indios defendieron con represalias sangrientas la posesión de su tribu. Sobre la rigidez de las piedras de granito los indios cantaron su alegría borrachos con chicha. Desde la construcción de los primeros ranchos en la fundación de Pregonero aparecieron los colonos con su conuco y su potrero. La organización era medioeval. Lo dicen las costumbres, creencias y prejuicios. Son los retoños de España plantados en tierras de América. No pasa el libro ni la escuela. Sólo vienen las leyendas adormece doradas sobre heroi35

El camión es el nuevo instrumento de transporte. En los campos es usual que los jóvenes tengan motos para desplazarse hacia el pueblo o hacia las unidades de producción. Se utilizan las motos hasta para cumplir la faena de arrear el ganado.

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cas hazañas y victorias. Desde un principio se impone la influencia religiosa. Los habitantes de allí no aceptan otra religión si no la de la iglesia romana. 36 En la era de la tiranía respondió allí el eco de esa política: el hombre de presa, el cacique de aldea y el cándido rebaño para el sacrificio. Sangre rebelde regó la tierra. Machete, puñal, escopeta y revólver fueron las armas para aquellas luchas de parroquia, consecuencia de un mal nacional. Los movía como al toro bravo los colores de los trapos representativos de los partidos liberal y godo.37 Pregonero y sus aldeas sufrieron los asaltos de uno y otro color. El final siempre fue el botín. Bajo la última dictadura cesó. El aire libre de la montaña, el desahogo del conuco, la ignorancia y el moho de la rutina aquietaron los ánimos hasta que se acentuaron allí las injusticias y reclutas de trabajadores. Al tener la noticia de que Peñaloza invadía por el Táchira, varios aldeanos prepararon la rebelión del 1 de octubre de 1920. Los guerrilleros dirigidos por Francisco Useche, tras una escaramuza a la hora del alba tomaron a Pregonero. 36

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Vale la pena destacar la posición de Gonzalo Vivas Díaz frente al pensamiento religioso. Es evidente la preocupación del autor sobre la formación intelectual de las nuevas generaciones, para que puedan comprender, interpretar y transformar la realidad. Por otro lado, hay que agregar que en Pregonero y algunas aldeas existen practicantes religiosos de las tendencias evangélicas. Incluso, hay varios templos de esas órdenes. Las diferencias por cuestiones de banderías políticas, según los planteamientos de Gonzalo Vivas Díaz, vienen de épocas ancestrales. La apuesta por la unidad, aún por encima de estas diferencias, es un paso necesario para plantear el desarrollo del Municipio. Los trapos de uno y otro color aún siguen adormeciendo a muchos pobladores.

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Se adueñaron del mando por 19 días. Eustoquio Gómez les respondió con más de 2000 hombres. Estar represión la consumaron los generales Isaías Vivas, Aurelio Amaya y José Rufo Dávila. Los “revolucionarios” se retiraron después de un ligero combate con las tropas de Dávila, que penetraron por la vía de Mérida. Todo el contingente del gobierno llegó a la ciudad al oscurecer. El General Amaya ordenó el saqueo. La soldadesca embriagada con un depósito de aguardiente, se dio a la tarea de romper puertas. Más de 150 casas a golpe de culata quedaron abiertas al pillaje. Al amanecer Pregonero era un cuartel. Había pasado la primera noche de angustias y de ultrajes. La barbarie se extendió a los campos. Robos, muertes y prisiones. A las cárceles de San Cristóbal y de San Carlos del Zulia fueron muchas víctimas. Algunas no regresaron. A todos los que se decía estar complicados en la rebelión, se les quemó potreros, cañaverales, casas y ranchos. Prendas y vestidos eran arrebatados. El café, en bestias de allí mismo, fue robado y enviado a San Cristóbal, por orden de Eustoquio. Las familias, amedrentadas, emigraron, unas a ocultarse en los bosques y estribos de las montañas y otras hacia el Estado Mérida. Más de cinco meses duro el látigo exterminador. La economía de Uribante quedó flácida, el suelo arrasado, humedecido con lágrimas y sangre. Después de esta tragedia, los uribantino para reponerse de tantos daños han recurrido sólo a la faena diaria. Aman su finca. La tierra está repartida en miles de “remiendos” que son los conucos y barbechos, el potrero y la huerta. Los peones son esca30


sos. Los bajos salarios obligan a cada quien a sembrar por su cuenta. En las siembras y cosechas los agricultores se prestan mutuo servicios por medio de los convites y de la mano guelta.38 En la ciudad si quedan brazos sobrantes, por lo reducido de las actividades. La mujer es económica y trabajadora. Tímida, franca y de rostro sonrosado y fresco, ejecuta en los campos labores varoniles. El hacha, el barretón y el haz de leña que lleva sobre las espaldas o en la cabeza. Anda con el pie desnudo, así como los hombres. Esa vida triste en cuanto no responde a la inteligencia y vigor de los moradores es una interrogación más dentro de nuestros problemas sociales. 39 Hay 38

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Han cambiado los tiempos desde que Gonzalo Vivas redactó su monografía. El “convite” y “la mano vuelta” son reminiscencias del pasado. Muchos jóvenes ni siquiera saben en qué consistían tales prácticas. El “convite” era una jornada de trabajo colectivo entre los vecinos, quienes acudían a trabajar de manera solidaria en obras particulares o de interés colectivo, sin cobrar salario por tales servicios, sólo con el espíritu de ayudar al necesitado. Este realizaba una fiesta o banquete para corresponder a la solidaridad de los vecinos. La “Mano Vuelta” era el intercambio de trabajo entre los campesinos, quienes acudían a las fincas de los vecinos, esperando como pago la devolución de la jornada en trabajo en su propia fina. Eran prácticas solidarias con las cuales se hacía frente a las duras condiciones económicas de la época. Aquellas condiciones de vida eran una bofetada a la dignidad humana. Expresión propia de la pobreza rural. Afortunadamente, en la calidad de vida de los vecinos ya no se registran tantas penurias y limitaciones materiales. La pobreza ahora se expresa de otro modo. Pero, en todo caso, sigue siendo pobreza. Ya no se ven hombres, mujeres y niños desarrapados por los caminos del campo o las calles del pueblo. Cualquier persona tiene acceso, a la comida y a la vivienda, al menos con un poco de dignidad y decoro. Los desheredados son muy escasos y responden a circunstancias muy personales.

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aldeas sin escuelas. Más de mil niños de edad escolar continúan como sus padres bajo la ruda labor, que no los independizan ni en lo económico ni en lo espiritual.40 En la parte sur del Distrito todavía los títulos de propiedad no han tenido una clara delimitación. Los nuevos compradores tropiezan a veces con la riña y choques, por linderos. Quedan en esta tesis expuestos algunos problemas. El sanitario es el más palpitante que requiere atención especial. Basta decir que actualmente no tiene ni un médico siquiera. Es necesario comprender que los pueblos de la provincia, por más humildes que sean, son las células nacionales que mientras estén anémicas, mientras vivan desconectadas del organismo nacional con sífilis y paludismo, mientras les falte agua y alimentación, mientras no se les amé y estimule, no habrá la vitalidad nacional ni la reivindicación del pueblo. La densidad y bravura de estas parroquias deben expandirse en un espíritu más amplio y generoso. De Uribante no hay sino un reducido grupo de estudiantes en las universidades y colegios. Allá unas cuantas personas luchan por levantar y defender su pueblo. Es la acción humilde que golpea con la constancia de la gota de agua sobre la piedra.

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Afortunadamente, la escuela llegó a nuestros campos, abriendo posibilidades para la superación intelectual de los individuos. Casi todas las aldeas y caseríos tienen escuela propia. Los problemas educativos de la actualidad se plantean en otras esferas: evaluación, planificación, didáctica, recursos, infraestructura, calidad, Pero el derecho está cubierto para casi todos los niños y adolescentes.

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De los hombres desaparecidos, como un justo recuerdo, merecen nombrarse algunos. El ilustre don José Ignacio Cárdenas. Nació el 26 de agosto de 1820 y murió el 7 de agostó de 1872. Estudió en la Universidad de Mérida. En el Colegio de Varones del Táchira fue profesor. Escaló varias posiciones políticas. Estuvo en Convenciones y Congresos. En 1863 lo eligieron Presidente del Estado Táchira. Vida pulcra. En su memoria, el salón del Concejo Municipal de San Cristóbal exhibe el retrato de este varón. Y el Distrito Cárdenas también lleva su nombre. El Padre Pernía Cárdenas, muerto no ha mucho, era un obsesionado por dar una mejor cultura al solar nativo. De palabra emocionada, tenía la preocupación intelectual. Pero de todos, aquel muchacho esforzado, que de sirviente llegó a escalar el campo de la gloria, aún más allá de la frontera patria. Fue Sánchez Carrero, Coronel venezolano y Capitán francés. Entró en la Guerra Mundial desde 1914. Se fue al lado de Francia. Quiso contribuir a defender en ella los principios universales de la libertad. Se destacó en distintos combates por su bravura. Muere heroicamente el 15 de septiembre de 1918. Cayó en las trincheras bajo el fuego mortal de los enemigos alemanes. Comandaba un batallón del Tercer Regimiento de la Legión Extranjera. Ese hombre modesto, humilde, que adoró a la Madre con ternura, es en el libro “La Gesta de la Legión de Honor”, de Gómez Carrillo, la figura saliente. Las cenizas del valiente soldado que fue Quijote en los mismos campos donde accionó el viejo Miranda, reposan en un cementerio militar del Bos33


que Robert. El número 107 marca la tumba. Está en las riberas del Aisne. Hemos trazado este esquema de Uribante con un fin más amplio que el único de dar a conocer el rincón de cuna. En la escuela, en el colegio y en la Universidad debe sembrarse en el niño la simpatía por la provincia. Esa simpatía ha de germinar en la acción. Así nuestras riquezas tomarán el valor que merecen y no en manos extrañas, sino en las de los hijos venezolanos. Entonces los institutos docentes serán la guía, el cauce que recogerá las fuerzas juveniles que sostendrán no con el calor bélico sino con la cultura y la ciencia, los principios genuinos de la democracia.

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CIERRE Muchas de las cuestiones escritas en esta tesis por Gonzalo Vivas Díaz son el retrato fiel de una época. Algunos aspectos han cambiado por el dinamismo lógico de la sociedad, los desmembramientos territoriales o por otras circunstancias propias de la Geografía, la Historia, la Economía y la Sociología. Tales son los elementos esenciales que el lector ha podido encontrar en estas páginas. Aquel joven estudiante tuvo la agudeza intelectual de sintetizar y condensar la realidad del antiguo Distrito Uribante. Llama la atención el acento objetivo, el dato preciso, la descripción exacta, la interpretación correcta, la proyección visionaria de los acontecimientos. Semejante clarividencia sociohistórica sólo pudo ser resultado del estudio concienzudo y paciente de las condiciones naturales y sociales del territorio. Mención aparte merece el bosquejo visionario de algunas cosas esenciales para el desarrollo de la comunidad, la mayoría de las cuales se cumplirían posteriormente casi al pie de la letra. Por tal motivo, es necesario valorar en su justa dimensión el trabajo intelectual de Gonzalo Vivas Díaz. En medio de las dificultades existentes para la época, no tuvo obstáculos para ofrecer la exacta visión del momento. Los imponderables del aislamiento, la distancia, la inaccesibilidad y el olvido no fueron óbice para trazar los rasgos medulares de la realidad local. He ahí la exacta dimensión de su trabajo.


En estas cortas páginas se pueden atisbar los pilares teóricos y metodológicos de la investigación realizada por Gonzalo Vivas Díaz. Estamos hablando de una época en que resultaba sumamente difícil tener una visión de conjunto tan clara y acertada. Hoy hay imágenes de satélite, mapas, instrumentos de medición, fotografías, carreteras, información de todo tipo. Pero en los años finales de la dictadura gomecista, la situación de la Venezuela rural hacía muy difícil el trabajo de los investigadores. Es que Gonzalo Vivas Díaz, un campesino de Rubio, jamás dejó de sentir el aliento telúrico de la identidad chácara. Siempre estuvo en contacto con la tierra uribantina. En la medida en que las ocupaciones habituales se lo permitían, sacaba algún tiempo para entrar en interacción con Pregonero y su gente. En sus escritos se nota la pasión filial por la tierra nativa y el empeño por promover iniciativas para el fortalecimiento del desarrollo local. Es necesario reiterar nuevamente la validez de este valioso documento para la interpretación certera de la historia y geografía local. Allí pueden abrevar los investigadores, para establecer las necesarias comparaciones entre el pasado y el presente, entre lo que fuimos y lo que somos, entre lo que imaginaron los visionarios y lo que concretaron las generaciones. Son páginas para el recuerdo. Pero tienen aliento a porvenir y esperanza… José de la Cruz García Mora Octubre, 2011 36


ÍNDICE

PRESENTACIÓN ............................................................. 5 URIBANTE ...................................................................... 9 NOCIÓN GEOGRÁFICA .............................................. 12 NOCIÓN ECONÓMICA ................................................ 20 NOCIÓN SOCIAL.......................................................... 28 CIERRE .......................................................................... 35 ÍNDICE ........................................................................... 37


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Uribante