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Aventureros ver dónde podemos llegar a presentarnos con el proyecto”, se enrumban encomendados a la “magia” que les vaya deparando el periplo. Llevando en su mochila cámara fotográfica, computadora, los elementos para hacer magia, cuaderno y lapicero, a sus 44 y 38 años respectivamente, han sellado sus pasaportes en 40 naciones, entre las que destacan Mongolia, China, el sudeste Asiático y el sur de África, en periplos que, cuando cruzan continentes, inician abordo de un avión, pero, una vez que tocan suelo, se desplazan de dos formas: “A dedo (autostop) y utilizamos los transportes públicos. La primera alternativa nos encanta. No sabes quién te levantará, hasta dónde te llevará o qué puede salir de ese conocimiento mutuo”, también nos movemos en buses y trenes por permitirnos estar en contacto con los nativos, ver cómo viven, escuchar sus posturas ante su realidad y entender sus costumbres”. Subsistiendo gracias a muchas ideas como canjear shows por estadías, “pasando la gorra”, haciendo presentaciones en cumpleaños y eventos privados, vendiendo fotografías convertidas en imanes, cumpliendo con colaboraciones periodísticas, participando activamente de la red de viajeros de Couchsurfing -“que no sólo te permite dormir gratis en muchos sitios del mundo sino también facilita el contacto con gente local, gracias a lo cual conocimos lugares que no hubieran sido posible descubrir si no fuera por la red”-, comiendo en puestos de comida callejeros y gastando lo estrictamente necesario.

Las anécdotas. Sin muchas situaciones adversas que lamentar, el dúo recuerda temerarias subidas a buses

Puente colgante con banderas de oraciones tibetanas, Danba

“que se puede vivir con menos y ser igualmente feliz y que hay que salir al mundo para que te pasen cosas”

Tomando “las riendas de nuestras vidas”, en el

locales, donde sentían que “nos podíamos morir, por

año 2010 vendieron su auto, algunas pertenencias,

lo mal que conducían y por los riesgos que tomaban

alquilaron su apartamento y guardaron su cotidianidad

al hacerlo”, rememoran. Del archivo se escapa la vez

habitual en varias casas para dar el primer el salto de

en que, para ir de Colombia a Ecuador, “tuvimos

“abandonar todo lo que teníamos para viajar sin fecha

problemas con los pasaportes por error de una fecha”

de retorno”, que es “la eterna definición de libertad

y Aldana ya se había pasado del límite reglamentario

que siempre repite Dino”, refiere Aldana.

de estadía por 15 días: “Como la multa era muy

En mayo de ese año, despojándose de sus “trajes”

cara, me daban la opción de deportarme. Cuando

citadinos, él se convirtió en un literal mago -luego

escuchamos esa palabra me puse a llorar. Tratamos

de cinco años de estudios sucedidos los lunes por

de explicarles que había sido un error de la persona

la noche que representaron un oxígeno para sus

de migración, le mostramos que estábamos haciendo

rutinarias jornadas-, mientras ella aún ejerce algunos

el proyecto, le enseñamos recortes de diarios donde

trabajos editoriales a destajo, además de otros

aparecíamos y le leímos algunos mensajes en nuestra

vinculados al periodismo de viajes.

bitácora. Al final, no sé cómo, uno de los jefes accedió

Despidiéndose de sus afectos y de la seguridad que

a firmarnos la salida del país”.

significa residir en la zona de confort, “nos largamos

Otro imprevisto destacable sucedió en Mongolia, donde,

a una incertidumbre en varios aspectos de nuestras

renuentes a pagar una excursión -“porque excedía

vidas, pero eso forma parte de la libertad”. Un año

nuestro presupuesto y no la veíamos muy auténtica,

“por Europa y Asia y seis meses ‘bajando’ a dedo

ya que prometían dormir en gers (carpa donde viven

desde Venezuela a la Argentina”, fue el saldo de la

los nómadas) pero preparados para recibir visitantes”-,

primera aventura sin fecha de caducidad: “Volvimos

conocieron en el templo a un mongol que les ofreció

porque queríamos. Sentía que necesitaba regresar

hacer un recorrido por el interior del país durante

-sobre todo yo-, estar un tiempo en mi ciudad y partir

cuatro días a un precio muy por debajo. Fue ahí cuando

otra vez. A Dino le costó más, porque todavía no era

inició “la experiencia más auténtica que tuvimos. Nos

su momento, pero algo de ganas también tenía”,

querían sacar plata permanentemente, hacernos el

confiesa la chica.

‘cuento del tío’ y el último día nos dejaron encerrados

Con preparativos como ver qué visas y vacunas

en un hotel de ruta en el medio de la nada. Tuvimos

se requieren en el sitio, averiguando algo de

que salir casi a las patadas y volver a dedo hasta la

información sobre el destino y contactando a gente

capital. Cuando llegamos al hostal, pensamos que todo

del lugar a través de alguna red de viajeros para

había terminado, pero volvieron a buscarnos para que

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Edición de Turismo / Tourism Edition

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