Hacia la nueva normalidad / Serie 4

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Recopilaciรณn de textos de alumnos UAM

Hacia la nueva normalidad Serie 4


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Coordinaciรณn General de Difusiรณn

mayo - junio 2020

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INTRODUCCIÓN ¿Cómo hacemos comunidad cuando estamos aislados? En el interés de responder esta pregunta La Casa del Tiempo, centro de educación continua y difusión cultural de la UAM, convocó al Taller ONLINE La escritura creativa como herramienta para imaginar y construir otro mundo, como parte del acompañamiento que

la

Coordinación

General

de

Difusión

hace

al

Programa

Emergente de Enseñanza Remota (PEER). La intensión fue convocar a imaginar un futuro post-pandémico, desmenuzarlo, delinearlo y con sus partes imaginar mundos posibles a través de la escritura. El reto incitó a un grupo de estudiantes de las cinco

unidades

de

la

UAM

quienes

durante

ocho

semanas

construyeron un entramado de visiones desde el contexto, los intereses y la historia personal de cada un@. La escritora Martha Patricia Montero, fungió como tallerista y promovió la palabra escrita para nombrar lo que existe y lo que se desea, aprehendiendo al mundo en el que estamos inmersos. La

antología

que

hoy

le

compartimos

a

la

comunidad

universitaria es el resultado del taller que a través de la letras, vislumbra el horizonte que deseamos habitar.

Cynthia Martínez Casa del Tiempo Coordinación General de Difusión

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Una misión extraordinaria Desde que comenzó a anunciarse el inminente inicio del 2020 había un entusiasmo especial en el ambiente. El número remite a la perfección de la visión y parecía traer consigo todas las posibilidades. Y si bien no es como ninguno imaginó, continúa siendo un año singular: junto con el confinamiento obligado nos ha brindado el tiempo para reflexionar sobre las dinámicas vertiginosas de vida sobre las que navegábamos, con muchas voces arguyendo, incluso, que funcionaban de tal manera que no había margen alguno para los cambios que demandaba el planeta. Poner pausa al trajín diario en efecto parecía imposible. Y sin embargo, una arbitrariedad de la naturaleza, que tiene en jaque a los científicos más prominentes del siglo XXI, logró lo que ningún político o empresario: volver desérticas las calles de las grandes capitales, cerrar los comercios y, en el mejor de los casos, reunir a las familias en sus casas,como una forma segura de conservar la salud y la vida. Claro que este panorama va aparejado con el reverso de la moneda: hospitales desbordados, muertes sin despedida, una economía frágil, soledades expuestas y la falta de resolución a problemáticas atávicas que, más por desidia que por falta de

interés,

han

permanecido

como

“inamovibles”

–racismo,

discriminación, clasismo, injusticia social, machismo…–. Un mosaico,

no

grato,

que

es

parte

del

complejo

crisol

de

humanidad que somos. De este tiempo en apariencia sobrado brotan, como en campo fértil, numerosas manifestaciones para dar cuenta del diario 7


acontecer

durante

músicos,

esta

filósofos,

pandemia.

bailarines,

Escritores,

infectólogos,

actores, políticos,

economistas, maestros, fotógrafos, ambientalistas, cineastas… entretejen la historia de nuestros reencuentros, depresiones, esperanzas,

sonrisas

e

incertidumbres.

Los

futuros

historiadores de esta época tienen asegurado, desde hoy, fuentes

valiosas

de

donde

abrevar

para

satisfacer

su

curiosidad y conformar las crónicas pertinentes. En paralelo, desde hace unas semanas comenzó a anunciarse una inminente “nueva normalidad”, porque mientras el virus siga contagiando, enfermando y matando con la misma voracidad, el mundo “de antes”, el de apenas hace tres o cuatro meses, no podrá continuarse. Más allá de las recomendaciones de los expertos y de los códigos sanitarios impuestos, la coyuntura se antojaba idónea para concebir alternativas y proponer hacia dónde llevar la próxima fase de la vida en común. ¿Qué mejor, para esta colosal tarea, que un grupo de mujeres y hombres jóvenes que, desde diferentes ángulos, ya se estaban preparando para hacer suyo este fascinante planeta? Su generación ha sido de las más afectadas, sin duda, porque a la par de sus estudios estaban soltando sus alas, probándose en libertad para fortalecerse e ir tras sus muy diversos y válidos sueños. Ahora, desde sus casas, decidieron sumarse a este

reto

propuesto

por

la UAM y

hacer

de

la

escritura

creativa una herramienta para imaginar y construir otro mundo: primero intercambiando ideas, artículos, fotografías y hasta memes, y casi enseguida haciendo de su voz una vía tangible para andar hacia este porvenir, así menos incierto, menos desigual, más promisorio, empático y posible. 8


Estoy segura de que aceptaron una misión extraordinaria. Si bien cada cambio generacional trae consigo transformaciones, muchas se circunscriben al lenguaje, las modas, las tendencias musicales, las aspiraciones… Pocas personas tienen ante sí una carga histórica como la actual –quizá las que han padecido guerras que las cimbraron por años–, es decir, vivir en carne propia el parteaguas y redefinir a un tiempo los caminos por los cuales volver a transitar. El conjunto de ensayos Hacia la nueva normalidad nos habla de su

alta

calidad

como

estudiantes,

escritores

y

personas

curiosas, pero, sobre todo, de su nobleza como seres humanos. Sus enfoques se enriquecen unos a otros, a la vez que nos refrescan, invitándonos a salir de cualquier letargo, para acompañarlos

en

esta

aventura

única

de

re-pensarnos

y

moldearnos para otro tipo de mejor convivencia, entre nosotros y con el planeta. Tienen además un plus, una estudiante que forma parte del grupo es también fotógrafa, Yolanda Reyes, y con la buena disposición de todas y de todoshizo lo posible, desde la distancia,para

contar

con

retratos

que

complementan

sus

semblanzas. Para mí inmensa fortuna, me tocó guiarlos en este quehacer de la escritura y les agradezco de todo corazón esta oportunidad. La UAM, donde estudié hace ya algunos años Comunicación en el plantel Xochimilco, continua tal y como yo la pienso siempre: fomentando

la

investigación,

el

compromiso

social,

la

realización de las ideas. ¡Qué privilegiados todos! No queda más que dar paso a una lectura fértil y amena. Martha Patricia Montero 9


La paradoja de lo irreal Brenda García Díaz Licenciatura en Letras Hispánicas UAM-I

“La nueva realidad demanda cambios, no sólo de rutinas, sino de pensamientos y hábitos.”

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La paradoja de lo irreal Brenda García Díaz Hasta hace sólo algunas semanas, se creía que lo que se mostraba en las caricaturas eran sólo ideas extravagantes con el fin de entretener a los niños y no algo que fuera a presentar una realidad

en

la

actualidad.

En

ese

sentido,

es

posible

mencionar, por ejemplo, Los Supersónicos de 1962, El inspector Gadget de 1983 y

Los Simpson de 1989, entre una larga lista

de animaciones. Ahora podemos afirmar que nada de lo que imaginemos puede estar lejos de existir. Después de todo, la creatividad de las personas, sea tomada como locura o no, puede ser la fuente para crear una herramienta en busca de adaptación años después. Los cambios en la tierra han llevado al ser humano a explorar ideas

que

resultan

extrañas

ante

los

nuevos

ojos

de

la

sociedad. Sin embargo, una vez mostradas les proporcionan alternativas y facilidades para adaptarse a los nuevos cambios y, poco después, las normalizan. En la actualidad, el nuevo virus ha paralizado a miles de personas de su rutina diaria, obligándolas a una normalidad a la que no estaban acostumbradas. Esto ha provocado que se busquen herramientas para no dejar que sus actividades, tales como

las

relaciones

sociales,

el

trabajo,

el

estudio,

actividades físicas, etc., se pierdan. Han surgido vías para que las personas puedan continuar con su vida, por ejemplo: videoconferencias,

el

home

office,

restaurantes

con

protecciones de vidrio y, en algunos lugares, el auto cine, los auto conciertos e incluso, el auto circo.

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Una muestra de esta adaptación se está llevando a cabo en Holanda, con las llamadas Greenhouses, pequeñas casas de vidrio en las que un reducido grupo de personas puede entrar y disfrutar de una comida amena, sin miedo a contagiarse, pues los

comensales

evitarlo.

tienen

Asimismo,

todas

esta

las

nueva

medidas manera

necesarias

que

ha

para

optado

el

restaurante Mediamatic Biotoop da privacidad e intimidad, con lo que se busca, de acuerdo con el propio restaurante: “Here things can happen that should remain hidden from plain sight and not be heard by all” (“Aquí pueden suceder cosas que deberían permanecer ocultas a la vista y no ser escuchadas por todos…”). Otro ejemplo a destacar es el auto circo, que fue llevado a cabo en Nuevo León por el Circo Aurelio Atayde, empresa que lo propuso como algo mágico e innovador, pues los espectadores se encontraban dentro de la seguridad de sus autos, pero siendo audiencia de un magnífico espectáculo. Esta vez los claxon de los automóviles fueron los compañeros de los presentadores y artistas, pues los aplausos dentro de los autos no podían ser escuchados. Por otra parte, pensemos ahora lo que será el mundo después de la pandemia.

Como podemos ver en los casos compartidos, se

buscan herramientas para la adaptación. Sin embargo, deberíamos ver más allá de nosotros mismos, de nuestras comodidades y de lo que nos rodea. Se habla de un regreso a la normalidad, pero es casi imposible que se genere de nuevo aquello a lo que nosotros estábamos acostumbrados, porque si así fuera, no habría una lección de lo que está ocurriendo. Reflexionemos, ¿esta “nueva normalidad” nos incluye a todos? 12


La realidad nos da un absoluto y grande NO, pues sin duda el Covid nos ha mostrado la crudeza en la que muchas personas viven día a día. No olvidemos a las personas de comunidades alejadas y con carencias, que viajan a las grandes ciudades en busca de una mejor vida, con la esperanza de obtener un trabajo o vender cosas hechas por ellos mismos; no dejemos a un lado a las personas de la tercera edad, que venden dulces u objetos en la calle; no tachemos a los trabajadores que barren en las calles y, por favor, no finjamos demencia ante los niños de la calle. Cientos y

miles de personas se encuentran desempleadas

y con una familia que sacar adelante; millones de personas sufren con el sueldo que se les da, pues sin duda no es suficiente para sobrevivir. Ahora con esto, respondamos, ¿la “nueva normalidad” es para todos? Si tu respuesta es no, es momento de pensar en las diversas maneras de poder cambiar la situación; lo que nosotros pensamos que es algo pequeño, para otras personas que están pasando una jornada difícil puede ser un gran apoyo. Si tu respuesta es sí, te invito a que lo valores un segundo más. Mientras tal vez tú te encuentras en la comodidad de tu habitación o sala, tomando clases o trabajando, muchísimas más personas se ven obligadas a abandonar la seguridad de su hogar para poder alimentar a su familia, viendo la manera de poder obtener el suficiente dinero para pasar unos cuantos días. La

“nueva

normalidad”

no

es

para

todos,

pero

podemos

transformarla con acciones colectivas que ayuden a aquellas personas que se ven obligadas a la marginación, porque sí, lo que antes nosotros creíamos imposible ahora está delante de nuestros

ojos,

exigiendo

un

cambio

y

no

sólo

a

nuestras

rutinas, sino también un cambio de pensamiento que nos haga 13


mejorar como personas y, sobre todo, para que aprendamos a valorar todo lo que nos rodea porque, como dice Héctor C. Alcívar, “lo efímero de un momento, siempre se hace eterno en la memoria”, y esta paradoja de lo irreal quedará como una marca de experiencia.

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Los vínculos del mañana Emma Daniela Marín Ávila Licenciatura en Sociología UAM-A

“La pandemia remarca diferencias. Yo apuesto por una nueva normalidad plena de empatía.”

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Los vínculos del mañana Emma Daniela Marín Ávila “La sociedad, que con tanta frecuencia se opone mentalmente al -individuo-; está integrada totalmente por individuos y uno de esos individuos es uno mismo”. Norbert Elias ¿Sabes cómo nos miraremos después de una pandemia en pleno inicio

de

la

década

del

2020?

Sabemos

que

nuestra

era

tecnológica nos ha facilitado absurdamente la vida. En tiempos de Covid-19 ha sido nuestra aliada contra nuestro coetáneo aburrimiento. Pero, ¿qué hay de las interacciones humanas? El hombre es social por naturaleza y el confinamiento ahora es una medida imprescindible. Gran dilema. La tarde de algún sábado de cuarentena acudí al banco con las medidas de sanidad correspondientes. La fila para ingresar era interminable, acompañada de un día soleado y bastante gente en la calle. A media cuadra una señora con su hija pidiendo en voz alta agua o comida, pues su camino de Honduras a la Ciudad de México había sido agobiante. Decidí salirme de la fila y aprovechando los comercios inmediatos compré agua y pan para ambas. En mi bolsa cargaba unos chocolates, los cuales decidí darle a la pequeña, le alegrará el día, pensé. De inmediato me dio las gracias con una enorme sonrisa, la cual correspondí, me dio gusto; sin embargo, el cubrebocas que llevaba puesto obstaculizó

transmitirle

la

gestualidad

espontánea

que

me

provocó aquel momento. En nuestro presente, permanentemente cambiante y perpetúo, el contacto físico es algo que, por lo menos en Latinoamérica, es el pan de cada día al convivir en cualquier contexto. Las muestras afectivas constituyen para nosotros representaciones 16


de

una

conexión

más

íntima

con

el

otro,

acto

que

interiorizamos. Formamos parte de un todo y de un nada. Desde una

perspectiva

romántica,

todos

estamos

juntos

en

esto,

tenemos en común una pandemia que colocó un muro frente a nuestra cotidianeidad, y modificó el pasar de nuestros días de la noche a la mañana. Sin embargo, seguimos siendo el cúmulo de la socialización que ejercemos a diario. El ser humano y su historia se vuelcan alrededor de cambios continuos. Este paisaje del que somos parte nos muestra como actores en constante interacción y coexistencia. Hoy estamos situados frente a una próxima nueva realidad, una nueva forma de vida y de existencia del presente. De una “nueva normalidad” no estoy muy segura, pues al estar inmersos dentro de la esfera de poder de algún predicador de prejuicios, convertidos en estigmas para verterse a su vez en estereotipos, nos segamos al

definir

la

palabra

“normalidad”.

Porque,

realmente

se

cuestiona: ¿Quién define lo normal? ¿Cuál es tu normalidad? ¿Cuál es nuestra normalidad dentro del imaginario colectivo? Así, la historia del mundo promete una serie de dinamismos impensables e inesperados. El actor social es diligente en colectivo. El resultado puede ser aceptado por la mayoría o no,

pero

construye

un

después

de,

que

parece

inevitable.

Anteriormente, las enfermedades han terminado con poblaciones enteras. Aun así, esto no aseguró una extinción humana, aunque de una u otra forma modificó la realidad ante sus ojos. En Los no lugares. Espacios del anonimato, Marc Auge reflexiona acerca de la distinción entre los lugares y los no lugares, donde

los

identidad

primeros

pueden

perspectivista

y

definirse

como

situacional;

los

espacios

mientras

que

de los

segundos corresponden a aquellos que consideramos sitios de 17


tránsito donde, por algún motivo, tenemos que instalarnos durante un tiempo de espera: aeropuerto, estación del metro, lugares

para

normalidad”

vacacionar, demanda

etc.

seguir

En

este

respetando

sentido, el

la

“nueva

distanciamiento

social como medida preventiva, dando así paso a la realidad virtual como expansión del no lugar, que nos libera de un vínculo social y hace de éste algo efímero y despersonalizado. Si

bien

nuestro

contexto

influye

de

manera

definitiva

en

nuestra identidad cultural, éste a su vez influye en lo que pensamos, en cómo actuamos y de qué manera percibimos nuestro entorno. Ahora este distanciamiento social, junto con las medidas de prevención que al parecer prevalecerán, no sólo podría tener impacto dentro de nuestro recurrente andar, sino también en la visita a algún familiar, ese coqueteo espontáneo, las reuniones con amigos, esa sonrisa de complicidad, el abrazo que te provoca al ver a aquel amigo tan querido, entre otras variaciones expresivas que ambientan nuestro actuar. Lo anterior tiene como herramientas interacciones que apuestan por una gestualidad social, lo que es punto de discusión en este momento, ¿cómo voy a sonreírle a aquel joven cuando vuelva a mostrarme sus piezas favoritas en ese museo?, ¿nuestros coloquios sociológicos domingueros tendrán que ser a través de dos cubrebocas?, ¿o mejor le envío un audio? Sin embargo, la base cultural en que nos desenvolvemos nos ha venido

inculcando

una

interacción

asimétrica,

de

carácter

estructural, que introyectamos a lo largo de nuestra educación, ¿el efecto? la transgresión a los derechos humanos, de los que, por ley, todos somos beneficiarios. Desafortunadamente, hay personas a quienes la pandemia, y lo que esta implica, les ha complicado su cotidiano vivir. A aquellos, por ejemplo, que se 18


comunican mediante la lectura labial, la mascarilla les impide esa interacción con el mundo; o bien, a quienes viven en la calle,

pues

ahora

deambulan

con

la

incertidumbre

de

ser

contagiados, aunque saciar el hambre resulta prioritario sobre las medidas de salud. La actual desigualdad ha polarizado nuestro mirar, y esto nos ha impedido aprender que el término tolerancia es sinónimo de respetar y apreciar la diversidad a nuestro alrededor, aquella que

nos

identifica.

Sin

embargo,

somos

oyentes

de

sus

diferentes aristas. El peligro inmediato radica en aquello que observamos

en

el

transcurso

de

nuestros

días,

el

trato

peyorativo, aquel que reprobamos y llamamos discriminación, sin embargo, ni empíricamente entendemos su función. Así, esto permite posicionarnos en un sitio dentro del mundo donde nos es de libre albedrío lo que decidimos ver o no, es decir, ¿qué miras cuando miras? Por lo que es nuestro deber, como parte de un todo llamado sociedad, preguntarnos: ¿es la pandemia la que marca las diferencias entre individuos, o su llegada sólo ha acentuado lo ya existente? En lo personal, apuesto por la empatía como medio humanista. Dentro de los actos

que

se

reflejan

en

nuestro

diario

converger,

la

tecnología nos ofrece una vida de fácil inmediatez, que nos convierte en seres autómatas con la otredad.Dicho esto, la tolerancia entra en contexto cuando este término está sujeto a interpretaciones.

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El mundo en crisis infinitas Antonio Guerra Licenciatura en Filosofía UAM-I

“Hay frustración por no regresar a lo ya conocido, pero la crisis nos llevará a un mejor mundo.”

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El mundo en crisis infinitas Antonio Guerra “Hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente”. Demócrito ¿No piensas que lo primero que quieres hacer saliendo de este encierro es ir por unos tacos? ¿O ir al cine a ver un estreno? Pues no va a poder ser. La ilusión de regresar a donde estuvimos felices, conformes o plenos, es un deseo de añoranza y nostalgia, que nos invade y nos estremece porque no lo vamos a repetir de la misma manera. Es así el caso como cuando salíamos a comer tacos, sentir ese rico sabor de la carne asada, el cilantro, la salsita ¡uff! Estar felices por estar comiendo tan exquisita garnacha, y aún más felices por las personas que nos acompañaban. Ahora lo tenemos que hacer, pero en casa, y lo que sucede es que ese paseo nocturno, esa emoción por pedir una orden e ir con la pareja, familia, etc., se pierde.Para no exponerlos a todos, mejor sale uno… La emoción puede ser la misma, pero de distinta forma. Y algunos nos frustramos, nos enojamos con el hoy porque no es como el ayer. Convivimos con gente nueva todos los días, como dice Heráclito: “En el mismo río no nos bañamos dos veces”, y es exactamente lo que pasa, con todo a nuestro alrededor no convivimos dos veces, la materia sería constante, pero el ser no y los hechos que el ser demanda o hace no son los mismos. Como seres vivos, racionales y sociales, estamos en constante cambio. Justamente esta idea de avanzar, de seguir con lo que 21


viene, de afrontar lo desconocido, nos aterra y nos provoca un miedo sublime. Una parte de ese miedo es por lo que implica el seguir, la otra es por lo que implica el dejar. Cuando

uno

se

aferra

al

pasado

no

hay

progreso,

no

hay

crecimiento y, por ello, uno cae en depresión. ¡Ah!, pero cuando hay esta desesperación por seguir, ¡cuidado!, porque caemos en la ansiedad y nos queremos acabar todo en un instante. Es exactamente lo que pasa con la famosa serie del Velocista Escarlata. Justamente a finales del año pasado y principios de este, como ocurre anualmente, la cadena The CW hizo un evento llamado “Crossover”. Esta vez fue el más grande, porque unió las cinco series que conforman este universo televisivo. En este “Megacrossover” se enfrentaron a una Crisis que ponía en riesgo todo el Multiverso (basado en los cómics del mismo nombre:Crisis en tierras infinitas) y, por efecto, los arcos televisivos

de

las

respectivas

series

se

veían

afectados

(Supergirl, The Flash, Batwoman, Dc's Leyends of tomorrow y Arrow). Posterior a esa Crisis, en el capítulo 6x13 de The Flash, Barry Allen está tan frustrado por el cambio que trajo ese evento que visita un cementerio, el cual cambió de lugar (por la unión de una sola tierra); y sigue recordando y se frustra, se estresa porque nada es lo mismo, todo lo que él conocía cambio, ¡TODO! Y cuando se percata de su manía por querer todo como antes, lo comprende y entiende que nada va a ser lo mismo. Deja de mirar el pasado en el que vivió y se ajusta a lo que tiene en el presente. A mí parecer el personaje encuentra el término medio (acuñado por Aristóteles, el término medio es un punto de equilibrio en donde se encuentra la virtud, y los extremos son por exceso o por defecto) porque no cae al defecto, que es sumirse en la depresión del cambio, aunque al principio sí se pone ansioso 22


(por exceso) por querer conocer todos los cambios que trajo la Crisis y resolverlos de forma inmediata, lo cual causa más problemas. Al percatarse de esa ansiedad, toma un respiro, se tranquiliza y empieza a resolver los problemas de manera que acepta el cambio y trabaja junto con eso. Es un poco el caso en el que nosotros nos vamos a ver afectados cuando sea bueno salir. Cuando comience la “nueva normalidad” vamos a querer tragarnos el mundo como lo veníamos haciendo los últimos años, y ahora de manera tan ansiosa, pero este anhelo se verá afectado, porque ahora al salir a la calle no estaremos solos. No sólo no vamos a salir a divertirnos, a la escuelita, al trabajo, como si no hubiera pasado nada, no, ahora vamos a salir a la calle, pero algo está ahí que pone en riesgo nuestra supervivencia, y pone en alerta nuestro miedo más grande de todos: “La Muerte”. Tenemos este miedo en lo más profundo de nuestro ser, tanto, que a veces no lo notamos, sólo hasta el fin de nuestro tiempo, porque pensamos que por tener 18 años aún nos faltan cincuenta para que venga ella por nosotros; cuando desde el momento en que nacemos ya estamos listos para morir, desde que nacemos ya somos susceptibles a que ella venga por nosotros. Sin embargo, lo que traerá este nuevo acompañante a nuestras vidas, será orden... Orden al ir a la escuela, en las entradas, orden en el trabajo, orden en los servicios de transporte (espero yo), en nuestros tiempos al salir de casa. Es un hecho que estos nuevos filtros sanitarios nos quitaran uno o dos minutos muy valiosos; de esta manera uno tiene que percatarse de cuánto tiempo más se requiere para salir de casa. Y si bien uno espera que lo haga la institución a la cual vamos a entrar, también tiene que venir de nosotros. Como todo en esta vida es 23


mejor si es recíproco. Como en la UAM, cuando en enero la Unidad Iztapalapa abrió el nuevo acceso controlado oriente. Llegar y tener clase a las 8:00 am era un caos, porque uno se encontraba

antes

con

una

fila

enorme…

Al

diablo

con

los

torniquetes, abrían la puerta y era como estar en primaria, todos con sus credenciales en la mano (pobre de aquel al que se le olvidara). Considero que al menos a una cierta cantidad de estudiantes se les abrieron los ojos y no podían perder tiempo valioso de la clase que les gustaba, y se organizaron para evitar ese caos y pasar tranquilos por el acceso, sin nada de conflicto. Más o menos así nos pasará en nuestra vida de ahora en adelante, y no será sencillo, tampoco será inmediato, costará tiempo. Sí, más tiempo, pero considerándome una persona positiva al 100%,

ese

orden

nos

llevará

a

un

mejor

mundo,

en

donde

reconoceré al otro por ser tan vulnerable como yo, porque si me preocupo por mis amigos y mi familia, ellos se preocuparan por mí y encontraremos las formas creativas de saludarnos, de convivir con un nuevo virus y de sobrevivir.

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Pronto más textos.

Collage en portada: Alejandra Osorio Olave.

® Derechos reservados Universidad Autónoma Metropolitana.

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