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EL SECTOR SECUNDARIO EN ANDALUCÍA

LAS ENERGÍAS RENOVABLES: ENERGÍA EÓLICA Y FOTOVOLTAICA

LAURA GALIANO OSTENERO ESCUELA MERCANTIL 1º Ciclo Superior de Gestión Comercial y Marketing Sevilla, Febrero de 2013


ÍNDICE 1.- Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2 1.1. Definición de sector secundario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .3 1.2 Evolución histórica del sector secundario en Andalucia . . . . . . . . . . . . . . . . . 4-5 1.3 El sector secundario andaluz en la actualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .6-9 1.3.1. Principales áreas y focos industriales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9-11 1.3.2. Evolución del valor añadido bruto (VAB) y del empleo . . . . . . . . . 11-12

2.- Estudio de las energías renovables en Andalucía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13-18 2.1 Energía eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18-23 2.2 Energía solar fotovoltaica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23-27

3.- Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28-29

4.- Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30


1. INTRODUCCIÓN

Plantearemos este trabajo como un ejercicio de investigación sobre la situación actual que atraviesa el sector económico industrial en la región andaluza. Sin haber ahondado aún y simplemente atendiendo a lo que es conocido por todos, sabemos que este sector de actividad no está especialmente en auge en Andalucía. Andalucía inicia sus andaduras en el siglo XXI siendo una de las regiones menos industrializadas de España. Bien es cierto que durante el siglo XIX la región fue una de las primeras del país en iniciar un proceso industrializador, en torno a la siderurgia, los textiles y la industria alimentaria, pero la mayor parte de tales tentativas fracasaron, quedando desde entonces Andalucía vinculada, de manera casi exclusiva, a las actividades agrícolas. Si vamos unos pasos más allá, esta afirmación que planteábamos sobre la situación del desarrollo de las actividades económicas de la región andaluza, aceptaría nuevas matizaciones. Tanto es así que bien es sabido por todos que actualmente Andalucía destaca por el sector terciario o sector servicios básicamente. Podríamos pensar que el clima, la gastronomía, sus gentes y cultura, así como las múltiples posibilidades turísticas que ofrece, hacen de Andalucía una de las zonas con mayor afluencia turística, lo que explica la existencia de un sector terciario muy desarrollado. Nos centraremos, pues, en desarrollar y analizar pormenorizadamente el sector industrial andaluz, haciendo un recorrido por cada una de las actividades que conforman dicho sector económico, para centrarnos finalmente en las energías renovables, que según afirman distintos estudios, la región andaluza llega a superar los 4.370 megavatios de potencia eléctrica renovable. Esto hace que nos planteemos que Andalucía, gracias a su situación geográfica y condiciones climatológicas, deba potenciar el desarrollo de dicho tipo de energías.


1.1. DEFINICIÓN DE SECTOR SECUNDARIO Se conoce como sector secundario al sector de la economía que engloba el conjunto de actividades destinadas a transformar las materias primas obtenidas por el sector primario en productos de consumo o bienes de equipo, es decir, otros tantos productos que serán utilizados en otros ámbitos del sector secundario. Las actividades que conforman este sector son la artesanía, la industria, la construcción y la obtención de energía. -

La artesanía se consideró la base de la economía en Europa hasta la Revolución

Industrial, en el siglo XVIII-XIX. Dicha Revolución trajo consigo el concepto de producción en serie, que dio paso a la industria tal y como la conocemos hoy. Podríamos definir la artesanía como el resultado de la creatividad y la imaginación, plasmado en un producto en cuya elaboración se ha transformado racionalmente materiales de origen natural, generalmente con procesos y técnicas manuales. Los objetos artesanales van cargados de un alto valor cultural y debido a su proceso son piezas únicas. -

La industria surge en la Revolución Industrial, que se llevó a cabo en Inglaterra a

finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. La industria tiene como objetivo transformar las materias primas en productos comercializables utilizando, para ello, fuerza humana, máquinas y energía. -

La construcción es el proceso de armado de una estructura, cuyo tamaño puede variar

desde una casa hasta un rascacielos o infraestructuras como un túnel o una carretera. Para ser considerado propiamente como tal, se debe disponer antes de concretarse, de un proyecto predeterminado y que se seguirá según unas determinadas directrices. -

La obtención de energía, o generación de electricidad, es el proceso mediante el cual

se consigue electricidad mediante la conversión de una energía primaria. Estas energías primarias tienen como objetivo la de producir energía mecánica de rotación que, posteriormente, se transformará en energía eléctrica. El sector secundario, también conocido como sector industrial, se expandió con fuerza entre los países en los que estaba triunfando la Revolución Industrial, lo que provocó una disminución paralela de la actividad en el sector primario. El sector secundario viene considerándose como el motor económico de un país.


1.2 EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR SECUNDARIO EN ANDALUCÍA El sector industrial andaluz tuvo un importante peso en la economía española durante el siglo XIX. En el año 1856 Andalucía era la segunda región española en cuanto a grado de industrialización, sólo por detrás de Cataluña, sin embrago un siglo más tarde estaba ya prácticamente a la cola, con un índice de industrialización inferior al 50% del nivel medio español. Mientras que entre 1856 y 1900 Andalucía tenía un índice de industrialización superior a la media nacional en las ramas de alimentación, metalurgia, química y cerámica, a partir de 1915 esta supremacía se redujo a las ramas de alimentación y química. Los prometedores inicios del sector siderometalúrgico y textil en la provincia de Málaga o del sector agroalimentario en Cádiz, Granada y Málaga en el siglo XIX acabaron fracasando, entre otras causas por: -

La agricultura andaluza más productiva habría estado siempre vinculada a

exportaciones con demanda muy elástica, agotándose definitivamente sus posibilidades durante la crisis agraria de la penúltima década del siglo; -

La minería, que pudo haber servido también como potentísima fuente de acumulación,

tampoco lo hizo por su condición de minería dependiente y de saqueo, encontrándose en manos de empresas extranjeras; -

Ausencia de una estructura financiera capaz de canalizar recursos hacia la industria,

prefiriendo siempre actividades comerciales o destinando cuantiosos recursos en la construcción del ferrocarril; -

La integración de Andalucía en el mercado nacional, cuando el trazado del ferrocarril

estuvo totalmente terminado, había supuesto un duro golpe para la economía de la región al convertirse en una pequeña parte de un territorio mucho más amplio; -

Tras la Restauración borbónica se potenció un crecimiento desequilibrado, en el que

Andalucía se había especializado definitivamente en actividades agrarias exportadoras, con salarios bajos y altos beneficios para terratenientes, que posteriormente habían sido invertidos en actividades industriales en el centro del país, en altos salarios y elevada capacidad adquisitiva


> El caso de la pionera industria siderúrgica malagueña La primer complejo siderúrgico español importante de la época de la primera Revolución Industrial se llevó a cabo en la provincia de Málaga, con unos altos hornos en la Fábrica de La Concepción (1826) en Marbella, y otros en Málaga en la Fábrica de La Constancia (1833). Otra siderúrgica malagueña se denominó El Ángel. El problema de este foco industrial era la utilización de hulla que se traía desde Inglaterra al puerto de Málaga, debido a la falta de puertos industriales en Asturias que posibilitasen embarcar el carbón asturiano hasta Málaga, y hacía inviable su utilización. Sin embargo, para proteger la producción de carbón asturiano, el Estado gravaba la importación de carbón británico con tasas de hasta el 50%, con lo que elevaban indirectamente los costes de producción de la industria malacitana, perjudicando su viabilidad o posible crecimiento. Por esa razón, varios de estos industriales se involucraron en el que fuera uno de las primeros proyectos de ferrocarril de España en 1851, la línea Córdoba-Málaga, aunque las obras y los trámites administrativos se dilataron en el tiempo. El tren con destino a Córdoba, finalizado en 1866, pretendía buscar una salida a la falta de carbón mineral, uno de los grandes problemas que frenaban la industria malagueña. Desgraciadamente, cuando llegó carbón mineral a Málaga, los productos catalanes y vascos ya eran más competitivos. Vemos con este ejemplo cómo el problema de la industria en Andalucía viene de lejos, desde los comienzos del siglo XIX donde comienzan a aparecer una serie de desventajas que, poco a poco, van a provocar el retraso en este sector por parte de la comunidad andaluza.


1.3 EL SECTOR SECUNDARIO ANDALUZ EN LA ACTUALIDAD Bien es sabido que la estructura productiva de la economía andaluza se ha caracterizado tradicionalmente por una elevada participación en las actividades agrarias, un sector industrial poco desarrollado y un notable peso de las actividades vinculadas a los servicios. Vamos a comenzar mencionando algunas de las características que presenta la industria en Andalucía y que, en cierta medida, han dado pie a la situación que atraviesa el sector secundario en dicha región: - Su distribución espacial es desigual. Las localidades con mayor actividad industrial son Málaga, Sevilla, San Roque, Palos de la Frontera y Córdoba. Además, es curioso ver como las industrias se concentran, preferentemente, en la periferia de la región (buscando la proximidad a las distintas vías de comunicación). Sólo en el caso de Sevilla y Córdoba podemos hablar de asentamientos de importancia en el interior de las regiones. Este hecho explica la concentración de empresas en los conocidos “polígonos industriales”. En el caso de Andalucía muchos de ellos no tienen carácter industrial, ya que la mayor parte de las empresas pertenecen al sector servicios o sector terciario. - Las principales industrias son agroalimentarias y están repartidas por todo el territorio andaluz y emplean a una tercera parte de los trabajadores industriales. Otras son la industria automovilística, la aeronáutica (muy importante, y en auge, sobre todo en la provincia de Sevilla) y la industria química. - El bajo nivel tecnológico es otra característica de la industria andaluza, que en gran medida explica su especialización en actividades industriales de transformación de materias primas agrarias y minerales. La gran mayoría de las empresas son de tamaño muy reducido y sólo las empresas de participación pública o de capital extranjero son capaces de desarrollar grandes estructuras empresariales. - La mayoría de las empresas industriales son de pequeño tamaño, ya que las grandes empresas siderúrgicas, textiles o de construcción naval (en términos de producción, facturación y volumen de mano de obra) han desaparecido o se han reducido considerablemente. Esto les hace ser poco competitivas, al tener dificultades para incorporar modernos sistemas de producción e innovaciones tecnológicas. Actualmente, el sector secundario en la región andaluza sigue las siguientes directrices o líneas de desarrollo. Por un lado, estrechamente ligada a la actividad agropecuaria y


pesquera, y muy repartida a lo largo de todo el territorio andaluz, la industria agroalimentaria acapara el 21,7% del empleo y el 25,8% de valor añadido del sector industrial en la comunidad autónoma. Aceites, frutas, hortalizas, bebidas alcohólicas, carnes y leches son sus principales productos. La agroindustria andaluza es, tras la catalana, la segunda más importante de España en términos de valor añadido. Lidera el ranking nacional en número de empresas, con más de 5.400, y constituye el motor económico de numerosas comarcas rurales. Sus ventas al extranjero suponen uno de los principales capítulos del comercio exterior de la comunidad autónoma.

Por otro lado, las actividades extractivas, metalúrgicas, energéticas y químicas completan lo fundamental de la industria andaluza, que en los últimos años también se está


orientando hacia segmentos de mayor contenido tecnológico; maquinaria, energías renovables y material eléctrico y electrónico. El eje Sevilla-Cádiz-Huelva constituye la principal zona del desarrollo industrial. Favorecidas por su localización estratégica y la existencia de grandes instalaciones portuarias, las bahías de Algeciras y Cádiz acogen numerosas industrias de los sectores petroquímico y energético, la primera, y de construcciones navales y aeronáuticas la segunda. La ciudad de Huelva y su entorno acogen uno de los mayores núcleos industriales de España dedicados a la química básica. En sus instalaciones se han desarrollado innovadoras experiencias de protección medioambiental, muchas de ellas pioneras en Europa. Sevilla destaca sobre todo por su potente industria aeronáutica, cuyos orígenes se remontan al primer tercio del siglo pasado. Cuenta con un parque tecnológico en la localidad de La Rinconada, junto al aeropuerto de San Pablo, principal referencia para un sector que en Andalucía concentra el 27,6% del empleo nacional en este campo. También en la capital andaluza, en los terrenos donde se celebró la Exposición Universal de 1992, se sitúa el Parque Científico y Tecnológico Cartuja’93, uno de los mayores de Europa. En su recinto se localizan más de 370 empresas y centros de investigación y formación de los sectores de las nuevas tecnologías y servicios avanzados.

Málaga, que ya a mediados del siglo XIX protagonizó los primeros compases de la industrialización en España, recupera ahora su vieja vocación con el auge adquirido en los últimos años por el sector de las telecomunicaciones y el material electrónico. El Parque Tecnológico de Andalucía, que alberga la sede de la Asociación Internacional de


Parques Tecnológicos, se configura como el principal motor de las iniciativas empresariales en este ámbito. El tejido industrial de la comunidad autónoma se completa, a grandes rasgos, con sectores como el de la automoción en la provincia de Jaén; la joyería en Córdoba; la extracción y transformación del mármol en Macael (Almería); el calzado en las provincias de Huelva y Cádiz; los productos lácteos en Granada y Córdoba; la madera y el mueble en Córdoba y Jaén, y las energías renovables con grandes instalaciones solares y eólicas en todas las provincias.

Finalmente, la construcción sigue manteniendo un peso en el valor añadido bruto ligeramente superior al que se da en España (12,3% frente al 11,5%), aunque su participación en la estructura productiva andaluza se ha venido reduciendo desde 2006. En líneas generales la población andaluza ocupada en el sector industrial es escasa. Sólo el 10,2% de la población activa empleada lo hace en la industria, frente al 17% de la media española.

1.3.1. PRINCIPALES ÁREAS Y FOCOS INDUSTRIALES Como resumen aclaratorio a todo lo que hemos comentado en este apartado proponemos el siguiente esquema de las principales áreas industriales en Andalucía: A) Industrias básicas y de equipamiento


1. Industrias químicas: en las proximidades de Huelva, sobre todo. Allí, en el “polo químico”, se fabrican numerosos productos (fertilizantes, colorantes, abonos, ácidos sulfúrico y clorhídrico, etc). Dichas actividades, de gran impacto medioambiental, han provocado altos niveles de contaminación en la zona. El importante sector petroquímico que se había desarrollado en la Bahía de Algeciras forma hoy parte del pasado, ya que la refinería de petróleo de la compañía Cepsa ya no es de capital español. 2. La industria metálica, también escasa como en el caso de la anterior. Destaca en Algeciras la factoría de Acerinox, dedicada a la fabricación de acero inoxidable y de productos realizados a base de este material (bovinas, chapas, flejes,etc) pero que no supone gran relevancia ya que dicha empresa es de capital extranjero también. 3. Industrias metalúrgicas de transformación, entre las que destacan: la naval (astilleros de Cádiz y Huelva); fabricación de vehículos automóviles (Renault en Sevilla, con la fabricación de las cajas de cambio; y Santana Motor, en Linares, con la fabricación de vehículos todoterrenos, con capital 100% español y perteneciente, actualmente, a la Junta de Andalucía); y, por último, el sector de la industria aeronáutica (con una creciente importancia en Sevilla con el Parque Tecnológico Aeroespacial de Andalucía -Aerópolisen La Rinconada).


B) Industria ligera 1. La industria alimenticia, donde destacan: la producción de aceite y sus derivados (en Sevilla, Córdoba y Jaén, sobre todo); la vinicultura (propia de las regiones de Jerez, Montilla-Moriles, y la comarca del Condado, en Huelva); otras son las relacionadas con las conservas de pescado (zona costera de Huelva y Cádiz), las de elaboración de los productos derivados del cerdo (Jabugo y Sierra de Aracena, Huelva), las lácteas (Córdoba) y las azucareras (en el sector occidental de la región). 2. Actividades artesanales, en cuya fabricación se combinan técnicas puramente artesanales (con herramientas) y otras de tipo industrial (con maquinaria). Destaca la elaboración de calzado en Valverde del Camino (Huelva) o la marroquinería en Ubrique (Cádiz); el sector de la madera y el mueble, característico en Jaen y Córdoba; la joyería, en Córdoba.; o la producción de cerámica en La Rambla y Lucena (Córdoba).

1.3.2 EVOLUCIÓN DEL VALOR AÑADIDO BRUTO (VAB) Y DEL EMPLEO De todos los sectores económicos de la Comunidad Autónoma andaluza, la industria ha sido el que menos ha destacado, al igual que ha sucedido en el conjunto de España. En 2011, el Valor Añadido Bruto (VAB) de la industria andaluza representaba el 11,62% del VAB total de Andalucía, mientras que a nivel nacional, suponía el 16,88%. Durante el último año, el VAB de la industria andaluza ha continuado con la senda descendente de ejercicios anteriores, aunque de manera más moderada, anotando un retroceso de la producción de un 0,3%, en términos interanuales. Sin embargo, en el conjunto de España se ha producido un crecimiento del VAB industrial, aumentando un 1,73% con respecto a 2010.


El mercado laboral del sector industrial andaluz ha evolucionado de manera similar al conjunto nacional en los últimos años. La población activa del sector ha experimentado un nuevo descenso, disminuyendo más de un 2% en 2011, en términos interanuales, tanto en Andalucía como en España. La población ocupada continuó mostrando un comportamiento negativo, aunque de manera más moderada, lo cual ha generado un crecimiento del número de desempleados en un 2,2% en el sector industrial de Andalucía. Sin embargo, en el conjunto de España, no sólo no se ha creado empleo, reduciéndose la ocupación en más de un 2%, sino que se ha producido un trasvase de población activa hacia otros sectores. Como consecuencia, la tasa de paro del sector industrial andaluz ha crecido 0,56 puntos porcentuales con respecto a 2010, situándose en un 13,17% en 2011, mientras que en el conjunto de España esta tasa ha tenido un comportamiento opuesto, reduciéndose hasta situarse en un 8,58% en el último año.

En 2011, el número de empresas industriales en Andalucía superaba las 30.000, lo que suponía un descenso del 4,42% respecto al año anterior. Asimismo, en el conjunto de España se encontraban en activo un total de 220.935 empresas, reduciéndose un 4,07% en términos interanuales. En este último año, las empresas industriales representaban el 6,22% de todas las empresas de la economía andaluza. Además, la participación de las empresas del sector industrial andaluz, respecto al conjunto de empresas del sector en España, se sitúa en un valor próximo al 14%, indicador que ha mostrado una tendencia a la baja desde 2009.


2. UTILIZACIÓN DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN ANDALUCIA Lo primero que debemos hacer para adentrarnos en este epígrafe es definir qué entendemos por energía y cuál es su importancia en la sociedad. Al mirar a nuestro alrededor se observa que las plantas crecen, los animales se trasladan y que las máquinas y herramientas realizan todo tipo de tareas. Todas estas actividades tienen en común que precisan de la existencia de energía para poder desarrollarse. La energía puede definirse como una propiedad asociada a los objetos y sustancias, que se manifiesta en las transformaciones que ocurren en la naturaleza así como en los cambios físicos, por ejemplo, al elevar un objeto, transportarlo, deformarlo o calentarlo. La energía puede manifestarse de diferentes maneras: en forma de movimiento (cinética), de posición (potencial), de calor, de electricidad, de radiaciones electromagnéticas, etc. Según sea el proceso, la energía se denomina: energía térmica, energía eléctrica, energía radiante, energía química o energía nuclear. Las fuentes de energía son los recursos existentes en la naturaleza de los que la humanidad puede obtener energía para sus actividades. Las fuentes de energía se clasifican en dos grandes grupos: renovables, aquellas cuyos recursos son ilimitados, y no renovables, de recursos limitados. Nos centraremos ahora en acotar las fuentes renovables y no renovables. Las fuentes de energía renovables son aquellas que, tras ser utilizadas, se pueden regenerar de manera natural o artificial. Algunas de estas fuentes renovables están sometidas a ciclos que se mantienen de forma más o menos constante en la naturaleza. Existen varias fuentes de energía renovables, como son la energía mareomotriz (mareas), la energía hidráulica (embalses), la energía eólica (viento) y la energía solar (Sol).


Las fuentes de energía no renovables son aquellas que se encuentran de forma limitada en el planeta y cuya velocidad de consumo es mayor que la de su regeneración. Existen varias fuentes de energía no renovables, como son los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y la energía nuclear (fisión y fusión nuclear). La utilización de energías renovables es una de las formas más eficientes de producir energía eléctrica. Su eficiencia se debe tanto al uso de recurso inagotable que relativiza la incidencia del rendimiento de las instalaciones, como a la posibilidad de generación distribuida evitando pérdidas en transporte y distribución de energía eléctrica. Andalucía cuenta actualmente con más de 5300 MW renovables instalados de distintas tecnologías, lo que diversifica enormemente su parque generador eléctrico. Hay que destacar los importantes avances de los últimos años, ya que en el año 2007 sólo disponíamos de alrededor de 2000 MW y la potencia instalada se ha multiplicado por 7 en los últimos diez años, siendo lo más significativo el crecimiento de las instalaciones fotovoltaicas y los parques eólicos, también en este periodo se han puesto en marcha las primeras centrales comerciales termosolares. Esta evolución ha permitido que enel pasado año 2011 se hubiese alcanzado una cifra del 35,6% de potencia renovable dentro del total instalado en Andalucía. La producción de electricidad a partir de fuentes renovables puede ser generada mediante: -

Instalaciones conectadas a red: la energía generada se incorpora a la red eléctrica.

Son instalaciones de producción que perciben una retribución diferente a las convencionales y se inscriben en un Régimen Especial definido en el RD 661/2007 y sus modificaciones posteriores, que establecen las condiciones normativas, jurídicas y económicas para cada tipo de fuente renovable. -

Instalaciones aisladas: permiten la electrificación en el medio rural o en zonas en las

que no llega la red eléctrica. Son fundamentalmente instalaciones solares fotovoltaicas o minieólicas en ubicaciones donde no se ha desarrollado la red de distribución eléctrica. Las instalaciones de producción de electricidad en los edificios e instalaciones administrativos, o para el alumbrado y señalizaciones, son hoy en día una realidad, existen numerosas instalaciones, principalmente fotovoltaicas, en oficinas, colegios, etc. También existe aprovechamiento eléctrico en los vertederos de residuos sólidos urbanos, así como en plantas de tratamiento de aguas residuales y otros residuos.


Por otro lado, resulta interesante destacar que las energías renovables constituyen una alternativa esencial a los combustibles fósiles, ya que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia energética de nuestra región. Andalucía persigue un objetivo ambicioso: conseguir que el 18% del consumo de energía proceda de fuentes renovables. Para alcanzarlo, se ha puesto en marcha el Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética 2007-2013 (PASENER), que establece un nuevo modelo energético para Andalucía basado en el mejor aprovechamiento de los recursos energéticos de la región y en la definición global de un sistema energético plenamente adaptado a las condiciones climáticas, culturales y económicas de Andalucía, y que a la vez de cumplimiento a los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kyoto. Este Plan también se encuadra en la Estrategia Andaluza Ante el Cambio Climático y el Plan Andaluz de Acción por el Clima 2007-2012, además de otra normativa autonómica, estatal y comunitaria. Para avanzar en la consecución de estos objetivos la Junta de Andalucía cuenta como principal instrumento de gestión con la Agencia Andaluza de la Energía. El Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética (PASENER 2007-2013), establece entre los objetivos básicos de la Comunidad Autónoma el desarrollo industrial y tecnológico basado en la suficiencia energética, y entre los principios rectores contempla el impulso y desarrollo de las energías renovables, el ahorro y eficiencia energética. Para ello anima a los poderes públicos de Andalucía a potenciar las energías renovables y limpias, y a llevar a cabo políticas que favorezcan la utilización sostenible de los recursos energéticos, la suficiencia energética y el ahorro con el fin de evitar el cambio climático. Vemos un claro compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad desde Andalucía. Asimismo, desde esta iniciativa se fomenta el ahorro y la eficiencia energética y la promoción de las fuentes de energía renovables. Por otro lado, la consolidación de la Agencia Andaluza de la Energía como instrumento para alcanzar el objetivo de optimizar, en términos económicos y medioambientales, el abastecimiento energético de Andalucía, conforman un marco robusto en el que cimentar los pilares principales de la política energética de la Comunidad autónoma andaluza en los próximos años. El PASENER establece entre sus objetivos para el año 2013 los siguientes: 1.

Contar con un aporte de las fuentes de energía renovable a la estructura de energía

primaria, con fines exclusivamente energéticos, del 18,3 %. 2.

Situar en torno al 39,1 % la potencia eléctrica instalada con tecnologías renovables

frente a la potencia eléctrica total.


3.

Situar la producción bruta de energía eléctrica con fuentes renovables en el 32,2 %

del consumo neto de energía eléctrica de los andaluces y andaluzas. 4.

Alcanzar un ahorro equivalente al 8 % de la energía primaria consumida con fines

exclusivamente energéticos en 2006. 5. Reducir la intensidad energética primaria en un 1 % respecto a la de 2006. 6.

Situar el consumo de biocarburantes respecto al consumo total de gasolinas y

gasóleos en transporte en el 8,5 %. 7.

Situar el índice de calidad de servicio (TIEPI) en zonas urbanas en 0,86 horas, en

zonas semiurbanas en 1,37 horas, en zona rural concentrad en 2,89 horas y en zona rural dispersa en 3,81 horas, lo que supondrá obtener un TIEPI para el conjunto de Andalucía de 1,56 horas. 8. Hacer que el 80 % de los residentes en núcleos de entre 10.000 y 20.000 habitantes puedan acceder al suministro de gas natural. 9. Reducir las emisiones de CO2 por unidad de generación eléctrica en un 20 %. 10. Evitar la emisión de 11 millones de toneladas de CO2. 11.

Hacer que el aporte total de las fuentes de energía renovable represente el 27,7 %

de la energía final consumida por las andaluzas y andaluces. Para ello el PASENER contiene cuatro programas que implican a todos los actores del sistema energético andaluz (agentes económicos y sociales, administraciones públicas y ciudadanos). Cada uno de ellos se desarrolla en diferentes líneas de actuación y medidas abarcando entre los cuatro más de 100 medidas para alcanzar los objetivos señalados. Andalucía cuenta con un elevado potencial de energía renovable (sol, viento, biomasa, agua y geotermia) cuyo aprovechamiento origina unos elevados beneficios ambientales, sociales y económicos para la Comunidad. Estos recursos pueden convertirse en energía útil para ser consumida en nuestros hogares, oficinas, comunidades de vecinos, residencias, colegios, instalaciones deportivas, en transporte, etc. Andalucía ha apostado por la producción de electricidad con energías renovables, siendo pionera en el uso de la energía eólica y termosolar, contando con una gran experiencia en biomasa de la que hoy es la primera Comunidad Autónoma generadora de electricidad. En la actualidad, aproximadamente el 33,5% de la energía eléctrica que consumimos los andaluces es de origen renovable. Las instalaciones integradas en los edificios, principalmente la fotovoltaica y en segundo lugar la mini y microeólica, están teniendo un importante desarrollo tanto para autoconsumo como conectadas a red. Cada vez es más


común ver las azoteas de nuestras ciudades con paneles fotovoltaicos para aprovechar las numerosas horas de luz que tenemos en nuestra región para el uso de la energía en nuestros hogares y negocios. Las energías renovables producen, por ejemplo, energía térmica en forma de agua caliente, calefacción e incluso frío para la climatización de nuestros edificios. Andalucía es la región española que más superficie solar tiene instalada para la producción de agua caliente sanitaria y también tiene un importante consumo de biomasa para calefacción de hogares, colegios y otros edificios. También en Andalucía se ha desarrollado una importante industria de los biocarburantes y en la actualidad se trabaja en el desarrollo de tecnología de segunda y tercera generación para posibilitar la obtención de biocarburantes más sostenibles. Las energías renovables no sólo nos aportan energía limpia sino que están impulsando un sector muy competitivo formado por más de 1.600 empresas, la mayoría pequeñas y medianas empresas dedicadas a la realización y mantenimiento de instalaciones que operan a lo largo de toda nuestra geografía y en muchas ocasiones en otras regiones de España. Estas generan una gran cantidad de mano de obra de alta cualificación y, como las empresas, asentada en muchas ocasiones en las zonas rurales. Las energías renovables contribuyen así al equilibrio territorial de Andalucía. Andalucía ha apostado por la innovación tecnológica en renovables a través de sus universidades y centros como el Centro Tecnológico Avanzado de Energías RenovablesCTAER o la Plataforma Solar de Almería. Además, cuenta con la Agencia Andaluza de la Energía, creada en 2005, que es el órgano gubernamental encargado de desarrollar la política autonómica con relación al abastecimiento energético de la comunidad. Utilización de distintas energías renovables en Andalucía en 2012: Energía eólica Energía fotovoltaica Energia termosolar Energia biomasa eléctrica

3.129 megavatios 783 megavatios 650 megavatios 209 megavatios

66 por ciento del total 16 por ciento del total 14 por ciento del total 4 por ciento del total

Tras haber realizado un repaso por el contexto de la energía renovable y el panorama actual en Andalucía, vamos a desarrollar dos formas concretas: la energía eólica y la energía solar.


2.1 LA ENERGÍA EÓLICA La energía eólica es la energía obtenida de la fuerza del viento, es decir, mediante la utilización de la energía cinética generada por las corrientes de aire. Se obtiene a través de una turbinas eólicas son las que convierten la energía cinética del viento en electricidad por medio de aspas o hélices que hacen girar un eje central conectado, a través de una serie engranajes a un generador eléctrico. La energía eólica ha sido aprovechada desde la antigüedad para mover los barcos impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de molinos al mover sus aspas. Es un tipo de energía verde, respetuosa con el medio ambiente y comprometida con el desarrollo sostenible. La energía del viento está relacionada con el movimiento de las masas de aire que desplazan de áreas de alta presión atmosférica hacia áreas adyacentes de baja presión, con velocidades proporcionales (gradiente de presión). Por lo que puede decirse que la energía eólica es una forma no-directa de energía solar. Las diferentes temperaturas y presiones en la atmósfera, provocadas por la absorción de la radiación solar, son las que ponen al viento en movimiento.


Es una de las formas de producir energía eléctrica menos costosas, lo que explica el fuerte entusiasmo por esta tecnología. Actualmente se utiliza para su transformación en energía eléctrica a través de la instalación de aerogeneradores o turbinas de viento. De entre todas las aplicaciones existentes de la energía eólica, la más extendida, y la que cuenta con un mayor crecimiento, es la de los parques eólicos para producción eléctrica. Un parque eólico es la instalación integrada de un conjunto de aerogeneradores interconectados eléctricamente. Los aerogeneradores son los elementos claves de la instalación de los parques eólicos que, básicamente, son la evolución de los tradicionales molinos de viento. Como tales son máquinas rotativas que están formadas por tres aspas, de unos 20-25 metros, unidas a un eje común. El elemento de captación o rotor que está unido a este eje, capta la energía del viento. Mediante el movimiento de las aspas o paletas, accionadas por el viento, activa un generador eléctrico que convierte la energía mecánica de la rotación en energía eléctrica.


Estos aerogeneradores suelen medir unos 40-50 metros dependiendo de la orografía del lugar, pero pueden ser incluso más altos. Este es uno de los grandes problemas que afecta a las poblaciones desde el punto de vista estético. Se entiende que estos elementos rompen la estructura estética del paisaje. Los aerogeneradores pueden trabajar solos o en parques eólicos, sobre tierra formando las granjas eólicas, sobre la costa del mar o incluso pueden ser instalados sobre las aguas a cierta distancia de la costa en lo que se llama granja eólica marina, la cual está generando grandes conflictos en todas aquellas costas en las que se pretende construir parques eólicos.

El gran beneficio medioambiental que reporta el aprovechamiento del viento para la generación de energía eléctrica viene dado, en primer lugar, por los niveles de emisiones gaseosas evitados, en comparación con los producidos en centrales térmicas. En definitiva, contribuye a la estabilidad climática del planeta. Un desarrollo importante de la energía eléctrica de origen eólico puede ser, por tanto, una de las medidas más eficaces para evitar el efecto invernadero ya que, a nivel mundial, se considera que el sector eléctrico es responsable del 29% de las emisiones de CO2 del planeta. Como energía renovable que es contribuye a minimizar el calentamiento global. Si nos centramos en las ventajas sociales y económicas que nos incumben de una manera mucho más directa, son mayores que los beneficios que nos aportan las energías


convencionales. El desarrollo de este tipo de energía puede reforzar la competitividad general de la industria y tener efectos positivos y tangibles en el desarrollo regional, la cohesión económica y social y el empleo. La industria eólica es un sector con indudable futuro. Las repercusiones que en materia de empleo está teniendo y va a tener esta dinámica inversión son sin duda importantes. Este despliegue de la energía eólica puede ser una característica clave del desarrollo regional con el objetivo de dar lugar a una mayor cohesión social y económica. Los fondos invertidos a escala regional en el desarrollo de las fuentes de energía renovables pueden contribuir a elevar los niveles de vida y de renta de las regiones menos favorecidas o en declive mediante la utilización de recursos locales, generando empleos permanentes a nivel local y creando nuevas oportunidades para la agricultura. Las energías renovables contribuyen de esta forma al desarrollo de las regiones menos favorecidas, cuyos recursos naturales encuentran así una oportunidad. La energía eólica supone una evidente contribución al autoabastecimiento energético. A pesar de que las ventajas medioambientales de la energía eólica son incuestionables, y de que existe un amplio consenso en nuestra sociedad sobre el alto grado de compatibilidad entre las instalaciones eólicas y el respeto por el medio ambiente, son muchos los que consideran que la instalación concreta de un parque eólico puede producir impactos ambientales negativos, que dependerán del emplazamiento elegido. Aunque muchas de ellas se encuentran en emplazamientos reservados. Hay quienes consideran que la eólica no supone una alternativa a las fuentes de energía actuales, ya que no genera energía constantemente por falta o exceso de viento. Es la intermitencia uno de sus principales inconvenientes. El impacto en detrimento de la calidad del paisaje, los efectos sobre la avifauna y el ruido, suelen ser los efectos negativos que generalmente se citan como inconvenientes medioambientales de los parques eólicos. A esto se añaden las previsibles interferencias electromagnéticas en los sistemas de comunicación. En el caso específico de la comunidad andaluza, la energía eólica se ha aprovechado desde hace largo tiempo para el bombeo de agua mediante métodos mecánicos, pero ha sido el desarrollo tecnológico hacia la generación eléctrica el que ha permitido la implantación de cientos de aerogeneradores minieólicos aislados de la red para abastecer las necesidades de suministro en entornos rurales. La evolución hacia máquinas de gran


potencia (alrededor de 2 MW) ha propiciado que nuestra región disponga en la actualidad de miles de megavatios eólicos que generan de forma distribuida y eficiente gran parte de la energía eléctrica consumida en nuestra Comunidad. Según los datos del Observatorio Andaluz de Energías Renovables de la Asociación de Promotores y Productores de Energías Renovables de Andalucía (APREAN) la energía eólica sigue liderando el ranking con 3.250 megavatios, que representan al 69,4 por ciento de la potencia renovable instalada en Andalucía. Le sigue la fotovoltaica conectada a red, que se sitúa en 724 megavatios (16,6 por ciento del total andaluz), la termosolar, que alcanza los 398 megavatios (9,1 por ciento del total) y la biomasa eléctrica, con 216 megavatios (4,9 por ciento del total) Comparada con el resto de comunidades autónomas, Andalucía es la cuarta comunidad en energía eólica, detrás de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Galicia. En el cómputo general de megavatios renovables instalados en España, Andalucía se encuentra en el tercer puesto tras Castilla y León y Castilla-La Mancha. La cifra global de megavatios eólicos queda distribuida en un total de 131 parques repartidos como sigue: Provincia

Parques eólicos

Megavatios

% total Andalucía

Cádiz

63

1252,25 megavatios

41,22%

Almería

17

467,55 megavatios

15,4%

Málaga

19

459,7 megavatios

15,13%

Huelva

12

394,45 megavatios

13%

Granada

15

349,3 megavatios

11,49%

Sevilla

4

99,5 megavatios

3,27%

Jaén

1

15,18 megavatios

0,5%

En un momento en el que las energías renovables se encuentran en pleno debate y son cuestionadas por las grandes compañías eléctricas tradicionales, Andalucía ha logrado un importante desarrollo de las llamadas energías limpias, que han contribuido no sólo a aumentar su capacidad de generación sino también a aumentar el empleo y suponer un importante impacto socioeconómico. Durante 2011 las energías renovables permitieron la creación en la comunidad andaluza de más de 44.300 empleos, de ellos 16.260 de manera directa, según los datos de la Agencia Andaluza de la Energía (AAE), que tiene contabilizadas ya más de 1.300 empresas en este sector.


La AAE estima que para 2013, fecha de finalización del PASENER (Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética), que comenzó en 2007, las energías renovables generarán más de 110.400 empleos, de los que 65.000 serán trabajos directos por la construcción de plantas y parques y, el resto, empleo estable derivado de las labores de mantenimiento de dichas instalaciones y de su funcionamiento. Para esa fecha se estima que la generación de energía eléctrica a través de renovables supondrá en la comunidad el 33,2% del consumo neto de los andaluces. La región tiene previsto poner en marcha antes de finalizar 2012 otros 9 parques eólicos con una potencia de 145 MW, que producirán energía eléctrica para abastecer a 68.000 hogares. Los parques se instalarán en Almería (2), Cádiz (4), Málaga (1) y Granada (2).

2.3. LA ENERGÍA SOLAR FOTOVOLTAICA Es la energía obtenida directamente del sol, en forma de calor o transformada en electricidad. La energía solar fotovoltaica consiste en el aprovechamiento y transformación de la energía que recibimos del sol en energía eléctrica. La radiación solar llega a los módulos fotovoltaicos, produciendo una corriente eléctrica que puede consumirse directamente, almacenarse en baterías o adaptarse para ser incorporada a la red eléctrica. Este tipo de energía se usa para alimentar innumerables aparatos autónomos, para abastecer refugios o casas aisladas y para producir electricidad a gran escala para redes de distribución. Debido a la creciente demanda de energías renovables, la fabricación de células solares e instalaciones fotovoltaicas ha avanzado considerablemente en los últimos años.


Los paneles solares fotovoltaicos no producen calor que se pueda aprovechar (aunque hay líneas de investigación sobre paneles híbridos que permiten generar energía eléctrica y térmica simultáneamente). Sin embargo, son muy apropiados para proyectos de electrificación rural en zonas que no cuentan con red eléctrica, instalaciones sencillas en azoteas y de autoconsumo fotovoltaico. Esto último consiste en la producción individual a pequeña escala de electricidad para el propio consumo, a través de los paneles solares. Ello se puede complementar con el balance neto. Este esquema de producción, que permite compensar el consumo eléctrico mediante lo generado por una instalación fotovoltaica en momentos de menor consumo, ya ha sido implantado con éxito en muchos países. Fue propuesto en España por la asociación fotovoltaica ASIF para promover la electricidad renovable sin necesidad de apoyo económico adicional. Para incentivar el desarrollo de la tecnología con miras a alcanzar la paridad de red (igualar el precio de obtención de la energía al de otras fuentes más económicas en la actualidad), existen primas a la producción, que garantizan un precio fijo de compra por parte de la red eléctrica. Es el caso de Alemania, Italia o España. Este esquema de incentivos ya ha dado sus frutos, logrando que los costes de la energía fotovoltaica se sitúen por debajo del precio de venta de la electricidad tradicional en un número creciente de regiones.


Además de la energía solar fotovoltaica (que será la que estudiemos más profundamente de cara al caso de la comunidad andaluza) también debemos mencionar la existencia de la energía solar térmica. A diferencia de la anterior aprovecha la energía recibida del sol para calentar un fluido que circula por el interior de un dispositivo de captación. Esta energía puede utilizarse para climatización de edificios y piscinas, producción de agua caliente o aplicaciones industriales. Por último, con la energía solar termoeléctrica el sol calienta un fluido mediante dispositivos de concentración que transforman agua en vapor. Éste, al pasar por una turbina conectada a un alternador, produce electricidad que se inyecta a la red. La energía solar puede combinarse con otras energías renovables a través de tecnologías mixtas (fotovoltaica y eólica, solar térmica y biomasa, geotérmica y solar térmica, etc). Andalucía cuenta con un elevado número de horas de sol por lo que tenemos un destacado potencial solar para su aprovechamiento. Adentrándonos de forma más específica en el caso de la energía fotovoltaica, hay que decir que la comunidad andaluza ocupa, desde 2008, el segundo lugar a nivel nacional en potencia fotovoltaica instalada, por detrás de Castilla la Mancha. La contratación de fotovoltaica conectada a red se sitúa en 724 megavatios (16,6 por ciento del total andaluz). Durante 2012 Andalucía sumaba 5 nuevos megavatios en el primer semestre del año, hasta contabilizar un total de 724,3 megavatios de potencia solar fotovoltaica instalada, con un crecimiento del 0,7 por ciento en el periodo indicado. Estadística por provincia: Provincia

Megavatios

% total Andalucía

Córdoba

163,97 megavatios

23%

Sevilla

163,38 megavatios

22,93%

Granada

84,02 megavatios

12%

Almería

72,98 megavatios

10,07%

Jaén

72,83 megavatios

10%


Huelva

64,22 megavatios

9%

Cádiz

55,30 megavatios

8%

Málaga

43,20 megavatios

6%

Según últimos estudios. 1,26 millones de hogares andaluces calientan agua con energía solar. La comunidad lidera en España el aprovechamiento del sol para generar electricidad y calor, y ha aumentado en el último año en un 50% su potencia eléctrica con tecnología solar. En junio de 2012 la región contaba con una potencia eléctrica total instalada con energías renovables de 5.598 megavatios (MW) de los que 1.654 MW pertenecen a tecnologías y fotovoltaica y termosolar. En lo que se refiere a energía solar térmica para la producción de agua caliente sanitaria la región dispone de 747.171 metros cuadrados de superficie instalada. A pesar de que la producción de agua caliente o la de calor es la más habitual, la energía solar se está aprovechando ya en Andalucía para la generación de frío, es decir, para refrigerar edificios, caso de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla, el Parque Dunar de Doñana, o el Museo de las Ciencias de Granada, además de otros usuarios particulares. Sevilla, con 273.418 metros cuadrados de superficie solar térmica lidera por provincias, seguida de Málaga, con 161.515; Cádiz, con 118.039; Almería, 65.101; Huelva, 42.432; Granada, 36.832; Córdoba, 32.926, y Jaén con 16.908 metros cuadrados solares térmicos instalados. En materia de energía solar fotovoltaica, la región posee actualmente 798,29 MW de potencia eléctrica instalada conectada a red, que la sitúan como la segunda comunidad española en esta tecnología, mientras que en energía termosolar, pilar del crecimiento de las renovables en la región junto a la eólica, Andalucía cuenta con 847,7 MW instalados, en 19 centrales comerciales y dos plantas experimentales. El futuro de la energía solar fotovoltaica promete en la región andaluza. Actualmente se está trabajando de cara a la innovación. Se está investigando en nuevos materiales. Para quien haya visto una placa solar fotovoltaica de cerca, resulta obvio que se trata de un armatoste. Una de las líneas de investigación se basa en conseguir láminas más finas que obtengan los mismos rendimientos pero que impliquen menos material y un


ensamblaje más sencillo, de forma que se reduzcan los costes de producción. También se están investigando en materiales nuevos que aumenten su eficiencia y resulten más económicos. Uno de los materiales nuevos es el teluro de cadmio (CdTe); otro es el CIGS (diseleniuro / disulfuro de cobre e indio-galio). El primero tienen el inconveniente de que es altamente tóxico. Las CIGS parecen tener más futuro pero, al contrario que aquellas, presentan el inconveniente de que su fabricación y ensamblaje es más complejo. También se investiga en módulos flexibles, independientemente del material fotosensible, ya que esto ampliaría enormemente el campo de aplicaciones fotovoltaicas.


3. CONCLUSIÓN Para finalizar este trabajo no quiero dejar pasar la oportunidad de expresar, en cierto modo, mi descontento. Tras haber analizado la información que aquí aparece y por todo lo que se viene comentando y hemos estudiado me resultante importante analizar en esta conclusión una idea en concreto. Andalucía, pese a poseer buena materia prima, haber tenido un sector industria importante y con unas estadísticas no muy inferiores a la media nacional, sigue a la cola en materia de industria y generación de riqueza y empleo en este sentido. El principal problema reside, en mi opinión, en que la mayoría de las empresas que aquí se asientan son de capital extranjero, por lo que no generamos riquezas propias, sólo colaboramos al enriquecimiento de los demás. Además, si a eso añadimos el problema de que nuestras diversas materias primas provenientes del sector primario tienen que ser exportadas para que otras empresas manufactureras le den salida, estamos ante la pescadilla que se muerde la cola. Evidentemente, y si añadimos el agravante de la pésima situación económica en la que nos encontramos, estamos ante una situación bastante desalentadora. Habrá que esperar a que se financien más proyectos andaluces que ayuden y favorezcan el crecimiento del tejido industrial andaluz, confiando en la buena preparación que aquí tienen los jóvenes. Por otro lado, otro de los puntos que tocábamos en este trabajo eran las energías renovables. Como ya comentábamos anteriormente, las energías renovables constituyen una alternativa excelente a los combustibles fósiles, de uso generalizado, ya que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia energética de nuestra región. La Comunidad Autónoma de Andalucía persigue un objetivo ambicioso: conseguir que el 18% del consumo de energía primaria proceda de fuentes renovables. Para alcanzarlo, se ha puesto en marcha el Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética 2007-2013 (PASENER), que establece un nuevo modelo energético para Andalucía basado en el mejor aprovechamiento de los recursos energéticos de la región y en la definición global de un sistema energético plenamente adaptado a las condiciones climáticas, culturales y económicas de Andalucía, y que a la vez de cumplimiento a los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kyoto. Además, las últimas investigaciones sitúan a la comunidad andaluza en una posición muy ventajosa en comparación al resto de comunidades autónomas en el uso y explotación de


energías renovables. En este sentido, nos depara un futuro muy alentador, apoyado por la coyuntura cultural, climática y social que favorecen el desarrollo de las mismas. Es interesante seguir investigando, debemos seguir buscando alternativas y entendiendo que en el desarrollo y en la investigación en materia de de nuevos materiales y nuevas opciones nos abrirán camino a posicionarnos como una de las comunidades más potentes en la explotación y uso de energías renovables.


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Laura Galiano - Sector Secundario Andaluz