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Clase 3 el de su Citroen que fue tremendamente veloz a la hora de clasificar, pero que volvió a mostrar la misma debilidad de ritmo en la final, desvelo verdadero del flaco Piaggentini, hacedor del C4. Son carreras de autos suele escucharse en todos los ámbitos…pero el factor humano contribuye a que nada sea tan previsible. Apelar a esa lógica hubiera significado que Bruno Bosio debió alzarse con su primer deseado y dilatado primer triunfo. El cordobés atacó siempre, apelando a todo el potencial de un Focus by GR increíble, tremendo por fortaleza y velocidad. O probablemente debiera escribirse sobre un magnífico triunfo del irreductible marcelo González, que mantiene inalterable el potencial de un carrereado Peugeot exquisitamente alistado por los Quatrocchi boys. Hasta podría haber significado un excelente debut triunfal para el flamante Cruze que preparó con esmero Pablo Arana y que Fabi Pisandelli llevó con su reconocida fórmula escasa de cualquier especulación hacia delante para tallar decidido por el triunfo. Todas variables mas que atendibles, si hasta el campeón Chapur se burló de los kg de lastre de su 308 para no quedar fuera de la fiesta que supuso una carrera al límite, con sobrepaso y adrenalina a la orden, con roces voluntarios y de los otros. Una carrera de autos con toda la intensidad de quienes no saben de especulación, pero que terminó dándole la razón a quien mas cuidó, quien menos se descuidó, quien tuvo la picardía

de poner al descubierto las ansiedades rivales. Esas que terminaron conspirando contra sus propias ambiciones. La gran Rossi en estado puro, en un trazado que suele serle favorable, que lo vió triunfador en cinco ocasiones pero que no lo trato tan bien cuando aplicó la misma fórmula en el TC. Ya fue, es pasado, al igual que esta formidable batalla que quedó en las retinas de muchos, y que sienta precedentes para esperar mayores emociones en lo que está por venir. Palpitar no esta mal En otro orden de cosas, Peugeot sigue respirando buenos aires, porque Chapur sigue de fiesta, Werner crece y Machuca ve todo mas claro. Tuero sigue poniéndose el Linea al hombro y sacrificio mediante lo lleva a la pelea. Merece contar con algo mas de fortuna, esa que esta vez

no lo esquivó a Merayo. El Lancer lució adelante y vió el banderazo, no es poco. Giallombardo mantiene a tiro los colores de Ford mientras Moriatis no logra escaparle a un ostracismo que se prolonga. Y Sebas Gómez mantiene inalterable la presencia del Kia siempre en la sumatoria. La danza de marcas mantiene hegemonías en todos los ámbitos y hasta pareció prolongarse la sensación con la llegada de los Megane RS con Yannata y Ortelli. Pero palmaron tanto motor que ya se viene un fuerte replanteo en ese ítem y paradójicamente fue el esforzado Pernía con el vituperado Fluence el que llevó las banderas al final de una carrera plagada de alternativas. Sea dicho que los Seat mantienen una imagen interesante y Trebbiani açude a la memoria en Neuquén para anotarse como candidato. Hagan juego todos, nadie sabe para que lado saldrá la bolilla.

PUCHO/APAT

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Tn196  

La revista del Turismo Nacional

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