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Entrevista de afán con…

Jhonny Rivera, Pág. 4

Julio 16 al 31 del 2009 - Nº 148 - ISSN 1692-9810

Por siempre Michael

Foto María Luisa Tabares

Hace un mes murió el Rey del Pop. Una noticia que tomó por sorpresa a todos los que amaban a Michael. La prensa alrededor del mundo registró el hecho, mientras fans se reunían en Los Angeles para llorar y admirar a su ídolo. Página también estuvo ahí, justo en el lugar de adoración del gran Michael Jackson. En Manizales encontramos a un hombre que imita a la estrella musical.

Pág. 6-7

Maridos a la orden

Otros ojos

El machismo y la nueva ola tienen al vallenato rodeado de polémica. Estela Durán, sobrina de Rafael Escalona, comenta sobre estos aspectos.

Pág. 4

En Manizales ya se pueden alquilar maridos para que lleguen a cualquier hora a arreglar los daños que usted no puede reparar.

Pág.

Para contar la ciudad

5

Foto: Lorena Martínez

ortesía Foto c

Foto Lorena Martínez

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Domic

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¡Ay hooombe!

En días soleados, las gafas, se convierten en la mejor excusa para narrar historias de personajes que divagan en la urbe.

Pág. 10




OPINIÓN

Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

Editorial

Lo que no está en internet, no existe Natalia Rendón López

“Lo que no está en internet, no existe”. Este adagio, popular en nuestros días, denota el poder que ha adquirido la web con su capacidad de permitirnos acceder a cualquier tipo de información desde cualquier lugar del mundo. Con tan solo dar un click se puede leer el New York Times, acceder a revistas especializadas, adquirir un best seller en un librería londinense y hasta plagiar una tesis; sí, como lo leyó, plagiar una tesis. La web da para todo o si no que lo digan los estudiantes y trabajadores, cada vez más dependientes de ésta para desarrollar sus actividades, tanto académicas como profesionales. Parece que pensar es cosa del pasado, es un ejercicio tedioso y cansón que requiere tiempo y concentración; lo adecuado ahora para realizar un buen trabajo es cortar y pegar, una actividad intelectual en la que seleccionamos información ajena que nos es útil y nos apropiamos de ella sin pena alguna, construyendo discursos y planteamientos con retazos de ideas robadas que autentificamos sin dar ningún reconocimiento. Y es que dejarse seducir por el facilismo y la mediocridad que nos ofrece la internet no es asunto difícil, tal es el caso de las 17 tesis plagiadas de la Universidad de Manizales por aspirantes a un concurso público de notarios en la ciudad de Montería en la Costa Atlántica. Estos profesionales del derecho al darse cuenta que este tipo de publicaciones les otorgaban un valor agregado en la competencia, no tuvieron recato en descargarlas de la página web de la Universidad para imprimirlas por completo. Tan descarado fue el plagio que a los jurados

encargados de validar los trabajos solo les bastó poner un párrafo de esos textos en un motor de búsqueda para encontrar que las tesis habían sido utilizadas en su totalidad sin ningún cambio, o bueno sí, con uno, pero insignificante, ahora las tesis tenían el nombre de otros “autores”. Los señores quedaron descalificados del concurso laboral y entraron inmediatamente a ser investigados por la Fiscalía; por su parte, la Universidad decidió remover las tesis disponibles en la página hasta que no se diseñe un aplicativo que restringa su descarga. Algunas leyes de la República se han creado para tipificar y castigar el plagio como un delito. Es el caso de la Ley 1032 de 2006 que vela por la propiedad intelectual y los derechos de autor, prohibiendo la alteración o copia parcial y/o absoluta de textos sin el debido reconocimiento, imponiendo sanciones que van desde prisión de cuatro a ocho años y multa de veintiséis punto sesenta y seis a mil salarios mínimos legales mensuales vigentes. El plagio ha llegado al punto de tomarse diferentes ámbitos intelectuales, pero sin duda el más golpeado es el académico; la mayoría de los centros de educación superior en nuestro país se han visto obligados a reformar sus reglamentos con el fin de imponer sanciones más rigurosas a quienes cometen este tipo de actos que proliferan en las diferentes facultades de nuestras universidades. Como ejemplo podemos tomar a las universidades Sergio Arboleda, Nacional y de los Andes, que han estipulado sanciones que van desde lo pedagógico, a través de campañas educativas, hasta fuertes medidas disciplinarias que pueden llevar a suspensiones o expulsión del estudiante reincidente.

Director Alejandro Higuita Rivera periodicopagina@hotmail.com

Consejo editorial César Augusto Montes L. Alejandro Higuita R. Richard Millán Torres Diana Santana Marcela Cerón Rubio

Rector Guillermo Orlando Sierra Sierra Decano César Augusto Montes Loaiza Editor Gráfico Gonzalo Gallego González

Practicantes VIII semestre Andrés Felipe Rodelo Taborda Juan David Castaño Giraldo Natalia Rendón López Edwin Betancur Ramírez Lorena Martinez Holguín Periódico de la facultad de Comunicación Social y Periodismo Universidad de Manizales

Carrera 9 # 19-03 Tel: 884-14-50 extensión 288 E-mail: periodicopagina@yahoo.com www.umanizales.edu.co/programas/comunicacion/pagina/ Impreso en LA PATRIA S.A.

Foto: www.mtholyoke.edu

De los Pepes a Pepe

2-XII-1993: Pablo Escobar es abatido por la Policía y perseguido por los Pepes.

18-VI-2009: Pepe, el hipopótamo de Pablo, abatido por cazadores y el Ejército.


Edición 148 / Julio 16 al 31 del 2009

OPINIÓN



Las pérdidas de la tercera estrella

Juan David Castaño Giraldo El Once Caldas ganó la Copa Mustang I 2009 y obtuvo la tercera estrella para su escudo. Pero el título también trajo pérdidas. Las hubo materiales. Camisetas, llaveros, relojes, gorras, peluches, vasos, balones, lapiceros y hasta tangas son los artículos que hay en la Tienda del Once (en el Estadio Palogrande) y tienen algunos vendedores ambulantes y que pasaron a ser obsoletos porque no tienen en el escudo la tercera estrella, ya no sirven y entrarán en remate de pague 2 lleve 3. La pérdida en mercadeo es grande, pues el equipo sólo se destacó en los últimos juegos. Por ende, no se vendieron muchos artículos de los antes mencionados. Ahora están en remate, promoción que muy pocos compran ¿A quién le interesa una camiseta o un reloj con dos estrellas? Bueno, la remera sirve para dormir o para salir los domingos a la ciclovía, y el reloj todavía da la hora. Ahora los hinchas tienen que ahorrar para adquirir la nueva camiseta con la tercera estrella por 90 mil pesos. La naturaleza también perdió. La turba que salió a celebrar sobre el sector de El Cable pisoteó, dañó las matas que se utilizan para separar ambos carriles de la Avenida Santander, como si un elefante o un hipopótamo – sonados por estos días- se hubiesen parado encima de éstas. Perdieron algunas casas y establecimientos que sufrieron el quiebre de los vidrios de sus ventanales, sin contar los robos de los celulares y la circulación de billetes falsos. Hasta el mismo Once Caldas

Edwin Betancur Ramírez

perdió, perdió jugadores buenos para su nómina y para el torneo en curso. La pérdida también fue espiritual y mental. Los hinchas que se desbordaron en la celebración perdieron toda su espiritualidad, pues ninguno sabía cómo se celebraba la obtención del título, y cómo hacer un homenaje. La única forma fue comprar trago –se acabó en los estanquillos-, libras de harina y hasta huevos para tirárselos a la gente. A esto se sumaron las peleas a puñal o a pico de botella, sobre todo en El Cable, que al pasar de unas horas se convirtió en el sitio más peligroso de la ciudad para celebrar. Esas puñaladas dejaron la pérdida más importante: un hincha fue víctima de múltiples heridas que le causaron la muerte en un hospital días después. Esta muestra de poco civismo dejó ver a la ciudad muy mal, asunto que no reportaron los medios. También perdió el periodismo, perdió credibilidad. Algunos medios y periodistas se dedicaron a darle supremacía al Junior, lo dieron como campeón y menospreciaron al Once Caldas. RCN no fue imparcial, hasta su presentadora Jéssica de la Peña se puso una camiseta de su amado Junior, que al final se quitó y fue evidente ver las lágrimas en sus ojos. Por esa supremacía que este medio le dio al equipo barranquillero fue que quizás han pasado una serie de hechos como la destrucción del mercado y la más engorrosa, la de del jugador Javier Flórez, quien compulsivamente y con tragos en la cabeza asesinó a un hincha que le hizo reclamos una semana después de la final. Así que el triunfo del Once Caldas también trajo pérdidas para la ciudad. Aunque a pocos les interese esas derrotas, si a cambio tienen la tercera estrella. Segundo, creer que las majestuosas obras de infraestructura significan desarrollo sólo muestra el aletargamiento de los pensadores, pues poner concreto es señal de que los impuestos producen resultados, o por lo menos, que se aparentan. Porque de nada sirve armar edificios, puentes, túneles y cables, mientras el desempleo se evidencia en todos los que se la pasan de obra en obra gastando sus zapatos. Además, no tenemos un aeropuerto decente, y ¿qué se puede decir de las vías de acceso a la ciudad? Basta un aguacero para quedar incomunicados. Y tercero, sin menospreciar las mentes de algunos, no podemos decir que Manizales es cuna de grandes pensadores y políticos. Claro que eso es sospechoso cuando lo dice un periodista, porque no se puede negar el inquebrantable vínculo que tienen muchos comunicadores con los políticos de turno. Aquí la hipocresía también es la mejor ventaja, y siempre se elige a los mismos, hasta que el cuerpo aguanta. Tanto aguanta que del número de congresistas que eligieron en el período pasado, sólo quedan dos, el resto está siendo investigado por vínculos con todo tipo de delitos, y aquí todos saben si son o no culpables ¿verdad? Estas tres nimiedades son el bastión que intentan defender los orgullosos manizaleños. Si por sólo un momento la sinceridad llega al pensamiento de alguno de los más de cuatro mil miembros del grupo que ataca los comentarios de Zableh, no podrá negar que recomendar a Manizales como atractivo turístico es absolutamente difícil, porque efectivamente es “(…) una villa apenas, sin sol, sin mar…” (sic). Y resulta indignante que haya tanto desocupado que tenga tiempo para atacar una simple opinión de un hincha, quien jamás pone por debajo al equipo blanco, y que sólo se atrevió a decir la verdad, que desde luego resulta a medias. Evidentemente que esto tiene mucho tinte de aquellos que se jactan de ser buenos comentaristas deportivos, y que curiosamente son de Manizales, la misma ciudad que no les enseñó a hablar y mucho menos a leer, ya que es notorio que Tu Papá lo único que les produjo fue el orgullo de volver a sus raíces, y acaso ¿por qué se fueron de aquí? ¿Exceso de oportunidades? Pero bueno, al igual que ellos, soy manizaleño y como, dice Zableh, qué vamos a hacer “me tocó nacer aquí y qué”.

La villa analfabeta

“(…) una villa apenas, sin sol, sin mar, sin gracia. Tan atrasada es que a muchos de sus habitantes aun le gustan los toros. Es indignante” (sic). Dibujar este espacio resulta sencillo, un conjunto de casas circundadas por montañas, donde difícilmente se ve al sol, y donde es mejor acostarse pues no hay nada para hacer. A eso se le debe sumar que no hay nada novedoso, que el modernismo no existe, y que sus habitantes veneren actividades tildadas de morbosas. Todo parece normal si no fuese porque esta descripción se refería a Manizales, sí señor, la ciudad que celebraba hipócritamente el triunfo de su equipo de fútbol. Hipócrita porque hay que ser de doble filo al tener la habilidad de llenar un estadio para la final de un partido, mientras que pasa casi vacío durante el resto del torneo. Adolfo Zableh, en su columna Tu Papá, fue el aventurero que dio tremenda vociferación en un blog de la revista Soho. Lo que supuso que algunos manizaleños le montaran un grupo en Facebook, bautizado predeciblemente, Manizalitas en contra del artículo en Soho de Adolfo Zableh, en el cual lo desprestigian y aseguran que Manizales no tiene nada que ver con la descripción mencionada. Tan resonado ha resultado el caso que la mayoría de periodistas deportivos manizaleños también se sintieron afligidos por los comentarios y hacen apología de su terruño, argumentan que Manizales está creciendo en infraestructura, que hay diversos atractivos, que muchos pensadores nacieron aquí, y que es una ciudad universitaria. Si las flojas bases de estos argumentos sirven para defender la urbe, habrá insoslayablemente que darle la razón a Zableh. Primero, decir que Manizales es una ciudad universitaria es un insulto contra quienes se rompen el coco estudiando, o ¿Dónde están las ventajas de estudiar aquí?, ¿Los estudiantes tienen privilegios en el servicio público, los universitarios son bilingües, cómo es el servicio de restaurantes en las universidades, las oficinas de bienestar universitario hacen su papel, las bibliotecas tienen la bibliografía necesaria, la infraestructura está diseñada para estudiantes, qué pasa con quienes vienen a estudiar desde otros rincones de Colombia?


ENTREVISTAS Foto: Lorena Martínez Holguín



Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

De afán con...

Jhonny Rivera, una carrera de madera fina Marcela López Botero

Vallenato, de las raíces a la nueva ola Natalia Rendón López El lugar es cálido. Una pareja baila al son del clásico Amor sensible, del recién ido Rafael Escalona. De las paredes cuelgan afiches de viejos compositores, cantantes y acordeonistas, entremezclados con los de la nueva ola, algunos de estos últimos con foto-shop para lucir más metrosexuales. Allí, en La Catedral del Vallenato se escuchan canciones de todas las generaciones, es uno de los sitios de esta ciudad, además de Pa´ la Junta, también en El Cable, en donde se va a gritar ¡ay hoooombe! El vallenato comenzó a tomar fuerza desde 1969 con el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, lugar donde se destacaron grandes compositores, quienes acompañados de instrumentos como el acordeón, la guacharaca (fabricado con caña hueca) y un tambor llamado caja vallenata, dieron auge a este ritmo. “Parece, porque nadie puede darlo como cierto, que los orígenes están en los cantos de vaquería y en las palomas indígenas que era un ritmo que interpretaban los canguamos con una caja de doble parche, guacharaca y carrizo, que es una flauta macho y hembra que se fabrica con madera de caña”, explica Estela Durán Escalona, sobrina de Rafael Escalona. Esos cantos revelaban la vida rural de los juglares; los mitos, leyendas e historias cotidianas de los habitantes de la ribera del río La Magdalena, de la Ciénaga Grande, de la Costa Atlántica, de la Sierra Nevada…; un universo telúrico en los que vivía el diablo y se enfrentaba a los músicos, como Francisco el Hombre. Pero… ahora esos cantos tienen el sello del paisaje urbano, en el que se mezclan instrumentos modernos para mejorar su orquestación, otros ritmos musicales (como el merengue, el paseo, la bachata, el son, reggaetón, el rock…) y hasta el marketing para hace más atractiva la imagen de sus artistas. El vallenato autóctono ya no se escucha en otras regiones del país

porque las disqueras han provocado que la nueva ola lo opaque, sostiene Durán. Así que los ritmos cadenciosos, lentos y con letras románticas que expresaban cánticos a la región y al amor se vieron obligados, en su mayoría, a estar relegados en el pasado. Para David Gómez, ex-manager de Dinastía Vallenata, “el vallenato actual se comercializa más debido a que sus letras cuentan historias que le suceden a una persona promedio y a que está entremezclado con otros géneros que le gusta a la juventud: compradora acérrima del mercado disquero”. “Se puede hablar de la comercialización desaforada que se ha hecho del vallenato mediante la industria del disco. Aunque ha sido beneficioso la comercialización porque ha permitido la difusión de este género y el conocimiento a nivel nacional e internacional”, anota Estela Durán. Para contrarrestar esa pérdida de tradición, cuenta que las casas culturales de la costa atlántica están promoviendo el regreso a los inicios de este ritmo, y a los estudiantes de música que se están preparando para ser cantautores se les dan clases especializadas para comprender en su totalidad este género. Otra crítica constante al vallenato es su concepción machista. “Desde sus orígenes fue cerrado totalmente como pertenencia exclusiva de los hombres, ellos eran los que lo disfrutaban en las parrandas, los que lo componían e interpretaban; no existía la presencia de la mujer allí y esto se ve reflejado en que el vallenato actualmente sigue siendo machista por la poca presencia de la mujer, porque se le cierran los espacios”, dice Estela Durán, quien es compositora e intérprete. Recuerda que una de las primeras mujeres que se atrevieron a cantar en público fue Rita Fernández Padilla; ella es la autora del himno de Valledupar y de canciones como Tierra blanda, Sombra perdida, que ahora son interpretadas por vallenateros de la nueva ola.

Este pereirano, hijo de José Óscar Rivera y María Mabel Valencia, no se olvida de la carpintería, uno de los oficios que aprendió en el afán por ganarse la vida. Esta actividad le dio de comer varios años, antes de llegar a ser el nuevo ídolo de la música popular. Ahora vive de cantar. Tengo rabia conmigo es su quinta producción musical, con ella espera vender 15 mil copias. Además tiene 11 nominaciones a los Premios Nacionales El Despecho, los cuales se celebrarán el próximo 5 de agosto a las 7 pm., en el Centro Cultural y de Convenciones Teatro Los Fundadores. ¿Cómo fue ese cambio de carpintero a cantante? J.R.: Fue un accidente muy lindo que tuve. La carpintería también es muy linda y tiene satisfacciones, pero creo que no se puede comparar con lo que se siente cuando uno se para en un escenario, y la gente lo aplaude, y canta la música de uno. ¿La música popular es de madera fina? J.R.: Aunque mucha gente la critique, para mí como intérprete sí, es una madera muy fina, porque creo que puede durar tanto como el vallenato o la ranchera. ¿Cómo fue el proceso de talla de “tengo rabia conmigo” J.R.: Fue una canción que hice como si estuviera haciendo un mueble para mi cuarto. Casi que acabo el borrador escribiéndola porque quedaba inconforme con algunas cosas, como cuando dice: Tengo tanta rabia conmigo porque no puedo olvidarte/ es que no me caben en la frente los cachos y no puedo dejarte. ¡Entonces hay que pulir esos cachos, ja,ja,ja…! hay que ser muy cuidadoso para que las curvitas den el sentimiento que uno quiere. ¿La viruta que ha quedado de sus amores le ha servido para componer canciones? J.R.: Por supuesto, la viruta y el aserrín han sido vitales para mis composiciones, porque aunque no sirvan para crear una silla o una mesa, son vivencias que están allí presentes y hacen parte de la vida de uno, por eso son elementos útiles para construir canciones. ¿Musicalmente de quién se dejaría pulir? J.R.: De Nelson Velásquez porque le pone mucho sentimiento a sus canciones, aunque seamos de géneros diferentes. Claro que ahora que Juanes confesó que escuchaba mi música, yo feliz de la vida tendría en cuenta todas sus recomendaciones, porque es una persona que admiro mucho, además sería un buen elemento para vender más. ¿Qué madera tallaría para que nazca un nuevo artista? J.R.: Bueno, yo estoy tallando algunos bonsái (risas). Tengo una niña que se llama Kelly Nataly, que es de Manizales; hay varios jóvenes y niños a los que les he visto talento y estoy comenzándolos a pulir, perfeccionándoles algunos detalles como la vocalización, el matiz. Hay que ayudarlos porque hay personas que no tienen ni la orientación ni los recursos. ¿Qué situación serrucharía de su vida? J.R.: Ah… yo pienso que cada situación que uno vive es interesante, cada ramita, cada raíz, cada cosa que uno vive le aporta a uno. Por eso, aunque fueran malas no las sacaría de mi vida, mejor esperaría que ellas mismas se secaran y se cayeran solitas sin necesidad de serruchar. ¿Tiene algún clavo para hundir? J.R.: Pues quizás sí hay muchas falencias musicales, heridas sentimentales que con un buen martillo no quedarán visibles, especialmente cuando tienen nombre femenino. ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente tallar? J.R.: Hacer nuevos videos, sacar mi canción para fin de año, ya la tengo muy adelante, sólo me falta barnizarla. También tengo pendientes dos giras internacionales por Europa y Estados Unidos. ¿Un consejo para los nuevos carpinteros del género popular? J.R.: Hay que perseverar mucho sin desfallecer, sin pensar que es imposible lograr un sueño porque las cosas sí se pueden hacer, aunque haya que luchar para poderlas alcanzar.


Edición 148 / Julio 16 al 31 del 2009



CRÓNICA

Foto: Cortesía Maridos a domicilio

ferreterías ofreciendo una gama distinta de servicios a domicilio, trabajos realizados por personas con título técnico o universitario en cada una de las áreas. Así, este negocio se metió en el corazón y en el bolsillo de las señoras del hogar, pues es muy rentable ya que siempre existieron, existen y existirán problemas en la casa. “Queríamos un nombre picante (Maridos a Domicilio) porque hacemos ciertas cosas que no hace el marido, aunque hay veces que lo malinterpretan y nos llaman para que demos un streap tease y hasta otro tipo de servicios”, afirma Gómez en medio de risas mientras atiende una llamada telefónica.

En Manizales ya se alquilan maridos Sandra Lucía Correa Alzate El timbre del teléfono perturba la quietud del día gris. Son las 10:05 de la mañana y es el primer servicio de esta nueva jornada para Nicolás Gómez, quien en medio de tornillos, alambres y tubos, corre a atender la llamada. Al otro lado de la línea se escucha la voz de una mujer, parece angustiada, asegura necesitar con urgencia un marido a domicilio. Nicolás ordena a Juan Carlos Palacio atender a la doña. El asignado corre a regañadientes, toma las conocidas herramientas del oficio y va hacia la desesperada ama de casa que necesita mantenimiento y reparación. Durante el recorrido en carro piensa en el problema… ¿Qué tendrá la clienta? ¿Hace cuánto no le hacen el chequeo?, ¿Cómo trabajar para que quede satisfecha? Después de un corto recorrido, por fin el marido solicitado llega a su destino. Mientras el día sigue, la gente entra y sale constantemente del local, ubicado en el centro de Manizales, cerca al edificio Don Pedro. Las llamadas continúan y el equipo base, conformado por cuatro hombres vestidos de jean y camisa, tienen listas las botas para prolongar su rutina. Después de que se programa la cita, el seguimiento del servi-

cio se hace por teléfono, se llama constantemente para verificar si el técnico llega a tiempo, si está haciendo bien su trabajo, y cómo está la cliente. Así se va el día, organizando las citas, llamando al trabajador y cumpliéndole a las clientas. Juan Carlos, quien ya está en la casa de la desesperada, hace un rápido diagnóstico del problema: qué le falta, qué le sobra, en qué falla y qué se puede reparar. Además este marido a domicilio busca el mejor sitio de la casa para comenzar a destapar, el lugar debe ser cómodo para brindarle la posibilidad de usar todas las herramientas para un buen trabajo, luego, simplemente comienza a hacerlo. Después de dos horas de ardua labor, el trabajador sale agotado de la casa de su clienta, eso sí, seguro de que ésta quedó totalmente satisfecha con su desempeño. Ahora, se detiene un momento a revisar las fotos de la obra que realizó, sale tranquilo hacia su lugar de trabajo con 20 mil pesos en el bolsillo. Allí lo espera su jefe, que seguramente le tiene otras clientas para hoy. Por fin llega la noche y Juan Carlos se va a descansar. Fue un gran día, 15 mil pesos son el resultado del deber cumplido, pues hay ocasiones en que la situación se complica por la falta

Los MARIDOS haciendo el trabajo que no hacen los hombres de la casa

de clientes, sobre todo en aquellas jornadas (raras de por sí) en que los maridos reales deciden cumplir con su función y hacerlo ellos mismos. “Cada servicio depende de la necesidad del consumidor, en algunas ocasiones estamos disponibles las 24 horas para los clientes que tenemos en la base de datos, les damos prioridad si es una urgencia, estamos en máximo 20 minutos para cumplir con el servicio”, dice Nicolás Gómez, propietario del lugar. Cada día son más las amas de casa que buscan estas asistencias, es el caso de María Olga Alzate: “Siempre he quedado contenta con los trabajitos que mando a hacer, casi siempre son cosas que mi marido no sabe o que no le gusta hacer aquí en la casa, por eso prefiero llamar a un lugar de confianza para no tener problemas”.

Servicio innovador El Constructor es el nombre de la ferretería en la que trabaja Juan Carlos. Lleva seis años en el mercado y esa misma actividad la realizan otros 210 negocios, según el registro de la Cámara de Comercio de Manizales. Por esta razón, Nicolás, su propietario, decidió desde diciembre pasado destacarse de las demás

Este grupo de 16 hombres: 4 de base y 12 opcionales, prestan una utilidad realmente especial, y es que a veces dejan de hacer arreglos en sus propias viviendas, sacrifican su hogar por la satisfacción de otras amas de casa, sobre todo si los respectivos esposos no saben de plomería, cerrajería, instalaciones eléctricas, vidriería, reparación y mantenimiento de electrodomésticos. Esto es lo que hace tan especial a esta ferretería, que está demostrando, entre otras cosas, que en medio de la crisis existen nuevas formas prácticas de generar empleo. En Argentina, los costos del servicio son similares en empresas como Maridos a Domicilio de Buenos Aires, en donde las reparaciones van desde 20 mil pesos moneda colombiana, según los datos que ofrece su página en internet. Juan Carlos tiene que levantarse de nuevo a las seis de la mañana para llevar a su hija al colegio, coger sus herramientas y trabajar en un país cuya economía está en recesión, donde su labor es medianamente compensada y eso que este negocio está en ascenso. En la oficina empieza su rutina de nuevo, junto a sus 15 compañeros espera que el teléfono suene y alguna mujer solicite sus favores para seguir cumpliendo con las funciones de un marido a domicilio.




CRÓNICA

Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

Michael Jackson

La muerte que Maria Luisa Tabares Tangarife Caminaba por Los Callejones en Los Ángeles, bajo el sol, y sentí que la ciudad dejaba de ser la misma. Ese mediodía del 25 de junio, los murmullos, las miradas, los movimientos de los transeúntes, delataban algo extraño. Todos hablaban de un tema que no descifraba. Un hombre cualquiera, al ver mi cara de extrañeza, me preguntó, “¿Es que no sabes…? Se murió Michael Jackson…”. El impacto fue increíble. Noté un cambio en el ambiente, las personas que usualmente están en lo suyo, empezaban a hablar y a discutir sobre la partida del gran artista. Entendí que era cierto, que la particular estrella del pop había dejado de existir. Las noticias de todos los medios lo confirmaron. Esta muerte no era como otras. No era un silencio, ni un vacío como se vive normalmente un duelo. Esta muerte hablaba, cantaba y bailaba. Los días que siguieron empezaron a despertar en todos una fiebre de recuerdos que se regó como plaga por toda la ciudad. Cada paso, cada lugar sonaba a Michael Jackson. En las tiendas se escuchaban los griticos de Billie Jean, se veían los pasos terroríficos y zombis de Thriller, el famoso Moon Walker y sus videos. En los semáforos se escuchaban diferentes temas, con su inconfundible timbre de voz, que a todo volumen provenían de los estéreos de los carros que esperaban la señal verde para continuar. Después de que la ciudad reaccionó ante la noticia, las personas convencidas de la partida del cantante salieron a las calles. Hicieron carteles, se reunieron en los lugares donde podían recordar su

presencia. Alrededor del Hospital, el UCLA Medical Center, donde estaba su cuerpo, algunos lloraban mientras imitaban una vez más los pasos del artista. Su particular voz y movimientos fueron acompañados de las canciones que sonaban desde alguna grabadora vieja, llevada por los fans. Esta muerte fue un impacto para el mundo, todos lo vieron en cantidad de transmisiones. Los medios lo recordaban a cada instante, el sonido de un país y de una ciudad, que tiene en su historia la marca de Michael, hizo vibrar en los oídos de los californianos el recuerdo de su grandeza. Así lo sintió Constanza Guerrero, una colombiana que vive hace 10 años en Los Ángeles: ¨Es un ícono del país, no se me olvida que cuando era niña, para mí, Estados Unidos significaba dos cosas: Mickey Mouse y Michael Jackson...¨.

El Rey Luis Zenén Andrés Felipe Rodelo Según el derecho divino de los reyes, éstos son elegidos por la voluntad de Dios. Aquí en Manizales existe uno llamado Luis Zenén Hernández, que propiamente no fue escogido por alguna entidad divina, pero que sí ha prestado su vida y sus pies para rendir tributo a uno de ellos. De padres tumaqueños, Luis lleva en la sangre el calor de su raza. Dice que le encanta el pescado y el banano, un apetito bastante pacífico, que le dan energía y fuerza para afrontar los pasos del baile y por esta práctica es conocido en la ciudad. A pesar de haber pasado toda la vida en Manizales, reconoce que le ha heredado a su tierra natal la habilidad para bailar. “Yo soy cantante, bailarín y compositor, tengo muchas canciones compuestas que hablan de amor, de la vida, de Dios”. Camina despacio y con prudencia, sus cuarenta y ocho años de edad, dos menos que Michael Jackson, muestran a un hombre alegre y un poco tímido, que al igual que el Rey del Pop, olvida la pena, y deja todo en el escenario… moviéndose como solo él lo sabe.

Recuerda muy bien sus primeras presentaciones, en un lugar al que él llama Number One, que estaba ubicado en el Multicentro Estrella. Era allí, en donde a finales de la década de los ochenta, Luis “azotaba la baldosa” al son de Smooth Criminal o Beat It. Vive con sus dos hermanos en el barrio Cervantes, quienes nunca han estado de acuerdo con su vocación artística. “Ellos no me apoyan, pero esto es lo que me gusta y sigo haciendo shows en colegios… en donde me contraten”. Luis sigue empeñado en bailar y dice que no es fácil, que se requiere de preparación y disciplina para “coger los pasos”. El día en que murió su ídolo, se negaba a creer los comentarios, entonces sorpresivamente se enteró de la noticia. “Fue muy triste porque fue el artista que más admiré en mi vida, por todo lo que hizo, por sus videos y su música”. Con veinte años imitando a Michael Jackson, Luis tiene entre sus triunfos el primer lugar bailando salsa en 1994, quinto lugar cantando en el discómetro musical de Radio Manizales, e infinidad de presentaciones en lugares como el hotel Las Colinas y el teatro Los Fundadores. “Todavía no he cumplido lo que quiero, que es ser grande, que alguien

me patrocine y crea en mí… grabar discos, salir adelante”.

Noche de baile Es una noche de jueves en un bar de la ciudad. Este Michael alista su sombrero con la bandera de Colombia, su guante, sus medias blancas y zapatos apaches. Está preparado para sacar al público de órbita con el paso lunar, o tal vez con una patada al mejor estilo del Rey. Billie Jean es la canción elegida. Mueve sus hombros que brillan por el color de su atuendo, sus pies van de aquí para allá, y el público estalla mientras Luis recorre todo el lugar. Estira su mano señalando, espera un momento y da una patada, todos aplauden impulsados tal vez por el licor, por la locura, pero no cabe duda de que es el momento de Luis. “Esta semana soñé que iba a salir en televisión o en un medio de comunicación”, con estas palabras termina su sesión y aborda un taxi, directo hacia el barrio Cervantes, allí donde creció y donde disfruta de sus discos, de su pescado y de sus recuerdos en ese bar llamado Number One.




CRÓNICA

Edición 148 / Julio 16 al 31 del 2009

A pesar de la polémica vida de este personaje, sobre todo por las acusaciones de pedofilia, ese asunto y otros quedaron prácticamente en el olvido por unos momentos. A las mentes de las personas volvieron los increíbles performances y la cantidad de éxitos que logró en su vida artística. Alguien me dijo: “Pero es que todo muerto es bueno”, sin embargo para otros que lo siguieron fielmente en vida, su fallecimiento fue un golpe que los dejó sin palabras. Esa semana, La Calle de las Estrellas de Hollywood fue el lugar a donde las personas llegaron para recordar a Michael, hacerle honor y llorar su muerte. Allí este personaje dejó su huella en una de las estrellas color rosa con letras doradas que están en el piso. Una más de las que días antes la mayoría pisaba sin darse cuenta. Una estrella que horas después sería tan popular con una fila de ciudadanos y extranjeros que hacían cola hasta de dos horas para tomarse una foto o dejar una flor en el piso. Habían pasado tres días del fallecimiento inesperado del cantante. Al llegar a la cuadra donde estaba su nombre, sólo podía ver una fila que corría a paso lento, mientras el reloj avanzaba se percibía el sol ardiente de inicio de verano en California. Estando allí, ya las dos horas de espera valían la pena para tener mi turno y tomar las fotos. Como otros, pensé que ese día no se repetiría. Eso también creyó el hombre que vendía el periódico Los Angeles Times con la noticia de la muerte de Michael. Normalmente vale 1 dólar, pero esa edición especial, con la noticia del deceso del artista, se valorizó en 3 días. Ahora costaba 10 dólares, 21.000 pesos colombianos. Muchos que pasaban por el lugar, al ver tanta gente, preguntaban qué era lo que regalaban. Pero realmente el premio era

Fotos: Maria Luisa Tabares

sonó en el mundo

más simbólico. Las personas esperaban su turno para alcanzar la estrella, y dejar allí flores, carteles, peluches, velas, cartas y un sinfín de regalos para adornar ese pequeño espacio. Allí estaba una joven con una rosa de color carne en la mano, con el paso del tiempo, el calor la marchitó. Llegó a la estrella con los pétalos desmayados. La fila era tan larga que al principio no sabía si era para llegar a la estrella de Michael Jackson. La señora de piel morena que estaba detrás de mí me preguntó si estaba segura de que estaba en la fila correcta. Ella me estaba siguiendo, y tal vez yo estaba haciendo lo mismo, continuar la ola de personas que esperaban bajo sombrillas, antes de llegar a ese pequeño punto convertido en centro de atracción. Se podía ver gente de todos los colores, de muchas ciudades de California que llegaban para inmortalizar a su ídolo. Aquellos que a pesar de la tristeza recordaron que estaban en el país del comercio, sacaron provecho. Llegaron al lugar con afiches, camisetas, botones, fotos y cuanto artículo podían vender de Michael.

Después de hora y media, y un calor insoportable, los pies me ardían y no quería esperar más. Finalmente me acercaba al instante de ver todo más cerca. Los policías intentaban ponerle orden a la situación con separadores entre la línea de espera y los transeúntes, gritaban a cada segundo: “Muévanse, tomen su foto y sigan caminando, avancen”. Al llegar a ese cajón, en que se había convertido el espacio en donde estaba la famosa estrella en el piso, sólo se veían los regalos que la gente llevaba, unos encima de otros, y grandes carteles que decían frases memoriales como: “Michael no te vamos a olvidar jamás”. Estaba todo lo que Michael Jackson hubiera querido. Un montón de gente de distintas razas, colores, idiomas… todos unidos en honor a él, como una sola raza, que lucha por un mundo mejor, como dice su canción: Heal the World: “Heal the world, make it a better place for you and for me and the entire human race”.

Marcados por Michael Héctor Pérez (47 años): “Yo colecciono todos los discos de Michael Jackson. Yo tenía una taberna donde poníamos musiquita y los discos de Michael no faltaban, me gusta mucho su canción Todo es para ti, que fue la única en español”.

Fotos: Lorena Martínez Holguín

Antonio Serna Mesa (51 años): “Yo vendo los discos de él. Antes, cuando estaba vivo, no los vendían bien, ahora sí, vienen los coleccionadores y vendo disco a 20 mil pesos”. José Manuel Varela (25 años): “Soy dueño de un café en el Cable, apenas el día después de la muerte hicimos un homenaje y se

llenó totalmente, nos fue muy bien y obviamente todo en función de recordar a Michael. La gente llevó cidis, elepés y pasamos la videografía del rey”. Jaime Ramírez (65 años): “Nosotros, hace 25 años, nos reuníamos todos los amigos y empezábamos a bailar el disco de los zombies, los pasos nos parecían geniales y nos divertíamos bailando”. Camila Martínez (13 años): “Siempre traté de hacer los pasos, son difíciles sobre todo el paso lunar. Mi mamá me decía que él tenía una cámara de oxígeno donde se volvía blanco, no podía creerlo”.




CRÓNICA

Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

Ahora, el walkman camina lento

Foto: Jennifer Sosa R.

Carlos Mario Vallejo Trujillo

Richi con sus amigos de cuatro patas

Ladrando la calle Jennifer Sosa Rodríguez Tomás, Matías, Bruno, Sato, San Gregorio, Sarita y Lucho… son algunos de los párvulos de Ricardo Morales. Gracias a ellos, este hombre de 60 años ha conseguido DVD, televisor y bicicleta. Tal vez, esto no parezca relevante dentro de la historia, pero ¿quién logra conseguir tantos beneficios paseando a diario perros? Lo llaman “Richi Jala Jala” por haber trabajado como DJ en la discoteca salsera Kandú. Es soltero y vive en una pieza cerca del parque de Caldas. A las 7:00 de la mañana, cuando sale de su casa en bicicleta, comienza su jornada perruna. Recoge en el barrio Palermo a su primer pupilo: Tomás, quien según Richi es el que más lo quiere; luego van por San Gregorio, sigue Matías, enseguida Sato, y por último Bruno. Todos los días los pasea durante una hora. A las 9:00 de la mañana, recoge a Lucho, como es un inmenso golden retriever no puede salir con más perros. A las 10:30 a.m. va por Sarita, la única perrita bajo su cuidado; en los últimos meses ha estado ausente de las caminatas de su profesor, porque estuvo enferma de su ojo azul. Ella compartía esas andanzas con otro Tomás, pero el can murió hace algunos meses de viejo, y con otro Bruno, pero está rebelde y no quiso salir a pasear. Caminar con perros ha sido uno de los trabajos favoritos de este paseador. Le gusta por su poca intensidad horaria y porque no tiene un patrón que “lo joda”. A las 11:30 de la mañana ya está libre. Sus tardes las dedica a ver películas de canes, a jugar billar a tres bandas y a escuchar música bailable, romántica y popular… Estos pasatiempos los disfruta en su DVD y televisor, que consiguió gracias al sueldo de 25 mil pesos mensuales que recibe por pasear a cada perro. De los 225 mil pesos totales, destina 130 mil pesos a pagar

la pieza en un inquilinato, que incluye la lavada de su ropa. Hace año y medio Ricardo trabajaba en el parque Caldas con Crem Helado. Hasta que el señor Herman Gómez le propuso que paseara a su perro y al de su hermana. Richi aceptó de inmediato el trabajo. El doctor Gómez le ayudó a repartir volantes en Palermo para que aumentara su clientela, así consiguió nueve perros más.

Otro día ladrando Llega otro día de trabajo. Son las 7:30 de un viernes de junio, llueve copiosamente. Ricardo llama a los padres de los “hijos” que nunca tuvo para anunciarles que la caminata se cancela, porque no puede exponer a sus pupilos a un resfriando. Decide que irá por ellos a la 1:00 de la tarde. En Palermo recoge a Tomás, San Gregorio, Matías, Sato y Bruno. “Les miro el comportamiento a todos. San Gregorio es el más cansoncito de todos, Bruno y Matías se pelean mucho, Tomás es el más cariñoso; Lucho, al igual que Tomás, me quiere mucho… A todos los quiero”, dice el paseador. La ruta continúa por la empinada falda de Guayacanes, luego pasan por el centro comercial Cable Plaza; allí, los transeúntes ven con curiosidad a aquel hombre con varios collares de perros. “La clave de hacer esto es amor y paciencia”, asegura Ricardo, con una sonrisa que brota de su boca de pocos dientes. El paseo sigue por la Avenida Lindsay. “Sato me lleva revolcado, este verraco acosa mucho pa la casa”. A la hora exacta, la madre de Sato llama a Richi por el celular. “Doña Cecilia, ya voy, es que me van a sacar en un periódico”, le dice Richi. Luego de esta entrevista, el paseador lleva a Bruno a su casa, luego a Sato, Matías, San Gregorio y, posteriormente, a Tomás. Al finalizar su jornada, “Richi Jala Jala” exclama: “Como dice el montañero… y ándale…”.

Tres décadas atrás, en el verano de 1979, los oyentes del mundo conocieron el primer dispositivo que permitía llevar la música “que quisiéramos, donde quisiéramos”, en una época donde lo más cercano a lo portátil era una engorrosa grabadora al hombro, o el automóvil con las puertas abiertas a todo volumen. Creado primitivamente como el ‘cinturón estéreo’, Andreas Pavel, vio su invento mejorado y comercializado en serie, gracias al capricho del dueño de la Sony, Akio Morita, quien soñaba con jugar golf y escuchar música clásica al mismo tiempo. De allí la aparición de uno de los inventos más revolucionarios en la industria musical. En su libro Casette Culture (disponible en internet), el profesor de etnomusicología Peter Lamarche Manuel, explica el fenómeno de democratización al que asistieron las empresas musicales indias, en este país precursor de la cinta. Con la fácil técnica de grabación y distribución de estos rectángulos multicolores, los grandes emporios musicales enriquecidos con el ancestro long play, vieron cómo sus ganancias se diluyeron en numerosas casas de grabación locales de todo el país. Aunque muchos desprecian la calidad del sonido, el eterno zumbido al pulsar play y la interferencia de grabaciones anteriores, a este icono de los ochentas se le tributan elogios por su conservación y aguante, a diferencia de los traicioneros lentes de la grabadora de cd. En sus últimos años, el ‘walk’ alcanzó a acompañar en el nochero a la cámara de rollo, al popular nokia 5125 y al teléfono de rueda entre otros veteranos. ¿Y quién no robó casetes a sus padres o hermanos y los reutilizó vilmente? Sencillo. Sólo bastaba algo de cinta sobre las muescas laterales y ya podíamos disfrutar de las canciones de Molotov y Soda Estéreo grabadas encima de los éxitos de Los Terrícolas o José José. Con la libre opción de grabar cualquier canción y enlistarla con lapicero en los renglones de la cajita del casete, los novios ochenteros pudieron dedicarse canciones del más variado gusto, y los músicos aficionados hasta crearon sus propios álbumes caseros. Hoy sólo basta arrastrar el tema a un playlist y programar horas y horas de música. En tristes episodios, no bien se percibía la distorsión de las canciones, había que salir corriendo en busca de la tecla eject , para luego encontrarse con un amasijo de cinta magnética rebosando el porta casete de la grabadora, y en el peor de los casos, aferrada firmemente a los engranajes del mecanismo reproductor. En caso de salvarlo, el siguiente paso era el enrollado a punta de lápiz o dedo meñique. Había que ver la preparación para grabar una canción: el dedo alerta sobre la tecla pause, para lograr editar las abominables intervenciones del locutor, el informe horario o el spot de la emisora. Como todos los artefactos rezagados en la carrera tecnológica, nuestro treintañero aún conserva una gran fanaticada, de la misma manera que aún existen aves raras que sólo usan los vinilos long play, o quienes se resisten a abandonar el cd por los minúsculos dispositivos digitales de hoy. Pero no sólo unos cuantos mantienen su anacrónica devoción. El músico británico James Paul, reportó que en todo el continente africano, el subcontinente indio y en algunas partes del Oriente Medio, nunca hicieron el relevo por cd, así que aún el dúo walkman - casete sigue como el gran soberano. El walkman tuvo larga vida en comparación con sus sucesores: la breve euforia del discman, dio paso en pocos años, a la acometida del iPod a manos de Apple, que percibe cerca de la mitad del mercado mundial. Hoy, la casa pionera del walkman se ha quedado atrás. En 30 años, Sony ha salido de 385 millones de aparatos Walkman, en tanto Apple, en el corto lapso de ocho años, ya superó los 210 millones de iPods vendidos. 30 veranos lleva el walkman caminando con los oyentes. Foto: Edison Sánchez


CRÓNICA

Edición 148 / Julio 16 al 31 del 2009



Vendedora de tiempos...

Tatiana Londoño Posada

Labora con los minutos desde hace nueve años, cuatro los pasó en el Banco Cafetero. Tiene dos El día está lluvioso. Mi trabajo hijitas, a las que nada les falta, “le es vender minutos a celular. El puedo decir que me gano mensualmejor sitio para sentirse como mente un poquito más del mínimo un verdadero negociante de y con eso me alcanza”, asegura. segundos, es afuera del Banco Diariamente sale del barrio El BosCafetero, allí abundan los mercaque y se dedica a ganarle $110 a deres del tiempo. Para empezar, cada minuto, pues a él le salen a necesito una base para pagar un $90. El consejo más importante plan pospago, o tener un jefe que me da, es que cuando una que ponga la plata y se lleve la persona me mira fijamente, es mayor parte de las ganancias. porque me necesita. Como no tengo ni lo uno ni lo Al día siguiente llego a las 2:00 otro, recargo mi celular prepago p.m. al Banco Cafetero. Grito, me con $20.000, con la suerte de muevo, estiro los brazos… Dos que me duplicó la carga, así que hombres y una muchacha me tengo $40.000. compran tiempo, hasta que lleCompro en un agáchese un ga una señora de unos 45 años. pequeño pendón en tela que “¿Le marco?”, le pregunto; pero dice: “Minutos a $200”. Ya lista, la muy… me contesta airada: “Es me paro entre los expertos que que cree que no sé marcar…”. Le gritan: “¡Minutos…, va a llamar, entrego el celular. “Ya estoy acá, minuto a celular!”. Yo no grito. al frente de El Ley hace media Cuando alguien me pide un hora y usted nada que llega, ¡yo minuto, antes de entregarle mi no lo voy a esperar toda la vida!”, celular ya le habían pasado otro. amenaza a su interlocutor. TerEntendí que tenía que perder mina de hablar, y sin yo mirar el la timidez, aquí el vivo vive del tiempo, me da $200 y se va para bobo. Toca avisparme. Empiela otra esquina. zo a decirle a cada transeúnte Al ver la duración de la llama“¿necesitas llamar?”, pero los Vender minutos se convierte en una jornada de horas, donde no se regala ni un segundo da, me entero que duró un mialaridos de mis compañeros me nuto y cuatro segundos, así que opacaban. Comencé a las 9:00 a.m. y son las 10:30 a.m. y no he vendido la busco y le digo que me debe $200 porque su llamada fue de dos nada. Camino hasta la 23. Una señora me pide una llamada. Habla minutos. Ella me responde: “Y es que cree que la chismoseada que 1:38 con su madre. Me paga $400, cifra poco rentable por esa ca- usted me pegó es gratis”. Le replico: “Hágase rica con esos $200”. Luego le muestro a un joven la duración de su marcada: tres minutos, minata, así que vuelvo con mis colegas. Es mediodía, sólo he vendido una llamada. Este trabajo es pa dos segundos, pero me paga $600, le digo que son $800. “Es que ya verracos… Soportar cualquier bulla, clima y gente, además sin hasta pa esto hacen trampa”, me responde y me tira los $200. Amparo, la única competencia que me habla en el Banco, me derecho a un descanso, sin horario fijo, sin salud y sin prestainvita a un Bon Ice para tranquilizarme. Así me dan las 6 p.m. Me ciones no es nada agradable. Motivada a que mañana me irá mejor, busco asesoría con Víctor voy a mi casa, mis compañeros se quedarán hasta las 9 p.m., con Orlando Palacio Villada, o el Mono, quien desde hace 5 años vende $8.600 por las siete horas trabajadas entre ayer y hoy. Ahora pienso minutos afuera de la Universidad de Manizales, y ya tiene un puesto lo que me repite mi madre diariamente: “Hay que estudiar para que después no le toque tan duro en la vida”. de frutas.

Voliadora de prensa Jennifer González “¿Usted quiere vender periódicos? Ja,ja,ja, no pues, cómo se va a poner en esas… pero bueno, si insiste yo le enseño con gusto…”., dice riendo y con amabilidad Carmenza López, vendedora de Nuestro Diario, periódico que en agosto pasará a llamarse Q´ Hubo. Ahora saldré a la calle a gritar: “¡Periódico, periódico, periódico. A la orden Nuestro Diario, entérese de las noticias!”. Todo inicia a las 6 de la mañana. Antes de lanzarme a la faena, decido entender cómo trabaja ella: corre de arriba abajo, siempre sonríe y, sin pereza alguna, sostiene en su brazo izquierdo más de 100 periódicos. Luego de reclamar en la madrugada la cantidad diaria para su venta, La Mona, así la llaman, se aloja en una caJennifer aprendió algo de ser voliadora de prensa, más no de ser voceadora.

fetería mientras llega la luz del sol, que la acompaña a su punto de negocio, cerca al Parque Olaya Herrera. “Bueno gorda, nada más saque la mano con el periódico y volielo, yo le digo quién le compra y quién no, fresca. Si quiere gritar hágalo, pero… yo prefiero no desgastarme, acá pasan las busetas y pues, desde lejos no nos escuchan, mejor saque sólo el bracito”. Saliéndome un poco de lo que realmente es un voceador, me convertí en una voliadora de prensa. Sólo con mi mano y con una sonrisa de susto, salté a la acción. “¡Ooops!, ésta no me paró Carmenza, como que empecé mal”, le digo. “No fresca, es que hay unos muy odiosos, pero tranquila, ahora yo le digo quién le compra, pere y verá”. Pienso y veo cómo los vende ella. Yo soy capaz, digo en mi mente. Pero en el fondo, el susto, la pena y la risa no me dejan entrar en acción. Hasta que de repente

escucho a la Mona: “!Gorda, hágale pues a éste, él es buena gente, hágale, hágale!”. Rápidamente me entero de que es fácil caer en el bacilón de los buseteros. Uno de los conductores me mira fijamente a los ojos. Volteo a mirar a ver dónde está La Mona para preguntarle si ese me compra o no, pero ella está casi en la otra esquina entregando uno. Así que yo también lo miro y le pregunto a lo lejos si me iba a comprar o no. Con la cabeza responde que sí. Camino hacia él y le ofrezco el periódico. Cuando iba llegando a la puerta de la buseta, éste arranca y me deja plantada. ¡Qué duro! Me sentí como una hormiga, sentí que todos los transeúntes y pasajeros me miraban con lástima… ¡Qué oso! ¡Tierra ábrase y cómame por favooor…uichhhhhhhhhhh! Tenía mucha rabia, pero luego me senté a reír. Son cosas del trabajo… Así que decidí tomar todo con calma. Burlarse de uno mismo es hasta bueno. En ese momento llega mi tutora de ventas. “¿Por qué la risa?”, me inquiere. Le cuento lo sucedido. Obviamente ella también ríe.

Luego de una hora, el cansancio de mi brazo izquierdo comienza a sentirse por el peso de los periódicos; además, por estar parada, mis caderas y mis pies empiezan a pronunciarse. La debilitación corporal toma vida. Pero el panorama cambia. Una buseta para y le ofrezco el diario al busetero, él me pregunta: “¿Y La Mona?”. Yo le grito a ella desde la otra calle: “¡Monaaa, dígale que es lo mismo suyo”. La asesora le pega un aullido al conductor: “Hágale, cómprele que ella es de la Universidad y está haciendo un trabajo”. Gracias a su autorización hago mi venta. “Mire gorda, cuando usted levante su brazo, los buseteros se agachan y recogen la plata para el periódico, cuando usted vea que alguno de ellos lo hace, tenga fe que le compran”, me explica con más calma. Después de 15 meses ejerciendo la venta de periódicos en el mismo lugar, es inevitable que todos sus clientes la conozcan, la busquen y le guarden fidelidad en sus compras. Ella puede recoger 25 mil pesos en ventas diariamente, yo no alcancé ni 15 mil pesos.


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CRONIPÁRRAFOS

Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

Días de gafas y anteojos Una moneda

Lentes de experiencia

A.F.R.T. Detrás de las gafas esconde su ceguera, la oculta para no exponer sus blancos y sensibles ojos al día radiante. Un sombrero le da sombra a su rostro, la piel de su mano mendiga y extendida delata su casi medio siglo de vida. Un letrero sobre su pecho habla de él y de sus peticiones a los transeúntes del centro de Manizales. Una mujer, voluptuosa y de cabello negro, va acompañada de un niño cercano a los cuatro años; el pequeño le arroja, temeroso, una moneda y le pregunta a la dama por ese hombre. “Eso les pasa a los que no quieren estudiar”, le responde ella.

J.D.C.G.

Edwin Betancur Ramírez (E.B.R.) Andrés Felipe Rodelo (A.F.R.) Juan David Castaño Giraldo (J.D.C.G.) Natalia Rendón López (N.R.L.)

Mensaje provocador E.B.R. Dos universitarias hacen fila para inscribir las materias del semestre que inicia. “Tan lindas esas gafas, me encanta el marco rojo”, dice la más diminuta, a su amiga que acaba de llegar. La halagada responde en voz baja: “Pues lindas o no, afortunadamente está haciendo sol, para poder pasar desapercibida”. La otra le inquiere: “Cómo así, y para qué quiere pasar desapercibida”. La cuestionada baja la mitad del marco que la protege, tiene un ojo morado. Dos horas después, la fila no termina, pero la conversación sobre sexo, drogas y celos, ayuda a entender que el golpe se lo dio su novia, sólo porque ella quiso traicionarla por una noche. El mensaje de un celular la delató.

En el café La Cigarra dos señores corpulentos, de bigotes canosos y vestidos de paño, se sientan en una mesa y piden dos tintos. La mesera, con un alto volumen de pestañina y delineador negro en sus ojos, trae el café con la mirada distraída hacia la calle. Mientras sorben el primer trago, los caballeros se quitan sus anteojos y los ponen sobre la mesa, tienen grandes marcos, uno es negro y el otro es gris; ambos lentes tienen mucho aumento y ya están amarillentos, en ellos se reflejan, al revés, los escasos clientes y la mesera que va y viene con la mirada perdida en la calle.

No quiero anteojos J.D.C.G. En una óptica de la carrera 22 del centro de Manizales, una señora de cabello largo, blusa verde y jeans, se agacha continuamente para medirle unos anteojos a su hijo. El niño, de unos cinco años, se mira al espejo… Ninguno le gusta. Los devuelve a su madre, quien ya no sabe qué más hacer. Ambos pierden la paciencia. El niño llora, no sabe por qué tiene que usar algo que no tienen sus compañeros de clase. Su madre no le explica. Ella lo coge de la mano y lo arrastra hacía otra óptica cercana.

“Llévelas” J.D.C.G.

Foto: Lorena Martínez Holguín

“A 5 mil, 7 mil y 10 mil lleve las gafas p’al solecito”, es el grito que se escucha en la carrera 23 con calle 25. El verano hace de las suyas y el vendedor también para convencer a un par de novios. Ella, de cabello negro y largo, luce una blusa y mucho maquillaje en sus ojos; él, de cabello corto, bien peinado y ojos castaños. El vendedor intenta convencer a los tortolitos con una rebaja y a la vez grita a la multitud “¡Ray Ban… Dolce Gabana!”. La novia se antoja y hace una mueca mirando al novio, quien resignado saca dos billetes de 5 mil y pide otra rebajita para poder complacer a su amada.

¡Qué lora por la comida! E.B.R. “Ahí viene”, dice tímidamente una joven a su compinche amiga. La mujer usa gafas negras de lente grande. “Pero, ¿cuál es?”, pregunta la otra. “Pues el de gafas, pero no lo mire tan rápido, disimule”, advierte mientras toca el marco de los anteojos. Bajo un intenso rayo de sol, se ve a menos de dos metros al hombre de gafas oscuras. Viene hacia el mismo salón en donde compartirán clases este par. El misterio queda revelado por la imprudencia de la acompañante: “¡Eh!…, ¿Pero tanta lora porque se comió a un man?”.

Zumm, gafas, gafas

Pasarela E.B.R. El lente es en forma de triángulo, color violeta. Estas gafas son portadas por un joven de apariencia fuerte y cabello liso. Su figura luce, además, zapatos rojos de lengüeta alta blanca, pantalón a rayas grises y camiseta ajustada amarilla, una mochila café atraviesa su torso. Camina rígidamente por el tontódromo de la 23 al mediodía. Es imposible no verlo, casi imposible no carcajearse. Se oye decir, entre murmullos y miradas escrutadoras: “Ole… pero éste ¿De dónde salió?”, “pero no le combina ni con el color del piso”. Pero ahí va él, con sus gafas, por esta jaula llamada ciudad.

N.R.L. “¡Gafas, gafas, llévelas, son económicas, mídaselas sin compromiso, efectivas para estos calores!”, zumba el vendedor. Están puestas sobre un pedazo de icopor blanco y quien las ofrece lleva puestas unas al “estilo mosca”. Las hay de todos los colores, de lentes de todos los tamaños, sencillas o si prefiere con las marcas de grandes diseñadores mundiales impresas en sus patas o lentes. Su mercader vuela por toda la ciudad, las anuncia a viva voz con un zumbido estridente y caza con sus ojos octaedros a posibles compradores.

Batichica A.F.R.T. Ahí va rodando ella: 1.75 de estatura, piel blanca y cabello negro, la avenida Santander se paraliza ante la oscura belleza de esta mujer y el lujo de su Toyota Fortuner. A las dos de la tarde ella es una chica de noche, le gusta la fiesta y el licor, sus gafas de sol cubren sus ojos mientras maneja, así reclama por la oscuridad, así ve todo como le gusta, como una vampiresa a la caza de un cuello transeúnte.


CULTURAL

Edición 148 / Julio 16 al 31 del 2009

59 veinte de julio y la ventana no cambia

Edwin Betancur Ramírez El reloj marca las 6:00 de una fría mañana. Sonia está desdoblando la misma bandera que pone en una de las ventanas de su casa en Chipre cada veinte de julio. Hace 59 años, cuando ella apenas caminaba, izaron esa bandera por primera vez. Recuerda que la escogió porque le pareció la más grande y colorida que había en el almacén. Pero hoy sus colores ya se han ido, el polvo y el guardado le han empezado a cobrar la vida. Está lo suficientemente plisada como para que ninguna plancha pueda quitarle las arrugas. “Antes planchábamos la bandera para ponerla, pero ahora no, ya no hay tiempo, si mucho se pone”, ella ríe. Comenta que hoy día usa la insignia nacional sólo porque se volvió una costumbre en su casa. “Es como el parche de la cuadra, nadie pone ya banderas, eso a nadie le importa, es una pérdida de tiempo”. Seguro este lapso se lo reclama a su Patria, pues Sonia lleva más de 50 años izando la bandera que le compró su padre, a la espera de un cambio. “Nunca se me olvida que mi papá me dijo que cuando uno pone la bandera de Colombia, es porque se siente orgulloso de su país, y eso significa que algún día llegaría el cambio, que todos viviríamos en paz y la pobreza se acabaría”. A esta mujer le produce risa pronunciar estas palabras, pues asegura que su padre la estaba engañando cuando le dijo “tremenda bobada”. La bandera sigue ahí, sola y aprisionada por una ventana de madera que sólo se abre para poner a la colombiana; allí está a la vista de todos los que pasan por esta calle, está tan desolada que su homóloga está a más de 12 cuadras. Un frío día en el que Sonia deja la bandera en la ventana de su casa. Toda su familia, hijos, nietos y nueras, se fueron de lunes festivo. “Ahí no le pasa nada, quién se va a robar eso tan feo (risas). Además, una bandera, cualquiera la puede comprar, mire, uno saca eso una vez al año, y vuelve y la guarda, y ni siquiera la lava, entonces eso a nadie le puede servir”. Son las 8:00 de la noche y la familia de Sonia vuelve a casa, la bandera se ondeó todo el día, estuvo desapercibida para la mayoría de los que pasaron por aquí, pero ha llegado la hora de guardarla. Es el año 59 que ella repasa los mismos pliegues por donde dobla esta bandera, ya no la guarda con la esperanza de un cambio “¿Cambio? ¿De qué? Aquí nada cambia. Lo único extraño que puede pasar es que en un año ya no sea yo quien saque la bandera, sino uno de mis hijos, o a lo mejor nadie, pero bueno pues igual, como no sirve de nada, pues que se quede en la ventana o guardada, da lo mismo”.

AGENDA Música Músicas Electrónicas DJ Leonardo Parra (Bogotá) - Julio 30 Flexus (Manizales) - Agosto 6 Hora: 7 PM. Auditorio Confamiliares Versalles

Exposición Ondas de Rancho Grande Beatriz González Fecha: Todo el mes Hora: 8-12 P.M 2-6 P.M. Museo de Arte de Caldas - Fundadores

Manizales inFusión Fecha: Julio 29 Hora: 7 PM. Teatro 8 de Junio – Universidad de Caldas

Exposición Carlos Enrique López, Campo Elías Fierro, Carlos Fierro Quintero, Andrés Castrillón Quintero Fecha: Hasta Julio 31 Hora: 9-12PM. 2-7 PM. Alianza Colombo Francesa

Teatro MAMBRÚ Fecha: Hasta Agosto 14 (jueves y viernes) Hora: 5 PM. - Teatro Tich

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Che, el argentino y Guerrilla de Steven Soderbergh Carlos Fernando Alvarado Duque Profesor de Cinematografía cfalvarado@umanizales.edu.co

Tendría que juzgar el díptico que hace el director norteamericano Steven Soderbergh del ícono de la historia política latinoamericana Ernesto “Che” Guevara como un monumento biográfico, al hombre detrás de la revolución. El asunto no es una oda a la lucha armada, ni tampoco un filme que podría tildarse en sentido estricto de político. Se trata mejor de un retrato casi orgánico de la vida cotidiana de un hombre en medio de un inhóspito paisaje selvático. Lo que seduce de la imagen del Che que nos regalan Benicio del Toro y Steven Soderbergh, es su dimensión telúrica, su contacto con la tierra, el peso escénico que el mundo de una naturaleza pérdida ejerce sobre el extraño proceso que cree necesaria la liberación de una Latinoamérica olvidada. Este bio–pic se nos presenta en dos entregas; en la primera: Che, el argentino se narra el apoyo que nuestro protagonista ofreció a la revolución cubana liderada por Fidel Castro que desemboca en la toma política de la isla y en la caída de Batista, y la segunda, Guerrilla, nos muestra el éxodo clandestino de Guevara a Bolivia, en donde, bajo una nueva identidad, lidera un pequeño grupo que hace frente a la dictadura de Barrientos en pro de una gran revolución para el continente, que fracasa estrepitosamente con su muerte y la desaparición del proyecto de liberación latinoamericano. Quisiera pensar que esta película no es un documento histórico, si bien la estética de Soderbergh procura hacer de la cámara testigo de la dura vida de la revolución, las dificultades estratégicas en Sierra Maestra en Cuba, la resistencia del pueblo en Bolivia. Quiero creer que Soderbergh despliega una imagen estéril, seca, carente de la acción vital del ser vivo, para mostrar una geología singular donde no se distingue entre la campaña de un hombre que asume la tierra como bien colectivo, y una naturaleza originaria que resiste el repliegue social. Si Che, el argentino, combina el paso de la revolución del campo a las ciudades cubanas hasta vencer la resistencia política, acto de urbanización en el que se disuelve el grosor de la montaña, y los caminos improvisados que devienen en las calles polvorientas, en las arterias viales de la isla caribeña, Guerrilla, es el regreso de un mutante, las montaña son del grosor de la piedra, titanes que derrotan el despliegue revolucionario, topos donde hombres se rinden ante el más extraño de los enemigos, el desconocido mundo natural. Este bio pic no se preocupa por ofrecer sino un puñado escaso de referencias históricas. No le interesan las justificaciones personales, como si se negase a creer que el Che sea producto de un motivo interno, del sueño de un joven revolucionario. Prefiere hacernos ver a este icono como un pedazo de tierra, como una fuerza de la naturaleza que en una primera ocasión es bendecido por los vientos caribeños, en una segunda, sepultado por la vorágine andina. Hombre de la tierra que en el fondo no es más que el geólogo de la revolución latinoamericana. Por ello, de biografía cinematográfica, vemos el devenir natural de la resistencia, resistencia de materiales humanos, resistencia de las ideas encarnadas en el sumarse a la tierra tras asumir la muerte en la batalla, resistencia indómita al control. De este modo, a esta película no le interesa ser una oda a la revolución, ni un registro del fracaso o del éxito de los movimientos insurgentes. Su calado es mas fino, es casi una antropología de un extraño monstruo, de un hombre que se transforma a sí mismo en símbolo, y al mismo tiempo un cuerpo que sufre todas las inclemencias de la naturaleza. En este viaje el Che es otro, ni guerrillero, ni mártir, ni ídolo, ni icono, es quizá simplemente humano, pero con una extraordinaria naturaleza, que nos hace pensar en el fondo, que no es humano.


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EXPOSICIÓN

Julio 16 al 31 del 2009 / Edición 148

Foto Álvaro Sierra.

Yolanda Izquierdo con el título de propiedad de sus tierras.

P r im e r a p Tiempo. r u e b a d e s e r ig r a fí

Ondas de los desplazados

a para El

Interven ció dibujo d n de la artista La e Beatriz ura Jimé nez al Gonzále z.

Foto: Lorena Martínez Holguín.

A Yolanda Izquierdo la asesinaron. Desde una moto, el sicario le dio un tiro de pistola en la frente. Eso ocurrió a las 2 de la tarde del miércoles 31 de enero de 2007. Horas antes ella había llorado en el despacho de una juez de Montería, le había implorado protección porque sabía que la iban a matar. No la quiso atender. En 1990 unas 700 familias recibieron de Fidel Castaño las parcelas de la hacienda Santa Paula, en Córdoba. Pero en el 2000 los paramilitares las obligaron a desalojar bajo amenazas de muerte. Con la desmovilización de las AUC, Yolanda lideró al grupo de campesinos desplazados para reclamar sus tierras. Álvaro Sierra, periodista de El Tiempo, relató su denuncia y le tomó una foto en la que aparece ella con el documento que certifica la propiedad de esas parcelas. Llegaron las amenazas, el desinterés La san Interven ta M ción de del Estado por protegerla… su asesinato. Luis Her oderna. Interven Fredy c a r p in c Esa foto la vio la artista Beatriz González, reconocida por trabajar triz Go nández Mellizo, a ión del artista zále t e r ía , a l d ib u jo Vivas, oficial de nzález. z. l dibujo de Beat de Bear iz G o n sus obras pictóricas a partir de fotos de los diarios (Los suicidas del Sisga, su creación más emblemática, es un clásico del arte latinoamericano). Ella quiso que la tragedia y denuncia de Yolanda se multiplicaran como las ondas, que no muriera con su muerte física. como las ondas; su voz es la voz de miles de desplazados de este Por eso dibujó la foto y entregó ese dibujo a El Tiempo para que lo país, de esta Manizales. distribuyera en sus páginas y los lectores se encargaran de llenarlo de otras interpretaciones. Los lectores respondieron. Enviaron al La exposición Ondas de Rancho Grande, con las obras sobre Yoperiódico sus propuestas. Así, el mensaje de Yolanda se multiplica landa Izquierdo, se puede apreciar en el Museo de Arte de Caldas, salón Óscar Naranjo del Teatro Fundadores, durante este mes.

Ella no quiso revelar su nombre aunque posó para la cámara. Es otra onda de Yolanda en las calles de Manizales que denuncia su tragedia.


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