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ARReb

Para mi carioca solar Cesar palominos


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- Meu Carioca Solar – Crucé los Andes y la basta pampa para llegar a los brazos de tu bahía. Miles de amores y regalos esperaban, miles de besos y caricias germinaban. Fuiste la caracola más bella de tus mares turquesas. Fuiste la joya que adornaba el rosario dorado de la espuma. Vacilamos entre nubes y calles mosaicas. Los besos se tatuaban como huellas en la arena. Tus caricias secretas eran duraznos sin madurar. Eran fuegos húmedos del interior de un volcan, magma y cobre fundido de placer. Y tus manos fuertes, eran manos de panadero.


Te quiero mi carioca solar, Quiero que te quedes en mi sonrisa mineral. Brasil me enseñó su desgarrada saudade en carne viva. El resto del vocabulario iba desapareciendo para dar paso al destello de tus ojos miel, a tus labios mansos como el agua de tu bahía. Eras la joya antípoda de la bahía de Guanabara. Te vine a encontrar en el punto sin retorno, en la catarata desolada de un nuevo año. Quiero que seas feliz, príncipe medusa. Qué la vida nos una en el mismo verso de amor.


- Rio De Janeiro La bahía camuflada de mar, es un rio. Uno que fluye en serpentiantes calles abrazadas a las aguas. Rio de Janeiro son arquitectónicas tus miles de cúpulas, terrones que endulzan las incipidas nubes de costa de oro. La ciudad de samba y forró Tiene aromas perennes de selva viva, de colores topacios y de longitudinales mosaicos bicolor. Tu favelas resuelven la angustia en los dorados y platinados vestidos asomados en carnaval. Ciudad cristiana y pecaminosa, sombra del sagrado corazón, celador de tus días de sol y mar. El ruido caótico de tus terminales y avenidas, ensordece las palabras que silvan tu Lengua hermana, pero distante en sus sonidos selváticos.


La noche mĂĄgica enciende las luces de tus joyas escondidas. Tus favelas impenetrables, como centinelas de las olas, son colosos de piedra. Marginadas de capital, marchitas de calor. Es dificil retratarte sin usar las tonalidades de tu idioma. Sin las expresiones cariocas del malecĂłn. HĂŠrcules, Adonis y Afrodita caminan de sandalias alquilando sus cabellos al viento. Como pintura fresca de renacimiento.


- Lagrimario El día en que apareció el príncipe de lenguas romances, una estrella en el lejano cielo nació, La estrella viviría lo que duraría el amor. La estrella crecería a la medida del amor. El acento de tu español forastero, era una luciérnaga del bosque, era la blanca arena de tu mar. Eran las olas suaves de tu labios en tu sonrisa. Y en la distancia de nuestro amor errante.. Transumaba el corazón vagabundo del agua al hielo. Con decenios de otoños olvidados, llegó el destino acortando mapas. Y la estrella qué aún brillaba se consumió repentina, en la sinfonía de nuestra muerte.


Erase una vez la historia de los dos. Las vacaciones de banana y sol en el capullo de sudamerica. El vocabulario era escaso en el idioma del fado Y dos almas caminaban en desolaciรณn


Arrebolario