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André Barbaulf

TRATADO PRACTICO DE ASTROLOGIA


Andre B•11bault. quince años vicepresidente del Centro Internacional ele Astrologfa en Fr.ancia, ha moclurado duranrn largo tiempo este tratl.ldo. P rofesion al de la AsHofogia desde hace cuatenta y cinco años y Iras hal¡er estudi ado m•· les de 1amas, p liblicos y ¡lrlvados, redactarlo n ume•osos estud os y au101 de una treintena Ua ob ras, ha llegado a u n grado de conocimiento q ue ha querid .o expre· sar en esta obra Este lib ro puede ser le ido. en primer l1.19th, por u n p rincipiante , fll cual ap rendera con él a abord ar un ;ema, 11 rnane¡ar :ius claves - s;gnos, sectore:s. planetas v aspectos, a interpretarlos según la 11·adició n Los ejernplos están Cionstll ui d os po r temas h lS1órlcos. desde Catalina de Médicls a Oe Gaulle, pasando ~or Napo lecm El profano, e l escéptico , el od verSario mismo, encontrarán e n é l mei:llo da a Otar sus armas, Et n~t1ólogo m adelanta a elfos y les faclHta numerosas objecio· nes. a las que re lt.1ta con calrna. d esapasionndamencc:. '' No hay que esp erar d e la Astrología más de lo t¡Ue Glla puede ofrecer", dice André Bnrbault, que quiere únicamente mostrar d6nd• est a es trremplalable, dónde debe cullar y dónde debe juzgársela ··sobre el terreno" . Aaalmenta, existan numerosos elementos .. l ibra'' EH~ eJ tema p crsoníil d e André Garbaulr. Amigo, pues, de los mo1ices, el astrólogo no es en este caso un peligroso dogmál1co, si!'lo uri honi hrc que trans:mi1e modestan1unte una ira· d ición y una experiencia s1Het'las a qulOf"IOS quieren escµcha rlo .


TRATADO PRACTICO DE ASTRO LOGIA


"ANDRE BARBAULT

TRATADO PRACTICO DE ASTRO LOGIA


COLECCION ASTROLOGIA Y ALQUIMIA·

Título original: Traité pratique d'Astrologie Traducción de Guiomar Eguillor Portada de Estudio Symbol © Editions du Seuil © de la versión española, VISION LIBROS, S. A., 1980 Edita: VISION LIBROS, S. A. e/. Las Torres, 77-79 Barcelona-3 3 I.S.B.N.: 84-85456-20-3 Depósito Legal: B-17 5 51.-1980 Impreso en Gráficas Porvenir. Lisboa, 13 Barberá del Vallés (Barcelona) Impreso en Españ.a - Printed in Spain


ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA ASTROLOGIA

ARISTOTELES: "Este mundo se encuentra relacionado necesariamente con los movimientos del mundo superior. Todo poder en nuestro mundo está gobernado por estos movimientos". (Tratado sobre el Cielo.) SAN JERONIMO: "Sin mencionar a los filósofo~, astrónomos y astrólogos cuya ciencia, de gran utilidad para los hombres, se basa en el dogma, se explica por su método y se justifica por la experiencia". (Prefacios, encabezamiento de la Biblia de San Jerónimo.) SANTO TOMAS DE AQUINO: "Los cuerpos celestes son la causa de todo lo que se produce en este mundo sublunar, ellos actúan indirectamente sobre las acciones humanas, aunque todos los efectos que producen no son inevitables". (Summa, quest. XV, art. 5 y vol. III, p. 2-29.) DANTE: "Los astros son verdaderamente la causa primera de vuestras acciones, pero habéis recibido una luz que os permite distinguir el bien del mal, y una voluntad libre que, tras haber empezado a luchar contra los astros, triunfa de todo si está bien dirigida". (Purgatori"o, XVI, 73.) TYCHO-BRAHE: "El hombre encierra en sí una influencia mucho más grande que la de los astros. Superará estas influencias si vive según la justicia, pero si sigue sus ciegos instintos, si desciende al nivel de los animales viviendo como ellos, el rey de la Naturaleza ya no dirige más, sino que es dirigido por la Naturaleza". ·

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KEPLER: "Veinte años de estudios prácticos han convencido a mi espíritu rebelde de la realidad de la astrología". GOETHE: "Yo vine al mundo en Francfort-sur-le-Main, el 28 de agosto de 1749, durante la 12ª campanada del mediodía. La constelación era propicia·, el Sol se encontraba en el signo de Virgo; Júpiter y Venus estaban en buen aspecto con él; Mercurio no era desfavorable, Saturno y Marte eran neutros; únicamente la Luna, llena aquel día, desplegaba la fuerza de su reverberación tanto más poderosamente cuanto que su hora planetaria había empezado. Ella se opuso, pues, a mi nacimiento _hasta que esta hora hubo pasado. Estos buenos aspectos, altamente apreciados más tarde por los astrólogos, fueron sin duda la razón por la que permanecí en vida, ya que por torpeza de la partera, creyeron que había venido muerto al mundo, y sólo tras numerosos esfuerzos vi la luz". (Poesía y Verdad, cap. I.) BALZAC: "La astrología es una ciencia inmensa que ha reinado sobre las más grandes inteligencias". ROMAIN ROLLAND: "He ido madurando lentamente la convicción de que todas las leyes evolutivas propias de los pueblos, naciones, clases y sus combates se encuentran subordinados a leyes cósmicas mayores que rigen la evolu- . ción general de la Humanidad". C. G. JUNG: "Si gente cuya instrucción deja que desear han creído poder, hasta estos últimos tiempos, burlarse de la astrología, considerándola como una pseudociencia liquidada desde hace largo tiempo, esta misma astrología, remoptando desde las profundidades del alma popular, se presenta de nuevo hoy día a las puertas de nuestras Universidades que abandonó desde hace tres siglos". (Seelenprobleme der Gegenwart, p. 241.) EMMANUEL MOUNIER: "Es notable que ni la ciencia de Kepler ni la fe de Santo Tomás hayan creído necesario 8


rechazar en princ1p10 las afirmaciones de la astrología. Estos creían en la influencia de los astros, y algunos sabios empiezan hoy día a levantar gráficas estadísticas, a fin de ver si se desprenden de ellas correlaciones psicocósmicas. Este es el único medio científico de abordar el problema. La solidaridad que el Universo hace patente por doquier deja más bien suponer que los resultados serán positivos y permitirán, como ya lo han hecho la Quirología, la Grafología y la Fisionomía, apartar de la astrología las habladurías de los charlatanes ( ... ) . Si uno se vuelve hacia las antiguas clasificaciones astrológicas de los caracteres, no puede más que asombrarse de su concordancia aproximada con más de un resultado de la morfología y fisionomía contemporáneas( ... ). Las primeras síntesis que esbozan los tipos astrológicos se encuentran ya en todo caso más cerca de una caracteriología verdadera que la Psicología caracteriológica que, durante el siglo pasado, ha obstaculizado el conocimiento concreto del hombre co'n sus sistemas de facultades míticas ... " (Tratado del Carácter, p. 124-126.) GABRIEL MARCEL: "Añadiré gustosamente, aun a riesgo de escandalizar, que la astrología, aunque en último análisis haga pemar sobre sus métodos y los resultados a los que da lugar de hecho, ha presentado ... el gran interés de atraer la atención sobre la idea de una figura, de una configuración del destino individual". (Du refus l 'lnvocation, p. 125.)

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"Aunque en ese campo yo no posea experiencia personal, me han sido aportados demasiados hechos concretos y que concuerdan para no estar persuadido de que existe en la astrología un fondo de verdad. Me niego categóricamente a creer que todo esto es charlatanería. Y sin duda no hay en ello nada de fatalismo. Según la frase latina, los astros inclinan pero no determinan". (Nouvelles Littéraires del 6 de julio de 1950.} LE R. P. RIQUET: "Yo soy como Santo Tomás. 9


Para responder a esta cuestión, habría en primer lugar que precisar lo que se entiende por astrología. Si, por ella, se pretende leer en los astros todo lo que debe suceder, como si todo, aquí abajo, se encontrara completamente determinado por la acción de éstos, sin que la libertad del hombre pueda cambiar nada, tal pretensión contradice la concepción cristiana del libre arbitrio humano. Pero puede admitirse, como lo han hecho ilustres doctores de la Iglesia, tales como Santo Tomás de Aquino, que los astros ejercen una cierta influencia sobre el temperamento, la complexión de los hombres y, por tanto, sobre su comportamiento. De ahí, una posibilidad de prever las tendencias que probablemente manifestarán pero no infaliblemente, porque el hombre, creemos, puede dominar, orientar y doblegar las tendencias que son en él resultado de todas las influencias cósmicas o astrales que se ejercen sobre su organismo. Pero, una vez dicho esto, conviene ser reservado en cuanto al valor de los pronósticos que pretenden extraerse de una ciencia tan conjetural sobre las influencias astrales en el comportamiento humano. Muy imprudente sería el que se fiara ciegamente". (Elle, n° del 11 de agosto de 1952.) JULIEN GREEN: "Es un tema muy amplio que me interesa y atrae. Goethe, al principio de Poes{a y Verdad, ha señalado la conjunción de astros a su nacimiento. El creía firmemente en la astrología. Yo estoy tentado a hacerlo". (Nouvelles Littéraires del 6 de julio de 1950.) ANDRE BRETON: "(La astrología) es a mi parecer una gran dama, muy bella y venida de tan lejos que no puede dejar de encantarme. En el mundo puramente físico, no veo adornos que puedan rivalizar con los suyos. Me parece, además, que ella detenta uno de los más profundos secretos del mundo. Lástima que hoy día -al menos para el vulgo- reine en su lugar una prostituta". (Astrologie Moderne, n° 12, octubre de 1954.) RENE HUYGHE: "Para mí, la astrología es extraordinaria10


mente interesante dentro del mundo de los signos y el simbolismo, porque es exactamente un simbolismo de la psicología colectiva ... Mientras que el peligro y la grandeza de la astrología es el manejar símbolos, cuyo alcance aplasta a menudo a los astrólogos y los ahoga. Pero la suerte de la astrología estriba en reposar sobre un simbolismo colectivo, que posee, pues, una amplitud extraordinaria". Uanus, n° 8.) MAX-PAUL FOUCHET: " ... creo que en la medida en que pueda restablecerse en el hombre el sentimiento cósmico, en un mundo que hoy en día se empobrece y pierde justamente ese sentimiento, se hace una labor extraordinariamente útil... Después de todo, la astrología puede ser un método de detectar la autenticidad o realidad de una obra plástica". Uanus, n° 8.) CLAUDE LEVI-STRAUSS: "Los antiguos construyeron un sistema, y este sistema, a partir del momento en que fue construido, se ha mostrado operante y fecundo. En el fondo, todo sistema es operante y fecundo porque el hombre no puede pensar más que con sistemas. La astrología ha sido un gran sistema, pues ha ayudado al hombre a pensar durante milenios". (L 'Astrologue, n° 9.) LUCIEN MALAVARD, Prof. de Ciencias en La Sorbona, Miembro de la Academia de Ciencias: "Creo que los antiguos hicieron, de alguna forma, literalmente ciencias humanas a través de la astrología: construyeron así una clasificación de los seres, una forma de ver más clara en el comportamiento humano. Por mi parte, siento la tentación de situar la astrología al lado de las ciencias humanas o un poco más allá ... " (L 'Astrologue, n° 15.) HENRY MILLER: " ... (la astrología) habla del hombre en su integridad y estimo que ello es lo esencial: lo considera como un ser completo ( ... ). Y demuestra que existen ritmos en la Naturaleza y que cada ser participa de estos ritmos". (L 'Astrologue, no 16.) 11


PIERRE SCHAEFFER: "Me parece que la astrología puede, a su manera, por medio de las configuraciones que estudia, descubrir las relaciones más secretas de la vida interior del ser humano". (L'Astrologue, n° 17.)

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INTRODUCCION

Un Tratado de astrología en el siglo XX es realmente una osadía por no decir una enojosa aventura ... que, sin embargo, me gustaría justificar en unas pocas palabras. Para una mente racional que la juzgue desde el exterior, las afirmaciones de la astrología clásica no pueden en absoluto encajar dentro de nuestro pensamiento científico. Indudablemente, se conoce la acción de la gravitación y radiación del Sol (estaciones) y de la Luna (mareas), e incluso se concibe una cierta influencia de la actividad solar, al acompañarse la aparición de manchas en nuestro astro diurno de perturbaciones terrestres. Pero no es cuestión de situar al mismo nivel que estas influencias generales, universalmente admitidas, las influencias "especiales", por individualizadas,. de estas luminarias, y con más razón de planetas como Marte y Saturno. Y, sin embargo, la astrología es esto, es decir, todo lo que se encuentra al margen de las influencias generales reconocidas. Es, dice un crítico, "el resto" y, a decir verdad, iesto es, hablando con propiedad, absurdo/ He aquí la evidencia, el credo actual. Pero, en lo que a mí respecta, me atrevo a afirmar que se trata de una falsa evidencia, como existen muchas otras en numerosos campos, y ésta no va a ser una de las sorpresas más "sensacionales" que está a punto de revelarnos el desarrollo actual de las investigaciones científicas. Como ha declarado, a propósito de la astrología, el crítico citado con anterioridad, Jean Port, Administrador del Instituto Nacional de Estadística y Agregado del .C.N.R.S.: ... Absurdos o no, los hechos son hechos y, aunque la ciencia de una época no sepa integ'rarlos, todo espíritu científico 13


debe reconocer su existencia a la espera de poder explicarlos.1 Ahora ·bien, el problema principal estrzºb'a precisamente en saber si· los "hechos" astrológicos -a saber, las relaciones que la astrología pretende descubrir y establecer entre los zºndicios celestes y los fenómenos humanos y terrestres- son realmente· hechos. Precisamente, esta "falsa evidencia", que quiere hac.er de la astrología una quimera, parte de que este problema esencial nunca ha sido prácticamente planteado por la ciencia oficial, que se contenta con un juicio a priori. Efectivamente, hay que saber que jamás la astrología ha sido sometida a un verdadero control científico por el sistema oficial. Desde la revolución copernicana se ha creído que sus fundamentos eran falsos porque reposaban sobre una concepción astronómica errónea que sitúa a la Tierra en el centro del mundo; ello a pesar de la defensa de Copérnico, Kepler y GaHleo.2 En nuestros días -hay en ello una evolución- el argu" mento heliocéntrico, que fue la razón de su rechazo, ya no es utilz"zado por nadie. Pero, desde el siglo XVII al XX, la edificación de la ·ciencia no ha hecho más que alejar el espírzºtu racional del pensamiento astrológico, hasta el punto de que ha parecido perfectamente inútil iniciar investigaciones para verificar este conocimiento: había cosas mejores que hacer... Despu~s de las primeras verificaciones, imperfectas y, de todas fonnas, impregnadas o .suspectas de parcialidad, de los propzºos astrólogos, desde el renovador Paul Choisnard -verificaciones basadas en las estadístz"cas y e.Z cálculo de probabilidades-, un adversario de la astrología se tomó finalmente la molestia de afrontar seriamente estos famosos "hechos". Así, un estadista -haremos en esta obra el indispensable balance 1. Prefacio de Méthodes pour étudier la répartition desastres dans le mouvement diurne de F.M. GAUQUELIN, París, 1957. 2. No sería en vano recordar aquí que -contrariamente a lo admitido- la obra de Copémico: De revolutionibus orbium coelestium, nació bajo la influencia de las doctrinas astrológicas, fue impreso bajo la dirección de Rhaeticus, astrólogo amigo del científico polaco, y dedicado al papa Pablo 111, protector de los astrólogos. En la segunda mitad del siglo XVI, cuando la teoría copemicana es reehazada por las universidades, son en su mayoría astrólogos los que, prescindiendo de las burlas del mundo científico y de las sentencias de- excomunión ¡ironunciadas por los teólogos, defendieron valientemente la nueva doctrina. Puede consultarse sobre este punto a WILHELM KNAPPICH, "Copernic et l'Astrologie", n° 4 de La Tour Saint-Jacques.


de su resultado- pudo, para su propia sorpresa, aportar una prueba, a partir de ahora irrefatable, de la existencia de· una "influencia astral" de tipo astrológi,co. A partir de este día, ha quedado abierta una f!-mplia brecha en las murallas del a priori de un racionalismo demasiado sistemáticamente hostil a la astrología: Aunque ésta todavía no esté más que en parte ''probada", posee hoy el apoyo de un estatuto estadístico que se basa en un conjunto global de veinticz'nco mil fechas de nacimiento. Pueden seguirse burlando de la astrología: la verdad no dejará de abrirse camino. Después de todo, ésta no será ni· la primera ni· la última en derribar z·deas preconcebidas; la historia de la ciencia está llena de revoluciones que destruyen Una lógica conservadora o un espíritu rutinarz·o ... Czºertamente, como decía nuestro honrado _crítico, no es posible, en nuestra sociedad, abordar, sin prejuicios, el problema de la zºnfiuencia de los astros sobre la vida humana: "Quien quzºera conservar una actitud científica, ante este problema debe Hbrarse de pretender que lo examina 'sz·n prejuicios': engañaría a sus lectores o se engañaría a sí mz'smo. Debe, más bien, zºntentar tomar conciencia de sus prejuicios y reconocerlos públicamente, intentando a contzºnuación ponerlos de alguna forma 'entre paréntesis' durante un cierto tiempo". De este modo, debo reconocer que, al abordar la astrología, mi prejuicio ha sido favorable, prejuicio que indina, seguramente, a una cierta tolerancia de espírzºtu, así como el prejuz.cio inverso zºncita a su condena. ¿pero existe alguna experiencia o conoámiento humano que pueda ser sanamente comprendzao sz·n el crédito de una simpatía previa? Con más razón respecto a un conocimiento que se encuentra más próximo a un arte que a una ciencia. En vez de juzgarla superfz"cialmente, ¿no es más razonable intentar una paciente investigación en su zºnterior para tratar de captar su verdad profunda o para discernir su vanidad? Habiendo consagrado ya más de veinte años a esta aventura, deambulando mz· curiosidad sobre miles de horóscopos, me creo capacitado para hablar con conocimiento de causa, al poseer de este conocimiento

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una idea frente a la cual la que puede hacerse un crítico apresurado, por. muy brillante que sea, no es más que una caricatura. Así mz'srno, como profesz'onal escrupuloso, he z'ntentato desprenderme progresz'vamente de aquello que, frente a la prueba de la verificacz'ón empírica, no merecía ser conservado, a fin de que este libro de buena fe aporte una enseñanza asequz'ble, que conduzca a una sana práctica de la astrología. Una enseñanza tal no puede concebz'rse sin aplicacz'ones: para hacerla vz'lfa y tambz'én para aportar una especz'e de demostradón, convenz'a z'lustrarla con ejemplos hz'stóricos, personajes susceptz'bles de ser, en parte, con,ocz'dos por la mayoría. Ahora bien, aquí se presentaba una dzfz'cultad: ¿Qué elección hacer entre los miles de casos cuyos elementos poseo: políticos, artz'stas, sabz'os, escrz'tores... ? Tomando ejemplos entre estos grupos, inevitablemente hubz'era sz'do sospechoso de haber elegido "casos que encajaban", sin poder justifz'car mis opciones. Entonces, para evitar tamaño reproche, no había más que consz'derar una colección entera, tomando la serie de casos que impone sin dz'scusión. En este orden de ideas, no he encontrado nada mejor que dz'rz'gz'rme a la colecdón de Reyes de Franáa, desde el pn'mero del que se conoce la hora de su nadmz'ento hasta el últz'mo. La ventaja de tal elección es que no pueden discuti'rse los datos de nacimiento y que, respecto a algunos de ellos, los momentos de éste son conoádos casi' al mz'nuto. Sz'n embargo, he z'ntentado completar esta serz'e demasiado escuálz'da, por estar lz'mitada a dz'eánueve casos, incluyendo los únicos personajes importantes de la Histori·a de Franáa de los que poseemos la hora de nacimz'ento: Catalz'na de Médz'cz's, Rz'chelz'eu, Mazarz'n, Colbert, Maria-Antonieta, Robespierre, Napoleón 1 y Napoleón III. Nadz'e, con seguridad, tendrá nada que objetar... Comprender una mecánz'ca es desmontar sus engranajes; estudz'arlos pieza a pieza y volver a recomponer el todo. Aunque sea z'rremplazable, este método cartesiano no deja de tener objecz'ones. El astrólogo ;'pura sangre" pretenderá que no se trata de "z'nfluenáas aisladas" y que un tema astrológz'co

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es un todo sintético, que no habla más que en función del conjunto que representa. Se estará de acuerdo, efectivamente, en que todo fenómeno secundario se encuentra orientado por el fenómeno que le es superior. A esto podrá añadirse una objeción más grave: es tan artificial como difícil aislar una acción partfrular y apartar cada uno de los numerosos factores puestos en juego por la variedad de elementos del tema. Y, sin embargo, üómo escapar a este proceso analítico? No existe ningún método que pueda, válidamente, sustituirlo; todo lo más que puede hacerse es tomar todas las precauciones necesari·as mostrando rigor en el análz"sis. Pues no veo muy bi"en cómo puede comprenderse una configuración, incluso simple, si· no se conoce, previamente, la naturaleza del astro, la del signo que ocupa y la del aspecto que forma, y esto aunque consi"dere el método global como la mejor enseñanza. Toda síntesi·s no es posible más que a condición de un mi·nucioso análisis previ·o. Por tanto, no hay que asombrarse si los temas de la colección que me si·rven de ejemplos son, a lo largo de este tratado, dislocados, explicados a trozos, ensartados; sólo a través de este método me ha sido finalmente posible presentarlos a nivel de stt síntesis más expresi·va. Este tratado no tiene, en absoluto, la pretensión de presentar toda la astrología práctz"ca, empezando por la A y termi"nando por la Z; todo lo más, aporta una visi"ón general, por lo demás bastante dentro de los límites de un conocimiento si'empre en marcha. Este es un medio de prevenir al lector contra dos reacciones malsanas: Este libro es tan peligroso como puede serlo un tratado de medicina en manos de una naturaleza desasosegada, i·nclz"nada a reconocerse en todas las enfermedades a la mera lectura de su descripción. Ante la constatación de una constelación, aunque sea poco problemátfra en su cielo natal, este mismo espírz"tu inquieto no podrá, con segurz"dad, más que ver lo peor y hacerse mucho daño. Es un hecho conocido que el estudi"ante de astrología carga demasi"ado las ti"ntas; espera siempre demasiado de los aspectos armónicos y rechaza no menos excesivamente el efecto de las disonancias, pero pronto

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se da cuenta que la vi.da no posee la dramaticidad que le sugieren sus configuradones; con la práctfra, adquiere ese sentido de la proporción que ajusta su juicio a la relati.vidad de la condi.ción humana. No puedo, pues, más que poner en guardia al lector contra esta forma de ver en un tema natal lo peor o lo mejor, que se arriesga a no existir más que en su imaginadón. Tampoco hay que correr el peligro de pedir demasiado a la astrología, esperar de ella más de lo que puede dar. Puesto que ésta trata sobre el ser últz"mo, su naturaleza y su des'tino, el hombre posee, en general, frente a ella una actz.tud impregnada de mentalidad mágica: con la astrología no se tiene derecho a engañarse y se tiene el deber de saberlo todo ... Incluso sus adversari·os tz"enen esta actz"tud zrradonal. Ahora bien, si· actualmente éste es ún conocimi·ento que se está formando, que se perfecdona, que obtz"ene resultados apreciables, es todavía un conocimi·ento en marcha; que se plantea mil problemas, que comporta mil oscuridades: un conocimiento muy imperfecto, en una palabra, y que no puede, de ninguna forma, tener la pretensión de satisfacer la avi·dez del saber humano en su terreno mismo. Es como los demás cono· éimi·entos humanos: psicología, medicina... -y menos avanzada que éstos- que todavía tz"enen mucho por descubrir. Hay, pues, que aceptar la si·tuación tal cual es. Pero, en su estado actual, ésta nos aporta resultados ciertos: basta con poner la enseñanza de este tratado a prueba y juzgarla sobre el terreno. Habi·endo tomado plenamente conciencia de la condición terrestre del hombre, el espíritu contemporáneo olvz.da singularmente que el hombre es tambi.én celeste, ínft"ma parcela de este planeta que es la Tierra, ligada a e.lla en su destino cósmi·co. Es ti"empo de abrir los ojos a un conodmiento como la astrología, si se quz"ere llegar a la síntesis de todas las discipHnas que intentan devolver al hombre un lugar, no solamente sobre la Tz"erra, si.no en la totalz"dad del Universo.

A.B.

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PRâ„¢ERAPARTE LOS ELEMENTOS


l. EL MAPA ASTRAL

La práctica astrológica reposa en la interpretación del mapa astral del momento del nacimiento del individuo. Es importante, pues, para empezar, tener unos conocimientos de cosmografía, a fin de saber levantar este tema natal y poder responder a los problemas que no dejarán de plantearse.

Esfera terrestre y esfera celeste Si se imagina al cielo como un teatro de operaciones en el que tiene lugar una serie de fenómenos identificables, es necesario fijarle un marco preciso. Para el astrónomo, esta bóveda estrellada que se ofrece a la mirada del espectador terrícola, es, en primer lugar, una esfera que rodea a la Tierra con un radio infinito. Las distancias reales que separan a los astros entre sí y que los aleja de nuestro planeta no cuentan; queda como sobrentendido que todos los astros: luminarias {Sol y Luna), planetas y estrellas se encuentran repartidos en una esfera ideal de radio indeterminado, cúyo centro es el lugar de observación (lugar de nacimiento en la horoscopía); esto es lo que se llama esfera celeste. Todo el mundo sabe que la Tierra gira regularmente sobre ella misma, de Oeste a Este, a una velocidad constante, efecluando una vuelta completa en 24 horas siderales. Esta gira 1·11 torno a un eje ideal que pasa por su centro. Los puntos en que este eje atraviesa la superficie terrestre son llamados polos, y este eje es denominado eje polar, distinguiéndose el /1(1lo norte (N) y el polo sur (S). Si, por el centro de la Tierra, se traza un plano perpen-

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dicular a este eje de los polos, la esfera terrestre queda dividida en dos mitades: la que contiene el polo norte es llamada hemisferio norte por oposición al hemisferio sur, que contiene al polo sur. La circunferencia del gran círculo que separa estas dos mitades terrestres es llamada Ecuador. Las primeras coordenadas de la esfera celeste no son más que la réplica agrandada de las de la esfera terrestre, no siendo la primera más que una prolongación de la segunda. En efecto, debido a la rotación terrestre, la esfera celeste parece girar en sentido inverso a esta rotación, en tomo a un eje que pasa por el lugar terrestre de observación. Este eje se confunde prácticamente con el eje de la rotación diurna, así como el centro O de la Tierra se convierte en el centro de la esfera celeste. El polo norte celeste (N') corresponde, pues, al polo norte terrestre (N), ya que es su prolongación indefinida; así como el ·polo sur celeste (S') corresponde al polo terrestre del mismo nombre. Al Ecuador terrestre corresponde el Ecuador celeste (Eq'): éste es el gran círculo de la esfera celeste cuyo plano, en el centro de ésta, es perpendicular al eje de los polos llamado eje del mundo.

...

LAS COORDENADAS TERRESTRES Toda posición geográfica se sitúa en relación a dos ejes de referencia o coordenadas esenciales que constituyen las medidas terrestres de un lugar dado: 1) La longitud, que resulta de la intersección con el ecuador de un círculo meridiano o plano que pasa por el lugar y los dos polos, y que corta la superficie de la Tierra siguiendo un gran círculo. 2) La latitud, que depende del ar<:o de círculo paralelo al Ecuador que pasa por el lugar, y situado entre aquél y uno de los dos polos. Las longitudes se fijan a través de un sistema internacional 22


basado en los meridianos. El globo terráqueo ha sido dividido en 24 husos separados de 15° en 15°, correspondiendo cada uno a 1 hora; 1° de longitud son 4 minutos de tiempo medio. El meridiano de origen es el de Greenwich (Londres). La hora de este meridiano central O, que sirve de eje al huso, constituye la hora legal para todos los países comprendidos en este huso. Así, para Europa, la hora de Greenwich se aplica al mismo tiempo en Bélgica, España, Francia, Gran Bretaña, Luxemburgo y Portugal. Los husos están numerados de O a 23, yendo hacia el Este y siempre a partir del de Greenwich; el número ordinal del huso indica, pues, la hora legal del huso cuando es O horas en Greenwich.1 Así, cuando son las 2 horas en Greenwich un día determinado, son lás 3 horas (2 + 1) en el huso de Europa Central (hora de Gorlitz); son las 4 horas (2 + 2) en el huso de Europa Oriental (hora de Leningrado). Por el contrario, es la 1 hora (2 - 1) en el huso 23 situado al Oeste de Greenwich; O horas (2 - 2) en el huso 22, las 23 horas (24 + 2 - 3) del día anterior en el huso 21, etcétera ... Cada lugar se encuentra situado en longitud por relación al meridiano de pertenencia. Así Bruselas se <;;ncuentra (por relación a Greenwich) a 17 m 26 s Este, Madrid a 14 m 45 s Oeste, París a 9 m 21 s Este ... (ver mapa, página 27-28). Las latitudes, perpendiculares a las longitudes que sitúan a los países de Este a Oeste, fijan la posición de Norte a Sur. Divididas en grados, oscilan entre 0°, que es la latitud del Ecuador, y 90°, que es la del polo. En el hemisferio norte, el arco de círculo meridiano de 52° pasa cerca de las ciudades de Londres, La Haya, Utrecht, Berlín y Varsovia; todos ellos puntos geográficos situados a la misma distancia respectiva del Ecuador y del polo norte. La latitud de Bruselas es de 5 0° 48 ', Londres 51 ° 31 ', París 48° 50'. La latitud es denominada Norte o Boreal según que el lugar geográfico se encuentre situado entre el Ecuador y el polo norte (Berna: 46° 57' Norte); y se llama Sur o Austral en el caso contrario.2 1.

La hora, tiempo medio de Greenwich, se indica mediante la abreviación

(;.M.T. (Greenwich mean time).

2. Tablas, bastante conocidas, ofrecen las longitudes y latitudes de las principales ciudades del mundo.

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Al levantarse siempre un mapa astral para un lugar determinado (el de nacimiento), ĂŠste se encuentra, pues, situado por el cruce de la longitud y la latitud de dicho lugar.

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LAS COORDENADAS CELESTES

Al ser la mecánica de nuestro universo astronómico un poco compleja, no puede bastar un solo sistema de referencias para situar los cuerpos celestes en la esfera celeste; hay que recurrir a tres tipos de coordenadas: Coordenadas ecuatoriales: declinación y ascensión recta No existen diferencias de principio entre estas primeras coordenadas y las que acabamos de fijar sobre el mapamundi. En esta figura, N y S representan los polos de la esfera celeste, el eje de la rotación del movimiento diurno; el gran círculo E E' es el Ecuador celeste. En el centro se encuentra la Tierra T. Pongamos un astro A. Sus coordenadas ecuatoriales son:: 1) Su declinación, determinada por el ángulo A Ta; 2) Su ascensión recta (AR), determinada por el ángulo Y T a, medido sobre el Ecuador celeste. El origen de las medidas es el punto vernal o punto Gamma Y que definiremos más tarde. La declinación de un astro es, pues, la altura angular de ese astro por N encima y por debajo del Ecuador celeste; se cu en ta a partir de éste en dirección de uno de los polos, de 0° E' a 90°. Su ascensión recta (AR) es, así, el ángulo que forma sobre el Ecuador celeste el círculo horario (N A a S) de un astro ccn el punto :vernal. Se

s

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cuenta sobre el Ecuador a partir del punto vernal en sentido directo (en el sentido de la flecha) de 0° a 360°. Coordenadas eclípticas: latitud y longitud Al mismo tiempo que gira sobre sí misma, la Tierra se desplaza en torno al Sol y, para el observador terrestre, resulta de ello un segundo movimiento aparente solar, cuyo período es de un año. De este modo, el Sol describe un gran círculo sobre la esfera celeste (ocupando la Tierra siempre el centro de este cír- · culo). Esta trayectoria solar, a través de las constelaciones fijas, es llamada Eclíptica (Ec). El plano de la Eclíptica forma N con el del Ecuador un ángulo (inclinación de la Eclíptica) cuyo valor • medio es de 23° 27'. Esto hace que cada día del año, con su ascensión recta, la declinación del Sol varíe, siguiendo una curva sinuosa. El Ecuador celeste y la Eclíptica se cortan en dos puntos. Uno de estos puntos es s el punto vernal (por encima de la flecha que marca el sentido de la progresión del Sol y de los planetas): corresponde en el año al equin0<;:cio de primavera. En el lado opuesto, el otro encuentro Eclíptica-Ecuador produce el equinoccio de invierno. Perpendiculartnente, aparecen en el máximo de declinación Norte el solsticio de verano, en el máximo de declinación Sur el solsticio de invierno. En relación con este plano de la Eclíptica, las posiciones son definidas en latitud y longitud.· La latitud de un astro es el ángulo que éste hace perpendicularmente al plano de la Eclíptica (0° de latitud), siendo la latitud Norte o Sur según el astro se encuentre del lado Norte o Sur de la Eclíptica. La longitud de un astro se mide sobre la Eclíptica; ésta corresponde al ángulo formado por la distancia del punto vernal al punto ocupado por este astro; se cuenta desde 0° (punto vernal) a 360° (vüelta ·a este punto) en el sentido del recorrido del Sol.

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La longitud y la latitud constituyen las medidas del Zodíaco, del que la Eclíptica traza su línea media. El Zodíaco es, por tanto, una banda circular del cielo, a lo largo de la cual caminan los astros de nuestro sistema planetario, una especie de pista sobre la que efectúan su eterna ronda. La franja zodiacal es de 17° de ancho; ésta comprende, pues, en torno al recorrido solar que es la Eclíptica, 8° 1/2 de latitud Norte y 8° 1/2 de latitud Sur, campo reservado a la sinuosidad de las trayectorias lunar y planetaria. Se representa al Zodíaco sobre una superficie plana a través de un círculo de 360°. Desde tiempos inmemoriales, éste se encuentra dividido en doce partes iguales que representan a los doce signos zodiacales. Cada uno de ellos posee, pues, una extensión que corresponde a 30° de longitud contados sobre la eclíptica. Existen también subdivisiones (decanatos, términos) sin gran interés. El Sol avanza más o menos un grado por día; por tanto, tarda aproximadamente un mes en atravesar cada signo, lo que nos lleva al siguiente cuadro: SIGNOS Aries Tauro Géminis Cáncer Leo Virgo Libra Escorpio Sagitario Capricornio Acuario Piscis

SIMBO LOS "!" ~

JI

e;. cl1 Tll( ~·

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M

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LONGITUDES

FECHAS

Oa 30 a 60 a 90 a 120 a 150 a 180 a 210 a 240 a 270 a 300 a 330 a

21 21 21 22 23 23 23 23 22 21 20 19

30° 60º 90° 120º 150° 180° 210º 240° 270º 300º 330º 360°

(APROXIMADAS)

de marzo a 20 de abril de abril a 20 de mayo de mayo.a 21 de junio de junio a 22 de julio de julio a 22 agosto agosto á 22 setiembre setiembre a 22 octubre octubre a 21 noviembre noviembre a 22 diciembre diciembre a 19 enero enero a 18 febrero febrero a 20 marzo

Los astros, cuyo curso seguimos en el Zodíaco, son los del sistema solar:

NOMBRES Snl l. una

. REVOLUCION EN EL DESPLAZAMIENTO ZODIACO DESDE EL COTIDIANO PUNTO DE VISTA SIMBOLOS (MEDIO) GEOCENTRICO 1 año 27 días

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PLANISPHERE DES FUSEAUX HORAIRES


Planetas inferiores (entre la Tierra y el Sol) Mercurio Venus

1 año 1 año

Planetas superiores (órbita exterior a la de la Tierra) Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón

a ll

f2 Ii;l

w '>J..

1/2º algunos minutos

2 años 12 años 29 años 84 años 164 años 250 años más o menos

No hay que confundir los signos del Zodíaco con las constelaciones que llevan el mismo nombre. Hubo un tiempo en que unos y otras se encontraban superpuestos. Pero, a consecuencia del movimiento llamado de precesz'ón de los equz'nocci"os, el punto vernal se desplaza de una manera continua (alrededor de 1° cada 72 años) por las doce constelaciones zodiacales (en sentido contrario al orden de los signos) y pasa actualmente de Pz'scis a Acuario. La coincidencia entre signos y constelaciones no se reproduce más que cada 26.000 años más o menos. La astrología se interesa, exclusivamente, por los signos, dejando de lado las constelaciones. Coordenadas horizontales: altura y azimut Hasta el presente, por medio de las coordenadas ecuatoriales y eclípticas, hemos situado .al cielo en relación al conjunto de la Tierra; valiendo este cielo para todos los lugares de nuestro globo. Efectivamente, éste está supuestamente visto desde una Tierra infinitamente pequeña, reducida, por así decirlo, a un punto en el espacio. Esta representación geocéntrica (en la que la Tierra es considerada como centro del universo) del cielo es, sin emb~argo, insuficiente: hay que llegar a· una verdadera representación "antropocéntrica" del cielo, en la que el observador -en este caso el individuo a su nacimiento- constituya el centro del Universo. Así pues, si consideramos ahora al observador situado en un punto dado del globo, en su marco terrestre, hay que utilizar un sistema de coordenadas angulares en el que los puntos se fijan en relación al suelo. 30


Para este observador local, el punto Z, que es la vertical del lugar de observación, es el Cenit y su opuesto, N, es el Nadir. El gran círculo de la esfera celeste H H', perpendicular al eje Cenit-Nadir (C N), es el horizonte del lugar. Si un astro se encuentra en B, las coordenadas horizontales que le caracterizan son: 1) Su altura, determinada por el ángulo B O b (figura adjunta), constituy~ndo O el lugar de observación. 2) Su azz'mut, determinado por el ángulo A O b sobre el horizonte, representando el gran círculo Z A N la vertical de origen de las medidas del azimut. Estas coordenadas permiten localizar, en un momento y lugar dados, la posición de un astro en relación al cenit y al horizonte de este lugar, conduciéndonos al estudio de un nuevo capítulo que trata sobre la esfera N local.

z

La esfera local Al cabo de un tiempo aproximado de 24 horas, cada astro describe una circunferencia siguiendo su declinación propia y la latitud del lugar de observación; y, sobre un círculo paralelo al Ecuador celeste, realiza una revolución completa en tomo al eje polar. A lo largo de este movimiento, atraviesa el horizonte en dos puntos que constituyen el levantamiento y el ocaso de este _astro. El intervalo entre el levantamiento y el ocaso constituye su arco diurno, y el punto más elevado de su trayectoria -punto que en el Sol corresponde a su posición del mediodía- se llama la culminadón del astro. Esta culminación divide al arco diurno en dos semiarcos. El intervalo entre su levantamiento y su ocaso constituye, al mismo tiempo, su arco nocturno, igualmente en dos semiarcos, separados por el punto opuesto a la culminación; punto correspondiente en el Sol a su paso de medianoche. En un lugar de observación dado, la culminación de todos los astros de declinación posi31


tiva o negativa tiene lugar a lo largo de un gran círculo, perpendicular al horizonte, que pasa por el cenit y por los polos: el meridiano del lugar. Véase la figura presente, con sus coordenadas horizontales: plano del horizonte, Cenit y Nadir. Sobre esta esfera local se superpone la esfera celeste con el eje polar Norte-Sur y el Ecuador celeste Eq, y con la Eclíptica Ec. Puede verse igualmente un círculo paralelo al Ecuador que representa el movimiento diurno de un astro: abe represen ta el arco diurno de este astro y cda su arco nocturno. El horizonte del lugar corta a este círculo en a y e: a representa el levantamiento del astro y e su ocaso; b, que se encuentra situado sobre el meridiano del lugar, muestra el punto de su culminación (meridiano superior) y d el punto opuesto (paso al meridiano inferior). N La astrología, que no tiene práctica,mente en cuenta más que los astros del sistema solar, considera dos puntos del movimiento diurno como privilegiados: el Ascendente y el Medio Cielo. El Ascendente (AS) corresponde a la intersección de la Eclíptica con el horizonte oriental: representa el punto zodiacal de la Eclíptica que se levanta (de ahí el término). En el punto opuesto se encuentra el Descendiente (DS): es el punto en el que se pone el Sol. El Medio Cielo (Medium Coeli) (MC) es el punto en el que el meridiano del lugar se encuentra con la Eclíptica: es el punto de la Eclíptica en el que se encuentra el Sol cuando es mediodía real en este meridiano. El mismo meridiano se encuentra con la Eclíptica en un segundo punto, diametralmente opuesto, que se llama el Fondo del Cielo (FC). 1 Al igual que el cielo se encuentra dividido por la Eclíptica l. En la misma figura adjunta, nos hemos permitido colocar un pequeño círculo paralelo al Ecuador que representa el movimiento diurno de un astro y la posición fija del Zodíaco. Evidentemente, el Sol y Jos planetas que se agrupan en torno a la línea eclíptica efectúan, en su movimiento diurno, como el astro en cuestión, círculos igualmente paralelos al Ecuador.

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(gran círculo de base de los desplazamientos planetarios) que constituye el círculo de equipartición de los doce signos zodiacales, la esfera focal ha sido dividida tomando al Ecuador (gran círculo de base del movimiento diurno) como círculo de equipartición de doce sectores llamados Casas. Esta partición en Casas consiste en una división proporcional del movimiento diurno, es decir, de los arcos que los astros recorren de un ángulo al otro. La medida de cada Casa es igual a la tercera parte de su semiarco y comprende, invariablemente, un arco de Ecuador de 30°, correspondiente a 2 horas planetarias. Los astros ocupan las 12 Casas en el orden inverso a su numeración. La Casa XII contiene los astros durante las 2 primeras horas diurnas, la Casa XI durante las 2 siguientes, ... hasta la Casa VII para las dos últimas horas diurnas. La Casa VI contiene los astros durante las 2 primeras horas nocturnas y, así, hasta la Casa 1 que corresponde a las 2 últimas horas de la noche. El Ascendiente constituye el principio (al que se llama ''punta" o "cúspide") de la Casa 1, el Medio Cielo la punta de la Casa X, el Descendiente de la Casa VII y el Fondo del Cielo la cúspide de la Casa IV. Se considera, pues, desde las Casas XII a la VII, ambas comprendidas, como a Casas diurnas y de las Casas VI a 1 como Casas nocturnas. Contadas sobre el Ecuador celeste, las Casas son iguales (30° como los signos) al Ecuador terrestre; pero, mientras mayor sea la latitud del lugar de observación, más desigual es la extensión de las Casas sobre la Eclíptica. Esta es la "domificación" del cielo, según, al menos, la concepción clásica de Ptolomeo y expuesta por Plácido de Tito, monje de Perugia y astrólogo del siglo XVII. Sin embargo, existen otros sistemas de domificación, siendo los más conocidos el de Regiomontanus (el gran astrónomo Iván Müllcr) y Campanus, geómetra italiano del siglo XIII, habiendo éstos procedido a una división geométrica del espacio, mientras que el sistema de Plácido pre sen ta un carácter horario conforme a la naturaleza del movimiento diurno. Entre estos 33


diferentes sistemas, sólo varían' las pos1cwnes de las puntas de las Casas intercaladas, siendo la posición de los cuatro ángulos (AS, MC, DS y FC) el mismo en todos los sistemas. 1 A continuación podremos ya levantar el mapa del cielo o tema astrológico.

EL CALCULO DEL TEMA NATAL Este cálculo se efectúa partiendo de la fecha y la hora (registrada en la partida de nacimiento; se considera el momento en que el niño da el primer grito que le confiere su autonomía fisiológica) y el lugar de nacimiento del individuo, y utilizando una lista de las posiciones planetarias (efemérides astronómicas) y una tabla de Casas. La primera operación consiste en señalar la longitud y la latitud del lugar de nacimiento y, a continuación, en convertir la hora de nacimiento en tiempo local y en tiempo civil de Greenwich. El problema de la hora Si existe alguna dificultad en levantar un tema, está menos en el cálculo de este tema que en la solución del problema horario. Conviene, pues, empezar por una serie de definiciones: La hora local es la hora del meridiano del lugar de nacimiento. Como esta hora local varía forzosamente según la longitud, no siendo válida más que para los países situados en esta longitud, se ha empleado en toda la extensión de un mismo país una hora única, llamada hora legal, pues está definida a través de una ley; esta hora es la que marcan los relojes públicos y que transmite, en Francia, el reloj parlante del Observatorio de París.* En cuanto a la hora de Greenwich,

l. A quienes interese esta cuestión podrán leer con provecho: H. SELVA, La Domification ou construction du theme céleste en Astrologie, Vigot, 1917. * En. España la hora oficial es transmitida por el reloí de la Plaza del Sol en Madrid. (N. del T.)

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ésta corresponde a la hora del meridiano de Greenwich. Una vez aportadas estas precisiones, podemos ahora intentar abordar el sistema horario de Francia. Antes de la ley del 14 de marzo de 1891 no existía hora legal. Cada ciudad importante poseía la hora de su meridiano, adoptando los pueblos y ciudades pequeños de los alrededores esta hora. Todos los nacimientos franceses de antes del 14 de marzo de 1891 se encuentran, pues, declarados en hora local. La ley del 14 de marzo de 1891 impuso, hasta el 9 de marzo de 1911 como hora legal la hora local -tiempo medio-1 de París. Todos los relojes de Francia y de Argelia marcaban, entonces, "la hora de París". A partir del 9 de marzo de 1911 entró en vigor una nueva ley que adoptaba la hora del meridiano de Greenwich, siendo, pues, la hora legal la hora local de Greenwich. Todos los países de Europa Occidental se han adherido, por lo demás, en fechas distintas, a este uso horario.* Hay que añadir a todo esto la complicación del horan:o de verano** en vigor desde 1916. Durante los períodos anuales en que se aplica éste, los relojes se encuentran una hora adelantados sobre la hora de Greenwich. En los nacimientos ocurridos durante el período de la hora de verarro, hay que quitar esta hora. Durante la ocupación alemana, la hora legal era la del meridiano de Europa Central; de este modo, durante los períodos de horario de verano entre 1940 y 1945, la hora en vigor estuvo adelantada dos horas respecto al meridiano de Greenwich. Hay que señalar, además, las diferencias horarias entre la zona libre y la zona ocupada de 1940 a 1942. Así. en zona

1. Por el hecho de que la duración del día solar real (paso en 24 horas del Sol por el meridiano superior de un lugar) varía ligeramente de un día a otro, los astrólogos han concebido un Sol ficti.ció, llamado Sol medio, cuya revolución se efectúa regularmente a través de un movimiento uniforme en un año, como el Sol real. Su ángulo horario determina el tiempo medio (el día medio es el intervalo de dos pasos del Sol medio por el Medio Cielo). * En Espllña se adopta la hon de Greenwich a partir de las O horas del 1O de enero de 1901. El meridiano deGreenwich pasa en España porHuesca. (N. del T.) ** V. "Anexo-!".

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ocupada, el adelanto era de 2 horas a partir del 15 de junio de 1940 (siguiendo el adelanto alemán) hasta el 2 de noviembre de 1942, y de 1 hora (GMT) en zona libre, manteniéndose el adelanto de 1 hora desde el 25 de febrero de 1940 al 4 de mayo de 1941, convirtiéndose las 23 horas (GMT), el 5 de mayo, en 1 hora legal. Entonces se pasó al régimen horario alemán (adelanto de 2 horas) para volver a la hora de invierno (adelanto de ~ hora) el 5 de octubre de 1941, convirtiéndose las 22 horas (GMT) en las 5'23 hora legal. Esta zona volvió al adelanto de 2 horas el 8 de marzo de 1942, convirtiéndose las 23 horas (GMT), el día 9, en 1 hora legal, hasta el 2 de noviembre de 1942 en que la 1 hora (GMT) se convirtió, el día 2, en 2 horas legal, de vuelta a la hora de invierno. A partir de esta fecha, el régimen horario ha sido el mismo para las dos zonas (ver el cuadro adjunto) hasta el 16 de setiembre de 1941, convirtiéndose, el día 16, la 1 hora (GMT) en 2 horas legal manteniéndose esta hora hasta hoy día (adelanto de 1 hora). La línea de demarcación que delimitaba las doz zonas pasaba por los departamentos siguientes: Alta-Savoya, Jura, Saone-et-Loire, Allier, Cher, Loir-et-Cher, Indre-et-Loire, Vienne, Charente, Dord.ogne, Gironde, Landes y Pirineos-Atlánticos. Hay también que pensar que, hasta la guerra de 1914-1918, la hora alemana (meridiano de Europa Central) se encontraba en vigor en Alsacia y Lorena. He aquí el cuadro de las horas de verano en Francia: PRINCIPIO 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 36

14 24 9 1 14 14 25 26 29 4 17

junio a a " a " a " feb. a marzo a " a mayo a marzo a abril a a "

FIN 23 23 23 23 23 23 23 23 23 23 23

h h h h· h h h h h h h

1 octubre a 24 h a 24 h 7 " a 24 h 6 " a 24h 5 " a 24 h 25 " a 24h 25 " 7 a 24h " a 24h 6 " 4 " a 24h 3 a 24 h " a 23 h " 2


PRINCIPIO 1927 1928 1929 1930 1931 1932 1933 1934 1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945

9 abril a 23 h 17 " a 23 h 20 " a 23 h 12 " a 23 h a 23 h 18 " 2 " a 23 h 25 marzoa 23 h 7 abril a 23 h 30 marzoa 23 h 18 abril a 23 h 3 " a 23 h 26 marzoa 23 h 15 abril a 23 h 24 feb. a 23 h ver párrafo de abajo ver párrafo de abajo ver párrafo de abajo 2 nov. a 3 h 29 marzoa 3 h 4 oct. a 3 h 3 abril a 2 h 8 oct. a Oh 2 abril a 2 h 16 sept. a 3 h

1946 ) sin cambios día

ª .e~te

FIN 1 octubre 6 " 5 " 4 " 3 " 1 " 7 " 6 " 5 " 3 " 2 " 1 " 18 nov. avance 1 h

a a a a a a a a a a a a a

24 h 24 h 24h 24 h 24h 24 h 24 h 24 h 24 h 24h 24 h 24 h 24 h

avance 1 h

"

2h

"

1h

"

2h

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1h

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2h

"

1h

"

1h

La hora local

La hora local debe calcularse para "domificar" el tema, es decir, para colocar las 12 Casas. Para obtener esta hora local, hay que considerar la longitud del lugar de nacimiento y añadir a la hora legal esta longitud (contada en minutos y segundos) si la localidad de nacimiento se encuentra al Este del meridiano que determina la

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hora legal. Por el contrario, hay que sustraer esta longitud si la localidad se encuentra al Oeste de este meridiano.* Respecto a Francia pueden presentarse tres casos: 1) En un nacimiento de antes del 14 de marzo de 1891, al estar en uso la hora local, no hay que efectuar ninguna corrección: la hora natal dada es local. 2) En un nacimiento situado entre el 14 de marzo de 1891 y el 9 de marzo de 1911, siendo la hora legal en vigor la del meridiano de París, hay, pues, que efectuar la operación que se acaba de mencionar en relación a este meridiano. El mapa de la página 41 da las diferencias entre el Tiempo legal y el Tiempo local, en relación al Tiempo medio de París. Así, Brest se encuentra a 27 m 18 sal Oeste de París. En un nacimiento a las 15 h 3.0 m, la hora local es de: 15 h 30 m - 2 7 m 18 s = 15 h 2 m 4 2 s. Estrasburgo está a 21 m 44 s al Este de París. La hora legal para el mismo nacimiento es de: 15 h 30 m + 21m44s=15 h 51 m 44 s. 3) En un nacimiento situado después del 9 de marzo de 1911, siendo la hora legal en uso la misma del meridiano de Greenwich, hay que efectuar la misma operación que precedentemente, pero en relación a este meridiano. Así, Brest está a 1 7 m 5 7 s al Oeste de Greenwich. En un nacimiento que tenga lugar a las 9 h 20 m, la hora local es de: 9 h 20 m - 17 m 57 s = 9 h 2 m 3 s. Estrasburgo se encuentra a 31 m 05 sal Este de Greenwich; en el mismo nacimiento, la hora local es de: 9 h 20 m + 31 m 05 s = 9 h 51 m 05 s.

La hora de Greenwich La hora de Greenwich debe establecerse para el cálculo de los emplazamientos de los astros, ofreciendo las tablas o efemérides astronómicas sus posiciones respecto a este meridiano. La conversión de la hora natal en hora de Greenwich se

*

Así, en España, Barcelona se encuentra a 8 m al Este de Greenwich. En un nacimiento que tenga Jugar a las 10 h 15 m P.M., la hora local es 10 h 15 m + 8 m == 10 h 23 m. Madrid se encuentra a 15 mal Oeste de Greenwich; en el mismo nacimiento, la hora local es: 10 h 15 m - 15m==10 h. (N. del T.)

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efectúa por medio de una operación inversa a la que permite obtener la hora local. Es decir que se añade la diferencia de longitud si el lugar se encuentra al Oeste mientras que se disminuye si se encuentra al Este de este meridiano.* l)Antes del 15 de marzo de 1891, bastaba con remitirse al último cuadro. Así, Burdeos está a 2 .m 50 s al Oeste de Greenwich. Esta fracción horaria hay que sumarla a la hora natal. Lyon está a 19 m 16 sal Este de Greenwich; hay, pues, que restar esta diferencia de la hora del nacimiento. 2)Del 15 de marzo de 1891al9 de marzo de i911, ·como la hora legal es la de París, situado a 9 m 21 s al Este de Greenwich, hay -en todos los nacimientos- que restar, pues, estos 9 m 21 s a la hora natal. Por tanto, se produzca el nacimiento en Brest, Burdeos, Lyon o Estrasburgo ... , si se produce, por ejemplo, a las 12 h 15 m, la hora de Greenwich es de: 12 h 15 m - 9 m 21s=12 h 5 m 39 s. · 3) A partfr del 9 de marzo de 1911, si no hay que quitar una hora, es decir la hora de verano, al ser la hora legal la de Greenwich, no hay que efectuar corrección alguna. En los países extranjeros No es cuestión aquí de dar los demasiado numerosos elementos horarios de todos los países del mundo. 1 Nos contentaremos con tomar en consideración los países de lengua francesa:** BELGICA

Antes del 1° de mayo de 1892, Bélgica vivía bajo el régimen de la hma del maridiano de Bruselas, situado a 17 m 26 s * Resp_ecto li España, véase el siguiente apartado 3, excepto que en España. la hora legal de Gre¡iriwich se adopta a partir de O horas del 1 de enero de 1901. (N. del T.) 1 Las Ephemeridens 1890-1950 (Verlag Max S. Metz Ag. Zurich), contienen tablas de interpolación, las longitudes y latitudes de varios cientos de ciudades repartidas por el mundo, así como las cuestiones de calendario y de hora respecto a todos los países. Asimismo, véase Régimes horaires pour l'Europe et l'Afrique (Editions Traditionelles, París). ** En la traducción a lengua castellana, añadimos la información respecto a las principales ciudades de España y Sudamérica. Véase Anexo II. (N. del T.)

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-25' -20'

.,.15'

-IO'

+15'

+20'

+25'

DIFERENCIAS ENTRE LA HORA LEGAL Y LA LOCAL CON RELACION A LA HORA MEDIA DE PARIS


16

12

8

o

4

8

16

20

24

2s

a2m

DIFERENCIAS ENTRE LA HORA LEGAL Y LA LOCAL CON RELACION A LA HORA MEDIA DE GREENWICH


Este de Greenwich. Para obtener las horas locales y de Greenwich, hay, pues, que hacer como en la fórmula 2 de Francia, tomando no ya el meridiano de París sino el de Bruselas. A partir del 1º de mayo de 1892, al ser la hora legal la de Greenwich, basta con guiarse con la fórmula 3 de Francia. Durante la ocupación alemana de agosto de 1914 a octubre de 1918, el país vivió según la hora de -Europa Central (+ 1 h) y también se tuvo el horario de verano alemán (adelanto de 2 h) desde el 30 de abril al 1° de octubre de 1916, del 16 de abril al 1 7 de setiembre de 191 7 y del 15 de abril al 16 de setiembre de 1918. A partir de octubre de 1918, Bélgica volvió a la hora de Greenwich. Por otra parte, las fechas de su horario de verano son las siguientes: 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928 1929 1930 1931 1932 1933 1934 1935 1936 1937 1938 1939

Del

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" " " " " " " " " "

1 de marzo 14 de febrero 14 de marzo 25 de marzo 21 de abril 29 de marzo 4 de abril 17 de abril 9 de abril 14 de abril 21 de abril 13 de abril 19 de abril 17 de abril 26 de marzo 8 de abril 31 de marzo 19 de abril 4 de abril 27 de marzo 16 de abril

23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 23 h 2h 2h 2h 2h 2h 2h 2h 2h 2h 2h 2h

al

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4 de octubre 23 de octubre 25 de octubre 7 de octubre 6 de octubre 4 de octubre 3 de octubre 2 de octubre 1 de octubre 7 de octubre 6 de octubre 5 de octubre 4 de octubre 2 de octubre 8 de octubre 7 de octubre 6 de octubre 4 de octubre 3 de octubre 2 de octubre 18 de nov.

24h 24 h 24h 24h 24h 24 h 24h 24h 3h 3h 3h 3h 3h 3h 3h 3h 2h 2h 2h 2h 24h

A partir del 19 de mayo de 1940, Bélgica adoptó el horario de verano alemán (adelanto de 2 h) hasta el 2 de noviembre de 1942, en que vuelve ala horade Europa Central(+ 1 h). 42


Este horario de verano alemán (unas 2 h) estuvo en vigor del 29 de marzo al 4 de octubre de 1943, del 3 de abril al 17 de setiembre de 1944, del 2 de abril al 16 de setiembre de 1945 y del 19 de mayo al 7 de octubre de 1946. A partir de 194 7, Bélgica se adhiere a la hora de Europa Central(+ 1 h) sin horario de verano. CAN ADA:

Dada la gran extensión de este país, el sistema horario en vigor varía según las regiones. Véase a continuación los índices de las provincias: PROVINCIAS

A PARTIR DEL AÑO

Al berta Colombia Británica Manito ha Nueva Brunswick

1906

Tierra del Noroeste Nueva Escocia Ontario bis 82º 1/2 Islandia Quebec Saskatchewan Yukon

1883 1902 1905 (68º -89º long) 1905 (899 -103º) 1902 1895 1902 1920 1900

DIF. HORARIA CON GREENWICH

7h 8h 6h 5h 4h 5h 6h 4h 5h 4h 5h 7h 9h

Para un nacimiento en Quebec, situado a 46° 48' de latitud Norte y a 4 h 45 m de longitud Oeste (Greenwich), hay que añadir 15 m (5 h del meridiano - 4 h 45 m) ala hora natal para obtener la hora local; y hay que añadir 5 h a la misma hora natal para obtener la hora de Greenwich. Respecto a Ottawa (45° 23' Norte y 5 h 03 m Oeste), la hora local se obtiene quitando 3' y la hora de Greenwich añadiendo 5 h. Pero, además, hay que considerar el problema, infinitamente complejo, de los sistemas horarios, extraordinariamente variables (que van de una hora a hora y media) de una 43


reg10n a otra, teniendo cada ciudad su propia hora legal. Se necesitarían muchas páginas para aportar todos estos datos. Ll.JXEMBURGO

Pasó de la hora local a. la de Europa Central ( + 1 h) el 1 de abril de 1892. Ha tenido horario de verano entre 1919 y 1939 y, a partir del 10 de mayo de 1940, conoce el sistema horario de ocupación, el mismo que el nuestro durante la última Guerra. A partir de entonces vive respecto a la hora de Europa Central ( + 1 h). SUIZA

Vivió bajo el sistema de Berna hasta el 1 de junio de 1894 y, a partir de entonces, se encuentra bajo el del meridiano de Europa Central con una hora de diferencia sobre Greenwich. Antes del 1 de junio de 1894 hay, pues, que tomar como modelo la fórmula 2, debiéndose tomar las referencias a partir de la longitud de 29 m 44 s Este de Greenwich. A partir de esta fecha, el sistema de cálculo se basa en el uso horario. Para la hora de Greenwich, hay que llevar sistemáticamente la hora declarada a la hora precedente; y, para la hora local, basta con quitar de la hora declarada la diferencia entre la longitud del lugar y la hora del meridiano; así, Ginebra está a 24 m 32 s Este de Greenwich; hay que restar de la hora declarada (1 h - 24 m 32 s) 35 m 28 s; Zurich está a 34 m 12 s Este de Greenwich: hay que restar (1 h - 34 m 12 s) 25 m 48 s. Hay que señalar que el horario de verano de Suiza ha sido: Del 5 de mayo de 1941al6 de octubre de 1941, del 4 de mayo de 1942 al 5 de·octubre de 1942. Durañte este período, hay que quitar 1 h para volver a la hora dd meridiano de Europa Central. Una vez resueltos los problemas horarios, pasemos al levantamiento del tema. En primer' lugar, hay que trazar uno mismo un Zodíaco o procurarse uno ya hecho. Aconsejamos el modelo menos complicado, es decir el más claro: un círculo 44


dividido en 12 sectores, cada uno ocupado por el símbolo gráfico del signo, trazado éste más bien en relación al punto central del círculo que en una dirección dada, pudiendo estar orientado este Zodíaco en todos los sentidos que se quiera, cada sector geográfico subdividido de gr~do en grado o, si no, de 5 en 5 grádos, de modo que los emplazamientos que se hagan en el Zodíaco puedan ser correctamente hechos. Ahora vamos a abordar las tres siguientes operaciones: domificación, posición de los planetas y trazado de los aspectos.

La Domificación En las efemérides astronómicas, en general calculadas para el mediodía, se encuentra, en una primera columna y para cada día del año, el valor del Tiempo sideral al mediodz'a medio. Este tiempo sideral corresponde a la ascensión recta del meridiano al mediodía medio. Ahora bien, debemos buscar el Tiempo sideral (T.S.) del nacimiento (ARMC). Este es el producto de una simple suma de este tiempo sideral del día del nacimiento y de la hora local del nacimiento. En un nacimiento por la mañana se suma el T.S. del mediodía· del mismo día a la hora local, y se añaden o quitan 12 horas, según que el T.S. de este día sea inferior o superior a 12 horas. En un nacimiento por la tarde, se suma el T.S. a la hora local del nacimiento, contado a partir del mediodía (o sea 2 horas si el nacimiento tiene lugar a 14 h; 6 si tiene lugar al8h ... ). Hay que proceder a una corrección de 10 s por hora (o; sea aproximadamente de 1 minuto cada 6 horas) para transformar el tiempo medio en tiempo sideral. En un nacimiento a las 6 h de la mañana, se quita, pues, 1 ', mientras que esºte minuto se añade si el nacimiento tiene lugar a las 18 h. Efectivamente, se señalará, que el tiempo sideral avanza, aproximadamente, a 4' por día y esta progresión hay que contarla a medida que los nacimientos se suceden durante el día. Tomemos un ejemplo: el nacimiento del general Charles De Gaulle, en Lille, el 22 de noviembre de 1890 a las 4 h, según la partida de nacimiento. 45


Lille: Longitud 12 m 15 s Este - Latitud 50° 38 'Norte. En 1890, al ser la hora en vigor la hora local, no hay que efectuar ninguna corrección para obtener ésta: Abriendo la página de las Efemérides alemanas de noviembre de 1890 (ver página 49), constatamos, mirando frente a la cifra 22 de la primera columna, que es la de los días del mes, que el Tiempo sideral al mediodía de este día, dado en la columna siguiente, es de 16 h 5 m 42 s. El Tiempo sideral del nacimiento es, pues: 16 h 5 m 42 s + 4 h - 12 h - 1 m = 8h4m42s.l Una vez en posesión de este Tiempo sideral del nacimiento, se abre una Tabla de Casas en la 13ágina 4 7 que trae las posiciones de las Casas para la latitud del lugar de nacimiento o para la latitud más cercana. Basta con dirigirse a la columna correspondiente al Tiempo sideral natal para encontrar las posiciones buscadas. En el caso que estudiamos, estando Lille.a 50° 38' de latitud Norte, he aquí un extracto de las Tablas de Raphael que permite ver "en directo" la operación que conviene ~fectuar (se trata de una domificación sistema Plácido; que es la que utilizaremos en todos nuestros temas): Tomamos la página en la que la latitud se acerca más a 50° 38'. Es la de las posiciones para 50° 5'. En cada uno de los apartados que componen la página, la primera columna concierne al Tiempo sideral. Basta con tomar las posiciones que se encuentran en relación con el nacimiento. Para el T.S. de 8 h 4 m 42 s (abajo de la tabla a la izquierda), no hay más que registrar las posiciones que corresponden a 8 h 4 m 35 s. Entonces leemos, siguiendo cada columna, qué la cúspide de la Casa X (MC) está a 29º de Cáncer, la Casa XI a 3° de Virgo, la XII a 1° de Libra. A continuación, el Ascendente, cúspide de la I, cae a 22º 18' {y algo más, pues el T.S. natal se encuentra un poco por encima del T.S. utilizado en la Tabla), la II a 19° de Escorpio y la III a 22° de Sagitario. Zodíaco en mano, se orienta éste de forma que el MC se encuenl. En razón de 10" por hora, deberíamos restar 10" por!'! h (12 - 4 h) o sea l' 20" en lugar de l '. Pero estas precisiones son inútiles ya que el minuto mismo de nacimiento es algo muy poco seguro en la declaración de nacimiento.

46


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tre arriba de la figura y el AS a la izquierda, y se sitúan unas tras otras las demás cúspides de estas seis Casas. Se obtienen las otras seis Casas situándolas en posición a las precedentes: Cúspide de IV {F.) a 29º de Capricornio, cúspide de V a 3° de Piscis, cúspide de VI a 1° de Aries, ... hasta la cúspide de IX a 22º de Géminis. Y obtenemos la figura siguiente: · Se recomienda resaltar, con trazos largos y gruesos, los s;uatro ángulos, AS y MC principalmente. Por el contrario, hay que contentarse con un punto o .un trazo corto para fijar la posición de las Casas intermedias, acompañadas del grado de posición de la cúspide y del nº de la Casa en cifras romanas; esto si se quiere ob!1 tener un horóscopo claro y fíe legible. 1

Las posiciones planetarias Una vez acabada la domificación, abandonamos la Tabla de Casas para volver a las Efemérides. En efecto, habiendo situado las 12 Casas en el Zodíaco, hay que colocar ahora los planetas. En las tablas corrientes, las posiciones planetarias están dadas para todos los días al mediodía del tiempo medio de Greenwich {algunas veces a las O horas). Así, pues, es resl. La domificación respecto a un lugar de latitud Sur se obtiene aumentando en 12 h el T.S. obtenido. A continuación se acude a la tabla de Casas de latitud Norte para hallar las cúspides de las Casas para la hora sideral encontrada, y se toma como cúspides de las Casas del tema las longitudes opuestas a las encontradas en la tabla. Así, pongamos al General De Gaulle nacido a 50º de latitud Sur. Partimos de un T.S. de B h 4 m + 12 h = 20 h 4 m. Para este T.S. se obtiene: MC 29º Capricornio, XI 23º Acuario, XII 20 Aries, AS 29º Tauro, 11 22º Géminis y III 10º Cáncer. Ello da como resultado: MC 29º Cáncer, XI 23º Leo, XII 2º Libra, AS 29º Escorpio, 11 22º Sagitario y III 10º Capricornio.

48


pecto a la hora de Greenwich como debe efectuarse el cálculo de las posiciones natales. Respecto a nuestro nacimiento en Lille el 22 de noviembre de 1890 a las 4 horas, las operaciones deben hacerse en base a 3 h 42 m. He aquí la página para noviembre de 1890 de Die Dutsche Ephemeride (Otto Wilhelm Barth, Verlag München): Como puede verse, cada astro del sistema solar posee su columna de cifras que sitúan su posición en longitud cada día del mes al mediodía. Si el nacimiento tiene lugar al mediodía de Greenwich, basta con tomar todas las. posiciones de los astros de ese día. Sin embargo, se impone un cálculo elemental si éste se produce a otra hora: a menos de utilizar una tabla de interpolación, se procede a una regla de tres, tomando las posiciones del mediodía que preceden a las del mediodía que sigue al nacimiento; la diferencia entre estas dos posiciones constituye el movimiento cotidiano, el "paso" del astro. La operación consiste en sumar a la posición del mediodía

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que precede el avance del astro desde este mediodía hasta el momento del nacimiento; y, si nosotros llamamos a esta distancia horaria "diferencia del nacimiento", tenemos la siguiente ecuación: · Paso del astro x diferencia del nacimiento 24 horas Volvamos a nuestro ejemplo: El 22 de noviembre de 1890, a las 3 h 48 m. Tenemos que tomar las posiciones del 21 y del 22. La diferencia del nacimiento es, del 21 al mediodía al 22 a 3 h 48 m, de 15 h 48 m. Posición del Sol: el 22 al mediodía el 21 al mediodía Paso

30° 10' '34" 29° 9' 56" 1°

O' 38"

Sabiendo que el Sol recorre 1° O' 38" en 24 h, efectúa 2' 32" en 1 h; tenemos pues la siguiente posición: Posición del 21 al mediodía : 29° 9' 56" 37' 54" Avance en 15 h 2' Avance en 48 m Sol natal

24° 49' 50" Escorpio

Posición de la Luna: Paso diario: 14° 2' Posición del 21 al mediodía : 25° 3' Piscis Avance en 15 h 8º 46' Avance en 48 m 27' 34° 16' O sea Luna Natal 40 16' Aries Este cálculo se hace a vista de ojo a partir de Marte o, al menos, de Júpiter, al no avanzar estos planetas más que algunos minutos. Por lo demás, puede contentarse uno con una posición aproximada, redondeada al grado, lo que dispensa de 50


todo cálculo, salvo respecto a la Luna que se desplaza rápidamente; sin embargo, es preferible la precisión, y necesaria si se hacen las Direcciones (ver dicho Capítulo). ~ucede, a veces, que los planetas retroceden en lugar de avanzar en el Zodíaco; así, el 13 de noviembre de 1890, Venus se encuentra estacionan'a y adopta una marcha retrógrada para ir de 18°26'a18° 06' de Sagitario entre el 21 al mediodía y el 22 al mediodía; en este caso, se acompaña al símbolo planetario de la letra R. En el tema que establecemos, registramos las posiciones siguientes: Mercurio Venus Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno

a a a a a a a

2º 18° 11º 6º 16° 29° 50

39' 13' 28' 53'

OS' 03' 34'

Sagitario Sagitario R', Acuario, Acuario, Virgo, Libra, Géminis R.

Otra tabla nos dice que Plutón, el último planeta descubierto, se encuentra a 6° 58' de Géminis R. Es costumbre, también, señalar el eje de los nodos de la Luna (aunque su "influencia" constituya, todavía, una inte- · rrogación). El nodo lunar norte o ascendiente figura abajo y a la derecha de la página de 1-as efemérides: el 22 de noviembre, está a 15° 18' de Géminis. El nodo lunar sur o descendiente se encuentra en el punto opuesto, a 15° 18' de Sagitario. Esta línea de los nodos lunares marca los dos puntos de intersección de la Eclíptica (órbita solar) y de la órbita lunar. Cuando una luna nueva (conjunción SolLuna) se produce en proximidad de los nodos lunares, hay 51


un eclipse de Sol; hay un eclipse de Luna cuando una Lunallena (oposición Sol-Luna) se produce cerca de estos nodos. Una vez calculadas todas las posiciones, no hay más que situar el planeta trazando una línea sobre el punto zodiacal correspondiente a su posición, y anotando el símbolo del astro junto con la cifra de su longitud . .Casas y planetas ya están situados; no queda más que trazar los aspectos. Los aspectos La astrología no cuenta solamente los planetas en sus posiciones por signo y Casa, sino que registra también las interacciones de estos planetas entre sí y con el Ascendente y el Medio Cielo. Se llaman precisamente aspectos a ciertas distancias angulares especiales, contándose su longitud sobre la Eclíptica, cuando éstas se dan entre dos planetas o un planeta y un ángulo. He aquí la lista de aspectos: · DISTANCIA

ºº

30° 45° 60° 90° 120° 135° 150° 180°

NOMBRE

Conjunción Semi-sexil Semi-cuadratura Séxtil Cuadratura Trígono Sesqui-cuadratura Quincucio Oposl.ción

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Todos estos aspectos no poseen un valor igual. En primer lugar, existen los más importantes, los aspectos mayores; és- • tos son, por orden de importancia decreciente: La conjunción, la oposición, el trígono, la cuadratura y el sextil. Los otros, llamados menores, no poseen más que un valor secundario, pero sin carecer por ello de importancia. No deben ser nunca olvidados cuando van en pareja; así, cuando dos planetas forman una cuadratura, si un tercero se encuentra equidistante de los dos primeros, forma con ellos dos semicuadraturas o dos sesquicuadraturas; o también, cuando hay dos planetas en oposición, un tercero puede hacer simultáneamente una semicuadratura con uno y una sesquicuadratura con el otro. Algunos aspectos son armónicos (trígono, sextil, semisextil). A éstos se les traza en el horóscopo con una línea seguida o una línea azul; los otros son disonantes (oposición, cuadratura, semicuadratura y sesquicuadratura); se señalan por medio de puntitos o con trazo rojo. Existe otra categoría de aspectos que deriva del alejamiento del astro respecto al plano del Ecuador. Estos aspectos en declinación son de dos clases: los antiscios, simetría de un punto de la Eclíptica respecto al eje de los solsticios (0° Cáncer -Oº Capricornio) y los contraantiscios, simetría respecto al eje de los equinoccios (0° Aries-Oº Libra). Así, un astr<;> a 15° de Géminis y otro a 15° de Cáncer forman un antiscio; al igual que un astro a 25° de Leo y otro a 5° de Escorpión (35° a una parte y otra de 0° de Libra) forman un contrantfscz'o. Además, dos astros se encuentran en paralelo cuando poseen la misma declinación: describen el mismo arco como consecuencia del movimiento diurno. El contraparalelo es el aspecto formado por dos astros de la misma declinación pero de signos contrarios: los arcos diurnos de uno son iguales a los arcos nocturnos del otro y viceversa. Antiscios y paralelos son equivalentes a la conjunción; contraantiscios y contraparalelos, equivalentes a la oposición. Esta segunda categoría de aspectos, enseñada por la tradición, es poco utilizada en nuestros días; sin embargo en las investigaciones hay que tenerla en consideración. Con un poco de práctica, los aspectos se leen a simple . vista; la conjunción y la oposición se ven inmediatamente y se 53


perciben bastante deprisa los demás aspectos que forman polígonos dentro del círculo: el triángulo, el cuadrado, el hexágono. Finalmente se acepta una cierta extensión del aspecto sobre varios grados. Esta zona de influencia que precede y sigue a la distancia teórica del aspecto constituye su orbe. Su valor no se encuentra determinado de una forma absoluta, pues es difícil determinar con 2r precisión el límite a partir del ~· cual el , aspecto se rompe. En ~cgs"34' términos generales, aconsejamos personalmente los orbes siguientes: 10º 90 llº 6° 4o 20 1o

para la conjunción para la oposición para el trígono para la cuadratura para el sextil para los aspectos menores y parii el paralelo de declinación

Volviendo a nuestro tema de ejemplo, vemos, en primer lugar, las cuatro conjunciones: Urano-Ascendente (7° de orbe), Sol-Mercurio (3°), Marte-Júpiter (5°) y Neptuno-Plutón ( 1°); luego las oposiciones formadas por el Sol por una parte y Mercurio por otra con Neptuno y Plutón respectivamente. Los trígonos: Sol-MC, Luna-MC, Mercurio~MC, LunaSol, Luna-Mercurio. Júpiter/Marte-Neptuno/Plutón. Las cuadraturas Venus-Saturno y Urano-MC. Los sextiles Luna-Neptuno/Plutón, Luna-Júpiter y Mercurio-Júpiter. Finalmente, las semicuadraturas Saturno-MC y Saturno-Urano.

La representación del tema Existen diferentes modos de reproducir el tema. Los antiguos adoptaron el sistema en cuadrado, como testimonía este tema de Richelieu, levantado por Morin, en el que el cielo está representado dentro del marco terrestre de las 12 Casas

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de fom1a triangular. Los astrólogos ingleses han conservado esta fórmula que consiste en repartir los elementos celestes en los casilleros fijos e iguales de las 12 Casas, dentro de una representación circular. El mapa adjunto de la rezºna Isabel JI de Inglaterra es un ejemplo de ella.

MAPA DE RICHELIEU TRAZADO POR MORIN

MAPA DE ISABEL 11 DE INGLATERRA

Finalmente, la fórmula que ha prevalecido es la que parte del círculo zodiacal en el que se inscriben todas las p,osiciones. Pero existen algunas variantes, unos ponen el Zodíaco por fuera y por dentro la situación de los planetas y de las Casas, lo que concuerda con -la realidad astronómica; y otros -como nosotros- preferimos colocar en el exterior del círculo zodiacal todas las posiciones, con el fin de poder confrontarlas más cómodamente por dentro, a través del trazado de los aspectos, que contribuye mucho a la representación ·sintética deseada. El renovador de la astrología de principios de este siglo, Paul Choisnard, ha lanzado la fórmula del tema invariablemente orientado con el punto vernal a la izquierda, lo que da por resultado el que el AS y el MC vayan en todos sentidos. Si este procedimiento es el más apropiado para efectuar comparaciones de temas y estadísticas, desfigura, sin embargo, la figura original y específica de un tema natal, el cual debe ser

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colocado "de pie" (con el meridiano haciá ia vertical y el horizonte hacia la horizontal, el AS a la izquierda y el MC arriba) si se quiere dar el máximo de condiciones para descifrarlo bien. La representación esquemática del tema que utilizamos es suficiente para nuestro uso. Queda por decir que los antiguos daban una representación matemática exacta utilizando el astrolabio. Esta fórmula ha sido retomada por D. Néroman con el Domígrafo que da una figuración gráfica del tema, tal como se encuentra presentado aquí el del general De Gaulle. Este gráfico, hecho por J ean du Sourel, es una proyección

DOl'llGRAPHE-CAF

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51~


estereográfica de la esfera celeste proyectada desde el polo del Ecuador. Se compone esencialmente de dos partes: la proyección de la Eclíptica y de los signos (en puntitos} y la del sistema de Casas {aquí para la latitud de 51° Norte}. El movimiento diurno se realiza por la rotación de la franja eclíptica sobre la franja de las Casas. Su realizador considera que cada planeta situado en longitud y en latitud envía once reflejos situados de 30° en 30° de longitud y en latitud en el pfano definido por la Tierra y el vector velocidad del planeta. 1

l. 1943.

D. NEROMAN, Traité d'Astrologie rationnelle, Edit. sous le Ciel, París,

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II. VERIFICACIONES Y PRUEBAS

Acabamos de tener unas nociones de cosmografía y sabemos lo que es el mapa astral. Hasta ahora, no hay reparos. El "problema" de la astrología se plantea a partir del momento en que queremos interpretar este mapa astral que representa el nacimiento de un individuo. Inmediatamente un cierto reparo nos detiene: antes de lanzarse a la enseñanza de todo un conocimiento oficialmente rechazado, es indispensable fundamentar nuestra pretensión sobre la interpretación en cuestión: ¿Qué crédito hay que acordar a ésta y qué prueba objetiva la astrología puede presentar en su favor? Si uno se limita a dar oídos a las "opiniones autorizadas" no tendríamos más que volver la hoja sobre la vanidad de nuestra empresa. Tres juicios bastarían para dicha prueba: 1) La Astronomzsche Gesellschaft (una de las principales sociedades astronómicas del mundo) tras su congreso de Bonn en 1949 declara: "En nuestros días, lo que se titula Astrología, Cosmobiología, etcétera; no es más que una mezcla dé superstición, charlatanismo y comercio". 2) M. Marce! Boll que, después de haber citado las influencias solares y lunares clásicas, concluye perentoriamente: "No existen otras influencias". 1 3) Y Paul Couderc, ca-director del Observatorio de París: " ... Se ha dado el nombre de Marte a un guijarro y se le considera a continuación como autor de guerras, así como que confiere una naturaleza marcial a sus individuos. Pero, si el guijarro se llama] úpiter, da una naturaleza jovial, etcétera ... " l.

L'Occultisme devant la Science, P.U.F.

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( ... ) "Concluyamos: el balance de la astrología científica es igual a cero. "1 Esta conclusión, el eminente astrónomo la justificaba así: "La astrología que se llama científica ¿propone leyes verificables? Y los científicos ¿pueden verificarlas? Desde hace tiempo, una Comisión científica permanente, fundada por laAsociaci"ón Amerfrana de Sociedades Científicas, se encarga de estudiar las leyes astrológicas que le proponen. Hasta ahora los resultados han sido por completo negativos: ninguna de las influencias alegadas por los astrólogos llamados serios se verifica". Un juicio de este tipo no puede emitirse más que a partir de la constatación, positiva o negativa, de una correspondencia entre un determinado indicio celeste y un determinado hecho humano, correspondencia cuyo criterio es el de una "ley de relación": una diferencia de frecuencias, impersonal y reproducible, sin hipótesis preconcebida. Se trata de saber si tal configuración, correspondiente a tal tendencia humana, se encuentra más frecuentemente en los cielos de nacimiento de aquéllos que poseen esta tendencia en común que en los cielos de nacimiento de las demás personas. La verificación de este "hecho astrológi_co" se funda, pues, en su principio, sobre el cálculo de probabilidades basado en estadísticas bien hechas, caracterizadas por la imparcialidad en la elección, la homogeneidad de casos y la multiplicidad en el número. Hasta 1955, fuera de algunos ensayos imperfectos e incompletos efectuados por algunos astrólogos, entre ellos Paul Choisnard, el renovador de la astrología a principios de siglo, no existía ninguna obra de verificación general y sistemática. Pero, durante este año, un joven investigador publicaba un primer balance estadístico impresionante. En su Influence des Astres; Etude critzºque et expérzºmentale (Editions du Dauphin), Michel Gauquelin presentaba, en una primera parte, una serie de resultados negativos respecto a las tesis astrológicas, poseyendo, sin embargo, el original de la obra una segunda parte con resultados impresionantes. Con una crítica no menos hostil que los Boll y Couderc,

ley

J.

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L 'Astrologie, Que sais-je? 1951.


el autor expresaba en su Introducción: "Reconozcámoslo: estábamos sinceramente persuadidos de que este libro no expondría más que la crítica a la doctrina astrológica contenida en la primera parte de la obra. Pero, a lo largo de nuestros trabajos, nos hemos encontrado en presencia de resultados tan importantes que el rigor científico nos ha obligado a pro. seguir y extender las experiencias en este sentido". Algunos años antes se acababa de fundar -con la participación de Couderc y Boll- una comisión científica europea, análoga a la comisión americana citada.anteriormente: El Comz"té Belga para la Investigación científica de losfenómenos consz'derados paranormales. M. Gauquelin transmitió, pues, dichos resultados, tan insólitos, a posteriori a los interesados, con el fin de someterlos al control prometido en principio. No recibiría ninguna respuesta de Couderc, hostigado en varias ocasiones, a pesar de ser el primer interesado por su reputación de crítico oficial de la astrología. De Boll, por el contrario, recibiría una larga carta aunque corta de ideas, que se resumía en sustancia en un: "Usted ha encontrado una susodicha influencia de Júpiter en los diputados franceses; encontrará una susodicha influencia de Saturno en los diputados belgas, una susodicha influencia de Marte en- los diputados alemanes ... Y sacará deducciones invocando el 'temperamento nacional'. Finalmente, la respuesta más bonita le llegó directamente del 'Comité Belga.. .' del 'especialista de la Casa', Sylvain Arend, astrónomo del Observatorio de Bruselas: 'Los astrónomos han estudiado el problema a prz'ori; para ellos, los destinos humanos dependen de factores humanos y no astrales'. Reacciones tan negativas como éstas, que atrasan la evolución del conocimiento, explican por qué la verdad no ha brillado aún sobre la astrología; pero éstas no podrán impedir que la luz se haga." Un rechazo tan sistemático 1 no podía más que incitar a Gauquelin -cuya posición se encuentra actualmente a medio l. La única crítica positiva a este trabajo procedió de Jean Porte, administrador del Instituto Nacional de Estadística y agregado del C.N .R.S. El no 4 de La Tour Saint-Jacques consagrado a Ja Astrología publicó Ja polémica. Esta fecunda discusión ha permitido a Gauquelin disipar toda duda sobre el manejo complejo de Jos métodos estadísticos, de forma que han sido tomadas todas las precauciones necesarias en este terreno.

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camino entre los adversarios y los partidarios de la astronomía- a ir más lejos. Habiendo prácticamente agotado los diccionarios biográficos de médicos, militares, deportistas ... franceses, emprendió estadísticas similares en aquellos países europeos en los que el acceso a los registros civiles le era posible, llegando a reunir i25.000 fechas de nacimiento! El resultado de este sondeo nos lo ha ofrecido en su nueva obra Les Hommes et les Astres; col. "La Tour Saint-J acques", edit. Denoel. Los siguientes gráficos reproducen la repartición de l~s planetas en el movimiento diurno:

Culminación

a) Posición de Marte en la casa de 3.142 militares (mariscales generales, almirantes, oficiales)'.

Culminación

b) Posición de Saturno en la casa de .3.3~5 sabios (académicos de c1enc1as y de medicina).

Culminación 100

100

c) Posición de júpiter en la casa de 993 políticos Qefes de Estado, ministros, diputados).

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d) Posición de Marte en la casa de 1.845 campeones deportivos.


e) Posición de Júpiter en la casa de 1.2 70 actores (vedetes).

Lo que asombra en todas estas estadísticas es la anómala concentración de planetas en torno a los cuatro ángulos de la domificación, particularmente en torno al Ascendente y Medio Cielo. Desde el punto de vista del cálculo de probabilidades, estas concentraciones superan 5 veces la distancia probable, teniendo en cuenta, naturalmente, las reparticiones irregulares resultantes de las irregularidades astronómicas y demográficas. Ya no puede decirse que un resultado tal pueda deberse al azar. ~ Gauquelin formula sobre ello precisamente una primera constatación general: "Existe una relación cierta entre las posiciones de los astros del sistema solar en el momento del nacimiento y una determinada actividad de la vida humana".1 Primera constatación de un hecho astrológico; ihecho "absurdo" -según definición del racionalismo crítico- ya que concierne a una "influencia" de planetas! Para nosotros, astrólogos, estos resultados estadísticos confirman los fundamentos mismos de la astrología, o al menos dos de las más importantes bases de este conocimiento: 1) El valor de los puntos privilegiados de la domificación. Desde la antigüedad, ha sido admitido que los planetas poseen una influencia mayor cuando pasan por los ángulos del cielo y, especialmente, cuando dichos astros pasan por el Ascendente (levantamiento) y el Medio Cz"elo (culminación). Ahora, veamos las conclusiones mismas de Gauquelin: Este ha visto manifestarse "las di~tancias más improbables l.

L 'injluence des Astres, p. 207.

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en los mismos sectores del Cielo, correspondiendo a zonas astronómicamente privilegiadas (levantamiento, culminación del planeta y puntos opuestos)". Y sobre este punto, "grupos parecidos han dado resultados parecidos, grupos opuestos, resultados opuestos" (los deportistas, sean franceses, belgas, alemanes o italianos ... se encuentran marcados por el paso de Marte, los diputados por el de Júpiter y la Luna, los científicos por el de Saturno ... ). Por otra parte, "dentro de los grupos, los resultados varían en función del valor de los individuos que los componen" (así, Marte surge más claramente en los ángulos en los campeones deportivos que en los deportistas de segundo orden, Júpiter en los Jefes de Estado y ministros que en los simples y oscuros diputados ... ). Y Gauquelin presenta como un hecho científicamente cierto: "Cuando un planeta (por lo menos Marte, Júpiter, Saturno) arrastrado por el movimiento diurno pasa en su levantamiento, culminación y oposición por estos dos puntos, ejerce una influencia tal que existe una relación entre sus posiciones concretas y el nacimiento de ciertos individuos de características bien determinadas".1 2) El valor simbólico de los planetas. La tradición astrológica considera que cada planeta posee una gama especial de tendencias, es decir un simbolismo que le es propio y que determina propiedades psicológicas concretas y, en consecuencia, tendencias en la vida. Ahora bien, ¿no es a una constatación de este tipo a la que llega Gauquelin? Marte presenta una posición privilegiada en los militares, los deportistas y médicos; Júpiter en los diputados, actores y Uefes) militares; Saturno en los científicos y sacerdotes. Frente a estos resultados estadísticos, he aquí, resumido, el simbolismo de estos tres planetas en una de las mejores obras clásicas de astrología (a la que nos referiremos a lo largo de este tratado), la de Morin de Villefranch (siglo XVII): Astrología Gallz"ca MDCLXI (traducción de Selva, 1902, p. 210-211):

l.

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Op. cit. a continuación, p. 209.


CARGOS Y PROFESIONES SATURNO. En buen estado celeste: En general los científicos e investigadores, teólogos, filósofos, matemáticos, tesoreros, escultores, arquitectos, ingenieros de minas. En estado celeste mediocre: agricultores( ... ), monjes, ermitaños, etcétera. JUPITER. En buen estado celeste: Dirigentes políticos, estadistas, gobernadores de provincia, consejeros, presidentes, cancilleres, diplomáticos, políticos, magistrados, prefectos, alcaldes. Grandes dignatarios de la Iglesia: Papas, cardenales, arzobispos y obispos, abades, generales de órdenes religiosas. Dignatarios de la Corte. MARTE. En buen estado celeste: Guerreros, cazadores, abogados, médicos, fundidores. Y, para completar la clasificación de este mismo planeta, no siendo el deporte en el siglo XVII una función social, veamos lo que dice uno de los manuales al uso, Ce que disent les Astres de J. G. Verdier (Edit. Stock, 1940): MARTE (p. 50): Energía, combatividad, impulso, constitución atlética, la policía, el ejército ... el deporte, la cirugía, la medicina. En presencia de estos textos clásicos ¿podían haberse obtenido mejores conclusiones que las que el mismo Gauquelin ha llegado a extraer de sus resultados estadísticos? MARTE: Energía, lucha, actividad concreta (deportistas, militares y médicos). JUPITER: El gusto por la representación, el espíritu dirigido hacia el aspecto exterior y público de las cosas 1 (actores, diputados, militares2 ). l. En Jupiter et Saturne, publicación del Centre Intemational d'Astrologie (1951), hemos mostrado hasta qué punto Júpiter es introvertido y Saturno extrovertido. 2. Júpiter se une a Marte en la medida en que son jefes.

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SATURNO: El deseo de meditar, de reflexionar, el espíritu dirigido hacia el aspecto profundo de las cosas (científicos, sacerdotes). Ahora que hemos hecho un balance positivo en favor de los fundamentos de la astrología clásica, es importante para un debate amplio y leal presentar las reservas y límites de nuestra interpretación anteponiendo la verdad ante todo. Grosso modo, el astrólogo hubiera podido predecir a Gauquelin que era Marte, y no otro planeta, el que tenía que en- . contrar en los militares, que tenía que encontrar este mismo · Marte en los ángulos del cielo y, principalmente, en el AS y en el MC: precisamente, en cada estadística, es,el astro prevz~ sible el que se ha encontrado y se ha encontrado en los puntos esperados del movimiento diurno. En lo que respecta a este encuentro, sin embargo, hay que reconocer que las zonas privilegiadas de la astrología y las concentraciones especiales de los grupos estadísticos no pueden ser estrictamente superpuestas. Mientras que la tradición hace coincidir el máximo de poder del astro eh torno a los ejes, pero de forma más acusada antes de su paso por el AS y el MC, los resultados estadísticos muestran que el máximo es verdaderamente en tomo a estos ejes, pero más claramente después de su paso; digamos, aproximadamente, 1/3 antes y 2/3 después del paso del planeta. He aquí dos gráficas que ilustran esta posición: Culminación

AS

1) Ptolomeo preconizaba el máximo de poder del astro 10° antes y 5° después de cada ángulo, pero la astrología

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renovada -Choisnard (Langage astral, p. 116)- reduce los orbes después del paso y los amplía para antes de este paso. 2) El resultado estadístico actual -media de 2/3 después y 1/3 antes del paso. Por muy importante que sea este desfase para la práctica astrológica, constituye -objetivamente- frente a los demás sorprendentes resultados, una pequeñez en contra de la astrología: iel punto en discusión no está más que en la cifra de después de la coma! En cuanto a nosotros, astrólogos, nos equivocaríamos en ·cerrar los ojos ante estos resultados que -si no se trata de una inexactitud en la declaración de la hora de nacimiento- nos invitan a ajustar nuestro método. Esta supremacía del "después" sobre el "antes" del paso planetario nos hace recordar que el máximo de calor anual no es en el solsticio de verano sino en julio; lo mismo que el máximo de calor diurno no es a mediodía sino a las 13/14 horas; y al igual que el máximo de las mareas tiene lugar el día después de las fases lunares (esto último acreditaría una tesis física de las influencias astrales). Hemos examinado las reservas, veamos los límites. Los resultados obtenidos por Gauquelin no establecen · una prueba indiscutible de influencia más que respecto a los planetas Marte, Júpiter, Saturno 1 y la Luna. Aparte de una ligera anomalía de las posiciones de Venus en un grupo de músicos y de una distribución aún más asombrosa del mismo astro en 623 criminales, 2 no ha obtenido conclusiones en lo que respecta a los planetas inferiores y a los nuevos planetas. ¿Por qué esta encuesta no ha aportado más que una semiverificación respecto a toda la gama planetaria? Sin querer jugar al maestrillo con respuesta para todo, podemos recriminar la limitación del abanico de materiales de prospección, al l. "Parmi les planetes, les supérieures, Mars, Jupiter et Saturne, prévalent sur les inférieures, Vénus et Mercure" (Morin, trad. de Selva, p. 107). (Entre los planetas, los superiores, Marte, Júpiter y Saturno, prevalecen sobre los inferiores, Venus y Mercurio). 2. Si se considera, astrológicamente, como clásica la relación entre Venus y los músicos (el arte en general), la relación entre este astro y la criminalidad (ligada igualmente a la Luna: lo instintivo, lo infantil) no parece explicarse más que en función de la concepción psicoanalítica que relaciona a menudo la criminalidad con una sexualidad exigente y perturbada.

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haber Gauquelin, de alguna manera especializado su exploración -para poseer una certidumbre masiva- sobre un grupo muy limitado de categorías profesionales, a lo más una decena. Pero, una vez realizada una brillante demostración en cuanto a la influencia de los planetas superiores (que poseen, por lo demás, el máximo de "carácter" simbólicamente hablando), no vemos a priori· por qué los demás planetas no poseerían la menor influencia. Gauquelin ha establecido en primer lugar la acción de tres planetas, después la de la Luna; y, una vez en este camino, al realizar sus encuestas sobre nuevos grupos humanos, no puede dejar de ampliar el círculo de sus descubrimientos, no encontrándose todavía más que en el inicio de su investigación y no captando, hasta ahora, más que sus líneas generales. 1 Con certeza existen muchos otros resultados a extraer de su enorme botín de fechas de nacimiento. Alineando sus 3.000 soldados, ha obtenido la nota Marte-Júpiter que constituye la "rúbrica" del militar superior; pero aquí no ha considerado más que la función común que constituye la unidad de su grupo estadístico, con lo que en esta alineación se mezclan los soldados más diversos: un tranquilo como Joffre, un humano como Pétain, un nervioso como Foch ... un vencedor como Gallieni, un vencido como Von Kluck, etcétera. No es necesario decir que todas estas particularidades individuales esenciales no intervienen en la contabilidad final; pero aunque la estadística testimonia una influencia únicamente en lo que respecta a la profesión de todos estos hombres, no hay duda que otras influencias, todavía ignoradas, se encuentran en relación con las disposiciones particulares de éstos: concepción del combate, conducta en la guerra, dedicación a tal servicio o a tal función, e incluso heridas, tendencia a vencer o a ser vencido ... Y, esto, los análisis de los subgrupos podrían, sin duda, revelarlo. Finalmente, si no han sido agotadas todas las conclusiol. Habiéndose dedicado, más farde, a un voluminoso estudio sobre "La herencia astral" (véase un poco más adelante), se encuentra, actualmente, en posesión de un criterio cierto respecto al planeta Venus.

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nes bajo el ángulo desde los resultados obtenidos (habiéndose hecho únicamente lo esencial), no lo son tampoco respecto a la teoría en sí. Si se admite que existe una propiedad específica de cada planeta que prevalece más particularmente a su paso por los ángulos del cielo, foo estaría permitido, al mismo tiempo, extraer la noción de aspecto, en la medida en que éste es el encuentro del astro y del punto priyilegiado del movimiento diurno que constituye el "hecho" astronómico significante? Este encuentro no es más que una conjuncz"ón, incluso aunque las distancias improbables se amplíen en tomo a los ángulos desbordando ampliamente el orbe clásico de la conjunción. Y, si se considera el conjunto de la distribución, hay que hacer intervenir, junto al levantamiento y la culminación, a "los puntos opuestos" (Gauquelin utiliza esta expresión hablada). Ahora bien, para el estadista, aos puntos correspondientes a nuestro Descendente y a nuestro Fondo del Cielo poseen una "virtud" en sí, como el AS y el MC, o actúan solamente por oposición a estos puntos? Es muy difícil pronunciarse y rechazar esta última hipótesis (tanto más cuanto que las concentraciones en el DS y en el FC son secundarias en relación a las que tienen lugar en el AS y en el MC, lo que concuerda con la tradición astrológica), la cual, entonces, acreditaría el segundo aspecto en potencia después de la conjunción y que se desprende de ella: la oposición. Para el astrólogo, en todo caso, desde el momento en que nos encontramos en presencia de un fenómeno cíclico (el movimiento diurno), un punto, incluso privilegiado, de este ciclo no posee significación "en sí" y no puede ser aislado más que arbitrariamente. Este no tiene sentido más que en función del conjunto del ciclo cuya totalidad responde a la solidaridad de las partes, siendo el AS opuesto y complementario del DS, como lo son la conjunción y la oposición. Ahora bien, ¿hasta dónde puede llegar la estructura simétrica del ciclo?

Quedan por examinar los resultados estadísticos negatiºvos y discutirlos lealmente. La pieza maestra de los balances nulos concierne al Zodíaco. La aventura empezó con estadistas americanos (Famsworth, Bart J. Bok y Huntington) que

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examinaron la repartición del Sol en los signos en grupos profesionales: músicos, científicos, ingenieros, industriales, sacerdotes, banqueros, físicos, literatos y marinos. En todas estas categorías las reparticiones de los nacimientos son estrictamente las del conjunto de la población. Gauquelin ha hecho la misma operación con los pintores, generales, médicos, deportistas, actores, criminales y sacerdotes: los mismos resultados negativos. Y, en el VII Congreso Internacional de Astrología de París (1954), Hans Ritter, ha tomado él mismo 2.230 compositores musicales y ha "alineado" en el Zodíaco las posiciones del Sol y de 4 planetas, o sea i 11.150 posiciones! no habiendo obtenido mejores resultados. Pero, partiendo del espíritu mismo de la astrología, ¿había necesariamente que esperar que todo el simbolismo zodiacal fuera tan inválido y nulo? Dicho balance condena con seguridad tanto a esos astrólogos ingenuos como a aquellos imprudentes que han decretado que existen signos artísticos, por tanto musicales (los signos venusinos de Tauro y Libra, naturalmente), y otros que no lo son. Pero ¿sufriremos la afrenta de confundir la astrología con los astrólogos que la traicionan? Consideramos que estamos en el derecho de hacer esta distinción tanto· más cuanto que no hemos esperado a estos escrutinios estadísticos para denunciar -juntamente a propósito de los músicos- una posición tan falsa y para prevenir que no había que esperar nada de encuestas tan injustificadas astrológicamente. 1 Ni la doctrina ni la experiencia nos enseñan que existe un signo "musical". No hay más que ''temperamentos musicales" que son diferentes de un signo a otro. La vena musical densa y agresiva del Aries-Marte Honegger no tiene nada en común con la amorosa y sensual del Tauro-Venus Massenet, ni se parece más al brío desembocado del Géminis-Mercurio Offenbach o al lirismo poético de CáncerLuna Schubert 2 iy precisamente todos estos músicos son pasados por el "pasapurés" de la estadística! El círculo zodiacal representa un universo completo en sí mismo, en el que. l. Ver "Considérations astropsychologiques sur la vocation", Cahiers Astro· logiques de setiembre-octubre 1979. 2. Ver colección "Zodiaque", Edit. du Seuil.

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todas las tendencias, expresadas por cada signo, son representadas. Si se agrupa los dos mil músicos de un diccionario biográfico, se confrontan en revoltillo todos los temperamentos musicales y todos los géneros musicales que surgen de todos los planetas y todos los signos: ¿Hay que asombrarse, entonces, de que no salga nada de un tal escrutinio global? Un estadista puede, perfectam~nte, deducir la ausencia de toda relación entre los signos zodiacales y la música "en sí"; pero, si no va más allá de este escrutinio global, pasa por completo de lado el problema, dando prueba de que ni conoce ni comprende el tema que trata; y, si se permite llegar a concluir la no-influencia del Zodíaco sobre los músicos, comete, simplemente, un error, utilizando el instrumento estadístico al servicio de una interpretación abusiva, icontra la cual no podríamos dejar de protestar en defensa de la verdad! A partir del punto de vista del pensamiento astrológico, una estadística zodiacal no tiene sentido más que a partir de la consideración de un subgrupo basado en una particularidad, una especialidad, una función localizada, susceptible de ser asimilada a un signo y sólo a uno. Por ejemplo, en lugar de tomar en bloque a todos los médicos, sería interesante saber si Tauro no aparece en los otorrinos, Leo en los cardiólogos, Escorpio en los ginecólogos y sexólogos ... Unicamente a partir de estas encuentas empiezan a poder ser puestas a prueba por la estadística relaciones astrológicas precisas. Hasta hoy día, la estadística ha dado resultados probatorios respecto a que lo "cuantitativo" domina sobre lo "cualitativo": el paso de un astro por el horizonte y el meridiano constituye una configuración puramente "cuantitativa" y representa incluso la configuración más poderosamente valorizadora, la que da más "relieve" a una tendencia. No pasa, en absoluto, lo mismo con las posiciones de los planetas en lds signos. En este caso, lo "cualitativo" domina sobre lo "cuantitativo". En la medida en que Aries es un signo marciano, debe tender hacia direcciones marcianas; parece, sin embargo, engorroso que no haya más militares Aries que militares Tauro, Géminis o Cáncer. ¿Quiere decir esto, sin embargo, que el simbolismo de Aries sea un mito? Tomen los militares más típicamente Aries y vean si no son entre los soldados los

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más valientes, los más marciales. iPara el profesional, es inconcebible que un militar típicamente Aries haya llegado al Ejército como funcionario, sin pasión por la aventura y el combate! Pero, en este caso, el "contenido" del papel jugado domina sobre el '\continente" de la profesión adoptada: lo cualitativo se encuentra por encima de l'b cuantitativo. Y huál es entonces el valor del punto de vista estadístico? Quedan por tratar otros dos resultados estadísticos que plantean más problemas: La herencia astral y los tránsz"tos. La herencia astral: El ser humano no viene al mundo en cualquier momento; la naturaleza lo hace nacer bajo un cielo conforme a su herencia, presentando el tema del niño similitudes con el de sus progenitores: similitudes de posiciones zodiacales (la Luna de uno sobre la Luna de otro, el Sol sobre el Sol, Ascendente sobre Ascendente) y de aspectos. Choisnard, el promotor de esta "ley", constató, por ejemplo, que la superposición zodiacal de la Luna de uno sobre .la Luna del otro, en lugar de dar una frecuencia general del 5'5 ºfo (orbe de 10°) observada en la comparación de.cielos cualesquiera, se mantenía entre el 9 y el 11°/o cuando se tomaban grupos de familias: en resumen, se observaba esta relación dos veces más a menudo. Las verificaciones hechas por Gauquelin y Ritter desgraciadamente no han confirmado estos resultados. Sería, sin embargo, lógico, siempre que se acepte la noción (hoy día en discusión) de la herencia, que los miembros de· una misma familia presenten astralidades comunes, expresión de disposiciones fisiopsicológicas parecidas. Pero pare.ce muy prematuro "enterrar" la astrología, que se ha portado tan bien tras las encuestas precedentes, a partir únicamente de esta prueba, quedando por hacer todavía verificaciones importantes (en el movimiento diurno) tras un replanteamiento de esta "ley" y sus problemas.1 l. Precisamente, Gauquelin ha efectuado una encuesta sobre 32.074 nacimientos, o sea 16.037 comparaciones entre padres e hijos. Se ha visto obligado a concluir que no es el azar o la fatalidad el que hace nacer tal niño en el levant.amiento o culminación de tal o tal planeta. De forma que la distribución de Marte en los militares, por ejemplo, es estadísticamente idéntica a la de los niños cuyos padres nacieron cuando Marte levantaba o culminaba, encontrándose el origen de

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Los tránsitos: El paso de un planeta del cielo por el lugar de un planeta del nacimiento aporta un clima de la misma naturaleza de estos dos planetas durante el tiempo que dura este "tránsito". Choisnard pretendía haber confirmado, a través de estadísticas, la influencia de los tránsitos de conjunción de Marte y de Saturno sobre el Sol en el momento de la muerte. Después de Choisnard, el astrólogo H. J. Gouchon hizo una importante .estadística sobre el tránsito Saturno-Sol en el momento de la muerte. El resultado fue mucho menos convincente. Ahora bien, Gauquelin examinó los tránsitos de muerte de todos los planetas en relación al Sol y a la Luna (7.482 posiciones) y no obtuvo nada. Esta estadística negativa -la más molesta, aunque limitada a la parte secundaria de la astrología, consagrada a la fijación de fechas de acontecimientos, vale la pena señalarlo- plantea seguramente un grave problema, pues el profesional de experiencia, cuyo espíritu crítico no ceja, no puede resignarse a abandonar los tránsitos: a su parecer, ya que lo constata regularmente, el paso del Saturno celeste sobre el Sol natal es (salvo en casos en que estos dos astros se encuentren bien situados en el nacimiento) invariablemente nefasto: según la configuración solar, es ya la salud, ya la vida material, ya la vida social o afectiva la que resulta afectada. Quizá se deba a esta dispersión de efectos producidos el que la encuesta sea falaz, aunque a pn·ori un resultado., por pequeño que fuera, debería ser detectado. En defensa de la ·astrología, hay, sin embargo, sinceramente que admitir que el método estadístico no es adecuado para la verificación y la captación de todos los fenómenos complejos: éste aplica un procedimiento de análisis a una síntesis de elementos indisociables, procedimiento que diseca, es decir, que mata, previamente, el organismo vivo sobre el que opera. Dentro de la doctrina de las Determinaciones (ver este capítulo), la estadística podrá sin duda confirmar la "presencia" de éstas, pero las determinaciones por regencia y aspee. tos no podrán más que escaparle. Consideramos que ya es su vocación profesional en su bagaje hereditario. Además, este efecto hereditario astral es intensificado e incluso es doblado cuando ambos padres poseen la misma angularidad planetaria ("L 'Hérédité planétaire", Ed. P!anete, 1966).

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muy agradable y animador que la estadística haya confirmado las principales bases de la astrología: algunas disciplinas que el buen sentido acepta se encuentran lejos de disfrutar de una verificación tan amplia y severa. Es verdad que en un campo tan heterodoxo, los motivos de duda deben dominar sobre las razones para creer. Pero ésta no es justificación para precipitarse y juzgar apresuradamente un tema delicado y que exige una larga paciencia. Hasta ahora, el tiempo ha trabajado en su favor: debido a su precipitación, Couderc no encontró nada que pudiera estar en favor de la astrología (también es verdad que no quería encontrarlo). Tomándose un poco más de tiempo, Gauquelin ha encontrado ya algunos resultados positivos. En este campo, el Tiempo es un gran maestro que lenta pero inexorablemente vencerá sobre el oscurantismo, sea éste mágico o científico. Lo único que importa es la verdad y, aunque la doctrina tradicional de la astrología tenga que verter salud en el empeño, ésta tendrá la última palabra.1 Si quieren ustedes colocarse de su lado practicando la astrología a través del método comparativo de los estudios monográficos, no estarán de más algunas recomendaciones: 1) No se fíe de su memoria; ésta es demasiado dócil a su subjetividad y puede engañarles sin que lo sepan. Las notas tomadas permanecen; éstas son fuentes seguras a las que constantemente pueden referirse. La investigación científica no empieza más que a partir de una "contabilidad" registrada. 2) Estudien numerosos temas; desconfíen de las generalizaciones abusivas; el "azar" puede tenderles trampas. Raramente una conclusión sacada de algunas observaciones no es l. Es triste constatar con qué dificultad se abre camino esta verdad; así, se creía que los balances estadísticos de Gauquelin jugarían a este respecto un papel decisivo. Ahora bien, este mismo estadista ha llegado a falsear enteramente la significación de sus resultados repitiendo sistemáticamente que ofrecen un "efecto estadístico" nuevo, inédito, descubierto casualmente; efecto además "por completo independiente de la doctrina astrológica", que no posee "parecido alguno con las leyes tradicionales de la Astrología", ¡arruinando incluso la construcción de sus teorías! En realidad Gauquelin no ha descubierto nada, las mismas estadísticas sobre las mismas profesiones y con los mismos resultados conformes a la pura tradición han sido hechos 20 años antes por el astrólogo Léon Lasson en Ceux qui nous guident, Editions Debress, 1946 ...

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revisada o abandonada tras la lectura de más temas.Juzguen sobre el mayor número de casos posibles. 3) Elimz·nen todo lo fantástz'co; no vengan a la astrología para "pasmar" a los demás (quedarían decepcionados), sino para buscar la verdad con toda simplicidad y modestia. Esta investigación no puede más que conducirles a la racionalización de sus avances intelectuales. 4) No juzguen a la echadora de cartas. La práctica requiere la dignidad de una operación intelectual. Su desempeño no implica, en absoluto, que se dediquen, en un juego de escondite, a "adivinar" el destino a cualquiera que desee que se lo descubran por entero. Ciertamente, nada les impide, cuando llegue el caso, medir su saber a título de experiencia respecto al escéptico. Pero no existe una sana práctica más que en la colaboración entre el intérprete y el interpretado (como en la del médico y el enfermo), en base a un conocimiento previo de este último. Parti_endo no de c'ero, sino de sus informaciones -y éstas no son jamás demasiado completas, deberán luchar o aprender a preguntar- sólo entonces les será posible el desempeñar su papel de intérprete: iluminar al interpretado, añadir su visión a la suya, rectificar, ampliar, profundizar el conocimiento que éste tÍene de sí mismo y, a continuación, proponer -no se trata ya de predicción sino de previsión- las líneas probables, de su futuro.

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III. LAS DETERMINANTES TERRESTRES

Imaginad por un instante que el hombre quiera recrear el mundo. Este demiurgo improvisado empezará por hacer recuento de los "materiales" con los que deberá constituir su universo. ¿sobre qué elementos básicos se detendrá? Es difícil imaginarse otros que los cuatro principios elementales: Lo caliente y lo frío, lo húmedo y lo seco, y los cuatro elementos fundamentales: La tierra, el agua, el aire y el fuego. ¿Qué hay más natural y esencial que este encuentro? El hombre vive situado sobre la corteza terrestre y está construido sobre el "precipitado terrícola" que es su esqueleto; surgido de un medio acuático, él es, bebé, un organismo impregnado de agua hasta un 70°/o, y, adulto, un ser con secreciones humorales numerosas, sin contar con que no puede pasarse sin agua más que un tiempo muy limitado; circula en su medio ambiente, que es un medio aéreo de intercambios y consume una media tonelada de oxígeno por día; finalmente, este hombre se encuentra más o menos lleno de fuego interior que es combustión orgánica y reacciones psíquicas y no puede vivir sin el calor del sol. No hace falta ser un versado en morfopsicología para reconocer una complexión "caliente" tanto en su tinte coloreado como en su energía exteriorizada, y una complexión "fría" tanto en su palidez física como en su vida introvertida; similarmente, puede discernirse sin esfuerzo una naturaleza "húmeda" en su plástica dilatada, en su extensión horizontal, en su adaptación al medio, al mismo tiempo que una naturaleza "seca" en su retracción morfológica y en su tensión individualizada, más o menos cerrada al medio. No es más que una cuestión de supremacía de una de estas cuatro fuerzas naturales sobre las tres restantes.

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Existen numerosos espíritus bien-pensantes que encontrarán que al uncirse a este carro de los cuatro elementos la astrología no hace más que quedar en desuso: en nuestra era atómica, ésta retrocede a una "pobre pseudofísica" indefendible. Pero, en primer lugar, hay que preguntarse si la química lavoisienne y la física atómica realmente han destronado esta "física" de los elementos, o si no se trata más bien de dos cosas diferentes, de dos aspectos ajenos de la realidad del mundo, demasiado tiempo confundidos por haber tomado el espíritu de estos famosos elementos al pie de la letra. Para los Antiguos, las cuatro cualidades elementales y los cuatro Elementos constituyen menos unas fuerzas físicas que unos principios ordenadores, testigos de la sustancia interna de la vida en el ciclo de su evolución continua, una especie de rosa de los vientos que señala los puntos cardinales del mundo concreto del hombre. Y, por más grosero que pueda parecer dicho nivel de referencia, éste satisface al espíritu inquieto de solidez, ya que pertenece a lo "vivido" del hombre permanente, siendo, por ejemplo, lo "caliente" un valor que no desaparecerá ni variará ni en su principio ni en su realidad de múltiples manifestaciones. Y, si molesta al astrólogo el ser un "vitalista" que tomas las ref~rencias de su tipología en estas "esencias", nada le impide basarlas en datos empíricos concretos: le basta con recurrir a los datos morfológicos, fisiológicos, biotipológicos, biológicos y demás con los cuales los médicos modernos han reencontrado y reconstruido los cuatro temperamentos tradicionales elaborados sobre estos mismos Elementos (queremos hablar de las obras de Sigaud, Mac Auliffe, Pende, Allendy, Corroan, Martiny). Esta es incluso la única forma de establecer y basar la relación entre los principios naturales y el estado humano. Pero deberá reconocerse el "corte" moderno de valores antiguos; pues, como declaraba Emmanuel Mounier, "el que tal tipo psicofisiológico se distinga por la rapidez de sus combustiones, no es, después de todo, más que otra manera de decir que se encuentra dominado por el elemento fuego". 1 Tenemos, pues, que admitir que en el origen de toda clasil.

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Traité du

Caract~re,

p. 126. Le Seuil, 1946.


ficación astrológica se encuentra la doctrina antigua de la formación de todas las cosas por los cuatro Elementos; doctrina que encontramos en los grandes filósofos: Pitágoras, Empédocles, Platón, Aristóteles. Esta consiste en una determinación generaldelaesenciadelasfuerzasdelanaturaleza,realizandoésta su obra de generación y destrucción a través de estos principios vitales. Para la astrología, si el hombre es un cosmos er. el cosmos, es también un producto de la Tierra, un proceso de la Naturaleza, de la misma esencia y sometido a las mismas leyes que ella. A los procesos naturales corresponden, analógicamente, los procesos humanos, pero éstos poseen en primer lugar, referencias naturales, terrestres. Así, pues, por doquier las cosas van de cuatro en cuatro. Si, sobre la Tierra, existen estos dos cuaternarios de cualidades y de elementos, en el cielo las revoluciones de los astros hacen prevalecer cuatro grandes fases, análogas a la infancia, la juventud, la madurez y la vejez. Nuestro calendario lo atestigua elocuentemente. He aquí, en primer lugar la cruz que caracteriza a las manifestaciones de la vida terrestre: Según este esquema, los Elementos son producto de la combinación de dos cualidades universales: Agua: Aire: Fuego: Tierra:

Fría y húmeda Húmedo y caliente Caliente y seco Seca y fría

l

calor FUEGO seco TIERRA

A<RE húmedo

AGUA

frío

Este orden terrestre se encuentra sincronizado por los ritmos anual, mensual y diurno, en función del paso del Sol por los equinoccios y solsticios, de las fases de la Luna y de las etapas determinantes del movimiento diurno.

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CALOR

MC

AIRE

R

HUMEDO ;

HORIZON

AGUA'

~

FUEGO

SECO TIERRA

1

N FRIO

He aquí el cuadro de estas correspondencias: Agua Aire Fuego Tierra

Invierno Primavera Verano Otoño

De medianoche al alba Del alba al mediodía Del mediodía al atardecer Del atardecer a medianoche

Linfático Sanguíneo Bilioso Nervioso

Formación Expansión Culminación Ocaso

Y aún hay más que añadir. La división duodenaria del Zodíaco distingue cuatro triplicidades de signos en relación con los cuatro Elementos. Tenemos cuatro triángulos que unen bajo el reino del mismo Elemento tres signos, de los cuales uno es el Cardinal, primer término del elemento correspondiente a un principio de temporada; el segundo el Fijo (mitad de temporada) y el tercero el Móvil o el Mutable, situado en un final de temporada, mutación de una temporada que acaba y de otra que empieza .

..A. M

.L C

Con el Zodíaco, los planetas tradicionales, en número de ocho, incluyendo la Tierra, han dado ellos mismos lugar a un

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orden elemental, como testimonia este cuadro de Maurice Munzinger, en el que figuran, a la izquierda, el grupo de planetas de juventud (dominando lo Húmedo y Caliente) de influencia animadora y expansiva, y, a la derecha, el de los planetas de madurez y vejez (dominando lo Seco y Frío) de ·influencia restrictiva y estabilizadora. Véase, finalmente, la repartición aproximada de los planetas en el círculo de los Elementos. Todavía es prematuro incluir en ella a Plutón, en el que la biliosidad (Fuego) parece . 1 d ominar.

FRIO

Los tipos planetarios según las etapas de la vida (dibujo de Maurice Munzinger)

.,.,

,..) calor "": ;

S•C 0 FEU d' C•S H•C AIR ~ C•H S-FTERRE F·S H·F (l. EAU ti F-M

§

~ ...... frío ~

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LAS CUALIDADES ELEMENTALES Caliente

·El calor es sede de energía, principio dinámico que imprime movimiento a la materia; fuerza motora, anima, desarrolla, transforma y hace evolucionar las cosas a las cuales da intensidad, ardor, amplificación y exaltación. El impulso que imprime a los fenómenos puede traducirse por un impulso hacia fuera (fuerza centrífuga, exteriorización, expansión, dilatación), hacia lo alto (surgimiento, liberación de peso, despegue, elevación ... ) y hacia delante (impulso hacia el futuro, fuerza de crecimiento, rapidez, proyección, conquista ... ). Frío

El frío es el principio negativo opuesto, análogo a la fuerza de inercia de la materia pesada e inerte, principio estático que lleva a la inmovilización, a la contracción, a la retención, a la reserva, a la parálisis de las sustancias y los cuerpos. Si éste es contrario a la expansión de la vida y a su evolución, no es por ello menos fijador, condensador y conservador de la materia en su estructura adquirida. Esta propiedad pasiva, disminuidora, tiende a expresarse a través de la concentración (encogimiento, repliegue sobre sí mismo, estrechamiento, reducción, absorción, interiorización, rechazo), ·a través de la depresión (atonía, hundimiento, entorpecimiento, sumisión, abandono al estado vegetativo) o por retroceso hada atrás (inhibición, freno, regresión, inapetencia, renunciamiento). Húmedo La humedad es un principio de extensión o de dilatación, de receptividad, de difusión y, en consecuencia, de descanso, de flexibilidad, de relajamiento interior, de disolución, de difusión, de liquidez. Es también un principio de plasticidad,

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de penetrabilidad o de absorción, de envolvimiento, de relación, de mezcla, de continuidad, de homogeneidad. Hincha las sustancias, las unifica, las disuelve, tendiendo a la simplificación y a la unidad, por fusión de las distintas partes en una totalidad. Constituye un factor favorable a la fecundidad, a la distención, a la expansión de la vida, así como a la adaptación del ser a su medio, con el que tiende, dilatándose y disolviéndose, a integrarse, a confundirse. Ablanda y templa. Seco La sequedad, que es su negación, es un principio de retracción de la sustancia, de encogimiento, de aislamiento, de. reducción, de resistencia, y, en consecuencia, de tensión, de rigidez, de endurecimiento, de constreñimiento. Conduce al retraimiento de las partes sobre sí en detrimento de su cohesión; limita al ser en relación a su medio, en un proceso de cerrazón, de autodefensa, de rechazo, y, por ello, constitúye un factor de inadaptación. Pero afirm·a la conciencia del Yo, acusando la individualización por separatismo; es un factor de autonomía, de adelgazamiento, de selectividad, de afinación, y, en su extremo, de desmaterialización, de esterilidad. Intensiviza, actúa por sacudidas, fracturas, rupturas, separaciones y divisiones; disgregadora, ella es la complejidad misma. Lleva a lo excesivo, a lo extremista. ·

LOS ELEMENTOS El Agua Húmeda (relación) y fría (retención), el Agua representa el estado líquido de plasticidad, de relajamiento de la materia, toda hecha de receptividad y pasividad, que se mueve según las impresiones recibidas. Este es el elemento de base, el medio vital original (mar-madre),* la masa primordial,

*-

Juego de palabras a partir de "mer-mere". (N. del T.)

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fecundada por las riquezas que asimila, creadora, animada por la acción del calor. Esta ablanda, mezcla, embebe, asimila, llena, disuelve, interioriza, indiferencia en una sola masa. Maleable, inestable en continua y trémula movilidad, ella es toda sumisión impresionable. Fisiológicamente, corresponde al temperamento lz"nfático, caracterizado por el predominio del aparato digestivo y de la función nutritiva, asegurada por la linfa o plasma de la sangre. El estado dominante es el vegetativo, de la cenestesia, del reposo, de la inercia, del sueño. Morfología dilatada y atónica. Psicológicamente es el reino del instinto conservador que presta un lugar importante a la memoria, a los recuerdos, a las costumbres, a las impresiones recibidas, a lo adquirido junto a la renuncia a la acción, se encuéntra también el abandono a la vida interior, a la inconsciencia, a la fantasía, a la imaginación, al sueño, a la contemplación, al predominio de la sensibilidad psíquica.

El Aire Húmedo (relación) y caliente (exaltación), el Aire repre. senta el estado gaseoso, fluídico, impalpable, ligero, volátil, comprimible, que tiende a la difusión, a la expansión ilimitada en un espacio cada vez más grande. Móvil, difuso, envolvente, es el agente de unión, la envoltura de nuestro espacio libre, del medio ambiente en el que nos animamos. En perpetuo estado de libertad y de disponibilidad, se encuentra expuesto a todos los contactos, desplazamientos, mezclas, influencias y condiciones; comprimido, es una poderosa fuerza motriz y explosiva. En la dinámica de los temperamentos, el Sanguíneo es un Linfático calentado cuya riqueza entra en actividad. La asociación de lo Caliente (energía) y lo Húmedo (extensión) constituye el triunfo de la vida natural que se expande por la tierra: fertilidad, proliferación, exuberancia, lujuriosidad. Fisiológicamente, corresponde al temperamento sanguíneo, marcado por el predominio del aparato respiratorio y de las funciones sanguínea y sexual. El estado dominante es el

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de una rica naturaleza que se expande espontáneamente en su medio físico y cuyo gran apetito de vivir va parejo con imperiosas reivindicaciones instintivas y fuertes anhelos sensoriales. Es un gran consumidor, de morfología dilatada y tónica .. Psicológicamente, es un expansivo que vive de movilidad, de intercambios, de contactos con su medio, al que se adapta y asimila espontáneamente; es un eufórico entregado a impulsos de alegre vitalidad, de carácter joven, amante de los placeres, vividor, indisciplinado, al que le gusta la vida concreta.

El Fuego Seco (aislamiento) y caliente (exaltación}, el Fuego representa el estado ígneo, de incandescencia, de consunción de la materia que se encuentra creada, animada,· transformada o destruida. Exalta, intensifica, sobreexcita, acelera, exaspera, lleva al paroxismo o transmuta lo que toca, ya violentó, ·agresivo, destructor, ya liberador, depurador, purificador. Es la acción dominadora, poder conquistador, factor de lucha, de progreso, de superación, de jerarquización, de afirmación personal. En la dinámica de los temperamentos el Bilioso es un Sanguíneo en retracción (seco) cuyo poder pasa de la extensividad a la in tensividad. La asociación de Calientes ( energía) y de Seco (retracción) conduce la tensión interior de las cosas a su extremo poder y hace posible tanto el desierto estéril como el acceso a la madurez del fruto. Fisiológicamente, corresponde al temperamento bilz"o~o, caracterizado por el predominio del aparato muscular y de las funciones de reactividad y dominio. El estado dominante es el del dinamismo d.e la personalidad dedicado a la conquista del mundo. Morfología retraída y tónica. Psicológicamente, es el reino realizador de la pasión tumultuosa o de la voluntad disciplinada: ambición devoradora que satisface una necesidad imperiosa de empuje, de afirmación, de brillo, de superioridad, a través de luchas, creaciones y victorias; voluntad de poder dirigida al combate, al dominio y la conquista material, u orientad:. hacia la conciencia lúcida, hacia la grandeza de una realización moral o de una elevación espiritual.

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La Tierra Seca (aislamiento) y fría (retención} la Tierra representa el estado sólido, consistente, denso y fijo de la materia al término de su evolución tras la obra de combustión del Fuego. Es el estado por excelencia de concentración, de condensación, de reducción, de privación y, en el límite, de desmaterialización; el estado de petrificación, mineralización y fosilización, que desemboca en la estructura más o menos geométrica de las cosas, en la conservación de sus valores durables en un cuerpo autónomo, resistente, delimitable, aislado y cerrado. En la dinámica de los temperamentos, el Nerviofo es un Bilioso apagado. 1 La asociación de Seco y de Frío es, al opuesto del Aire, contraria a la vida de la materia viva, del instinto, pero es propicia a la vida del espíritu. Fisiológicamente, corresponde al temperamento nervioso, marcado por el predominio del sistema nervioso y de las funciones psíquicas. El régimen dominante es el de una naturaleza refinada, delicáda o enfermiza, que vive retirada del medio ambiente y de la vida concreta, afirmando su vida mental. Morfología retraída y atónica. Psicológicamente, es, al contrario del prolijo y epidérmico Sanguíneo, un selectivo, de mundo cerrado y profundo o ' ·complejo, Ante la vida instintiva y natural que se retira, el ser se organiza interiormente, utilizando los recursos de su inteligencia, o tomando el camino de la renunciación, del desapego, de la privación, de la despersonalización. Su vida psíquica es rica, profunda y compleja.

Los tipos mixtos se aproximan a las propiedades elementales o son la expresión de una antinomia de dos de estas cualidades: Los Sanguíneo-biliosos y los Bilio-sanguíneos se caractefi.· zan, sobre todo, por las propiedades de lo Caliente. Los Linl. Con la edad, como la vitalidad baja, el tipo Caliente tiende a enfriarse; por ello el Sanguíneo se convierte a menudo en sus últimos días en un Linfático, mientras que el Bilioso a menudo se convierte en un Nervioso en el ocaso de su vida.

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fático-nerviosos y los ,Nervo-linfáticos poseen las propiedades de lo Frío. Los Linfático-sanguíneos y los Sanguíneo-linfáticos son, en primer lugar, Húmedo, y Seco los Bilio-nerviosos y los Nervo-biliosos. En cuanto a los Linfático-biliosos y los Bilio-linfáticos, éstos presentan el conflicto entre el Agua y el Fuego; así como los Sanguíneo-nerviosos y los Nervo-sanguíneos son la expresión de una dualidad Aire-Tierra. 1 Esta clasificación temperamental de los Elementos -la más antigua de las tipologías- posee la ventaja de presentar cuatro tipos humanos muy diferenciados al mismo tiempo que cuatro personajes vivos, fáciles de identificar (salvo casos de dominante poco pronunciada). Para dar una ilustración, veamos un ejemplo de cada temperamento en la literatura, la pintura, ~a música, el teatro y la política: LINFATICOS

SAN GUINEOS BILIOSOS

NERVIOSOS

Verlaine Corot Debussy Bemard Blier Briand

Balzac Courbet Massenet Raimu Herriot

Mallarmé Cézanne Ravel Dullin Poincaré

Zola Van Gogh Honegger Jouvet Clemenceau

Y entre los reyes y estadistas franceses: Luis XVI Luis XVIII

Enrique IV Carlos VI Francisco I Richelieu Luis XIV Napoleón

Enrique III Luis XIII Colbert Mazarin

Algunos casos no son puros; así, Enrique IV y Luis XIV se presentan como Bilio-sanguíneos.

l. En este estudio debemos mucho a las investigaciones de nuestro amigo Maurice Munzinger, que, más que nadie, ha contribuido a Ja claridad en este campo.

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SEGUNDA PARTE LAS GAMAS SIMBOLICAS


Al consistir la interpretación de un tema en el desciframiento de las configuraciones, es decir, de las constelaciones de factores, la tarea que se impone, en primer lugar, es la de conocer estos factores tomados aisladamente. Al principio, conviene asimilar lo mejor posible las escalas simbólicas con las que habrá que jugar fino. ¿cuáles son éstas? En primer lugar, existen los elementos simples y a continuación la combinación por dos de estos factores, que forman los elementos compuestos. Los elementos simples son tres: 1) Zodíaco. 2) Planetas. 3) Casas. También son tres los elementos compuestos: 1) Planetas en los Signos. 2) Planetas en las Casas. 3) Aspectos. Sin duda, podría incluirse en ella los signos en las Casas, pero esta asociación es de orden similar a la de los Planetas en las Casas, contando tanto un signo en una Casa a través del valor de su planeta regente como por su propia presencia. Podemos imaginar el rigor en el juicio y la precisión de conocimientos que necesita el encadenamiento en serie de los elementos de unidad simple a unidad compuesta y de unidad compuesta a unidad compleja, siendo la configuración tratada prácticamente siempre como una relación, una "constelación" de variedades compuestas más o menos numerosas. Vemos, pues, que interpretar consiste en construir un edificio. Ahora bien, si de partida el arquitecto hace una mala utilización de sus materiales, el edificio, por muy bello que sea, corre peligro de resentido. Al decir esto, señalamos palpablemente la más frecuente fuente de errores que comete el profesional, pues una falta de estimación de partida produce, tras una serie de operaciones falsas, una "lluvia de errores" cuya raíz se encuentra en el desconocimiento profundo del símbolo inicial. Dentro de los elementos simples, el sector de las determi-

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naciones concretas de las Casas, cuyo contenido se limita a algunas representaciones, plantea pocos problemas. Pero no sucede lo mismo en lo que concierne a la gama de tendencias humanas que representan los signos zodiacales y los planetas, los cuales constituyen una representación simbólica de todo ·el Universo: no existe un objeto, un verbo, un estado, una situación... que no sea expresión de una tendencia zodiacal, planetaria o zodio-planetaria. La práctica astrológica conduce, pues, a uña búsqueda, siempre enriquecida 'pero jamás acabada, del inventario de cada signo y de cada planeta. Ahora bien, a falta de poder poseer una gama completa, se trata, pues, de poseer un conocimiento sustancial. Rogamos que el lector no espere de un tratado general toda la fuente de informaciones que un profesional debe conocer; no podemos comprometemos aquí más que a un inventario preciso y general. l

El error de muchos aficionados consiste en lanzarse sobre la parte de predicción de la astrología, pidiéndole a ésta que les conduzca de entrada a "predecir". Esta deplorable actitud de espíritu conduce, infaliblemente, a fracasos. Todo pronóstico procede de un diagnóstico; ahora bien, éste deriva de una investigación astro-psicológica. Esta investigación, a menudo, es subestimada, pues es vista como una descripción banal y gratuita de los rasgos caracteriológicos, una enumeración de cualidades y defectos. Sin embargo, un verdadero análisis astro-psicológico lejos de contentarse con una simple descripción del carácter se propone, verdaderamente, "construir" o "reconstruir" al individuo a partir de las fuerzas profundas y de los mecanismos internos que lo determinan. Sólo a partir del momento en que se ha comprendido a este individuo, es l. Para el lector que desee dedicarse seriamente al estudio de la Astrología es recomendable estudiar, pues, .los doce libro'S de la colección "Zodiaque" (Edit. du Seuil), así como las obras del Centre International d'Astrologie ya aparecidas sobre los planetas: Sol y Luna, Júpiter y Saturno, Urano y Neptuno. Puede también extraer abundante información en la revista del C.I.A.: L 'Astrologue que aparece todos los trimestres· en las F.ditions Traditionnel!es, II Quai Saint-Michel, París.

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posible prever -dentro de los límites de la previsión racionallo que puede hacer, sufrir y devenir. Pues, mientras más se reflexione sobre ello, más se evidenciará que no son los sucesos, los aconteciniz'entos, en tanto que tales, los que se encuentran "inscritos" en el mapa astral, sino únicamente las conductas psicológicas que los explican, justifican y determman. ·Pero una investigación psicológica de esta categoría no se encuentra al alcance del empirismo psicológico del aficionado, por más intuitivamen'te dotado que esté. Los símbolos no se dejan abordar sin preparación; no basta con acumular en revoltillo los innumerables y pronto desbordantes elementos que gravitan en tomo a un mismo símbolo: ¿quién puede contentarse con ese baratillo inasimilable que presenta un simbolismo en su estado natural? Hay que construir de él un conocimiento ordenado y, para esto encontrar la clave,_ extraer estructuras, gracias a las cuales puedan establecerse lazos de unión entre los distintos términos que dan unidad al símbolo. Ahora bien, esta clave, estas estructuras, nos las aportan las disciplinas psicológicas: éstas son, para nosotros, útiles e indispensables si uno no quiere contentarse con una práctica superficial. Ya se trate del psicoanálisis {sobre todo de sus complejos y sus tipos: oral, anal •.. ), de los temperamentos (ver capítulo precedente), de los tipos de actitud (extraversión, introversión) y de las funciones (Intuición-Sensación-PensamientoSentimiento) de Yung, de la Caracteriología {Le Senne) que utiliza diferentes propiedades (Actividad-inactividad, emotividad-inemotividad, primariedad-secundariedad, amplitud y estrechez del campo de conciencia) o de clasificaciones clínicas {neurosis, psicosis), todas ellas son claves que utilizaremos para llegar a lo esencial de los símbolos. Su uso podrá, por un instante, desconcertar al lector, pero aunque le impo:vga un pequeño esfuerzo, éste quedará recompensado al hacerle tomar el camino más corto que lleva al conocimiento psicológico del individuo.

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IV. EL ZODIACO

El Zodíaco, ese viejo reloj del cielo, es una figura llena de enseñanzas que no deja de hablar a quien lo interroga, como un libro de imágenes de la humanidad. Por sus estructuras geométrica, matemática, dialéctica y simbólica y por sus implicaciones mitológicas, filosóficas y metafísicas, es verdaderamente una o, mejor, la clave simbólica del Universo. Nosotros no lo estudiaremos aquí más que desde el ángulo concreto de la psicología, presentando la gama humana de los doce signos. Sabemos ya que el Zodíaco es la expresión de un cierto orden natural. Recordemos brevemente que su división cuaternaria está basada en el cruce de dos ejes: lo Frío del invierno en el solsticio de Capricornio se opone a lo Caliente del verano en el Solsticio de Cáncer. Lo Húmedo de primavera, estación del vigor y la fecundidad, se encuentra en el equinoccio de Aries, oponiéndose a lo Seco del otoño, estación de la desecación vegetal, en el equinoccio de Libra. Junto con la división cuaternaria existe una división ternaria: el primer tercio (0° - 120° - 21 de marzo-23 de julio) está bajo el signo del aumento del calor hasta su apogeo; crecimiento de la vegetación. El segundo tercio {120° - 240° - 23 de julio-23 de noviembre) marca el tiempo de la madurez y los frutos. Y el último tercio (240° - 360° - 23 de noviembre-21 de marzo) preside a la instalación del frío que entumece la Naturaleza hasta su renacimiento. Cada uno de estos tercios contiene cuatro signos pertenecientes a los cuatro Elementos. Asimismo, las propiedades de este temario se encuentran en los tres signos que componen cada cuarto: el primero llamado Cardt'nal: es (principio de estación) un dinamismo que abre una 95


nueva fase; el segundo es Ftjo (mitad de estación): dilata y concretiza las promesas del signo precedente, y el tercero es Mutable (o Móvil): análogo a un final de estación, anuncia un declive y prepara una mutación. Como hay tres signos del mismo Elemento, resulta que cada signo pertenece a un estado diferente en el temario. Estas bodas del cuaternario y del temario conducen a la clasificación siguiente:

FUEGO TIERRA AIRE AGUA

CARDINAL Aries Capricornio Libra Cáncer

FIJO Leo Tauro Acuario Escorpio

MUTABLE Sagitario Virgo Géminis Piscis

Cada sign¿ posee, pues, su fórmula propia, que le confiere un valor particular, además de otras informaciones que pueden extraerse de su símbolo (animal, objeto ... ), de la grafología de su jeroglífico, de la etimología de su nombre, es decir, de su envoltura mitológica, pero esta significación que le es propia permanece ligada al orderí de todo el movimiento zodiacal en su conjunto.

ARIES Simbolismo: Simboliza el fuego original que se manifiesta a la entrada de la primavera, el surgimiento de las fuerzas brutas de la vida (estallido de las yemas, nacimiento de los brotes de la tierra, celo de los animales ... ). El ritmo vital, bajo este signo, es el de un salto adelante, de una aceleración: comienzo, renovación, propulsión, impulsión, chorro, estallido, explosión ... Es el soplo del fuego prometeico, ese fuego a la vez creador y destructor, ciego y generoso, caótico y sublime, capaz de expandirse en todas direccion~s; es la descarga irruptiva, fulgurante, indomable del rayo, 'la violencia del fuego animal indiferenciado, el impulso anárquico, devorador, de vigorosos instintos primitivos; una liberación de las fuerzas nuevas, inclasificables e inadaptadas, de generosas promesas, empujadas hacia su apogeo.

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Esta naturaleza es de esencia marciana. Representa, ante todo, la lucha por la vida en el estado de la selección natural en el que reina la ley del más fuerte. Pero junto al grito de guerra agresivo y los arranques de cólera y deseos de Marte, aparece la exaltación solar, simbolizada por la victoria de los días sobre las noches, del calor y de la luz. Bajo la rúbrica Marte-Sol, Aries es el signo más masculino, el que corresponde al prototipo animal (camero) que es un hipermacho.

Psicología: El factor dominante de la estructura psicológica del tipo Aries es la primariedad, que es como una presencia del ser completamente implicado en el instante, del que se deriva todo un comportamiento general: reacciones fuertes, inmediatas y breves; impulsividad, movilidad y fugacidad de las impresiones; gusto por el cambio, la novedad; inestabilidad, indisciplina, precipitación, arrebatamiento, testarudez; espontaneidad, improvisación, fervor, exaltación, pasión, extravagancia, política del "todo o nada", estados de paroxismo ... Hay que añadir que este Primario se ve, a ~agen del animal cuya fuerza se encuentra concentrada en la masacraneana hacia delante, proyectado hacia un futuro al que aborda con una cierta violencia (de ahí la relación de Aries con la cabeza): vive de proyectos, se lanza a aventuras, siembra, pero deja a menudo que recojan los demás ... La Primariedad se asocia en él a la Actividad y a la Emotividad, lo que hace de él un Colérico bastante puro. Incluso, a menudo, es super-emotivo; la Actividad es el coeficiente más modificable. La inteligencia es del tipo Intuición (introvertida o extrovertida). Dialéctica: No existen dos tipos de Aries dialécticos, al estar este signo hecho de una sola pieza, simple, franco, directo, puro, total frente a sí mismo y los demás. Todo lo más puede señalarse que, aunque ordinariamente tiende a la extroversión, influencias exteriores pueden volverle hacia la introversión (oposición típica de los Aries Zola y Baudelaire). Destz'no: Predisposición a la aventura, a los accidentes, a las luchas, combates, rivalidades, procesos, gastos excesivos, 97


enamoramientos, pasiones devoradoras; tendencia a la vida ruidosa, inestable, palpitante, febril, a los excesos y desórdenes; propicio a la afirmación de una personalidad que traza una nueva vía, a jugar un papel de guía, de iniciador, de iluminador, de innovador, de precursor, de jefe. El ejemplo de Enrique JI (único rey francés con una fuerte marca Aries, por ocupación del Sol, la Luna y Venus) muestra que una dominante planetaria (más tarde se verá lo que este término significa con precisión) contraria al signo, tiende a aniquilar o transformar su sello. De hecho, el saturnino Enrique II es un Aries mezquino, un Aries inhibido. Lo vemos, Delfín, tomar una actitud díscola frente a su padre, Francisco I, y, una vez coronado, romper con las costumbres de éste. Sin duda, también es de un valor indomable, amante de la caza, de las carreras de caballos y de los torneos. Pero el conflicto Saturno-Aries hace de él un débil, un tímido, un indeciso, que se obstina para dar la ilusión de decisión y autoridad, un sumiso que se deja gobernar. Su destino lleva más la marca del signo: su reinado empieza entre el humo de las hogueras y los clamores de los mártires heroicos que inauguran las guerras de religión. Debuta, también, con el duelo J arnacLa Chátaigneraie para acabar con el a~cidente mortal en la cabeza bajo el lanzazo de Montgomméry (tendencia disonante del Aries afectado por Saturno).

TAURO

Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza la condensación del impulso de Aries, la materialización de fuerzas creativas que se concretizan en la abundancia de formas, siendo esta segunda fase de la primavera la de la vegetación masiva, espesos céspedes, verdes pastos, flora, esencias vegetales y aparición de los primeros frutos. A imagen del bóvido, el nuevo ritmo va de acuerdo con la lentitud y estabilidad debidas a la pesadez, espesor y densidad de la materia. Pero esta encarnación es rica: se asimila a la tierra nutricia, a la Madre Naturaleza, fecunda por excelencia. Por lo demás, en él tenemos

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al signo más femenino, a imagen de la vaca, animal hiperhembra. Su naturaleza es de esencia venusina: es la paz, la alegría de vivir en la embriaguez de los sentidos, los valores de una Venus camal, toda plena y vibrante de emanaciones terrestres, la Venus Genitora. La Luna, por su exaltación en el signo, participa también de esta naturaleza: la sustancia en toda su fecundidad se entrega a su poder de acción productiva.

Psicolog{a: El rasgo fundamental de la estructura psíquica de Tauro es la secundariedad, a imagen del toro de abundantes formas, todo el poder amasado en la cerviz (analogía que asocia a Tauro con el cuello), que, trabajador perseverante, traza sin p_risas su surco, en un esfuerzo paciente que supem toda resistencia. El movimiento adquirido por el pivote interior de la secundariedad deja a este tipo largo tiempo bajo el impacto de las impresiones recibidas, de las que guarda huella, dejando éstas en él largos rastros que cavan un pesado surco en las profundidades de su ser, el cual, a través del presente, siente, repiens_a y cavila el pasado: es un "rumiante" psíquico. De ahí, fidelidad, constancia, apego, resistencia, paciencia, adaptación lenta, perseverancia, testarudez, rencor, machaconería, fijeza, obstinación, fuerza estática, poder masivo y concentrado ... Es, también, un instintivo, un ser sano, en contacto directo con la naturaleza universal. Sus instintos son imperiosos, sensualidad desbordante, bien instalada en lo real por un capital de salud que puede embrutecerlo en un egoísmo confortable. Estos instintos son, sobre todo, captadores: captan, absorben, como raíces en la tierra. Este tipo es, pues, sobre todo, un instintivo oral, lleno de deseos digestivos, inclinado a engordar, a tragar, a asimilar, a adquirir, a poseer, a conservar, a vivir lo más intensamente posible en el mundo del poseer. La exaltación de la vida es vivida a la manera sensorial, haciendo de él un dionisíaco: encantamientos terrestres, grandes voluptuosidades, amor por la tierra, la Naturaleza... Dialéctica: El tipo Tauro oscila entre dos polos extremos. 99


Un;i dominante fría (Saturno-Luna), hace de él, a imagen del toro pesado o de la vaca pastando pacíficamente su hierba, un lento de temperamento linfático-nervioso, vagotónico embotado por la pasividad vegetativa, algo pesado, inemotivo, de carácter plácido, tranquilo, monótono, inclinado a ser taciturno, a la melancolía o al pesimismo. La dominante caliente (Marte-Júpiter-Sol), a imagen del toro en la arena, hace de él un expansivo de temperamento sanguíneo, hiperemotivo y activo, lanzado a la velocidad del volante, optimista, excitable, de temibles cóleras, inclinado a las fuertes pasiones, a los. desbordamientos y desconciertos del instinto. Estas dos oposiciones pueden coexistir.

Destino: Según un caso u otro, la vida es calmada o tormentosa. Este tipo se encuentra inclinado a fijarse en la pasión del trabajo, del dinero o del amor. De tendencia constructora y estabilizadora, está predispuesto a volcarse en el trabajo, a las grandes tareas, en un esfuerzo intensamente constructivo; posesivo, se encuentra dirigido hacia la adquisición de bienes materiales, hacia el enriquecimiento; o, gran consumidor, puede lanzarse a una vida de placeres o a las grandes pasiones del amor, voluptuosidades, celos y tempestades pasionales. Catalina de Médi"cis es un caso representativo de Tauro, con la presencia del Ascendente, el Sol y la regenté Venus en el signo, un Tauro cuya dominante Saturno-Capricornio refuerza la secundariedad del signo. Todos sus biógrafos señalan en ella la resistencia, la perseverancia, la paciencia con una 9bstinación que nada desalienta. Tras un largo aprendizaje en la Corte de Francisco I, a la que debe adaptarse, nada la descorazona, ni las humillaciones de Diana de Poitiers ni la indiferencia de su marido, el futuro Enrique II. Consagrando al infiel un extraño apego, una fría espera le hará saborear la hora en que su odio acumulado contra la favorita estallará como un huracán. Esta pesada florentina, enfundada en sus crespones y vestidos de luto, se encerrará en una viudez austera. Afirmándose pacientemente en la Corte tras haber superado su despecho, tanto tiempo ridiculizada y despreciada, 100


la vemos elevarse, a grandes pasos, en el gobierno de Francisco II, después en la regencia que le da la minoría de Carlos IX. Afirmándose la pasión capricomiana-satumina del poder como suprema de su vida, pondrá una indomable obstinación en defender la unidad de la monarquía. Luchará, durante 25 años, para desmentir a sus astrólogos que le predecían la llegada de los Barbones, y no se resignará a admitir el fracaso de sus esfuerzos. A los 60 años, a pesar de su obesidad pronunciada (rasgo taurino, como su gula) y la gota, surca Francia, de ciudad en ciudad, de castillo en castillo, durante 18 meses, entre las mayores dificultades y, hasta la víspera de su muerte, sigue entretejiendo sus telas de araña para imponer su autoridad a Enrique III.

GEMINIS ·Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza tras la eclosión di;: Aries y la encarnación de Tauro, la conquista aérea de la vegetación a través del ramaje y la hojarasca, siendo esta tercera fase primqveral la de la plenitud de la función clorofi1ica, en correspondencia con el aparato pulmonar, sede de la función respiratoria, y con los miembros superiores, órganos de la motricidad. Todo es dualidad en este signo .de Aire bipolar: los dos brazos, los dos lóbulos pulmonares, aspiración y espiración, los dos brazos verticales de su ideograma, los Dioscuros Cástor y Pólux, del símbolo. Es, también, el signo de los ritmos rápidos y de los movimientos rápidos, de las relaciones estrechas con el medio ambiente, así como de la vida del espíritu. Mientras que Aries es hipermacbo y Tauro hiperhembra, Géminis es andrógino, signo de la polarización, de la diferenciación de los dos principios opuestos y complementarios. Su naturaleza participa de la esencia adolescente y hermafrodita de Mercurio, principio de relación, de intercambios, de movimiento, de adaptación, de comunicación, de interpenetración, de cerebralización. Psicología: La propiedad dominante del signo es la prima101


riedad asociada a la amplitud del éampo de conciencia, produciendo el "superficial amplio" de Otto Gross, que entiende, por ello, esa amplitud virtual que presta a la conciencia una gran movilidad, pues no proyecta en cada instante más que una ligera atención sobre las cosas, sin insistir en la captación de las mismas; de ahí una débil huella en la impresión, recorriendo el foco de la atención, en este caso una amplia superficie de representaciones. Si Aries es el más impulsivo de los signos y Tauro el más fijo, Géminis es. el más móvil. Es un ser nervioso, más ligero que una pluma y que vive en el aire, un ser rápido de humor cambiante, amante del movimiento, sin poder estarse quieto, que necesita espacios abiertos y hecho para el desprendimiento. Es, también, "junco pensante"*, un ser ágil, flexible, ligero, hábil, adaptable, comediante, camaleón, que toca de todo un poco, pícaro, malicioso, y, en consecuencia, inestable, ligero, a la vez en todas partes y en ninguna, presa de la división interna y de los problemas que ésta plantea. Dialéctica: La primariedad se combir¡.a de dos formas opuestas bajo el ángulo caracteriológico, de ahí dos tipos posibles: a) El tipo Cástor Emotivo-subactivo, correspondiente al Nervfoso, a la sensibilidad inestable, constantemente en movimiento, a la vivacidad de sentimientos, a la búsqueda de emociones nuevas, al vagabundeo afectivo, a la vida tironeada por impulsos sucesivos, pasiones desordenadas y cambiantes; ser antojadizo, viviendo en una atmósfera febril y buscando un "presente" tan intenso como maravilloso en lo posible. b) El tipo Pólux Subemotivo-activo, correspondiente al Sanguíne"O, especie "de espíritu sin alma'' con una gran presencia de espíritu, viviendo y actuando según su pensamiento, curioso, práctico, hábil, oportunista, inventivo, irónico, sarcástico, espiritual, de corazón reseco. A menudo, estos dos caracteres opuestos alternan o coexisten a dos niveles distinto.s en el mismo sujeto, pero, en general, uno de ellos predomma.

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"L 'homme est un rosea.u pensant", Pascal. (N. del T.)


Destino: Posibilidad de poder pulsar muchas cuerdas y predisposición a seguir un itinerario con destinos diversos, cuando no a tomar, paralelamente, varias vías. Posibilidad de éxito por la virtuosidad, por la trama de relaciones sobre todo, en particular, para escribir, hablar, adaptar, transmitir, interpretar, traducir, intercambiar o desplazar. .. Vida bastarite inestable e itinerante, al acecho de aventuras o nuevas experiencias. Ningún personaje de nuestra colección es representativo de Géminis; ninguno, por lo demás, es nativo de este signo. De los tres Ascendientes Géminis, solamente dos son significativos, al presentar Carlos VIII una marcada constelación planetaria que borra su huella. En Francisco !, el signo participa de la dominante planetaria: temperamento versátil, carácter volátil, diletantismo, int.eligencia rápida, viva, brillante, un poco superficial. " ... Captaba sin esfuerzo el fondo de los problemas que se le planteaban, y no dejaba de estudiarlos, a continuación, para comprenderlos en profundidad. Pero poseía una facultad de improvisación verbal cuya facilidad causaba admiración ... " "Ligero, inestable, abordando todas las cosas, pero acariciándolas más bien que poseyéndolas, y satisfecho cuando había cogido la flor y gustado el perfume, era incapaz de esfuerzos sostenidos y, si alglina: empresa exigía meditación y cálculo, se dirigía a quienes pudieran tomarla a su cargo por él. Extraordinariamente influenciable, a la vez por pereza y por versatilidad personal, le vemos constantemente reflejar una personalidad más vigorosa... " 1 En Carlos X, el Ascendente Géminis se encuentra contrariado por una dominante saturnina, aunque se le haya reconocido al nuevo Rey, de 67 años, un "talante asombrosamente juvenil": "Era de esos viejos ligeros, bastante parecidos a los niños que empiezan a sonreír. Ya antes de haber acabado de llorar... " 2 El . signo intervenía en mucha mayor cuantía cuando, Conde de Artois, era un príncipe dandy y libertino. En la línea monárquica de Francia,Margari"ta de Valois, con Sol, Luna y Mercurio en el signo, ofrece más el ejemplo de una naturaleza Géminis.

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l.

2.

Franfois I, por Augusto Bailly, A. Fayard, 1954, p. 311. Charles X, Tomo 2, por P. DE LA GORCE, Plan, 1923.

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CANCER Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza la primera fase del verano que corresponde a la formación de las semillas y marca el triunfo de las fuerzas generadoras maternales. Concepción, gestación, maternidad, tal es él proceso canceriano en su contexto alimenticio, digestivo, formador (corresponde al estómago y a los senos). Simboliza, igualmente, las aguas originales, las aguas-maternas, el momento del año en que la savia vegetal hincha los tejidos de la Naturaleza en plena fecundidad. El crustáceo (cangrejo) que lo representa es particularmente prolífico; vive bajo un caparazón como los gérmenes, huevos, fetos y brotes, esbozo y prefiguración de la vida que va a renacer (concha, matriz, costra, envoltura); y también anda hacia atrás, símbolo de un retomo, de un reflujo hacia el pasado. Esta naturaleza es de esencia lunar, siendo la Luna el símbolo de la madre y del niño, del agua, del crecimiento, de la alimentación, de la fecundidad, de la vida vegetativa, instintiva, crepuscular, inconsciente ... Psicología: El complejo materno constituye la trama de la psique de este tipo, próximo a su sensibilidad cenestésica, a su vida vegetativa; da la impresión de permanecer en la infancia, de vivir en su concha, de refugiarse en su pasado. De esta forma se encuentra inclinado a identificarse con su madre, a apegarse a su familia, a su infancia, a los recuerdos, prefiriendo lo de adentro a lo de afuera, lo interior a lo exterior, lo íntimo a lo social. Es un soñador, un sentimental, un sensible, un imaginativo, inclinado a lo esquizoide, al autismo, a la sumisión pasiva y femenina, en primer lugar a la madre y después al mundo. Es un sobreemotz"vo-subactivo en el que la inactividad aleja la emotividad de la acción sobre las cosas para dirigirlas hacia la conciencia de sí mismo, volviéndose el ser hacia las fuentes internas. Es, al mismo tiempo, un introvertido, un Narciso, contemplativo, lírico, imbuido del sentimiento de su persona, soñando su vida o viviendo su sueño. Es,' también, un elegía- . co, un romántico que ama lo maravilloso, lo fantástico, los 104


cuentos de hadas. Bajo un aspecto saturnino o uraniano, puede suceder que ese tipo tome, como defensa, contrapeso a la influencia materna mediante una reacción seca y firme contra todo lo que es femenino, afectivo, emotivo, irracional, instintivo ...

Dialéctica: Según prevalezca la secundariedad o la primariedad, el canceriano puede ser: a) Sentimental-paranervioso: Ser de emotividad algo inhibida, rumiando expresiones dolorosas, ensimismado en meditaciones, dejando más o menos de vivir para sentirse vivir. Indeciso, veleidoso, inhibido, resignado, melancólico, inclinado a la autoacusación, a la misantropía; con prédominio de los sentimientos morales; apego a los recuerdos, al pasado, a las costumbres; interés por la Historia. b) Nervioso-parasentzºmental: Ser entregado a la contradicción de sus arrebatos sucesivos, inclinado al cambio, a la renovación de sus sensaciones; caprichoso, vagabundo afectivo, yendo de una cosa a otra, infiel al objeto pero siempre apegado a las imágenes de un Yo sensible y susceptible.

Destino: Se presentan, pues, dos tipos distintos de destino: Uno dominado por el humor sedentarz·o e inclinado a una vida estable, siendo el individuo un alma simple, de naturaleza buenaza, tranquila, familiar, casera, sin pasiones aparentes. Ser hecho para la vida interior, moviéndose poco y con tendencia a la fijación, se encuentra tanto apegado a su familia, a su casa, a su país, a sus cuatro muros como a las realidades materiales. El otro es un ser de humor peregrino y vida inestable; es una naturaleza errante, sobreexcitada, desapegada de la realidad prosaica, desprovista de sentido práctico, al margen de las normas. Ser extraño, caprichoso, extravagante, complicado, cautivador, llama efímera, entregado a la vida bohemia o a la licenciosa, sin hogar, domicilio ni medio fijo, sin familia, entre ángel y demonio ... Nuestra lista de monarcas nos ofrece tres ejemplos distin105


tos de cancerianos. Entre ellos, el rnás puro y prototípico (Ascendente, Sol, Luna y Marte en el signo) es Luis XII, pero Júpiter domina sobre la Luna. Este príncipe, más preocupado por los intereses de sus súbditos que por sus propias ambiciones personales, concebía la autoridad monárquica de una forma paternal, y fue tan hábil en la conservación y administración de sus bienes y tan excelente padre de familia que todo el reino lo honró saludándole con el título de "Padre de los pueblos", otorgado por los Estados Generales de 1506. Reinó en una comunicación real de sentimientos con el pueblo. Este ser sensible que profesó hacia Ana de Bretaña una profunda pasión, fue un marido ejemplar y, finalmente, un marido sumiso. Emotivo, se tomaba tan a pecho sus fracasos que hasta cayó enfermo por la pérdida del reino de Nápoles. Como Luis XI (Sol y Mercurio en Cáncer) que reinó, igualmente, en estrecha comunión con su pueblo, tuvo gran interés por el estudio de la historia, tema canceriano. Con el Ascendiente y el Sol en el signo, Carlos IX da ejemplo de un canceriano-lunar disonante: infantil, vegetativo, maleducado, indolente, sin defensas, poco dueño de sí mismo, verdadero merengue tras la fachada de un carácter impulsivo y convulsivo, este lunático, tan pronto agitado como abatido y melancólico, aplastado por su destino, se encontrará minado por las alucinaciones y remordimientos tras el San Bartolomé. Sin ser ni el canceriano bonachón ni el canceriano insensato o participando de ambos, Carlos VIII (Sol y Mercurio en el ~igno) responde al tipo de humanidad corriente del signo. Lo vemos, mue.Ro tiempo después de la muerte de su padre, como Delfín sumiso, bajo la tutela de su hermana mayor, Ana de Beaujeu. Ya rey, es simple, familiar, amable, tendiendo la mano a sus amigos, dejándose llevar tanto por los placeres como por los gastos. Este rey fue también y sobre todo un gran soñador, con nostalgia del pasado o de un paraíso perdido que intentó buscar en las conquistas de Italia, soñando siempre en un más allá, una marcha sobre Constantinopla y una nueva cruzada contra los infieles.

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LEO Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza la culminación vegetal, la plenitud del fruto, toda magnificencia o madurez bajo el más brillante Sol del año. En analogía con este apogeo de los mediodías de verano, es el signo de la plena afirmación de la individualidad, de la voluntad, de la conciencia, del "Yo", de la soberaneidad egocéntrica. Si el fuego cardinal de Aries es animal, ciego y sublime, el fuego fijo de Leo es la expresión de una fuerza dominada, de una energía-luz disciplinada, de un fuego individualizado, consagrado a las potencias del Y o, de la voluntad dirigida, fuerza central reguladora e irradiante de vida, de calor, luz y brillo. Signo solar, en analogía con el corazón, participa, como "rey de los. animales", de la naturaleza del astro central y sublime, simbolizando la realeza de la vida psíquica, la parte más noble del instinto. Pero, mientras que Leo se encama a menudo bajo la forma inferior del animal ciego por las fuerzas que no puede dominar, el Sol, personificador de la vida adulta, socializada, civilizada y sublimada en sus más altas síntesis, es susceptible de desempeñar el papel de un superego tiránico, responsable de las peores crisis internas. · Psz"cología: El leonino es una fuerza de la Naturaleza, a menudo de constitución atlética y, aún más a menudo, animado de un temperamento bilioso. Fuerte, sano, que va al encuentro de la vida, confiado, feliz, natural, con una abundancia vital que le presta aplomo, anchas espaldas, seguridad, audacia, sed de conquista, de dominio y ambición. Es un Apasionado (Emotivo-Activo-Secundario): impulso del Y o, expansión vital hasta la hipertrofia tiránica de la voluntad, sentimiento de grandeza, porte, orgullo, sobreestimación de sí mismo, necesidad de prestigio, carácter magnánimo, altivo, recto; gran ambición realizadora, movilización de las fuerzas íntimas, en la más alta tensión interior, al servicio de una pasión dominante, de un ideal que se convierte en el alma de su vida, el centro de su existencia; sentido de mando, de poder, de responsabilidad. Peligro de inflación del Yo, a menudo en la identificación con su profesión, su título, su misión ... de

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forma exhibicionista, máscara social que devora la individualidad, siendo el ser, mitad glorioso mitad esclavo, actor que no existe más que para su público, prestando un valor especial al hecho de ser mirado, apreciado, admir:ado ...

Dialéctica: Pueden distinguirse dos orientaciones particulares del leonino: a) El Hercúleo; el poder se ejerce en la expansión horizontal y da el realista; es un ser físico, fuerte, viril, combativo, inclinado a la grandeza material, viviendo en la preocupación empírica de lo terrenal que le impide toda sublimación (dominante marciana, jupiteriana). b) El Apolíneo; el poder se afirma en la tensión vertical y hace de él un idealista. Hombre de acción, es un héroe del honor; artista, se encuentra disciplinado por su sol interior que hace reinar sin compartirlo los poderes luminosos de la belleza organizada, del arte dominado: la perfección y los esplendores cenitales. Su éxito le conduce a la grandeza espiritual (dominante solar, saturnina, uraniana).

Destino: Coeficiente elevado de éxito en razón de su aptitud para "reservarse la parte del león" por la afirmación dd Yo y de los intereses personales. Uno de los seres mejor situados para construirse una fortuna y para satisfacer su gusto por la vida lujosa, opulenta, fastuosa. Dotado para hacer grandes negocios, construir empresas de envergadura, alzarse a puestos elevados, al poder, desempeñar una política de prestigio, realizar conquistas imperiosas que satisfacen ambiciones importantes. Hecho para la vocación y cargos públicos. Encontramos "componentes" leoninos en Luis XIV, Francisco I y Enrique III. Si Luis XIV es más solar que leonino, la participación de este signo es importante en Enrique III, siendo Leo su Ascendente. Junto con su dominante venusina, es el Leo apolíneo, príncipe esteta con extraordinario gusto por el lujo, preocupación por el aspecto, amor por las artes, los materiales preciosos, los refinamientos, la necesidad de embellecer su persona y la vida. Por lo demás, podía advertirse

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en él tal majestad en su porte y en sus acciones que no hacía falta preguntar dónde estaba el rey cuando uno se encontraba cerca. E incluso en la feminización de sus costumbres en medio de sus favoritos, no perdería jamás aquella dignidad, aquella nobleza que le valió el ser el primero de nuestros reyes denominado: iSu Majestad! Pero el Leo más representativo -un Leo Hercúleo sobre todo, con una dominante SolJ úpiter-Urano- es Napoleón que presenta Sol-Mercurio y el Medio Cielo en el signo. El carácter titánico de este personaje de leyenda es suficientemente conocido para dispensarnos de una comparación a fondo con el arquetipo Leo. Sabemos que dormía poco, comía deprisa y trabajaba hasta veinte horas al día, llevando todo el peso de su poder hacia la acción exterior, desde el momento en que recibió el pleno poder de ejercer sus facultades sin control, no existiendo más que para su vocación a la autoridad absoluta. Mi amante es mi poder, decía. "Yo, no tengo en absoluto ambición ... O, si la tengo, es tan natural, tan innata, se encuentra tan arraigada en mi existencia, que es como la sangre que corre por mis venas, como el aire que respiro; no me hace ir más deprisa, ni hacia otros móviles que los que son naturales en mí; no tengo nunca que combatir ni en favor de ella ni en contra de ella; jamás ésta va más deprisa que yo; no va más que al ritmo de las circunstancias y del conjunto de mis ideas". ¿Podía expresar mejor que él es la ambición?

VIRGO Simbolt"smo: Simboliza en la Naturaleza el término de un largo proceso: sembrada en Capricornio, la semilla da aquí la espiga madura, pronta a ser cortada; es la cosecha, el entrojamiento. Bajo este signo de Tierra-Mutable, por un tiempo estéril, toda la Naturaleza se deseca (el grano se desprende de la espiga al desprenderse de su vaina), se diferencia, se selecciona, se particulariza, se cierne, se reduce, se asigna límites precisos. El impulso vital se encuentra en su ocaso, las fuerzas se debilitan, las formas se adelgazan; pero el empobrecimiento de la vida animal es compensado por un orden del espíritu: 109


es la aparición de la razón, buscando el hombre su medida en la lógica. La energía se canaliza en la esfera inmaterial de la inteligencia, en la agudeza de espíritu. Este signo corresponde, orgánicamente, al intestino en su función de criba, de asimilación y eliminación de desechos. Signo de Mercurio, se encuentra en afinidad con el astro en la represión de la vida sensible, en la intelectualización y la socialización en beneficio de las costumbres y convenciones sometidas a las reglas del sentido común; comercio del espíritu por las ideas revestidas de palabras y comercio de la materia a través del sistema de intercambios reglamentados. Tanto signo como planeta establecen distinciones, separaciones, demarcaciones, clasificaciones, como la sequedad separa las partes de un todo.

Psicología: Temperamento nervioso en el que la vida psíquica y mental pasa por delante de las manifestaciones físicas; naturaleza refinada, de reacciones flexibles, de conducta selectiva, con algunas dificultades de adaptación y de integración al medio ambiente, con una inquietud latente. En el rechazo del ins.tinto se encuentra la base de su personalidad: el ser pasa todo por la criba, reflexiona antes de actuar, a veces incluso "busca cuatro pies al gato". Gracias a este freno, introduce en su vida una disciplina y edifica un orden que satisface un ideal. De ahí un lado perfeccionista, un deseo de cultura o de perfección moral que satisface una necesidad de autodeterminación, de seguridad en sí mismo. Ante la angustia por lo desconocido, prefiere apoyarse en la sensatez de su juicio, situando su salud a un nivel de reflexión, un cálculo razoR.ado, un acto perfeccionado. Práctico, realista, busca la seguridad, la quietud, vive en defensa contra el instinto, a través de mecanismos de protección, bajo forma de retracción del Yo {introversión, reserva, pudor, timidez·, sobrie_dad, sentimiento de inferioridad, desapego ... ). Corresponde al complejo anal reprimido del psicoanálisis freudiano: tendencia general · a retener, a controlar, a disciplinarse, a oominarse; economía, parsimonia, acumulación, conservación; contemporización, creación laboriosa y escrupulosa, manía del detalle, apego a los principios, a las reglas y consignas; honestidad, conciencia, 110


seriedad, aplicación, respetabilidad, pureza, perfección; análisis, duda, escepticismo, lucidez, organización, método, clasificación, sistematización, gusto enciclopédico; espíritu dirigido hacia las cosas difíciles, laboriosas, ingratas o penosas.

Dialéctica: En este tipo la inhibición domina habitualmente sobre la impulsión pero, a consecuencia de una dominante planetaria particular (marciana o plutoniana entre otras), esta relación se invierte, de forma que tenemos, entonces, el complejo anal relajado, que corresponde a los valores de Escorpio: naturaleza instintiva, indisciplinada, rebelde, desordenada, agresiva, anticonformista, autoritaria, tozuda, destructiva, sádica ... Mucho más a menudo existe una alternancia o coexistencia de la inhibición y la impulsividad, de forma que el tipo Virgo corresponde al tipo ambivalente: racional e irracional, ahorrador durante un tiempo y de repente gastador, puntual e inexacto, maníaco y desordenado, escéptico y supersticioso, crítico y creador, menesteroso y fecundo (sucesivamente) ... y en casos extremos y según las circunstancias, mojigato y taimado, formal e hipócrita, a caballo entre la etiqueta y el desaliño, tímido metiendo la pata, ingenuo-libertino, neurótico-pex;verso. Destino: Se encuentra tentado a apostar su vida en un juego inferior a él; cuenta con menos fracasos que los demás tipos, pero también con más resultados mediocres. Virgo es una herramienta, una capacidad de dominio que puede ponerse al servicio de una gran pasión. Pero él solo en la acción tiende a contentarse con poco, con algún éxito modesto, a falta de saber situarse en primera fila, contentándose con una vida ya arada o que lleva a una vía cerrada, al margen de la gran vida. Por ello este tipo se encuentra a menudo en una situación por debajo de su valor real. Lo que cuenta para él es la necesidad de ser útil, el gusto por servir, la pasión del trabajo, la entrega a su oficio. Es fácil reconocer a Virgo en los grandes administradores que han hecho reinar el trabajo, el orden y la disciplina.

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Richelieu (Sol y Mercurio en el signo) consagró su vida a la lucha (Escorpio) por regular, disciplinar y organizar todas las fuerzas nacionales bajo la férula del principio monárquico. El continuador de Richelieu, Mazarin (del que veremos más adelante que su Saturno-Escorpio dominante es un análogo de Virgo) transmitirá a Luis XIV las condiciones para una época de gloria y prosperidad, dejándole un equipo de colaboradores y un método de gobierno. El lado Virgo -que no representa más que un aspecto de su ser; recordemos que la regla de este capítulo es el que un solo signo sea examinado a propósito de un determinado personaje- es visible en este gran rey que tenía, como Richelieu, Sol y Mercurio en el signo, y que obtuvo el coronamiento de su obra. En efecto, en él la pasión del orden domina hasta en los menores detalles y es servida por la asiduidad y exactitud de su conducta. Controla, unos a través de otros, a los ministros de su Consejo de los que exige un estado de cuentas fidedigno y frecuente. Por doquier,. dirige su mirada, controlando todo a la vez, desde lo más lejano a lo más próximo, combinando dos cualidades contradictorias: la pasión por la grandeza en sus planes (SolJúpiter) y la minuciosidad en su realización. El es, según feliz definición de Saint-Simon, "el rey de las abejas" a las que vigila y dist,ribuye el trabajo. Hace reinar en la Corte una minuciosa etiqueta, regida por una jerarquía complicada hasta el infinito. Todo está en el ceremonial. Pero esta disciplina constituye la esencia misma de su naturaleza, estando regulada su vida instante tras instante. Puede también verse lá rúbrica Virgo en algunos problemas de salud que el Rey sufrió: estreñimiento, enteritis, lombrices ... Finalmente, no estaría fuera de lugar establecer una asociación entre el aspecto cultural del signo y el auge excepcional de las letras y las artes que identificó su reinado con la culminación del Clasicismo. El reinado· de este gran Rey debió la verdadera base de su grandeza a la rigurosa administración del Virgo-Saturnino Colbert (Ascendente-Sol-Mercurio en el signo), hombre de trabajo (trabajando 16 horas al día con un trabajo asiduo puso a Francia al trabajo), de economía (sabemos que no temía el poner freno sin cesar a las prodigalidades del fastuoso Rey-Sol), de orden y austeridad: creador del "Estado de previsión", origen

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del presupuesto, hace redactar un código comercial, se interesa por los oficios, desarrolla la agricultura, la industria y el comercio, regula severamente la manufactura, abriendo la vía al cooperativismo y a la estandardización (colbertismo), sin olvidar (nada escapa a su control) la reorganización de los servicios públicos, la codificación de las leyes, la fundación de academias y bibliotecas. Al igual que, en su vida privada, Richelieu fue un gran coleccionista de cuadros, Colbert fue un gran coleccionista de manuscritos y libros preciosos y poseedor de una biblioteca rarísima. En Francisco I, el Sol (en conjunción con Júpiter) en Virgo es un pariente pobre pues todas sus dominantes planetarias y el resto de su temá van en contra de las tendencias de este signo. Sin embargo no hay que.menospreciar el papel (Virgo apoyado por Géminis) que ocup;;t la vida del espíritu en la existencia y reinado de este príncipe. Sabemos la curiosidad intelectual de este soberano letrado que situaba a la poesía entre sus actividades privilegiadas, versificador distinguido que trataba a los escritores como compañeros y se apasionaba por las artes y las letras hasta el punto de ser el primer soberano, desde Carlomagno, que se interesó ardiente y eficazmente por los problemas de la cultura. Con justicia, Brantome le llama el "padre y restaurador de las letras. y las artes", y debemos recordar aquí que fue el creador del Colegio de Francia. También podemos permitirnos estáblecet un paralelo: así como el reinado del Virgo Luis XIV se confunde con el bnllo sin igual del Clasicismo, el de Francis'co I participa de la gran corriente civilizadora del Renacimiento, confundiéndose la juventud del rey con la de su siglo, hasta el punto que podría llamarse al suyo el siglo de Francisco I, como se ha hecho respecto a Pericles y Luis XIV. En cuanto a Luis XVI, Virgo por su Ascendente, el Sol, Mercurio y Marte, representa el signo reducido- a sí mismo, sin ayudas exteriores frente a sus disonancias: carácter honesto, concienzudo, meticuloso, escrupuloso, tímido, indeciso, ti. morato, vacilante, áhorrador. .. rey artesano que manejaba durante horas la lima del cerrajero y las pinzas del relojero.

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LIBRA Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza el equilibrio de los días y las noches, marcado por el predominio del mundo nocturno y el declive del mundo diurno que es el de la luz y el calor (caída del Sol). Los últimos frutos maduros se desprenden de los árboles; ésta es la prefiguración de una era de reposo, de relajación, de paz, en la que las formas exteriores van borrándose progresivamente ante la vida interior. Este crepúsculo otoñal de la Naturaleza se encuentra en dialéctica con una aurora del alma, simbolizada por la exaltación de Saturno, que valoriza las tendencias de desapego, desprendimiento, renuncia, victoria de lo espiritual sobre lo material. El símbolo (los dos platillos de la balanza) significa tanto una relación de equilibrio entre dos alternativas, como una oposición de los contrarios y una asociación de los complementarios. A diferencia de Aries, brutal, anguloso, cuadrado, es el signo del camino del centro, de la medida, de los semitonos, de los matices; es un signo de Aire de naturaleza sutil y etérea bajo la tutela de Venus la tranquilizadora, la Venus-Afrodita de las rosas de otoño, ordenadora celeste del amor, de lo bello, de lo justo, inspiradora de las artes. Psicología: La naturaleza de este tipo está basada en el equilibrio de dos temperamentos opuestos: uno nervioso (Saturno), delicado, refinado, evadiéndose de la materia o depurándola, y otro sanguíneo (Venus), volátil, destinado a realizarse a través de los intercambios, realizados con fluidez, con el medio ambiente. Es la conjunción del don venusino de la juventud y del agotamiento saturnino de la vida: nervioso expansivo o sanguíneo que ha perdido su riqueza plástica. El ser se inclina pues alternativamente hacia la espontaneidad y la meditación, el abandono y el temor, la llamada y el retroceso ante la vida ... Naturaleza del ')usto medio", inclinada a los compromisos, concesiones y términos medios, pero también a las posiciones tibias y a las actitudes del "nadar y guardar la ropa". Ponderación, tolerancia, pacifismo, sentimiento de ecuanimidad. Carácter social, adaptable, a veces oportunista, amable, delicado, gracioso y armonioso, pero voluntad \

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débil, desarmada tanto por la indecisión y la duda entre dos solicitaciones opuestas, como por el deseo de agradar. Disposición más afeminada que viril en detrimento de la voluntad de poder y en beneficio del refinamiento estético o espiritual.

Dialéctica: Este tipo da, según el predominio de Júpiter o Saturno, del Sol o de la Luna: a) El Sentimental extrovertido que se expande simpatizando y entregándose, que se siente apegado al mundo por toda una red de lazos, de afecciones y da cur~o libre a sus impulsos generosos que le arrojan en brazos del otro, animando su sentimiento todo lo que toca a través de su calor comunicativo. Sabe ganarse los corazones y atraerse a la gente. Este ser hospitalario es de una acogida espontánea, que se extiende en abanico a todo. su entorno, a todo el medio, próximo o lejano, al que se apega y abandona. a) El Sentimental introvertido: de extensivo el sentimiento se convierte en intensivo; se concentra sobre una sola persona en lugar de desgranarse con gracia. Si existe más intensidad, existe también más fragilidad por la inquietud en que hace vivir; puede retirarse para evitar la rudeza exterior. Su carácter está hecho de reservas y silencios, con una estabilidad en el humor que le presta una calma agradable, pero esta superficie aparentemente tranquila no deja de cubrir agudas pasiones de sensibilidad más o menos dolorosa.

Destino: Le falta agresividad conquistadora, lo que le da desventajas en la lucha por la vida y no hace de él un hacedor de fortuna. Pertenece a la raza de esos seres sensibles y refinados que se construye una existencia agradable y armoniosa, al margen de los grandes anhelos terrestres y en la que los valores del "ser" poseen prioridad sobre los valores del "tener". Triunfa más particularmente por su sentido asociativo y cooperativo, en colaboración, y sufre fuert<:mente la huella conyugal, buena o mala. Libra por el Sol, Mercurio y Marte en el signo, con dominante venusina y lunar, Emique !JI es el tipo de príncipe

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delicado, que prefirió siempre a la caza y a la vida física las alegrías del espíritu, los placeres femeninos y todos los refinamientos del Renacimiento. También es, respecto a su tiempo, la encamación de una civilización de la que ninguna otra conoció su refinamiento. Sabemos del tiempo que consagraba a su aseo personal: barberos, perfumistas, modistas, masajistas ... permitían que el augusto personaje llegara al Consejo de Estado ataviado, maquillado, embellecido: bigotes alisados, pendientes, cadenas de orfebrer!a, satenes o terciopelos, pañuelo, abrigo, gorgueras, guantes. Este príncipe liberal, cuya política oscila entre las dos facciones religiosas rivales, hará prodigios de equilibrista entre estas dos pasiones contrarias. Muy distinto sin duda es el marciano-jupiteriano, Enrique IV, que le sucede: no será, en absoluto, hombre de refinamientos y estética. Pero el signo de Libra, que ocupa su Ascendente y su Júpiter, no es, por ello, menos perceptible en la trama de su carácter social, flexible, conciliador, oportunista y en su manera de predicar por doquier se enfrentan las rivalidades religiosas, la conciliación y la calma. Su inquietud religiosa será quizá por momentos ambigüa: oscilaciones de su fiel interior, abjurará del protestantismo, revocará su abjuración forzada y, finalmente, se convertirá al catolicismo, pensando que "París bien vale una misa". Su política religidsa se apoyará en los moderados de ambas religiones; lo que querrá es ser el fiel de ambos partidos: rey de los católicos y los protestantes, acostumbrando a los franceses a la coexistencia de ambas confesiones. Una vez en el poder, impondrá una autoridad cada vez más creciente, a la manera amena y sonriente de su signo. Bajo su penacho de plumas blanco, este pacífico Libra 1 calmará los espíritus, detendrá las espadas y realizará la triple pacificación política, religiosa y extranjera. Libra como su padre -esta vez por la presencia del Sol, Luna y Júpiter en el signo, pero saturnino-, Luis XIII es tan sentimental e introvertido como Enrique IV lo es extrovertido. Rey social, dedicado al bienestar público, humano, tolerante y preocupado por la justicia, consolidará la paz religiosa a través del "Edicto de Gracia". El rasgo Libra de su reinado se encuentra en fa gran l.

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Hay que señ:ilar que sufría crisis de cólicos nefríticos.


y larga colaboración con Richelieu (que tiene el Ascendente en Libra). Aunque el gran ministro desempeñó en él la parte preponderante, es equivocado el menospreciar el papel del monarca. Uncidos ambos al timón del estado, el rey irá mano a mano con su ministro, en contacto cotidiano con él, protegiéndole contra sus enemigos y sacrificándole su madre, testimoniándole una confianza constante a despecho de una afección ambivalente. Richelieu tomó en mano la diplomacia y apoyó la acción del Rey en las alianzas, mientras que Luis XIII detentó el poder en el interior y fue dueño del Ejército. Tuvo "el don Libra" de desaparecer tras el genio de su ministro y su colaboración duró hasta la muerte de ambos, con cinco meses de intervalo. El Sol y Mercurio en Libra son igualmente observables en Luis-Felipe, príncipe afable, cortés, seductor, adicto a los principios de moderación liberal, monarca rodeado de instituciones republicanas, instaurador de un gobierno del "justo medio'', y que dio dieciocho años de paz al país. Menos perceptible es el Sol-Libra (se encuentra solo, es verdad) de Carlos X (su fiel interior oscila entre los extremos de joven príncipe libertino y viejo rey' devoto), demasiado marcado por una rúbrica planetaria contraria.

ESCORPIO Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza el toque de muertos de la vegetación, la caída y descomposición de las hojas, expresión de la. destrucción de los valores objetivos y de las formas exteriores en favor de un proceso de fermentación, de putrefacción, de disgregación. Este signo de Agua-Fijo es tanto el del agua inmóvil, fétida de los pantanos, como el del agua viva o la lava volcánica. En oposición a Tauro que corresponde a los valores captadores y adquisitivos de la boca, es el del áno, que corresponde psicoanalíticamente a los valores de excreción: deyección, expulsión, liquidación, restitución; transforma, destruye, corrompe, recompone ... Pero, aunque corresponde al ano con su carga de pulsiones agresivas, corresponde también al sexo con su poder creador y fecundan te. Este signo se encuentra bajo la tutela de Marte y 117


de Plutón, el "príncipe de las tinieblas", símbolo de las profundidades y tinieblas de nuestra noche original, sobre todo de nuestras regiones infernales.

Psicología: Esta naturaleza de temperamento bilioso se encuentra minada por un fuego interior, animada a nivel de las entrañas por la exasperación de pulsiones violentas. Este "diablo en el cuerpo" expresa una angustia de vivir, una sed de "ser-más" más que de "bien-estar'',* que busca sus afinidades en las tormentas y convulsiones de la vida. Dos grandes instintos se enfrentan en una ambivalencia intensificadora: la agresividad y el erotismo; danza endiablada de lo sublime y de lo abyecto, del cielo y el infierno, del realismo brutal y del idealismo místico, del apego y el desprendimiento, del amor y del idealismo místico, del apego y el desprendimiento, del amor y la muerte. El instinto sexual se prolonga bajo el aspecto creador: don de producir, de fecundar, de realizar en un arranque irresistible; el poder del ser es o procede del sexo y a través de este poder sexual, natural, desplazado y sublimado, a través de la integración del erotismo, animal o espiritualizado, encuentra su razón de ser. Si existe disonancia, el ser se encuentra inquieto, atormentado; su alquimia interior destila los venenos de los estados mórbidos: sentimientos de absurdo, de la nada, ideas de muerte, disgusto de vivir, angustia, sadomasoquismo, culpabilidad, autocastigo, fobia, neurosis obsesiva ... Dialéctica: En este tipo, la impulsión domina habitualmente sobre la inhibición pero, a consecuencia de una dominante planetaria particular (saturnina y algunas veces uraniana), esta relación se invierte, como el complejo anal mismo, inversión que hace del tipo Escorpión un tipo Virgo. Mas, a menudo, existe una alternancia o coexistencia de la impulsión y la inhibición correspondiente a un tipo ambivalente. a) Complejo anal relajado: Naturaleza individualista, rebelde, indisciplinada, reacia a toda obligación, refractaria a las costumbres sociales, dejándose llevar por sus instintos, capaz

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En el texto original juego de palabras entre plus-etre y bien-etre (N. T.)


de disipación, de intemperancia, de desorden, de irritabilidad, de odio, de venganza, de destrucción, de sadismo o perversidad. "Todo un carácter", una fuerza de voluntad apasionada, obstinada, autoritaria, dura; poder de creación. b) Complejo anal reprimido: Naturaleza contenida, disciplinada, sobria, ordenada, puntual, toda conciencia, moralidad,· respetabilidad, apegada a las reglas, a los principios, a veces hasta la manía o hasta el formalismo; más crítico que creador, trabajador, "estreñido", más inclinado a la neurosis que a la perversidad. c) El ambivalente: Posee aspectos de ambas naturalezas opuestas, lo que puede traducirse en fórmulas distintas en cada caso (ver el ambivalente Virgo): limpieza física y suciedad moral o a la inversa, vida burguesa y opiniones revolucionarias, amanerado y desaliñado, sumiso y gruñón, formalista irritable, ordenado y desordenado, mojigato e hipócrita, crítico y creador, idealista y rastrero, neurótico y perverso.

Destino: Disfruta (cuando no es un tipo inhibido) allí donde exista un peligro, un escándalo, una pesadilla, una destrucción ... Su vida es una lucha perpetua que le agrada, una guerra o un drama fomentado y vuelto a fomentar apenas resuelto. Puede poseer una ambición ilimitada, una necesidad de poder que tiende a lo absoluto y se erige, a menudo, en máquina de guerra. Su expansión es un torbellino que engendra un cierto desorden a su paso. La rebelión, la muerte, el misterio, el sexo, el dinero o el sadismo he aquí uno de los temas o el conjunto de temas que perfilan su vida. Luis XI es bastante representativo de Escorpio, siendo éste su Ascendente. Ya Delfín es un gran rebelde; a los dieciocho años, es un joven de mucho cuidado, indisciplinado, impaciente, ambicioso y duro. Cuando estalla la Praguería (sublevación de los grandes señores feudales) se encuentra entre las filas de los rebeldes, colocando incluso los descontentos al Delfín a su cabeza. Es un enfrentamiento abierto el que se abre entre el padre, Carlos VII, y el hijo. Ante el perdón del rey, el hijo rebelde reacciona con resistencia tenaz e 119


impertinentes respuestas: "El rey se gobierna lo peor posible, pero yo tengo intención de meterlo en orden". La lucha estará salpicada de episodios diversos: bofetada a Inés Sorel, intrigas, complots, conspiraciones ... motivan el envío del Delfín a su Delfinado como medida disciplinaria y a continuación su destierro del reino bajo la amenaza de ser desheredado en beneficio de su hermano. Debido a que este tipo zodiacal no teme, en absoluto, el hacerse antipático, los enemigos de Luis XI han logrado forjar la leyenda de un negro Escorpio bribón, cruel y sádico (las jaulas de hierro, las mazmorras). Luis XI fue simplemente un rey de carácter que, tras haber tomado partido por los señores feudales en rebelión, mostró la misma fiereza en destruirlos (inada de perdón para los traidores!); y gracias a esta lucha de justiciero implacable dio a Francia un Estado fuerte. Puede señalarse la presencia del Ascendente y de Júpiter en Luis XIV y Napoleón: el mismo carácter fuerte, la misma fuerza de voluntad, el mismo impulso creador irresistibles. En cuanto a Luis XVIII, aunque su dominante Júpiter-Luna-Venus amortigüa grandemente la agresividad de su Sol-Escorpión, acordémonos que sufre la tentación de la sedición cuando no era más que Conde de Provenza. Enciclopedista d.e pensamiento, este librepensador flirteó con la oposición para casi convertirse, en un momento dado, en el príncipe del partido de los filósofos, aspirando al rejuvenecimiento del Estado monárquico. Pero, durante la Revolución, se sintió solidario del rey, su hermano, y se preocupó de salvar el trono al mismo tiempo que la legitimidad (Júpiter). A partir de entonces, se impondrá, a sí mismo, un objetivo que alcanzará tras un obstinado combate de Escorpio: la reconquista del remo.

SAGITARIO Simbolismo: La referencia a los fenómenos de la Naturaleza es difícil con este signo ya que, tras haberse visto a prueba por Escorpio, la vegetación no existe más. La energía sagitariana realiza una proyección de lo que el Escorpio ha amasado, para destinarlo a un objétivo. Debido a ello se justi-

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fica la imagen del centauro lanzando una flecha en dirección ascendente. Se trata de enlazar lo próximo con lo lejano para hacer triunfar éste sobre aquél, gracias a la unión de lo inferior y lo superior, el caballero redoblando su fuerza con la del caballo con el que hace un cuerpo, las piernas contra los flancos (relación de Sagitario con los muslos en el "HombreZodíaco"). El fuego sagitariano puede renunciar a servir (como en Leo) la magnificencia del ego para alcanzar la experiencia transindividual. Y, a la inversa de Géminis, el signo opuesto, que representa dualidad y diferenciación, en el Sagitario se encuentra el reinado de la unificación, de la reunión, de la fusión, de la síntesis. Este se halla bajo los auspicios de júpiter, principio de cohesión, de coordinación, de globalización.

Psicología: En el fond9 de esta naturaleza existe un Yo en intensidad o en expansión que busca sus propios límites y aspira a superarlos, como para alcanzar un "más-allá del Y o". De ahí la aspiración a una cierta dimensión o elevación que éste busca en un transportamiento, sea éste un impulso de participación en el mundo, de integración a la vida colectiva, rebelión estimulante contra un poder a dominar o simple inflación del Y o que se pierde en la sed de grandezas. Dialéctica: Las orientaciones extremas de este signo doble son muy acentuadas: a) Si el tema es armónico, el sujeto tiende hacia un conformismo confortable; adaptado, asimila las buenas maneras, se conforma a las costumbres establecidas, es partidario de la legalidad, del orden y las convenciones sociales, es un ser abierto, eufórico, que se sabe mover, recto, leal, caballeroso, amante del prestigio y la honorabilidad. b) Si el tema es disonante, tiende a la independencia extravagante, a la rebelión. Instintivamente, se levanta contra las reglas de su medio y se comporta como un inadaptado que rompe las ataduras. Su necesidad de emancipación domina ante todo. Voluntad insurrecciona! contra las costumbres, lugares comunes y prejuicios; pasiones imperiosas, impulsos audaces, coces fogosas de un pura sangre ... 121


a) Si es extrovertido, tiende a la aventura en su relación con el mundo; es un atleta, un deportista, un temperamento nómada, que ante todo posee la pasión por los viajes, explorador a la búsqueda de nuevos horizontes, llevado siempre hacia un más allá ... b) Si es introvertido, lo que domina es la aventura hacia el encuentro de sí mismo, buscando este más allá al que aspira en su interior, en el anhelo de formas morales y espirituales más elevadas. Su impulso se dirige hacia el conocimiento, la cultura, la religión, la perfección de sí mismo; apunta hacia un ideal, una sabiduría al final de su viaje interior.

Destino: En el primer caso, es un ser móvil en perpetuos viajes,. un aventurero hecho para las epopeyas, las experien·· cías a largo alcance. En el segundo, tiende hacia una vida interior intensa que desemboca en una realización moral, filosófica o espiritual. · Sagitario típico debido a la ocupación del signo por el Sol, Mercurio, Venus y Saturno, Carlos VI ofrece el ejemplo de un alma ávida por evadirse de la vida cotidiana banal y vivir a mayores alturas, bajo el aspecto extrovertido de movimiento, ruido, agitación, de lo imprevisto y de la imperiosa necesidad de una vida exterior intensa. Ya muy joven, destaca en los deportes y, en particular, en aquéllos, por completo sagitarianos, de tiro al arco, de lanzamiento de jabalina y el montar a caballo. Pero la fiebre por el perpetuo desplazamiento se presenta pronto como un rasgo fundamental de su carácter. Joven rey, "se desplazaba a menudo ya para cazar, ya simplemente debido a la necesidad de movimiento y cambio que atenazaba siempre su naturaleza extravagante. iCuántas veces se le veía en Compiegne, en Seulis, en Meluin, sin hablar de los grandes viajes! Cuando Carlos reside en París, vive tan pronto en el Louvre como en el Hotel Saint-Pol". 1 Detalle a señalar: en este hotel, la chimenea de su habitación se encuentra adornada de grandes caballos en piedra. Otro punto a señalar: el accidente a los 24 años que hace estallar su locura se l.

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Maurice HEIM, Charles VI le Fo/, N.R.F., 1955, p. 23.


produce cuando iba a caballo. Amante de las grandes cabalga.das, se lanzará a diversas expediciones militares y surcará las grandes rutas de su reino. En cuanto a Carlos VII, su Ascendente y su Marte en Sagitario son reconocibles en su instinto nómada que acentúa la inestabilidad de su naturaleza Piscis. Fue durante toda su vida el viajero que iba de ciudad en ciudad, de castillo en castillo, sin fijarse en parte alguna. Después de su transfiguración, el monarca victorioso hará grandes cabalgadas militares, surcando su reino para expulsar a los ingleses, los facciosos y los bandidos. Se sabe que murió de un cáncer de pierna.

CAPRICORNIO Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza la desnudez, el encogimiento, el silencio, la concentración del invierno en su severa grandeza. Signo de Tierra-Cardinal, marca la fase de la semilla enterrada en la tierra, principio de una lenta maduración sin espectacularidad en vistas a una última conquista a largo plazo. Es, a la vez, símbolo de una medianoche celeste, presentándose el solsticio de invierno como una fase de concepción, de raíz, de surco (de ahí la relación con la estructura interna de las cosas), y de un mediodía terrestre, que tiene su réplica en la Casa X, en el ciclo del día y, en tanto que tal, de una cumbre, lugar de predilección de la cabra. Opuesto a Cáncer que es el signo de la madre, de la cuna, de la encamación y, asimismo, tanto de lo íntimo como de lo suprasensible, Capricornio tiende a lo impersonal, a la desmaterialización, a la liberación de lo terrestre. Por ello, es el signo de Saturno al que se añade (exaltación) Marte. Psicología: Este tipo es un ser frío, edificándose su personalidad en un movimiento de retraimiento sobre sí mismo y de concentración que excluye toda exteriorización. Este ser "frío" es, a la vez, introversión e inemotividad, real o aparente (el "apasionado frío"), lo que le asegura el dominio sobre sí mismo. Es, también, un ser lento: paciencia, perseverancia, estabilidad, ponderación, meditación, pesimismo, soledad o

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melancolía. Si se asocia al frío saturnino la sequedad marciana, tenemos· al nervioso duro, sólido como una roca: es un ser rudo que se beneficia de un sólido equilibrio por el dominio de los sentimientos y la firmeza de carácter: aplomo, sangre fría, robustez, disciplina, obstinación, densidad, fijeza ... Corresponde en caracteriología ya al Flemático: No-EmotivoActivo-Secundario, ya al Apasionado (Emotivo-Activo-Secundario ), ya (el tipo inferior) al Apático (no-Emotivo-no-Activo-Secundario ). La Secundariedad es una constante de su naturaleza, tan profunda como su enraizada frialdad.

Dzºaléctica: Dos tipos se presentan: a) El ambzºcioso: Naturaleza caracterizada por una áspera afirmación del Y o al servicio de una voluntad de poder o de un orgullo impregnado de necesidad del dominio. Arrivista o ambicioso, su hbido posee una gran sed de elevación. Existen posibilidades de que se alce a la cumbre por su silenciosa y paciente obstinación, su previsión, su larga premeditación, su lucidez, su voluntad bien encauzada; también llega a ella a través de un frío cálculo y una habilidad diplomática a la manera de una lama de acero, así como por su indomable carácter o su dureza de granito. b) El Desapegado: Su líbido se desapega del mundo terrestre, de los deseos y posesiones materiales; toma el camino del desprendimiento. Se trata, a veces, de una ambición inhibida, revelada por una humildad exagerada, un desinterés excesivo, tormentos morales y escrúpulos dolorosos. Se trata, también, en este caso, de una ambición, pero es moral, tendida hacia una elevación espiritual: ascesis, contemplación, meditación o consagración total de sí mismo a los demás o a una - vida impersonal entregada a una gran obra, sobre áridas pendientes que conducen a cimas luminosas.

Destino: Generalmente, el principio de la existencia es difícil, debiendo superar el ser inhibiciones y revelándose bastante tardíamente. Pero sabe recuperarse a través de su disciplina, su ascetismo, su seriedad y su encarnizado trabajo. Hasta tal punto que podemos verlo subir lenta pero de forma 124


segura hasta los puestos de mando y responsabilidad, donde sabe hacerse indispensable. Los grandes momentos de su vida llegan a n:ienudo a una edad avanzada. Pertenece a los grandes viejos. Pero su ~xistencia es, a veces, austera, solitaria o retirada. Aunque tenga Sol, Mercurio y Marte en este signo, Enrique IV se encuentra, ante todo, señalado por su dominante Marte-Júpiter, y el carácter tan conocido de este rey popular se encuentra en las antípodas del capricorniano clásico. No obstante, sus biógrafos son unánimes en discernir en el monarca, tras la fachada de una naturaleza amable y ligera, mucha más profundidad. De hecho, antes de ser un gran hombre de Estado, fue un político superior que tuvo, en seguida, sentido de los acontecimientos complejos que se desarrollaban en el país, actuando no en sentido de los intereses inmediatos sino en conformidad con una ambición a largo plazo, como si hubiera preparado desde lejos su advenimiento. Cuando la muerte sorprendió a Enrique III, él estaba presente, pronto a tomar su sucesión. No se debe sólo a su rúbrica planetaria esta robustez de noble de provincias de ruda voluntad, sino que es también gracias a su signo el que este monarca viviera simplemente, casi burdamente, desdeñoso de la etiqueta, dentro de un tipo de vida provinciano que contrastará singularmente con el fastuo y elegancia de los Valois. Pero, una vez en el poder, este capricornio sabrá restablecer la autoridad del Estado, se sentirá el amo y establecerá la monarquía absoluta. Progresará el culto a la agricultura, defenderá la seguridad del campo, la protección de las cosechas y relanzará el cultivo bajo la dirección de Olivier de Serres. Un capricornio mucho más puro es Mazarin con el Ascendente en este signo y su regente, Saturno, dominante. El mismo reconoce que la ambición se encuentra en el fondo de su ser: "Poseo la ambición que debe tener todo hombre honrado y quizá pase de los límites en algunas cosas". Unicamente llega a revelarse a los 40 años pero, para un horribre que posee como divisa: El tiempo es un gran maestro, no es demasiado tarde para llegar a una gran ascensión, la de una ambición personal que se confunde con la grandeza de una corona. ¿Hay

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nada más representativo capricorniano que este hombre de Estado impasible, secreto, previsor, trabajador infatigable, que dedicó un esfuerzo largo y paciente de cinco años hasta concluir el glorioso tratado de Westfalia?

ACUARIO Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza la primera asimilación de la semilla nuevamente sembrada que se integra en el medio terrestre. Este signo de Aire-Fijo no representa ni el lazo espiritual de Géminis, ni el lazo afectivo de Libra, sino el del alma revelada por el mundo de afinidades electivas cuyo fin es el de la fraternidad universal. Frente a Leo que personifica la realización del individuo cuya voluntad se encuentra toda al servicio del Yo, el Acuario representa el aspecto al estadio superior de la Persona por la aceptación del otro hasta llegar, así, a formar parte del Universo. La tradición ha hecho de Saturno el planeta rector de este signo: aquí el don saturnino no es ya un deber sino una alegría, el deseo de perderse en una realización. A partir del descubrimiento de los nuevos planetas, Urano es su segundo regente. Psicología: En oposición al hercúleo Leo, el serafín Acuario es de naturaleza "angélica", perteneciendo más al cielo que a la tierra y tendiendo a liberarse espontáneamente del peso de los elementos materiales y alejarse-del instinto, sentido como una opacidad contraria a su naturaleza aérea, volátil, transparente, toda ella limpidez espiritual. Posee el don de poder desapegarse de sí mismo, de sus pulsiones instintivas hasta el punto de verlas como un extraño, llegándole la pasión pero sin alterarlo. El odio se encuentra barrido de su corazón y posee el don de tomarse con calma las contingencias materiales y miserias de la vida, que no lo alcanzan. De ello extrae una cierta serenidad, una armonía de carácter, una facilidad de vivir y cierta aspiración idealista y espiritual. Su disposición afectiva fundamental es la oblatividad: el don de sí es un instinto firme, ya que no se pertenece a sí sino al otro, siendo pues, por excelencia, el hombre de la acogida,

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del consejo, de la ayuda; de ahí el sentido de la amistad tan pronunciado en él. A menudo es de complexión pequeña, pero posee el don de compensar una inferioridad psíquica por una superioridad intelectual, moral o espiritual. Diºaléctica: Este tipo desemboca en dos vías según su do-

minante saturnina o uraniana: a) La sabiºduría: La tendencia a sobrevolar por encima de las cosas le aleja quizá de lo real (de ahí una cierta esquizofrenia, aunque es un ser sano), pero le permite alcanzar un cierto nivel de elevación que responde a su necesidad de libertad y de ideal. Si no se pierde en la desorientación de un alma inquieta que va flotando por la vida por no poder concretizarse lo suficiente, se encuentra liberado y sin el lastre de todo lo que entorpece a un ser. Vive al margen de las cárceles aprisionadoras del instinto, en dirección a un mundo suprasensible que él puebla de imágenes, de sensaciones, de visiones. No quiere más que pertenecer y entregarse a un destino extrapersonal hecho de desposesión, de decantación, de purificación. Lleno de una inmensa renuncia, esta gracia o esta sabiduría lo devuelve a la condición humana en una reconciliación del hombre con el Universo. b) L4 aventura: Frente a la gracia hay el poder, el sueño sobrehumano, la aventura prometeica. Este tipo vive en un clima de alta tensión y tiene una sed loca de desmedida. Inadaptado, excéntrico, original o rebelde (no quiere ser como los demás) es ese ser independiente, ese individualista obstinado que aspira a evitar los senderos ya trillados, romper con las rutinas y prejuicios, olvidar las contingencias, despreciar las convenciones, trastocar las costumbres establecidas de la moral y la sociedad. Lo que él quiere es la novedad, el modernismo, el "último grito". Lo que le tienta es la revolución, el record, el frenesí, la necesidad de ir hasta los límites extremos de su poder, de llevar al infinito los límites de lo imposible, la búsqueda de lo absoluto. Destz"no: A menudo la existencia (para este segundo tipo, sobre todo) es inestable y pintoresca, no desprovista de sor-

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presas ·desagradables y de golpes de suerte inesperados. Lo que cuenta, en una vida tal, es menos el resultado material, al que el ser presta a veces un desinterés excesivo, como esa "experiencia humana" que quiere lograr. No se trata de ser "alguien" sino "algo" al servicio de una verdad o de una necesidad social, a menudo "progresista", como espíritu de vanguardia, como anticipador, como revolucionario. Con el Sol y Luna en Acuario, Carlos V es el ejemplo mismo de la compensación de una inferioridad psíquica por una superioridad moral. Dotado de endeble constitución, sufrirá toda su vida de una salud delicada. No obstante, precisa su biógrafo, José Calmette, "es notable el hecho de que esta vida corporal tan penosa haya podido conciliarse con una de las carreras reales más y mejor cumplidas. Existen contrastes sorprendentes entre el físico y la moral de Carlos V. Este hecho se impone a la meditación. Ningún personaje de la Historia ha infringido un desmentido tan perentorio al determinismo que quiere subordinar la moral al físico y el alma al cuerpo. A despecho de su ruinosa salud, su aspecto imponía y,, sobre todo, su humor equilibrado, su serenidad, que com-· pensaba a los ojos de sus súbditos las deficiencias de su tem..'. peramento". 1 Este príncipe no poseía, sin embargo, ni la mordacidad de un Aries como Napoleón III, ni la pasión de un Tauro, como Catalina, ni la poderosa voluntad de un Leo, como Napoleón, y mucho menos la combatividad de un Escorpio, como Luis XI. Su sutil eficacia estribaría toda en "la agradable manera de vivir con medida todas las cosas" como nos dice Cristina de Pisan. Mereciendo el sobrenombre de sabio, supo rodearse de un equipo de hombres competentes, ganárselos y utilizar sus capacidades, no temiendo confiar su ejército al más capaz, aunque de modesto origen: Bertrand Du Guesclin. Este rey que "reinó en provecho del pueblo y que no posee un perfil propio y singular" no puede más que pertenecer a Acuario cuando declara basarse siempre en el siguiente precepto de Aristóteles: "La mayoría, de la que cada miembro no es un hombre notable, se encuentra, sm l.

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Joseph CALMETTE, Charles V, p. 213, A. Fay:ud, 1945.


embargo, por encima de todos los hombres superiores". En vano buscaremos en Luis XV la nota Sol-Acuario, que borra, sin duda, su asombrosa dominante planetaria. Por el contrario, con el Ascendente en este signo y en conjunción con Saturno, Robespierre es el ejemplo de un Acuario idealista, que vive más a nivel de sus principios que de la vida práctica. El hombre de la Revolución Francesa servirá a su causa con implacable rigor, confundiéndose con los valores más progresistas de su tiempo. Avanzadilla de la democracia política y social, defensor de los "Derechos del Hombre", haciendo pasar la libertad antes que el pan, jefe del Comité de Salud Pública hará prevalecer la constitución más democrática, aportando un gran progreso instituciona).: derecho al trabajo, a la asistencia, a la instrucción, sufragio universal. iUn Acuario prometeico!

PISCIS Simbolismo: Simboliza en la Naturaleza ese estado transitorio entre el invierno que acaba y la primavera que se prepara, mundo de lo impreciso en que todo permanece en lo informe, sin fronteras bien trazadas. El Agua-Mutable que representa es tanto la de las crecidas invernales, diluvio purificador en el que los lazos son desanudados, las fuerzas de cohesión borradas, como la masa movediza y anónima de las aguas marinas a las que todo se arroja, la inmensidad oceánica. Agua disolvente, pero también agua fecundante, cuyos fondos inagotables del medio marino son ejemplo. Frente a Virgo que pone el acento en el detalle, lo particular, el límite, lo preciso, la norma, la regla, la medida ... Piscis aparece como el mundo del conjunto, de lo global, de lo ilimitado, de lo infinito, de lo virtual, de lo latente, de lo inclasificable, de lo inapresable, de lo inefable ... en el que lo irracional y lo suprarracional reinan por completo. Es la gran comunidad ... Los astros de f<!cundidad reinan en él: Júpiter está entronizado y, Venus exaltada, Arquetipo de la disolución y de la integración universales, Neptuno figura en él como nuevo regente.

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Psicología: La trama profunda de este tipo es una plasticidad psíquica excepcional: maleabilidad, impresionabilidad, vulnerabilidad, receptividad, búsqueda de una inflamación emotiva, de una excepcional dilatación del ser, hecha para la participación con el gran Todo. Esta disposición participa a la vez del' deseo de escapar al mundo de la limitación a través de la pasión, de la frecuentación del aspecto infra y ultra de las cosas y de los seres, de una imaginación dispersa que se expande y extiende al infinito y de una amplitud del campo de conciencia que añade al flotamiento, a la flexibilidad y a la expansión a menudo difusas. Este ser prometeico posee la potencia, pues, de dilatación y fusión. Su dificultad estriba en hacer de este rico caos un mundo organizado, a falta del cual peligra en quedarse en una nebulosa, un ser que se busca a sí mismo, tantea, huye de sí, que "flota" o nada entre dos aguas, indeciso, veleidoso, huidizo e inaccesible, inestable, errante, confuso, enredón, quimérico, incoherente... Realizando su unidad interior a través de la afirmación del Yo, este tipo se encuentra dotado para vivir un estado de gracia, de clarividencia, de santidad o misticismo y de aportar toda su dimensión de bondad, de generosidad, de humanidad, revelándose en el olvido desinteresado de sí, es decir en la del sacrificio redentor. Conoce el fervor de la vida profunda y es capaz de los más grandes deleites del alma. Dialéctica: Como en cada tipo zodiacal, se desprenden dos orientaciones, que pueden coexistir a pesar de su aparente contradicción. a) El dilatado en extremo: El Yo aspira aun apogeo cósmico, debido a la sed de una gran evasión y de grandes dimensiones. Es como el nómada que no tiene patria, no posee nada sobre la Tierra y se abandona a todos los horizontes. Iza la vela en dirección de brumas lejanas para alcanzar regiones desconocidas. Se trata aquí de un empuje vital en dirección hacia el infinito o de una totalidad tan vasta como posible. Cosmopolita, internacionalista, comunitario o místico, tiene necesidad de unirse al vasto universo para confundirse con él. b) El encogido en extremo: Este Piscis puede también 130


encontrarse cautivo de alguna red o permanecer al abrigo de su pequeña isla. Prisionero en un pequeño espacio, corre el peligro de naufragar a orillas de algún mundo de prueba, que puede ser el de una prisión, una cautividad o un exilio interior cuando no exterior.

Destino: Existencia inestable y a veces caótica, que debe protegerse de sueños impotentes, de proyectos quiméricos, de esperanzas utópicas y otros grandiosos edificios construidos sobre la nada... aunque las "pescas milagrosas" no queden excluidas de su juego. Su realización, de orden moral y espi~ ritual, no empieza a menudo más que a partir de la aceptación del olvido de sí mismo, de perderse, de sacrificarse, pero entonces conoce, a través de la entrega, la fecundidad o la alegría. El único rey con cualidades de Piscis y que lo es, doblemente, por la presencia del Sol y la Luna en este signo, es Carlos Vil: "En verdad, Carlos ( ... ) permanece, en primer lugar, como el Misterioso. Todo en él es confuso, a veces inexplicable: su nacimiento, su carácter, la evolución de su personalidad, su actitud hacia un destino cambiante, sus nobles y bajas acciones, sus amores, su triunfo y su muerte; Según la ocasión, se revela cobarde o valiente, sibarita o trabajador, neurótico o fríamente realista, generoso o insensible, devoto hasta el misticismo o lujurioso hasta la <legración, peligroso a su propia causa o profundamente imbuido de su deber real. Es el hombre del desastre y el hombre de las apoteosis" . 1 Durante mucho tieqipo, será el Piscis informe, en el estadio de la nebulosa, resignado al atolladero, hundido en una especie de letargo, de mirada velada y actitud huraña. Ese nómada, perseguido como por una quimera, es flotante, blando, indiferente, indeciso, veleidoso; su naturaleza errante y sonámbula vive en medio del gusto por la sombra, se esconde en el fondo de sus habitaciones, conoce el pánico, la fobia de los fantasmas, el terror de las trampas y las traiciones. Cuando su madre, Isabel de Baviera, le da el golpe de gracia, consideránl.

Philippe ERLANGER, Charles VII et son mystere, p. 3, Gallimard.

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dolo como un "susodicho Delfín", y cuando su padre, Carlos VI, le declara "parricida", criminal de lesa-Majestad, enemigo de la cosa pública, de Dios", es condenado a la situación del Piscis "encogido": bastardo, proscrito, desterrado, como si el papel de rehén de sus partidarios, aceptado como tal, no le bastara. Recluido en el fondo de sus habitaciones y en su oscuro castillo de Loches, el "mudable y disidente" Regente del reino vive como en un estado de hipnosis frente a una situación doble, típicamente Piscis: iFrancia posee entonces dos soberanos, dos Parlamentos, dos Cámaras de los· Condes, dos monedas, dos Consejos de la Corona, igualmente desunidos! Cargado de caden.as por los recuerdos de su primera juventud, por su inestabilidad y sus remordimientos de conciencia, abrumado por el peso de su debilidad, dejándose llevar por una voluptuosa pereza, condenado a la cobardía, por doquier se bate en retaguardia, huyendo del combate y ante sí mismo, entregando incluso a veces las armas antes de utilizarlas. Lo que sucede es que duda de sí mismo, de su nacimiento, de sus derechos, de sus servidores y de la eficacia de la lucha que debe llevar; lo vemos, como un desecho, errar a la persecución de sí mismo. Pero una verdadera e improvisible metamorfosis debía operarse en este príncipe. En el fondo de su prisión velaba un nieto de Carlos V, y Carlos VII (por razones· que veremos más adelante) victorioso de sí mismo, lo es, también, del enemigo y se presenta finalmente a la posteridad como un Rey digno de la mejor tradición.

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V. LAS CASAS

El sistema de doce Casas, que completa el del Zodíaco, es, como ésfe, resultado de una evolución del pensamiento astrológico que, de entrada, no construyó un orden absoluto de la realidad. Lo mismo que hubo un tiempo en que el Zodíaco no era de doce signos (Libra se inserta en él en fecha relativamente tardía), durante mucho tiempo la única subdivisión del movimiento diurno fue la de los cuatro puntos angulares del tema. A continuación, se vio que en cada ángulo se presenta una culminación precedida de una zona de elevación y seguida de una zona de declinación, lo que llevó a la versión del tema de ocho Casas. De este sistema "octatropos" se pasó al sistema "dodecatropos ", sistema de origen greco-egipcio. Su formación es resultado de un proceso bastante análogo al sistema caldeo del Zodíaco. En lo que concierne a la génesis de éste, vemos aparecer el simbolismo de la Naturaleza vivida en tanto que experiencia anual del alma humana, respuestas psicogenéticas de la Psique a los estímulos cósmicos según el proceso inconsciente de "proyección" identificado por Jung. Paralelamente a esta psicología natural se han ido incorporando la mitología estelar, las alegorías y leyendas de los dioses y héroes solares (Osiris, Heracles, Gilgamesch) en sus viajes y aventuras a través de las doce estaciones eclípticas. Una serie de especulaciones. filosóficas completaron, finalmente, este bagaje zodiacal. Al igual que el alma humana se ha visto impregnada del ritmo de las estaciones del Zodíaco, tampoco ha dejado de sufrir la influencia de las radiaciones cotidianas del curso del

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Sol; los poetas no se han cansado de evocar la alegre profusión de la mañana, la plenitud exaltante del mediodía, la quietud de la tarde, la calma de la noche. Wilhelm Knappich 1 ha resaltado e'Stas correspondencias asimilando felizmente los valores zodiacales a "la vida 'estacional' del alma" y las de las Casas al "día del alma" . .Aproximaciones bastante fructuosas han permitido, también, establecer relaciones precisas entre el círculo del movimiento diurno y los Elementos (ver el capítulo III sobre las determinantes terrestres), las estaciones y las edades de la vida, siendo la mañana asimilada a la infancia, el mediodía a la madurez y el atardecer a la vejez. Algunos incluso se han dejado llevar por una especulación geométrica basando los valores del círculo en el simbolismo de los números 2, 3, 4 y 6. Sea lo que fuere, el sistema hermético de las Casas se basa esencialmente en el simbolismo de la evolución del día, estando las doce Casas en correspondencia con las doce horas dobles del día babilónico, en relación, pues, con el curso del Sol y las imágenes de la vida corriente fruto de ésta. Además, ·analogías precisas señaladas más arriba permiten establecer una equivalencia simbólica entre el día y el año, entre las doce horas babilónicas y los doce meses del calendario. Al ser el grado del ·Ascendente el principio del ciclo diurno, como el 0° de Aries para el ciclo anual, han sido establecidas correspondencias precisas entre la Casa I y Aries, la Casa 11 y Tauro ... la Casa XII y Piscis. En la medida en que puede considerarse que un factor astrológico se encuentra en grado de representar un elemento objetivo, diremos que el signo zodiacal es a la Casa que le corresponde lo que una disposición subjetiva a una realidad objetiva. Así, Tauro es un signo oral que se distingue por las tendencias adquisitivas, de posesión ... y la Casa II concierne a las finanzas, el dinero ganado por sí mismo, la fortuna. Las Casas son, en suma, los signos de un Zodíaco terrestre, de forma que sus significaciones no son más que una "materialización" de las tendencias del Zodíaco Celeste. l. Les Bases de l'Astrologie symbolique; en el VII Congres International d'Astrologie, C.I.A. 1957.

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Sus atribuciones constituyen, pues, el nivel de las candi. ciones de la existencia concreta, representando cada Casa un Sector partkular de nuestra vida. Este término de Sector es más apropiado que la anticuada designación de Casa para nombrar estas divisiones horarias; por tanto las llamaremos, de ahora en adelante, de esta forma, conforme a una costumbre que se generaliza. La configuración que se atribuye a cada sector define un modo particular de relación del ser con el campo al que este sector concierne; explica, en resumen, la actitud que el sujeto adopta en este campo, y, en consecuencia, deja entrever las Consecuencias que pueden desprenderse de ella. Así, el sector II no dice si el sujeto hará fortuna o no, y menos aún a cuánto se elevará su haber; sitúa la forma en que el sujeto se comporta frente a las cuestiones de dinero y, en consecuencia, aunque muy relativamente, sus posibilidades pecuniarias. He aquí la lista de atribuciones de los doce sectores: Sector I: El mundo del Y o; el sujeto tal como es en sí mismo, frente a sí mismo y para sí mismo. Sector JI: El mundo del tener; el dinero, la fortuna personal, en particular lo que es adquirido por los propios medios. Sector III: El mundo de los contactos inmediatos; relaciones con los próximos: hermanos y hermanas, primos, vecinos, colegas; relaciones establecidas por correspondencia, el teléfono, las vías de comunicación y pequeños desplazamientos, relaciones del espíritu: los estudios. Sector IV: El mundo familiar, los padres, la casa natal, más tarde el domicilio personal; el hogar. Sector V: El mundo creativo; recreos: fiestas, placeres, amores, juegos, especulaciones; procreaciones: hijos, obras. Sector VI: El mundo doméstico; la preocupación por la salud, la obligación del trabajo, las cargas en general; las relaciones con los subalternos y animales. Sector VII: El mundo de lb complementario o lo opuesto; las uniones, el matrimonio; las colaboraciones y asociaciones; los enemigos declarados, procesos y luchas. Sector VIII: El mundo de las crisis; la muerte, las destrucciones, los renacimientos, la sexualidad; pero también

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el dinero del cónyuge y de la muerte (herencias, legados). Sector IX: El mundo de lo lejano; en extroversión, los grandes viajes, el extranjero y los extranjeros; en introversión, las adquisiciones superiores del espíritu y del alma: filosofía y religión. Sector X: El mundo social; la profesión, la situación, la carrera, la reputación, los honores. Sector XI: El mundo de las afinidades; las amistades, las protecciones, el "enchufe", las ayudas. Sector XII: El mundo de las pruebas; enfermedades, cautiverios, exilios, retiros, enemistades ocultas, fracasos. En la práctica, para más seguridad, se toma en consideración los ejes de los sectores opuestos que poseen significaciones paralelas. Así, al igual que el eje Géminis-Sagitario es el de las tendencias móviles y viajeras, el eje III-IX es el de los viajes, pequeños y grandes. Se señalan así el eje II-VIII que es el del dinero, venga de sí mismo o de otro; el eje V-XI que es el de los intercambios afectivos, sentimentales y amistosos; el eje VI-XII que es el de los problemas de salud, enfermedades pequeñas y grandes. Unicamente los ejes I-VII y IV-X parecen puramente complementarios o antagónicos.

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VI. LOS PLANETAS

El análisis del Zodíaco nos ha puesto en presencia de una estructura ordenada del ciclo, según los valores de cuatro Elementos y tres principios, no poseyendo cada signo significación más que en función de su posición en el círculo y sus relaciones con los demás signos. Aunque los planetas, esos astros errantes, parezcan elementos autónomos, el pensamiento astrológico considera el sistema solar a imagen de un organismo cuyas partes constitutivas forman un conjunto vivo análogo a un motor o a un cuerpo humano. Debemos, pues, conocer el orden de este organismo, es· decir_ la estructura de la interdependencia de los procesos planetarios. Este ordenamiento interno en relación al esquema circular del Zodíaco, en el interior del cual los astros se mueven, se basa en los ejes de una cruz.

Hasta finales del siglo XVIII, el Universo del sistema solar se limitaba a las dos luminarias y a los cinco planetas visibles. Dentro del marco de este septenario tradicional, vemos, en primer lugar, al Sol y a la Luna dialogar como el día y la noche; a continuación, resulta que el Sol es a la Luna lo que Marte a Venus y Júpiter a Saturno y lo que el intermediario Mercurio es a la relación entre las luminarias y los otros cuatro planetas. En el presente esquema, los ejes de la cruz son los del meridiano y el horizonte, reinando el Sol en la parte diurna y la Luna en la parte nocturna. Si Marte es el complementario de

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Venus, lo es como en la relación del alba, por sus valores de conquista, de actividad, de tensión, con el ocaso, por sus valores de descanso, de receptividad. Igualmente, si Júpiter es el complementario de Saturno, se presenta una relación parecida a la de un mediodía extrovertido y una medianoche introvertida. Mercurio tiene la posición del intermediario que establece relaciones y desanuda las mismas. A partir del descubrimiento de los nuevos planetas, se asiste, según la Óptica astrológica, a la creación de un nuevo septenario cuyo ordenamiento es respecto al primero lo que la octava superior es a la octava inferior de un mismo orden de valores. De esta forma, puede considerarse que si el primer septenario (el tradicional) corresponde a los cuerpos celestes visibles a ojos vista, los planetas ulteriores inaccesibles a la simple mirada y necesitando par.a su observación instrumentos de penetración especiales, nos proponen un ordenamiento de valores que es al ordenamiento de los planetas del primer grupo lo que lo lejano es a lo próximo. Los planetas lejanos (Urano, Neptuno, Plutón, el transplutón) abren, pues, una nueva serie siguiendo el mismo principio que la del septenario tradicional; este nuevo orden completa al antiguo como un endodermo recubre un exodermo. La relación de uno a otro nos es dada por el orden de las "domificaciones" planetarias en el Zodíaco, siguiendo el cuadro que sigue. Los planetas próximos se reparten en los signos a una parte y otra de los domicilios de las luminarias, Cáncer y Leo, y a partir del orden de su alejamiento del Sol: Mercurio rige sobre Géminis y Virgo Venus rige sobre Tauro y Libra Marte rige sobre Aries y Escorpio Júpiter rige sobre Piscis y Sagitario Saturno rige sobre Acuarío y Capricornio. Ahora bien, a partir de Urano, tiende a producirse una vuelta hacia los sigilos de las luminarias: Urano rige sobre Acuario y sin duda también sobre Capricorn10.

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Neptuno rige sobre los Piscis y sin duda igualmente sobre Sagitario, Plutón rige sobre Escorpio y probablemente también sobre Aries. Urano se presenta así como la octava superior de Saturno (a despecho de sus aproximaciones con Mercurio); Neptuno es la de Júpiter (aunque este astro se acerque a Venus) y Plutón la de Marte {relaciones de arriba abajo en este esquema). Podemos, finalmente, presentar el esquema siguiente que estructura el orden del sistema solar: En el eje vertical se sitúan las dialécticas Saturno-Júpiter y Urano-Neptuno; Júpiter se opone a Saturno como Neptuno a Urano. En el eje horizontal se presentan las dialécticas Marte-Venus y Plutón-? {? estando el transplutón todavía por descubrir), siendo Marte y Venus complementarios como Plutón y éste desconocido. Con este punto de interrogación y uno nuevo que puede situarse al lado del Mercurio, vemos aparecer lagunas a llenar en este esquema que es una especie de cuadro dt:: Mendéleief respecto a los cuerpos químicos. 1 Según este esquema, asistimos así a una distribución juiciosa de tod.o el sistema solar, ordenado siguiendo sus categorías: Todos los planetas llamados·positivos, de dominante seca {naturaleza de tensión, de dureza, de ahí su cualificación abusiva de "maléfico") se encuentran del lado izquierdo de la cruz: Saturno-Plutón-Marte-Urano; mientras que los planetas llamados negativos, de dominante húmeda (naturaleza de l. Un especialista en este tipo de investigaciones, Jean Carteret, ha podido ya elaborar a partir de estos datos todo un simbolismo de los dos nuevos planetas por descubrir, a los que predenomina Proserpina (octava superior de Venus)· y Vulcano (octava superior de Mercurio). En este segundo septenario el papel de las luminarias estaría representado por los segundos focos geocéntricos de las órbitas del Sol (Sol negro) y de la Luna (Luna negra). A este amigo debo esta clasificación de los planetas.

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Los tipos planetarios según los temperamentos (dibujo de Maurice Munzinger)

calma, de dulzura, de ahí su calificación no menos expresiva de "benéficos") se encuentran repartidos del lado derecho: Neptuno-Venus-Júpiter. Además, los planetas situados por encima dd eje horizontal son los planetas diurnos-masculinos, de dominante caliente {valor externo): Sol-Marte-Urano-Júpiter; mientras que los situados por debajo de este eje son los ·planetas nocturnos-femeninos, de dominante fría (valor interno): Luna-Venus-Neptuno-Saturno-Plutón. Esta pluralidad se ve acrecentada por los cuatro planetas situados sobre el eje vertical: Saturno y Neptuno abajo son a la profundidad, al interior, a la introversión, lo que Júpiter y Urano, arriba, son a la altura, a lo externo, a la extroversión. No puede pensarse con validez en los procesos planetarios más que dialécticame~te e incluso a través de un entrecruzamiento multidialéctico; por ello hay constantemente que 140


volver a este esquema que es la llave de todas las interacciones del sistema solar.

Si, como saben los historiadores, los descubrimientos científicos no se producen al azar sino que se insertan dentro de la mentalidad de la época obedeciendo a un determinismo general de la historia, con mucha mayor razón el descubrimiento de un mundo entero como es un planeta. El descubrimiento de Urano en 1781 se integra dentro de todo el contexto histórico que corresponde a la aparición de la historia llamada moderna: Revolución Francesa, aparición de la máquina, descubrimiento de las leyes eléctricas ... serie de hechos que, a partir del primer encuentro de Urano con Neptuno (pronto descubierto) a principios del siglo XIX, conducirán a una gran transformación de la historia, dando lugar a una nueva sociedad (la sociedad llamada capitalista). Napoleón vivía todavía como Alejandro el Grande y no se desplazaba de distinto modo que él sobre el globo. En algunas décadas, la cara del planeta se vio completamente cambiada de arriba abajo: maquinismo, gran industria, barcos de vapor, ferrocarriles, electrificación. LG mismo pasará con Neptuno y Plutón. Sucede como si la ampliación de fronteras del sistema solar, por el descubrimiento de un nuevo planeta, estuviera en sincronía con una ampliación paralela de las manifestaciones de la vida terrestre, a través de la Íiberaci6n de nuevas energías, a la manera de una gama ya existente que se extiende a · través de sus infras y sus ultras. Por esta razón, no hay realmente que intentar descifr~r los nuevos planetas en los temas antiguos como los de los· reyes de Francia. Hay, todo lo más, que irlos integrando progresivamenté a partir de Napoleón, y esto es lo que nosotros haremos. Ciertamente, estos planetas no existían por ello menos en el cielo, pero todavía no habían nacido para los humanos, 1 no pudiéndose comparar una vida tan principesca como la de un Luis XIV en forma alguna con la de un ameril.

Como éstos no habían nacido para vivir sus virtudes.

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cano medio de nuestros días. Es importante considerar la aportación de los planetas nuevos como la expresión de un crecimiento humano indefinido, siendo el astro aún por descubrir como una potencia todavía en letargo, cuya acción no es perceptible más que para una sensibilidad evolucionada, cuando no s.e ve reducida a la elementariedad o a lo infinitesimal.

Uno de los reproches más despreciables que se han hecho a los astrólogos es el de haber recogido, respecto a la significación acordada a los planetas, las leyendas de la mitología: Aries es el dios de la guerra, por tanto el planeta Marte es de naturaleza agresiva y guerrera. Sin duda, basta con constatar el hecho, estadísticamente probado, de la correspondencia dios-planeta, para sentirse fuera de tiro, pero esta crítica racionalista no vale más que en la medida en que, negándose a analizar el contenido profundo del pensamiento mítico, pertenece a una opinión en desuso que asimila los mitos al producto gratuito de una imaginación fantasiosa. Ahora bien, una profunda reacción de los psicólogos hace aparecer cada vez más la mitología como una creación poética del alma colectiva, susceptible de expresar verdades profundas y llegar a los valores más fundamentales de la humanidad. Así, ¿qué podemos hacer si los grandes tipos de dioses que campean por la mitología: Mercurio-Venus-Marte, siendo, en realidad, arquetipos humanos perfectos, estos antiguos dioses siguen siempre vivos tras las etiquetas modernas de clasificaciones psicológicas? Simplemente el poeta se ha adelantado al científico en el conocimiento de la naturaleza humana, habiendo sido ésta presentida antes que pensada, no siendo el mito más que un pre-conocimiento del mundo. No vemos otra explicación de fondo al hecho de que las propiedades de los planetas, extraídas empíricamente y, en parte, confirmados por la estadística, hagan coro a las atribuciones mitológicas. Lo mismo sucede -y aún es más sorprendente- con los planetas nuevos que "concuerdan", en cuanto a su naturaleza, con los dioses de los que llevan su identidad. Este "azar objetivo" es, también, un hecho que justifica la referencia a 142


los valores mitológicos, aunque éstos no sean nunca más que propuestas y sugestiones que requieran, constantemente, el control del profesional. Una vez comprendido esto, podemos ahora dedicarnos a la investigación del simbolismo de los planetas.

SOL Analogías astronómicas: Valores de astro central en torno al cual gravita todo; valores de día, de luz, de calor, de brillo, de radiación. Elemento: El Fuego. Edad de la vida: La mayoría de edad con sus ideales. Principio general: Vida, creación, poder, idealismo y espiritualidad. Temperamento: Catabólico, simpaticotónico, longilíneoBilioso. Funciones fisiológ1:cas: Las más centralizadas y generalizadas; las del corazón y el cerebro; la vista; la columna vertebral. Fisiopatología: Procesos en hiper: Hipertermia, hipercombustión, hiperestenia, hipertensión; cardiopatías, trastornos del sistema nervioso central, de la vista ... Caracterología: Apasionado (Emotivo-Activo-Secundario ). Ver Leo. Funcz"ones psicológicas: En relación con el super-ego (negativo) y el ideal del Yo.(p'ositivo), el Sol rige el conjunto conciencia-voluntad-acción-sentimiento de lo real y se encuentra en relación con el lado "superior" del psiquismo, en sus altas funciones de síntesis, en sus mayores exigencias y aspiraciones más elevadas. Responde a la conciencia moral, a la vida civilizada o sublimada que se encuentra en el ser, a su aspecto cultural. Representa, al mismo tiempo, el lazo social, la parte social en el ser, del que derivan las tendencias sociales, lamoral, la religión, todo lo que engrandece, eleva y ennoblece ... Psicopatología: Procesos inflacionistas; hipertrofia del Y o : o del super-ego; egocentrismo, narcisismo exhibicionista, orgullo, paranoia. Morfología: Tipo apolíneo. Cuerpo esbelto, ágil, de pro-

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porciones armoniosas y elegantes; formas afiladas y alargadas. Rostro abierto con una frente pura y elevada, en forma abovedada u ojival; nariz bastante grande, a menudo ligeramente aquilina; cejas altas, ampliamente dibujadas, de contorno arqueado; pómulos, mandibulas y mentón alargados en un solo trazo claro y bien dibujado; tez clara. Actitud noble y orgullosa, reservada, distante, altiva o teatral, con gestos amplios, desenvueltos, espectaculares. Impresión general de armonía, de amplitud, de claridad y distinción. Profesiones: Que conduzcan a dirigir, mandar, ordenar, crear y brillar (director, administrador, esteta, artista, decorador, embajador ... ). Artes: El género heroico, lo grandioso, impersonal o fastuoso; epopeya, drama; concierto; el fresco. Destino: Símbolo de la carrera, de los honores, de la reputación, de la vocación, de la obra o misión social. Aspiración hacia una vida lujosa de gran señor, una realización que conduzca a distinciones, al prestigio aristocrático, a la coronación de una existencia. Tiende a identificarse con el de héroe y a buscar la perfección, cuando no lo divino. Personajes:, El principio masculino (animus): padre, hermano (mayor), tío, marido, amo, jefe, patrón, superior. Social: El Estado y las instituciones; los poderes públicos; la mor.iarquía. Casos históricos: Luis Miguel Dominguín, Goethe, Luis XIV, Liszt, Napoleón, Petrarca, Ronsard, Wagner. . .1

LUNA Analogías astronómicas: Valores. de satélite; valores de noche; valores de movilidad y cambio (rapidez de movimiento y cambio de las fases del astro). Elemento: El Agu.a. Edad de la vida: La infancia. La época de la semilla. 1. (Nos reservilffioS el ofrecer más adelante, en el capítulo de la Dominante, las dominantes planetarias de los reyes, con su justificación, para evitar una partición de los análisis (que no hemos podido evitllf respecto a los signos), ya que la mayoría de casos que estudii!1llOS atañen a Vllfios tipos.

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Principio general: Principio matriz-maternal, receptivo, plástico, material, de fecundidad, gestación, reproducción y crecimiento; representa la fuerza de vegetación y de fertilidad de la Naturaleza. Temperamento: Anabólico, vagotónico, en general brevilíneo-Linfático. Funciones ft"sz"ológicas: Funciones digestivas (estómago, in tes tinos) y reproductivas (ovarios, senos); concierne a los líquidos, mucosas y serosidades. Fisiopatología: Procesos en hipo: hipotermia, hipostenia, hipotensión ... Epilepsia. Caracterología: Nervioso (Emotivo-no Activo-Primario) o en el tipo inferior Amorfo (no Emotivo-no Activo-Primario ). Ver Cáncer. Existen dos tipos lunares opuestos que corresponden a la dialéctica de este signo. Funciones psicológicas: En relación con el "esto'', la Luna rige la vida infantil, arcaica, vegetativa, autística y anímica de la Psique; ese lado "inferior" que Ptolomeo llama "el alma animal". La zona lunar de la personalidad es la zona nocturna, inconsciente, crepuscular de nuestros tropismos, de nuestras pulsiones instintivas; es la parte del "primitivo" que duerme en nosotros, vivaz todavía en los sueños, en lo imaginario, y que modela nuestra sensibilidad. Es, también, la parte del Yo más íntima. PsicfJpatología: Procesos de interiorización y regresión hacia el pasado; inferioridad; egocentrismo, narcisismo, histeria; esquizotimia. Morfología: Tipo infantil. Cuerpo dilatado, adiposo, pesado (aunque existan algunos raros lunares longilíneos); formas ondulantes, borrosas, apagadas, fondonas. Rostro redondo de frente abombada y lisa, de límites imprecisos, con cejas y arcos poco marcados; ojos salidos; nariz pequeña, hundida en la raíz y· respingona en la punta; labios gruesos; mejillas regordetas; barbilla débil, redondeada y huidiza, a menudo gruesa; tez pálida. En conjunto rasgos embotados, borrosos, indecisos, inacabados. Expresión asombrada, ingenua, ausente, vaga o temerosa, con gestos matizados, evasivos. Impresión de indolencia (o de nerviosismo), de dulzura, de ensueño, de silencio. 145


Profesz'ones: Consistentes en vigilar, educar, mantener, guardar, propagar, procrear o reproducir (alimentación, vestido, decoración, cría, pesca, navegación ... ); actividades en relación ·con el niño (puericultura, enseñanza) y el público (política, artes). Artes: El género íntimo y personal: poesía, sobre todo lírica, cuento, fábula, diario íntimo, folklore, historia anecdótica; melodía, canción de cuna, lieder, poema sinfónico, intimismo pictórico. Destino: Símbolo de la vida íntima, del "jardín secreto", de la impalpable canción del alma, pero, también, de servidumbres materiales y desbordamientos instintivos. Aspiración a una felicidad simple, a la vida tranquila sin historias, en el hogar; o destino caprichoso, vagabundo, fantasioso, inestable; la "vida bohemia". Personajes: El principio femenino (anima): madre, hermana (mayor), tía, esposa, sirviente. Social: Las masas, el pueblo, el público, la nación; la república. Casos históricos: Corot, Flaubert, La Fontaine, Millet, Modigliani, Musset, Proust, Rembrandt, Schubert, Schumann, Verlaine. MERCURIO Analogías astronómzºcas: Valores de movilidad, siendo este planeta el más rápido en su ronda en tomo al Sol, al que asiste en su recorrido. Elemento: La Tierra, lo Seco dominando en relación a lo Frío. Edad de la vida: La adolescencia. Principio general: Principio de comunicación, de unión, de intercambios, de movimiento, de diferenciación en la dualidad de los contrarios polares (Caduceo), así como de adaptación por la astucia, la represión de la vida sensible, en beneficio de una cerebralización separada de la rica confusión · original de la subjetiva fase lunar de la infancia. Temperamento: Nervioso (más seco que frío). 146


Funciones fisiológicas: Funciones de intercambio con el medio a través de la respiración, el lenguaje, la mano y el sistema nervioso. Fisiopatología: Trastornos psicosensoriales. Caracterología: Nervioso (Emotivo-no Activo-Primario) o Sanguíneo (no Emotivo-Activo-Primario), cuando no Nervioso y Sanguíneo; únicamente la Primariedad es una constante junto con la amplitud del campo de conciencia. Funciones psicológicas: Mercurio es el auxiliar del Yo al afirmar el mundo de la razón (en el sentido corriente del término). Alejándose del instinto y desprendiéndose de la afectividad, conduce a una intelectualización y socialización, en beneficio de las costumbres y convenciones sometidas a las reglas de la lógica. Comercio del espíritu a través de las ideas revestidas de palabras y comercio de la materia a través del sistema de intercambios reglamentados. En parte asimilable al Y o, es, por excelencia, un factor de adaptación frente a los impulsos internos y a las presiones externas. Psicopatología: Inestabilidad, mitomanía, cleptomanía. Morfología: Tipo del efebo. Cuerpo delgado, a menudo endeble y delicado; formas desenvueltas y refinadas. Rostro triangular, a veces alargado; la caja craneana predomina con una amplia frente y unas entradas pronunciadas; cejas en acento circunflejo; nariz puntiaguda y un poco respingona; la barbilla también es puntiaguda y delgada; la estructura de base es deficiente, va como adelgazándose, dando el rostro "en trompo". El conjunto del rostro está como construido en zonas; con los ojos burlones, el pliegue de la boca irónico, la finura de trazos, u~a mímica muy expresiva y elocuente, dando el conjunto una impresión juvenil, a veces incluso un poco pilluela o diablesca. Profesiones:< Que consistan en ver, oír, comprender, hablar, leer, escribir, contar, traducir, interpretar, transmitir, intercambiar, adaptar, desplazar... (comercio, secretariado, redacción, edición, periodismo, radio ... ). Arte: La conversación, la comedia, la imitación, la virtuosidad, la parodia, el dibujo. Destinq: Símbolo de la vida de relaciones: estudios, camaraderías, frecuentaciones, viajes, intereses intelectuales. 147


Existencia móvil, variada, itinerante, a menudo inestable o doble. Personajes: Los hermanos y hermanas, primos, vecmos, camaradas y colegas, compañeros o colaboradores. Social: El parlamento, la bolsa, la prensa. Casos histórz'cos: Chamfort, Courteline, Conan Doyle, Marmontel, Offenbach, Gérard Philipe, Rivarol, Rous.seau, Franc;oise Sagan, Voltaire.

VENUS Analogías astronómicas: Valores de belleza, de seducción, desprendidos de la impresión directa que la suave radiación del astro produce sobre el alma contemplativa. Elemento: El Aire. Edad de la vz'da: La primera juventud, salida de la adolttscencia, la edad del despertar de los sentimientos, el de la flor. Prz'ncz'pfo general: Principio de atracción, de simpatía, comunicación, armonización y fusión, que se afirma en particular a nivel de los sentimientos. Temperamento: Sanguíneo-linfático. Funcz'ones fisz'ológz'cas: Contribuye al equilibrio del organismo, a su funcionamiento armonioso. Concierne, en particular, a la función renal-urinaria y a la función genital femenma. Caracterología: Esta naturaleza armoniosa no es, en sí misma, ni extrovertida ni introvertida, ni primaria ni secundaria; se inclina hacia uno de estos polos según lo que la encuadre. Femenina en esencia, es Emotiva-subactiva. Funciones Pszºcológz'cas: Venus se encuentra en estrecha relación con los afectos de atracción voluptuosa y de amor que toman nacimiento en el apetito orgánico de la criatura en contacto con su rnadre y se prolongan hasta el altruismo sentimental. Este mundo venusino del ser humano agrupa una sinergia afectiva de sensaciones, sentimientos y sensualidad, la atracción simpática hacia el objeto, la embriaguez, la sonrisa, la seducción, el impulso hacia el placer, la alegría, la fiesta, en la afinidad y armonía del intercambio, de la comu148


nión afectiva, así como los estados emocionales que comunican encanto, belleza y gracia. Con Venus reina en el ser la alegría de vivir en la primaveral fiesta del embriagamiento de los sentidos, así como en el placer más refinado y espiritualizado de la estética. Es el reinado de la paz de corazón, de la "felicidad". Psicopatología: La lujuria, el delirio erótico. Morfología: Tipo Afrodita. Cuerpo bien proporcionado, que tiende a la dilatación; formas flexibles, matizadas y graciosas. Rostro en un óvalo pleno, bastante redondeado, de proporciones equilibradas; la zona media predomina, en extensión o proyección hacia delante. De tez clara, conjunto armonioso y elegante, gestos calmados, movimientos suaves, actitudes ligeras, o lánguidas, la impresión general es dulce, amable, sonriente o jovial. Profesiones: En el campo de lo agradable y lo bello; en los medios recreativos. Artes: Las creaciones ligeras, alegres, agradables, tiernas, voluptuosas, sensuales. Destino: Símbolo del amor, de la vida sentimental, pero también de los ocios y distracciones, así como de las artes. Aspiración a una existencia fácil y agradable en la que domine el sentimiento. Favores. Personajes: El amante, la amiga. Social: La vida artística, las fiestas y festejos; la paz. Casos históricos: Boucher, A. Daudet, Delibes, Lehar, Messager, Massenet, Rossini, Watteau ...

MARTE Analogías astronómicas: Valores de pasión y de violencia, inspirados por la luz rojiza, ardiente como una llama, del astro, cuyo nombre, en todas las lenguas antiguas, significa abrazado. Elemento: El Fuego. Edad de la vida: La plenitud dt ~d vida, en la que se combate ·para imponerse y en la que, en lucha con la realidad, se intenta la realización de las ambiciones de la edad solar. 149


Principio general: Principio de confrontación con el mund.o, de consunción, de energía a través de tensiones concretas, de repulsión, de hostilidad. Temperamento: Bilioso. Funciones Fisiológicas: La función muscular-motora. Fzszºopatología: Procesos febriles, inflamatorios, congestivos; traumatismos, heridas, quemaduras. Caracterología: Colérico (Emotivo-Activo-Primario); tiende hacia la extroversión. Carácter Aries. Funciones psicológicas: Marte simboliza el poder de agresión que aparece en el niño en el momento {fase "sado-oral" de los psicoanalistas) de la formación de la dentición, del ejercicio de l~ musculatura y del aprendizaje de la motricidad: morder, triturar, destruir, actuar sobre el exterior. .. , y que se expresa en su estado puro en el sentimiento de cólera. Esta agresividad es susceptible de manifestarse en beneficio o en detrimento del ser humano, según se encuentre o no integrada al Y o. Positivamente, es esa energía viril que osa y se impone, que se esfuerza y gasta en vistas a un objetivo a conquistar. Es la pasión enriquecedora con su actitud'dominadora sobre los objetos, la violencia sana por.ser realizadora. Negativamente, es la impulsividad destructora, generadora de brutalidad, de tiranía, sadismo, odio y guerra. Con Marte se presenta "la lucha por la vida", a dentelladas y bofetadas, instalándose el reino de la ley del más fuerte. Psz"copatología: La manía. Morfología: Tipo del gladiador. Cuerpo atlético, musculoso, que tiende a la retracción; formas rudas, cortantes, contrastadas, angulosas. Rostro "hundido-prominente" en el que la masa frontal hace un todo con una mandibula firme, prolongada de una barbilla voluntariosa en acuerdo con una nariz de pájaro de presa, pico corvo coronado por un entrecejo sobresaliente de espesa o erizada pelambre. De mirada codiciosa, tez mate, cabeza viril, mu,sculoso y gestos vivos, la impresión de conjunto es de rudeza, firmeza y dominio . . Profesz.ones: Que consistan en un gasto de energía viril, en medir la fuerza, en dominar la dificultad, superar los obstáculos, afrontar los peligros ... {metalurgia, industria, mecánica, carnicería, doma, policía, ejército, medicina, cirugía ... ). 150


Artes: La crítica, la dictadura, la sátira, ~l expresionismo, el grabado. · Destino: Simboliza las pasiones y luchas de la vida: accidentes, incendios, operaciones, procesos, duelos, dilapidaciones, disipaciones, manifestaciones escandalosas ... Representa también las conquistas positivas realizadas en el esfuerzo. Personajes: Los rivales, adversarios y enemigos declarados. Social: El deporte, el ejército, la policía, la guerra. Casos Hi'stórzºcos: Berlioz, Bismarck, Boileau, Byron, Condé, Daumier, Delacroix, Gabin, Garibaldi, Gustavo Adolfo, Murat, Mussolini, Van Gogh, Vlaminck. ·

]UPITER Analogías astronómicas: Valores de amplitud y autoridad, prestados por el espectáculo del planeta más voluminoso que rodea al Sol y gira en tomo a su eje vertical con majestad, arrastrando en su curso el cortejo de sus numerosos satélites. Elemento: El Aire. Edad de la vida: La madurez del hÓmbre ya hecho a la edad del éxito y el descanso, después del tumulto marciano. La edad de los frutos. Prinr;ipio general: Principio de cohesión, de coordinación, de organización, de orden, que tiende a fundir en una unidad glo~al lo instintivo y lo razonable, la pasión y la reflexión, lo terrestre y lo celeste. Temperamento: Sanguíneo. Funciones Fisiológicas: La función hepática; la circulación arterial. Fisiopatología: Procesos pletórico; hipertrófico,' congestivo, inflamatorio. Caracterología: Extroversión, y más precisamente tipo Sensación extrovertida-Colérica (Emotivo-Activo-Primario). El jupiteriano se encuentra, al mismo tiempo, dentro del Sanguíneo tradicional, el Pícnico ciclotímico de Kretschmer, el tipo Sensación extrovertida de J~ng y el Colérico de Le Senne; pero generalmente es más un aspecto que otro. Funciones psicológicas: Júpiter simboliza las tendencias

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de expansión afectiva que toman su nacimiento en la fase "oral" de los psicoanalistas, con la satisfacción de los apetitos digestivos de la criatura, el jupiteriano se presenta como ''un bebé que ha mamado bien". Esta disposición infantil se transforma con la edad adulta en una cálida participación en la vida: glotonería, ambición, apetitos y consumismo, optimismo, confianza, generosidad, bondad, protección, filantropía, paternidad, pacifismo, simpatía por la novedad ... Se trata de una tendencia oblativa que consiste en entregarse a sí mismo, en ir hacia el otro, en desplazar el impulso vital de su ego hacia el Universo que le rodea, al mismo tiempo que expandiéndose en sus instintos de propiedad. Conduce a dilatarse, a aprovechar, a triunfar material, social y afectivamente en sinfonía y simbiosis con su medio. Psicopatología: La hipertrofia del Yo, el delirio de grandeza. Morfología: Tipo del magistrado. Corpulencia; buena estatura (desde el "gordito" al "armario") con un perfil redondeado que va engordando con la edad; formas llenas, carnosas, ventrudas, redondeadas, elásticas, entre la esfera y el cubo. Rostro lleno, de nariz carnosa, barbilla regordeta, barba florida que compensa una calvicie precoz y tez coloreada. Impresión general de animación, dignidad, benevolencia, jovialidad o autoridad. Profesiones: Que consistan en dominar, dirigir, organizar, representar, parlamentar, expandir, representar un papel... (cargos públicos, director, representante, banquero, hombre de negocios, actor, cocinero, pastelero ... ). Artes: La prosa, el realismo vivo, lo descriptivo, lo pintoresco, el humor, la novela, el fresco. Destz'no: Simboliza las protecciones, adquisiciones y beneficios materiales, la riqueza, el bienestar, así como las distinciones honoríficas; en una palabra, las ambiciones satisfechas. Personajes: Personas representativas e influyentes; protecciones y apoyos. Social: La administración, la bolsa, la abogacía, el culto ... ; las clases dirigentes, la burguesía, la democracia liberal; la prosperidad, el orden, los tratados, los armisticios, la paz.

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Casos históricos: Balzac, Buffon, Cumonsky, Eduardo VII, Guillermo I, Hindenburg, Honegger, Hugo, Lutero, Mirabeau, Mistral, Raimu, Renoir, Rodin.

SATURNO Analog{as astronómicas: Valores de gravedad, de prueba, relacionados con la luz triste y mezquina del disco de este planeta encerrado en su anillo. Elemento: La Tierra (lo Frío dominando sobre lo Seco). Edad de la vida: La vejez, la vuelta a la Tierra. Principzºo general: Principio de conservación, de moderación, de fijación, de condensación, de concentración, de cristalización, de mineralización, de abstracción, de estructuración. Temperamento: Nervioso. Funcz"ones Fz"szºológzºcas: El sistema óseo; el oído. Fisz"opatologza: Procesos de inhibición, de carencia, de abstenia, impotencia, esterilidad, retención, esclerosis, atrofia, parálisis, regresión o envejecimiento. Caracterología: Introversión, secundariedad y campo de conciencia estrecho son sus constantes. Es ya Flemático (no Emotivo-Activo-Secundario), ya Sentimental (Emotivo-no Activo-Secundario), ya (tipo inferior) Apático (no Emotivono Activo-Secundario). Funciones Psicológzºcas: Saturno simboliza las tendencias procedentes de una insatisfacción en la fase oral, sea ésta alimenticia o afectiva, siéndo el saturnino un "mal destetado" o un "frustrado afectivo".- Éstas tendencias se polarizan entre dos extremos: la avidez y el desapego. De ahí la existencia de dos tipos opuestos: el ávido, vividor o ambicioso, egoísta, posesivo, celoso, acaparador, "pegajoso", que no para hasta conseguir lo que quiere, profundamente bulímico ... Y el desapegado, indiferente, insensible, borroso, despersonalizado, ascético, que acepta la pérdida del paraíso perdido, verdadero anoréxico ... Con este astro tenemos, pues, la complejidad de una dialéctica, alternándose su proceso entre el libertinaje y la desesperación, la hipersensibilidad y la insensibilidad, el

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extremo deseo de vivir y la angustia de vivir, la pereza y el esfuerzo hasta la usura, la liberación o el bloqueo de las inhibiciones ... El papel biológico de Saturno es ingrato: posee la propiedad de cortar el cordón umbilical del hombre con su madre, su animalidad y sus apegos terrestres. Es el encargado de hacemos aceptar las pruebas que representan las diferentes crisis de crecimiento, desde la salida del seno materno hasta el desprendimiento último del anciano, que constituye una Sl:lcesión de desapegos, abandonos, renuncias, sacrificios, desprendimientos, de cortes de guadaña. Esta aceptación afirma la autonomía -del ser humano y le presta las virtudes de su edad. El rechazo en aceptar esta ley de la vida, conduce al infantilismo, a la regresión, a la inadaptación con sus fracasos y pruebas. Saturno se encuentra pues encargado de liberamos de la prisión•intema de nuestras pasiones, de las éadenas de nuestros instintos. Es la gran palanca de la vida intelectual, moral y espiritual. Psz"copatología: La atrofia del Yo, la melancolía. Morfología: Tipo "viejo". Cuerpo delgado, magro, a menudo asténico, que acusa la osamenta y acentúa el alargamiento general; formas secas, duras, nudosas, rectilíneas, que tienden al paralelepípedo. Rostro contraído, de vestibulos sensoriales retraídos, de ojos hundidos en las órbitas sobre los que domina una frente prominente, con nariz y barbilla sobresaliente. De frente arrugada, labios delgados, mirada profunda y preocupada; el conjunto da impresión de rigidez, severidad, frialdad, disciplina, dominio o calma. Profesfones: Que 'cónsistan en concentrarse, replegarse, aislarse y que impliquen un papel de administrador, controlador, conservador, coleccionista... (ciencias, trabajos de laboratorio, de archivos, museos, oficina, minas, carreras, la tierra... ). Artes: El estilo, el conceptismo, la abstracción; el idilio y el drama; la vuelta a lo antiguo; las colecciones. Destino: Simboliza (negativamente) las privaciones, restricciones, obstáculos, sacrificios, pérdidas, renuncias, separaciones, abandonos, duelos, reveses de fortuna, caídas, destituciones (enfermedades, cautiverio, aislamiento, prisión, exilio) ... Positivamente, c01:itribuye a afirmar el poder interno en 154


la disciplina, el esfuerzo, y la responsabilidad; aporta grandes ambiciones y, sobre todo, elevación intelectual o espiritual. Personajes: La gente mayor y a los que se recurre en los momentos de prueba, médico, sacerdote. Social: El trabajo, el ahorro, el proletariado, el conservadurismo, las tradiciones, las medidas rigurosas, intransigencias y rigideces políticas; el marasmo, la penuria. Casos históricos: Baudelaire, Calvino, Cézanne, Chamberlain, Carlos V, Cristina de Suecia, Isabel I e Isabel II, Gandhi, Kant, Képler, Littré, Maurras, Mazarin, Pasteur, Felipe II, Robespierre, Rodenbach, Saint-Simon, Sadi-Camot, Schopenhauer, Spinoza, Taine, Utrillo, Wilson.

URANO Elemento: Fuego. Principio general: De intensividad, de erección vertical; arquetipo de la hiperindividualización que desnuda, despoja, rechaza, rehusa, desembaraza, reduce a lo esencial, monopoliza, focaliza, coagula, llevando todo a la unidad más explosiva al tender hacia un absoluto. Caracterología: Apasionado (Emotivo-Activo-Secundario ). Psicologi'a: La tendencia dominante estriba en un retiro respecto al medio, una defensa contra el ambiente: se trata, para ser uno mismo, de señalarse, de distinguirse de los orígenes y de los marcos formadores: i"no ser como los demás"! Individualista. e independiente, el uraniano escoge la guía de la inadaptación, de la rebelión, de la excentricidad, a no ser el de la originalidad creadora. A esta tendencia se asocia otra: un totalitarismo de la acción y de la pasión, actitud para dedicarse totalmente a un objetivo exclusivo, a concentrar todas las fuerzas en un mismo punto, con la capacidad de llevar a fondo la movilizaciÓJ;l de sus recursos íntimos. Este proceso tiende paralelamente a ser un esfuerzo hacia una mayor conciencia, una tensión racional hacia la conquista de una elevada cumbre, en un paroxismo del Y o, en un voltaje de alta tensión. La tercera tendencia, que va a la par con las

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dos precedentes, consiste en una orientación hacia lo inhabitual, lo excepcional, lo heterodoxo, la novedad. El rechazo de la vida cerrada, las normas, rutinas, contingencias, convenciones y senderos trillados ... va de par con la frecuentación del desafío, del escándalo, de la violencia, que centuplican sus fuerzas. He aquí, pues, a un "extremista", poseído por la ley del frenesí, amante de las hazañas, de las proezas, de los records, de toda vanguardia, que quiere llegar hasta los últimos límites de su poder y llevar al infinito los límites de lo imposible. Está destinado a jugar el papel de Prometeo (éxito) o del aprendiz de brujo (fracaso). Psicopatología: Inflación del Yo; la paranoia, esa psicosis razonadora en la que el pensamiento, en una reacción unitaria bien determinada, se coagula en tomo a una idea fija: grandeza, genio desconocido, persecución . . Morfología: Contraída; predominio de las zonas frontal y de base, con reducción de la zona media del rostro. Fúz'opatología: Los reflejos nerviosos convulsivos, tics, espasmos, irritaciones; la proliferación celular de los endurecimientos y tumores. Social: La técnica, el progreso, el modernismo: electricidad, radio, televisión, robots; el apogeo en dirección al cielo: rascacielos, avión, satélite artificial, cohete interplanetario ... ; las revoluciones en el campo cultural, de carácter mental, suprarracidnal o hiperconsciente (futurismo, cubismo ... ). El maquinismo, la industrialización, la estandardización, el capitalismo, los trusts, el imperialismo; la revolución, la dictadura, el fascismo. Destz'no: Los acontecimientos repeRtinos, imprevistos, bruscos, complicados: "desgracias" o golpes de suerte inesperados, arranques teatrales, partidas de póker, aventuras adornadas de riesgos y desmesura. Casos histórz'cos: Apollinaire, Braque, Léger, Le Corbusier, Prokofieff, Seurat, Strawinsky, Walt Disney.

NEPTUNO Elemento: Agua.

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Przºncipio general: De extensividad, de ampliación horizontal; arquetipo de la disolución o de la integración universal, de la dilatación extrema para una liquidación o una superación: indiferenciación, c1;mfusión, permeabilidad al medio, invasión, participación en el grupo, adhesión a la unidad superior, identificación, contemplación, comunión ... Caracterología: Emotivo-subactivo; inclina a la introversión como Urano hacia la extroversión. Psicología: La tendencia básica de la personalidad neptuniana es una plasticidad psíquica excepcional, que se traduce en una maleabilidad extrema; de ahí la importancia de la disponibilidad, de la receptividad, del poder de conmoción sensorial en un ser en el que el medio juega un papel parecido al del océano para el pez. Este carácter corresponde íntegramente al del tipo Piscis. Pszºcopatología: Estado crepuscular del esquizofrénico en el que reina la confusión perfecta, la adhesión sin medida, la noche inirÍ teligible de la mezcla del Y o y del no Y o. Morfología: Dilatada, expansión en sentido horizontal de los vestibulos y zona media de la cara. Fzsiopatología: Proceso de disolución gaseosa, de fermentación, de invasión microbiana y parasitaria, de contagio epidépiico, de gangrena, con evolución lenta y larvada; proliferación celular anárquica de tendencia blanda (quiste, fibroma). Sodal: Movimientos colectivos de tipo romántico, irracional o surrealista, alucinatorio o visionario; negativamente, la demagogia, la anarquía, el caos; positivamente, las místicas populares, la democracia, el sindicalismo, el socialismo, y, en su extremo, el universalismo marxista. Destz"no: Negativamente, las situaciones confusas y embrolladas; los sueños quiméricos, esperanzas insensatas, ilusiones y espejismos; el estado sonámbulo ... Positivamente, la adhesión a: una corriente social, la comunión con una fuerza colectiva, la revelación espiritual. Casos histórz"cos: Nerval, Pissarro, Renoir, Signac, Verlaine.

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PLUTON Psicología: Plutón simboliza las profundidades de nuestras tinieblas interiores unidas a la noche original del alma, es decir, las capas más arcaicas de la Psique. Cuando Jung declara que el hombre civilizado arr'!-stra todavía tras él "la cola de un saurio", crea la imagen infernal de esta región ancestral del individuo y, al mismo tiempo, nos muestra la gama de energías plutonianas que nos habitan. A partir de una óptica freudiana, este astro simboliza las tendencias afectivas de la fase "sado-anal'', lo que sitúa claramente las relaciones que mantiene con Escorpio, del que participa de su carácter. En él se encuentra lo mejor y lo peor. Por una parte, la conciencia de lo invisible, el acceso a los tesoros enterrados y a las riquezas ocultas, el descubrimiento de los arcanos más secretos en la realización espiritual o metafísica, las metamorfosis y renacimientos tras lo peor. .. Por otra parte, lo que se llama generalmente "las fuerzas del mal": lo negro, lo feo, lo sucio, lo malo, la angustia, la rebelión, el sadismo, la nada, el absurdo, la muerte, o sea todas las depresiones de la agresividad destructora. Social: Las grandes crisis de la historia y sobre todo las de la conciencia que minan los organismos. Ppr ejemplo, es tanto el retomo al salvajismo de la última guerra, 'la boinba atómica, el- existencialismo en sus estados mórbidos, como los gangs y bandas de adolescentes equipadas salvajemente {Hooligan, Teddy Boys, Blousons Noirs ... ), asociales {no por necesidad inmediata, como daría Marte), "gratuitos" e "idealistas" de la "rebelión sin causa", testimonios de un malestar oscuro de la sociedad ... Destino: Las fermentaciones interiores de la neurosis y la perversión, los dramas de destrucción o autodestrucción, las "saisons en enfer", * que quitan el suelo de los pies y ponen todo en cuestión, las crisis más sombrías. Pero también la afirmación del poder oculto, el descubrimiento de sus riquezas profundas, las revelaciones superiores·. Casos históricos: Buffet, Camus, Daumier, Doré, Gruber, Masson, Sartre, Toulouse-Lautrec.

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Literalmente: "estaciones en el infierno". (N.T.)


(~) DOMICILIACIONES PLANETARIAS EN EL ZODIACO


VIL LOS PLANETAS EN LOS SIGNOS

Como tenemos que considerar por una parte el juego de movimientos de los astros del sistema solar y, por otra, la tela de fondo zodiacal en la que se proyectan estos desplazamientos, es muy conveniente "situar a las cárceles en la pista". De hecho, no puede separarse el planeta del signo en el que se encuentra; durante todo el tiempo de su paso, existe menos la unión de dos símbolos que la creación de una unidad que representa una configuración más simple: el planeta en su signo. Se establece un juego de interferencias en el que el planeta se encuentra tonalizado por los valores del signo, al mismo tiempo que el signo se encuentra de algnna forma coloreado por las tendencias del planeta, no impidiendo dicho juego la realización de una fusión o síntesis cuyo resultado es un producto original. Los Antiguos no dejaron de establecer relaciones precisas entre estos dos valores acoplados. Sus primeras constataciones les llevaron a colocar cada signo bajo la tutela de un planeta, poseyendo Aries una naturaleza marciana y realizando sus significaciones según la naturaleza de este planeta, y Tauro una naturaleza venusina. Ellos incluso precisaron estas "Domiciliaciones" en Diurnas y en Nocturnas según el esquema de la pág. 159. Un cierto orden general rige las Regencias de los planetas sobre los signos. Partiendo de las luminarias, Sol y Luna, que reinan en Leo y Cáncer, vemos a los planetas tradicionales repartirse zodiacalmente a partir de estos signos, según su alejamiento del Sol: Mercurio, que viene el primero, rige sobre Géminis (Nocturno) y Virgo (diurno). Venus, que sigue, reina sobre Tauro (Nocturno) y Libra (Diurno); después .161


Marte rige Aries (Diurno) y Escorpio {Nocturno); Júpiter, a continuación, en relación con Piscis {Nocturno) y Sagitario (Diurno); y, finalmente, el más alejado del Sol, Saturno, que gobierna Acuario (Nocturno) y Capricornio (Diurno). Respecto a los nuevos planetas existe una repartición análoga pero en un movimiento inverso, es decir volviendo hacia los signos de las luminarias. Hasta hoy día, la correlación de sus regencias, establecida empírica e intuitivamente, no ha sido proclamada más que respecto a los signos nocturnos (Urano en Acuario, Neptuno en Piscis y Plutón en Escorpio), pues, sin duda alguna, el valor trascendental de esta nueva gama planetaria se encuentra más en afinidad con la cualidad nocturna que con la cualidad diurna, no habiendo estado jamás bien diferenciadas estas cualidades aunque sean evocadoras. No obstante, parece lógico atribuir una segunda regencia a estos planetas en los signos diurnos (Urano en Capricornio, Neptuno en Sagitario y Plutón en Aries). La domiciliación de Plutón es aún discutida {Alexandre Volguine la sitúa en Sagitario) aunque la mayoría opta por Escorpio o Aries. A partir del momento en que la tradición asimilaba un planeta a un signo, aquél se encontraba inmediatamente implicado en una relación de oposición justificada por las antinomias entre planetas y signos: ya que un planeta se encuentra en el máximo de afinidades con un signo, se encuentra en el máximo desacuerdo con el signo opuesto. De este modo vemos creado un eje de valores opuestos: un planeta posee una Regencia {domicilio) en un signo y un Exilio en el signo opuesto. Pero el planeta posee también otra dignidad que la Regencia: la Exaltación, y otra debilidad que el Exilio: la Caída, y siempre de signo a signo opuesto. El principio de Exaltación (y en consecuencia de Caída) se funda en la existencia misma de la naturaleza compleja de los signos que no pueden reducirse a los únicos valores de su regente. No se penetra bien en la esencia de estos signos más que pensando al mismo tiempo en su dominante {domicilio o regencia) y eri su subdominante {Exaltación): Marte-Sol para Aries, Venus-Luna para Tauro, Venus-Saturno para Libra. La asociación de dos astros tiende incluso a reconstituir valores análogos al signo; así, el aspecto Venus-Saturno hace en seguida

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pensar en Libra. Toda la diferencia que existe entre los signos del mismo planeta resulta, por lo demás, de la aportación del planeta exaltado: entre los dos signos venusinos, por ejemplo, Tauro y Libra, la diferenciación procede de la nota lunar en el primer signo y de la nota saturnina en el segundo. Este entrecruzamiento de dos ejes de dignidad y debilidad nos sitúa, finalmente, frente a un nuevo cuaternario que se · basa, por otra parte, en el orden natural de los ciclos de la vida. El presente gráfico muestra que estos cuatro nuevos valq,res se encuentran en relación con las cuatro estaciones, que son de naturaleza análoga a éstas. Efectivamente, puede constatarse que las dos luminarias y el intermediario Mercurio están paralelamente exaltaN . . EXALTACIO dos en los tres signos pnmaverales, en regencia en los tres signos de verano, en caída en los tres signos de otoño y en exilio en los tres signos de invierno. La exaltación se presenta, al igual que la primavera, como una fuerza ascendente, en crecimiento. La regencia, al igual que el verano, como un poder en su apogeo; análoga al otoño, la caída como un dinamismo en ocaso, y parecido al invierno, el exilio como una fuerza en el punto más bajo de su curso. Si consideramos al Sol, la exaltación solar en Aries tiende al tributo de la luz y del calor, y su caída en Libra se asocia a su ocaso; igualmente, la madurez de la vegetación dorada en el más cálido sol del año es a la regencia de Leo lo que la naturaleza desnuda en el corazón del invierno es al exilio de Acuario. En lo que concierne a la Luna, la semilla enterrada bajo tierra es al exilio de Capricornio lo que la fecundidad de la espiga formada es a la regencia de Cáncer; la exaltación de Tauro se reconoce en la densidad de la savia vegetal en primavera, como la caída de .Escorpio en la sequedad del otoño. Estamos de acuerdo en que la terminología ingenua de los Antiguos (Regencia, Caída) choca al espíritu moderno, aunque

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se reconozca que es expresión de una evolución sinusoidal de un proceso natural; pero actualizar el vocabulario, sustituir estos ténninos mágicos por vocablos científicos, menos poéticos, no cambia en nada la situación. Según Morin, las propiedades clásicas de estos valores son las siguientes: Regencia: En ella el planeta se encuentra en su poder máximo. Exaltación: El planeta no hace más que adquirir mayor poder. Caída: El planeta pierde poder; es un debilitamiento. Exilio: La actividad del planeta se encuentra obstaculizada u ofuscada; su poder bienhechor está debilitado, mientras que gana en poder para hacer el mal. He aquí el cuadro de las dignidades y divinidades de los planetas: PLANETAS

REGENCIA

EXILIO

EXALTACION CAIDA

Sol Luna Mercurio

Leo Cáncer Géminis Virgo Tauro Libra Aries Esc"orpio Sagitario Piscis Capricornio Acuario Acuario Piscis Escorpio

Acuario Capricornio Sagitario Piscis Escorpio Aries Libra Tauro Géminis Virgo Cáncer Leo Leo Virgo Tauro

Aries Tauro

Libra Escorpio

Piscis

Virgo

Capricornio

Cáncer

Cáncer

Capricornio

Libra

Aries

Venus Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón

Queda por preguntarse qÚé es lo que puede extraerse de una clasificación tal. Aceptarla rigurosamente es algo que se hace demasiado a menudo: se trata de un error evidente, como el que consiste en decretar la superioridad absoluta de una estación sobre otra. Cada estación y en consecuencia

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cada una de estas categorías, posee una supremacía sobre la opuesta en función de un nivel de referencias preciso. Lo que se ha adoptado es una dialéctica de los valores de día, asimilados a una plenitud, como los de la noche lo son a un vacío. Pero el mundo de la noche, de la introversión, del psiquismo, cuenta tanto como el mundo del día, de la extroversión, de lo físico. Ahora bien, respecto a este segundo nivel de referencias, Acuario es una regencia mientras que Leo es un exilio para el Sol, siendo Libra su exaltación y Aries su caída. Considerar al tipo Sol-Leo como superior y al tipo Sol-Acuario como inferior sería como decir que el verano es una estación superior o mejor que el invierno. No hay duda que al nivel físico de la constitución morfológica y fisiológica el primero se encuentra en ventaja respecto al segundo. También es cier- · to que el primero se encuentra mejor armado para triunfar materialmente debido a la poderosa voluntad de su Yo. Pero el segundo se encuentra infinitamente mejor situado, por su naturaleza psicológica, para realizar una vocación moral, intelectual o espiritual. Así como el tipo Sol-Leo es fuerte exteriormente, es igualmente débil interiormente; inversamente, así como el tipo Sol-Acuario es débil en sus valores de día, es fuerte en sus valores de noche. Unicamente con una óptica dialéctica tal puede tomarse en consideración este nuevo cuaternario basado en la relación de los planetas con los signos. Habiendo tomado estas precauciones, con no menos reservas abordaremos la serie de posiciones planetarias en los signos. Que quede bien entendido que no realizamos un "catálogo" de fórmulas, pues cada posición es susceptible de revestir varias significaciones distintas según la orientación general del tema y también los distintos ángulos sobre los que se la aborde. No queremos dar aquí más que lo que parece principal y más corriente de la combinación, estableciendo la relación psicológica esencial. Por otra parte, queremos ilustrar cada posición con varios casos conocidos; no siendo suficiente nuestra colección, forzosamente hemos debido recurrir a personalidades de todos los campos. Pero estos "ejemplos" no podrían realmente servir como auténtica demostración más que siendo numerosos y estudiando detenidamente cada

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1' uno de ellos, lo que no sería posible más que en una obra especializada sobre este tema; todo lo más nos detendremos brevemente en los casos reales. A falta de algo mejor, la adición de algunos nombres a cada posición, contribuirá, aunque no sin peligros, a concretar mejor las ideas. Al tratar sólo las generalidades, podemos dejar de lado las posiciones del ASCENDENTE y del SOL que afectan al conjunto de la personalidad y no hacen más que realzar el signo que ocupan, sin orientarlo de una forma particular (aunque haya que establecer una distinción entre estas dos posiciones, pero que, prácticamente, se nos escapa).

LUNA EN LOS SIGNOS Representa para una mujer un tipo particular de feminidad y para un hombre un modo especial de sensibilización al · mundo femenino; concierne también a una forma de carácter, de imaginación. ARIES: Elemento de complejo de virilidad, de aspiraciones feministas para una mujer (G. Sand, Louise Colet); tendencia a la sumisión a la influencia femenina en un hombre (Enrique II sometido a Diana de Poitiers como un niño tímido sufriendo la influencia de una mujer de más edad; Enrique IV, "el Galán-Verde" poseído por la tentación de la carne en la senectud, manejado por Enriqueta de Entragues y arrastrado a torpezas políticas debido a su pasión por la joven Carlota de Montmorency). El astro y el signo se refuerzan en sus aspectos comunes: instintivo, infantil, primario, impulsivo, inestable, irreflexivo. Imaginación inflamada. TAURO: Afirmación de las tendencias femeninas, sensoriales, maternales. Puede feminizar a un hombre (Enrique III), apegarlo a la familia, a la casa, a la mesa (Luis XVIII) o conferirle el amor por la naturaleza, el campo, los árboles, los animales, la vida simple, rústica, pacífica, tranquila (Luis XI) (Giono, Rousseau, Poussin).

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GEMINIS: Extrema plasticidad de carácter, sobre todo en la mujer que sabe representar todos los papeles y asimilar todos los destinos, pero también del hombre con el gusto por los travestís, los disfraces (Luis-Felipe, profundamente aristócrata, que se enmascara de burgués de la cabeza a los pies). Reforzamiento de la extraordinaria movilidad del astro y del signo; carácter Nervioso (E-nA-P), sobre todo muy Primario: sensibilidad espontánea, que sigue la fantasía, el capricho y la emoción del momento; alma fugitiva, vagabunda, bohemia; imaginación errante (Madame de Sévigné, Musset, Offenbach, Rossini, Gérard Philipe). CANCER: Todos los valores maternales femeninos, plásticos y sensibles, convergen en este encuentro. Imaginación, memoria, fecundidad, ensueño, sensibilidad, lirismo, poesía. El lado vegetativo o infantil puede dominar; el espíritu puede quedar fijado al pasado, a la infancia, a la casa, a la madre (marido sumiso, como Luis XII lo era de Ana de Bretaña), o llevar un destino nómada, incoherente y errante (Baudelaire, Byron, Debussy, Fauré, Gide, Kierkegaard). LEO: Tipo de la "gran dama" con culto al Yo o sueños de grandeza (Marlene Diétrich y Edwige Feuillere). Exaltación de la vida instintiva, efervescencia de la naturaleza que se abandona confiadamente a la nobleza de sus inclinaciones; imaginación viva; grandes sueños (Flaubert, Gauguin, Verlaine, Honegger, Leconte de Lisle). Es el pequeño Carlos VIII con su sueño sobre la expedición italiana y Luis el Grande con la magnificencia de sus fiestas, amores y deslumbramientos de la primera parte de su reinado. VIRGO: El signo frena el empuje natural de las fuerzas instintivas, tendiendo la mujer a la inhibición, a la disciplina afectiva o. a la ingenuidad. Esta contradicción hace que el impulso vital se vea acompañado de una cierta inquietud, de un sentimiento pe inseguridad o de inferioridad que conduce, a veces, al autoanálisis (Sainte-Beuve, Stendhal). Es el joven Luis XV, tímido, casto, mojigato, así como el viejo Carlos X, dedicado a la devoción.

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LIBRA: Desarrolla la sensibilidad femenina y hace de la mujer el tipo de la esposa, colaboradora y compañera, que se asimila al cónyuge, en beneficio de la pareja. Afina el alma para la búsqueda de la armonía (Chopin). Quizá Luis XIII deba a esta posición, a pesar de su carácter frío, su interés por el arte, hasta el punto de componer música. ESCORPIO: Uno de los elementos constitutivos de la mujer "vamp", de actitud destructora (tipo "mantis religiosa") (Duquesa de Montpensier), de la mujer masoquista que busca la autodestrucción en el amor (Maria Vetsera, la heroína del drama de Mayerling), o simplemente de la mujer erótica (A. de Noailles). El hombre se ve más o menos inclinado hacia uno de estos tipos femeninos o puede, simplemente, sentir miedo hacia la mujer (Luis XVI). Puede también ser presa de fantasmas más o menos obsesionantes (Berlioz), poseer una imaginadón mórbida o encontrarse a la merced de una agresividad que desencadena pasiones violentas, vividas (Goering) o sublimadas (Racine, Mauriac). SAGITARIO: Tipo de mujer conformista, "burguesa", o por el cohtrario independiente (Cristina de Suecia). Confiere anhelos de lejanías, el amor por los viajes y la aventura (D'Annunzio, Guynemer, Lindbergh, Surcouf), o la necesidad de un ideal, la aspiración del sentimiento hacia la pasión filosófica (Beethoven, Brahms, Nietzsche). El apasionado cazador que era Carlos IX parece que entra bastante bien dentro de la primera categoría. CAPRICORNIO: El instinto femenino y sobre todo maternal se encuentra empobrecido o constreñido a la sublimación social (pasión profesional); da las mujeres políticas (Carlota Corday, Madame Roland, Madame Tallien). La sensibilidad es rechazada, reprimida o disciplinada (Carlos V, Voltaire, Hitler). Contribuye al celibato, al matrimonio de interés o de conveniencia. La huida ante el amor en Napoleón es característica de esta posición. ACUARIO: Tipo de la mujer moderna, emancipada, no

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conformista (Colette ). Tendencia a la espiritualización de la vida instintiva, a las aspiraciones ricas pero atormentadas (Huysmans, Pergolesi), o a la vida afectiva complicada y aventurada (Wagner, Loti). Carlos V respondería al primer caso y Francisco I al segundo. PISCIS: Tipo de mujer romántica o mística (Santa Teresa de Lisieux). Lleva el sueño al borde de la visión fantástica, de la alucinación, de la mediumnidad, o da a la imaginación un poder visionario; aspiración al infinito o sentido de lo inefable (Birand, Brazza, Jacques Cartier, Daumier, Goethe, Hoffmann, La Fontaine, Miguel Angel, Petrarca, Poe, Estanislao de Guaita, Vinci). Aquí aparece el Carlos VII de antes de la transfiguración, alucinado, sonámbulo y en estado de hipnosis.

MERCURIO EN LOS SIGNOS Representan esencialmente una disposición particular de la inteligencia. ARIES: Corresponde al Intuitivo extrovertido (Jung) con un olfato agudo hacia todo lo que está en germen y promete para el futuro, para la investigación de nuevas verdades (Descartes, Einstein, Vinci), o al Intuitivo introvertido al acecho de sus imágenes y visiones, de su verdad interior (H. Poincaré, Gaya, Van Gogh). Espíritu inventivo, improvisador, innovador, combativo o partidista (Gambetta, Maurras, Thiers, Zola). Puede incluirse aquí a Napoleón III. TAURO: Espíritu concreto, realista y práctico, con sentido común y juicio; inteligencia "que palpa", piensa con las manos y se afirma en la resonancia del objeto tratado. Asimila lentamente pero retiene la lección de las cosas. Percepción utilitaria del usuario {Balzac, Courbet, Metternich, Turgot). GEMINIS: Inteligencia Primaria, viva, móvil, alerta, flexible, que posee trato, habilidad de abogado, sentido de la actualidad. A veces, espíritu ligero, malicioso, insolente y espiri169


tual, a lo Fígaro; locuaz, hablador, comediante, crítico (Céline, Courteline, Dufy, Drumont, Marat, Robespierre, Rivarol}. CANCER: Memoria, imaginación e intuición son las cualidades dominantes de una inteligencia sensorial que puede complacerse en lo fantástico, los sueños nebulosos, o que puede dar ese tipo de "espíritu refinado" que madura interiomiente incubando las ideas. El pensamiento gana en calor y se encuentra empujado por grandes sentimientos; inteligencia apologética, justificadora, contemplativa o subjetiva (Corot, Pascal, Proust, Rembrandt, Schumann}. Es delicado juzgar en el caso de Luis XI y de Carlos VIII, eLcual parece, sin embargo, haber estado siempre ganado por ideas que venían del corazón, de sus sueños profundos. LEO: Inteligencia arraigada a la voluntad y a las necesidades vitales; encarnándose en la materia viva del individuo, ilumina y prolonga su acción sin metafísicas ni sutilezas dialécticas. Espíritu lúcido, lógico, que tiene necesidad de conocer mejor para disfrutar mejor; amplias visiones y vista aguda ("el golpe de vista") para actuar con plena claridad y transformar en conciencia sus grandes experiencias vitales (Barres, Cavour, David, Ford, Mussolini, Poincaré, Rubens). ¿No es éste el caso de un Mazarin y de un Napoleón? (El Mercurio de Carlos IX es disonante). VIRGO: Inteligencia curiosa pero crítica y escéptica, que se apoya en la razón, el control de la observación, el examen analítico de los hechos y, sobre todo, de los detalles. Espíritu lógico, racional, que puede tener orejeras; aptitud para la erudición, la especialización y el enciclopedismo, o afirmación de una sólida organización del trabajo dentro de un espíritu utilitario y eficaz (Duffon, Locke, Metterlinck). Podemos colocar aquí a Luis XIII y Richelieu, Luis XIV y Colbert, perfectos· organizadores y administradores de las riendas del Estado. LIBRA: Apertura de espíritu capaz de los distintos pareceres cuando dos puntos de vista se enfrentan; aptitud para com170


parar, sopesar, estimar y disposición tolerante. Inteligencia humana más cerca de la vida que de los dogmas y del fanatismo, que sabe "allanar las durezas" y que es apta para abrirse a las cosas sensibles, armoniosas o estéticas (Erasmo Guizot, Lamartine, Verdi). Si Francisco I y Enrique III fueron monarcas estetas, Luis Felipe fue, sobre todo, durante bastante tiempo, un rey moderado y tolerante. ESCORPIO: Inteligencia faustiana, curiosa e inquieta, inclinada a escudriñar, sondear, y escrutar en profundidad para aclarar enigmas, descubrir secretos, revelar misterios. EspÍritu perspicaz, penetrante, cáustico, atraído por lo oculto, la metafísica, lo extraño, lo curioso. Crea, sobre todo, el psicólogo dotado de olfato, el fino sabueso, el crítico advertido o un sádico mental, profundamente irracional o escéptico (Boileau, Gide, Goebbels, Malraux, Maritain, Picasso, Rimbaud, Jean Rostand, Schiller, Signac, Valéry). Esta posición en Carlos X se encuentra camuflada por los aspectos del astro. SAGITARIO: Espíritu viajero, atraído hacia los grandes espacios y lejanos horizontes (Bougainville, Alain Gerbault, Guymemer, Kipling, Lesseps, Mermoz), las lenguas extranjeras o los contactos con el extranjero (Zamenhof), o buscando abrirse a conocimientos superiores o a ideas generales, a menudo con una naturaleza independiente y filosófica (Bayle, Beethoven, Chénier, Engels, Kipling). Es Luis XVIII en su juventud, químico (la química era la gran novedad científica de su tiempo), librepensador, "enciclopedista". CAPRICORNIO: Inteligencia secundaria que toma sus distancias, a la búsqueda de una elevación del espíritu que conduzca a un conocimiento de la esencia de las cosas. Esto puede conferir el espíritu de geometría del científico o del filósofo (Képler, Montesquieu), el pensamiento profundo del arquitecto, del creador a la búsqueda de estructuras abstractas (Cézanne), el razonamiento frío y desnudo del legislador, del jurista, o la visión desde arriba del político con objetivos a largo alcance (Adenauer, Disraeli, Gladstone, Talleyrand, Wilson). También puede fácilmente asociarse al jurista del

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Tratado de Brétigny, Carlos V, así como al genio político de Enrique IV. ACUARIO: Inteligencia prometeica, inventiva, progresista, reformista, revolucionaria o utópica, adhesión a las ideas de vanguardia, al acecho de todo lo que puede emancipar al hombre, liberarlo de sus obstáculos y abrirle nuevos horizontes; o apertura a una sabiduría (Bacon, Beaumarchais, Breton, Comte, Gassendi, Mendeleief, Stendhal, Voltaire, Julio Veme). Inhibido por una conjunción de Saturno, el Mercurio de Carlos VII no es un ejemplo vivo, aunq\le, al final de su reinado, contribuyó al nacimiento de la artillería (MarteSagitario ). PISCIS: Debe pasar del estadio inferior de una visión confusa al estadio superior de una visión reveladora. En el primer caso, el espíritu irracional es nebuloso, vaporoso, inclinado a las ilusiones, quimeras y espejismos; en el segundo, la inteligencia es intuitiva, capaz de clarividencia; la imaginación, mágica, visionaria o demiúrgica se abre a una conciencia universal o a una verdad cósmica (Briand, Bemanos, Copémico, Darwin, Flammarion, Galileo, Rugo, Mallarmé, Montaigne, Schopenhauer, Estanislao de Guaita). Todo nos lleva a creer que Enrique 11 pertenecía al estadio inferior.

VENUS EN LOS SIGNOS Representa esencialmente una parte de la conducta amorosa, uno de los aspectos del verbo amar del individuo. ARIES: El astro desarma, desviriliza o feminiza al signo: Hércules a los pies de Omfalo; Enrique 11 y Luis XV más o menos sometidos e influenciados por su querida oficial. Impulsividad de los sentimientos con una sensibilidad abrupta, con pulsaciones de alta frecuencia; predisposición al "flechazo" o instinto de conquista amorosa que puede dar el gusto por aventuras renovadas. Sensibilidad eruptiva que intensifica el fuego de la pasión o conduce al amor-combate (Eva Lava!-

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liere, Ninon de Lelclos, Teresa de Avila). Conocemos las vidas amorosas aventuradas de Carlos VII al final de su vida y de Luis XV. TAURO: Naturaleza voluptuosa, afectuosa, amorosa, buena, inclinada a los "placeres terrestres"' sensible a la atracción física, aI olfato, a la voz, a la resonancia plástica del ser amado. Secundarizado, el sentimiento se instala lentamente; el ser se ve insensiblemente ganado por la pasión; pero cuando su corazón ha sido captado, va hasta el fin de la aventura. A la manera de la hiedra, se apega, enraiza, a veces en la posesividad celosa, y es de una fidelidad duradera (Courbet, A. Daudet, Fauré, Giono). La saturnina Catalina de Medicis no fue voluptuosa más que a la mesa, pero sabemos del apego que testimonió a Enrique 11. GEMINIS: La primariedad del signo determina un caleidoscopio amoroso de emociones vivas, innumerables, variadas,· en las que dominan el amor por el juego y el gusto del flirteo; de ahí amores inestables y efímeros (Catalina de Rusia). Puede también corresponder a gustos afectivos refinados, a sentimientos espiritualizados (Petrarca), o a una defensa contra los sentimientos a través de un espíritu _cáustico (Marmontel, Rivarol). Es la primera tendencia que aparece en el "mujeriego" Carlos VIII, que tuvo numerosas pasiones en Italia, así como en Luis XII, que, Duque de Orleans, vivió entonces una vida disipada. CANCER: Constituye un foco de sensibilidad, de ternura, de dulzura, de bondad, de íntimo encanto, de gracia. Alma romántica a'la búsqueda del "alma gemela", a fin de tener "una choza y un corazón", amor por la naturaleza, la casa, la familia (Rouault, Schumann). O, alma fantasiosa, caprichosa, lunática, a la búsqueda de un' sueño siempre imposible, a la vana búsqueda de una segunda m.adre (Modigliani). La bondad de Napoleón hacia su familia resulta de esta posición. El código de Napoleón sin duda también. LEO: Aspiraciones amorosas elevadas o imperiosas, de

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pasiones libres y plenas, totales y radiantes. Hace tanto al idealista, al esteta, imbuido de perfección y nobleza de alma, hecho para una gran pasión tipo ideal clásico, como al amante de fuertes pasiones, con una sed erótica difícil de contener y sumiéndose en el amor como un gran abejón en las flores, para disfrutar plenamente (David, Ingres, Rubens, George Sand, Cécile Sorel). Puede reconocerse a Luis XIV y Francisco I, e incluso a Mazarin en su unión real. Pero la misma posición es combatida por un Saturno fuerte tanto en Luis XI como en Luis XIII. VIRGO: El sentimiento es reservado, discreto, tímido, púdico, llevado hacia la pureza o en estado de inferioridad. Es, pues, una sensibilidad que se encuentra inhibida, disciplinada o reabsorbida. Enamorado, el ser no quiere perder la cabeza; tiende a controlar su pasión por la razón, la duda, la ironía o el sentido del ridículo. De ahí que, cuando no existe celibato, el amor es razonable, el matrimonio honesto, poco demostrativo, tranquilo y tibio, o la efusión tierna es reemplazada por la apreciación moral, la comunión de ideas y la comunidad de intereses, la felicidad doméstica (Boileau, Goethe, Greuze, Rameau, Valéry). LIBRA: Alma afectuosa y amorosa; dulzura, bondad, sentido estético, amor de carácter delicado, refinado, armonioso. Conoce la duda ante el amor pues su atracción se encuentra templada por un juego de impulsos y retenciones, de deseos y temores. Este ser tiene la necesidad de socializar su pasión, de expresarla dentro del marco de las conveniencias y costumbres: está hecho para el matrimonio, para la unión (Cléo de Mérode, Eleonora Duse, Lamartine, Madame de Montespan). ESCORPIO: Las atracciones son abruptas, imperiosas, inmediatas, definitivas o pasando del amor al odio. El amor-pasión, ardiente, de voluptuosidad mezclada con felicidad y rabia, de besos y mordiscos, que se vive como una fuerza de las entrañas irresistible, un tormento, un mal, un misterio, una obsesión o una perversidad. A la primera disonancia, los desórdenes no son raros: ambivalencia, sado-masoquismo, 174


homosexualidad, remordimientos de conciencia, celos mórbidos, suplidos morales de corazones inquietos, tormentas dramáticas, danza de Eros y la muerte Qouvet, Mauriac ("Les mal aimés"), Maria Antonieta, Restif de la Bretonne, la "Bella Otero"). Puede ponerse en relación con esta posición la homosexualidad de Enrique III, la hbido insaciable (hasta el punto de perder el hambre y la sed) de Enrique IV, e incluso los amores escandalosos del Conde de Artois, el futuro Carlos X. SAGITARIO: Amor-rebelión en oposición con la familia,. el medio, la religión, tendiendo a romper los límites del ser en la salvaje exaltación de un riesgo, de una emancipación dionisíaca, de una aventura deportiva, o amor ennoblecedor, integrado en una ética, un ideal moral, una aspiración espiritual (Racine y Madame de Maintenon). Sin conocer muy bien su vida amorosa, vemos bastante bien a Carlos V dentro de la segunda categoría. CAPRICORNIO: Sensibilidad fría, introvertida, disciplinada o inclinada a la tristeza. El ser no se enamora fácilmente. La cabeza es fría y el corazón seco. Afectivo, conoce el miedo a amar y los mecanismos de defensa contra el amor. La represión o inhibición de los sentimientos lleva a la soledad, a la misoginia, al celibato, o al matrimonio tardío, de conveniencia o interés. Los apegos son, sin embargo, aunque silenciosos, profundos y duraderos (Heredia, Musset, Utrillo, Simone Weil). ACUARIO: Sensibilidad volátil de carácter ligero, suave, gracioso, angélico, espiritualizado. El alma se encuentra inclinada a elevarse para buscar una paz y serenidad alejadas de lo terrestre. Amores aureolados de lo maravilloso o idealizados, que conducen, a menudo, a una retracción de la sensibilidad profunda y acaban en una amistad amorosa basada en la comunión de ideas e intercambios intelectuales. Si no, el acento es puesto en la aspiración a la· unión libre, desprovista de constricciones sociales y demás, o en la pareja moderna que no tiene más ley que la libertad respectiva (Beaumarchais, Chopin, Mozart, Pergolesi, Rossini, Stendhal).

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PISCIS: Sensibilidad desbordante, de formas inciertas, de contornos indefinidos, extraña o misteriosa en sus expresiones y en sus manifestaciones romántica o mística. Hace temer, en la disonancia; las aventuras rocambolescas, los apegos nebulosos, las esperanzas insensatas. Pero es el triunfo del amor salvador y redentor, de la pasión oblativa: el don de sí más generoso o el sacrificio masoquista (Bach, Comte, Dickens, Rugo, Lessing, Moliere, Poe, Van Gogh, Vigny).

MARTE EN LOS SIGNOS Representa uno de los aspectos de la manifestación de los instintos agresivos. ARIES: El poder agresivo del astro se afirma en toda su intensidad y a través de la forma primaria del puñetazo. Según que la actitud de la personalidad sea extrovertida o introvertida, inclina hacia la acción violenta, la aventura exterior y desmesurada si nada lo detiene (Gambetta, Goering, Lenin, Maurras, Zola) p hacia la aventura interior más o menos autodestructiva (Baudelaire, Gaya, Mallarmé). ¿No es ésta la vida de un Napoleón III con sus sublevaciones y conspiraciones, su evasión del fuerte de Ham, su imperio autoritario y su aventura final? TAURO: Simbólicamente es el valor toro del signo, su tendencia instintiva en su desencadenamiento animal, la cólera ciega, la fuerza brutal del bisonte, del búfalo, el poder de la bestia, del animal bruto, cuando el sujeto vive en un clima de excitación. Este signo se vuelve excitable, presa de pasiones salvajes, verdadera corrida de toros que se juega a nivel afectivo (Catalina II, Madame de Pompadour, Nerval, George Sand, Verlaine, Vigny), a nivel físico (Gabin) o social (Trotsky, Hitler, Stalin) con excesos y desórdenes infligidos o sufridos. El Marte de Carlos IX en sus cóleras terribles y en su aspecto de cazador desenfrenado, acosando la caza y persiguiendo al jabalí con lanza y a pie.

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GEMINIS: La agresividad, a menudo surgida de discordias fraternales, tiende a cambiarse en sadismo mental, con una disposición frecuente al pleito, a la provocación, a la discusión, a la crítica, a la ironía o a la polémica (Tristan Bemard, Drumont, Schumann). CANCER: La agresividad marciana "en caída" se encuentra desarmada, recha·,,ada o simplemente pasiva (la defensa pasiva, la tenacidad, a la manera de las pinzas del cangrejo que no sueltan presa). El deseo de compensación es posible, como en Byron que, enfermo, se obstinó en ser nadador, boxeador, esgrimista y guerrero. Generalmente, la agresividad se vuelve contra el sujdo o se realiza en el interior, en el medio Íntimo, respecto a la familia (Marx, Byron, Lamennais luchando en el interior de la Iglesia, Cocteau con Les Parents Terribles y Les Enfants Terribles). Posición poco propicia a las conquistas exteriores, sobre todo militares (Von Paulus). Es Luis XII con la desastrosa campaña de Italia y la pérdida de todas las conquistas francesas en este país; es también Enrique II cuya "jornada de San Lorenzo" arruina de un trazo la gloria de su reinado y lo constriñe al abandono de sus conquistas italianas; es, asimismo, Luis XVIII vencido en los campos de batalla y que asistirá al fracaso de su sueño guerrero de obtener el trono por las armas. En Catalina de Medicis y en Carlos X (que "ganó'', sin embargo, Argelia) las luchas familiares predominaron. LEO: He aquí el poder agresivo del animal, fauces abiertas y enseñando los caninos. El Yo dispone aquí de una fuerza combativa y realizadora considerable, un poder hercúleo .más o menos bien utilizado. Puede alimentar cóleras (Raimu), satisfacer bajos apetitos (Borgia), ponerse al servicio de una experiencia o una aventura audaz y violenta (Blanqui, Boulanger, Dan ton, Jaures, Metternich, Vychinski) o desembocar en una vasta empresa (Ford, Pie~ont-Morgan). Con esta posición vemos a Luis XI, entonces Delfín, lugarteniente contra los ingleses, como duro soldado al asalto de fortalezas y héroe de la batalla de Dieppe; le vemos a continuación, soberano, dirigir el gran combate contra el feudalismo y surgir

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como rey victorioso y déspota. Vemos también a su hijo Carlos VIII, ya temprano, tomando parte en los movimientos de tropas y en los desfiles e intentando más tarde, con éxitos y reveses, la conquista de Italia. También es Francisco I lanzado a su vez a la conquista de Milán, viviendo una página de · epopeya con el combate caballeresco de Marignan, episodio ·de una canción de gesta en la que el joven rey, en un heroísmo exaltado, se lanza, espada en mano, en lo más ardiente de la batalla. También es el caso de Luis XIII, rey-sóldado, siempre a la cabeza de su ejército, dando ejemplo y pagando con su propia persona durante las guerras de su reinado. Y, finalmente, Robespierre condenado, a pesar de sus principios, a la ejecución de la política del Terror. VIRGO: Se presentan tres posibilidades. El poder agresivo del astro es constreñido, inhibido; la violencia es interiorizada y desemboca en las guerras intestinas y en la autodestrucción (Alfonso XIII, Dreyfus, Luis XVI). Sin embargo, más a menudo y en favor de la presencia del astro, la tendencia anal reprimida del signó se desata y produce una tendencia Escorpio, dando lugar a descargas agresivas particularmen~e violentas (no hay pues que asombrarse que Marte en Virgo se encuentre frecuentemente en los jefes militares que han luchado, sobre todo en la última guerra). De ahí que el poder combativ~ 'tienda a afirmarse de dos formas: ya de la manera anárquica, impulsiva, alambicada del sádico (Abad Dubois, Déroulede, Enrique VIII, Marat, Ravachol), ya de una manera disciplinada, lúcida y estratégica (Iván el Terrible, Saint-Just, Turenne y en particular Napoleón). LIBRA:· El astro se encuentra en extrema debilidad, desarmado, desvirilizado, desprovisto de sus recursos ofensivos, condenado más o menos a la impotencia o a la derrota (Cervantes, Lermontov, Mérimée, Pétain, Paul Reynaud);. pero el astro puede humanizarse en el signo como lo testimonia Pétain, el jefe militar de 1917, siendo el jefe de Estad.o de 1940 el jefe simbólico de los prisioneros de guerra, de los cuales parece que muchos poseen Marte en "exilio" en este signo y en Tauro. El mismo Marte de Carlos VI hace pensar en la 178


derrota de Azincourt y la conquista de Francia por Enrique V. Y el de Enrique III en el Tratado de Beaulieu que despedaza por un momento el reino y conduce a su semicaptividad en su propia casa, acabando su reinado en un reino reducido a tres ciudades (menos que el dominio de Carlos VII antes de Juana de Arco). Y en cuanto al Marte de Mazarin, en conjunción con Júpiter, le hace preferir la diplomacia a las armas. ESCORPIO: Es toda la agresividad anal en estado puro que, o se exterioriza en un combate violento, una rebelión o conquista imperiosa, una pasión devoradora (Bemardotte, Bichat, Lutero, Racine), o se revuelve contra el sujeto y lo lleva a su propia destrucción (Deloncle, Garfield, Goebbels, Reine). Por una parte, es Richelieu que dedicará su vida a la destrucción de los enemigos de la monarquía y, por otra, Luis Felipe, objeto de un odio que lo llevará a la abdicación: ningún soberano francés ha sido más criticado, ridiculizado, ultrajado, vilipendiado, amenazado y atacado a mano armada como él. Desde los alfilerazos de los periódicos a los atentados, pasando por los insultos y caricaturas, la agresividad anal se elevará contra él y acabará por enterrarlo bajo una ciénaga. SAGITARIO: Según su orientación introvertida o extrovertida, la agresividad se dirige en dirección de los principios morales y filosóficos, revisados y criticados (Bayle, Diderot, Eluard, Engels) o da el estallido de las grandes acciones, de las car'reras fogosas, a menudo inspiradas en un espíritu de insurrección (Berlioz, Clémenceau, Condé, Honegger, Lesseps, Lyautey, Nerón, Pilsudski). Puede relacionarse con este símbolo tanto la epopeya de Carlos VII liberando su reino de la ocupación enemiga, como los grandes ministerios del reinado de Luis XIV (Fronde, liga de Augsburgo y sucesión de España). · CAPRICORNIO: El carácter es firme, duro como una roca, templado por las luchas, robusto, sólido y constructivo. La voluntad agresiva se afirma con el gusto por las grandes empresas y acciones de largo alcance (Poincaré, Pasteur, Savonarola). Verémos que aquí e~tribab. :uda voluntad de Enrique IV. 179


ACUARIO: Quizás el signo humaniza al astro, como Luis XV que tenía horror instintivo por la guerra, poseyendo la vida humana un gran valor a sus ojos. Generalmente, la agresividad del planeta se moviliza hacia una conquista espiritual o una afirmación aventurada (conquista prometeica); en caso contrario, las crisis de amistad y guerras fratricidas no quedan exclu-idas (Jules Ferry, Federico el Grande, Hugo). PISCIS: La agresividad tiende a ser anárquica como la cólera del caos, mordaz a la manera del tiburón, turbulenta como una marejada alta en una vida, o especialmente dirigida contra los valores Piscis: colectivos, religiosos (Daumier, Renan, Van Gogh). ·

]UPITER EN LOS SIGNOS Significa una forma particular de integrarse al mundo y de asimilarlo. ARIES: No deja de abrir y humanizar el signo, calmándolo un poco, pero prestándole poder. En algunos casos, es el lado animoso y jovial del carácter Colérico (común al astro' y al signo) el que se desarrolla; en otros, es la autoridad natural del carácter la que se afirma en el dominio de una fuerza, de una superioridad (Br:¡thms, Descartes, Thiers). El Júpiter de Luis-Felipe nos habla poco debido a su débil posición. TAURO: Expansión del temperamento sanguíneo (común al astro y al signo). Afirma el gusto por los placeres terrestres y el ansia de vivir. Desarrollo del aspecto de tocar pies a tierra y de una naturaleza con sentido de la propiedad, inclinando hacía los problemas o beneficios materiales de la vida (tendencia a aprovechar, a enriquecerse); o, si no, amplitud de las aspiraciones sensuales o artísticas (Delacroix, Matisse). GEMINIS: La autoridad y el poder del astro se ven afectados como los de un pontífice en medio de adolescentes

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irrespetuosos. No obstante, ésta es una posición feliz a nivel de la diplomacia y la habilidad manual (Waldeck-Rousseau). También es la posición de un Richelieu, que temió constantemente caer en desgracia, pero que no por ello dejó de realizar su gran obra diplomática. CANCER: Desarrollo especial de los valores familiares; hace el "pater familias", el guardián del hogar, el amo de la casa, afirmando las virtudes domésticas, la glotonería, el confort material (Chabrier, Dumas hijo). Si esta posición aparece poco en Enrique III es, por e_I contrario, sorprendente en la vida de Carlos V. LEO: El poder leonino exteriorizado, desarrollado, hinchado, ampuloso, pero humanizado. El Y o se impone de una forma señor:ial, hipertrofiada, exhibicionista o representativa. Tiene la necesidad de "ser alguien", de representar algo, de reinar o triunfar (Vincent Auriol, André Breton, Edwige Feuillere, Montherlant, Raimu, Wagner). VIRGO: Es el reinado de los valores clásicos: orden, medida, control, autoridad organizada, amplitud contenida, poder en los campps moral, intelectual y cultural; la civilización se impone. Son también los valores burgueses: sentido de los convencionalismos, sentido moral, virtudes domésticas, orden jerarquizado ... (Boileau, Buffon, Condorcet, Le Notre, Rameau). Es, por una parte, Luis XI, rey de los burgueses, de los mercaderes, de los artesanos y, por otra, Francisco I, monarca del Renacimiento francés. LIBRA: El astro desarrolla la sensibilidad del signo (tiende a extrovertido) que se muestra aún más flexible, conciliador y adaptable, a menudo hasta el oportunismo; posición que crea al colaborador innato, el carácter fácil y la naturaleza feliz. Podemos reconocer también a Enrique IV conciliador de los católicos y de los protestantes, realizando su obra de pacificación, Luis XVIII al que le gustaba compararse con -Enrique su modelo y que, como él, fue un árbitro liberal y un conciliador, manteniendo el equilibrio entre los dos extremos 181


(los ultras y el pueblo), realizando, a su vez, una obra de pacificación (la Restauración). En cuanto al Júpiter-Libra de Luis XIII lo vemos en la estrecha colaboración con Richelieu que distinguió su reinado. ESCORPIO: Es el poder del águila del astro y del signo el que se afirma: magnetismo, voluntad, autoridad, ambición, instinto creador, cualidades soberanas Qouvet, Rodin, Mónet). La intensa pulsión vital de Luis XIV y Napoleón se debe, en parte, a esta posición (en ellos dominantes). SAGITARIO: El ser se inclina de forma natural a irradiar una cálida personalidad, hecha de bondad generosa, o a afirmar una autoridad que puede ser tanto paternal (caso de Luis XII), patronal (caso de Luis XV), como autoritaria (caso de Robespierre) (Calvino, Clémenceau, Eduardo VII, Fallieres y Pío XII). CAPRICORNIO: Sobre todo se afirman las ambiciones sociales (profesionales, vocacionales) junto con la pasión por el poder y el sentido de la organización política (Federico el Grande, Hitler, Marx). El poder se desarrolla a menudo tardíamente, como en Carlos VII. ACUARIO: Aquí, las tendencias generosas del planeta y del signo se refuerzan y dan bondad, humanidad y filantropía (Maurice de Hirsch). La autoridad del astro se impone en un espíritu bastante libre (Deschanel, Grévy, W. Mc.Kinley, Weygand). La dilapidación económica de Carlos VII no podía más que quedar reforzada por esta posición. PISCIS: El poder y la•amplitud del astro irradian en todas direcciones o en una aspiración a la expansión ilimitada (Carlos V). Profundidad, abundancia, generosidad, mecenazgo. Podría corresponder al fervor de popularidad de Napoleón III cuando su ascensión.

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SATURNO EN LOS SIGNOS Tiende a significar una forma particular de despegarse del mundo y realizarse interiormente. ARIES: El astro introvierte las propiedades del signo, afirma sus tendencias no hacia fuera sino hacie el propio interior, bajo el aspecto de una búsqueda audaz, de una exploración inédita, de un autoanálisis angustioso o simplemente de una creación dominada (Baudelaire, Einstein, Haydn). Si Saturno es disonante, inhibe la virilidad, paraliza el empuje, frena todo auge, bloquea o reprime la hbido; o la brutalidad agresiva del signo reviste un carácter destructivo o autodestructivo y puede tomar un sentido trágico (disonancia saturnina en Aries de Baudelaire, Mallarmé, Savonarola). TAURO: Representa una posición de fuerte secundariedad: (tipo buey); esfuerzo lento y continuo, perseverancia en la calma y en la regularidad, insistencia, poder pasivo, rumiación mental, idea fija (Grant). GEMINIS: Incompatibilidad entre el aspecto viejo del astro y la parte adolescente del signo; sin embargo, existe una acentuación del aspecto cerebral, intelectual y abstracto, en detrimento de la primariedad del signo (Durer, Kafka). CANCER: Tendencia común del astro y el signo a retroceder, a regresar y a introvertirse; de ah.í una marcada tendencia al infantilismo, a la esquizofrenia, a la introversión. Retracción acompañada a menudo de tristeza, siempre de soledad, ardiente o helada. Hay ya insensibilidad y despersonalización (Comte, Montaigne, Taine), ya hipersensibilidad con egocentrismo, sintiendo el sujeto el frío en sí (Chateaubriand, Michelet, La Fontaine, Leopardi, Fénelon, Samain). Secundariza el signo que tiende al tipo sentimental. Veremos aparecer esta cualidad saturnina en la psicología de Luis XV. LEO: Este exilio del astro puede dar un aspecto maldito y llevar más o menos a un fracaso si el Y o leonino no consiente

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en sacrificarse. Explica la naturaleza insatisfecha de César Borgia, el proceso y el exilio de Dreyfus, el atentado anarquista de Ravachol, el exilio de Guillermo II y la aventura y el fracaso de Hitler. VIRGO: El astro y el signo se refuerzan en su tendencia a la inhibición: represión del instinto, introversión, inhibición, necesidad de disciplina, de orden, de método, de c·ontrol, de dominio, de estructura. Puede suceder que la· severidad conduzca a una especie de ascetismo, de fanatismo· o sistematización fija (Bach, Berkeley, Calvino, Condorcet, Descartes, Lavoisier, Mérimée, Maine de Biran). El aspecto avariento de Luis Felipe. LIBRA: Posición que introvierte el signo y tiende a afirmar sus tendencias esµirituales en la medida en que el astro conduce al desapego de sí en provecho de lo universal (Bossuet). Es este Saturno el que parece haber desapegado a Luis XI de toda idea de decoro y de toda manifestación de esplendor. ESCORPlO: El astro tiende a dominar o inhibir las pulsiones instintivas del signo, produciendo un complejo anal reprimido (análogo al Virgo): disciplina, autocontrol, rigor, orden, método, investigación, introversión... (Berthollet, David, Jean Rostand). O, si no, la tendencia anal relajada subsiste y los instintos toman entonces un carácter absoluto o fanático (Lutero), un aspecto trágico (Goethe, Werther) o una visión orientada hacia el mal, lo malo, lo sucio, lo feo o la muerte (Barbey, D'Aurévilly, P. Brueghel, Villiers de l'Isle-Adal, Dupuytren). Autodestrucción o destrucción. Veremos más lejos que el Saturno de Luis XIII es típico de la primera tendencia; lo mismo el de Mazarin que equivale a los casos de Mercurio-Virgo: Richelieu, Colbert ... SAGITARIO: Tiende a. afirmar la: personalidad hacia un esfuerzo espiritual, una ascesis, una moral, un conocimiento filosófico; tiende a introvertir el signo (Spinoza). Tal es el Saturno de Carlos el Sabio (menos crítico en Carlos VI que constituye un caso particular). 184


CAPRICORNIO: Es el summum de la concentración, de la reducción, del desapego, de la abstracción, de la refrigeración; secundariedad acentuada. Oscila entre dos polos extremos: una ambición desmesurada de gran tensión y a largo alcance -o la renuncia (Kant, Madame de Maintenon, Mallarmé, Péguy, Santa Teresa de Lisieux, Talleyrand). En parte "a causa" de esta posición, por una parte, Enrique JI y Luis XVI no fueron verdaderamente monarcas entronados y, por otra, Luis XVIII se dedicó toda su vida a un fin: reconquistar el reino. ACUARIO: Hace prevalecer el apego a una causa impersonal o el desapego espiritual a través de pruebas en las que el Yo se despoja y sacrifica (Byron, Anatole France, Mozart). Son las pruebas que, a niveles distintos, conocieron Carlos VII, Luis XII, Carlos IX, Enrique III, Luis XIV y Carlos X. PISCIS: Símbolo de la soledad, de la prisión oscura de la que el alma querría escapar; tiende hacia la complacencia mórbida y el masoquismo. Predisposición al sacrificio (Huysmans, Leconte de Lisie, Newton, Schopenhauer). Captividad de Francisco I, soledad final de Robespierre.

URANO EN LOS SIGNOS A partir de este planeta, no es posible más que extraer una aproximación a una serie de tendencias: ARIES: El astro se encuentra en afinidad con el signo en lo que concierne a su aspecto reformista, revolucionario, libertario y audaz; intensifica los valores de FUEGO y afirma el lado prometeico, a menudo bajo forma de una aventura peligrosa (Gallieni). TAURO: En su aspecto negativo, el signo se encuentra reforzado en su inclinación hacia la testarudez, la obstinación y la idea fija (campo de conciencia estrecho); en su aspecto positivo, alimenta la voluntad prometeica del astro tendente a una realización (Beethoven).

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GEMINIS: Desarrolla los valores cerebrales del signo dis- · ciplinándolos (A. Conan Doyle). CANCER: Tiende a aportar una complicación de la sensibilidad y, a menudo, una defensa contra ésta, ligada o una rebelión contra el medio familiar (Byron, Luis I de Baviera, Gide, Proust). LEO: Tipo del Apasionado de alta tensión inclinado hacia grandes ambiciones o una gran aventura ( Churchill); tendencia paranoide o paranoica. Extravagancia. VIRGO: Afirmación de una actitud de disciplina, de rigor, de desapego (Delacroix, Daladier, Laval, Picasso, Roosevelt, Stravinsky). LIBRA: El signo humaniza o complica el proceso uraniano, su rebelión, su aventura (Hitler, Le Corbusier). ESCORPIO: Da desmesura en las pasiones, exasperación del individualismo, sistematización de la violencia, tendencia pronunciada a la rebelión, al sadismo, a la revolución (Bevan, Céline, Franco, Gottwald, Poe). SAGITARIO: Tiende a orientar la aventura uraniana hacia exploraciones, viajes e investigaciones a lo lejano, o hacia conocimientos superiores (Malraux, Mermoz, Wald Disney). CAPRICORNIO: Tipo del Apasionado frío de ambición imperiosa en el rigor o la autoridad (Mendes-France, Mollet, Debré). -ACUARIO: Afirma el aspecto técnico, revolucionario, prometeico, común al astro y al signo (Mendeleief, Volta). PISCIS: Incompatibilidad del astro recogido sobre sí mismo y del signo fundido en el infinito; sin embargo puede afirmar su rigor en un mundo de lo inmenso (Flammarion).

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NEPTUNO EN LOS SIGNOS ARIES: Confiere a menudo a la aspiración aventurera del signo un carácter utópico, a lo Don Quijote; da también una disposición a la evasión por el escándalo, lo sensacional, o una orientación ideológica o mística. TAURO: El astro encuentra en el signo un soporte sensual a sus evasiones, sus encantamientos, su misticidad o su ideología. GEMINIS: Intensifica la emotividad primaria del signo, el cual, sin embargo, puede cerebralizar la sensibilidad del astro. CANCER: Intensificación de los valores maternales y de la sensibilidad del signo. LEO: El astro tiende a acceder a los valores luminosos y unitarios del signo, si supera las contradicciones de la confrontación. VIRGO: El astro no se encuentra a gusto en este signo racional y limitativo; asociación de valores extraños, a menudo inapropiados uno al otro. LIBRA: Desarrollo de tendencias humanas, estéticas o espirituales. ESCORPIO: Tendencias que revelan una mentalidad mágica; aspiración a lo fantástico, al misticismo, al esoterismo. SAGITARIO: Aspiraciones espirituales, místicas, comunitarias o universalistas. CAPRICORNIO: Pocas afinidades entre astro y signo; aspiraciones afectivas reprimidas o que tienden al desapego. ACUARIO: Contribuye a la disolución de la individualidad con sus estados de ingenuidad, de extrañeza, de divagación, de gracia expandida.

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PISCIS: Proceso neptunl.ano en su estado puro.

PLUTON EN LOS SIGNOS Todavía es prematuro establecer una fórmula-clave (que, recordemos, no representa más que el aspecto principal de la combinación, la cual incluye otras posibilidades) sobre las posiciones de este astro. Contentémonos con dar algunas ideas para los primeros signos. ARIES: El astro se expresa con una franca violencia agresiva. TAURO: Alimenta pasiones profundas que causan, a menudo, grandes trastornos internos. GEMINIS: Se toma generalmente en sadismo mental o aporta una inquietud interior que fertiliza las investigaciones del espíritu. CANCER: Tiende a minar los sentimientos familiares y a aportar crisis psíquicas profundas o grandes pasiones. LEO: Dispone de medios de acción que le permiten afirmar su poder hacia el exterior. . VIRGO: Tiende a "desinhibir" al signo (que toma un valor de Escorpio) o a racionalizar la expresión de su agresividad.

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VIII. LOS PLANETAS EN LOS SECTORES

El princ1p10 que rige la relación de los Planetas con los Sectores en los cuales éstos se sitúan es el de la determinación local de un proceso general. En el ciclo de su recorrido diurno y nocturno, cada astro se encuentra de alguna forma asignado, sucesivamente, a una serie de departamentos de la existencia práctica, pasando, poco a poco, por los doce sectores. A cada paso, la propiedad específica del astro tiende a entrar en actividad en el campo particular de la vida que representa el sector. Nos vemos pues llevados aquí a concretizar la orientación de los procesos planetarios. 1

SOL EN LOS SECTORES El punto en el que se encuentra el Sol en el nacimiento constituye, a.menudo, el centro de la existencia, el lugar de la principal experiencia (creación, realización, éxito) de la vida. Si se encuentra bien situado (es decir en buenos aspectos con los Planetas), constituye un factor de elevación, de ascensión, de superioridad, de distinción, de valorización de la personalidad, en una palabra, de éxito. Pero, mal situado {disonante), hace· temer fracasos en la realización del ser o alguna prueba mayor. I: Coeficiente de actividad o de atracción; propicio para tomar las riendas del propio destino, imponerse por el magnel. En este capítulo, cada astro es considerado "en sí'', independientemente de una posición buena o mala, apareciendo el lado favorable cuando el astro es armónico y el desfavorable cuando es disonante.

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tismo personal, manifestar una actitud con eficacia o realizarla por los propios medios; da relieve. Particularidades solares tanto más notables cuanto más próximo el astro esté al AS. II: Posición que confiere necesidades materiales y acentúa la inclinación a· los intercambios junto con el gusto de una vida holgada. Propicio para ganar y adquirir; eficacia pecuniaria. Tendencia a la generosidad y a la prodigalidad. Yo gano (o .gasto), por tanto soy. Carlos VI y Carlos VIII fueron dilapidadores del Tesoro; Luis XVIII fue más bien un restaurador de las finanzas. III: Tendencia a imponerse sobre el entorno, a afirmarse en el ambiente de las personas próximas; constituye a menudo un "complejo de superioridad" frente a los hermanos y hermanas, a los que domina. Propicio tanto a los estudios como a la conducción de vehículos. Es Luis I de Orleans, hermano de Carlos VI el Loco, tomando el poder con la reina, su cuii.ada, que se convierte en su amante; también es Enrique III todavía Monsieur, aclamado a los 18 años como un héroe, arrebatando la popularidad, el poder y la afección del entorno a su celoso hermano, Carlos IX. IV: Fuerte influencia del ambiente familiar en la determinación de la existencia, en particular del padre. O, afirmación de la personalidad en todo campo que trate de la casa, la familia, el hogar, pudiéndose situar aquí las ambiciones principales. Posibilidad de éxito tardío o de brillantez hacia el final de la vida. Señalamos en Luis XIII el culto por su padre, Enrique IV, y la lucha que tuvo que llevar en su propia familia para asentar su autoridad real. V: Concede un lugar importante en la existencia a la vida recreativa, a los placeres, a las artes (posición de una afición), a las especulaciones o a la progenie y los niños. A menudo, para una mujer, gran pasión maternal. Francisco l... VI: Constituye a menudo una "vía muerta" respecto a las ambiciones sociales; dificultad de "abrirse paso" o al menos

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llegar al puesto superior deseado. No obstante, puede gozar de cierto dominio en su trabajo o asegurarse una autoridad natural respecto a los subordinados (o animales). Problemas de salud posibles. Carlos X afectado en sus instintos latentes de poder absoluto. VII: Tiende a prestar el pleno valor a la existencia por la realización de un matrimonio, una asociación o un combate, un proceso. A· menudo, unión que eleva, material o socialmente, o que realiza interiormente; de todas formas puerta hacia el matrimonio o la asociación. Favorece la: victoria sobre los adversarios. Es Mazarin casándose con Ana de Austria y haciendo un tándem con la reina para realizar la gran obra de la Regencia. VIII: La muerte, con sus consecuencias felices (herencia, legados ... ) o desgraciadas, tiende a marcar la existencia; posibilidad de muerte prematura del padre o de viudez, o si no de éxito tras un deceso. Posibilidad de aporte financiero material procedente de una unión o una asociación. Para una mujer, sustento _material conyugal. La muerte trabajó en favor de Luis XI: a través de sus herencias volvió a unir Anjou, el ducado de Bar y la Provence a Francia; quizá también en relación con esta posición, este rey, viudo de Margarita de Escocia, destruyó (VIII) al alto feudalismo (Sol). IX: Destino marcado ya por viajes lejanos, estancias en el extranjero o relaciones con el extranjero, ya por un ideal superior, realización moral o pasión espiritual. X: Posición excelente en el que el astro aporta su máximo de poder. Tendencia a elevarse socialmente en relación a la condición de nacimiento. Exito en la carrera; vocación, profesión brillante, posición de jefe; se es un maestro o un centro de atracción. Para una mujer, ambición profesional o elevación a través del hombre. Luis XIV ... Napoleón ... XI: Las relaciones, amistades o protecciones, ocupan un lugar importante o desempeñan un papel decisivo en la exis-

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tencia. La irradiación de la personalidad en este campo permite brillar, ser un polo de atracción en el medio amistoso, o atraer la simpatía de personas superiores o poderosas y obtener, de esta forma, apoyos y protecciones. Es, por una parte, Richelieu, protegido contra todos por Luis XIII y, por otra parte, Luis-Felipe en amistad con sus ministros: Laffitte, Guizot, Thiers, Molé ... , envueltos con la misma solicitud. XII: Susceptible de aportar una gran prueba a lo largo de la existencia. Esta puede ser tanto una serie de obstáculos para el éxito, una crisis de conciencia o prueba moral, una crisis de salud, enemistades importantes como una parte en la vida secreta u oculta ... Luis XII y sus enemistades, Carlos IX y su enfermedad, Luis XV y el Parque de los Ciervos, Luis XVI..~

LUNA EN LOS SECTORES El punto en el que se encuentra la Luna es el lugar en el que el ser se halla lo más próximo a la infancia, al instinto. Vive a nivel de su psiquismo primario, del ensueño, de lo imaginario, de la emotividad. Positivamente, se abandona a su naturaleza y es llevado por su medio, con provecho, facilidades y fecundidad; su crecimiento se efectúa con una cierta suerte. Negativamente, se encuentra sujeto a la dependencia, sumisión y vulnerabilidad al medio y en estado de inferioridad; puede conocer el desbordamiento instintivo, la servidumbre material o la inadaptación práctica; conoce una cierta mala suerte. I: Coeficiente de entrenamiento al instinto, de emotividad, de pasividad, de receptividad o sumisión. El ser se encuentra más llevado por las circunstancias que autor de lo que le sucede. Particularidades lunares tanto más pronunciadas cuanto el astro se encuentre más cerca del AS. Napoleón III llevado por una ola de popularidad al poder. II: Bien situada, tiende a aportar facilidad para ganar, ese

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concurso de circunstancias favorables a las que se llama suerte: el dinero viene hacia sí más que se va hacia él. Mal situada, da una cierta inaptitud para ganar o una forma de inadaptación a los problemas pecuniarios, corriendo la existencia material el peligro de ser precaria, desguarnecida o fluctuante; tendencia a depender de los otros en las cuestiones de dinero. III: Receptividad, pasividad, sumisión o "sentimiento de inferioridad" frente a los hermanos y hermanas que tiende a sufrirse en bien o en mal. Inclinación a los desplazamientos y viajes. Carlos VIII largo tiempo bajo la tutela de su hermana mayor, Ana de Beaujeu, temiendo el Delfín durante mucho tiempo a Madame de la que tuvo que soportar el yugo durante años. Gastón de Orleáns, hermano de Luis XIII, que sufrió toda su vida por no ser más que Monsieur. Luis XVI, Delfín sensiblemente inferiorizado respecto a su hermano mayor, el futuro Luis XV.III.1 IV: El astro maternal conviene a este sector del hogar; lleva hacia la vida simple y tranquila de familia y otorga placer por la vida privada y el hogar doméstico: la felicidad está en vivir en el hogar, en la intimidad, rodeado de los suyos. A menudo, fuerte influencia del medio familiar, de la madre en particular. Frecuentemente también, numerosos cambios de residencia. V: El astro de la fecundidad en el sector de los niños inclina a la mujer a la progenie, al amor de úno o varios hijos que cuen_tan mucho en su vida. Diversidad en los placeres y distracciones; posibilidad de relaciones amorosas fáciles, cambiantes y numerosas. Caso de Carlos X antes de su reinado, pero no de Luis XIII al ser Saturno en V más fuerte que la Luna. VI: Lleva a un hombre hacia mujeres de condición inferior l. Parece difícil -a menos de considerar una compensación- señalar en Napoleón I un complejo de inferioridad frente a sus hermanos; complejo incompatible con su dominante. Sin embargo pueden recordarse Jos disgustos que el emperador'recibió de su entorno familiar: excepto Jér6me que salvó el honor de Ja familia, en Waterloo, sus hermanos huyeron o se rebelaron.

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(empleada, subordinada ... ) como Luis XV inclinado hacia las chicas modestas y haciendo de Juana-Antonia Poisson la favorita, Madame de Pompadour. Puede prestar amor por la gente sencilla o los animales (Luis XI). Disonante, aporta inestabilidad en el trabajo o problemas de salud, sobre todo en la infancia (Luis XV, Carlos IX, Luis XI). Posición contraria a la femineidad. VII: Al estar el pnnc1p10 femenino en el sector de la unión, posición propicia al matrimonio para el hombre, que se apega a las virtudes femeninas y las posee en su unión (LuisF elipe y ."mi buena reina" Maria-Amelia; Luis XI, cuya luna se encuentra en la cúspide de siete, apegado a su mujer, custodiadora de sus hijos). Para la mujer, aspiración al matrimonio en el que su feminidad tiende a realizarse, pero peligro de pareja pasiva, feminizada, lunarizada, si el astro se encuentra en la cúspide de siete (como sucede lo mismo en el hombre con el Sol en la misma posición). Posibilidad de inestabilidad en las uniones o asociaciones (Enrique IV). VIII: Riesgo para la vida en la infancia, o índice de deceso prematuro de la madre o de la esposa; índice de viudez en los dos sexos (Luis XVIII). Para una mujer, el apoyo financiero del marido puede dejar de desear, a veces en cuanto a asumir las cargas de la pareja. Posibilidad de herencia familiar. IX: Incita a los viajes y a los vuelos imaginativos; inestabilidad posible en las opiniones morales o religiosas. Influencia de la mujer en estas opiniones (Luis XIV). Posibilidad de realización afectiva en viaje, en el extranjero o con extranjeros. X: Destino social móvil, variable o inestable, que se traduce a menudo por numerosos cambios de situación o por altos y bajos en la carrera profesional. En un hombre, posibilidad de elevación o de éxito a través de la mujer o por el hijo o el público; índice de popularidad. Encuentro femenino importante en el medio profesional. En una mujer, realización femenina dentro de la situación en que se encuentre o éxito a través de su condición femenina. Francisco I con los altibajos 194


de su reinado; Enrique III cuyo destino se vio totalmente influenciado por el amor maternal idólatra de. Catalina de Médicis .. XI: Disposición a sufrir la influencia amistosa, a dejarse escoger y absorber por los amigos, a vivir la amistad con un sentimiento espontáneo, irracional, cambiante y caprichoso. Amistades femeninas.; en una mujer, amistades amorosas; en un hombre, encuentros femeninos entre el medio amistoso. Carlos VI. XII: Susceptible de aportar una infancia desgraciada, una enfermedad durante la infancia, una tendencia a la enfermedad o una prueba afectiva, debiendo el hombre enfrentarse con enemistades femeninas y la mujer pudiendo sufrir por su condición femenina, física o psicológicamente. Prueba familiar posible. Luis XII casado en contra suya con Juana de Valois la jorobada, llegando a,un divorcio difícil y sufriendo hasta el encarcelamiento la enemistad de Ana de Beaujeu.

MERCURIO EN LOS SECTORES El punto en el que se encuentra Mercurio es un lugar de relaciones, de contactos, de intercambios, de lazos espirituales, de intelectualidad, de movilidad y de variabilidad. Cuando el astro se encuentra bien situado aporta facilidad de adaptacic)n, capacidad de juego que permite vivir agradablemente en el campo del sector en que se encuentre; si se encuentra mal situado, da por el contrario una vida inestable en este mismo campo. I: Coeficiente de inhibición del instinto y de cerebralización que facilita la adaptación a la existencia; factor de inteligencia. Particularidades mercurianas tanto más pronunciadas cuanto más el astro se encuentre cerca del AS. Uno se convierte en lo que piensa de sí mismo. Carlos V. II: Da inteligencia para los negocios, sentido de las transac-

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ciones, operaciones comerciales y combinaciones financieras. Constituye, positivamente, un factor de adaptación a la condición material y, negativamente, una tendencia a la dispersión y a la inestabilidad financiera. III: Desarrolla el espíritu fraternal y confraterna!; adaptación fácil al entorno que uno va ampliando; los hermanos y hermanas tienden a ocupar un cierto lugar en la existencia; educación y estudios fáciles; curiosidad y flexibilidad de espí·ritu, facilidad de expresión; sentido de los contactos; gusto por las relaciones y desplazamientos. Sabemos la importancia de las relaciones complejas que Enrique III mantuvo con su hermana Margarita de Navarra y su hermano Carlos IX. En cuanto a Luis XVIII, sabemos del lugar que ocuparon en su vida la literatura, la conversación, la lectura y la correspondencia. IV: Relaciones familiares bajo el signo de la comprensión o del interés. Adaptación al medio natal y buenas relaciones (salvo disonancia) familiares. Tendencia a los cambios de residencia y de domicilio, a las transacciones de bienes raíces: Luis XIII, tolerante y comprensivo con su familia. V: Gusto por los juegos, sobre todo de tendencia intelectual, u operaciones de bolsa o pequeñas especulaciones. Tendencia al flirt o a las uniones intelectualizadas o marcadas de camaradería. Con los hijos, relaciones comprensivas, más intelectuales que afectivas. Francisco l. VI: Facilidad de adaptación en el trabajo; habilidad para producir, aptitud para el bricolage; gusto por los asuntos pequeños, variados y múltiples. Dispersión e inestabilidad en el trabajo, o predisposición al nerviosismo. VII: Entre las diversas posibilidades de combinación, se presentan: matrimonio joven o con un cónyuge joven (de edad o de espíritu); matrimonio de interés o de conveniencia más que de amor; adaptación, comprensión, intercambios intelectuales o flexibilidad en las relaciones conyugales. Pre-

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disposición a las asociaciones, colaboraciones, contratos y relaciones de negocio. Inestabilidad en estos campos en caso de disonancia. · VIII: Amenaza posible para la vida en la adolescencia; puede significar la desaparición de personas jóvenes de su medio. Sentido de los negocios, de las transacciones y especulaciones, así como de las operaciones ligadas a la muerte. Luis XI, regulando la ocupación inglesa y comerciando con el ocupante. IX: En materia de opiniones y concepciones, sociales, religiosas, tendencia a la tolerancia y al escepticismo, o bien proselitismo, eclecticismo, o cambio "veleta" de ideas. Sentido de las cuestiones superiores. Amor por los viajes. Napoleón que había aprendido poco pero poseía ideas sobre todo. X: Ex.ito social a través de las cualidades mercurianas: inteligencia, habilidad, flexibilidad, soltura, sentido de los contactos y de los intercambios ... O fracaso relativo a defectos mercurianos: dispersión, inestabilidad, 0portunismo. A menudo profesión itinerante o movilidad de la situación; aptitud para hacer varias cosas y conducir empresas en frentes diversos. El lugar que ocupó la vida del espíritu en el reinado de Luis XIV parece estar en relación con esta posición. XI: Disposición a vivir la amistad como una camaradería, un diálogo del espíritu, un juego o intercambio interesado. Ambiente amistoso a menudo variado, joven, móvil; frecuentemente, los amigos pasan sin detenerse. Posible influencia, feliz o desgraciada, de consejeros amistosos. XII: Adolescencia enfermiza o desgraciada. Enemistades que pueden proceder de hermanos o hermanas, de colegas, de próximos. Las pruebas pueden venir de negociantes, de la deshonestidad, falsedad, mentira y robo; pero pasan deprisa y se adapta uno a los azares de la ·suerte. Las intrigas y maquinaciones de Luis XII todavía Duque de Orleans. Luis XV y las enemistades del Parlamento, de los salones, de los enci-

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clopedistas, de los intelectuales y de una serie de publicaciones más o menos calumniosas.

VENUS EN LOS SECTORES El punto en el que se encuentra Venus es un lugar en el que el ser goza del amor, de la afección, de la simpatía o del favor de los demás. Favorece, naturalmente, la relación agradable y feliz con los demás. La existencia es fácil y tiende a realizar una cierta felicidad: es la alegría de vivir. Disonante, las buenas cosas tienden a frustrarse y la alegría es destituida por el dolor, a través del exceso, el abuso y el abandono. I: Coeficiente y bienestar afectivo, con lo que ello implica de alegría, encanto, regocijo, abandono espontáneo a la alegría de vivir; factor de sensibilidad. Particularidades venusinas tanto más precisas cuanto más próximo se encuentre el astro al AS. Es todo un aspecto de Luis XV el Bien-Amado, el voluptuoso. II: Crea una asociación afectiva entre el amor y el dinero. La fortuna se encuentra, en parte, ligada a la vida sentimental; adquisiciones (o pérdidas) que proceden de personas amadas o que aman al sujeto; posición significadora de regalos, de dones. Actitud pecuniaria armoniosa y equilibrada que permite vivir materialmente de una forma satisfactoria y no deja de suscitar la intervención de la "rueda de la fortuna" en caso de dificultades; facilidad para ganar dinero. Napoleón III, protegido financieramente y sobre todo poderosamente ayudado por su amante Miss Howard (le prestó dos millones); Enrique IV que pasó su vida sin verse gravemente disturbado en sus finanzas. La Venus de Luis XVI se encuentra disonante por Saturno: María Antonieta le costó cara. III: Asociación entre el amor y el entorno o las relaciones próximas. Buena relación o sentimientos amorosos con un hermano, una hermana, un primo, una prima, un vecino, una vecina; o, si no, relaciones contraídas por correspondencia o

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en los desplazamientos. Orientación de las tendencias amorosas hacia una forma de camaradería o de intercambio intelectual. Luis XIII y sus amistades amorosas. Francisco I, lleno de afección por su hermana mayor, Margarita de Angouleme, que continuará nutriéndose afectivamente a través de los versos y epístolas con sus amantes, como hicieron su madre y hermana con él. IV: Constituye un cimiento de la afección familiar; buena relación con los padres y beneficios procedentes de éstos. Aporta también una cierta suerte en materia de alojamiento; posibilidad de gozar de una vivienda agradable, de amar el hogar. Puede también dar nuevo impulso a la vida amorosa al final de la vida. Carlos VII, protegido por el amor de su madre adoptiva y su~gra, Yolanda de Aragón, y acabando su vida en la lujuria. Enrique III, hijo favorito de Catalina. V: Afinidades del astro y del sector en cuanto a la vida recreativa y a los placeres del amor. Aporta en este campo suerte y éxito, conduce a grandes y bellos amores. Numerosos recreos; satisfacciones estéticas y artísticas. Posibilidad de progenie y afección filial. VI: Asociación entre el amor y la salud, ~l trabajo o los subordinados (o los animales). Puede dar: enfermedad por amor o curación por amor, encuentro del amor en medio laboral, afección o amor de los subordinados, apego a los animales domésticos; puede también corresponder al éxito en el trabajo por el poder de atracción ... VII: El astro del amor en el sector del matrimonio es una de las mejores posiciones que existen. Denota el matrimonio por amor, la gran pasión legalizada, la unión feliz y fecunda, la armonía conyugal. Favorece igualmente las asociaciones; endulza los conflictos, aporta reconciliaciones y soluciones amistosas. VIII: Hace temer (disonante) la pérdida de personas amadas y puede corresponder a una viudez. Constituye un factor feliz para la ~portación financiera del matrimonio o de una

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asociación, o si no herencias. Es también una tendencia oblativa que consiste en dar liberalmente en torno a uno. Napoleón. IX: Asociación entre el amor y lo lejano. Puede dar el encuentro del amor en viaje, en el extranjero o con extranjeros. Viajes felices y fecundos en simpatías y en resultados agradables. Cuando no, asociación entre el amor y ~l idealismo o aspiraciones superiores; espiritualización del ser a través del canal del amor o aspiraciones religiosas basadas en el sentimiento. Luis XIV y los conflictos entre amor y religión. X: Asociación entre el amor y la carrera o la vida social. Puede dar: la elevación social a través del canal de los amores, de los favores, por el encanto, la seducción, la disposición a gustar; o también, la tendencia a encontrar el amor en el medio profesional, dentro del marco de la situación. Posibilidad de profesión venusina. Factor de suerte para el éxito, éxito fácil. XI: Asociación entre el amor y la amistad. Puede dar: la metamorfosis de la amistad en amor o del amor en amistad, amistad amorosa, el encuentro del amor en el medio de las amistade~, complicaciones amorosas procedentes de amigos ... Propicia a la amistad; relaciones agradables, la amistad se vive como un lazo afectuoso y tierno. Protecciones, ayudas. XII: Asociación entre el amor y las :pruebas en general: enfermedad, reclusión, enemistades, vida oculta. Da pues, disonante, la prueba afectiva bajo una forma u otra: unión alterada por el pathos psíquico o la enfermedad física, tristeza, unión secreta. amores ocultos o que dan lugar a infortunio, pasión que se cambia en enemistad. Bien aspectada, protege contra las pruebas de este sector. Carlos VIII cuya muerte a los veintiocho años (estaba agotado) ha sido imputada a la sífilis. Enrique II, perjudicado por su ciega pasión hacia Diana de Poitiers. En Luis-Felipe, Venus atenúa la nocividad de Marte y parece haberlo protegido en sus numerosos atentados.

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MARTE EN LOS SECTORES El punto en que se encuentra Marte es el lugar en el que se afirman las tendencias agresivas y pasionales; es ahí donde el ser lucha más, es ahí donde éste se enfrenta con la realidad, con una realidad más o menos hostil. De esta confrontación resulta, según la posición propicia o nefasta del astro, una afirmación viril, una conquista, una realización, o una disposición impulsiva, una violencia, una destrucción. I: Coeficiente de agresividad bajo su forma inferior de impulsividad, de arrebatos, de cólera ... , o superior de virilidad conquistadora, o bajo el aspecto inhibido de la "castración", de la inadaptación a la lucha; factor de combatividad. Particularidades marcianas tanto más sobresalientes cuanto más próximo se encuentre el astro al AS. Carlos VII que acaba por expulsar al ocupante de su país; Luis XVI, al principio violento y apasionado, más tarde inhibido. II: Moviliza los recursos de la combatividad en vistas al acrecentamiento del haber, pero no deja de otorgar una actitud difícil que tiende a volver la existencia material laboriosa, adquirida al precio de un gran esfuerzo. Tiende, además, al gasto, a la dilapidación del haber, debido a reacciones financieras impulsivas, a inversiones exageradas, a necesidades imperiosas o a pesadas cargas. El Marte de Luis XIII, bloqueado por Saturno {inhibición), hizo de él un rey trabajador y muy ahorrador. Por el contrario, el de Luis XIV, libre de todo obstáculo, hizo de él el rey más gastador; el pasivo de su reinado es precisamente, a despecho de las medidas saturninas de su ministro Colbert, el aumento de la deuda pública de 60 millones a 2 mil millones, la ruina de las finanzas. III: Posición típica del "complejo de Caín'', de la rivalidad de los hermanos enemigos, de la hostilidad en las relaciones con el entorno próximo, de las querellas fraternales. Hace temer igualmente los accidentes de circulación, la pasión por la velocidad al volante y el despliegue de la agresividad tanto en carretera como en los escritos. El Marte de Francisco I se

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encuentra reabsorbido por la presencia de Venus pero parece, como en Carlos VIII y Enrique II, haber canalizado la agresividad hacia la conquista del país vecino: Italia. En Enrique IV es la cuchillada de Ravaillac recibida en un desplazamiento, camino de la Ferronnerie, además de sus numerosas disputas con sus cuñados. Sabemos también de los numerosos disentimientos entre Carlos X, todavía Conde de Artois, y su hermano Luis XVIII, de la guerra de influencias e intrigas entre Enrique II y su hermano el Duque de Orleans. IV: Es el tema de los Atridas bajo el mismo techo. La agresividad se ejerce en la familia o en· la casa, ya se trate de una tutela desafortunada o tiránica de los padres, de disputas familiares, de bienes familiares dilapidados, de amenaza de incendio o de daños sufridos en el hogar ... Conocemos los disentimientos y divisiones del verdadero "nido de viboras" representado por la familia de Catalina (Marte-Cáncer en el FC) con Carlos IX, Enrique III, el Duque de Alenc;on y Margarita de Navarra. En cuanto a Enrique III (Marte-Libra-IV), descubre a sus peores enemigos bajo su techo, en el Louvre, entre sus próximos (Sol-Mercurio en III): sus primos los Guisa y los Lorena, Monsieur,* su hermano, y su hermana Margari!a; acaba siendo espiado, insultado y semicautivado en su prnpia casa, donde la sangre correrá con el asesinato del Duque de Guisa y su propio asesinato resultado de una puñalada dej~cques Clément. · V: La pasión del astro tiende a desencadenar amores tormentosos o escandalosos, excesos, desbordamientos en los placeres, querellas de amantes, dilapidaciones por el juego o las especµlaciones o por el amor hacia los deportes violentos. En una mujer, puede significar riesgo. de seducción, peligro de un hijo antes del matrimonio o partos difíciles. VI: La agresividad, positiva o negativa, tiende a desembocar en la esfera laboral, bajo forma de rivalidades en la profesión, de desgaste en el trabajo, de conquistas duramente ad*

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Monsieur: título dado al hermano del rey. (N.T.)


quiridas ... o en las relaciones con los subordinados (o los animales domésticos). Peligro de enfermedad aguda, de quemadura, de operación o de accidente, particularmente laboral. Robespierre de alguna forma verdugo y víctima de sus infenores. VII: Posición sinónima de adversidad, de rivalidades, de luchas, de conflictos a sostener y vencer. Hace temer las sevicias de la guerra, procesos, ruptura de contratos y asociaciones, enemistades declaradas. Contraria al matrimonio; peligro de unión concluida precipitadamente, realizada impulsivamente, de cónyuge tiránico, de escenas conyugales y de sepa-· ración. VIII: Puede constituir una amenaza operatoria en el órgano correspondiente al signo ocupado por el astro, o un peligro de muerte violenta. A menudo índice de oposiciones o querellas en tomo a una herencia, prodigalidad del cónyuge o dilapidación en una asociación. IX: Sentimiento religioso vivido como un impulso ciego del instinto o combatido, denigrado, criticado. Capacidad de lucha al servicio de un ideal y socialización o espiritualización del instinto agresivo. Peligro de accidente en viaje o en el extranjero, o tensión en las relaciones con los extranjeros. Luis XI, rey devoto y fetichista, protegiéndose con escapularios y medallas benditas, derramando sin cuenta sus dineros en los cepillos de las iglesias. X: Asociación entre la agresividad y la carrera o la vida social. Puede dar una profesión marciana, un éxito adquirido a través de la fuerza de los puños, rivalidades profesionales, reputación discutida, criticada, posición social que asemeja un combate, situación crítica, no exenta de reveses ... Napoleón que pasó su reinado luchando en todos los campos de Europa, y Luis XVIII en su lucha contra la Revolución y reconquistando laboriosamente el reino. XI: La amistad es un entusiasmo espontáneo, a menudo

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impulsivo, de sentimientos generosos, francos y demostrativos, que no excluye los embalamientos irracionales, las presiones tiránicas, los desbordamientos pasionales o rivalidades en la emulación. La amistad es un deporte ambivalente que conduce, disonante, a disputas amistosas, a rupturas violentas, a caprichos pasajeros. Carlos IX comunicándose amistosamente a través de su pasión por la caza. XII: Las pruebas proceden de realizaciones de la existencia. El individuo corre peligro de conocer la adversidad, las enemistades ocultas o peligrosas, la hostilidad de la suerte. Peligro de accidente o de operación. Carlos VI en sus cabalgadas furiosas contra sus enemigos imaginarios, hasta el agotamiento interior. Luis XII luchando, antes de su reinado, contra sus enemigos y, después, hundiéndose en el avispero italiano. Luis XV limpiando la lama del cuchillo de Damiens. Luis-Felipe, objeto de los atentados de Fieschi, Alibaud, Meunier, Darmes y Lecomte.

]UPITER EN LOS SECTORES Allí donde está Júpiter se encuentra en ese sector: beneficio, abundancia, adquisición, facilidad, suerte, éxito, expansión material, social o afectiva. Disonante, existe hipertrofia, despreocupación, abandono, relajación, corrupción. 1: Coeficiente de extroversión, de sintonía que contribuye a crear en tomo a uno mismo una atmósfera de calor, de simpatía, de confianza, de abertura a la llamada del mundo; fa~tor de bienestar. Particularidades jupiterianas tanto más ad:ntuadas cuanto más el astro se encuentra próximo al Ascendente. Carlos VII (tardíamente), Napoleón 1, Luis XVIII, jefe supremo de la emigración, durante los 23 años de su exilio. II: En razón de las afinidades entre el astro y el sector, es la mejor posición que existe para la fortuna. Significa esencialmente una fácil adaptación a los problemas materiales, bienestar en cuestión de dinero, el individuo se encuentra feliz 204


con su condición, apto a disfrutar plenamente de lo que posee. Debido a esta disposición psicológica, existe una tendencia a· afirmar los instintos de propiedad, a acrecentar los bienes, es decir a enriquecerse. Es, pues, más o menos, una promesa de expansión material. Disonante: dilapidación. Puede señalarse que ninguno de estos personajes poseía esta posición, excepto Napoleón III, cuyo reinado aportó la expansión económica. III: Favorece las relaciones con el entorno en el que uno se afirma o del cual se extraen felices beneficios. Favorece también los estudios; éxito en los exámenes. Puede permitir el triunfar en el campo de las comunicaciones, relaciones y desplazamientos; protección en carretera, a pesar del deseo de afirmar en ella el propio poder. IV: Tiende a aportar una generosa protección de la familia, amplio contacto eón los padres y en consecuencia un sentido familiar pronunciado, con amor por el hogar y el confort material. Tendencia al engrandecimiento del patrimonio familiar y posibilidad de un hogar confortable; suerte en asuntos inmobiliarios o interior alegre, amplio, acogedor, en el que se recibe mucho, como dueña de la casa o padre de familia. Indice de éxito al final. de la vida. Luis-Felipe lleno de propiedades y vida .familiar, viviendo como un burgués; de vuelta a Francia, se beneficia de disposiciones que le permiten recuperar los bienes no vendidos de su padre; se instala en una de las más bellas mansiones de París (el Palacio Real); dedicará además veinte años en redondear sus bienes y acabará poseyendo la más importante mansión a las puertas de la capital. V: La expansión se afirma tanto en el campo recreativo: amor por los juegos y distracciones, fiestas y placeres, éxito en una afición ... , como en el campo especulativo: posible éxito en los juegos de azar, la bolsa y demás ... O, finalmente, en el campo de los hijos: progenie, satisfacciones al amor propio, beneficios y alegrías procedentes de éstos. Frartcisco I que tuvo una gran vida recreativa y fue un gran padre.

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VI: Las posibilidades de éxito se encuentran concentradas en la esfera del trabajo, en el mundo de las relaciones con los subordinados. El individuo puede estar bien secundado, bien servido y sacar partido de ello. Salvo en disonancia, lo que aporta trastornos de salud jupiterianos, significa una protección contra la enfermedad. En Luis XII e incluso en Enrique II esta posición parece concordar con el auge del trabajo, la industria, el bienestar y la prosperidad de su reinado. VII: El individuo tiende a encontrar la buena suerte cuando se casa, ya sea que el cónyuge le aporte bienes, relaciones u otros triunfos; o que él mismo, al realizar una colaboración, firmar un contrato, con ocasión de un proceso o una rivalidad, obtenga el triunfo. Uno de estos puntos tiende a constituir el triunfo mayor dentro del éxito. A menudo, numerosas relaciones o tren de vida social. Es Carlos V y el Tratado de Brétigny. · VIII: Posición feliz bastante parecida a la de Júpiter en II; aquí, las principales adquisiciones tienden a ser resultado de una o varias herencias, de una unión más o menos afortunada, de una asociación más o menos fructuosa o de especulaciones, en particular con dinero de otro. Disonante, hace temer la dilapidación del cónyuge o de los asociados. Tal es el J úpiter de Luis XV (en cuadratura con el Sol en XII), con la prodigalidad y suntuosos gastos de Madame de Pompadour. IX: El sentimiento religioso se encuentra impregnado de indulgencia, de tolerancia, favorable a la ortodoxia y se desarrolla dentro del ceremonial, del decoro, cuando no se encuentra dirigido hacia la organización de la fe, temporal y política. Posibilidad de éxito por las propias cualidades morales y opiniones, sobre todo en organizaciones jerárquicas: religión, magistratura, administración ... La expansión social puede también proceder de viajes, del extranjero o de extranjeros; incita a ir a lo lejos. X: Posición bastante análoga a la del Sol en X, significadora de ambición, de autoridad, de prestigio, de elevación

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social, a menudo de participación en los asuntos públicos, de acceso a un puesto superior, de jefe, de dirección, de organización o de administración, u honores, dignidades y distinciones honoríficas. El éxito es alca..'1zado, principalmente, a través de la vía jerárquica, dentro de la legalidad y las esferas oficiales. Posibilidad de protección, de recomendación de persona influyente, de apoyo. Como sucede con todos los planetas en X, la nota jupiteriana es tanto más fuerte cuanto más próximo se encuentre el astro del MC. Luis XI, ese notable administrador y amasador de tierras, llegando casi sin guerras a Testituir siete grandes provincias a Francia (la expansión jupiteriana) y estableciendo una autoridad monárquica absoluta. Robespierre surgido del pueblo llano y convirtiéndose en jefe del Comité de Salud Pública. 1 XI: Lo que constituye el éxito o fortuna del individuo tiende a ser resultado de sus relaciones amistosas y a través de éstas. La amistad es vivida como un auge, una fuerza generosa de expansión que no deja de suscitar concursos y ayudas, sobre todo de personajes influyentes, capaces, cuando la ocasión lo requiera, de "enchufar" o de ayudar al sujeto en el camino que le traza su naturaleza. No faltan las protecciones. Disonante, hace temer que las amistades arrastren al individuo a vivir a un nivel demasiado elevado para sus medios y que sus protecciones se revelen onerosas. XII: Si el astro es disonante, las pruebas asedian al sujeto a nivel económico y material bajo forma de reveses o inaptitud para ganar dinero. Armónico, tiende a proteger al sujeto en las pruebas, haciéndole triunfar sobre sus enemigos y sacándole de sus problemas ... Siendo las pruebas raras, benignas u ocasión para una realización o motivo de prestigio. Posibilidad de autoridad oculta, en una sociedad secreta por ejemplo, o éxito en un universo cerrado (retiro, prisión, hospital ... ). En Enrique III, Enrique IV y Luis XIV, Júpiter cuenta sobre todo en tanto que conjunción con el Ascendente. Enrique III y Luis XVI no estuvieron en absoluto protegidos por esta posición. l. De los catorce presidentes de la III República, cuatro poseen Júpiter en el MC: Grévy, Fallieres, Deschanel y Miller:md.

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SATURNO EN LOS SECTORES El-punto en que figura Saturno es un lugar de carencia, de privación, de restricción, de dificultad, de retraso, véase incluso de pérdida, de abandono, de desapego, y, disonante, de fracaso, de esterilidad, de caída o infortunio. Armónico, constituye un centro de poder interior, de fuerza moral, de superioridad intelectual o espiritual. I: Coeficiente de introversión, de rechazo del instinto, de autodefensa, de vida replegada sobre sí; factor de adaptación lenta (secundariedad) o de inadaptación. Particularidades saturninas tanto más pronunciadas cuanto más se encuentre el astro próximo al AS. Robespierre cuya naturaleza introvertida es bien conocida. II: La posición menos feliz que existe respecto a la fortuna. La tendencia a la avidez y el sentimiento de frustración que deriva de ésta se manifiesta en la esfera del dinero. Cualquiera sea su fortuna, el individuo tiene la impresión de escasez, de frustración, de insatisfacción. O dilapida con desconsideración su patrimonio por inadaptación, o, lo más a menudo, cierra la bolsa y se convierte en ahorrador, cuando no en avaro. Frecuentemente, la inadaptación a los problemas materiales conduce a la pobreza o a la escasez real. Armónico, este astro favorece las adquisiciones lentas, progresivas, fruto de un largo esfuerzo; adquisiciones estables, a menudo concretizadas en tierras, inmuebles. Con esta posición, tenemos los dos reyes que conocieron la pobreza: Carlos VI al final de su reinado, después de haber dispendiado los fondos públicos en un verdadero delirio de dilapidación económica; vivió entonces en la escasez, abandono, olvidado, cuando no en la miseria. Carlos VII al principio de su reinado, miserablemente vestido, con jubones zurcidos, tuvo que dar un día (en 1428), a falta de dinero, sus polainas nuevas al zapatero; en otra ocasión, al recibir a La Lire a cenar, no pudo ofrecerle más que dos pollos y una cola de cordero; cuatro escudos de oro componían exactamente el tesoro público.

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III: Aporta una nota de frialdad en las relaciones con los próximos, una cierta distancia, cuando no un alejamiento, una separación, voluntaria o no. Contraría los estudios, los re.trasa y obstaculiza. Negación para la realización de viajes, poco numerosos, dificultosos o acompañados de circunstan- · cías desagradables. Armónico, se muestra propicio a la vida intelectual o moral. IV: Hace temer pruebas familiares, falta de contacto con los padres, soledad o frustración en el ambiente natal, desapego de la familia o problemas respecto a ésta. No favorece (salvo armónico) el campo de la casa, del hogar, pudiendo ser éste triste, pequeño u otros inconvenientes; contribuyen a fijar definitivamente en un lugar. Armónico, posibilidad de bienes inmuebles. Luis XV, huérfano de padre y madre a uno y dos años respectivamente, y enterrando, a lo largo de su existencia, casi a toda su numerosa familia. Luis XVI y Luis XVIII, también huérfanos de padre y madre en su infancia (en el tercer hermano, Carlos X, Saturno aparece también, pero con una oposición al planeta situado en IV). V: Incompatibilidad entre la naturaleza del astro y los asuntos de este sector. Tiende a alejar de los placeres o a intelectualizarlos Uuegos de reflexión, colecciones ... ). Puede tanto, por avidez, producir el frenesí amoroso, como, por inhibición, bloquear los impulsos sentimentales. Conduce hacia relaciones sobrias, serias y duraderas, y, disonante, entristece los amores, haciendo de ellos una fuente de pruebas. La frustración puede también tener un papel en lo que concierne a la progenie: esterilidad o pocos hijos, desapego o alejamiento de éstos, o (disonante) infortunio respecto a ellos. En Enrique IV, Saturno ha perdido todas las inhibiciones: de ahí aquella líbido insatisfecha, aquella avidez erótica, que constituyó para él una fuente de pruebas. En Luis XIII, el astro muestra su aspecto de inhibición; sabemos sobre su oposición al padre: un ser casto, púdico, huraño en asuntos de amor; no se le conocen amantes; y no fue hasta tarde y en el último momento cuando dio un hijo a su esposa, Ana de Austria, que tenía, como él, Saturno en V.

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VI: Armónico, constituye una posición de solidez y estabilidad en el trabajo en el que el esfuerzo continuado pro_duce, a la larga, grandes frutos. Si no, corre el peligro de dar una inadaptación al trabajo o, por el contrario, una bulimia del trabajo que lleva al desgaste. Puede también dar sinsabores en las relaciones con los subordinados o trastornos de salud bajo forma de desórdenes saturninos de carácter crónico. VII: Incompatibilidad entre la naturaleza del astro y los asuntos de este sector. A menos de ser armónico, en cuyo caso estabiliza una unión tranquila, de conveniencia o de interés, Saturno es un obstáculo al matrimonio. Conduce al celibato, a un matrimonio tardío y difícil de llevar a cabo (a menudo a los 29-30 años, en el momento de su revolución), a un matrimonio joven con una persona mayor, a un impedimento en la realización de la unión deseada, a una unión sin amor, a una unión de.sgraciada, cuando no a la destrucción de la unión por separación o viudez. Igualmente contraria a las asociaciones que pueden ser fuente de infortunio. Carlos IX: unión sin amor: Enrique II: desgraciado en su vida afectiva (ver más lejos). VIII: Posición bastante parecida a Saturno en II, con la diferencia que afecta, sobre todo, al dinero de los demás. Herencia tardía o expoliación en lo referente a los legados, sucesiones,. herencias, adquisiciones procedentes del matrimonio o asociaciones. Posibles pérdidas de dinero o inversiones onerosas. En una mujer, apoyo material del cónyuge defectuoso, pudiendo el matrimonio estar a cargo de ella. Tenemos aquí la actitud financiera de Luis XII que, generoso y dadivoso cuando se trataba de su propio dinero, se mostraba particularmente ahorrador y cauteloso cuando se trataba de los bienes de sus súbditos. IX: Posición particularmente propicia·a la vida intelectual profunda, siendo ésta la mejor posición del astro, que conduce hacia un conocimiento, o una sabiduría. La actitud religiosa conduce a la ascesis u oscila entre el escepticismo o el fanatismo, si está disonante; las opiniones respecto a temas elevados

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desembocan igualmente en el escept1c1smo o el fanatismo. Pruebas en los viajes, el extranjero o los extranjeros, frustración o infortunio. Enrique II abriendo el camino al fanatismo de las guerras de religión al instaurar la "cámara ardiente" para extirpar la herejía hugonote, y frustrado en su campaña de Italia. Asimismo, el Napoleón escéptico, cerrado alas invenciones modernas, rehusando la aplicación de la navegación a vapor, la químiéa industrial, la electricidad, la tracción mecánica, sordo a los razonamientos de Fulton que le ofrecía el instrumento para la victoria sobre Inglaterra; también es Napoleón vencido en sus coaliciones con el extranjero. X: A excepción de una existencia retirada y con objetivos impersonales, es la posición más infortunada para el éxito social. Tiende a movilizar la avidez del astro hacia la ambición por el poder y la pasión por la carrera profesional. Puede, pues, elevar socialmente y, armónico, asegurar un progreso profesional lento pero seguro, hasta un puesto de responsabilidad, paciente, prudente y laboriosamente a"clquirido. Pero la ascensión viene seguida de reveses, pruebas, inf01::tunio, cuando la elevación ha sido rápida, no merecida, adquirida por medios discutibles o relacionada con la búsqueda de un prestigio personal: Disonante, hace temer el retiro, la l:aída, el infortunio o la infamia. Francisco 1 y el desastre de Pavía, la prisión y el tratado de Madrid. Catalina de Médicis cristalizada en su única pasión: la ambición política, inspiradora de una serie de reinados cada vez más dramáticos, que ie condujeron a una ingrata vida de duelo y soledad. Mazarin que obtuvo el poder por los pelos. Carlos X, Luis-Felipe y Napoleón III destronados. Podría añadirse una larga lista de soberanos y estadistas que han acabado mal con esta posición: Alfonso X de Aragón, Alfonso XIII de España, Manuel de Portugal, Carlos de Habsburgo, Leopoldo III, Hitler, Goering, Daladier, Lava! ... XI: El astro de la soledad en este;: sector tiende a privar al individuo de amistades, de ayudas y protecciones; el sentimiento de inseguridad o frustración domina en este campo. La amistad tiende a ser vivida como un apego profundo, un sentimiento exclusivo, celoso, reivindicativo, o como una re-

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nuncia extrema. Armónico, el astro aporta la amístad fiel, el sabio consejo, la protección seria. Carlos V estuvo rotleado de grandes consejeros y Luis XI no tuvo amigos y se encerró en la soledad. XII: Afinidades entre astro y sector en cuanto al aspecto de prueba: peligro, sobre todo disonante, de gran sacrificio, de penosa renuncia, de males dolorosos: larga enfermedad, persecución, prisión, exilio, cautividad ... Carlos VIII asistiendo al hundimiento del sueño de su vida con el desmembramiento del reino de N ápoles, apenas conquistado.

URANO EN LOS SECTORES La posición de este astro en cada sector sitúa el lugar en el que, cuando es positivo, el ser es lo más individualizado, lo más independiente, lo más original, y, cuando es negativo,. lo más inadaptado, lo más rebelde. Contribuye a escudriñar, a intelectualizar, a complicar, a trastocar, a modernizar, a aportar sucesos explosivos, repentinos, imprevistos. I: Coeficiente de desapego respecto al medio, de afirmación personalizada; factor de poder (sobre todo cerca del AS). Robespierre. II: Existencia material inestable, con fluctuaciones, rachas de suerte o reveses económicos. Política financiera audaz o aventurada, disciplinada o desordenada. III: Relaciones independientes o reacciones violentas con el medio. Propicio a la adquisición de conocimientos, sobre todo técnicos, ultramodernos o heterodoxos; orgininalidad intelectual. Viajes bajo el signo de la aventura, de la desmedida, de la velocidad; riesgo de accidentes. IV: Independencia frente al ambiente familiar, a menudo sufrido como una obligación; posibilidad de partida brusca del hogar o de ruptura con la familia. Hogar inestable; cam-

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bios de residencia; vida interior agitada, gustos modernos en decoración. V: Aventuras amorosas o uniones complicadas, con desenlaces bruscos. Pasión especulativa o artística. Para una mujer, riesgo de embarazo antes o fuera del matrimonio, o de abortos. VI: Independencia, irregularidad, indisciplina, rebelión o desenlaces bruscos en el trabajo. Tensión con los subordinados, complicaciones de salud. VII: Lleva hacia la unión libre, la relación con una persona no-libre o divorciada, la realización brusca o rápida de un matrimonio o hacia una forma de vida conyugal independiente. Disonante, es la posición típica del divorcio. Complicación en las asociaciones. Napoleón y su divorcio de Josefina. VIII: Sorpresas en la fortuna, buenas o malas, procedentes del matrimonio, de asociaciones o herencias. Indice de muerte súbita. IX: Opiniones y creencias bajo el signo del rechazo, de la revisión o de la innovación; conocimiento de vanguardia o espíritu original. Aspiración a la expatriación; viajes bajo el signo de lo inédito, de la aventura; disonante, riesgo de accidente. Napoleón III y las aventuras de su política exterior. X: Disonante, inadaptación social; existencia más o menos complicada, aventurera, escandalosa o trastornada por reveses o hechos teatrales. Armónico, aptitud para desempeñar un papel especializado, ocupar una función individualizada, a menudo en una rama nueva. María Antonieta y su destino dramático. XI: Relaciones amistosas libres, originales, de desenlaces bruscos y vaivenes o de carácter intelectual; medio amistoso que tiende a imponerse al individuo. Carlos X.

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XII: Pruebas que tienen su origen en el progreso, sus complicaciones y tribulaciones. Trastornos, aventuras de aprendiz de brujo; riesgo de operación o de accidente.

NEPTUNO EN LOS SECTORES La posición de este astro en cada sector sitúa el lugar en el que el ser pertenece el máximo a la comunidad, es lo más sensible al ambiente, lo más integrado a la colectividad~ es también en el que peligra perder su indivualidad por desorden o confusión. Contribuye a dilatar el ser, a hacerlo vivir en el mundo de lo imaginario, de la ilusión, del misticismo o la fe. I: Coeficiente de participación en el medio, de receptividad en los movimientos colectivos; factor de sensibilidad (sobre todo cerca del AS). II: Actitud pasiva y receptiva en materia económica, que puede tanto dar una situación financiera caótica, inquieta, ilícita o engañosa, como aportar una suerte insólita si uno se encuentra en el lugar correcto y en el momento apropiado. III: Disposición a dejarse sumir en el ambiente del entorno, que influencia al ser sin que éste se dé cuenta; aspiración a la evasión a través de los estudios, investigaciones o VlaJeS. IV: Vida y relaciones familiares susceptibles de ser confusas, enredadas, fantasiosas, extrañas; posibiliddad de hogar bohemio. V: Amores románticos en los que la sensualidad se mezcla con el misticismo; disonante, sentimientos quiméricos, ilusiones, engaño, traición, amores complicados o sentimientos confusos. Problemas singulares procedentes de los hijos o de las especulaciones. VI: El individuo puede realizarse laboralmente a través de su sensibilidad, su intuición, su sentido comunitario ... 214


Disonante, engaño o traición posible de los subordinados (Robespierre), o trastornos de salud neptunianos. VII: Salvo armónico, no es un índice feliz respecto al matrimonio y las asociaciones. Disonante, da las situaciones confusas, irregulares, fraudulentas, comprometedoras ... en estos campos. VIII: Lo mismo aquí en lo que concierne a las herencias, contratos y negocios con el cónyuge o asociados. Problemas de sensualidad o de misticismo. IX: Opiniones y creencias bajo el signo de la adhesión afectiva, de la comunión espiritual, de la comprensión intuitiva; disonante, ideal nebuloso, utópico. Viajes bajo el signo de la evasión, de la comunión con lo lejano. X: Armónico, el ser se ve inducido por una corriente social, por un movimiento colectivo; triunfa a través de una ola que le arrastra, a veces más allá de sí mismo. Disonante, esta ola puede arrastrarle a su pérdida. La propia realización se hace, a menudo, fuera de los caminos trillados, a través de vías inéditas. La disonancia hace temer escándalos, situaciones confusas, la pesca en río revuelto, los compromisos. Napoleón I, Luis-Felipe y Napoleón III. XI: Influencia amistosa sobre el sujeto, sobre todo procedente más de un medio o de un grupo de amigos que de amigos concretos. Esta es feliz si el astro está armónico. Disonante: decepción por engaños, abusos de 'confianza... Luis XVi hipnotizado por su con,sejero Maurepas. XII: Sobre todo disonante, prueba de carácter sensual o místico; hostilidad posible de un grupo, de un medio; riesgo de malversación, de perfidia, de fraude, de emboscadas, de traición. O también trastornos de salud de carácter neptuniano (sensibilidad a las epidemias).

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PLUTON EN LOS SECTORES La posición de este astro en cada sector sitúa el lugar en ql.Je el ser canaliza sus instintos más primitivos, manifiesta sus pulsiones más imperiosas. Tiende, pues, a aportar ya una. crisis profunda que toma el aspecto de una autodestrucción (psíquica: angustia, trastornos neuróticos, enft;:rmedad, accid~nte, fracaso ... ) o de una destrucción, o bien de una creación o una pasión intensamente realizadora. I: Coeficiente de agresividad creadora o destructora; factor de tensión interior (sobre todo cerca del AS). 11: Armónico, permite adquisiciones que pueden ser importantes, a través de medios especulativos, de procesos discutibles, de "combinaciones" secretas. Disonante: riesgo de pérdida de fortuna o prueba económica severa. III: Pasión o agresividad en las relaciones con el entorno; propicia a las investigaciones intelectuales. Deshibición de la agresividad al volante, en carretera; riesgo de accidentes en desplazamientos, de anónimos. IV: Clima de agresividad, de destrucción en el medio familiar o del hogar. Posible secreto de familia. Posibilidad de especulaciones con tierras. V: Pasiones amorosas irresistibles, atormentadas, misteriosas o dramáticas. Rechazo del hijo. Disposición ·especulativa, fecunda o peligrosa. VI: Afirmación de poder, cuando no rebelión y crisis, en el trabajo, en las relaciones con los subordinados. Disonante, crisis de salud más o menos temible. VII: Pasión profunda que lleva al matrimonio; disonante, tensión dramática que lleva a la destrucción de la unión y de las asociaciones; riesgo de enemistades temibles, de procesos.

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VIII: Pasión profunda que lleva al matrimonio; disonante, tensión- dramática que lleva a la destrucción de la unión y de las asociaciones; riesgo de enemistades temibles, de procesos. VIII: Armónico, puede aportar beneficios importantes·" procedentes del matrimonio, de asociaciones o especulaciones. Sentido de lo oculto y evolución psicológica profunda. Disonante, riesgo de corrupción; ,amenaza de operación del órgano correspondiente al signo ocupado por el astro. Posibilidad de muerte misteriosa. IX:' Opiniones y creencias enraizadas en los instintos más profundos. Pasión intelectual o espiritual imperiosa. Disonante, destrucción en viaje, a lo lejos. X: Posibilidad de ambición devoradora,· de vocación imperiosa, de impulso creador irresistible, cuando no de crisis profesionales, de puesta en cuestión del éxito o la reputación, de caída de situación ... La muerte, el peligro, las convulsiones sociales, las cosas secretas u ocultas ... pueden tener una influencia decisiva en la carrera profesional. XI: La amistad es una pasión instintiva que conduce a ..atracciones irresistibles, irracionales, inmediatas, susceptibles de durar o de transformar en odio. Relaciones ambivalentes, sus~eptibles de aportar mucho bien o mucho mal, es decir lo mejor o lo peor. Posibilidad de protección secreta. XII: Nocividad de esta posición, sobre todo disonante, susceptible de aportar enemistades implacables, conspiraciones secretas, pruebas ocultas o peligros temibles para la salud.

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IX. LOS ASPECTOS

Después de haber examinado, entre los distintos elementos que componen el tema, a los planetas en los signos y en los sectores, debemos tomar en consideración los aspectos; éstos desempeñan un papel importante pues en ellos reposa la estructura esencial del tema, expresada por la interacción de las tendencias que animan al individuo. Existe en la Naturaleza un fenómeno muy conocido que pone en evidencia la acción de los aspectos entre las dos luminarias: se trata de las mareas. Durante el período mensual de sicl&ia los movimientos oceánicos, las mareas altas tienen lugar en los momentos de sicigias (conjunción y oposición) -al añadirse los efectos paralelos de atracción soli-lunar, y al encontrarse el Sol, la Luna y la Tierra, en el mismo plano- y las mareas bajas, en los momentos de las cuadraturas -las dos fuerzas de atracción se ejercen según las direcciones perpendiculares una a otra y se neutralizan parcialmente. El aspecto es, pues, ~sencialmente una relación, basada en una distancia angular concreta, que se establece entre dos astros y en virtud del cual éstos ejercen una acción común. Partiendo del principio de que cada astro es la expresión de una tendencia, de una función, el aspecto crea una relación entre las dos tendencias o funciones representadas por los dos astros. Así, podemos decir, con Morin, que dos planetas en aspecto se comportan como dos asociados o dos rivales.

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El análisis de los aspectos nos lleva a tomar en consideración de una manera clara, además de su orientación, su naturaleza y su materia. Su naturaleza está constituida por la separación angular misma, no siendo la cualidad concreta del séxtil la misma que la de la cuadratura, que a su vez no es la del trígono. Su materia no es más que la combinación que se desprende de la naturaleza de los dos planetas en aspecto y de los signos en los que se encuentran.

Naturaleza de los aspectos El Universo es un movimiento o una serie de movimientos ordenados; los electrones giran en torno a los núcleos atómicos como el Sol gira en ·la galaxia, los planetas en torno a él, la Luna en torno a la Tierra y ésta sobre ella misma ... Estas rotaciones determinan ritmos regulares ya que las trayectorias son círculos o elipses que conducen ineluctablemente a las mismas partículas o a los mismos astros hacia los mismos puntos a intérvalos de tiempos regulares. Dentro de esta gran perspectiva, el aspecto se presenta como un momento privelegiado de una totalidad cíclica. La unidad de base de esta totalidad es el ciclo planetario: dos astros se encuentran en el Zodíaco; el más rápido se aleja del más lento; a medida que éste escapa de la conjunción y hasta el momento en que encontrará de nuevo al astro lento, pasa con él por una serie de fases sucesivas. Esta sucesión de fases constituye la gama de los aspectos. De la conjunción inicial a la conjunción final los dos astros mantienen relaciones continuas, que son expresión de un proceso que llena todo el ciclo, pero sólo son importantes en el sentido de una determinación particular de este proceso global los momentos que corresponden a las fases de los aspectos. Si comparamos el diálogo continuo de estos dos astros con el instrumento de un párrafo musical, podemos decir que al margen de estos aspectos existen silencios en la partitura, y que el instrumento hace su entrada cuando vuelve cada nuevo aspecto. Por lo demás, sobre una teoría musical Kepler intentó

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basar la teoría de los aspectos. 1 Considerando la gama diatónica (que tenía vigencia en su época) junto con la escala cromática y sus doce tonos, y adoptando la noción pitagórica según la cual la altura de los sonidos depende de la longitud de la cuerda vibrante, afirmó que éstas podían aplicarse al círculo zodiacal, tomado como una cuerda vibrante replegada sobre sí misma. Consideró que este círculo correspondía a la octava y estudió la repartición de tonos a través de los 360°: octava a la conjunción, quinta a la oposición; cuarta al trígono, tercera mayor a la cuadratura. Tras esa teoría musical y anterior a ella, se encuentra una teoría pitagórica que construye polígonos regulares dentro del círculo y basa los aspectos en relaciones numéricas, siendo la conjunción al valor d~l 1 lo que la oposición al del 2, el trígono al del 3 y la cuadratura al del 4. Explicando el universo a través de la medida y los números, impresionados por ciertas relaciones entre los sonidos musicales y las relaciones geométricas, los pitagóricos consideraron las divisiones del círculo por 2 y 4 como inarmónicas y las de por 3 y 6 como armónicas. Esta teoría puede recibir contenidos diversos. Con seguridad puede relacionársela con una simbólica de los númems, pero parece esencial extraer de ella una base humana. Ahora bien, las investigaciones psicológicas nos conceden un principio de partida satisfactorio sobre este punto, en la medida en que la libre actividad de la fantasía t.al como se ejerce en los sueños, las visiones, las meditaciones, produce formas que se expresan a través de motivos esterotipados. Así, entre los reguladores arquetípicos esenciales, C. G. Jung menciona la dualidad (alto y bajo, derecha e izquierda, claro y oscuro ... ), la unión de las oposiciones en un tercer término, el cuaternario (cuadrado, cruz ... ), la rotación (el círculo), la convergepcia, el orden regulado según un sistema de espirales. Parece que llegamos aquí a una estructura fundamental dd ser humano del que, por lo demás, testimonia el ritmo de sus manifestaciones: movimientos alternos, cadencias, períodos, constituyen un gigantesco conjunto de ritmos a dos (sueño y vigilia, trabajo y reposo, latidos del corazón, el andar... ), a 3 y a 4 tiempos l. Dr. Walter A. KOCH: •• Aspektlehre nach Johannes Kleper", Ed. Kosmobiosophische Gesellschaff, Hamburgo, 1952.

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~-¡.

OPOSICION

CUADRATURA

TRIGONO

SEXTIL

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180'

A falta de una teoría más concreta y precisa de los aspectos, poseemos al menos una práctica basada y comprobada por la existencia. Abordemos pues el análisis de la modalidad de combinaciones de cada aspecto. El prototipo del aspecto es la conjunción: los dos planetas se encuentran en el mismo punto del Zodíaco; hay pues "unión", y a partir de este hecho intento de "fusión" de las tendencias representadas, cada una tiñéndose de la naturaleza de la otra, siendo el todo una síntesis de su combinación. Esta fusión es feliz cuando los planetas se encuentran en afinidad (Venus y Júpiter, Luna y Venus, Luna y Júpiter, Sol y Júpiter, Mercurio y Saturno ... ); es por el contrario, perjudicial cuando son de naturaleza opuesta (Sol y Saturno, Luna y Marte, Venus y Saturno ... ). La oposición, aspecto de 180°, parte la esfera en dos mitades; aquí los astros se encuentran frente a frente, en estado o posición de rivalidad, de conflicto abierto; es el choque de dos fuerzas que se enfrentan, como si una fuera la negación o la antítesis de la otra. La cuadratura, aspecto de 90°, introduce precisamente un cuadrado en el círculo; en este aspecto, los astros se encuentran en dos planos distintos, irreconciliables; éstos se neutralizan, se contrarrestan. En la oposición y la cuadratura existe escisión entre las tendencias que representan estos astros. El resultado


de esta división es una inadaptación en la conducta del ser, de la que deriva ya un contrapeso entre ambas tendencias: tan pronto una domina, como tan pronto la otra pero con exclusión de la una por la otra, ya una alteración de cada una de las dos tendencias por la acción contraria de la otra. El conflicto interior al que estos aspectos conducen presta, según los casos, un elemento de tonalidad neurótica si el resultado es pasivo, o un elemento de tonalidad de perversión si es activo, o hará -por desplazamiento- de un desequilibrio inicial una valorización del ser bajo el aspecto de una sublimación. Por lo demás, existe a menudo una mezcla más o menos variable de estos tres resultados, aunque los primeros sean más frecuentes. El trígono, aspecto de 120°, parte el círculo en tres partes iguales, y el séxtil, que es de 60°, lo parte en seis partes· iguales (hexágonos). En estos aspectos, los planetas tienden a combinar armónicamente sus corrientes, al completarse y reforzarse mutuamente. En lugar de haber escisión entre ambas tendencias, existe una prolongación de una respecto a la otra y, en consecuencia, intercambio y enriquecimiento en un diálogo, beneficioso tanto a una como a otra. Aquí, el ser se encuentra espontáneamente adaptado a la vida. Si la oposición y la cuadratura son disonantes, el trígono y el séxtil son armónicos. Estas nociones no deben asimilarse a cualidades desfavorables y favorables, pues la distensión de los "buenos" aspectos contribuye a "adormecer" al ser en un estado de bienestar, a atontarlo, mientras que la tensión de los "malos" aspectos es un factor de despertar de la conciencia, a menudo saludable para el enriquecimiento intelectual o espiritual. Dentro de un esquema simplista pero bastante evocador, la tradición ha situado la nota planetaria de los aspectos según un orden en el que las distancias angulares corresponden al alejamiento de los astros respecto al Sol: la conjunción es de la naturaleza de las luminarias o de Mercurio, el séxtil de esencia venusina, la cuadratura de esencia marciana, el trígono de esencia jupiteriana y la oposición· de espíritu saturnino. Aunque los aspectos secundarios son menos importantes, no hay, sin embargo, que dejarlos de lado, poseyendo la semi-

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cuadratura y la sexquicuadratura un valor menor en relación a la cuadratura, y el semiséxtil y el quincucio un menor valor en relación al séxtil. Además de estos valores de octógono y dodecágono, Kepler introdujo el quintil, aspecto de 72° (pentágono); aunque su augusto creador recomendara su estudio, este aspecto no es todavía más que un desconocido dentro del conocimiento astrológico actual.

Materia de los Aspectos Sabemos que la materia de los aspectos se encuentra constituida por la trama simbólica de los dos astros en presencia, completada por la de los signos en los que se encuentran. Esta materia son en suma las tendencias que se encuentran en juego en la relación del aspecto. Para introducir claridad en el análisis de esta materia, se consideran varios modos de combinación: 1) La cualz"dad elemental: se considera propicia la reunión de planetas con cualidades comunes favorables a la vida (Caliente y Húmedo): Sol y Júpiter, Sol y Venus, Luna y Venus, Luna y Júpiter, Venus y Júpiter. Se considera nefasta la reunión de planetas de cualidades contrarias, recíprocamente antagónicas: Sal y Saturno (Caliente y Frío), Luna y Saturno (Húmedo y Seco), Luna y Marte (Húmedo-Frío y Seco-Caliente). Igualmente, la relación que lleva aún exceso pernicioso de una cualidad negativa: Sol y Marte (exceso de Seco y de Caliente), Luna y Saturno (exceso de Frío), Marte y Saturno (exceso de Seco) ...

2)El orden zodiacal: los planetas que gobiernan signos de la misma triplicidad tienen tendencia a armonizar mejor (Marte y Júpiter por el trígono Aries-Sagitario, Mercurio y Venus por el trígono Géminis-Libra, Mercurio y Saturno-Urano por el trígono Géminis-Acuario ... ) que los que gobiernan signos opuestos (Sol y Saturno por la oposición Leo-Acuario, LunaSaturno por la oposición Cáncer-Capricornio ... ). No conviene conceder gran valor a estos dos modos de 224


combinación tomados aisladamente pero, cuando sus resultados concuerdan, permiten captar las armonías y disonancias más sobresalientes: Sol y Júpiter, Luna y Júpiter entre las primeras, Sol y Saturno, Luna y Saturno entre las últimas ... 3) La naturaleza analógica: El Sol y Júpiter concuerdan particularmente en lo que concierne a la vida, la fortuna, los honores, el éxito. La Luna y Venus respecto al amor, el matrimonio y la vida afectiva. Mercurio y Saturno o Urano respecto a la vida intelectual. Marte y Saturno respecto a las luchas, las pruebas ... En líneas generales, puede juzgarse que los astros tradicionalmente considerados como "benéficos": Sol, Luna, Mercurio, Venus y Júpiter hacen una buena asociación. Sus aspectos armónicos contribuyen a la expansión de la vida. Sus disonancias aportan dificultades a esta realización. Los aspectos entre los planetas-parejas: Sol con Luna, Venus con Marte, Júpiter con Saturno, se revelan muy propicios cuando son armónicos: es la unión de los complementarios. Pero son handicaps serios cuando están disonantes: es la escisión de los polos contrarios, la disociación psíquica. En cuanto a los as. pectas de los planetas llamados "benéficos" con los planetas considerados como "maléficos" en razón de los problemas que plantean a la vida: Marte, Saturno, Urano, Plutón y en parte Neptuno, constituyen una asociación más o menos difícil o delicada. Armónicos, contribuyen a afirmar la vida, pero a menudo a través de caminos peligrosos, problemáticos y discutibles. Disonantes, son perjudiciales pues destruyen la vida, aportan crisis y situaciones más o menos dramáticas. Y más aún si un astro de vida (una luminaria sobre todo) participa en un aspecto disonante de dos "maléficos".

Orientación de los aspectos Los aspectos se encuentran orientados o determinados hacia una acción en un campo concreto en función de los sectores en que los planetas aspectantes poseen representación. Estos sectores localizan de alguna forma la manifestación del

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aspecto hacia tal o cual campo de la existencia. Ahora bien, estos sectores son, en primer lugar, las dos casas ocupadas por los dos planetas; pero también, en segundo lugar, las casas que estos planetas gobiernan por regencia del signo que las ocupa.

Interpretación de los aspectos Para interpretar un aspecto conviene, pues, juzgar los tres elementos del problema, partiendo en primer lugar del examen de su naturaleza, continuando por el de su orientación y finalizando por el análisis más complejo de su materia . • Un aspecto es esencialmente una relación entre dos términos dados; antes de juzgar estos dos factores en presencia, hay que fijarse en su relación, su influencia recíproca. Es manifiesto que existe generalmente una relación armoniosa, un acuerdo, una alianza, en el trígono y el séxtil; y en la oposición y la cuadratura, una relación disonante, un desacuerdo, una tensión. Los sectores en los que cae el aspecto nos dicen entre qué campos se hace la asociación o el conflicto, a qué niveles aqu~lla o éste afectan. Los sectores que intervienen a través del juego de las regencias amplían el campq de acción de la relación, a menudo más a través' de la repercusión que por su intervención directa. Así, una oposición planetaria que se gesta entre los sectores I y VII predispone a los conflictos entre el individuo y su cónyuge o asociados y colaboradores. Lo mismo sucede con la oposición que se efectúe entre el regente de I y el de VII; sin embargo, estos conflictos corren el riesgo de surgir a causa o a propósito de aquéllos, más directos, que tienden a presentarse en el campo de ambos sectores en los que cae la oposición (las cuestiones de dinero, por ejemplo, si se sitúa de II a VIII). Finalmente, la materia del aspecto precisa las cualidades, los valores, los matices, en breve la textura de la operación. Veamos por ejemplo a Júpiter en II opuesto a Marte en VIII. La oposición significa un conflicto, una incompatibilidad, un daño eventual. Tiene lugar de II a VIII: el conflicto

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afecta, pues, sobre todo, a nivel económico; es pues un conflicto de dinero. La oposición va de Júpiter en II a Marte en VIII. Entonces, en un caso parecido en el que se enfrentan un "maléfico" y un "benéfico", el daño es en general provocado por el "malechor" y sufrido por el "bienhechor". Aquí, es sobre todo Marte quien perturba a Júpiter. Júpiter en II, el primer término de la relación, representa una "condición de forturia", una disposición a ganar, una posibilidad de tener. Este haber es dañado por Marte en VIII, segundo término, que representa un gasto, una dilapidación, una imprudencia o un exceso en. materia de dinero, en particular a lo que concierne al cónyuge o los asociados. De ahí: posibilidad de dilapidación por parte del cónyuge o los asociados, mala colocación del dinero. Se trata aquí de una interpretación esencial pero no limitativa. El mismo Júpiter en II (potencial económico) en trígono con Marte en X tiende a expresar: éxito y fortuna resultante de empresas e iniciativas profesionales. En cuadratura con Marte en V: dilapidación en el juego y los placeres. En cuadratura a Saturno en XI: pérdida de dinero causada por los amigos; en cuadr~tura a Saturno en V: fracaso y pérdida en una especulación. No puede construirse un conocimiento de los aspectos más que restableciendo los efectos de los aspectos :vecinos, de los cuales un solo factor varía sobre los cuatro principales (los dos planetas y los dos sectores, no haciendo los dos signos ocupados por los planetas más que matizar la dinámica de ambos planetas), a fin de captar la diferencia que aporta cada factor dentro del conjunto de la configuración. Vemos, por ejemplo, la diferencia y la significación que hay que acordar a las cuadraturas que Júpiter en II, a Marte en V y a Saturno en V. Sí, en el aspecto disonante, Marte consuma y consume, Saturno obstaculiza y priva; así, mientras que desde la VIII Marte opuesto a Júpiter en II hace más bien dilapidar las herencias, Saturno, en el mismo lugar, conduce más bien a una expoliación de herencia, a una desposesión pura y simple ... En relación del aspecto, puede considerarse a cada planeta como un personaje, un compañero de la partida jugada. Si los astros son "benéficos", la armonía sugiere la noción de

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una asociación de dos bienhechores; la disonancia, una disensión entre estos bienhechores. Si son "maléficos", la armonía puede hacer una asociación de malhechores, o la adaptación de un malhechor al servicio de una buena causa (en la medida en que uno de los dos astros puede estar al servicio de un bien); la disonancia es en general una guerra civil de malhechores de la cual el nativo paga las consecuencias. En el aspecto de un "maléfico" con un "benéfico", se considera que el más aventajado en la armonía sea sobre todo el primero; y, en la disonancia, el más desventajado el segundo. Estos esquemas son un poco groseros, pero no dejan de ayudar a dilucidar las relaciones complejas que estudiamos aqufr

Significación de los aspectos He aquí a continuación un pequeño diccionario de la significación de los aspectos. Cie.rtas interpretaciones son más largas que otras; estos aspectos no poseen el privilegio de ser más importantes que los demás: son simplemente más evocadores en función de nuestro conocimiento actual. SOL-LUNA: Determina las relaciones entre los valores paternales y maternales, masculinos y femeninos,' conscientes e inconscientes, idealistas e instintivos ... H: El aspecto armónico es más propicio al equilibrio general, ya que presta una continuidad interior que aproxima los polos extremos del psiquismo y aúna sus funciones inferiores-primarias a sus funciones superiores-elaboradas. Contribuye a armonizar las relaciones entre ambos sexos (vida afectiva armoniosa de Luis XI y Luis-Felipe). D: El aspecto disonante aporta una disyunción, una disociación psíquica, a menudo ligada a conflictos en la pareja paterna. La parte masculina y la parte femenina del ser tiran cada uno por su lado, pudiendo ser el individuo, en la oposición, medio masculino y medio femenino. De ahí una división, una disociación psíquica perjudicial a la unidad y al equilibrio interiores; y sobre todo conflictos del ser en sus relaciones con el otro sexo. Goethe evocando, a través de la

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voz de Fausto, las dos almas que habitan en su pecho, y Musset hablando del.extranjero que se le parece como una hermana ... ( '41nponente de conflicto interior en Carlos V el loco). La conjundón es sobre todo la expresión de una indiferenciación de los principios masculino y femenino, mientras que la oposición constituye el desdoblamiento; aquí, lá mezcla aporta una feminización de las tendencias masculinas y una masculinización de las tendencias femeninas; afectivamente, la conjunción constituye pues un cierto factor de infantilismo y de no elaboración de la Psique (Luis XII y Enrique JI, marido y amante sumisos). SOL-MERCURIO: No existe más que en la conjunción ya que estos dos astros no se alejan más de 28°. Este tipo de aspecto nos llama la atención; representa en un tema el polo de valores racionales, conscientes, intelectuales, espirituales, el centro de intereses más elaborados de la personalidad. SOL-VENUS: No existe más que en la conjunción, el semiséxtil y la semicuadratura, al no separarse ambos astros más de 48°. La conjunción es una bella configuración que aporta una expansión de vida, ya se trate de un ennoblecimiento, de una idealización de los sentimientos amorosos en una gran pasión sentimental, de una elevación social· a través del amor o de una aspiración estética o artística más o menos satisfactoria. Disonante, puede no aportar más que un temperamento amoroso que se dispersa en las aventuras. Constituye siempre un factor de atracción personal (Madame de Montespan, Madame de Maintenon, Josefina y sus conquistas reales e · imperiales; Enrique II y su gran pasión por Diana de Poitiers ). SOL-MARTE: Aporte de lo Caliente en sus posibilidades y excesos. H: Aspecto de viri"lidad, de instinto de lucha, de conquista, de afirmación positiva; el ser tiende a asumir su agresividad, a socializarla en aras de un resultado constructivo; pone su violencia al servicio de una creación o de una pasión (Carlos IX y su pasión por la caza; Luis XIII a la -cabeza de su ejército ganando la mayor parte de sus gu~rras; Luis XVIII 229


dedicándose a la conqwstade su país y ganando este combate). D: Equivalente al "complejo de castración" freudiano o al complejo de inferioridad de Adler. Agresividad (Marte) polarizada por la autoridad (Sol), a menudo como consecuencia de una influencia paterna autoritaria, tiránica u hostil, y desplazada ulteriormente bajo el aspecto de una rebelión contra la autoridad: educadores, superiores, jefe, marido •.. Pueden presentarse dos casos: o el sujeto renuncia a su fuerza por miedo a ésta y se somete, sufre, renuncia al combate, permitiendo ser vencido; o aventura su fuerza midiéndose con el más fuerte y sufriendo el fracaso de una dominación. Aspecto de impulsividad, de imprudencia, de exceso, de riesgo de amputación, de operación, de accidente (Luis XV que, al cabo de la guerra de los siete años, tuvo que firmar el Tratado de París que desmembró el imperio colonial francés de sus posesiones de América y de Asia; Robespierre, principal artífice de la ejecución de Luis XVI y muerto él mismo en el patíbulo). SOL-JUPITER: Asociación de valores "Calientes". H: Aspecto de madurez, de plenitud, de expansión y de poder vital, orientado hacia una ambición realizadora, la afirmación de una autoridad basada en cualidades de organización, en una superioridad moral o social, u orientada hacia un hedonismo eufórico, cuando no hacia una gran pasión. Coeficiente de éxito (Francisco I es el "rey caballero"; con Luis XIII el saturnino, es el reinado de la gran política de Richelieu que conduce a la realeza a su máximo poder. En Luis XVI no es más que el fuerte apetito en la mesa). D: Aspecto de conflictos con la autoridad, paterna, patronal, social. Es a menudo índice de una hipertrofia del yo (vanidad, orgullo, ambición desmesurada... ), de un órgano (corazón, hígado ... ), cuando no de una función psicológica. Constituye un factor de ilegalidad o amoralidad; puede dar un cierto exhibicionismo (Carlos VI vivió la desmesura en los placeres; Enrique II se enfrentó a su padre; Enrique IV luchó contra Catalina, Carlos IX y Enrique III; Richelieu se enfrentó a la nobleza y Luis XV tuvo sus·problemas morales como resultado de s,us inclinaciones instintivas).

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SOL-SATURNO: Asociación de secundariedad. H: Aspecto de determinación interior, de pasiones frías y duraderas, de realizaciones a largo alcance, de realización profunda dentro de la estabilidad de una ambición; dominio de sí, poder interior, sentido de la responsabilidad, afirmación moral, sabiduría, fuerza intelectual o espiritual (Luis XVIII fiel a su ambición respecto a la reconquista del reino; Carlos X apegado a las ideas tradicionales de la monarquía). D: Expresión de un superego rígido y severo (a menudo en relación con una educación demasiado dura, por la influencia de un padre frío, distante, hostil o severo, o con la ausencia de una influencia paterna) que conduce a prejuicios, principios morales exigentes, escrúpulos abrumadores, inhibiciones, mecanismos de impotencia, rechazo de vivir, melancolía, renuncia, culpabilidad, autocastigo ... ; constituye una conducta de fracaso (Carlos VI en su psicosis melancólica, olvidándose de su propia persona y renegando de su condición real; Luis XI hostil a su padre, distante y lejano, monarca desapegado del esplendor real y algo solitario; Enrique II, acongojado, débil, tímido, receloso, inhibido, algo melancólico ). 1 SOL-URANO: Asociación que lleva a la hiperconsciencia y al carácter Apasionado. H: Factor de personalización, de originalidad, de independencia, de realización prometeica, de afirmación audaz, de ambición exigente, de voluntad de poder; adaptación a la vida moderna y a sus experiencias. D: Tendencia paranoica o paranoide; inadaptación, sobre todo a las complicaciones de la vida moderna, excentricidad, individualismo, aventuras de aprendiz de brujo; a menudo catástrofes imprevistas; a veces inhibiciones como la disonancia Sol-Saturno (Luis XVI y la Revolución Francesa). SOL-NEPTUNO: H: Sensibilidad a las corrientes colectivas, receptividad a 1. Esfa dison:mci:t es contraria al éxito, sobre todo real: Aparte de un Carlos VI que conoció Azincourt y el Tratado de Troyes, sefütlamos una conjunción de estos astros en Fernando 1 de Austria que abdicó, en Francisco José 11 y en Carlos 1 de Portugal que fue asesinado; señalamos la oposición en Nicolás 11 y en Guillermo 11.

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las corrientes sociales, sentido de la comunidad; realización en una vía colectiva, ideológica o mística. D: Vulnerabilidad a las sacudidas colectivas, a los maremotos sociales; actitud anárquica, demagogia, desorien, huida, evasión. SOL-PLUTON: Dualidad vida-muerte; afirmación de los instintos de muerte. H: Poder instintivo que tiende a una creación, una afirmación, una pasión enriquecedora. D: Tensión entre la conciencia moral y las pulsiones primitivas; de ahí angustia, obsesión, culpabilidad, autodestrucción, destrucción, crisis. LUNA-MERCURIO: Asociación de primariedad. H: Excelente factor afectivo e intelectual que une lo sen~ible a lo mental; movilidad, vivacidad, adaptabilidad, flexibilidad, juventud hecha de infancia y adolescencia; inteligencia sensible, amplitud de espíritu, eclecticismo, permeabilidad afectiva, rapidez de ritmo (Francisco I y Carlos •X con su brío y sus dones diversos). D: Factor por excelencia de inestabilidad, de futilidad, de ligereza, de habladurías, de superficialidad, de versatilidad; cabeza de chorlito, veleta, vagabundeo del espíritu y de la sensibiliüad; infantilismo, puerilidad (Luis XV en su aspecto frívolo). LUNA-VENUS: Asociación de valores efectivos y femeninos. H: Excelente elemento afectivo que hace triunfar en la mujer las tendencias femeninas de sensibilidad, de gracia, elegancia, encanto, dulzura, ternura y amor. Lleva a la expansión sentimental o estética. Hace al hombre receptivo a lo que la mujer tiene de mejor: amor por la madre, la esposa, la Mujer. Aspiración a fos placeres, alegrías y distracciones de la vida (Enrique II amante humilde y tierno hasta la obediencia; Luis XIV mimado por sti madre a la que 'amó mucho, gran amante, y en cuyo reinado una gran parte fue dedicada a magníficas fiestas).

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D: Constituye para el hombre un componente femenino difícil de integrar, que puede traducirse en frivolidad, en gustos femeninos, es decir en inversión. En la mujer es un índice de ligereza, de inestabilidad afectiva, de caprichos amorosos, de inconstancia. Narcisismo; sublimación artística posible (Enrique III del que conocemos sus tendencias femeninas). Tiende a disociar la vida afectiva creando dos focos de amor opuestos. LUNA-MARTE: Asociación de valores instintivos y de primariedad. H: En la mujer, componente de afirmación activa de las cualidades femeninas; hace a la mujer voluntariosa, capaz de asumir papeles difíciles. Aspiraciones afectivas imperiosas, necesidades e inclinaciones acusadas. D: En la mujer componente de "complejo de virilidad"; rechazo de su condición femenina procedente a menudo de un conflicto profundo con la madre; tendencia a rebelarse, a rechazar la sumisión hacia el hombre, a "castrarlo"; actitud reivindicadora de protesta, pero posibilidad de sublimación intelectual. En el hombre, agresividad (Marte) en las relaciones con la madre (Luna) y en consecuencia con la mujer; hostilidad hacia ella o procedente de ella. Pasiones tumultuosas, desencadenamientos instintivos, odio; carácter impulsivo, irritable, violento (Carlos VII declarado el "susodicho Delfín" por su madre Isabel de Baviera que renegó de él y lo despojó del reino tratando con Enrique V de Inglaterra para concluir el ignominioso Tratado de Troyes. Luis XI, entonces Delfín, entregado a su violencia instintiva y enemigo de Inés Sorel. Luis XII encarcelado en Bourges por Ana de Beaujeu, su cuñada, y sometido a Ana de Bretaña, su esposa. Francisco I víctima de su primariedad y herido por las mujeres; Ana de Austria, madre desabrida que alejó a Luis XIII del ejercicio del poder). LUNA-JUPITER: Aspecto de expansión y madurez psíquica. H: Constituye en la mujer una feminidad generosa, generalmente en relación con una feliz influencia materna; fecun-

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didad, cualidades de ama de casa, de esposa y madre, don culinario o amor por la buena comida. En el hombre tendencia gastronómica y alegría de vivir; relación feliz, expansiva, generosa con la madre y la mujer; éxito afectivo y material. Factor de suerte; abundancia, largueza, bienestar; carácter feliz, jovial, eufórico. D: Tendencia pletórica; excesos sensuales, prodigalidad, despreocupación, abandono, facilidad, abuso de confianza, gastos... (Luis XIV prodigándose en la abundancia de sus necesidades afectivas). LUNA-SATURNO: Asociación de valores "Fríos". H: Elemento de compostura, de dominio de sí, de autocontrol, de inhibición, economía, frugalidad, moralidad, fidelidad, calma, virtud, sabiduría, tradicionalismo, desapego, desinterés, prudencia (Luis XVI -excepto la frugalidadreduciendo su ritmo de vida personal). D: Inhibiciones orgánica (estreñimiento), fisiológica (esterilidad), afectiva (frigidez) o material (avaricia). Elemento de complejo de destete o frustración afectiva, que se traduce ya en una gran avidez alimenticia, afectiva, financiera ... (bulimia, celos, posesividad, conservadurismo), ya a través de una renuncia más o menos dolorosa (anorexia, indiferencia, desapego, principios alimenticios rígidos -rechazo de la "madrenodriza"- espiritualismo ... ), con tendencia a la melancolía y al rechazo de vivir. Traumatismo de abandono y sentimiento de soledad; sensibilidad a las separaciones, alejamientos, abandonos y muertes. A menudo, inestabilidad del hogar, rechazo a fijarse en un lugar (rechazo de la "madre-abrigo") y tendencia a comportarse como un niño en la vida afectiva: dependencia, parasitismo, búsqueda de la mujer maternal, a menudo de más edad. En la mujer, tendencia renunciadora, miedo a vivir, celibato. Factor de mala suerte (Enrique II apegado a Diana mayor que él 19 años. Francisco II, hijo mal alimentado, sometido a su madre. Enrique III, víctima de un amor maternal excesivo, sin apetito, no bebiendo, de sensibilidad dolorosa, triste, nostálgica, desesperado por la muerte de la princesa de Condé. Luis XIV celoso de Mazarin en su apego materno, y que sacrificó, con María Mancini, el amor al deber.

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Napoleón rechazando sus comidas, no pasando más que un cuarto de hora a la mesa e igual de expeditivo en amor). LUNA-URANO: Valores incompatibles. H: En la mujer, inclinación a disciplinar su vida instintiva, a reducir su feminidad o a expresarla a través de una naturaleza franca, independiente, moderna; factor de intelectualidad. Para el hombre, defensa contra su sensibilidad profunda; relación con la mujer intelectualizada. D: En la mujer, rechazo de la feminidad, componente homosexual o pulsiones instintivas tormentosas, sensibilidad eruptiva. En el hombre, hostilidad frecuente de la madre que tiende a traducirse en una actitud de rechazo, de desprecio o de hostilidad, más o menos cínica o sádica, frente a la mujer. LUNA-NEPTUNO: Asociación de valores de Agua. H: Receptividad, sensibilidad, emotividad, hipersensorialidad, ensueño, poesía, evasión, humanidad, misticismo, inspiración; tendencias maternales profundas, don de sí, sacrificio realizador. D: Tendencia esquizoide más o menos pronunciada, desbordamiento del inconsciente; indiferenciación, confusión, desorden, caos, irracionalidad, pasividad, pereza, sumisión, abandono, relajamiento. LUNA-PLUTON: Asociación de tendencias primitivas, nocturnas, profundas. H: Pulsiones instintivas creadoras, pasión imperiosa y generosa. D: Pulsiones instintivas destructivas; pasiones dolorosas, caóticas o dramáticas. r

MERCURIO-VENUS: Espíritu sensual. H: Sobre todo la conjunción y el séxtil prestan una inteligencia sensualista, estética o artística que tiende a desarrollarse en una naturaleza viva, joven, amena, flexible, que posee gusto, destreza y sensibilidad (Luis XII y Napoleón III). MERCURIO-MARTE: Espíritu agresivo.

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H: Inteligencia penetrante, aguda, crítica, combativa, militante, mordaz, apasionada; hace los polemistas, panfletarios, caricaturistas, críticos y militantes. D: Espíritu de rebelión, más o menos caótico, socarrón, burlón, irrespetuoso o inoportuno, al que gustan las intrigas, los enredos, la maledicencia, la calumnia ·(Luis XII, cuando era Duque de Orleans, gozaba con ello; Luis XIV arrastrado más o menos a pesar de él a las guerras). MERCURIO-JUPITER: Espíritu social. H: Inteligencia apta para la realización, especulación, los intercambios, contactos y negocios; espíritu liberal, sensible, hábil, que sabe sacar el mejor partido de las cosas (Luis XI que reguló sus principales asuntos a través de tratos; Luis XVIII, artífice de la Restauración por sus cualidades de negociador, de árbitro, de mediador liberal}. D: Espíritu inclinado a la negligencia, a la despreocupación, al desorden, o a "echar tierra a los ojos" (Luis XII, entonces Duque de Orleans, con su vida disipada; Enrique IV con su disgusto por la administración; Luis-Felipe víctima de su optimismo). MERCURIO-SATURNO: Asociación de valores cerebrales de Tierra. H: Inteligencia secundaria, que se concede su tiempo, dedicándose en profundidad y largo alcance a la abstracción; espíritu riguroso, de geómetra, de matemático o filósofo, cuando no de moralista (Enrique III, cultivado, estudioso, pensador; Luis XV, espíritu lúcido que presintió el triunfo de lo que él llamaba "la turba republicana" e intentó, al final de sus días, restaurar la monarquía minada en sus fundamentos}. D: Puede dar un defecto de pronunciación o de expresión (Luis XIII y Robespierre tartamudos), inhibiciones o retraso intelectual; contribuye a dar egoísmo, sequedad de corazón, un espíritu puntilloso, desconfiado, rutinario, "reaccionario'', sectario, escéptico o fanático (elemento de psicosis en Carlos VI; retraso intelectual bastante prolongado en Carlos VII, falta de diplomacia y flexibilidad de espíritu en Carlos IX}. En algunos casos, gran avidez de espíritu, oportunismo.

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'/í.f.RCURIO-URANO: · H: Inteligencia inventiva, original, innovadora, dirigida a los conocimientos nuevos, a la psicología, a la técnica, los temas heterodoxos o de vanguardia; disposición de espíritu prometeica. D: Igual disposición de espíritu pero que se dirige a la aventura, cuando no cierra los ojos a las ideas nuevas; rigidez de espíritu, sistematización (Luis XVI desamparado ante la necesidad de la renovación monárquica). MERCURIO-NEPTUNO: H: Inteligencia sensitiva, perceptiva, sutil, intuitiva, mediúmnica; inspiración. D: Espíritu confuso, nebuloso, Utópico, quimérico o inclinado al engaño. MERCURIO-PLUTON: H: Espíritu curioso, inquieto, investigador, inquisidor, penetrante, crítico, que va al fondo de las cosas; inteligencia faustiana. D: Espíritu atormentado, más o menos malsano, complicado, desordenado, rebelde o destructor. VENUS-MARTE: H: Refuerzo respectivo de los dos polos del amor: la ternura y el deseo, sentimiento ideal y pasión camal que forman un· todo unido. Constituye, pues, una constelación específica de la naturaleza amorosa y contribuye a dar intensos impulsos amorosos. (Precisamente, a excepción de Enrique IV y Luis XVI, los reyes más dominados por el amor presentan este aspecto: Carlos VII, Carlos VIII, Francisco I y Luis XV}. D: Factor de disociación entre la ternura y la atracción física, tendiendo el individue;> a amar sin desear y a desear sin amar. Constituye una disposición ambivalente en la que el ser experimenta sentimientos contrarios, de atracción y repulsión, de "simpatía antipática y antipatía simpática", es decir en sus puntos extremos de amor y odio frente a la misma persona, simultánea o sucesivamente.

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VENUS-JUPITER: Asociación de valores de Aire; sensualismo. H: Indice de expansión de los sentimientos, de madurez afectiva, de generosidad de corazón. Inclina hacia el matrimonio, los sentimientos con necesidad de un orgen le.gal y un marco social, y a menudo de un bienestar material para poder desarrollarse plenamente. Factor de bondad, de suerte, de éxito. · D: Constituye a menudo una incompatibilidad físí_ca entre el amor y el dinero, teniendo el sujeto ya lo uno, ya lo otro, pero raramente ambos simultáneamente. Crea también conflictos afectivos como resultado de cuestiones de interés. Puede aportar una ruptura de noviazgo o irregularidades sentimentales. Inclina hacia los placeres y su abuso (Luis XIV). VENUS-SATURNO: Incompatibilidad de estos dos astros. H: Factor de estabilidad afectiva; sentimientos tranquilos, reservados, calmados, duraderos y fieles; profundo apego. D: Presenta afinidades con la disonancia Luna-Saturno, en la medida en que, como ella·, es índice de frustración afectiva, dando lugar a una sensibilidad dolorosa a toda separación, todo alejamiento, todo abandono, toda pérdida del objeto amado, y conduciendo más o menos a dolores, triste--zas y sacrificios sentimentales. Crea una asociación psíquica entre un afecto positivo de alegría y un afecto negativo de pena. El ser puede apegarse a lo que le es penoso, buscando por ejemplo lo que le hará sufrir (masoquismo moral). Puede también (sobre todo en la oposición) encontrarse dividido entre dos Y o extraños uno al otro y antinómicos, uno que busca el placer y otro el desapego. Puede también dar lugar a amores infantiles, posesivos, celosos, exclusivos, por ejemplo de un ser que sigue siendo niño frente a un cónyuge de más edad y que juega un papel maternal o paternal. Lo inverso también es posible: el egoísmo frío del soltero incapaz de apegarse, triunfando Saturno sobre Venus. Y, si ésta triunfa, el amor es susceptible de degradarse hacia una forma de libertinaje (Carlos VI, escarnecido y abandonado por Isabel de Baviera; Enrique 11, sometido a Diana, de más edad que él; Enrique 111, inconsolable por la pérdida de la princesa de

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Candé y entregándose a un libertinaje refinado; Luis XIV, desgarrado por la pasión y la religión; Luis XV, atormentado por este mismo conflicto y vencido por una Venus temible; Luis XVI, durante mucho tiempo inhibido sexual; Carlos X, libertino y después devoto). VENUS-URANO: Asociación de valores incompatibles. H: Tendencia a la cerebralización y a la intelectualización de los sentimientos, más o menos dominados; de ahí una naturaleza afectiva independiente, amante de la libertad y capaz de desapego. Puede dar también grandes impulsos amorosos, aunque susceptibles de espiritualizarse. D: Impulsividad de los impulsos afectivos que puede conducir a flechazos, pasiones súbitas, amores imperiosos, incontrolados, desordenados. Inestabilidad sentimental, tormentas pasionales (a veces, componente homosexual); riesgo de rupturas bruscas de los lazos amorosos. VENUS-NEPTUNO: Asociación de valores afectivos. H: Aspiración a la comunión amorosa, de inspiración romántica o mística; idealización de las aspiraciones sentimentales con disposición a entregarse, olvidarse y sacrificarse en aras de una noble pasión. D: Aberraciones afectivas que pueden conducir a amores quiméricos, sentimientos utópicos: aventuras rocambolescas, apegos nebulosos, aspiraciones insensatas. Orientación posible hacia amores ilegales, escandalosos o complicados (Carlos X y sus pasiones escandalosas de la época en que era Conde de Artois ). VENUS-PLUTON: H: Pasión profunda cimentada en el instinto más imperioso y susceptible de conducir a la más generosa evolución espiritual. D: Conflicto del eros y de la muerte que se expresa a menudo en una fuerte ambivalencia de los sentimientos (amor y odio), cuando no con una especie de "erotización de la angustia" que hace amar en una situación dolorosa; amores más o menos dramáticos, haciendo mella la destrucción o la autodestrucción (la "Bella Otero").

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MARTE-JUPITER: Asociación de tendencias calientes y primarias. H: Valor y generosidad, presión y amplitud, firmeza y expansión; índice de vitalidad, de fuerza que incita a realizar grandes empresas, a mostrar el pleno valor propio en realizaciones (sobre todo materiales) de envergadura. Factor colérico del carácter (Luis XIII realizando con Richelieu una gran obra). D: Carácter polémico: impulsividad, arranques, precipitación, autoritarismo, temeridad (Luis XII en su juventud, Enrique II). MARTE-SATURNO: Valores antinómicos. H: Asocia a la energía la reflexión, a la fuerza la sangre fría; permite hacer frente a situaciones difíciles, abordar las situaciones dramáticas de la vida, tomar a cargo serias responsabilidades, tener presencia de ánimo frente a las pruebas. D: Asocia la agresividad a la avidez, los recursos destructores a los cálculos egoístas; de ahí inclinaciones más o menos inmorales o de "mal" carácter. Más a menudo, determina un conflicto entre la impulsión y la inhibición, entre una tendencia maníaca y una tendencia melancólica, o entre un deseo y una renuncia, una fuerza y una debilidad. Aspecto destructivo (Carlos VIII, ser apasionado de fuerzas físicas semienfermizas; Enrique II, violento y veleidoso; Carlos IX, agitado y abatido; Luis XIII, más o menos inhibido; Luis XVIII fracasando en su deseo de conquistar el reino por las armas). MARTE-URANO: H: Actividad nerviosa, sobreexcitada, paroxística, apta a ataques vivos, a derrocar repentinamente obstáculos, a romper resistencias en una intervención tan brusca como el rayo; dinamismo organizado, racionalizado {Napoleón y su estrategia). D: Dinamismo brutal, accidental, tiránico, convulsivo, explosivo, destructor. MARTE-NEPTUNO: H: Dinamismo que se basa en una fe, en un empuje revo240


lucionario en una acción de masas, en un ideal colectivo (Napoleón). D: Dinamismo anárquico, que confina al desorden, o utiliza medios fraudulentos, escandalosos, inmorales ... MARTE-PLUTON: H: Foco de agresividad pura susceptible de conducir a un renacimiento, a una regeneración. D: Agresividad destructora o autodestructora. JUPITER-SATURNO: Asociación de valores ligados a las cualidades de la plena madurez y la vejez. H: Factor de estabilidad, de orden, de solidez, de conservación, !fe tradición, de principios establecidos, de ponderación, de competencia, de profundidad, de organización, de administración ... D: Desacuerdo entre los dos principios opuestos de dilatación y retracción; de ahí conflicto entre dos naturalezas antinómicas (Luis XIV). Su asociación conduce a situaciones estáticas, ·al envejecimiento, a la desorganización, a la oxidación, al desgaste. JUPITER-URANO: Valores de día, de extroversión, de cumbres. H: Autoridad, afirmación, poder, ambición, expansión. D: Hipertrofia, supertensión, desmedida, exceso, aventura (Napoleón I). JUPITER-NEPTUNO: Valores húmedos dirigidos hacia la expansión. H: Distensión, conciliación, liberalismo, bondad, humanidad, filantropía, ideología generosa. D: Desorden, despilfarro, compromiso, ilegalidad, corrupción, atontamiento. JUPITER-PLUTON: H: Poder, magnetismo, ambición, creación, fecundidad. D: Corrupción, poder adquirido por medios dudosos o peligrosos.

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SATURNO-URANO: Asociación de valores secos de secundariedad, de tensión, de dureza, de individualización. H: Rigor, determinación, severidad, desapego, austeridad, ascesis, disciplina; tensión orientada hacia un fin determinado; ambición, idealismo o realismo radical. D: Rigidez, intransigencia, dureza, inadaptación, sistematización, ahogo del instinto, represión de lo sensible; conflicto entre tradición y revolución. Tendencia paranoica. SATURNO-NEPTUNO: Asociación de valores de noche, de introversión de raíces. H: Profunda corriente constructiva. D: Tendencia masoquista a sufrir, a ser víctima. Tendencia esquizoide. . SATURNO-PLUTON: H: Regeneración, renovación. D: Destrucción, negación. URANO-NEPTUNO: H: Complementariedad de las tendencias opuestas de estos astros. D: Dualidad de estas tendencias. URANO-PLUTON: H: Acuerdo y prolongación del modernismo, el vanguardismo, el tecnicismo, y lo primitivo, lo salvaje, la pulsión. Unión del espíritu y las entrafias. D: Contradicción entre estos dos poderes. Tensión, crisis. NEPTUNO-PLUTON: Aspecto de generación que pone en juego las tendencias más profundas de la sensibilidad y que puede conducir tanto hacia deseos turbios como hacia una rebelión social o hacia un conocimiento filosófico; hace triunfar las tendencias irracionales . . Los aspectos de los planetas con el ASCENDENTE y el MEDIO CIELO ponen exclusivamente el acento sobre la nota del astro aspectado que contribuye más o menos a la domi242


nante de la personalidad, tal como veremos en el capítulo siguiente. No hace falta decir que este pequeño "catálogo" de los aspectos no intenta más que establecer el espíritu de la combinación que éstos significan. En la práctica, no existen barreras tan infranqueables entre la cualidad de los aspectos armónicos y la de los aspectos disonantes, y muchas otras atribuciones pueden desprenderse de sus aspectos aparte de éstas, bastante esenciales, que acabamos de presentar aquí. Finalmente, hay que recordar que entre las diversas posibilidades de un mismo aspecto, la que prevalece resulta del contexto de éste, es decir de su integración, en tanto que factor de participación, al conjunto y a la dominante del tema.

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TERCERA PARTE. LAS INTERPRETACIONES


X. LA DOMINANTE

En Astrología, como en otros muchos campos, se capta mejor lo que conviene hacer sabiendo bien lo que conviene evitar. El profesional que descifra un tema debe escapar a dos tipos de errores. Uno es un error de significación: consiste en perderse en la traducción de la configuración interpretada; en este caso, es el valor cualitativo de ésta lo que es objeto de una estimación incorrecta. Si se quisiera, por ejemplo, atribuir un carácter agresivo a Venus, tónico a la fría Luna, cortante al húmedo Neptuno (salvo intervenciones justificadoras ajenas) ... sería el mejor modo de "despistarse". Cada elemento temático (signo, planeta ... ) posee su gama de tendencias que le es propia y que debe ser respetada. Este tema ha sido evocado a propósito de las "Gamas simbólicas"; no hace falta volver sobre ello. ~ El otro tipo de error es de valorización. El defecto de juicio afecta aquí al valor cuantitativo del factor considerado. Una falta de este tipo nos lleva a sobreestimar o a subestimar el lugar que ocupa la configuración en el tema, prestándole un papel manifiestamente exagerado o minimizando el alcance de ésta. El intérprete es como el retratista encargado de una semblanza, pero cuyo parecido traicionaría al modelo por un toque o un trazo demasiado o insuficientemente marcado. Para interpretar correctamente, no basta pues únicamente con "dar un sonido justo" a tal o cual factor temático, ni incluso situar las relaciones de tonalidad entre las diversas configuraciones -conduciendo un error de significación a una pista engañosa y siendo tan lamentable como una nota falsa

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en un músico-, sino que hay que saber también la importancz"a que cada configuración toma dentro del conjunto del tema. Se trata de situarla en su verdadero lugar, dentro de una relación de poderes en el seno de otros factores; se trata, en una palabra, de fijar su grado {al menos aproximado) de intensidad. Ninguna configuración, simple o compleja, escapa a esta regla, y lo que se llama Dominante de un tema no es nada más que elfactot más poderoso, aquel que, por poseer mayor relieve o intensidad, desempeña el papel clave. Este privilegio puede ser impartido a un simple signo zodiacal si se encuentra muy ocupado: mientras un signo se encuentre más ocupado, más fuerte es {la valorización del signo se encuentra aún más intensificada por la ocupación del Ascendente, del Sol, de la Luna y de los astros rápidos, que por la de los planetas lentos que permanecen largo tiempo en la misma franja zodiacal); pero incluso en un caso así, en el que un signo constituye la nota primordial, el regente de este signo no es forzosamente el astro más preeminente, conveniendo evaluar la fórmula planetaria del tema. Así puede decirse, como regla general, que el privilegio del papel de dominante es impartido a un planeta integrado en un conjunto o a varios planetas que forman un todo complejo en el que signos, casas y aspectos participan, unidad original en tomo a la cual todo el conjunto del tema toma valor y significación. Se comprende de entrada la importancia que hay que acordar a la investigación de esta dominante, pues buscar la "fórmula astral" -y esto es de lo que se trata- significa clasificar al nativo según los tipos astrológicos, con lo que una tal clasificación posee de irreductible, de incambiable: ¿este ser es un jupiteriano? Inmediatamente se presenta la imagen de un extrovertido, más o menos determinado por un temperamento sanguíneo, por un carácter colérico. ¿Es por el contrario un saturnino? Se impone entonces la imagen de un introvertido de temperamento más o menos nervioso, de carácter más o menos secundario. Esta dominante se encuentra ligada a la noción misma de firma, expresión de ese estilo general, de esa marca soberana que caracteriza la composición sintética de un ser y de un 248


destino. En efecto, debido a su dominante un individuo está "firmado"; ésta es la firma de la representación general del individuo, de esa construcción de conjunto que determina su actitud global ante la vida, anunciando al mismo tiempo su modo de existencia concreta, hasta tal punto el ser forma un cuerpo con su destino. Al delinear la silueta del personaje, ésta nos permite acceder a su estructura típica, primera etapa a realizar antes de llegar a su estructura individual, es decir a todo aquello que hace de él un ser aparte, un ser único, al margen de todo grupo humano. Por ejemplo, en el caso de un Balzac, de un Rodin, de un Raimu ... se hablará de una "dominante jupiteriana" y veremos aparecer un tipo general de temperamento sanguíneo, de actitud extrovertida, de carácter colérico. Seguramente la "dominante jupiteriana" no es más que una primera aproximación, una definición abstracta respecto a una formulación que ha de ser cada vez más particularizada (Balzac: Júpiter-Géminis conjunción Sol-Tauro con Ascendente Leo ... Rodin: Júpiter-Escorpio conjunción Sol en el MC, Ascendente Capricornio ... Raimu: Júpiter-Leo en el MC ... ), pero que exige a continuación una orientación tan precisa como decisiva dentro de la rosa de los vientos de las familias genéricas de humanos. Vemos, pues, que la primera operación del intérprete, una vez levantado el mapa astral, consiste en encontrar la dominante del tema. Esta búsqueda es la piedra central de toda interpretación: se trata de partir sobre una buena pista, de no hacer de un saturnino asténico unjupiteriano pletórico; se trata de situar las ~oordenadas desde un principio prestando al sujeto su fórmula astral, de la que toda la interpretación se desprende a fin de cuentas. Comprendemos entonces cómo esta operación delicada y decisiva haya preocupado tantó a los astrólogos. Las investigaciones Esta cuestión no deja de ser de actualidad. Y a en tiempos de Ptolomeo (para no remontarse hacia más atrás) se tiende a admitir que el "regente de la genitura" es el astro que posee más prerrogativas en los lugares del MC y del AS, a saber aquel que más cerca aplica o separa corporalmente (términos que significan: se acerca o aleja por su presencia), por aspecto,

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por antiscio o contraantiscio, aquel que domina en ellos por dignidad, signo, término o decanato. Una vez dicho esto, los Antiguos regularon (las estadísticas lo han confirmado) la cuestión en lo esencial, pero muy esquemáticamente y sin insistir en la complejidad que implica el problema en cuanto se lo aborda de frente. Y así fue hasta que Morin interviene con .su espíritu cartesiano e introduce el método cifrado: coeficientes dados a las distintas posiciones de cada astro en el movimiento diurno y en el Zodíaco. Tomó incluso en consideración una gran cantidad de factores: sexo de los signos, recepción mutua, posición respecto a las luminarias ( occidentalidad-orientalidad), movimiento de los planetas (rápidos, lentos, estacionarios), apogeo-perigeo, declinación, latitud, aspectos... madeja tan compleja de devanar que verdaderamente se pierde el hilo ... Ciertamente, no nos arredramos ante la dificultad, ya que el resultado buscado requiere un esfuerzo que vale la pena, pero renunciamos en este caso a un sistema que es simplemente impracticable. En un campo tal, s.e trata de aportar el máximo de simplicidad para llegar a un método aplicable, sin caer no obstante en la trampa inversa del simplista (conduciendo en este caso la facilidad al error) en la que sucumben aquellos que erigen por real decreto al rango de dominante al planeta regente del signo ascendente. La astrología no es un juego de salón en el que baste con seguir las reglas del juego para obtener un resultado automático, sino un conocimiento humano que, como tal, posee sus dificultades. El problema, evocado aquí, procede de la incompatibilidad de naturaleza que se presenta entre el objeto a captar y el instrumento encargado de captar este objeto: vulgarmente hablando, se trata de medir la vida, de introducir el compás en los meandros de lo humano ... La dificultad es pues tanto mayor cuanto que el objetivo es hallar una aritmética de la dominante. Y, sin embargo, el método que satisface más a un espíritu riguroso es aquel que, aboliendo toda interpretación, toda evaluación personal, es decir a fin de cuentas toda subjetividad, acude a la cifra, y debido a ello los astrólogos contemporáneos no han renunciado en absoluto a elaborar esta especie de cálculo de la dominante. 1 1. Sobre este tema puede consultarse, Alexandre VOLGUINE, Le Maitre de Nativité, Edit. Les Cahiers Astrologiques, Niza, 1946.

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Sin embargo, hay que reconocer que esta fórmula ideal, racionalmente, del método numérico presenta un vicio formal que lo desacredita a partir de su principio mismo. Este hace necesario la alineación de una suma de facores heterogéneos, mientras que estos factores parecen difícilmente reducibles a una operación común cuando se trate de posiciones diferentes, de distancias diferentes, de velocidades ... de astros. Se trata del delicado problema de la conversión de valores esencialmente cualitativos en coeficientes cuantitativos_. E, incluso cuando se trata de un mismo orden de hechos, sigue existiendo el problema. Se decide, por ejemplo, que un astro en dignidad es fuerte en relación a un astro en debilidad, considerado como débil. Ahora bien, cuando se mira de más cerca llas cosas son así realmente? ¿La carga amorosa de Venus se en. cuentra disminuida en Escorpio, su lugar de exilio? ¿La introversión y regresión afectiva de Saturno no se acrecienta en Cáncer, su exilio? ¿y el poder espiritual del Sol, quién se atreverá a decir que es débil en Acuario? A partir de que sabemos que las relaciones de dignidad y debilidad son valores dialécticos, yendo el poder físico a la par con la debilidad psíquica e inversamente, toda valorización cuantitativa pierde sentido, a menos que se considere el valor diurno o el valor nocturno de lo humano: isingular amputación! Y, aunque se admita que la debilidad de un astro degrada su naturaleza, un planeta así inferiorizado, es decir de mala calidad, ¿no puede pretender también el título de dominante? Toda la gama de valores cualitativos puede permitirse a éste ya que existen -es un hecho- todos los matices y todas las categorías, buenas y malas, de saturninos, de marCian,os. A fin de cuentas, ¿puede decirse que Balzac, con su Júpiter en Géminis (caída) y Hugo con su Júpiter en Virgo (caída), sean menos jupiterianos que Fallieres y Eduardo VII con su Júpiter en Sagitario (regencia)? Esto sería como preguntarse si el rojo es más color que el azul. Contra esta pretensión de poner lo humano sistemáticatimente en ecuación, nuestro eminente colega belga, G. L. Brahy, ha protestado con toda la razón. 1 l.

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Este es refractario a todo intento de "cristalización" de un tema, juzgando que el número de elementos que componen este último es demasiado elevado y la complejidad de sus relaciones mútuas demasiado grande también para que sea realmente posible hacer una fórmula matemática del problema. Ante la cantidad de anotaciones a tomar en consideración, éste se contenta con establecer en principio una serie de líneas generales con ayuda de las anotaciones esenciales y, a continuación, añade una serie de retoques ayudándose de los matices accesorios. Para este profesional de experiencia, la dominante es pues una cuestión de análisis atento y metódico, cargándose lo menos posible de cifras y evaluaciones físicas. Otro especialista con no menos experiencia, Henri Gouchon, después de haber sido tentado por la precisión objetiva de las cifras, está de acuerdo en que "la búsqueda de la dominante se convierte en una cuestión de golpe de vista, de apreciación personal, de oficio ... ".1 Sin caer en una sospechosa subjetividad, nosotros podemos proponer un método de análisis partiendo de un principio general muy satisfactorio a falta de ser íntegramente válido.

El principio de investigación La siguiente regla de trabajo contiene toda la clave del problema:

Mientras más una configuración es específica del nacimiento, es decir es más propia del instante del nacimzºento -en el cruce preciso de su lugar y momento- más particulari·za y por tanto más "fz"rma" al zºndzºvüluo. La jerarquía de valores que buscábamos se encuentra enteramente en función de esta regla. Podemos pues ahora establecer una escala de configuraciones, de las menos específicas a las más específicas. · l.

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Una configuración de planetas lentos que dura varios años constituye -en sí- un elemento menor, el menos propio para particularizar a un individuo. Ejemplo de ello es la oposición Urano-Neptuno que, con su orbe, se presentó entre 1903 y 1914, e igualmente la conjunción Neptuno-Plutón en Géminis que abarca el período de 1885 a 1895. Encontramos pues este tipo de aspecto en todos los temas de la época y no es particular del individuo. Su nivel de integración en el individuo es el de un fenómeno colectivo de·. su generación, a través del cual puede situársele en su época. Una configuración de planetas rápidos entre sí y con planetas lentos es -siempre en sí- un elemento ya más particular, más evocador. Si una oposición Urano-Neptuno se presenta durante años, si un aspecto Júpiter-Urano dura un año entero aproximadamente, una conjunción Marte-Júpiter no vale más que para un mes más o menos; una conjunción Sol-Júpiter no dura más que dos décadas, un aspecto de Mercurio más que unos días, y un aspecto lunar no pasa de un día. De la configuración neptuniana más larga a la lunar más corta va pues de la duración de varios años a un momento limitado de algunas horas. Y lo mismo que con los aspectos sucede con los pasos por los signos, como con todo el resto por lo demás. Asistimos pues, desde la insensible progresión de astros lejanos a las fugitivas vueltas a la pista lunares, a una serie de procesos de integración cada vez más individualizados. Comprendemos así el papel que desempeñan las luminarias y los planetas inferiores: Sol, Luna, Mercurio y Venus. Estos factores son la personificación de funciones vitales específicas, símbolos de verdaderos órganos biopsíquicos, representando el Sol al corazón, el cerebro, la conciencia, la voluntad, la vida psíquica a nivel del "super ego" y del ideal del Y o; la Luna, la vida vegetativa e instintiva; Mercurio el sistema respiratorio, la vida de relación, el intelecto; Venus, los afectos amorosos... La configuración particular de cada uno de estos astros define la cualidad particular de estos órganos, de estas funciones vitales. Según esta Óptica, los astros rápidos ''valorizan" necesariamente a los planetas lentos, en la medida en que estos lentos "colorean" las funciones representativas de estos rápi253


dos, siendo aportada la cualidad por los primeros y el campo de acción por los segundos. Así, si Mercurio forma un aspecto con Urano, dentro del orden de las funciones mercurianas, la inteligencia toma las características uranianas; si Venus se encuentra en relación con Saturno, el verbo amar habla en lengua saturnina. Precisamente en esto se basa la significación principal de los aspectos. Nada impide la coexistencia de dos aspectos contrarios, por ejemplo una armonía (es decir un aspecto armónico) de Venus a Júpiter y una disonancia de este mismo Venus a Saturno; en tal caso, existe todo un nivel de expansión afectiva que se codea con un nivel de inhibición o de problemas afectivos; lo que importa es precisar la naturaleza de estos niveles afectivos. Si un planeta lento se encuentra simultáneamente en aspecto con varios planetas, "colorea" varias funciones vitales, actuando a varios niveles simultáneamente, y adquiere, por este hecho, un valor particular. Así, si se examina el tema de Carlos VI, constatamos que Saturno se encuentra en conjunción con el Sol, Mercurio y Venus, e incluso al límite de la cuadratura con la Luna. Mención particular merecen las luminarias, sobre todo el Sol en el hombre y la Luna en la mujer, pues su poder de valorización es más poderoso y generalizado en razón del lugar preeminente que ocupan estos dos astros respecto al cortejo planetario. Los aspectos y posiciones de las luminarias sobresalen pues -siempre en sí- entre los elementos interplanetarios, y basta con que el Sol se encuentre en un signo y en aspecto con el regente de este signo para que aparezca ya un "componente" -significando este término una aportación a título de participación secundaria o de co-dominante a la dominante general- de la naturaleza del planeta. Así, en Enrique 111, existe ya un componente venusino por el hecho de que el Sol se encuentra en Libra y en semicuadratura con Venus; y en Luis XV, un componente saturnino en razón del Sol-Acuario en sexquicuadratura con Saturno. Encontramos, pues, que un planeta se erige al rango de un componente apreciable cuando se encuentra en aspecto con las dos luminarias simultáneamente. Así, el lugar que ocupa la pasión de Enrique 11 por Diana de Poitiers se encuentra en la conjun254


ción que su Venus hace simultáneamente con el Sol y con la Luna. Si las luminarias poseen un poder valorizador superior al de los planetas rápidos, existe sin embargo un factor con poder de valorización superior a éste, siende este factor más móvil y por tanto más particularizante: es el que aporta el.movimiento de rotación terrestre. De hecho, los dos ejes horizont~ y meridiano, y en particular los dos ángulos Ascendente y Medio Cielo (aunque el Descendente y el Fondo del Cielo desempeñan su papel, éste es menor; véase a este respecto el Capítulo sobre las Estadísticas) atraviesan como media un signo cada dos horas y pasan -cada media hora- por toda clase de aspectos con todos los planetas. Son pues los factores más específicos del nacimiento. Debido a este hecho, la interpretación de un tema debe siempre empezar por el examen de los cuatro ángulos del cielo. El examen empieza así por la toma en consideración de los factores de variación ultrarrápida que atestiguan el surgimiento de tendencias más individualizadas. , La presencia física de un astro en uno de los cuatro ángulos constituye la determinación más poderosa, sobre todo si este astro se encuentra a menos de 10° del horizonte o del meridiano {AS, MC, DS o FC). La experiencia demuestra, sin embargo {lo veremos con el tema de Luis XIV), que la influencia en cuestión se extiende más allá de 10°, en todo caso respecto al AS y al MC; la acción planetaria no se borra bruscamente: va borrándose lentamente y puede todavía dejar huellas a los 15°. Así pues, generalmente, cuando un astro se encuentra angular, constituye la dominante del tema. Si varios planetas son angulares, participan juntos en la constitución de la dominante. Se trata entonces de establecer una jerarquía de estas participaciones. No considerando más que el valor de presencia, aquel que se encuentre más angular, más próximo al horizonte o al meridiano, es el que ocupa el primer rango. A distancias iguales, el astro que se encuentra en el AS o en el MC prevalece sobre el que se encuentra en el DS o en el FC. Sin embargo, la presencia no es el único factor que entra en juego, y a menudo sucede que el astro más angular no es el que posee la prioridad, pudiendo un astro situado 255


menos bien, es decir más alejado de un ángulo, pero que une a su valor de angularidad un valor de regencia o de aspecto con el AS o el MC, dominar en consecuencia sobre el planeta más próximo que no posee más que la ventaja .de la angularidad. Podemos juzgar sobre estos nuevos aportes en función de lo que sigue. Si ningún planeta es angular, hay entonces que ceñirse al Ascendente y al Medio Cielo. Hay que tener en cuenta tres tipos de factores: a) el signo Ascendente, poseyendo el planeta regente de este signo derecho a la dominante a título de regente y, en medida atenuada pero no despreciable, el planeta en exaltación en este signo. b) los aspectos que recibe el Ascendente, poseyendo todo planeta en relación con este punto derecho a la dominante en tanto que participación a título, de aspecto. Naturalmente, cuando varios aspectos caen sobre el Ascendente, se procede a una "competencia" acordando la prioridad al aspecto más exacto en primer lugar, y a continuación al especto más fuerte (prevaleciendo el mayor sobre el menor) y, finalmente, al aspecto que hace intervenir al regente (cayendo el aspecto del planeta en el signo en que se encuentra en regencia o en exaltación). c) los aspectos que recibe el Medio Cielo como se ha hecho con el Ascendente. Naturalmente, no hay que olvidar tampoco los demás factores de valorización, las luminarias en particular. Ciertamente, como entran en juego un mayor o menor número de factores, el análisis no es siempre fácil; sin embargo, la mayoría de las veces, la participación de la dominante tiende a jugarse dentro de un ámbito bastante reducido, relativamente fácil de situar en líneas generales. Mostraremos un poco más adelante cómo se puede llegar a devanar esta madeja. Precisemos todavía que puede suceder que un astro angular no posea la prioridad y no desempeñe más que el papel de una ca-dominante. Esto sucede cuando un planeta, aunque no-angular, llega a totalizar (por regencia y aspectos) un conjunto de dominantes que finalmente lo hacen más poderoso que el planeta angular. Conviene detenerse en este punto concreto tomando un caso representativo. Utrillo nació en París el 26 de diciembre de 1883 a las 13 h (registro civil): Mercurio y Venus se en256


cuentran cerca del MC y Neptuno cerca del AS. Pero el Sol, Mercurio, Venus y el MC se encuentran en Capricornio, y Saturno (que no es angular) hace una oposición a la Luna, un quincucio al Sol y una sexquicuadratura a Mercurio y al MC. ¿No es entonces, ante todo, un saturnino? Saturnino es el hombre: solitario, replegado sobre sí, un pobre bribón, mal destetado, entregado a la bebida, a la ociosidad, a la miseria, condenado a la taberna, a la prisión, al asilo ... Saturnino es también el pintor en la visión del mundo que expresa a través de su pincel; pintor de la miseria, mostrando ésta en sus viejas casas fatigadas y agrietadas, sus catedrales miserables, sus barrios desheredados, sus lúgubres arrabales., sus avenidas desiertas, sus tristes callejuelas, sus árboles raquíticos, deshojados, sus hierbas enfermas, sus muros de cuartel, de hospital, de prisión, todo un mundo en el que la cálida presencia humana se encuentra: barrida y que compone una amarga y extraií.a tristeza... Si no se toma en cuenta más que la angularidad, la estadística corre el riesgo de caer en el error por omisión al no establecer la dominante más que a partir de ella, triunfando cuando ve a Júpiter dominar en los ángulos de los más grandes soberanos: Luis XI, Enrique IV, Luis XIV, Napoleón... , pero no dejando por ello de fallar menos con uno de los más auténticos jupiterianos que no tiene Júpiter angular: Francisco l. Basta sin embargo con introducir las determinaciones secundarias para constatar que este príncipe prestigioso y monarca absolutista posee un Júpiter de primer orden por los aspectos que forma: icuadratura al Ascendente, quincucio al Medio Cielo, conjunción al Sol, quincucio a la Luna, semiséxtil a Mercurio y semiséxtil a Marte! Antes de detenemos en la cuestión de la angularidad, hemos examinado el valor respectivo de las configuraciones en sí, mostrando que -dejando aparte toda orientación- un aspecto lunar es mucho más determinante que un aspecto entre planetas lentos. Una vez establecido esto, no es menos verdad que en favor del desplazamiento de los ángulos, todas las configuraciones tienen posibilidades p·oco más o menos iguales de ser principalmente valorizadas, al pasar sucesívamente por el AS y el MC. Hablábamos de la conjunción Neptuno-Plutón de finales del siglo pasado; si, en tanto que factor de variación 257


más lento, constituye, en sí, un fenómeno colectivo generacional, nada impide que pueda convertirse en la configuración clave, en la dominante, al encamar el individuo lo más particularmente y al máximo los valores colectivos que representa, estando más que los demás "firmado" por su generación bajo el ángulo especial de esta configuración. Ahora bien, basta para ello con que esta conjunción pase por el horizonte o el meridiano. Puede también revestir únicamente el valor de un Componente, simplemente porque el Sol, la Luna o un planeta rápido pase en aspecto de conjunción, o también porque Piscis y Escorpio, signos de Neptuno y Plutón, estén ocupa.dos por estos astros rápidos. El tema del general De Gaulle (ver p. 45 ) ofrece ejemplo de ello con el paso del Sol y Mercurio en oposición a la conjunción Neptuno-Plutón (estando el Sol en Escorpio), y el de la Luna haciendo séxtil e incluso los de Marte y Júpiter en trígono.

Los sistemas constelados La dominante, como sabemos, no es jamás expresión de un solo factor, e incluso cuando es resultado de un solo planeta, éste pone en juego su signo, sus 1aspectos ... Ahora bien, a menudo, las valorizaciones por angularidad, regencia y aspecto ponen en competencia a varios planetas, de lo que resulta un verdadero damero. ¿cómo ver claro en ello? Para no perderse, hay que proceder a agrupaciones de notas cuando los factores son de la misma naturaleza o cuando son analógicamente vecinos o paralelos; a partir de lo tual se procede a una contabilización comparando los resultados obtenidos. Hay que decir, efectivamente, que cuando una dominante no sobresale {sobre todo en caso de no-angularidad) toma el carácter de un verdadero sistema cqnstelado formado de anotaciones dispersas. Entre las múltiples anotaciones en presencia, se llega a constituir varios de estos sistemas constelados gracias a este procedimiento de agrupación; entonces, se computa su orden de importancia a través del número de factores que los componen, estando la dominante representada por la constelación de puntos convergentes más amplia.

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¿cómo proceder a estas agrupaciones? Buscando los com piejos de valores asociados. El más importante de estos complejos es la asociación formada por un signo zodiacal, su regente o sus dos regentes y por la Casa correspondiente al signo. Hay en ello como un todo indisoluble o al menos una señalización global. Tomemos un ejemplo: en el tema de Luis XI, hay todo un conjunto constituido por el Ascendente en, Estorpio, la cuadratura de este AS a Marte regente del signo y la ocupación de la casa VIII (análoga del Escorpio) por el Sol y Mercurio (así como Neptuno y Plutón); a estas tres anotaciones principales se añaden dos más: el trígono que desde la Casa VIII el Sol envía al AS y la angularidad de la Luna en el Descendente por la regencia de este astro sobre la Casa VIII (en Cáncer). En un conjunto tal, la Casa juega el papel principal, pero ni el signo ni el astro se encuentran excluidos. En otros casos, dos factores sobre tres entran en juego; así, en ·Francisco II, sólo intervienen los signos y el planeta: Sol en Acuario, Mercurio y Venus en Capricornio y Saturno en conjunción con la Luna; a falta de sistemas constelados más importantes, Saturno es la dominante. A veces, la dispersión de factores hace perder de vista una constelación sin embargo importante. Dediquémonos a una investigación sobre los reyes ~uya vida amorosa fue lo que más contó: Descubrimos en seguida a Venus angular (ca-dominante) en Carlos VII, Carlos VIII, Francisco I y Luis XV. En Enrique II, Venus se encuentra privilegiada por su doble conjunción a las luminarias y en Enrique IV está en trígono con el MC (la Luna de Aries es la que es angular en lugar de Venus). Se puede añadir todavía a Luis XIV cuya conjunción Luna-Venus no está tan alejada del MC. Pero ¿y Enrique III? En primer lugar, su Venus no-angular no nos dice nada. Juzguemos sin embargo, a partir del análisis: iesta Venus "dispone" del Sol, Mercurio, Marte (y Urano) en Libra; dispone igualmente de la Luna en Tauro; y se encuentra además en oposición de la Luna y en semicuadratura al Sol! Disp'ositora de cinco astros y en relación con las dos luminarias, esta Venus rivaliza con los planetas angulares. Y si queremos afinar esta fórmula, es necesario, en los casos complejos como en éste en el que se presentan rúbricas

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en cierto: modo emparejadas, situar una relación de dom~nan­ te a sub-dominante, o de componente a sub-componente. Así, en Enrique III, la Luna-Tauro (donde está exaltada) próxima a su culminación (es el astro más elevado del tema) es fuerte; relacionada estrechamente con Venus por su oposición, hace de la co-dominante venusina un complejo Venus> . , . l Venus Luna que pue d e representarse por 1a formu a L que s1guna nifica que Venus está "lunarizada"; del mismo modo (como veremos más tarde) que la angularidad de Mercurio y Saturno

. ., d Mercurio gana a1 ser presenta a en una re 1ac10n: S . a turno Es verdad que entramos ya aquí en la interpretación de la dominante. No es necesario que ésta sea formulada planetariamente. El "centro de gravedad" del tema que representa la dominante puede, en efecto, desprenderse de otros niveles de referencia si éstos reúnen más puntos de convergencia: los· elementos del cuaternario (si el tema gira en tomo a un elemento, una cualidad elemental), del temario (Cardinal-FijoMutable), de la polaridad binaria (masculino o femenino), o aun de valores directamente psicológicos: i11hil;>ición o impulsividad, primariedad o secundariedad, actividad o pasividad. Así, cuando vemos presentarse una dominante Júpiter-MarteLuna-Mercurio (aunque debamos aportar alguna modificación en el orden de sucesión de estos símbolos) como en Francisco 1, tenemos, agrupados juntos, todos los factores planetarios de primariedad, constituyendo este elemento caracterológico su común denominador, y en consecuencia, el valor principal buscado. Toda la cuestión, eh una investigación tal, estriba en descuprir el nivel de referencia que "rinde" más al expresar al máximo la dominante, la mayor cantidad posible de acciones de sus constituyentes. Aquí, como siempre, la clave del problema está en tender hacia la más grande confrontación de factores análogos. ¿Pero no es ésta la clave misma o el secreto de toda la interpretación? . Para acabar este estudio, la idea más exacta que puede uno hacerse de la noción de dominante nos la da la imagen

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del mapa geográfico en relieve: la superficie representada muestra la extensión total de las regiones, en analogía con las distintas tendencias del tema, todas las tendencias; en cuanto al relieve, sitúa el nivel de intensidad de estas tendencias, y la dominante se basa, de alguna forma, en el punto geográfico más elevado. En el estado actual de nuestros conocimiento~, este método de detección d~ la dominante se aproxima bastante de cerca a la verdad y aporta las mejores garantías, aunque no se pueda siempre dar a sus componentes una escala de valores precisa: hay que contentarse con una aproximación siempre que no sea engañosa (¿quién podría afirmar que Júpiter es más fuerte que Marte -o a la inversa- en un Enrique IV o en un Francisco I?). Ciertamente, con ello no queda agotada la cuestión: testimonio de ello son las investigaciones de colegas hacia distintas direcciones. 1 Es cierto que el presente método peca de omisión, pudiéndolo perfeccionar algunos datos (el apogeo y el perigeo entre otros). A la espera de esta delicada integración de factores aún por estudiar, no dejamos por ello de poseer un instrumento de trabajo que ha dado sus buenos resultados: queda por aplicai:lo a nuestra serie histórica. o

MC

CARLOS

vi

~-Jiipiter

Saturno Vincennes, 23 enero 1338, 5 h. 36 m (Manuscrito de Pelerin de Prusia)

l.

2.

Les Cahiers Astrologiques, núm. 72: La Dominante. Cf. Joseph Calmette, Charles V, Fayard, 1945.

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Angularidad cercana de Venus (AS) y alejada de Júpiter (DS) que es también regente del AS. Carlos V no es por ello menos saturnino debido a la presencia del Sol y la Luna en Acuario, de Mercurio en Capricornio, del séxtil Sol-Saturno, "coloreando" este último por lo demás al signo-ascendente por su presencia en Sagitario (pero quizás el AS para finales de Sagitario esté a principios-Capricornio). El haz saturnino es pues importante. La naturaleza saturnina es típica: Físicamente: Constitución endeble, vitalidad reducida; adelgazamiento; será enfermizo y tendrá enfermedades saturninas: fístula, úlcera, deformación articular, gota, impotencia crónica; es un tullido ya antes de su muerte que tendrá lugar a los 43 años. Psicológzºcamente: Carlos tarda en. desarrollarse y revelarse, pero posee profundos recursos. Es un hombre de método cuya vida se encuentra ordenada e incluso regulada al cronómetro; hombre de estudios, cristiano meticuloso, jefe de Estado concienzudo. Su espíritu es muy reflexivo, se forma lentamente, por la experiencia y la observación. Esta secundariedad no se encuentra nunca apresurada; se concede tiempo, se organiza sabiamente y considera la política como una ciencia aplicada. Diplomático y legislador, su método será la pacien7 cia. La pieza maestra, el gran hecho de su reinado, es el Tratado de Brétigny. En 1368, hace revivir el casus bellzº que había astutamente disimulado en una cláusula del Tratado de 1360 y que dormitaba hasta entonces sin saberlo nadie (el episodio de los apelantes). Denuncia el tratado para una declaración de guerra en el momento oportuno. Después de haber irremediablemente viciado el tratado, su táctica será la de utilizar al adversario, a falta de algo mejor, con una prudencia ejemplar. A través de la resistencia, las escaramuzas y las sorpresas, irá royendo los feudos de los Plantagenets hasta el punto de liberar a una gran parte del país de la ocupación enemiga, presidiendo así a una impresionante y gloriosa recuperación francesa. En esta obra de gran administrador, la causa saturnina se encuentra secundada por el factor jupiteriano. En cuanto a la subdominante Venus-Júpiter, ésta aparece en el príncipe moderado, equilibrado, armonioso, sensible y artista, gran coleccionista y bibliófilo, amante tanto de las

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piezas de arte como de las ricas láminas, de los recuerdos históricos (dentro de la nota saturnina) ... Poseía un verdadero museo. Fue también, no hay que olvidarlo, un protector y promotor de las artes y las letras. Completando esta triple dominante planetaria por la rúbrica Acuario (véase este signo), captamos lo esencial de lo que fue este gran rey. .

CARLOS Vil Júpiter-Venus -"1~1arte-Satumo Luna París, 3 díciembre 1368, 3h (Crónica de los reinados de Juan II y de Carlos V, R. Delachanel)

Angularidad cercana de Júpiter (FC) y alejada de Marte (AS). Carlos VI es, en primer lugar, jupiteriano-sagitariano: Júpiter, señor de la cuádruple conjunción Sol-Mercurio-V.enusSaturno en Sagitario, se encuentra pegado al FC y con aspectos menores al Sol y la Luna. Pero le siguen varias subdominantes: Marte por su floja conjunción con el AS, Saturno por su triple conjunción con Sol-Mercurio-Venus, su cuadratura a la Luna y su semicuadratura al AS donde se encuentra exaltado. Puede añadirse también Venus, regente del AS, séxtil a este AS y en aspecto con las dos luminarias y, finalmente, la Luna porque, además de que hace una semicuadratura al MC, ocupa una posición especial por su cuadratura a la cuádruple conjunción de Sagitario.2 l. Maurice HEIM, Charles VI le Fo!, N. R. F., 1975. 2. Este es vn punto a considerar: un astrb en aspecto mayor a un grupo planetario toma la misma ·importmcia que este grupo al que orienta en función de su naturaleza.

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Vamos a ver cómo cooperan estas cuatro subdominantes tras Júpiter. ¿Quién puede dudar de que Carlos VI sea ante todo un jupiteriano? Físicamente, este príncipe posee envergadura y fuerza, buena estatura, pecho ancho, y miembros robustos; es calvo: "la naturaleza parecía haberle prodigado sus dones con mano generosa". Psicológicamente, responde maravillosamente al temperamento sanguíneo, tanto como al extrovertido, al Colérico y al cicloide. Es incluso un "superjupiteriano" que quiere vivir su vida frenética y alegremente; placeres de todo tipo, forman la trama de sus días y noches. Hasta el desencadenamiento de su psicosis, su reinado no será más que una sucesión de fiestas prodigiosas, grandes y fastuosos torneos, festines con cientos de invitados entre todos los grandes señores de Europa, suntuosas manifestaciones en las que se prodigan y exhiben vestidos brillantes de oro y pedrería y en el curso de las cuales hace regalos reales y gasta el dinero a manos llenas. Y cualquier cosa es un pretexto para estas fiestas, para entregarse a un desbordamiento de alegrías enfebrecidas y tumultuosas. Durante esta primera parte de su existencia, Júpiter se añade a Venus como cojugador, en ra¡¡;Ón de las afinidades de naturaleza en ambos astros. Esta desmesura jupiteriana (caract~rizada también por un gran apetito en la mesa) se acompaña en efecto de aventuras venusinas numerosas, variadas y breves; se nota en el príncipe una acusada inclinación hacia las aventuras galantes, con necesidades eróticas imperiosas. A partir de la alineación mental, la pareja planetaria MarteSatumo sustituye a la pareja Júpiter-Venus, de forma que sería más justo presentar cronológicamente la dominante de Carlos VI según esta fórmula:

Júpiter Venus

Marte Saturno

sobre

fondo lunar. El "fondo lunar" disonante qu~ aparece tanto tras el primero como el segundo tiempo, e!¡,~:na.tierta hiperemotividad, una excitabilidad instintiva, Üna naturaleza crédula, caprichosa, débil ... rasgos todos ellos lunares del infantilismo.

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De ahí, al princ1p10, .~sa alma entregada a lo iparavilloso, al margen de una vida adulta normal, esa incoercible necesidad de quemar el tiempo; y, a continuación, el refugio fatal en el autismo, lo imaginario, la vuelta a la infancia. No podría decirse que la pareja Marte-Saturno estuviera ausente en la primera época de su vida. ¿Quién no reconocería a Marte en la actividad laboriosa, la agitación bastante vana, la fiebre de los combates, la pasión por la montería, las locas cabalgadas y expediciones militares del rey antes de su enfermedad? Y Saturno se encontraba ya tras esta alma insaciable, esta naturaleza ávida de placer, de sensaciones, de desmesura. Pero esta pareja planetaria debía "firmar" (eclipsando el resto) la psicosis del rey: locura periódica en la que al-. teman la manía marciana y la melancolía saturnina. Tan pronto el rey conoce un estado maníaco de agitación, de excitación motora y psíquica (ruptura de objetos, golpes, gestos obscenos, vociferaciones, expresiones de cólera ciega, actos extravagantes y violentos: en su primera crisis mató a varias personas), como tan pronto se encuentra bajo el régimen de un estado depresivo (abatimiento, postración, inercia, torpor, rechazo a comer, dormir, lamentaciones, ideas delirantes de negación). Y, aunque las crisis maníacas fueran las más numerosas y fuertes, la tendencia saturnina dominó, ya que Carlos VI acabó por no reaccionar más, por mostrarse abúlico, indiferente a las desgracias que le cayeron, enterrando sus armas, olvidando su título de rey, aceptando el ignominioso Tratado de Troyes, y acabando su vida casi como un "clochard", comido de parásitos. La complejidad de este caso, a excepción de la indiscutible dominante jupiteriana, resulta de la coexistencia de cuatro subdominantes sobre las que hay que establecer sus relaciones. Este caso nos enseña que, generalmente, los componentes tienen tendencia ya a asociarse cuando se encuentran vecinos o paralelos por naturaleza (caso de Júpiter y Venus aquí), ya a formar una dualidad, una pareja dialéctica y complementaria, cuando son de naturaleza opuesta (en este caso Marte y Saturno).

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CARLOS VII 1 Marte-Venus Jupiter sobre fondo zodiacal Sapg_ita_rio lSClS

París, 22 febrero 1403, 2 h. (Historia genealógica. y cronológica de la Casa real de Francia, P. Anselme.)

Angularidad bastante cercana de Marte (AS) y alejada de Venus (FC). Valorización secundaria de Júpiter por su regencia sobre el AS y sobre el signo ocupado por las dos luminarias e igualmente por su presencia no lejos del AS. Piscis constituye la nota principal por la conjunción Sol-Luna en el signo y en aspecto mayor al AS en Sagitario. Venus se halla igualmente valorizada por esta ocupación de Piscis en la que se encuentra exaltada. No es necesario volver sobre el aspecto Piscis y la nota Sagitario (véanse estos signos) de este heredero dudoso, envilecido y miserable, del rey loco, de este rey largo tiempo mediocre que presidió sin embargo a una asombrosa recuperación del reino y acabó en la cumbre del poder real. Durante muchos años, Carlos VII no fue más que un Piscis en el estado de nebulosa informe, al que toda afirmación le era prohibida. Después de que este príncipe en estado letárgico, sometido a encantamientos y sortilegios interiores, pudiera borrar su rostro ingrato tras una virgen inspirada, el marciano que dormitaba en él pudo dar su plena expresión. A partir del día en que pudo pertenecerse a sí mismo, Carlos VII se convirtió efectivamente en un militar, en un caballero l.

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Cf. Philippe ERLANGER, Charles VII et son mystere, N. R. F., 1945.


victorioso; se lanzó a la persecución del ocupante, se apropió de las ciudades unas tras otras, y, Júpiter secundando a Marte, hizo de una Francia desgarrada, exangüe y en sus tres cuartas partes prisionera, el estado más fuerte y unificado de Europa, en posesión del ejército más sólido. En cuanto a la dominante venusina, se revela ál principio en su pasión imperiosa por Inés So!"el; osa (Venus-Aries) afirmar su adulterio y a hacer de Inés Sorel una amante real, lo que ningún descendiente de San Luis había pecho antes de él. Esta Venus-Aries en trígono con Marte, se revela aún más al final de su vida, en la que vemos, tras el soberano triunfante, al hombre privado, a pesar de enfermo y débil, poseído por un erotismo sin freno y penosamente entregado a su inmoderado apetito de placeres.

LUIS XI 1 J úpiter-Marte-Satumo Luna Bourges, 3 julio 1423, 15 h 30 m. (entre 3 y 4 horas de la tarde, según Pierre Champion)

Angularidad cercana de Júpiter (MC) y Luna (DS). Júpiter se encuentra valorizado por su paso por el MC, su séxtil a Mercurio, la presencia del Sol y Mercurio en Cáncer en el que se encuentra exaltado (lo sería también por un quintil al AS); la Luna, además de su paso por el DS, por su exaltación en Tauro y su regencia en Cáncer ocupado por el Sol y Mercurio. El AS en Escorpio, cuadratura Marte, este mismo en cuadratura a la Luna y semicuadratura a Mercurio, constituye una l.

Cf. Pierre CHAMPION, Le roi Louis XI, Flll!nmmon, 1936.

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subdominante marciana apreciable que se confunde con Escorpio, habiendo sido descrito ya este aspecto a propósito de este signo. Señalemos, finalmente, un pequeño componente saturnino por el hecho de la cuadratura Sol-Saturno. Morfológicamente, encontramos estas distintas notas: en primer lugar Júpiter, asistido por la Luna, en su complexión bastante gruesa, su figura bastante llena-, su cara fuerte, aunque sin nobleza, y su calvicie; a continuación Marte, en un mentón voluntarioso y ojos penetrantes, coronados de espesas cejas; pero también Saturno, en su nariz larga y curva, sus ojos oblicuos y su mirada turbia. Psicológicamente, Luis XI es muy claramente un jupiteriano; no el jupiteriano espectacular; su naturaleza lunar se encuentra detrás, y además, se trata de una cualidad o tonalidad mercurial particular de un Júpiter-Virgo en séxtil a Mercurio en VIII. Es decir un perfecto hombre de negocios, realista, empirista, práctico, sin espíritu sistemático, buscando ante todo ver, da~se cuenta por sí mismo, adaptándose según las circunstancias, hallando sobre el terren.o las soluciones necesarias, poseyendo en suma un gran sentido de la realidad y de las decisiones. Muy pronto, conoce el poder del dinero y olfatea el papel de los negocios, más tarde, el de la información, la imprenta, correos, servicios de mensajeros, las ferias ... Se revela, dice Commynes, hábil para comprar gente y salirse de las situaciones apuradas. Su inteligencia no es solamente flexible, es también organizadora; la administración económica de su reinado se encuentra bajo el signo de su divisa: "Una ley, un peso, una moneda", siendo instaurador de la unidad de pesos y medidas y del respeto a las costumbres y a la ley. A despecho de su combatividad marciana, demuestra una desconfianza campesina hacia la aventura militar: no será él quien arriesgará la suerte en un campo de batalla. Con esta dominante jupiteriana es, por lo demás, un hombre de paz, prefiriendo, por ejemplo en Italia, ser un pacificador que un conquistador. Y con su Júpiter "mercurizado" es sobre todo el hombre de las convenciones, de los tratados, de los pactos abiertos y de los acuerdos comerciales. En este aspecto, será incluso bastante formalista, observador de las promesas, de la palabra dada y de los tratados a los que pondrá incluso bajo

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la protección de los santos. Cuando los ingleses vuelven a Francia como conquistadores, se muestra de lo más hábil en sus halagos, realizando con ellos un tratado comercial y una entente cordial. El dirá precisamente: "iHe expulsado a los ingleses con vino y páté!" En el interior, será el rey de los burgueses, de los mercaderes y de los artesanos, al mismo tiempo que el de la justicia, la economía, el comercio y la "mercancía": durante su reinado, hubo gran enriquecimiento y se construyó mucho. También debido a este Júpiter, reforzado esta vez por Marte y por el trígono del Sol al AS en Escorpio, aparece como un hombre de autoridad, una especie de déspota que sabe dar órdenes, generalmente instrucciones cortas, sabe pagar a la gente y hacerse obedecer; llegó a arruinar al feudalismo para asegurarse una autoridad absoluta. Además también vemos a Júpiter en el ser ambicioso que, en su consagración, se juró reunir bajo su reino todos los dominios: de hecho, batió, casi sin guerras, el record de anexiones territoriales (siete provincias restituidas a Francia) en la historia de nuestra realeza. A primera vista, uno puede asombrarse de encontrar en él, tras la de Júpiter, una dominante tan clara lunar; y, sin embargo, tras el tipo Júpiter-Marte existe un tipo Luna-Tauro en VI que colorea al primero, como tras este inmenso trabajador, hombre de experiencia, soldado tan duro consigo mismo como con los demás, existe un campesino con pasión por la tierra, que ama el país, el campo y sus gentes, hasta las más humildes, y sobre todo a la gente simple; que extiende su apego a los bosques y sobre todo a los animales; tiene su pajarera llena de pájaros y se encuentra rodeado de fieles lebreles. También en razón de este elemento lunar el jupiteriano, que él es ante todo, es un hombre sencillo, que rompe con toda idea de decoro, de nobleza, de caballería. Se sustrae a las manifestaciones de esplendor; su vestido es simple, lleva el traje de cazador o de peregrino oorto y oscuro (aquí Saturno se asocia a la Luna) hasta el punto que, cuandÓ se encuentra en compañía, no se sabe dónde está el rey. Su misma casa es sencilla, ordenada y mantenida con economía. Y ¿puede decirse que tuviera una Corte? Finalmente podemos señalar un

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rasgo que muestra tanto a la Luna-Cáncer como a Saturno: se interesó mucho por las leyendas de santos y tuvo un gran conocimiento de la historia de Francia.

CARLOS VIII 1 Saturno Mar t e Venus sobre fondo

Cáncer~Géminis

Amboise, 30 junio 1470, 2 h 30 m (Historia genealógica de P. Anselme)

Angularidad cercana de Marte (FC) y vecina de Venus (AS). Como en su abuelo, Carlos VII, que también poseía estas dominantes marcianas y venusinas, la guerra y el amor constituyen los dos temas dominantes de su vida. Carlos VIII es, en primer lugar, marciano: el astro pasa por el meridiano y hace un séxtil al AS. Pero este Marte, aunque en Leo, se encuentra muy afligido, muy disminuido por la cuadratura de Saturno en XII. De hecho, el hijo de Luis XI, nació endeble y enclenque; de débil constitución, pequeño, feo, de tórax estrecho y piernas maltrechas, es, además, miope y contrahecho, más o menos deforme (algunos autores dicen que epiléptico). Sin embargo, con su Marte en Leo, a este ser débil ya pronto le gustan los desfiles militares, los torneos, no soñando más que en caballeros y batallas. Después de haber llegado al poder tras una infancia prolongada (Cáncer), piensa en la brillante gloria que la conquista de Nápoles aportaría a la Corona. Después de muchas dudas (inhibición saturnina), se lanza sobre Italia con su ejército, conquista el reino de Nápoles, lo pierde a su vuelta, quiere l.

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Jean-Alexis NERET, Charles VIII, Edit. de París, 194 7.


partir de nuevo pero duda otra vez mucho, y muere casi decidido a la partida, terminando así bajo un fracaso saturnino. Junto a esta aventura militar que constituye la gran pasión de su vida, ocupa un lugar importante el amor. Este deforme ama la bell~za, las mujeres guapas y el arte. Su larga marcha por Italia se encuentra llena de pasiones amorosas múltiples, completamente al estilo de sus Venus-Géminis en el AS.

LUIS XII1 Cáncer-Júpiter-Luna

13

AS \

F'C

~21

Blois, 27 junio 1462, 5 h 8 m (Historia de P. Anselme y Diario de Luisa de Savoya)

No existe angularidad alguna, no aportando el Sol, a 12° del AS, más que una valorización de Cáncer por el hecho de su estrecha conjunción con la Luna. Cáncer, con su ocupación por el AS y las dos luminarias (y Marte), es seguramente "la" dominante, dominante tanto más pura cuanto que no existe ningún astro angular. Hay que mirar pues a los dos señores del signo, la Luna y Júpiter. Aunque la Luna se encuentre en su signo y en conjunción con el Sol, hacemos pasar ante ella a Júpiter que, también él en su propio signo, aspecta al AS y recibe las. oposiciones valorizadoras de Mercurio, Venus y Marte. Poco más tenemos que añadir al retrato que hemos dado del "Padre del pueblo" -inmejorable fórmula Cáncer-Júpiterl.

Maurice DARCY, Louis XII, Les Oeuvres Fran\:aises, 1935.

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Luna- a propósito de Cáncer. Este príncipe tenía el sentido del bien, de lo justo, de lo útil; fue un sabio administrador, un rey simple y humano.

FRANCISCO I1 Júpiter- Marte-Luna-MercurioSol-Venus. Cognac, 12 setiembre 1494, alrededor de 22 h. (Diario de Luisa de Savoya, su madre e Historia de P. Anselme)

Angularidad cercana de Marte (FC), de la Luna (MC) y, lejana, de Venus. Júpiter, aunque no angular, no deja de tener presencia por su posición privilegiada: en el centro de un grupo planetario de cinco factores, se encuentra valorizado por todos los puntos del tema a excepción de Venus y Saturno. Adoptando una Óptica más sintética, no es Júpiter sino la conjunción Sol-Júpiter la que hay que considerar globalmente, ligada al AS, al MC, a la Luna, a Mercurio y a Marte. Marte se encuentra muy valorizado por su paso por FC y sus aspectos al AS, a la Luna y a Mercurio. La Luna lo es también por su conjunción al MC y su trígono al AS. En cuanto a Mercurio, es también fuerte ya que es regente del AS y se encuentra , en trígono a este punto, estando también en trígono al MC y a la Luna. En total, tenemos una alineación de seis factores que participan en la dominante. Los tres primeros en importancia son: Júpiter, Marte y Luna; los tres siguientes son: Mercurio, Sol y Venus, sin que pueda precisarse su orden de predominio. En razón de la importancia de esta serie, podemos ver la l.

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Auguste BAILLY, Fran(:ois ¡er, Fayard, 1954.


riqueza del personaje. Por otra parte, podemos damos cuenta de que todos estos factores se encuentran ligados entre sí por aspectos mútiples, de forma que es bastante difícil separar en un análisis lo que debe atribuirse a Júpiter, a Marte, a la Luna ... al formar todos estos componentes un todo global, actuando, por ejemplo, Júpiter en general ya con Marte, ya con la Luna. Ahora bien, cuando sucede que existen como aquí unas ca-dominantes reunipas, en primer lugar hay que buscar su común denominador. En el caso presente no es difícil: con Júpiter-Marte-Luna y Mercurio, poseemos en primer lugar el grupo de factores de Primariedad; conJúpiter-MarteLuna e incluso Venus, tenemos también una mayoría de factores instintivos; con los dos planetas a la cabeza: Júpiter y Marte, es el carácter Colérico el que se impone. Podríamos a partir de entonces presentar a Francisco I como un superprimario, un instintivo acusado y un Colérico caracterizado, y con estas tres designaciones tipológicas, creemos que hemos captado lo esencial del personaje. El retrato que de él da Bailly es revelador: después de haber señalado su brío, sus cualidades de improvisación, su naturaleza ligera, inestable e influenciable, precisa: "Además, hay que convenir que desempeñaba su papel de rey con una convicción en la que él mismo era el primer engañado y, que cuando cedía a una sugerencia, la apoyaba con toda su autoridad. Pero las cóleras a las que se entregaba, sobre todo cuando creía su autoridad puesta en discusión o amenazada, lejos de manifestar una fuerza real, traicionaban una debilidad de carácter que no podía ni controlar ni dominar sus impulsos. Así continuamente aparece en su conducta su incapacidad de soportar una regla, una obligación, una inmovilidad, aunque ~ubieran sido queridas o prescritas por él. El más bello lugar del mundo y el más amado, le fatiga tan pronto como una breve estancia le quita el placer de haberlo reencontrado. Toda ley que él impone y que se impone, en cualquier orden que fuera, es en primer lugar infringida por él. Así, decide poner orden en sus finanzas a través de restricciones severas; pero le es imposible moderar sus gastos personales, imposible no dilapidar los bienes del patrimonio y del reino para enriquecer a sus amigos, imposible dejar de consagrarse a mil fantasías, viajes,

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cazas, fiestas, construcciones, sumas fabulosas que corrían a través de sus manos como fuentes inagotables ... " Una vez dada esta impresión de conjunto, en la que encontramos al superprimario, instintivo y Colérico, podemos intentar mostrar los principales aspectos de sus distintas naturalezas. En relación con la conjunción Sol-Júpiter tenemos al Rey-caballero. Físicamente grande, esbelto, bien hecho, vigoroso, elegante, de maneras sueltas, de brillante sonrisa e irradiando alegría, ardor y superabundancia de vida. Moralmente, dominado por el sentido de la grandeza, de la abundancia, de la suntuosidad y la magnificencia. El más fastuoso de los soberanos no distinguirá entre la gloria de su reino y su gloria personal, hecha de pasión caballeresca, de amor por el prestigio, de valentía teatral, de orgullo de dominación y atracción hacia los placeres y alegrías de la vida. Poseyendo, en contrapartida, un carácter que peca de despreocupación, exceso de optimismo (subestimando grandemente el valor de sus adversarios, al creerse invulnerable). Esta rúbrica Júpiter-Sol (este último reforzado por la presencia de Venus y Marte en Leo) se encuentra en sus gloriosas correrías oficiales, sus cortejos suntuosos, sus fastuosas entrevistas (la del Camp du Drap d'Or es memorable), su absolutismo real·(en esto precede a Enrique IV y Luis XIV), su mecenazgo cosmopolita y también sus grandes realizaciones arquitectónicas, los grandiosos edificios de Chambord y Fontainebleau contruidos a su imagen ... El marciano, que él es también, lo vemos en su necesidad violenta de gastar en todos sentidos su energía, en su naturaleza ardiente y valiente hasta la temeridad, su temperamento aventurero, inclinado a las grandes empresas y apasionado por la gloria militar; lo descubrimos en el impetuoso guerrero de Marignan que lucha heroicamente y, a la altura de su reinado, en la grande y larga rivalidad que le enfrentó a Carlos V hasta la fatiga y la usura. En cuanto a lo lunar, constituye la nota un poco extraña de este monarca: el soberano absoluto que se deja sugerir supolítica a través del entorno y de sus consejeros: el hombre lleno de dinamismo en su vida privada (Júpiter-Marte) que se deja arrastrar a la pereza, la indecisión, al cambio. El componente

.

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Luna-Venus hace de él un ser muy atractivo y lleno de encanto, que supo conceder al amor y al arte un lugar predominante en su vida. El componente disonante Luna-Marte se encuentra en el ser impulsivo e impaciente del que Brantome cita un ejemplo elocuente: "Si el rey de Francia, Francisco I, le hubiera dado oídos (se trata de Galiot, su jefe de artilleros), quizá no hubiera perdido la batalla de Pavía, decían entonces; pues empleaba tan bien su artillería que el enemigo lo acusó grandemente; pero ésta no intervino más que a medias ya que el rey, ardiendo en valor por cambatir, fue a cubrir su artillería de t¡il suerte que ésta no pudo intervenir más, a desesperación de' Galiot; el rey reconoció su error más tarde". En cuanto a la componente Luna-Mercurio, se encuentra en su carácter juvenil, su amor por las diversiones, los disfraces, sus juegos poéticos de escritor diletante, su vagabundeo y sobre todo aquella pasión entonces original de los innumerables viajes que hizo por curiosidad, a lo turista.

ENRIQUE II Saturno-Marte-Venus Saint-Germain, 31marzo1519, hacia

7h (Diario de Luisa de Savoya)

Angularidad de Saturno (MC), cuyo alejamiento se encuentra compensado por la presencia del astro en su signo y en aspecto con el Sol, Mercurio, Venus y; al límite, con la Luna y el AS. Después de Saturno viene Marte, debido a la ocupación de Aries por las dos luminarias y Venus, esta última por estar en conjunción con las dos luminarias. Morfológicamente, domina la nota saturnina: la medalla

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de Germain Pilon nos presenta un rostro alargado y enjuto, con rasgos también alargados y caídos. "Su rostro es dulce, con una mezcla de gravedad", precisa, J. du Bellay. Enrique II posee una psicología que responde bastante a este rostro y a su expresión. No ha heredado la jovialidad del rey-caballero su padre, aunque debido a Venus posea afabilidad y cortesía e incluso demasiada. Del reinado del padre al del hijo, el cambio radical que se opera en la Corte es de una tonalidad jupiteriana a una tonalidad saturnina. En cuanto llega al poder, por voluntad misma de Enrique II, un viento de austeridad sopla sobre esta Corte que había sido, la víspera aún, la más brillante de Europa; los bailes y conciertos son suprimidos, el número de damas de honor estrictamente limitado, tanto más cuanto que el "golpe de Jarnac" ha sembrado en ella la consternación. La mayoría de sus biógrafos hacen del nuevo rey un hombre débil, sombrío y tímido, un ser indeciso que "se obstina" fácilmente para dar la ilusión de decisión y autoridad, un ser melancólico y celoso, estrecho de miras y seco de corazón. Un saturnino disonante. La nota marciana se encuentra en su cuerpo cuadrado y robusto, en su temperamento guerrero, su amor por lo's ejercicios militares y torneos, su valor, su coraje. Se encuentra también en la actitud rebelde del Delfín respecto a su padre (cuadratura Marte-Sol), así como en la antipatía que llega al odio (a base de celos) hacia su hermano menor (Marte en III). Su reinado estará dominado por Marte que en él es disonante: los dos torneos trágicos, las guerras de Italia y de Religión; su ejército será destruido bajo los muros de San Quintín y el proceso será arbitrado entre la casa de Austria y los Valois: Felipe II dirigirá a Europa a su antojo y hará sentir su voluntad en los Consejos de Francia. La nota venusina la constituye el lugar preponderante e incluso avasallador de su amante oficial, Diana de Poitiers, cuya moneda conmemora un triunfo que ninguna amante de nuestros reyes le puede disputar: Omnium victorem vici; he venéido al vencedor de todos. Esclavo de su dominio (LunaAries) durante más de veinte años, abdica todo en manos de Diana, sm retroceder siquiera a regalarle joyas de la corona.

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Quizá también Venus muestra el papel apreciable que las artes del Renacimiento desempeñaron durante su reinado. Pero la clave de este tema se encuentra menos en una componente de estas tres dpminantes que en la estructura de sus relaciones dentro de un·a dison_ancia grave de dicho tema en cruz. Saturno se encuentra opuesto a Marte en cuadratura a Venus; en cuanto al Sol, se encuentra al mismo tiempo opuesto a Júpiter, en cuadratura a Marte y en cuadratura a Saturno. Las diferentes tendencias que animan la personalidad de Enrique II se combaten entre sí -verdadera guerra civil interna-, y es sobre todo esto lo que lleva, por la neutralización de cada una de ellas, a la indecisión, pobreza y mediocridad del personaje. Enrique II es un inhibido-impulsivo (oposición Saturno-Marte), un tímido "que mete los pies en el plato". Inhibido sobre todo por su padre (cuadratura Saturno-Sol), siente la necesidad de sacudir su yugo interior haciendo (reacción marciana) contrapié a lo que su padre había hecho. Pero sufre las influencias externas y, por debilidad, abandona todo en manos de sus favoritos y amigos, los cuales se disputan unos contra otros una autoridad que recae en hembra. Si este tema tan desgarrado y disociado testimonia una personalidad sin unidad y fuerza, testimonia también la vida y obra del personaje: bajo su reinado, los partidos persiguen los objetivos de sus ambiciones particulares a los que sólo pone freno el juego neutralizador de la rivalidad: las guerras civiles nacerán de las rivalidades de esta corte. Lamonarquía se dejará dominar por las camarillas y facciones a las que habrá dejado nacer y desarrollarse. Precisamente a partir de esta falta de poder real, liberadora de luchas partidistas y sediciones, se iniciará la rivalidad de los Guisa contra Montmorency, trama primera de las guerras de religión. Estas guerras se enraizan tanto más durante este reinado cuanto que Enrique II les abrió camino al adoptar una actitud extremista: la represión de la herejía protestante a hierro y fuego. Finalmente, aunque Enrique II pudo vanagloriarse de la conquista de tres obispados, el Tratado de Cateau-Cambrésis no deja de constituir, en política exterior, un desastre diplomático que inaugura la hegemonía española durante un siglo. Francisco I había dejado a Enrique II un bonito patri-

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monio real; éste, a su muerte, lega a Catalina un país sin Estado, y se necesitará un Enrique IV para reconquistarlo. Este es el balance de este tema, uno de los más disonantes de los temas reales.

CATALINA DE MEDICISl Saturno-Marte OS sobre fondo Tauro

1

fC

18

Florencia, 13 abril 1519, al nacer el día (Versión del tema de Junctin de Florencia, astrólogo de la época)

Angularidad próxima de Saturno-Capricornio (MC), de Marte-Cáncer (FC) y de Sol-Venus en Tauro (AS). Esta combinación Saturno-Marte sobre fondo Tauro constituye toda ella en conjunto la dominante de Catalina. Físicamente, es una naturaleza sana y fuerte, dotada de una salud vigorosa, con un espíritu tan robusto como el cuer- · po y una resistencia física equivalente a su invenci~le paciencia moral. Infatigable, nacida para el trabajo, la vemos levantarse pronto, asidua a los negocios, jamás desanimada y siempre en movimiento; a los 50 años y, a pesar de entrada en carnes, será siempre muy activa y resistente a todo. Moralmente, es una mujer de genio realista y concreto, combativa, dominante, meditativa, temporizadora, sabiendo utilizar las armas del disimulo y la astucia para satisfacer la exclusiva pasión de toda su vida: la política, el poder. Y, por encima de todo, una paciencia obstinada. Su frase: "paciencia, paciencia y todo irá bien". Y su vida será un continuo ejercicio de paciencia. l.

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Jean HERITIER, Catherine de Médicis, Fayard, 1940.


Discreta y sumisa durante más de veinticinco años bajo el reínado de Diana, de la que está atrozmente celosa, afligida por una esterilidad que se prolonga más de 10 años y, a continuación, reducida a no ser más que una ponedora de huevos real, la esposa sierva de Enrique II, reina cenicienta, se resigna en silencio y aguanta. Una vez en el gobierno de Francia, su grandeza estribará en durar 2 7 años, casi siempre cediendo, sin jamás sacrificar la unidad territorial, ni el principio de la autoridad monárquica. Su sucesor recibirá una Francia agotada pero no mutilada, dividida pero no separada. Viuda, Enrique II le deja un estado desgarrado. La continuidad del clima político que se opera del rey a la reina puede concebirse tanto mejor cuanto que nacidos con trece días de distancia y una hora de diferencia, presentan una constelación parecida: Saturno-MC opuesto a Marte-FC y en doble cuadratura a Júpiter. Esta sucesión, constituye la prueba del poder; pero Catalina se encuentra mejor armada para defenderse: la triple conjunción Sol-Luna-Venus no refuerza la disonancia; por el contrario, la conjunción Sol-Venus se aleja y sé desplaza sobre el AS para reforzarlo. Esta mujer, extranjera, viuda y madre de varios hijos menores, maniobra con agilidad, se introduce sin ostentación y toma el poder hábilmente. Se instalará en él conservando una autoridad tan difícil como discutida, pero siempre celosamente disputada. Es comprensible que con esta disonancia Saturno-MarteJúpiter su reinado no podía ser más que el de la división de los partidos y la guerra civil. Marte-Cáncer en IV es expresión típica del desgarramiento interior, en su propio país; indica también que los obstáculos más peligrosos no dejará de encontrarlos en su propia familia. Y, sin embargo, la dominante Tauro, reforzada por la conjunción Luna-Júpiter en Libra, le da una naturaleza decididamente pacífica, con objetivos infatigablemente conciliadores; queriendo representar el papel de árbitro, buscará los compromisos que permitan encontrar un justo medio y hacer coexistir a las dos confesiones rivales: católicos y hu"gonotes. Frente a los dos partidos exasperados, su divisa será siempre la paz civil por la paz religiosa surgida del arbitrio real, dos religiones bajo una sola ley y un solo rey.

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Sus fall'os serán fruto de la contradicción aportada por la oposición Saturno-Capricornio en X (el poder) a Mart~-Cán­ cer en IV (la familia): no abandonar el mando y conservar sus hijos. El error del San-Bartolomé será un intento de recuperar a Carlos IX que se le escapaba. Con una disonancia tal, no podía esperarse más que una política de impotencia y, en consecuencia, una obra negativa, defensiva: se pasará la vida intentando arrancar a la muerte una Francia disputada y dividida, pero sin desesperar de la salud pública en ningún momento de esta lucha incesante. Ella hará lo imposible por preservar al poder de la servidumbre y al reino del desmembramiento, contra la teocracia romana y la hegemonía española, permitiendo que Enrique IV reconstruyera al país. Ella será el baluarte (imagen de lo más Saturno-Tauro) del Estado, de un Estado que se disloca y descompone. Finalmente, odiada, detestada, amante, sierva y finalmente comparsa del poder y desautorizada por Enrique III, prácticamente expulsada por éste, al cabo de una larga existencia, fecunda en peripecias, asistirá al hundimiento de su obra.

FRANCISCO II Saturno Fontainebleau, 19 enero 1543, entre 16 y 17 h (P. Anselme) Tema levantado para las 16 h 30m

1 1

1 1

F'C

Conocemos bastante mal la personalidad de Francisco II que apenas reinó y murió joven. Lo que sabemos parece justificar una rúbrica saturnina bastante fuerte: Sol en Acuario, Mercurio y Venus en Capricornio y conjunción Luna-Saturno.

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La angularidad del Sol (en el ocaso) no constit;uy~ una valorización del astro sino del signo que es saturnino. El tema es pobre a pesar del trígono Luna-Ascendente, neutralizado por las disonancias de la Luna y de Mercurio con el MC; pero la disonancia mayor es la oposición del Sol en Exilio al AS. Sabemos que Francisco II tuvo problemas de alimentación (Luna-Saturno), de mala salud y a m.enudo enfermo, fue de débil constitución. Estaba lleno de temores y completamente sometido a su madre (Luna-Saturno). Estará también enteramente dominado por María Estuardo a la que amaba, pero. cuya unión no se vio consumada pues era impotente. El carácter es infantil y dominado por la pasión del juego (sector Vº cargado) y la caza. No desempeñó ningún papel político. Después de haber sufrido de vegetaciones y adenoides y de una otitis supurada, murió de una mastoiditis aguda.

CARLOS

24

rx1

Cáncer-Luna; Saturno-Marte; Mercurio Saint-Germain, 27 junio 1550, 5 h 15 m (Carta de Enrique II y P. Anselme)

Con el AS y el Sol en Cáncer y el quincucio de la Luna al AS, Carlos IX es un canceriano lunalizado. Sobre este fondo domina una cuadratura Marte-Saturno que se encuentra valorizada por tres as¡:iectos: semicuadratura Luna-Saturno, séxtil Sol-Marte y oposidón Mercurio-Saturno, estando Mercurio en conjunción al AS y en trígono al MC. Hemos ya evocado el lado canceriano del personaje: Carl.

Pierre CHAMPION, Charles IX, Grasset, 1939.

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los IX es un ser de constitución débil, infantil, cambiante, inseguro y a veces incoherente, que dejará finalmente gobernar a su madre Catalina. Cuando ésta estaba enferma, se encontraba desamparado y no sabía ni lo que quería: órdenes y contraórdenes se precipitaban. La nota pintoresca de su carácter la aporta la cuadratura de Marte, tanto más impulsivo cuanto que se encuentra en Tauro, y de Saturno, tanto más inhibido cuanto que se encuentra en Acuario. Esta disonancia planetaria, que hemos encontrado en su padre, nos lo representa a la vez brutal e indeciso, o dando un paso hacia delante y otro hacia atrás. Le vemos tan pronto colérico, violento, vindicativo, con el grito de guerra en la boca, arrojándose en contra de su familia ... tan pronto lunático, melancólico, con expresión cerrada, mirada baja, labios apretados ... Y, al final de su vida, la alternancia de accesos súbitos de vitalidad y de profundo abatimiento se intensificará; descamado, roído por la tuberculosis, le vemos abandonar la cama para correr a la caza, entregándose a una persecución desenfrenada de ésta entre dos accesos de fiebre. Carlos IX no reinó; su tema no posee, por lo demás, nada de real. Este canceriano raramente pudo destacar junto a una madre con la pasión por el poder. Intentó escapar a su influencia, sobre todo arrojándose en brazos de un segundo padre, Coligny (al que llamó por lo demás padre). Se rebela contra ella, le hace a continuación justicia y no deja de ser ambivalente a su respecto, pero sigue siendo el niñito. Además, su naturaleza canceriana no lo inclina hacia lo social; lo confina dentro de la constelación familiar que es un verdadero nido de viboras: los tres hermanos se detestan y destrozan entre ellos. Su acto político, más o menos forzado: el San-Bartolomé, es al mismo tiempo un acto Saturno-Marte de debilidad y · violencia que lo sumirá en el remordimiento: "Se embrutecía cazando, partiendo en dos a los asrn;>s, ahorcando corderos y cerdos, haciendo el amor, en un frenesí de tuberculoso, con María Touchet, para olvidar el San-Bartolomé". 1 Pero, sobre todo, este canceriano vivió en un mundo imal.

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Jean HERITIER, Catherine de Médicis, p. 501.


ginario, penetrando en los bosques para escapar a las labores del Consejo y a las dificultades de su época. La caza llenó su vida; fue para él una gran pasión (Marte-Tauro séxtil Sol cerca del AS). Pasión tan grande "que perdió por ella el sueño, estando a caballo antes del amanecer para ir a ella, y llamando desaforadamente a los perros, ya con la voz, ya con la trompa... " (Brantome). Con la cuadratura de este Marte a Saturno, esta pasión debía ser imperiosa (se le vio, pocos días después de haber ·sido herido en una pierna por un jabalí, abandonar la cama... para hacerse llevar a la caza) hasta el punto de convertirse en fatal: en efecto, espiando un zorro durante el invierno, sobre suelo helado, encontró la muerte. Pero le condujo también a un verdadero conocimiento (Saturno-Acuario) satisfaciendo en él una cierta avidez de espíritu por el tipo de cosas que le apasionaban (oposición Saturno-Mercurio): como un erudito, hizo buscar por las más doctas personalidades del reino lo que los Antiguos habían escrito sobre la naturaleza del ciervo; estudió él mismo el celo, las guaridas y algunos otros aspectos de la vida de este animal. Se interesó igualmente por los perros, los cuales le gustaban mucho, llegando a hablar de la raza de los perros corrientes como los geneaologos hablan de las descendientes de los cruzados (Luna regente del AS en VI; esta Luna estaba también en VI, acordémonos, en Luis XI). Finalmente, llegamos a Mercurio: su pasión por la caza hizo nacer en torno a él una literatura sobre la montería y Carlos IX en persona dictó al secretario de estado, Nicolás de Neufville, señor de Villeroy, una obra que posee su valor: La Caza del ciervo.

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ENRIQUE IIIl Venus-Mercurio Luna-Saturno F ontainebleau, 19 setiembre 1551 Oh 45 m (P. Anselme)

Angularidad próxima de Mercurio (FC) y alejada de Saturno (AS) y de Júpiter (AS). Fuerte componente, cuando no dominante, de Venus que dispone del Sol-Mercurio-Marte en Libra y de la Luna en Tauro, además en aspecto con las . . U Venus , d .. , , . d os 1ummanas. na en razon · e 1a opos1c10n proxrma Luna que Venus envía a la Luna exaltada en X, el astro con mucht> más elevado del cielo. Uná segunda naturaleza se presenta con Mercurio Estos dos el trígono Mercurio-Saturno angular: Saturno componentes gemelos forman la doble osamenta del tema y se encuentran ligados uno al otro por la doble cuadratura que Saturno envía a la oposición Luna-Venus. Morfológicamente, la rúbrica Mercurio-Saturno es significativa de su temperamento nervioso: Enrique III es endeble, delgado, pálido, no tiene apetito y no bebe (Luna-Saturno), se atiene a horarios rigurosos y a una regularidad de vida para paliar su falta de fuerza física y su salud delicada: vivirá al borde de los nervios y será un viej(') a los treinta y cuatro años. Psicológicamente, la misma marca Mercurio/Saturno se encuentra en este hombre de naturaleza refinada, que concederá siempre prioridad a las alegrías delicadas del espíritu: l.

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Philippe ERLANGER, Henri Ill, Gallimard, 1935.


trato con los amigos, estudios, fiestas, ceremonias religiosas, culto por las artes. Este temperamento se polariza, por un lado, con Mercurio: su "gobierno de los Visires" aportará un . reinado en el que dominará la adolescencia y, por el otro, con Saturno: uno de sus pasatiempos preferidos será discutir filología con Henri Estienne. Pero otra naturaleza se dibuja, muy en relación ésta con el componente Venus/Luna (a la que se asocia el valor del AS en Leo). Aquí se presenta el Enrique III afeminado. 1 Aparece en una Corte, entregado a un libertinaje refinado, vestido de mujer, maquillado, tocado de pelucas, arruinándose en joyas y perifollos, haciendo esfuerzos constantes para el embellecimiento de la vida e incluso (Leo) hacia el esplendor de los refinamientos ... Podrá preguntarse dónde está el Júpiter no lejos del Ascendente. Realmente no lo vemos manifestarse más que en la primera juventud de Enrique. A los 16 años, Monsieur se convierte en "lugarteniente general"; es entonces un príncipe exquisito, espiritual, delicado, que prefiere hs comedias y mascaradas a la caza, y que ama el lujo (Leo), las· artes, los materiales preciosos. A este Adonis le gustan las armas, las maniobras, las cabalgadas; pronto se forja una reputación inopinada de capitán. A los 18 años, se le aclama como a un héroe: hacia él y no hacia el rey su hermano se dirigen lapopularidad, la afección y el prestigio. A los 23 años, posee ya su leyenda: el héroe de J arnac y de Moncontour es el campeón de la Iglesia, el elegido de los polacos, el príncipe en el que sueñan las mujeres de Occidente ... Pero este Júpiter no es la dominante: se encuentra borrado por Mercurio (que refuerza la ocupación del Sector III), más angular, e incluso por Saturno también en séxtil con el MC. Además y sobre todo, la naturaleza Venus/Luna se encuentra muy disonante por Saturno: toda la vida de Enrique III estuvo dominada por sus complejos afectivos, por aquel amor maternal excesivo (el "querido niñito" de Cátalina) que hizo de él un ser infantil y femenino, de alma hipersensi.ble. l. Además hay que concretizar que la oposición Venus-Luna en cuadratura a Saturno hace prevalecer el aspecto negativo, patológico de la rúbrica en cuestión.

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Ahora bien, bastó con que hubiera en su vida un gran amor truncado (la muerte de la princesa de Condé) para que -dentro del contexto del temperamento nervioso Mercurio/Saturno- la disonancia mayor Venus-Luna-Saturno dominara. En numerosas ocasiones, este príncipe, sin embargo decidido a gobernar en persona Qúpiter cerca del AS-Leo), queda borrado tras Catalina y flota en medio de la tempestad de uno de los reinados más dolorosos y más difíciles, refugiándose alternativamente en el misticismo o el libertinaje. Negándose, sin embargo, a jugar al rey holgazán, se rehará. Le vemos sufrir el funesto Tratado de Beaulieu, destruir éste por el Tratado de Bergerac que devuelve a la monarquía su autoridad y al país su unidad en la paz, para acabar, sin embargo, con el Tratado de Nemours que sancionará la ruina de supolítica. Este Libra era demasiado débil para abatir a los dos partidos (católicos y protestantes) que lo asediaban: no tenía suficiente peso ... Una rúbrica tan compleja como la suya justifica el juicio de] can Héritier: "Proteiforme, gran degenerado, asombrosa mezcla de grandeza real e indignidad personal, Enrique III escapa al historiador, para no caer más que bajo la competencia del psicólogo, y del psicólogo amigo de las rarezas. Lleno de contrastes, ofrece lo peor y lo mejor, tanto uno tras lo otro como ambos al mismo tiempo. Legista y bailarín, y no menos furiosamente entregado al baile como a su mesa de trabajo, según el humor; hombre de guerra y jugador de boliches; criador de monitas, de perritos, y creador de la Academia; tan apasionado por la belleza de las mujeres como por la dé los hombres; marido tan ejemplar como infiel; pasando del monje que se flagela, al político sutil y profundo. Estudiado a través de los matices, perpetuamente cambiantes y de una complejidad infinita, de su espíritu, de su carácter y su temperamento, tal como puede percibirse a través de sus cartas, discursos y los testimonios más diversos, Enrique III constituye, ante todo, un caso clínico. Sus contemporáneos realmente no podían comprender nada de este príncipe, que parece surgido tanto de la imaginación de un novelista perverso como del genio de su madre, tan digno de ser admirado por los historiadores

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discípulos de Maquiavelo como alabado por los sucesores de los autores satíricos de L 'lle des Hermaphrodites ... 1

ENRIQUE IV2 Marte , .t Venus-Luna J up1 er Pau, 14 diciembre 1553, entre 1 y

2h (Nueva biografía general, Fírmín Dídot) Tema calculado para 1 h 15 m

Angularidad cercana de Marte (FC) además en exaltación y alejada de Júpiter (AS) que recibe también un aspecto valorizador del Sol y Mercurio. Libra en el Ascendiente y Venus

en trígono con el MC; la Luna en Aries se encuentra cerca del Descendiente. Existe una continuidad de tendencias entre la dominante marciana y la ca-dominante jupiteriana, de forma que el carácter de Enrique IV -a pesar del aporte de Capricornio y Libra- está hecho todo de una pieza: es un bilio-sanguíneo de temperamento y un Colérico de carácter, de primariedad acentuada por la angularidad de la Luna en Aries; en una pa· labra, itodo un cuerpo! En su aspecto físico, podemos ver fácilmente el tipo Marte/Júpiter. He aquí a Enrique adornado de una vigorosa constitución: el Hércules francés dirán de él sus contemporáneos. En su persona, nada de majestuoso: un rudo guerrero, esa es la impresión que da su cara delgada, alargada por su barba grisácea, esclarecida por ojos burlones y dominada por una larga nariz sensual. Su vestir concuerda con su fisonomía: l.

2.

Jean HERITIER, Catherine de Médicis, p. 516-517. Marce! REINHARD, Henri IV ou la France sauvée, Hachette, 1943.

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sombrero de anchas alas (para protegerlo de la lluvia y del sol), deformado por el uso y garbosamente echado hacia atrás; jubones sucios y rozados por la coraza; botas gastadas; vestidos raídos iqué contraste con el refinamiento Venus/LunaLeo de Enrique III! En cuanto al carácter, es lo que podemos suponer: por encima de todo, "poseía la pasz"ón por la guerra, amaba las cabalgadas, el enfrentamiento brutal que consagra el triunfo de la fuerza física, la táctica que combina los movimientos, para asegurar la sorpresa y la victoria. Disfrutaba con el riesgo y el peligro. Una vida intensa lo animaba en estas confrontaciones; estaba más trepidante, más burlón que nunca, sus ojos brillaban con un resplandor singular, su elocuencia brotaba sin esfuerzo y empujaba a los dudosos hacia aquel festín: la batalla ... " " .. .la claridad de pensamiento, la presencia de espíritu, la rapidez de decisión acompañaban en Enrique a la fiebre por la lucha y no cejaban por ruda que fuera la prueba". Con este carácter Marte/Júpiter, estaba hecho para la carrera de cabecilla dando libre curso a sus apetitos y sentimientos. Hasta su ascensión al trono, llevará una vida campestre, de coleccionista de campañas y mujeres, de aventurero, aquella vida peligrosa y ruda hasta la tosquedad que le marcará para siempre (Marte de tonalidad capricorniana). Mostrará su genio de caudillo y se forjará la reputación de gran capitán de su época. Igualmente, a cuenta de Marte (asistido por Júpiter) - iun Marte que dispone al mismo tiempo de la Luna en Aries, de Venus en Escorpio e incluso, por exaltación, de Sol y Mercurio en Capricornio!- hay que situar el temperamento apasionado, imperioso y tumultuoso del "Galán-Verde'', faldero e incapaz de vivir sin mujeres, hasta el punto de perder la sed y el apetito. Muy conocidas son sus aventuras con Fosseuse, Corisande, Gabriela de Estrées, Enriqueta de Entragues, la Señorita de Bueil y Carlota de Montmorency, aquella jovencita de 15 años que fue su "tentadora" en la senectud. Pero, por encima de todas estas manifestaciones, la palabra clave de este Marte-Capricornio quizá sea: una ruda voluntad. Voluntad que ayuda y sostiene Júpiter. El personaje jupiteriano que reside en él es fácilmente identificable en el

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hidalgo de provincias, lleno de alegría de vivir y buen humor, jovial, sociable, exuberante, que no para un momento, yendo y viniendo, hablando, bromeando, vivo y juvenil en sus maneras, padre sensible y afectuoso que juega con sus hijos y lleva la Corona con simplicidad. Este jupiteriano de fondo capricomiano podemos verlo también en ese rey pueblerino, de vida cotidiana simple, que desprecia la etiqueta y recupera la idea patriarcal de la monarquía. Lo es también en su inteligencia concreta, de un realismo hábil y astuto. Conocerá su reino de forma personal, directa, viva, a menudo renovada en sus numerosas incursiones. Este Primario se para a mirar las cosas detalladamente: toma sus decisiones con una prontitud desconcertante y de ordinario con resultado feliz. No es tampoco un doctrinario, lo mismo que no se para en el protocolo: su Consejo es un paseo por una galería, una conversación en un jardín, ya con Sully, ya con Villeroy, Sillery o. cualquier otro ... "Recibía no únicamente en el Louvre, sino allí donde se encontrara, en casa de amigos, e incluso en casa de su amante. Era de respuesta rápida y le gustaba bromear; hablaba en primer lugar de sus cazas, de sus amores, de sus guerras y sus construcciones y, a continuación, abordaba el tema a debatir con la misma soltura. Le gustaba comportarse de manera familiar, pero también se encoleriza fácilmente, lanzando dardos acerados que daban en el blanco. Después de lo cual curaba el amor prdpio herido a través de algunas palabras amables y retomaba temas de conversación muy generales sobre el juego y la caza, a fin de dejar a su interlocutor meditar tranquilam~nte sus palabras." Pero aunque tuviera un pensamiento flexible y variado, adaptándose a las circunstancias y a los interlocutores, no por ello dejaba de poseer, muy pronunciado, el gusto por el mando: consultaba su Consejo a .su manera; a quien quería, como quería y cuando quería. Este tipo Marte-Júpiter-Capricornio tuvo de la función real la idea más alta y noble; supo mandar y establecer la monarquía absoluta. Con su lado Libra, realizó de una forma amable, gradual y prudente, su ideal constante de ser el señor todopoderoso de su reino. Vemos fácilmente las disonancias aparentes aportadas por los distintos elementos de este tema: la valentía con Marte y

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la ligereza con Libra y Venus; la pasión por la guerra con el primero y con los segundos una gran obra pacificadora (Edicto de~Nantes y Tratado de Vervins); la actitud primaria del "hombre de cada día" con Marte-Júpiter-Luna, y con Capricornio la fidelidad a su obra de gran político. El autor de este tema logró hacer de esta amplia constelación de tendencias una síntesis plenamente lograda.

LUIS XIII1 Saturno-Libra Júpiter Marte Fontainebleau, 27 setiembre 1601, 22 h 37 m (Diario de Jean Héroard, médico del Delfín)

Ninguna angularidad; Saturno hace un doble trígono con el AS y el MC y se encuentra reforzado por la presencia de dos luminarias en Libra, su signo de exaltación. Componente jupiteriano en razón de la estrecha conjunción del astro con el Sol. Para ser más completos y precisos, hay que señalar, junto a una dominante Saturno-Escorpio matizada por Libra, que constituye todo un aspecto de la personalidad del rey, una segunda naturaleza por completo distinta, representada por la conjunción Sol-Júpiter en séxtil a Marte en Leo. La naturaleza saturnina es manifiesta. Morfológicamente: un cuerpo delgado que la enfermedad reduciría al esqueleto (nadaba en sus vestidos). En la presentación global del personaje: cerrado, poco demostrativo, púdico y sombrío; habla poco y lacónicamente. Sin embargo, esta frialdad aparente encubre una hiperemotividad en la que cualquier contrariel.

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Coronel Charles ROMAIN, Louis XIII un grand roi méconnu, Hachette.


dad provoca "accesos de tristeza difíciles de superar. Las crisis de melancolía de las que sufrió desde la infancia perduraron. Junto con ello el defecto de que adolecieron casi todos los Borbones: una gran timidez. Tiene también la violencia de los tímidos, violencia que no llegará siempre a dominar''. (Aquí interviene la cuadratura de Saturno-Escorpio a Marte-Leo que domina en su tema.) Es visiblemente introvertido e inhibido. Es también secundaFio: espíritu reflexivo, lento en tomar partido, pero que una vez ha tomado una decisión es irrevocable. Posee además el amor saturnino por las matemáticas. Sin duda en momentos dados es más concretamente Libra: cortés, afable, amable; pero más a menudo es correcto y ofrece una expresión más bien impasible y cerrada: es el tímido que intimida. En la Corte, mantiene las distancias. El rey en sí mismo es simple en su vestir, sin el menor adorno; detesta el lujo, es modesto e incluso humilde, llevando a menudo demasiado lejos la indiferencia personal. Además, presenta una gran rigidez de costumbres (ya joven le chocaba el vocabulario atrevido); es muy frugal, casto (se sabe que vivió mucho tiempo separado de su esposa y no tuvo amantes; se le conocieron únicamente algunas amistades amorosas); tarnbién es muy ahorrador tanto respecto a él como al patrimonio del Estado. Le vemos también muy estricto respecto a la disciplina, con una dedicación absoluta al bienestar de su reino, consciente de sus deberes y de sus responsabilidades. ¿No es éste el cuadro de un saturnino, cuyo complejo Saturno-Escorpio compensa por los valores Virgo? Y sin embargo, a despecho de esta tonalidad claramente dominante, podemos discernir un sector psicológico por completo distinto que rompe esta primera impresión: en éste interviene la conjunción Sol-Júpiter en Libra, en séxtil al Marte de Leo. Esta segunda personalidad se inserta en el culto a su padre Enrique. Este muere cuando él tiene 9 años y el niño se encuentra solo bajo la férula de su desabrida y altiva madre, María de Médicis, asistida muy pronto por Concini, que lo aleja del ejercicio del poder e incluso intentan quitarle el gusto por éste. Sin embargo, a los 16 años, este saturnino de ascendente Cáncer muestra de pronto un rostro inesperado, el de esta 291


segunda naturaleza: quiere ser obedecido; hace ejecutar a Concini y exilia a su madre; toma el poder con A. de Luynes en un Gran Consejo en el que decide por sí mismo, después de haber escuchado la opinión de sus propios ministros. Esta conjunción Sol-Júpiter no es sin embargo dominante y central como en el prestigioso Francisco 1: se integra en la dominante saturnina y se expresa a través de los valores de Libra. De hecho, este rey tan simple y reservado es capaz de desplegar un gran fastuo en las ceremonias en las que el prestigio del reino está en juego; pero borra sus intereses personales ante la razón de Estado; y esta razón de Estado le obliga a no ser más que una "brillante segunda figura": el colaborador en sombras (Libra) de un jefe de Estado eminente -Richelieu al que impondrá a todos y· contra su madre- con el cual vivirá un largo reinado, de prestigiosa política que conducirá al absolutismo real. Uncido a las riendas del Estado junto con Richelieu, reconociendo (gracias a Libra) Ja superioridad y genio de su colaborador, el rey desempeñará él mismo un papel apreciable (olvidado por muchos historiadores) dentro del estilo Júpiter-Marte: activo, matutino, jamás fatigado y resistente, será el rey-soldado, que toma el mando del ejército, a la cabeza del cual dará prueba de una valentía fría y reflexiva que constituye el indispensable triunfo interior de la política exterior de su primer ministro. Es la misma rúbrica] úpiter-Marte que hace de él un ser de habilidad manual, dotado para los trabajos físicos: mecánica, hierro, madera, relojería ... Al igual que Saturno-Escorpio dio lugar a su apasionamiento por la colección de armas. Y si el Saturno-Escorpio sobre fondo Libra representa el justiciero inexorable que hizo rodar unas cuantas cabezas; no por ello hay que dejar de señalar respecto a su naturaleza tolerante Qúpiter-Libra) el Edicto de Gracia, es decir la paz religiosa de su país.

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RICHELIEU Marte-Escorpión, Virgo

1

FC

París, 9 setiembre 1585, 9 h 34 rn (Versión de Morin que estuvo en contacto con el cardenal)

Angularidad cercana del Marte ·de Escorpio al Ascendente y lejana de la Venus de Leo (MC), con Sol y Mercurio en Virgo. El reinado y vida del cardenal se encuentran bajo el signo de la lucha, de una lucha continua, en la que despliega tanto valor como genio. Fuerza de voluntad al servicio de una desmesurada ambición, he aquí el resorte de esta excepcional personalidad que, ministro, no tardó en dominar el Consejo del rey Luis XIII, el cual reconoció en él a un maestro. Su política consistió en combatir desde el momento en que dedicó su ambición al triunfo de la causa real. Intentó crear la unidad territorial de Francia, en el interior y, en el exterior, rebajar a la Casa de Austria, reconstituyendo Europa según las concepciones de Enrique IV. Para alcanzar este doble objetivo, tenía que establecer la monarquía absoluta y destruir todos los obstáculos, buenos y malos, susceptibles de interponerse a su acción. "Cuando Vuestra Majestad decidió darme entrada a sus Consejos, puedo decir, con verdad, que los hugonotes compartían el Estado con ella, que los grandes se conducían como si no hubieran sido sus súbditos los más poderosos gobernadores de provincia como si hubieran sido soberanos en su cargo. Las alianzas extranjeras eran despreciadas, los intereses privados preferidos a los públicos; en una palabra,

y

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la majestad real se encontraba hasta tal punto rebajada que era casi imposible reconocerla. Y o prometí a Vuestra Majestad emplear toda mi industria y toda la autoridad que le placiera otorgarme, para arruinar al partido hugonote, rebajar el orgullo de los grandes, reducir a todos sus súbditos a su deber y elevar su nombre en las naciones extranjeras al nivel que le correspondía." He aquí el programa que se impuso. Su conducta no dejó de suscitar los peores obstáculos; conoció las intrigas, las maniobras secretas, los odios más feroces, los complots, los mayores peligros. Pero hizo capitular a todos los rebeldes que encontró en su camino; los persiguió sin piedad, devolvió guerra por guerra, utilizó el destierro, las confiscaciones, el terror, · las persecuciones y las ejecuciones. Hombre de Estado tal jamás. fue simpático: se temblaba ante él. Toda oposición interior fue reducida al silencio hasta que no hubo en Francia más que un poder: el del Rey, y una voluntad: la de su ministro. Por esta acción eminentemente agresiva y destructora en la utilización de sus medios -en la que vemos bien la rúbrica MartecEscorpio- sirvió a un objetivo positivo y constructivo -asimilable a Virgo- en la medida en que este incomparable servidor del Esta,do edificó, a través de su despotismo, la mQnarquía absoluta de la que Enrique IV había construido las bases y que Luis XIV llevará a su coronamiento.

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MAZARIN

AS

Saturno Cáncer Escorpión-Capricornio

OS

Pescina, 14 julio 1602, alrededor de 19 h (Versión de 1os astrólogos de la época, teniendo Mazarin uno en su propia familia)

Angularidad cercana de Saturno, que conjunto al MC, está en séxtil al Ascendente en Capricornio y hace, además, un trígono al Sol y una oposición a la Luna; este Saturno se encuentra en Escorpio. El continuador de la política de Richelieu no se presenta bajo el signo de un Marte-Escorpio sino de un Saturno-Escorpio en X y asistido por Capricornio. Se adivina también en él, como núcleo de su personalidad, una gran voluntad al servicio de una incomparable ambición. Esta rúbrica se encuentra clara en su divisa: El tiempo y yo. Menos directo y menos violento que su predecesor, es un Apasionado-Frío sólido como una roca, de determinacione& inquebrantables capaz de "resistir" en las condiciones más hostiles y difíciles. Su sólido aplomo lo debe a su sangre fría, a la firmeza de su carácter, a su tenacidad, a su infatigable energía, a su autocontrol, a su seguridad interior. Este saturnino actúa según la cualidad de este astro en Escorpio y en relación con un SolCáncer. Impasible, secreto, oscuro, disimulado, previsor, este hábil maniobrista se basa más en la astucia que en la violencia. Jamás con prisas por llegar, prefiere adormecer la desconfianza en sus adversarios, utilizar al enemigo, mostrarse flexible e insinuante y rodear los obstáculos. Actuando no según sus afectos o repugnancias, sino en función de sus cálculos, este frío ambicioso se encuentra por encima de las cuestiones

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de amor propio. Es de la opinión de que pueden hablar, mientras le dejen hacer. Pocos hombres han debido suscitar tanto odio como él: se ha calculado que de 1649 a 1652, más de 4.000 escritos satíricos (las mazarinadas) fueron dirigidos contra él: pero era insensible a las injurias y no evitaba más que a los fracasos. Sus adversarios no eran para él enemigos; negocia con todo el mundo; si se cree débil, cede sin vergüenza; si es poderoso, encarcela sin odio; bajo su poder, el cadalso es remplazado por la Bastilla; no hizo desaparecer a ninguno de sus más· encarnizados enemigos, ni incluso a aquellos que habían querido asesinarlo; no proscribió a ninguno e incluso logró atraer a muchos a través de felices transacci0nes, con la ayuda de su fiel aliado, el tiempo. Incapaz de abatimiento, tenía una constancia y una contención extremas a pesar de sus aparentes variaciones. Con su flexibilidad de saurio, sabe resignarse al exilio y se encuentra, firme y pacie'nte, en la desgracia, desde la que incluso no deja de dirigir los asuntos. Si Richelieu, sometido a accesos de descorazonamiento, hubiera caído del pode_r, no se hubiera remontado; mientras que Mazarin, dos veces fugitivo, no se dejó jamás abatir, continuó gobernando desde el lugar de su exilio, para terminar, ministro todqpoderoso, en la mayor grandeza. También puede ponerse a cuenta de esta misma dominante saturnina la extraordinaria avidez del penlonaje que amó acumular, traficar, especular, coleccionar y amontonar con avaricia diversos tesoros, hasta el punto de morir con una inmensa fortuna.

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~­"


LUIS

x1v1

Sol-Júpiter Saint-Gerrnain, 5 setiembre 1638 a llhllm 25 (Apunte de Morin en la terraza del castillo en el momento del nacimiento)

1 1

1

FC

Angularidad alejada del. Sol y de Júpiter, respectivamente en aspecto. a los dos ángulos: Sol conjunción MC y séxtil exacto al AS, y Júpiter conjunción AS y séxtil exacto al MC; el Sol dispone, además, de Luna y Venus en Leo, y Júpiter de Marte en Sagitario. Si es difícil decir que Luis XIV es un tipo Sol-Júpiter o un tipo Júpiter-Sol, es, por el contrario, imposible que rechacemos el componente (predominante a nuestro parecer) solar. Basta, para convencerse de ello, con comparar los reyes de dominante jupiteriana: Luis XI, Francisco 1, Eprique IV y Luis XVIII. Unicamente Francisco 1 posee elementos solares (y un poco Enrique 111, cuya nobleza es conocida, con su ascendente en Leo) y vemos lo que le acerca a Luis el Grande: · el sentido del fastuo, del brillo. Por el contrario, no hay valores solares en Luis XI ni en Enrique IV. El primero se agarra a lo sólido más que a lo brillante y reina sin Corte; el segundo no se preocupa en absoluto por el protocolo y la etiqueta, pasando su vida en el campo. Ahora bien, a la exuberancia, al poderío y a la afirmación jupiterianas, el Sol añade la grandeza, la pompa, la magnificencia ... 2 De hechG,. 4

l. Conde de SAINT-AULATRE, Louis XIV, Fayard, 1950. 2. Existen, con seguridad, muchos puntos que unen a Júpiter y el Sol (de ahí Ja discusión) ya que ambos representan valores de día, de expansión, de afirmación, digamos "de superioridad" exterior. No obstante, lo que Jos diferencia

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el reinado de este gran rey es excepcional en cuanto a brillo. En tomo a Su Majestad gravita toda la actividad de una Corte de cariz extraordinariamente noble y compuesta de grandes, de artistas y de personajes brillantes. Versalles, esa apoteosis arquitectónica y pictórica es el decorado suntuoso en el que el rey ofrece magníficas fiestas {bailes, fuegos artificiales, teatro, conciertos); es también el centro de la vida artística, social y política ~el inundo, el ambiente más refinado de la tierra, que hace de Luis XIV la gloria mayor del planeta. Adulado por una madre idólatra, lisonjeado por las cortesanas, coronado por las victorias, glorificado por las artes y las letras, entregándose a la adulación de las masas dentro de la pompa de las entradas solemnes, es el Luis XIV de la gloria, bajo su peluca leonina, asombrando al mundo por su fastuo inaudito, empenachado, brillante de pedrerías, y resplandeciendo en brocados de oro y plata, verdadero emperador romano que reina sobre los reyes de la tierra. Con él, además, jamás el derecho divino de los reyes fue tan incontestado. Este reinado del esplendor no puede concordar más con el personaje en el que se conjugan la intensidad solar y el poder jupiteriano. Luis XIV reina como respira: "Me pareció que yo era R,y y nacido para serlo". Aunque se forje un personaje, la naturaleza, sus dones, las circunstancias y la historia lo hacen rey; de ahí la virtud mágica de su sola presencia que, en la guerra, "valía una ciudadela"; Gran actor, presenta y representa, y en este Rey-Sol hay una fuerza de voluntad rara que coloca al servicio de la pasión por la autoridad, la unidad y el orden, identificando el interés dinástico y el interés nacional y haciendo concordar además su actividad administrativa con su amor al fastuo, su orgullo y su sentido del gobierno. Y junto con la fuerza de voluntad, un espíritu a la vez amplio y preciso que sabe dar la vuelta a una situación o a un problema sin olvidar los detalles; analizando todo desde arriba y desde cerca, tiene la pasión de lo grande esencialmente, es que Júpiter representa un valor de horizontalidad y el Sol un valor de verticalidad. En relación a los valores solares de gloria, los valores jupiterianos son más terrestres: en Luis XIV, el amor por la· caza, los placeres, la bulimia y la sexualidad exigente.

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en sus objetivos y de la minuciosidad en su realización (Sol en Virgo). Aunque nos salimos de la dominante, es interesante precisar el juego de una de las dominantes: Júpiter, en doble cuadratura a una oposición Luna-Venus en Leo sobre Saturno en Acuario. Con esta oposición, tenemos una alternancia o sucesión típica de estados opuestos y, en consecuencia, de violentos conflictos. Es, por ejemplo, el agudo contraste entre la Regencia y el reinado: contraste de la miseria y la magnificencia, de la anarquía y del orden ... Pero, sobre todo, son las dos etapas tan distintas del reinado: después de la era de fiestas, de amores, de construcciones fastuosas, de victorias deslumbrantes, hubo la de las horas saturninas del aislamiento, la soledad, la miseria del país afligido por una guerra agotadora, la serie impresionante de duelos familiares, la tristeza final. El juego de equilibrio entre la conjunción venusina de Leo y el Saturno de. Acuario es, más aún, el conflicto que le lleva de una vida instintiva desbordante a una cierta resignación religiosa, después de haber adoptado una posición intermedia indecisa expr:esada por una fórmula feliz: "Aunque viviendo mal, rezaba bien". Con este Júpiter-Escorpio en cuadratura a Luna-Venus en Leo, 1 los sentidos exigentes de una imperiosa naturaleza arrastran a Luis XIV al adulterio. "Ejerce su derecho diviµo en su poligamia olímpica y en la legitimación de lbs bastardos. La Iglesia no le ahorra improperios y exhortaciones desde el púlpito, a través de la boca de Bossuet y Massillon." Además, con la cuadratura de Júpiter a Saturno que toca el eje de los sectores 111-IX, este hedonismo se encuentra obstruido por un conflicto moral: el pecado de la carne, la humillación de una conciencia cristiana. Esta división interna del jupiteriano se acentuará cuan,9.o Madame de Montespan se verá implicada en el Asunto de los Venenos, agravando el escándalo de aquellas costumbres orientales (doble adulterio, bastardos legítimos). Finalmente, desposando a los 40 años a l. Descubrimos una constelación bastante cercana en el regente Felipe de Orleáns que se abandona a un frenesí desenfrenado: Júpiter-Escorpio en cuadratura al Sol-Leo, uno y otro en disonancia a Marte-Tauro; aquí no hay contención alguna, todo es abandono al instinto.

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Madame de Maintenon, la religión vencerá definitivamente en él. Podemos todavía añadir que la doble oposición saturnina que afecta a los sectores III y IX corresponde, a nivel social, a las numerosas dificultades religiosas de su reinado: Asuntos de la Regalía y de las Franquicias, janseanismo, quietismo y, sobre todo, Revocación del Edicto de Nantes, el mayor error político de su reinado.

COLBERT Saturno-Virgo-Mercurio

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Reims, 29 agosto 1619, 7 h (Versión del astrónomo Boulliau)

Angularidad cercana de Saturno (MC) reforzada por una cuadratura al Ascendente y a Mercurio, :;ituados, uno y otro junto con el Sol, en Virgo. La doble rúbrica Saturno-Virgo no puede ser más característica de la personalidad del personaje. "Juan Bautista Colbert, declara el abad de Choisy, tenía un rostro naturalmente ceñudo. Sus ojos hundidos, las pestañas espesas y negras le daban un aspecto austero y le hacían a primera vista áspero y negativo ... ". "Un hombre de mármol, vir marmoreus'', añade Guy-Patin. Severo para consig¿ mismo, era también exigente para los demás. Su acogida fría y silenciosa constituía el espanto de los solieitantes más intrépidos. Cuando Mazarin lo presentó al joven rey Luis XIV como su sucesor lo recomendó como a un hombre de aplicación infatigable, de fidelidad a toda prueba y de capacidad superior en los negocios. De hecho, se le vio trabajar regularmente 16 horas al día con es-

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fuerzo asiduo durante todo el tiempo que fue ministro. Este hombre no poseía más que la pasión del trabajo al que servía una voluntad firme, una estricta conducta y una exactitud irreprochable en los compromisos. Hacía de la buena fe el fundamento sólido de los negocios. Administrador general de finanzas, uno de sus primeros cuidados fue el establecimiento de una Cámara de Justicia para hacer restituir bienes a los financieros que se habían enriquecido a expensas del tesoro público. Se sabe que después de la escandalosa administración de Fouquet, la renta total del Estado era de 89 millones, de los cuales la deuda absorbía 52. Cuando Colbert murió, la renta se elevaba a 105 millones y la deuda había sido reducida a 32. Encargado de la administración del país, este ministro se dedicó a reformar todas las partes vicio_sas de dicho organismo. Desarrolló la agricultura, creó el comercio y la industria, los sometió a la autoridad de reglamentos precisos y a veces excesivos; creó una marina, puertos, estableció nuestras colonias para asegurar las salidas a la industria y al comercio y un empleo a la marina. Aplicó también todas sus atenciones en vivificar el culto de las letras, de las ciencias y de las artes ...

LUIS XV 1 Venus Saturno Marte Versalles, 15 febrero 1710, 8 h 3 m (Memorias de Saint-Simon y Diario de Dangeau)

Angularidad lejana de Venus (AS) y de Saturno (FC), los dos en cuadratura. l.

Alfred LEROY, Louis XV, Albin MICHEL, 1933.

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La· cuadratura de estos dos planetas dominantes: Venus en Aries (reforzado por un séxtil de Marte) y Saturno en Cáncer (reforzado por una sexquicuadratura del Sol-Acuario), es la expresión de una personalidad construida sobre la antinomia de dos individualidades opuestas. Bipolaridad que no ha dejado de asombrar a sus biógrafos, los cuales han insistido sobre esta dualidad existente en el alma de Luis XV: "Al Duque de Borgoña, hay , que concederle un juicio sano, equitativo, reflexivo, de una atracción espontánea hacia la soledad y la meditación, de un gusto innato por la caza y la vida campestre. Hacia 1736, su fidelidad conyugal, su alejamiento de las bellas de la corte, su celo por los sacramentos, su repulsión del pecado, reproducen las virtudes de su padre con una similitud asombrosa. Más tarde, y a través de sus faltas, se vuelven a encontrar los sentimientos paternos: una piedad a la que nada podrá desarraigar, un cansancio de los placeres materiales, una tristeza sincera por dejarse arrastrar, el conocimiento exacto de sus vicios ... " ... "Al aspecto austero y taciturno del Duque de Borgoña, se aponían la alegría, el encanto, el regocijo de su esposa María-Adelaida de Savoya" ... "Frívola, sedienta de placeres, de fiestas y alegrías, gustándole aturdirse, transmitió a Luis XV la pasión por las diversiones, la necesidad tiránica de disfrutar de los bienes de la vida, la locura del juego" ... "Por un lado, costumbres severas, religión escrupulosa, alejamiento natural de los placeres, espíritu timorato e inquieto; por el otro, naturaleza espontánea, viva, a ia vez italiana y francesa, débil ante los placeres del mundo, profundamente buena". Puede añadirse a esta segunda naturaleza venusina la dulzura, la mansedumbre y la benevolencia. Esta curiosa mezcla aparece desde la juventud con accesos de cólera (Aries) y de reserva, audacia y timidez, alegría expansiva y melancolía. Saint-Simón señala: "una atracción curiosa hacia la soledad, una repulsión instintiva por el mundo, una taciturnidad contra la que hace esfuerzos". No percibe más que el aspecto saturnino que dominó ,en la primera juventud. Se sabe que fue rígido respecto .a las costumbres, que huyó de las mujeres con una curiosa repugnancia, que su timidez hacia ellas asombraba a la corte. Situado en un ambiente libertino, llegó a conservar hasta los 22 años una actitud casta. A conti302


nuación -inversión clásica de tendencias de toda cuadratura o toda oposición, como ya hemos observado en Luis XIV pero en sentido opuesto- la época de las aventuras galantes, del desbordamiento pasional. Y sin embargo, si el centro de gravedad de su psique se desplaza de Saturno a Venus, el conflicto no deja de persistir en su alma desgarrada: "Educado en el respeto y la obediencia hacia los preceptos religiosos, poseyendo la costumbre de frecuentar los sacramentos con piedad, consciente del carácter. divino de su misión humana, Luis XV dudó entre el deber y la satisfacción de los sentidos y, cuando optó por la de los placeres, a los cuales no supo resistirse, conservó una tristeza, una amargura, un pesar muy vivo por sus antiguas costumbres" ... "Así, el rey queda apegado a la religión y se arrepiente en numerosas ocasiones; reza con fervor y pide el perdón de sus faltas, asiste a Misa, a las ceremonias más largas, lee los oficios con atención, se acerca a la Santa Mesa en Pascua y llora por los pecados que detesta, pero a los que volverá poco después, incapaz de rechazarlos" ... Vemos librarse un juego de equilibrio entre las dos corrientes opuestas que lo turbará hasta su muerte. Y en 1744, cuando tiene como amante a la Duquesa de Chateauroux, le sobreviene la famosa enfermedad de Metz. Luis XV delira; presa de las garras del remordimiento, se debate contra pesadillas, visiones dignas del saturnino Dürer, contra el terror del infierno. Tiene sed de consuelo, de paz, y reclama un confesor, los sacramentos. Repuesto de su enfermedad, vuelve a la piedad y despide inmediatamente a la duquesa. Es verdad que pronto ésta volverá a ser restablecida en los favores reales. Pero la vuelta a las prácticas religiosas se produce igualmente en tiempos de la Pompadour y la muerte de su hija Enriqueta aumentará su devoción. Sin embargo, Venus dominará aún sobre Saturno y, en el ocaso, el despotismo de las pasiones exhalará incluso (Venus afligida) vapores malsanos. Sin embargo, llegará el momento en que Saturno tendrá la última palabra. Los últimos 1 O años de su vida se encuentran llenos de· duelos y tristeza: ve morir a su mujer, su hijo, su nuera, sus mejores consejeros y amigos. Su reino se encuentra abandonado a las peores dificultades y él comprende el alean-

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ce de su impopularidad. Hasta el final, oscilará entre el amor por la familia que lo devuelve a su deber (Saturno-Cáncer en IV) y la adoración a una amante deslumbrante. Pero él es ya un amante desengañado, fatigado, gastado por los remordimientos, el arrepentimiento, la amargura, el miedo al castigo, la obsesión del infierno ... Y el último acto de su vida privada terminará en la melancolía. ·

LUIS XVIl

DS 9

Virgo-Urano Versalles, 23 agosto 1754, 6 h 24 m (Nota del. Duque de Berri y según "La Gazette" y "Le Mercure ", de Francia)

Hay que reconocer que el tema de Luis XVI es, a primera vista, muy desconcertante y que su impresión inmediata no se conforma a la silueta del personaje que representa, lo que lo separa de los casos precedentes. Con él, podemos integrar plenamente los valores de un nuevo planeta, descubierto durante su vida: Urano. Este astro constituye, indudablemente, su "dominante" ya que se encuentra muy próximo al descendiente y en cuadratura al Medio Cielo. Pero, ¿se debe a que este astro se encuentra al límite de la oposición a cuatro planetas? iNos encontramos con que el linfático Luis XVI no integró en absoluto psicológicamente (como lo hará un Napoleón con una oposición semejante) la dinámica uraniana! Por el contrario, su reinado y su destino se encuentran típicamente bajo el signo de este astro revolucionario. Sabemos que en sus disonandás, Urano l.

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Pierre LAFUE, Louis XVI, l'Echec de la révolution roya/e, Hachette, 1942.


tiene la propiedad ya de intensificar explosivamente, ya de inhibir radicalmente las tendencias de los planetas a los que toca. En el caso presente, sin que sepamos verdaderamente el porqué, nos encontramos realmente en presencia de un Urano que desempeña el doble papel de inhibición respecto a la personalidad y de explosión respecto al destino. Una segunda dificultad se presenta: percibimos una triple conjunción Sol-Mercurio-Júpiter en él último grado de Leo. iQué bonito Júpiter! Ahora bien _¿se encuentra también aquí el hecho de que el conjunto del tema está bajo la represión uraniana,' poseyendo la parte únicamente valor en función del todo, en función de su integración al resto del tema?- de jupiteriano, el desgraciado Lui& XVI, no tiene más que las tendencias más elementales e incluso las más inferiores: ciertamente, una constitución física muy vigorosa le permite hazañas de atleta, pero tarµbién un apetito inmoderado a la mesa acompañado de una notable gordura: el aspecto "bovino" de los dibujos satíricos. En cuanto a Leo mejor no hablar: nada en él lo evoca ni de cerca ni de lejos. ¿Hay que incriminarlo al hecho de que el Sol se encuentra a 29° 55' y Mercurio a 29° 40' del signo y que son ya los valores de Virgo quienes dominan? Este tema plantea la cuestión -sin resolver- de saber si se "salta" sin transición de un signo a otro o si se encamina gradualmente a partir de algunos minutos cuando no desde un grado. Este tema justific~ría plenamente, en todo caso, la segunda hipótesis que haría de Luis XVI un tipo Virgo característico, tipo inferior del signo en razón de las inhibiciones dominantes. El Ascendente se encuentra en este si~no, en compañía de Marte, y este Ascendente recibe los buenos aspectos de un séxtil Luna-Saturno. El papel de Saturno no es despreciable ya que, desde su signo, toca al MC, al Ascendente, a la Luna, Venus e incluso, al límite extremo, por sexquicuadratura, a la conjunción Sol-Mercurio-Júpiter. Saturno refuerza pues a Urano en su poder de inhibición, . ¿Que Luis XVI sea un tipo Virgo inhibido, quién puede dudarlo? Le vemos ya, muchacho, indolente, mudo, sombrío, taciturno, tímido, dócil y cerrado, de una modestia exagerada, desconfiando en sí mismo, siempre inclinado a ponerse de 305


lado, con u.na relativa pesadez general. Dominado por un verdadero complejo de inferioridad (reforzado, con la Luna en III, por sus relaciones con sus hermanos), se verá aplastado por su papel, sin confianza en él, dudando sin cesar a tomar la mínima determinación, persuadido de que no podía más que engañarse. Cuando Luis XV lo presenta como Delfín, se pone a llorar y, cuando, a los 20 años, se entera de que es rey, se hunde: " iQué carga! iY no me han dicho nada! Me parece que el universo se me va a caer encima". Le vemos, además (aquí, existe sobre todo el armónico Ascendente-Luna-Saturno), concienzudo y escrupuloso, atraído por placeres sencillos y hecho para una vida simple y honrada.Joven rey, se decide rápidamente, ante las dificultades financieras, a reducir el ritmo de vida de la monarquía, sobre todo respecto a su servicio personal; su gusto por la economía llega hasta suscitar burlas y los suyos se quejan de su parsimonia. Es de miras cortas pero da la imagen de una realeza virtuosa. Por lo demás, sus intereses son limitados y modestos; fuera de su pasión por la caza, practica oficios manuales conformes a su vigor físico: le vemos pasar horas en su taller, limando llaves y cerraduras, dedicándose a la carpintería (reconocemos aquí al Marte-Virgo). Finalmente, este inhibido permanece largo· tiempo insensible, indiferente y tímido ante los encantos de la reina que no será su mujer hasta después de siete años de vida en común; a partir del día en que la ama, se vuelve un hombre débil y dominado, incapaz de rechazar nada, esclavo de los caprichos de María Antonieta. iHe aquí al hombre que debía enfrentarse a una situación uraniana excepcional, que debía promover una revolución real! Una vez en el poder, la monarquía llegá a afrontar la prueba de una nueva Fronde, de una nueva rebelión de una aristocracia mal dominada que exigía de nuevo la vigorosa mano de un Richelieu o de un nuevo Luis XIV, y a la que se habían adherido todos aquellos que no querían el rejuvenecimiento de Francia. ¿Luis XVI resistirá con valor a la camarilla feudal que va a intentar apoderarse de su persona? Pronto nos damos cuenta de que no será el monarca revolucionario que reclama el estado del país: al no asumir el papel uraniano, será víctima de una situación uraniana que le afecta. Tomando en

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primer lugar a Maurepas como consejero, se cierra a la perspectiva de reformas necesarias y se pone en una situación de debilidad frente a aquella casta de nobles, de obispos, de picapleitos y de hombres de negocios, decidida a consolidar sus privilegios, sin darse cuenta, que "sería arrastrada al abismo que habría cavado ella misma bajo los pies del monarca". Cada ministro, voluntariamente o por necesidad, coloca al rey ante la obligación de reconstruir el Estado, de realizar, en beneficio de la nación y de la monarquía, una revolución que debía abolir los privilegios a partir de ahora injustificados de la toga, de la espada y de algunos cuerpos constituidos. Las experiencias sucesivas de Maupeou, Turgot, Necker, Calonne y Brienne son abandonadas y fracasan con un rey paralizado por sus principios, prisionero de la oligarquía, condenado a la apatía, a la indiferencia y, finalmente, a la resignación. La inevitable convocación de los Estados Generales haría surgir otra rebelión, esta vez dirigida contra los enemigos del rey: los privilegiados. La Revolución que nacía podía todavía ser real: no era más que burguesa. La monarquía podía perfectamente adaptar~e a la subida de la nueva clase social. El ataque de la Bastilla se hizo bajo el grito de "iViva el Rey!" Pero había que tomar el partido de los reformadores en contra de los beneficiarios de los abusos. Prisionero de sus prejuicios religiosos,· tradicionales y morales, Luis XVI no supo tomar la dirección del movimiento reformador; iy Dios sabe, sin embargo, que no le faltaron ocasiones de canalizar la Revolución en un sentido monárquico a través de la alianza del rey y del pueblo que esperaba todo de él! Sabemos la continuación. Todo el problema y el drama real de la Revolución Francesa está inscrito en el tema de Luis XVI con la posición particular de Urano en su nacimiento.

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MARIA ANTONIETA Venus-Luna-Escorpión/Urano Viena, 2 noviembre 1755, 19 h 30 m (Crónica familiar)

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Angularidad lejana de Urano (MC). Venus, en conjunción con el Sol, está en trígono al AS y al MC; dispone de la Luna en Libra que es regente del AS; discernimos, pues, una asociación Venus-Luna con una nota Escorpio ya que la conjunción Sol-Venus ocupa este signo. Señalamos que el Sector V se encuentra cargado. La rúbrica Venus-Luna la reconocemos en el carácter simple, bueno, amable y tierno de la reina, por lo demás (aquí puede discernirse también el lado Cáncer-Luna) infantil, caprichosa y atolondrada. Y, cuando se asocian a esta rúbrica los valores del Sector V, comprendemos que toda su vida María Antonieta quisiera, ante todo, distraerse, no interesándose más que por las cosas que le aportaban placer. La vemos floreciente en el marco relativamente íntimo del Trianon donde se entrega a la fantasía. La vemos también abandonándose sin medida a su inclinación por los placeres, el juego, las fiestas, los espectáculos, los bailes de máscaras, las salidas de incógnito, los paseos nocturnos. La vemos, por fin, atolondrarse como una mujer ávida de sensaciones y profundamente insatisfecha (Luna en cuadratura a Marte y Saturno). No es de asombrar, pues, que mostrara un carácter ligero y frívolo, peligroso por su despreocupación respecto a la situación dramática del reinado: no estaba dotada más que Luis XVI para desempeñar el papel que la historia le exigía. 308


La nota Escorpio no dejaba de darle un cierto carácter. Supo rebelarse contra la dama de honor, la duquesa de Noailles, que le expresaba sus pareceres en tono inconveniente. Pronto encontró demasiado pesado el "mantener la etiqueta" en tiempos de Luis XV. Y, sobre todo, (al asociarse Escorpio a la cuadratura Luna-Marte), este ser dulce hizo una carrera conyugal de dominadora; más decidida que su débil esposo, lo sojuzgó a su voluntad, a sus caprichos, y contribuyó en gran medida a someterlo a la dominación de la aristocracia. En cuanto a la culminación de Urano, no tiene ni más ni menos que la misma significación atribuida al ocaso de Urano en Luis XVI.

ROBESPIERREl Saturno . Marte . . J'up1terP ISCIS Arras, 8 mayo 1758, 2 h (Estado Civil)

Angularidad cercana a Júpiter en su signo (MC) y alejada de Saturno (AS) sin embargo dominante por ser regente del AS, en cuadratura a Mercurio, quintil al Sol y séxtil a la Luna. Angularidad igualmente alejada de Marte (DS) en Leo, fuertemente aspectado. Que en Maximiliano Robespierre existía un fuerte componente jupiteriano no hay duda alguna. Este aparece en el joven pobre, surgido de la pequeña burguesía de Arras, que, impulsado por una tendencia a la expansión social, se converi:irá, de oscuro abogado de provincias, en· un efímero pero excepcional jefe de Estado. Sin este componenl.

Jean MASSlN,Robespierre, Club

fran~ais

du livre, 1956.

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te, el saturnino que es en primer lugar no se hubiera probablemente dedicado a la política: hubiera escogido un camino más introvertido. En todo caso, el político tal como se presenta a la posterioridad es un auténtico saturnino. Se señalan, entre los rasgos dominantes de su carácter, una gravedad precoz, el amor por la soledad, un porte rígido, la pasión por el trabajo, una introversión acusada ("andaba concentrado en sí mismo y como distraído de la agitación ambiental por el silencio de sus pensamientos") y una fuerte secundariedad acentuada también por el aspecto de Saturno al Sol-Tauro: es fiel a sus ideas, tenaz en retomar en cada ocasión el mismo le.z't motz'v (secundariedad de miras estrechas} y, para actuar, necesita la lentitud reflexiva del intelectual. Le vemos incómodo en una situación en la que en algunas horas o en algunos minutos haya que hacer un balance y decidir; esta lentitud señalará por lo demás su destino el 9 de Thermidor. Este aspecto de Saturno al Sol-Tauro muestra, adeinás, la preocupación constante de unir el pensamiento con la realidad concreta, de forjar un ideal que anime la realidad política. Existe, constantemente, en la base de sus intervenciones, un punto de partida concreto y limitado, y sabe poner el tema del que trata al alcance de la mano; su genio. estribará precisamente en ajustarse estrictamente a la reruidad más inmediata. Pero no deja de ser por ello un saturnino, un te0rico de ideas justas pero sin el contacto directo que permita realizarlas, incapaz como será, por ejemplo, de dirigir una insurrección concreta: "Soy incapaz de prescribir al pueblo los medios de salvarse". Revolucionario de salón, desde un cierto punto de vista, pero realista a pesar de su idealismo y cuya acción se encontrará siempre bien en:raizada dentro de la corriente de la Revolución, a la que será fiel y de la que querrá erigirse en centinela. El enraizamiento de su ideología, que constituirá siempre la base de sus principios políticos, muestra su Acuario-Ascendente y Saturno en Piscis: "Tengo que confesarlo, defiendo los intereses de la clase trabajadora debido a ese imperioso sentimiento que siempre me ha inclinado hacia la causa de los desgraciados". Y puede juzgarse su sinceridad por la testarudez con la que siempre defendió, en cada ocasión, la causa de los trabajadores. Consecuencia lógica de esta causa a la que se 310

j


dedica es su preconización de la igualdad de derechos políticos de todos los seres, la soberanía de la Nación en cada ciudadano, comprendido el más pobre. Y cuando la revolución es esencialmente burguesa le vemos -solitario- optar por una revolución proletaria. Se erige en defensor de la causa de los oprimidos, de los desheredados, de los desposeídos, de los pobres, a los que considera como los amigos de la libertad, los demócratas, los buenos y virtuosos, los patriotas -en oposición a los ricos, aristócratas y burgueses, asimilados a los tiranos, a los malvados, a los perversos. En la Asamblea Constituyente y en la Convención, hablará siempre otra lengua: "Ellos son la gente honesta, la gente como ha de ser de la Revolución. Nosotros somos los descamisados y la canalla". Deliberadamente, se entrega a una promoción social de la capa inferior, la más sufrida de la nación, en favor de una "revolución del pobre", además con un rigor moral exigente, sobre todo cuando se trata de las miras interesadas y de la corrupción de muchos revolucionarios burgueses: "Lo que debilita a nuestra causa es la severidad de nuestros principios que espanta a mucha gente". Su política consistirá siempre en identificarse con el pueblo y en unir estrechamente la fuerza de las masas popularns con el ejercicio del poder. Por su ideología, Robespierre es esencialmente un político moralista cuya acción se propone "un orden de cosas en el que todas las pasiones bajas y crueles se encuentren encadenadas, todas las pasiones generosas y bienhechoras favorecidas por las leyes ... " ... y "sustituir en nuestro país el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, las reglas sociales por los principios, las buenas maneras por el deber, la tiranía de la moda por el imperio de la razón, el desprecio a la desgracia por el desprecio al vicio ... etcétera". Este idealismo le conducirá lógicamente a la religión civil del Ser Supremo que intenta unir la divinidad con la humanidad y, finalmente, al martirio {Saturno-Piscis). ¿El Terror? Esta realidad histórica del Comité de Salud Pública constituye un aspecto nuevo de la naturaleza y de la vida de Robespierre, completamente ajeno a sus personalidades jupiteriana y saturnina. El hombre del Terror es otro Ro-

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bespierre, el de Marte de Leo en el Descendente, negador de los valores de Acuario y de Saturno-Piscis. Unicamente bajo este rostro marciano, de un Robespierre amputado, los manuales escolares de historia nos presentan al incorruptible; es decir bajo los rasgos de un tirano, de un monstruo sediento de sangre, de un odioso dictador, de un sanguinario peligroso. Y, sin embargo, pensamos tener razón en creer que el verdadero Robespierre es el saturnino que hemos analizado, y que el marciano es el "accidente" de un Robespierre que vio surgir de su Yo y de su destino poderes contradictorios que se encuentran en antítesis a su naturaleza primera y auténtica. De forma, que si el Urano-Descendente de Luis XVI representa la personalidad que exigía su papel pero que no fue (de ahí la prueba uraniana sufrida), el Marte-Descendente de Robespierre representa un valor más integrado pero igualmente rechazado, por hallarse en contradicción con el resto de su personalidad: algo así como una especie de segunda naturaleza que le obliga, bajo la presión de los acontecimientos externos, a desempeñar un papel, a pesar de él y en contra suya.

NAPOLEON I Sol-Júpiter-Urano Ajaccio, 15 agosto 1 769, alrededor de 11 h (Memorias del Consejero T. Nasica, magistrado en Ajaccio de 1821 a 1829)

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os

Angularidad lejana de Júpiter-Escorpio (AS), de Sol-Leo (MC) y de Urano-Tauro (DS), en aspect~s disonantes los unos con los otros pero incorporados dentro de un conjunto temático poderoso. Esta constelación excepcional hace intervenir a los tres planetas y los tres signos zodiacales más poderosos. 312.


"Nací de una familia pobre y ocupo el primer trono del mundo. He hecho la ley en Europa. He distribuido coronas, he dado millones". El hombre que habla así, que trabajó 20 horas por día, devorado por el demonio de la ambición, maleficiado por el poder, que sintió una irresistible inclinación hacia la desmedida e introdujo lo gigantesco en sus costumbres, en resumen, el hombre de las apoteosis, ¿no posee un tema que lo refleja? Parece inútil insistir tan evidente es ello. Y como la personalidad del emperador ha sido objeto de innumerables estudios, no nos detendremos en ella. Todo lo más querríamos precisar que Napoleón supo, a pesar de sus disonancias, hacer una sintesís de los tres componentes de su personalidad. Síntesis sin embargo efímera, y este juego de disonancias representa muy bien al emperador aguantando a pulso su imperio, pero que se desgasta pronto y asiste al hundímiento de su obra junto con el agotamiento de sus fuerzas. No deja de tener interés comparar _los temas de Napoleón y de Luis XIV: iambos poseen a Júpiter elevándose y al Sol culminando!

OS LUIS XVIII Júpiter-Luna-Venus Versalles, 1 7 noviembre 1 755, 3 h (versión corriente: 3 h 30 m según d'Argenson)

Angularidad cercana de Júpiter (AS), en aspecto menor disonante con el Sol; Luna exaltada séxtil al MC-Cáncer y Venus regente del ascendente en conjunción con el Sol. . Estos tres componentes forman un todo homogéneo de dominante húmeda muy caracterizado, un jupiteriano bastante debilitado.

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Morfológicamente, una gordura precoz hará de Luis XVIII un monarca impotente, agravado por la hidropesía y la gota. Psicológicamente, esta triple rúbrica es reconocible: Sociable, algo indiscreto, muy hablador, lleno 'de buen humor, de encanto, de campechanismo en una palabra, que utilizará felizmente; dotado de un robusto apetito, disgustándole los ejercicios físicos e inclinado a una vida sedentaria, bastante encerrada. Y, además, dotado de un optimismo inquebrantable: durante veintitrés años, este príncipe, regente y después rey en exilio, va errante, a veces casi como un vagabundo, por las rutas de Europa, con la certidumbre constante de reinar un día. Su política es del mismo estilo: aunque sueñe en vano con la gloria militar intentando reconquistar el reino por las armas (Marte no lejos del MC, opuesto a Saturno), su programa en el exilio no deja de resumirse en el perdón, la tolerancia, la pacificación y la reconciliación. La política de la Restauración consistirá además de dar ánimos, tranquilizar, reconfortar: será una empresa de pacificación en vistas a una asimilación que haga entrar la Revolución dentro del marco monárquico. Liberal, conciliador, abierto y flexible (sobre todo si se le compara con Carlos X), desempeñará sobre todo el papel (Júpiter-Libre en el AS) de árbitro que intenta "el justo medio" y sobre todo el equilibrio entre los ultras y el pueblo. Este. político será incluso, después de los Cien-Días, un mediador vigilante que sabrá liberar del mejor modo su territorio de la ocupación enemiga. Finalmente, su reinado reparador aportará una era de prosperidad y auge. Naturalmente, una dominante "húmeda" tan excesiva no podía dejar de traducirse en una "relajación" de la personalidad: el crepúsculo del rey, viejo y enfermo, dejándose imponer al ultra Villele es un ejemplo entre otros.

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CARLOS X Marte-Veims-Júpiter/ Saturno +/Neptuno Versalles, 9 octubre 175 7, 19 h (Según Barbier y "La Gazette" de.Francia)

Angularidad próxima de Marte ( FC) y alejada de Saturno (MC) en regencia y en trígono exacto al Sol, así como de Neptuno (FC), ambos en cuadratura a Venus-Júpiter conjuntos en Escorpio. Carlos X no está hecho de una pieza y no presenta ca-dominantes susceptibles de ser agrupadas en función de un elemento unificante, como el caso de Luis XVIII. Como sucede con muchos individuos que presentan dominantes en cuadratura o en oposición (Luis XV, Luis XIV), se presenta como una especie de ser disociado, dominado por un componente durante una parte de su vida, y por otro, distinto, el resto de su existencia. El componente marciano -un Marte en Cáncer y en IIIes fácil de identificar. Existe en el joven Conde de Artois mucha pasión. Pasióh que le lleva a consumir en una disipación frívola los primeros años de su vida, y que le lleva también a afirmarse agresivamente en sus relaciones con su hermano mayor, mucho antes de que éste tome el poder. En la Restauración, habiendo llegado el primero a París, intenta embriagarse en una semirrealeza: "El rey posee una cabeza admirable, tan clara como a los 30 años, pero es impotente o casi. Pues bien, él pensará por nosotros y nosotros ·actuaremos por él". Después de su desengaño, no tardará en pasar a la oposición al gobierno real.

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Pero lo más interesante es la dialéctica de la cuadratura Saturno a Venus-Júpiter.l La juventud e incluso la madurez del Conde de Artois se encuentran bajo el signo de la conjunción Venus-Júpiter de Esi::orpio (t:n cuadratura con Neptuno) .. Es presentado como un príncipe libertino, amante de la vida, de las aventuras, de las mujeres, y llevando una vida bastante licenciosa; se sabe sobre todo de sus amores, algo escandalosos en su época, con una bailarina y una cortesana. Pero a partir del día en que toma el poder, el Saturno de Acuario domina y reacciona precisamente contra (cuadratura) la naturaleza Venus-Júpiter tanto más "vividora" cuanto que se encuentra situada en el signo erótico y apasionado de Escorpio: de libertino se convierte en dev0to; y toma la firme decisión de reparar sus errores haciendo reflorecer la religión en sus dominios. Este Saturno francamente disonante es regresivo; aparece en la ceremonia de consagración de Carlos X, realizada a la antigua usanza, que intenta reanudar la cadena del pasado; de hecho, el rey resucita una costumbre arcaica en desuso en el ocaso de la monarquía. Víctima de sus apetencias de poder absoluto que habían acumulado en él todas las influencias ancestrales, intenta respetar los derechos sagrados patrimonio de su corona: "El primer paso atrás de mi desgraciado hermano (Luis XVI) ha perdido todo". Pero -siempre Saturno disonante en su inadaptación- este rey con reminiscencias de "ancien régin:ie", de devoción mal orientada, de gestos torpes y rígidos, se encerró en una ceguera augusta e hizo concesiones demasiado tarde.

1. XV.

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Es el mismo conflicto que afectó, bajo formas diversas, a Luis XIV y Luis


LUIS FELIPE Venus-Marte/Escorpión-Virgo París, 6 octubre 1773, 9 h 40 m (Documento oficial)

Angularidad cercana de Venus y alejada de Marte (AS), la conjunción de estos dos astros cerca del Ascendente en Escorpio en séxtil a la conjunción Saturno-Neptuno en Virgo, poco alejada del MC. Constelación ambivalente por excelencia. El carácter anal (Escorpio-Virgo) del rey es bien conocido: ordenado, ahorrador, parsimonioso e incluso, se ha dicho, avaro a pesar de una cierta generosidad; prudente, contemporizador, indeciso, ergotista, inclinado a andarse coo rodeos, exacto, 'puntual. El lado venusino (Venus dispone del Sol y Mercurio en Libra: véase este signo) es per-(:eptible en el aspecto afable, cortés y pacífico del rey, además marido afectuoso, buen padre y persona agradable. Pero Marte se en·cuentra tras de Venus y sustituye a ésta en el viejo rey que vemos testarudo, inflexible, no escuchando a nadie, imponiendo su voluntad y ejerciendo su acción sobre todo. Su misma posición social es ambivalente: nacida de las barricadas y surgida del motín (Saturno-Neptuno en X), la monarquía de Julio es el régimen de una minoría activa (la burguesía liberal) que ha logrado con muchahabilidad colar al rey entre los republicanos y los bonapartistas. "No apoyándose ni en la legitimidad como Luis XVIII ni en un pretendido plebiscito como Napoleón, se encontró, desde el primer momento, en falso sobre su trono y así perm¡meció hasta el fin. "1 l.

Ju les BERTA UT, Le roi bourgeois, Grasset, 1936, p. 286.

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NAPOLEON 1111 Saturno-Marte

DS

París, 20 abril 1808, 1 h (Documento oficial)

Angularidad cercana de Saturno (MC) regente del Ascendente. Aries se encuentra ocupado por 4 planetas rápidos, con la conjunción-Sol-Marte en oposición a Urano. Existe una diferencia entre el tío y el sobrino. Este está dominado por el Ascendente-Capricornio y Saturno-Escorpio en el MC. Sus biógrafos lo presentan como una naturaleza secreta, cerrada, desconfiada, reservada, fría, dominada por la calma. "Jamás una violencia, jamás una escena, ni incluso una cólera; el dominio de sí llevado al extremo. En los peores momentos ( ... ) sabe siempre lo _que dice y no dice una palabra de más a lo que quiere decir. La más violenta irritación no se expresa en él más que por una palabra: 'Es absurdo', pues todo, en este ser quimérico, se mide por el sentido común. Pero sus aletas de la nariz se hinchan entonces y para quien sabe ver se revela la tempestad que ruge en él. También, todas las imágenes que existen de Napoleón 111 se encuentran marcadas de semejante impasibilidad. En Boulogne, entre las ruinas de sus esperanzas; -ante la Cámara de los Pares-; prestando juramento a la tribuna de la Asamblea; -yendo de grupo en grupo por los salones del Elíseo, la noche del primero de diciembre; -entre el gran estruendo de bombas de Orsini; -en la calzada de Magenta, cuando la fortuna parecía volverle el rosl.

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Robert BURNAND, Napoleón/// et les Siens, Hachette, 1943.


tro; -en Saint-Cloud, bajo el torrente de reproches de Carlota; -por el camino de Bazeilles, cuando la muerte no quiso saber de él; -en aquel día de otoño en el que, en Wilhelmshohe, la cabeza de la emperatriz cayó sobre su hombro: siem~ pre, por doquier, mantuvo su calma, su dominio. Ni un músculo del rostro tiembla: sólo un ligero enrojecimiento de las mejillas muestra cómo la sangre bulle bajo la máscara. La claridad de visión se disimula bajo una mirada vaga". Mirada, que, en oposición a la mirada de águila de su tío, es velada, vaga y misteriosa, ausente o llena de ensueño, y no parece ver las cosas más que a través de una bruma. Es, además, "el más distante de los hombres, desconcertando a la vez por su frialdad y cortesía glacial. En las Tullerías, guardará la misma cortesía minuciosa, pero mostrará, cada vez más visible, su verdadero rostro, el cual se encuentra por completo impregnado de bondad, de indulgencia, de interés en que se sienta cómodo el visitante, el solicitante. No lo logra siempre, pues intimida -como todos los tímidos-". Siempre la nota saturnina: "Le gustaba conservar los mismos proveedores, siendo ante todo -salvo en el campo amoroso- hombre de costumbres. Ahorrador, haciendo reparar sus sombreros viejos (que conservan las facturas) y blanquear la pluma amarillenta de sus bicornios, pero siempre de un extremo cuidado en su vestir". Su guardarropa, en el que domina lo oscuro, es abundante, pero poco variado: siempre los mismos vestidos, el mismo corte, los mismos tejidos, durante 20 años. Da a su casa un carácter de sobriedad, de austeridad militar, y nadie es menos glotón ni tan totalmente desapegado de los placeres de la mesa. Pero la constelación de Aries (sobre todo la conjunción Sol-Marte en oposición a Urano) introduce un componente marciano que rompe con el Saturno-Escorpio, de primera entrada helada, poco locuaz, poco entablador, de ojos bajos y aspecto indeciso. Si esta segun.da naturaleza le presta ante todo un gran amor por el riesgo, hace al mismo tiempo de ese ser calmado, un aventurero audaz, temerario e impruden. te. La combinación Saturno-Marte se encuentra en su frío valor, su orgullo mudo, su verdadero instinto de conspirador que maquina en secreto y actúa con prontitud, su espíritu estudioso y serio, inclinado hacia los trabajos de erudición, 319


hacia los asuntos militares, aunque más bien hacia la estrategia de despacho. Esta doble rúbrica, marca tanto al aventurero de Estrasburgo y de Boulogne, al hombre del 2 de Diciembre, como al emperador de las campañas militares y la víctima del despacho de Ems.

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XI. LA DETERMINACION

A Morin se debe el verdadero método de interpretación del tema. Lo desarrolló en el XXI libro de su Astrologia Gallica.1 Antes de él, los autores recomendaron simplemente juzgar la virtud de los "significadores universales" que son los símbolos: el Sol para el padre, la autoridad, la vida social, los honores; la Luna para la madre, el instinto, la vida íntima. Morin introdujo una disciplina en la investi,gación -verdadera técnica de interpretación- todavía hoy inigualada que permite "localizar" el efecto de estos significadores universales, determinarlos (de ahí el nombre de ·determinación respecto a esta teoría) hacia ciertas categorías de efectos, con preferencia a otras, siendo el símbolo · en sí- universal y en consecuencia demasiado general y demasiado amplio en sus "promesas". Procediendo de lo general a lo particular, Morin señala en primer lugar la determinación que deriva de la posición de un astro en un lugar dado: " ... El lugar del Primer Cielo bajo el que aparece por ejemplo el Sol en el nacimiento de un hombre, toma para todo el tiempo que vivirá este individuo, y respecto a él solamente, la naturaleza solar; del mismo lugar del Cielo ocupado en este momento por Saturno, la naturaleza saturnina, etcétera. Estos lugares funcionan en relación al individuo durante toda la vida a manera de los Planetas de los que proceden estas determinaciones. Y no únicamente el lugar del Cielo ocupado por l. Conocemos estos estudios gracias a las traducciones d'Henri SELVA: La Théorie des Déterminations astrologiques selon Morin de Villefranche (Ed. Bodin, 1902) y de J ean HIEROZ: L 'Astro/ogie selon J. B. Morin de Villefranche (Ed. des Cahiers Astrologiques, 1941).

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Saturno mismo, por ejemplo, está determinado hacia la natu- · raleza saturnina, sino también los lugares en que se encuentran sus antiscios y donde da su oposición y todos sus otros aspectos diestros como siniestros: en todos estos lugares se conserva, respecto al individuo dado, la virtud saturnina". Determinación, no hace falta decirlo, relativa a la cualidad del objeto que la sufre: "Por la constitución del sujeto sobre el que se ejerce la acción y por su capacidad de recibir la impresión y reaccionar bajo esta impresión". Además, el astro no es considerado como un ente "en sí", aislado del resto del universo; existe una solidaridad o una interacción entre los factores constituyentes de toda configuración:

A) Todo planeta opera siempre conjuntamente con el signo zodiacal en el que se encuentra. B) Todo signo zodi"acal opera siempre bajo la dependencia de su regente, tanto a través de su naturaleza como por su posiúón por signo y aspectos.

C) Todo planeta actúa siempre bajo la dependencia de la naturaleza y de la posición (por signo y aspectos y a veces por Casa: presencz"a y regencz"a) de su Señor, es decir del astro que gobierna el signo que ocupa. Existe "disposicz"ón" del primer planeta por el segundo planeia. 1 En el análisis de cada configuración hay que distinguir pues el estado celeste y el estado terrestre de todo planeta. A) El estado celeste comprende el simbolismo propio del astro, el del signo que ocupa, la naturaleza y la configuración propia de su Señor y, finalmente, los aspectos de este astro. Este estado celeste decide sobre la cualt"dad de los efectos particulares cuya categoría está reservada por el estado terrestre. \

l. Existe "mutua recepción" cuando dos planetas se encuentran en sus domicilios respectivos: Luna en Capricornio y Saturno en Cáncer, Sol en Sagitario y Júpiter en Leo ...

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Así, el Sol en Leo y en trígono a Júpiter afirma todo lo que es solar con la ayuda de lo que es jupiteriano; el Sol en Acuario y en cuadratura a Saturno da un proceso solar debilitado, disminuido o obstaculizado a causa de lo que es saturnmo. B) El estado terrestre comprende la posición del astro en relación al horizonte del lugar de nacimiento. Es decir, su presencia en un sector y su regencia en uno o dos sectores. Este estado terrestre decide sob~e la orz"entación, es decir, la categoría de efectos de la configuración en tal o tal campo de la. vida. Así, un planeta en Sector X indica que sus significaciones concernirán al campo de la carrera profesional y la reputación; precisa si el éxito social se realizará o no y da a conocer las causas de este éxito o fracaso. Esta consideración de los dos aspectos de la configuración lleva a la siguiente regla fundamental: "Lo primero a observar es lo que cada Planeta puede significar en razón de su naturaleza; a continuación en razón de su estado celeste, es decir en razón del signo zodiacal bajo el que pasa, del regente al que está sometido y de sus relaciones, por conjunción o aspectos, con otros Planetas. Finalmente, lo que significa en razón de su estado terrestre, dicho de otro modo, en razón de su posición o su dominación en tal o tal Casa astrológica." Llegamos así al momento en que Morin deduce las reglas de las relaciones entre los planetas y los Sectores. Estas reglas las fija en relación a criterios bien determinados, en función del hecho de que cada Sector representa un "campo" de la vida susceptible de realizarse: el matrimonio en la VII, el éxito profesional en la X, etcétera.: " ... Hay que considerar los cuatro puntos siguientes: 1) que las 'influencias' celestes pueden realizar el objeto de su determinación; 2) que pueden impedirlo; 3) que pueden-una vez este objeto realizado- destruirlo de nuevo; 4) hacer que su realización afecte diferentemente al individuo en consideración, que sea para él una fuent~ ya de felicidad ya de desgracia". 323


La acc10n del astro sobre un sector se presenta de tres formas que proceden de: 1) su presencia en el sector; 2) su regencia en este sector; 3) su aspecto a un astro situado en este sector o al regente de este sector. La determinación por presencia es la más poderosa, siendo' un astro presente en un lugar más eficaz por S\l acción directa que un astro que domina en ese lugar (por regencia sobre el signo) pero que se encuentra ausente, o que envía un aspecto a dicho lugar. Examinemos poco a poco estos distintos modos de determinación.

Un solo planeta en un Sector 1.- "Cuando un solo planeta ocupa una de las Casas de la figura genetliaca su acción se hará sentir principalmente en la, categoría de cosas con las que se relaciona esta, Casa (... ). Esta acción será más poderosa que la de los Planetas que dominan en esta Casa o cuyos aspectos caen en ella ... aunque estos astros participan de los efectos que conciernen a esta Casa." Ej: Marte en II en Luis XIV ejerce una influencia dominante en las finanzas del rey; pero Júpiter, por su regencia en Sagitario donde se encuentra Marte en II, añade su influencia a Marte, influencia sin embargo secundaria en relación a este 'Último; igualmente sucede con Mercurio que envía una cuadratura a Marte, viniendo la acción de este tercer planeta en último lugar. De donde se concluye que el Sector II de Luis XIV se encuentra dominado por Marte-Júpiter-Mercurio, estando los gastos del gran rey muy en relación con estos dos primeros astros. 2.- "Cuando el planeta se encuentra al mismo tiempo en su propio signo (Domicilio) y por tanto es su propio Regente, hay que basar los juicios enteramente sobre su naturaleza propia y su constitución accidental, es decir su estado celeste y su determinación local." Estos son los casos puros. Ej: El Júpiter de Sagitario en X de Robespierre determina por completo la ascensión del pequeño abogado de Arras al cargo supremo del Estado; Saturno de Acuario en X en Carlos X

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sitúa la acc1on exclusiva (o casi) del "gran maléfico" en la elevación y caída del monarca. Pero aún son más puros los casos en que el astro en su signo se encuentra además en afinidad por su simbolismo con el Sector que ocupa. Ej: El Sol de Leo en X (cerca del MC) en Napoleón representa al máximo aquel empuje hacia la cumbre del poder y el poderío, aquella vocación solar brillante, heroica pero aventurada (disonancias solares); (es verdad que en este caso, el Sol no es el único astro del Sector X). Esta cuestión de las afinidades entre los símbolos planetarios y los Sectores es capital; constituye una -sino la- regla fundamental de la astrología. Dicho juicio estriba, con seguridad, sobre las afinidades por analogía entre los dos factores: Así, el Sol, en razón de sus tendencias sociales, de su analogía con las grandes acciones, el prestigio, la superioridad, la irradiación ... , pega más concretamente con el Sector X que es, precisamente, el de la carrera, la reputación, la vocación y los honores. Por el contrario, Saturno va mal en este mismo Sector, en razón de su tendencia a la soledad, al retraimiento sobre sí mismo, a la renuncia. 1 Las afinidades más sobresalientes son las siguientes: Sol en X para la carrera, la elevación, los honores; Sol en I para la personalidad, la afirmación vital: Luna en IV para la familia, el hogar, la vida privada; Luna en IX para los viajes; Mercurio en III para los estudios y la vida del espíritu; l. Sin embargo no hay que prestar más que un valor relativo a estas correspondencias, sin olvidar que la analogía del astro con la función o el papel jugado se antepone ante todo. Así, si es afortunado para un hombre público, con un papel espectacular, el poseer a Júpiter culminante y no tener a Saturno culminante, por el contrario, para un sabio o un hombre de vida interior, conviene más tener a Saturno culminante y no a Júpiter culminante.

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Venus en V y VII para la vida sentimental, amores y matrimonio; Marte en VII para las luchas, litigios y procesos; Júpiter en II para el dinero y las adquisiciones; Saturno en XII para las pruebas. Es fácil comprender, analógicamente, que Venus se encuentra mejor situada en VII que en ninguna otra parte para aportar las alegrías sentimentales de la unión; que Júpiter está mejor situado en II (y también en VIII) que en cualquier otro lugar para aportar el bienestar material que simboliza; que Saturno da en XII más que en ningún otro lugar esa vida replegada sobre sí mismo, austera, de pruebas, que constituye el rasgo de su naturaleza. En cuanto a las contra-afinidades, poseen igualmente todo su sentido, esta vez no para realizar el programa del Sector, sino para obstaculizar su realización: Saturno es en X contrario a un éxito espectacular, ya que inclina a la vida interior; en VII contrario al matrimonio, porque inclina al celibato; en 11 contrario a las adquisiciones ya que lleva al desapego material. Marte en XI contrario a la amistad, porque su agresividad va mal con la bondad que reclama la amistad, etcétera ... Morin llega así a deducir la regla siguiente: "Todo Planeta que, por él mismo, posee una significación análoga a la de la Casa que ocupa o en la cual domina, reali'za esta significación ya sea en bien ya en mal, según la afinidad que aporte su estado celeste o la contrariedad que sufra. Pero, si su propia significación es contraria a la de la Casa que ocupa o en la que domina, obstaculiza o impide la realización, o destruye de nuevo lo que por primera vez había producido, o hace de ello una fuente de infortunio." Completa esta regla a través de una nueva que añade a la presencia y a la regencia el aspecto: "Hay que examinar con la mayor atención si los Planetas que ocupan una Casa o que son Regentes se encuentran en 326


configuración favorable o desfavorable con el Planeta cuya significación por analogía es la misma que la de esta Casa; a continuación, cuál es el estado celeste de este último Planeta y su determinación particular en la figura."

A partir de este punto, Morin procede a :una codificación que puede juzgarse arbitraria y convencional pero que nosotros estimamos preciosa para la práctica del debutante. El inconveniente estriba en que Sectores y Planetas son clasificados en "benéficos" y "maléficos". 1 Aparte de que estos términos suenen a mentalidad mágica (preferimos hablar de "positivos" y "negativos"), estamos de acuerdo en que esta repartición esquemática es abusiva. Además y sobre todo, al nivel filosófico de la astrología, puede decirse que no existe ni benevolencia nz' maleficencia, ya que el rol de cada planeta es asumir una función necesaria a la vida, siendo el de Saturno, por ejemplo, el despegarnos de la animalidad y liberarnos de nuestras trabas terrestres. Estaremos de acuerdo, sin embargo, en que, por muy ingenua que sea esta clasificación, responde a la condición existencial del hombre. ¿Qu~ son los "benéficos" sino astros de vida, de procesos constructivos en general, y los "maléficos" sino astros de muerte, de procesos destructivos en general? En cada grupo, cada astro posee su aspecto positivo y su aspecto negativo, pero la proporción no es la misma: si \fenus se consagra más naturalmente a la paz y a la alegría de vivir, Marte pasa más gustosamente su tiempo en la guerra; y, si Júpiter se instala cómodamente en la prosperidad, Saturno se complace en el estado de insatisfacción y prueba. Fuerzas de vida y fuerzas de muerte, tal es la puesta en juego psicológica de esta clasificación; y, si para un metafísico la vida y la muerte no son en sí ni buenas ni malas, no sucede lo mismo para el hombre vivo. Entre los planetas "maléficos" hay que colocar el grupo de astros "secos", de naturaleza tensa: Marte, Saturno, Urano y Plutón; y, entre los "benéficos", aparte de las luminarias, l. En razón de lo que sigue, se comprenderá por qué hay que utilizar estos términos con prudencia y por qué los ponemos entre comillas.

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los astros "húmedos" de naturaleza de distensión: Venus, Júpiter y (en parte) Neptuno; Morin incluye aquí a Mercurio. En lo que concierne a los Sectores a los que denomina desgraciados, tenemos el VI, el VII en parte, el VIII y el XII; los demás son Sectores afortunados (I, 11, III, IV, V, VII en parte, IX, X y XI) porque conciernen a aspectos positivos de la existencia. Consideremos en primer lugar .el estado celeste como determinante de la cualidad de los efectos a producir; se presentan tres posibilidades: 1) Todo planeta favorablemente situado (domicilio, exaltación, buenos aspectos sobre todo de las luminarias, al oriente del Sol, al occidente de la Luna, directo, rápido) "debe ser generalmente considerado como benéfico en cualquier Casa que esté" (aunque la asociación de un "maléfico" nat.ural en Casa desgraciada inclina hacia los males). 2) Todo planeta mal situado (exilio, caída, aspectos disonantes sobre todo de las luminarias y de los maléficos, retrógrados) hay que considerarlo como universalmente maléfico cualquiera que sea la Casa en la que se encuentre (o en la que domine). 3) La acción de un planeta en estado celeste mediocre (aspectos armónicos y disonantes, posición "peregrina", es decir sin dignidad ni debilidad) se encuentra a mitad entre los buénos y los malos efectos. Mientras más elementos propicios o nefastos haya, más los planetas se acercan al bien o al mal. He aquí a continuación las distintas consecuencias prácticas que pueden extraerse: EN CASA AFORTUNADA:

Benéfico: 1) Un "benéfico" en estado celeste favorable y en Casa afortunada "realiza las ventajas significadas por la Casa en la que se encuentra".

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Ej: Júpiter exaltado en Cáncer, en trígono con su regente la Luna y en VII en Carlos V -:-su gran victoria: el Tratado de Brétigny. 2) Un "benéfico" en estado celeste desfavorable y en Casa afortunada· "o no da nada, o lo hace con dificultad, o a través de medios dudosos, y da entonces cosas en pequeña cantidad, de mala calidad, poco durables por lo demás e inútiles lo más a menudo". Ej: Venus en II, aunque dignificada, pero en cuadratura a Saturno, en Luis XVI, no le permitió superar sus problemas financieros. Vemos, incluso, por los símbolos en causa (Venus-Libra), al rey ahorrador ceder, por amor, a la prodigalidad de María Antonieta. 3) Un "benéfico" en estado celeste mediocre y en Casa afortunada "da con más certidumbre que i:nal situado, pero lo que da es igualmente mediocre desde el punto de vista de la calidad, de la cantidad y de la duración". Ej: Mercurio exiliado en Piscis, séxtil a Saturno y en XI en Enrique II no perjudicó ni favoreció especialmente a sus amistades.

Maléfi"co: 1) Un "maléfico" en mal estado celeste y en Casa afortunada "no realizará las ventajas significadas por esta Casa ( ... ) , impedirá más bien que se lleven a cabo; si se producen no obstante, causará infortunio a continuación". Ej: Saturno en cuadratura a Luna y Venus en VII en Enrique III: no pudo casarse con el gran amor de su vida, la princesa de Candé. Saturno opuesto a Neptuno, en cuadratura a ·Venus y Júpiter en X en el tema de Carlos X: accedió tardíamente al trono y lo perdió terminando su vida en el exilio. 2) Un "maléfico" en buen estado celeste y en Casa afortunada "confiere ventajas imperfectas o las hace adquirir a través de mediÓs reprensibles o con dificultad, o implica una desgracia cualquiera". 329


Ej: Marte trígono a Venus, ant1sc10 a Júpiter y en 1 en Carlos VII. Este no se convirtió en el militar victorioso de la Guerra de los Cien Años después de las mayores dificultades más que con el complemento de Júpiter (igualmente presente en 1). 3) Un "maléfico" en estado celeste mediocre y en Casa afortunada "no da nada ni retira nada, únicamente impide que las cosas buenas se produzcan, sobre todo si les es contraria por naturaleza". Ej: Marte en caída en Cáncer, en séxtil al AS y en III de Carlos X constituyó una condición bastante constante de tensión en las relaciones con su hermano Luis XVIII. EN CASA DESGRACIADA Benéfz"co: 1) Un "benéfico" en buen estado celeste y en Casa desgracia'da "suprime o atenúa los males significados por esta Casa". Ej: En Luis XI, el Sol en VIII, en trígono al ascendente y séxtil a la Luna, su regente, muestra la feliz influencia de la muerte, a consecuencia de legados y herencias, en su reinado (es verdad que no estaba solo y se encontraba reforzado por Mercurio en VIII, bien situado también por su séxtil a Júpiter). Su acción no podía seguramente "suprimir o atenuar" su propia muerte.

2) Un "benéfico" en mal estado celeste y en Casa desgraciada "no impedirá que se realicen los males y engendrará dificultades y problemas". Ej; En Luis XIV, Júpiter en XII en cuadratura a la Luna, Venus y Saturno, parece "responsable" tanto del tributo de desórdenes, escándalos y coaliciones militares que sufrió su reinado, como de SU$ enfermedades. 3) Un "benéfico" en estado celeste medio.ere y en Casa desgraciada "no causa ni suprime los acontecimientos desgraciados pero modera únicamente la amplitud y atempera su calidad" 330


Ej: En Luis XII, Júpiter en VI, en su signo y en aspecto armónico con el Ascendente, pero también en aspecto disonante con Mercurio, Venus y Marte, no le impidió caer enfermo al final de su reinado, sin haberle perjudicado no obstante en el ejercicio del poder.

Maléfico: 1) Un "maléfico" en buen estado celeste y en Casa desgraciada "no suprime los males significados por ésta, es decir no impedirá que se produzcan (... ) pero liberará de ellos finalmente al individuo, o atenuará estos males". Ej: En Luis-Felipe, Marte en XII, dignificado, en conjunción con Venus (es verdad que presente en la Casa, por tanto tanto más rectificadora) parece justificar la docena de atentados de los que este rey fue objeto, sin no obstante ser víctima. 2) Un "maléfico" en mal estado céleste y en Casa desgraciada "favorece mucho la realización de los males que se atribuyen a ésta, los agravará y hará que se acompañen de un fracaso, una infamia o una violencia cualquiera".1 Ej: Saturno-Capricornio en VIII en disonancia con Marte y la Luna en María Antonieta denota bastante el clima dramático del final de su vida. 3) Un "ma}.éfico" en estado celeste mediocre y en una Casa desgraciada "no quita los males significados por ésta, sino que más bien los produce, dándole sin embargo menos amplitud que si el estado celeste fuera malo". Ej: Saturno en XII, armónico con Mercurio y disonante con Marte y el MC en Carlos VIII. Corresponde a su constitución débil y deforme.

Resumamos: "Un mal está siempre causado por la naturaleza maléfica de un Planeta, o por su estado celeste desfavorable, a través del cual su influencia se encuentra debilitada o l. Incluso aquí, Saturno en regencia o en exaltación lo único que hace es tener más poder para hacer el mal.

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corrompida ... , mientras que un bien es siempre producido por la naturaleza benéfica de un Planeta o por su esta.do celeste favorable. Un Planeta benéfico adquiere por una disposición accidental feliz la mayor eficacia para realizar un bien o quitar o disminuir un mal. Por el contrario, un Planeta maléfico mal situado posee el mayor poder para producir los efectos contrarios". Según los Sectores felices o desgraciados, el aporte del "benéfico" será un bien positivo o el alejamiento de un mal; el aporte del "maléfico" será el del impedimento de la realización de un bien, de su destrucción, o la realización positiva de un mal.

Varios Planetas en el mismo Sector "Si varios Planetas se encuentran en una misma Casa, rigen conjuntamente las cosas significadas esencialmente por ésta, y deben ser considerados cada uno desde el punto de vista de su naturaleza, de su esta(io celeste y de sus determinaciones accesorias (exteriores a su posición corporal)". Se trata, pues, de "descubrir cuál de estos Planetas es el que posee mayor poder para realizar o impedir, destruir o hacer infortunado lo que la Casa significa; a continuación, cómo y cuánto se encuentra ayudado u obstaculizado por los demás, y lo que cada uno de éstos aporta de particular en esta ayuda o en este obstáculo". Para descubrir esta "prioridad" hay que referirse a los valores siguientes, presentados aquí en orden de importancia decreciente: a) El Planeta regente del Sector, b) El que se encuentra en él exaltado, c) El que posee más analogías con él, d) El que se encuentra más cercano a su cúspide. Si varias de estas circunstancias se encuentran reunidas en un mismo Planeta, éste posee la acción más potente. Ej: El Sol en X en Napoleón; posee la ventaja de serd regente de su Sector por la presencia de Leo, el estar en analogía con este Sector X y además ser el astro más cercano al MC que constituye la cúspide de X. No podría decirse que la

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carrera de Napoleón no haya sido solar. .. Marte y Neptuno, presentes ellos también en X, añadieron su papel, pero un papel menos importante, aunque su reinado fuera esencialmente militar (Marte). Existen casos en que puede dudarse en la elección de la prioridad; entonces los Planetas participantes desempeñan un papel igual. Ej: El Sol y Mercurio en X en Luis XIV; si Mercurio está en su signo (Virgo), regente de la X, el Sol se encuentra a la vez en analogía con la X y el más cercano del MC. Morin intentó diferenciar las acciones de estas intervenciones diversas dentro del mismo Sector. Aunque no haya que tomar estos análisis al pie de la letra, valen la pena de ser conocidos: ENCASA AFORTUNADA Un "benéfico" seguido de otro "benéfico": el bien prometido se realiza y es estable. Un "benéfico" seguido de un "maléfico": el bien acabará mal o se verá contrariado (caso del reinado de Luis XIV con el Sol y Mercurio disonante en X). EN CASA DESGRACIADA Un "benéfico" seguido de un "benéfico": el mal no se producirá y será posible un bien. Un "benéfico" seguido de un "maléfico": el mal se realizará. Un "maléfico" seguido de un "benéfico": el mal se realizará pero el sujeto escapará de él. Un "maléfico" seguido _de un "maléfico": el mal será de gravedad. "Cuando hay varios Planetas en la misma Casa, en principio hay que tomar a ésta más particularmente en consideración que las demás Casas, pues presagia entonces algo extraordinario respecto al tipo de cosas que significa esencialmente; y, mientras más Planetas reunidos en una Casa, más los aspectos que derivan de ella serán notables en bien o en mal." 333


Si tomamos la serie de temas reales, constatamos que los , grupos planetarios de tres factores por lo menos en el mismo Sector orientan precisamente el destino de estos monarcas en el sentido del Sector ocupado. Así, el Sector XII es el de la cautividad, el exilio, la prisión. Ahora bien, es curioso que a excepción del prisionero de Pavía que "debe" su cautividad esp,añola a la presencia de Saturno en Piscis (XIIº signo) en X, los tres personajes reales que sufrieron prisión se encuentran "marcados por la Casa XII": Luis XII tiene cuatro astros en XII: pasa una parte de su juventud en cautividad, es encarcelado tres años en la torre de Bourges, es encerrado en Novara durante la campaña de Italia y, a su vuelta, se exilia de nuevo en Blois. Enrique 11 con tres planetas en XII: cuando Francisco I abandonó la torre del Alcázar en Madrid, su hijo le reemplazó y su detención duró varios años. Luis XVI posee también tres planetas en XII: fue toda su vida un prisionero y un solitariQ; aislado en medio de su Corte y prisionero del Parlamento y de la aristocracia de toga y espada para ser, más tarde, el de la torre del Temple. Finalmente, junto al Sector XII de Luis XII, el Sector II de Carlos VI es el más ocupado con cuatro Planetas; ahora bien, este rey poseyó un verdadero delirio de dilapidación financiera, fue prácticamente desposeído de sus bienes y acabó en la penuria, cuando no en la miseria. "Cuando varios Planetas se encuentran juntos en una misma Casa y su Señor se encuentra fuera, hay que considerar la Casa de la figura en la que éste se encuentra situado; pues los aspectos significados por esta Casa constituirán el punto de partida de lo que el grupo de Planetas producirá en bueno o en malo." Podría decirse, sin duda alguna, que la vida nómada e itinerante (Sol-Mercurio-Marte eri Capricornio en III) de Enrique IV poseía como móvil la atracción por los placeres y amores (Saturno en V), pero esta regla está lejos de aportarnos el resultado esperado. Así, en Carlos VI, no se ve el com" piejo financiero (cúmulo en Sagitario en II) presentar un punto de partida en el campo de aspectos del. Sector IV en que se encuentra Júpiter; y, aunque el Marte, Señor del cúmulo de la XIP, de Enrique II se encuentra en el signo familiar de Cáncer, 334


no deja por ello de estar en el sector III, el cual no concierne al padre, autor de la cautividad ...

La regencia

Lo que se ha dicho de un Planeta presente en un Sector se aplica igualmente al regente de este Sector. Si ningún Planeta ocupa un Sector, éste se encuentra bajo la determinación del regente del signo que ocupa. Ej: El VII Sector de Luis XIV se encuentra sin Planetas y se extiende desde la mitad de Tauro a la mitad de Géminis. Hay pues que dirigirse, respecto a la cuestión de las uniones del rey, en primer lugar a Venus y a continuación a Mercurio, a las configuraciones que forman estos Planetas (estado celeste). Un Planeta, por el hecho de ser regente de un Sector del que se encuentra ausente, establece una asociación o combinación entre las significaciones del Sector que ocupa y aquél del que es regente: asistimos a una especie de transferencia de la tendencia planetaria de la regencia a la presencia. En esta transferencia, los campos que conciernen a ambos sectores tienden a cooperar, constituyendo el Planeta a través de su tendencia la base de esta interacción. Así, dice Morin, "el regente de I en otra Casa, determina la vida, las costumbres, el espíritu, etcétera, en el sentt"do que marcan las cosas significadas por la Casa en que se encuentra" ... "el regente de XI en XII cambia los amigos en enemigos" y el regente de XII en XI hace que "los enemigos ocultos se conviertan en amigos"; con el regente de X en XII "las empresas y dignidades del individuo se convertirán en causa de enfermedades, cautividades, hostilidades ocultas, exilios ... o serán para él una fuente de desgracias". Ej: Venus, regente de VII en IX, lleva a Luis XIV a unirse a mujeres extranjeras: gran pasión por la italiana Maria Mancini, unión con la española María Teresa. Se dice también que al casarse con Madame de Maintenon, se había casado con la religión (asociación VII-IX). Sin embargo estamos lejos de poder decir que los efectos 335


respectivos de la presencia y la reg~ncia del mismo Planeta se encuentran necesariamente subordinados uno al otro, de forma que uno arrastra forzosamente al otro; éstos, por el contrario, pueden afectar a accidentes de especie distinta, ajenos uno al otro. Los astrológos se han afanado en levantar un catálogo de estas relaciones de presencia y de regencia dejando entender que la combinación era constante, mientras que ésta no existe más que en los casos en que el Planeta constituye una base entre los dos términos en relación; esta base no es otra que la analogía que puede presentar el astro con uno u otro de los Sectores (caso del ejemplo dado aquí en que Venus se encuentra en analogía con el Sector VII).' Generalme.nte, en la relación presencia-regencia, la combinación se inclina más hacia las significaciones del Sector que el Planeta ocupa, en razón de la superioridad de la presencia sobre la regencia (el regente de XII en XI), dice Morin, "significa más eficazmente los amigos que los enemigos". Sin embargo, el "centro de gravedad" de la configuración depende también de las afinidades del astro con los dos Sectores, haciendo inclinar la balanza del lado del Sector reforzado por la tendencia planetaria (en el caso de Luis XIV, aunque Venus se encuentre en IX, la combinación Venus-VII es la que domina). No deben tampoco dejarse de lado los casos en que un Sector- está determinado en un sentido único por su signo y su regente, situándose el astro en el Sector que corresponde analógicamente al signo (Aries con Marte en I, Cáncer con Luna en IV, Escorpio con Marte en VIII ... ). Ej: En Enrique III, Piscis está en IX y Júpiter en XII; así se asocian las tendencias Piscis-XII a propósito de la experiencia de lo lejano. Esta experiencia, aquí, es Enrique III elegido rey de Polonia: le vemos. ponerse en camino hacia su reino con el alma desgarraqa, viviehdo su "reinado" como un fastuoso exilio, vivir en el torpor y, al enterarse de la muerte de Carlos IX, huir de Polonia como un prisionero ...

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Los aspectos Por el hecho de que los Planetas actúan a través de sus aspectos, la determinación de un Sector no es solamente consecuencia de la presencia y la regencia; se efectúa también por los aspectos: los que recibe el Planeta presente y los que recibe el Planeta regente. Si la presencia determina una acción "corporal", la regencia es una acción "por delegación"; en cuanto al aspecto, éste representa una aportación que se añade a las dos primeras determinaciones, situando el acontecimiento del Sector en sus conexiones, es decir presentando el acontecimiento en todo su contexto. Morin ha establecido una escala de valores cu~itativa de los aspectos que puede resumirse así: El aspecto armónico de un Planeta "benéfico" "produce efectos bienhechores con facilidad y abundancia. Realiza las buenas cosas e impide que las malas se produzcan". El aspecto disonante "hace surgir dificultades, obstáculos y privaciones". El.aspecto armónico de un Planeta "maléfico" "realiza un cierto éxito o felicidad a través de dificultades". Su áspecto disonante "obstaculiza y vicia las cosas buenas y causa males". Naturalmente, todo aspecto disonante, sobre todo de un "maléfico", carga la nocividad de una posición desgraciada; igualmente que todo aspecto armónico, sobre todo de un "benéfico", intensifica las ventajas que procura una posición afortunada. Todo Planeta opera a través de sus aspectos: 1) En razón de su naturaleza propia, produciendo el Sol efectos solares, la Luna efectos lunares ... ; 2) En razón de su estado celeste que cualifica estos efectos; 3) En razón de su estado terrestre (posición y dominación), aunque éste no actúe por fuerza simultáneamente en función de estas dos determiQaciones. 337


El primer factor a tomar en consideración es, pues, el simbolismo del astro, encontrándose el Planeta aspectado determinado por él en primer lugar por su naturaleza y sus analogías. Ej: Marte en X en Luis XVIII, a la vez en trígono al Sol y en oposición a Saturno presenta al astro dominando su situación apoyado por los valores solares de éxito y logro, y afectado por los valores saturninos de fracaso y caída. Esta aguda contradicción sitúa bien el destino social incierto de este rey que pasó veintitrés años en el exilio sin poder reconquistar el reino por las armas como había esperado, que accedió tardíamente al trono, fue derrotado poco después de su instalación (los Cien Días) y volvió definitivamente al trono en condiciones de salud y en situación política difíciles. Mercurio, regente de X en X, en Luis XIV, representa su posición social, y en cuadratura a Marte representa bastante el hecho de que, durante los 48 años de su reinado efectivo ( 166 71 715), Francia vivió 19 años de paz y 29 años de guerra, entre los cuales la paz se parecía mucho a una simple tregua: su reinado se desarrolló en una casi permanencia de la guerra (Marte). El segundo factor, el estado celeste, contribuye a matizar la tendencia simbólica del astro. Y en el caso de Luis XVIII, por ejemplo, la cualidad del obstáculo saturnino es pu,ra ya que el astro está en su signo, y la del impulso solar se matiza por la combatividad marciana de Escorpio. En cuanto al tercer factor, que es el estado terrestre, sitúa la determinación de la tendencia simbólica del astro hacia los efectos del Sector que el Planeta aspectado ocupa o representa. Los dos Planetas en aspecto se determinan mutuamente hacia las' significaciones de los sectores que les son propias. Ahora bien, es evidente que la acción del aspecto sobre el Sector en que el Planeta aspectado está presente es más directa, y por tanto más precisa y más fuerte, que la que ejerce sobre el Sector en que el Planeta aspectado es simplemente regenfe. Así, una cuadratura que se ejerce de un Planeta en IV a un Planeta en VII determina con más seguridad un conflicto entre el medio familiar y el medio conyugal que la cuadratura entre los regentes de IV y de VII. También aquí,

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la determinación por presencia es más fuerte que la determinación por regencia. Ej: En Luis XIV: la cuadratura Mercurio-Marte afecta en primer lugar y esencialmente sobre los Sectores X y II. Mercurio se encuentra determinado hacia los efectos del Sector II y Marte hacia los del Sector X. Este complejo II-X de Marte a Mercurio sitúa claramente la ruina de las finanzas causada por las guerras del reinado. En su cuadratura, Mercurio se encuentra pues sobre todo afectado a nivel económico que es el de la presencia de Marte en II. Pero también quizá lo sea a nivel de la regencia, por la intervención de Marte regente de V en II: los gastos resultantes de las fiestas suntuosas de la primera parte de su reinado. De la misma forma que en su cuadratura, Marte está afectado por Mercurio, regente de VIII en X, que parece corresponder claramente a la guerra más costosa: la de Sucesión de España (VIII). La acción por regencia no debe pues, menospreciarse. Así, en Robespierre, el hecho de que fuera huérfano desde su infancia y estuviera marcado por ello psicológicamente se interpreta por la cuadratura que Saturno en I hace a Mercurio Regente de IV, lo que es, atenuado, análogo a un Saturno en IV. Conviene juzgar los lugares zodiacales en que caen los aspectos, que pueden intensificar o atenuar el poder de su acción. Así, una cuadratura de Saturno que cae en Leo, su signo de exilio, agrava su mal efecto, mientras. que un trígono de Júpiter que va a parar a Sagitario acentúa su valor. Algunos consideran incluso como propicio, por ejemplo, una cuadratura de Venus en Piscis a Júpiter en Sagitario, ya que los dos astros se encuentran en dignidad, uno exaltado y otro en regencia; sin embargo esto no puede quitar a la cuadratura su valor de conflicto, aunque ésta suceda entre tendencias de calidad. Ej: Es evidente que el séxtil de Júpiter-Virgo a MercurioCáncer de Luis XI es tanto más poden;iso y afortunado (vale como un simple trígono de intensidad) porque el aspecto de Júpiter cae en su signo de exaltación y el de Mercurio en su domicilio. Igualmente, el séxtil de Luna-Tauro al MC-Cáncer . de Luis XVIII ... Cuando un mismo Planeta recibe dos aspectos contradic339


torios, no existe neutralización de los efectos del uno por el otro sino dos posibilidades libres y totales. Ej: En Carlos X, Saturno, regente de X en X, está en trígono al Sol y en oposición a Neptuno: fue rey y perdió su trono. Cuando el mismo Planeta recibe vari0s aspectos, dentro de la competencia que se establece, el más exacto es el más eficaz. A distancia igual, la aproximación (es decir el aspecto que se forma) se considera más eficaz que la separación (es decir el aspecto que se deforma) (pero, hasta ahora, las estadísticas han demostrado que los resultados son más fuertes después que antes del fenómeno astronómico, al igual que las mareas son más altas y más bajas al día siguiente de la fase lunar; habrá pues que modificar esta opinión emitida por la tradición). Ej: En Carlos X, Saturno está a 1° de orbe de la oposición a Neptuno como del trígono al Sol; los dos aspectos son separativos; si el trígono posee ventaja porque se trata del Sol, la oposición también la posee porque tiene lugar en zona de angularidad. Puede considerarse pues que existe, más o menos, igualdad de poder, entre ambos aspectos. Es rigurosamente, la misma situación que se presenta en Luis XVIII con la oposición de Marte a Saturno y su trígono al Sol. Las experiencias públicas de estos dos príncipes comportaron tantas ventajas como inconvenientes.

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XII. SINTESIS DE LA INTERPRET ACION La técnica de la interpretación de Morin es un método de análisis que tiene por objeto ese fragmento de la carta astral que es el Sector. Sin embargo, estamos lejos de decir que haya de limitarse la división del tema en 12 franjas e interpretar Sector por Sector, pensando que el segundo basta para informar sobre el estado de las finanzas, el séptimo sobre la· condición del matrimonio, el dééimo sobre la posición social. Tal división no constituiría más que una mutilación engañosa de una verdad que es síntesis. De hecho, el proceso que conduce a una sana interpretación es el que procede a la confrontación del todo y de la parte, del conjunto y del detalle, de la idea general y del caso particular. Es importante no perder jamás de vista que existe ante todo la Dominante del individuo: a esa "rúbrica" hay que volver en cada circunstancia. Ciertamente, puede ser invalidada y lo es incluso a menudo. Ya que un tipo verdaderamente extrovertido, por ejemplo, no lo es nunca al cien por cien; lo es en el conjunto de su vida y en numerosos campos de su existencia, pero hay momentos y circunstancias en que se comporta como un introvertido. Se estará .de acuerdo, en todo caso, que un jupiteriano, por muy acusado que sea, es al menos saturnino en el o los Sectores en que Saturno tiene prioridad. Y, debido a esto, la astrología supera a la tipología para acceder a la psicología concreta del caso individual. Pero no por ello hay que dejar de volver a nuestra dominante que es como la clave de un pentagrama musical: susceptible de manifestarse más o menos en todos los campos de la existencia.

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De Marte en II, no vayan a decir invariablemente que existe una "tendencia al gasto". Si el tema de Luis XIV muestra esta particularidad es porque este Marte .(reforzado por la disposición mutua de Marte-Sagitario y Júpiter-Escorpio y por el hecho que es el regente de I en II) va en en el mismo sentido que la rúbrica general Sol-Júpiter. Vemos, por el contrario, que la rúbrica general Saturno-Escorpio de Luis XIII va en sentido contrario a este mismo Marte, especialmente bloqueado por Saturno y finalmente avaricioso. De Saturno en V, no vayan a juzgar un inevitable "rechazo del amor"; si tal es el caso en el saturnino Luis XIII, es lo contrario -la inhibición transformándose en avidez, conforme a la dialéctica saturnina- en el libidinoso Enrique IV, marciano-jupitenano ... La dominante es una especie de maqueta que nos da una orientación general, una línea rectora ql!e debemos tener en cuenta a cada instante. Pues ésta representa la constelación más importante del tema, y en consecuencia un conjunto en relación a lo particular que queremos juzgar, ya se llame ese particular amor, dinero, familia, éxito ... Un tipo Sol-Júpiter como Luis XIV no puede de ningún modo ser comparado, en no importa cuál de estos campos, con un saturnino como Luis XIII. De partida todo lo separa: las "líneas generales" de su forma de ser, ya se trate del ritmo, del dinamismo, del poder. .. No hay ninguna medida común entre ellos y esta diferencia esencial que captamos aquí bajo el nombre de dominante es "lo principal". Ahora bien, el resto, todo el resto hay que juzgarlo en función de estas premisas. A partir de que hemos tomado en consideración el estilo general del individuo, nos es posible abordar el estudio de cada aspecto particular de su existencia. Ese examen se dirige a una doble determinación: la que constituye el campo del Sector propiamente dicho (el II para las finanzas, el VII para el matrimonio ... ) y la que trata de los símbolos (Júpiter para el dinero, Venus para el amor. .. ). Hay, en efecto, que tener cuidado en confrontar los elementos más subjetivos, y en consecuencia más esenciales, constituidos por las tendencias de los Planetas, con las orientaciones de los Sectores que poseen, en relación a los primeros, una cualidad 342


más objetiva, aunque nosotros los consideremos igualmente bajo un ángulo subjetivo: el tema entero no representa más que al individuo y nada más que al individuo, no situándose el mundo exterior que él puede evocar más que en relación a sí mismo. Morin ha dado precisamente la siguiente clave de interpre. tación: "Debe examinarse con el mayor cuidado si los Planetas que ocupan una Casa o que son regentes de ésta, se encuentran en configuración favorable o desfavorable con el Planeta cuya significación por analogía es la misma que la de esta Casa; a continuación cuál es el estado celeste de este último Planeta y su determinación particular en la figura." ¿se imaginan el más afortunado Planeta en Sector VII, pero que estuviera en cuadratura con Venus; no tendrían la impresión que habría todo lo bueno en el matrimonio, excepto el amor? ... Veamos cómo se presenta el análisis de los diferentes planos de la existencia:

La salud

El Ascendente, el Sol y la Luna son los tres factores a juzgar junto con la dominante; vienen a continuación el eje de los Sectores VI y XII, así como el Sector VIII respecto a las operaciones quirúrgicas. Si los tres primeros _factores son armónicos, la salud tiende a ser buena, incluso si los tres Sectores se encuentran afectados por disonancias, manifestándose éstos entonces en los campos que conciernen a estos Sectores aparte del de la salud (trabajo, relaciones con los subordinados en la VI, etcétera ... ). Si, por el contrario, dos de estos tres factores son disonantes, es sobre la salud ante todo como tienden a expresarse las disonancias de los tres sectores, e incluso, cuando éstos no presentan, la principal disonancia del tema, es expresiva entonces· de diferentes enfermedades sufridas por el individuo en su existencia. En este último caso, todo sucede como si las distintas crisis mórbidas, aunque dando, sin embargo, una suceción de entidades nosográficas distintas (la disonancia pone

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en juego varios Planetas, varios signos y varios Sectores), poseyeran un substrato común y mostraran un mismo y único principio mórbido dinámico. Para juzgar sobre la salud, tenemos pues en primer lugar a la Dominante que define el temperamento del individuo. Es evidente que la misma configuración aislada significará una disposición o predisposición distinta según se trate de una constitución linfática, dominada por la función nutritiva del aparato digestivo, de una constitución sanguínea, dominada por el reinado de las funciones respiratorias, circulatorias y sexuales ... A continuación tenemos que hacer balance de la cualidad de los tres puntos vitales: Ascendente, Sol y Luna; y, finalmente, debemos dirigirnos a los elementos de los tres Sectores especializados, cuando no a la disonancia principal del tema. Consideremos algunos casos de nuestra colección: Carlos VI en el que la mayor parte de su vida estuvo perturbada por un desequilibrio mental. Los tres puntos vitales se encuentran afectados: el Ascendente por una semicuadratura a Saturno y una conjunción a Marte en exilio en XII; el Sol por 'una conjunción ~ Saturno y una semicuadratura a Júpiter; y la Luna por su cuadratura a la conjunción Sol-Saturno-Venus, su sesquicuadratura a Júpiter y su semicuadratura al MC. Con este Saturno que afecta a cinco puntos del tema y de ellos los tres puntos vitales, el tema de Carlos VI se presenta como el "peor" (en la medida en que sea permitido emitir una expresión de este tipo, en cierto modo discutible) de la colección. Por lo demás ya hemos visto los elementos determinantes de su psicosis alternante. " Francisco 11 puede ser considerado el rey más infortunado en salud; débil y casi constantemente enfermo, desapareció a los 16 años debido a una mastoiditis tuberculosa. Ahora bien, si se exceptúa un séxtil Sol-Luna y un trígono Luna-AS, todo le es contrario: conjunción Luna-Saturno, estando la Luna también en sesquicuadratura al MC y en semicuadratura a Mercurio; Sol en Exilio (Acuario) en oposición al Ascendente; puede también añadirse que Júpiter se encuentra "asediado" (designando este término la situación de un Planeta

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encerrado entre dos astros) por Marte en Escorpio y Saturno que dirige el juego. Consideremos ahora los reyes que llegaron a una edad más avanzada: Luis XIV muerto en la víspera de su 77 cumpleaños: Ascendiente conjunto a Júpiter y séxtil al Sol, el único aspecto que éste hace fuera de su conjunción al MC; únicamente la Luna es disonante por los aspectos que envía a Saturno y Júpiter en XII (a pesar de una excelente salud, tuvo algunas enfermedades graves), pero está también en conjunción con Venus. Luis XVIII desaparecido a los 68 años: Ascendente en conjunción a Júpiter y séxtil a Mercurio y Neptuno: Sol en conjunción a Venus, trígono ,a Marte y séxtil a Saturno; Luna exaltada y séxtil al MC. Hay, sin embargo, que señalar, junto con la semicuadratura Sol-Júpiter, una excesiva dominante 1 'húmeda" que nos da la imagen de ·un monarca impotente, obeso, hidrópico y gotoso.

La fortuna Respecto a las posibilidades de adquisición material, no basta con dirigirse al eje de los Sectores II (dinero adquirido por los propios medios) VIII (herencias, legados, dote ... ) y al Sector V (especulación). Después de haber juzgado sobre la dominante (estando raramente dotado un lunar para las conquistas materiales, y un ~aturnino pudiéndose desinteresar de la cuestión ... ), es importante juzgar la calidad de Júpiter, el astro por excelenéia del crecimiento propio, de la expansión en la vida material, del beneficio, del bienestar, del "enriquecimiento". Por oposición, Saturno es el astro de la expoliación, del desapego, de la pérdida. Las relaciones de uno u otro astro con el eje U-VIII constituyen la constelación regente de la fortuna; Carlos VI fue el rey que perdió más; fue prácticamente desposeído de su reino y de sus bienes, para terminar bastante miserablemente. Vemos, en su tema, la aplastante supremacía saturnina que domina en II.

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Luis XI fue el rey que más se enriqueció, que adquirió más bienes para el reino: Júpiter culmina y es regente de la cúspide de II; está en séxtil a Mercurio en VIII, Sector igualmente ocupado por el Sol en trígono al Ascendente y en séxtil a la Luna en Tauro (II signo).

El éxito Sin omitir la consulta a la dominante, más que nunca significadora, el juicio sobre el éxito social se basa en dos puntos esenciales: el Medio Cielo (y por extensión el Sector X) y el Sol, siendo este último el símbolo de toda ascención, factor de poder interior, expresión del "yo social". Si el Sol es poderoso y el MC débil, el individuo es capaz de grandes realizaciones, pero su posición social no se encuentra en diapasón con sus posibilidades; puede estar dotado, sin poder afirmar sus dones. Si el MC es armónico y el Sol disonante, el éxito es posible, pero es precaria y comprometida su duración, pudiendo el individuo, por ejemplo, acceder a una posición que no podrá asumir. El caso más representativo es ciertamente el de Robespierre. No podía tener mejor MC, ya que está 'en conjunción a Júpiter rigiendo en su signo y en trígono a una conjunción Marte-Neptuno en Leo. ¿Pero podía tener un Sol más deplorable?_ Se encontraba en cuadratura a esta conjunción MarteNeptuno en su signo. Su suprema ascensión jupiteriana fue seguida de su pérdida, su papel solar de jefe de Estado convirtiéndose, finalmente, en un fracaso. Luis XIV es un caso de éxito realizado con un MC en conjunción al Sol y séxtil ajúpiter, y un Sol en X séxtil al Ascendente.

El amor Después de haber considerado, una vez más, la dominante (no pudiendo un saturnino enamorarse como unjupiteriano ... ), y antes de dirigirse hacia los Sectores V (amores), VII (matri346


monio), IV (familia), hay que señalar los tres símbolos que son Venus, el Sol y la Luna. Venus representa al individuo en su actitud amorosa, su verbo amar, su condicionamiento sentimental de alguna forma. Por su posición, sabemos si los sentimientos son impulsivos o inhibidos, estables o inestables, serenos o mórbidos ... En cuanto a las luminarias, sus funciones difieren según se trate del hombre o la mujer. Respecto a esta última, la Luna simboliza su condición femenina, su papel de mujer, esposa y madre; su posición define su modo de comportamiento este nivel. En cuanto al Sol, representa el "animus" Uung), la imagen o imágenes masculinas por las que se siente sensibilizada, el o los tipos de hombres hacia- los que se siente atraída. En lo que concierne al hombre, la Luna simboliza el "anima", la imagen femenina, el tipo de mujer hacia la que su sensibilidad profunda lo inclina; y el Sol representa su función masculina, su papel de hombre, de esposo y de padre. Tanto para el uno como para la otra, estos tres factores constituyen la constelación amorosa, la tela de. fondo afectiva sobre la que se trama el destino sentimental. Los tics sectores precisan, cada uno en su propio campo, las modalidades de este destino, pero únicamente en función de esta constelación planetaria. Y a puede estar el Sector VII muy felizmente influenciado, -que si dos de estos tres astros son disonantes (y con más razón los tres simultáneamente) no· habrá matrimonio feliz, expresándose el buen elemento del Sector VII más bien en el campo exterior a la unión: asociaciones, procesos... Por el contrario, la nocividad de un Sector VII disonante es fuertemente atenuada si los factores planetarios se encuentran bien situados. Es obvio que cuando los símbolos y sectores van en un mismo sentido, el diagnóstico es de lo más seguro. En nuestra colección, el más perjudicado a nivel afectivo es Enrique III: Saturno está en VII y en doble cuadratura a una oposición Luna-Venus (ésta en exilio), estando dicha oposición también en disonancia menor con el Sol; el Sector VII se encuentra pues "tocado" al mismo tiempo que los tres símbolos. Este príncipe delicado y espiritual es un alma hipersensible, herida por un amor maternal excesivo. A los

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18 años, aclamado como un héroe y algo Donjuan, siente, a pesar de sus laureles, sus placeres y las adulaciones de la Corte, una tristeza, una nostalgia sin motivo: es un insatisfecho. Un gran amor se presenta en su vida: ama y es amado por María de Cleves; pero ésta se casa con ef príncipe de Condé, es el hundimiento de Enrique que busca el .olvido en los más extraños excesos: sus tendencias homosexuales hacen aparición; lo vemos vestirse de mujer, maquillarse como una prostituta, ostentar toda clase de pelucas y besar a los muchachos ... Sin embargo no ha renunciado a su amor: en su exilio real de Polonia, piensa casarse con María, pero a su vuelta a Francia ésta muere (Saturno en VII es Regente de VIII y aspecta a Venus en el VIIIº signo). Entonces un gran dolor estalla como una tempestad: postración, desespero, hastío ... Despertado bruscamente de su torpor, él desesperado ordena ceremonias conmemorativas, viste a su Corte de duelo, lleva él mismo un traje bordado hasta los pies de pequeñas calaveras ... A los 23 años, se casará con Luisa de Vaudemont-Lorraine que lo amará siempre; pero este amor permanecerá sin eco y su unión será estéril. A partir de los 2 5 años caerá, junto con la autoridad de Catalina, la barrera que le separaba aún de la homosexualidad y la dominación, al -menos parcial, de sus "queridos" ... En cuanto al rey que fue quizás el más favorecido afectivamente y que realizó, en todo caso, la pareja más feliz, es Luis-Felipe. Su unión con María Amelía de Borbón constituye sin duda el tipo de pareja burguesa, con olor a pucheros y pegada a la tierra, pero era conforme a su naturaleza. Lo que cuenta, es que este rey y esta reina se confesaron un amor mutuo durable y fueron incluso, en su época, el símbolo del buen marido y de la buena esposa. María Amelía, que era la bondad misma {Sol-Tauro, Luna-Libra y Venus-Piscis), fue para Luis Felipe la más dulce y entregada de las compañeras, esposa fiel y madre de familia que compartió hasta el fin las horas de gloria· y de desgracia de su compañero real. Ahora bien, este último rey de Francia tiene la Luna en VII en trígono al Sol en Libra.

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XIII. DIAGNOSTICO DEL TIEMPO DE LOS ACONTECIMIENTOS Hasta ahora, nuestra investigación ha versado sobre el 'diagnósitco de la personalidad y el pronóstico del destino, sin consideración de su evolución en el tiempo. Si hemos situado al pronóstico en el terreno de la psicología, se debe a que no existe, incluso en la astrología, ninguna difereni::ia entre el ser y su devenir: son las mismas configuraciones las que señalan su personalidad y la existencia, siendo la segunda expresión de la primera. El estudio astrológico del destino no afirma la idea de un plan previo por el cual los astros impondrían un destino al hombre. Este plan depende, en su desarrollo, de una correlacióp permanente entre el carácter profundo y el destino. El "destino" invocado aquí no es más que la actualización, la concretización al mismo tiempo que la proyección, de la personalidad que se construye su propia vida según un plan del que el individuo es él mismo el arquitecto. Se trata precisamente, para nosotros, de descubrir ese plan que permanece en general inconsciente para su autor, sea su realizador activo o pasivo, emisor o receptor. Este plan define una estructura de la existencia superpuesta a la de la personalidad: facilidad venusina en tal campo de la vida, inhibición saturnina en tal otra, expansión jupiteriana en aquél... Así se reparten nuestras pulsiones internas en los diferentes departamentos de la existencia y se presentan nuestros "climas" particulares: suerte en amor, desgracia en dinero, amistades, deberes profesionales ... No hay duda de que tenemos facilidades bastante constantes en algunas direcciones de la existencia en las que todo va bien, mientras que encontramos obstáculos bastante

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regulares en tal otro campo. Precisamente esto es lo que revela la fisonomía del tema, plan que permite calcular nuestra suerte y desgracia en los diferentes campos de la existencia, desvelando, aquí y allá, las escenas que inconscientemente, y a menudo involuntariamente, nos vemos inclinados a representar. · A partir de este conocimiento estructural que nos da el armazón constante de la persona, sus disposiciones latentes y predisposiciones en materia de acontecimientos, podemos intentar presentar el desarrollo dinámico del tema, es decir situar cronológicamente las manifestaciones de la personalidad que hemos captado. Se trata entonces de fijar el plazo de los acontecimientos a través de las edades de la vida, de descubrir de alguna forma una evolución de la existencia. Evidentemente, no se trata de pretender descubrir todos los acontecimientos y en sus fechas pre~isas, y menos aún de revelar las mismas anécdotas de la historia personal. Solamente es posible intentar aprehender una evolución general del individuo en sus fases de desarrollo, de crecimiento, de realización, o de crisis y regresión. No se trata de decir "lo que va a suceder" sino de entregarse a un verdadero diagnóstico de las pulsiones vitales, constructivas o destructivas, teniendo cada configuración su hora al ser expresión de la actualización de una tendencia nativa que propulsa al ser hacia algo mejor o menos bien, hacia lo mejor o lo peo~. Se disciernen, pues, estos fenónemos cronológicos bajo el aspecto de "tiempos fuertes", si se trata de momentos enriquecedores y constructivos, o de "tiempos débiles'', si se trata de momentos empobrecedores y destructivos; generalmente son captados como "ambientes" o "períodos" positivos o negativos, que afectan con preferencia a tal o cual ~ampo. Estas corrientes no poseen la propiedad de traducirse invariablemente en,hechos concretos como los acontecimientos; pueden no traducirse más que por estados anímicos o estados de conciencia, hechos exclusivamente psicológicos. Por ello debe siempre situarse el pronóstico a un nivel interno formulándolo no en términos de he'chos exteriores sino en el vocabulario de lo que el ser siente y yive, es decir del hecho psíquico.

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Para terminar esta localización de los hechos humanos, la astrología acude a varios métodos de investigación que vamos a definir lo más simple y someramente posible.

LAS DIRECCIONES

Las direcciones primarias Este sistema está basado en la correspondencia analógica que existe entre la rotación de la Tierra. sobre sí misma (uná vuelta por día) y el movimiento del Sol en el Zodíaco (una vuelta por año), correspondencia que -dice J ean Hiéroz"tiene como consecuencia el que las visiones diarias sucesivas del cielo por el individuo (visión desde abajo) sean las imágenes de las influencias anuales del cielo sobre dicho individuo (influencias desde arriba)". Este procedimiento consiste en dirigir (de ahí el término de dirección) un ángulo del cielo o un astro del nacimiento a la conjunción o aspecto con otro astro natal, suponiendo que el primer término se encuentra animado de movimiento y 'que el segundo permanece fijo en la posición natal. Así, si tomamos como ejemplo el tema del Presidente De Gaulle calcularemos la dirección "Ascendente en conjunción al Sol" si buscamos la distancia que separa estos dos puntos y si calculamos el valor de _esta distancia en términos de años de vida o más exactamente de un período determinado de la existencia.

Direcciones del Ascendente y del Medio Cielo Calculemos pues esta dirección "Ascendente en conjunción al Sol". La operación es simple: nos dirigimos a la Tabla de Casas de la latitud del nacimiento (50° Norte) y señalamos el T.S. cuando el AS se encuentra a 29° 50' de Escorpio, lugar del Sol natal. O sea: 11 h 34 m 18 s. De esta cifra deducimos el T.S. del nacimiento, 8 h 4 m 42 s. Ladiferenciaes: 3 h 29m26s. 351


Este resultado corresponde al arco de dirección buscado, pero tenemos que convertirlo en años y meses a razón de: 1 hora 15 años 1 año 4 minutos 1 minuto = 3 meses En nuestro ejemplo, tenemos: 3.h = 45 años; 29 m = 7 años 3 meses; si se añade los dos meses que ·corresponden a los 36 s obtendremos: 52 años 5 meses; habiendo tenido lugar el nacimiento el 22 de noviembre de 1890, esta edad lleva a marzo-abril de 1943. Entonces cae la dirección Ascendente en conjunción al Sol. Esta dirección pone en juego un aspecto capital ( conjunción) y dos puntos esenciales (AS y Sol); debe, por ello, corresponder a uno de los mayores acontecimientos -cuando no el mayor en consecuencias- de la vida del sujeto. Ahora bien, aunque el registro civil hace. nacer a De Gaulle a las 4 horas en punto, sería muy asombroso que fuera ésta la hora precisa de su nacimiento. Si se le hace nacer 10 minutos más tarde, esta dirección cae en el verano de 1940, es decir que podría corresponder a la llamada del 18 de junio que constituye el gran éxito de su vida. Haciendo esta rectificación de la hora natal, vemos a continuación aparecer la dirección del Ascendente en COT).junción a Mercurio 4 años más tarde (el AS llega a 2° 39' de Sagitario en un T.S. de 11 h 49 m, o sea 15 m después del primer período que caía en el T.S. 11 h '.34 m), 4 años después del verano de 1940, es decir la llegada a París ... No se trata en este caso más que de una hipótesis pura y simple que demandaría ser verificada. Este pequeño ejemplo muestra que, aunque este sistema es el más individualizado que existe y en consecuencia el más preciso, exige desgraciadamente el conocimiento del momento del hacimiento con menos de 4 minutos; si no constituye una práctica basada únicamente en una hipótesis de trabajo: una hora natal rectificada por el astrólogo (como es el caso aquí respecto a De Gaulle ), rectificación que debe basarse en una serie de apuntes obtenidos a través del estudio de los acontecimientos pasados. Dos ejemplos reales darán sin embargo una idea del interés que merece este sistema de dirección: 352


Luis XIV. Luis XVI.

MC en conjunción al Sol AS en conjunción a Júpiter MC en conjunción al Sol AS en conjunción a Júpiter MC en oposición a Saturno AS en cuadratura a Saturno

-proclamado rey -coronación -proclamado rey -coronación -revolución y pí:isión -ejecucion

Direcciones de los Planetas En las direcciones primarias se hace también progresar los Planetas según un proceso análogo al del AS y del MC; se trata en primer lugar de calcular el polo del Planeta. El polo del MC y el del FC son siempre cero, mientras que el polo del AS y el del DS corresponden a la latitud del lugar de nacimiento (50° en el caso de De Gaulle). El polo de cada Planeta está en función de su situación entre el horizonte y el meridiano; nulo en el meridiano, se eleva gradualmente a medida que se acerca al horizonte, para alcanzar el grado de la latitud natal cuando el astro lo alcance. Se "dirige" el Planeta con las Tablas de Casas, considerándolo como si fuera un AS, y de la misma forma que precedentemente. Pero en lugar de servirse. de la tabla correspondiente a la: latitud del lugar de nacimien'to, se utiliza la que corresponde al grado "del polo del Planeta. Además, cuando el Planeta es occidental (en los Sectores IV y IX), se dirige al punto del Zodíaco que se encuentra exactamente en oposición con el Planeta. Conviene, además, tomar en consideración las latitudes de los Planetas. Aquí interviene el uso de tablas que permiten una economía en los cálculos. ~No podemos extendernos sobre este método, por no poder aportar las tablas indispensables para su utilización. No podemos más que remitir al lector interesado a las obras consagradas a este capítulo particular de la práctica horoscópica.1 l. H. J. GOUCHON et J. REVECHON, Table d'Ascendance, Gouchon, Ed. H.J. GOUCHON, Dictionnaire astrologique, Tomo II, Gouchon Ed.; G. MUCHERY, Traité pratique des Directions, Edit. du Chariot.

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Las direcciones simbólicas Este sistema consiste en desplazar indiferentemente todos los puntos del nacimiento en razón de un grado zodiacal por un año (o de 59' 8", o sea la trescientos sesenta y cincoava parte exacta de los 360º anualmente recorridos por el Sol) en virtud de la misma correspondencia analógica del día y del año. El proceso de aplicación es simple: De Gaulle tiene el Sol a 29º 50' de Escorpio y Júpiter a 6° 53' de Acuario; 67° separan estos dos astros. Es pues sobre una "dirección simbólica del Sol en conjunción a Júpiter" cuando en mayo de 1958, a los 67 años, el general volvía al poder. Poco tiempo después, llamaba también a la Presidencia del Consejo a Michel Debré, nacido en París el 15 de enero de 1912 a las 23 horas, con el Sol a 24 de Capricornio y Júpiter a 7 de Sagitario: tenía 4 7 años, año mismo de su dirección "simbólica de J úpiter en conjunción al Sol". Estos dos ejemplos -tan elocuentes_: no deben sin embargo inducirnos a error sobre el valor de este sistema, sobre el que no puede fundarse una verdadera base de trabajo. Lo mismo sucede, por lo demás, respecto al sistema siguiente.

Las direcciones secundarias Consiste en desplazar los Planetas rápidos de un día por un año, siempre en función de la misma correspondencia analógica del día y del año. Según este procedimiento, las posiciones planetarias al día siguiente del nacimiento explican -siempre en relación a . las posiciones de nacimiento- el clima del segundo año de la vida, considerando que el primero empezó con el nacimiento; y, así, la sucesión de días que siguen al nacimiento define la evolución de los años a los que corresponden. ¿Queremos saber, por ejemplo, las direcciones secundarias que se presentarán para el presidente De Gaulle en 1960? Un breve cálculo nos indica que, en noviembre de 1959, el general tendrá 7 O años. 354


Miramos pues las posiciones que se p~esentan 70 días después del nacimiento, o sea, después del 22 de noviembre de 1890, el 30 de enero de 1891. Vemos así que Mercurio se encuentra a 16º de Capricornio y forma un trígono con el Saturno natal; también constatarpos que el Sol está a 10° de Acuario y próximo, cerca de 1°, a la conjunción a Marte. Crítica: ¿Qué decir de las direcciones simbólicas y secundarias? Que éstas no constituyen sistemas verdaderamente válidos de pronóstico; no es necesario practicarlas durante años para darse cuenta. Sin embargo, no podría rechazarse por entero la fuente de información que constituyen; después de una larga verificación, se tiene la impresión de que son métodos imperfectos que se acercan no obstante a una cierta verdad, unos reaccionan más a las simbólicas y otros a las secundarias sin que sepamos el porqué. ¿y en qué circunstancias pueden utilizárselas con fruto? Una constante verificación nos permite garantizar que las simbólicas intervienen regularmente para situar el año (con 6 meses o 1 año más o menos de diferencia) de cristalización de los complejos psicológicos que proceden de disonancias y en función de sus orbes. Así, si una disonancia de Saturno con la Luna, Venus o el Sol (e incluso Mercurio) pre sen ta 2, 4 ó 6° de orbe, se constata generalmente que se ha producido a los 2, 4 ó 6. años, el acontecimiento traumatizador que ha cristalizado el "complejo" de frustración afectiva: alejamiento del medio familiar, partida y separación de uno de los padres o de una persona amada del entorno, nacimiento de un hermano o de una hermana que acapara a los padres y suscita celos, entrada en la escuela que plantea problemas de adaptación, etcétera ... Pueden así extraerse elementos de información, bastante constantemente verificables, de las direcciones de conjunción que se producen entre el Sol, Mercurio y Venus, si estos astros no se encuentran demasiado cerca uno del otro, no cayendo pues el término direccional dentro de la infancia, aunque a pesar de todo pueda tener una significación reducida. iCuántas veces hemos constatado que el encuentro direccional Sol-Mercurio o Mercurio-Sol (en lo esencial, es un fenómeno parecido), correspondía al año en que el individuo 355


tomaba concieIJ.cia de su personalidad, descubría sus afinidades electivas y tomaba una orientación (profesional, intelectual o espiritual) decisiva en su existencia! iCuántas veces no hemos señalado que el encuentro direccional Sol-Venus o Venus-Sol coincidía (con una diferencia de 1 ó 2 años) al nacimiento de un gran sentimiento y a menuda con la aparición del gran amor de la existencia! 1 Una correlación parecida se observa también muy a menudo cuando la Luna encuentra al Sol o Venus o cuando es encontrada por ¿stos, presentándose este encuentro a los 20, 30 ó 40 años. Cuando se trata de la dirección del Sol mismo, los tiempos direccionales en las direcciones simbólicas y secundarias coinciden algo, siendo el pronóstico más seguro. Por el contrario, t::uando se trata de la dirección propia de Mercurio o de Venus puede suceder que el efecto esperado se produzca ya bajo la dirección simbólica ya bajo la dirección secundaria, pudiendo una y otra diferir en un cierto número de años. Ahora bien, en tal caso tenemos que decir que el efecto de la dirección tendrá lugar ya en torno al año correspondiente a la simbólica, ya en torno al correspondiente a la secundaria. Prácticamente, esto significa decir que no pueden tenerse en cuenta más que las direcciones del Sol y las direcciones planetarias cuando éstas se producen simultáneamente (y poco más) en simbólica y en secundaria, y siempre acordando a estas direcciones un margen de 12 a 18 meses antes y después de su realización; espacio de tiempo mínimo, si se lo compara al desarrollo total de la existencia y se considera que se trata de la aparición de un acontecimiento importante de esta existencia. ¿Algunos ejemplos? Carlos VII - Simbólica Luna/Venus a los 39 años: encuentra a Inés Soler a los 40 años. Enrique JI! - Simbólicas Sol/Marte y Marte/Venus a los 23 años: a los. 23 años, muerte de la princesa de Candé y matrimonio con Luisa de Lorraine. Enrique IV - Simbólica Venus/Sol a los 3 8 años: a los 3 7 años, encuentro de Gabriela d'Estrées. l. Cuando uno de estos astros es disonante, puede también tratarse de una gran crisis sentimental. ·

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Luis XIII - Simbólica Sol/Luna a los 20 años: casado a los 14, es esquivo frente al amor y a los 19 años rompe el hielo para vivir una luna de miel con Ana de Austria. Luis XIV - Simbólica Sol/Mercurio a los 12 años: Luis tiene 10 años y medio cuando la Fronde se encuentra en su punto culminante; el 6 de enero de 1649 a las 3 h de la mañana, Ana de Austria, Mazarin y él se ven obligados a huir de Saint-Germain. Duermen sobre paja, en habitaciones sin ventanas y sin fuego, en medio de un un frío terrible. Para el pequeño rey, este viaje es algo que no olvidará jamás; este acontecimiento y los siguientes forman su educación y explican su reinado: son para él una lección definitiva de absolutismo. Secundaria Venus/Sol a los 31 años: encuentra a Madame de Montespan a los 29 años y medio, que se convierte en la amante reinante a los 30 años. Luis-Felipe - Simbólica Sol/Venus a los 32 años: a los 34 años, encuentro de Maria Amelía con la que se casará a los 36 años. Como vemos, estas direcciones simbólicas y secundarias, limitadas a algunas conjunciones de planetas rápidos, hay que tomarlas en consideración; dentro de la serie de años de una existencia, anuncian zonas sensibles. Pero, una vez más, no hay que considerarlas como indicios ciertos. En materia de ·pronóstico astrológico _¿hace falta decirlo?- no podemos pretender más que un valor de probabilidad. Ahora bien, la probabilidad de un acontecimiento no posee si'gnifi"cación más que con tal de que se base en una conjunción de factores, estando simultáneamente anunciado por la interacción de varias direcciones (primarias, simbólicas o secundarias) así como por los tránsitos. En el sistema de estos últimos vamos finalmente a detenernos por haber tenido de ellos una larga experiencia.

LOS TRANSITOS ¿Qué es un tránsito? Es simplemente el paso zodiacal de un astro del sistema

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solar en un momento dado sobre un punto sensible del cielo natal (planeta, ángulo) o en aspecto a este punto sensible. El tema es una instantánea del cielo inmovilizado, y este método de pronóstico consiste en seguir los distintos movimientos planetarios de cada día en relación a las posiciones fijas de este tema. Para observar los tránsitos, hay pues que consultar las efemérides astronómicas del momento del que se desea tener información. Tomemos un ejemplo volviendo al presidente De Gaulle. Queremos saber si había tránsitos en su tema entre el 13 de mayo y el 1° de junio de 1958, período que marcó su vuelta al poder. Abrimos la página de las tablas astronómicas de junio de 1958 y vemos que Neptuno está a 2º de Escorpio, Urano a 8° de Leo, Saturno a 21° -2 3° de Sagitario y Júpiter a 23º-21º de Libra (dejamos de lado los planetas rápidos). Llevemos estas posiciones sobre el tema natal: vemos que Neptuno abandona la conjunción de Urano a 29° de Libra y que Urano abandona también la conjunción del MC a 29º de Cáncer; tránsitos poco significativos ya que se produjeron en 1956 y 1957 (a menos que consideremos que pudieron preparar la vuelta al poder del general). Por el contrario, lo que es significativo, es ver a Júpiter pasar de 2 3° a 21° de Libra: existe pues en este período de mayo de 1958, tránsito de Júpiter en conjunción al Ascendente, configuración bastante característica de esta vuelta al poder. Otro tránsito a señalar: el 28 de mayo, día en que De Gaulle es llamado por el Presidente de la República, el Sol celeste está a 6° de Géminis y la Luna pasa a 6° de Libra: uno y otra forman un tránsito de trígono a Júpiter natal situado a 6 de Acuario. El estudio de los tránsitos nos lleva a considerar diferentes aspectos del problema: su importancia, su calidad, su interpretación ... Y del examen de estos diversos factores podemos formarnos un conocimiento de los tránsitos.

La importancia

Es una regla bien establecida: la importancia de una configuración de tránsito depende de su duración; lo que equivale 358


a decir que mientras más lento es el paso del astro sobre el punto sensible más notable es el efecto que tiende a producirse. Podemos ver pues que los tránsitos más importantes son aquéllos de Urano, Neptuno y Plutón: son éstos lós que hay que mirar para seguir los grandes acontecimientos de una existencia. En efecto, sigamos, por ejemplo, el movimiento de Neptuno en 1960: a la entrada del año está a 9° de Escorpio; vuelve a 6° del signo a mitad de año, para acceder a 10° a finales de año. Volverá a continuación hasta 8° de Escorpio a mediados de 1961, lo mismo que se había detenido a 7° del signo a principios de 1959. Vemos pues que este planeta va lento; pasa y vuelve a pasar sobre una misma zona, se entretiene hasta el punto de que "se pega" al mismo punto zodia·cal alrededor de 18 m'eses. En 1960, vemos a este astro mantenerse a 6° de Escorpio del 28 de mayo al 4 de setiembre, o sea iun trimestre entero! · Por el contrario, si tomamos la Luna con su desplazamiento cotidiano de 13°, vemos que no tiene tiempo de detenerse: le bastan algunas horas únicamente para pasar sobre un punto natal dado: sin dejar huella. Todo lo más localiza, desencadena los efectos de un tránsito más importante, avanzándolo o retrasándolo en uno o dos días. Podemos ahora fijar una escala de valores en cuanto a la influencia cuantitativa de los tránsitos, y considerar cuatro grados de importancia: 1) Plutón, Neptuno y Urano: los tránsitos más importantes. 2) Saturno y Júpiter: tránsitos notables. 3) Marte, Sol, Venus y Mercurio: tránsitos secundarios. 4) Luna: tránsitos sin importancia. Esta graduación es, verdaderamente, más teórica que real ya que, en razón del fenómeno de retrogradación, un astro rápido puede, cuando cambia de movimiento, poseer un alcance mayor por su tránsito que el de Júpiter e incluso de Saturno. · Abriendo la'S efemérides de 1960, ..se constata, por ejem359


plo, que, a consecuencia de su paso al movimiento retrógrado el 20 de noviembre, Marte permanece durante 20 días en el mismo grado zodiacal, a 18 de Cáncer; mientras que en la misma época Júpiter franquea 1° en 5 días y Saturno en 10 días; por tanto no existe duda alguna de que, en noviembre de 1960, los individuos que tienen una posición natal a 1718º de Cáncer estarán más intensamente afectados por el tránsito de Marte que por el de Júpiter o Saturno, los individuos que poseen una posición por donde éstos pasan, a 4-5° de Capricornio y 14-15° de Capricornio. Los "rizos" de Marte, como el de noviembre de 1960 a 18° de Cáncer y el siguiente de febrero de 1961 a 0° de Cáncer hay pues que tomarlos seriamente en consideración. Igualmente, aunque ordinariamente, un tránsito de Sol es más poderoso que un tránsito de Mercurio y Venus, no es lo mismo cuando éstos hacen sus bucles. Lo vemos así con Mercurio a 23° de Escorpio a finales de octubre y a 8° de Escorpio a mitad de noviembre de 1960 y respecto a Venus a 28° de Aries en marzo y a 13° de Aries en abril de 1961. Tampoco conviene poner a un mismo nivel de igualdad los tránsitos de Júpiter y Saturno. En 1960,Júpiter se detiene todo el mes de abril a 3° de Capricornio; éste hará un bucle igualmente a 23-24° de Sagitario durante todo el mes de agosto; lo vemos, por el contrario, "pasar" en diciembre de 1960 de 7° a 13º de Capricornio: su influencia en tanto que tránsito no puede ser más que despreciable. Se comprende pues que, durante su recorrido total a lo largo del año 1960, que se efectúa de 18° de Sagitario a 13° de Capricornio, Júpiter será esencialmente eficaz durante sus dos estacionamientos a 3° de Capricornio y 23-24° de Sagitario (puede comprenderse, a partir de entonces, la importancia que tenía el tránsito de Júpiter estacionario a 21° de Libra en junio de 1958 cerca del Ascendente del genei;al De Gaulle). Además los individuos que tienen una posición entre 25° de Sagitario y 2° de Capricornio verán aj úpiter transitar su posición durante tres secuencias: en directo, en retrógrado y en directo; este triple paso posee eón seguridad más importancia que el simple y único paso rápido de Júpiter antes de 23º de Sagitario y después de 3° de Capricornio, durante este mismo año de 1960. 360


Es obvio que si dos planetas pasan al mismo tiempo sobre el mismo punto sensible del nacimiento o en aspecto a este punto sensible se dan la mano fuertemente; de ello se deriva a menudo un estado o una situación cuya importancia es superior al efecto que podía esperarse de cada planeta tomado aisladamente. Así, en febrero de 1961, Júpiter y Saturno se encontrarán a 25º de Capricornio: todo individuo con una posición entre 23 y 27° de este signo resentirá a lo largo de 1961 el efecto doble y simultáneo de estos dos astros en conjunción. Puede todavía añadirse que el efecto de un tránsito hay que tomarlo tanto más en consideración si este tránsito reconstituye una constelación de nacimiento o si el astro transitado estaba, en el nacimiento, en aspecto con el astro transitante. Así, esta conjunción Júpiter-Saturno tiende a tener efectos más sensibles en los individuos nacidos bajo una tal conjunción (1901, 1921 y 1940-41) o bajo un aspecto de estos dos astros; y más aún, si, entre éstos, la posición transitada entre 23 y 27° de Capricornio estaba, en el nacimiento, en aspecto con Júpiter, Saturno o uno de estos dos planetas.

La manifestación Un tránsito no produce forzosamente ~u efecto (sea éste moral o físico) en el momento mismo en que se realiza. Al igual que hemos reconocido el orbe en los aspectos de nacimiento, debemos constatar la existencia de un orbe enlamanifestación de los tránsitos. El orbe de los primeros implica por lo demás el de los segundos, ya que unos son una estructura del instante natal y los otros el mismo fenómeno cumpliéndose en el tiempo. Constatamos, pues, que la realización del efecto de un tránsito tiene lugar ya durante, ya un poco antes o poco después del fenómeno astronómico. Veamos dos ejemplos: Bonaparte accede al poder a través del golpe de Estado del 18 de mayo (noviembre de 1799), cuando Neptuno transita su Júpiter natal. Pero mientras que éste está a 15º de 361


Escorpio, en noviembre de 1799, el Neptuno celeste no está más que a 14° de Escorpio (hay pues 1° de orbe). Y, el 18 de mayo de 1804, se proclama emperador de los franceses bajo el tránsito de Júpiter sobre su Júpiter natal, teniendo lugar su consagración el 2 de diciembre de 1804. Ahora bien, del 18 de mayo al 2 de diciembre de este año, el Júpiter celeste pasa de. 27° de Libra a 21° de Escorpio, o sea sucesivamente sobre su Ascendente y sobre su Júpiter; pero el tránsito Júpiter/Júpiter no fue efectivo hasta noviembre de este año, o sea seis meses después de la proclamación del imperio y un mes antes de su consagración. Napoleón III fue emperador de los franceses el 7 de noviembre de 1852, bajo el tránsito de Neptuno sobre júpiter natal. Pero éste está a 9° de Piscis y en noviembre de 185 2 el Neptuno celeste estaba a 8° de este signo ( 1 ° de orbe), habiéndose producido el tránsito efectivo en setiembre de 1852 y después eI1 enero de 1853. La dif.erencia de tiempo entre. la causa y el efecto varía naturalmente según la duración del tránsito. El efecto de un tránsito de la Luna (del que sabemos que es asimismo efímero y que no tiene más que un alcance muy reducido, cuando no insigni.ficante, es sin embargo interesante cuando la Luna hace un "relé" con otros tránsitos, actuando en relación a éstos como gente "desencadenador" al precipitar o retrasar el efecto de estos tránsitos) no puede tener lugar más que el misµ10 día en que se produce el tránsito, o la víspera o el día siguiente. Ejemplo: El día de la muerte de Napoleón, el 5 de mayo de 1821, la Luna transitaba su planeta sitilado en el Sector VIII que es Venus a 7° de Cáncer y esta Luna vehiculaba de alguna forma (relé) sobre Venus la oposición que a 3° de Capricornio, Urano y Neptuno enviaban a este planeta del Sector VIII. El efecto de los tránsitos de Mercurio y de Venus se presenta entre 2 ó 3 días antes y 2 ó 3 días después de su paso cuando está al menos en movimiento directo. El Sol opera entre los 5 ó 6 días que preceden o que siguen a su tránsito. El de Marte se extiende a una docena cuando no a una quincena de días, o sea de 6 a 8 días más pronto o más tarde de su paso real. 362


El efecto del tránsito de Júpiter se sitúa un mes antes o después del día en que se produce, y respecto a Saturno hay que admitir hasta un mes y medio de margen en relación al momento exacto de su paso. Respecto a todo lo que acabamos de decir, consideramos únicamente los tránsitos simples, sin retrogradación, y damos únicamente estos orbes para los tránsitos de conjunción; para los tránsitos de aspecto, los orbes se e'ncuentran reducidos a medida que se pasa de los aspectos mayores a los aspectos menores. Cuando llegamos a los tránsitos de Urano, Neptuno y Plutón, tenemos entonces orbes que extienden el efecto de sus tránsitos (de conjunción al menos) a años enteros: de 1a18 meses Urano, de 1 a 2 años Neptuno y, de 1 a 3 años Plutón, es decir de 6 a 9 meses, de 6 a 12 meses y de 6 a 18 meses antes o después del momento del tránsito central. Estos orbes extensos provienen de que el juego de retrogradación hace que pasen y vuelvan a pasar varias veces (3 cuando no 5) estos astros lentos sobre el mismo punto sensible de nacimiento. Tenemos ya un ejemplo con Júpiter y Saturno. Así, en 1960, Júpiter hace un bucle entre 23° de Sagitario y 3° de Capricornio. En el caso de un tránsito que caiga por ejemplo a O de Capricornio, es imposible decir si el efecto jupiteriano se p,roducirá a su primer paso de marzo, a su segundo de junio o a su tercero de noviembre; imposible tampoco saber si el efecto se repartirá sobre dos de estos pasos, sobre los tres, o se concentrará en uno solo de estos tránsitos. Debemos contentamos con señalar una tonalidad jupiteriana susceptible de presentarse entre febrero y diciembre de 1960 y susceptible de aportar la evolución de una situación a través de varios episodios. Como vemos, pues, y lo mismo que respecto a los aspectos, se fijan los orbes de los tránsitos en función de los aspectos mismos y no de los planetas transitados. Estas diferencias -aproximativas- son cada vez expresión de un orbe de algunos grados; puede admitirse 5° de orbe (es decir 10° de extensión en tomo al punto sensible del nacimiento). Y aurique esta diferencia es válida respecto a la conjunción, lo mismo 363


que respecto a la oposición de tránsito, se reduce progresivamente hasta no alcanzar más que 2° respecto a los tránsitos de aspecto menor. La imprecisión viene aportada por las retrogradaciones. En este caso, en efecto, este orbe extremo es susceptible de extenderse a consecuencias de los vaivenes del planeta celeste que se acerca y se aleja, vuelve a acercarse y de nuevo a alejarse manteniendo el clima del tránsito bastante tiempo. Vemos, pues, que es difícil fijar entre los dos momentos extremos asignados a su acción el momento en que se desencadenará el efecto del tránsito. Ciertamente, éste puede contentarse con aportar un "clima" particular de alegría o tristeza, de expansión o restricción ... que englobe más o menos el aire del tránsito; y en este caso no hay problema. Pero puede concernir también especialmente a un cierto acontecimiento que puede fecharse en un día e incluso en una hora determinada (accidente, matrimonio ... ). Veamos un ejemplo con el Presidente de la III República, Paul Doumer, nacido en Aurillac el 22 de marzo de 1857 a las 3 horas. Cuando fue víctima del atentado que determinó su muerte, el 6 de mayo de' 1932, se encontraba bajo el régimen de un tránsito de Urano sobre su Marte natal. Aceptando el orbe de 5°, este tránsito uraniano sobre Marte a 21° de Aries se presentaba entre abril de 1931 y marzo de 1934, período del paso de Urano entre 16 y 26° de Aries. Ahora bien, fue asesinado el 6 de mayo de 1932. Este día, además de que Urano se situaba a 20º de Aries (casi a 1° del Marte natal) y estaba reforzado en su nocividad por la cuadratura de Plutón a 20° de Cáncer y la sesquicuadratura de Neptuno a 5° de Virgo, se señalaban los pasos de Mercurio a 19° de Aries y de Marte a 25 de Aries. Así pues, cinco planetas tocaban en tránsito a su Marte natal, y en los días de alrededor del atentado dos planetas rápidos (Mercurio y Marte) pasaban también sobre este Marte, circunstancia excepcional que desencadenó el efecto del tránsito Urano/Marte. Un astrólogo atento hubiera podido prever que los días alrededor del 6 de mayo de 1932 serían funestos para el Presidente de la República... Pero constelaciones tan excepcionales son bastante raras, y, en general, el acontecimiento no es previsible en su misma

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fecha, sino únicamente dentro del marco asignado por el orbe en general del tránsito. Todo lo más puede darse, en este contexto, algunos pasos a lo largo de los cuales, en razón de la concurrencia de tránsitos secundarios (en el caso presente todo paso solar, mercuriano y marciano sobre Marte o en disonancia con éste), el individuo se encuentra más concretamente sensible al efecto del tránsito mayor, siendo susceptibles estos tránsitos secundarios (desde Saturno a la Luna) de provocar el desenlace. Hay que considerar, dentro del juego de los tránsitos, las diversas revoluciones zodiacales de los plan.etas como una mecánica de relojería; las evoluciones lentas de los planetas lejanos son asimilables a las ruedas grandes de esta mecánica, y a las ruedas pequeñas los pasos rápidos de los planetas próximos. La hora H del acontecimiento es, más que la expresión de la intervención única de la rueda grande cuyo diente alcanza su objetivo (no pasó nada en la vida de Doumer el 9 de mayo de 1931, día mismo en que Urano transitó su Júpiter a 1 7° 1 O' de Aries), la de una serie de engranajes que aportan la concurrencia de ruedas grandes y pequeñas (Doumer fue elegido Presidente de la República el 13 de mayo de 1931 cuando, bajo el tránsito Urano/Júpiter, la Luna y Venus transitaban este Júpiter que recibía, además, un trígono de Marte). Se comprende este fenómeno cuando se sabe que en psicología existe una jerarquía y subordinación gradual de las funciones más elementales a las funciones más complejas; dentro de una integración progresiva la descarga, espontánea o refleja, d~ los centros inferiores es cada vez más mantenida en suspense, mientras no encuentre su lugar en la de los centros superpuestos a éstos. Por ello hay que aceptar que a veces el efecto de un tránsito se produce más allá de los límites del orbe. En estos raros casos, se tiene la impresión de que el tránsito es impotente para actuar por sí mismo en función del acontecimiento que tiende a producirse, y que postula el concurso de otras causas que influyan en su misma dirección.

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La naturaleza Para interpretar un tránsito hay que tomar en consideración un cierto número de factores: 1) La relación del planeta transitante (punto emisor) y la posición natal encontrada (punto receptor), siendo esta relación directa cuando se trata de un paso en conjunción, e indirecta cuando se trata de un tránsito simplemente (por ejemplo de tránsito Urano/Júpiter) cuando se trate de un tránsito de conjunción; en los demás casos precisaremos tránsito de trígono, de cuadratura ... 2) a- El simbolismo del punto receptor; b- Su calidad y su orientación natales (estados celeste y terrestre); 3) a- El si.mbolismo del punto emisor; b- Su calidad actual (estado celeste del momento); c- Su calidad y su orientación natales (estados celeste y terrestre); 4) Las relaciones de nacimiento posibles entre este punto y el punto emisor; 5) Las afinidades anttlógicas entre estos dos puntos. La interpretación de los tránsitos no es posible más que después de haber tenido en cuenta todos estos factores y su jerarquía. Y, como esto no es una tarea simple, proponemos fraccionar la dificultad de la operación considerando dos fases sucesivas de la interpretación: la que desbroza el terreno fijando una clasificación tipológica de los valores y la siguiente que intenta acceder a los valores individuales.

Clasificación tipológica El valor tipológico de un tránsito estriba en su contenido intrínseco, es decir en su significación universal, desprovista de toda particularidad individual. Es en suma lo que el tránsito significa en sí, en función del simbolismo de los dos planetas en presencia, y nada más (los apartados 2° y 3° de nuestros cinco fac~ores). Así, el tránsito Urano/Marte (acordémonos que se trata

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del tránsito de conjunción, del paso del Urano celeste sobre el Marte natal en el Zodíaco) constituye un tipo de tránsito. Aquí, no tenemos en absohito que tomar en consideración ni las características del Urano celeste y de nacimiento, ni las del Marte natal: no registramos más que la naturaleza de los dos símbolos en presencia, que constituyen sin embargo los dos factores más importantes: lo son en todo caso suficientemente como para justificar una orientación tipológica de los tránsitos. Hemos citado el casQ de Paul Doumer, asesinado bajo este tránsito Urano/Marte. Examinemos brevemente lo que pasó bajo el mismo tránsito Urano/Marte en otros políticos: Constatamos que Robespierre tomó el poder, compromiso cuyas consecuencias fueron rápidamente enojosas; Danton fue guillotinado; Marat fue asesinado; Napoleón hizo su campaña en Italia; Blanqui fue detenido y deportado; Grant presentó su dimisión a la presidencia de los U.S.A. tras un escándalo; Sadi Carnot subió a la presidencia de la República con consecuencias negativas; Blum fue víctima de un atentado; Darlan fue asesinado; Caillaux murió; Mussolini fue ejecutado ... Si, por otra parte, al margen de nuestro grupo de políticos, investigamos, tomando en la época de este tránsito, vemos que se produjeron decesos, duelos (pérdidas de petsonas queridas, accidentes, operaciones, empresas peligrosas o arriesgadas, problemas financieros, rupturas de contratos y procesos, así como pasiones amorosas, matrimonios y viajes. Dedicándonos a un inventario de los resultados obtenidos, constatamos que en el 90°/o de casos, se trata de crisis agudas en la existencia, de luchas por llegar, de peligros, de amenazas, de obstrucciones ... Aunque hay un 10° /o de casos (aproximadamente) en que esta configuración es afortunada (de los 12 casos enumerados aquí, Napoleón es una excepción de tránsito plenamente positivo, y Robespierre junto con Sadi Carnot son casos equivalentes), nos vemos obligados a deducir un significado general, extraer unas líneas rectoras de este tránsito Urano/Marte dentro del orden de la agresividad, de la violencia, de la destrucción (de sí o de otro, parcial o total), 367


de acontecimientos bruscos e inesperados ... ¿No se reconoce en ella la rúbrica combinada de Marte y Urano? Ahora bien, si comparamos los efectos del tránsito Neptuno/Marte iºn los del tránsito Urano/Marte, exceptuando menos violencia en el primer tipo de tránsito, los resultados se aproximan sin embargo bastante. A partir de ello, debemos concluir que es sobre todo el punto receptor (en este caso Marte) el que da el tono. De hecho, no vemos diferencias sensibles entre ún tránsito Neptuno/Júpiter y un tránsito Urano/Júpiter, un tránsito Neptuno/Sol y un tránsito Urano/ Sol. Estos cuatro tránsitos son, por lo demás, los más significativos, los más representativos de las etapas realizadoras de la carrera profesional, del éxito social y material, de la realización y apogeo del destino. Hemos visto, por ejemplo, a Napoleón I y Napoléon III emperadores bajo el tránsito Neptuno/ Júpiter y a Doumer presidente de la República bajo el tránsito Urano/Júpiter. Igualmente, y no considerando más que a los presidentes de Ía III República, vemos a Thiers, Doumergue y Leprun acceder a esta presidencia bajo el tránsito Neptuno/Sol y a Périer y Deschanel acceder a ella bajo el tránsito Urano/Sol. Podemos añadir también -siempre dentro del marco limitado pero preciso de los presidentes de la III República y para demostrar que el punto receptor (Sol) cuenta -más que el punto emisor (ya se trate de Urano o de Neptuno)- que en el tránsito Urano/Sol Mac-Mahon fue Gobernador General de Argelia, Grévy presidente de la Cámara, Doumer presidente del Senado, y que en el tránsito Neptuno/Sol Poincaré realizó su tercer Ministerio. Como podemos percibir, pues, antes de extraer el significado concreto de un determinado tránsito, hay que empezar por fijar su naturaleza universal: el "género" de tránsito debe dar ya una panorámica sumaria y general del caso individual que a continuación hay que estudiar. Podría pues hacerse una especie de catálogo de los distintos tránsitos desde Sol/Luna a Neptuno/Plutón; nosotros nos abstendremos de hacerlo para evitar que el lector caiga en fórmulas hechas, tanto más cuanto que ciertos tránsitos no poseen, en sí, significación muy precisa. Preferimos ofrecerle la fórmula lapidaria de un plan 368


de conjunto considerando por separado los factores transitados y los factores transitantes.

Puntos receptores

Así pues, el punto transitado da el sello del tránsito o al menos especifica más su significado orientando sus efectos en una determinada vía. Hay que saber, además, que un tránsito es tanto más importante o, más exactamente, afecta al individuo de una forma tanto más personal cuanto que ese tránsito tenga lugar sobre un punto individualizado del tema. Nada es pues más significativo que un paso sobre los puntos vitales del tema: Ascendente, Medio Cielo, planeta dominante, Sol o Luna ... ASCENDENTE Y MEDIO CIELO: El destino en general, la salud más concretamente con el Ascendente, y la carrera profesional y la vida social con el Medio Cielo. Los pasos de los planetas lentos sobre estos dos puntos aportan a menudo cambios de existencia o nuevas orientaciones en la vida. DESCENDENTE Y FONDO DEL CIELO: Los pasos de los planetas lentos sobre estos puntos desencadenan a menudo acontecimientos de la vida íntima: creación del hogar, matrimonio, cambio familiar (IV), relación (VII) ... SOL: Se relaciona a menudo con la vida social, la reputación, la carrera profesional, pero puede concernir también a la vida íntima. Los tránsitos de los planetas lentos marcan etapas cruciales de la existencia, fases realizadoras del destino, ya se trate de hechos afortunados o desgraciados; pueden lanzar una carrera, como pueden llevarla a su apogeo; corresponden también a veces a la gran obra de la vida, a una empresa decisiva, a un gran acto constructor del destino o al acceso a la oposición cumbre del éxito. LUNA: Afecta más particularmente a la vida íntima y tiende a relanzar, a renovar, la sensibilidad del individuo. Los grandes tránsitos aportan en general una experiencia afectiva: relación, matrimonio, hijo; pueden también denotar una mudanza de casa, un viaje ... MERCURIO: Afecta al campo de las realizaciones intelec-

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tuales (estudios, exámenes, investigaciones), al de las cuestiones de interés (transacciones, negocios ... ), al de relaciones o viajes. VENUS: Concierne en general alcamposentimental(amores, unión, familia) a a una afición; aporta una distensión en caso de prueba, un bienestar, una alegría de vivir. MARTE: Deséncadena ordinariamente manifestaciones ins.tintivas: pasiones, luchas, conquistas, violencias, peligros, fenómenos destructivos o autodestructivos. JUPITER: Concierne ordinariamente a la vida material y social; libera una corriente de expansión e instala en el confort y el éxito; distiende, mejora o eleva la existencia. Los grandes tránsitos marcan los triunfos decisivos para el éxito. SATURNO: Da los cortes de guadaña que aportan las fases de desapego, de renuncia, de repliegue sobre sí mismo, de soledad, de abandono; hace temer pérdidas, frustraciones, expoliaciones, fracasos ... Los granqes tránsitos hacen temer pruebas mayores del destino, pero pueden también aportar las posiciones cumbre o compromisos de grandes consecuencias. Volv.er a ver lo que ha sido dicho sobre el destino respecto a cada planeta. · Es difíeil extraer el significado de los puntos receptores Urano, Neptuno y Plutón: amplían el marco de la existencia i;:nriquec:iéndola, complicándola o turbándola, más especialmente en el Sector que ocupai:.

Puntos emisores

Estos poseen sobre todo la propiedad de calificar la tendencia del punto receptor al que·despiertan. Los tránsitos del Sol, Luna y Mercurio, con los de Urano y Neptuno son neutros; en sí, por sus pasos sobre los diferentes puntos de nacimiento, desarrollan procesos de la existencia; sus tránsitos son felices si tocan puntos receptores propicios; desgraciados si las posiciones transitadas son malas por naturaleza o posición. Los tránsitos de Marte, Saturno y Plutón son en general

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nefastos. Es raro que un paso de Saturno sobre el Ascendente o sobre el Sol sea provechoso: es el aspecto típico de un bajón vital pa~ajero, de la pequeña depresión física o moral, del adelgazamiento, cuando no de preocupaciones materi~les o de otro tipo. El mismo -tránsito de Marte aporta una corta excitación o depresión. El de Plutón puede llegar incluso a significar una especie de "saison en enfer". Sin embargo no hay que generalizar el rasgo nefast_o de todos estos tránsitos. Hay que recordar la regla 5 enunciada al principio de este capítulo sobre las afinidades entre los puntos receptor y emisor. Así, como Saturno es, en uno de sus polos, la ambición en analogía con Capricornio, su paso por el Medio Cielo es ambivalente e incluso a menudo propicio (elevación profesional a través del esfuerzo). Como es cerebral al igual que Mercurio, su tránsito sobre este _planeta es bastante bueno, sobre todo intelectualmente ... Los tránsitos de Venus y Júpiter son propicios; en sí aportan satisfacciones, facilidades, mejoras o alegrías. Incluso el tránsito de Júpiter por una posición disonante tiende a aportar un alivio en una prueba, a permitirla solución de problemas. En principio pues, entre los tránsitos importantes, sobre los puntos temáticos por los que pasa, Júpiter aporta un don, un beneficio, Ja satisfacción de un alivio o fa ventaja de una adquisición; mientras que Saturno aporta esfuerzos, dificultades, retrasos y obstáculos, a menudo la agravación de una situación o la aparición. de un mal. Pero en la práctica, estamos lejos de la verdad si declaramos sumariamente que todo tránsito jupiteriano es buj::no y todo tránsito saturnino malo; ya que lo que importa es no perder de vista esta regla importante que, aunque nos saca un poco de nuestro nivel tipológico, nos encamina al umbral de la segunda fase del análisis: hay que juzgar siempre la calidad celeste del punto emisor. Ahora bien, como se desprende de la regla 3-b enunciada al principio de este capítulo, constatamos que existen tránsitos de Júpiter deplorables y tránsitos de Saturno enriquecedores: basta con que, en el momento en que transita, Júpiter haga de vehículo (relé) a una disonancia de un planeta lento (de Saturno a Plutón) o de algún planeta rápido entonces estacionario; o que Saturno, por el contrario, en el momento

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de su paso, haga una transmisión armoniosa de uno de estos astros. Veamos algunos ejemplos: En octubre-noviembre de 1959, cuando entró en Sagitario, Júpiter se encontraba en cuadratura a Plutón a la entrada de Virgo: sus tránsitos del momento fueron más desagradables que provechosos. En marzo de 1955, Saturno a 21° de Escorpión estaba en. trígono a Júpiter y Urano en Cáncer: sus tránsitos entonces fueron provechosos. En marzo de 1961, Venus hizo un ~ucle a 28° de Aries: al pasar sobre un planeta natal turbaría la alegría de vivir en lugar de exaltarla, ya que esta Venus se encontraba entonces en cuadratura a una conjunción Júpiter-Saturno a 28° de Capricornio.

Individualización del pronóstico A partir del momento en qlie queremos saber por qué el mismo tipo de tní'.nsito, por ejemplo el de Urano/Marte, da un resultado cual en vez de tal otro, por ejemplo, aquí un accidente, allá una operación,· en tal caso un divorcio y en tal otro un proceso, más allá una pasión conflictiva... , superando el inventario tipológico, intentamos acceder a los valores indi-' viduales. Esta investigación sobre el factor personal nos es dada por los elementos extrínsecos del tránsito, es decir por la forma en que se presenta éste en sus elementos diversos: signo, sector, relaciones, regencias ... Aquí hay que hacer intervenir a las reglas 2-b, 3-c y 4. Ahora bien, éstas nos llevan a integrar el tránsito dentro de todo el contexto temático del nacimiento; inclusión que, si se reflexiona bien, tiene como consecuencia el que los tránsitos no pueden aportar más que -y nada más que- lo que ya de alguna forma se encontraba latente en el_ nacimiento. Así con un Marte excepcionalmente apoyado por un trino Urano-Neptuno-Plutón, Bonaparte no podía ser vencido bajo su tránsito Urano/Marte: por el contrario, debía empezar brillantemente una extraordinaria epopeya militar. Ahora bien, para aplicar estas reglas nuevas, hay que poner en práctica todo un arte de la interpretación. La obra maestra de 372


este arte consiste en seleccionar los elementos de la constelación de factores según un cierto juego de eliminación. Cuando el tránsito no toca el ángulo del tema, opera sobre un planeta y, por este hecho, pone en relación, como sabemos, el planeta transitado y el planeta transitante. En lo que concierne al punto receptor, hay que señalar la intervención de los factores siguientes, por orden de importancia decreciente: 1) El símbolo, 2) La presencia en el Sector, 3) La regencia en uno o varios Sectores, 4) Los aspectos del astro, 5) Su disposición eventual de otros planetas. Estos fattores deben también considerarse respecto al punto emisor, aunque sean de importancia menor. En ambos casos nos encontramos, pues, frente a factores determinantes, a elementos de orientación que componen una especie de jeroglífico que hay que descifrar. La clave del enigma es fácil de encontrar cuando los factores poseen significados paralelos o cercanos, lo que desgraciadamente no sucede en la mayoría de los casos. Pero se trata precisamente de buscar los elementos de orientación que van en la misma dirección, es decir que poseen un valor análogo; forman entonces haces en los que cada elemento se encuentra reforzado por el otro y se combina con él dentro de una síntesis asociativa. Veamos dos ejemplos: En el caso de Paul Doumer, era difícil formular un diagnóstico preciso de su tránsito Urano/ Marte. Marte estaba en Aries en III, regente de X, en cuadratura al Ascendente y conjunto a Júpiter. Urano natal se encontraba en el Fondo del Cielo y en trígono al Ascendente. Unicamente era posible señalar un peligro en un desplazamiento, por la presencia y la regencia de Marte en III. Por el contrario, en el caso de Paul Deschanel (Schaerbeeck, 13 de febrero de 1835, 11 h), era fácil prever que su tránsito Urano/Sol correspondería a un apogeo en su carrera. En efecto, la mayoría de elementos de orientación van en el mismo sentido como si todo estuviera en favor de la carrera: Sol presente en X y conjunto a la vez al MC y a Júpiter; y Urano, que dispone en el nacimiento de esta triple conjunción Sol-MC373


Júpiter, en aspecto además a esta conjunción .. Fue elegido Presidente de la República el 18 de febrero de 1920. Veamos algunos ejemplos. de haces característicos: 1) Venus, en tanto que' símbolo del amor, asociada prnpresencia o regencia al Sector VII, el de las uniones: vía sentimental. 2) Júpiter frente a un planeta presente o regente del Sector II: vía financiera por símbolo y Sector. 3) Sol, Júpiter y Sector X implicados: vía profesional y social. 5) Luna asociada a Libra y al Sector V: vía afectiva. La individualización del pronóstico consiste en agrupar los detenninantes en haces del mismo aspecto y en descubrir el haz más importante, es decir el que presente elementos de orientación más representativos (símbolo en primer lugar, presencia en segundo ... ) y más numerosos; operación análoga a la interpretación psicoanalítica de los elementos condensados del sueño. Este haz principal decide gt'Jleralmente la orientación de los efectos del tránsito, y aquí se encuentra la clave de toda la interpretación Uunto, como hemos visto, a la Dominante). Veamos algunos ejemplos de elementos divergentes: Planeta regente de V (amores) en VIII (muerte), Planeta regente de V (alegrías) en XII (pruebas), Planeta regente de II (dinero) en VII (matrimonio). Y ejemplos de elementos convergentes: Regente de IV en VII, sobre todo Luna o Venus (vida afectiva), Regente de II en X, sobre todo Júpiter o Sol (fortuna, éxito), Regente de VIII en XII, sobre todo Marte o Saturno (pruebas). Naturalmente, en la confrontación de factores contradictorios, hay que tener en cuenta la jerarquía de éstos y la relación de fuerzas en presencia. Se comprenderá, por ejemplo, que: 1) Un planeta e~ II y regente de VII al encuentro de Venus (o encontrado por ésta) actuará más como regente de

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VII que como presente en II, prevaleciendo las analogías del Sector VII y Venus. 2) El mismo planeta transitan te (o transitado por)Júpitcr actúa tanto más fuertemente por su presencia en II cuanto que las analogías de este Sector con Júpiter son primordiales. 3) Un planeta regente de X en VIII al encontrar al Sol se manifestará menos por la presencia en VIII que por la regencia en X (analogías del Sector X y el Sol). 4) El mismo planeta transitando o transitado por Marte, Saturno o Plutón hará claramente intervenir la presencia (analogías del Sector VIII con estos Planetas). La dificultad estriba a menudo en que los acontecimientos, generalmente complejos, son expresión de la combinación de elementos de orientación muy dispares, que desempeñan su papel separadamente, como un instrumento dentro de una orquesta. Así, Urano transitando un Planeta Regente de V en VIII, puede corresponder a la muerte (VIII) de un amor (V); el .mismo astro transitando al regente de II en VII puede significar una ganancia o una pérdida de dinero en una unión o asociación ... Ahora bien, en casos de este tipo, es difícil situar el centro de gravedad del acontecimiento (en nuestro último ejemplo, ¿es el dinero o la relación? ¿Es una asociación o una unión en el último caso?). Aparece claro, sin embargo, que todos o la mayoría de los elementos de orientación intervienen y marcan los diferentes aspectos del acontecimiento. Sea cual fuere, no podemos pretender descifrárlos todos y sobre todo reunirlos con certeza: Poseemos todo lo más retazos sin pretender estar seguros de reconstituir la frase que componen (siempre la dificultad del paso del análisis a la síntesis de las partes analizadas). Por esta razón, creemos que es prudente atenerse - iy podemos estar felices si lo logramos!- a una coyuntura que se limite a precisar la calidad, constructiva o destructiva, de un período dado y en un campo concreto de la existencia: tal año propicio a la vida sentimental, tal fase trimestral nefasta a la situación económica o a la reputación ... ¿No es esto ya un resultado apreciable? Pero todavía falta considerar los elementos humanos que

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contribuyen a orientar el pronóstico. La edad es un factor importante que no hay jamás que menospreciar: a la edad de Venus, los tránsitos sobre este planeta se expresan casi siempre por episodios amorosos; cuando se pasa de la cincuentena, hay que prever que estos mismos tránsitos pueden manifestarse en la esfera familiar, amistosa, estética o moral ... Una gran configuración sobre Júpiter en la adblescencia raramente posee más efecto que un adelanto escolar y éxitos en los exámenes; un fracaso marciano tiene mucho más alcance en la cuarentena -en la de Marte precisamente, en la que se lucha para llegar, por "abrirse camino"- que en cualquier otra edad de la existencia ... Ahora bien, además de esta cuestión de la edad, existe también y sobre todo la configuración general de la existencia que posee sus zonas vulnerables y sus puntos fuertes. La práctica nos enseña que el efecto de un tránsito no respeta las reglas clásicas que acabamos de exponer. Cuando un individuo presenta un "punto débil", constitucional o actual (salud precaria, problemas de dinero ... ), las disonancias que le hieren afectan. sobre todo "a su punto débil", sucediendo como si su vulnerabilidad atrajera las disonancias como un pararrayos al rayo. Igualmente lo que concierne a los armónicos: se inclinan, más a menudo, del lado más fuerte del individuo (aptitud para ganar dinero, facilidad para moverse en los asuntos profesionales, etcétera ... ). En razón de todas· estas consideraciones y sin pretender que ni11guna se nos haya escapado, hay que convenir que la previsión racional de la astrología abarca ordinariamente varias. posibjlidades a las que corresponden generalmente probabilidades desiguales, difíciles de evaluar. Si, en el anunciado de una previsión, no vemos más que una sola posibilidad de acontecimientos, es que hemos escogido entre todas las posibilidades la que es más probable según la apreciación personal. Pero toda previsión debería implicar el enunciado de varios acontecimientos posibles y su orden aproximado de probabilidades. En resumidas cuentas, hay que precisar que, aunque la astrología enseñe una técnica cuyas reglas bastante precisas y fijas poseen un evidente valor práctico, no es, sin embargo, un método que dé soluciones ya completamente hechas. No

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existen, en un tema, signos formales válidos para todos los individuos y para todas las épocas. No poseemos más que principios de análisis que nos permiten acercarnos a una cierta verdad humana. Verdad tipológica relativamente accesible y. únicamente global en la primera fase de la investigación; y, en la segunda, verdad individual que nos sitúa ante la dificultad mayor e ineluctable: cada caso es nuevo, original, único ... Aquí, el conocimiento desaparece ante el arte conjetural...

La visión sintética Un tránsito es tanto más eficaz cuando haga intervenir un mayor número de factores (tránsito de dos planetas sobre dos planetas, que haga numerosos aspectos, que reconstituya una configuración de nacimiento, etcétera ... ). Pero cuanto más numerosos son estos factores, más difícil es descifrarlos. Para hacer su análisis, uno está obligado a fraccionarlos, a juzgarlos como "piezas separadas"; pero hay que evitar el limitarse a una visión fragmentaria, ya que los elementos que componen todo tránsito forman un todo indisoluble. Respetar la integridad, es decir la complejidad del fenómeno, debe constituir nuestro último aunque indispensable deber. En el caso de una Dirección simbólica, por ejemplo, no es sólo un simple peón aislado del todo temático el que hay que desplazar, sino el planeta con su cortejo de aspectos; y éste es un sistema a desplazar sobre otro sistema, integrando síntesis sobre síntesis. Así, no es una dirección Luna/Venus la que se obtiene si, en el nacimiento, la Luna está en cuadratura a Marte y Venus en oposición a Neptuno: es una Luna en cuadratura a Marte que se une a una Venus en oposición a Neptuno, en varios tiempos sucesivos al considerar los orbes de estos dos aspectos. Igualmente, puede verse desplazar un trígono Mercurio-Júpiter so.bre un séxtil Sol-Marte ... ¿y cómo podría ser de otra forma con los tránsitos? Si Neptuno pasa sobre una Venus natal situada a 10º de Escorpio y esta Venus está en cuadratura a Saturno a 15° de Leo, asistimos a un tránsito Neptuno/Venus-cuadratura-Saturno que restituye al individuo a su constelación original. Y, si dos 377


tránsitos se forman simultáneamente a la distancia de un trígono, no poseemos dos tránsitos de conjunción aislados, sino verdaderamente un tránsito de trígono celeste sobre un trígono natal. Así, las personas nacidas alrededor de 1882/1885 tenían en su cielo un trígono de Urano, situado hacia 20° de Virgo, a Neptuno, situado hacia 20° de Tauro. Ahora bien, de 1939 a 1941 se produjo un trígono celeste de Urano, hacía 20° de Tauro, a Neptuno, hacia 20° de Virgo. Estos dos astros, en suma, reformaban un trígono en el lugar en que estaban durante aqqellos años anteriores pero a la inversa, Urano estando sobre Neptuno y Neptuno sobre Urano. Ahora bien -y ya que tenemos el ejemplo, tanto da ofrecer dos casos- para mostrar la complejidad de la interpretación, podemos decirles que, paralelamente, Mussolini (Predappio, 29 de julio de 1883, 14 h) y Daladier {Carpentras, 18 de junio de 1884, 11 h) poseían esta configuración que dio dos resultados opuestos: iel dictador italiano conoció sus años de triunfo y el jefe de gobierno francés sufrió la peor derrota de su carrera! Para comprender esta contradicción, basta simplemente con considerar la posición de estos dos jefes de estado frente a la corriente política europea de la época. El trígono Urano-Neptuno con-espondía al Pacto germano-soviético y a la política alemana triunfante. Ahora bien, Mussolini, adaptado al poderoso aspecto de este trozo de historia, servía y se servía de la corriente de este trígono Urano-Neptuno; por el contrario, Daladier lo combatía del lado aliado: uno subió hasta el cenit y el otro fue derrotado, puesto en cautiverio, amenazado en sus bienes y en su vida ... Puede también suceder que un punto de nacimiento reciba en la misma época dos tránsitos de aspecto contradictorio (un trígono y una oposición, por ejemplo). En tal caso, cada uno de ellos actúa por su cuenta, ya aisladamente, ya dentro de un mismo concierto, y los efectos de uno no aniquilan los del otro. En lugar de. una neutralización, hay una situación contradictoria, expresada por una especie de paralelogramo de fuerzas cuando estos tránsitos se aplican a la misma situación. Las únicas neutralizaciones (o atenuaciones en la intensidad de la acción) se observan, por ejemplo, cuando Saturno 378


hace un tránsito escoltado de buenos aspectos cele:;tes o cuan· do es el caso de un tránsito de Júpiter mediocremente o mal aspectado (proceso desagradable atenuado o proceso agradable de calidad dudosa ... ).

Al término de este estudio, podemos emitir como regla fundamental que los grandes acontecimientos de la existencia sobrevienen, en general, bajo los tránsitos de conjunción de los planetas lentos: Urano, Neptuno, Plutón, o Júpiter y Sa· tumo en común, sobre los puntos vitales del cielo natal: As· cendente, Medio Cielo, Descendente, Fondo del Cielo, Domi· nante, Sol, Luna ... , sobre todo si estos tránsitos mayores se encuentran escoltados de direcciones importantes (pero éstas no son necesarias). Sucede que, a consecuencia de la posición particular de estos planetas lentos en relación a estos puntos vitales de nacimiento, no se producen más que muy pocas configuraciones de este tipo a lo largo de la existencia; en este caso, hay que limitarse a los tránsitos de aspecto, de trígono y de oposición en particular. Ciertamente, no hay más que tránsitos de conjunción a observar, precisamente: cada uno de éstos aporta o instala una situación nueva, es decir marca el punto de partida o el nacimiento de una corriente, la cual evoluciona a continuación. Si se trata de un tránsito de un planeta bastante rápido, como Júpiter o Saturno, es posible seguir las evoluciones de la corriente creada, ligada a la situación nueva que vio su día en la conjunción, y siguiendo para ello los tránsitos de séxtil, cuadratura, trígono ... que el mismo planeta transitante hace con el mismo punto transitado. Heráclito enseñaba ya que cada cosa una vez llega a su punto culminante (en el ciclo en cuestión se trata del tránsito de oposición) se transforma en su opuesto. De hecho, el acontecimiento que vio el día bajo el tránsito de conjunción, tiende a dar resultados tangibles en el tránsito de séxtil, aporta problemas o conflictos internos en el tránsito de cuadratura, se expande y realiza los frutos más generosos en el tránsito de trígono, para llegar a una antítesis, conflicto abierto, estallido o destrucción en el trán· sito de oposición ... Existe aquí el principio esencial de una

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astrología .cíclica que merecería, por sí sola, un desarrollo entero, y sobre el cual no insistiremos demasiado en atraer la atención del lector. 1 Sea lo que fuere, estas consideraciones no impiden juzgar que, en lo esencial, las grandes etapas que determinan un destino pueden -en general- inscribirse en aquellos pasos, los más espectaculares, de los tránsitos de conjunción, los cuales bastan a menudo para dar una impresión de conjunto sobre la evolución de la existencia. Veamos algunos estudios, no completos pero suficientes, para la demostración de este capítulo, de los grandes tránsitos en los temas de los últimos personajes de nuestra colección.

~ 1796- 1 er matrimonio

1102-ó4t:-.. del Apog~o r.emado 1 12 "óp?if .,.,·Declive

\ti1815 ·

Waterloo 2ª abdicación

Leipzig 111. abdicación

Tema de Napoleón

a

l. Véase De la Psychoanalyse l'Astrologie, Ed. du Seuil. (Del Psicoanálisis a la Astrología, Editorial Dédalo, Buenos Aires.)

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Luis XVIII: Regente de Francia en exilio el 28 de enero de 1793: Júpiter {28° de Escorpio) conjunción a Sol-Venus. Rey de Francia en exilio el 3 de junio de 1795: trígono celeste Júpiter ( 6° Acuario )-Saturno ( 5º Géminis) en trígonq de Júpiter-Ascendente. Viudo el 18 de noviembre de 1810: Neptuno (8° de Sagitario) en conjunción a Mercurio (en su nacimiento estaba en cuadratura e.o. la Luna en 8 y Mercurio conjunción con Plutón). Primera Restauración el 4 de mayo de 1814: Urano (1° de Sagitario) en conjunción al Sol y Venus (regente del Ascendente y de Júpiter). Nuevo exilio el 20 de marzo de 1815: Urano (6° de Sagitario) en conjunción a Mercurio (en exilio) y Saturno ( 1 O de Acuario) en oposición a Neptuno. Segunda Restauracjón en julio de 1815: Júpiter (3° de Libra) -apoyado por un séxtil de Urano y un trígono de Saturno- en conjunción aJúpiter-Ascendente. Mue.rte el 16 de setiembre de 1824: Urano {11° de Capricornio) y Neptuno (7° de Capricornio) en conjunción al Fondo del Cielo, en cuadratura al Ascendente, en cuadratura a Júpiter y semicuadratura al Sol. Carlos X: Rey de Francia el 16 de setiembre de 1824: Urano y Neptuno ( 7° y 11° de Capricornio) en trígono a la Luna; Saturno (a 7° de Géminis) y regente de X en X, en conjunción a Ascendente. Derrocado por la revolución de los días 27 /29 de julio de 1830: oposición celeste Urano (8° de Acuario) - Saturno {19° de Leo) sobre la oposición Saturno-Neptuno de X a IV. Muerte el 6 de noviembre de 1836: Neptuno {3° de Acuario) en conjunción al Medio Cielo; Saturno (8° de Escorpio), regente de VIII, en conjunción a Mercurio regente de I. Luis-Felipe: . Matrimonio el 25 de noviembre de 1809: Urano (11° de Escorpio), en VII en el nacimiento, en conjunción a la conjunción Marte-Venus. 381


Rey de Francia el 7 de agosto de 1830: Neptuno (a 20° de Capricornio) en conjunción a Plutón y trígono a Neptuno-Saturno en X; Urano (8° de Acuario) en trígono a Mercurio-Sol; Júpiter (9° de Capricornio) trígono al MC. Abdicación el 24 de febrero de 1848: Neptuno (a Oº de Piscis) en oposición al MC; Saturno (a 14° de Piscis) en oposición al Saturno-Neptuno en X; Urano (a 15° de Aries) en oposición al Sol. Muerte el 26 de agosto de 1850: Neptuno (a 5° de Pisc¡;is) en el Fondo del Cielo; Saturno (20° de Aries) oposición al Sol.

Napoleón ll/: Conspiración militar contra Luis-Felipe en agosto de 1840, que le lleva al arresto y al encarcelamiento en el Fuerte de Ham (primer hecho que atrae la atención pública): Urano, a 19° de Piscis, acaba de pasar sobre la conjunción JúpiterPlutón; Júpiter a 12º de Escorpio (y en cuadratura a Neptuno a 13° de Acuario) sobre el MC y Saturno. Evasión del Fuerte de Ham el 25 ·de mayo de 1846, seguida de la pasión por Miss Howard: Urano acaba de pasar sobre la conjunción Mercurio-Venus. Crecimiento rápido de su popularidad; diputado en setiembre de 1848 y presidente de la República en diciembre de 1848: Neptuno, a 0° de Piscis, acaba de pasar sobre la Luna, uno estando en X en el nacimiento y el otro en l. Golpe de estado del 2 de diciembre de 1851: Urano a 1° de Tauro y Saturno a 28° de Aries, sobre la conjunción SolMarte. Emperador: el 7 de diciembre de 1852: Neptuno, a 8º de Piscis, sobre Júpiter; Júpiter, a 29° de Escorpio, pasó, de junio a setiembre, sobre el MC y Saturno. Casado el 29 de enero de 1853: Saturno, a 11° de Tauro, en el FC. Padre el 16 de marzo de 1856: Urano, a 18º de Tauro, en el FC, y Júpiter, a 17° de Piscis, sobre Júpiter-Plutón. Nacimiento de la oposición interna en 1857: Urano en oposición a Saturno en X. Pasión por Margarita Bellanger (única que duró vanos años) en 1861: Neptuno, a 1° de Aries, sobre Venus. 382


Sedan; pns10nero y destronado en setiembre de 1870: Plutón, a 18° de Tauro, opuesto a Saturno en X; Urano, a 25º de Cáncer, en cuadratura a Sol-Marte. Muerto el 20 de enero de 1873: Neptuno, a 23° de Aries, conjunción Sol-Marte; Urano, a 4° de Leo, en cuadratura a sí mismo; Sol y Saturno, a 19 y 23° de Capricornio, que salen de la conjunción con el Ascendente; Júpiter, a 0° de Virgo, en oposición a la Luna.

LAS REVOLUCIONES SOLARES Aunque las Direcciones y los Tránsitos se bastan a sí mismos en tanto que testimonios de una dinámica de la existencia en su desarrollo, la tradición astrológica les añade, sin embargo, un nuevo procedimiento de investigación: las revoluciones solares-anuales y las revoluciones lunares-mensuales. Este nuevo método de sondeo del pronóstico se sitúa a otro nivel que las Direcciones y los Tránsitos. Mientras que éstos conciernen al devenir humano ya que son expresión de "corrientes", de "funciones vitales" insertas en la trampa del tiempo, estas revoluciones solares y lunares no aportan en este campo ningún "suplemento": se encuentran de alguna forma encargadas de definir un clima existenciál durante la duración de un año (retornos solares) o de un mes (retornos lunares); a través de ellas, nos es posible deducir la atmósfrra general en la que se tiende a vivir durante el ciclo de la revolución del luminar. Ahora bien, no es despreciable consultar unos cuantos mapas pues su examen permite, algunas veces, dar su significación a tal dirección o tal tránsito difícil de descifrar; o también puede ayudar, entre posibilidades distintas, a hacer una elección.' Además, cuando estamos en presencia de un tránsito que dura dos años, el examen de dos revoluciones solares correspondientes permite a veces decir si el efecto del tránsito se producirá a lo largo de·un año más que del otro. ¿Qué es una revolución solar? Es simplemente el mapa astral dásico levantado para el momento de la yuelta del Sol, durante un año dado, a su posi-

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ción natal, y respecto al lugar geográfico en el que nos encontramos en el momento de este aniversario astronómico. Naturalmente, puede levantarse para cada año y "vale" para el . clima del año que empieza hasta el aniversario siguiente. ¿Queremos levantar la revolución solar (de ahora en adelante utilizaremos la abreviación R.S.) del general De Gaulle para el año 1957-1958 que es el de su vuelta al poder? Su Sol natal se encuentra a 29° 49' 50" de Escorpio. Abramos las efemérides en la página de noviembre de 1957. Vemos que el 22 de noviembre a Oh el Sol está a 29° 25' 30" de Escorpio, y el 23 de noviembre a O horas, está a 0° 26' 10" de Sagitario. Por tanto, a lo largo del día 22 de noviembre fue cuando en 1957 el Sol volvió a pasar sobre el Sol natal. Se trata pues de saber ahora en qué momento preciso de este día franqueó la posición natal. Hay tres operaciones elementales para esta tarea. 1) Hay que buscar la distancia angular entre el Sol natal y la posición solar anual inmediatamente inferior. Aquí, tenemos: Sol natal = 29° 49' 50" Sol del 22 de noviembre del,57 a Oh= 29° 25' 30" Distancia angular a recorrer = 0° 24' 20" 2) Hay que buscar el paso del Sol durante este día aniversario: Así,. el 23 de noviembre del 57 a Oh el Sol está a: 30°26'10" Y el 22 de noviembre del 57 a Oh está a: 29° 25' 30" El paso del s'ol, este 22 de noviembre, es pues de: 1° O' 40" 3) Queda por convertir la distancia angular obtenida ( 1) en tiempo, en función del paso diario (2). Se trata de hacer una regla de tres, facilitada por el uso de tablas de interpolación. Si, este día, el Sol recorre 1° O' 40" en 24 horas, recorre, como media, 2' 32" por hora. A las 9 h de la mañana, ha recorrido ya 22' 45", y 37 minutos más tarde, ha efectuado l' 35" de adelanto. De forma que a las 9 h 3 7 m de la mañana {22' 45" + l' 35") el Sol ha recorrido los 24' 20" que, a las O h, le separaban de la posición del Sol natal. En otros !érminos, este año 1957, a las 9 h 37 m el Sol volvió a pasar sobre el Sol de nacimiento del General. 384


La R.S. de 195 7 se levanta pues para este momento, o sea para el 22 de noviembre de 1957, a las 9 h 37 m, GMT. Este mapa, levantado para París (ignoramos dónde se encontraba el General en este aniversario), es orientado con un T.S. de 13 h 50 m. ¿cómo interpretar la R.S.? Como la virtud de ésta reside en el valor del momento privilegiado del encuentro Sol/Sol -apertura de un ciclo anual- su cielo representa un tipo de situación, de constelación anual. La R.S. se interpreta pues como un mapa natal, adaptando sin embargo su lenguaje al contenido limitado de un devenir anual. Podemos contentarnos, para no perder de vista lo esencial, con descifrarla al nivel de las "presencias": Júpiter bien situado en Sector II tiende a dar un clima financiero propicio, a la inversa de Saturno disonante en el mismo lugar terrestre; Venus armónica en el Sector V o VII tiende a aportar satisfacciones afectivas; Marte disonante en III hace temer un conflicto con los seres cercanos o peligro de accidente por desplazamiento, etcétera ... Ciertamente, las "regencias" tienen también su influencia, pero este tipo de mapas no merece, a nuestro parecer, una interpretación a fondo. Hay que recordar que este mapa anual está en dependencia del mapa natal. Por ello, es importante comparar las posiciones respectivas de estos temas y fijarse sobre todo en las repeticiones de configuraciones: tal planeta de la R.S. volviendo a su posición natal o tal aspecto de la R.S. que repite un determinado aspecto natal reactiva las potencialidades de nacimiento. Además, la posición particular en la R.S. del planeta dominante de nacimiento sitúa muy bien las preocupaciones más importantes o la situación especial del individuo a lo largo del año. Vemos que existe todo un'juego de interpretación resultante del "emparejamiento" de estas dos cartas anual y natal. 1 No podemos dedicarnos aquí a una interpretación general de la R.S. de 1957 del General De Gaulle. Contentémonos l. Puede consultarse La Technique des Révolutions So/aires de A. VOLGUINE, Editions des Cahiers Astrologiques, Niza, 193 7. (La técnica de las revoluciones solares, Editorial Kier, Buenos Aires, 1977 .)

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con señalar que Júpiter, a 22º de Libra, se encuentra en conjunción con el Medio Cielo, situado a 29º del mismo signo, el primero cayendo sobre el Ascendente y el segundo sobre Urano (su dominante) de nacimiento. De la misma forma, en su R.S. del 23 de octubre de 1939, a O h 58 m, GMT -año histórico- Júpiter está angular, pero esta vez en el Descendente; est~ Júpiter, a 28° de Piscis, trígono al Sol, cae precisamente sobre el triángulo natal MC-Sol-Luna_ La culminación de Júpiter en la R.S. constituye un factor de elevación social y no faltarían ejemplos que apoyen esta interpretación (entre otros, la culminación jupiteriana en la R.S. del 5 de mayo de 1790 a 19 h 20 m (Sol a 15° 23' 50" de Tauro) en Robespierre; R.S. que rompe con la del 5 de mayo de 1794 a 18 h 30 m (el 9 de Thermidor) con Marte disonante en el Ascendente, Urano disonante en el Medio Cielo y una conjunción Sol-Saturno igualmente angular. La revolución lunar se basa en el mismo principio cíclico que la R.S.; unos la basan en el paso mensual de la Luna sobre ella misma; y otros (entre ellos nosotros) soLre el tránsito Luna/Sol. El procedimiento para el cálculo, tomando esta vez la posición celeste de la Luna, es estrictamente idéntico al de la R.S. La práctica de la R.S. tiene interés para el estu,diante astrológico que, con ella tiene ocasión de dedicarse a ejercicios de interpretación a escala mensual.

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XIV. SOBRE LAS AFINIDADES ELECTIVAS

No es cuestión, en esta obra voluntariamente somera, de dedicarse al estudio de todas las aplicaciones a las que puede prestarse la práctica astrológica, pero existe una que por su importancia merece detenerse en ella: concierne al campo de las relaciones entre los temas. Si la constelación nativa refleja al ser, la confrontación de tal tema con tal otro debe necesariamente aportar información sobre los parecidos o desemejanzas de dos individuos y, en consecuencia, sobre sus afinidades o desarmonías. La astrología popular, a este respecto como en much~s otros, ha dado una cantinela perentoria: los nativos de Aries se entienden con los nativos de Leo (signos de la triplicidad de Fuego) y no se entienden con los nativos de Cáncer porque están en cuadratura con éstos ... No hace falta decir que esta simplificación abusiva no significa gran cosa. La verdad es que hay que confrontar constelación natal con constelación natal y juzgar sobre la relación de ambos conjuntos. . En un examen tal, vemos aparecer cuatro clases de factores: los encuentros entre planetas o conjunciones (en estas relaciones se aceptan los mismos orbes que para los aspectos clásicos, 10° para la conjunción ... ) de un tema al otro; los aspectos de posiciones respectivas; las repeticiones de configuraciones y las superposiciones de aspectos de un tema al otro.

Las conjunciones La tradición astrológica ha enseñado el valor de algunos 387


encuentros, en particular en el campo afectivo. Así, entre un hombre y una mujer, el "encuentro zodiacal" del Sol y de la Luna -teniendo uno su luminaria diurna sobre la luminaria nocturna del otro, poco importa la relación- o también de Venus y Marte (se trata en ambos casos de la relación de dos valores emparejados, uno masculino y otro femenino), estos encuentos, decimos, se anuncian como muy atractivos amorosamente, siendo el encuentro Sol-Luna· idealmente y el encuentro Venus-Marte sobre todo sensualmente. Existe aquí una condición simbólica propicia a una interpenetración afectiva de dos individuos. Veamos precisamente la lista de "conjunciones" atractivas para la elección amorosa. 1 SOL del uno MARTE del uno SOL o LUNA · LUNA del uno LUMINARIA o VENUS

sobre LUNA del otro sobre VENUS del otro sobre VENUS del otro sobre LUNA del otro sobre AS o MC del otro

Pero hay también cqnjunciones ambivalentes o francamente perjudiciales, que tienden a provocar "encuentros violentos'', lazos de hostilidad o relaciones desagradables. Son las que ponen en contacto planetas de naturaleza contraria que casan mal. Tales son, en el campo afectivo, la~ superposiciones de: LUNA con MARTE SOL con MARTE SOL con SATURNO VENUS con SATURNO LUNA con SATURNO En el campo social, profesional; intelectual y espiritual, se presentan conjunciones interesantes cuando: l. La tradición no habla aquí más que de encuentros zodiacales, pero mi experiencia personal me lleva a concluir que estos encuentros son aún más significativos durante el movimiento diurno, superpuestos en relación al horizonte y al meridiano, siendo entonces el encuentro un encuentro horario +Venus culminante con Marte culminante, por ejemplo ...

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el SOL del uno está sobre el MC o el AS del otro MERCURIO sobre el MC o el AS del otro MERCURIO sobre JUPITER o SATURNO del otro

Los aspectos También hay que contar los aspectos, aunque no posean la misma importancia que el encuentro efectivo de dos astros. (siempre supremacía de la conjunción sobre los aspectos). Evidentemente, es afortunado, para una pareja, que haya trígono o séxtil entre: el SOL del uno y la LUNA del otro VENUS del uno y MARTE del otro, ... etcétera. Por el contrario, es lamentable que se presenten cuadraturas u oposiciones entre estos planetas, y más aún cuando existen entre planetas contrarios: LUNA con MARTE SOL con MARTE ... etcétera. En conjunto, lo que es más particularmente perjudicial en las relaciones de dos personas son las conjunciones o disonancias que se producen entre los puntos vitales del uno: AS, MC, Sol, Luna, Venus, Mercurio, y los "maléficos" del otro: Marte (excepto su conjunción con Venus), Saturno, Urano y Plutón.

Las repeticiones Es interesante observar si no existe entre dos temas configuraciones parecidas o análogas, poseyendo el uno, por ejemplo, un trígono Mercurio-Urano y el otro el mismo aspecto, teniendo un hombre una conjunción Sol-Júpiter y una mujer 389


una conjunción Luna-Júpiter, incluso aunque estas configuraciones se encuentren situadas de tal forma que no formen entre ellas ningún concepto. Estas similitudes parciales entre temas (el mismo planeta en el MC, Sol levantándose en uno y Luna en otro ... ) explican ciertos acercamientos psicológicos. Las superposiciones Pero, de todos los elementos comparativos, el más importante -el más impresionante también en cuanto a los resultados constatados en la práctica- es sin duda la superposición de aspectos sobre aspectos de un tema al otro. Esto supone que existen dos conjunciones de tema a tema y que est9s dos puntos comunes forman un ángulo entre ellos. Así, imaginemos un hombre que tenga el Sol a 15° de Géminis en oposición a Saturno a 18° de Sagitario, y una mujer que tenga la Luna a 16° de Géminis en oposición a Marte a 12° de Sagitario. En tal caso, se produciría una oposición Sol-Saturno sobre una oposición Luna-Marte. Estas dos personas serían susceptibles de verse atraídas una hacia otra en razón de la relación Sol-Luna, pero a consecuencia de la relación Marte-Saturno y del "emparejamiento" de sus oposiciones a las luminarias, la experiencia afectiva que podría resultar correría el riesgo de ser desgraciada. Existen también temas de parejas, de asociados, de amigos ... , en los que se encuentran superpuestos conjunciones, séxtiles, cuadraturas, trígonos u oposiciones, no hace falta decir que tales confrontaciones justifican los acercamientos humanos y la naturaleza, afortunada o desgraciada, de los lazos creados; constituye una especie "de imagen simbólica" parlante del diálogo establecido. A título de experiencia, vamos a extraer los puntos comusignificativos que se presentan en las parejas de nuestra colección histórica. Nos contentaremos sobre todo en señalar las conjunciones, con el fin de no hacer demasiado pesado el cuadro presentado, y empezaremos únicamente a partir de Carlos VIII, al no tener los datos de nacimiento de las esposas reales de los príncipes que le proceden: n~s

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Carlos VIII

Sol 16° Cáncer

Luis XII

Sol-Luna 13°-8° Cáncer Luna 7º Cáncer

Francisco I

Luna 26° Acuario

Luna 26° Acuario

Enrique//

Luna 28º Aries

Francisco //

Luna 5° Sagitario Venus 4° Capricornio

Sol 2º Tauro Catalina Venus 8° Tauro de Médicis Venus 20 Sagitario María Luna 5º Capricornio Estuardo

Carlos IX

Venus 2º Géminis

Marte 29º Tauro

Enrique /JI

Luna 19° Tauro

Sol 20º Tauro

Enrique IV

Venus 24° Escorpio

Luis XIII

Venus 18° Leo Sol 4° Libra

Luisa de Lorena Marte 25º Escorpio María de Médicis Venus 13° Leo Ana de Sol 29º Virgo Austria

Mazarin

Sol 22º Cáncer Venus 9° Leo

Luna 25º Cáncer Venus 13° Leo

Ana de Austria

Luis XIV

Luna 5º Leo Venus 4° Leo Sol 12º Virgo

Venus 9º Leo Sol 1 7° Virgo,

MªTeresa de Austria

Luís XIV

Luna 5º Leo Venus 5º Leo trígono

Sol 4° Sagitario Venus 1 ° Sagitario

Madame de Maintenon

Luis XVI

Luna 7° Escorpio

Napoleón I

Venus 7º Cáncer

Sol 10° Escorpio María Venus 11° Escorpio Antonieta Sol 1 ° Cáncer Josefina Marte 1 ° Cáncer

Napoleón I

Venus 7° Cáncer AS principio Escorpio

Luna 16º Cáncer Venus 7° Escorpio

Luis XVIII

Sol 24º Escorpio Marte 18º Cáncer

Luna 16° Escorpio María-José Venus 23º Cáncer Luisa de Savoya

Carlos X

MC 2º Acuario

Sol-Luna 11 o Acuario

Luis Felipe

Sol 13° Libra

Napoleón /JI Sol Marte 29º Aries

Luna 7º Cáncer

Ana de Bretaña Ana de Bretaña Claudia de Francia

Isabel de Austria

MaríaLuisa

María Teresa de Savoya Luna 21 ° Libra Mª Amelia de Borbón Luna 26º Aries Eugenia de Mercurio 29° Aries Montijo

'.)91


Estaremos de acuerdo en convenir sobre la elocuencia de este cuadro ... De diecinueve parejas, tenemos 9 conjunciones Sol/Luna (una vez sobre dos, en lugar de una vez sobre nueve según la medida de los retornos de Luna-Sol y de Sol-Luna;. 10° de orbe), seis conjunciones Luna/Venus, cuatro conjunciones Venus/Marte y cuatro conjunciones Venus/Venus (siendo la media de dos conjunciones de cada clase por dieciocho casos). Resulta que las parejas reales menos amorosas o menos felices son las que presentan menos "afinidades as.trales" (por ejemplo, Luis XII y su primera mujer, Juana, duquesa de Berri, de la que se duda sobre si fue realmente su esposa; Luis XV y María Leczinska~ .. ). Un ejemplo representativo lo constituye la pareja de Enrique IV y Margarita de Valois, que estuvo dominada por una completa incompatibilidad física; ahora bien, la Venus de Enrique, a 24° de Escorpio, se encuentra en cuadratura al Marte de Margarita, a 26° de Leo, mientras que el Marte del primero, a.15° de Capricornio, se encuentra en oposición de la Venus de la segunda, situada a 19° de Cáncer, estando además el Sol de Enrique (2° de Capricornio) en oposición a la Luna de Margarita (26°' de Géminis) ... Sin duda podríamos alargar la lista de ejemplos confrontando algunos temas de personajes importantes que se han enfrentado en la Historia (Luis XIV y su gran enemigo Guillermo de Orange, teniendo el primero el Sol ( 12° Virgo) sobre el Marte (15° Virgo) del segundo; Napoleón y Metternich, que presentan la misma relación Sol/Marte ... , pero nos parece superfluo insistir. ..

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XV. PROBLEMAS DE INTERPRETACION

Al cabo de su periplo, el lector no debe asombrarse si este Tratado se acaba con un capítulo interrogativo. En efecto, si uno quiere tomarse la molestia de reflexionar sobre los problemas que plantea la interpretación de temas, no tardará en darse cuenta que al margen de los enigmas actualmente insolubles, como el hecho de un conocimiento incompleto (planeta desconocido ... ), plantea numerosas dificultades que debemos abordar sin prejuicios.

Los falsos problemas En primer lugar, hay que eliminar de un plumazo radicalmente la masa de falsos problemas, surgidos de una mentalidad mágica, que no se ha privado de atestar la astrología de pretensiones estúpidas, rebajándola al rango de una adivinación anticuada. Entendemos por falsos problemas las cuestiones que este conocimiento se ha planteado y que son insolubles por absurdas -al menos en el estado actual de nuestras investigaciones. Dentro de estas preguntas sin respuesta figura, en un buen lugar, el diagnóstico o pronóstico de la duración de la vida. Nos negamos a discutir la cuestión sobre saber si esta premisa tiene fundamento, es decir, si existe un determinismo riguroso que fije con precisión, a partir del nacimiento, el desenlace de la muerte. La astrología tradicional, en todo caso, ha admitido este determinismQ y ha intentado fijar las reglas para llegar a un pronóstico tal. Ahora bien, situándonos estrictamente a nivel práctico, en función de los rec~rsos de

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que disponemos, nos negamos, por experiencia, a reconocer que este problema posea una base técnica. Los antiguos pretendie'ron establecer reglas para fijar '.i duración de la vida, basándose sobre las nociones de un liylt g, factor de vida, entidad protectora que prolonga los días, y de un anareta, "planeta que mata", genio destructor por excelencia (incluso se ha hablado de un "alcochoda" o "dador de años") ... Pero las reglas que determinan este hyleg y este anareta varían de un autor a otro y, a despecho de los esfuerzos para su perfeccionamiento, no son más válidos en la astrología moderna que en la antigua. Ahora bien, si ninguna fórmu- · la es prácticamente -satisfactoria, es que ninguna puede serlo ... Estudiando las obras antiguas, es asombroso ver que numerosas disonancias son reputadas como "mortíferas" en el nacimiento o en la infancia. Puede suponerse que en estas épocas en que de una mortalidad infantil abundante no se salvaban más que los fuertes, estas configuraciones constituían verdaderas amenazas. Ahora bien, en nuestra era "pasteuriana'', no son nada y aquellos que nacen bajo las· configuraciones más disonantes quizá sean menos numerosos en alcanzar la edad adulta, pero no por ello tienen menos posibilidades de conocer la vejez. Esta variación, de alguna forma histórica, de las "reacciones" del hombre en función de su constelación nativa, se observa también en el marco de la misma generación. Y a que, simplemente, los indicios celestes no poseen más que un valor subjetzºvo, siendo l::ste valor de tal clase que no permite una evaluación a una escala cuantitativa de carácter objetivo. En lo que respecta a las direcciones y tránsitos, por ejemplo, un individuo resistente aguanta el golpe de una configuración crítica fuerte, mientras que un individuo débil es arrastrado por una configuración comparativamente anodina. Hay que admitir incluso que el mismo individuo puede superar un desenlace intensamente crítico y sucumbir bajo el golpe de una disonancia menor. ¿Hay que· asombrarse de ello cuando vemos a tal enfermo reaccionar brillantemente a un grave ataque y extinguirse ante un banal incidente de salud en otra época de su vida? En psicopatología se sabe muy bien que un conflicto afectiyo menor es susceptible, en un deter394


minado caso, de tomar las mayores proporciones, mientras que, en otro, un conflito más grave pasa casi desapercibido ... No sucede de distinta forma a nivel de la constelación nativa. Así, un individuo cuyo tema es muy disonante -Ascendente, dominante y luminarias comprendidos- no se ve necesariamente abocado a una muerte precoz o prematura; puede vivir dramáticamente, ser enfermizo, presentar numerosos problemas ... pero poseer una larga vida ... Intentar una evaluación de la duración del.a vida, nos parece, pues, una búsqueda vana, bastando los argumentos presentes suficientemente para demostrarlo. Ahora bien, en este tipo de investigaciones, la inutilidad del empeño condena siempre al intérprete a caer en el fárrago de fórmulas mágicas: aforismos dudosos, combinaciones confusas y recetas de cocina que deshonran los manuales prácticos y otras obras divulgativas de la literatura astrológica. No se trata de hacer una lista de estos falsos problemas; basta con saber, por ejemplo, que las investigaciones sobre el número de uniones, el número de hijos, el sexo de los niños, el tipo de muerte, las informaciones que conciernen a terceros ... ocupan un buen lugar, para saber a qué atenerse. No criticamos esta adivinación indefendible porque el espíritu lógico lo recomiende, sino porque la experiencia nos obliga a ello. Ahora bien, una constatación tal es más enriquecedora que empobrecedora: al demolir una falsa astrología, sacándose de encima estos falsos problemas, se hace más que nunca una obra constructiva, pues a partir de este momento py.eden empezarse a extraer las verdaderas estructuras de la relación entre el hombre y sus astralidades. Esta elaboración nos muestra, por otra parte, que el campo de las informaciones astrológicas es mucho más pro.fundo y vasto que aquellas irrisorias prácticas adivinatorias. Pero no se trata de lanzarse aquí a un estudio de este tipo, pues éste llevaría a la elaboración de una psicología de la astrología, inseparable de una astrología psicológica, lo que es objeto de toda una obra, publicada junto con el presente tratado: Del Psicoanálisis a la Astrología (Ed. Dédalo).

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Los problemas periféricos El presente tratado se basa íntegramente en los materialt. ~ clászºcos de la Tradición, aunque 'el autor se haya permitido entera libertad en su utilización. Pero ¿qué se entiende por "Tradición astrológica"? Históricamente hablando, ésta compren(ie las enseñanzas grecolatinas: el Astronomico de ManiHus (siglo I), el Quadripartit y el Centiloque de Ptolomeo (sigfo II) los Libros de Matemática de los Astros de Firmicus Matemus (siglo IV); las aportaciones de los astrólogos árabes entre los siglos VIII y XV (Albumazar, Albategnius, Almansor, Haly ... ); finalmente los de la cristiandad, del Renacimiento en el siglo XVIII: las obras de Gauric, Ferrier, Junctin y Morin, para no citar más que los nombres más importantes. Psicológicamente hablando, esta Tradición tomada globalmente forma una masa de materi~es, acumulados de siglo en siglo junto con la marca de las civilizaciones, cuya suma es de una homogeneidad dudosa y cuyas enseñanzas, espesas y difusas, p1.:!sentan un valor desigual. · Se comprenderá entonces que nos hemos muy bien guardado de integrar todos los factores tradicionales: no hemos conservado más que los elementos esenciales, las piezas "clásicas" dentro del estilo de Ptolomeo y de Morin. ¿Quiere ello decir, no obstante, que hay que cerrarse a la asimilación de factores insuficientemente verificados, pero susceptibles de aportar un perfeccionamiento de nuestra disciplina? Ciertamente no, y por ello investigadores contemporáneos se han orientado a la integración de elementos antiguos, con la esperanza de obtener una especie de "refinamiento" de nuestro conocimiento. Y con esta intención se ha creado un interés por temas de segundo orden como lo"s decanatos, las Partes, los medios-puntos y los grados monómeros. Así como el Zodíaco ha sido dividido en 12 Signos, lo ha sido igualmente en 36 zonas de 10° llamadas decanatos. Cada decanato ha sido situado bajo la regencia de un planeta del septenario tradicional, pero han sido propuestos dos sistemas de repartición: uno distribuye los planetas en su orden de velocidad y repartición geocéntrica: Saturno está en el 396


3er decanato de Tauro, Júpiter en el 1°, Marte en el 2º y el Sol en el 3er decanato de Tauro, Júpiter en el 1°, Marte en el 2º y el Sol en el 3er decanato de Géminis; Venus en el 1°, Mercurio en el 2° y Luna en el 3er decanato de Cáncer; y, así, a continuación. El otro reparte los planetas haciendo de cada signo una triplicidad en miniatura, en función del principio que quiere que el todo esté en la parte: en el 1er decanato de Aries es de Marte, el 2° del Sol (Leo) y el 3° de Júpiter (Sagitario); el 1er decanato de Leo es del Sol, el 2° de Júpiter (Sagitario) y el 3° de Marte {Aries), etcétera. Ciertamente, podemos admitir, a priori, que puedan existir matices en el valor de las tendencias dentro. de cada signo pero, una vez hecho este acto de fe, ¿en qué sistema de referencias hay que fiarse? Por lo que sabemos ninguna verificación seria de estos decanatos ha sido jamás intentada (y lo mismo sucede respecto a los términos, que son franjas zodiacales irregulares de 3° a 8° de extensión); no puede pues tomárselos en consideración en la interpretación, pero constituyen un problema a considerar dentro del programa de investigaciones. Otro tanto puede decirse de las 28 moradas lunares que escalonan el Zodíaco de 13 en 13º aproximadamente. Los astrólogos árabes han añadido a los elementos clásicos gran cantidad de nuevos factores de interpretación, todos ellos surgidos de la relación de tres puntos clásicos: éstos son las Partes o "suertes" (de la muerte, de la mala suerte, del amor, de la belleza, de los poderes, de los hijos, de las tierras, de peligros, etcétera... ihay cerca de un centenar!) de las que dichos astrológos han atestado los temas. ¿Hace falta decir que esta proliferación de factores constituye la flor y nata de la astrología en la fase de pensamiento mágico? Sin embargo hay que señalar que, a partir de la tradición grecolatina la mayoría de astrológos han tomado en consideración un factor de este tipo: la Parte de Fortuna$. Su cálculo se hace tomando la distancia que separa a la Luna del Sol, siguiendo el orden de los signos, y contando esta distancia a partir del Ascendente (se toma siempre al Sol como punto de partida), siendo su fórmula los puntos AS +(Luna - Sol). 1 Este dato l. En el tema de De Gaulle, por ejemplo, la Parte de Fortuna se encuentra 11 125º distancia del Sol (29º de Escorpio) a Luna (4º Aries)+ 202º (Ascendente 22º Libra)= 327°, o sea a 27º Acuario.

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es considerado como un factor de suerte en general. Este no es un factor astronómico, es un lugar de relaciones de puntos astronómicos. Aunque no inspire confianza (por algo será su denominación), no podría rechazársela a priori, aunque ninguna verificación sistemática haya sido realizada. Si la Parte es el lugar de una relación de tres factores, el Medzºo-punto es simplemente el lugar (grado) equidistante a dos planetas o entre un planeta y un ángulo del Cielo. Comprendemos fácilmente que el medio-punto es la expresión de un concurso de fuerzas 9 de una relación que merece nuestra consideración; es un factor que contribuye a extraer la estructura simétrica de un tema {en Luis XIV, por ejemplo, vemos aparecer una notable arquitectura que integra a 6 de los 7 planetas antiguos: Júpiter es Medio-punto de Marte-Sol, encontrándose ambos a la misma distancia de Saturno en oposición a LunaVenus) y una escuela alemana contemporánea incluso ha creado un método de interpretación sobre su principio (el método Ebertin). Pero, por serio que sea este factor y apreciable que sea su aportación, no debe sustituir a lo primordial alejándonos de la gran arteria central que constituye, en el campo de la interpretación, la posición de los cuerpos celestes. Existe toda una literatura astrológica que se ha dedicado a darnos para cada grado del Zodíaco un contenido de interpretación: escena, alegoría o imagen simbólica. Nos libraremos mucho de rechazar a priori la hipótesis de una cualidad específica de cadá grado zodiacal, pero no existe ninguna demostración digna de este nombre respecto a una base auténtica de estos grados monómeros, sin contar con que esta verificación no es fácil de realizar. Además, al confrontar las distintas fuentes a las que se puede acudir, nos ahogamos en un dédalo de contradicciones laboriosas, al mismo tiempo que las imágenes simbólicas de la mayoría de grados constituyen enigmas o abarcan una tal cantidad de posibilidades que hay como para perderse. Se desconoce qué principio analógico preside a la elaboración de esta lotería de 360° o se suponen en varios, pero ¿cuál es el bueno? Por ello no dejaremos de recomendar prudencia frente a esta fuente de informaciones, al menos en estado actual de cosas.

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Existen aún otros factores a considerar. Señalemos sobre todo las Horas planetarias, sistema que coloca a las horas del día bajo la tutela de un planeta; las Casas derivadas procedimiento adivinatorio que amplía el contenido de cada Sector considerándolo en relación a todos los demás tomados cada vez como Sector I (la Casa II, por ejemplo, es interpretada como la XII de la III, la XI de la IV, la IV de la XI y la III de · la XII) i sin olvidar las Estrellas fijas así como las Constelaciones, a las que los Antiguos prestaron significación dentro del concierto celeste. He aquí, en líneas generales, el repertorio de piezas inscritas en el programa de verificación de la astrología tradicional. Nunca sería demasiado precisar que, por interesantes o seductoras que sean estas partes, se presentan al margen de la interpretación clásica; constituyen de alguna forma problemas· "periféricos" respecto al cuerpo central del método. En la medida en que puedan ser válidas, estas materias son susceptibles de integrarse al edificio con el fin de completarlo. Es imposible ser objetivo frente a estos temas tan oscuros o desconocidos, pero que por una razón práctica, los tenemos personalmente como sospectos, cuando no en reserva. La astrología netesita construirse; y lo logrará mejor concentrándose sobre lo esencial para asegurarse un pleno dominio, más que dispersándose en multitud de factores heterogéneos. Desde hace un cierto número de años, se ha visto surgir, a nivel astrológico, una fauna de métodos y sistemas personales que han complicado más que enriquecido y que sobre todo han testimoniado la impotencia de sus creadores, insuficientemente formados en la escuela clásica. Cada cosa a su tiempo: en primer lugar hay que tener las ideas claras respecto a lo esencial de nuestro tema, aclarándolo y librándolo a toda su límpida simplicidad; y únicamente a partir de este dominio, tras habernos situado en este nivel central y estructural, será posible solucionar dichos problemas periféricos sobreimpresos. Los problemas esenciales Mucho más imperiosa que la integración de nuevos datos, tradicionales o modernos, es la asimilación de los factores pri399


mordiales. Pues todavía quedan muchos puntos oscuros para estudiar, lagunas a llenar, esfuerzos a realizar, antes de que la lectura del tema sea suficientemente satisfactoria. Son las dificultades, de alguna forma internas, inherentes a la materia tratada: la vida humana, y al ángulo simbólico desde el que la captamos. 1 ¿Hay que asombrarse de ello si los símbolos que tratamos poseen una naturaleza polivalente y dialéctica? Cuando se constata, en psicología, que la misma avidez afectiva del niño da tanto la bulimia como la anorexia, los celos como la frialdad, ¿cómo podría ser de otro modo respecto a las tendencias de nuestro símbolo? De hecho, éstos nos proponen en general una serie; de opciones en una polarización de valores emparejados, extremos; y por ahora no existe llave alguna que permita hacer una elección entre las dos posibilidades, complementarias u opuestas. Hemos mostrado estas posibilidades dialécticas en nuestras gamas zodiacales y planetarias. Hay planetas que no presentan estos antagonismos de valores; Júpiter, por ejemplo, que es "global" y de interpretación simple; pero quizá sea porque todavía no las percibimos. De todas formas con la Luna y Saturno, por ejemplo, nos encontramos frente al problema. ¿Este lunar será un inestable, un errante, un complejo nervioso de humor cambiante o un ser de interior pacífico y simple, de humor sedentario? ¿Tal saturnino será un industrioso o un perezoso, un ser serio, de responsabilidad, o un parásito inútil; un ser escrupuloso, severo y melancólico, o un despreocupado entregado a sus instintos; un celoso o un misógino? Sería falso creer que exista la cualidad del lado de lo armónico y el defecto del de la disonancia. Ciertamente, la interpretación de los aspectos armónicos no plantea el problema de una elección: hay la adaptación y la asimilación natural, asociación de tendencia.s dentro de la paz interna. Pero la disonancia ..• aa oposición o cuadratura Mercurio-Saturno denota una inapetencia intelectual y en consecuencia una pereza de espíritu, o, por el contrario, una bulimia mental, una l. Aquí y más que nunca hay que recurrir a la astropsicología de la que trata la obra teórica publicada junto con el presente tratado práctico: Del Psicoanálisis a la Astrología. Estos dos libros son compl.:mentarios: Este "para aprender" y el otro "para comprender" la astrología.

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avidez de la inteligencia? En una misma clase, los que las poseen son los últimos y los primeros. ¿En qué caso la disonancia de Saturno bloquea la tendencia del planeta que aspecta, y en cuál otro libera, por el contrario, la inhibición para dar paso a una tendencia que infantiliz.a? Igualmente, ¿se sabe cuándo la conjunción Venus-Urano expresa una disposición al flechazo y cuándo denota la represión de los sentimientos? Sin duda, la inhibición y explosión de Urano son expre.sión de dos momentos de un mismo proceso, pero Urano no explota siempre. Si sacamos nuestra colección, es evidente que la mayoría de saturninos -desde Carlos V a Napoleón III, pasando por Mazarin- responden al tipo del saturnino clásico: el frío, in-· trovertido, secundario, de sensibilidad reprimida, disciplinada o inhibida. Y, sin embargo, el fuerte componente saturnino de Enrique III escapa a esta orientación. Este Saturno en doble cuadratura a Luna y Venus hubiera podido hacer de dicho príncipe un frío soltero, cerrado a las manifestaciones del amor; como Luis XIII, por ejemplo; hizo de él, por el contrario, una pila sobrecargada, un ser entregado a los desórdenes de una sensibilidad ardiente. ¿Por qué tal jnversión de tendencias? Existen razones para incriminar al contexto temático en el que se inserta el movimiento saturnino. Podrá señalarse que si la nota solar domina sobre la nota lunar, Saturno se orienta más bien hacia la vía inemotiva e impersonal (casos de filósofos y sabios por ejemplo), mientras que si la nota lunar domina en relación a los valores solares, Saturno se hace más bien hiperemotivo y egocéntrico (caso de poetas, de artistas). Pero esto no constituye más que un esbozo de explicación todavía en verificación., Ahora bien, lo que constatamos respecto a las propiedades dialécticas del símbolo, lo observamos igualmente respecto a su polivalencia. Los psicoanalistas nos dicen que frecuentemente se encuentra en la mujer al mismo tiempo el estreñimiento, la avarieia y la frigidez, expresión conjunta de una misma ·inhibición. Ahora bien, ¿por qué la disonancia LunaSaturno determina más la inhibición orgánica (estreñimiento, reglas difíciles), más la inhibición afectiva (celibato o frustra-

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c10n afectiva), más la inhibición sexual (frigidez) o más la inhibición económica (posesividad financiera)? El nivel principal sobre el que pesa más concretamente la disonancia nos escapa a menudo, a pesar del recurso a las localizaciones de los Sectores. Hasta tal punto que a veces hay que jugar con toda la gama para estar seguro de dar la nota justa. Y por el momento, no vemos lo que podría resoJver el problema de la · polivalencia del símbolo. Otra dificultad en la interpretación es entrar en el camino de la diferenciación de los valores tipológicos, de pasar, de alguna forma, de la tipología a la psicología individualizada. Si se confrontan a los jupiterianos con los saturninos de nuestra colección, salta a la vista, por el contraste que se presenta, que se trata de dos categorías muy distintas de individuos, y el recurso a las tipologías explica globalmente lo que los opone. Pero cuando se comparan entre sí esta vez, ya a los jupiterianos, ya a los saturninos, no tarda en verse que, a pesar de los comunes valores "de familia", son muy distintos. El grupo Francisco I-Luis XIV-Napoleón I .>e reconoce por la rúbrica Júpiter-Sol (aunque Francisco. I sea menos puro); existen dos índices comunes que los une. Cuando no hay más que uno solo, la distancia aumenta. Así sucede con los saturninós Carlos V, Catalina, Luis XIII, Mazarin, Colbert, Robespierre y Napoleón III. Sobre que los siete sean auténticQ.s saturninos, basta con leer lo que hemos explicado de ellos para tener la convicción, pero no por ello son menos siete saturninos distintos, uno más bien ambicioso, otro más bien virtuoso, tal otro más bien reservado, tal otro más bien trabajador. Ciertamente, el Saturno-Capricornio de Catalina es de otra especie que el Saturno-Escorpio de Mazarin, diferente asimismo del Saturno-Piscis de Robespierre. Sabemos muy bien que a partir del elemento bruto del símbolo inicial hay que proceder a la integración de las particularidades de toda una constelación específica, pero esta "operación diferencial" está lejos de ser fácil. Ya que, dentro de este sistema orgánico que representa el tema, todo se basa en las interacciones entre elemento y elemento, y a continuación entre conjunto y conjunto. Ahora bien, la síntesis a la que hay que llegar no es 402


accesible más que después de un análisis que sólo puede llevar a bien aquel que posea un sólido bagaje. Lo que implica que hay que haber confrontado, utilizando un método comparativo, numerosos temas, y extraído el denominador común entre posiciones parecidsas o cercanas. En nuestra colección, los casos más próximos, aquéHos en que la constelación dominante es más cerca,na, son los de Luis XIV y Napoleón I con Júpiter-Escorpio-AS y Sol-MC (vemos lo que Urano añade a Napoleón en relación al rey-Sol) así como Mazarin y Napoleón III que presentan el AS en Capricornio y Saturno-Escorpio en el MC. Detengámonos en este último caso. Lo que diferencia a estos dos hombres de Estado es que el complejo Capricornio-Saturno-Escorpio-MC se integra a un valor de agua en Mazarin (Saturno oposición Luna y trígono a Sol-Cáncer) y a un valor de fuego en Napoleón III (conjunción Sol-Marte-Aries oposición a Urano). Se perciben los puntos comunes: Son ambiciosos de gran clase, que han partido de nada y han llegado a la cumbre del poder. Su carácter se mueve en el secreto, la oscuridad, la pasión fría y la expresión impasible; lo opuesto a los dos tipos Júpiter-Sol, llenos de exteriorización franca, luminosa y brillante. Uno será dos veces fugitivo pero continuará, desde su exilio, gobernando y triunfará sobre sus p"ruébas. El otro reinará entre dos exilios. El carácter acuático (ambivalente, indeciso, sinuoso, complejo) del Saturno-Escorpio de Mazarin aparece en la silueta imprecisa y compleja dCI príncipe de la Iglesia que no es sacerdote, del ministro de Francia que no nació francés, del marido de una reina que no es rey, que declara: "Disimulo, soslayo, mitigo, concilio todo en lo que me es posible; pero ante una necesidad imperiosa, haré ver lo que soy capaz". Acuático es este Saturno-Escorpio que prefiere los silencios inciertos, los más o menos, los sobreentendidos, los dobles sentidos, a las situaciones claras y decisiones tajantes, a las posturas vanidosas o heroicas. Es un ser prudente, hábil, flexible, resbaladizo, rastrero; se pone caretas, confunde las pistas, ofrece un paciente disimulo para· alcanzar sus objetivos, con una extraordinaria constancia, impasible, e indiferente a una de las más infernales situaciones cabalísticas de la Historia. 403


En cuanto a la orientación ígnea del Saturno~Escorpio de Napoleón III, ofrece una silueta más neta y más tensa, agresiva, más dramática o más heroica. Le vemos formado por el exilio y las sombras de la cárcel; su ambición mordaz hace de él un conspirador nato que se arrojará a locas aventuras y conocerá una vida desigual, de altibajos; ésta le llevará al poder supremo tras un golpe de Estado. Su agitado reinado conocerá menos las intrigas y manifestaciones ocultas de la crisis que las guerras; finalmente, el choque de Saturno en X será más incisivo: será derrocado. Un estudio comparativo de este tipo muestra que una interpretación se construye; no se cr~a en el vacío fijándose en analogías fáciles; se elabora, por comparación, sobre materiales vivos. Esto nos muestra, por lo demás, el camino más imperioso de la investigación astrológica: la acumulación de una enorme masa de observaciones para extraer las particularidades de todos los factores posibles y el abanico de sus manifestaciones en función de contextos siempre distintos. Si la dominante está orientada o tonalizada por la subdominante o por el conjunto del tema, hay que añadir que el factor local lo está por esta dominante. Es por completo natural que con la dominante Marte-Júpiter asistida de una Venus-Escorpio y de una Luna-Aries casi angular, el Saturno en V de Enrique IV se manifieste de una forma diametralmente opuesta al Saturno en V que domina en Luis XIII. No hay nunca que dejar de situar la parte en relación al todo. Ahora bien, cuando existe contradicción entre la dominante y la nota local, permanecemos en la incertidumbre a falta de disponer de una regla satisfactoria. El Saturno-Escorpio ( opuesto a Luna-Tauro) Mazarin ha sido codicioso y avaro (al mismo tiempo que fastuoso, con una conjunción Mercurio-Venus en Leo y en séxtil a una conjunción Marte-Júpiter); el Sector II no contradice esta tendencia general. Pero, mientras que el Saturno-Virgo Colbert fue avaro a pesar de Marte en II (es verdad que si ha nacido un poco antes, Marte pasa a III), Napoleón III fue generoso y más bien gastador con Júpiter en II, a pesar de su Saturno-Escorpio. Vemos pues que no todo está reglamentado en el conocimiento astrológico. Lo contrario por lo demás no habría

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hecho más que suscitar sospechas sobre el valor mismo de este conocimiento. Pero éste es perfeccionable. Naturalmente, no vamos a complicar inútilmente las cosas cargándonos de un falso problema: la búsqueda de un nivel de carácter o de destino. Hay que librarse de establecer una escala cualitativa y cuantitativa de las configuraciones, no expresándose éstas más que en función del individuo al que conciernen. Sabemos que sobre un mismo fondo de afectividad, la inteligencia da un paranoico y un Napoleón, un obseso y un Maine de Biran, un angustiado y un Dostoievsky, un sádico y un Bichat. El tema -y esto debe admitirse de una vez por todas- presenta una óptica profunda del individuo, pero sin aportar ninguna precisión sobre la "clase" de éste. El tema es como el plano de un edificio .del que no se conoce la escala; se conocen la economía general de la obra y los problemas que plantea; pero se ignora qué materiales de construcción tomará el arquitecto: el mármol o el cartón piedra. El índice particular de riqueza o pobreza relativa se nos escapa.1 Esta laguna no disminuye por ello el valor y alcance de las informaciones que presentá la constelación de un nacimiento para quien sepa leerla. Pero, para descifrar este libro de la naturaleza, hay que saber aprender la lección que nos ofrece en cada nueva carta astral.

París, 26 de mayo de 1960

l. Debido a ello (y por todas estas razones) la astrología no es lo que se quiere que sea: una adivinación más o menos estúpida. Ciertamente, el astrólogo de experiencia se encuentra parcialmente en medida de "reencontrar" la persona y su destino. Pero debe actuar, por el contrario, a partir del conocimiento completo de la persona, con el objetivo de ampliar y profundizar el conocimiento que eslll persona tiene de sí mismo y de su devenir.

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BIBLIOGRAFIA SUMARIA

Ephémérides Astronomiques Chacornac: Tomos 1931-1940, 1941-1950, 1951-1960, 1961-1970; Ed. Tradionnelles, II Quai Saint-Michel, Paris V. Die Deutsche Ephemert"de: Tomos 1850-1889, 1890-1930, 1931-1950, 1951-1960, 1961-1970, 1971-1980; o. w. Barth, Verlag Munich. Ephemeriden: 1890-1950; Verlag Max. S. Metz, Zurich. Tables des Matsons Chacornac: Editions Traditionnelles. Tables of Houses Raphael's, Londres. André BARBAULT: Defensa e Ilustración de la Astrología; .Les Femm.es illustres chez l'Astrologue; Ed. du Sutl. Les Astres et l'Histoire; Ed. J.-J. Pauvert. André BOUDINEAU: Bases· scienttfiºques de l'Astrologie (nociones de cosmografía; eyección del tema); Ed. Tradi~ tionnelles. Paul CHOISNARD: Langage Astral; Ed. Traditionnelles. H. J. GOUCHON: Dt"ctionnarie Astrologt"que; Ed. Planete. Joelle de GRAVELAINE y Jacqueline AIME: L'Astrologie; Edition Spéciale, Denoel. J ean-Pierre NICOLA: La· condition solaire; Ed. Traditionnelles. Claudio PTOLOMEO: Somme Astrologiºque; Tetrabible et Centiloque; ·col. "Bibliotheca Hermética"; Ed. Planete/ Denoel. Clara SANTAGOSTINI: Asst"rxil Astrologiºe; Ed. Traditionnelles. 407


M. SENARD: Le Zodiaque; Ed. Traditionnelle. Ce que disent les Astres; Ed. Stock. Revista trimestral: "L'Astrologue"; Ed. Traditionnelles. Adolfo WEISS: AstrologĂ­a Radonal, Editorial Kier.

J. G. VERDIER:

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ANEXO I

LA HORA LEGAL EN ESPANA Y SU VIGENCIA España adopta el calendario gregoriano ya a partir del 15 de octubre de 1582. Hasta el 1° de enero de 1901 rigió el meridiano 3° 41' OESTE de Greenwich, que es el que pasa por Madrid coincidiendo la hora local con la hora de nacimiento. Desde el 1° de enero de 1901, rige el meridiano 0° de Greenwich.

Hora de verano ADELANTO DE UNA HORA.- Se introdujo por primera vez en España el 15 de abril de 1918. 1918.- Del 15 de Abril a las 23 h al 7 de Oct. a las Oh 1919.- " 6 de " a las 2 3 h al 7 de "a las Oh 1924.- " 16 de " a las 23 h al 7 de "a las Oh 1926.- " 17 9e " a las 23 h al 3 de "a las Oh 1927.- " 9 de "a las Oh " a las 23 h al 2 de 1928.- " 14 de " a las 23 h al 2 de "a las Oh 1929.- " 20 de " a las 23 h al 6 de "a las Oh 1931.- " 18 de " a las 23 h al 5 de "a las Oh Zona republicana (adelanto de una hora)

1937.- Del 22 de Mayo a las 23 h al 7 de Oct. a las Oh 1938.- " 2 de Abril: se adelanta una hora. El 30 de abril 409


se adelanta otra hora más sobre la ya existente, hasta el 2 de octubre en que se suprime 1 h adelantada todo el resto del año. • 1939.- Comienza el año con una hora de adelanto y continúa así hasta el fin de la guerra el 1 de abril. (A partir de esta fecha, ver Zona Nacional.) Zona nacional (adelanto de una hora)

1937.1938.1939.1940.-

Del 22 de Mayo a las 23 h al 3 de Oct. a las Oh " 26 de Marzo a las 23 h al 2 de " a las Oh " 15 de Abril a las 23 h al de " a las Oh Del 16 de Marzo en adelante, incluso en invierno, se adelantaron los relojes UNA hora permanentemente. Hubo algunos veranos en que se adelantaron UNA hora MAS; es decir, DOS horas respecto a la hora de Greenwich.

Adelanto de 2 horas

= 1 h. De ahí en adelante, dos horas hasta el 1 de setiembre a las 24 h. Queda 1 h hasta el fin de año. 1943.- Hasta el 17 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante, dos horas hasta el 3 de octubre a las O h. Queda 1 h hasta fin de año. 1944.- Hasta el 15 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante, dos horas hasta el 1 de octubre a las O h. Queda 1 h hasta fin de año. 1945.- Hasta el 14 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante, 2 horas hasta el 30 de setiembre a las O h. Queda 1 h hasta fin de año. 1946.- Hasta el 13 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante 2 horas hasta el 29 de setiembre a las O h. Queda 1 h hasta fin de año. 1949.- Hasta el 30 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante 2 horas hasta el 2 de octubre a las O h. Queda 1 h hasta el fin de año. 1942.- Hasta el 2 de Mayo a las 23 h

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1950.- En adelante, 1 h todo el año hasta 1974. 1974.- Hasta el 13 de Abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante 2 horas hasta el 6 de octubre a las 1 h. Queda 1 h hasta fin de año. 1975.- Hasta el 12 de ,~bril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante 2 horas hasta el 5 de octubre a las O h. Queda 1 h hasta fin de año. 1976.- Hasta el 27 de marzo 1 h. De ahí en adelante 2 h hasta el 26 de setiembre a las O h. 1977.- Hasta el 2 de abril a las 23 h = 1 h. De ahí en adelante hasta el 25 de setiembre a las Oh= 2 h. 1978.- Hasta el 2 de abril a las 2 h = 1 h. De ahí en adelante hasta el 1 de octubre a las 3 h = 2 h. 1979.- Hasta el 1° de Abril a las 2 h = 1 h. De ahí en adelante hasta el 30 de setiembre a las 3 h = 2 h.

Islas Canarias CANARIAS.- Antes del 1 de Marzo de 1922 regía la hora local. 1922.- Desde el 1 de Marzo a las O h se aplica para estas islas el 'horario del Meridiano 15° (o sea 1 h de retraso con relación a la península).

Ifni y Sahara Español Igual que Canarias.

Marruecos Español Del 4 de Abril de 1946 en adelante lleva 1 h de adelanto. Se encontraron estos datos en la "ENCICLOPEDIA JURIDICA ESPANOLA" (1918-1933) y en los B.O.E. posteriores a 193 7 (buscados mediante los "Apéndices al Indice Progresivo de Legislaciones de Aranzadi" (pág. 343-44-1930-49).

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ANEXO II España (H. G.) Latitud ALBACETE 39° 00' ALICANTE 38° 20' ALMERIA 36° 49' AVILA 40° 33' BADAJOZ '38° 53' BARCELONA 41° 23' . BILBAO 43° 15' BURGOS 42° 20' CADIZ 36° 32' CASTELLON DE LA PLANA 39° 58' CIUDAD REAL 38° 59' CORDOBA 3 7° 52' LA CORUNA 43° 22' CUENCA 40° 07' GERONA 41º 59' GRANADA 37° 12' GUADALAJARA 40° 37' HUELVA 37° 16' HUESCA 42º 09' JAEN 37° 46' LEON 42º 46' LERIDA 41° 46' LOGRONO 42° 27' LUGO 43° 02' MADRID 40° 24'

Diferencia Longitud con Greenwich 7m 2 in 9m 19 m 27 m 8m 11 m 15 m 25m

48, s 48 s 44 s E 44 s

4s 15 m 44 s 19 m 33 m 36 s 8 m 32 s 11m16 s E 14 m 32 s 12 m 44 s 27 m 44 s 1 m 36 s 15 m 16 s 22 m 16 s 4m E 9 m 44 s 30 m 08 s 14 m 52 s 413


MALAGA MURCIA ORENSE OVIEDO PALENCIA PALMAS PALMA DE MALLORCA PAMPLONA PONTEVEDRA SALAMANCA STA. CRUZ DE TENERIFE SANTANDER SAN SEBASTIAN SEGOVIA SEVILLA SO RIA TARRAGONA TERUEL TOLEDO VALENCIA VALLADOLID VITORIA ZAMORA ZARAGOZA

36° 42' 38° 00' 42° 21' 43° 22' 42° 01' 28° 08' 39° 44' 42° 47' 42° 27' 40° 57' 28° 29' 43° 28' 43° 19' 40° 56' 3 7° 24' 41 o 46' 41° 13' 40° 18' 39° 51' 39° 29' 41 o 49' 42° 50' 41°39' 41 o 39'

14 m 52 s 15 m 30 m 48 s 23 m 19m lh lm 10 m 36 s E 3 m 40 s 34 m 20 s 22 m 44 s lh 4m 48 s 11 m 16 s 8m 16 m 32 s 24m lOm 8s 4 m 32 s 4 m 32 s 16 m 12 s 1m24 s 19m 11 m 24 s 23m 4s 3 m 32 s

AMERICA LATINA ARGENTINA Buenos Aires Córdoba La Plata Mar del Plata Mendoza Salta Santa Fe Tucumán 414

34° 36' s 31°25'S 34° 55' s s 38° 32° 30' s 24° 20' s 31°45'S 25° 30' s

0.03m -0.17 m 0.08m 0.12 m 0.36m 0.24m 0.04m 0.24m


"'Mij

QM

BOLIVIA (H.H. -4) La Paz Cochabamba Oruro Potosí Sucre

16° 30' s 17° 15'S 18º

s

19° 30' s s 19°

- 0.33 - 0.25 - 0.29 -0.24 -0.20

111

m m m

m

BRASIL (H.H. -3) Río de J aneiro Bahía Belem do Pará Pernambuco

54' s 58' s 28' s 03' s

0.07 m 0.26m - 0.05 m 0.40 m

33° 34' s s 24° s 18° s 30° 37° SO'S s 33°

0.16 m 0.16 m 0.18 m 0.14m 0.08 m 0.12 m

4° 37' N N 70 N 3° 40' N 10° 30' N 6° 30' N

0.03 m O.OOm 0.08 m - 0.08 m - 0.03 m - 0.03 m

9° 57' N N 10°

0.23 m 0.21 m

22° 12° 1o 8°

CHILE (H.H. -5) Santiago Antofagasta Arica La Serena Temuco Valparaíso COLO:MBIA Bogotá Barran quilla Bucaramanga Cali Cartagena Medellín

11º

COSTA RICA (H.H. -6) San José Puntarenas

415

.%*


CUBA (H.H. -5) La Habana Camagüey ·Matanzas Santa Clara Santiago

24° 30' N N 22° N 23° 22° 30' N 19° 58' N

- 0.29 - 0.11 - 0.28 - 0.20 -0.04

m m m m m

ECUADOR (H.H. -5) Quito Guayaquil Cuenca

0° 14' s 2º 15' s 30 s

- 0.14 m - 0.20 m - 0.16 m

16° 13' N

-0.07 m

14° 30' N 14° 15' N

- 0.04 m - 0.09 m

4° 56' N

0.30m

18° 33' N

0.10 m

14° 10' N

0.12 m

GUADALUPE (H.H. -4) Pointe-a-Pitre GUATEMALA (H.H. -6) Guatemala Mazatenango GUA YANA FRANCESA (H.H. -4) Cayena HAITI (H.H. -5) Puerto Príncipe HONDURAS Tegucigalpa 416


JAMAICA (H.H. -5) Kingston

17° 56'N

- 0.07 m

14° 36' N

- 0.05 m

19° 21° 27° 21 o 26° 17º 19° 19°

26' N N 54' N 15'N N N N 12' N

- 0.37 m - 0.56 m - 1.24 m 0.02m - 0.42 m - 0.12 m - 0.32 m - 0.25 m

12° 15' N

0.13 m

8° 57'N 9° 30' N

- 0.18 m - 0.19 m

25° 17'S s 26° s 25°

0.09m 0.16 m 0.16 m

MARTINICA (H.H. -4) Fort de France MEXICO (H.H. -6) México Guadalajara Gaymas Mérida Monterrey Oaxaca Puebla Veracruz NICARAGUA (H.H. -6) Managua PANAMA (H.H. -5) Panamá Colón PARAGUAY (H.H. -4) Asunción Caazapa Coronel Oviedo

417


PERU (H.H. -5) Lima Arequipa Chiclayo Cuzco Huánuce !quitos Piura Trujillo

12° 03' s 17° s 70 s 14° s 10° s 3° 30' s 5° 30' s s 8º

- 0.08 m 0.12 m -0.20 m 0.12 m - 0.06 m 0.08m - 0.21 m - 0.16 m

18º

N

- 0.24m

18°

N

0.20m

13° 30' N

0.04m

34° 55' s 30° 30' s s 32°

0.15 m 0.13 m 0.12 m

10° 34' N N 11º

-0.28 m 0.36 m

PUERTO RICO (H.H. -4) San Juan REPUBLICA DOMINICANA (H.H. -5) Santo Domingo SALVADOR (H.H. -6) San Salvador URUGUAY (H.H. -4) Montevideo Artigas Paysandú

VENEZUELA (H.H.-4) Caracas Balq uisime to 418


Ciudad Bolívar Maracaibo Mérida

8° N 11°30'N 9° N

0.13 m 0.49 m - 0.46 m

Importante.- Argentina, Chile y Uruguay utilizan horarios de verano, que son los que figuran en estas tablas. Para los restante meses, se debe restar -60 m a los valores considerados. Los Husos Horarios dados están en conformidad con el Anuario del Bureau de Longitudes de París, para el año 1972.

419


ANEXO III FECHA DE NACIMIENTO DE PERSONALIDADES ESPANOLAS ALBENIZ, Isaac ALFONSO XII ALFONSO XIII ARGENTA, Ataulfo ARRABAL

29-V-1860 28-XI-1857 17-V-1886 2 l-XI-1913 1 l-VIII-1932

AZANA, Manuel "AZORIN"

10-1-1880 8-VI-1873

BAHAMONTES, Federico BARRAQUER, Joaquín BECQUER, G. Adolfo BENAVENTE, Jacinto . BLASCO IBANEZ, Vicente BUERO VALLEJO, Antonio BUNUEL, Luis CABALLE, Montserrat CABRE, Mario CARRILLO, Santiago CASALS, Pablo CASSEN CORDOBES, El DALI, SALVADOR DOMINGUIN, Luis Miguel

9-VII-1928

lh 22h 30m 12h 30m

Camprodón Madrid Madrid Castro Urdiales Melilla

"antes de levantarse el sol". (Indicación de la madre.) llh 30m Alcalá de Henares Manóvar (Alicante) 15h

Sto. Domingo

26-1-1927

Barcelona

17-11-1836

Sevilla

l 2-VIII-1866

Madrid

29-1-1867

Valencia

22-IX-1916 22-11-1900 12-IV-1933 6-1-1915 18-1-1915 30-XII-1876 28-X-1928 14-V-1936 ll-V-1904

12h 21h llh 45m 14h 30m 20h 4h ASC. 18º MC28º 8 h. 45m

9-XII-1926

8h.

Guadalajara Calanda (Teruel) Barcelona Barcelona Vendrell Tarragona Figueras Madrid

421


ESCRIVA DE BALAGUERJ. FALLA, Manuel de FRANCO, Francisco GARCIA LORCA, Federico GAUDI, Antonio GONZALEZ, Felipe GONZALEZ BOSE, Miguel GOY A, Francisco de GRANADOS, Enrique IBARRURI, Dolores "La Pasionaria"

9-1-1902 23-XI-1876 4-XII-1892

22h 6h Oh 30m

Barbastro Cádiz El Ferrol (Galicia)

11-VI-1899

23h

Fuente Vaqueros (Granada) Reus

25-VI-1852 5-III-1942 2-IV-1956 30-III-1 746 27-VII-1867

Panamá 5h

Lérida

IGLESIAS, Julio ISBERT, Pepe JUAN CARLOS I JIMENEZ, Julio JIMENEZ,J. Ramón LARRA, Mariano José LOLA FLORES

23-IX-1944 3-III-1885 5-1-1938 28-X-1934 25-XII-1881 24-III-1809 21-I-1928

LUTE, El MACHADO, Antonio "MAN OLE TE" (M. Rodríguez) MARIANO, Luis MARTINEZ BA~RIOS, Diego "MARISOL" MASSIEL MENENDEZ y PELAYO,M. MIRO,Joan MONARQUIA, Instauración en España MORA Y ARAGO'\¡, Fabiola NONELL, Isidro OCANA, Luis ORANTES, Manuel ORTEGA Y GASSET, José PASO, Alfonso PE MAN, José María PEREZ GALDOS, Benito PICASSO, Pablo ·

15-IV-1942 26-VII-1875

Hacia el me- Somorrostro diodfa (Bilbao) . 12h Madrid Madrid llh 20m Roma 22h Avila Moguer 8h Madrid Jerez de la Frontera 7h llm Salamanca Sevilla 18h 20m

4-VII-191 7 12-VIII-1914

23h 30m

4·22

9-XII-1895

ASC 16º 24 M.C.9°

25-XI-1883 5-II-1948 2-VIII-194 7

13h 40m

Sevilla Málaga Madrid

3-II-1856 20-IV-1893

2lh

Santander Barcelona

22-Xl-1975

12h 36m 20sMadrid

16-VI-1928 30-XI-1873 9-VI-1945 6-II-1949 9-V-1883 12-IX-1926 8-V-1897 18-V-1843 25-X-1881

2h 30m

Córdoba Irún

2lh 30m ASC. 12º

Zarauz Barcelona Priego Huelva

15h 30m

Madrid Madrid Cádiz

23h 15m

Las Palmas Málaga


PRINCIPE FELIPE PUJOL, jordi RE Y, Fernando RIVEL, Charlie

30-1-1968 9-VI-1930 20-IX-1917 23-IV-1896

12h 45m

lQ-V-1938 SANTANA, Manuel SERRAT, Joan Manel 27-XIl-1943 SOFIA, REINA 3-XI-1938 SUAREZ GONZALEZ, 25-IX-1932 Adolfo T ARRADELLAS, 19-1-1899 Josep TRUETA,José TURIN A, Joaquín UNAMUNO, Miguel de URTAIN,José Manuel VELAZQUEZ ZAMORA, Alcalá ZAMORA, Ricardo Z.DRRILLA, José

27-X-1897 9-XII-1882 29-IX-1864 14-V-1943 4-VI-1599 6-VIII-1877 14-11-1901 21-11-1817

ASC. 29"

Madrid Cu bellas (Barcelona) Madrid Barcelona Psijico (Atenas, Grecia)

lOh 54 m

Cebreros (Avila)

9h

Cervelló (Barcelona)

18h

Sevilla

22h 5h45m 6h 20h

Bilbao Cestona Sevilla Priego (Córdoba) Barcelona Valladolid

En la composición de esta lista ha sido de gran ayuda la aportación de Joaquín Teixidor, astrólogo.

423


INDICE

Algunas opini.ones sobre la Astrología . . . . . . . . . . . . . Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

7 13

PRIMERA PARTE: LOS ELEMENTOS l.

11. 111.

El Mapa Astral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Esfera terrestre y esfera celeste, 21. Las coordenadas terrestres . . . . . . . . . . . . . . . . Las coordenadas celestes . . . . . . . . . . . . . . . . . Coordenadas ecuatoriales: declinación y ascensión r~cta, 25.- Coordenada¡; hori· zontales: altura y azimut, 30.- La esfera local, 3.1. El cálculo del tema natal . . . . . . . . . . . . . . . . . El problema de la hora, '34.-La hora local, 3 7 .-·La hora de Greenwich, 38.En los países extranjeros, 39.- La Domificación, 45 . ...:.. Las posiciones planetarias, 48.- Los aspectos, 52.- La re· pesentación del tema, 54. Verificaciones y pruebas. . . . . . . . . . . . . . . . . . Las determinantes terrestres . . . . . . . . . . . . . . . Las cualidades elementales, 82.- Caliente, 82.- Frío, 82.- Húmedo, 82.- Secó, 83.- Los elementos, 83.- El agua, 83.El aire, 84.- El. fuego, 85.- La tierra, 86.

21 22 25

34.

59 77

SEGUNDA PARTE: LAS GAMAS SIMBOLICAS IV.

El Zodíaco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Aries, 96.- Tauro, 98.- Géminis, 101.-

95


V. VI.

VII.

VIII.

IX.

Cáncer, 104.- Leo, 107 .- Virgo, 109.Libra, 113.- Escorpio, 117 .- Sagitario, 120.- Capricornio, 123.-Acuario, 126.Piscis, 129. Las casas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Los planetas ...... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sol, 143.- Luna, 144.-Mercurio, 146.Venus, 148.- Marte·, 149.-Júpiter, 152 .- Saturno, 153.- Urano, 155.- Neptuno, 156.- Plutón, 158. Los planetas ·en-los signos . . . . . . . . . . . . . . . . . Luna, 166.- Mercurio, 169.- Venus, 172.Marte, 176.- Júpiter, 180.- Saturno, 183 .- Urano, 185.- Neptuno, 187.- Plutón, 188. Los planetas en los sectores . . . . . . . . . . . . . . . Sol, 189.- t.una, 192.- Mercurio, 195.Venus, 198.- Marte, 201.- Júpiter,.204 .- Saturno, 208.- U~ano, 212.- Neptuno, 214.-Plutón, 216. Los aspectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Naturaleza de los aspectos, 220.-Materia de los aspectos, 224.-0rientación delos aspectos, 225.- Interpretación de los aspectos, 226.- Significación de los aspectos, 228.

133 13 7

161

189

219

TERCERA PARTE: LAS INTERPRETACIONES X.

La dominante.......................... Las investigaciones, 249.- El principio de investigación, 252.- Los sistemas constelados, 258. Carlos V, 261.- Carlos VI, 263.- Carlos Vlf, 266.- Luis XI, 267 .- Carlos VIII, 270.- Luis XII, 271.- Francisco 1, 272.Enrique II, 275.- Catalina de Médicis, 278.- Francisco II, 280.- Carlos IX, 281.Enrique III, 284.- Enrique IV, 287 ..:.. Luis

247


.,,,.. XIII, 290.- Richeli~u, 293.- Mazarin, 295.- Luis XIV, 297 .- Colbert, 300.Luis XV, 301.- Lujs XVI, 304.- María Antoni,eta, 308.- Robespierre, 309.Napoleón I, 312.- Luis XVIII, 313.Carlos X, 315.- Luis Felipe, 317 .- Napoleón III, 318. XI. La determinación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . Uri solo planeta en un sector, 324.- Varios planetas en un mismo sector, 332.La regencia, 335.- Los aspectos, 337. XII. Síntesis de la interpretación . . . . . . . . . . . . . . . La salud, 343.- La fortuna, 345.- El éxito; 346.- El amor, 34 7. XIII. Diagnóstico del tiempo en los acontecimientos Las direcciones, 351.- Las direcciones primarias, 351.- Las direccfones secundarias, 354.-,- Los tránsitos, 357.- ¿Qué es un tránsito?, 357.- La importancia, 358.- La manifestación, 361.- La naturaleza, 366.- Clasificación tipológica, 366;- Puntos receptores, 369.- Puntos emisores, 3 70.- Individualización del pronóstico, 372.- La visión sintética, 377.Las revoluciones solares, 383.XIV. Sobre las afinidades electivas . . . . . . . . . . . . . . Las conjunciones, 3 8 7 .- Los aspectos, 3 89 .- La~ repeticiones, 389.-:- Las superposiciones, 390. XV. Problemas de interpretación . . . . . . . . . . . . . . . Los falsos problemas, 393.- Los problemas periféricos, 396.- Los problemas esenciales, 399. Bibliografía sumaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Anexo I . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Anexo Il......................... . . . . . . . . . . . Anexo 111 ...... ,................ '..............

3 21

341 349

387

393

407 409 413 421