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Mesoamérica En Mesoamérica, los asesinatos de mujeres son una de las formas más extremas de violencia por razón de género. En Guatemala, de acuerdo con el Procurador de Derechos Humanos, en 2009 ocurrieron 720 muerte violentas de mujeres; de enero de 2002 a enero de 2009, se iniciaron 197 mil 538 procesos por violencia familiar y contra las mujeres y 13 mil 895 por violencia sexual. En El Salvador, en 10 años se incrementó el número de muertes violentas contras las mujeres, al pasar de 195 casos en 1999 a 581 en 2009, es decir, en una década han fallecido tres mil 578 mujeres y de enero a marzo de 2010 se reportaron 154 casos, señalan datos del Instituto de Medicina Legal de El Salvador. En tanto en Honduras, en los dos últimos años la violencia contra las mujeres se agudizó, con 768 casos de femicidio, de los cuales sólo 12 han sido judicializados. En Nicaragua, una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física o sexual en su vida y, a partir de 2005, hay un aumento progresivo de los asesinatos de mujeres, el 2008 finalizó con 79 mujeres asesinadas, 25 más que en 2007. Y en México, de enero de 2009 a junio de 2010, se registraron mil 728 homicidios dolosos contra las mujeres en 18 entidades federativas del país. La mayoría de estos asesinatos permanece impune.

CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER La Declaración de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), adoptada en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, define, en su Artículo 12, la violencia contra la mujer en materia de salud como: “Los Estados Partes adoptaran todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia. (…) los Estados Partes garantizarán a la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el periodo posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario, y le aseguraren una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia”

Fuentes Consultadas: http://www.archive.org/details/FuentesConsultadas_548

SALUD REPRODUCTIVA de las mujeres Con una tasa de 4.4 por cada mil mujeres, de 15 a 49 años de edad, Guatemala ocupa el primer lugar en fertilidad; seguido de Honduras con 3.3, Nicaragua 3.2 y El Salvado 2.9 Por cada 100,000 nacidos vivos, la Razón de Muerte Materna es de 290 casos para las guatemaltecas; 280 para las hondureñas; seguidas de las nicas y las salvadoreñas con 170 casos. 66 por ciento de las nicaragüenses; 61 por ciento de las salvadoreñas; 56 por ciento de las hondureñas; y 34 por ciento de las guatemaltecas, de 15 a 49 años de edad, que están casada utilizan métodos anticonceptivos. En la región, las complicaciones del aborto inseguro son una de las principales causas de Mortalidad Materna, siendo las mujeres pobres, rurales, indígenas y marginadas las más vulnerables. Se calcula que en Centroamérica ocurren aproximadamente 900 mil abortos al año, la mayoría en condiciones de riesgo. Antes del 2010 existía el aborto terapéutico en El Salvador (1997) y en Nicaragua (2006), en tanto en Guatemala y Honduras existen leyes restrictivas, que permiten el aborto inducido bajo circunstancias limitadas. VIOLENCIA INSTITUCIONAL Estrechamente relacionada con la calidad de la atención a la salud de las mujeres. “Actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia” EJEMPLOS: negar tratamiento sin referir a otros servicios para recibir asistencia oportuna, proveer deliberadamente información defectuosa o incompleta, largas esperas para ser atendidas que pueden contribuir a daños psicológicos y físicos, aplazar la atención médica a mujeres que requieren atención postaborto y la denuncia ante las autoridades, amenazas e intimidación, maltrato verbal, negar medicamentos y atención, falta de personal médico bilingüe, manejo del dolor como ‘castigo’, cobró de tarifas excesivas por los servicios, negar la anticoncepción de emergencia a víctimas de violación, demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos, mala atención durante el embarazo, parto y puerperio, entre otros.


Por una Maternidad Libre y Voluntaria/Mesoamérica