Issuu on Google+

Crimen Perfecto

T

odo comenzó una noche en la ciudad de Alemania donde ocurrió un extraño suceso, el detective Jonson encontró en un almacén abandonado un cadáver sin cabeza. Baby, su ayudante vio que había unas marcas de bala en la pared,

pero por extraño que pareciera en el muerto no había ningún resto de metralla, solo existía algún indicio del cual se deducía que el agresor y la víctima forcejearon antes de que muriera. Jonson y Baby se dieron cuenta de que había una “X” en el hombro del fallecido, los dos, confusos por este suceso empezaron a investigar sobre el crimen acaecido en aquel lugar. Tras largas horas buscando información llegaron a la conclusión que el asesinato tenía muchas coincidencias con otros crímenes que eran muy parecidos, los sospechosos era Bins, Skiner, Kepler y Thomas. Los agentes sabían que Thomas había muerto hace apenas unos años y regresaron al lugar del crimen para obtener información sobre el asesino. Al entrar en el almacén pudieron ver que yacía otro cuerpo en el suelo, este también sin cabeza, examinaron el individuo, y encontraron otra “X” en la pierna. Ellos se acordaron de la marca que también había en el otro cuerpo en el hombro, descartaron a un acusado, Kepler, ya que este siempre que mataba ponía la marcas en el mismo sitio, y por el contrario el criminal de ahora las colocaba en lugares distintos. Resultaba algo raro, que el homicida dejara a sus víctimas siempre en el mismo punto, por eso se eliminó a Skiner, debido a que él nunca deja a sus objetivos en un mismo lugar, solo quedaba un sospechoso, pero sabían que no iba a ser tarea fácil encontrarlo, y muchos menos capturarlo. Entonces, empezaron a recaudar información sobre Bins en los documentos de la comisaría; tras varias horas de búsqueda, consiguieron los datos suficientes sobre el paradero del asesino, que vivía en la calle Morts, número trece, vigésimo piso en la ciudad de California. Al llegar allí, decidieron hablar con los detectives del estado, para saber con certeza si Bins residía en aquel lugar. Tras varios días de espera les llegó una noticia diciendo que Bins, se había mudado a Alemania, al número treinta y seis, cuarto piso de la calle Teda.


Jonson y Baby, vieron que cada vez se acercaba más a ellos, y decidieron esperar unos días más para comprobar si encontraban otra víctima. Baby fue al almacén en busca de pistas incriminatorias, y encontró una nota que ponía: “Estoy muy cerca de vosotros.” Esa misma noche, hubo otro asesinato en la nave, Jonson dejo solo a Baby durante unos minutos, y de repente se oyó un disparo, Jonson salió a mirar rápidamente lo que estaba ocurriendo. Le preguntó a Baby que si había visto entrar o salir a alguien del almacén, diciéndole este que no. Cerraron el almacén y lo registraron de arriba abajo; pero no encontraron nada. Salieron de la habitación donde se encontraban los cuerpos y Jonson vio que había desaparecido su compañero, empezó a asustarse y a preguntarse dónde estaría Baby. Al cabo de unos minutos, este oyó unos ruidos dentro de la habitación donde se había separado él y su ayudante; el detective, sin pensárselo entró apresurado en la habitación, pero allí no había nadie. Sin previo aviso, alguien se abalanzó sobre Jonson y lo dejó inconsciente; el agresor quería ver muerto al policía. Después de tres horas sin conocimiento, Jonson despertó, estaba atado con unas cadenas a una tubería que sobresalía del almacén, de pronto, vio una sombra que se acercaba a él. Era Baby, su compañero, Jonson sorprendido por los sucesos ocurridos le dijo que si él era el asesino, si había cometido todos esos crímenes y porqué. Su amigo le contestó que sí, que mató a todas esas personas; pero que lo hizo para darles una lección, Jonson sorprendido por la respuesta, le dijo que le soltara y olvidasen el suceso. Después de soltarlo, Baby le ofreció unirse a él, pero Jonson rechazó su oferta. Enfadado por la respuesta, decidió matarlo. Cinco años después de la muerte del detective, el asesino fue encontrado, siendo condenado a pena de muerte por todos los asesinatos cometidos.

Diana Alonso Saiz Tomás Pérez Garrido Andrea Ballesteros Fernández Esperanza Molina de la Fuente.


Crimen Perfecto