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PRIMERA PONENCIA EL LUGAR DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LA PASTORAL PROFETICA Pbro. Dr. César A. Mora Paz

Como una premisa, quisiera yo ubicar así la Pastoral Profética en la historia de la salvación: CONSTANTES EN LA PEDAGOGIA BIBLICA (EL PROCEDER DE DIOS)

ECONOMIA DIVINA.

JESÚS REY. HECHOS. LIBERACIÓN

JESÚS PROFETA. PALABRA. ALIANZA-FE

PUEBLO DE DIOS. KOINONIA

JESÚS SACERDOTE. SIMBOLOS. CULTO

En efecto, si analizamos con la ayuda de la Sagrada Escritura el proceder de Dios (su “economía”), nos encontramos con estas constantes: a) Liberación del dolor humano. Es el aspecto de la caridad, de las obras. b) La Alianza. En el N.T., la fe. Elemento fundamental: la Palabra, el profetismo. c) El culto. El mundo de los símbolos y el sacerdocio. d) La comunidad (kahal-ekklêsia). Elemento fundamental: la koinônia. Nosotros nos sentimos identificados con la tarea de Cristo profeta, pero en una koinônia con el pueblo de Dios y con las demás pastorales. Por eso pensamos que las tareas básicas de la Pastoral Profética podrían ser, a grandes rasgos: el kerigma, la catequesis, la teología, la predicación, la motivación de la caridad. Como segunda premisa, veo importante ubicar el lugar de la revelación positiva de Dios en el plan de la revelación total de Dios:


DIOS HABLA = DIOS SE REVELA REVELACIÓN POR LOS ACONTECIMIENTOS

REVELACIÓN POR LA CREACIÓN

REVELACIÓN POSITIVA

Dios nos habla de diferentes maneras. Pero siempre será importante y necesaria su revelación positiva, que nos viene por la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio. Veamos cómo se armonizan estas tres instancias del hablar divino: REVELACION POSITIVA DE DIOS DIOS S.E.

TRADICIÓN

MAGISTERI O

PUEBLO DE DIOS (LAICOS, RELIGIOSOS, TEÓLOGOS)

Esto quiere decir que un elemento importante en la revelación positiva de Dios es que es multiforme y complementaria. Ni sólo Magisterio, ni sólo Tradición, ni sólo Biblia. Todo se hace en diálogo entre las diversas instancias y depositarios de la Palabra divina. Por diversas razones el papel de la Biblia estuvo limitado. Pero ahora el Magisterio nos indica el camino a seguir en la vida de la Iglesia, incluida por supuesto la Pastoral Profética:


EL CRITERIO ECLESIAL ACERCA DE LA BIBLIA “La Iglesia ha considerado siempre como norma suprema de su fe la Escritura unida a la Tradición, ya que, inspirada por Dios y escrita de una vez para siempre, nos transmite inmutablemente la palabra del mismo Dios; y en las palabras de los Apóstoles y los Profetas hace resonar la voz del Espíritu Santo. Por tanto, toda predicación de la Iglesia, como toda la religión cristiana se ha de alimentar y regir con la Sagrada Escritura” (DV 21). “Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo” (DV 25). Es “el alma de la evangelización” (DP 372).

La Iglesia pide una verdadera familiaridad y una lectura de corrido de la Biblia y no sólo conocer “las grandes líneas que atraviesan la historia de la salvación”. Eso lo hacíamos ya de niños en 1958 con la Historia Sagrada de F.T.D. Como criterio del uso de la Biblia en la Pastoral Profética y en la vida de la Iglesia, tenemos que recordar que no todo en la Biblia es comprensible a primera vista ni su aplicación a la vida actual (actualización) se hace como por arte de magia. Necesitamos de guías en su interpretación y actualización. Debemos preparar esos guías; o sea, tenemos que poner más atención a la preparación bíblica de nuestros agentes de Pastoral Profética. NECESIDAD DE GUÍAS EN LA LECTURA BIBLICA El eunuco de Candace le decía a Felipe, acerca del Profeta Isaías: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me hace de guía?” (Hch 8,26-40). Lucas también nos narra el evento de Emaús: cómo el Señor Jesús tiene que explicar a los discípulos las Escrituras en una forma tan pedagógica (Lc 24,13-35). Estos textos de la Biblia nos están diciendo que no siempre es posible deducir el mensaje bíblico sin alguien que la haga de guía.

Un equilibrio se puede lograr entre el conocimiento y la praxis cristiana si tenemos en cuenta estos elementos en la vida eclesial que representamos con el “Cuadro hermenéutico” de Carlos Mesters: PRE-TEXTO: LA REALIDAD

LO QUE DIOS DICE HOY

CON-TEXTO: LA COMUNIDAD ECLESIAL

EL TEXTO: CONOCIMIENTO DEL MISMO


La intuición de Mesters es buena, aunque perfectible: a) Nadie puede leer correctamente la Biblia si no conoce la realidad y, sobre todo, si no está empeñado en transformarla. b) Nadie puede leer correctamente la Biblia si no está integrado en una comunidad de fe, abierta a la Gran Comunidad eclesial. c) Nadie puede leer correctamente la Biblia sin un conocimiento del texto tal que le permita leerlo sin construirse un texto a su medida. Estos elementos, vividos y analizados YA en comunidades de fe, han arrojado una nueva luz en la interpretación de la Escritura, que pueden integrarse en la Gran Tradición de la Iglesia (DV 8). La pertenencia a la comunidad eclesial es importante, ya que antes que hubiera Biblia había Tradición eclesial. Sus elementos son los siguientes (DV 8): ELEMENTOS DE LA TRADICIÓN ECLESIAL ENSEÑANZA KERIGMA CATEQUESIS TEOLOGÍA CREDOS VIDA INSTITUCIONES COSTUMBRES LEYES CULTO (LITURGIA) SIGNOS ORACIONES PREDICACIÓN En esa Tradición se reconocen, a diferentes niveles, varios pasos: RECEPCION Y ACEPTACIÓN --> REFLEXIÓN --> COMPRENSIÓN --> VIVENCIA --> CELEBRACIÓN --> ASIMILACIÓN --> ENRIQUECIMIENTO --> TRANSMISIÓN. Y es precisamente esta constitución “dinámica” de la Tradición lo que la hace ser viva y siempre actual. Una caricatura de ella sería el tradicionalismo, que consiste básicamente en el error de presentar como verdadera Tradición lo que fue solamente una de las formas en que la Tradición se expresó en el pasado; la Tradición es actual, viva y dinámica. Otro error es el de brincarse pasos en la transmisión de la Revelación, sobre todo en la catequesis familiar: Hay padres de familia que reciben y transmiten inmediatamente; les faltan los pasos intermedios, los más convincentes y así sólo se ganan el desprecio de los hijos.


Otro dato esencial en el aprovechamiento de la Biblia en la Pastoral Profética y en toda la vida de la Iglesia es el aspecto humano de la misma, ya que en la Biblia la Palabra divina está encarnada en la palabra humana (DV 13), lo cual podríamos representar así: LA PALABRA DIVINA ENCARNADA

EN LA PALABRA HUMANA, DE PABLO, DE ISAÍAS, DE JEREMÍAS, DE MARCOS, ETC.

Esta forma en que se nos da la palabra de Dios en la Biblia es ventaja y reto, ya que se nos dio en lenguas concretas: griego, hebreo, arameo, y en culturas muy diferentes a las nuestras en la actualidad. Y es aquí en donde tenemos que detectar una tarea para la Pastoral Profética ya que tiene que “traducir” a lenguaje actual el mensaje que se dio hace miles de años; tenemos que “traducir” a la cultura actual lo que la palabra de Dios nos está indicando para nuestra salvación, única intención de la revelación de Dios (DV 11). Cuando decimos “traducir, estamos diciendo dos cosas: 1. Buenas traducciones de la Biblia a la cultura receptora, o a las culturas receptoras. 2. Interpretar en la cultura receptora el mensaje que se dio en otra cultura (en la cultura judía, en la cultura helenista). Desde este punto de vista presento en un esquema la forma en que podría acercarse un lector a la Biblia, en cualquiera de las instancias de la labor profética. Tiene que dialogar con la Biblia:

DIALOGO CON ÉL TEXTO EVENTO COMUNICATIVO ESCRITOR

TEXTO

ESTRATEGIA

LECTOR

SITUACION

LECTOR 2009

Partimos del hecho de que un escritor piensa en un posible lector en quien piensa influir. Para ello pone en práctica una estrategia, que incluye elementos gramaticales, literarios, informativos, estilísticos, expresivos e interpelativos. Esta estrategia se refleja en los textos de la Biblia y manifiesta las intenciones del autor santo (moderna forma de ver la intentio auctoris).


Pero el autor sería incoherente si no pensara en la situación del lector al escribir su obra. Por eso en el texto bíblico se reflejan también las necesidades, las carencias y los logros de los lectores a quienes se dirige la obra literaria; o sea, su situación. Y también se refleja en el texto lo que el autor quiere cambiar en el lector que tiene en mente. Este descubrimiento es indispensable para captar el mensaje del texto bíblico en cada caso y poderlo actualizar. Si tuviéramos en cuenta en la Pastoral Profética estos elementos, lograríamos leer la Biblia como lo que en realidad es: un kerigma y una catequesis para la vida del creyente. De hecho, así se originó el Nuevo Testamento, en un ambiente de kerigma y catequesis. En esta consideración de lo humano de la Biblia también son importantes las funciones que tiene la palabra humana con respecto a los lectores u oyentes. Lo sintetizo diciendo que a la hora de interpretar la Biblia no basta conocer lo que se dice o lo que se narra; más importante es conocer lo que se quiere decir con lo que se dice o se narra. Se trata de dos capas o niveles del hablar humano, el locutivo y el ilocutivo.

FUNCIONES DEL ACTO LINGÜISTICO

FUNCION LOCUTIVA DEL TEXTO: HABLAR, ESCRIBIR, NARRAR, DESCRIBIR, RECITAR, ETC.

FUNCION ILOCUTIVA DEL TEXTO: EXHORTAR, AMENAZAR, ADVERTIR, CONSOLAR, INFORMAR, ANUNCIAR, CATEQUIZAR, ESTIMULAR, PROVOCAR, ETC.

En efecto, cuando una persona habla, dice una cosa, pero con lo que dice puede o quiere decir otra más importante. Cuando se narra en los evangelios la traición de Judas, se trata de hacer una advertencia a la comunidad: “¡Cuidado!; si un Apóstol cayó, qué no podrá pasar contigo, si no estás alerta”. También es necesario para un desempeño de la Sagrada Escritura en la Pastoral Profética, aprovechar las diversas funciones de la palabra humana. Esto lo sintetizamos así:


FUNCIONES DE LA PALABRA HUMANA LA FUNCIÓN INFORMATIVA. NO SIEMPRE ES LA MAS IMPORTANTE. DEPENDE DE LOS GENEROS LITE-RARIOS Y DE LA SITUACION COMUNICATIVA.

LA FUNCION EX-PRESIVA. ES IMPORTANTE EN LA PASTORAL, YA QUE DE ELLA DEPENDE EL QUE EL LECTOR SE SIENTA INTERPELADO.

LA FUNCIÓN INTERPELATIVA. ES LA MÁS IMPORTANTE. LOS TEXTOS BIBLICOS PRETENDEN INTERPELAR AL LECTOR, OCASIONAR EN ÉL UN CAMBIO. Y LO HACEN DE DIFERENTES MANERAS.

El día en que llegáramos a aprovechar estas funciones de la Palabra escrita, se enriquecería nuestro kerigma, nuestra catequesis y nuestra predicación. Tenemos que aprender a captar la información que la Biblia quiere darnos; tenemos que aprender a gustar y hacer gustar los diferentes tipos de expresión que se dan en ella; tenemos, finalmente que aprender a apreciar las propuestas de cambio que vienen en los textos bíblicos. Finalmente, hagamos que la Biblia sea más que un libro de consulta y medio raquítico de evangelización, a veces tolerado, más bien que utilizado con entusiasmo y eficacia. En efecto, la Biblia debería ser para nosotros:

FUENTE DE EVANGELIZACIÓN. MEDIO EFICAZ EN LA PASTORAL. MODELO Y PUNTO DE CONFRONTACIÓN PASTORAL. RETOS Y TAREAS PARA LA PASTORAL PROFÉTICA: 1. Invitar a cada vez mayor número de personas idóneas (catequistas, teólogos, biblistas, pastores) que se comprometan en la reflexión y desempeño del Libro Santo en la Pastoral Profética. Recordemos que, después del Espíritu Santo, la fuerza de la pastoral estriba en la reflexión teológica. Iglesia que no reflexiona, patina. 2. Hacer que nuestros agentes de Pastoral Profética tengan una preparación bíblica conveniente que los capacite para tener en cuenta la revelación histórica y concreta de Dios. Ignorar el elemento histórico de la Biblia es anularla. Su preparación debe ser tal que los disponga a reconstruir, con ayuda de subsidios, la situación comunicativa del texto y evitar la tentación de crear su propio texto. Deberán tener una verdadera familiaridad con la Biblia, exigida por la Dei Verbum. Demos importancia a quien por vocación pueda ser guía como “intérprete de la Palabra”. No todo se puede hacer


intuitivamente. Repetimos: el eunuco tuvo que rogar a Felipe que le interpretara las Escrituras (Hch 8,26-40).

3. ¿Qué pasaría si el pueblo sencillo aprendiera un poco a analizar el texto antes de dejarse analizar por él, no dejando tanto campo a la intuición? ¿Anularía Dios su gracia en ellos? No. La gracia no destruye la naturaleza, ni la crea, sino que la eleva. 4. Hablando de subsidios, la Pastoral Profética no puede dejar desamparados a sus agentes. Deberá crear el material adecuado: catecismos que verdaderamente partan de la reflexión bíblica (no biblizantes); manuales de textos de la Biblia explicados y puestos a disposición de catequistas y catequetas; ediciones de la Biblia adecuadas a la cultura receptora; material para los analfabetas y sordomudos, etc. 5. Lo mismo se puede decir del kerigma: si el kerigma, que ya de suyo es anuncio gozoso del Evangelio, que tiende a la conversión, imaginemos la eficacia que tendría enriquecido con la Biblia. 6. Hacer que toda lectura de la Biblia vaya en la línea de la Tradición eclesial dinámica y actualizante. De otra forma pasa a ser una voz que rompe la armonía de lo que debiera ser una sinfonía eclesial. 7. Así como cada vez son más los biblistas que están cerca del pueblo, debería aumentar también el porcentaje de laicos que se acerquen al conocimiento de los entornos de la Biblia para leerla menos intuitivamente y más con conocimiento de causa para construir mejor la comunidad y mejor servir al pueblo en la catequesis y en el kerigma. 8. Leer la Biblia desde la vida comunitaria de fe y de servicio da una sintonía o empatía necesarias para entrar en el mundo del texto y percibir su mensaje salvador hoy. Que no dé el kerigma y la catequesis quien no esté empeñado en transformar la realidad con el Evangelio. 9. Una última pregunta: ¿Quién, cómo y dónde va a llevar a cabo esta tarea?

El lugar de la Sagrada Escritura en la Pastoral Profética  

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