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LA TOMA: DIEZ DÍAS QUE CONMOVIERON LA UNJU1 Balances y perspectivas de la lucha estudiantil más importante de los últimos años “Todos los grandes cambios de la historia moderna comenzaron con revueltas estudiantiles; si quieren un mundo mejor, ése es su desafío” Tito Galli Desde la ocupación del Consejo Superior el 27 de Noviembre, hasta la Asamblea Única de Estudiantes del día sábado 7 de Diciembre, nuestra Universidad vivió los días mas agitados de su última década. En 8 días de toma, los estudiantes hicimos más que el rector Arnau en 8 años de gestión: más de 600 platos de comida, clases de apoyo, grupos de estudio, actividades culturales y deportivas, discusión política, prácticas de democracia directa, radios abiertas, asados populares, prácticas profesionales, producción de videos, investigación de nuestra realidad social, generación de lazos entre las distintas facultades, entre otras actividades. La mayoría de nosotros, gracias a la Toma, conoció por primera vez las instalaciones del rectorado. Un triunfo a profundizar Tras mucha discusión y años de reclamos, la lucha estudiantil le arrancó al rector Arnau, entre otras promesas, la puesta en funcionamiento de un Comedor Universitario Centralizado, cerca de las facultades y a precio económico. Esto constituye un gran avance para el movimiento estudiantil jujeño, y deja todavía muchísimas cosas más por las que seguir luchando, como el aumento del presupuesto para el Comedor y nuestras demás necesidades. Un soldado del modelo K Enrique Arnau lleva 8 años al mando de la Universidad Nacional de Jujuy, y mientras se agachaba ante los recortes de nuestro presupuesto genuino que realizaba el Gobierno Nacional, gestionaba desde su oficina del rectorado su propia “década ganada”, utilizando fondos públicos para negocios particulares, con construcción de obras, otorgamiento de cargos y concesiones económicas, para favorecer a los militantes de su palo, a su familia y sus amigos: un soldado perfecto del modelo K. 1

Este documento está corregido a partir de los aportes y críticas compartidos por compañeros y amigos.


Unidad, lucha y organización La vice-rectora Fumagalli, quien estaba a la cabeza del Consejo Superior el día de la Toma, con sus provocaciones e imposiciones antidemocráticas, hizo estallar la bronca estudiantil al imponer la aprobación del presupuesto 2014 sin discusión previa, a pesar de las reiteradas solicitudes estudiantiles de incorporar una partida mayor para, principalmente, asegurar el funcionamiento del Comedor. A la burla de las autoridades, los estudiantes respondimos con la Toma. Desde esa noche, hasta el levantamiento de la Toma, los estudiantes dimos, con aciertos y errores, un ejemplo de lucha y organización, donde desde la CEPA, pusimos lo mejor de nosotros para garantizar la unidad de los distintos sectores y respetar las opiniones de todos los compañeros, pero teniendo siempre como brújula la resolución del conflicto en beneficio de la gran mayoría de los estudiantes. Fue un gran desafío, después de tantas horas de discusión y actividades compartidas, no caer en las provocaciones directas o las ideas totalizantes, que planteaban “mantener la toma hasta conseguir todas nuestras reivindicaciones”, que conducían a la lucha a una clara derrota por desgaste, como sucedió en otros puntos del país. Nos organizamos en diferentes comisiones: prensa, limpieza, seguridad, recreación, etc., para lo que nos fue de mucha ayuda las experiencias previas en los Campamentos Nacionales de la CEPA. Las discusiones durante las asambleas y la resolución colectiva de las necesidades organizativas de la Toma, constituyeron un ejemplo de democracia que consolidaron un método que permite el avance de las luchas populares: entre todos construimos un antecedente, donde los estudiantes independientes jugaron un papel principal, que servirá de experiencia a futuros procesos estudiantiles. Fue un gran acierto saber avanzar en la lucha, con eficacia táctica y claridad estratégica, aún en los momentos más complejos, como en los que tuvimos que desnudar falsos conflictos que nos planteaba el rector o desafiar las provocaciones de la policía y enfrentar sus ataques. La disputa mediática Desde el primer día de la Toma, el rectorado inició una profunda campaña mediática, con el fin de desprestigiar a quienes participamos de la Toma, al mismo tiempo que intentaba resaltar su “vocación de diálogo”, evidentemente inexistente. Esto llevó a que en la Toma intensifiquemos el trabajo de la Comisión de Prensa, con el fin de dejar en claro que la existencia de este conflicto, era responsabilidad de la poca capacidad de gestión del rector Arnau.


El rector, aprovechando que la Toma se realizó a fin de mes, intentó dividir a los estudiantes del resto de la comunidad académica, responsabilizando a quienes estábamos en la Toma por la no liquidación de sueldos de docentes y demás trabajadores de la UNJu. Aunque algunos sectores se negaban, profundizar el debate nos permitió acertar tácticamente, y al dejar ingresar a los trabajadores de liquidación de sueldos el mismo día en que salimos con una fuerte denuncia ante la prensa de enriquecimiento ilícito del rector, nos permitió dar un salto cualitativo en la opinión pública. Este fue uno de los golpes principales que obligó a que Arnau torciera el brazo: dejamos al desnudo que la verdadera razón por la que no teníamos un comedor, es porque la concesión del servicio de viandas que tenía planeada el rector, le otorgaba a sus docentes amigos y familiares una ganancia neta de un millón de pesos anuales. Denunciar “el negocio del millón” de Arnau, fue uno de los pilares del triunfo de esta lucha, y lo logramos gracias a una red de periodistas solidarios, principalmente radiales, que acompañaron el desarrollo del conflicto resaltando la perspectiva de quienes estábamos en la Toma. El apoyo docente y la solidaridad popular El apoyo, asesoramiento e investigación conjunta con docentes de la agrupación Resistencia, nos permitió disputar y ganar el apoyo de un amplio sector de profesores y de la ciudadanía, y nos sirvió para ver que, a pesar de las maniobras del rector, no estábamos solos. En poco tiempo, la Toma se convirtió en un hecho político que alertó a toda la ciudadanía jujeña, y despertó la solidaridad de amplios sectores y organizaciones del campo popular: recibimos numerosas adhesiones, colaboraciones y donaciones de gremios, instituciones y organizaciones sociales, entre las que se destacaron la CCC, ATD, ATE, Juventud de CTA, ADIUNJu y la Intersindical de Trabajadores Jujeños. El hecho de haber construido mediante la solidaridad, en pocos días, la unidad obrero-estudiantil, en una provincia con una historia de lucha tan rica como la nuestra, ejerció un grado de presión que el rector no podía (ni puede) subestimar. Las negociaciones y el levantamiento de la Toma Durante la Toma, se realizaron casi dos Asambleas por día, de más de cuatro horas de duración cada una, lo que nos permitió discutir prácticamente todo de forma colectiva, pero a la vez nos aisló del resto de los estudiantes y nos “encerró” en el rectorado tomado por nosotros mismos. Muchas veces nos enroscamos en discusiones estériles en Asambleas pequeñas, donde solo participaba el activo, y que no supimos masificar. Sobre el final del proceso, con errores de forma y organización, víctimas del nerviosismo, el cansancio y la inexperiencia, muchas veces no supimos encarar


algunos debates esenciales de forma clara, para que la mayoría de los presentes en las asambleas comprendieran nuestras posiciones. Con muchas limitaciones, pero con honestidad en el debate y en nuestras decisiones, desde la CEPA intentamos, constantemente, denunciar y enfrentar dos males, prácticamente estructurales, de la política de nuestro país: el clientelismo y el sectarismo. Muchas organizaciones, caracterizadas por su oportunismo político y que históricamente pusieron su blanco en nosotros, intentaron aprovechar nuestras falencias y el grado de exposición ante las masas de nuestros dirigentes para acumular fuerzas a costa de falsas denuncias, intrigas y calumnias. Denunciando una falsa política de “conciliación de clases”, nos acusaron de “entregar la lucha” y de “arreglos por arriba”, con el fin de argumentar por izquierda posiciones que, en la práctica, favorecían claramente al rectorado, llegando a ganar para sus posiciones izquierdistas, a un sector importante de los independientes que fueron grandes protagonistas de la Toma. Nosotros, junto a otras agrupaciones y un gran sector de independientes, respetando las decisiones tomadas por la mayoría y de acuerdo a como se fueron ajustando las posiciones de la Toma con el pasar de las Asambleas, donde se llegó a afirmar que “con comedor no hay toma”, aceptamos el acuerdo ofrecido por el rector, donde nos aseguraba, entre otros puntos, la apertura del Comedor Centralizado en Febrero, la promesa de gestionar fondos para duplicar el actual presupuesto destinado al comedor, poner el comedor en manos de una comisión bajo control estudiantil, no llevar adelante ningún tipo de represalias contra los estudiantes que participaron de la toma y abrir una mesa de diálogo a fin de poder plantear otras demandas el año próximo, como ser la necesidad de un jardín maternal para los hijos e hijas de los estudiantes de la UNJu. Desde la CEPA, junto a otros sectores dentro de un amplio espectro ideológico, acordábamos con la propuesta del rector, puesto que sabíamos que arrancarle este compromiso constituía un triunfo parcial de nuestros reclamos y una derrota política del rectorado, un acuerdo que seguramente el rector intentará no poner en práctica, y cuya única garantía de cumplimiento es la lucha. La línea justa Si bien la moción a favor de levantar la Toma fue aprobada por el 60,1% de la Asamblea, la decisión dividió aguas al interior del movimiento estudiantil. Lamentamos que muchos amigos y compañeros que estimamos se hayan volcado en nuestra contra, pero nosotros entendemos a la política como el arte de transformar la realidad en beneficio de las grandes mayorías populares, aunque eso signifique, ocasionalmente, herir la susceptibilidad o la confianza de los mas cercanos o activos. Muchas veces, en este mundo, es más fácil ser bueno que justo, y al intentar dirigir grandes procesos tratamos siempre de no perder de vista la brújula de nuestra


práctica, que es actuar en beneficio de todos los estudiantes, y no sólo en función de los intereses de los mas cercanos, los más activos o los que participan directamente de las acciones colectivas. Levantar la Toma, en esas condiciones y con ese acuerdo, era una decisión justa, que, junto a otros compañeros, defendimos desde el primer día, pero a la vez siempre tuvimos en claro que con eso no bastaba: propusimos levantar la Toma para agarrar lo conquistado, y al mismo tiempo, profundizar la lucha. Todo este proceso nos dejó una enseñanza esencial: solos, ninguno de nosotros, ninguna agrupación o sector que participó de la Toma, hubiera podido sostener la lucha, ni mucho menos, llevarla a un puerto de victoria. La claudicación política de rectorado constituye un triunfo, principalmente, de la unidad estudiantil. La felicidad es la lucha Hoy sabemos, más que nunca, que la lucha sigue. Hemos dado un paso histórico, hemos marcado una huella, hemos abierto un sendero, pero que debemos (y vamos) a profundizar. Enfrentaremos nuevas discusiones y acusaciones, y ante cada paso acertado o ante cada tropiezo, aprenderemos balanceando, con crítica y autocrítica, nuestros aciertos y errores. Porque sabemos que nuestras necesidades de hoy son las luchas que nos faltan, y que sólo con lucha y organización, con la unidad como bandera, podremos asegurar que se cumpla con lo que nos prometieron. En nuestra provincia, el año 2013, se cierra en medio de un escenario político muy caliente, y el inicio del 2014, al menos en el ámbito académico, no parece ser muy diferente, puesto que en la UNJu hay elecciones de Decanos y Rector: venga quien venga, siga quien siga, la CEPA tiene muy en claro que sin comedor, no hay rector. Porque no hay pez gordo que pueda contra esta Corriente, continuaremos profundizando la lucha, en las aulas y en las calles, para que el ajuste del gobierno kirchnerista no lo paguen ni los estudiantes ni nuestro pueblo, sino todos los que se enriquecieron durante estos años, a costa del hambre y el saqueo. La palabra “Toma” y la fecha “27 de Noviembre” quedarán grabadas como una mancha popular en la memoria elitista de quienes se creyeron, durante años, dueños de nuestra Universidad. La historia se escribe haciendo, y felices de saber que todavía queda mucho camino por andar, hoy aportamos un granito de arena más a la construcción de la Universidad del Pueblo Liberado.

CEPA JUJUY Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista (Diciembre 2013)



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