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La escuela o Jardín de Niños se comprenden como Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil. Este hecho expropia simbólica y activamente nuestras escuelas y Jardines de Niños del poder y control exclusivo y abusivo del Estado; de este modo, el pueblo y sus representantes, nuestras niñas y niños, reconocerán su escuela como territorio de comunitario. Para ello, las Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil deberán, por necesidad, abrir sus puertas y animar a la participación activa de familias, autoridades comunitarias y pueblo en general. En este sentido, es fundamental que las Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil sean concebidas también como espacios de promoción para la salud y el trabajo. El bien de la comunidad prevalece sobre el bien particular. Cuando exista alguna discrepancia, como principio de organización interna, deberá prevalecer siempre el interés de la comunidad sobre el interés particular. Ello es posible “gracias a la participación y colaboración, en la toma democrática de las decisiones que afectan a toda la comunidad, anteponiendo el bien de la comunidad a la colectividad de los grupos y a la individualidad de sus integrantes.” (López, María. 2011b,2) Organización democrática en asamblea. La organización democrática en asamblea es necesaria a las Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil. Lo cierto es que no será posible la democracia participativa y real que tanto anhelamos si repetimos todos los procedimientos autoritarios y burocratizantes que tanto nos dividen y enajenan. La asamblea constituye un elemento fundamental de la organización democrática de las Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil pues hace posible el diálogo, la comunicación y deliberación. No solamente desarrolla la comunicación y el lenguaje, la socialización y el pensamiento infantil, sino expresa además la voluntad y conciencia de la comunidad, su capacidad creadora y transformadora; su libertad y poder de decisión y soberanía. Por tal motivo, la Asamblea General es el órgano de mayor poder y decisión de las Comunidades Convivenciales para el Desarrollo Infantil. 3 Cargos honoríficos. El cargo que defina y asigne la asamblea es una responsabilidad honorífica que ofrece la comunidad a quien considera digno y justo para ejercer alguna tarea; representa el más alto honor al servicio de la comunidad; en consecuencia, no puede contaminarse con retribución económica pues los cargos se reconocen honoríficos. Si acaso existe retribución es el reconocimiento de la comunidad al servicio realizado. El trabajo voluntario. El trabajo voluntario es la posibilidad de beneficiarnos en comunidad sin ser víctimas de explotación ni de formas de trabajo asalariado. El trabajo voluntario no es explotado porque es libre y voluntario; por ello es pleno, trabajo consciente e intencionado en bien de

Jaime Martínez Luna hace una precisión importante respecto al poder de la comunidad y distingue la asamblea, pues allí reside la praxis democrática de la comunidad, que denominó comunalicracia. La comunalicracia es “el poder de la comunidad; es decir, el poder por medio de la asamblea general.” (…) “Comunalicracia es la selección de valores y principios de cada persona pero avalados por el común, por la población. Esto no es masificado, esto es relación, trabajo, sacrificio.” (Martínez. 2004,339)

PAPEP.... de lo común de la vida a las comunidades convivenciales...  

Se ofrece el análisis respecto a lo común, comunal, comunitario, comunidad, comunicación y comunalidad, necesarias al Programa Alternativo y...

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