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La Masacre de Bahía Portete: mujeres Wayuu en la mira

glos de género que las constituyen y, así, la organización social de los Wayuu como sujeto colectivo23 al quebrar universos normativos y morales que ancestralmente prohíben atacar a la mujer durante los enfrentamientos armados y establecen códigos de comportamiento entre clanes y familias y para la resolución de disputas. El asesinato y la tortura de mujeres se utiliza además como un mecanismo de comunicación de los victimarios sobre su supremacía física y militar, con el fin de humillar y poner en evidencia la vulnerabilidad masculina, en este caso del guerrero Wayuu quien al no proteger a sus mujeres, madres, tías, hijo(a)s, incumple con uno de los papeles que le asigna su propia cultura. De otra parte, las estrategias intencionadas de tortura, terror y destrucción se usan también en esta masacre como arma de guerra hacia las mujeres y los hombres que asumen posiciones de liderazgo social y hacia aquellas comunidades que se organizan para la defensa de su territorio. La negligencia de la respuesta institucional en la obligación y garantía de protección de comunidades indígenas que gozan de especial protección constitucional 24. Esto se manifiesta en el no reconocimiento inicial de los hechos de Bahía Portete por parte de varias instituciones así como en la trivialización de las causas y consecuencias de la masacre por parte de algunas instituciones, que la presentaron como una ocurrencia “normal” entre clanes Wayuu. La negación del desplazamiento forzado bajo argumentos culturalistas de que

La consideración de los pueblos indígenas como sujeto colectivo está fundamentada en el reconocimiento de la nación colombiana como multiétnica y pluricultural (Constitución de 1991 y sentencia T 254 de 2004). La especificidad en este caso es que el sujeto tiene un carácter colectivo, es decir que la comunidad misma tiene un carácter de singularidad propia y por consiguiente es un sujeto “depositario de derechos individuales fundamentales como colectividad” (Sánchez, 2009: 82-83.). Las acciones de violación a los derechos fundamentales frente a un colectivo que goza de especial protección constitucional requiere considerar cómo “se transgreden normas no sólo por las actuaciones definidas como transgresoras frente a una persona, sino también por no actuar frente a obligaciones comunitarias esperadas” (Sánchez, 2006: 52). 24 Consagrados en la Constitución de 1991 con la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana que “reconoce el derecho a la existencia de los pueblos con usos, costumbres, tradiciones y preceptos propios, conocidos tradicionalmente como norma de conducta social, que les son inherentes a su naturaleza y cosmovisión, con lo que se ratifica la aceptación de las diferentes formas de vida y de organización social, de orden exclusivo y autónomo” (Sánchez, 2006: 6). 23

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La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

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