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5. Las memorias, los reclamos y las resistencias

en éste la violencia y el conflicto también estuvieron presentes como lo documentan las páginas anteriores. Es decir, la violencia propia se naturaliza, mientras que la externa no, y por eso la masacre se vive como una situación límite de sus vidas en lo personal, a nivel familiar y como comunidad. Examinar este énfasis de reconstruir un pasado idealizado es relevante en la tarea de reconstrucción de memoria histórica sobre el conflicto armado porque de lo que da cuenta −más allá de su encuadramiento discursivo en un recuerdo nostálgico sobre el pasado−, es de aquellas prácticas y dominios sociales que estructuraban un sentido de “normalidad” en la vida cotidiana, y que por consiguiente cimentaban un orden social específico. En este caso, una vida cotidiana organizada en torno al pastoreo, la pesca, el trabajo en las huertas y la venta de mercancía, víveres y artesanías en las tiendas y el comercio en los mercados de Maicao, Uribia, Riohacha y Maracaibo. También operan como organizadores de esa vida cotidiana, las prácticas y rituales de la memoria, la historia oral de las guerras y con sus anécdotas de guerreros y guerras Wayuu perdidas y ganadas; el echarse en los chinchorros para contar historias y pasar de generación en generación unas memorias. Las actividades en el puerto y la circulación de mercancía de contrabando; el sistema de compensación mediante el pago material y los modos de resolución de las disputas, y los rituales de paso y eventos sociales como los funerales son también referentes organizadores de la vida diaria (Mancuso, 2006; Zamora, 2006). En estas narrativas también es posible rastrear los arreglos de género y la división sexual del trabajo en lo que la mujer se veía a sí misma como efectiva socialmente tanto por su autonomía económica en los negocios y el comercio como en su papel de madre, tía y abuela (testimonio mujer 1) y los mecanismos de reproducción de la cultura y de mantenimiento de un orden social (testimonios mujeres 2, 3 y 4). Estas sugieren también el principio de complementariedad en los arreglos de género que se mantiene en la organización de la vida cotidiana y la división sexual del trabajo en este entorno rural. Este principio sigue el mismo esquema de categorías 177

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La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

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