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3. El contexto y la masacre de Bahía Portete

tización desde la cultura oficial de los indígenas de esta región como seres indómitos, salvajes y pendencieros, configuran desde la época colonial un territorio y cultura de frontera197. Así mismo, la histórica desconexión de La Guajira respecto de las dinámicas y recursos del Gobierno Central y sus fuertes lazos comerciales y económicos con el Caribe, consolidaron en la región una “tradición de ilegalidad” (Ramírez, 2007). Este departamento ha operado desde entonces por fuera de las dinámicas del gobierno central pero en la convergencia de fronteras, de carácter político, cultural y simbólico, que lleva a que los guajiros se desenvuelvan entre soberanías, culturas y legislaciones diferentes, a las que se suma la suya propia a través de un sistema normativo consuetudinario que se ha mantenido durante siglos (Duncan y Guerra, 2006: 4). En esta dinámica de cultura fronteriza operan el conjunto de los guajiros −indígenas y no indígenas, hombres y mujeres−, quienes se mueven entre diferentes lógicas de poder, culturas y legislaciones, incluida la justicia Wayuu, en los ámbitos económico y social (Duncan y Guerra, 2006: 4). Asociada a esta formación de una cultura fronteriza, la ilegitimidad del Estado y las instituciones gubernamentales en la región procede de la misma exclusión social, económica y política de dicha región y de los guajiros con relación a los imaginarios de la Nación. La escasa destinación de recursos e ingresos tributarios hacia ella, la ausencia de relaciones institucionales y sociales con el resto del país y la antigua percepción de este en cuanto territorio desértico, pobre en riquezas y recursos, reforzaron esta percepción198. A esta imagen se añadió otra del territorio y de sus y de dominio armado) incluyendo la ‘gran rebelión guajira’ de 1769 en el que los Wayuu incendiaron cerca de 70 poblados que los españoles habían fundado con el propósito de controlar a la población indígena y concentrarla en ellos. 197 Retomamos aquí la caracterización de Polo (2005) sobre ‘la frontera’ como una zona de interacción entre dos o más culturas diferentes, como lugares que esas culturas contienden entre sí y con su entorno físico para producir una dinámica única en el tiempo y el espacio. Por ‘cultura fronteriza’ se entiende un sistema de significados, actitudes y valores compartidos, y formas simbólicas a través de las cuales se expresa o encarna la experiencia colectiva o individual de la frontera. 198 Meisel (2007) adelanta un análisis del Producto Interno Bruto (PIB) en La Guajira desde los años 1950 que documenta este patrón histórico de exclusión y ubicación en la periferia de la economía colombiana. En los años 1950, La Guajira era junto con Choco los entes territoriales más pobres del país.

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La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

La Masacre de Bahía Portete. Mujeres wayuu en la mira.  

El 18 de abril de 2004, aproximadamente 40 paramilitares entran a Bahía Portete, en La Alta Guajira, y con lista en mano torturan y asesinan...

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