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REGRESO A COCHEQUINGÁN

Lic. Ángel Daniel Gatica Agosto de 2015 IX JORNADAS DE HISTORIA DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS “PROFESOR HUGO A. FOURCADE” Merlo, San Luis, 18 y 19 de setiembre de 2015

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Campamento de militares de la Conquista del Desierto en San Luis

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Antecedentes históricos Hacia el primer cuarto del siglo XIX la frontera sur de San Luis se extendía desde el Cerro Varela hasta alcanzar el Rio Quinto y seguía su curso hacia el este sólo por varios kilómetros. No había una línea realmente delimitadora. La frontera, como indica el 1

historiador Carlos Mayo , era una zona amplia y no limitada donde convergían las culturas. Las relaciones entre los pueblos ranqueles y las poblaciones puntanas no eran de una guerra permanente sino que tuvo sus épocas en que eran sumamente fluidas. Encontramos en los registros civiles y eclesiásticos varios ejemplos de indígenas que trabajaban en campos de los estancieros puntanos así como numerosos habitantes puntanos y cordobeses que vivían en las tolderías y/o comerciaban con ellos. La tensión por la posesión de tierras y animales era también constantes pero no siempre permanentes. De hecho, hacia mediados del siglo XIX muchas familias puntanas y cordobesas estaban emparentadas con ranqueles. De todos modos, las culturas eran diferentes. Si bien hubo interesantes momentos de paz

y comercio entre esas

poblaciones, ante cada agresión de una parte se respondía con otra agresión de la otra parte. La discriminación siempre existió. Los pueblos cercanos a la frontera temían terriblemente a los malones ranqueles y éstos temían las invasiones e incursiones de las fuerza militares a sus territorios o “Tierra Adentro”. Ambas agresiones dejaban destrucción, muertos y ambos tomaban cautivos a los más débiles, especialmente a mujeres y niños que los ranqueles llamaban sus cautivos y cautivas y los blancos los

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Carlos Mayo; - “Vivir en la frontera. La casa, la dieta, la pulpería, la escuela (1770 – 1870)”. B. A., Biblos, 2000.

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mantenían como esclavos o siervos y a las mujeres como mancebas y sirvientas.

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Son conocidas también las relaciones que desde Buenos Aires, don Juan Manuel de 2

Rosas , estableció con los pueblos de los chilenos de Calfulcurá y boroganos y las campañas para destruir a los pueblos ranqueles que no aceptaron sus condiciones de paz. No todas las incursiones y agresiones están debidamente documentadas. Algunas, solo 3

fueron imaginadas y registradas como tales, como lo indica Lucio V. Mansilla . La historia oral refleja, a veces, esos acontecimientos que son de difícil documentación, pero permanecen en la memoria familiar. La historia de María Ortega la contaba mi abuela Avelina López a sus hijos y ellos a mí. Varios detalles se han perdido en el tiempo, pero en su mayoría he encontrado documentación de los hechos. María y Cayetano, dos monedas. No sabemos en qué año de la década de 1860 un soldado de apellido Ortega pasó por la estancia de don Silvano Gatica y se proveyó de vituallas y animales para continuar su viaje. Para nuestra sorpresa, pagó sus compras con dos aborígenes, un niño y una joven. Los nombres de estos dos ranqueles eran Cayetano Ortega y María Ortega. No sabemos si eran hermanos o qué parentesco tendrían. Había 17 años de diferencia entre ellos según el censo de 1869. Cayetano era solo un niño ranquel. María Ortega era ya una jovencita con todas las características ranqueles: rostro redondo, ojos grandes, pómulos notables, cabello negro, lacio que caía en dos trenzas unidas en la espalda. Silvano Gatica sería su nuevo amo o “patrón”. Era uno de los herederos de Manuel

Vicente Dupuy ante el general San Martín. Con el Ejercito de los Andes pasó, Francisco,

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Jorge Oscar Sulé; Rosas y sus relaciones con los Indios; Ed. Corregidos, Bs.As., 2007 3

Lucio V. Mansilla; Una excursión a los indios Ranqueles; Ed, Jackson, Bs. As. 1953, T.I – pág. 376.

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Gatica y nieto del Teniente Francisco Gatica, quien fue representante del gobernador

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a Chile en 1818 y nunca más regresó de la guerra. No sabemos en qué batalla murió pero su familia insiste que fue en la funesta sorpresa en Cancha Rayada, en Chile. El padre de Silvano era don Manuel Gatica, nacido en San Luis en 1808; había estado 4

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casado con doña Ramona Morales . Junto con sus numerosos hermanos, Manuel , había apoyado al General Paz y al gobierno unitario de San Luis, lo que le trajo graves consecuencias políticas.

Junto con su hermano Justo Gatica y con don Juan Saa,

anduvieron errantes huyendo de las fuerzas federales de Juan Manuel de Rosas, después de la derrota militar de los unitarios de San Luis. Su hermano Justo y su amigo Juan Saa decidieron exiliarse en las tribus ranqueles, adonde ya se había alojado su primo segundo Manuel Baigorria. Si bien Justo era casado vio el peligro inminente y no regresó a su estancia. En tanto Manuel Gatica quiso regresar con su familia. No pasó demasiado tiempo cuando fue encontrado en Saladillo y tomado por las fuerzas rosistas al grito de “mueran los salvajes unitarios”. Fue llevado hacia Rosario, pero en el camino llego la orden de ajusticiarlos y fue fusilado. La estancia quedó bajo la administración de su esposa doña Ramona y de su hijo mayor, José de la Paz Gatica. La sucesión la pidió doña Ramona Morales, cuyo inventario y repartición de bienes se realizó en San Francisco del Monte de Oro el 12 de marzo de 6

1855 , tres años después de la caída de Rosas. Por lo tanto, es de suponer que el mencionado oficial Ortega pasó por la estancia de Silvano Gatica, en Saladillo, San Luis, después de 1855 entregando a don Silvano, como

En algunos documentos aparece como Ramona Morales y en otros como Ramona Gómez. El acta de casamiento no aclara ni ayuda dice solo. “ ...se casó con Ramona Morales” y no indica quiénes son sus padres. 5

Los hijos del Tte Francisco Gatica fueron: Mercedes (1795) Fermina (1797), Matea (1799), Juliana (1800) Juan de la Rosa (1804), José Justo (1805),Vicente (1806), Manuel (1808); Saturnina (1816) Una niña y José María mueren niños. 6

Archivo Histórico de San Luis, Carpeta Civil N° 33.”inventario de los bienes del finado D. Manuel Gatica”, 1855. Los bienes fueron repartidos entre Ramona y sus hijos: Juan de la Paz, Silvano, Octavio y Meloisa.

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moneda de pago a María y a Cayetano. Sólo comentó que los había encontrado en una incursión que habían realizado cerca de las tribus de Cochequinchán. 7

La tribu de Cochequinchán

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No se tiene mucha información histórica de esta tribu, solo Estanislao Zeballos la indica en uno de los mapas de su obra “Viaje al país de los Araucanos”. Según Zeballos esta palabra significa “Médanos con agua dulce” o “pequeñas lagunas entre médanos”. Al sur de la provincia de San Luis, a unos 10 km de la localidad de Unión, junto a la ruta N°3 que lleva hacia la localidad de Martín de Loyola se encontraba una tribu cuyo jefe de familia se llamaba Cochequinchán, según indicaban mis abuelos. La región es un suelo de polvo medanoso que forma importantes elevaciones sobre el terreno y entre ellos se acumula el agua de lluvia formando lagunas de poca extensión. Este suelo blando es óptimo para el cultivo y cuando los pastos crecen fijan los médanos e impiden que cambien de lugar. Según la tradición vivía allí esta tribu ranquelina que contaba con pocos pobladores, tenían varios animales y vivían de sus cultivos, que intercambiaban con las tribus de Cabral, el Platero, con la de Bagual, y con Leuvucó adonde se encontraba el Capitán General de los pueblos ranqueles, Mariano Rosas, de quien era dependiente. Estas progresivas tribus fueron atacadas en varias ocasiones por las fuerzas militares de San Luis y de Mendoza. Por la paz y la civilización

platero Ramón Cabral fue obligada a trasladarse desde sus tierras, localizadas cerca de las actuales poblaciones de Fortuna y Bagual, en el sur de la provincia de San Luis, al 7

Mis abuelos mencionaban la tribu “Cochequinchán” pero al lugar le llamaban “Cochequingán”. 8

Estanislao S. Zeballos,. “Viaje al país de los Araucanos”, Ed. Elefante Blanco; Bs.As. 2002

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Un año después de la muerte de Mariano Rosas, el 18 de agosto de 1877, la tribu del

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fuerte Sarmiento, en Córdoba abandonando sus cultivos y ganado. Otros ranqueles de esa zona también fueron llevados pacíficamente a Villa Mercedes y a Rio Cuarto. Según lo indican distintos partes de guerra, numerosos caciques estaban considerando la 9

posibilidad de pasar a la “civilización de los blancos” . Numerosas familias ranqueles habían ya aceptado la religión católica. En San Rafael se encuentran bautismos de ranqueles

realizados por el fraile Moisés Burela. En la Iglesia de Villa Mercedes se

encuentran las actas de numerosos ranqueles que fueron bautizados tanto en Leuvucó como en Sarmiento Nuevo y en Villa Mercedes por el sacerdote Marcos Donati. Después de 1870 y gracias a los Acuerdos firmados con Mariano Rosa y Baigorrita las tribus ranqueles estaban aceptando pacífica y paulatinamente la integración a la llamada “civilización” impuesta por nuestra nación.

Habían colaborado en varias acciones

militares integrando los cuadros de los ejércitos en Caseros, en Cepeda, en Pavón y aún en las revoluciones internas como las de don Juan Saa en Cuyo.

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La exigencia de estos pueblos era especialmente que se les respetase sus tierras como propias, cosa que el gobierno no estaba dispuesto a conceder. Por supuesto que siendo un pueblo o nación con tanta población, no todos estuvieron de acuerdo con los Tratados y a veces y los grupos rebeldes llamados “indios gauchos” producían malones y desbandes tanto para interrumpir la paz con los blancos como entre sus congéneres con quienes dicen-tían. Pero debemos reconocer que muchas tribus deseaban pasar pacíficamente a la “civilización” y así lo hicieron Coliqueo, en 1861 y en 1877 Manuel Grande, Tripailao y Catriel, en Buenos Aires, así como Simón, Villareal y Ramón Cabral

jefes del ejército argentino de frontera como de los indios gauchos rebeldes llevó a una

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Carlos Martínez Sarasola: “Nuestros Paisanos los Indios”, Ed. Del Nuevo Extremo, Bs. As., 2011; También Estanislao S. Zeballos. Ob. Cit. 10

Manuel Baigorria, Memorias, Ed. Elefante Blanco, 2006 y Martínez Sarasola, Ob.Cit.

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el platero de San Luis y Córdoba, ante Eduardo Racedo. Pero la impaciencia tanto de los

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guerra genocida que no solo les quitó las tierras y la vida sino también su identidad y su cultura. Los jefes militares desconocieron e ignoraron el Tratado de Paz firmado con Epugner Rosas y Baigorrita el 24 de julio de 1878 y fueron los primeros en romperlo y traicionarlos. Así informa, Rudecindo Roca, sobre sus acciones en un telegrama del 27 de octubre de 1878 cuando la comisión de cacique Epumer, (con quien el Estado había firmado ese importante convenio) se acercaba a Villa Mercedes para recibir pacíficamente sus raciones acordadas: “Ayer llegó la comisión de Epugner: eran cien lanzas (comúnmente iban junto con sus familias, mujeres y niños llamados chusma. Los hombres siempre portaban sus lanzas); salí dos leguas de aquí a recibirlos, y al intimidarles prisión resistieron, dando una carga sobre las fuerzas que yo había colocado a su retaguardia, llevándoselas por delante y huyendo enseguida al desierto. La persecución fue rápida y fuerte. Una hora después todo había concluido; cincuenta indios quedaron muertos en el campo, cuarenta y cinco en nuestro poder y cinco escaparon. Si agregamos a este número de muertos y prisioneros los 150 indios de lanza que tenemos tomados ya, tenemos que Epumer y Baigorrita han perdido ya en ocho días, la tercera parte de sus hombres de pelea, más de cuarenta chusma, trescientos caballos y cincuenta mulas que 11

se encuentran en mi poder”. ¡Es interesante esta forma de cumplir los Tratados luego de firmar la paz! Numerosos hombres de las tribus ranqueles que fueron obligadas a instalarse en Sarmiento Nuevo y en Villa Mercedes también fueron obligados a incorporarse al ejército 12

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Archivo Mitre y Reynaldo Pastor: La guerra con el Indio en la Jurisdicción de San Luis, 1942.- Libro Digital 12

Walther, Juan Carlos; “La Conquista del Desierto”; Ed. Eudeba, Bs. As. 1970

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del general Racedo y debieron prestar juramento a la bandera.

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El día 11 de diciembre de 1878 el general Eduardo Racedo tomó como soldados a cien “indios amigos” de las reducciones organizada por los misioneros franciscanos para evangelizar a esos pueblos, eran jóvenes que recientemente habían jurado la bandera. Llamó a Ambrosio Carripilán como capitán y a él le dio la misión de llegar con otros 30 jóvenes, soldados ranquelinos, hasta Leuvucó. En la capital ranquenlina, el 19 de enero de 1879 encontraron a su jefe, el cacique Epugner y a varios hombres efectuando la cosecha de cebada. Epugner recibió a Carripilán como a un hermano, estos soldados lo tomaron prisionero sin que haya resistencia alguna. Lo llevaron ante Racedo con ocho mujeres y tres hombres ranqueles. Luego fueron trasladados, presos, a la Isla Martin García.

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Posteriormente el resto de ese ejército destruyó todas las poblaciones ranqueles del sur de San Luis “limpiando” así la zona que quedó lista para que las autoridades puntanas y cordobesas tomaran posesión de esas tierras ahora desiertas. Varios de los hombres ranqueles y mujeres mayores fueron llevados a Tucumán para trabajar en la zafra azucarera mientras que las mujeres jóvenes y niños, separados de sus familias, fueron “entregados” en un remate público entre las familias pudientes de Buenos Aires, cambiándoles su nombre ranquel por nombres cristianos, destruyendo de esa manera su 14

verdadera identidad.

En la estancia de Saladillo Como se dijo anteriormente, María Ortega que tendría entre 20 y 22 años fue entregada al joven estanciero Silvano Gatica quien contaba con 24 o tal vez 25 años. No pasó

Gatica como Estanciero, soltero de 29 años y María Ortega como soltera, “manceba”, en

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Hux, “Caciques pampa-ranqueles” pag. 237-238. 14

Carlos Martínez Sarasola: “Nuestros Paisanos los Indios” , Ed. Del Nuevo Extremo, Bs. As., 2011

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mucho tiempo para que Silvano la hiciera su mujer. En el censo de 1869 aparece Silvano

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el renglón siguiente aparecen los hijos que hasta ese momento ha tenido: Agapito de 5 15

años; Buenaventura, de 4; Octaviano de 3 años todos con el apellido Ortega .

Según

parece, María Ortega servía fielmente en la estancia de los Gatica en Saladillo. Allí aprendió a coser a la manera de los blancos y a confeccionar prendas de vestir para su “patrón” y peonada. Nada le faltaba para su supervivencia. Sufrió su esclavitud con honor y sin quejas, según 16

una de sus nietas . Había aprendido a aceptar estoicamente las exigencias de su “Patrón” a quien amó con todo su corazón, sin olvidar quien era ella, a pesar de prohibírsele hablar su idioma natal, según la tradición familiar. Conocía las “aventuras de estanciero soltero” y aún conoció a los hijos que tuvo con otras seis mujeres, en total, según indica la historia oral, a las que nunca les dejó faltar los alimentos. A María no le afectaba demasiado esa situación puesto que en su pueblo también existía la familia polígama. No entendía por qué entre los blancos era de forma encubierta y la aceptaban más como una aventura y demostración de hombría, que como responsabilidad familiar. Algunos estancieros se hacían cargo de esos “hijos naturales”, pero a veces convenían con las autoridades del momento en no anotar el nombre de sus madres. Así, en el testamento del tío de Silvano, don Juan de la Rosa Gatica residente en Río Seco (actual Lujan de San Luis), luego de indicar sus tres matrimonios “legales”, deja un quinto de su 17

herencia para sus catorce hijos naturales. En sus bautismos no figuran las madres.

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Entrevista con Juana Gatica, hija de Octaviano Gatica. 17

El Testamento de Juan de Rosa Gatica indica: …” Declaro que del quinto de más se sacarán trescientos pesos y se repartirán por iguales partes entre mis Catorce hijos Naturales, llamados: Julián, Vicente, Nicolás, Antonio, Tomás, José Damián, Martín, Telefor, Manuel, María, Fermina, Petrona, Rosalía, y Fidel. A Vicente y Rosalía se les mermará un tanto de lo que les pueda caber y lo será el que mis Albaceas dispusieran, por haberles dado ya con antelación: así lo ordeno y mando para que conste”. (A.H.S.L. Exp.Nº25, de 1870).

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Fueron cinco los hijos de María Ortega y Silvano Gatica: 1.-Agapito Gatica N.1862 en La Candelaria, S.L.; 2.- Buenaventura N. 1864; en Saladillo; 3.- Octaviano Gatica: N.1866, en Saladillo, 4.Gumersindo Gatica: N.1871, B.1874 en Saladillo; y 5.-Alejandra Gatica: N.15-6-1879 en Villa Mercedes, S.L. En el censo de 1869 aparecen como “Ortega”, pero en papeles posteriores usan el apellido “Gatica”.

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La estancia empobrecida Ya para fines de 1869, en las estancias puntanas se hacía sentir la falta de mano de obra. Una importante cantidad de hombres habían sido llevados para la guerra con el Paraguay, además muchos de los gauchos de la estancia de Silvano ya habían sido muertos en el desastroso 1 de Abril de 1867 en San Ignacio, junto al Rio V, a pocas leguas de Saladillo en la cual fue destruido el ejército de don Juan Saa por el ejército nacional. Ante cada movimiento revolucionario se recurría a las estancias para tomar hombres para los ejércitos. Además durante esas décadas los ejércitos de la confederación, el ejército nacional y las montoneras habían arrasado con importante cantidad de su ganado. Durante la década de los años 70 y ante la dificultad de encontrar mano de obra para su estancia, Silvano, al igual que otros estancieros, sintieron mucho la ausencia de hombres de trabajo. Sólo tenía segura la mano de obra de sus hijos, especialmente Agapito, Octaviano y Justo, además de Cayetano Ortega, adolescentes que no abastecían las demandas de trabajo con el ganado ni con los cultivos que labraban en los pequeños valles entre las sierras. No eran suficientes para realizar todas las actividades rurales de su estancia. Para motivarlos en su trabajo, su padre les autorizó a usar marcas propias para herrar el ganado. Su hermano mayor, José de la Paz que residía en Mercedes, le había conseguido algunos “indios reducidos”, pero no confiaban mucho en ellos. Por esto, Silvano comenzó

La primera inversión fue a comienzos de 1879, comprando una chacra en V. Mercedes. Allí llevo a María Ortega que se hallaba cercana a dar a luz a su hija Alejandra, y con ella a sus hijos Gumersindo, de 8 años, y a Buenaventura, una niña de 14 años.

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a hacer planes para vender algunas de sus propiedades y buscar nuevos horizontes.

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La vida en esta joven ciudadela era distinta a la de Saladillo. Les llamó mucho la atención ver por las noches las calles iluminadas y hasta les producía miedo el largo silbato del tren, el ruido que hacia al llegar a la estación y el humo que continuamente largaba. María pronto supo que algunos parientes ranqueles se alojaban cerca de su chacra. Las noticias que llegaban cada tanto, le informaban de la situación difícil que estaban viviendo las tribus ranqueles después de la muerte de Mariano Rosas, su apreciado vuta 18

lonko che, Panguitruz Gnerr . Pero la estremeció saber que su sucesor, Epugner, había sido apresado y que estaba recluido a la isla Martin García. Era increíble el movimiento de tropas militares en ese pequeño pueblo. Le sorprendía también que tantos jóvenes ranqueles estuvieran sirviendo en las filas como soldados. Nada era como Saladillo, el pueblo en que había pasado gran parte de su vida. Tampoco se parecía a la vida en la estancia en la tantos años había servido. Sólo se sentía segura y agradecida de estar más tiempo cerca de Silvano, el padre de sus hijos. Una semana después de establecerse en Mercedes, llegó también Justo, el hijo de Silvano y Teodora Avaca. Lo sentía como a un hijo más, puesto que desde los doce años su padre lo había llevado a trabajar a la estancia junto a los otros hijos mayores. Además Justo tenía la misma edad de su hijo Agapito, solo tres meses de diferencia había entre ellos. En el pueblo se hablaba de una gran marcha que harían por Tierra Adentro, pero María no entendía a qué se referían. Esperaba que todos fueran bien tratados como lo fueron Simón, Villarreal o Cabral. No imaginaba que se preparaba el extermino del pueblo

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El cacique General de los ranqueles entre 1858 y 1877 usaba su nombre español de Mariano Rosas y en ranquel Panguitruz Gnerr (o Guor: Zorro cazador de leones). La expresión “vuta lonko che” significa jefe principal o gran jefe.

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ranquel.

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Las familias de estos caciques que habían entregado sus tierras antes del inicio de las actividades de la “Conquista del Desierto”. Fueron traídos a Villa Mercedes y estaban alojados cerca de la propiedad que Silvano había comprado. Ramón, el platero, con su tribu, los habían ubicado al este de lo que hoy es Av Mitre, al norte de la calle San 19

Luis”.

“El patrón” le había prohibido a María hablar en mapudungun

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y ni pensar

en

relacionarse con “los indios”. Pero la tentación por saber algo acerca de sus parientes era muy grande, más que el mandato de su Patrón. Ellos eran sus parientes y seguramente sabían qué había pasado con la tribu de Cochequinchán de dónde la habían arrancado. No pasó mucho tiempo para que se comunicara con las mujeres de estas tribus y averiguara sobre los suyos. Supo que la mayor parte del día las mujeres estaban solas en sus ranchos mientras los hombres trabajaban en los campos y en el mantenimiento del ferrocarril que en 1875 había llegado a Villa Mercedes. Además muchos hombres estaban ya formando el Batallón Ranquel, especialmente los del cacique Simón y los de Villareal.

Casi de noche regresaban los trabajadores, pero los fines de semana se

“machaban”, tal vez para olvidar lo mucho que habían sufrido y así, no se podía hablar con ellos. Estaba segura que Cochequinchán y los suyos tendrían que dejar sus tolderías. Justo, el hijo de Silvano y Teodora Avaca, no había venido para quedarse con ellos. A pesar de las quejas de su padre, Justo se unió como voluntario al ejército de Eduardo

pagarles con las mejores tierras por avanzar a Tierra Adentro y “limpiar” el Desierto. Como voluntario debió llevar su propio caballo y no tendría ni sueldo ni ración por el 19

Reynaldo Pastor; Obra citada, Pag. 66 20

Mapudungún: lengua de los pueblos con raíces araucanas como los ranqueles y otros del sur del país, con sus variaciones.

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Racedo quien animaba a los jóvenes a “engancharse” como voluntarios, prometiendo

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momento. Fueron 55 los jóvenes de San Luis que ingresaron en estas condiciones. Fueron puestos bajo las órdenes de Claudio y Feliciano Quiroga. Estas dos divisiones 21

operarían al mando del coronel Uriburu que les dio residencia en San Rafael, Mendoza . Desde allí realizarían las tareas militares. Justo, aseguraba que la caballería tenía la movilidad y rapidez para atacar a las poblaciones y enfrentar a los guerreros de lanza que se opusieran a su marcha. El dolor destrozó el corazón de María al conocer qué era “Limpiar el desierto” , y el probable destino de su parentela a mano de este joven a quien prácticamente lo había criado desde niño en la estancia de Saladillo. Nada detuvo a Justo. Un nacimiento ranquel Los días del alumbramiento

se acercaban y María arregló con algunas mujeres

ranqueles de la tribu de Ramón para que la atendieran. Quería tener un parto ranquelino, como los que le había comentado su madre. Silvano no debía saberlo. Suplicó a Silvano que le cumpliera un antojo. Quería que le trajera un chivito de la estancia de Saladillo. Uno que ella misma había criado para ese fin. Silvano, que creía en los antojos, aceptó el pedido de su mujer y se marchó sin apuros a la estancia de Saladillo. Al día siguiente las contracciones comenzaron a sucederse rápidamente. Una machi (curandera) mayor, de largas trenzas unidas en la espalda y dos ullcha (mujeres jóvenes) llegaron para atenderla. La machi dio las órdenes en mapudungún.

piso de tierra. Las jóvenes juntaron leña, prendieron un fogón cerca de la puerta trasera

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Juan W. Gez; “Historia de la provincia de San Luis”;

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Llevaron a María a una habitación que estaba en la parte posterior de la casa, que tenía

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de la casa, y pusieron una olla y dos cerámicas pequeñas con agua para que hirviera en las llamas. De una bolsa de cuero sacaron varios paños o trapos y lo colocaron en la olla grande cuando ésta comenzó hervir. La machi los revolvía con su largo cuchillo que tenía mango de ciervo. Pocos minutos después sacó un paño, lo batió para que se enfriase un poco, lo tomó y se limpió las manos cuando aún estaba humeante. Así se lo pasó a una de las jóvenes que sería su ayudante. Con las manos limpias fueron doblando los paños, luego de sacarlos de la olla con el cuchillo y poniéndolos en los hombros de la machi y de su ayudante. Luego pasaron las dos a la habitación. Tendieron una manta en el piso e hicieron que María se pusiera de rodillas en el suelo y que se sentara sobre sus talones con las piernas abiertas. Las contracciones eran muy frecuente. La machi le puso un paño tibio en el vientre y la ullcha le extendió un paño fresco en la frente. Puesta a su espalda la joven le tomó las manos y le ayudaba a realizar un suave movimiento hacia adelante y atrás. -Ahora toma aire y empuja- indicó la machi y tras la respiración profunda y el esfuerzo la niña nació rápidamente. -¡Es una niña!, es blanca como su padre – agregó mientras la apretaba contra su pecho y acariciaba su espalda. La niña lloró. Con rapidez la machi, con la mano libre, clavó el puñal en el suelo y pasó el cordón umbilical por su filo. Ágilmente con sus dedos anudó las puntas y ató el extremo largo en 22

la pierna de María. Así estaría hasta que saliera la placenta.

Su ayudante cambiaba los paños y ayudaba a María a acostarse y a relajarse.

un círculo del tamaño que permitía su mano, estando ella en el centro. Dibujó adentro, cuatro patas de choique (ñandú) que se unían en el centro formando así cuatro 22

Años más tarde, en 1935, mi abuela Avelina López le enseñó esta técnica a mi padre. Éste la puso en práctica al verse obligado a atender a su esposa y recibir a uno de sus hijos, solos, en el campo en 1939.

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Mientras tanto, la joven que había quedado afuera, con una vara gruesa, había dibujado

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cuadrantes. Sacó del fogón bastante ceniza y la mezcló con polvo de la tierra y en forma de cono la ubicó en el cuarto cuadrante (si siguiésemos las agujas del reloj). La machi salió de la habitación balanceándose como acunando a la niña que llevaba en sus manos. Entró en el círculo y se arrodilló en el centro del mismo mirando hacia el cuarto cuadrante. En una mano tenía a la niña mientras que con la otra tomó de la ceniza mezclada con tierra que estaba dentro del círculo y

frotó el pecho y espalda de la

criatura. Luego se levantó y sosteniéndola con las dos manos la elevó hacia el cielo 23

haciendo una rogativa y agradecimiento a Ngenechen , el creador de todas las cosas. Luego entró con paso lento a la habitación y colocó la criatura en el pecho desnudo de María mientras le decía en voz baja: -Mafüln. Trepetun (abrace y bese) - María abrazó y besó la cabeza de su hija mientras se le escapaban algunas lágrimas. La ullcha que atendía a María salió del cuarto con un paño en que había envuelto la placenta, en silencio fue hasta el fogón, colocó en una de las cerámicas con agua hirviendo el bulto que llevaba. Sacó de entre sus ropas el facón de la machi y rápidamente, con la ayuda de sus manos cavó un pozo. Levantando hacia el cielo la cerámica con todo su contenido, dio gracias y dándola vuelta la arrojó dentro del hueco: el contenido,

la placenta en su paño, el agua hirviendo y la cerámica misma.

Rápidamente tapó el pozo y en su idioma daba gracias a la Madre Tierra por esa nueva vida ofreciéndole ésta ofrenda en el nombre de la parturienta. Desparramó luego la mezcla de cenizas y algunas brasas para que los animales no percibieran su olor ni sacasen esa ofrenda.

23

Ngenechen (En Mapudungun: Ngünechen) Dios entre las tribus de origen mapuches, como los ranqueles.

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Era la tibia tarde del 15 de junio de 1879.

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María, ahora estaba satisfecha, pues había cumplido con el mandato de sus padres: 24

Cada persona debe mantener una delicada interrelación con cada parte del todo. Es Carlos Martínez Sarasola quien ha estudiado lo que los mapuches denominan “Kimun” o conocimiento y sabiduría que lleva la forma colectiva de pensar llamada “raquizuan”: El ´raquizuan´ no es el pensamiento individual, sino la manera en que todas las personas indígenas se relacionan con el ´waj-mapu´, el todo; con el universo, ´Ekchen´, del cual se 25

consideran parte. 26

¡Mañuntúm! Silvano

se mostraba muy pensativo. A veces esquivo. Cada tanto aparecía con algún

periódico en que se enteraba cómo avanzaba el exterminio ranquel. Algunos días pasaba largas horas en la finca de su hermano José de la Paz. A mediados de 1880 Silvano viajó hasta La Carolina adonde tenia casa doña Teodora Avaca. Debía llevarle alimento y al pasar por Saladillo vería de desprenderse de más ganado, juntar más cueros y terminar de rematar alguna de sus propiedades. Con un mensajero de confianza María hizo llamar a sus hijos que estaban en la estancia. Sus hijos habían crecido y ya conocían todas las tareas rurales. Agapito tenía 18 años, Octaviano rondaba los 15. Silvano le había enseñado a leer y escribir a Agapito, por ser el mayor. Les había entregado a cada uno un caballo y una yegua, para que iniciaran sus caballadas propias, y varias vacas. Pero, don Silvano, si bien los reconocía como sus 24

Martínez Sarasola: “De manera sagrada y en celebración”, Ed Biblos, Bs.As. 2010.- Pag. 200 y 201.Ídem, pag. 148; 128 y 219. El autor indica que la cosmogonía ranquel representa su mundo y su calendario con un círculo en que las cuatro patas del choique determinan las cuatro estaciones. A los cuadrantes de un círculo los numeramos según el movimiento de las agujas del reloj. En este calendario se comienza en el cuarto cuadrante contando hacia la izquierda. En el cuatro cuadrante se encuentra junio, julio y agosto; en el tercero septiembre octubre y noviembre; en segundo, diciembre, enero y febrero y en el primero marzo, abril y mayo. Por esa razón la rogativa, el agradecimiento y la ofrenda se realizó en el 4° cuadrante que corresponde a junio. 26

Mañuntún (Agradezca o desagradecido). Este apartado es un relato de la nieta de María Ortega, doña Margarita Gatica.

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hijos y les permitía usar su apellido, aún no los reconocía como sus herederos, pues no estaba casado legalmente y continuaba la tradición consuetudinaria del mancebaje. María Ortega siempre le reclamaba los derechos de herencia para sus hijos. Pero Teodora Avaca también reclamaba esos derechos para Justo. Cuando los muchachos llegaron para participar del bautismo de su nueva hermana María les comentó dos preocupaciones que tenía.

Primero, que Silvano le había

comentado que pensaba traer a Teodora Avaca a Villa Mercedes y segundo, que tenía noticias

de sus parientes de Cochequingán. Que habían tenido que abandonar sus

tierras. A fines de 1880 regreso don Silvano de La Carolina. A mediados de 1881 nuevamente marchó a ver a doña Teodora

y a sus otras

mancebas. Permanecía varias semanas en su estancia y luego, con su gran carro, realizaba el recorrido por los puestos en que tenía las otras mancebas hasta llegar a La Carolina. Varias noticias lo animan a su regreso casi a fin de ese año: Una, que su hijo Justo Gatica había participado heroicamente en el desalojo de las tribus. Otra; que había encontrado a su gran amigo Fausto López, un “pardo” muy eficiente que 27

había sido su empleado cuando joven y que desde su casamiento con María Becerra se

San Luis para comprar hacienda y tenía intenciones de ir a tomar tierras al sur de la provincia. Fausto estaba bien informado acerca de las decisiones del gobernador Toribio

27

Fausto López nació en 1840. Se casó con María Becerra en Achiras el 30 de mayo de 1864 y quedó viudo en 1878. Le llamaban pardo porque se aseguraba que era hijo de un aborigen y una mulata.

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había radicado en Achiras, Córdoba. Don Fausto y sus hijos mayores habían regresado a

17


Mendoza de formar distintos pueblos en la provincia, incluso en el sur, en las tierras que 28

habían ganado a los ranqueles. Esto animaba, a la gente a buscar tierras en el sur . Otra noticia era que su amigo Fausto López había quedado viudo hacía más de dos años y que planeaba ofrecerle la mano de Buenaventura, la hija de María. Suponía que Fausto aceptaría puesto que la niña ya tenía 16 años. Así podrían unir el capital. López aportaría el ganado suficiente para salvar las pérdidas de su estancia. En tanto los hijos de Fausto aportarían la mano de obra faltante. No sabemos cómo tomó María Ortega estas novedades. Pero su corazón de ranquelina y 29

de madre se debe haber partido silenciosamente.

Se había acostumbrado a sufrir en

silencio. Cada vez que se sentía abatida salía con un cubo de maíz para llamar a las gallinas, pues sabía que también vendrían las bandadas de palomas torcazas con las cuales hablaba en lengua mapuche. La cosmogonía en que la habían educado cuando niña, le aseguraba que sus antepasados fallecidos regresaban en forma de palomas torcazas. Creía fielmente que sus parientes muertos a veces se acercaban cuando los llamaba. Les contaba su dolor; les pedía que de alguna manera la llevasen de regreso a su tierra. Silvano, adivinaba su dolor pero no se preocupaba por ello. Dejó pasar un tiempo y cada tanto comentaba lo difícil que estaba la situación económica de su estancia en Saladillo. Que ya no tenía más cueros para traer y venderle a la casa Cateula. Luego de otra ausencia en el año 1881, después de haber ido a recibir el ganado de don

28

Juan W. Gez, Juan W. “Historia de la provincia de San Luis”; En 1880 Toribio Mendoza decidió poner en práctica la “ley de tierras públicas” que el gobernador interino anterior, Rafael Cortés, reformó, “a fin de atraer pobladores y fomentar la colonización de acuerdo a la máxima de Alberdi ’gobernar es poblar’”[ ver Nuñez O.Cit.]. 29

Al relatarme este acontecimiento, Juana Gatica aseguraba que ella también llamaba a las palomas cuando era niña.

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Fausto López, comentó que le había propuesto unir el capital si se hacía su yerno.

18


También le informó a María otra decisión que mejoraría su situación económica. ¡Pensaba casarse! Seguramente la decisión de María de abandonar a don Silvano la tomó ese día en que su corazón recibió tan fuerte golpe a fines de 1881 cuando el estanciero, su amado don Silvano (según sus parientes), el padre de sus cinco hijos le comunicó que había hecho los trámites necesarios para casarse legalmente. Pero no con ella. Don Silvano había elegido como su esposa legal a Teodora Avaca reconociendo como único hijo a Justo, su hijo con Teodora. La ceremonia se llevaría a cabo en la capilla de Saladillo a mediados de 1882. Fue tal vez la única vez en que María enfrentó a Silvano:

-

Winka, - gritó – Winka, winka!! …

30

La mano de Silvano golpeó su cara hasta hacerla callar. Entre sollozos agregó que nunca sería sirvienta de Teodora, ni de ella ni de sus hijos. Silvano prometió enviarla nuevamente a la estancia del norte (de Saladillo).

-El norte …Ngenechen me perdone… - respondió y murmuraba palabras en mapudungún. - ¡Sos sólo una india!, ¡no pensaría que me iba a casar con vos! Y no hables en

31

- Cinco hijos te he dado y ella uno solo; ¡mañuntum! ; kechu, kechu (cinco)

30

La palabra winka es usada como un adjetivo despectivo y significa ladrón, traicionero, usurpador. 31

Agradezca o sea agradecido. O se puede entender en este contexto como “desagradecido”. “Kechu”= 5

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indio!- Le espetaba el estanciero.

19


En la familia de María quedó aquel dicho para siempre, memorando ese momento: - “¡El norte…, Dios me perdone!” recordando cualquier sufrimiento o dolor. . Poblar el sur. Como se comentó anteriormente, en 1880 el gobierno Toribio Domingo Mendoza fue quien comenzó a animar a las familias puntanas a tomar posesión de los campos “conquistados” o prácticamente usurpados a los ranqueles, más precisamente los del sur el Rio V, los de Ramón Cabral, el platero, los de Villareal y los de los tapayos, con la promesa de darles

títulos de posesión. Pero su hermano, el gobernador Eriberto

Mendoza (1884-87) inició seriamente esta tarea regularizando la situación de los propietarios del sur. Varias de las familias puntanas que habían vivido en las tolderías como aliadas de los ranqueles, algunos, y otros como cautivos ya liberados, decidieron emigrar a esas tierras tan prometedoras. Numerosos puntanos habían conocido las famosas sementeras de 32

Ramón y los suyos. . El Teniente Arturo Capdevila y su gente habían creado el mito de 33

que en esas tierras los caballos se reproducían rapidísimo .

Tal vez por eso muchos

puntanos envidiaban y ansiaban poseer esas tierras más fértiles que las rocosas del norte serrano. La invasión de los habitantes del norte fue lenta y temerosa por dos razones. A) En la zona sur, según se decía, había todavía muchas familias indígenas que habían quedado “huérfanas de jefes” y defendían su ganado. Éstas poco a poco eran arrojadas

32

Mansilla, Lucio V. “Una excursión a los indios Ranqueles” , Ob. Cit. 33

Este mito había nacido cuando en 1877 el teniente Arturo Capdevila con sus soldados fue destacado para arrebatar las caballadas del Cacique Ramón, con la excusa de que se le acusaba de haber robado la pequeña caballada del Regimiento 4° y volvieron no solo con sus veinte sino con seiscientos animales.Se reproducen rápido, aseguraba.

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de sus tierras por el ejército que llegaba de sorpresa a sus toldos, degollaban a los

20


pocos hombres que quedaban y literalmente “arriaban” a las mujeres, ancianos y niños 34

hasta alcanzar el sur del Río Negro o llevarlos a “colaborar” con la zafra tucumana.

B) No avanzaba rápido porque a veces debían enfrentar a las alimañas, a chanchos jabalíes, a los pumas, a manadas de vacas salvajes y a perros cimarrones. La mayoría de aquellas familias pioneras se desplazaron hacia el sur del Río Quinto 35

siguiendo las rastrilladas ranquelinas . Otros abrían huellas a campo traviesa. No todo quedó desierto. Grandes extensiones del nuevo sur puntano ya tenían dueño. Algunos se dirigían hacia los campos de “La Buena Esperanza“ que se había dado en pago a empresas francesas por el empréstito para la “Conquista del Desierto” y que 36

estaba en manos de los condes de Lux-Wurm y empresas afines. Otras tierras estaban en manos del Holding empresario de Ernesto Tornquist que había transportado los alimentos de las tropas y el transporte para trasladar a los prisioneros a la Isla Martín García y a los más jóvenes a Buenos Aires adonde fueron rematados como sirvientes y distribuidos entre las familias “mejor ubicadas” y “más respetables” de la capital, para civilizarlos dándoles nombres españoles y educación, quitando así los rastros de su cultura. Tornquist manejaba desde 37

mensajerías y correo.

su empresa “Villalonga” todas las

Como se indica en la biografía que figura en la genealogía

familiar de don Ernesto Tornquist

38

: “La controvertida Expedición al Desierto dejó libres

miles de hectáreas fértiles o aptas para pastoreo. Las tierras se pusieron en venta o se 34

35

Las rastrilladas eran los caminos que seguían las distintas tribus pampeanas. 36

Los restos de los condes de Lux Wurm se encuentran en el cementerio de Buena Esperanza. 37

Gilbert Jorge, Ernesto Tornquist, Entre Los Negocios y Las Políticas Económicas; Revista de Instituciones, Ideas y Mercados Nº 58 | Mayo 2013 | pp. 47-78 | 38

http://genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I26613&tree=BVCZ

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Maríano Nagy; “Estamos Vivos. Historia de la comunidad indígena Cacique Pincen, provincia de Bs. As. (siglos XIX-XXI)” Ed. Antropofagia; Bs. As. 2014.-

21


dieron de recompensa a militares y proveedores del Ejército. La mayoría no quiso o no pudo conservarlas y las vendió a quienes creían en el porvenir del campo. Fue la gran oportunidad para Tornquist que, hasta entonces no tenía propiedades: alquilaba casa y oficina.. El 8 de abril del 80, antes de que se terminara la Campaña, compró sus primeras tierras al sur de Buenos Aires. Los cuatro años siguientes siguió comprando tierras a sus antiguos propietarios. Eran unas diez mil hectáreas donde funcionaron las estancias "Manantiales" y "La Ventana" ” También compraba en los remates de Bs. As. tierras en otras provincias.

Dentro de las empresas del Holding contaba con las “Estancias y

Colonias Tornquist” dedicada a las explotaciones agro-ganaderas y a la instalación de Colonias. Una de estas estancias se encontraba en la zona del actual pueblo de 39

Dixonville , al sur de San Luis. Si, grandes extensiones del sur estaban ocupadas por empresarios y hacendados de Buenos Aires que cobraban sus aportes al ejército con tierras remates que se realizaban en Bs.As. Por lo que

y compraban en los

encontramos a los Anchorena, a

Polledo, a Alvear, Madariaga y a la empresa Wüst Hnos, entre otros, que tenían sus sedes en la Capital. Las tierras arrebatadas a las tribus originarias, fueron ocupadas por estos nuevos propietarios impulsados desde Buenos Aires por la recientemente creada Sociedad Rural Argentina. En su clásico “La Burguesía Terrateniente Argentina”, Jacinto Oddone afirma que las leyes que se dictaron con posterioridad a la Conquista del Desierto, enajenaron en realidad 34.006.421 hectáreas, con la alarmante aclaración de que 24 personas 40

39

Tobares, Jesús Liberato; Noticias para la historia de los pueblos de San Luis; Fondo Ed. Sanluiseño; San Luis, 1995. 40

Jorge Páez; “La Conquista del Desierto”; Centro Edit. América Latina; Bs. As. 1971; pag. 111.

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recibieron parcelas que oscilaban entre las 200 y las 650 mil hectáreas”.

22


Otros pioneros se encaminaron hacia el sudoeste cerca del Río Salado del Sur, busando tierras desocupadas. A su paso fueron formando algunos pequeños poblados rurales. Los primeros años fueron muy escasas las familias que pasaron al sur del Cerro Varela. Tal vez por la escasez de fuentes de agua dulce por la zona. Cuando pudieron realizar recorridos más extensos llegaron con sus carros a las lagunas que estaban entre los médanos. Poco tiempo después donde estuvo la toldería de 41

Cochiquinchan . Éste fue un pueblo importante y próspero. Con el nombre deformado o españolizado de “Cochequingán”. Ese pareció ser el trampolín en el sur de la provincia de San Luis desde el que se formaron los nuevos pueblos del extremo sur puntano. La huida En el mes de junio de 1882, Silvano Gatica de 42 años y Teodora Avaca de 40, fueron 42

casados, velados y sellados en la capilla del Rosario de Saladillo, San Luis. La fiesta en la estancia duró dos días. Primero fueron a La Carolina,

después sr radican en V.

Mercedes. Una semana antes del acontecimiento, el estanciero, había llevado a María Ortega y a sus hijos a la estancia en Saladillo para que prepararan la fiesta. María aprovecho la oportunidad para explicar a sus hijos mayores la situación de sus parientes. -Esas tierras debe ser de ustedes. Eran de sus abuelos. No podemos quedarnos acá.Los jóvenes respetaban mucho a su padre y dudaron en un primer momento, pero el ruego de su madre les tocó el corazón. -Esta estancia quedará ahora para Justo Gatica,

41

Zeballos, Estanislao S. “Viaje al país de los Araucanos”, ob. Cit. 42

Libro de Matrimonios VI de Saladillo San Luis, año 1882.-

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el hijo de Teodora Avaca y no para ustedes. Ni una vaca les dejará si siguen acá. Todo

23


será vendido a Cateula en Villa Mercedes.

Debemos irnos a buscar las tierras de

Cochequichán. Después regresen con el fruto de la tierra que será nuestro.Don Fausto López que estaba interesado en comprar tierras al sur del Río Quinto, se entusiasmaba con la idea de ir a “conquistar las tierras de los indios” ahora

que

acababan de ser exterminados por la campaña del Gral. Julio.A. Roca. De todos modos, él y su familia hablaban algunas frases en la lengua araucana, ya que siendo pardo don Fausto tenía, algunos parientes entre los ranqueles. Para María Ortega no resultó difícil unir sus fuerzas a las de don Fausto y convencerlo a viajar juntos hacia el sur. Le aseguró que si viajaban juntos, y él dirigía la caravana, ella le permitiría que se casara con su hija Buenaventura sin mediar ninguna iglesia ni la larga investigación de los novios, que en ese tiempo se realizaba y que tanto atrasaba las bodas, - A la manera de los ranqueles – le aseguraba. Don Fausto les comunicó a sus hijos la decisión de no quedarse en la estancia de don Silvano. Su familia lo apoyó. -Saldremos

el 24 de junio, es año nuevo- aseguraba

43

María. Todo se preparó para ese día, los carros, la hacienda que tenía marca de los muchachos, la caballada, algunas ovejas, la ropa, las armas, las boleadoras para cazar los venados y ñandúes o choiques del camino, los enseres para cocinar, etc. Temprano, antes del amanecer cruzaron el río Quinto, o Popopis. Arriaron la hacienda hacia el sur. Siguieron las rastrilladas que ya otros pioneros habían tomado. En pocos días llegaron a Alto Pelado, descansaron al sur del cerro. Continuaron hasta ver el cerro

Salado.

43

El año para los ranqueles comenzaba el 24 de junio.

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Varela. Siguieron a paso del ganado hasta Nahuel Mapá. Se acercaron al Chadi-Leufu o

24


El corazón de María latía apresuradamente mientras viajaba. Lo sentía como una huida. ¿Qué diría don Silvano al ver que ya no estamos en su estancia?- se preguntaba. Continuamente miraba que estuvieran todos sus hijos cerca de ella: Agapito de 20 años, Buenaventura de 18, Octaviano de 16, Gumersindo de 11 y Alejandra de 3. A sus hijos menores les enseñó a prender el fuego y buscar los elementos para mantenerlo encendido toda la noche. Los mayores se turnaban en las guardias junto con los hijos de don Fausto. La familia López estaba conformada por Cruz López, de 22 años; Avelina, de 18; Juan Alberto, de 16; Fausto, de 13; Andrea Petrona de 11; Cirilo de 7; y Domingo de 5. La familia era grande para estar sin madre. Avelina hacía de madre desde el fallecimiento de 44

doña María Becerra.

Las edades se prestaban para que fuesen buenos amigos.

Otras familias se encontraron con ellos en el camino y siguieron juntos. La familia de Fernando Fernández y Liberata Gómez ya habían viajado el año anterior, pero se habían quedado al sur del Cerro Varela. En su precaria casa se detuvieron una semana o más y los Fernández decidieron acompañarlos, puesto que en esa región no había buenos pastos y el agua era bastante salobre. En tres meses llegaron a algunas pequeñas lagunas del sur. Pasaron por “El Divisadero”, por Paso de los Gauchos y siguieron al sur. Recorrieron las cercanías del Río Chadi-Leufú o Salado, hasta La Maroma adonde descansaron casi un mes aprovechando los ricos pastizales continuaron

a paso del ganado

hasta alcanzar los médanos y lagunas que

y ella

reconoció. El verde de esos médanos era indescriptible, cada tanto había pequeñas

-¡Cochequinchan!- Exclamó. Eran los primeros días de enero de 1883. 44

Fausto López se casó con María becerra el 30-5-1864 en Achiras Córdoba. Allí nacieron todos sus hijos 1.- Cruz, N. 1860; 2.- Avelina; N. 29-6-1865; casó con Octaviano Gatica; 3.-Juan Alberto; N.1866,; 4.Fausto, N. 1869 ; 5.- Andrea Petrona, N. 1871; 6.- Cirilo, N. 1875 y 7.- Domingo, N.1877, que posteriormente casó con Alejandra Gatica.

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lagunas de agua clara y dulce.

25


Otros pioneros venían junto y detrás de ellos. El desierto que habían dejado los exterminadores, era increíblemente grande. Injustamente solitario y desolado.

En Cochequingán María había logrado su objetivo. Había regresado a su tierra, pero la tribu ya no estaba. Años después se enteraron que en 1879, con un grupo al mando del mayor Juan A. Ríos, Justo Gatica, había pasado por Cochequingán persiguiendo a varios de ranqueles que habían huido llevándose 40 caballos del ejército de Aillan-có, y que se dirigían rumbo a Cochí-Queugan (Cochequingán), su tribu. Ese había sido el mejor lugar para descansar tanto para los que huían como para los militares.

Allí entre los médanos se habían escondido con los cuarenta 45

caballos. Solo vieron, las huellas que viajaban para el sur.

Allí decidió quedarse María con sus hijos menores bajo algunos chañares. Con ellos quedaron los Fernández y los López. Pronto llegaron otras familias: los Gómez, parientes de doña Liberarta, los Diaz, Alaniz, Cortés, Contreras, Cuello, García, Guevara, Muñoz, Larrea , Silva, Etc. Día a día se agregaba una nueva familia. El año de su llegada, a comienzos de 1883 el ejército había encontrado por los bosques de espinillo dos o tres familias de ranqueles. Los llevaban caminando para pasar al sur del río Negro. Al atardecer llegaron a Cochequingán. María Ortega salió a saludarlos. No eran más de 30. Se los veía cansados, hambrientos,

permitía que María, con Fausto y sus hijos se le acercaran. María llamó a Octaviano y le pidió que trajera una yegua y un ternero. Cuando los trajo, habló 45

Reynaldo Pastor; Ob. Cit.

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sin ropas, en la peor de las miserias. El ejército los rodeaba y al comienzo no

26


con el oficial y le dijo que ella los conocía, que les llevaba alimento. El militar accedió la dejó

pasar

mientras recibía el ternero. María se acercó a los

ranqueles, sacó sus boleadoras y dio un bolazo en medio de la cabeza de la yegua que cayó al instante. En mapudungun llamó a las mujeres, les dio dos facones y la carnearon. Tuvieron comida esa noche. Antes de partir, les dio dos yeguas y un ternero a los militares, para el camino. Cierto día, María habló con su hija Buenaventura y le pidió que se uniera como esposa a don Fausto. No la obligaba. Pero le explicó que tenían mucho para agradecerle por haberlos acompañado hasta ese lugar. Buenaventura respondió que ese era el mejor pedido que podía hacerle. Que su amiga Avelina trabajaba mucho con sus hermanitos y ella siempre le ayudaba. Le respondió que gustosa aceptaría a don Fausto. Hubo una gran fiesta en junio de 1883. Fausto se casó con Buenaventura Gatica, sin iglesia y sin registro civil. Meses después comenzaron a ocupar con sus haciendas las tierras de alrededor de ese poblado. Agapito Gatica establece su estancia en Bagual. Octaviano con su caballada y sus ovejas decide ubicarse en La Maroma y después compró campos y casa en Fortuna. Gumersindo, hacia 1890, en Paso de los Gauchos, y Don Fausto, en Bagual. Entre todos le construyeron una casa a María Ortega en Cochequingán, junto a unos viejos chanares que seguramente había ocupado su familia años atrás.

No sabemos muy bien cuándo murió María Ortega en Cochequingán. Para 1895 vivía con Alejandra y Gumersindo. Alejandra se casó con Domingo López, el hijo de su cuñado Fausto y tuvieron varios hijos. Ambos fallecieron en Nueva Galia. En cuanto a Gumersindo, su padre Silvano declara su muerte del 24 -VII-

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Cuestión de Familias

27


1901 e indica que vivía en "El Divisadero", la muerte se produce “por Fiebre Tifoidea, según certificado del Juez de Paz del partido Paso de los Gauchos, Región sur, costa del río Salado”46. Fue sepultado en Cochequingán. Agapito se casó con Marina Fernández hija de Fernando y Liberata Gómez hacia 1888 Establecen una estancia en Cochequingán, de allí pasa a Martín de Loyola y

luego se radica como estanciero de Bagual. Son hijas de ese

matrimonio: Julia, Ramona, María Hilaria, Gregoria, Mercedes Natividad. En 1895 llevaron tres hijas a bautizar a Mercedes. Al enviudar se casó con Máxima Sánchez

y

tuvieron a

Francisca

y a Marina Gatica. Su suegro Fernando

Fernández murió antes 1890. Doña Liberata Gómez vivía en 1895 con dos de sus siete hijos y falleció hacia 1914. (Ver tabla de defunciones). Octaviano se casó con Avelina, la hija de don Fausto López y tuvieron 14 hijos. Mueren en Fortuna en 1919 y ella en 1937. Tuvo campos en La Maroma, y Fortuna. Se lo conocía como “Don Octaviano, camisa de seda, reloj de oro y rastra de plata.” En 1895, además de la mercadería llevaron a sus cuatro (4) hijos mayores para bautizar en la Iglesia en Villa Mercedes. Sus hijos fueron: Gabriel, Faustino, Ramón, 47

Crispina ,

Evarista, Nicolasa, Isabel, Margarita, Máxima, Pascua,

Domingo. Mariano, Juana y Cecilia. Para pagar el casamiento de su

hijo Gabriel en 1915. “Octaviano Gatica llevó a Villa Mercedes doscientas (200) “yeguas del mismo pelo” para venderlas y pagar los gastos del casamiento, de

46

Registro Civil de Villa Mercedes, San Luis - Defunciones, T-I- Acta 55. 47

Iglesia de La Merced. L.B. XII-Fs. 479, 480, 481, 482; B.de18 99, .L.B.XVI-Fs.68, 69, L.B.XVIII-Fs.282, 283; L.B.XX-F.41,

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esta manera compraron las telas para el vestido de casamiento, la ropa del novio,

28


48

un sulky para los novios y otros enseres para la casa” . En cuanto a Fausto López y Buenaventura Gatica, para 1895 vivan en Cochequingán y tenían a Restituto de 8 años, María, de 7 años y Fortunato, de 1 año. El Progreso y la diáspora La riqueza

ganadera

de estas familias se multiplicó rápidamente. Eran

innumerables los animales que criaron. Las mujeres se encargaban de hacer el queso y los plumeros. En 1888 decidieron ir a vender todos sus productos a Villa Mercedes, 40 leguas al norte.

Desde entonces, cada dos o tres años, se

llevaban animales, cueros, cerda, lana, granos y quesos a la ciudad de Villa Mercedes, recorriendo más de doscientos kilómetros,

abriendo caminos por

zonas inhóspitas. Se reunían varias familias para realizar la excursión. Los viajes duraban varias semanas. En 1888 cerca de 50 carros de Cochequingán se ubicaron en la plaza del Seis, en Mercedes, que años más tarde llamaron Plaza España. Mientras algunos conservaban los fogones y cuidaban sus pertenencias, otros hacían negocio con las casas Cateula, Oribe, Zuviaga u otras que compraban sus productos. Tras el cobro de sus ganancias se paseaba por la plaza del Dos (Plaza Pedernera) para comprar ropa y elementos que usarían en 49

la inmensidad de sus campos . Lo único que les pidió María a sus hijos fue que no dejaran de ver a don Silvano, su padre. Así lo hicieron y con sus familias se

siempre muy cordial. María nunca más regresó al norte.

48

Entrevista con Sabina Garcia de Gatica, Union, S.L. 1978. 49

Municipalidad de Villa Mercedes: Libro del Centenario de Villa Mercedes, San Luis, 1957, Pag. 194-198.

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alojaban en su chacra y le presentaban sus nuevos nietos. La relación fue

29


A fines de la década del ochenta, bajo el gobierno de Mauricio Orellano, se comenzó a pensar en el porvenir de la región sur de la provincia, a abrir caminos y a fundar pueblos por ley del 23 de agosto de 1888

50

. Esta decisión ayudó a poblar el sur puntano. 51

En mayo de 1895, el empadronador Severo Albornoz

registró en Cochequingán y sus

alrededores 876 habitantes, Integrados entre 141 familias que habitaban 136 casas y 12 se estaban construyendo. En cuanto a oficios y profesiones se declara: Propietarios: 22

Estancieros: 103

Comerciantes: 7

Jornaleros: 95

Zapatero: 1

Peones/as: 18

Sirvientas: 12

Cocinera: 2

Lavandera: 48

Costureras: 54

Prostitutas: 5

Si bien algunos adultos no declaran profesiones podemos calcular que en esa población había cerca de 500 menores. ¡Buen futuro para un incipiente pueblo! En 1896 el gobierno de Lindor Quiroga mandó fundar un pueblo en ese lugar

52

. Años más tarde, el 6 de

noviembre de 1909 se presentó Carlos Wüst expresando “que ha formado un pueblo en el lugar denominado Cochequingán y solicita una escuela y autoridades, para lo cual dona varios solares para ese fin y manzanas para la caballada de policía.”

53

Sin embargo hoy, de Cochequingán quedan solo las ruinas de una escuela y restos de alguna casa usada como oficina pública. ¿Qué sucedió? En 1895, después de 10 años numerosos pobladores fueron a Villa Mercedes a reclamar su título de propiedad. El gobierno envió a don José de la paz Gatica, un juez de paz,

50

Urbano Núñez, Historia de San Luis, Ob. Cit. 51

Severo Albornoz, después del censo de 1895 fue llamado juez de paz de Cochequingán por ley del 7 de junio de 1896. 52

Boletín Oficial del 6 de mayo de 1899. 53

Tobares, J.L.; Ob. Cit.

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hermano de Silvano para hacer las mensuras en esas tierras y regresó con la noticia que

30


muchas de las tierras tomadas ya tenían dueño: Los Wust, Anchorena, Tornquist, Santamarina, etc. Numerosos “estancieros” del sur llegaron a Villa Mercedes e hicieron una interesante manifestación en sus calles pidiendo los títulos de propiedad. Muy pocos lo lograron. El ferrocarril no favoreció a Cochequingán. La estación más cercana, Unión, distaba más de 10 km. Cuando el tren llegó, numerosas familias emigraron a las estaciones más cercanas fortaleciendo los pequeños poblados que hacía pocos años, familias e hijos de Cochequingán habían fundado: Fortuna (1905), Bagual (1907) y Nueva Galia (1907), tuvieron su estación en marzo de 1907; Unión en diciembre de 1912; Casimiro Gómez en 1916, Polledo en 1917 y Arizona en 1927- Esto ocasionó la decadencia del pueblo. Para 1930 eran muy pocas las familias que aún residían allí. El Registro Civil se cerró a fines de la década del 30 y la escuela funcionó hasta 1963. Hoy solo encontramos restos de la escuela, algunas ruinas y algún árbol de la plaza. Dentro de la estancia La Estrella, que Arnoldo Schulze compró en 1897, quedan rastros del cementerio. ¿Quién se acuerda de ellos? ¿Alguien ha hecho honor a su obra prodigiosa de poblar el desierto ensangrentado que les dejaron? Ruego porque ese cementerio y las ruinas de ese pueblo sea declarado Monumento Provincial de los Pioneros del Sur Puntano. El primer fallecimiento fue el de Fausto López, el hijo de don Fausto, de 15 años, por un accidente rural. Así comenzó el cementerio cerca del pueblo. No tenemos la documentación de los primeros inhumados en ese cementerio, pero por tradición sabemos de los restos de los primeros: Fausto López (h) María Ortega, Fernando Fernández y otros. El

En el Registro Civil de Cochequingán desde 1910 hasta 1949 se registraron: Nacimientos: 437 Defunciones: 388

Matrimonios 64 1°Jefe de RC Tadeo Garro.

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registro Civil se instaló 1910. En Mercedes encontramos algunas defunciones anteriores.

31


Mi Venerado recuerdo por todas aquellas familias pioneras que sufriendo las vicisitudes del tiempo y de las distancias, supieron superar las dificultades que les ofrecía su época, solucionaron los inconvenientes y pudieron llenar con sus simientes los distintos pueblos que desde Cochequingán formaron el sur puntano.

*****

Aguilera Guadalupe

Arangel Agapito

Andrada Fermín

Aguilera Emilio

Ahumada Ebaristo

Ahumada Francisca

Asengo Sipriano

Andrada Amalia

Alcaraz Isabel de Luján

Andrada Amado

Becerra Porto

Busto Juan

Villega María Antonia

Viglianco Tomás

Vega Florentino

Vega Juan Cancio

Cuello Ascención de Britos

Becerra Secundina

Barrios Sabino

Becerra Liboria

Contrera Sofía de Alcaraz

Carballo Seferino

Cortez Julio

Córdoba Juan

Canale Rosa Genobeba

Cané Reinaldo

Cuello Ángel

Cáseres Dolores

Cabrera Marcelina de Gatica

Calderón Paulina

Calderón Rosaldia

Calderón Justo

Chabero Valentina de Magallanes

Calderón Tomás

Coviaga Martín

Díaz Demetrio

Canoba Rosa de Rodríguez

Díaz Florencio

Díaz Santiago

Domínguez María

Díaz María Margarita

Díaz Camilo

Domínguez Brígida

Díaz Arminda

Díaz Evangelista hijo

Díaz Abae (o Abde)

Días Juana

Díaz Josefina María

Escudero Hipólito

Escudero Eusebia

Espinosa Clotilde

Espinosa Juana

Espinosa Arturo Stanislao

Espinosa Mercedes

Escudero Tomás

Escudero Hilario

Espinosa Enrique Delio

Ferreira Guillerma

Funes Leoncia

Funes Desiderio

Escudero de Funes Hipólita

Ferran Viatris de Mora

Fernández Leonides

Funes Pedro Ibó

Funes Hermenegilda Santos

Gómez Mercedes

Guevara Pedro

Gatica Donatilo

Flores Espectación de Rodríguez

Gómez Nicolás

García Bernabé

Gomes Antonia

Gutiérrez María Hernandina

Gómez Liberata

González Agapito

Guiñasú Eulogio

Godoy Antonia de Rodríguez

Godoy Bonifasio

Gutiérrez Rufina

Guiñasú José

Godoy José María hijo

Gomes Juan Próspero

Godoy Teófila

Garro Andrés

González Ramón

González Cosme

Giménez Alejandro

Isla Tránsito

Isla Jerónima de Palacios

Isla Eusebia Aurora

Isla Juan B

Isla Edmunda

Isla Pastor Pascacio

Isla Julián

Ibañez Vicente

Jones Juan hijo

Lucero Inocencia de Guinazú

Larrea Agustín

Larrea Filomena

Lucero Pascua

Lucero Juana de Alcaraz

Luna Fernanda

Lucero Rosario

Lucero Petrona

Mercao Ana Petrona

Muñoz Cándido

Muñoz David

Mollano Fermín

Miranda Jerónima Wenseslada

Mansilla Ebelina

Miranda Bautista

Muñoz (S/N)

Mendoza Ramona

Mancilla Delia Crariza

Mercao Francisca

Miranda Jorge

Marteletti Luisa de Peralta

Martínez Gumercinda

Massa Santos

Muñoz (S/N)

Marín Antonia de Tenorio

Magallanes Ciriaco

Nievas Andrés

Orueta Pedro

Mancilla Presentación

Olguin Eulogio Justo

Órtiz María

Orozco Facunda

Olguin Fidela de Vargas

Olguin Valentín

Ochoa Máximo

Ochoa Pedro

Olguin Máxima de Fernández

Peres Andrés

Peralta Filomena

Peres María Dolores

Peres María Audelina

Peres Pallero Pedro

Peres Clara

Perez Rómulo

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ANEXO LIBRO de DEFUNCIONES (1910 – 1920) – 198 fallecidos

32


Pallero Mercedes hijo

Pallero Juana

Pallero Félix

Pallero Celestino

Quiroga Juana de Villegas

Pallero Laura

Peralta Ángela

Palacio Policarpo

Quiroga Robustiano

Quiroga Claro

Rodríguez José

Rodríguez Rosa

Rodríguez Juan

Rodríguez Juan

Rodríguez Rosario

Ramírez Osvaldo

Rodríguez Rosa de Canoba

Rodríguez Clarisa

Riquelme Ignacio

Rodríguez Marcos

Suárez Emperatriz de Garro

Rocha Daniela

Rodríguez Hipólito

Rodríguez Juan

Suárez Zacarías de Fernández

Salinas Santiago

Stoll Salustiano

Sosa Gabino

Salinas María de Ferrán

Salinas Andrés

Sosa Juan de Dios

Sombra Antonio

Suárez Bacilio Gregorio

Sombra Encarnación

Santana Segunda

Salinas Juana

Sombra Silverio

Suárez Juan

Sosa (S/N)

Stoll Benjamín

Tello Presentación

Torino Atanasio

Torres Bernabé

Toranzo Benigno

Vallejo Pedro Bonifacio

Troncoso Juan

Toranzo Felisa

Vallejo Trinidad

Villegas María Antonia

Villegas Juana

Vello Inés

Vegas Liboria

Villegas Ramona Maximiliana

Villegas Florencia

Vega Juan Cancio

Vera Laurentino

Viglianc Tomás

Zalazar Faustino

LIBRO II 1921-1922 - Fallecidos 22 Alfonso Teresa de Rodriguez

Ale N.N

Cuello Pablo

Camargo NN-

Ferreyra Rosario

Funes Fernando

Guiñazù, Ana

Lujan Margarita

Molina, María Dominga

Medina, Fermina

Lujan Isabel de Molina Gutierrez, Dolorers de Pedernera

Mansilla, Marìa

Parlade, Rosa

Pedernera, Dolores de Gutierrez

NN Muerta

Pazdin Lucas

Rodriguez Aquilino Tito

Stoll Juan

Rodriguez, Espectaciòn

Pallero, Felipe

Romero Marìa de Garro

Andres, Juan José

Alet Yamile

Arrieta Antonia

Arrieta Ernesto

Ale Olinda Delicia

Azaldegui, José

Aguiar Presentación

Azaldegui P.

Avila Leopolda de Torres

Aguilera Cruz

Becerra josé

Becerra Mercedes

Arrieta Ramona Anselma

Bravo Gabina

Bazan Juana

Cuello Olinda

Becerra Petrona de Olguin

Camargo Cesario

Coria, Ermelinda

Camargo Ramòn

Cisneros Francisca B.

Cisnerio Hinginio

Correa Victoriano

Cuello Lucia

Deandrès Angela

Diaz Felipe

Diaz David

Diaz Pacìfico

Diaz-( Sin Nombre)

Escudero Basilio

Escudero Severa

Funes Fernando

Echenique Remigia A. de

Funes Paez, Tiburcia

Funes Antonio

Funes Segundo

Escudero Transito C. de

Friaz Umberto

Fernandez Carmen

Fernandez Felipe

Fenandez Estefa María

Fernandez Visitaciòn

Fernandez Elsa Felisa

Gimenez, NN

Fernandez Elias Carlos

Fernandez Elida Dora

Gonzalez Felix

Gimenez Alberto

Funez Agustina de Becerra

Godoy Bonifacio

Gonzalez Teodolina

Garro Gerònima

Godoy Miguel Bonifacio

Gatica Adelina

Gatica Julio

Godoy Josè Marìa

Gonzalez Vda. de Quiteria

Jofrè Petrona

Lujan Domingo

Larreta,(N. Muerta)

Lucero Victorina

Lujàn Facundo

Lucero Francisca

Lopez Esmero

Lujan Sixto Gabino

Lujan Aurora

Lujan Felix

Luna María de R.

Lujàn Pànfilo Pascual

Lucero Ramòn Camilo

Luna Rufina

Madariaga Rafael

Medina N. Parbulo

Mendicoa Carmen

Medero Silverio

Muñoz Domingo

Medina Pedro Matìas

Medero Ramòn Josè

Mansilla Antonio

Mendicoa Toribia

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LIBRO DE DEFUNCIONES III- 1923-1943- Fallecidos 168

33


Medero Fernandez Juliana

Miranda Quintino

Mercau Ana

Mendieva Juan

Miranda Romana Asenciòn

Medero Irma Josefa

Madariaga Cirila

Molina Gregoria

Madariaga Ildefonso

Madariaga Elsa Nèlida

Madariaga Lucìa

Madariaga Abel Idal

Medero Martha Cipriana

Madariaga Roque

Miranda Demetria

Miranda Alfredo

Medero Evaristo Ramòn

Miranda Emilio Nieve

Muñoz Teodula

Molina Ambrosio

Medero Juana Francisca

Molina Reyes

Nasser Josefa

Olguìn Rosa

Ochoa Eraclia Socorro

Ochoa Valentìn

Olguìn Climaco

Ochoa Gumersina

Ochoa Alberto Cayetano

Ochoa Elina

Olguìn Euclide

Olguín Inès

Olguin Lorenza

Olguin Estanislao

Ochoa Manuela

Pereyra N. pàrbulo

Pèrez Gerònima Gonzalez de

Peralta Emenegilda

Pallero N. Pàrbulo

Paez NN

Pallero Paula Rodriguez de

Pereyra NN

Pallero Rosaria

Palacios Enriqueta

Pereyra Eusebio

Pallero NN

Pereyra Miguel

Quintero Estanislao

Pereyra Benigno Carmen

Pereyra Anival Gustavo

Rosales Cirilo

Rodriguez Sandalio

Rocha Manuela Gonzàlez de

Requelme Carlos

Rosales Ramona

Rodriguez Vicenta

Rivero Villegas Micaela

Rivero Miguel

Rozalez Ramòn

Rodriguez Ignacio

Rojo Isidora

Rojo Ileduligia

Rivero Teodoro

Sosa Pioquinto (1)

Sombra Ciriaca Baez de

Suarez Rosario

Sosa Pioquinto (2)

Sosa Pioquinto (3)

Sombra Petrona Regalada

Sosa Francisco Arìstides.

Suarez Elisa

Vega Rosario

Salina Ramona Quiteria

Vegas Alselma

Villegas Bernardino

Vega Cristina

Vega Catalino Juan |

Villegas Julio

Vaez Ramòn

Villegas Victor

Villegas Epifanio Antonio

Vega Alselmo

Villega Pascacio

Villega Ramòn

Villega Rosa

Vega Felipe

Villegas Nicolàs

Yranzo Victoria

Iconografía

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Mapa de Estanislao Zeballos en el que se observa la tribu de Cochinchán (Cochequingán)

34


Probable recorrido de MarĂ­a Ortega y su grupo en el Mapa de San Luis

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Mapa de San Luis y Pueblos Originarios hacia 1879

35


36

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El Plano de Thamm y Castellanos de la Pampa Central Los agrimensores Alfredo Thamm y Wenceslao Castellanos, elaboraron en 1902 un mapa mural de gran calidad, donde se pueden observar nítidamente las incipientes localidades, las vías de comunicación, los primeros propietarios y los topónimos que aún se conservaban por aquellas épocas. Dado el tamaño del "Registro Gráfico de las Propiedades Rurales del Territorio de la Pampa Central y parte de las provincias limítrofes", se han tomado imágenes por sectores, para poder observar con mejor detalle esta rica pieza cartográfica. Este mapa se halla en la Dir Dirección General de

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Catastro de La Pampa.

37


Bibliografía Baigorria, Manuel; Memorias, Ed. Elefante Blanco, 2006 y Martínez Sarasola, Ob.Cit. Mansilla, Lucio V.; Una excursión a los indios Ranqueles; Ed, Jackson, Bs. As. 1953, 2T Páez Jorge; “La Conquista del Desierto”; Centro Edit. América Latina; Bs. As. 1971. Pastor, Reynaldo; La guerra con el Indio en la Jurisdicción de San Luis, 1942.L. Dig Gilbert Jorge, Ernesto Tornquist, Entre Los Negocios y Las Políticas Económicas; Revista de Instituciones, Ideas y Mercados Nº 58 | Mayo 2013 | pp. 47-78 | Hux M, “Caciques pampa-ranqueles” Ed. Elefante Blanco, Bs.As. 2003. Juan W. Gez; “Historia de la provincia de San Luis” Martínez Sarasola C.: “De manera sagrada y en celebración”, Ed Biblos, Bs.As. 2010 Martínez Sarasola C.: “Nuestros Paisanos los Indios”, Ed. Nuevo Extremo, B. A. 2011 Mayo, Carlos; - “Vivir en la frontera. La casa, la dieta, la pulpería, la escuela (1770 – 1870)”. B.A., Biblos, 2000. Municipalidad de Villa Mercedes: Libro del Centenario de Villa Mercedes, San

Nagy, Maríano; “Estamos Vivos. Historia de la comunidad indígena Cacique Pincen, provincia de Bs. As. (Siglos XIX-XXI)” Ed. Antropofagia; Bs. As. 2014.Sulé, Jorge Oscar; Rosas y sus relaciones con los Indios; Ed. Corregidos, Bs.As.,

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Luis, 1957, Pag. 194-198.

38


2007 Tobares, Jesús L.; Noticias para la historia de los pueblos de San Luis; Fondo Editorial Sanluiseño; San Luis, 1995. Walther, Juan Carlos; “La Conquista del Desierto”; Ed. Eudeba, Bs. As. 1970 Zeballos,Estanislao; “Viaje al país de los Araucanos”, Ed. Elefante Blanco; Bs.As. 2002 Archivos Consultados Archivo Histórico de San Luis Archivo Histórico de Villa Mercedes. S.L. Archivo del Registro Civil de San Luis Archivo de la Iglesia de Santo Domingo, La Toma, S,L. Archivo de la Iglesia de la Merced. Villa Mercedes, S, L. Archivo de la Iglesia de Unión S. L. Cementerio de Buena Esperanza, S. L. Biblioteca y Archivo Histórico Periodístico Edmundo Tello Cornejo, V. Mercedes,

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S.L.

39

Profile for Centro de Estudios Genealógicos de San Luis

Regreso a cochequingán  

Autor: Ángel Daniel Gatica

Regreso a cochequingán  

Autor: Ángel Daniel Gatica

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