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Centro de Arte Alcobendas

every day. ni la palabra ni el silencio

victoria civera


Centro de Arte Alcobendas

every day. ni la palabra ni el silencio

victoria civera every day

ni la palabra ni el silencio

victoria civera


victoria civera every day ni la palabra ni el silencio


El Centro de Arte de Alcobendas tiene el placer de presentar en esta exposición una selección del trabajo ­desarrollado en las últimas tres décadas de su carrera por una de las artistas más relevantes de la creación plástica española contemporánea: Victoria Civera. En los fondos de la colección de Arte de Alcobendas tenemos, desde el año 1985, un óleo sobre lienzo de Victoria, por lo que no es una extraña para Alcobendas, pero es en esta muestra concebida específicamente para nuestro Centro de Arte donde podremos disfrutar ampliamente de una artista versátil y polivalente que habla con valentía a través de un repertorio iconográfico volcado en el ámbito de la imagen femenina. En su característico territorio de trabajo escultórico incluye todo un conjunto de elementos y objetos específicamente femeninos con los que la artista parece querer reflexionar acerca del papel de las mujeres en las sociedades contemporáneas. Alcobendas fomenta el conocimiento y el disfrute del arte, nuestro centro, siempre abierto a las novedades apuesta decididamente por autores sugerentes que transmiten ideas, conceptos e imágenes significativas. Invitamos a todos a participar y a disfrutar de esta exposición, sin duda original y llena de matices. Fernando Martínez Rodríguez Concejal Educación y Cultura Presidente Patronato Socio-Cultural


La Fundación Caja Mediterráneo es una entidad con más de 140 años de historia con una especial sensibilidad hacia el arte y la cultura. Históricamente siempre ha tenido muy presente la idea de mecenazgo, como ponen de manifiesto nuestras colecciones artísticas o las becas de Artes Plásticas. Victoria Civera es una figura clave dentro del arte contemporáneo español, y por ello ocupa un espacio imprescindible en de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Caja Mediterráneo. La Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Caja Mediterráneo está compuesta por 213 obras de arte de 126 artistas. Abarca un arco cronológico que recorre desde la transición democrática hasta nuestros días, e incluye pintura, escultura, fotografía, video, instalaciones, técnicas digitales…, atendiendo todas las tendencias plásticas y desarrollando un enfoque multidisciplinar que contempla todas las manifestaciones artísticas. La valenciana Victoria Civera es una artista ineludible para comprender el arte contemporáneo español del siglo XXI, y como tal forma parte de la colección de arte de la Fundación. Estamos muy agradecidos al Centro de Arte de Alcobendas, a Susana Blas Brunel, comisaria de la muestra, y a la propia Victoria Civera por haber contado con la Fundación Caja Mediterráneo para hacer posible esta magnífica exposición. Es de este modo, colaborando entre diferentes instituciones, como podemos hacer realidad iniciativas de gran trascendencia artística y cultural, como es la muestra Every Day. Ni la palabra ni el silencio. Luis Manuel Boyer Cantó Presidente Fundación Caja Mediterráneo


Índice

P R IMER A PART E

Victoria Civera, Every Day.......................................................................... 9

Susana Blas

Metales nocturnos......................................................................................... 81 Javier Sánchez Martínez

SEGUN DA PA RT E

Horizontes circulares.................................................................................... 93 Victoria Civera

ENGLISH TEXTS.................................................................................................. 134


Victoria Civera, Every Day Susana Blas

«Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado». Proverbio zen «Dejad que los problemas del día sean suficientes para el día de hoy». Mateo 6, 34 «El arte es una forma sintética del universo, un microscopio que reproduce la especificidad del mundo. La moneda griega es un modelo

en escala de toda una economía y de toda una civilización, y a la vez es solo un objeto extraviado que brilla al atardecer en la transparencia del agua».

Ricardo Piglia, El último lector (2005)1

La exposición Every Day. Ni la palabra ni el silencio, concebida específicamente para el Centro de Arte de Alcobendas, puede considerarse una suerte de retrospectiva sintética de Victoria Civera para rescatar lo esencial de su práctica y detenerse en trabajos que

permiten abordar cuatro décadas de trabajo desarrollado multidisciplinar: pintura, escultura, instalación, fotografía, vídeo y dibujo.

El recorrido se plantea como una sinuosa travesía entre las obras, durante la cual un conjunto de instalaciones recientes dialogan con piezas emblemáticas de toda su trayectoria. El fin último no es organizar cronológicamente los trabajos ni abarcar toda su práctica, sino envolver al visitante en una atmósfera sensorial que le permita adentrarse en el universo de Civera, rebosante de sabiduría y de asociaciones poéticas.   Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, p. 13.

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El punto de partida es «el hacer de la artista», la pura observación del proceso de traba-

jo solitario que Victoria Civera lleva a cabo incansablemente en sus estudios de Nueva York y Saro (Cantabria). Durante la preparación, artista y comisaria hemos mantenido un

fluido diálogo basado en la investigación desde «el ahora», inmersas en ver nacer las extraordinarias instalaciones inéditas que se presentan, y que superan el 50% del proyecto.

El característico lenguaje híbrido de Victoria Civera surge de una práctica personal en la que el análisis de la representación de imágenes y la experimentación con los materiales

colisiona con aspectos afectivos y sociales para generar estructuras que se van puliendo progresivamente hasta lograr instalaciones de una potente carga sensorial.

Poseedora de una gramática propia con muchas claves privadas, sus piezas tienen el poder de acallar al visitante: precisan de pocas palabras y de muchos silencios. El uso de

objetos cotidianos y de materiales industriales, junto a las técnicas tradicionales, dota a su obra de una atmósfera singular en la que el debate arte vs. realidad se hace presente,

así como el interés por la arquitectura y los temas existenciales e identitarios: la espiritualidad cotidiana, el paso del tiempo o el sujeto femenino y su situación en el mundo.

La exposición está dividida en cuatro ámbitos, concebidos a modo de movimientos de una sinfonía, que van aportando diferentes matices de color y de emoción al viaje.

El primer movimiento sirve de preámbulo y nos sitúa en el interior de su casa-taller, a

través de la icónica Habitación anónima (1993); el segundo ámbito alude a la infancia de

la artista y a la memoria familiar, filtradas a través de sueños recurrentes; el tercer territorio, pleno de júbilo y de color, se detiene en la luz de la juventud, en el hecho amoroso

y en la energía de la maternidad; y el cuarto y último estadio nos guía hacia la madurez, los procesos de transformación espiritual y la aceptación de la finitud. En esta última

sala encontramos la pieza que marca el tono del proyecto: Nieve en Saro, 2004 (2017): el rodaje silencioso, desde la ventana de su estudio cántabro, de una nevada que cubre

prados y árboles, se convierte en un manifiesto a favor del arte de «la presencia» y de la magia del instante cotidiano.

El proyecto se completa con esta publicación: una suerte de «cuaderno de viaje» a la obra de Civera; que incluye, además del texto comisarial, un hermoso ensayo de Javier Sánchez Martínez dedicado a las últimas series de pintura sobre metal y una compi-

lación de escritos que Victoria Civera ha recopilado y diseñado para la ocasión. Estos

textos permiten la inmersión en la obra de una artista de piezas fascinantes que, según sus propias palabras: «van surgiendo del silencio, parten del objeto pequeño, tocado, minúsculo», y se trabajan «en voz baja». 10


UN PREÁMBULO Y TRES MOVIMIENTOS «La intimidad de una lectura reconstruye un lenguaje cifrado en este

párrafo. El lector avanza a ciegas para reconstruir un sentido perdido y lee siempre en el texto los indicios de su propio destino».

Ricardo Piglia, El último lector2

Joyce y la patata en el bolsillo He considerado importante empezar declarando que hablamos desde «el hacer» del taller, desde el ir y venir al estudio, y desde el alma de los materiales; de ahí que nos pa-

reciera procedente posicionar a la entrada Habitación anónima (1993), casi taponando el acceso fluido a la muestra, y enfrentarla a A-be-ce-da-rio (1991) («la piedra de Rosetta de

su lenguaje»). Ambas transmiten con rotundidad que nos encontramos ante elementos pictóricos, escultóricos e instalativos sujetos a un misterioso e incomprensible orden, ante un lenguaje privado que no le impide emitir una fascinante energía.

En ambas piezas existe la voluntad de codificar, sin explicar, las sugerencias y correspondencias que se proponen, y de entregar todo el poder al visitante, al que se anima a narrar con ellas su propia historia.

Durante una de nuestras copiosas conversaciones telefónicas, compartí con Vicky la

historia de «Joyce y la patata» pues me parecía que esta anécdota tenía relación con su

forma de hilar las cosas. Partía de un comentario de Ricardo Piglia que, en El último lec-

tor, aludía al modo en que Joyce, sin dar explicación alguna, en el Ulises hacía aparecer una patata en el bolsillo de uno de los personajes cada vez que este extraía monedas o buscaba las llaves. Interpretado como una ocurrencia surrealista del autor irlandés,

el hecho tenía sin embargo una explicación biográfica: según lo desvela la biografía de Nora, mujer de Joyce, era habitual en la familia del escritor, llevar una patata en el pantalón para contrarrestar el dolor de reuma de las piernas3.

Este modo de trabajar con un lenguaje de asociaciones latente que, sin embargo, permanece oculto, pero deja una huella poderosa en el relato, es compartido por Victoria

Civera, capaz de generar su propio vocabulario sin explicarlo, preocupada como está   Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, p.188.   Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, pp. 179-184.

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no solo por los significados de «sus palabras», sino también por el sonido que se emite

al pronunciarlas o por «el dibujo de las formas de las letras». De ahí que adoptar una memoria microscópica y una postura imaginativa y abierta ayuda a comunicarse con sus ideas.

«Siempre, me detuve mucho a interpretar y sentir la consistencia ma-

terial, el tejido y la superficie de los objetos. Recuerdo muy bien los tejidos y las telas de los almacenes al por mayor donde iba a comprar mi abuela, así como su especial interés en que la acompañara siempre». Victoria Civera4

Las banquetas-talismán Una banqueta y un haz de luz a la entrada de cada estancia obligan a ralentizar la visita,

a detenerse. Son objetos magnéticos, pequeños, íntimos. En la línea de los asientos sim-

bólicos de culturas ancestrales como la africana, funcionan como talismanes, como testigos de los rituales de paso de la persona, como legados de herencia. En nuestra travesía, marcan el tono de cada territorio, transmitiendo sin palabras un concepto, un estado de ánimo y una gama de color: desde «el contraste y la polaridad» que transmite Buscador

(2015), pasando por «el aire coqueto y festivo» de Mama está en casa (2009), hasta llegar al «minimalismo zen» de Confort y herida (2015).

Primer movimiento: Ecos de infancia revisitada, prehistoria de la vigilia «Al ser el soñar la manifestación primaria de la vida humana, y los sue-

ños una especie de prehistoria de la vigilia, muestran la contextura me-

tafísica de la vida humana allí donde ninguna teoría o creencia puede

alcanzar, en una forma rudimentaria y aun monstruosa, en privación y

en exceso, en la impotencia del sujeto y de su correspondiente conciencia, casi como antes de haber nacido».

María Zambrano, Los sueños y el tiempo5

  Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Túnel eterno, Diputación de Granada, 2006, p. 28.   María Zambrano, Los sueños y el tiempo, Madrid, 1992, p. 3.

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En la primera habitación se diseminan un grupo de instalaciones recientes que, tímidas, resuenan a ecos de la infancia, a olores olvidados, a muebles robados de la casa familiar y a sombras de desparecidos.

Curiosamente, el azar quiso que en verano, durante mi visita a Saro, durmiera cerca de

algunas de estas piezas. Durante la noche, la respiración de los arboles me desveló y el insomnio me permitió sentirlas en la penumbra.

Esa noche supe que tenía la obra de Victoria Civera «dentro de mí». Súbitamente, recor-

dé que había visto una exposición suya en mis años de facultad, a principios de los 90, acompañada por una persona muy querida, y que aquella visita nos provocó extrañeza

y muchas conversaciones. Entendí que había guardado esas emociones durante décadas y que su obra siempre estaría asociada al recuerdo de aquel ser amado, ya fallecido, con el que puse en marcha el motor de la primera emoción hacia estos trabajos.

Segundo movimiento: Circunferencia y júbilo El hecho amoroso, la energía de la maternidad, el deseo, la sed de fecundidad, proteger

el nido. El tiempo de las mujeres. No solo reivindicamos un espacio propio para contar nuestros relatos, invisibilizados por la historia, queremos también construir la historia genérica de la humanidad desde nosotras, como sujetos de pleno derecho para narrar lo universal. Victoria lo hace.

La historia de nuestros partos es también la historia del mundo, Quizás, la verdadera «historia universal», pues todos hemos sido paridos.

Un tiempo (a)histórico, un tiempo propio, un tiempo fuera del tiempo. El trabajo sin principio ni fin se retroalimenta durante su giro y a sus propias revoluciones.

Obras que no solo condensan la experiencia, también la prefiguran y la hacen posible.

No se trata solo de amarrar o de explicar el pasado. La artista crea para entender qué ha sucedido e incluso para anticiparse. Como en los juegos de los niños, la experiencia siempre es enigmática, futura e inesperada.

«El círculo es una figura que de forma natural ya utilizaba en collages

y pequeños dibujos que hacía cuando estudiaba, pero es por el otoño 13


de 1980 cuando comienzo a utilizarlo, digamos, más intencionalmente,

como estructura-esqueleto de mi obra. Fue, recuerdo, en el Molino de Miera, estaba embarazada y decidimos aislarnos de la ciudad y la cul-

tura, Allí preparé, antes, una exposición para el Museo de Bellas Artes

de Santander y allí, después, en plena naturaleza, volví a rencontrar la soledad y la armonía. Fundida entre acuarelas y carboncillos, ritmos y

follajes de ramas que veía desde el mirador donde trabajaba, se gestaron en paralelo mi hija y el círculo»6.

Último movimiento: Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado «El artista es esta mochila llena de aire y soledad. A los dos los necesito

para realizar el viaje en el estudio. Cada día has de intentar un nuevo viaje, un comienzo, y para ello hay que vaciar y llenar la mochila de nuevo aire, que aunque pesa lo mismo es distinto si miras adelante».

Victoria Civera en conversación con Kevin Power (2006)7 Todos los copos distintos, todos iguales. No hay mejor metáfora de la vida y de la muerte que el flujo de una nevada. «Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado», dice el proverbio zen.

El aire, el aliento vital, rellena las tripas de una de las piezas que mejor describen la espera de los cuerpos en la mesa de disección del último viaje.

Epílogo: «Los caminos extraviados»8 «Ahora han llegado unos estupendos días de sol, con “Primavera mental de fuertes sonidos”, Manhattan por su extensa cuadrícula 3D, alta y

estrecha, sus vientos y sombras bajo cero, generando resonancia abierta

en toda la isla. Hoy he podido sacar a mi nieta al parque y estoy muy

  Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Túnel eterno, Diputación de Granada, 2006, p. 26.   Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Túnel eterno, Diputación de Granada, 2006, p. 28. 8   Este concepto se inspira en una idea de Ricardo Piglia en El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, cuya lectura ha inspirado este ensayo en muchos aspectos. 6 7

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contenta de empezar la vida luminosa, con más ganas que nunca de “pintar”, en esta jungla oscura y racista».

Victoria Civera9 «En el gran arte, siempre somos conscientes de cosas que no pueden decirse (reglas de decorum), de la contradicción entre la expresión y la

presencia de lo inexpresable. Las invenciones estilísticas son también

técnicas de esquivación. Los elementos más poderosos de una obra de arte son, con frecuencia, sus silencios».

Susan Sontag10 Toda la obra de Vicky se cimenta sobre una gruesa capa de afectos, de amor. En su obra siempre hay elegancia, aun en los materiales pobres. Presta atención a los detalles y pide respeto para los objetos necesitados. Advierte de las limitaciones de las palabras y hace un uso creativo de los silencios.

En los trabajos de Victoria Civera, la fusión entre el arte y la vida no pertenecería al terreno de lo autobiográfico, sino a una suerte de enlace enigmático que podría definirse como «el método de los caminos extraviados» entre lo vivido y lo creado.

Susana Blas Brunel, en Madrid, el 20 de octubre de 2017

  Fragmento de una carta de Victoria Civera a Susana Blas titulada Nieve en primavera, del 19 de marzo de 2017, durante el proceso de preparación de la muestra. 10   Susan Sontag, Contra la interpretación, Madrid: Alfaguara, 1996, pp. 66-67. 9

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Balsita de arroz verde, 1994

Materiales diversos. 73 x 46 x 92 cm

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A-be-ce-da-rio, 1991

Técnica mixta, medidas variables Fundación La Caixa, Barcelona

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Habitaciรณn anรณnima, 1993

Construcciรณn en madera y materiales diversos. 244 x 244 x 285 cm Autoridad Portuaria de Santander

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Alma de jardĂ­n, 1993-1994

TĂŠcnica mixta. Medidas variables

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El beso, 1993

Construcciรณn en madera y elementos de plรกstico. 33 x 30,5 x 134 cm

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PequeĂąa pasiĂłn, 1993

Materiales diversos. 41 x 41 x 19,5 cm

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Buscador, 2015

Caucho y metacrilato sobre madera. 70 x 40 x 25 cm Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid

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Laguna de Gallocanta (naturaleza muerta en Daroca), 2015-2016 Aluminio, madera y materiales diversos. Dimensiones variables

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Reflejo de una nube en un charco de agua (Celedonia), 2017 Materiales diversos. 260 x 250 x 80 cm

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La Picaraza (Germana), 2016

Madera, aluminio, adobe y fieltro. 150 x 210 x 80 cm

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Lost Conversation, 2015

Óleo y acrílico sobre tela. 305 x 244 cm

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Boreal, 2015

Técnica mixta sobre aluminio. 46 x 66 cm Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid

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Sin manos, 2015

Técnica mixta sobre aluminio. 46 x 66 cm

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Tempo #1 (Ensimismamientos), 2016

Pintura sobre aluminio y madera: 303 x 212 cm (dos piezas de 303 x 106 cm). Banco: 33 x 228,5 x 39 cm GalerĂ­a Alfonso Artiaco, NĂĄpoles

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Mamรก estรก en casa, 2009

Materiales diversos. 70 x 60 x 60 cm

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Nidos, 2015

Técnica mixta. Medidas variables Galería Joan Prats, Barcelona

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Aviador Sibila, 2008

Técnica mixta. 393 x 290 x 205 cm

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Dibujos Aviador Sibila, 2008

Técnica mixta sobre papel. 44,5 x 38 cm cada uno Galería Thomas Schulte, Berlín

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Luminante, 2016

Técnica mixta. 80 x 100 x 338 cm

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Portadoras, 2013

Ă“leo y acrĂ­lico sobre tela. 250 x 160 cm

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«Uno (1)» (Sonido de útero), 2017

Acrílico sobre lino y acrílico sobre madera. 2 m de diámetro Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid

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Sueños inclinados, 2009

Técnica mixta. 260 x 260 x 100 cm

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Torres y nidos, 2017

Madera, aluminio y materiales diversos. 210 x 260 x 50 cm

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A solas, 2017

AcrĂ­lico sobre aluminio y materiales diversos. 250 x 300 x 30 cm

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Confort y herida, 2015

Caucho y lino sobre madera. 18 x 35 cm Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid

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Again, 2017

Materiales diversos. 260 x 120 x 70 cm

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Again, 2013

Materiales diversos. 260 x 120 x 70 cm GalerĂ­a Alfonso Artiaco, NĂĄpoles

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Serie Tablets (El hombre de los pasajes 2), 2017 Técnica mixta. 28,5 x 42 x 13,5 cm

Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid

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Serie Tablets (El hombre de los pasajes), 2016

TĂŠcnica mixta. 28,5 x 42 x 13,5 cm

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Saludando a la lĂ­nea del horizonte, 2017 Materiales diversos. 300 x 250 x 270 cm

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Nieve en Saro 2004, Fragmento I, 2016 Materiales diversos. 17 x 63 x 15 cm

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Nieve en Saro 2004, 2004-2017 Proyección de vídeo

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Nieve en Saro 2004, 2004-2017 Vídeo

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Mal de Hem, 2004

Técnica mixta sobre lienzo. 244 x 305 cm

Colección Fundación Caja Meditarráneo Depósito en MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante

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La matanza (Ni la palabra ni el silencio), 2017 Materiales diversos. 230 x 250 x 90 cm

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Metales nocturnos Javier Sánchez Martínez

De noche, en el estudio Asocio las últimas pinturas de Vicky Civera con cierta declinación de la luz. No se trata únicamente de la oscuridad exterior que envuelve su estudio en Manhattan durante

mis intermitentes visitas durante los últimos años, sino de un declinar de la luz que tiene lugar en las propias pinturas. A la noche imprecisa y vaporosa de la ciudad de Nueva

York contenida en los grandes ventanales de su estudio parece oponerse otra noche más precisa y acerada que irradia desde el fondo de los cuadros.

Durante mis esporádicas visitas al estudio de Vicky contemplo las pinturas que se suce-

den sobre la pared como una sucesión de noches pasajeras. La mirada tiene que adaptarse a la penumbra del color y la forma y se vuelve penumbra ella misma. Antes de que

se inventaran los modernos sistemas de visión nocturna, los miembros de las patrullas

de vigilancia permanecían un tiempo en la oscuridad más absoluta antes de entrar en funciones con el fin de que el ojo se habituara a la falta de luz. De igual manera, las últimas pinturas de Vicky sobre metal sólo pueden apreciarse tras haber atravesado un cierto crespúsculo de la percepción.

La habitual contaminación lumínica moderna casi ha eliminado la posibilidad de apreciar la diferencia entre la visión diurna y la visión nocturna. La noche encendida mo-

derna parece una atenuación de la luminosidad del día y no su opuesto irreconciliable.

La oposición irreconciliable entre la visión diurna y la visión nocturna se mantiene, sin embargo, en pintura. Hay un tipo de pintura que se corresponde con la visión diurna y que tiene como objeto destacar la miríada de formas y detalles que componen el mun-

do. A este tipo de pintura se opone de manera diametral la pintura nocturna. Así como en la noche no hay color sino únicamente memoria del mismo, en la pintura nocturna

cualquier sensación de cromatismo proviene de la incierta zona del recuerdo. En las úl-

timas pinturas de Vicky el color tiene esa cualidad nebulosa pero exacta de la memoria. 81


Recuerdo o creo recordar hilos de conversaciones con Vicky en su estudio y en torno a

la mesa acerca de la relación entre la rememoración, la cualidad táctil de la pintura y su capacidad para evocar una sensación de lugar. Las pinturas de pequeño formato que Vicky me muestra de noche en su estudio a lo largo de los meses me hacen entrar en

un territorio de cuerpos y objetos sin lenguaje. No importa que algunas pinturas, como Boreal o Sin manos, estén habitadas por figuras humanas y otras, como los pequeños ton-

dos, tengan como punto de partida formas aparentemente abstractas; tanto en las unas como en las otras se tiene la misma impresión de presencia y corporeidad.

La pintura y el metal Cuando le pregunto a Vicky por qué decidió cambiar la calidez del lienzo o la tabla por

el frío metal me responde que el metal es firme y frágil al mismo tiempo y que le permite establece otro tipo de relación entre la pintura y la luz. A diferencia de la tela y la tabla, el metal carece de la porosidad suficiente para absorber la pintura, que se queda petrificada en la pura superficie. Asimismo, mientras que la tela y la tabla recogen la

luz, el metal se comporta como un espejo ambiguo. La superficie del metal no pulido,

acero, zinc, aluminio, sobre la que pinta Vicky refleja los rayos de luz en diferentes direcciones, haciendo que el mundo exterior entre en los cuadros de manera difusa. El

reflejo de la luz y los objetos circundantes en el metal desnudo que a veces aparece entre las zonas pintadas hace que las obras adquieran un carácter escultórico. En este sentido, la tensión entre las dos y las tres dimensiones características de las pintura de Vicky se

acentúa a través de las modulaciones lumínicas del metal, cuyos brillos y sombras producen una cierta incertidumbre perceptiva.

Entre las pinturas en metal recientes de Vicky hay una serie de pequeños tondos numerados que tienen como punto de partida la estructura del circular del propio formato y su sistema de división más simple por cuñas. La estructura de estos cuadros

recuerda a los diagramas de sectores, también llamados gráficos de pastel, un tipo

de recursos estadísticos que se utilizan para representar porcentajes y proporciones,

es decir, las relaciones entre el todo y las partes. En estos diagramas, la división se realiza a partir de cuñas que permiten visualizar las relaciones porcentuales. En los tondos de Vicky estas abstracciones se han tornado paisajísticas en dos sentidos. De

un lado, las porciones triangulares parecen establecer un horizonte que une y divide el cielo de la tierra y en el que a veces aparece un punto de fuga como en el caso del

número 14. Del otro, la gama cromática de estas obras, donde los negros profundos cohabitan con tonos pastel y colores más intensos, parece definir un momento preciso 82


de la declinación de la luz. Se trata de un cromatismo basado en una tonalidad tenue y apagada que se activa a través de una armonía inesperada: ocres activando grises, rosas activando verdes pálidos, metales en crudo activando tonos tierra.

Si en algunas de estas obras el metal desnudo reflejan la situación lumínica en la que se hayan, en otras el brillo del metal destella por entre las pincelas. A la vibración del color propia de la pintura se le añade, dependiendo del ángulo de visión, la vibración subyacente del metal. En Boreal, por ejemplo, un paisaje con figura de formato rectangu-

lar pintado con los colores de la aurora boreal —púrpura, azul, verde— las pinceladas

aguadas del fondo permiten que la luz incida a través del pigmento sobre la superficie metálica, creando un inquietante reflejo luminoso, como si hubiera una fuente de luz bajo la propia pintura que sólo aparece en ciertos momentos. Contra este fondo luminiscente se recorta una figura opaca pintada en tonos tierra y con una banda azul. La

atmósfera de serenidad de la composición de Boreal contrasta con la extrema tensión cromática del púrpura y el verde que incendian el fondo.

La carne que toca Hace varias semanas recibí un correo de Vicky desde España con varios metales de formato vertical de reducida gama cromática en los que diversas masas negras entran en

contacto con otras formas más ligeras y frágiles en colores que recuerdan las tonalida-

des de la piel. El fondo es neutro, gris metálico. Contemplo la relación entre las formas profundas, densas y oscuras y las formas pálidas en color carne de estos cuadros desde la distancia que genera la pantalla de mi portátil y, sin embargo, no puedo evitar la sen-

sación de peso y corporeidad que me provocan. El encuentro entre las formas como una

forma de tacto. Pienso que esta dimensión de la carne que toca, que siente y se siente sentir, de las pinturas de Vicky está relacionada con la percepción en la que habitan, pues es precisamente en la noche donde el ojo y la mano se adentran en una intimidad inesperada.

Otoño de 2017 en Houston

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Serie Every Day, III, 2017

AcrĂ­lico sobre aluminio. 66 x 46 cm

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Serie Every Day, IV, 2017

AcrĂ­lico sobre aluminio. 66 x 46 cm

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Serie Every Day, II, 2017

AcrĂ­lico sobre aluminio. 66 x 46 cm

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Serie Every Day, I, 2017

AcrĂ­lico sobre aluminio. 66 x 46 cm

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Serie Radial. Horizontes circulares, 2017 TĂŠcnica mixta sobre aluminio

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Serie Radial. Horizontes circulares, 2017 TĂŠcnica mixta sobre aluminio

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Horizontes circulares Victoria Civera


La imaginación no alcanza a más, en sus sueños.

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El tiempo es circular en el silencio.

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Mi norte es mi caos y mi deseo.

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Todos tenemos un BOOM dentro.

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La acciĂłn tiene como fin la fragilidad de lo inĂştil destinada a desvanecerse.

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Relaciรณn y recogimiento, recogimiento e incoherencias, huerto y alma.

104


En el desorden es donde está el

humor,

esas partículas que se caen o que se bloquean.

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Utilizar lo Ăştil, transformarlo y darle pequeĂąos abrazos. Crearlos, darlos para que sean cuidados mirado, cuidado y casi casi no tocado.

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HACER Ahora sola, paseando, buscando la palabra frágil e imprecisa que encendiera el texto. Y de pronto recordé movediza la voz, la frase que unos días antes había inundado aquella habitación de plasma. Y se escapaba. Bajé hacia el río pensando quizás, que, como las hojas, su voz esparciría las palabras, y las letras, sobre la superficie del agua deslizándose, armónica, hasta alcanzar mi memoria. Las hayas y robles, avellanos y tilos, rojos y amarillos, ocres y un sin fin de colores y formas acudieron a mí para aliviarme y ayudarme a respirar. Pero me asfixiaba, y a pesar del espectáculo y los abrazos inmensos de los árboles, subí la cuesta con la cabeza repleta de dudas. Decidí dirigirme hacia el estudio y, al acercarme a la nave de zinc recordé su esqueleto y aquella frase desnuda sobre el hormigón que había escrito yo misma: «No hay nada bueno, a no ser que se haga» E. Kastner

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MI VOZ CAMINA SOLA. COMPARTO MIEDO, EN COMPLICIDAD DESPIERTA. En el exilio de mi lenguaje hay un poema compartido en él yo habito veo crecer su voz sonido sobreviviente hasta adentro de mí escucho su lugar

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ABECEDARIO O azul, Alquimia del verbo, Rimbaud trozo caĂ­do de cielo femenina voz anĂłnima que construye y deconstruye un paisaje

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INCOHERENCIAS Abrazo, allí donde la forma y el vacío se identifican una incertidumbre de alternativas detonantes apuntillando totalidad. Autografía, autobiográfica y transformación creando diferencias en tempos diferenciados, suspendidas mas allá de la velocidad.

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«Convirtiendo el menor ruido en un suspiro inmenso» Sully Prudhomme VERDAD. El poema de Martin Gubbins, me complacía sobre todo. La causa de la certeza y evidencia de sus razones, siendo tan firmes y sólidos sus fundamentos, me impulsaron a no necesitar más. Otras imágenes. La autenticidad es ambigua; cerrándome en negro. Dentro de nosotros la verdad es un resplandor de tragedia, esta estriba en la imposibilidad de cumplir un destino. Entre sueño y conciencia; con frecuencia designan, nuestros arañazos, reflejos paralelos sobre la última lámina de plata.

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REFLEJO DE UNA NUBE EN UN CHARCO DE AGUA los despiertos no ven, miran solo los ciegos sospechan la verdad desde la incertidumbre

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CACHITO, NIDAL. THE BIG AND THE SMALL El cachito se forma y transforma por pequeñas cosas que sembramos, por ello encontramos lo que somos y seremos en la cuenca de nuestras manos, tan pequeñas, tan grandes

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ENTRÉ, EN LA SOMBRA DE LA LUZ en una palabra un camino, no transitado. En un seto de distancia, un pájaro y su nido en mi mano polvo de mariposa también se fue volando moralejas por las lágrimas de un ojo traidor

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LA COSA (ALMA DE JARDÍN) La importancia de la elección del material a la hora de formalizar una obra, su utilización casual o intencionada conlleva una representación más directa y clara. Salir al encuentro de ello es como viajar a un país diferente; dialogando con el paisaje que ofrecen; sacar de contexto o visualizar lo que realmente sorprende a la retina del ojo. Los objetos elegidos (casuales), como los intencionales construidos tienen que tener entre ellos extrañeza, simbiosis de globalidad; cada uno de ellos habla por sí mismo con voz baja, generando una orquestación modulada de contenido y forma. Lo realmente sutil es quebradizo, frágil y casi insalvable en el futuro, es como la huella que deja una caricia, un sueño de infancia, o recordar situaciones a través de los olores. Definitivamente cuando construyo un cuadro o un objeto él debe causarme extrañeza, debe mirarme. En el abrazo aprehendemos la reconciliación con los objetos diarios que utilizamos; el hilo que teje diariamente esos momentos de comunicación en soledad, y la quebrada lámina que corta nuestras diferentes creencias. En los años de dedicación hay algo que tenazmente me habla y que tenazmente trato de oír, escuchar, esa voz que susurra lo que realmente soy o somos, esa lucha diaria por reconocerse en la imagen que refleja el espejo. Las patatas se acoplan muy bien en los agujeros. 115


DOS DÍAS DESPUÉS tan lejos es creer sin defensa. Un coraje loco inagotable la pintura nada y más

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PALABRAS SOLO LAS PALABRAS SOBREVIVEN SOBRE EL ROCÍO ANTROPOMÓRFICAS el miedo doblemente mudo es inalcanzable imaginar creciendo del revés, hacia el encuentro con su raíz.

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OCELO De las experiencias que se refieren a cosas, son con frecuencia engañosas cuando provienen de ciertas experiencias poco comprendidas. Lo que podemos ver, por intuición y claridad, lo tratamos con simplicidad. Es el hallazgo; con esperanza de encontrar allí lo que buscamos. Toda acción con la mano obtiene conocimiento, articula comunicación entre el yo y los otros. Un espacio construido suspendido en la incertidumbre, su voluntad es de cambio. Cuando el tiempo se desvanece existe la luz.

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«El primer órgano sexual del cuerpo es el cerebro» Nawal El Saadawi TO BE OUT OF THIS WORD WATCH YOUR STEP, WOLF a solas escondida poderosa vulva, dolor y salida mutilación genital femenina

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I’M COMING agujero ingrávido, 1964, Camp de Morvedre «Piensa con todo tu cuerpo» Raimundo Civera Tirado OLÍA pintando un color verde oscuro llamado romance OLÍA orientada a los atardeceres invadiéndola toda el azahar de clorofila azul verdoso en esa nada tan pequeña mi padre me enseñó a mirar, ver, observar, esperar, escuchar el canto del pájaro

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RECOGIMIENTO llevarĂ­a toda mi vida oculta, mi otra imagen, sobre una pared de rojos y anaranjados atardeceres entre lĂĄpices de grafito y azahares. COMO UN DIBUJO ROTO

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DUNAS DE ÓXIDO. LUMINANTE «No alteres mis círculos» Arquimides «Existen zonas en la tierra donde las condiciones de vida son las mismas en todas las estaciones del año. Sin embargo, las golondrinas en el verano construyen sus nidos, crían a sus hijos y se comportan como si se encontraran en casa para quedarse siempre. Cuando el alimento escasea las golondrinas se reúnen en bandadas, dirigiéndose hacia otros países del sur.» K. Vonfrisch Puerto de Sagunto: al otro lado del hierro. Mis padres nos llevaron al mar ese día, cuando el templado sol de la mañana origina por arte de magia unas manchas suaves en la playa. Mis pies se hundieron en los vaivenes que formaban aquellas sombras tan delicadas que dibujaba el sol sobre la arena, de un impulso, mis piernas saltaron de ese lugar al otro lado de la pesada y larga cadena de hierro, que dividía en dos partes la playa. Saltando, cantando, afuera y adentro, ¡zas! Sentí mis talones que, con toda mi densidad, se enterraron, frenándome toda; levanté mi cabeza descubriendo otros rostros… sin comprender el salto empecé a correr, corrí sin parar, sintiendo la presión del aire y el golpe del agua salada salpicando mi rostro y mi cuerpo. Hundí los dedos de los pies en la densidad de la arena; lanzándola hacia arriba, con el viento dibujaban sobre el azul del cielo diminutas formas abstractas. Dentro del pecho, galopaban ya corrientes circulares, un desconocido océano en libertad.

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ENTRADA Y RECOGIMIENTO. extraño, aún más imaginando debajo de las plantas de los pies el recorrido de una ola, arrastrando la arena, hacia adentro del mar. el vaivén del oleaje tenía ese lugar silencioso. me gustaba que fuera así, el extraviarme me llevaba a veces a una carencia de lugar cercana a la confusión, poco a poco al desgarramiento allí mis oídos, se convertían en ruidosos en un estado de indeterminación.

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Cuando regreso a mis cuadros hay algo muy extraño que me pertenece. Más perdida, más cercana estoy

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El drama es bruma que ciega

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EL ÚTERO DEL UNIVERSO suspendido más allá de la velocidad hacia el contraste de la luz un poderoso sonido creciendo (el nacimiento del universo) EMPUJANDO la vida poética hasta los límites de lo posible. Podemos esperar que esa pequeña gota, revitalizante mundo, sea el útero del universo como una ola cargada de sueños por donde insertar el «sentido». IMAGEN DEL LENGUAJE

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FrĂ­o y calor, al mismo tiempo. Las piedras el agua del rĂ­o las deja pasar a todas creciendo y cambiando me acepto montando piedras de canto de rĂ­o

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UN SONIDO MUNDANAL MUTILABA MI TEMPO Para acabar de complicarlo todo, mis dibujos le importaron un bledo. Y yo seguía pensando que las mejores cosas parecían gravitar en ese universo lento. Decidí que no iría. En el fondo era triste, era negro mi estado, para ser expuesto a los fantasmas del arte. Y también muy difícil conseguir ese sí. Trabajaba, con humor, bebiendo agua, mientras las cosas dentro de mi futuro inmediato, podían leerse de ida y vuelta, y nada más. I DON’T WANNA DANCE WITH YOU! Demasiado corta, escueta y eficaz respuesta. Qué difícil era conseguir un sí. Ya no quise mirar. El tiempo, todo lo llena de tiempo hasta el infinito. HABITACIÓN ANÓNIMA. ENTRE LA ALAMBRADA Y LA RAMPA DEL ARTE EN EL AGUJERO DEL GALLINERO Todas mis piezas se habían esparcido por el bosque, que empezaba más allá de los estudios en Saro. Era un espacio inmenso, digital, mi mente, como plasma de fuego se concentró en esa apelmazada construcción asfixiante donde no cabía nada y más, y donde yo no veía ningún lugar a salvo, excepto la casita de mi perro Eco. Por qué quería abarcar tanto si mi zapato era tan pequeño. Tal vez para no asustarme demasiado, acabé diciéndome: regresa al portal de tu casita. 128


Esa habitación que evitas oír está llena de ojos.

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Entiendo muy bien la locura que puede llegar a estados de desapariciรณn

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Retrato de Saja, Saro 2017 132


AGRADECIMIENTOS PALABRA ENCENCIDA Susana: todo tiene un sentido y una razón de suceder. Copitos de nieve. Ni la palabra ni el silencio. Fue deseo de Belén, su fuerza para continuar hacia adelante. El proyecto empujado día a día, trozo a trozo, caminando en función de ese deseo. Jorge, simplemente algo que esta más allá. Intuí que ibas a ser tú, Javier. Daniel, entre mis palabras, escuchaste ese lado. Toni, en el silencio. Clara y Luz, fragmentos compartidos. Juntas. Reencuentro inesperado, Carlos. Otro trozo más de vida. Ana, veo crecer tu voz. Federico, siempre estas ahí. Zaida, Alio, Xuan: con esperanza de encontrar lo que buscamos. Ahora tenía a alguien que me ayudaría a conseguirlo, a caminar de un lugar a otro del verbo: Mónica. En mi estudio, Rubén, el geólogo-constructor, ayudante y jardinero. Amiga Saja. Mi nieta. 42 años saludando la línea de mi horizonte, Juan. A Vicky UC. Mi horizonte circular.


English texts The Centro de Arte de Alcobendas has great pleasure in presenting this exhibition of works created during the last thirty years of her career by Victoria Civera, one of the most influential artists on the Spanish contemporary plastic arts scene. The Alcobendas Art Collection has possessed an oil on canvas work by Victoria since 1985, so she is by no means a stranger to our town. However, this exhibition, conceived specifically for our Centro de Arte, offers an opportunity to enjoy more works by this versatile, multi-talented artist who expresses herself so boldly through an iconographic repertoire devoted to women and their image. In her trademark sculptures, Victoria includes a whole series of specifically feminine elements and objects that subtly invite reflection on the role women play in contemporary societies. Alcobendas is keen to foment knowledge and enjoyment of art. Our Centro de Arte, a venue always open to innovation, is firmly committed to supporting inspiring artists who project meaningful ideas, concepts and images. We invite everyone to come and enjoy what is undoubtedly a highly original exhibition full of fascinating nuances. Fernando Martínez Rodríguez Councillor for Culture and Education Chairman of the Culture Department Board of Trustees

The Fundación Caja Mediterráneo is a foundation with a history spanning more than 140 years. As an entity keenly interested in art and culture, it has always recognised the importance of patronage, and this attitude is reflected in its art collections and plastic arts scholarships. Victoria Civera is a key figure in Spanish contemporary art, and as such rightly occupies a unique niche in the Fundación Caja Mediterráneo Collection of Contemporary Art. The collection, which comprises 213 works by 126 artists, covers a time period running from Spain’s democratic transition to the present day. It includes paintings, sculptures, photographs, video, installations and digital art, representing all tendencies in the plastic arts, and its multidisciplinary approach encompasses all manifestations of artistic creativity. Valencia-born Victoria Civera is an essential artist for anyone wishing to understand 21st century Spanish contemporary art and represents a vital component of the foundation’s collection. We are extremely grateful to the Centro de Arte de Alcobendas, to the exhibition curator Susana Blas Brunel and to Victoria Civera herself for having given the Fundación Caja Mediterráneo the opportunity to collaborate in the organization of this magnificent exhibition. It is precisely such collaboration between different institutions that make it possible to carry out initiatives of great artistic and cultural significance like the Every Day. Neither Word nor Silence exhibition. Luis Manuel Boyer Cantó Chairman Fundación Caja Mediterráneo

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Victoria Civera, Every Day Susana Blas

“A snowflake never falls in the wrong place”. Zen proverb “Each day has enough trouble of its own”. Matthew 6, 34 “Art is a synthetic form of the universe, a microscope that reproduces the world’s specificness. The Greek coin is a scale model of a whole economy and a whole civilization, yet at the same time it is merely a lost object that shines at sunset in the transparency of the water”. Ricardo Piglia, The Last Reader (2005)1 Every Day. Neither Word Nor Silence, an exhibition specifically conceived for the Centro de Arte de Alcobendas, can be considered a kind of synthetic retrospective of Victoria Civera’s work. It recovers the very essence of the artist’s creative practice, highlighting key works representative of four decades dedicated to a wide range of disciplines: painting, sculpture, installation art, photography, video and drawings. The exhibition is structured as a winding journey through Civera’s works, with a series of installations establishing a dialogue with emblematic creations from all periods in her career. The ultimate objective is not to arrange the works chronologically or cover all of the artist’s activity, but to immerse visitors in a sensorial ambience that will draw them into Civera’s universe, a world overflowing with wisdom and poetic connotations. The point of departure is “the artist’s activity”, the simple observation of Victoria Civera’s tireless, solitary working procedures at her studios in New York and Saro (Cantabria). As we worked to prepare the exhibition, the artist and I cultivated a fluid dialogue, analysing her career from the perspective of “here and now” and completely absorbed by the amazing new installations being presented – which account for 50% of the whole project. Victoria Civera’s characteristic hybrid language stems from a personal approach to artistic practice in   Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, p. 13.

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which image analysis and experimentation with different materials collide head-on with affective and social aspects, generating structures that are then gradually honed and polished to produce installations with a huge sensorial impact. The artist’s works, with their own grammar full of private meanings, have the power to render visitors speechless: they need few words and many silences. The use of everyday objects and industrial materials together with traditional techniques imbues Civera’s work with a unique mood, an atmosphere that highlights the Art v. Reality debate while at the same time manifesting the artist’s interest in architecture and existential, identity-related themes like everyday spirituality, the passage of time and the female figure and its situation in the world. The exhibition is divided into four zones, conceived as movements in a symphony. Each one contributes different nuances of colour and feeling to the journey. The first movement serves as an introduction, with the iconic work Habitación anónima (Anonymous Room) (1993) placing us inside the artist’s home-workshop; the second looks back at Civera’s childhood and family memories, as visualized in recurring dreams; the third movement, full of joy and colour, focusses on the light of youth, on the reality of love and the energy of motherhood; while the fourth guides us towards maturity, spiritual transformation and the acceptance of finality. It is in this last room that we find the work that sets the tone for the whole project: Nieve en Saro, 2004 (Snow in Saro, 2004) (2017). This silent recording of a snowfall covering meadows and trees, shot from the window of Civera’s studio in Cantabria, becomes a manifesto in favour of “presential” art and the magic of everyday moments. The final touch to the project is provided by this publication: a kind of “traveller’s notebook” for Civera’s oeuvre containing a text by the curator, a beautiful essay by Javier Sánchez Martínez about the artist’s latest series of paintings on metal and a selection of written notes compiled and designed for the occasion by Victoria Civera herself. These texts immerse visitors in the work of an artist responsible for truly fascinating creations, pieces which, in her own words, «emerge one by one out of the silence, out of the tiny little object touched», and are then worked on «in a whisper». 135


AN INTRODUCTION AND THREE MOVEMENTS «The intimacy of a reading reconstructs a language encoded in this paragraph. The reader advances blindly to reconstruct a lost meaning, and always finds the signs of his/her own destiny in the text». Ricardo Piglia, The Last Reader2. Joyce and the potato in the pocket I felt it was important to state at the outset that we are talking about the what the artist does in the workshop, the coming and going to and from the studio, and the soul of the materials used: that is why we considered it appropriate to place Habitación anónima (Anonymous Room) (1993) at the entrance, almost obstructing access to the exhibition, and in contraposition to A-be-ce-da-rio (Alphabet) (1991) («the Rosetta Stone of the artist’s language»). Both works emphatically illustrate the fact that we are dealing with pictorial, sculptural and installation elements subject to an enigmatic, incomprehensible order, a private idiom, which nevertheless exudes an irresistible energy. In both of them, there is a desire to encode – but not to explain – the proposed suggestions and connotations, and to pass the interpretative prerogative to the visitor, who is encouraged to use them to create his/her own story. In one of our extensive telephone conversations, I shared with Vicky the story of «Joyce and the potato», an anecdote I felt was somehow related to the way she linked things together. The idea came from a reference Ricardo Piglia made in The Last Reader to the way in which James Joyce made a potato appear in the pocket of one of the characters in Ulysses every time he pulled out coins or keys. Interpreted as merely a surrealist whim, this appearance of the potato was never explained by Joyce in the novel, but it did have a biographical explanation: in her biography, the Irish writer’s wife Nora revealed that it was common practice in the author’s family to carry a potato in one’s trousers to combat rheumatic pain in the legs3.

  Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, p. 188 3   Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona: Anagrama, 2005, pp. 179-184. 2

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This use of language with underlying connotations which remain hidden, but which nevertheless strongly influence the narrative is shared by Victoria Civera, an artist capable of generating her own vocabulary without explaining it, concerned not only with the meanings of “her words” but also with the sound they make when uttered and the “drawing of the letters’ shapes”. It therefore follows that a microscopic memory and an imaginative, open approach help us relate to her ideas. «I always stopped and spent a lot of time interpreting and feeling the consistency of materials, fabrics and the surface of objects. I very well remember the woven fabrics and cloths of the trade warehouses where my grandmother used to go to buy, and the way she always wanted me to go with her». Victoria Civera4 The talisman-benches At the entrance to each room, a bench and a beam of light bring visitors to a halt as they move through the exhibition. They are small, magnetic, intimate objects. Reminiscent of symbolic chairs in ancestral cultures like those found in Africa, they act as talismans, witnesses to the ritual passing of each person, as if they were some kind of inherited legacy. In this journey, they set the tone for each section of the exhibition, silently conveying a concept, a mood and a colour range: from the «contrast and polarity» transmitted by Buscador (Searcher) (2015) to the «coquettish festivity” of Mama está en casa (Mum’s Home) (2009) and the «Zen minimalism» of Confort y herida (Comfort and Injury) (2015). First movement: Echos of childhood revisited, prehistory of wakefulness «Because dreaming is the primary manifestation of human life, and dreams are a kind of prehistory of wakefulness, dreams show the metaphysical contexture of human life in those realms inaccessible to any theory or belief: in a rudimentary, even monstrous way, in privation   Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Tunel eterno, Diputación de Granada, 2006 p.28. 4


and in excess, in the impotence of the individual and their corresponding awareness, almost as it was prior to birth». María Zambrano5 Scattered around in the first room there is a group of recent installations which timidly echo childhood, forgotten smells, furniture stolen away from the family home and shadows of long-disappeared people. By a strange quirk of fate, I slept near some of these pieces during my visit to Saro in summer. In the middle of the night I was awakened by the breathing of the trees. I could feel them in the semi-darkness. That night I knew I had Civera’s work “inside me”. I suddenly remembered I had seen one of her exhibitions when I was studying at university in the early 1990s. I had gone there with a person very dear to me, and that visit filled us with amazement and led to many conversations. I realized I had kept those feelings hidden away for decades, and that I would always associate Civera’s work with the memory of that loved one – who has since passed away. So that was what set in motion my first feeling towards those works. Second movement: Circumference and jubilation The reality of love, the energy of motherhood, desire, thirst for fertility, protecting the nest. A women’s era. Not only do we vindicate our own space where we can tell our stories, stories up until now rendered invisible by history, but we also want to build a generic history of humankind from our own perspective as individuals with full rights to narrate universal events. And Victoria does just that. The history of our childbirths is also the history of the world – perhaps the true “universal history” because, after all, we were all born of women. A historic (timeless) time, a time of our own, a time outside of time. Work with no beginning and no end goes on and on, repeating its own cycle. Creations which not only condense experience also foretell it and make it possible. It is not merely a question of freezing or explaining the past. The artist creates in order to understand what has happened and even to anticipate the future. As in children’s

  María Zambrano, Los sueños y el tiempo, p. 3, Madrid, 1992.

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games, experience is always something mysterious and unexpected in the future. «The circle is a figure I was already using quite naturally in the collages and small drawings I did when I was studying, but it was in the autumn of 1980 that I started using it more, let’s say, deliberately, as a skeleton-structure in my work. I remember I was at the Molino de Miera. I was pregnant, and we decided to isolate ourselves from the city and culture. Before that, I prepared an exhibition there for the Museo de Bellas Artes in Santander, and it was there that, later, surrounded by Nature, I rediscovered solitude and harmony. My daughter and the circle gestated there together, in a blur of water colours and charcoal drawings, rhythms and the leafy branches I could see from the balcony where I worked»6. Last movement: A snowflake never falls in the wrong place «The artist is this backpack full of air and solitude. I need both those things to make the journey in the studio. Each day you have to try a new journey, a beginning, and to do that you have to empty the backpack and fill it with new air: even though it weighs the same, it’s different if you look ahead». Victoria Civera in conversation with Kevin Power (2006)7 All the snowflakes different, all identical. There is no better metaphor for life and death than an advancing snowfall. «A snowflake never falls in the wrong place», says the Zen proverb. One of the pieces features animal intestines filled with air the breath of life, in a striking representation of bodies lying on the dissection table waiting to embark on their final voyage. Epilogue: «Lost paths»8 «We are now enjoying some beautiful sunny days, with ‘Primavera mental de fuertes soni  Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Tunel eterno, Diputación de Granada, 2006 p. 26. 7   Declaraciones de Victoria Civera a Kevin Power en Tunel eterno, Diputación de Granada, 2006 p. 28. 8   This concept is drawn from an idea expressed by Ricardo Piglia in The Last Reader, a work which, in many aspects, influenced this essay. 6

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dos’ (‘Loud mental springtime’) and the vast 3D gridiron of Manhattan, tall and narrow, with its gusty shadows below zero, resonating openly throughout the whole island. Today I was able to take my grand-daughter to the park, and I’m happy to set off on a shiny, bright life, readier than ever to “paint”, in this dark, racist jungle» Victoria Civera9 «In the greatest art, one is always aware of things that cannot be said (rules of “decorum”), of the contradiction between expression and the presence of the inexpressible. Stylistic devices are also techniques of avoidance. The most potent elements in a work of art are, often, its silences». Susan Sontag10 All Vicky’s work is founded upon a thick layer of fondness, of love. It is always marked by elegance, even when she uses “poor” materials. Civera pays close attention to detail and requests respect for needy objects. She fully realizes the limitations of words, and makes creative use of silences. In Civera’s art, the fusion between art and life seems to belong not to the autobiographical realm but to a kind of enigmatic connectivity. It is an approach that could be described as the “lost paths method” between what has been experienced and what has been created. Susana Blas Brunel, Madrid, October 20, 2017

  Excerpt from a letter from Victoria Civera to Susana Blas entitled “Nieve en primavera” (“Snow in Springtime”) and dated March 19, 2017, during the preparatory work for the exhibition. 10   Susan Sontag, Contra la interpretación, Madrid: Alfaguara, 1996. pp. 66-67. 9

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Night Metals

Javier Sánchez Martínez

Night-time in the studio To me, Vicky Civera’s most recent paintings seem to somehow suggest a declination of light. This doesn’t just have to do with the darkness outside that has enshrouded her Manhattan studio during my intermittent trips to see her there over the last few years: this same declination also seems to take place in the pictures themselves. The hazy, blurry New York City nightscapes framed by the big windows in Vicky’s studio seem to find their antithesis in the sharper, steelier nightscapes shining forth from the depths of the artist’s paintings. On my sporadic visits to Vicky’s studio, I gaze at the paintings lined up on the wall like a series of fleeting nocturnal visions. The eye has to adapt to the works’ shadowy colours and forms, and perception itself is in turn transformed into shadow. Before the invention of our modern night vision systems, night reconnaissance patrols used to spend quantities of time in total darkness before deploying to acclimate their eyes to the lack of light. In the same way, Vicky’s latest paintings on metal can only be fully appreciated when seen through a kind of perceptual twilight. The light contamination that has become so commonplace in the modern world has made it almost impossible to distinguish night vision from day vision. Modern night-time illumination now seems to be merely a depleted form of daylight rather than its incongruous opposite. The irreconcilable difference between day and night vision is, however, maintained in painting. There is a particular type of painting which corresponds to day vision. Its objective is to draw attention to the myriad forms and details that make up the world, and as such, it is diametrically opposed to painted depictions of the night. Just as there is no colour at night, only the memory of colour, in night paintings any trace of chromatic awareness is rooted in the murky realm of memory. The colour in Vicky’s latest paintings has the nebulous yet simultaneously precise quality that is characteristic of memory. I remember, or I think I remember, sitting around the table in Vicky’s studio and talking about the relation-


ship between remembrance, the tactile properties of painting, and each of their abilities to evoke a sense of place. The small format paintings Vicky showed me at night in her studio over the course of several months took me to a land of language-less bodies and objects. Some of the works, like Boreal and Sin manos, are inhabited by human figures, while others, like the small tondos, are based on apparently abstract forms; but both types of works project the same sense of presence and corporeity. Paint and metal When I asked Vicky why she decided to exchange the warmth of canvas and wood panels for the coldness of metal she told me that metal is firm and fragile at the same time, and that this duality allowed her to establish a new type of relationship between paint and light. Unlike canvas and wood, metal is not porous enough to absorb paint, which therefore remains static on the pure metal surface. Metal also acts as a kind of enigmatic mirror, whereas canvas and wood draw in the light. The unpolished steel, zinc, and aluminium surfaces on which Vicky paints reflect sunlight in different directions, drawing the outside world in and dispersing it within the pictures. The reflection of light and nearby objects in the bare metal that sometimes shows through between the painted areas infuses the works with a sculptural dimension. Here, the tension between the twoand three-dimensional aspects of Vicky’s paintings is heightened by the modulation of light on metal, with shiny areas and shadows creating a kind of perceptual uncertainty. Vicky’s most recent paintings on metal include a series of small, numbered tondos in which the circular structure typical of this format is divided up using a simple system of wedges. These pictures are similar in structure to sector diagrams, or pie charts, statistical instruments used to show percentages and proportions – that is to say, relationships between parts and the whole. In pie charts, the whole is divided up into wedge-shaped segments which provide a visual representation of percentage-based relationships. In Vicky’s tondos, these abstract elements have been turned into representations of landscapes in two ways. First, the triangular portions seem to establish a horizon that separates the sky from the land, where a vanishing point sometimes appears, as

it does in number 14. And second, the colour range in these works seems to define a precise moment in the declination of light, with deep blacks alongside pastel shades and brighter colours. The colour scheme is based on the use of unexpected harmonies to brighten subdued, faded tones: ochres to enliven greys, pinks to enliven pale greens, raw metals to enliven earth tones. In some works, the bare metal reflects the ambient lighting around them, while in others the metal glints between brushstrokes. Depending on the angle from which the picture is viewed, the vibrancy of the different coloured paint is enhanced by the underlying vibrancy of the metal. In Boreal, for example, a rectangular landscape with a figure painted in aurora borealis colours - purple, blue and green, the heavily diluted paint in the background allows light to reach the metal surface beneath the pigment, generating a disconcerting and luminous reflection, as if there was a light source beneath the paint that is only visible at certain moments. Standing out against this luminescent background is an opaque figure painted in earth tones with a blue shoulder sash. Boreal’s serene compositional mood contrasts with the high degree of tension generated by the blazing purple and green tones in the background. The flesh that touches Several weeks ago I received mail from Spain, from Vicky, with different vertically-oriented works on metal in limited colour ranges, where various black masses came into contact with other lighter, more fragile forms painted in colours reminiscent of skin tones. The background is neutral, metallic grey. But when I look at the relationship between these deep, dark, dense forms and the pale, flesh-coloured forms in the pictures I saw on my laptop screen, I cannot escape the feeling of weight and corporeity that they instil in me. That contact between the different forms is a type of touch. I think this dimension of Vicky’s paintings – this idea of flesh that touches, that feels, and that is itself aware of being touched – is linked to the context in which it is perceived, because it is precisely in the night where eye and hand enter into an unexpected intimacy. Autumn 2017, Houston

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Circular Horizons

sentence that I myself had written on the concrete: «Nothing is good unless you do it» E. Kastner

Imagination can go no further, in her dreams.

MY VOICE WALKS ALONE. I SHARE FEAR, IN AWAKENED COMPLICITY.

Victoria Civera

Time is circular in silence. My North is my chaos and my desire. We all have a BOOM within. Action has as its aim the fragility of the useless destined to disappear. Relationship and retreat, contemplation and incoherencies, orchard and soul. It is in disorder that humour lies, those particles that either fall or are blocked. Use what is useful, transform it and give it small embraces. Create them, offer them to be looked after looked at, cared for and almost, almost not touched. DOING Alone now, walking, seeking the fragile, elusive word that would ignite the text. And suddenly I remembered the wavering voice, the sentence that had inundated that plasma-filled room a few days earlier. And it fled. I went down to the river thinking that, perhaps, its voice would scatter words and letters like leaves, over the surface of the water, sliding harmoniously until reaching my memory. The beeches and oaks, the hazelnut trees and linden trees – red and yellow, ochre and a myriad of colours and forms came forward to relieve me and help me breathe. But I was stifled, and despite the spectacle and the immense embrace of the trees, I climbed the hill with my head full of doubts. I decided to go to the studio, and when I drew close to the zinc structure I remembered its skeleton and that naked

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In the exile of my language there is a shared poem I inhabit it I see its voice grow, enduring sound deep inside me I hear its place ALPHABET Oh, blue Alchemy of the Verb, Rimbaud fallen piece from the sky feminine anonymous voice that constructs and deconstructs a landscape INCOHERENCIES Embrace, there where form and cavity become one an uncertainty of detonating alternatives sharpening the whole. Autograph, autobiography and transformation creating differences in different rhythms, suspended beyond speed. «Turning the smallest sound into an immense sigh» Sully Prudhomme TRUTH. Above all, Martin Gubbins’ poem pleased me. The reason behind the certainty and evidence in his arguments, so solidly and firmly grounded, led me to needing nothing else. Other images. Authenticity is ambiguous; enclosing me in black. Within us truth is a glow of tragedy stemming from the impossibility of fulfilling a destiny. Between dreams and conscience; our scratching and scrapings often create parallel reflections on the last silvery plate. REFLECTION OF A CLOUD IN A PUDDLE OF WATER Those who are awake do not see, they watch. Only blind people suspect the truth from uncertainty.


LITTLE PIECE, NEST. THE BIG AND THE SMALL The little piece is formed and transformed by little things that we sow. That is how we discover what we are and what we will be in the basin of our hands, so small, so big

solitary moments of communication daily, and the broken sheet that cuts through our different beliefs.

I ENTERED, IN THE SHADOW OF THE LIGHT

In these years of dedication there is something tenaciously talking to me and something that I tenaciously try to hear, to listen to, that voice whispering what I really am or what we really are, that daily struggle to recognise myself in the image reflected back by the mirror.

in a word

Potatoes settle into holes very well.

a path, untraveled. On a distant hedgerow, a bird and its nest in my hand butterfly dust also flew away morals

TWO DAYS LATER so far away it is to believe with no defence. A mad courage inexhaustible painting nothing and more

by the tears of a betraying eye THE THING (SOUL OF A GARDEN) The importance of choosing material when giving shape to a work, the casual or deliberate use of that material, entails a more direct, clearer representation. Seeking that out is like travelling to a different country; dialoguing with the landscape it offers; decontextualizing or visualising what the retina finds truly surprising. (Coincidentally) chosen objects, like those deliberately built up, must be linked by their strangeness, a symbiosis of globality; each of them speaks for itself in a whisper, generating a modulated orchestration of content and form. True subtlety is brittle, fragile and almost irretrievable in the future. It is like the trace left by a caress, a childhood dream, or memories of situations evoked by smells. Certainly, when constructing a picture or an object, I need to find it unusual. It has to look at me. By embracing we reconcile with the everyday objects that we use; the thread that weaves together those

WORDS ONLY WORDS SURVIVE, ANTHROPOMORPHIC, ON THE MORNING DEW Fear, doubly silent is impossible to imagine growing backwards, towards the encounter with its roots. OCELLUS Experiences that have to do with things are often misleading when they stem from certain situations that are not well understood. We tend to approach the things we see clearly, through intuition, with great simplicity. It is serendipity; with the hope of finding what we are looking for there. Every act performed with the hand acquires knowledge, articulates communication between self and others. A space built suspended in uncertainty, its will is change. When time fades away light exists.

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«The primary sex organ in the body is the brain» Nawal El Saadawi TO BE OUT OF THIS WORD WATCH YOUR STEP, WOLF alone hidden powerful vulva, pain and exit female genital mutilation I’M COMING weightless hole, 1964, Camp de Morvedre «Think with all your body» Raimundo Civera Tirado IT SMELLED painting a dark green colour called romance

drawing in the sand, and on a whim, my legs jumped from one side to the other of the large heavy chain that divided the beach in two. Jumping, singing, in and out, whack! I felt my heels dig deep into the sand with all my weight, halting my body, and I looked up to discover other faces… surprised by the jump, I started to run, ran without stopping, feeling the air pressing in on me and the saltwater splashing against my face and body. I stuck my toes deep into the sand’s density and tossed it upwards, with the wind drawing tiny patterns of abstract forms over the blue sky. Inside my chest, circular currents were already galloping, an unknown ocean set free.

IT SMELLED

ENTRANCE AND RETREAT

facing sunsets

longing, even more

with orange blossom filling it all

imagining

of blue-green chlorophyll

under the soles of the feet,

in that tiny nothingness my father taught me

the path of a wave,

to watch, to see, to observe, to wait, to listen to the bird sing

dragging the sand

IMMERSION I would take all my hidden life, my other image, onto a wall of red and orange sunsets between graphite pencils and orange blossoms.

The sway of the waves

LIKE A TORN DRAWING

losing myself sometimes led me

OXIDE DUNES. LUMINANT «Do not disturb my circles» Archimedes «There exist regions on earth where living conditions are the same in all the seasons of the year. However, the swallows in summer build their nests, raise their young and behave as if they were home to stay. When food becomes scarce the swallows group together into flocks and head for other countries further south.» K. von Frisch Puerto de Sagunto: on the other side of the iron. My parents took us to the sea that day, when the gentle morning sun cast its spell and created smooth patches on the beach. My feet sank into the sway that formed the delicate shadows that the sun was

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out to sea.

had that silent place I liked it that way,

to a lack of place bordering on confusion, and little by little to rupture there my ears, were filled with noise in a state of indetermination. When I go back to my paintings there is something very strange that belongs to me. The more lost I am, the closer I am


Drama is a blinding haze THE WOMB OF THE UNIVERSE Suspended far beyond speed towards the contrast of light a powerful growing sound (the birth of the universe) PUSHING poetic life to the very limits of feasibility. We can hope that that little drop, revitalizing world, will be the womb of the universe like a wave laden with dreams in which to insert “meaning”. IMAGE OF LANGUAGE Heat and cold, at the same time. The stones the river’s water lets them all pass growing and changing I accept myself stacking river pebbles A WORLDLY SOUND MUTILATED MY RHYTHM To make everything even more complicated, it did not give a fig for my drawings . And I went on thinking that the best things seemed to gravitate in that slow universe. I decided not to go. Deep down I was sad, in a black mood, to be exposed to the phantoms of art. It was also very difficult to get that “yes.” I worked, in good spirits, drinking water, while the things in my immediate future could be read backwards and forwards, and nothing else.

It was an immense, digital space, my mind, like plasma made of fire, concentrated on that heavy, matted, asphyxiating construction where there was no room for anything and nothing else, and where I saw no safe ground except my dog Eco’s kennel. Why did I want to encompass so much if my shoe was so small? Perhaps to avoid scaring myself too much, I ended up telling myself: return to the door of your house. That room that you avoid hearing is full of eyes. I well understand the madness that can lead to states of disappearance. ACKNOWLEDGEMENTS WORD AFLAME Susana: everything makes sense and has a reason for happening. Snowflake. Not the word nor silence. It was Belén’s desire, her strength to keep going forward. The project was pushed every day, bit by bit, following that desire. Jorge, simply something that is far beyond. I knew it was going to be you, Javier. Daniel, among my words, you heard that side. Toni, in silence. Clara and Luz, shared fragments. Together. Unexpected reunion, Carlos. One more piece of life. Ana, I see your voice grow. Federico, you are always there.

I DON’T WANNA DANCE WITH YOU! Too short, sharp and efficient a reply. How difficult it was to get a “yes.” I no longer wanted to look.

Zaida, Alio, Xuan: with the hope of finding what we are looking for.

Time, everything is filled with time to infinity.

Now I have someone who would help me get it, to walk from one place to the other of the verb: Mónica.

ANONYMOUS ROOM. BETWEEN THE WIRE AND THE RAMP OF ART IN THE HOLE OF THE CHICKEN COOP All my works were scattered throughout the forest which began beyond the walls of the studios in Saro.

In my studio, Rubén, the geologist-builder, helper and gardener. Friend Saja. My granddaughter. 42 years greeting the line of my horizon, Juan. To Vicky UC. My circular horizon.

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victoria civera every day. ni la palabra ni el silencio Centro de Arte de Alcobendas Del 28 de noviembre 2017 al 3 de febrero 2018 Fundación Caja Mediterráneo Sala de exposiciones Emilio Varela Del 15 de febrero al 8 de abril de 2018

AYUNTAMIENTO DE ALCOBENDAS

FUNDACIÓN CAJA MEDITERRÁNEO

Alcalde IGNACIO GARCÍA DE VINUESA

Presidente LUIS MANUEL BOYER CANTÓ

Concejal de Educación y Cultura FERNANDO MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

Vicepresidente de Cultura MIGUEL VALOR PEIDRÓ

Coordinadora del Centro de Arte de Alcobendas BELÉN POOLE QUINTANA

Coordinadora de la Sala Emilio Varela MACARENA PALMA MORENO

Comisariado / SUSANA BLAS Organización y edición / CENTRO DE ARTE ALCOBENDAS Textos / SUSANA BLAS, JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ, VICTORIA CIVERA Traducciones / ADAPTEXT Transporte / BALTASAR CORNEJO, MORENO VALLES S.L., EXPOMED S.L. Asistencia montaje / MERINO Y MERINO Diseño, Maquetación, producción e impresión / MOONBOOK Seguros / AXA ART ISBN: 978-84-947420-1-9 Depósito legal: M-32336-2017 ©  de la edición, Ayuntamiento de Alcobendas ©  de los textos, sus autores ©  Victoria Civera, VEGAP, Madrid, 2017

AGRADECIMIENTOS Colección de la Autoridad Portuaria de Santander / Colección la Caixa. Arte Contemporáneo Galería Joan Prats / Galería Moisés Pérez de Albéniz / Galerie Thomas Schulte / Galería Alfonso Artiaco Colección Fundación Caja Mediterráneo, depósito en MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. CENTRO DE ARTE ALCOBENDAS Mariano Sebastián Izuel, 9 ALCOBENDAS, MADRID 91 229 49 40 centrodearte@aytoalcobendas.org www.centrodeartealcobendas.org

FUNDACIÓN CAJA MEDITERRÁNEO Sala de exposiciones Emilio Varela Avenida Ramón y Cajal, 5 ALICANTE 96 601 25 40 salaexposicionesalicante@cajamediterraneo.es www.cajamediterraneo.es


Victoria Civera. Every day: ni la palabra ni el silencio  

Catálogo de la exposición de Victoria Civera, "Every day: ni la palabra ni el silencio", celebrada en el Centro de Arte Alcobendas, del 28 d...

Victoria Civera. Every day: ni la palabra ni el silencio  

Catálogo de la exposición de Victoria Civera, "Every day: ni la palabra ni el silencio", celebrada en el Centro de Arte Alcobendas, del 28 d...

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