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328. Karl Raimund Popper es, además de ser un gran epistemólogo, un erudito destacado también en política. Crítica al inductivismo ingenuo y probabilista (y contra el neopositivismo)

329. Antes de examinar su propia teoría sobre las ciencias, digamos algo sobre su crítica al inductivismo y al neopositivismo. Al inductivismo le critica que no alcance la certeza de su verdad, ni tampoco su probabilidad:

Karl R. Popper

(1902-1994) «La primera es la inducción repetitiva, que consiste en observaciones repetidas a menudo, observaciones que servirían para fundamentar una generalización efectuada por la teoría. La carencia de validez de este género de razonamiento resulta obvia: ninguna cantidad de observaciones de cisnes blancos permite establecer que todos los cisnes sean blancos, o que sea reducida la posibilidad de hallar un cisne que no sea blanco. En consecuencia, la inducción por enumeración se halla fuera de discusión: no puede fundamentar nada»

330. Es decir, por una lado no es posible afirmar con certeza la verdad de un enunciado universal, pero por otro lado, tampoco es posible afirmar ni siquiera su probabilidad, pues siendo el número de casos posibles infinito, nunca, por más grande que sea el número de casos que se tenga en cuenta, la probabilidad será mayor que cero. Siempre el número de casos analizados, frente a los infinitos potenciales, es insignificante. Por lo tanto, no sólo no puedo asegurar la verdad de las leyes que sostiene la ciencia mediante la inducción, ni siquiera puedo afirmar su probabilidad, o, lo que es aún peor: todas las leyes de la ciencia tienen probabilidad cero, o sea son altísimamente improbables. 331. Otra de las críticas al inductivismo, la realiza Popper directamente contra el principio de inducción : «Si tratamos de considerar su verdad como algo conocido por experiencia, vuelven a surgir exactamente los mismos problemas que provocaron su empleo. Para justificarlo, debemos apelar a inferencias inductivas; y para justificar estas últimas hemos de suponer un principio inductivo de orden superior, y así sucesivamente. De este modo, fracasa el intento de basar el principio de inducción en la experiencia, porque conduce necesariamente a un retroceso hasta el infinito»

332. Contra el inductivismo probabilista, afirma Popper que la búsqueda de la probabilidad y la búsqueda del crecimiento de las teorías son incompatibles, poruqe son inversamente proporcionales. Cuanto mejor es una teoría (más abarcativa, más hechos explica) menos probable es. No cabe duda que una teoría que me asegure que mañana lloverá y el sábado hará buen tiempo es menos probable y mejor que aquella que me dice sólo que mañana lloverá. Las buenas teorías arriesgan más y, justamente por eso son mejores y menos probables. Las teorías más abarcativas son preferidas en la ciencia, pero resulta que son las menos probables. 333. Contra Carnap dirá que una proposición puede no tener contenido empírico (y por ello ser, tal vez, falsa) pero no carecer de sentido. Yo entiendo, dice Popper, cuando alguien dice que los ángeles existen, aunque esto sea falso. En este sentido abre una puerta a la metafísica: podrá ser falsa, pero por lo menos, no carece de sentido. El falsacionismo. 334. Mientras la confirmación de una hipótesis no es posible, porque sólo se puede confirmar una premisa universal mediante la inducción y eso es imposible, sí es posible la refutación definitiva de una hipótesis, puesto que un único caso me basta para saber definitivamente que es falso. Jamás podré saber si todos los cuervos son negros, pero puedo saber, si encuentro un cuervo rosa, que es falso que todos los cuervos sean negros. Esto se ve claramente con el siguiente silogismo condicional: a) p ---» q q por consiguiente la conclusión es: un interrogante [????]


Es decir, no puedo deducir nada. Si llueve entonces el patio se moja, el patio está mojado, pero eso no me permite deducir que ha llovido puesto que podría estar mojado por varias razones (mi madre lo limpió, mi hermano jugó con bombitas de agua) En cambio: b) p -----» q ¬q por consiguiente la conclusión es: ¬p Si llueve entonces el patio se moja, pero el patio no está mojado, entonces puedo asegurar que no ha llovido. Es esta ventaja lógica la que Popper va a explotar al máximo. 336. Puesto, entonces, que la «falsación», es decir la demostración de la falsedad de una teoría demostrando la falsedad de una consecuencia observacional, es determinante y definitiva, el método científico consiste en tratar de falsar las teorías. Así el mayor mérito de una teoría es poder ser falsada. Antes se creía que lo mejor era una teoría irrefutable y aún muchos científicos siguen buscándola, pero ello no constituye un mérito, sino un gran defecto, una teoría irrefutable por principio no es una teoría científica: «A un sistema científico no le exigiré que sea capaz de ser escogido, en sentido positivo, de una vez para siempre; pero le exigiré que su forma lógica sea tal que pueda ser puesto en evidencia, mediante controles empíricos, en sentido negativo: un sistema empírico debe poder ser refutado por la experiencia»

337. El método de Popper es, entonces, la expresión más pura del Método Hipotético-Deductivo, sin ninguna contaminación inductiva.

338. La ciencia parte de problemas, Popper ha insistido muchísimo en esto. No existe la observación pura, sin un problema que guía la observación. Cuando uno observa es porque tiene un problema presente. ¿En qué puede contribuir a la ciencia juntar casos sin ninguna idea detrás, por ejemplo, medir el lóbulo de las orejas de los niños nacidos entre septiembre y octubre? 339. Para solucionarlo, dice el M.H-D, se debe proponer una hipótesis. Y Popper agrega: «lo más audaz posible» ¿Qué quiere decir esto? Las hipótesis más audaces son aquellas que son más fáciles de falsar, es decir, de demostrar su falsedad. Y son más fáciles de falsar aquellas hipótesis que prohiben más cosas. 340. Las leyes científicas, como las leyes humanas, se caracterizan por prohibir cosas. Supongamos que una ley prohibe permanecer en un boliche después de la una de la mañana y otra prohibe hacerlo después de las dos. ¿Cuál prohibe más? La primera, puesto que siempre que se viola la primera se viola también la segunda, pero puede violarse la segunda sin violarse la primera. Justamente por prohibir más, es más fácil violarla. Lo mismo sucede con las leyes científicas. 341. Las teorías que prohiben más, entonces, deben ser preferibles y las que prohiben más lo hacen porque informan más sobre el mundo, dicen más que las otras. La ley que dice que todos los cuerpos caen dice menos que la que afirma que lo hacen con determinada aceleración. 342. Además, las leyes que son más precisas siempre son más falsables, puesto que prohiben más. El ejemplo anterior lo muestra: que los cuerpos caigan es menos preciso que los cuerpos caigan con determinada aceleración. Resumiendo entonces, deben elegirse las teorías más audaces, que son las más falsables, que son la que prohiben más, porque informan más (y son más precisas). Cuando una teoría informa más se dice que tiene más «falsadores potenciales», es decir, más hechos que, de comprobarse, falsarían la teoría. 343. Puede aquí también verse la diferencia de espíritu entre un popperiano y un inductivista. El inductivista es muy precavido, cuidadoso y escrupuloso antes de animarse a proponer una teoría, en cambio un popperiano es audaz, casi irresponsable en sus propuestas. Aunque, claro, es muy riguroso cuando intenta falsarla. Es algo así como: «propongan lo que quieran, pero después aténganse a las consecuencias» 344. Una vez propuesta la hipótesis se debe proceder a extraer las consecuencias observacionales, o sea, los «falsadores potenciales»


345. Finalmente se debe intentar con toda la fuerza falsar esa teoría. Un científico propone una teoría y debe someterse al duro juicio de sus compañeros que intentarán mostrar que se equivoca, es decir, que hacen el papel del «abogado del diablo» Si se logra refutar, es un triunfo para la ciencia porque sabemos con seguridad que esa teoría no era verdadera y así, eliminando un error, nos acercamos más a la verdad. Será cuestión de proponer otra hipótesis. Si no logra refutarse, Popper dice, no queda «demostrada» ni «confirmada» sino simplemente «corroborada» lo cual quiere decir, solamente, que «hasta el momento es la mejor que tenemos», que «hasta ahora ha sobrevivido con éxito», pero nada más. No me asegura (como cree un inductivista) que es una hipótesis más segura, simplemente es lo mejor que tenemos hasta el momento. La falsabilidad como criterio de demarcación.

346. Popper, como todos los epistemólogos de su época estaba profundamente preocupado por encontrar un criterio de demarcación, es decir, un criterio que le permitiera distinguir a la ciencia de la no-ciencia. El criterio de demarcación propuesto por Popper es, justamente, la falsabilidad de la teoría. Es decir, será científica toda teoría que sea falsable. No que haya sido falsada, porque entonces ya no pertenece a la ciencia, sino que es falsable, que pueda ser falsada, lo cual quiere decir, que tenga falsadores potenciales. 347. Así cambia radicalmente la visión sobre las teorías científicas. Mientras normalmente se creía que las teorías científicas tenían que intentar expresar verdades indudables, encontrar teorías abarcadoras que fueran irrefutables, Popper propone justamente lo contrario: será científica la teoría que pueda ser falsada, es decir cuando exista por lo menos un enunciado observacional, lógicamente posible, incompatible con ella. 348. Este criterio permite distinguir a la ciencia de la metafísica (que no es ciencia, pero tiene sentido, como ya hemos dicho) y de la pseudo-ciencia, es decir, disciplinas que intentan presentarse como ciencia pero no lo son. Los candidatos preferidos de Popper son la magia (en el sentido de adivinos, horóscopos, etc.) y la psicología freudiana. 349. No son falsables las siguientes proposiciones : «la alumna aprobó o no aprobó el examen», pues no puede haber ningún hecho que la contradiga, lo mismo sucede con «todos los hombres son animales racionales» aunque en este caso simplemente porque las definiciones nunca pueden ser falsables. Jamás se puede encontrar un hombre que no sea un animal racional, porque dejará de ser hombre. Tal vez se vea más claramente en este ejemplo: «todos los solteros son no casados» 350. Pero tampoco es falsable la siguiente proposición metafísica: «Dios existe» puesto que no hay forma de deducir una consecuencia observacional de dichas proposiciones. 351. También los horóscopos se sirven usualmente de frases no falsables y en ello basan su aparente éxito. Jamás se equivocan, pero jamás se equivocan porque jamás dicen nada. Por ejemplo: «Tal vez sea el tiempo propicio para iniciar una relación de pareja» Pero tal vez no y si la pareja que inicio en ese tiempo propicio, fracasa, se excusarán diciendo que era el tiempo propicio pero no la pareja propicia. Los adivinos también suelen utilizar este recurso, por ejemplo si afirman: «le sucederá algo impresionante» Claro, puede ser impresionante que me gane la lotería, pero también que me mate con el auto, o que mi perro empiece a hablar. Usualmente también ciertos discursos políticos utilizan este recurso. Todos estos ejemplos, por no ser falsables, según Popper no constituyen ciencia. 352. Pero sí son científicas, por ejemplo, las siguientes proposiciones, pues son todas falsables: «todos los metales se dilatan con el calor» (al menos, claro, que la dilatación con el calor sea la definición de metal), «todos los planetas giran en órbitas circulares». Críticas al falsacionismo ingenuo. 353. Hasta ahora, el falsacionismo que hemos descripto no corresponde exactamente a lo que Popper sostenía. Su versión era bastante más compleja y sofisticada, y la fue perfeccionando a medida que pasaban los años. A esta versión que hasta aquí hemos esbozado la llamaremos «falsacionismo ingenuo» Mostraremos, a medida que lo criticamos, que respuestas ofreció Popper.


Contaminación teórica de la observación: 354. Lo más atrayente del falsacionismo (ingenuo) es que, mientras nunca puede ser definitiva la corroboración de una hipótesis, la falsación sí es definitiva. Podemos demostrar con todo el rigor de la lógica que cierta teoría es falsa. Basándonos en la observación, que es absolutamente objetiva, podemos derrumbar granden teorías que se opongan a ella. Pero ¿quién nos asegura que la observación es neutra y objetiva? Esta es la primera crítica: la observación siempre está contaminada por la teoría, nunca es absolutamente neutra, por lo tanto no es una base fiable, una base segura. Toda observación realizada por un científico es, a la vez, interpretada por ese científico a la luz de su teoría, por lo tanto no hay observación pura. En una observación uno no puede separar qué es lo que pone la realidad y qué es lo que pone uno. (por lo menos en una observación científica) 355. Ahora bien, no siendo la observación una base segura, al no coincidir la observación con la teoría (y en eso consiste la falsación) el error puede estar tanto en la teoría cuanto en la observación. Cuando dos personas se contradicen y sabemos que una no puede mentir, sabemos que la que miente es la otra, pero si ambas pueden engañarnos, no sabemos cuál miente. Al haberse roto el vínculo observación-realidad, ya no es la realidad la que me dice que mi teoría está equivocada, sino una observación que puede o no coincidir con la realidad. Antes era un problema de verdad, ahora es sólo de coherencia, cuando teoría y observación chocan, no hay garantía de que el error esté en la teoría. Veamos un ejemplo. 357. 1. Según la teoría copernicana debían verse la fase completa de Venus. Pero Tycho Brahe, con toda su capacidad de observación no logró jamás verla. Ahora sabemos que era necesario un telescopio para observarla, pero «ahora», en la época de Brahe simplemente la observación se oponía a la teoría y el error estaba en la observación, no en la teoría. Si Copérnico hubiera sido un buen popperiano, ante la falsación de su teoría, debería haberla abandonado. 361. Popper acepta esta crítica, es más, desde su comienzo la tuvo en cuenta. Siempre afirmó que la observación es falible. La solución que él propone es aceptar la observación por convención. Es falible, pero nos ponemos de acuerdo para dejar de criticarla y aceptarla provisoriamente como indiscutible por el momento porque si no no podemos hacer ciencia, siempre discutiríamos sobre la observación. 362. Pero la conclusión es clarísima: puesto que la observación no es infalible, no se puede falsar una teoría de modo concluyente, por lo cual el falsacionismo pierde su principal encanto.


Enrique García-«Lo Básico de Popper»