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LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA FICHA CREATIVA DE LECTURA Una actividad para fomentar el interés por leer y escribir Cenobio Popoca Ochoa * Cuando se escucha hablar de “ficha de lectura”, “reporte de lectura” o “control de lectura”, quizá alguno de nosotros recuerde experiencias de una actividad obligatoria y poco interesante, que consistía en elaborar un trabajo escrito con una diversidad de aspectos: información biográfica del autor, contexto histórico, corriente literaria, argumento de la obra, personajes principales y secundarios, características físicas o psicológicas de éstos, ambiente de la narración y otros datos cuya utilidad o sentido no nos resultaba del todo claro. ¿Por qué se solicitaba tal ficha? Al parecer por la preocupación de verificar que se había realizado la lectura y para “constatar” que el texto se había comprendido y, en última instancia, para asignar una calificación. En sentido inverso a lo que se pretendía, la elaboración de reportes y fichas de lectura en lugar de favorecer un interés genuino por la lectura a muchos nos alejaba de ella: era, en ese sentido, una experiencia poco formativa. Sin embargo, el cuestionamiento hacia esta práctica educativa, ¿descarta la utilización de fichas de lectura en la escuela? Me parece que no, más bien habría que revisar y discutir las características de la ficha o el reporte para que constituya una experiencia valiosa para los alumnos y contribuya a su desarrollo como lectores. Propósitos y características de la ficha creativa de lectura Partimos de considerar que cuando la ficha de lectura se utiliza principalmente como un mecanismo para controlar y supervisar la actividad realizada por el alumno o cuando se solicita una cantidad excesiva de información ofrece pocas posibilidades al desarrollo lector, ya que es percibida como una tarea obligatoria en la que no se identifica su propósito. En cambio, cuando a través de la ficha de lectura se propicia que el alumno exprese sus ideas, manifieste sus opiniones, sensaciones e


inquietudes generadas por el texto, constituye una oportunidad para que los alumnos desarrollen procesos lectores como la comprensión de ideas principales, la empatía o identificación hacia los personajes, la reflexión sobre mensajes y contenido del texto, entre otros aspectos de un pensamiento reflexivo y creativo. Por ello denominamos “ficha creativa de lectura” al tipo de trabajo que proponemos. Desde esta perspectiva, la lectura es considerada no sólo un medio para “adquirir” conocimientos sino una oportunidad para que el alumno desarrolle su capacidad para argumentar, confrontar ideas, fundamentar opiniones y discutir sobre diversos temas; habilidades que constituyen herramientas necesarias para el aprendizaje permanente. Se considera, además, que la lectura es un vehículo para estimular la imaginación, sensibilidad y el pensamiento creativo en los estudiantes; pensamiento creativo que es entendido como una forma de acercarse a situaciones, fenómenos o acontecimientos diversos —en este caso los que se plantean en los textos— sin esperar respuestas únicas y homogéneas y en las que la afectividad e imaginación están presentes. 1 Así, la realización de actividades poco reflexivas como copias, cuestionarios de respuestas literales o resúmenes textuales requieren ser sustituidas por actividades creativas, significativas, que propicien la expresión de ideas personales, el análisis de la información y la argumentación de opiniones, como se ejemplificará más adelante. En este contexto, sugerimos tomar en cuenta los siguientes aspectos al utilizar fichas de lectura en la escuela, ya sea en la primaria o la secundaria: • Solicitar datos mínimos en la ficha, los necesarios para que el alumno identifique los elementos del texto, por ejemplo autor, título y editorial. Asimismo se sugiere incluir solamente una actividad lectora a fin de no saturar al alumno de trabajo innecesario que lo distancie del interés por la lectura. Más adelante se brindan algunos ejemplos de la estructura de una ficha de lectura. • Promover la creatividad de los alumnos a través de las actividades que se realizan en la ficha. Esto significa que las actividades no tendrían que ser


tradicionales —como los cuestionarios extensos o los resúmenes sin propósito formativo—, sino más bien propiciar la reflexión de los alumnos y el pensamiento divergente, respuestas de acuerdo con las experiencias y vivencias personales y procesos cognitivos como la comparación y la causalidad, entre otros, a través de actividades como las que se sugieren más adelante. • Disponer en el aula de varios ejemplos de fichas que posibiliten diversas actividades lectoras, con una variedad de textos. Algunas fichas serán más pertinentes para trabajar con textos narrativos, otras con textos informativos, unas más con textos periodísticos, otras a partir de los materiales de la biblioteca o de alguna lección de los libros de texto. Habrá fichas cuya actividad sea posible realizar casi con cualquier tipo de texto. • Diversificar la forma de resolver la ficha: en ocasiones será en el salón, durante la hora de biblioteca o en otro momento; en otras, podría dejarse como actividad para realizar en casa —en cuyo caso se sugiere que a veces el texto se lea conjuntamente con algún familiar—. Algunas ocasiones la ficha se resolverá individualmente; en otras, en pareja, equipo o incluso entre todo el grupo. En ocasiones todos los alumnos podrían trabajar con el mismo tipo de ficha; en otras, los alumnos eligen, de un abanico de posibilidades, la ficha que quieren resolver. Esta última opción preferentemente será una vez que los alumnos hayan trabajado con una diversidad de fichas y tengan más elementos para seleccionar la que les agrade o la que más se adecue al tipo de texto leído. • Favorecer la socialización del trabajo realizado, a través de la lectura — en grupo, equipo o pareja— de algunas fichas resueltas o la exposición de éstas en el periódico mural del salón de clases. Esta actividad permite compartir las opiniones y sensaciones experimentadas hacia los textos leídos y es una manera de invitar a los compañeros a leer. Propuesta de estructura y actividades de la ficha de lectura En la parte inferior de esta página, se muestra la estructura de las fichas de lectura que hemos utilizado con nuestros alumnos y que puede ser un


referente para que los maestros realicen las adecuaciones que consideren necesarias. Actividades lectoras (una en cada ficha): Como se mencionó con anterioridad, la actividad indicada en la ficha requiere promover procesos reflexivos y creativos en los alumnos, por ejemplo “vincular la lectura y la vida cotidiana”, “propiciar la imaginación al realizar cambios al texto leído”, “favorecer la consulta de textos a partir de dudas e inquietudes en torno a un tema”, “reconocer la estructura del tipo de texto leído: cuento, informativo, noticia, etcétera”, “desarrollar habilidades por el tipo de conocimiento que aporta el texto: histórico (cronología de acontecimientos, ubicación espacial, causas y consecuencias...), científico (observación, comparación, causalidad...), “favorecer la empatía hacia los personajes; es decir, qué haría el alumno en el caso de éstos”, entre otros procesos. 2 A manera de ejemplo presentamos las siguientes actividades:  Escribe una carta al personaje del cuento que leíste. Puedes decirle qué te gustó o no te gustó de su comportamiento; si te gustaría ser como él o ella, o qué hubieras hecho en su lugar.  Busca información sobre algún animal que te interese y escribe lo que se solicita a continuación: cómo es, dónde vive, qué come. Comparte con tus compañeros la información que encontraste.  Forma un equipo y escojan un cuento que les interese. Después de leerlo, seleccionen a un personaje y piensen qué le preguntarían en una entrevista. Escriban las preguntas. Escenifiquen la entrevista.  Busca en el periódico alguna noticia relacionada con... (Los deportes, el lugar donde vives, algún deportista o artista, etcétera). Lee el texto y escribe lo que entendiste. Pega la fotografía de la noticia o haz un dibujo.  Lee con otro compañero o compañera alguna lección que les interese de su libro de texto de... Inventa una sopa de letras utilizando palabras importantes de la lectura; intercámbiala con tu compañero para que la resuelva.


 Pide a un familiar que te lea un cuento o un texto informativo que te interese. Cierra los ojos mientras te leen. Haz un dibujo de lo que imaginaste mientras te leía tu familiar. Escribe un texto breve de lo que trata la lectura.  Sal al patio, busca un lugar cómodo y lee una poesía, un trabalenguas o un chiste a un compañero o compañera. De los textos que leyó tu compañero escribe uno que te haya gustado.  Escucha a tu maestro que les leerá un texto de la biblioteca escolar.  Escribe tres ideas verdaderas y tres falsas a partir de la lectura. Lee a tu grupo las ideas que escribiste y pide que digan si son falsas o verdaderas.  Escribe tres preguntas relacionadas con el texto que leíste. Reúnete con dos compañeros. Intercambien sus fichas de lectura y contesten las preguntas.  Comparen sus respuestas.  Lee un texto que explique cómo se hace algún alimento, por ejemplo la mermelada, las tortillas, etcétera. A partir de la información que leíste, haz cuatro dibujos que expliquen la fabricación del alimento.  Lee un libro de la biblioteca que te llame la atención. Si gustas puedes llevártelo a casa. Después de leerlo escribe si recomiendas a tus compañeros leer el libro o no. Argumenta tus respuestas. Es pertinente no abusar de la utilización de las fichas de lectura. Recordemos que las actividades que se realizan a través de éstas son básicamente de escritura; existen otras actividades lectoras que no deberían quedar relegadas, como son la expresión oral, plástica, el teatro y otras manifestaciones artísticas que demandan un espacio distinto a la hoja de papel. Debemos cuidar, además, que el trabajo con las fichas no resulte una actividad obligatoria o rutinaria. Notas 1 Al respecto, en su libro La imaginación y el arte en la infancia, dice Vygotsky: “Toda actividad humana que no se limite a reproducir hechos o


impresiones vividas, sino que cree nuevas imágenes, nuevas acciones, pertenece a esta función creadora”. 2 Sugerimos la consulta de los materiales anotados en la bibliografía para apropiarse de elementos que permitan diseñar actividades lectoras creativas. BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA Cooper, David J., Cómo mejorar la comprensión lectora, Visor, Madrid, 1990. Dubovoy, Silvia, El niño y los libros, CNCA, México, 1989. Gómez Palacio, Margarita y otros, La lectura en la escuela, SEP, México, 1995. Samperio, Guillermo (coord.), Senderos hacia la lectura, Memoria del Primer Seminario Internacional en Torno al Fomento de la Lectura, INBA/CNCA, México, 1990. Sastrías de Porcel, Martha, Cómo motivar a los niños a leer, Pax-Mex, México, 1992. SEP, Ficheros de actividades didácticas, español, 1o. a 6o. grados, México, 1995 -1998 SEP, Acto seguido I, Acto seguido II, Acto seguido III, Libros del Rincón, México, 1994. Smith, Frank, Comprensión de la lectura, Trillas, México, 1983. Solé Isabel, Estrategias de lectura, Grao, Barcelona, 1994. * Profesor de educación primaria. Colabora en la Dirección General de Investigación Educativa, de la Secretaría de Educación Pública. Fotos: Laura Cano / SEP y Agencia Cophia.


¿QUÉ HACER CUANDOSE PIERDE EL AUTOCONTROL? Todo docente ha experimentado, alguna vez, ira, estrés o, por qué no decirlo, miedo al dar clases a un grupo. ¿Cómo se pueden resolver estos momentos de pérdida de control? David Fontana, 1 sugiere que estos momentos ponen en entredicho la imagen que el maestro tiene de sí mismo. Selecciona lo que consideras puede hacer un profesor para cuidar su autoimagen ante esas situaciones y, después, compáralo con lo sugerido por este autor. 1. MIEDO A DAR CLASES. En esta situación el profesor debe: a) Ser muy severo con los alumnos. b) Aceptar que el miedo es una reacción natural. c) Rápidamente poner a los niños a trabajar. d) Analizar el miedo y ubicar claramente sus síntomas físicos: boca seca, cosquilleo en el estómago… e) Dirigirse con brusquedad al grupo. f) Amenazar a los alumnos con mayores reprimendas. g) Restablecer el ritmo normal de respiración y practicarla desde el abdomen en vez de desde el pecho. h) Ignorar el miedo y hacer “como si nada pasara”. i) Hacer las cosas más pausadas y mirar a los niños directamente a los ojos. j) Concentrarse en escribir en el pizarrón evitando el contacto con los alumnos. 2. REACCIONES DE IRA PROVOCADAS POR EL GRUPO. En estas situaciones el profesor debe: a) Salirse del salón de clases a dar una vuelta para calmarse. b) Analizar la ira, ubicar los síntomas físicos: calor en la cabeza, mandíbula apretada…


c) Identificar las razones de la ira: ¿siente amenazas a su ego?, ¿teme el ridículo? d) Regañar al alumno causante de la ira mostrándole todo su enojo. e) Evitar que el alumno perciba que logró enojarlo como él quería. 3. ESTRÉS PROVOCADO POR DAR CLASES. En estas situaciones el profesor debe: a) No ser demasiado exigente consigo mismo, no amargarse ni vivir rumiando los errores. b) Pedir unos días de licencia. c) Revisar su planeación para detectar en qué se equivocó. d) Tener sentido del humor. Aprender a reírse de sí mismo. El maestro que se toma demasiado en serio desperdicia una estrategia muy valiosa para relajarse al finalizar su trabajo. e) Exigir un mejor cumplimiento a los alumnos. f) Aceptar que un profesor sólo pueden hacer lo que está en sus manos y no es un superhombre. g) Practicar técnicas de relajación en los momentos de descanso. h) Consultar los problemas con los compañeros. De acuerdo con Fontana, las reacciones adecuadas ante situaciones de miedo estarían indicadas en los incisos: b, d, g, i. Para las situaciones de ira, Fontana sugiere reaccionar de acuerdo con los incisos b, c, e. Para las situaciones de estrés estaría de acuerdo con elegir a, d, e, f, g, h. 1 Para mayor información se puede consultar su libro: Fontana, David, El control del comportamiento en el aula, Barcelona, Paidós, 2000.


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