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93 a la causa de los ruandeses, los cuales por a iniciativa de la AMFI, se vuelven en contra de su antiguo jefe Kabila y le declaran la guerra,. Las fuerzas de Kinshaha no controlan, en definitiva, los yacimientos disputados delante de los tribunales. Banro negocia directamente con los amos efectivos de los lugares, el la RCD (Alianza Congolesa por la Democaracia). Es entonces que, llegando al absurdo, Banro emprende una guerra jurídica contra el régimen de Kinshasa. “Banro fue expropiada de sus concesiones de Maniema en el Sur-Kivu, el 31 de julio de 1998 por el nuevo gobierno, nacido de la primera rebelión. El gobierno, pretextando irregularidades en la compra de la Sominki, disolvió –sin previo aviso ni consulta- la sociedad minera. Banro entabló entonces un juicio al gobierno de la RDC (Congo Oriental) y reclamó indemnizaciones por un monto de 1000 millones de US$ ante el Tribunal “International Center for the Settlement of Investment Disputes”446. Siendo juez y parte, los representantes occidentales ganan. “Luego de recibir una condena emitida por la Corte Federal del Distrito de Columbia en los Estados Unidos contra el Estado de la República Democrática del Congo por incumplimiento unilateral del acuerdo minero del 13 de febrero de 1997”. Es finalmente el hijo de Kabila, Joseph, quien va a indemnizar a la empresa, en abril de 2002, en el marco de un acuerdo fuera de la corte.447 En virtud de este acuerdo amistoso, Banro triunfa en el plano jurídico. Hereda nuevamente Sakima, a la que divide en cuatro filiales: “todas las filiales a crear corresponden a concesiones auríferas de las cuales Banro se reserva la explotación exclusiva durante 30 años, bajo el régimen del código de inversiones”.448 El término del acuerdo con el Estado pasa entonces de 15 a 30 años. La Banro cede igualmente a la RDC las concesiones de estaño sin interés, que volvían a ella por derecho, a cambio de todas sus partes en Sakima, estos hechos hacen que el “Estado sea accionista en un 100 % de una empresa que conserva solo los yacimientos de estaño en virtud del artículo 7 del acuerdo amistoso”.449 La empresa Sakima detenta además un permiso de caducidad sobre 5 zonas exclusivas de investigación de la provincia de Nord-Kivu.450 Además, se desentendió completamente de la suerte de los ex empleados de la Sominki, que desde hace cinco años quedaron sin protección. El acuerdo atribuye entonces “35 exconcesiones Sakima (minas de oro en Twangiza, Kamituga, Lugushwa, Namoya), a Banro, mientras que 12 ex-concesiones (casiterita) RMA quedaron en manos del gobierno, que busca socios para invertir”. 451 Banro se queda nuevamente con los únicos activos productivos. Eso sí, se socializarán las pérdidas.

446 Samia Kazi Aoul, Émilie Revil, Bruno Sarrasin, Bonnie Campbell, Denis Tougas, Vers une spirale de la violence ? “Les dangers de la privatisation de la gestion du risque des investissements en Afrique”, Les activités minières et l’emploi de compagnies privées de sécurité, « Annexe B », op. cit. 447 Informe Lutundula, p. 194. 448 Ibid., p. 194. 449Ibid., p. 194. 450 Ibid., p. 195. 451 Dominic Johnson y Aloys Tegera, « Les ressources minières: la faillite de la politique minière en RDC », Goma, Pole Institute, p. 41.

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  
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