Page 87

87 había armado indirectamente a los diferentes bandos, con el riesgo de agravar el conflicto”.419

Una guerra occidental Este enfoque de la política africana y de los objetivos militares en el control de los yacimientos mineros y petroleros implica una grave regresión de la conciencia histórica y política. Las alianzas se despedazan y los intereses salen fragmentados entre varias facciones rivales. Las traiciones son innumerables. La AMFI, en particular, conocía demasiado bien la geopolítica africana para no saber que la guerra balcanizaría la región de los Grandes Lagos. El Congo estalló en “micro estados antagonistas, despojados de medios financieros y de infraestructura económica”.420 Bastaba luego armar globalmente a estos micro-estados para hacerles perder todo control del conjunto del problema. “Esos Estados presos de la inseguridad quedarían bajo la dependencia total de la AMFI a causa del embargo de los sectores estratégicos de la economía”.421 Esta situación no estaba lejos de los objetivos iniciales de la AMFI que había previsto distribuir la responsabilidad de los yacimientos de la Gecaminas entre las facciones “rebeldes” ugandesa, ruandesa y burundesa que participaron en 1997 en la caída de Mobutu… La irresponsabilidad histórica de una maniobra tal es profunda: las consecuencias son, en efecto, de pesadilla. “Bandas armadas así como antiguos rebeldes y milicianos continúan errando en el este del país, librado a la anarquía. Saquean los pueblos, explotan las riquezas minerales y secuestran civiles para extorsionarlos con un rescate”, observa Amnesty Internacional.422 La suerte de los civiles está sometida a los intereses mineros. “En muchos casos, la actividad militar coincide con el control y la explotación de los recursos minerales del país: bajo la amenaza armada, los civiles son obligados a trabajar en las minas de oro y de diamante, entre otros, o se extorsiona a las comunidades que intentan ganar su vida explotando las minas. Los grupos de combatientes utilizan regularmente sus armas para atrapar civiles de las tierras agrícolas y robarles el ganado, las cosechas; una práctica que se ha agravado por la penuria alimentaria y el nivel de desnutrición en el este del país. A veces la inseguridad endémica impide a la ayuda humanitaria llegar a numerosas regiones del este, exacerbando la escasez, la desnutrición y la pobreza”.423 Según estimaciones de 2006, en esta guerra en el Congo, mueren 38.000 personas por mes,

419 420

Citado por Greg Palast, The Best Democracy Money Can Buy, op. cit., p. 93. Pierre Baracyetse, « L’Enjeu politique des sociétés minières internationales en République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit., p. 7. 421 Ibid., p. 7. 422 Amnesty international, République démocratique du Congo, Les flux d’armes à destination de l’Est, op. cit. 423 Ibid., p. 14.

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

NEGRO CANADASaqueo, corrupción y criminalidad en África

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

NEGRO CANADASaqueo, corrupción y criminalidad en África

Advertisement