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8 Consagramos entonces nuestra investigación a los “intereses canadienses” en todas sus formas, entendiendo por esta expresión los actores en tres niveles: las empresas que tienen su sede en Canadá y constituyen aquí empresas de derecho, las empresas extranjeras que cotizan en la Bolsa de Toronto o en otras ciudades canadienses, y por último, los inversores de Canadá comprometidos en las estructuras inscritas en otras partes del mundo (con más razón si se trata de un paraíso fiscal). Una jurisprudencia que tiene dificultades para imponerse en el nuevo orden económico mundial, tiende a prescribir que las empresas inscritas en la Bolsa o registradas en un país, al igual que los residentes de este último, deben responder a las leyes o costumbres políticas en vigor en dicho país. El “panel de expertos” delegado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, autor de numerosos informes sobre el contexto mafioso de las transacciones económicas ocurridas en Congo oriental (República Democrática de Congo) entre 1966 y 2003, propuso que: “Los gobiernos de los países de los individuos, las empresas y las instituciones financieras que participan sistemática y activamente en la explotación ilegal de recursos deben asumir la responsabilidad que les corresponde. Estos gobiernos tienen poder para regular las actividades de tales personas y entidades y para sancionarlas. Pueden ajustar su legislación nacional para investigar y enjuiciar a los traficantes ilegales”3. Si el gobierno canadiense acatara esta recomendación debería entonces, en principio, estar desbordado. En teoría, el Canadá está de acuerdo con esta responsabilidad, al menos así lo expresó, en 2006, cuando se distribuyó al público en general un folleto, en el contexto de una “Mesa Redonda sobre la explotación minera en África”. Aunque “establecer la nacionalidad de una empresa extractiva es una cuestión compleja”,4 este documento de trabajo, emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional, reconoce como canadienses a las empresas que mantienen un vínculo con el país, así como aquellas que se instalaron en Canadá desde el extranjero, sin mencionar, por supuesto las sociedades que se constituyeron en el mismo Canadá. “En un extremo del espectro se encuentran las empresas que están inscritas simplemente en las Bolsas canadienses, sin que se pueda establecer un vínculo con Canadá. En otro extremo, se encuentran las empresas cuya sede central está en Canadá, que emplean una mayoría de residentes canadienses como personal y están regidas por un directorio establecido en Canadá. En las mesas redondas nacionales [que se llevaron a cabo entre 2005 y 2007], se empleará el término de “industrias extractivas canadienses” que incluye a todas las empresas de este espectro”. 5 Todas estas empresas se someten entonces al gobierno canadiense porque todas ellas, se 3 Panel de expertos sobre la explotación ilegal de recursos naturales y otras formas de riqueza de la

República Democrática del Congo, delegado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, octubre 2002, S/2002/1146, capítulo 170. 4 Tables rondes nationales sur la responsabilité sociale des entreprises et les industries extractives canadiennes dans les pays en développement. Document de travail, Ottawa, Ministerio de Asuntos Extranjeros y Comercio Internacional, junio de 2006, p. 4, no registrado en Internet. (Mesas redondas nacionales sobre la responsabilidad social corporativa y las industrias extractivas canadienses en los países en desarrollo. Documento de trabajo). 5 Tables rondes nationales sur la responsabilité sociale des entreprises et les industries extractives canadiennes dans les pays en développement, op. cit.

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  
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