Page 74

74 “reparto simulado”.”355 Sin embargo, el viejo combatiente. despertó las veleidades nacionalistas que sus aliados habían querido derribar con la caída Mobutu; afirmó el control territorial de todo el Congo; rescindió en abril de 1998 una quincena de contratos comerciales comprometidos con el antiguo régimen del Zaire o con sus aliados occidentales, ugandeses o ruandeses… Sus múltiples torpezas diplomáticas lo privaron de todo sostén exterior.356 Mientras Kabila se hacía de nuevos aliados en Angola, Namibia y Zimbabue, quienes lo habían sostenido en un primer momento (Ruanda y Uganda), impulsados por el AMFI (American Mineral Fields), se sublevaron en su contra. A partir de agosto de 1998 se produjeron en su contra exactamente el mismo tipo de guerras que se habían producido contra Mobutu. De los países vecinos aparecieron grupos “rebeldes” disfrazados de jefes congoleses. A ambos lados del lago Kivu, Ruanda creó el RCD (Alianza Congolesa por la Democracia), compuesta tanto por una minoría de ugandeses como por viejos amigos de Mobutu desocupados. Arthur Zahidi Ngoma se puso al frente de la agrupación; poco tiempo después se dio cuenta que era objeto de una manipulación y denunció con mucha candidez “un combate depredatorio (de los recursos naturales) que no tenía razón de ser.”357 Después de renunciar, le sucede Azarias Ruberwa. Al comprobar que su rival ruandés ocupaba tierras ricas en minerales, Uganda no tarda en armar en el norte, en la provincia de Ecuador, el MLC Movimiento de Liberación del Congo) encabezado por el congolés Jean-Pierre Bemba. Lo inevitable se produce luego de que los dos ejércitos circunstancialmente “rebeldes” (el ugandés MLC y el ruandés RCD) se enfrenten a medida en que van avanzando en el territorio. En junio de 2000, la ciudad de Kinsangani desaparece en seis días bajo las esquirlas de 6000 metrallas; la población civil es la víctima principal del enfrentamiento. Desesperado, Kabila moviliza a los rebeldes nacionalistas Mai-Mai y solicita el respaldo de antiguos genocidas hutu de Ruanda para enfrentarse al avance del enemigo. En la capital Kinshasa, el ministro de relaciones exteriores, Abdoulaye Yerodia, estimula con discursos de odio un pogrom popular contra toda persona ugandesa o ruandesa presente en la ciudad. La situación se degrada con rapidez. Los clanes se ramifican y alianzas absolutamente versátiles cambian de postura según el transcurso de los acontecimientos. Bajo el pretexto de ser una guerra de liberación, plagada de palabras clave como “democracia” o “derechos populares”, el conflicto escala en torno a cuestiones de sobornos, descuentos y otros beneficios que las empresas occidentales les reconocen a los ejércitos que ocupan sus concesiones. En esta nueva guerra, Dan Gertler decide respaldar a un Kabila que todavía le resulta útil. Es un experto militar y el campo está libre. “Con su retiro de las regiones de diamantes afectadas por el conflicto, el gigante mundial del diamante De Beers que controló el negocio de diamantes durante años, deja el campo libre para que lo ocupe una red de israelíes como M. Gertler en la República Democrática del Congo, Lev Leviev en Angola y Shmuel Shnitzer (fundador de la Bolsa de Tel Aviv) en Sierra Leona. El esquema es idéntico en los tres casos. Los diamantes se canjean por Gaston Mutamba LUKUSA, «MIBA: entre la banqueroute et la résurrection?», Congo indépendant, op. cit. 356 Colette BRAECKMAN, Les nouveaux prédateurs, op. cit., p. 59. 357 Ibid., p.58 355

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

NEGRO CANADASaqueo, corrupción y criminalidad en África

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

NEGRO CANADASaqueo, corrupción y criminalidad en África

Advertisement