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60 El azar hace que se conozcan estas atrocidades, y se torna imposible medir cuán frecuentes son. En 2006, las ONGs Entraide Missionnaire, Mining Watch y el Grupo para la responsabilidad social de las empresas en el África le reclamaron al gobierno del Canadá que “llevara a cabo una investigación completa sobre los hechos”. Partiendo de lo producido en el juicio, el reclamo exigía que "los responsables deberían ser juzgados por las leyes canadienses e internacionales con la intervención del Punto de Contacto Nacional (PCN) de Canadá, organismo integrado por representantes de diversos ministerios encargado de aplicar las Directrices de la Organización Mundial de Comercio respecto del accionar de las empresas internacionales. El PCN debe realizar la investigación pertinente conjuntamente con la participación de las ONGs que firman el petitorio”,273 cosa que no se hizo en Ottawa. Conociendo la consuetudinaria “impotencia” de las autoridades canadienses, las ONGs se dirigieron también al gobierno de Australia ya que Anvil cotizaba también en la Bolsa de ese país. “Organizaciones congolesas y británicas intentarán convencer a la policía federal de Australia de llevar adelante una investigación con el fin de determinar si el Estado podría procesar a Anvil tal como lo permite la ley australiana por cometer crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra. Si bien existe una ley similar en el Canadá desde el año 2000, nunca fue aplicada.”274 De hecho, en Australia se está realizando dicha investigación275… Pero nada es suficiente para atemperar las costumbres de Anvil. Se sabe que el Congo está lleno de pequeños mineros artesanales, trabajadores desesperados que buscan minerales por cuenta propia y en condiciones muy difíciles. Anvil tiene la costumbre de hacerlos perseguir por la policía. El 24 de abril de 2006 uno de estos artesanos murió ahogado, perseguido por las fuerzas del orden. Como represalia, los compañeros le prendieron fuego a los locales de la empresa; “dos miembros del personal de Anvil Mining murieron durante el incendio.”276 Un periódico de París cita a Agustín, un minero: “el gobierno ahora nos tiene miedo y, después de las elecciones, seguramente tomará represalias.”277 Durante una entrevista interrumpida por una manifestación obrera perseguida por un feroz ejército de policías. “Uno de los manifestantes fue muerto a causa de una bala perdida, dos empleados de Anvil que se encontraban entre los manifestantes fueron quemados vivos.”278 Aquella jornada murieron no menos de cuatro personas.279

Monde, 12 de junio de 2006, p. 15 273 «Anvil Mining et le massacre de Kilwa : une compagnie canadienne impliquée? » Mining Watch, <www.liberationafrique.org/spipphp?article718>. 274 ENTRAIDE MISSIONNAIRE, «Une minière canadienne complice d’un massacre?», L’EMI en bref, n° 35, julio de 2005, p. 3. 275 ORGANISATION FOR ECONOMIC CO-OPERATION AND DEVELOPMENT, «Exploitation minière de Anvil et incident de Kilwa, République démocratique du Congo», op. cit. 276 GLOBAL WITNESS, Une Corruption profonde, op. cit., p. 40. 277 Christophe AYAD, «RDC: la fin de la mine aux œufs d’or, Au Katanga, au sud du CongoKinshasa, le pillage des minerais de la Gécamines s’accélère depuis la chute de Mobutu», Paris, Libération, 26 julio de 2006, p. 6. 278 CORPORATE KNIGHTS STAFF, «Canadian Companies in the Congo and the OECD Guidelines», op. cit. 279 GLOBAL WITNESS, Une Corruption profonde, op. cit., p. 40.

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

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