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45 Olivier Vallée para el Le Monde Diplomatique188. La africanista Bonnie Campbell de la Universidad de Quebec en Montréal (UQAM) va a corroborar sus afirmaciones: AMFI fue fundada “con el objetivo de permitir a los inversores norteamericanos aprovechar las oportunidades que presentan los recursos mineros africanos” 189. La periodista Colette Braeckman abunda igualmente en ese sentido, pero lo dice de manera transparente: “Empresas relativamente modestas como AMF [AMFI], calificadas de “juniors” en Toronto y que aceptan tratar con los “rebeldes”, no eran más que agentes encargados de abrir la puerta a los yacimientos, que se proponían, luego del fin de la guerra, revender sus bienes a las transnacionales”190 Del mismo modo, para Pierre Baracyetse, la AMFI fue concebida como una máquina de guerra específicamente para esas operaciones. “AMFI, creada en 1995, fue forjada como un instrumento destinado a ejecutar en África la voluntad de dominación económica de las finanzas occidentales y, particularmente, para saciar en la República Democrática del Congo los designios de las empresas americanas cuyos dirigentes participan de los grandes objetivos estratégicos mundiales que tienen que ver con la ciencia, la tecnología, las finanzas, las industrias o la política”. 191 Difícil comprender su funcionamiento precisamente porque escapa a las lógicas nacionales, beneficiándose de la protección canadiense. La AMFI es una especie de puerta giratoria para los intereses financieros, políticos y militares. Vinculada con personalidades políticas occidentales, señores de guerra africanos, sórdidos negociadores y traficantes sospechosos, la AMFI es una preocupante muestra de las empresas que componen la “Mafiáfrica”. Ésta cuenta en su seno con los tránsfugas de la competencia sudafricana Anglo American Corporation: Michael McMullough, Simon Brownlie, Bernard Vavala y Stephen Malouf. El diamantista Robert Friedland estará igualmente involucrado. Según Keith Harmon Snow, McMurrough y Friedland estuvieron “los dos implicados en negocios offshore, sombríos y criminales, en Indonesia, África, Birmania y en América”.192 También se puede encontrar en la AMFI al consejero militar Willy Mallants, un ex-coronel belga que participó en el asesinato de Patricio Lumumba, antes de convertirse en consejero militar en Kinshasa.193 Es este personaje quien va a enlazar el contacto con las fuerzas ruandesas y ugandesas que bruñen sus armas para derrocar a Mobutu definitivamente. Más aún, a instancias de Sutton, en Tanzania, “Adastra Mining [nombre ulterior de la AMFI]

François Misser et Olivier Vallée, « Les nouveaux acteurs du secteur minier africain », Le Monde diplomatique, mayo de 1998. 189 Samia Kazi Aoul, Émilie Revil, Bruno Sarrasin, Bonnie Campbell, Denis Tougas, Vers une spirale de la violence?, op. cit., annexe B. 190 Colette Braeckman, « Les veines ouvertes », in Les nouveaux Prédateurs, op. cit. 191 Pierre Baracyetse, « L’Enjeu politique des sociétés minières internationales en République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit., p. 3. 192 Keith Harmon Snow y David Barouski, « Pillages miniers : derrière les Chiffres, la souffrance indicible au Congo », Nekongo, febrero de 2007, traducido del ingles « Behind the Numbers: Untold Suffering in the Congo », igualmente bajo el título : « Comment les multinationales volent le patrimoine, les richesses naturelles et minérales du Congo », Zmag, 5 de marzo de 2006. 193 François Misser y Olivier Vallée, « Les nouveaux acteurs du secteur minier africain », op. cit. 188

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

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