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156 académica en estos campos continúa, en esencia, efectuándose en total dependencia de estas dos teleologías. Sumidas en las exigencias de la utilidad inmediata, encerradas de forma autoritaria en el estrecho horizonte de las doctrinas de la good governance y el catecismo neoliberal de la economía de mercado, desgarradas por las modas del día de la "sociedad civil", la guerra y los supuestos de la "transición democrática", las discusiones -tal como habitualmente se llevan a cabo- no se preocupan mucho por la inteligencia y la comprensión de la política africana o la producción de conocimiento en general.”760 Para el historiador y politólogo Achille Mbembe, la relación que prevalece entre el Norte y África y sigue siendo de "mando". Las graves denuncias que hemos relatado aquí, contadas en otras instancias, merecerían ser el objeto de una discusión más detallada. La reglamentación estricta de la actividad minera canadiense en el extranjero debe necesariamente acompañarse de medidas jurídicas coercitivas. Las recomendaciones no son suficientes; no habría derecho sin fuerza de ley. Ante esta evidencia, las recomendaciones de las Mesas Redondas Canadienses son pusilánimes: "Se recomienda que el Gobierno de Canadá movilice, apoye e incentive a las empresas, el sector financiero y otros actores para que sea definido y desarrollado el vínculo entre los resultados ambientales, sociales relacionados con la gobernanza, y al valor financiero, y por ese medio juegue un rol más determinante en las decisiones del sector financiero.”761 En lugar de formular desde un principio las proposiciones en los términos utilizados por el Banco Mundial y de actuar con moderación en relación a las empresas que saquean el Sur, preferimos no utilizarlos, ahora es el momento de realizar un balance de la “gobernanza”. Este proyecto ha motivado nuestro trabajo. Nos hemos apoyado sobre fuentes serias que han analizado la explotación canadiense en África, antes de militar, en favor de nociones como la gobernanza, la responsabilidad social de las empresas, los defensores del pueblo, entre otros sonajeros puestos en manos de la infantilizada sociedad civil. Somos conscientes de la posición de Canadá en relación al derecho y la voluntad manifestada por sus representantes de declararse incompetentes en todo asunto exterior de sus fronteras. Ya que Canadá no reconoce las legislaciones extranjeras en su territorio, no se siente con la autoridad de hacer valer su derecho en el extranjero... Sin embargo, ocurre ustamente lo contrario debido a la generosidad del derecho canadiense en materia de inversiones financieras que permiten a las sociedades inscribirse y tener las manos libres en cualquier parte del mundo. Es suficiente para ellos cultivar el contexto de anomia que impera en muchos Estados casino del Sur – gracias a la acción del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional – que los ayudan a desprotegerse de todo encuadramiento jurídico. El ejemplo contrario, seguido por la justicia de Bélgica, da para meditar. Ella ha llevado a cabo desde el año 2002, una serie de detenciones de traficantes occidentales de las fuerzas de ocupación en Congo Oriental. Encontramos incluso entre los acusados al canadiense de origen paquistaní Zulfakarim Panju que habría sido un importante exportador de oro en las zonas controladas por distintos grupos rebeldes.762 También encontramos instructiva la manera que la Ibid., p. 17-18. Rapport du groupe consultatif, op. cit., p. XII. 762 François Misser, « Kongo Schmuggel im Visier », Berlin, Die Tageszeitung, 22 de noviembre de 2002 y François Misser, « Kongos Diamantenchef international gesucht », Berlin, Die 760 761

NEGRO CANADA Saqueo, corrupción y criminalidad en África  

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